Archive for 30 septiembre 2016

EL PEPAZO… 12

septiembre 30, 2016

EL PEPAZO                         … 11

De K.

sexy-man

   -Todo cambia… hasta los gustos.

……

   -Oye, no puedes entrar así a mi apartamento. –se altera Jacinto. El otro se encoge de hombros.

   -Mientras más rápido pruebe el producto, señor cliente, más pronto Fuckuyama y yo dejaremos su casa. –recita algo aprendido.

   Es posible que Jacinto quisiera replicarle, molesto, pero entiende que lo mejor era darle prisa al mal paso. Tal vez la cláusula de mierda la habían añadido por su queja, pero la verdad es que ese tipo necesitaba una buena ducha y un cambio de ropa. No lo quería ahí. Había en él algo… desagradable. Tal vez el cabello y la barba descuidada, o lo obeso, como si llevara una vida sedentaria, o ese algo de rufianesco que  brilla en sus ojos tras los gruesos cristales de los lentes.

   -Okay, espera aquí y no toques nada. Sé exactamente donde tengo cada vaina. –abre los brazos y advierte con severidad. El otro bufa.

   -Ay, qué mal, no me podré llevar el Picasso ni los otros tesoros.

   Imbécil, piensa el forzudo joven mientras se apresura a su cuarto, terminando de salir de los zapatos y el pantalón. El bóxer se ve demasiado ajustado. Se lo quita, demostrando que era un tonto, antes de revisar la cajita. Que le parecía demasiado pequeña para contener tres calzoncillos. La abre y parpadea con la boca abierta, toma uno azul eléctrico, de un tono casi hiriente a la vista, vulgar, y deja caer el resto sobre la cama.

   -¿Qué mierda es esta? No es lo que pedí. –grita, colérico. ¡Fuckuyama quería hacérselo otra vez!

   -¿No? –oye desde la sala.

   -No, esto no es un bóxer, esta mariconería es… es… -se atraganta de indignación. Es una diminuta prenda, evidentemente masculina, pero no algo que él usaría. Es un hilo dental chico. Muy chico. Dios, ni siquiera cabría en esa mierda, se dice con el corazón palpitándole con fuerza, los ojos clavados en la delgada tira que conforma el “trasero” de la prenda.

   -¿No pidió eso? Muchos fortachones… -oye al sujeto en la sala.

   -No fue lo que pedí –trina de rabia.

   -Okay, okay, sin dramas. –todavía tiene las bolas de decirle.- Pruébeselo, dígame que no lo quiere y me los llevo. Es la regla de la compañía.

   -No necesito…

   -Por favor, señor, Fuckuyama respeta sus tradiciones, y una de ellas es el cumplimiento de las reglas. Pruébeselo.

   Dios mío, ¿acaso había cruzado una puerta dimensional cayendo en un universo paralelo donde la regla era el absurdo? A la mierda, se dice entrando en la prenda, sintiéndose mortificado, idiota y más molesto. Le cuesta subirlo por sus muslos, pero la vaina se estira. Era demasiado chica, se dice, pero aunque ajusta sobre sus caderas, no aprieta, cubre sus genitales y… En cuanto la suave tela entra en contacto con su raja, el culo presionado por ella, siente una pequeña corriente nada desagradable. Era como un suave cosquilleo en el lóbulo de la oreja, recibido de manos de otra persona. Se mira al espejo y el aire sale de sus pulmones. Joven, fortachón, alto y guapo, la diminuta tanga azul eléctrica se le ve del carajo. Eso le gusta; aunque no quiere, es vanidoso. Se pasa una mano sobre la tela y no sabe si es esta, pero siente un ligero cosquilleo sobre sus bolas y güevo. Algo agradable. La tela… bien, parece algo calentita, cómoda. Y en su trasero… Era como recibir caricias contra su raja, contra su culo. Traga en seco, mirándose al espejo, bajando los ojos a la tanga, tocándola, conteniendo un jadeo. Esa sensación eléctrica era aún más intensa y grata.

   -¡Ah! –se sobresalta medio volviéndose frente al espejo, mirando hacia su trasero.

   ¿Qué coño era aquello? Tiembla un poco, con una mano alzada presta a meterla en su raja interglútea. Lo siente, sobre su culo, la tela presiona suave, incitante, rozante, y era como si estuviera recibiendo las caricias y cosquillas de otros dedos sobre la tela, estimulándole. Era el sutil toque que una novia podía darle sobre la polla en medio de una reunión en un momento de descuido de los demás. De manera imperiosa medio mueve sus pies, menea el trasero y la sensación se intensifica, esas caricias de dedos fantasmas entre sus nalgas. Es plenamente consciente de que su culo titila bajo la tira y que su verga abulta dentro de la tanga.

   No piensa, tan sólo sale del cuarto, agitado, encontrando al tipo junto a su laptop, el cual se vuelve a mirarle, quedándose con la boca abierta, recorriéndole con morbo.

   -¿Qué tela es esta? –pregunta ronco, la tanga parecía recibir ahora mil toques fantasmas por todos lados.- Se siente extraña.

   -¿Si? –pregunta el otro, como dudando.- A ver. –y acercándosele baja una mano con la palma abierta, metiéndola entre sus piernas y atrapándole las bolas sobre la prenda, acariciando, rodando el pulgar… y haciéndole jadear.

CONTINÚA … 13

Julio César.

AMA DE CASA… 3

septiembre 29, 2016

AMA DE CASA                         … 2

Por Leroy G.

velludo-y-sexy-tio

   Todo un macho… en apuros.

……

   -Estoy perfectamente. –fue tajante, abriendo la puerta y cerrándola de golpe. Molesto.

   Sintiéndose irritado consigo mismo, cruza la desierta sala hacia la cocina, donde toma agua. Luego se asoma al balcón, sintiendo la brisa de la tarde, intentando concentrarse en Ligia, pero al cerrar los ojos veía ese culo en shorts blancos con la silueta de la tanga. ¡Ese maricón!, gruñe entre dientes, frustrado. El güevo le palpita contra el pantalón. Duro, con ganas de… algo. Como un apretado y pequeño culo que lo masajeara y exprimiera en su vaivén hasta hacerle estallar en semen. ¡No! ¡No! Un culo de tío, no; se reprende, abriendo los ojos, angustiado. La tenía tan dura bajo el pantalón que le dolía realmente. Y ese joven fuerte, grande, machista y algo homófobo se agita por la idea, que quiere le resulte asquerosa, pero con lo duro que la tiene piensa que agradecería hasta la boca de uno de los maricones esos del taller.

