EL PEPAZO… 26

EL PEPAZO                         … 25

De K.

sexy-boy-thong

   -Sé lo que quieres hacerme…

……

   Y Jacinto lanza un gemido, porque, contra la silla, mientras mira ese juguete sexual, su culo parece abrirse, pegarse de la tela y el asiento, y succionar. ¡Era lo que necesitaba!, se dijo, evidentemente desequilibrado por su dilema. Si tenía esa cosa, y le continuaban esas… urgencias o ganas de tomar algo largo y grueso por el culo, se lo calmaría a solas, por poco masculino que le pareciera, teniendo el problema (su culo urgido) bajo control mientras buscaba ayuda. Tal vez un médico muy viejo o una mujer urólogo. Debían existir.

   Va a hacer el pedido y un nudo se instalada en su estómago. Joder, era caro. Con los gastos que ya había hecho…

   -Comple ahola su ayuda casela y no se alepentilá. Es lo que necesita… y quedan pocos. –de manera desconcertante aparece el joven y apuesto asiático, teniendo uno de los dildos en las manos, llevándolo a su entrepiernas, sobre las ropas, y comenzando un vaivén evocativo del sexo.

   ¡Mierda!, estalla mentalmente el joven, sacando cuentas, preguntándose cuánto tendría que desviar de las libretas casi cerradas donde guardaba algunos centavos para pagar aquello. Y hace el pedido.

   -Gracias por su compra, cliente de Fuckuyama. –se oye esa voz, nuevamente, la del supositorio, una que le produce escalofríos.- Felicidades por iniciar los pasos hacia una nueva y placentera vida, una de satisfacciones intensas.

   Y un güevo, pensó molesto, pero ya no podía hacer más. Fue una noche inquieta, caliente, revolviéndose sobre la cama, desnudo porque el bóxer le apretaba sobre las nalgas y las pelotas. Un regimiento de güevos tiesos parecía azotar sus nalgas mientras estaba acostado boca abajo, ronroneando por el tacto de aquellas carnes duras y calientes que goteaban espesos jugos sobre su piel tersa y firme. Las enculadas habían sido…

   Cansado despertó al otro día, con una gran mancha de esperma sobre la cama. Maldiciendo recogió las sábanas y volteo el colchón. Se ducho, comió abundantemente, y tan sólo al ponerse la camiseta, ajustada ahora sobre su cuerpo en forma de ve más pronunciada, se detuvo. La presión de la tela sobre sus pectorales que se marcaban redondos y magníficos, le gustó, pero fue la sensación sobre sus tetillas, apretándolas, estas demarcándose totalmente contra la tela, lo que le trastornó. Recorriéndoselos con los dedos casi gimió. Así de placentero fue. No quiso pensar más y terminando de vestirse, debiendo usar una de las tangas al no quedarle los bóxers, salió sin ver a nadie, sin detenerse. Y así intentó pasar el día en la casona. Por suerte le tocaba estar con la señora, y esta estaba indispuesta (enratonada de una fiesta la noche anterior). Durante el día su ansiedad fue creciendo, rojo de mejillas evitaba hablar o mirar a nadie, especialmente a Rigoberto Linares, a quien encontró en el cuarto que compartían todos, sin camisa ni camiseta, tomando otra de su locker, mostrando un torso recio y musculoso, negro. Fuerte.

   Necesitaba regresar pronto a su casa, por eso no se ofrece a una guardia, que le habría aportado algo de dinero, ahora que andaba casi quebrado. Ni se queda a tomar un trago de una botella llevada por Rigoberto, no confiando en sí mismo estando tan afectado como andaba si tomaba alcohol. Vuelve al edificio, sin mirar a nadie, da unos pasos en la entrada de la recepción y se regresa. En su buzón hay algo. Lo abre y palidece feamente, mirando en todas direcciones, encuentra una caja de buen tamaño con la inconfundible imagen de un güevo de goma en las cuatro caras. ¡Esa maldita gente…!, se dice con rabia. Lo toma y medio oculta bajo su saco. Oye que el ascensor viene bajando, hay voces. Cierra el buzón y escapa hacia las escaleras.

   Llega jadeando a su apartamento, sintiendo que escapó de un grave peligro, que le vieran cargando esa vaina. Con la frente arrugada mira la caja. Esa Fuckuyama de mierda ya sabría de él, se promete. No debían enviar las cosas así, no cuando se trataba de… de, bueno, cosas sexuales. Sin embargo, sabe que su agitación tiene otra razón también. El culo le pica intensamente, casi medio bailotea, luchando contra las ganas de meterse una mano dentro del pantalón y tocárselo. Con manos febriles abre la caja, metiendo la mano y sacándolo. Queda con la boca abierta. Era una rígida y muy rugosa barra de unos veinte centímetros, negra lustrosa, de buen grosor. La cosa es que al tenerla en la mano el cuerpo se le llena de calor, sabe que su culo titila salvajemente bajo el pantalón y la tira del hilo dental. Se cambiará, tomará una ducha, cenará y luego… Nota como algo untuoso y caliente le baja por el culo, mientras la respiración se le dificulta y siente hormigueos en todas partes.

   Casi corre al cuarto, aferrando fuerte el falo de goma. Se quita los zapatos, afloja la corbata para quitársela y…

   -¡Ahhh! –casi grita con rabia, se abre la correa mientras cae sentado de culo en la cama, con toda la ropa y las medias, bajando el pantalón hasta sus rodillas. El güevo le palpita dentro de la tanga azul, deformada con su figura. Tanteando sobre su raja interglútea, atrapa la tela y la aparta de su culo, la punta de un dedo lo toca y siente el agujerito abierto y los pliegues como hinchados. Y mojados de eso que le bajaba.

   Deseando medirse, controlarse, pero ardiendo de ganas, el joven lleva una mano bajo sus muslos algo alzados, tantea con la lisa cabeza de goma su agujero titilante y penetra. Se tensa, boca y ojos muy abiertos, recorrido por tal ola de lujuria cuando el glande de goma entra, que se congela. Por ello le toma de sorpresa cuando su esfínter parece latir salvajemente, halando del dildo, metiéndoselo. ¡Cómo había ocurrido con el supositorio cuando se le fue culo adentro!

CONTINÚA … 27

Julio César.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: