Archive for 30 marzo 2016

TARDES DE CHICOS CALIENTES

marzo 30, 2016

SORPRESA DE CUMPLEAÑOS

DANDO UNA MANO AL AMIGO

   -Coño, ¿quieres otra vez? –y ríe pomposo.

   Sentarse a ver películas picantes de lesbianas con su mejor amigo estaba convirtiéndose para Elías en toda una experiencia. Esas tardes de porno y masturbadas vienen desde los tiempos de la escuela, cuando a veces había hasta más chicos, todos mirando una pantalla, cada uno en lo suyo, aunque algunos lanzaran ansiosas o curiosas miradas al juguete ajeno. Con la llegada de las chicas eso había menguado, pero todavía se pajeaba con Marcos, por los viejos tiempos. Es Elías un chico seguro de sí, altanero en su juventud y atractivo, de cuerpo trabajado con el futbol, como su amigo. Había notado, hace rato, que mientras se endurecía bajo las ropas, se tocaba y luego lo sacaba, Marcos observaba como si no pudiera apartar la mirada. Era gracioso, pero también molesto, no era gay y le incomodaba que el otro ahora pareciera interesado; mientras más duro y voluminoso, más se ensimismaba. Quiso hablarle, pero cuando esa tarde el hijo de puta movió la mano y le tocó, masajeándole, sintió un corrientazo. Riendo le preguntó qué hacía, si es que ahora era marica, pero no le apartó y Marcos no se detuvo. Se lo sacó y se lo trabajó. Elías debió reconocer que fue algo nuevo, sucio y excitante, aunque le aseguró no se repetiría… hasta la siguiente vez. Ahora llegan, encienden la cinta de video y la mano de Marcos va a su entrepiernas con ansiedad, palpado, sobando, apretando, masturbando dentro y fuera de la ropa. Una y otra vez, para angustia de Elías, hay que recordar que no es gay, que tiene novia y…

   -¿Qué? –pregunta, sonriendo nervioso.- ¿Sólo otra paja? ¿Y para cuándo una mamada? ¡Ahhh! –grita de sorpresa y luego ríe de gusto mientras Marcos lo saborea.

DESPUES DEL ENCUENTRO

Julio César.

PEQUEÑAS VERDADES…

marzo 30, 2016

MOMENTOS Y OCASIONES

OSADO CONSEJO

OPORTUNO

Julio César.

LA DURA MANO DEL MENTOR

marzo 30, 2016

PROBAR

EL TRASERO AZOTADO POR EL JEFE

   -¡No, no puedes coquetear con las secretarias!

   Nada de lo aprendido en la escuela preparó a Joe Santana para la vida laboral real. Joven, atlético, guapo y bien preparado académicamente pensó que todo sería coser y cantar, como lo era consiguiendo amigos y chicas que abrían las piernas para él, hasta comenzar a trabajar con aquel conocido de su papá, donde pensó que todo sería fácil. Pero el hombre tenía sus… métodos de dirección. Pálido le ve al final del pasillo que lleva a su despacho, quieto, severo, haciéndole un gesto con un dedo para que se acercara. Tiembla todo mientras  se encamina, intentando ignorar la mirada burlona de su asistente. Recuerda la primera vez que le llamó para “discutir” su tercera llegada tarde. Todavía sonriendo, bullendo en escusas entró a la amplia oficina, para gritar al segundo siguiente cuando el hombre le atrapó el cabello engominado, halándoselo, guiándole hacia su escritorio. Exigió que le soltara, peleó con él, pero el puño en su cabello y la mano de hierro que atrapó su muñeca no le dejaron escape. Su hermoso, joven y vigoroso cuerpo no le ayudó en esos momentos. Aplastándole contra la mesa el hombre le explicó, en tono mesurado pero autoritario que había reglas a cumplir, pautas de comportamiento que esperaba de él, y lo decía nalgueándole, duro con su mano fuerte, que subió y bajó rítmicamente. Joe gritó más, se revolvió, lo llamó loco aunque el hombre le advertía que callara o lo lamentaría; no dejó de pelear pero no pudo despegarse de ese mesón mientras era azotado.

   Todavía gritó más cuando el hombre cayó en su sillón y le haló, obligándole a caer de pansa en su regazo. Y allí continuó palmeándole, cada vez más duro. Joe, que ignoraba cuando comenzó a sollozar, con lagrimas bañándole la cara, sentía que las nalgas le ardían y dolían, mucho… mientras su miembro estaba increíblemente duro bajo sus ropas, latiendo inequívocamente contra el regazo del hombre. No quiso aceptarlo, por ello luchó cuando este, con mañas y sapiencia, le bajó el pantalón y el largo bóxer, recibiendo en directo duras nalgadas y firmes sobadas, combinación que le hizo correrse sobre su jefe. Mareado, no sabiendo que pasó, salió de allí, deseando escapar y olvidar. Se quedó; dos afrentas más le ganaron otras duras tandas. Ahora, mientras entra le ve en su sillón, un hombre que tiene un gran parecido con su enérgico padre, apuesto, dominante, piernas abiertas, y que le espera. Espera sus inútiles escusas, que prometa que no sucederá de nuevo, que suba y su trasero sea expuesto. Y sabe que es lo que quiere, ¿o por qué si no habría cambiado su ropa interior por bikinis y tangas atigradas que hacían brillar los ojos de su jefe? La escuela de negocios no le dijo que en las firmes manos de un buen mentor podría convertirse en un asociado sumiso y caliente, siempre esperando “directrices”. La primera, la más esperada, es la que más duele y la que más le endurece.

TERAPIA DE CHOQUE

Julio César.

ESTADOS UNIDOS Y LOS EXTRAÑOS CANDIDATOS

marzo 30, 2016

FEBRERO EN VENEZUELA

DONALD TRUMP... SUSTO

   Imaginen la risa de Bob Patiño.

MARCO RUBIO, DERROTADO EN LA FLORIDA

   De las muchas cosas que han ocurrido en el mundo en los días pasados, que pueden producir largas sombras que lleguen a estos lados, están las fulanas primarias norteamericanas en la Florida. Y está, claro, entre lo malo. Hay que comenzar diciendo que cunde el pánico dentro de las filas republicanas, al menos en aquellos de ellos que pueden sumar dos más dos y conseguir un resultado. Los totales de las primarias en La Florida, bastión político del senador Marco Rubio, han sido un noble golpe a su candidatura… y al sentido común. Impresiona que perdiera un descendiente de latinos en un amplio mercado electoral latino (casi parece que algo le están cobrando; hay quienes culpan a los cubanos), pero aún eso palidece ante el hecho que ganara un sujeto que tan groseramente se refiere a los latinos en general. Eso es inexplicable, especialmente enarbolando las banderas que alza (es increíble que las cosas ocurran una y otra y otra vez, y que siempre parezca tomar a la gente desprevenida). Toda posibilidad del señor Rubio murió con esas elecciones y la sombra del otro se agiganta oscureciendo el panorama de sus afines.