   Hirviendo de rabia toma una larga, muy larga ducha con agua especialmente fría. Su cuerpo bonito y musculoso, cubierto de gotitas, se apoya contra las baldosas cuando, deliberadamente, deja que el potente chorro caiga sobre sus genitas, sobre ese tolete duro que no se baja. Cierra los ojos e intenta concentrarse en cualquier cosa, pero sólo ve manos que se lo tocan, bocas que le recorren la verga. Ve culos ofreciéndosele, a veces lisos como el de Ligia, que pronto se vuelve uno peludo de tío una vez lo ha penetrado, y de donde no puede o no quiere sacarla. Eso le agita. Casi trinando se medio mece tomando el asunto en sus manos, su tolete duro, masturbándose arriba y abajo, el puño recorriéndolo, dispuesto a soltar una buena carga de leche y dejarlo todo en el pasado. Pero la confusión de las ideas no le deja, de alguna manera, concentrarse se le imposibilita, y los minutos se alargan y sigue cascándosela sin que nada se resuelva.

   Lanza un grito animal, rabioso.

   Secándose con un pequeño paño, envuelto su apuesto cuerpo únicamente por una toalla en la  cintura, sale del baño. El tolete le forma una buena carpa contra la algo áspera tela. Así, sin vestirse más, va al dormitorio. Olvidada la cena arroja la toalla y enciende su laptop, buscando pornografía, mucha pornografía. Hay chicas tetonas y hermosas, algunas con rostro de gozo mientras acarician sus vaginas. Se da y se da, sobre el colchón inflable, sin que nada ocurra. No llega el liberador orgasmo. Su frustración e impaciencia crecen, tanta que se sobresalta cuando le parece, en alguna parte, escuchar una risita. Confuso, medio recostado, con el güevo en la mano, recorre el lugar con la vista, no hay nada. Pero la laptop parpadea, y el rostro de una bella, angelical y emocionada catira llena la pantalla. La chica tiene su boca exageradamente abierta sobre una enorme verga erecta que la llena, mientras otras tres, de otros tantos tíos, parecen flotar alrededor de su bello rostro. Son vergas inmensas, blancas, cobriza una, negra otra. Vergas que… Su tolete sufre un espasmo, muchos líquidos escapan y bañan sus dedos. La respuesta le asusta y se suelta, cerrando la laptop de golpe y poniéndose de pie de un salto, lanzándole una patada a un morral olvidado.

   -¡Maldita sea el coño’e la madre! –ruge fuerte, con ganas.

   El estallido le provoca algo de alivio, no sexual, claro, el tolete sigue erecto, bamboleándose en la nada, sufriendo pulsadas, botando sus jugos. Sale del cuarto, rascándose ferozmente la cabeza, bañándolo todo con sus líquidos. La frustración casi le hacía gritar. Y lo hace, cierra los ojos y con el cuello hinchado y tenso lanza un alarido feroz. El timbre de la puerta casi le hace pegar un bote. Desconcertándole.

   -Vecino, ¿está bien? Escuché gritos y… -era el tipo ese. Traga, sintiéndose de pronto abatido, inconforme. Frustrado.

   -Estoy bien, yo… eh… tropecé con la pata de una silla.

   -¿Seguro? ¿No quiere que llame a alguien?

   ¿Por un dedo golpeado?, se pregunta rodando los ojos. Ese maricón como que buscaba… El tolete le pulsa, mucho, latiéndole con unas ganas desesperantes.

   -No, eh… estoy bien.

   -¿En serio? –todavía insiste el sujeto, provocándole ganas de gritar otra vez.- Se veía algo alterado cuando llegó. Si tiene un problema, si recibió una mala noticia… no haga nada mientras esté furioso o deprimido, ¿eh? –le desconcierta, ¿acaso le creía suicida o algo así?

   -¡Estoy bien! –ladra regresando a la habitación y tomando la caída toalla, cubriéndose. Imaginaba en dónde terminaría todo, abriendo la puerta y encarándole.

   -Pero… -inicia el otro cuando abre la puerta, ocultándose un tanto tras la madera, erecto como estaba no iba a mostrársela.

   -¡No pasa nada! –suena irritado, molesto, impaciente y desconsiderado. El otro lo estudia, claro, recorriendo desde sus anchos hombros a su fuerte brazo, pasando al torso levemente velludo, musculoso. Y la toalla… alzada. La sonrisa le enferma.

   -¿Luchando contra sus demonios? Ya veo.

   -Oye, amigo, no necesito… -quiere cerrar la puerta, regresar a la cama e intentarlo otra vez. O echarse adormir esperando que todo, de alguna manera, se resolviera.

   -Creo que necesita una mano con ese asunto. –le interrumpe el otro, más menudo, color oscuro, sonriendo divertido, alargando una mano y atrapándosela, apretándole el tolete sobre la toalla.

   -¡Oye, no! –exclama sorprendido y horrorizado, ¡un tipo estaba agarrándole el güevo en la puerta de su apartamento! Va a retirarse pero… su tolete pulsa con ganas, con fuerza, soltando sus jugos y bañando la toalla.

   -¡Guao! –exclama el muchacho, sorprendido por el entusiasta recibimiento.

   -No, no, déjame, yo… -azorado, rojo de cara alza las manos, como para alejar la situación. Las baja para apartarle la mano de su güevo, pero no le toca.

   -Vamos, estás en un apuro, en un duro aprieto. –bromea, masajeándole suavemente de adelante atrás, allí, en plena puerta.

   -¡No! –croa asustado dándole un fuerte empujón por el flaco torso, casi derribándole. Cerrando la puerta jadea contra la madera, temblando, débil y caliente, asqueado y excitado. Su verga, al descubierto cuando la toalla cae, parece quejarse.

   Hirviendo literalmente de frustración, entre el deseo sexual que no discrimina y sus reparos como hombre heterosexual, se dirige nuevamente al cuarto. Con disgusto cae sobre el colchón, la verga erecta golpeándole sobre el abdomen, en dirección a su ombligo. Conecta la televisión e intenta adormilarse, despejarse por un rato. Le cuesta, no puede apagar su mente, sólo piensa en una cosa, solo una desea: sexo. Traga en seco, ojos cerrados, le parece que la temperatura aumenta, que su cuerpo se baña de transpiración y que hay un olorcillo como a duraznos, algo que debía ser grato pero en el fondo se percibía algo más, algo que le hizo pensar en hospitales. En enfermedad. Sin embargo, va a modorrándose, adormilándose. Abre los ojos y parpadea pesadamente, notándose algo mareado. No sabe qué o cómo ocurrió, pero en la pantalla de su televisión hay porno, del duro, de una bonita mujer que es culeada rudo por tres tipos que la tienen en cuatro sobre una mesita y se turnan para clavársela duro por el pequeño anal.

   La escena, los gemidos de ella, las risas burlonas de los hombres al tener en sus manos a semejante puta, todo le pone el tolete más tieso… y jugoso. De su glande manan espesas gotas que cualquier marica desearía tomarse mientras aliviaba la presión. La idea le llega, pero frunce el ceño. ¿Acaso lo escuchó? Mira, de manera incierta, en todas direcciones, pero está solo. Se lleva una mano al güevo y lo aprieta, recibiendo ese rico calambrazo de lujuria. La escena cambia, un impresionante güevo blanco rojizo, surcado de muchos vasos, se entierra con fuerza en unos labios abiertos al máximo, de donde escapa algo de saliva, ruidosas chupadas y algunos jadeos… en un tono que no desentona con la leve sombra de bigote rasurado. ¡Era un tío comiéndose con muchas ganas un güevo!

