TARDES DE CHICOS

A MANO

un-chico-pasa-sus-ratos-en-los-banos

   Ocurre y lo ves… si tienes suerte.

   -Ahhh… Hummm… -Nikito gimotea contenido, controlándose según su raza, pero algo se le escapa por lo mucho que goza clavado con la gruesa y cálida pieza.

   -Apriétalo, mariquito rico; exprímelo como una buena princesa, sácale el jugo a mis limones con tu culito de cereza. –gruñe burlón, riente, el hombre que se la empuja, uno de muchos a los que ha conocido en semejante lugar.

   En algún baño apartado, lóbrego, rancio a orines, no muy lejos de un tecnológico o núcleo universitario, se encuentra un joven cualquiera escapado del aula recibiendo güevo del bueno como un necesitado. Sus padres, por supuesto, lo ignoran o no lo entenderían, que quieran sentir, que quieren vivir, y que una pulsante y gruesa mole de carne dura entre sus jóvenes nalgas era el camino en esos años.

   Quienes sí lo saben, y gozan del momento, son los carajos que conocen de esos lugares donde los chicos van, casi todas las tardes todos ellos, buscando de que palo montarse y sentirse llenos y saciados.

ACUERDOS Y NECESIDADES

Julio César.

NOTA: No lo sé, creo que ya usé esta imagen para señalar a HISTORIAS DE CHICOS EN BAÑOS DE COLEGIOS

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