ES TAN FACIL IMAGINARLES TRAS LA CRUZ GAMADA

   Debe ser un terrible dolor de cabeza para los republicanos medio sensatos la ahora real posibilidad de que Donald Trump termine siendo el candidato del otrora gran partido, cuando no era esta comiquita de ahora sino el grupo que libró una batalla después del segundo despertar espiritual para abolir la esclavitud, y que cruzó el mar cuando “los faros de la democracia en Europa eran apagados por el fascismo”, ahora girado hacia tendencias neonazis preocupantes, por mucho que quieran disimularlo o restar gravedad a tal análisis, algo que los mandamases dentro del partido no pueden permitirse. De hecho hay dos lecturas inquietantes, para ellos como nación (o como partido), y para Latinoamérica, cosa que nunca me cansaré de señalar.

CLINTON-TRUMP, O BRITOS CONTRA TABARES

   Que termine siendo Donald Trump el candidato republicano, como parece ser el deseo del electorado republicano posiblemente decretará la continuación de los demócratas en la Casa Blanca, a pesar de lo disminuidos que están en el Congreso. Los gritos y desplantes autocráticos de Donald Trump, su absoluto desprecio hacia otras formas de vida, sus planteamientos fascistas le hacen inaceptable para mucha gente dentro del electorado republicano, que podrían virar hacia los demócratas para cerrarle el paso, especialmente si la candidata termina siendo, como efectivamente parece, la señora Hillary Clinton (mi eterna candidata). Que una mayoría considere en lo interno que el sujeto es un peligro hasta para la forma de vida americana, la real, podría crear un frente contra los republicanos, cosa que indudablemente ha influido en la bajada del tono y los desplantes del señor Trump; ahora, habiendo logrado montarse en la ola mostrándose como es, llega la hora de disimularse con el resto para ver a quién engaña. La visión de esta gente, totalitaria y fascista, lleva tiempo dándose a conocer, con esos gobernadores de los estados sureños declarando que parecer latino priva de todo derecho legal a una persona. Una aberración que los republicanos permitieron que ocurrieran (políticos y electorado), y que continuó con una señora Sarah Palin colocándole dianas en las espaldas a la gente que odiaba para que las agredieran, como ocurrió sin que nada se le hiciera. Ahora la guinda de la torta es Donald Trump y se han levantado voces de alarma, ¿qué pasa dentro de las filas republicanas?

LA RABIA ENGENDRA PELIGROS

   Aunque hay que reconocer que la candidatura Trump fue hechura de esa gente que ahora le ve con inquietud. Le dejaron hacer y decir porque mediáticamente era escandaloso, llamaba la atención, ahora no saben cómo bajarse de ese tigre. Es obvio que subestimaron a los indignados norteamericanos, esos que creen que se les debe algo o que no tienen lo que merecen porque otros estorban. La “razón” que se escucha en todas partes. Para Latinoamérica, y reitero algo que ya he expresado, no es lo mismo tener al frente de la primera potencia a un señor que cree internamente que es superior a todos, o que lo son “ellos”, despreciando manifiestamente al resto (porque lo dice, no es que la gente se lo supone), a una mujer que ya ha tratado con nuestra parte del continente. Tan es así que en estos días leí que hasta Nicolás Maduro Moros, un señor con el cual jamás comulgaré, alertaba también sobre el ascenso de Donald Trump, ¡hasta un insensato como él se da cuenta!

HILLARY, LA SID

   En conciencia creo que los republicanos sólo desearon hacer bulla para atraer la atención, pero la cosa se les salió de madre. No creo que ni ellos imaginaran que un personaje tan excéntrico en su odiosidad pudiera ganarse el favor de la mayoría del partido. Ni creo que imaginaran que ganaría allí, justo en un bastión latino. Por eso el rumor es que buscarán la manera de salir de él en la gran convención del partido que se hará a mediados del año, aunque el mismo Trump les ha respondido que ocurrirá un cataclismo si lo intentan. Ya habíamos escuchado la oposición firme de grandes figuras del partido, pero ya era tarde, algo que no supieron ver, como no han sabido calibrar tantas cosas. Que el asunto es de muy mala imagen para Norteamérica se evidencia por las desacostumbradas declaraciones de un presidente en ejercicio en la campaña, especialmente de un demócrata hablando de los republicanos, sólo así pueden interpretarse unas palabras de alerta que el señor Barack Hussein Obama  emitió sobre el señor Trump como candidato y eventual presidente. En lógica política debería favorecerle que semejante figura sea la representación republicana, pero el país como un todo sufre y sufrirá en prestigio. O, quién sabe, tal vez tema un eventual triunfo de un sujeto que intenta hacer creer que no representa el terror de la Norteamérica segregacionista de finales del siglo XIX, o la Italia en manos de los fascistas en los años veinte y más tarde los nazis en la Alemania de los treinta del siglo pasado. Semejante panorama debe causar escalofríos en muchas columnas.

   Tampoco yo lo quiero, pero, debo confesar que me da un fresquito saber que la población llana norteamericana puede ser tan irresponsablemente idiota como la de cualquier país, negándose a escuchar las voces de alerta o a reconocer las maneras de quienes les dicen que saben lo que hay que hacer. Repito, ocurrió en la Italia fascista, en la Alemania nazi, en Cuba cuando los Castro para justificar una dictadura personalista se disfrazaron de revolucionarios, o esa banda de atracadores que se hicieron llamar Socialistas del Siglo XXI para saquear países en Sudamérica. La misma España coquetea, inexplicablemente porque saben lo que ha ocurrido por estos lados, con esos mismos farsantes. Esto me divierte porque demuestra algo que siempre he señalado a los eternos acomplejados que aseguran que aquí no llueve porque los americanos no quieren, que la gente en el poder se roba los reales porque los gringos son malos, que mientras hay gente que coloca estaciones espaciales aquí hay conucos y trueques porque esos yanquis son malucos. No, no son superhombres, lo que pasa es que hay demasiados complejos de inferioridad por estos lados. Y si no lo creen lean ese panfleto evasivo y complaciente con  nuestros males que se publicó bajo el nombre de Las Venas Abiertas de América Latina. Puras escusas.

   Pero si por aquellos lados llueve, con truenos y todo, por aquí no escampa para el sistema, uno que se aferra al poder temporal y quiere eternizarse en él. Una casta parasitaria que considera que tiene todo el derecho a usufrutuar para sí todas las mieles, y que responde con violencia, autoritarismo e ilegalidad a quienes resienta el proceso. Si, el fascismo de los grupitos que se alzaron con el poder en buena parte de Sudamérica. El ocaso, uno lleno de escándalos, de desprecios y futuras persecuciones comienza para las otrora grandes figuras del llamado Socialismo del Siglo XXI, en Argentina, Brasil, Bolivia y Venezuela. El sol de la historia se pone a sus espaldas pero el futuro es incierto. Si a eso se le suma que hay gente que nunca aprende de las experiencias, o que se convence de que lo que ocurre no es lo que pasa por las cosas que se hicieron, acertadas o no, sino lo que imagina que debe ser (repito, ahí está España con sus Socialistas del Siglo XXI, sosteniendo que la malandrería, piratería y robo que aquí no funcionó, allá si será una maravilla), tal vez debamos seguir acusando, durante mucho tiempo más, al Imperio por todas nuestras falencias. Cosa que es, indudablemente, más cómodo y fácil.

DONALD TRUMP ENFRENTA A HOMERO SIMPSON

   Leo por ahí, aunque no recuerdo haberlo visto, que en un episodio de Los Simpson, en una presidencia de Lisa, esta pregunta por qué el país está quebrado y le responden que fue el presidente anterior, Donald Trump, si la cosa es cierta, ¿será otra profecía del programa que se cumple? El mensaje no tiene desperdicio. De verdad, ojalá que no ocurra.

ESPAÑA A LA FRANCESA

Julio César.

HONOR

marzo 29, 2016

PILLO

MEDICION DE TIOS EN TANGAS

   Ser jurado en aquella competencia era algo con lo cual soñaba todo hombre con sangre caliente en las venas.

MANCOMUNIDAD

Julio César.

DE AMOS Y ESCLAVOS… 31

marzo 29, 2016

DE AMOS Y ESCLAVOS                         … 30

SEXY BLACK MAN

   -Ordene, yo obedezco.

……

   Tembloroso, Roberto se preguntas qué ocurre. Realmente le parece percibir el olor de todos esos güevos blancos que van tensándose ante sus ojos. ¿Los huele o lo imagina, sugestionado? Su mano debe abandonar el tolete del tal Jeremías cuando este, agarrándose un faldón del pantalón abierto, se pone de pie, la tranca blanco lechosa toda dura, apuntándole a la cara, como la del Ruso, y finalmente el otro, parándose también, le cierra el otro costado. Tres trancas en variados grados de blancura rojiza le apuntan, le rodean. Una al frente del mueble, dos a los lados de su cara.

   -Si, negrito, tres vergas blancas para que te atragantes con tus ganas. –le informa el Ruso, echando las caderas hacia adelante.

   Y Roberto se siente increíblemente avergonzado cuando separa sus gruesos labios amoratados, espesando su respiración con anticipación, esperándola. Hay risitas burlonas.

   -Pero qué puto. –comenta Jackson, acercando la suya, rozándole con el glande el pabellón de la oreja derecha, estremeciendo al hombre de color, quien no se mueve mientras sus gruesos labios son recorridos muy lentamente por la lisa punta de la tranca del hombre frente a él.

   -Rommer los sabe elegir. Tíos negros y acuerpados, que pasarían por machos de lejos, hambrientos de güevos blancos. O los hace desearlos. –repite el tipo blanco lechoso, con su tolete aún más pálido, acercándolo también, tibio y liso, recorriéndole el pabellón de la otra oreja. Y a Roberto le cuesta no gemir, mientras separa más los labios y la punta de su lengua contacta con el ojete de aquel tronco, salino, y siente que se quema todo.

   -Negro marica… -mirándole a los ojos le gruñe, oscuro, insultante y burlón, todo a un tiempo, ese sujeto con su peculiar acento, al tiempo que empuja otra vez sus caderas.

   -Ahhh, nada como un chico negro abriendo la boca a la virilidad de un hombre blanco. –gruñe, ronco también, Jackson, frotándole con fuerza la punta de su tolete de la oreja.

   Roberto no escucha nada, no puede mientras, efectivamente, abre más la boca y deja que el güevo de otro hombre penetre su boca, otra vez, empujando la lengua contra el glande, lamiéndolo, succionando al ahuecar las mejillas, casi gimiendo ahogado cuando gotas de néctar escapan del ojete sobre sus papilas gustativas. No necesita más, se tiende hacia adelante y atrapa un tercio del pulsante y duro tolete blanco rojizo, sintiéndolo increíble contra sus mejillas y sobre su lengua, la cual se agita lamiéndole la gran vena de la cara inferior. Y si a eso le sumaba los vaivenes de caderas de los tipos a sus lados, de los frotes que sus vergas le daban en los oídos, y a veces como si quisieran penetrarle por allí, sabe que está completamente perdido.

   -Lo haces bien, puto, pocas cosas superan a un carajo que se muere por tragarte la verga, pero… -el Ruso, mirándole con una sonrisa perversa, se la saca de la boca y le da una leve bofetada, sonora, más humillante que dolorosa. Los otros sonríen, excitados.- ¿Te di permiso de tragarla? ¿Crees que si sientes ganas de mamar un güevo puedes acercarte a un hombre y servirte lo que deseas? La saqué para que la vieras, ¿te ordené que la tragaras? –demanda saber, autoritario.

   -No, lo siento. –Roberto se revuelve en ese sofá, entre los tres hombres y sus vergas pulsantes y algo mojadas en sus ojetes. Irritado por el trato, pero también caliente. Esos olores… Todo lo olvida ante otro bofetón, algo más firme. ¡Qué coño!, debería ponerse de pie y romperle la cara a ese tipo pero traga.- Lo siento… señor. –los otros, que le vigilaban como halcones, parecen relajarse cuando entra en su papel.

   -Está bien, negro. ¿Qué quieres? –le reta cruzando los brazos sobre su fornido pecho.

   Mierda, toda la situación era una locura, se dice con angustia y rabia. Allí estaban, con sus toletes duros y palpitantes, evidentemente deseando que los cubriera con sus labios y atrapara con sus mejillas, mamándolos, ¿por que tenían que ponerse tan misteriosos?

   -Yo… -en su cara se nota la frustración, en sus ojos una mezcla de ira y ansiedad. Y ocurre algo increíblemente humillante, esos hombres, sonriéndole de manera perversa, cruel y burlona, agarran con una mano las bases de sus vergas y comienzan a agitarlas, de arriba abajo, como niños tentando a otro con golosinas (o algún aberrado a un chico), y las miradas del hombre de ébano van de una a la otra y la otra.

   -Habla, negro maricón, dime qué quieres. -el Ruso repite la orden, cruel.

   -Quiero chupártela. –admite, bajito, hay risas burlonas de Jackson y Jeremías.

   -¿Cómo dices? –le mira a los ojos.

   -Quiero chupársela… señor. –se siente muy humillado, lo raro era que eso le producía un calor intenso en las entrañas, un fuego que le hacía latir la verga bajo las ropas y endurecer las tetillas, claramente visibles en esos momentos.

   -Ah, quiere mamar güevo… -el Ruso parece fingir caer en cuenta.- ¿Te gusta mucho mamar güevos? ¿Sentir uno tieso y caliente metiéndose entre tus labios gruesos y cayéndote sobre la lengua? ¿Te eriza, te hace gemir de gusto, todo tú siente que quieres chupar como un chivito? –a pesar de su lengua enrevesada, lograba ser claramente gráfico. Roberto está amoratado de vergüenza, de humillación… y excitación. La risita de Jackson no aligera la vaina.

   -¿Cómo un chivito? No, como un becerrito. Mamar como el becerro que es. Eres eso, ¿verdad?, un becerro. Te mueres por tener en tu boca nuestros güevos, chupándolos, bebiendo de ellos. ¿No es así?

   -¡Si! –estalla, su pecho subiendo y bajando.- ¡Quiero mamar güevo! –ruge frustrado por ese juego. Lo grita muerto de vergüenza pero decidido a terminar con eso, para que le dejen atrapar con su boca esos toletes y ya. Una risa femenina le distrae y casi muere de humillación al ver a una bonita mujer detenida, copa de vino en la mano, en la entrada.

   -Siempre son los que parecen más machos los más maricones. –ríe nuevamente y se aleja.

   Dios, la puerta que daba a ese pasillo estaba abierta. Iban a hacerle mamar, porque sabe que terminará mamando güevos hasta que le salgan por las orejas, igual las leches, con la puerta abierta, para quien pasara… Angustiado como está, claramente no le gusta el exhibicionismo como a Gregory Landaeta, se le pasa por alto la mirada que intercambian los otros tres. Esos sujetos saben que todavía hay una chispa de resistencia dentro del musculoso y joven macho negro, algo que esperaban. Son plenamente consientes de que Hank Rommer gusta de hombres que peleaban para intentar perseverar como heterosexuales… aunque no lo fueran. Saben que tienen que “presionar un poco más”.

   Así, mientras aún duda, sonriendo torvamente, el Ruso da un paso al frente, agarrándose aún la base del tolete, y lo agita sobre los gruesos labios húmedos del hombre de color, la rojiza cabeza del pene contrastando con los labios amoratados. Los otros dos también dan un paso, y con un jadeo, que consigue que algo del glande de el Ruso entre, sin hacerlo totalmente porque este usa su tranca únicamente como “varita mágica”, Roberto siente en su frente como le rozan, frotándose, una y otra vez, los toletes de esos otros dos carajos fuertes, masculinos. Atractivos. De güevos blancos sobre su piel oscura. Tres tolete se agitan sobre él, el Ruso se le encima más y Roberto es inconsciente de que echa su rostro hacia atrás, boca abierta, y que facilita el trabajo a los otros.

   -Este maricón se está cociendo en su jugo, ya quiere mamar. –ruge el Ruso, insultante, mirándole burlón, medio metiéndole y sacándole la punta de glande, sin dejar que los gruesos y babeados labios lo atraparan del todo, aunque Roberto se aplicaba para lograrlo.

   -Ama los güevos blancos. –se ríe, de manera algo cascada, el pálido Jeremías.- Intenta que no se note, pero saliva como perro hambriento.

   -Vamos a ver si puede ocultarlo. –reta Jackson.

   Y demostrando que lo han hecho antes, como manada de machos alfas que cae sobre el marica en un salón cualquiera, al tiempo que el Ruso aparta más su tolete de aquella boca, tres güevos blanco rojizos, surcados de venas, caen sobre la negra cara, frotándose mientras mesen sus caderas, la cara interna de la vara de Jeremías le roza la frente sudada, quemándole de manera maravillosa; la de Jackson cae entre su labio superior y las fosas nasales, rozándole, obligándole a oler la carne del macho cabrío, aspirando con ansiedad (el aroma de la dura carne del hombre); la del Ruso, medio ladeada, se le frota del mentón, sobre una mejilla y pómulo. Roberto, bajo los tres güevos, jadea, y enloquecido de lujuria menea el rostro, abre los labios, quiere sentirlas, calientes y pulsantes contra su piel, el olor embriagándole, notando gotitas que manan de los ojetes y le bañan. No sabe que tiene los ojos cerrados, que gime roncamente, ardiendo de ganas, que busca esos contactos, no oye sus risas. No sabe que algunas personas, hombres y mujeres, le miran desde la puerta, sonriendo burlones… muchos móviles alzados grabándole al estar tan loco de calenturas.

   Lo que le harían esos tres sería inmortalizado y compartido por muchos.

……

   -¿Está segura de la dirección, señora? –pregunta el notario, divertido secretamente del predicamento de la mujer, y peor, del mal momento que pasará el marido.

   La hermosa mujer se detiene en la entrada del establecimiento y se vuelve hacia el hombre cuarentón, algo obeso con gesto sardónico, franqueado de dos testigos que este trae.

   -Lo estoy. Mi marido está en uno de estos cuartos con una puta con la cual me engaña. Quiero dejarlo… y quitarle todo en el divorcio. Lo merezco. Quiero que atestigüen su engaño, su traición y vileza. El ultraje que me hace. –agrega, digna, solemne…

   Marjorie Castro estaba a punto de joder, bien jodido (aún más de lo que su amante negro lo hace en esos momentos), a su futuro ex, Bartolomé Santoro. Le pillarán en el acto.

CONTINÚA … 32

Julio César.

…AL SOL SIN ARREPENTIMIENTOS

marzo 27, 2016

RATÓN… AL SOL

FORNIDO EN TANGA CHICA

   Todos le decían, tontamente, que debía hidratarse mucho dada su costumbre de llevar tanto sol, por todo lo que lo ama sobre su cuerpo de carajo hecho y derecho, y por lo cual usa aquellas diminutas tangas que le hacen tan llamativo, especialmente para los muchachos. Sonríe irónico, tomándose aquella cerveza; si, se las iba a tomar, luego se pararía, entraría al agua y saldría todo mojado. Con la tanga dentro del culo se paseará por la arena, con los ojos de los muchachos calenturientos mirándoles el trasero deseando usar las trancas. Caería junto a este y aquel, y aquel otro después, y otros dos más tarde, preguntándoles bajito, y mórbido, siempre lo mismo: “¿Te gusta que te la mamen? Adoro dar buenas mamadas”. Bastante que tomaría… y se hidrataría.