   Apretando los dientes, rechinándolos, se deja caer de espaldas, la faltaban fuerzas para tomar el control un poco más allá y apagarlo. Cerrando los ojos, escucha perfectamente las chupadas, los jadeos del maricón, las órdenes autoritarias del macho que le somete a su verga. Y su mente divaga mientras se masturba prácticamente contra su deseo. El tolete le responde con espasmos deliciosos.

   Con los ojos cerrados se imagina en la puerta de su apartamento, la toalla en el suelo, gloriosamente desnudo y al vecino mariconcito chupándosela como hacía el de la película, moviendo sus labios con ganas. Cubriéndole el güevo mientras lo succiona, le daba lengüetazos y lo apretaba con sus mejillas. No quiere, intenta alejar esa imagen y sustituirla con el de alguna tía, pero no puede. El olor a durazno, a esos duraznos que intentaban ocultar un olor a problemas, se intensifica y su tolete derrama un mar de líquidos pre eyaculares que le mojan los dedos, quedando nadando en endorfinas y perdido de ganas.

   Cerró los ojos con más fuerza, intentando alejar de su mente aquella imagen, el deseo de sus carnes, pero este no hizo más que volverse más intenso. Luchó por evocar imágenes de mujeres, de tías, no la de ese tipito al que veía soltando su tolete que se bamboleaba como una lanza mojada de saliva, y que sacando la lengua se lo recorre desde las bolas a la punta. Clavándole los ojos con deseo y sumisión, el mariconcito recorre su tranca muy lentamente, demostrándole cuánto le gusta chupar así un güevo de macho. Cada intento de alejar esa imagen atornilla en su mente la lujuria.

   Con un vozarrón fuerte, de macho, le gruñía a ese carajo, en la puerta de su apartamento, que se tragara su verga como deseaba. Y a cada “trágatela toda, cabrón”, “cométela hasta los huevos, maricón”, dichos con insolente burla y desprecio, ese mariconcito gemía con el de la película, notándose que disfrutaba ser tratado así. Su boca, de la que manaba saliva espesa y gemidos, subía y bajaba sobre su tolete con un hambre que le excitaba. Sobre el colchón, Gregorio se arquea, sintiéndose tan cerca de terminar con esa calentura que se obsesiona más. El vecino la tragaría toda, hasta la base, resollándole en los pelos púbicos, congestionado de cara, ahogado, y lo retendría allí con una mano, riendo, tan sólo para verlo sometiéndosele. Le dejaría retirarse un poco, para que respirara, para verle más de esa hambre en los ojos.

   -Haz como les gusta a los hombres a quienes les mamas el güevo. –le diría en voz alta, sin importarle que estuviera de cara al pasillo.

   Y gruñe en esa sucia fantasía como hace sobre la cama cuando “ve” al vecino lengüetear sobre su glande blanco rojizo, dejándolo empapado de espesa baba mientras daba golpecitos al ojete. Y allí chillaría como los maricas hacen (piensa), al encontrar sus jugos pre eyaculares, que atraparía y de los cuales tomaría como un chivito hambriento. Como un buen becerro. Se miran, el macho de pie, sonriente, dejándose mamar, de rodillas el otro, sumiso y entregado, cubriéndole con la boca toda la barra caliente…

   Y aunque no quiere, Gregorio se estremece sobre el colchón, masturbándose sin detenerse, casi disfrutando de esa mamada. La boca iba y venía, golosa, sintiendo las pulsadas, los calorones, los jugos salinos del macho cayendo sobre su lengua.

   De rodillas en ese pasillo, totalmente desnudo y entregado al dios güevo, Gregorio mira al vecino putico mientras le come aquel inesperadamente enorme tolete. Ahora era él quien mamaba. Y succionaba soñando ya con tomar leche espesa y caliente.

CONTINÚA … 4

Julio César.

TRABAJANDO ESE CUERPO

septiembre 29, 2016

LA LLAVE DEL FONTANERO

   Juventud y ganas.

   Guapo, popular, capitán del equipo de natación; como a las nenas del instituto le gustaban tenía todo el paquete… como se le notaba al salir de la piscina o se le mojaba el bañador. Pero allí estaba, como cada tarde, atormentando al compañero de habitación, un tonto nerd que recogía toallas para el equipo. Cada vez que el otro chico le lanza una furtiva, avergonzada y a la vez esperanzada mirada, sonríe complacido, vanidoso, sobándose mientras el agua chorrea por su cuerpo como deseándole también. Si, lo ha trabajado bien, se dice complacido. Pronto tendría lo que deseaba. El campeón del colegio ya soñaba con llegar esa noche a la habitación, encontrarle sobre su cama y montarse, a culo pelado, sobre ese bulto que al flaquito se le notaba, voluminoso, cuando le miraba.

EL PRIMER TRABAJO DE LOLITO

Julio César.

LA TEMPESTAD QUE VIENE

septiembre 29, 2016

ADIOS, RIO

depresion-tropical-en-el-caribe

   ¿No se ve impresionante?

   Los instituto meteorológicos hablan de una tormenta tropical (depresión que la llaman) que azotaría a partir de mañana jueves esta parte del Caribe, especialmente las Antillas, también a las costas sudamericanas. El paquete completo, llegará con fuertes vientos, abundante lluvia y lo peor, tormentas eléctricas. Aconsejan tomar medidas, como mantener despejados los desagües y no bajar, por ningún motivo al Litoral. Cosa que no es cuento, recuerdo a una amiga a quien la guardia tuvo que obligarla a regresar cuando planeaba llegarse a Higuerote en un temporal. Los venezolanos debemos tener particular cuidado, no puede llover media hora sin que Caracas se inunde, el Guaire se desborde y las quebradas echen una broma. La fragilidad social nos hace vulnerables, esa que, como dice Jesús Torrealba, logra que un terremoto de siete grados cause diez muerte en California, pero acabe con miles en Haití (sostiene que los fenómenos naturales no matan sino el subdesarrollo y la pobreza). Atentos.

ANIVERSARIO

Julio César.

EL PEPAZO… 11

septiembre 29, 2016

EL PEPAZO                         … 10

De K.

sexy-man

   -Todo cambia… hasta los gustos.

