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DE AMOS Y ESCLAVOS… 36

junio 29, 2016

DE AMOS Y ESCLAVOS                         … 35

MUSCULOSO TIO EN TANGA ROJA

   ¿No aman los regalos… por chicos que sean?

……

   Mientras buceaba entre los pálidos muslos de Jeremías, Roberto escuchaba ligeramente alarmado, por el significado de las palabras, también por lo mucho que le erizaba, de temor y lujuria. Las manos atrapando su nuca, los blancos dedos sobre su corto y ensortijado cabello le retuvieron contra el tolete pulsante, y lo trabajó desesperadamente con la lengua, que se le quemaba contra la gran vena que recorría la parte posterior de la, si, hermosa tranca del hombre; al tiempo que pegaba y despegaba sus mejillas de la pieza, con la garganta continuaba sorbiéndole, chupándole. La manzana de Adán le subía y bajaba con fuerza, evidenciando que continuaba ordeñando aquel güevo clavado en ella.

   -Ohhh, si, negro maricón, sácame la leche. –gemía ronco el joven, sonriendo torvo y feliz, como lo está todo a quien su güevo le es mamado, especialmente por otro tío que parece más grande y fuerte, en apariencia más macho, pero que se traga todo lo que salía de su tolete.- Tómatelo todo, becerro.

   -Llénale la boca de semen. –gruñía Jackson, mirando a Roberto mamar así.

   -Mierda, ustedes dirán que le falta mucho para ser un puto maricón amante de los güevos, pero estoy a punto de correrme con lo que me hace. –exclama Jeremías, entre jadeos, meciendo sus caderas y cogiendo la boca negra con su muy pálido tolete.- No creo que nadie dure mucho con una boca como esta mamándoselo. Te felicito, Hank, lo has hecho bien. –le sonríe al joven, guiñándole un ojo y elevando el pulgar aprobatorio.

   Las palabras erizan y estremece al hombre de color, cuya boca va y viene sobre la blanco rojiza mole de carne brillante con su saliva, imposibilitado de detenerse. Sentirla contra sus labios y mejillas, pulsando contra su lengua le encanta de una manera curiosa. Era mejor que mamársela al Ruso o al otro, el tal Jackson. Y tal idea le hizo chuparlo con más ganas. ¿Qué tenía de malo hacerlo si le “tenían” allí, así, y si además le gustaba como se sentía?

   -Gracias, pero es puro talento, uno que todavía debe cultivar. Pasó toda su vida creyéndose un hombre, un macho; en la manera de trabajar y ordeñar un güevo, buscando el semen caliente, todavía es algo tosco. Pero pronto este enorme maricón estará tragando de a dos güevos a un tiempo, irá al cine, a comprar el diario, subirá en un ascensor  o viajará en un autobús y lo único que querrá será caer de rodillas y mamarse cuanto güevo blanco encuentre por su camino. Es lo que quiero para él, que sea libre, feliz. Que se sienta realizado sirviendo de juguete a los hombres blancos.

   -Eres tan noble. –ríe burlón Jackson, ojos caliente mirando como el blanco, nervudo y duro tolete de su amigo sale y entra de los gruesos labios del joven y fornido hombre, que traga y sorbe de manera ansiosa, ruidosa, ladeando su rostro, atrapándolo entre una mejilla y sus encías, salivando copiosamente.- Mierda, cómo quisiera metérsela otra vez y correrme de nuevo sobre su cara de puta maricona. –ruge entre dientes, agresivamente masculino.

   -Te entiendo, ¿puede haber algo más caliente y sucio que ver a un carajo grande y fuerte con la cara chorreada de esperma? ¿De varias espermas? –pregunta Hank, sonriendo.- Si, cuando es la tuya la que le cuelga y cubre. Cuando sabes que te la chupó porque la quería, pidiéndola. Y más si es sobre la cara negra de un tío que parecía tan macho.

   -Joder, sí, cogerle la boca, sentirle frotándome con sus labios y mejillas, la lengua lamiéndomelo como si quisiera derretírmelo y tragárselo también, con esa cara enlechada es muy caliente. –concuerda el jadeante Jeremías, cogiendo con más fuerza esa boca golosa de donde escapaban gorgoritos, gruñidos y saliva salpicada.

   -Ahógalo en leche, panita, que se atragante de güevo, saliva espesa y esperma. –ríe entre dientes, Jackson, tomando su móvil y consiguiéndose un corto video de esa cara embarrada mientras traga verga. A sus amigos les gustará verlo.

   Las palabras, lo que hacía, sentir el pulsante tolete quemándole la lengua, dejándosela bañada con esos jugos salobres y deliciosos, así como quedar atrapado contra el pubis blanco del hombre que lo usaba, tienen a Roberto temblando, mucho; y gruñe con la boca llena, dejando escapar un espeso corro de saliva que baja por el tronco y su barbilla, sintiéndose elevado a las alturas del placer y la gloria, corriéndose dentro de sus ropas, sin tocarse, tan sólo al saberse usado. Luces estallan frente a sus ojos mientras lo hace, oyendo a lo lejos a los otros.

   -¡Ahhh! Tómatela toda, negro maricón, trágate mi leche… -le rugía en esos momentos el tipo pálido, clavándosela hondo, disparándole un chorro de esperma a la garganta, retirándola un tanto y bañándole la lengua, luego sacándola, vomitando el resto sobre su cara, y al contacto de la espesa y olorosa sustancia, Roberto gimió.

   Gimió, mitad orgasmo, mitad el placer que experimentó al recibir contra su cara la chorreada de leche y saborearla. La esperma de ese tío era sabrosita. Jadeando, sobre sus rodillas, la cara totalmente cubierta de las tres leches de esos hombres, Roberto se ve momentáneamente avergonzado mientras su pecho sube y baja. Le inquieta, fugazmente, el silencio que se hace, las duras miradas que recibe del Ruso y Hank, quien da un paso al frente y le da una sonora bofetada. No dolorosa, tan sólo desconcertante y humillante, especialmente cuando los otros asienten como si la mereciera.

   -¡Negro puto, ¿te dije que podías correrte?! –exige saber, a gritos, furioso, tanto que el otro parece encogerse bajo la piel.- ¡Contesta, maldita sea! –ruge, mano extendida a un lado de su cuerpo.

   -No, amo. –grazna, la inquietud guiándole en su actuar.

   -Vuelves a hacerlo y… -alza nuevamente la mano pero se contiene cuando el Ruso se acerca un paso, con los otros ya ocultando sus güevos morcillones, brillantes de saliva espesa y de restos de corridas.

   -No es su culpa, es un negrito todavía en estado salvaje. Déjamelo y ya verás…

   -Okay. –acuerda de nuevo, mirando feo a Roberto mientras alza la mano, mostrándosela, presenta rastros de semen de cuando le abofeteó.- Limpia tu desastre, puta. –ordena.

   Y Roberto quiere morirse, literalmente, de vergüenza, mirándole, y a los otros, acercando a esa mano el negro rostro, cubierto abundantemente de esperma, sacando la lengua y recogiendo los rastros de semen, de tres corridas, en aquella palma. Hank contiene una sonrisa burlona al verle tan entregado y sumiso, también porque, y sólo quienes lo han disfrutado lo saben, la lengua de un tipo lamiendo semen de la mano provocaba unas cosquillas eróticas. La lengua recoge todo, de la palma, ladeándose entre los dedos, atrapando el índice con sus gruesos labios y dejándolo limpio.

   -¡Qué puto! –ríe Jackson, con su tolete abultando otra vez contra el jeans.

   -Si, lo sé, y que es divertido ver su boca de negro tragándose las bananas, pero es hora de dejarme lidiar con él. –corta el Ruso toda diversión. Mira a Hank.- Ya sabes, todo el fin de semana.

   -Okay. Confío en que puedas enseñarle a este puto amante de güevos blancos cuál es su lugar y cómo debe comportarse. –mira a Roberto, en cuyas pupilas brilla la alarma y algo de pánico.- Obedecerás en todo lo que se te diga y se te ordene o esta mierda se acaba. Quítate las ropas.

   El hombre duda una fracción de segundos, pero finalmente se pone de pie, saliendo de la corta camisa, de los zapatos y del ajustadísimo pantalón. El bóxer corto que lleva está manchado de esperma, de su propia corrida, una alcanzada sin tocarse mientras mamaba güevos y bebía leches. Al bajarse este, todos notaron que tenía un buen tolete, algo mayor que el de Jackson y Jeremías, no tan grueso como el del Ruso, y si por debajo del de Hank.

   -De rodillas. –ordena el Ruso, y el otro obedece, desnudo, sus nalgas redondas y musculosas abriéndose, los otros mirando aquel culo, se habían quedado con las ganas de cogerlo.

   A Jackson le encantaba enterrar su tolete en esos negros agujeros masculinos, cerraditos, para oírlos gritar y gemir putonamente mientras los tomaba y sometía a su sexualidad. Ya tendían la oportunidad, lo sabe, y mirando a Jeremías, que sonríe con ojos brillantes, sabe que están en la misma onda: un día, los dos, le meterían a un tiempo sus güevos por ese culo que se veía estrecho. La sola idea le hace endurecer más la tranca.

   -Obedece. –le repite, algo amenazante, Hank.

   ¿Qué pasa por la mente del apuesto y fornido hombre joven?, rebeldía. Le parecía horrible ser tratado así, tanto como tener el tolete duro al escucharle, y que le temblara al ver al otro abrir nuevamente su bragueta, sacándose otra vez ese güevo que ya conoce. Traga en seco, su manzana de Adán sube y baja violentamente, viéndolo.

   -Nos vemos. –el Ruso dice a los otros, que salen de la habitación. Luego mira a Roberto.- comienza, negro.

   Y maldiciéndose, jadeando, Roberto echa el rostro hacia adelante, hacia el blanco rojizo tolete del hombre maduro, cubriéndolo con sus gruesos labios, incapaz de reprimir un gemido cuando sus labios lo rozan y su lengua hace contacto.

