EL PAÍS EN LA CALLE…

EL TSJ Y LOS DIPUTADOS DE AMAZONAS

   Lo expresado el 6 de diciembre se reafirma.

   El jueves, temprano, como a las siete de la mañana llamaban a la puerta de mi apartamento, y cuando abro me encuentro a la gente que venía para que fuéramos a la marcha, a la Toma de Caracas, vestidos con franelas rojas y unas banderas nacionales. Cómo me reí, sólo les faltaban las boinas para echar una vaina; diciéndoles que me rayaban frente a los vecinos los hice entrar rápido, tan sólo para que se tomaran lo que me quedaba de café. Eran dos de mis hermanos, dos hermanas, el esposo de una de ellas y mis dos sobrinos mayores. Miguel, el hermano que me sigue, explicó que se disfrazaron para que los dejaran pasar porque la vía Guatire Guarenas estaba trancada y no dejaban subir a la gente que apoyaba las banderas de la Unidad. Lo típico de tierras donde los derechos están conculcados, pero ¡cómo les arrecha cuando alguien lo hace notar! Se cambiaron y salimos.

DIARIO EL NACIONAL, VIERNES 2 DE SEPTIEMBRE

   Bien, fui a la marcha anterior al 11 de abril de 2002, con dos hermanas y un hermano, como ya he contado, y estábamos a la altura de la Hermandad Gallega, desde donde partiríamos supuestamente a la sede de la Fiscalía General de la República (conocido como el siniestro Castillo de la Impunidad), no recuerdo ya a qué íbamos para allá, y aquello estaba lleno, era difícil dar un paso. Caminamos menos de media cuadra, en toda la mañana, cuando la noticia corrió: la marcha ya había llegado. Eso era impresionante. Después de los eventos del 11 de abril, al que no pude asistir porque por primera vez el jefe pasó un comunicado de que nadie podía faltar a su puesto ese día (viviendo la angustia de tener a dos hermanas en esa marcha, tan faranduleras que aparecieron en una foto cargando una bandera con el ex gobernador Enrique Mendoza), fui a la que se hizo inmediatamente después, todavía fresca en la memoria la Masacre de Miraflores. A pesar de los asesinos que dispararon contra la gente desde puentes y azoteas, protegidos y nombrados héroes revolucionarios (a los que se identificó, porque los que subieron a las zonas de seguridad resguardadas por la guardia nacional nadie los vio nunca, a pesar de que bastante paja se habló sobre ellos), aquello estaba hasta las metras de personas. Marchamos bajo un sol implacable desde Parque del Este hasta el Nuevo Circo. Iba con las dos hermanas que habían marchado en la del 11.

   Hubo gente en esas dos jornadas, ellas me contaron siempre que en la del 11 de abril había mucha más, pero lo del día jueves primero de septiembre fue increíble. Qué cantidad de personas. Todos con gestos resueltos, con sonrisas de rebeldía, gritando consignas fuertes contra la gente que traicionó al pueblo. Si, ocurrió lo peor que puede pasarle a un régimen autocrático y violento, ya no asustan a nadie. La gente está arrecha por la situación, nunca Venezuela había padecido una crisis tan terrible (personas muriendo de hambre, gente escarbando literalmente en la basura), o tal vez si, después de las guerras independentistas, cuando sólo quedaban cenizas. Pero este caos no se debió a una guerra (una real, al menos), ni por un terrible cataclismo natural, fue parido únicamente por incompetencia y una corrupción desbocada y demente. Robaron más allá de lo que era funcionalmente prudente, desarticulando al Estado en el proceso. A las amenazas, a los cuentos agoreros que predecían matanzas, asesinatos, baños de sangre si concurríamos lanzando por los Miguel Salazar y los José Vicente Rangel, según  visto por ellos en calendarios mayas y que sólo buscaban impedir la convocatoria (aferrados a sus prebendas hacen lo que sea, por lo menos son honestos en eso), el país respondió con desafío, con rabia. No se dejó asustar, y por eso ¡el tono de las cosas que se decían de esta cuerda de tracaleros! Lo que en diciembre fue rechazo lo han transformado en desprecio, y ahora muta en odio.

   Y al caer la tarde noche, Nicolás Maduro Moros salía a dar patéticas declaraciones para “explicar” qué había ocurrido ese día, mintiendo sobre el número reunido alrededor de la Mesa de la Unidad Democrática, y cayendo en lo de siempre, en disparates y simplonerías, denunciando intentos golpistas, felicitándose por haber ganado una guerra contra la violencia que únicamente existía en su cabeza (aparentemente son tan ineptos e incompetentes que un grupo paramilitar montó una base a 500 metros de Miraflores, sin que nadie se diera cuenta, de ese tamaño los disparates). Ya el señor Diosdado Cabello había intentado engañar a la gente presentando fotos viejas de marchas pasadas, mientras el país le miraba con recelo (Diosdado Cabello es un sujeto notable, nadie tiene tan poca credibilidad en toda Venezuela como él; a nadie el país le para o sigue menos). El sonido de fondo que les acompañaba eran las cacerolas.

   Mal les fue cuando desafiaron el país antes y después del 6 de diciembre. Mal les fue el jueves después de retar al país a salir si se atrevían… la gente se atrevió. Mal quedó el señor Nicolás Maduro Moros denunciando intenciones golpistas cuando la marcha era para exigirle una consulta electoral estipulada en la ley. Mal quedó cuando supo de la cantidad de gente que fue a una convocatoria y constató la suya. No quiso, no pudo el Gobierno (la cúpula podrida del PSUV), entender lo que el país les dijo el 6 de diciembre, cayendo en la negación, pretendiendo presentar la epopeya de un gobierno bueno y al lado de la gente y del pueblo enfrentando a unos malvados poderes trasnacionales. El país sabe que lo único que buscan es aferrarse al poder de manera enfermiza, uno con el cual nada hacen por nadie, y que por eso intentan lo que sea para impedir el revocatorio, el Tribual Supremo de Justicia nombrado a dedo por Diosdado Cabello se niega a ordenar se repitan las parlamentarias del estado Amazonas y se quiere impedir las de alcaldes y gobernadores, porque saben que la debacle será desastrosa. Paja y paja para intentar ocultar el hecho de que un país, que siete de diez votantes, les dijeron “hasta aquí llegaron”.

   Un día más tarde nos enteraríamos del recibimiento feroz y descarnado que sufrió el señor Presidente en la isla de Margarita, cuando pretendió saludar y las personas presente, mayoritariamente mujeres, al tañido de las cacerolas les gritaban lo que toda Venezuela viene diciéndoles desde el 6 de diciembre. Mal, muy mal estamos los venezolanos por culpa de esta gente como para que pretendan ser tratados con pinzas; quien sufre, quien muere en una cama de hospital por falta de medicinas, insumos o presupuestos, o de hambre, no puede darse el lujo de la indulgencia, eso no lo entiende una cúpula podrida en sus vicios y excesos. Esas mujeres tuvieron que gritárselo.

DIARIO EL NACIONAL, DOMINGO 4 DE SEPTIEMBRE

DIARIO 2001, DOMINGO 4 DE SEPTIEMBRE

   Pero, como siempre, se quiso remendar la capota con paja, con anuncios y declaraciones de que eran tomas falsas… cuando los periódicos daban cuenta de las más de cuarenta detenciones en la isla de Margarita por dicho incidente. De ese tamaño es la piratería y la incompetencia.

LAS NEGOCIACIONES SECRETAS GOBIERNO-MUD

Julio César.

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