UN MIERCOLES CUALQUIERA

JABON

tio-en-thong-al-sol

   De la playa le gustan los grandes espectáculos… naturales.

   Juntando plata para pagar sus estudios y terminar alquilando un cuarto y salir de casas de sus padres, Vicente vende cafés en Caracas, quedándose los fines de semana para suplir su servicio en las abarrotadas costas de La Guaira. Excepto los miércoles, cuando no subía. Iba a las playas y aunque vendía pocos cafés, regresaba con los bolsillos llenos (decía que ese día el negocio era la leche). El joven gañan, con ojos puyudos y garganta seca, se acercaba a esos hombres, pocos en número, que se llegaban a Playa Parguito para disfrutar del sol y la arena en la soledad y libertad que brindaba un día de trabajo y de escuela, y ofrecía, por precios módicos, aplicarles bronceadores. Sonriendo, pensando que era increíble que todavía le pagaran por ello, los untaba muy lentamente, con manos cálidas y dedos traviesos; logrando muchas veces, no por dinero, claro, una invitación a los vestuarios y aplicarles allí su siempre abundante cremita especial mientras los tenía estremeciéndose y gimiendo.

Julio César.

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