   Quiere más leche…

……

   Sintiéndose todo cortado, pero también embargado por un calor traicionero que nacía en su panza, Gregory Landaeta recorre el pasillo hacia su apartamento seguido del hombre más bajo. Tiene la piel erizada, ¿en serio pensaba dejar entrar a ese hombre bajo su techo? ¿Para qué? ¡No era gay, maldita sea!, se decía. Pero ardía, y sus bolas hormigueaban. Abre y se hace a un lado, el otro penetra, extrañamente confiado, recorriéndolo todo con la mirada.

   -¿Y…? –pregunta desde la puerta, el otro se vuelve.

   -Nada. –responde, en ese vago lenguaje de encuentros entre extraños. Gregory cierra la puerta y le encara.

   -¿Sigues a muchos hombres a sus apartamentos? –el otro, sonriendo leve, parece un gatito.

   -¿Dejas que te sigan muchos y los dejas entrar a todos? –es la contra réplica, luego alza una mano, dejando su maletín en la mesita.- Oye, calma, ¿sí? No estamos haciendo nada malo, así que no hay que enrollarse. No eres gay, ya me lo dijiste. Yo tampoco, estoy casado y me gustan las mujeres… pero… -se encoge de hombros, sonriendo algo pícaro.- …Fue divertido verte luciéndote en esa tanga. Era algo muy caliente. –enfatiza entre dientes.

   -Yo no…

   -Eres un exhibicionista, es lo que eres, y es una variedad de la sexualidad humana. Te gusta saber que te miran, que te admiran y que algunos te desean, ¿o no? –se rasca la cabeza como fugazmente avergonzado.- Y parece que a mí me gusta mirar. Así que no discriminemos. A ti no te importa si te mira un carajo, a mí me pareció atractivo ver tu enorme corpachón vistiendo esa tanga, ¿para qué complicarlo más?  –se deja caer en el sofá.- Muéstrame, flexiona tus brazos, por favor. –pide casi con ojitos de cachorrito.

   Bien, si, no había nada gay ahí, ¿verdad?, se dice Gregory, ardiendo, con ganas de hacerlo. Esa mirada le afectaba, despertaba sus bajas pasiones. Se quita la chaqueta, gozando la fugaz mirada del otro a la franja de piel tersa que se ve entre la cintura de su pantalón con el borde del bóxer fuera, y la franela ajustada. Deja la chaqueta, alzándose en todo su tamaño, la suave tela adherida a su torso musculoso. Lo ha trabajado, está orgulloso de ello. Alza los brazos, flexionándolos, sus bíceps son bolas duras de músculos llamativos que se ahorcan contra el borde de las mangas. Se ve poderoso, salvajemente masculino. Torciendo un tanto la cintura, como ha visto en competencias, muestra su lado derecho, flexionando más el brazo, las venas notándose, estremeciéndose ante la mirada turbia de aquel catire menudo que se humedece los labios con la lengua. Seguro que quería tocarlo, tal vez… besárselo. O lamerlo chupado con esos labios rojizos. Por un segundo los imagina sobre su bíceps y no puede evitar que la erección vuelva bajo su jeans ajustado.

   -Enséñame más, por favor. –es la petición bajita del ladino sujeto, palabras que eran la perdición para un exhibicionista. Lo sabía.

CONTINÚA … 37

Julio César.

TRADICIONES DE VERANO

junio 29, 2016

JABON

TIOS BUSCANDO AMIGUITOS

   La cita, cada año, con los panas…

   Nada más comenzando las vacaciones universitarias y los muchachos enloqueciendo, como ocurre en todo el mundo, estos amigos bajan a Playa Parguito, donde se realizan, cada día, durante cinco días, diversas elecciones del Teen Tanga Boys, jóvenes mancebos delgados y bonitos de rostros tímidos pero con ganas, que compiten entre ellos en diminutísimas prenditas de alegres y llamativos colores, muchas de ellas perdidas dentro de sus traseros respingones y atrevidos. Los amigos aplaudían a rabiar, y gritaban nombres, llamando la atención de los mancebos, que se sonrojaban emocionados, y les invitaban luego a una o dos copitas… que aceptaban. Porque, como bien saben estos carajos, no existía uno sólo de aquellos jóvenes muchachos, con su tanga bien metida, que resistiera el verles así, jamados y masculinos en bañadores; o que no deseara vivir sentado sobre el regazo de un cariñoso papi.

TENTADORA OFERTA

Julio César.

¡NO, MESSI, NO!

junio 29, 2016

…DESENTONA EL FINAL DE LA COPA

   Fue un momento horrible… y fascinante.

   De un encuentro sin emociones más allá de las patadas y la insensatez de quienes se expusieron a que los expulsaran en un encuentro tan importante (deberían sancionarlos sus selecciones), del juego Argentina-Chile, con el cual se cerró la copa América Centenario USA 2016, lo notable para siempre será el penalti que falló Lionel Messi, eliminando a su selección, y que le sumió en una tristeza y depresión que jamás creí posible en alguien tan notoriamente desapasionado.

   Futbolísticamente hablando fue un juego tan malo como el Portugal-Croacia, en la Eurocopa, más de dos horas de nuestras vidas que se perdieron miserablemente (ni Maduro Moros tuvo ánimos para interrumpir con una inútil cadena), y ni siquiera el que lograran pasar los lusos arregló eso. Merecían quedar eliminados los dos. Así fue este. Argentina no era ni la sombra de otros encuentros, imagino que cuidándose de la maldición de la final, pero se les pasó la mano. Estuvieron mejor en la prórroga, pero ya Chile daba señales de que pensaba en los penaltis. Y el arbitraje fue patético, ese señor Heber Lopes, brasileño, dañó el espectáculo, especialmente con las expulsiones. Que Marcelo Díaz, por Chile, y Marcos Rojo, por Argentina (y especialmente este, ¿cómo le hizo eso a su gente?), se expusieran a ello no justifica lo que pasó. Parecía que el señor Lopes quería ser la estrella.

   De todo ello, queda Messi. Después de ese tiro fallido era la viva imagen de la tragedia, imagino que pensando en que todo se había acabado, que no podría explicar o reparar aquello, ni le dejarían, o que ya no tendría fuerzas para intentarlo, así como en la reacción de los fans de su tierra. Con los Maradona de oficio y sus tonterías públicas. Las cámaras lo enfocaban a cada momento, y cuando Lucas Biglia falla, parecía que iba a derrumbarse físicamente sobre la grama. Algo terrible, porque toda la Argentina presente en el estadio pareció hundirse con él, en cuanto falló; era como un telón asfixiante cayendo sobre todos ellos. Javier Mascherano, al cobrar de segundo y anotar, gritó desaforadamente intentando levantar el ánimo, despertarles, al equipo y al público (¡qué guerrero!). Pero la debacle era demasiada, tanta que Messi era el centro de todo, anotara quien anotara, la tragedia de Messi era el espectáculo.

   Por otro lado, y no queriendo sonar odioso, cuando vi al señor Biglia frente a la portería, tragando en seco, nervioso, recordé las no recuerdo cuantas veces que le he visto fracasar desde ese punto, ¿era prudente dejarle después de lo de Messi? Tal vez ya no se podía hacer nada, pero… Fue, lo confieso, doloroso. Sentí pena por ellos, cosa nada fácil en nuestro subcontinente, ligarles, pero especialmente por él, el gran Lionel Messi en su noche oscura y amarga (como lo fue el año pasado para Iker Casillas en el Mundial Brasil 2015, y para los mismos cariocas en Belo Horizonte). Curiosamente he terminado sintiendo simpatías por este argentino seco e inexpresivo.

   Como todo sudamericano me cuesta apoyar a los argentinos al cien por ciento cuando juegan con cualquiera, no son fáciles de apreciar (aunque los chilenos, y ellos deben saberlo, hacen lo que pueden con cada declaración por ser los menos seguidos fuera de su país), y mientras mejor son, más difícil nos la ponen a los demás, pero con Messi me pasa como con Omar Vizquel, nuestro Grandes Liga, caraquista rajado (un rival de nosotros los magallaneros), que a fuerza de talentoso, de buena gente, de decente, terminó convirtiéndose en una referencia para todos. Incluso para mí. Vizquel es Venezuela. Así me ocurre con Messi. Su indudable calidad, sus aires humildes que no agradables, terminó ganándose a uno.

   Ha renunciado a la selección, dice que no por la mala noche sino que ya llevaba tiempo pensándolo, una pena, porque un grupo de amigos planeábamos ir a verle; en septiembre la selección argentina nos visitará para enfrentar a la Vinotinto, y se le esperaba. Nunca le he visto jugar ni de lejos, y pensé que esta podía ser la mejor oportunidad. Hay quienes piensan que puede ser algo del momento, nunca me ha parecido un señor que no piense lo que hace. Y hasta sus razones pensará que tiene, o las tendrá realmente para lo que hizo, es la tercera gran final a la que llega esta increíble generación… y no consiguen coronarla, ¿tal vez sea hora de dejar el campo libre para otros? ¿El peligro?, que la ida de Messi ocasiones una estampida. Se dice por ahí que los señores Mascherano e Higuaín también estarían pensando en decir adiós. Qué momento tan desagradable debe ser para todos ellos.

   Ánimos, señor Messi, cada mañana sale el sol otra vez.

CHILE, CAMPEON COPA AMERICA CENTENARIO USA 2016

   Ah, bueno, y felicidades a los vencedores, Chile, campeones de la Copa América Centenario USA 2016. La segunda consecutiva, ¿qué tal?

NOTA (30 de junio): Cómo para que tenga que morderme la lengua, leo en prensa que el señor Maradona apoya a Messi, argumentando que ahora se le quiere achacar toda la culpa del fracaso en la Copa; e incluso le pide que lo piense mejor, lo de su retiro, en miras del Mundial Rusia 2018. Bien por él, por los dos, es justo. Al César lo que es del César.

LA VINOTINTO, SUFRIENDO PERO GOZANDO…

Julio César.