OFRECIENDO EL CULO DEL AMIGO

   “¿Quién quiere culo sabroso? Se lo meten y les saca las leches hasta de las muelas”, grita alzando el pulgar hacia el resto de los compañeros de la fábrica en aquel viaje al resort. Todos ríen mientras el otro, riendo también, lo baila de adelante atrás, como invitación a un salón de fiesta de puertas abiertas. Algunos sospechan que ese refugio secreto ya ha tenido al otro de huésped. Varias veces. ¿Y qué piensa el que lo enseña? La verdad es que antes se escandalizaba, y hasta se resistía a ese trato, pero el amigo era tan masculino, impositivo, y guapo, que lo dejaba hacer. Le gustaba que se jugara así con él, también le inquietaba, como cuando, pasándose, no sólo metía un dedo sino dos. Era juego, claro, de esos de carajos amigos que bromean entre ellos… ¿o no?

EL HILO DENTAL EN LA PLAYA

   Temblando acomoda su larga manta, muy a propósito para que quepan varios. El sol calienta su piel expuesta, la tanga hilo dental va quedándole más pequeña por segundos presionando adelante y atrás. Nota las cabezas alertas, los ojos que examinan; los hombres, maduros, y jóvenes, buscando sobre la arena. Pronto lo encontrarán, se dice, y su hilo dental se siente cada vez más chico. Necesita acostarse de una vez, de panza, ocultando su erección, alzando sus nalgas redondas, abriendo las piernas… será cuando los hombres presentes, a pesar del viento, los diferentes alimentos que algunos consumen o de la sal de la mar, percibirán su inconfundible olor a perra en celo. Sabe que ocurrirá, que lo notarán, aspirando, mirándole, yendo hacía él, para “saludar y hablar”, cayendo sobre la manta, ofreciendo el colocarle bronceador, tocándole, amasándole, una mano metiéndose dentro del triangulo del hilo y un dedo en su culo, comprobando, el que llegue, o lleguen, que necesita macho. Y algo apenados, por las erecciones, irán a algún lugar privado donde puedan atenderle como una reina merece.

MOMENTOS CALIENTES UN DOMINGO AL SOL

Julio César.

NOTA: Todas las imágenes han sido tomadas de portales gratuitos; me aseguran que estás también (no las encontré yo). Me dicen, y cuesta creer que la gente sea tan… osada, que muchas están en Facebook. Qué nadie se moleste, por favor. Aunque con esas pintas… seguro que esos carajos se divierten bastante, ¿no?

ATENCION

marzo 27, 2016

MALO COMO TUTOR

VISTA Y OLOR

   Su mujer quiere que le diga a su hermano que no ande en calzoncillos por la casa… pero, a la vista del cuñado, se le olvida.

SANCION

Julio César.

PEDIDO

marzo 27, 2016

PILLO

SEXY ATLETA EN HILO

   -Lo siento, entrenador. Deme de nalgada otra vez, perdóneme y déjeme jugar, por favor.

HONOR

Julio César.

A LA MINA, OTRA VEZ

marzo 27, 2016

A LA ORILLA DEL MAR

SIN GANAS

   Y día lunes, para colmo.

   Para no desentonar con unas navidades aguadas, con la gente preocupada por ver qué se comía, y un carnaval insatisfactorio, donde sólo pudieron viajar a todo trapo como se hacía antes los muy ricos, es decir revolucionarios o gente con contacto con el crimen internacional, llegamos a esta Semana Santa frustrante. Bajé a Guatire y me molestó mucho de lo que vi, y supe. Así mueren las tradiciones y las instituciones, como lo es la Semana Santa allá o una escuela como el Elías Calixto pompa, mi amado aunque olvidado colegio de primaria. Así languidecen hasta desaparecer los pueblos, entre la bellaquería de algunos y la total indiferencia de otros. Pero no comencemos todavía. Para animarnos pensemos que todavía faltan dos días para la quincena, que estamos limpios de perinola, todo más caro, que viene el aumento del pasaje y que mañana hay que regresar al trabajo… La dicha, pues.

TIEMPO LIBRE… SIN INTERNET

Julio César.

LE GUSTA, PUES

marzo 27, 2016

EL TRABAJO NO ACABA

CULOTE EN HILO DENTAL BLANCO

   Y al cuerpo lo que quiera… tragar.

   Sabiendo que alguien le halaría el shorts de tela suave, se agacha a “recoger algo que se le cae”; las risas, roncas, profundas y masculinas del resto de los tíos en el vestuario llenan el ambiente, erizándole. Le gustaba exhibir sus hilos dentales, sus nalgas plenas, su culo grande. Como le encanta quedarse así, llamándoles idiotas en falso reclamo, esperando ansioso, aguantando el jadeo, sonriendo y cerrando los ojos cuando una o varias palmas iban como a azotarle pero en verdad le tocaban, manos rudas de hombres que acariciaban, mientras fingían que era del todo natural entre machos héteros el hacer eso al tiempo de preguntarle por qué usaba esas prendas de puto. El juego llevaba tiempo, por eso una mano se mete por arriba, baja por detrás del hilo y toca, un dedo hundiéndose en su botoncito de locura. Las cosas que ahora pasaban no las sabían las novias o esposas; claro, son sólo juegos entre chicos…

CACERIA IMPLACABLE

Julio César.

LOS CONTROLADORES… 24

marzo 23, 2016

LOS CONTROLADORES                         … 23

GUAPO Y CEÑUDO

   -¿No me quieres aquí?

……

   Rubén Santana. Su juguete. Y lo tenía a tiro de pichón… casi literalmente.

   Este se ve agitado, nota malicioso mientras se detiene intencionadamente tras una camioneta en la calle que cubre esa parte de la acera. Esperándole. El otro parece luchar contra su voluntad pero finalmente se acerca. A Tony le gusta verle, de una manera salvaje, así como notar su mirada torturada, las tetillas del muchacho destacándose contra el chemise, como si hubieran sido estimuladas, el entrepiernas del muy ajustado jeans algo abultado.

   Sonríe cuando Rubén corta la distancia y le besa, incapaz de controlarse, de negarse. Siente los labios cubriendo los suyos; los separa y mete la lengua en la boca del otro, lentamente, saboreándole, sintiéndolo rico mientras la usa y encuentra la del muchacho, atándose ambos en un beso chupado, húmedo y lleno de succiones. Y mientras le besa, Tony nota que ya no siente tanto frío. La caricia termina, se miran agitados, ojos brillantes. Se veía tan guapo el hijo de perra ese, piensa y en seguida se molesta. No, no debía pensar así de Rubén, era tan sólo un hijo de perra listo a ser usado. Le besa otra vez, con furia, las mochilas escolares caen al suelo, las manos cruzándose al aferrar el chemise ajeno. Los sonidos de la calle se perciben lejanos mientras chupan de sus lenguas alternativamente; autos, cornetas, motocicletas, todo…

   -Mierda, ¡¿qué haces?! –estalla una voz alarmada y molesta. La pareja se separa bruscamente y reparan en Emilio Nóbregas, sobre una motoneta, mirando a Rubén, su amigo, con cara de disgusto.- ¿Qué coño? ¿Ahora eres un marico, Santana? Vamos a ver qué dicen en el liceo. –amenaza con rabia, pero también con esa cruel resolución de todo chico que puede echarle una gran vaina a otro; acelerando su motoneta se aleja, dejándoles sin tiempo de responder.

   -Dios… joder… -grazna Rubén, por un segundo fuera del control de Tony, dando un paso atrás.- ¡Mira lo que hiciste! ¿Es lo que querías? –le grita, sorprendiéndole.

   -Oye, oye, no me hables así. –por un segundo se ve desconcertado, y alarmado, eso no le gustaba. ¡Rubén estaba fuera de su alcance! ¿Sería por toda la adrenalina corriéndole por las venas?- No ha pasado nada.

   -¿No? ¿Estás loco acaso? ¡Nóbregas les contará a todos! –casi parece al borde de un ataque de ira, pánico o llanto, dando un paso de adelante atrás.

   -¡Calma! –se molesta un tanto, sonriendo luego al cruzar los brazos sobre su pecho.- ¿Qué, acaso te avergüenzas de lo que sientes por mí? –eso le eriza y se vuelve a mirarle, feo.

   -No siento nada por ti; tú… -calla, balbuceando sin sonido. No, no sabe qué le ocurrió. Pero, por alguna razón, en días, se siente capaz de enfrentarle. De alzar un puño y estrellarlo en su joven y atractivo rostro, un momento, ¿acaso pensó qué…?

   -Me hieres, amor. Y tranquilo, lo resolveré. –Tony se inquieta, no podía llegarle aunque se concentra con todas sus fuerzas, finalmente, mandándolo todo al coño, alarga un  brazo y le atrapa un hombro, cerca del cuello, el pulgar frotando la joven piel.- Todo estará bien, te lo prometo. -y se patentiza ese choque, algo eléctrico y cálido que parece extenderse desde ese punto de contacto, y un tanto de la rebeldía de Rubén desaparece, sus ojos se nublan, sus labios se entreabren. Viéndose hermoso, piensa molesto, acercando el rostro y besándole fugazmente; para controlarle, claro.- No dejaré que te pase nada; tu papi chulo resolverá todo. Confía en mí.

……

   Algol increíblemente grave, y altamente infeccioso, estaba comenzando en una zona apartada del oeste capitalino, en una de sus partes más elevadas y solitarias, justamente frente a una gasolinera de mala muerte. Aunque muy poca gente lo supiera. O imaginara siquiera.

   -¡Oh, mierda! –brama Onésimo, un hombre hecho y derecho con su güevo fuera de la bragueta de su pantalón, embistiendo salvajemente por el culo a un carajo contra la capota de su camioneta, con tantos bríos que casi le alza de sus pies arrojándole sobre el metal. Su tolete grueso y duro, caliente y lleno de ganas, va y viene sin detenerse, metiéndose y saliendo de las entrañas del tío que gime y chilla poseído de una lujuria y un placer que no comprende pero que le eriza. Ese sujeto estaba así porque le estaba metiendo la tranca por el culo, su tranca gruesa y nervuda. Era su verga la que tanto placer le brindaba.- Tómala toda, puta de mierda. –le grita soltándole otra fea nalgada en el peludo glúteo, haciendo reír a su hijo, que mira el agujero de manera ávida y sucia mientras les separa las nalgas al hombre que coge.

   La idea, toda la experiencia era alucinante para el hombre. Estaba cogiéndose a un tipo, por primera vez en su vida, frente a su hijo, quien le ayudaba abriéndole el culo, riendo, rugiéndole que lo cogiera duro, que se lo partiera, que la puta quería más güevo. Todo eso casi parece irreal al hombre, pero no le detiene; su rostro se encuentra deformado por una mueca de virilidad, de control y dominio, era el macho triunfador que entraba y salía del culo conquistado. Había enfrentado a otro carajo y le dominó, tomando su agujero como trofeo; el sumiso rindiéndose y entregándose a su superior. La idea era extraña, caliente, ese culo era suyo ahora. Su güevo lo convertía en su culo, a ese hombre en su puto. Y otra idea se hace presente, casi embriagadora, con su verga podía transformar a los medio hombres en putas hambrientas de güevos. Puede hacerlo, coger y enviciar a un sujeto con el poder de su masculinidad.

   No es consciente de que monta las manos sobre las de Jóvito, apretando, mientras sigue macheteándole el culo a ese tipo, Wilmer; ver su venosa tranca entrando y saliendo, halándole los labios del culo, era enloquecedor. La mete y saca sintiendo su tranca increíblemente abrazada, oprimida, halada y chupada; cada centímetro cúbico de su tolete estaba siendo estimulado y usado de una manera intensa. Nunca había experimentado un placer tal; y esa idea penetra su mente de manera intensa cuando se la empuja toda, haciéndole gritar, sintiendo sus propios dedos en su pelvis, y los dedos de su hijo, con ese agujero vicioso succionándole: no había mayor placer al de cogerse el culo de un hombre que lloriquea y suplica por ello. Eso se repetía ahora en su mente como un mantra mientras comienza a embestirle con más fuerza, sacándosela casi hasta el glande, deteniéndose un instante para disfrutar de las apretadas en la cabecita de la pieza rojiza y algo llena del semen de su hijo, clavándosela otra vez, dándole con las bolas, adentro y afuera, como alimentándolo, cayendo sobre él, derribándole contra la capota, oyendo la risa de Jóvito que se aleja un paso disfrutando del muy sucio y erótico espectáculo de su padre cogiendo a otro tío.

   Onésimo sentía la ola creciendo en sus pelotas que se contraen, cruzando los conductos, quemándole la tranca mientras la recorre, va a correrse, va a estallar en leche dentro del culo de otro hombre, mezclándola con la de su propio hijo, y la idea era maravillosa. Wilmer Soteldo lo percibe; las paredes estimuladas de su recto abrazan de tal manera la gruesa, tiesa, cálida y nervuda verga que puede sentir el recorrido de esa esperma que pronto bañará sus entrañas. Los dedos de Onésimo se clavan en sus caderas, y este la bombea una o dos veces más, dejándola bien adentro, echando sus caderas hacia adelante mientras aprieta los dientes, cierra los ojos y ruge, recorrido por un placer intenso.

