CASI TE ENVIDIO

LA HIJA DE NADIE

   Quién entiende cuando le dicen que no le quieren…

   Parece que es una regla de oro, cuando una pareja termina, cuando es a ti a quien botan, mientras te parece que el mundo se acaba, que la vida misma es una tortura china, llega la noticia: la vi (o lo vi) con otro. Imagino que no puede existir nada peor que eso. La verdad no lo he vivido, me han botado, claro, pero nunca lo he sentido mucho. Tal vez eso me haga la persona menos deseada. Pero el tema me apasiona, tengo un hermano que… Y cuando Andy Montañez apareció con su cancioncita, “Casi te Envidio”, quedé fascinado. La letra, el sentimiento, todo era intenso y poderoso. De hecho compré, una vez, un CD nada más que por esa canción. Ya lo había hecho antes, como con Isla del Encanto.

   Bien, aquí tenemos a un carajo que amó y perdió, y quizás todavía doliéndole le toca ver que el objeto de su amor se recupera divinamente y sigue. Que llega y le dice “se acabó, hay alguien más”. Hay gente que se estanca, que no puede simplemente entenderlo o asimilarlo, y eso les ocurre, irónicamente, más a los hombres. Los hombres coquetean, seducen, mienten, asan dos concejos a un tiempo (aunque no lo vean así), olvidan y abandonan, pero cuando son botados, sin esperarlo, el mundo se les viene encima. Parece costarles el recuperarse.

   Recuerdo que esa canción, una salsa suave, o romántica, o de despecho, todo le sirve, me tuvo (y tiene) enamorado bastante tiempo. La canté mientras hacía algo, mandaba callar a todos si sonaba, la dediqué (sirve para gente enamorada, también para los despechados), la destrozamos entre amigos ladrándola en alguna tasca o reunión, todos encantados con ella. Y, claro, no podía ser de otra manera siendo un tema de Andy Montañez.

   Este cantautor puertorriqueño, de Santurce como para que nunca se olvide o ponga en dudas (tierra mágica, evidentemente), nacido como Andrés Montañez Rodríguez, ya era conocido mío antes de ese tema, por otros dos (entre muchos) de sus días con el Gran Combo de Puerto Rico: “Las Hojas Blancas” y “Un Verano en Nueva York”. Ah, la de horas, sudado, borracho, sonriendo, que bailé esas salsas en fiestas de secundaria, en la universidad, bodas, bautismos y cumpleaños, siempre con el juego de tocar y dejarme tocar. En Venezuela es muy conocido, ya por su fama referencial, pero también por su tiempo con la Dimensión Latina, tras el retiro de Oscar D’León como solista.

   “Casi te envidio porque a mí también me gustaría tener otra ilusión…”, dicho con voz rota, ¿cómo no iba a estar en mi rokola?

LA CASA DEL SOL NACIENTE, UN SUEÑO AMARGO

Julio Cesar.

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