LENGUAS QUE CONVENCEN

junio 29, 2016

EL INFIERNO DEL INDECISO

LA LENGUA ENTRE LAS MEJILLOTAS

   Mimando a una princesa…

   No debió ser sorpresa para el musculoso y masculino chico cuando le emboscó a la hora de las duchas en aquel privado, todos en esa fábrica sabían que gustaba de comer papaya. De saborear mientras lengüeteaba, clavándola. Sonríe oyéndole gemir, después de los gritos iniciales de que se alejara de él. Disgusto que muriera casi mágicamente cuando la sedosa, húmeda y cálida lengua comenzara a trabajar, de una manera intensa y experta. Por los estremecimientos del otro sabe que lo hace bien. Aunque ya lo sabía. Era ese un chico afortunado, aunque algo grosero y malandrón, también era culón, como siempre lo eran los hermanos de color… quienes jamás se resistían a una lengua traviesa. Chasquea, sorbe y entra, haciéndole gritar pero no ahora de disgusto; no se sentía mal haciendo aquello, le gustaba… y era el regalito que les daba antes de abrírselos con la tranca.

LA TRAMPA

Julio César.

UTENCILIOS DE BAÑO

junio 27, 2016

SIN MAYOR EXPLICACION

UN CHICO, UN CONSOLADOR

   Al preguntarle al compañero de piso si no tenía algo para bañarse, pensaba en una esponja, este sacó un juguetito… que tomó, curioso.

DUDA

Julio César.

NOTA: Hey, siento lo de las historias continuadas, no he tenido tiempo para nada. Ya me pondré al día.

LOS BUSCADOS

junio 27, 2016

CORTITOS

VELLUDO Y SEXY EN BOXER

   Quien recibe en casa a sus panas, cómodo y confiado…

MUSCULOSO EN BOXER BLANCO

   El que llega con la ropa para la colada porque en su casa nunca hay agua.

MUSCLE BOYS

Julio César.

CÓMO CONTROLAR A LA POBLACIÓN

junio 27, 2016

…NIÑOS, UN POCO MAS

CREDO ORWELLIANO

   Una receta vieja y muy utilizada…

   Por lo general me sorprende la gente que vive creyendo en conspiraciones mundiales de poderes tenebrosos en las sombras que controlan nuestros destinos, como el de la logia judía internacional que conspira desde hace más de dos mil años, o los iluminatis desde que ocultaron secretos en el antiguo Egipto hace aún más siglos (y todavía nada, cosa que no los desanima en sus creencias, los conversos son gente muy extraña), cuando no la de ancianos crueles en picos de montañas que matan reyes y mandatarios, por no hablar de las “teorías” francamente absurdas, como las razas de reptiles o demonios. Pero esta tontería no debe hacer perder de vista que realmente los gobiernos, de diferentes pelajes e ideologías, usan el temor para controlar. Desde el miedo de “allí vienen los comunistas, los comunistas”, para alcanzar poder y perseguir gente, a la de “traidores” a revoluciones como esas con las que Mao y Stalin bañaron de sangre hace sesenta años los valles de China y la Unión Soviética.

   Por no hablar de laboratorios que gritan ya viene la pandemia que acabará con todos, de la aviar a la porcina, y la gente encerrándose por miedo. A veces actuando de manera francamente desagradable, movidos por el miedo que vuelve a muchos irracionales. Y eso si son más visibles. Usar el ataque a las Torres Gemelas para autorizar el espiar directamente a la gente, muchas veces a personas que de buena fe desconfiaban de su gobierno, fue tan discutido por eso. En nombre de la seguridad los ciudadanos podían entregar de buen grado, o asustados, sus derechos; pero en ello, otros veían peligros mayores. El Gran Hermano, aquel que todo lo ve, sopesa y calibra, todo dependiendo de lo que busque o quiera ver. Es la vieja receta del control social.

   Aunque es poco elegante personalizar, debo acotar para comenzar que en Venezuela se libra una batalla de resistencia desde hace años entre una parte del país que quiere imponer el control del Gran Hermano, siendo dueños de privilegios y derechos sin encargarse de sus obligaciones (robarse todo los reales y mangonear a los demás, aún con amenazas de cárcel o exilio sin producir alimentos, crear fuentes de trabajo o garantizar la seguridad), y otra que se resiste a caer en ese hoyo donde los soviéticos estuvieron más de setenta años y los cubanos ya van para sesenta. La receta se aplica aquí, con éxito discutible pero evidente, a una nación que ve caer los niveles de vida, y aún su derecho a protestar o burlarse de los malos gerentes. No hay derecho a nada como no sea bajar la cabeza. Y mientras se le amenaza con “leyes” y regulaciones, se le dice que no es eso lo que pasa, es que hay una conspiración que no ve ni entiende porque es muy tonto, pero que para ellos es evidentes y de la cual lo salvarán… quera o no.

   Para ello se intenta dar consistencia a una realidad ficticia, algo que no existe, una gran revolución victoriosa mientras se oculta que la gente muere de hambre en las calles o por falta de medicinas básicas que antes se encontraban en cualquier parte. La explicación de por qué sin oposición, contando con todos los poderes, con diecisiete años controlándolo todo y con cuantiosas cantidades de dinero como nunca antes se vieron por esta zona, todo es un inmenso fracaso, se busca responsabilizando a los que están en las filas de quienes viven advirtiendo del desastre y de que ocurriría, así que se criminaliza la disidencia, se persigue a los que protestan, se encarcela o exilia a gente que molesta. Incluso se trae a figuras patéticas como los “intelectuales de izquierda”, que jamás han explicado el por qué de tantos fracasos donde han clavado las pezuñas, grupos de presidentes amigos, quienes practican los mismos vicios autocráticos, y hasta gente como Ernesto Samper, cuestionado como narco presidente colombiano en su momento, salvado por las narco bancadas del congreso (que por alguna razón se olvida), y los narco poderes colombianos del momento en fiscalía y tribunales, quienes vieron en Álvaro Uribe Vélez al enemigo a vencer siempre. La realidad debe ser sustituida por propaganda como hechos o noticias, la réplica a los reclamos son los viejos dogmas vacíos como respuesta, consignas que jamás en la historia han servido para llenar las ollas, como se vio en la Unión Soviética, la China de Mao o la  Cuba de los Castro, o se ve ahora en Venezuela o Corea del Norte.

   Pero igualmente hay, en este país, quienes se resisten dentro de la sociedad a perder todos sus derechos, a caminar con el lomo bajo, sin sueños ni propósitos, dejándose convencer de que este infierno siempre ha sido así (e incluso peor), porque no han olvidado cómo fue el pasado, que se nació en hospitales públicos levantados por la Democracia, se estudió en escuelas públicas, habían trabajos, ahorro, la gente compraba lo que quería o necesitaba; que antes, en los mercados, habían desodorantes y jabón de baño. La propaganda de que nada existía, de que no había nada hasta que ellos llegaron, condición necesaria para que los habladores de paja convenzan gente, se dificulta si se permite que la gente les contradiga hablando claramente en radio, televisión o prensa. Por ello es necesario controlar o someter a los medios de comunicación.

   En Venezuela, el desastre montado a estas alturas, en cerebros menos delirantes, en gente con menos temor a tener que responder por sus terribles crímenes contra los derechos humanos (encarcelamientos, torturas, muertos), debería haberles convencido de lo inútil de perseverar por ese camino, sin embargo se persiste, intentando en todo momento aparentar que las culpas son ajenas. Hay que llevar a la gente a pensar lo que se desea que piense, sienta o tema. Para ello, la herramienta mejor es, como señale más arriba, el temor. Meterle miedo a la gente logra maravillas en cuando al control sobre la población. Buscando seguridad, por miedo a ese enemigo que en cualquier momento “puede llegar a arrebatarnos todo” (puede ser desde una peste a un grupo terrorista), la gente entregará su independencia de criterio, aún sus derechos y libertades. No es por coincidencia, no es que se llega a eso por vueltas en el camino. Es la meta, que la población renuncia a su derecho a disentir y desconfiar.

   Repito, la receta es vieja como el tiempo, pero fue puesta por escrito en un libro a finales de los años cuarenta del siglo pasado, 1984, basado en el horror stalinista que se desparramaba sobre la Europa del Este, como un manual para aberrados (pichones de fascistas), o una advertencia para quien se interesara en el tema. Es notable constatar la claridad del autor de ese libro, George Orwell, su independencia de criterio, su honestidad (en una época cuando no era la norma, lo común era cubrir los delitos del ser admirado, así Fidel Castro siempre fue visto y dibujado como un noble revolucionario que liberó a Cuba y no como un sujeto que tumbó a un dictador para montar su propia tiranía), que siendo un hombre de izquierda que luchó en España contra el franquismo, tuvo la suficiente entereza, claridad y decencia intelectual para distanciarse del enorme gulag que el régimen del soviets levantó alrededor de la población prisionera. No alabó el señor Orwell a Stalin porque fuera Stalin, supo distinguir al homicida, al traidor de la utopía donde otros veían a una lumbrera. No todos tuvieron esa claridad de mente, ese sentido común, muchos fueron los llamados intelectuales occidentales, especialmente en Francia, que persiguieron y destrozaron a quienes intentaron hacer ver la realidad tras la Cortina de Hierro (esos mismos que ahora, con otros nombres y otras caras, se pasean por aquí, los presidentes afines a la receta, los Ernesto Samper).

