DECISIONES

CONDICIONAMIENTO

ADICTO AL CHOCOLATE CALIENTE

   -¿Este cabrón? Solía ser mi cuñado…

   Desde que Juanita se casó con ese chico que conoció en la universidad, todos vieron los problemas, especialmente Sergio, el hermano mayor de la bonita joven. Notaba cómo los ojos del catire se iban tras sus pectorales, bíceps y caderas. Y lo entendió, el chico, aunque ni él mismo lo sabía, era un marica reprimido. Toda la vida pudo evadirlo hasta que conoció a un sujeto como él, grande, negro y de buena verga, una que le enseñó como al descuido una tarde cuando se preparaban para una fiesta en la piscina. Pero en cuanto la vio, Jerry cayó de rodillas, boca abierta, mirada famélica y él se apiadó, y excitó, azotándole el bonito rostro con su enorme güevo duro. Pero verdaderas bofetadas, antes de clavársela hasta la garganta, sintiéndose ordeñado mientras el otro parecía asfixiado. Ahora no sabe qué hacer, su hermana estaba casada con un faltón, pero si decía algo tal vez se perdería de esa boca golosa y de ese culo hambriento, uno que llenaba lentamente con su verga, abriéndoselo, maravillado viéndola desaparecer en tan pequeña abertura, metiéndosela hasta lo pelos, oyéndole gemir, mirándole estremecerse, antes de echar adelante atrás su culo goloso. ¿Qué hacer? ¿Contarlo y salvar el honor de la familia, o callar para no perderlo? No se decide porque… le ha cogido cariño.

EN EL TECHO COMUNAL

Julio César.

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