CHUO TORREALBA, EL DIALOGO, LA TOMA DE VENEZUELA Y EL PARO

PARA ENTENDER QUÉ PASA EN VENEZUELA

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   Amanecimos de dialogo…

EL DIALOGO DEL FASCISMO

   Causará extrañeza que, aún escrito, parezca que pongo emoción en el asunto después de las cosas que expresé en el 2014, cuando en las calles el Gobierno machacaba gente, deteniéndola, torturándola e incomunicándola, y un grupo de políticos corrieron a sacarse una foto de conversaciones, sirviendo para que todo el mal rato que pasaba el régimen en ese momento, violando los derechos humanos, se disimulara bajo el telón de un grupo exaltado violento y una Oposición que dialoga con un régimen serio. Mi problema con ese “dialogo”, era que dividía a la Oposición, como lo hacían quienes pensaban que un régimen como este, ¡estos tipos!,  viendo a la gente gritando que no les quería, en las calles, renunciaría (hay quienes nunca aprenden, ¿no se asesinó gente el 11 de abril desde edificios dentro de la zona de seguridad de Miraflores sin que nada ocurriera?); “dialogo” del cual vimos muchas versiones con el difunto Hugo Rafael Chávez Frías cuando recibía un revés político, ahogándose de la rabia y soltando sapos y culebras por esa boca, luego callando, llamando a “dialogar”, dejando que las cosas se enfriara y volver a la carga.

   El hombre se detenía a la fuerza, en sus propósitos reeleccionistas, por ejemplo (el país le dijo “no”, esa vez) para reposicionarse y continuar su marcha hacia una satrapía unipersonalista como la cubana a través de otros caminos, generalmente inconstitucionales. El buen Dios resolvió eso por nosotros. Expresaba, en ese entonces, con el Gobierno en apuros como estaba, que la Oposición no debía sentarse si no exigía cosas de entrada, y recordé que a Nelson Mandela, que pasó casi treinta años presos por otro régimen oprobioso, no aceptó se le liberara para salvarle la cara al régimen sudafricano si no salían también sus compañeros de lucha. Aquel dialogo, totalmente desconectado de la gente que peleaba en las calles terminó en dos nuevos años de agonía y que se llegara a este desastre de hambre, miseria y represión sin precedentes. Claro, la visión internacional más o menos mantenida hasta ese instante de un régimen decente que quería a los pobres y enfrentaba la oposición de los ricos quedó lesionada gravemente, como siempre que hay noticias de estudiantes encarcelados y torturados.

JESUS -CHUO- TORREALBA

   Ahora, confieso, la situación me parece totalmente otra. Comenzando porque al frente de la Mesa de la Unidad Democrática se encuentra Jesús Torrealba, un señor serio que no se ha desviado ni un ápice de la estrategia de pelar cebollas que ha tenido desde que comenzó sus funciones, despojando al régimen de capa tras capa de paja vacía, y eso a pesar de las esporádicas felicitaciones de la gente y el recelo de muchos dentro de la misma Mesa (a su éxito, no a sus convicciones, y eso que todos los días aclara que no busca un cargo de elección). Fuera de paciente, sensato y realista, la tenacidad, su decisión a acorralar y extirpar del poder un tumor que enferma a Venezuela, el hombre entiende lo que la gente dice en las calles, lo interpreta y en consecuencia procede, si o no, según su criterio, pero al menos no aparece como apartado de la realidad. Y que ha sido terrible para los sátrapas en general, se mide por la cantidad de odio que se vierte en su contra, diariamente.

RAFAEL POLEO

   La verdad es que, aunque personalmente no le conocía ni de vista, ni seguí jamás El Radar de los Barrios en GLOBOVISION, temiendo una de esas mamarrachada populeras del Gobierno, al llenar el espacio dejado en las mañana por Román Lozisnki en la misma planta, aprendí a respetar su seriedad, su gravedad, su preocupación. Ahora le admiro como lo hago con Rafael Poleo, ese duro y veterano periodista en el exilio, otro exilio a manos de otro gobierno que le persigue, quien a veces nos decía con burla, sarcasmo o fastidio del mal que moriríamos (cosa que le hacía tan impopular entre políticos, analistas y periodistas, demostrándose una y otra vez que la razón la tenía él), aún sabiendo que no le escuchábamos en un momento dado. En años tan lejanos como 1997 aseguró que Hugo Rafael Chávez Frías capitaneaba a un grupo fascista, que ignoraban que lo eran, pero lo eran, y que terminarían instaurando un régimen afín, como la satrapía cubana. Y lo decía cuando todo el mundo amaba al sujeto, aún dentro de sus mismas publicaciones, El Nuevo País y la maravillosa revista ZETA. A ese nivel tengo al señor Jesús “Chuo” Torrealba.