DEMASIADO JOVEN, DEMASIADO TARDE

   Pero aunque el libro es de finales de los cuarenta (imagino que el autor temía que el mundo terminara bajo la bota soviética más o menos para ese año, 1984), sesenta años después sus postulados son muy válidos, muy reales, muy GEORGE ORWELLde ahora, porque en mayor o menor medida son los mismos cuentos que le echan a todos los grupos sociales humanos para movilizar a todos por el camino que se busca. Es importante conocer la fórmula del miedo porque es una receta de adoctrinamiento, de lavados cerebrales dignos de las mejores sectas satánicas, y una que se aplica una y otra vez a todo el mundo. En todo el mundo. Se manipula en Siria como se hace en Corea del Norte, o en Estados Unidos, por no hablar de los casos peores en este hemisferio, Cuba y Venezuela. Pero antes de entrar en otras consideraciones, y tengo tantas que esto podría no terminar jamás, me permito invitar al espacio a una dama colombiana, la profesora Diana Uribe, de quien pensé transcribir sus palabras entre comillas, pero cuando la señora lo cuenta es posible casi tocar y sentir esos hechos. He aquí, de su serie La Guerra Fría, lo que la profesora expresa de los peligros del mundo orwelliano que se quiere montar alrededor nuestro, a toda hora; disfrútenlo, que vale la pena:

   En Venezuela, los enormes ingresos petroleros, por excedentes de los precios que en otras naciones permitió juntar un sencillito de casi novecientos mil millones de dólares, fuera de lo presupuestado ordinariamente (en las reservas) o lo pedido en onerosos préstamos chinos, todo fue robado (no tenemos ni para comprar comida). Todo se despilfarró entre la corrupción más escandalosa que se haya visto nunca, en un país acostumbrado a sus administradores medio malandros, levantando grupos de estos y de aquello, que para nada sirven como no sean para autosatisfacerse (eso sí, muy costosos), y una locura en chatarra bélica rusa que no sirve ni para garantizar la seguridad en las calles (casi sesenta mil muertes a manos de la inseguridad y la violencia en los dos años anteriores sin contar los que van de este), proteger al piso patrio de grupos irregulares (narcotráfico y gente con antecedentes que fue cedulada hace quince años de manera irresponsable), ni defender los límites de la nación (perdimos el Territorio en Reclamación y ahora se amenaza la salida al Atlántico). ¿Por qué se hizo eso? ¿Sólo por ladrones? En parte, por ello se destruyó toda la institucionalidad democrática y figuras funestas terminaron controlando la Fiscalía, la Contraloría y la Procuraduría. Pero no fue sólo por ladrones.

   La receta de control sobre la población utilizada por Stalin en la Europa del Este, y por Fidel Castro en Cuba, obliga a que se impida que el dinero se gaste en educación y en posibilidades de superación de los individuos. El mejoramiento social mediante la educación fue desestimado en aras del robo, el pillaje y esperar la coima, la bolsita de comida, porque quien tiene un oficio y trabaja no necesita limosnas, ni le debe una obediencia servir a quien controla la botija o la bolsa de comida, como si se la debe quien espera que le den algo. Se requiere de un pueblo ignorante de su propio pasado y su suerte, y que dependan del Gran Hermano para subsistir día a día. Es necesario que la gente olvide los programas de vacunación y erradicación de enfermedades endémicas del pasado, y que dicho modelo fuera copiado por otros países. No se puede saber que la política venezolana chocaba de frente con la norteamericana y que por lo tanto se debía apoyar a los argentinos en su guerra contra Inglaterra, por Las Malvinas, así fuera con un pañuelo en la nariz por la junta militar, y que en El Salvador y Nicaragua no se aceptaría ningún otro régimen como no fuera uno democrático. Hay que olvidar que había escuelas, electricidad, dispensarios del Seguro Social, que la gente paría en hospitales públicos. Todo debe olvidarse para que las nuevas consignas llenen el espacio. El hambre, la ignorancia y el fanatismo llevarán a muchos a creer que eso es así, que es verdad, que siempre lo fue y que este campo desolado es la quimera, la utopía alcanzada. Es la receta de la miseria y la servidumbre calcada en todos sus detalles. Que nos llegó de Cuba. Aprendida, esta, de la cocina soviética.

   Sin embargo, esto no es potestad únicamente de los regímenes más atrasados política, social, económica e intelectualmente, meterle el miedo a la gente en el cuerpo para que corran de aquí para allá, asustados, agradeciendo a los hombres de fuerza su buena voluntad de defenderles, entregándoles sus libertades y derechos; cómo señalé, esto se practica en todas partes. “Vamos a espiar lo que dice todo el mundo para buscar terroristas islámicos”, dicen en Estados Unidos y todos terminan bajo el ojo de Saurón, especialmente rivales políticos o jueces difíciles. “No miren lo que hago o cómo vivo, a todo trapo y sumergidos en lujos y excesos mientras exijo fidelidad y votos de pobreza, todo es culpa de esas mujeres que no llevan velos en sus caras y de esos hombres que nos critican”, aluden los santones islámicos. En todas partes se cuecen habas. En todo momento hay quienes piensan que saben mejor que el resto, lo que nos conviene; y que eso que creen es mejor, calza en aquello que necesitan que sea por la razón que sea, así que se te obliga a seguir por ese camino.

   Miedo e ignorancia son los dos grandes pilares sobre los que se edifica el aparataje del control, y cuando una sociedad es controlada se pierde la iniciativa individual, se justifica lo que le pase a este o aquel porque lo importante es el gran engranaje (si es necesario como dicen, bien, que se lleven a los gitanos, a los judíos, a lo negros, a los moros, a los indocumentados, a los homosexuales y a las divorciadas), las personas pierden la posibilidad de aprobar o censurar aquello que en su conjunto consideran debe o no ser. Se comienza a creer dogmas y doctrinas que pueden aniquilar aquello que nos hace humanos, la finalidad es que respondamos como horda. Pasó en la Italia de los años veinte del siglo pasado, en la Alemania de los treinta, los soviéticos se lo hicieron a las naciones ocupadas, Fidel a los cubanos, reduciéndoles a la condición de prisioneros y rehenes mientras hablaban de peligros internos y externos, dividiendo a la población, con cuentos de invasiones y magnicidios al tiempo que se mantenía en el poder mediante la fuerza.

   Circo y pan, el eslogan de la Roma antigua. El “diles que un peligro los amenaza pero que los proteges si te dejan encarcelar a estos y aquellos; diviérteles así sea grotescamente, llénales las barrigas con lo que te sobre y te dejarán hacer lo que te dé la gana”, se aplica en muchas partes… Pero ahora, en Venezuela, ni pan hay. Sólo habladores de tonterías, que me parece no es ganancia para nada. En un viejo episodio de los Simpson, creo que de cuando Lisa fue a Washington, un pensamiento decía que el precio de la libertad es la eterna vigilancia. ¿La vigilancia de quién?, evidentemente la de los ciudadanos, de aquellos que consideran que esto o aquello es justo o no, moral o no, ético o no. Cuando una sociedad, menos aún, cuando una persona renuncia a su deber de velar y proteger su propia libertad, su derecho a ser, a pensar y decir abiertamente lo que le parece, defendiendo lo bueno y alzando la voz para condenar lo malo, termina como otro de los animalitos de la granja aquella sobre la que también escribió el señor Orwell, de su visión de la revolución rusa, historia donde los animales matan al cruel granjero y crean leyes de igualdad pero al poco tiempo un grupo controla a los otros, bajo el sello de esas leyes, mientras las incumplen total y descaradamente.

FANATISMO Y VIOLENCIA

   Es el mundo orwelliano, todos vigilados y fiscalizados en el menor de los casos; sometidos a toda arbitrariedad y amenaza, aún a perder la vida sometido a torturas, en el peor de ellos. La cuestión es, si la receta es vieja y mil veces utilizada, ¿cómo nos engañan cada vez? Porque de eso no se habla, no es agradable pensarlo, muchos prefieren que de los problemas “se encargue otro”, y abandona su responsabilidad para consigo mismo y su familia. Por ello no se les enseña a los muchachos a disentir lo que es fanatismo, fascismo, racismo, xenofobia y los males que han causado una y otra y otra vez; o lo que es cuento de lo que es historia. Por ello a muchas personas, a veces, les cuesta incluso aplicar la lógica y el sentido común frente a una situación (¡una invasión de reptiles, por Dios!). Los horrores se repiten y siempre sorprenden, tanto que no se entiende mientras ocurren, por eso hay que entender el por qué y el cómo.

VIDA Y GANAS

Julio César.

FORZA

junio 27, 2016

CAFE CON EL JEFE

MUCHACHOTE EN BIKINI BLANCO

   ¿Impresionante en su juventud y tamaño? Esperen a que ese bikini esté mojado…

GOZO

Julio César.

CON LO QUE SUEÑA

junio 26, 2016

CHICOS, PISCINAS Y BAÑADORES MOJADOS

SUEÑOS HUMEDOS

   La realidad de un joven chico negro y caliente…

   No podía dejar de esperar ese momento, de imaginarse cómo sería, qué le harían. Y se le volvía obsesión, pronto tendría que salir a vivirlo. Una corta historia de ficción sobre un corto  video de un chico de color… Es sólo ficción, ¿eh?

   Si gustan, vayan a: NACIDO PARA ADORARLOS

DURAS MACANAS DE POLIS

Julio César.

NI TAN AGOTADO

junio 26, 2016

CAFE CON EL JEFE

MAN HOT

   Viéndole cansado, el colombiano le pregunta, “¿estás mamado?”. “No, pero me gustaría estarlo”, le contesta, “vamos, sírvete”.

CAFE CON EL JEFE

Julio César.

LA BATALLA DE LA VALIDACION DE FIRMAS

junio 26, 2016

FUTBOL Y CADENAS, SUPREMA ARRECHERA

CARICATURA VALIDACION DE FIRMAS

   Lo elevaron, por idiotez, a la categoría de gesta…

   El Gobierno tiene el santo de espaldas. Mientras montaban ayer una comparsa militar para conmemorar la Batalla de Carabobo, gritando consignas adulantes y anticonstitucionales que le ganó a la Fuerza Armada Nacional comentarios bien feos en la prensa (este Ministro, el mismo que perdió el Esequibo, no hace sino hundirla en el descredito total), el grito generalizado después del proceso de validación de firmas para pedir un revocatorio era de éxito; una victoria contra viento y marea. Lo que debió ser un simple trámite, ir y decir que “sí, es mi firma y quiero llamar a un revocatorio”, el régimen lo convirtió en una odisea atacando personas en las colas, deteniendo autobuses, obligando a la gente a movilizarse a apartados centros donde imperaba la operación morrocoy. De Guarenas, Guatire y Araira, en Miranda, la gente tuvo que ir a Caucagua, la mesa la habilitaban a las diez y media y antes de las doce se iban a comer. Pero eso, en lugar de desanimar, hizo más porfiados a los ciudadanos. En todo el país.

¿PORTUGAL A LA GRAN FINAL?

Julio César.

LA NENA DE PAPA… 15

junio 23, 2016

LA NENA DE PAPA                         … 14

De Arthur, no el seductor.

CHICO, TANGAS Y JUGUETES

   Una nena se hace.

……

   -¡No! -jadea escandalizado, aquello era conceder demasiado. Era pisar un terreno desconocido y muy peligroso.- Y no tenía ningún derecho a entrar así a mi pieza. ¿Cómo lo hizo?

