EL PEPAZO… 5

EL PEPAZO                         … 4

De K.

sexy-muscle-boy

   -Tómalo.

……

   -Pero, ¿qué coño les pasa? ¡Dejen la manoseadera! –reacciona al fin, de mal talante… no logrando nada. Esas manos siguen tocándole, acariciando con las palmas abiertas las tersas mejillas de su trasero, los dedos flexionándose un tanto sobre ellas.

   -Se sienten tan… -Bravo, mitad broma, mitad confuso, sonríe y toca, mirando al socio del otro lado de Jacinto, el cual tiene una expresión parecida.

   -Si, se siente tan bien, Contreras…

   -¡Basta! –repite el joven, rojo de cara, molesto, dándole manotazos a ambos, alejándoles. Estos ríen.

   -No te molestes, pana, ¿no haces todo ese ejercicio para que te miren el corpachón?: misión cumplida. –arguye el hombre negro, sonriendo, la lengua asomándose un poco entre los gruesos labios, metiendo esa mano de canto, ahora hacia la zona de la raja interglútea, bajando, palpando allí donde la suave tela se hunde un poco, y rastrilla con la punta de sus dedos. Ríe ronco, burlón, ¿o no es sólo eso?- Esto se la pondría dura a cualquiera. Es como acariciarle el coño, sobre la pantaletica, a una linda chica metiéndole la mano dentro del vestido en medio de una fiesta, y hacerla mojarse. –confiesa, quizás demasiado. Y Bravo ríe.

   -Ay, maricón, ¿cómo que quieres darle a Contreras?

   -¡Suficiente, carajo! –grita colérico el joven, la voz algo alterada por toda aquella tocadera. Esos dedos cepillándole ahí se habían sentido distinto a la ocasional broma de sobar el culo del que pasaba distraído, algo que él mismo había hecho. Esto parecía diferente. Y le estremeció porque se vio claramente, otra vez en aquel espejo, metiéndose dos dedos por el culo, el cual los apretaba y aceptaba, abriéndose para ellos. Claro que los de Linares parecían más largos y gruesos…

   -¿Ocurre algo? –la voz femenina les sobresalta, y mientras Jacinto se vuelve, dándole el culo al gabinete, cubriéndolo, los otros dos guardaespaldas parecen despertar y entender lo que hacían, sus caras azoradas lo indican.- ¿No estaban tocándole el culo a Contreras, o si? –hay burla.

   -No, señorita. –le responde Bravo a la “niña” de la casa, la cual parece trasnochada, desarreglada y algo pálida, tal vez por el cabello teñido de verde o la cara tan cubierta de polvos. O porque realmente estuviera trasnochada. La acompaña el novio de turno, un joven gorila que había sido guardaespaldas de una amiga, que la chuleaba y la vivía de lo lindo.

   -Me pareció. –todavía se burla.- Bueno, necesito que nos lleven a Naiguatá. –anuncia, frunciendo el ceño al mirar a Jacinto.- Aunque entendería, todos esos ejercicios están resultándote. Te ves lindo. –le sonríe, hasta que el novio le clava los dedos en el delgado brazo y casi la arrastra a una de las camionetas.- ¡Hey!

   -Hora de irnos. –le gruñe, mientras mira feo al joven fortachón.

   Este, todavía en estado de shock, procesa todo mientras los dos compañeros, acomodando sus trajes, suben con la pareja. La señorita Fabiola nunca le miraba o hablaba, sus gustos eran extraños, drogas, hombres violentos, aros por todo el cuerpo. Mantener sujetos. A Jacinto eso no le molestaría, pero la damita parecía no encontrar nada atractivo en él. Hasta ahora. Eso le gusta, pero deja de sonreír al recordar el manoseo a su culo. Recordar las palabras de los dos socios, le divertía… y halagaba de cierta manera oscura en su vanidad, pero lo otro… No quiere pensar más en ello. Sin embargo, quitándose el saco, para terminar de aspirar el auto dejado por Linares, siente como la bonita camisa color lila se tensa sobre sus hombros y antebrazos, llena. Eso le encanta, la sensación de su cuerpo fornido. Y estando allí, revisando su moto, le pareció que todas las chicas de la quinta pasaban a saludarle, a mirarle el trasero y el torso, y reír. Eso le gustó mucho. Tal vez invitara a alguna a…

   Tan sólo tuvo que dejar la quinta una vez, la señora se reunía con sus amigas para “conversar”, es decir, jugar cartas y beber caña hasta quedar medio inconsciente como a las diez de la noche, por lo que dispone de tiempo libre una vez la dejan, a las tres. Arreglándoselas con el Indio, el compañero que le toca, un retaco pero ancho y fuerte sujeto casi cuarentón, le deja de guardia en el carro mientras se llega a su gimnasio. Siente unas energías intensas y necesita quemarlas ahora que el hombro no le molestaba. Entra y es seguido por muchas miradas de chicas, también de uno que otro tío; después de todo era guapo, y quienes no sentían interés en él por eso, lo hacían por su cuerpo, especialmente ahora. Se cambia en los solitarios vestuarios, le cuesta subir el pantalón de látex, blanco, bueno para transpirar alguna grasita por allí depositada. Salta y lucha un poco, halándolo, la tela abrazándole con fuerza, destacando sus muslos musculosos, su pelvis y su trasero de una manera nueva, casi sensual. De pasada se mira al espejo, su trasero se veía redondo, alzado, altanero. No puede evitar una sonrisa.

   -Bonito culo. Provoca morderlo. –la masculina voz amanerada le sobresalta, haciéndole volverse con rapidez, enrojeciendo al mismo tiempo, encontrando a un catire delgado, bajito, de ademanes increíblemente afectados, que toma agua de un chupón de manera extraña mientras le mira.- ¿Se vale tocar?

CONTINÚA … 6

Julio César.

5 comentarios to “EL PEPAZO… 5”

  1. marcos Says:

    Me estás matando JC! Quiero más! Preciso más… Porque tan costos los cap!
    Cada vez que leo uno de estos cap siento como la temperatura del ambiente sube, sube y de repente un “continúa” y yo con cara de WTF! No puedes hacerme esto! Jejejeje

  2. marcos Says:

    Sabes? Estuve viendo ese relato ser o no ser su perra, he ahí la cuestión. Llegué hasta el capítulo ocho y casi me puse a llorar… Nop ese relato no es para mi. No es mi tipo. No voy a arriesgarme a que mi mente quede totalmente desecha no. He decidido no leerlo. No me gusto nada. Ni si quiera se parecía al relato de Mauricio y Marcos… Creo que ya no me gustan los relatos de malditos…

    • jcqt1213 Says:

      Épale, algo así me pasaba con esos Padackles donde Jared era un desgraciado con Jensen, pero era porque imaginaba a los actores y no podía compaginarlos con toda esa maldad de uno para con el otro. Pero los relatos de Capricornio son notables, el poder sobre otro, el imponerles lo que desea, aunque sea de manera brutal, todo eso tiene su encanto. No conocía este género hasta que leí, de él, El Suegro, y me dije que tenía que tenerlo en el espacio. Incluso inauguró esta sección de relatos de malditos (nombre que no es de gratis). El Dilema me fue recomendado por un amigo que quería leerlo “algo corregido” en sintaxis y puntuación, y aunque bueno, odie profundamente al entrenador, por ello, más o menos desde la mitad de la historia pensaba darle una continuación corta donde pagara lo que había hecho, sería juzgado en el tribunal del diablo. Aunque parece que muchos de quienes lo siguen no desean eso, ya veré. Bien, no puede gustarnos todo, ¿eh?

  3. marcos Says:

    Lo de los Padackles, si entiendo lo que dices. Yo por mucho tiempo tambien me senti de la misma manera. Era algo raro leer algo así, mas con mis chicos que son tan dulces y tiernos, y que se aman en secreto. Los amo!!!!

    Y bueno ese relato, me mató, no podia leerlo, no puedo, si tan solo se pareciera un poco a la nena de papá quizas pero no, no puedo. Tiene mucho control y dominación y a pesar de que en cierto grado me gusta el control, aqui es demasiado el sufrimiento del pobre chico… jejeej
    Yo que tu haria mas que juzgarlo, pero si. Tienes razón cada uno tiene sus gustos.

    • jcqt1213 Says:

      Igual me pasó, seguía un portal enorme sobre los personajes de Supernatural, de allí “tomé” la Última Boda, pero los cuentos comenzaron a tratar única y exclusivamente sobre violencia. El último al que le di una oportunidad fue uno donde Jared era un rey invasor y tomaba a Jensen de rehén, y las cosas que le hacían eran sencillamente horrible; ni siquiera era erótico, como otra persona opinó. Desde ese entonces sólo leo, y ya por ratos, el portal Supernatural Foro, fuera de que el tiempo no me alcanza para nada como no sea pensar en este desastre que vivimos. Mientras leía el Dilema, y reconozco que si me gustan el trabajo de Capricornio, excepto esos finales abiertos donde “el malo siempre gana”, que ya no parece un detalle, que llegó ahí y no supo cómo seguir, sino un sello personal, pensé que Daniel merecía algo de redención y Franco un castigo sin perdón. Pero ahora veo que muchos amigos esperan que la cosa, más bien, empeore. Ya veremos.

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