   -¡Oh, sí, tómala toda, puta de mierda! –le grita a todo pulmón, sintiéndose muy bien al hacerlo. Y su tolete estalla dentro del culo masculino, disparando sus potentes trallazos que chocan, mojan, reptan y estimulan. Una y otra vez. El hombre se corre de una manera tal que siente que se desmayará de pura gloria.

   Y mientras su culo recibe lo que todo chico sumiso bueno quiere, güevo y esperma, por segunda vez, la mente de Wilmer también se ve llena de imágenes y voces, mientras se corre a su vez, otra vez dentro de su tanga hilo dental que presiona con una fuerza excitante sobre su glande. Esa idea le marea, le maravilla, le da sentido a toda su vida y propósito en el mundo, todo eso mientras sus entrañas aprietan y succionan todavía del macho que se le corre adentro. Sí, eso es lo que quiere, güevos y esperma, machos que lo usen, que lo traten como el coño caliente que es, el coño hambriento de hombrías, de machos de verdad para que lo llenen, usen y dejen rebosado. Nació para buscar hombres para entregárseles, para revivir una y otra vez la intensa sensación experimentada sobre la verga de un tío. Eso gira en su cabeza mientras deja caer la cara, de lado, sobre el metal que va calentándose bajo el sol, ojos cerrados en éxtasis, una lágrima de satisfacción escapando de su ojo izquierdo, jadeos ahogados de gozo escapando de sus labios entreabiertos. Y en todo momento, sobre el grueso tronco cilíndrico que lo cruza, su esfínter sigue cerrándose y abriéndose. Gimotea cuando el güevo sale, lentamente, chapoteante, todavía duro, bañado de esperma untada.

   Jadeando, Onésimo se lo mira, notándolo… como muy tieso aún, y como más grueso. Eso le gusta. Y sonríe de la mirada de admiración, y algo de envida, que su hijo le lanza. Observa nuevamente a ese tipo, caído sobre la capota de su auto, el peludo culo tembloroso dejando escapar algo de semen, la tira del hilo dental a un lado, casi cubriéndolo pero sin hacerlo, brillante con toda esa esperma. Y ahora la realidad se hace presente, ¿qué coño acaba de hacer? Respirando con dificultad, frenético, mira a los alrededores, el lugar era apartado, solitario, pero mucha gente iba por repuestos o por reparaciones a un lugar donde no hacían muchas preguntas sobre procedencias o seriales lijados. Qué locura, no debió…

   -¡Jóvito, ¿qué haces?! –grazna desconcertado.

   -Quiero culo, papá; quiero coger a este puto otra vez. –gruñe el muchacho con una sonrisa predadora y una mirada turbia, como en trance, metiéndose en el lugar que poco antes ocupara su padre.

   Onésimo traga, erizado, cuando le ve llevar la punta de su güevo joven pero de buen tamaño a esa raja peluda, recorriéndola, recogiendo las leches que manan, untándolas en el agujero, metiéndoselo otra vez, con un rudo y único golpe. Sobre la capota, elevando la espalda, ojos cerrados todavía, sonriendo abiertamente, Wilmer le da la bienvenida con un ronroneo. Si, quiere eso, ser trabajado otra vez por un güevo. Tener uno clavado en su culo era la dicha.

   -Hijo… -intenta una breve advertencia. Este lo mira, sonriendo cruel, dientes apretados.

   -Quiero culo. –repite y lanza una risilla algo maniática mientras comienza un saca y mete que hace gritar de lujuria a Wilmer, de una manera totalmente entregada, estremeciéndose sobre la capota, su espalda arqueándose. El macho que sabía gozar ser enculado.

   El güevo va y viene… y Onésimo sabe que también quiere cogerle otra vez. Lo desea con unas ganas tales que debe luchar para no apartar a su hijo y tomar su lugar.

   -Apúrate. –casi le exige, la tranca latiéndole.

……

   Nunca, en toda su joven vida, y a pesar de cierta nube que enturbia su mente, Rubén Santana había sentido tan pocos deseos de llegar a su colegio como en esos momentos, al lado de Tony Moncada. No notando el grupito en la entrada que parece esperarles.

CONTINÚA … 25

Julio César.

LA VIEJA TRAMPA

marzo 23, 2016

EL BARBERO EN SU SILLA

TIO TRABAJADO POR EL JEFE 1

   “No estoy seguro, señor Gutiérrez”, era la respuesta a los déjame hacértelo. El hombre estaba tenso, frío y caliente, incapaz de creer que el capataz, ese aparente machote, se ofreciera a tocar, que quisiera chupar, no parecía de esos; pero tanto hablaron de sexo que la cosa se puso caliente. Bueno, y si le dejaba tocar, ¿qué?, se preguntó. Era un macho y los machos gustaban de las bocas golosas. Si el capataz quería comérsela…

TIO TRABAJADO POR EL JEFE 2

   “¡Ahhh, ahhh!, más duro”, grita al rato, incapaz de contenerse o de dejar de estremecerse, mientras el capataz sonríe. Siempre era igual con esos machitos que creían poder disfrutar de una mamada sin pagarla. Darla, sobando con la punta de los dedos la entrada, metiéndolos, los ponía locos. Y quien dejaba que una sola falange penetrara estaba listo para lo que llegará.

MOMENTOS DE JUVENTUD

Julio César.

LO INSOLITO

marzo 23, 2016

MALO COMO TUTOR

TIOSXXX HOT

   Nadie le pregunta cómo lo hizo, sino cómo se meten en la camada a compartir la caja con los cachorritos.

ATENCION

Julio César.

BRUSELAS, UNA GUERRA INFINITAMENTE CRUEL

marzo 23, 2016

AL ESPIRITU DEL 23 DE ENERO

BRUSELAS BAJO ATAQUE

   Los terroristas aseguran que edificaran un mundo más feliz.

   En horas de la madrugada de hoy nos enteramos que Bruselas, Bélgica, se ha sumado al grupo de ciudades europeas que han padecido el morbo del terrorismo. Dos ataques con explosivos, uno en el principal aeropuerto del país, pasadas las ocho de la mañana, dejó al menos 14 muertos; y un segundo ataque, menos de una hora después, al Metro, en pleno centro de la ciudad para causar mayor pánico, dejando aproximadamente unos 20 fallecidos (más de 30 personas asesinadas), y casi 150 lesionados en ambos actos. Después de las explosiones, los muertos, los heridos, llegó el pánico general, el miedo de la población, en cualquier parte podían estar los asesinos, cualquiera podía ser víctima, por eso el gobierno belga elevó el nivel de alerta en todo el país, y fronteras como la que comparten con Francia se cerró (imagino que de lado y lado). Las indicaciones a la población fueron sencillas, y aterradoras, que cada quien se quedara donde estaba y que no intentaran desplazarse utilizando ningún medio de transporte. Es lo que buscan estos grupos, generar el miedo, cohibir, suprimir, controlar por el terror. Hace algún tiempo funcionó en España, aunque no así en Inglaterra o Estados Unidos.