   -Con la llave de Nelly. –es la seca respuesta.- Y óyeme bien, Brenda, ya comienza a molestarme tu falta de respeto. Una nena no debe…

   -Deje de hablarme así. –ruge envalentonado por la desesperación, y que no estaban cara a cara.

   -Espérame con tu pantaletica puesta o haré algo muy malo frente a todos esos carajos con quienes compartes la pensión, ¿está claro? –ruge la amenaza, paralizándole.

   -Señor Cole…

   -Pequeña puta desobediente. –el estallido colérico le aterroriza de maneras que no comprende.

   -No, papi, yo…

   -Espérame allí. Lista. –es seco y corta la llamada.

   El joven tiembla de pies a cabeza, ¡no podía tratarle así! No era gay, no podía hacerle eso, grita para sus adentros. Y qué iba hacerle, ¿ah? Nada. No podía hacerle nada sin exponerse él mismo y… tiembla. Se imagina recorriendo el pasillos, todos los chicos mirándole, riendo y señalándole mientras escapaba para sabía Dios dónde después de que se supiera las cosas que había hecho con ese hombre. ¿Y si hablaba con Nelly o la señora Grace? Por un segundo la idea le parece salvadora… pero ¿qué iba a decirles? ¿Qué un hombre, ese hombre, le había obligado a ser su putica, a sometérsele, a llamarle papi y darle el culo? ¿Qué clase de hombre era entonces? Imagina a Cole, mirándolas, y respondiendo “no es mi culpa nada de lo que pasó; ese maricón hizo lo que pudo por montarse sobre mi verga”. Y le creerían, al macho grande, fuerte, con familia.

   Temblando de rabia toma la tanga señalada, colocándosela. Se sintió extraño cuando se enrolló contra sus piernas musculosas, teniendo que halarla, cubriéndose los genitales con el pequeño triángulo de tela increíblemente suave, y escasa. Pero era en su culo… Cuando la tirita entró entre sus nalgas pareció casi una caricia, al subirla y acomodarla, la sedosa tela se frotó contra su raja, contra su culo a cada movimiento, y era extraño. Toma uno shorts licra, de colores chillones, cubriéndose. Es pequeño, apenas cubrían sus nalgas y un poco por debajo de sus bolas, dejando afuera sus muslos. Luego toma una camiseta que queda le corta, exponiendo sus pequeños pezones y buena parte de su lampiño abdomen. Mirándose al espejo se sonrojó violentamente, ¡se veía tan marica!

   Un sonido en la puerta le hizo pegar un bote. ¡Alguien venía y le encontraría vestido así! Pero ve el pomo girando y sabe que es Cole, un sujeto que ya ni llamaba, sino que abría con su propia llave y entraba. La respiración del chico se espesó, de nervios, ante el atractivo y enorme sujeto, vestido elegantemente con otro traje de saco y corbata. Llevaba en sus manos otra bolsa con alimentos. Olía a barbacoa. En la otra carga uno de esos paquetes con asas que se usan para regalos. Las mejillas de Brandon enrojecen cuando nota los ojos brillantes del otro recorriéndole el cuerpo apenas cubierto con aquellas ropas.

   -Te ves hermosa, Brenda.

   -Señ… -se congela.- Papi, esto no me gusta. No quiero usar esto.

   -Por Dios, cómo te quejas. –es la seca respuesta, firme, al arrojar las bolsas sobre la mesa.- Te hago lindos regalos, arreglando ese desastre que tienes por guardarropas, ¿y así me pagas? Ya venía molesto por… -bota aire, manos en las caderas, mirándole severamente.- ¿Qué haré contigo, Brenda? –meneando la cabeza cae en una silla, separando las piernas, palmeándose los muslos.- Ven, sube; lo necesitas.

   -¿Que…? No, señor Cole, no es necesario.

   -¡Es papi, maldita sea! –grita, y a Brandon le parece que se hace un silencio extraño después de eso.- Sube de una vez y no hagas que lo repita. –vuelve a gritar.

   Atormentado, el muchacho no sabe qué hacer; traga, lucha consigo mismo, y pierde, Cole lo sabe, mirándole severo. Y como el día anterior disimula la sonrisa al verle desesperado pero cediendo. Otra vez se estremeció cuando el chico cayó sobre su regazo, mirándole el respingón culo contra la adherida tela elástica, y recorrerlo con la palma fue tan sabroso como nalguearle, duro, sintiéndole estremecerse y tensarse bajo su palma. Le baja la tela apretada, conteniendo la respiración y endureciéndose más bajo el pantalón (ya lo estaba desde que llegó encontrándole así, sabiendo también que le zurraría), al mirarle las redondas nalgas lisas y la casi inexistente tirita que recorre sus caderas, se encuentra en su baja espalda y penetra entre sus nalgas.

   Le azota, apretando los dientes, gozando y jadeando pesadamente mientras el muchacho intenta controlarse, pero luego se agita, suplica que se detenga, intenta cubrirse con una mano y después lloriquea. Mientras se agita sobre su regazo por la acción de las duras palmadas que van de la nalga derecha a la izquierda, los ojos de Cole son como dardos contra la raja cubierta por la tela, y el bojote de las bolas que atrapaba más abajo. Le da y da, menos fuerte, porque sabe que el muchacho está duro bajo la tanga siendo tratado así. Le siente frotarse y gemir como avergonzado, seguramente por responder así a ese trato.

   La roja cara de Brandon demuestra su tortura, parpadea con ojos nublados y boca abierta cuando siente como la mano cae de una a otra nalga, duro, pero no tanto ya, frotándole luego de manera circular, sintiendo la piel ardiente y acalambrada, muy sensible. La mano iba y venía, azotaba y acariciaba, los dedos recorrían su raja, hundían algo de la tela dentro de su culo, sin penetrar; le pegaba y esa mano bajaba, los dedos rodeándole las bolas sobre la sedosa telita, medio rascándoselas y provocándole espasmos violentos.

   -Me estás mojando el pantalón, Brenda. –el joven le oye, burlón mientras alza la mano, una que ve al volver el rostro sobre un hombro.- Estás tan excitada, pequeña… -y la mano baja con fuerza, dedos abiertos, palma dura.

   -Ahhh… el gemido es largo, agónico, avergonzado pero también lujurioso, al tiempo que el joven cuerpo se estremece.

   Cole sonríe, el muchacho se había corrido de manera intensa y abundante, sin tocarse, mientras le azotaba.

   -Te lo dije, estabas muy excitada. –le recuerda, casi haciéndole bajar, cosa que el chico hace con piernas temblorosas, por lo que no le cuesta mucho  caer de rodillas cuando el otro le obliga.

   Era obvio que el hombre quería una mamada. No lo cuestiona, todavía estremecido por el intenso placer alcanzado no puede pensar en nada más. Con el shorts licra en sus rodillas, el hilo dental contra su culo, totalmente bañado de semen por delante, con manos algo febriles toca la silueta de ese tolete y lo saca, provocándole una sonrisa al otro, a quien no se le escapa la mirada huidiza ahora al verlo libre, largo y grueso, nervudo y tieso. Sabiendo que no tiene otra alternativa, el joven atrapa en un puño el pulsante y caliente miembro, apretándolo inconscientemente, dándole una leve frotada arriba y abajo mientras acerca los jóvenes labios a la lisa, roja y húmeda cabecita, pero una mano en su frente, frenándole y haciéndole retroceder, le desconcierta. ¿Acaso no quería la mamada? Le mira a los ojos, confuso, vulnerable.

   -Te traje otro regalo. –le informa atrapándole la barbilla con una mano, de manera afectuosa, recogiendo con el pulgar de la otra cualquier rastro de humedad en sus ojos.- Te encantará. –le suelta, tendiéndose hacia la bolsita de regalo, extrayendo une tuche, y Brandon contiene un jadeo de sorpresa, de desagradable sorpresa, ¿es que la pesadilla no terminaría nunca? Es un estuche de maquillaje.

   -¿Qué…? –tan trastornado queda que se aparta un tanto, olvidando sus propósitos de someterse y no meterse en más problemas. Problemas que ya tiene, lo sabe cuando esa mano se cierra sobre su barbilla, reteniéndole.

   -Quieta, Brenda, ¿por qué todo tiene que ser tan difícil contigo? –parece exasperado. Abriendo y dejando el estuche, de un coqueto color vino tinto claro, sobre la mesa toma un botecito con sombra y recubre los parpados del chico con un color plata suave, brillante. Luego toma un rubor y con una brochita lo aplica a sus pómulos, incluso le destaca las ya de por sí largas pestañas con un rímel.- Abre la boca así… -le indica, y cuando el chico obedece, recubre sus labios delgados y suaves con un labial intenso, untuoso, de un rojo fuego con cierto olor a cerezas. Alejándole un poco, viéndole totalmente enrojecido de vergüenza por llevar aquello, y de humillación por permitírselo, el hombre sonríe.- Lista. –y halándole de la nuca ahora, le atrae sobre su verga pulsante y muy babeante ya.

   Aguantando las ganas de llorar, Brandon separa sus rojos labios y atrapa la cabecita del tolete, moviéndose casi mecánicamente, repartiendo besitos por todos lados, manchándola de pintura, algo que hace jadear de puro placer al hombre. Pero no tanto como cuando los rojos labios de aquel chico que se veía precioso con maquillaje, devora palmo a palmo su dura tranca. Los labios se cierran casi sobre un tercio de la pieza, manchándole de labial, y suben, dejando pintura y saliva a su paso. Arriba y abajo, abarcando más, la lengua dando lametones al pulsante miembro. Fuera lo que fuera que pensaba o sentía en esos momentos, la mamada de güevo que Brandon le da es tan buena que Cole se corre en minutos, escandaloso, jadeante, casi riendo de felicidad.

   -Dios, cada vez mamas mejor. –bota aire.- Ahora a cenar, y no te cambies ni te limpies el maquillaje.

   Nuevamente el joven come con un nudo en la garganta, tragando de la suculenta carne asada y sintiendo los restos de esperma sobre su lengua, maldiciéndose por responder de manera tan ilógica. Su corto pene estaba duro bajo la tanga. Una vez finalizada la cena temprana, el hombre le repitió la dosis de postre. Le chupó el tolete casi entusiasta, o tal vez deseando salir de eso, en cuatro patas, de lado, mientras la enorme mano del sujeto acariciaba sus redondas y paradas nalgas, recorriendo la raja sobre la tirita del hilo dental, provocándole escalofríos, apartándola un poco y metiéndole lentamente un dedo, el mismo donde lleva la argolla matrimonial. Brandon lo mamaba mientras este le metía y le sacaba el dedo del culo, adentro y afuera, saliendo casi hasta la uña y hundiéndolo hasta desaparecer el frío material del anillo. Una vez tragada otra dosis de esperma, que bebió casi mecánicamente, al igual que pasarse la lengua por los rojos labios donde el color se corrió un poco, de rodillas le ve vestirse, asearse, felicitarle por la mamada.

   -¿No me darás las gracias por tus prendas nuevas? –le pregunta mientras se acomoda la corbata.

   -Gracias… papi.

   -De nada, nena. Y no te masturbes pensando en lo que hicimos por mucho que lo quieras; no es decente para una niña como tú.

   Escucharle decir aquello sin replicar le costó un mundo a Brandon. No respiró tranquilo hasta que salió del cuarto. Casi arrastrándose a su cama y cayendo de panza, lloriqueando por las cosas que hacía, por no poder defenderse ni detenerle, el joven se quedó quieto. No sabe en qué momento se durmió, pero despertó agitando las caderas contra la cama, sus nalgas subiendo y bajando, casi erizado ante el roce del hilo dental contra su culo. Muy erecto contra el colchón. Muy caliente, con todas las ganas del mundo de…

   Pero no se tocó. No cedería a eso pensando en aquellas cochinadas. Además, Cole podría darse cuenta y se metería en más problemas.

   Al otro día quiso faltar a las prácticas, y buscar un cerrajero para cambiar la chapa, pero su entrenador le gritó hasta casi hacerle correr histérico para asistir a la pista, y la dueña no dejaría que cambiara la cerradura sin decirle el por qué. Toda esa tensión estaba matándole. Casi con pasos rígidos regresó esa tarde a su pieza, notando algunas miradas de los chicos, cosa que le intranquilizó todavía más. Abriendo la puerta, una que ahora cerraba con tres vueltas de llave, se congeló.

   Su cama individual había desaparecido, ahora la esquina era ocupada por una matrimonial de mediano tamaño, perfecta para dos, cubierta de sábanas que parecían de seda, rojas. Con una gran cantidad de cojines. Y sobre las almohadas, tres, había un estuche alargado que abrió, casi mareándose. Dentro había un juguete erótico, un dildo de goma oscura que reproducía en todos los detalles un güevo de mediano grosor, nervudo y cabezón. Y una nota:

   “Sé que es cruel pedirle a una chica joven y apasionada como tú el no masturbarse. Disfrútalo, amor”. ¡Aquello era para que se autosatisficiera! Todavía estremecido, pega sólo medio bote cuando el teléfono timbra.

   Sabía que era él.

CONTINÚA … 16

Julio César (no es mía la historia).

VAINAS DE HOMBRES MADUROS EN TANGAS

junio 23, 2016

PRIMEROS TRABAJOS

   ¿Busca o no busca pelea?

   Para mortificación de Elisa y sus hijas, su marido insistía en pasearse por las playas de La Guaira usando diminutas tangas, de las de hilo dental bien metidas entre las nalgas, recibiendo sonrisas y comentarios divertidos mientras pasa, pero notando sus jóvenes y acuerpados yernos, quienes sí iban con bañadores a media piernas, como algunos de los tipos, los más jóvenes, se le acercaban y le decían algo, montándole una que otra mano en un glúteo, cosas que le hacían reír mientras negaba con la cabeza. Pero, a veces, se alejaba hablando con alguno.

   -Vean esa mierda metido en su trasero. Bueno, no se le ve… -comenta uno de los tres yernos, ojos clavados en el suegro que se aparta hablando con el joven.

   -Seguro que se le ve bastante la tira entre las nalgas cuando se agacha en los rancios sanitarios del vestidor y traga lo que los chicos le ofrecen. –sentencia otro, con voz ronca. Comentario que los hace tensarse y respirar pesadamente mientras, con disimulos, acomodan algo que molesta en sus bañadores.

   -Creo, señores… -comienza al tercero.- …Que se impone una noche de chicos, sin la suegra o las esposas, para verle lucir sus tangas, bronceado como está, entre copa y copas. –se hace un silencio sorprendido.

   -Mañana tengo la casa para mí, Patricia visita a una amiga y se lleva a las niñas.

POKER DEL VIERNES POR LA NOCHE

Julio César.

SÉ MI AMIGO, JEN… 5

junio 23, 2016

SÉ MI AMIGO, JEN                         … 4

JARED PADALECKI HOT

   -Jugaré bien mis cartas y te ganaré…

   Una sensación cálida estalla en el pecho de Jared, tan abrumadora e intensa que no sabe cómo procesarla, aunque es consciente de su piel ligeramente erizada… y de un vago hormigueo en sus bolas. Lo más extraño de todo. Bien, Jensen tenía una buena voz para narrar cuentos eróticos, de eso no cabían dudas.

   -Te lo dije, soy maravilloso. Ahora hasta tú lo reconoces, y no dejaré que olvides tus palabras nunca. –responde algo sardónico, necesitado de controlarse, de aligerar el momento, aunque rodando los ojos, no quiere estropear el ánimo del rubio. La risa ronca y baja, pero real que le llega, agita todavía más su corazón.

   -Si, Padalecki, ahora si te reconozco, eres el tonto de siempre. –por alguna razón esas palabras le hacen sonreír sentado sobre su cama, todavía cubierto con la toalla.- Y es bueno saberlo. Realmente fue grandioso lo que hiciste por ese pobre chico. Eres lo máximo. Disfruta mucho de tu reunión, te lo mereces, chico grande. Buenas noches. –termina con un tono suave que le hace tragar.

   -Buenas noches, Jensen. –responde parecido, sabiendo que baja el tono, sonriendo como un tonto, esperando. No se apartará antes.

   La llamada se corta del otro lado y por fin aleja el aparato de su rostro. “Buenas noches”, la frase del otro se repite en su mente, y se avergüenza de una idea súbita y estúpida, si escuchara esas palabras regularmente siempre dormiría bien.

……

   -¡Amor mío! –exclama con una enorme sonrisa y un tono alegre que no le deja desde hace rato, en la puerta del apartamento de la conocida modelo internacional Genevieve Cortese. La chica se ve hermosa en un vestido rojo que deja al descubierto sus hombros, que cae poco más allá de sus muslos. La abraza como un oso y ella ríe.

   -Jared, a tiempo, qué sorpresa. –responde contenta pero algo desconcertada, de buena manera, al verle en semejante disposición. El beso es suave, el hombre sabe que le gusta cuidar su maquillaje, pero se siente afectuoso y algo demandante sexualmente en el movimiento corto de su lengua.- Wow, parece muy contento esta noche. Mucho para ir a una reunión. –finge mirarle con sospecha.

   -Llevo casi una semana sin ver a mi chica, muriendo de soledad, sufriendo sabiendo que todos los hombres que la rodean la desean, y sufriendo más al sospechar que algunas mujeres la quieren también y yo sin estar para ver, ¿no voy a alegrarme de verte al fin? –abre los brazos, sonriendo feliz. No podía dejar de sentirse así. Casi le parecía estar intoxicado.

   -Sí, claro. –ese juego de amistad y amor, donde finge dudar de su sinceridad (o realmente duda), les hace sonreír. Cosa que acaba cuando vuelve a besarla, rodeándole la estrecha cintura con sus brazos, las enormes manos bajando a su trasero, clavando los dedos. Riendo le responde, le gusta mucho, pero le aparta.- La reunión.

   -Oh, vamos, casi ha pasado una semana… -la mira con ojos de cachorritos.

   -No vas a enredarme con tus miradas de niño extraviado, vamos a la reunión para aprovechar tu buen ánimo; luego… seré toda tuya para lo que desees. –le aclara mientras toma su bolso y una chaqueta.

   -¿Quiere decir que probaremos con la mantequilla y…?

   -No, Jared, ¡eso no! –le para en seco y ríen mientras salen.

……

   ¿En la reunión?, un sonriente, joven, atractivo y elegante Jared Padalecki destacó, nada más cruzar la entrada, llevando del brazo a la hermosa Genevieve Cortese. Mucha gente se acercó a saludarles, siendo atendidos agradablemente por el joven, aunque este, por lo general, no se cuidaba ni de disimular que encontraba todo aquello realmente fastidioso. Era un hombre social, le encantaba bromear, reír y divertirse, pero sólo con aquellas personas a quienes estimaba realmente, sus amigos. Esta noche, sin embargo, es la viva imagen del sujeto agradable para con todos. La música, los tragos, las risas, todos parecían estar pasando un buen rato. También él.

   -¡Genevieve! –la voz de Megan, su hermana, le distrajo. La joven se veía bonita, algo achispada con una copa en la mano, siendo abrazada y besada por la otra mujer. Luego le miró a él.- Jared, es tan raro verte aquí…

   -Qué puedo decirte, pensé en pasar un rato. –contesta, afable.

   -¿No te obligó Genevieve?

   -¿Creerás que no?, al menos no mucho –aclara esta y Jared ríe, de manera franca, ligero de corazón, ganándose una mirada algo extrañada de Megan.

   -Realmente te hacía falta ver a tu novia. –comenta algo agria. Ese tono le intriga.

   -Dios, allí está Allison Mack. –jadea Genevieve, mirando a una rubia menuda que parece estar regañando a un tipo inmenso.- Un momento… -se disculpa y aleja, viéndose rodeada de hombres y mujeres que la saludan, tocan y abrazan.

   -Genevieve es tan popular. –comenta Megan, sombría.

   -¿Te ocurre algo? Pareces malhumorada. –se preocupa. Eso la desconcierta.

   -¿Notando detalles en otros?, no pareces tú. Y si, puede que me ocurra, ¿pero para qué contártelo si lo vas a creer una niñería? –su tono es aún más amargo.

