EL PEPAZO… 20

EL PEPAZO                         … 19

De K.

sexy-thong

   Sabía, no lo que quería, sino lo que le urgía…

……

   -No, no, detente… -jadea suplicante en verdad, temeroso de lo que pueda ocurrirle si mira, en esos momentos, el tieso güevo que le es ofrecido. Cómo pesa ese joven y atlético carajo sobre su cuerpo, tan cálido, su pecho sabiendo y bajando, bañándole con su aliento. El peso de un hombre.

   -Te va a gustar. –le asegura, más caliente que para vanagloriarse. Algo le pasaba, no recordaba haber estado tan caliente en mucho tiempo, y menos con un paciente. Joder, si, era gay, y a mucha honra, muy activo y fogoso, pero lo que sentía ahora le sobrepasaba, casi… se sentía obligado a tomarlo. Si ese chico no respondiera como responde, negándose de plano, no sabe si aún así le dejaría ir. Había en él un olor a caramelo de coco, algo en su piel que… Se saca el tolete al fin, el maldito mono se había puesto difícil con el cordón. Y en cuanto pega el largo, cilíndrico y nervudo tronco de la tersa piel de aquellas nalgas, ambos gritan. El contacto es como fuego, las pieles hormiguean, arden.

   -No, no, doctor… -gimotea Jacinto, apoyando el rojo rostro contra la camilla, subiendo y bajando sus nalgas, temblando, necesitado de sentir aquella mole de carne dura frotándose de su piel. Pulsaba, palpitaba, como sabe que hacen los güevos cuando están calientes y a punto de comerse un caramelito, aunque nunca había estado en el otro extremo de ese negocio.

   Conteniendo sus propios jadeos cuando esas nalgas van y vienen, abriéndose gloriosamente, aferrándole, cubriéndole y apretándole el tolete cruzado sobre la raja cubierta con el hilo dental rosa, Gabriel contribuye frotándose de arriba abajo sobre ese carajote joven, forzudo y bonito. Un machito como le gustaban… calientes y a tipo de pichón. En el orden natural le volvería, le besaría esa boca sexy, chuparía de su lengua, bajaría lamiéndole las tetillas, esas que aprieta con sus índices y pulgares mientras se frota de su espalda, haciéndole chillar. Le daría una mamadita al güevo, luego le haría mamar, bastante, seguramente encontrándole bonito de rodillas, mirándole desde arriba mientras le llenaba la boca con su carne dura. Le chuparía el culo, eso le encantaba, luego le cogería, duro, con ganas, agotados los preliminares. Pero en esos momentos le domina una urgencia que casi no entiende. Mientras mece su güevo dentro de esas nalgas, siente la imperiosa necesidad de enterrársela ya por el culo, sin esperar nada más.

   Se siente como cuando adolecente, caliente todo el tiempo viendo a los muchachos en el liceo sin camisas, con el tolete tieso bajo el ajustado jeans, el que pegaba, riendo, como si jugara, de las nalgas de más de uno, alejándose a la carrera cuando le gritaban, quedándose cuando se quejaban pero hacían lo que este tipo, se quedaban y refregaban el trasero de su barra, “como si jugaran también”. Ahora se sentía exactamente igual. Mientras le lame el cuello, haciéndole ronronear de manera aguda, con un tono de voz que le hace gotear el güevo, y le pellizca las cada vez más duras tetillas, sabe que tiene que cogerle, obligatoriamente. Está tan caliente como en aquellos días de colegio, cosa que le encanta.

   -Oh, Dios, me tienes tan excitado… -le susurra, mordiéndole el lóbulo de la oreja, subiendo y bajando su trasero cubierto por el mono, meciendo la gruesa barra entre las duras nalgas.

   Tenía que ponerle fin a todo aquello, se dice Jacinto, rojo de cara, no de vergüenza, frustración o ira, sabe que arde, que de su culo se alza una llamarada que lo cubre, que lo consume. Y aunque intenta auto controlarse, recordarse que es un macho, sabe que su agujero tiene otras ideas. De alguna manera, por razones que desconoce, aún qué es, siente que algo cálido y untuoso le baja, o sube desde su próstata, o de la vaina esa que tenía metida ahí, casi notándola en su esfínter, al tiempo que este parece abrirse, mucho. ¡Era esa maldita verga que le afectaba!, se dice, jadeando. La siente dura y caliente pulsando entre sus nalgas, sobre su raja.

   Se tensa y asusta cuando Gabriel se medio ladea. Le mira sobre un hombro, este le corresponde, como esperando que diga algo. Baja los ojos y ve el güevo blanco cobrizo, nervudo, recorrido de venas y sangre. Y su culo sufre un visible espasmo de anticipación… totalmente hambriento. Y parece que es todo lo que Gabriel necesita, se podría decir por su sonrisa de caimán mientras lleva los ojos a esas nalgas redondas, turgentes y paradas.

   Relamiéndose ya, con el güevo babeándole un río, el médico aparta la suave tira rosada, despejando ese culo casi lampiño, curiosamente protuberante, que titila. La tela de la tanga se le escapa del dedo… y queda a un lado, como frenada más allá, cosa curiosa porque debería volver a la raja. En fin, debía tomar la vaselina y… Frunce el ceño, ¿acaso ese culo titilante le hace señas? Lo toca con la punta de un dedo y lo encuentra suavecito, sedoso. Se lo mete, fácil, y le oye gemir, le ve tensarse; pero curioso lo saca y eleva a nivel de sus ojos. ¿Qué coño…? ¿Un aceite natural?

   Estremeciéndose, imaginando un caso medico único, un tipo que secretaba un lubricante por su culo, se agarra el güevo, acercando la cálida cabecita a ese agujero, que le presiente y se abre. Pega el glande, suave, sutil, y nuevamente rugen a dúo. La sensación es poderosa, eléctrica. Sabe que debería ir con cuidado, el chico decía ser virgen y…

   Empuja un tanto, hay resistencia pero no mucha, lo saca, su glande brilla con ese algo que emana de ese culo. Loco de calenturas le mete un tercio del güevo, de golpe, sintiéndose poderoso, conquistador, el macho alfa al hacerlo, oyéndole gritar, tensarse todo, arquear la espalda… Y echar su culo hacia atrás, tomando por sí mismo más de su tranca.

   -¡Ahhh! –ruge Jacinto mirando al frente, ojos muy abiertos, así como la boca, mejillas muy rojas, sintiendo la gruesa barra atravesando su anillo virgen.- Métemelo todo, cabrón, ¡méteme todo tu güevo! –le grita y exige.

CONTINÚA … 21

Julio César.

8 comentarios to “EL PEPAZO… 20”

  1. Carlos Says:

    Me esta gustando el relato… Quisiera proponer la idea para un proximo relato … Sobre un pasivo Dominante… y que sea similar ah un amor oscuro a un ‘ AMOR OSCURO’… Ese relato me engancho.

    • jcqt1213 Says:

      Suena interesante, un bajito, alguien tomado que de pronto se vuelve el señor. Bien, anímate, tengo amigos que probaron y llevan buenos relatos. Estoy a la orden para ayudar.

  2. jrvaquero00 Says:

    Se lo metieron al nene … mira tu y pide mas 😉😉😉

  3. Alejandro Says:

    Wooowww, por fín se lo están enculando, ya se estaban tardando jejeje, Espero la escena siguiente sea apoteósica y reciba mas de otros jeje.

  4. marcos Says:

    Joder… Esto es demasiado!!! No puede seguir así!!!!
    Cómo se le ocurre al autor enviartelo de esta manera!!! Ya no puedes seguir cortandolo en las partes más intensas!!!
    Quiero más please!!!

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