ARISTOBULO, ¿QUE CUIDE LA PUERTA…?

EL TSJ Y LOS DIPUTADOS DE AMAZONAS

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    ¿…Mientras el resto sale en desbandada?

   La verdad es que nadie con dos dedos de frente en este país le cree, poco o mucho, al señor Nicolás Maduro Moros, quien dice y se desdice a cada rato, sin mostrar vergüenza o incomodidad. Aunque si se enreda. Personalmente no les creo ni el Padrenuestro. Él, como el resto del viejo y agotado sistema, vive acusando a estos y aquellos de engañar, de inventar, de mentir, cuando lo demostrable es que ellos, como gobierno, fueron quienes aseguraron que el viaducto jamás se caería y se cayó ese mismo día; que la crisis económica no nos alcanzaría y ahora viven llorando contando sobre una supuesta guerra económica, que se inventaron y la perdieron, para explicar la pelazón del país; que gritaban y amenazaban gente cuando alguien aseguraba que el difunto señor Chávez estaba enfermo, luego sostenían que no era cáncer, después que no se iba a morir; los mismos que dijeron que se auditarían los cuadernos de votación para despejar las dudas sobre si realmente le habían ganado a Capriles Radonski o no, para al día siguiente arrugar frente a los cancilleres de UNASUR; aseguraron que Capriles Radonski aplicaría un paquete de medidas neoliberales, y lo montaron ellos en enero; los mismos que en diciembre aseguraban que arrasarían en las parlamentarias, luego que el nuevo Parlamento no se conformaría porque no los dejarían pasar; que nadie firmaría para pedir un revocatorio y así, hasta el infinito. Quien les cree es porque desea, o necesita creerles; yo no. Son de esos mentirosos chimbos a quienes los embustes se les descubren al poco andar. Y de manera dramática.

  Ahora viene esto, reseñado por el diario El Nuevo País. Nicolás Maduro Moros atornilla en la vicepresidencia a Aristóbulo Istúriz, sacándole el cuerpo a Diosdado Cabello, quien ya anda en campaña a pesar de ser el general de los mil fracasos (no sólo llevó al PSUV al desastre de diciembre, sino que perdió el estado Miranda dejándolo en manos de Capriles Radonski, nada más y nada manos). Las palabras pronunciadas por el Primer Magistrado, ungiéndole, como Chávez lo ungió a él, sonó a sucesión, seguramente pensando en el resultado inevitable de un referéndum revocatorio pero celebrado el año que viene, ni de vaina este. Es una clara vagabundería porque el país lo pide ahora, pero seguros como están que no hay elección nacional, regional, de sindicato, de reina de carnavales o de consejos comunales donde la gente pueda votar según su conciencia por mucho que los vigilen o amenacen que no salgan derrotados, las cuatro comadres del Consejo Nacional Electoral le darán largas al asunto, acusando a las víctimas de su maniobras de ser los responsables de ellos, como unos sádicos cualquiera, convirtiéndose así las doñitas en cómplices del delito, del cual se desentienden alegando que las critican no por delincuentes (delincuente, dícese del que comete delitos), sino por ser mujeres. En la urgencia de impedir un revocatorio este año, que saben perdido de antemano y que les obligará a entregar el poder, se atreven a confesarle la verdad al país y al mundo, que debió llevarse una buena sorpresa con la admisión: Venezuela está tan quebrada que no puede realizar ni un referéndum. De toda la masa dineraria que entró durante la larga bonanza petrolera no queda nada. Todo se lo robaron.

   Convencido de que va para afuera en cuanto esa consulta se haga, a pesar de las condiciones que se impongan, la elección de Aristóbulo por parte del Presidente suena interesante. ¿Lo nombra para que, facultado por ley a que termine el periodo, desmonte el aparato de terror y represión instaurado por el chavismo, tendiendo puentes a la reconstrucción a pesar de lo que diga el moreno político, casi como por obligación para parecer “radical”? ¿Considera que puede ser un interlocutor capaz para entenderse con la Oposición e impedir los juicios sumarios y los linchamientos? Puede ser. La estrategia de alargar el asunto infinitamente para obligar a sus adversarios a aceptar que se perdonen los graves delitos de torturas, encarcelamientos y aún de muertes, así como la colosal estafa de la corrupción administrativa puede haberse visto comprometida por dos hechos. Primero, que en Colombia la gente no aceptó lo pactado por su liderazgo a espalda de todos, el perdón de los crímenes, y eso podría repetirse aquí con gente que tiene que responder por los que murieron de hambre, o por falta de medicamentos, o a manos de una inseguridad armada y protegida mientras a las autoridades se les despojaba de chalecos, fusiles y patrullas.

   Y segundo, lo ocurrido con las doñitas margariteñas, otrora chavistas, que acosaron a Nicolás Maduro Moros, cacerolas en manos, desbocándose las pasiones; instalándose el miedo real a una agresión a la cúpula podrida del PSUV a manos de sus víctimas en cualquier calle donde los agarren, como un linchamiento cualquiera a un delincuente común. Las dos cosas pueden haber pesado en la elección y necesidad de que sea un hombre como Aristóbulo quien encabece la transición nuevamente hacia la democracia. Alguien, y habría que pensar si no la Primera Dama (el otro apelativo que le dan es tan sólo una idiotez), mujer previsora que debe estar cuidando su cuello y el de la familia, así como el del marido, puede haber considerado que dentro del proceso no quede nadie capaz de presentar una cara tolerable que les haga ganar tiempo mientras preparan las maletas. Diosdado Cabello, Jorge Rodríguez, Iris Varela, Delcy Rodríguez, Héctor Rodríguez, todos resultan, por irracionales y dar claras muestras de no estar en sus cabales ni ser dueños de sus nervios, impresentables como opciones, cada vez que alguno abre la boca, sabiendo ellos que el país ya les conoce, tan sólo generan malestar, crispación, descontento. Como que así mataron al Proceso.

ARISTOBULO ISTURIZ

   El grado de impopularidad, de odio hacia estas figuras los hace inaceptables para un país molesto por las trácalas de unos ladrones que los traicionaron, pero ese mismo país sí podrían ver como una mejora la llegada de un político serio, que aunque ha claudicado con demasiadas vagabunderías (bastante culpas tiene Aristóbulo en este desastre de miseria, ruina, hambre y en las decenas de miles de venezolanos que perdieron la vida en estos años), al menos es racional, no parece un pobre y agresivo loco de carretera que tan sólo declara locuras. Tal vez para eso se le unge, para que asuma y hable, para que parlamente y acuerde mientras al resto le da tiempo de escapar con sus valijas llenas. Consiguiéndoles algún perdón, si es posible.

   ¿Para eso le preparan? Pareciera… pero, repito, con este señor no se sabe. Se dice y desdice con demasiada facilidad, por lo que no es digno de ningún crédito.

INMUNIDAD PARLAMENTARIA Y REFERENDUM, PAJA RETÓRICA

Julio César.

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