   -Meg, ¿qué pasa? –el tono es paciente, desconcertante para las personas que se acercan sin que repare en ellas, sus padres, Jeff, su hermano, y su mujer, Nadina.

   -Como sabes, aunque tal vez no, perdido como vives en tu burbuja ego jareliana, voy a cumplir veintiún años, una edad importante, y quería festejarla con mis ex compañeros de primaria, secundaria y la universidad, pero es tan difícil encontrar a todos y… -jadea con rostro de tragedia. Jared la sabía una alocada mariposa social incapaz de organizar nada.- Podría contratar a alguien que se encargara, pero quería ser yo quien llamara, convocara y… -se muerde los labios.

   -No hagas eso, te ves feílla. –le sonríe acercándosele, desconcertándola, también a Sherri y Nadina, la mujer de Jeff.- Ve mañana  a la oficina y Alexis te ayudará, es una genio para organizar sin que parezca que es ella quien lo hace. Ni te imagina la de felicitaciones que he recibido por cosas de las que ella se encargó. Es lo que quieres, ¿no?, que tus amigos piensen que resolviste como una chica grande. –la ve parpadear.

   -¿Lo harías? ¿Me ayudarías? –las palabras le desconciertan.

   -Claro que si, Meg, eres mi hermanita. Y veintiún años es una edad importante, efectivamente. Cuando Chad y yo la cumplimos fuimos a México y… -contaba y se corta, enfurruñándose.- ¡Ni se te vaya a ocurrir hacer algo así! –y ella ríe, de alivio y por la historia, cosa que le recuerda, no sabe por qué, a Jensen, restituyéndole completamente su buen humor.

   -¡Allí estaré temprano! –exclama, abrazándole impulsivamente, algo que ocurre pocas veces en la familia.- Gracias, hermanito.

   -De nada. –impulsivamente hace algo que lleva tiempo sin hacer, la besa en la frente, maravillándola. Un sentimiento algo doloroso le llega, ¿se habría apartando tanto de su hermana que esta recibía sus muestras de afecto con extrañeza?

   -Jared, cariño, no vi cuando llegaste. –comenta Sherri, a sus espaldas, sonriendo ante el intercambio de sus hijos. Sonrisa que se ensancha cuando Jared se vuelve y enrojece al encontrarse con todos.

   -Hijo… -intercala Gerald Padalecki.

   -Hola, mamá. –la besa.- Buenas noches, papá… Jeff, Nadina. –saluda a todos.- ¿Llegaron hace mucho?

   -No realmente. –responde el hombre joven, cabellos corto, mirada seria.- Imagino que Genevieve te arrastró a este lugar, ¿no? –es algo quisquilloso, todos lo saben, incluida su mujer. Jared le monta una mano en un hombro y oprime fraternal.

   -¿Qué es lo que no nos hacen hacer las mujeres? –hay sonrisas y comentarios al respecto.- Estás muy hermosa, Nadina. –mira a su cuñada, esa exótica dama de cabello largo y muy negro, alta pero esbelta, con un aire oriental.

   -Gracias, Jared. También Genevieve… -mira hacia la mujer.

   Jared la imita y cae en cuenta que su novia le mira con una expresión de “ven a salvarme de esta gente”, cuando tres sujetos con aires de bibliotecarios parecen decididos a acapararla.

   -El deber llama, señoras y señores. –comenta el joven, todo sonrisa y gallardía dirigiéndose hacia su chica.

   -¿Son ideas mías o Jared se ve… casi civilizado? –pregunta Megan, sonriendo al verle abordar al cuarteto, rodeándole los hombros a Genevieve dando a entender su condición de novio.

   -Se nota que le hacía falta su chica. –repite Sherri algo ya dicho por ella misma.

   -Si, eso pensé también, pero…

   -No lo sé. –es Nadina quien interviene cuando Megan calla confusa, mirando a la pareja.- Le he visto antes junto a ella, y es la primera vez que Jared es amable conmigo. –mira a los padres de su marido, que parecen súbitamente incómodos por el comentario, al igual que Jeff, porque saben que es cierto.- Sea lo que sea que le tiene tan contento, esperemos que dure.

……

   La noche resulta agradable, reconoce Jared, y está plenamente convencida Genevieve. Durante la reunión hablaron, saludaron, se reencontraron con conocidos, bailaron, bebieron un poco, comieron pasapalos. Luego salieron a tomar algo, a solas, no sin antes despedirse de la familia (Jared se vio en un trance cuando se encontró besando en una fría mejilla a una Nadina que pareció controlar a duras penas la sorpresa), volviendo al pent-house del hombre. La ducha compartida fue grata, a la mujer le gustaba hacerlo al regreso de cada salida, luego cayeron en la cama, donde conectaron… a todo nivel.

   Agotado, complacido, Jared cae de espaldas, medio acariciando a la mujer sobre él, que jadea quedamente. Llega ese grato momento de modorra después del orgasmo, las ganas de cerrar los ojos y dejarse ir, compartiendo el grato calor y cercanía.

   -Te extrañé… y veo que tú a mí, también. –comenta ella, sonriendo, besándole fugaz en los labios. Jared finge un mohín.- ¿Qué?

   -Siempre es raro cuando me besas después de tener tus labios en mi…

   -Oh, cállate… -estalla en risitas falsamente molestas.

   Él ríe con más fuerza, acunándola con sus brazos, ambos desnudos sobre las mantas. Si, se sentía bien. Feliz. Y lo merecía, recuerda con una sonrisa socarrona, cayendo en el sueño cuando ella suspira agotada, acomodándose:

   -Eres lo máximo. Disfruta mucho de tu reunión, te lo mereces, chico grande. Buenas noches. –le parece escuchar otra vez, mientras va adormilándose. La sonrisa no le cabe en la cara.

……

   Citándose todavía con Genevieve para un almuerzo tardío (ella aún no comprendía que si pasaba de la una de la tarde sin comer entraba en shock), Jared ve abrirse las puertas del ascensor que le deja en el piso donde funcionan sus oficinas. Sonríe con buen humor, por la joven, pero también porque todavía siente esa extraña intoxicación. Por un segundo se detiene, mirando el largo pasillo alfombrado, los cuadros, las puertas de cristal. Lucha contra las ganas de preguntarse el por qué de su secreta agitación, de ese sabor de anticipación que seca un poco su lengua. Realmente no lo entiende; por lo general se divertía allí haciendo negocios, aunque mayoritariamente se aburría. Otras se sentía encerrado. Pero nunca ansioso, o nervioso como ahora.

   Finalmente sale con pasos lentos, majestuoso, saludando con inclinaciones de cabeza a quienes encuentran, y que le corresponden para luego mirarle seguir su camino. Su buena disposición era muy evidente.

   -Buenos días, preciosa. –saluda a Alexis de manera elocuente, sonriendo. Todavía se sentía un poco avergonzado de su actuación el día anterior. Además, ella le había hecho quedar como un príncipe frente a Jensen… que no es que eso importara mucho, ¿verdad?

   -Vaya sonrisa, se nota que Genevieve está en la ciudad. –comenta la joven al ponerse de pie y tenderle un enorme vaso de porcelana donde el otro toma café. Y mientras este rueda los ojos y toma la taza, la joven se pregunta si eso sería todo.

   -¿Novedades? –prueba el café, fuerte y amargo. Un gusto adquirido en las exploraciones en Texas. Antes sólo tomaba chocolate, muy azucarado.

   -Jeff pasó una nota, Ron Howard realmente está ofertando en contra de la empresa. Ha contactado con proveedores de tu hermano. –casi dice como si no lo deseara. Le ve tensarse.

   -Bien, lo esperábamos. Ron no es un hombre que se detenga una vez ha decidido algo. –bebe y lo encuentra más amargo.- Cuando Jensen llegue…

   -Ya llegó. –le corta, sorprendiéndole.

   -¿En serio?, vaya, parece que quiere dar buena impresión. Llámale y… -la ve tensarse.

   -Está en tu oficina, dijo que quería ver algo y… -parece algo apurada. No tuvo corazón para detenerle cuando llegó, agradeciéndole el mensaje. Que Jared le explicara que era un capullo que odiaba que alguien entrara a su oficina sin autorización.

   -¿En mi oficina? Bien. –es todo lo que este responde, alzando la mirada, enfocándole más allá del cristal.

   -¿Qué está bien? –ella repite, extrañada.- Jared, te pones como un energúmeno cuando alguien entra sin tu autorización. Le habría detenido pero me saludó con una sonrisa tan grande que…

   -Está bien, entró y ya. –parece confuso por la charla, como si todas esas reglas no fueran cosa suya.- Quiero que me comuniques con Jeff, pero no aún. Necesito otro café para eso. –entra en su oficina, al fin. Sonreía socarronamente pensando en todas las bromas que le haría al otro por la llamada de la noche anterior, pero no puede. De hecho, por un segundo, se congela.

   Sin haber reparado en su presencia, o que la silenciosa puerta se abrió, Jensen continúa leyendo algo, sentado en el sofá. Lleva un sobrio traje gris con una corbata vino tinto, el saco parece quedarle algo estrecho en los hombros, las mangas suben un tanto. Le quedaba algo chico, pero era indudablemente bueno. Aunque lo que capta su mirada es el rasurado rostro; el… joder, si, hermoso rostro. Los pómulos altos, la barbilla partida, las pecas… Los labios. Carnosos, algo brillantes como si acabara de pasarse la lengua por ellos, rojizos, ¿los habría mordido? Y recordó un poco más de esos años nebulosos de universidad. El cuarto atestado de humo de habanos y uno que otro porro, la mesa llena de fichas, las cartas, las cervezas. Él algo ebrio, más delgado, el cabello más abundante y cayendo sobre sus ojos, sonriendo.

   -¿Si tuviera que dejar que un hombre me diera una mamada? ¿Sacándote a ti, Chad? –se volvió hacia el amigo, en medio de las risas generales.

   -Sólo podrías besarme el culo. –replicó este, borracho, ojos en sus cartas.

   -Dejemos tu culo fuera de esto, ¿okay? Joder, esa imagen me enfermará. –acotó entre risas, Tom Welling, volviéndose hacia Jared.- ¿Dejarías a un tío mamártela?

