EL PEPAZO… 25

EL PEPAZO                         … 24

De K.

sexy-boy-thong

   -Sé lo que quieres hacerme…

……

   -¿Qué? –brama Jacinto, mirada confusa, frente fruncida, preguntándose si el otro se había vuelto loco.- ¡No! –es tajante. Casi hiriente.- No quiero tener nada que ver contigo después de… -enrojece feamente y va hacia la puerta, rígido, sintiendo el malestar al caminar por toda la esperma apelmazada.

   -¡No te hice nada que no quisieras! –Gabriel casi se siente obligado a gritar.- Por favor, espera… -pero el otro sale dando un portazo, dejándole desalentado. Estaba molesto por como terminaron las cosas, y quería sentirse culpable (era un paciente), pero, Dios, ¡ese culo había sido fantástico! Ahora rumia, le habría gustado saber más de él, salir, hablar, entablar una amistad y… Mierda, ¿a quien engañabas? Deseaba atraerle como amigo para buscar, por todos los medios, que aquello se repitiera; todo un fin de semana enculándole sobre una enorme y cómoda cama.

   La puerta se abre, y esperanzado, realmente deseando verle regresar a darle una oportunidad, eleva la mirada, pero allí está ese chico al que enculó una vez en un depósito, todo rojo de cara.

   -Hey… -saluda, algo incómodo.

   -Hey, doctor… -grazna este, mirándole el entrepiernas.- Escuché gritos, ¿hay algo en lo que pueda ayudarle? –pregunta, sintiéndose algo tonto al ofrecerse.

……

   Jacinto recorrió el pasillo de la vergüenza hasta su apartamento, a paso rígido, mirando al frente y temiendo ser observado, y olido por medio mundo. Se encerró y tomó una ducha, cayendo de culo contra el piso al evocar todo lo que hizo y dejó le pasara, casi llorando, una pierna extendida, la otra flexionada, espalda contra las baldosas, el agua cayendo, un enorme y triste puchero en su cara llena de gotitas de agua. ¿Qué le pasaba? Era un hombre, un macho, carajo; ¿cómo dejó que ese hombre le clavara el güevo de esa manera? Pero no, esa no era la pregunta, la exacta es… ¿por qué había respondido como lo hizo? La ducha es larga, se frota fuerte con la toalla después, se viste con un mono deportivo, que le queda ahora algo ajustado al crecer sus músculos, no quiere andar en bóxer. Come mucho, a pesar de la depresión y la angustia, y se va temprano a la cama, después de borrar un mensaje de un amigo, Francisco, uno de esos perros que formaba parrandas legendarias, llenas de mucha caña y de puticas reilonas. No estaba de ánimos… y le horrorizaba el recuerdo con aquella amiga, que llegado el momento ante una hembra abierta de piernas, no respondiera y que todos lo supieran, comenzado por su amigo del alma.

   Duerme, despierta, no se mira al espejo, come y no ejercita. Realiza su trabajo en silencio, tan callado que casi parece concentrado en lo que hace, lo que causa extrañeza en los otros. Aunque sigue atrayendo miradas a su paso. Dos veces sorprendió a Linares mirándole el trasero, viéndose algo avergonzado y disimulando cuando sus ojos se encontraban. Odia eso, el calorcito en su culo que la idea le produce, la del enorme macho negro y fibroso… Los viajes en la moto no ayudan tampoco, la vibración contra su culo casi le hacía querer apretar las piernas. Se encierra, no atiende llamadas. Gabriel le ha telefoneado cinco veces, dejando unos seis mensajes que ni lee. Duerme, solo, inquieto, soñando con esa verga caliente y pulsante abriéndole los labios del culo, forzándole sabroso, metiéndosele y latiéndole contra las paredes del recto, calentándole, haciéndole gritar mientras le cepillaba la pepa del culo. Pasa la noche soñando con eso, despertando manchado de esperma dentro del muy ajustado bóxer. Eso y…

   Su culo palpita, se agita, lo siente de repente. Parecía… necesitado. La idea era horrible pero cierta. Le pedía algo (algo clavado), y no podía alejarse de la idea ni de la necesidad. Ese otro día fue una tortura, porque, contra su costumbre, Rigoberto Linares sin camisa, en camiseta, mostrando un recio torso, ejercitaba en las barras simétricas, alzando su peso con los brazos, y eso parecía tenerle algo emocionado contra el pantalón. Seguramente tenía una verga como la de Gabriel, gruesa y larga, recubierta de venas que se llenaban de sangre caliente que…

   Anda mal, casi jadeante, como trastornado. La señora Irma, curiosa, le preguntó si estaba enfermo. Vivió otra jornada horrible, caliente, erecto por cada hombre con quien se topó, a quienes intentaba no mirar las entrepiernas e imaginar metiéndoselas por el culo, uno que parecía casi sufrir un dolor irritante. Esa noche, aunque lo dudó, usó el tapón anal; le ayudó (y excitó) un rato, luego no. Lo dejó. Después de muchos sueños calientes que lo dejaron agotado y sudoroso fue a su computadora, que tenía tiempo no miraba. Hablaría con panas, de tonterías y…

   Al encenderla, dejándole con la boca abierta, encuentra el video de un catire bonito, rostro atormentado, siendo penetrado por un güevo de campeonato, que se las arreglaba de alguna manera para caberle por el culo obligándole a gemir de aquella manera. Apaga la página, tembloroso; va  a otra y esta regresa, como un virus, y recuerda al sujeto sudoroso al lado de su laptop. ¿Qué coño le hizo?, se pregunta, mientras mira y mira a tipos que se montan, en todas las posiciones, sobre una buena verga caliente. Parecía que todo culo necesitaba, y tenía, una que lo llenara.

   -¿Inquieto pol la llegada de la plimavela? –pregunta un joven asiático vestido de ejecutivo, guapo, que aparece en pantalla.- No debe vivil ese tolmento, ni exponelse a que alguien comente algo, ¿pol qué no una ayuda casela? –y la imagen muestra un enorme didlo negro, cabezón, de muy rugoso tronco.

   Y Jacinto lanza un gemido, porque, contra la silla, mientras mira ese juguete sexual, su culo parece abrirse, pegarse de la tela y el asiento, y succionar. ¡Era lo que necesitaba!

CONTINÚA … 26

Julio César.

6 comentarios to “EL PEPAZO… 25”

  1. Sergio Says:

    Entonces tendrá el juguete de uso doméstico y uno real para ocasiones especiales. :v

  2. marcos Says:

    Oye JC, no es justo… Tu vas actualizado con la historia, vas mucho más adelantado que nosotros!!! Please, actualiza pronto, se volverá a ver con el médico??? El cuñado??? Se dió cuenta de que era Jacinto????

  3. jrvaquero00 Says:

    Hola mi amigo un abrazo desde Ecuador y felicitaciones … buena historia

    Pero por fa q el negro vergon se lo ensarte y mandalo completo y no por partes … 😈😈😈

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