……

   Por un segundo traga en seco, aprensivamente, entrando en los foros de Atención al Cliente, exponiendo el caso del supositorio calmante, comenzando por eso, que no tenía idea que se trataba de un supositorio, y cayendo en posibles efectos secundarios del producto. Cuesta, pero la joven y despejada frente se frunce un poco cuando le aclaran que el aviso venía en la caja, hay un acercamiento y se lee. Rabioso, ¡cómo timaban a la gente!, busca la caja… encontrando la microscópica advertencia. Frustrado regresa para saber de efectos adversos o secundarios. Hay páginas y páginas hablando maravillas del producto, de su naturaleza biodegradable que la hacía óptima al no generar riesgo, lo cual también era una trampa ya que la gente se veía obligada a comprar más de uno. Lee los comentarios de clientes agradecidos, casi llorosos en alabanzas. Bota aire ruidosamente. Siente la presión del bóxer contra sus caderas y trasero, sabe que se le ve la raja de la alcancía, tal vez por eso se detiene en un aviso de ropa interior, flexible, ajustable para cualquier talla. Eran prendas bóxers cortas, de colores claros elegantes. Uno de los modelos muestra su trasero en uno y se ve impresionante, reconoce con la garganta seca. ¡Qué tamaño de culo!

   Y el muy imbécil hace un pedido. Tres calzoncillos por una cantidad increíble de dinero que le deja prácticamente en la ruina. Bien, después de todo necesita ropa interior nueva, ¿verdad? Toma mucho café, se dedica unos segundos a sus ejercicios, come en abundancia, mucho, y va al cuarto de baño. Ocupado de todos sus asuntos, se aplica una rápida ducha, sin muchos toques. Se envuelve en una toalla, que ahora parecía cubrir menos. Desde su altura mira sus muslos llenos, musculosos, atléticos. En el dormitorio se despoja de ella, mientras busca uno de sus calzoncillos más grandes, pero su mirada queda atrapada en su cuerpo en el espejo. Se ve tan fuerte, tan lleno de músculos que siente un calorcito extraño. Flexiona los brazos y sonríe complacido. Se viste, el pantalón le ajusta en el trasero, la camisa en los hombros. Sale, con el saco al hombro, y saca pecho, sonriendo cuando nota las miradas de las vecinas, casi acaloradas a su paso. Se medio vuelve y pilla a uno de los vecinos, junto a su mujer, que le tiene la vista clavada en el culo. ¡Joder!

   En la moto se dirige a la quinta, y el trayecto sobre el asiento le provoca reverberancias en el culo, es tan consciente de eso como de que se ha endurecido un poco bajo la bragueta. Así llega a la vivienda, se cierra el saco pero cree que algunos han notado sus apuros.

   -Coño, Contreras, cada día parece más grande. –comenta Linares, recorriéndolo con la mirada.- Cuidado y se te encoge el güevo. –ríe, igual otros dos de los guardaespaldas presentes, que también le miraban como demasiado. Y al recordar las cosas que había pensado de él, se sonroja.

   -Vete a joder al coño de tu madre. -le responde como se responde a todo en este país.

   Fue un mal comienzo de jornada, porque era consciente de lo ajustado del pantalón, camisa y saco. Más tarde le llama Marina, su ex, quien aunque vive con otro carajo le exige quincenalmente la pensión para Jacintico… una que se retrasa de vez en cuando. Discuten por eso, habla de sus muchos gastos y ella le grita que no quiere saber qué máquina nueva compró para ejercitarse, que deposite o se verán en los tribunales. Frustrado, y rojo de cara, miró la pantalla del teléfono. Y justo ahora que había gastado más de la cuenta en los benditos bóxers.

   El día se le hizo largo porque no pudo, en ningún momento, ejercitarse un poco en el cuarto acondicionado que el señorito de la casa había instalado. No con la ropa a punto de rasgársele sobre el cuerpo. Aunque le gustaban los comentarios sobre su cuerpo que las chicas de la cocina le lanzaron entre risitas tontas, no le agradaron las chanzas a la hora del almuerzo.

   -Joder, Contreras, deja algo para los perros. –exclamó el Indio, un tipo que comía bastante.

   Eso casi le quitó el hambre. Casi. En horas de la tarde, en su moto, acalorado y con el trasero inquieto, vuelve a su apartamento. No siente ganas de nada como no sea regresar y quitarse todo. Sube en el ascensor, agradecido de que funciona, y nada más entrar a su piso se quita el saco, la corbata, la camisa y la camiseta, lanzando un suspiro de alivio. No puede evitar tocarse el duro y firme abdomen y subir, acariciándose aunque sólo intentaba evaluarse. Llaman a la puerta, desconcertándole. Sin pudor, con ese cuerpo no debía, abre.

   -¿Si? –frente a él se encuentra un carajo desagradable, treintón y alto, algo obeso, de ensortijado cabello grasiento bajo una gorra, la cara barbuda, unos anteojos gruesos completan la vaina; lleva una camisa manga larga ajada, fuera del pantalón en buena parte de la voluminosa cintura. Arruga la cara sin disimulo, aquel sujeto olía a sudor, no a violín, sino a transpiración, como si hubiera estado bañado en él, se hubiera secado y sudado otra vez.

   -Su pedido de Fuckuyama. –informa levantando un paquete realmente chico. Sorprendiéndole.

   -¿Tan pronto? Vaya. –sonríe y lo toma, desconcertándose al fin cuando el sujeto sigue allí, recorriéndole con la mirada, especialmente las tetillas. Casi se siente tocado… y ultrajado.- ¿Si? Si esperas propina… -el otro sonríe de forma desagradable.

   -No, esa la tomo yo. La compañía, por quejas resientes, desea que vea y pruebe el producto, y que me diga si lo acepta. –informa, pasando al apartamento como si tal cosa, con su fuerte olor. Dispuesto a cobrar su propina en especias de ese lindo carajo culón.

CONTINÚA … 12

Julio César.

SIEMPRE ACABA ASI

septiembre 29, 2016

DERECHO

de-rajas-y-lamidas

   Un modelo macho y dos profesionales héteros, cuando están en esas poses uno siempre lame lento y a todos les gusta eso.

PRESENTACION

Julio César.

AYUDA PROFESIONAL

septiembre 29, 2016

VIDA FELIZ

el-martillo-del-carpintero

UNA VEZ, PASA… ¿PERO SEIS?

Julio César.

COLOMBIA, EL TORTUOSO CAMINO A LA PAZ

septiembre 29, 2016

FEBRERO EN VENEZUELA

la-paz-colombiana

   Un sueño, un anhelo.

