LA CASA DEL SOL NACIENTE, UN HERMOSO SUEÑO AMARGO

LA HIJA DE NADIE

   El sueño roto de los sesenta…

   ¿Qué hace de una canción ser digna de una rocola?, tratar sobre despechos, amores ingratos, prohibidos o desgraciados, como “El Último Beso”, con ella muriendo en sus brazos. Incluso macabros, como el hombre que se casa con el cadáver de su amada. ¿Qué más?, un reclamo, social o de pareja, como puede ser “La Hija de Nadie”, pero también “Ese hombre que tú ves ahí”. Empero, hay otro tipo de temas, la ilusión perdida, el sueño roto, la esperanza que parece lejana, que son hermosos, y “La Casa del Sol Naciente” (nombre de por sí ya bonito), corresponde a ese renglón. The House of the Rising Sun, para ser más exactos, fue la gran producción de la banda inglesa The Animals, con su blue sutilmente melancólico a pesar de ser también música electrónica.

   Poco dado a los temas en inglés, necesito saber qué dicen, hay los clásicos que, como “Hotel California”, te hacen soñar. Sin entender la letra, “sintiéndola”, nos vemos en un lugar secreto donde los amantes se encuentran, al fin, y nada importa como no sea sacarle el jugo a esos pocos instantes de pasión con la persona esperada. Por el contrario, “La Canción de la Prisión”, no sé si porque uno conoce el título, es hermosa pero triste. Con esta, que ni idea de qué iba, siempre me sentí cercano. La poderosa voz de Eric Burdon, el vocalista casi desgranando las frases, me parecía atractiva, por algo en el tono, en la melodía. Al menos me pasaba a mí.

   Curiosamente es un tema muy ubicado en Estados Unidos, en el Sur, “salí desengañado de donde nací, Nueva Orleans, y regreso derrotado a Nueva Orleans”, para tratarse de una banda inglesa. Pero les quedó de maravilla. Aparentemente no solo Los Beatles y Los Rolling Stones causaron sensación por allá. La cosa es que encontrando, por pura casualidad, el tema traducido, me quedé con la boca abierta. Entendí, cabalmente, porque me gustaba tanto. Es la ilusión rota de un fracasado.

   ¿Han oído del sueño americano, ese que empujó a tantos a cruzar el Atlántico y aún el Pacifico, y más recientemente de nuestras Américas? Siempre ha sido la esperanza, llegar y encontrar un mejor modo de vida; pero como amante de la historia universal, he notado que ese sueño no siempre ha sido real para todos, como muy bien dice la historiadora colombiana Diana Uribe. Los negros no encontraron un paraíso, ellos ni siquiera deseaban ir, fueron llevados a la fuerza y despojados de todo derecho. Durante la Gran Depresión de los treinta el sueño murió en la desesperanza de la ruina, la falta de empleos y el polvo tragándose los campos. Los europeos que llegaron después de la Segunda Guerra Mundial encontraron a una sociedad hostil esperándoles, que los tachaba de mafiosos, anarquistas o católicos. Los sesenta con sus problemas sociales, los finales de los setenta y los ochenta, con el fin de las grandes industrias que dejaron a muchos sin trabajos, sin hogar ni esperanzas, reviviendo los fantasmas de la depresión de los treinta, machacaron cada vez esa esperanza. El sueño americano ha hecho aguas muchas veces, lo notable es que se sostengan.

   La canción habla precisamente de eso, de una vida sin sueños, de un antes y un ahora, de una búsqueda eterna de algo que no se encuentra, que no llega pero se anhela, de la carretera como único escape. El hombre que todo lo apuesta a un golpe de suerte mientras todo lo que tiene lo carga en una maleta. Recuerden que durante los sesenta ocurría el horror de una guerra televisada, Vietnam entraba en las casas y les ponía los pelos de punta a muchos, especialmente a los estudiantes; eran los años de la estudiante universitaria gritando ante el cadáver de un compañero asesinado en una toma universitaria a manos de la policía en Chicago; los reformistas iban siendo asesinados uno tras otros, a la vista de todos, desde Malcolm X a Bobby Kennedy, como todos los que estaban en el medio; la gente joven, la común y corriente, no veía salida. El sistema era incapaz de darle un lugar a los sueños normales de vivir en paz, ser feliz y envejecer tranquilos viendo los niños crecer, pero también con el derecho a disentir, a opinar lo que se pensaba y aferrarse a ello sin sufrir persecución. La pelea por el derecho a la individualidad, yo soy yo, frente a un estado omnipotente siempre ha estado ahí.

   De eso trata este tema que siempre, siempre, me gustó. No lo entendía, ¿tal vez lo presentía? Para quienes ni papa de inglés, y no lo conozcan como ahora lo conozco, se los dejo. Bien merece estar en mi rocolita.

Julio César.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: