DE HOMÓFOBO A PUTO

EL SUEGRO LO ENVICIA                         FANTASÍAS EN LA PLAYA

  Un amigo de la casa, Sergio, nos envía un regalo. Cómo se ve que es diciembre. Es un trabajo al que se está abocando, esperemos que con pasión, ya que sé lo duro que a veces se hace continuar un relato al pasar el tiempo. No es suyo, es una secuela de un trabajo que aparece en un muy conocido portal porno. Es bueno, realmente bueno… y cae dentro de la categoría de un Relato de Malditos, si lo llevara yo, que no es así. Pero conozcamos el trabajo en sus propios términos:

Esta historia toma como base una serie de relatos eróticos llamada “Pagando Deudas”, publicada por el usuario carlosmanuel en http://www.todorelatos.com desde 2007. De dicha historia, se retoman al protagonista y al diseño de su núcleo familiar; pero la historia, a pesar de tener un inicio similar, toma rápidamente una dirección distinta que es de mi invención.

                                “DE HOMOFÓBICO A PUTO”

sexy-muscle-boy

Rodrigo es un joven de 21 años muy guapo: tiene cara de niño, unos hermosos ojos miel grandes y pestañudos que le dan una mirada intensa, su piel blanca con un ligero y sexy bronceado, unos labios con un intermedio perfecto entre delgados y gruesos que lo hacen ver sexy ya sea que sonría o simplemente esté serio. Su cabello castaño claro combina con sus ojos y, esté peinado o no, siempre se le ve bien. Asimismo, su cuerpo es el arquetipo de belleza masculina: fornido, alto (1.79), espalda ancha, piernudo y nalgón; y simplemente se ha perfeccionado gracias a su afición por el fútbol, la natación y su interés deportivo más reciente: las rutinas de ejercicios en el gimnasio. Por estas razones y su personalidad encantadora, Rodrigo siempre ha sido blanco de las miradas de muchas mujeres; y, aunque él no lo sabe, de muchos hombres, también.

Rodrigo vive solamente con su mamá y su hermano menor Roberto, debido a que sus padres se divorciaron, por razones poco claras para ellos, cuando ambos eran niños. Lucía, la madre de ambos jóvenes, se conserva muy bien y se ve mucho más joven de su edad. Esto, y el hecho de que es emocionalmente inestable, hace que ella haya estado teniendo varios novios desde que se separó del papá de Rodrigo, a pesar de la molestia de Rodrigo y la indiferencia de Roberto ante esta situación.

Todas las relaciones de Lucía han terminado mal: los hombres con los que ha salido han sido infieles o simplemente no quieren formalizar, que es precisamente lo que ella busca. Con Claudio, su novio más reciente, las cosas han sido más diferentes. Es un señor de 50 años, divorciado, de cuerpo normal, pero con cierto atractivo y muy simpático. La pareja no tiene, por el momento, planes de boda, pero Lucía está convencida de que es el hombre de su vida: la ama a ella, acepta que tenga hijos, nunca lo ha descubierto siéndole infiel, no tiene vicios, etc. pero hay algo sobre él que no sabe…

Hace aproximadamente un año, Claudio conoció a Lucía en un restaurante… O eso creyó ella. En realidad, Claudio ya la conocía de vista porque su hija estudió en el mismo colegio de Rodrigo, quien ya desde ese tiempo representó una fantasía para Claudio. Así que al ver a Lucía en el restaurante, no dudó en acercarse para tejer un malévolo plan: Aprovechar la confianza y la desesperación de Lucía, hacerse amigo de sus hijos y eventualmente convertir a Rodrigo en su putito personal, sin importar lo que tenga que hacer para lograrlo. Sin embargo, con el pasar de los meses, nadie sospecharía las verdaderas intenciones de Claudio; pues éste mostraba su cara de señor amigable, buena persona, que hace comentarios graciosos y da buenos consejos. A Lucía y a Roberto se los ganó rápidamente; pero Rodrigo, más desconfiado, mantenía su distancia. En cierta ocasión, Claudio llegó con un ramo de flores a visitar a Lucía, pero solamente estaba Rodrigo en casa y estaba saliendo de la ducha cuando escuchó el timbre, por lo que sólo se pone un bóxer pegadito y se dirige a abrir la puerta.