   Aunque había decidido desde hace algún tiempo no hacer comentario tajantes sobre la política interna de ningún otro país que no sea Venezuela, el mundo se extiende mucho más allá de nuestras fronteras, y (cosa que a veces muchos no entienden) siempre conviene estar pendientes cuando algo pasa en la casa de al lado, o en la primera de la esquina del barrio (como el quién puede llegar a ser presidente de Estados Unidos y lo que significaría para los latinos). ¿Imaginan que a una buena cuadra, o que a un lugar medio vivible se mude gente con mañas, como resolverlo todo con pistolas o vendiendo drogas en las aceras recostados de su puerta? Y lo que ocurre actualmente en Colombia si arroja luces y sombras sobre nuestra historia.

venezuela-derrota-invasion-cubana

   Antier, lunes 26 de septiembre, en ese territorio ocurrió un hecho histórico, se firmó el fin del conflicto armado. Ante el mundo aparecieron las partes en conflictos, la guerrilla de las FARC aceptando la paz, el gobierno colombiano las condiciones para tal, es un compromiso ineludible. Ya no se pueden echar para atrás. Ayer terminó una de esas últimas escaramuzas de la Guerra Fría, la que nos tocó a nosotros en el continente, la lucha armada para lograr cambios, cuando bajo la bandera del martillo y la oz mucha gente alzó la mano y siguió ese camino. Ocurrió romulo-betancourten Colombia, pasó aquí. Aunque en Venezuela, que venía de pasar una dictadura, la gente no prestó oídos a esos cantos de sirena, al contrario, apoyaban a Rómulo Betancourt cuando los partidos socialistas iban a las empresas y fábricas a pontificar contra la incipiente democracia y el capitalismo. Y aquí fue, en Venezuela, derrotada la insurgencia e invasiones armadas llegadas de Cuba, siendo detenidos famosos militares antillanos. rafael-calderaLlegándose luego, bajo el gobierno de Rafael Caldera, a la llamada “pacificación”, aceptándose que la insurgencia podía hacer vida política, a pesar de lo que habían hecho en los campos y de trabajar para un dictador que ya desde entonces quería ponerle las manos a los recursos venezolanos, rodeándose de una satrapía nacional a la que armó para que le hicieran el trabajo (la gente que fue “perseguida por la democracia, los mercenarios a sueldo de los Castro). Como terminó ocurriendo en la actualidad, pero eso es harina de otro costal. Una solución salomónica el intentar, en los casos posibles, un perdón, un borrón y cuenta nueva. Repito, dónde se pueda. Un país no puede vivir en guerra contra sí mismo, se desgasta, se degrada con los años, como ocurrió con la guerrilla que comenzó con tantas simpatías, y su contraparte, los paramilitares.

juan-manuel-santos-en-la-onu

   En estas dos últimas semanas, en el planeta, especialmente en la sede de la Organización de las Naciones Unidas, horror-en-sirialo único buen que ocurrió fue esto, La Paz Colombiana. Las tensiones en todas partes del mundo se han incrementado, no ha habido una sola guerra que se haya impedido o terminado en una década, la guerra siria entró en una fea fase que aleja toda ayuda terrorismo-en-nueva-yorkhumanitaria, por no hablar del fin de semana de horror que Estados Unidos, y especialmente Nueva York, padecieron. Antes de la reunión de la ONU, en esa ciudad, estallaron bombas, hubo atentados y francotiradores, quién sabe en qué terminará todo eso (si fuera gente menos pragmática uno temiera que se lanzaran en brazos de un falso talibán como lo es el señor Trump). Pues bien, Juan Manuel Santos contándole al mundo cómo Colombia se unificaba y ahora todos irían por el mismo camino, fue noches-de-tension-en-nueva-yorkrecibido como una grata llovizna en una sabana quemada. Aunque, la cosa es preocupante, esa gente es organizada, trabajadora, el desastre de la guerrilla no terminó con una oligarquía responsable. Su vieja política expansiva, de no haber contado con ese tumor de la insurgencia, quién sabe dónde habría terminado. Era exitosa y alarmante. Tan sólo el morbo de la guerrilla les hundía las alas y esta ya no existe.

   Quise referirme a esto hace tiempo, cuando pocas semanas atrás, del territorio neogranadino llegó la noticia, el señor Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenko, líder histórico de lo que una vez se llamó la insurgencia en Colombia y que luego derivó hacia el terror (uno al que el país le dio la espalda finalmente), decretó un alto categórico al fuego. Ya no eran treguas estratégicas, sino que las FARC bajaban sus armas definitivamente. Ni gobierno ni guerrilleros se enfrentarían más, comenzando un largo y tormentoso tiempo de reconciliación, si se puede, de camino a una sociedad en paz consigo misma. Terminaba, ahora sí, el conflicto interno más largo de todo el continente, un viejo reducto de un mundo bipolar que ya no es, la muerte de una idea: alcanzar el poder y comenzar las transformaciones sociales mediante golpes de estado, empleando la violencia. No más bomba, tropas y ametralladoras, los únicos vehículos posibles para este tipo de intentonas golpistas, por mucho que hablen quienes quieren excusar su violencia y satanizar a otro cuando les dicen que ya estamos hartos ya.

   Aunque con reservas, y algo avergonzado, debo confesar que no puedo apoyar completamente la postura que sobre el tema muestra el señor Álvaro Uribe Vélez, un carajo a quien admiro y respeto. Un hombre que prometió acabar con la guerrilla y la violencia en su país, y casi que lo cumple, dejándoles como les dejó para que Juan Manuel Santos, aunque aflojó negligentemente en la tarea, pudiera coronar el éxito. Pero la paz, que ese morbo termine, está por encima de todo. Colombia es un país estable y sólido a pesar de esos grupos violentos, imagínense a dónde pueden llegar como un sólo pueblo trabajando en metas comunes sin tener que perder el tiempo y recursos con estos sujetos perdidos en el tiempo. Hay mucho resentimiento, fueron muchos los crímenes de la guerrilla, y del brazo contrario que se alzó para enfrentarles cuando muchos sintieron que el estado era narco insurgentemente complaciente (ahí están los tenebrosos días de Ernesto Samper).

   Asesinato de gente inocente cuyo crimen era desear vivir en paz, negarse a secundar la violencia, oponerse a entregar el sudor de sus frentes para mantener a un parasitario grupo delictivo, los secuestros como negocios, el rapto de niños para adoctrinarlos, los collares bombas, las fosas comunes. Y sin embargo la reconciliación hay que comenzarla por algún lugar, como lo hizo España después de Franco, como los irlandeses y los chilenos. Como ocurrió en Venezuela cuando se derrotó a esos militares cubanos y se llamo a compartir el país a la insurgencia armada, que tampoco duro mucho. Ni esa gente quería estar en el monte matando a otros. Al menos no todos.

santos-o-si-o-si

   ¿El plebiscito del próximo fin de semana, domingo 2 de octubre?, no diré nada al respecto, es cosa de los colombianos. El gobierno supo amarrar y vender la idea, no fue un “no logramos vencerlos así que negociamos esto y esto para que todo quede en paz”, sino que asociaron directamente la idea del evento comicial con la paz. El plebiscito es la paz. Es una descarada manipulación a la que se han prestado muchos sectores, satanizando de entrada a todo el que no acepta las condiciones (se ha llegado a decir que quien no está de acuerdo, o diga que votará “no”, está contra la paz), pero tal vez fue lo mejor que se pudo negociar. Repito, es asunto de los colombianos. Que vayan con los ojos bien abiertos y no se descuiden, perro que come gallina nunca olvida la maña, y la guerrilla, sus líderes, llevan demasiado tiempo disfrutando de un poder al que es posible que algunos no quieran renunciar, o que busquen otra manera, no legal, de ejercerlo. Pero si, en principio, y aunque me cueste por el señor Uribe Vélez, la paz debe ir primero. Cada vida que se salve de aquí a quien sabe cuándo, es razón más que suficiente. En mi opinión.