   -¡Una mamada es una mamada! –replicaron tres de los cuatro sentados a la mesa.

   -¿A que tío dejarías que te lo hiciera? –Tom se veía curioso.

   -Al chico de la copiadora, Ackles… Jensen. El pecoso… Tiene unos labios curiosos. –dijo rápidamente, entre divertido y apenado.

   -Si, lo he visto. –terció Mike Rosenbaum.- Tiene labios de chupapollas. -le miró, con ese aire perverso que siempre tenía y que solía ser peor que el de Chad.- Ah, sucio perro, ¿estás imaginándote viendo el Súper Bowl, piernas muy abiertas, Jensen de rodillas entre ellas con sus labios gorditos bajando por tu verga dura, apretándola y…?

   Sintiéndose frío, Jared parpadeó, alejando la imagen del pasado, para encontrarse con Jensen, quien ceñudo pasaba las hojas dentro de la carpeta al tiempo que lamía su labio inferior.

   ¡Oh, mierda!

CONTINÚA … 6

Julio César.

MAL PREAMBULO PARA EL DÍA DEL PADRE

junio 23, 2016

TIEMPO LIBRE… SIN INTERNET

VAYA DIA DEL PADRE

   ¿Y así lo celebramos?

   No se me malinterprete, siempre es grato reunirse con la familia, lo fue aquel diciembre después de la tragedia del estado  Vargas, en el año 99, pero siempre hay cierto condicionamiento cuando casi se siente culpa por ser feliz. Sin llevar las comparaciones tan allá, este fue parecido, perdimos a alguien de referencia en las vidas de muchos de nosotros, por quién fue y lo que significó aún más allá de su persona, una eterna soberana de la belleza venezolana.

   El día sábado bajé para Guatire, para estar con la familia el domingo Día de los Padres, y encuentro a mi hermano Eduardo convaleciente, hacia no se qué cosa en la fachada de la casa y se cayó. No le dijo nada a nadie, aunque fue al ambulatorio (donde la gente trabaja con las uñas y por lo menos procuran dar palmaditas de consuelo a los que sufren la falta de medicinas), le colocaron un vendaje y lo mandaron para su casa. Mis padres se molestaron al saberlo, en pleno día de celebración, mamá hasta lo revisó, y ya por ahí comenzaba la típica reunión familiar. Bien, lo encontré convaleciente y viendo televisión, futbol, claro, y me senté a ver el encuentro entre Portugal y Austria, para ver si por fin Ronaldo hacía algo y marcaba no sólo un gol, sino guiaba a los lusos al triunfo. Siempre se espera de la gran estrella portuguesa. No faltaron oportunidades, pero ese balón no quería nada con el arco austriaco

   Cuando el juego se ponía mejor… entra una cadena con Nicolás Maduro Moros inaugurando una bodega, cambiando tres bombillos en una calle y diciendo que pronto le llegarán las bolsas de comida a todos, que pronto habría seguridad en las calles y que pronto terminaría el problema con las medicinas, que poder lo pronto ya habían impedido la invasión gringa, por lo menos (en su cabeza trastornada). Lo dijo sin nombrarlo, porque en Babylandia los líderes, por televisión, no ven problemas, todo es perfecto y la gente baila y canta en las calles de tanta felicidad, más bien quejándose de tanta bonanza. Ah, ¡qué no dijo mi hermano! Me molesté igual, pero a él se le vuelan los tapones (luego supe que papá y mi sobrino Miguelón se pusieron peor). Y la verdad es que arrecha, ¿para qué el Presidente de la República de una nación sumida en tantas penurias va a perder el tiempo, todos los días, en inútiles cadenas donde las palabras no sustituyen las obras y las consignas vacías no llenan las ollas? ¿Qué tiene que hacer hablando de un dispensario cuando toda la red de salud pública está agonizando y él personalmente lleva diecisiete años con el grupo que manda? ¿No debería estar ocupándose de los problemas a nivel nacional, de la salud en todos los estados, abastecimiento a nivel nacional, seguridad en todo el territorio? ¿Acaso es un bodeguero de Catia?

   ¿Nadie le ha dicho que es el Presidente de la República y es su trabajo, su obligación, ocuparse de eso y dejar de perder el tiempo? Aparentemente no, diariamente hay cadenas necias y marchas tristes por el Centro de Caracas. El problema para el país es que Nicolás Maduro Moros cree, como lo cree el PSUV, que realmente está haciendo algo, que le da respuestas al país con cadenas y marchas patéticas de gente a las que todos miran feo y les mentan las madres, identificándoles como causantes del problema.

RONALDO FALLA PENALTI EN LA EUROCOPA 2016

   Esa fue parte de la rabia que Eduardo y yo sentimos, no pudimos terminar de ver el juego por la cochina cadena de radio y televisión en el cual el señor deliraba en un cuidado estudio donde no pudiera ser alcanzado por gente real que le lanzara cosas, o consignas o cacerolazos, o le mentara la madre en directo. Como hace ya prácticamente todo el país en las calles. Lo otro es que Eduardo paga DIRECTV, y estos no están transmitiendo la Eurocopa a pesar del realero que cobran, muchos canales y era imposible verlo por allí si no se pagaba un extra; y era la modesta y muy venida a menos MERIDIANO TELEVISION, la que se encargaba de los juegos. Un canal de televisión que se sospecha fue adquirido por poderes no santos que necesitaban darle cierta legalidad a oscuros capitales, algo que sólo curre cuando gobiernan revoluciones de izquierda, donde algo tan claramente turbio se vuelve cotidiano. Bien, volvíamos de vez en cuando y nada, seguía la cadena. Luego supimos que Portugal no pudo, otro empate tibio, complicándose la vida, ¡y Ronaldo había fallado en el cobro de una pena máxima! Es que no le sale una buena. Ni a nosotros que nos perdimos de eso.

SUSANA DUIJM, MISS VENEZUELA

   Luego, cuando se acercaba la hora estelar, el Argentina/Venezuela en la Copa América Centenario USA 2016, LA REINA NECESITABAsupimos la noticia, había fallecido en la isla de Margarita la eterna reina, Susana Duijm. No se recuperó del coma inducido después de la intervención quirúrgica por el ACV. Qué desagradable fue saberlo, y los comentarios, que el deceso ocurrió por no conseguirse un medicamento, algo que se vuelve viral en este país devastado por un atraco revolucionario de izquierda. Los otros eran incluso peores, porque sé de gente que lo hace, llevaba semanas sin el tratamiento porque los medicamentos no aparecían y dosificaba otros para que le duraran. El drama humanitario que intentan esconder con paja. Descanse en paz, hermosa soberana, cada año le recordaremos cuando comience la temporada de beisbol, como si hiciera falta, al ritmo de: “Venezuela tiene dos, Magallanes y Susana; a ver quién dice no”. Todas mis simpatías para con la familia, y con este país todo que tanto la quiso.

ARGENTINA 4 VENEZUELA 1

   Esa noche llegó la zaparranda de palos que nos dio Argentina, sacándonos violentamente de competencia. ¿La verdad?, aunque ilusionados por actuaciones pasadas, en el fondo creo que nunca terminé de creérmelo, especialmente si enfrentábamos a esa oncena en particular. Pero no faltaban los chistes optimistas, que si llegaríamos empatados a cero a los ochenta y ocho minutos para ver a los jugadores, público y narradores argentinos casi gritando de desesperación. Nada que ver. Fue doloroso, duro, pero al menos los muchachos dieron la batalla. Luego, para rebosar el vaso, Chile le ha dado una goleada de escándalo a una selección que llegaba como una de las favoritas, México. Eso fue casi tan imposible de asimilar mientras ocurría como el siete a uno que Alemania le aplicó a Brasil en el Mundial pasado, y la prensa mexicana lo reseñó así al día siguiente, donde la  palabra que se repetía era “humillación”.

CHILE 7 MEXICO 1

   Y sé que no es consuelo, Venezuela también había sido liquidada, pero al menos no fue de esa manera. Aunque perdimos por un abultado marcador, la verdad es que merecíamos mejor suerte, el segundo gol argentino nos desmoralizó un tanto, por la manera de llegar, y estuvo esa falla en el cobro de una pena máxima. Pero lo de México fue horrible, la defensa sucumbió en el segundo tiempo de manera total, colapsaron como los brasileños en aquel juego, el pobre Memo Ochoa, el gran portero azteca, tenía cara de “por Dios, que se termine esta vaina”. En una noche, de un día desagradable, salían Venezuela y México, a quienes iba si no llegábamos nosotros.

   ¿Que por qué a México? La gente siempre se extraña, porque no son nuestros vecinos inmediatos, y son muy nacionalistas, muy “nosotros”; pero se entiende, debieron cultivar ese aspecto para mantener la unidad nacional cuando Estados Unidos se lanzó sobre su territorio, casi haciéndoles colapsar como nación. De ello se levantaron sintiéndose orgullosos de haber resistido y no fraccionarse en estados. Me alegra cuando a Colombia le va bien, pero como rivales inmediatos en la zona de Venezuela, en lo que sea, y aquí es el futbol, me cuesta desearles que sean superestrellas, porque eso significaría que cada vez estarían más lejos de nosotros. E imagino que es lo que impera, la rivalidad y el temor de no poder llegarle a los otros si despegan mucho, entre argentinos, brasileños, chilenos y uruguayos (¿no hubo un narrador que gritaba en el juego Venezuela/Uruguay “esos venezolanos de mierda?”), por eso no entiendo a veces cuando los comentaristas deportivos se ponen tan intensos porque la afición de otro país no aplaude a la suya o aúpa a los rivales de esta. Es una necedad.

   Bien, no fue fácil ese final del día sábado, hubo muchas cosas para pensar al caer en la cama. ¿Y el domingo, propio Día del Padre?, amaneció lloviendo y haciendo calor. Por lo menos hubo parrilla, aunque nada que ver a cuando en Venezuela la gente conseguí cosas con sus reales y estos no costaban un ojo de la cara. Gracias, Socialismo del Siglo XXI, gracias por nada.

ITALIA-ALEMANIA, GOLPES DE PIÑA

Julio César.