   Aunque nadie se ha atribuido la autoría del acto en sí (al menos hasta donde escuché noticias), las autoridades belgas piensan que los atentados fueron perpetrados por suicidas, por lo que se busca a los culpables dentro de los grupos yihadista. Otros señalan al tenebroso movimiento islámico extremista, el llamado ISIS, el Estado islámico, pero la verdad es que aún todo son teorías y especulaciones… no desacertadas, lamentable es decirlo. Testigos del atentado en el aeropuerto aseguran haber escuchado disparos y gritos en árabe, pero sin querer disculpar a nadie, la verdad es que en momentos así muchos creen que escuchan lo que piensan que debe ser. Pero la verdad es que el ataque se produce tres días después de la detención de uno de los autores de los brutales atentados en París, el año pasado, Salah Abdeslam. Así que, motivos de suspicacias o de sospecha hay, fuera de que el gobierno, y el pueblo belga, deben apertrecharse como debe hacer toda nación sana al ser atacada de esta manera.

MAÑANA EL MUNDO SERA MAS DIFICIL

   Conociendo de estas cosas, de estos actos barbáricos, sólo podemos sentir pena por nosotros mismos. Por la gente común y corriente que vive bajo el miedo a caer o que su gente querida perezca bajo el ataque de la violencia insensata; incluso pena por aquellos que muestran conductas realmente delirantes dentro del viejo continente que sostienen con cinismo que el pasado no tienen ningún peso, que nada de lo que han hecho como naciones tiene importancia por lo que no se les debe responsabilizar, y ahora se lavan las manos de la gente que escapa del horror. Aún ellos, en la estrechez y mezquindad de sus maneras, son víctimas. Pero lo es especialmente la gente que quiere ayudar, la gente que abre los brazos a los que vienen escapando de las zonas en conflicto, porque a sus gestos, entre los que huyen, vienen los que traen bombas para cerrar toda vía de escape a sus víctimas, todo entendimiento, deseando acabar con toda simpatía por los desplazados, como leemos que ocurre en Alemania, donde grupos concretos de manera sistemática atacan mujeres para debilitar la posición de los inmigrantes y de los políticos moderados que sienten compasión o deber moral para con ellos. La esclavitud, el colonialismo y el vender armas a locos delirantes son culpas muy concretas aunque ahora muchos quieran lavarse las manos, arrastrando al sistema con ellos y lanzándolo en manos de peligrosos demagogos.

SIMPATIAS CON BELGICA

   Pena por todos esos pobres desgraciados que intentan escapar de la locura y que ahora se les querrá menos, se les cerrarán aún más puertas y se les tratará aún peor (lo que buscaban los terroristas). Las historias de sufrimiento, miserias, riesgos personales, dolor y muerte siempre son las mismas, desde los campesinos desplazados escapando de la violencia de los narco insurgentes en Colombia, que aseguraban que levantarían un mundo mejor matando gente; a aquellos que se lanzaban en balsas para cruzar un mar lleno de tiburones entre Cuba y Miami, para escapar de unos viejos y sanguinarios dictadores a los que por alguna razón el mundo veía con simpatías. Ahora vienen los que escapan de los sistemas que estallan en el cuerno de África, de esos grupos que creen que pueden imponer su reino en la tierra, uno donde son dioses, y de los malos, de los vengativos y rencorosos, pero celosos en la exigencia al sometimiento total bajo el disfraz de religión. Los atentados esta madrugada en Bélgica fueron terribles para ellos, como nación, esta noche mucha gente llorará a sus muertos, pero fue aún más cruel para aquellos que el día de mañana, y pasado, verán empeorar sus situaciones al ser medidos todos con el mismo rasero. Repito, es lo que buscaban los terroristas.

   No es mentira que hay una guerra mundial secreta, por difícil que sea de aceptar o simplemente creer. Cueste imaginar que los mismos errores se puedan cometer una y otra vez. Cuando hoy leemos sobre la demencia a la que Europa se abocó durante la Primera Guerra Mundial, con sus generales idiotas enviando a miles a la muerte mientras tomaban sus cafés y esperaban noticias que los encumbraran, a la locura monda y lironda de la Segunda Guerra Mundial, que fue eso, una locura de gente demente en el peor sentido de la palabra, nos parece insólito que el mundo respondiera positivamente a la gente que les llevó a eso, incluso que llegaran a eso, y que otros se negaran a mirar qué ocurría o que evadieran las responsabilidades que tenían en semejante desastre.

LASTIMOSO CONCEJAL DEL PARETIDO POPULAR

   Igual ahora, como vivimos estos tiempos nos es imposible enmarcar todo el cuadro, pero creer que se puede reeditar una guerra de la Edad Media es una locura, es atraso, oscurantismo; es otra vez el hombre más rico del Medio Oriente, que no levanta universidades o fábricas sino que compra bombas para mandar a otros a morir para “gloria de Alá”; o que tanta gente vieja en España, por ejemplo, pretenda hacer creer que no entienden por qué ocurren las cosas, por qué las costas y ciudades europeas son invadidas por masas que huyen (la gente que escapa de las naciones que fueron exprimidas y arruinadas por la esclavitud, el colonialismo y que más tarde Europa vendiera armas a los dictadores, aún dementes como Idi Amin), será difícil de explicar o comprender. ¿Qué tan cínica puede ser una gente? Lo de España, el sistema tan ciego a la hora de declaraciones tan  irresponsablemente como la que se lee más arriba, tan sólo evidencian una necesidad de cambio. Lo que, no necesariamente, será para mejor; en Europa la izquierda y la derecha, cuando “se siente atacada”, es nazi, aunque no les gusta verse así. Cuando uno escucha o lee declaraciones como la de este concejal, entiende por qué hasta la corona y la iglesia en el país ibérico son mirados con suspicacias y repulsión.

   Debe existir un gen suicida, realmente, en la especie humana. Somos muchos, demasiados, tal vez algo en la química nos grita que debemos matarnos unos cuantos. Pobre Bélgica. Pobres desplazados. Victimas todos.

……

LASTIMOSO CONCEJAL DEL PARETIDO POPULAR    A este señor le falta tanto por aprender, ¿cómo puede aspirar a liderar algo o a alguien con tantas carencias aún de su propia historia? Qué fácil, qué cómodo es desentenderse de las responsabilidades. Pobre del histórico Partido Popular, en manos de quiénes cayó.

ATENTADO EN ORLANDO Y FUTBOL

Julio César.