   Aquí en Venezuela, mis amigos colombianos eran fervientes revolucionarios chavistas, como que muchos venían de sus coqueteos con el movimiento M19, pero padecer este calvario, constatar por la prensa (nunca lo escondieron) la convivencia del Difunto con los jefes guerrilleros, terminó haciéndoles a ellos lo que el “proceso chavista” le hizo a la revolución cubana en nuestras universidades, donde se les adoraba y ahora se les escupe. Estos amigos odian todo lo que aquí ocurre e idolatran a Álvaro Uribe Vélez, el hombre que enfrentó a los enemigos de Colombia, los internos y externos, y ahora se vuelven contra Santo, su plan y el plebiscito sobre aceptar el plan de paz o no. La frase que se repite es: Santos fue un gran ministro, un pésimo presidente. Y a ellos les digo, sin embargo…

   Aunque cueste y sea doloroso, aunque cause rabia, frustración, depresión y aún llanto en quienes padecieron directamente ese cáncer terrible, Colombia merece amanecer sin temor a una bomba en una plaza, en un oleoducto, sin que secuestren niños, que no se les dispare a nadie más por su forma de pensar o hablar, sin que otra persona aparezca encadenada como a un animal sin dignidad a un árbol o con un collar explosivo en su cuello. Colombia merece que lo que queda del narcotráfico pierda a este aliado armado. La gente merece la paz. Eso sí, vigilen a los actores involucrados.

¿CLINTON? ¿TRUMP?, LOS SIMPSON SE PREOCUPAN

Julio César.

USADO

septiembre 29, 2016

RECATO

el-chico-ama-lo-grande

   No le molesta que los chicos, impresionados por el físico, sólo lo busquen por “eso”.

AYUDA

Julio César.

CÁLIDO VERANO DE UN CHICO AMERICANO… 14

septiembre 29, 2016

…VERANO DE UN CHICO AMERICANO                         … 13

comics-gay-chico-caliente-27

   El mundo ahora es más grande, más caliente, lleno de oportunidades y deseos. Siempre lo es a esa edad. Cada vez que un chico se encuentra con quien compartió uno de esos intensos momentos se le hace más difícil pensar con claridad, preocupándose de las apariencias o del dónde están. Las manos vuelan solas y se encuentran, tocan, bajan y aprietan; temblando al ser el tocado, emocionado tocando. Colgarse de ese otro cuerpo, fornido y sólido, aumenta el calor y la desazón, tan sólo queda buscar el momento, casi independientemente de la ubicación, para dejar salir las ganas. Encontrar en otro tío su propio reflejo le deja sin salidas, es lo único que ocupa su mente calenturienta. Atrapado por la lujuria, la urgencia de la carne joven, tan sólo sueña con follar, follar y follar… Por eso son pillados, invariablemente. ¿En cuántos colegios bajo una escalera o una azotea, en las canchas deportivas o un depósito no se han descubierto parejitas así, entregadas a sus deseos del momento queriendo satisfacerlas? El hombre que sabe entiende… y se aprovecha. Dos por el precio de uno.

comics-gay-chico-caliente-28

   Que tampoco le cuesta mucho. Llamarles y exigirles atenciones por discreción ni orden es. Porque, seamos sinceros, aunque lo tiñen de sentimientos, de cariño o afecto, generalmente es la calentura de las hormonas llenando sus cuerpos lo que mueve a esos chicuelos que comienzan el verano de sus vidas. Y juntos, dos chicos pillados por un macho recio, pueden sentir que sus corazones laten con fuerza a la vista de una masculinidad hecha y derecha que se les ofrece, erecta y pulsante, para que se alimenten de ella. Los dos, sumisos y de rodillas, uno al lado del otro, gemirán mientras cruzan sus lenguas. Especialmente cuando… y debemos hablar nuevamente con sinceridad, estos chicos descubren y aceptan la gloria y la dicha de dar mamadas. Les encanta, quieren atrapar con sus bocas golosas todas las que tienen más cerca, la de los chicos y hombres que le gustan, y a esa edad les gustan todas.

CONTINÚA … 15

Julio César.

EL MARTILLO DEL CANELO

septiembre 29, 2016

ATLETAS SEXY

 

   Se le notan las habilidades.

   No vi la pelea entre el mexicano Saúl Álvarez (‘Canelo’ Álvarez) contra el inglés Liam Smith, el sábado 17 de septiembre, aunque le iba al americano, por supuesto. Albergué inquietudes porque esos ingleses son duros. Cumpliéndose un mes de un evento personal doloroso, la pasé con la familia y me perdí el combaste. En otro momento lo habríamos visto en mi apartamento una buena cantidad de amigos y conocidos, especialmente del edificio (nada para conocer gente que padecer el calvario de formar parte, alguna vez, de una junta de condominio). Aunque la tenía presente esa noche. Lo que si me hizo reír fue un video que me mandaron por facebook, mostrando el pesaje de los luchadores. Cuando el apuesto muchachón llegó se veía que pasaba algún tipo de apuros con el bóxer que llevaba, tanto que metía la mano, algo azorado.

saul-alvarez-el-irlandes-mexicano

   El comentario del video señalaba que el ‘Canelo’ había hecho otra de las suyas y se presentó con un bóxer tan apretado que dejaba notar buena parte de sus atributos. O se medio emocionó por el camino, quién sabe. Tanto que, según la nota, “intimidó” a las muchachonas que estaban allí luciéndose y ayudando, las cuales prefirieron volverse y no mirarle el… no mirar el pesaje. Y si, se veía bien el muchachón. Este boxeador, latino, si tuviera los ojos claros sería la viva imagen de la idea que uno se hace de los irlandeses leyendo un relato del escritor Jonathan Black, cuando sus personajes son de allá, con las pecas y el cabello, aunque en este caso no se compagina con los ojos.

   Y, hablando de eso, ganó esa pelea. La vi en casa de una amiga que la grabó.

saul-canelo-alvares-hot

canelo-hot

canelo-alvarez-en-las-rocas

   Como sea, siendo joven, guapo y talentosos, parece que el muchachón se ha visto metido en bastantes problemas de faldas. Él mismo lo declaraba, que las mujeres se le lanzaban encima (pobre, ¿verdad?).

saul-alvarez-y-familia

   Hace dos años, cuando rompió su relación con la poderosa cadena televisiva TELEVISA (que en México eso parece ser gravísimo, y hasta peligroso), los problemas eran por su vida privada; corrió la noticia, mientras presentaba a su hija recién nacida, Emily, que había otra hija fuera del matrimonio, de dos años, Mía, la cual tuvo con una modelo, Valeria Quiroz, que nació cuando el boxeador mantenía una relaciones serias con una presentadora de televisión, Marisol González (y menos mal que eran serias). Se las ingeniaba el ‘Canelo’ para cocinar varios conejos al mismo tiempo. Y casi se entiende, repito, joven, exitoso, seguramente con recursos, es también la viva imagen del atleta fuerte, el macho alfa; la testosterona en patas, como quien dice, cosa que no pocas veces termina afectando a las féminas, por muy racional que todo el mundo se quiera poner.

   Pero no sólo por no poder conservarlo en sus pantalones que ha sonado, también estuvo el asunto de la demanda que perdió y de la cual tuvo que pagar casi nueve millones de dólares a su antigua promotora deportiva, All Star Boxing, a la cual abandonó; lo que lanzó sobras sobre su nueva casa, Golden Boy Promotions, manejada por el también chico de la película en su momento, Óscar de la Hoya, quien por cierto aparece en el video del pesaje, aunque ya no tan espectacular como en su momento. Hay que recordar cómo cuidaba la cara en su momento.

floyd-mayweather-y-saul-alvarez

   Bien, me perdí la pelea, y lo realmente malo fue no compartir los comentarios del momento, junto a las cervezas y los panas. Pero, en verdad, mi primer recuerdo del ‘Canelo’, el más vivido, me viene de aquella pelea con el insoportable, aunque imbatible Floyd Mayweather, quien les aconsejó que no lo quemaran así.

   Ese día vimos la pelea en mi apartamento, recuerdo que una vecina comentaba cómo ponían a ese muchacho tan tiernito contra esa mole, y entre varias comentaban las “virtudes” del boxeador que nada tenían que ver con sus habilidades en el ring, como esas amigas que comentan sobre las bolas en el futbol, pero no referidas al balón. Esa noche gozamos, gritamos, le aupábamos, pero el norteamericano fue demasiado.

   Me agrada Saúl Álvarez, el chico de Jalisco, tiene talento, espíritu y tiempo para alcanzar cumbres mayores, cuenta con apenas 26 años de edad. Ojalá le vaya bien en la vida… y que no sé queme perdiéndolo todo, como le ha ocurrido a tantos.

JAMES FRANCO Y LAS LENGUAS OCUPADAS

Julio César.

TARDES DE CHICOS

septiembre 29, 2016

A MANO

un-chico-pasa-sus-ratos-en-los-banos

   Ocurre y lo ves… si tienes suerte.

   -Ahhh… Hummm… -Nikito gimotea contenido, controlándose según su raza, pero algo se le escapa por lo mucho que goza clavado con la gruesa y cálida pieza.

   -Apriétalo, mariquito rico; exprímelo como una buena princesa, sácale el jugo a mis limones con tu culito de cereza. –gruñe burlón, riente, el hombre que se la empuja, uno de muchos a los que ha conocido en semejante lugar.

   En algún baño apartado, lóbrego, rancio a orines, no muy lejos de un tecnológico o núcleo universitario, se encuentra un joven cualquiera escapado del aula recibiendo güevo del bueno como un necesitado. Sus padres, por supuesto, lo ignoran o no lo entenderían, que quieran sentir, que quieren vivir, y que una pulsante y gruesa mole de carne dura entre sus jóvenes nalgas era el camino en esos años.

   Quienes sí lo saben, y gozan del momento, son los carajos que conocen de esos lugares donde los chicos van, casi todas las tardes todos ellos, buscando de que palo montarse y sentirse llenos y saciados.

ACUERDOS Y NECESIDADES

Julio César.

NOTA: No lo sé, creo que ya usé esta imagen para señalar a HISTORIAS DE CHICOS EN BAÑOS DE COLEGIOS

AH, HOMBRES Y OCIO

septiembre 28, 2016

NECESIDADES

calientes-panitas-follando-1

   Cuando no hay nada mejor que hacer…

   ¿No les sorprende siempre cuando estando ocupados un amigo llama a sus puertas queriendo saber qué hacen, si están ocupado, y aunque responden que si se quedan dando vueltas? ¿No les agrada cuando, notándoles lo tenso, se ofrecen a darles un masajito en los hombros? Pasa, como también que las manos bajen y toquen más de la cuenta, sorprendiéndoles. Y aún más cuando, con una sonrisa, les dicen que andan aburridos, que la mujer no está y se quiere divertir un ratico.

calientes-panitas-follando-2

   ¿Qué quiere tragar?, déjenlos, ¿qué tiene de malo? ¿No es un amigo de la casa? ¿Acaso no son buenas las mamadas?

calientes-panitas-follando-3

   Claro, a veces quieren demasiado, lo desean todo… muy bien metido mientras los exprimen. También sirve. Repito, ¿para qué son los amigos sino para llenar esas horas de soledad cuando no se tiene nada mejor que hacer que quedarse en una casa vacía? El sexo es rico, y mejor compartido.

……

   Vaya premisa, eh? Un tío heterosexual que recibe la visita de un pana y este, desconcertándole y sorprendiéndole le pide le deje darle una chupada. La escena de sorpresa, los intentos por de alejarle, para luego ceder quedó increíble en este video. Como suelen ser los trabajos que presenta MEN.com; en este caso potenciado por este sujeto con cara agresiva, y algo de lagartijo mal intencionado, Cliff Jensen. Si no lo han visto, y les interesa, vayan a: SIN MASCARAS… PERO CON GANAS

DUROS MOMENTOS DE LOS MUY DUROS

Julio César.

EL PEPAZO… 10

septiembre 28, 2016

EL PEPAZO                         … 9

De K.

bronceado-y-sexy

   -¿Se te antoja?

……

   Sabiendo que no puede retrasar más el momento, empuja la tapa del desodorante contra su esfínter. Esperando el dolor de la invasión a su anillo, iba a “romperse” el culo, pero no llega. Este entra, frotando, pero sin molestar. La irregular superficie va rozando todo su camino mientras entra y el joven y guapo hombre lanza otro gemido, ojos cerrados, bañado en transpiración, su pecho subiendo y bajando. Lo siente, sus entrañas amasándolo, apretándolo.

   Lo retira unos centímetros y grita otra vez, se sentía tan bien a la salida como a la entrada; está ardiendo literalmente y con la mente nublada. Sólo hay algo que quiere. Comienza un saca y mete frenético, cogiéndose, y grita alzando la espalda de la cama. Las poderosas sensaciones que lo recorren son increíbles. Sabe que está mal, que no debería, pero no puede contenerse. Aferrando la base del desodorante (no quiere que nada más se le vaya por el culo en un momento de descuido), lo saca y mete, los pies sobre la cama, sus caderas alzadas, comenzando un movimiento natural de la especie al copular, lleva su pelvis, y en este caso su culo, de adelante atrás, cogiéndose profundamente.

   Y su mente divaga, ojos cerrados, boca abierta, los labios sonrosados y húmedos; lanza gemidos mientras empuja el objeto en su entrañas, rotándolo para sentirlo mejor en todas partes. Esa vaina con su figura extraña se sentía bien; era eso, el placer anal del que muchos hablaban, ¿verdad?, nada de mariconerías, intenta racionalizar. A pesar de que gime y grita de forma entregada, con el tolete muy erecto sobre su panza, goteando, y su culo agitándose, de adelante atrás en busca del pote. ¿Cómo se sentiría un güevo? La idea llega de pronto, paralizándole, haciéndole bajar la espalda y las caderas, asustado, pero su culo arde de manera intensa, pica y parece cerrarse sobre el objeto halándolo. Alarmado lo retira unos cinco centímetros, lo cual es su perdición, tiene que reiniciar el saca y mete, agitando el atractivo rostro contra las almohadas, una sonrisa boba en su rostro, algo de baba fuera de su boca.

   Una verga grande y gruesa, sin caras, agitándose entre unas musculosas piernas de chico, es en lo único en lo que puede pensar. El güevo tieso y nervudo de un hombre que pronto se enterraría en un redondo y casi virgen culo musculoso. A ese orificio blanco se acerca ese glande oscuro, goteante, lanzando oleadas de calor y olores. Rozándole, su culo, porque sabe que es su culo, se abre como una boquita formando una perfecta “o”, siendo acariciado. Penetrado. Una vaina gruesa y pulsante, nervuda y caliente, cada vena quemando contra las paredes de su recto. Y se asusta, porque cae casi desmayado, metiéndose y sacándose el desodorante ese, pero ya no lo era. Era alguien con él, era un güevo abriendo, llenando y cogiendo su culo. Uno güevo enorme que le hacía gritar más y más, más caliente y necesitado. Por un segundo se le cansa la mano y deja caer sus caderas sobre la cama, soltando el desodorante, las piernas flexionadas y abierta. Y grita, porque su culo casi amasa y muele ese pote. Por Dios, debía estar pasándole algo muy malo, se dice alarmado, casi alzando la cabeza para mirarse abajo, buscándose en el espejo. Si, el pote sale y entra unos dos centímetros, activado por sus entrañas. Quiere retirarlo, lo hace, esos dos centímetros, pero la sensación es tal que… lo empuja. Y comete otro error.

   -Ahhh… -grita a todo pulmón.

   La punta roma chocó de algo, y al hacerlo la reverberación que lo siguió, parecido a una campana, llenó cada centímetro de sus entrañas. Saca el pote y lo clava, repitiéndose aquello, desquiciándole más. Lo saca y lo mete buscándolo, imagina que el supositorio que quemaba, pulsaba. Cada roce era una caricia erótica imposiblemente caliente, satisfactoria y excitante. Lo saca y lo mete hasta que estalla en un orgasmo con menos leche, pero igual de poderoso que los anteriores. Jadea cansado, los ojos cerrándosele. La mano cae, el pote también. Sonríe mientras se duerme.

   Al otro día despierta nuevamente tarde, totalmente alerta y despejado, descansado. Ve hacia la ventana, está claro. Durmió de un tirón. Se sienta y mira el pote de desodorante, enrojeciendo feamente. Dios, ¿qué estaba pasando? Preocupado, aunque también muy hambriento, se pone de pie. Tal vez si deba hablar con un médico. Ir a… Se congela. Se mira frente al espejo y parpadea. No, no lo imagina. Sus hombros parecen más anchos, más separados de su cuello, la “v” de su torso es más pronunciada. Sus pectorales son globos de masculina carne dura. Se lleva una mano y siente el bulto del bíceps, enorme. ¡Parecía más musculoso! Sus muslos y piernas así se lo indicaban. Casi temiendo se vuelve, si, su trasero se ve más grande también, alzado; se da una palmada y la siente firme. Pero la nalgada le provoca ciertas… cosquillas en su raja. Temiendo lleva una mano y acaricia la entrada de su culo, frunciendo el ceño. Se vuelve como puede y se lo revisa al espejo. Si, los labios del culo se ven hinchados, menos arrugados, rosadito… y con menos pelos. Casi se lleva la mano para tocárselo, sintiendo un espasmo en este, de anticipación.

   Asustado la aleja. Se coloca el bóxer pero a duras penas le cubre el trasero, ¡algo le hizo ese supositorio de mierda! Va a la cocina y enciende la cafetera, saca algunas ollas de la nevera, siente un hambre feroz, una que ni la preocupación le quita. Mira la computadora. Iba a arrojarse sobre la silla pero finalmente lo hace con cuidado. Enciende, busca y el espacio se enciende frente a sus ojos, mil ofertas de ventas, artículos para hombres, desde pantalones y portafolios a cinturones. Y juguetes sexuales para incrementar la vida sexual, así rezaba un anuncio escandaloso, enfocando finalmente un largo y grueso consolador negro. Tragando en seco intenta no mirar.

   Al fin, piensa y lee: Bienvenido a Fuckuyama.

CONTINÚA … 11

Julio César.

¡AMARA AMABA TANTO A DEAN!

septiembre 28, 2016

COSAS DE FAMILIAS: 21×11

amamara-ama-a-dean

   Pura pasión.

   Está a punto de finalizar la onceava temporada de Supernatural por Warner, esperemos que el apuro de dos episodios por semana sea para comenzar simultáneamente la doceava (lo sé, es pedir demasiado a esta gente). Debo decir que la he disfrutado como cuando la seguía semana a semana en el estreno. A pesar de las voces en español de este Dean que no suena como Jensen Ackles (dígame Castiel, esa voz ni se le acerca), y la de Amara, la toda poderosa que se oye como si fuera una niñita, he disfrutado cada entrega de la pareja. Lo repito, desperdiciaron este filón de la pasión entre los dos, especialmente de ella hacía él. Hay algo intenso en Amara cuando llama a Dean y le pide que se encuentren, que quiere verlo cara a cara y no a través de un sueño. Cada entrega de ambos fue de ella buscándole, y para una mujer que no le aguantaba una a nadie (me dio vaina que matara a ese ángel traicionero, y casi saca del mapa al mismísimo Sam, por no hablar de Chuck), con Dean todo era paciencia y comprensión. Era como la Gata Loca, buscándolo y él sacándole el cuerpo.

amara-and-dean

   Era fantásticamente argumentativa la idea de la mujer más poderosa del universo, a la par de Dios (aparentemente superior), amando incondicional y entregadamente a nuestro cazador tan lastimado y aporreado. ¿Imaginan a una Amara celosa, con su rival o con Dean?, ¿o en plan de seductora? No, no me resigno a la idea de que todo pasara como si nada. Había tanto qué explotar. Supongan un episodio donde Dean se encuentre con lisa, Lydia la amazona y alguna otra que le interese (como la Mujer de Letras, tiene un hijo, tal vez lleguen a eso), y aparezca Amara reclamando lo suyo. ¿Mary de suegra de la hermana de Dios? O mejor, ¿de Castiel, si a ver vamos? El final de la onceava temporada nos quedó debiendo, ¡quiero a amara? Y qué bien se veían ella y Dean en sus escenas.

SAM, DEAN Y MARY WINCHESTER EN LA CARRETERA, 01×12

Julio César.