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   Al dialogo no se llega porque el Gobierno quiere, ni en las condiciones que deseaba (hasta hace días Héctor Rodríguez, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello gritaban que no habría dialogo si la Oposición no se comprometía a calarse todo lo que el Gobierno le dijera), no con estos interlocutores que sabe no taparán nada. Quería a UNASUR y a Samper, quería a los ex presidentes que envió a hablar con los presos políticos ofreciéndoles sus libertades si lograban que la Oposición renunciara al referéndum, pero no a una representación enviada por el Vaticano. Bien saben que con los curas no llevan las de ganar, ya que en líneas generales la Conferencia Episcopal Venezolana se opone en buena medida al régimen desde que el difunto Hugo Rafael Chávez Frías intentó autoproclamarse dios, con sus propios símbolos y mandamientos, como que robar era bueno si hacía falta, mientras mentía olímpicamente y levantaba grotescos falsos testimonios. Uno puede o no creer en las almas inmortales, creer o no en Dios y sus juicios, pero los curas estaban obligados a creerlo y escuchar a ese señor extraviando al “rebaño” alentándolos a cometer los llamados pecados mortales, les convenció de que debían meter la cuchara en ese caldo.

   No, no era con esta gente con la cual deseaban sentarse, tener que bajar el tono y “negociar” el desmonte del aparato de represión, porque fuera de enfrentarles por doctrina, la Conferencia sabe lo mal que la está pasando el país a pesar de la paja de la guerra económica o que hay comida para mantener a tres países. Obviamente la Oposición va (o la gente seria, la directiva de la Mesa) porque el Vaticano se compromete a presentar sus buenos oficios, y fue la Mesa de la Unidad Democrática quien les invitó; pero va con la mano clara, realización del referéndum o adelanto de elecciones, así como la libertad de los presos políticos, sin abandonar los otros escenarios, la lucha que se da en las calles y la que acontece en la Asamblea Nacional. Allí ocurre un hecho indicativo del cambio de la marea, a pesar de los gritos e insultos.

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   Según, Aristóbulo Istúriz, Vicepresidente de la República irá a representar a Nicolás Maduro Moros en el juicio ARISTOBULO ISTURIZpolítico que quieren iniciarle por haber metido a Venezuela en este desastre (alguien tiene que cargar con esa responsabilidad, explicando qué pasó con toda nuestra plata), y saben que aunque desconocieron a la Asamblea Nacional electa con una mayoría absoluta, siete de cada diez votantes (de hecho es un régimen de facto, se dio un golpe de estado a la Constitución), alguien dentro del PSUV debe haberles advertido que por mucho que finjan no reconocer a esa instancia, por muchas decisiones inconstitucionales que el Tribunal Supremo de Justicia pueda dictar, ese juicio político, y una condena política, puede volver más tarde, cuando la democracia sea reinstaurada en el país, a morderle el culo a Nicolás Maduro Moros y que termine en la cárcel, donde, seguro, los otros no irán ni para saludarle. Y va Aristóbulo porque dadas las muy limitadas capacidades de Nicolás Maduro Moros, parecidas a las de Diosdado Cabello (que hablan y apartan gente que antes era el chavismo), tan sólo empeoraría las cosas.

   Que no las tiene todas consigo el régimen se nota en que no va a representar a Nicolás Maduro Moros ante el Parlamento, ni conforman parte de la comisión de dialogo del lado oficialista, ningún militar en ejercicio, esos que dejaron que el país se convirtiera en un caos de violencia y hambre, mientras perdíamos la Zona en Reclamación, pero que si sirven para insultar y amenazar a un país harto de esta crisis que generaron. Esos quedan por fuera.

   Pero, ¿por qué el dialogo ahora y no después del desastre que sufrieron el 6 de diciembre, o después de la recolección del uno por ciento de las firmas del país para llamar a recoger otras para un referéndum? Porque se hace insostenible la situación con las cientos y cientos de protestas diarias por hambre, sumado al tono elevado y molesto de esa gente, que en septiembre hizo correr a Nicolás Maduro Moros de un antiguo bastión electoral chavista, al sonido de los gritos de reclamo indignado de unas doñitas que tocaban las cacerolas. Eso no pasa, hay malestar un día sí y el otro también, no mengua, la rabia no se acaba a pesar de toda la paja que declaran frente a calles y auditorios llenos de gente vestida de rojo (provocando que todos se pregunten “si tienen tantos seguidores y son mayoría ¿por qué no van al referéndum y terminan con esto?), y de los opinadores de oficio en las redes. La verdad es que la rabia no sólo sigue, sino que instituciones como la Asamblea Nacional, y personalidades como Henry Ramos Allup siguen en alza de preferencias mientras del otro lado se hunden a niveles históricos el Gobierno, el PSUV y la Fuerza Armada Nacional, siempre respetada en este país hasta la llegada de los generales habla paja.

   Se ven obligados a sentarse porque nadie les presta dinero, porque al desconocer a la Asamblea se revelaron al mundo como un régimen de facto, con la consabida consecuencia, todo acuerdo al que se llegue con ellos no tendrá validez legal. Situación que tiene las alarmas del continente sonado casi histéricamente, porque desconocer el resultado electoral, el gran caudal de votos, era una cosa, pero desconocer al Parlamento, impedirle gestionar, y robarle a los venezolanos el derecho constitucional de resolver sus asuntos electoralmente ya no puede disimularse ni con toda la paja del mundo; y de allí a que tribunales internacionales intenten adjudicar responsabilidades, como lo intenta la Asamblea Nacional con Nicolás Maduro Moros, solo hay un paso, ¿y a dónde irían a esconderse entonces? El Gobierno grita, amenaza, agrede y atropella… pero sólo son patadas de ahogado de una gente que ven el mundo más y más pequeño.

   Haber llegado a esto lo debemos a una dirigencia sensata al frente de la MUD, que plantó cara a un Gobierno matón y a grupitos chillones a los que se les tiene mucho miedo porque insulta bien feo en las redes (y que se hacen llamar de Oposición, pero dudas caben); impusieron la unidad de vista a las parlamentarias, abandonando a quienes desearon lanzarse por fuera, y se obtuvo la mayoría calificada. El Parlamento se instauró, se logró reunir las firmas necesarias para pedir un referéndum, tan exitoso que el régimen contra el cual se pide encuentra un fraude, aunque no han detenido ni presentado en televisión a la gente estafadora que prestó su huella para eso, no vaya y sea que alguien los reconozca como camaradas cooperantes. La presión ejercida sobre el Consejo Nacional Electoral y las actrices políticas gobierneras que representan el papel de independientes al frente del ente se ve obligado a darle fecha para la recolección de firma (verificándose que no hubo el tal fraude), y cuando el país se aprestaba, bajo las directrices de la MUD, a recolectar el veinte por ciento de las firmas por estado, el Gobierno arruga y ordena robar ese derecho al soberano. Paso a paso se les ha acorralado, de allí la virulencia vista la semana pasada.

   Contra viento y marea, de propios y extraños, la Mesa de la Unidad Democrática demostró el día miércoles 26 de octubre que sigue interpretando el sentir popular. La gente salió masivamente ese día, respondiendo a la convocatoria (la Toma de Venezuela), como parte de una lucha que se dará en varios frente, el electoral, el de la calle, y ahora la de dialogar imponiendo como condición la realización del referéndum y la libertad de los presos políticos, punto que abrió una brecha en la nave opositora. Ese día miércoles la gente salió a apoyar la ruta pacífica hacia el cambio; fue más grande de lo esperado dado lo crispado del mundo internos (voces que aseguran que la Mesa ya no representa a nadie y que debe hacer lo que ellos exigen). Sin embargo esa gran marcha, en apoyo al revocatorio, le hizo daño al país, porque esa es precisamente la razón por la cual tal evento comicial es obstaculizado, el miedo a esa marea humana que saldrá, como en diciembre, y expresará que quiere el cambio. Fuera de toda la paja que hablan, el régimen es muy consciente de que ya no reúnen a esa cantidad de personas y que frente a las máquinas de votaciones es imposible controlar el resultado si la tendencia de diciembre continúa. Y la concentración expresaba que mucha gente continuaba en la onda de la Mesa de la Unidad Democrática.

   Mientras el gobierno les gritaba golpistas, conspiradores,  acusaban y acusan a todo el mundo de buscar la violencia, la gente en dicha marcha le respondía que quiere elecciones, que vayan todos a medirse, aún la Asamblea Nacional, para que entiendan de una vez qué es lo que se desea; pero un régimen sin pueblo ya no se atreve, es mejor intentar sembrar confusión, ¿gente pidiendo elecciones?, no, eso era parte de una conspiración violenta y golpista. La prensa gobiernera amaneció el día jueves titulando con declaraciones destempladas de Nicolás Maduro Moros, denunciando que esa gente que marchaba pidiendo elecciones en verdad buscaban dar un golpe militar, sin tanquetas, avionetas, ametralladoras y tropas, eso sí, pero si con mensajitos de texto. Y hay que aclararlo (me repito), en Venezuela ya hubo un golpe de estado, y no los que intentó el difunto con las armas para abreviar su llegada al poder, fracasando siempre, lo cual parece ser el sello de marca.

   El 6 de diciembre de 2015 el país se decidió mayoritariamente por una opción que le quitara el poder a un grupo ladrón, incompetente y abusador, y esa decisión tomada por los venezolanos fue desconocida por un Gobierno despechado que no quiso aceptar que el soberano le retiró su favor. A un régimen de facto, sin apoyo popular, sabiendo que será derrotado olímpicamente en cuanta elección llegue (y por lo tanto despoja al país de ese derecho), sólo le queda el recurso presentado el día de la Toma de Venezuela, una brutal represión contra la población, las cárceles llenas de estudiantes, políticos, periodistas y amas de casa, mientras se sataniza a las víctimas de dicha represión a manos de grupos militares (los golpean y agreden con armas, los detienen, y encima son culpables de eso). Grupos militares que incluso citan personas, las detienen y pretenden iniciar juicios, desentendiéndose de los fiscales y los tribunales civiles, como en los peores momentos del Plan Cóndor, esa logia de autócratas militaristas que implementaron las siniestras dictadura que asolaron el Cono Sur décadas atrás.

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   Ahora, que en esa misma toma, escuché lo del Paro de doce horas, aunque algunos lo querían indefinido, y no estuve de acuerdo. Esto ya lo escribí por ahí, hay tres estrategias que serían inútiles implementarlas, siendo una de ella el exigir saber la real nacionalidad de Nicolás Maduro Moros, ¿ante quién? ¿Quién legalizará la investigación? ¿Quién le obligará a responder, controlando como controla al Tribunal Supremo de Justicia y al grupito militarista que practica el Plan Cóndor, con el cual persiguen, encarcelan e incomunican sin que fiscalía o tribunales se manifiesten? Lo otro, el paro y tomas violentas de las calles; una había sido derrotada en año tan cerca como en el 2014, cuando los jóvenes salieron a pedir que se respetaran los derechos humanos de unos estudiantes detenidos por el gobernador Vielma Mora, en el Táchira, detenidos y enviados a cárceles de alta peligrosidad por orden del Hitler tropical porque tuvieron el atrevimiento de exigirle que dotara de seguridad a la universidad, siendo enfrentados esos jóvenes violentamente en las calles, respondiendo en vigor, imágenes que utilizó el régimen para “demostrar” que no era gente pacífica y decente exigiendo derechos políticos sino una montonera violenta que quería un atajo al poder. Poco importó que los muertos, los detenidos, los torturados estuvieran del lado agredido, el daño estaba hecho.

   Agredieron, encarcelaron, torturaron y mataron sin que nada ocurriera (bueno, en ese entonces gobernaban muchos de esos regímenes sátrapas en la Argentina, Brasil, Uruguay), saliendo fortalecidos en ese entonces. Lo del paro cívico ya lo intentamos, cuando Venezuela toda realizó un sacrificio titánico (un día escribiré algo sobre eso), cuando este país contaba con empresas, mercados, clínicas, televisoras, y el régimen estuvo dispuesto a dejar que todo se perdiera antes de soltar el coroto (aún había mucho que robar, ahora tan sólo intentan que las averiguaciones penales jamás lleguen). Si no les importó en ese entonces, cuando buena parte del país se detuvo, ¿qué les importaría ahora cuando todo está paralizado y la gente se ve obligada a hacer las colas del hambre, diariamente, comenzando por el pan, para llevarle algo a la familia? El cuento de que todo el mundo es bachaquero le sirve al Gobierno y a muchos dentro de la Oposición desconectada con la calle, que en verdad creen que el mundo puede reducirse a esas simplezas. Allí hay gente que comerá ese día lo que ese día consiga.

BERENICE GOMEZ, LA BICHA

   Imagino que a la Mesa de la Unidad Democrática, su directiva (bien, hablo del señor Jesús Torrealba, el resto se ve que cojea un tanto), le debe haber costado montar en marcha este paso, especialmente conociendo como sabe de las urgencias impostergable de la gente, conseguir alimentos o medicinas, no para un mes, una quincena o una semana, no, para comer esa misma noche. Supongo que fue darle por su lado a quienes gritan tanto exigiendo caer en los viejos patrones para parecer más agresivos que los demás, o para encabezar a ciertos grupos dentro de la Oposición. Indiferentemente del resultado de la marcha, éxito parcial o no, la verdad es que también es un fracaso parcial, y ese balón se lo regalaron al equipo contrario. El Gobierno lo restregó bastante, porque una dirigencia desfasada hace rato que desconoce, o no le importa, el por dónde va la gente en su día a día. A eso lleva la intransigencia, la necedad. ¿Se aprenderá de ello?, si nos basamos por el pasado, no. Leyendo una página social de la señora Berenice Gómez, la popular y querida Bicha, esta sostenía, hablando de lo “paralizado” de la MUD, de sus estrategias tibias, la falta de lucha, de no salir a tomar Venezuela, que por eso ella se había lanzado por fuera de la unidad en las parlamentarias, lo que no recordó en su comentario fue el desastroso resultado que obtuvo, llegando por detrás del chavismo. No olvidan, pero lamentablemente no aprenden.

   Personalmente tuve que ir a la oficina, soy un empleado público, y aunque jamás me han exigido ir a marchas, inscribirme en el PSUV, o “sugerirme” por quién votar en unos comicios, cuatro veces distintos jefes me han “aconsejado” no faltar en una fecha determinada. Y saliendo de mi casa vi a la gente en la cola de la panadería; una de ellas, una vecina, le comenté que todos los días estaba en eso, me respondió que en la escuela a los muchachos ya no le daban nada a medio día, la alimentación escolar es otro fraude, y debía comprar un pan, cortarlo en tres, llenarlo de algo y con eso enviarlos a la escuela y que resistan hasta regresar a la casa. Sumando a eso las vociferantes amenazas de Diosdado Cabello, casi salpicando de saliva por la rabia con la cual gritaba, y las del ministro de la Defensa (ese mismo en cuyo turno perdimos la Zona en Reclamación y ni explicaciones cree que debe darle al país), todo quedaba muy cuesta arriba para esa pequeña costra de lo que todavía pueden llamarse empresarios, industriales y comerciantes. Y sin embargo lo intentaron. Pero, creo, que no caló porque ya había sido ensayado, cuando había músculo, y no se había conseguido nada, ¿un paro ahora en estas ruinas?

   Al país se le llamó a marchar para demostrar su rabia contra el robo del derecho a expresarse electoralmente y la gente cumplió; el Tribunal Supremo de Justicia, sin presentar pruebas o documentos ya zanja la cuestión de la nacionalidad del presidente y aquí no pasa nada, como Jesús Torrealba decía que ocurriría; y el paro fue una parcialidad. Parece que va quedando claro quiénes saben lo que debe hacerse dentro de la Unidad. Ahora un hábil grupo de venezolanos se sentará frente a una representación internacional que no tiene que creerle a nadie y escuchará lo que exigimos, la realización de elecciones, que cada venezolano, frente a una máquina de votación, decida qué quiere para su país. Le resultará difícil al régimen hacer ver que tras todo eso se oculta algo insensato, ilegal, macabro y golpista.

VENEZUELA, ROBAR AUYAMAS Y TRAFICAR CON DROGAS

Julio César.

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