Claudio.- Hola, Rodrigo

Rodrigo.- Ahhh… eres tú. Mi mamá no está.

Claudio.- Bueno, ¿me permites pasar?

Rodrigo.- Sí… ¿por qué no?

Claudio.- Tengo la impresión de que no te agrado mucho.

Rodrigo.- Pues tienes la impresión correcta.

Claudio.- ¿Pero por qué? Yo no te he hecho nada.

(No te he hecho nada… todavía -dice Claudio en sus pensamientos.)

Rodrigo.- Mi mamá se ha tirado a medio vecindario durante una década desde que se divorció de mi papá. Los hombres no la toman en serio, ella tampoco ayuda, pero si ellos le van a ver la cara en el futuro. ¿Por qué yo los tengo que tratar bien?

Claudio.- Si me permites decirte, tu madre la ha pasado muy mal desde entonces y cuando uno está mal, uno comete errores. Lo que puedo decirte es que mis intenciones con ella son sinceras y yo quiero hacerla muy feliz. ¿O acaso la has visto llorar desde que somos novios?

Rodrigo.- No, tengo que admitir que la veo feliz contigo porque has sido serio con ella.

Claudio.- Entonces, ¿podemos ser amigos?

Dudando un poco, Rodrigo acepta porque sabe que lo que le ha dicho Claudio es verdad. Rodrigo estrecha su mano mientras dice:

Rodrigo.- Claro que sí.

Claudio.- Verás que nos vamos a llevar muy bien. Jeje

Rodrigo.- Bueno, entonces pasa y yo iré a vestirme. Jeje

Claudio.- Pero luego regresas para que sigamos platicando. Jeje

Claudio entra, Rodrigo cierra la puerta y se dirige a su habitación para terminar de vestirse. Entonces, Claudio nota que el ajustado bóxer de Rodrigo tiene un agujero que le permite ver algo de carne de su pompa izquierda. Para este momento de la relación, Claudio obviamente sabía que Rodrigo tiene un cuerpo espectacular y unas nalgas enormes y hermosas, pero nunca las había podido ver tan de cerca como en ese momento. Sabiendo que Rodrigo no lo oirá, Claudio expresa lo siguiente mientras se toca la verga.

Claudio.- Mmmm qué culito más rico… Lástima que el hoyito de tu bóxer no me dejó ver TU hoyito… pero no importa. Ya lo conoceré personalmente.

Rodrigo se viste y regresa rápidamente a la sala para conversar con Claudio, quien repentinamente le había empezado a caer bien debido a la conversación que tuvieron. Rodrigo se viste con una camisa negra y un short beige, combinación que siempre le queda ajustada a su cuerpo, para deleite de Claudio, quien observa sus musculosas y desnudas piernas por primera vez, ya que siempre lo había visto de pantalón.

Rodrigo.- Bueno, ya vine, esta vez vestido. Jeje

Claudio.- Eso veo. Jeje

Rodrigo.- ¡Qué pena contigo! Jeje

Claudio.- ¡Para nada! Si supieras las cosas que he visto…

Rodrigo.- ¿A qué te refieres? –pregunta desconcertado.

Claudio.- Como hemos hablado tan poquito, creo que aún no sabes que soy Proctólogo. Rodrigo.- ¿Qué es eso?

Claudio.- Pues es el tipo de médico que trata las enfermedades del ano, pero somos famosos por hacer el examen de próstata. Jeje

Rodrigo.- Ahh… pues hoy viste otro culo. Jajajaja

A Claudio se le pone dura la erección ante el comentario de Rodrigo y a la vez lo considera una pauta para bromear “agresivamente” para sondear el terreno.

Claudio.- Si quieres, me lo enseñas de nuevo y te hago descuento en el examen de próstata. Jajaja

Rodrigo.- Jajajaja… pues espero no necesitarlo- responde sonrojándose un poco. Claudio.- Pues fuera de broma, es importante hacerlo para prevenir el cáncer de próstata o lo menos leve, que es la disfunción eréctil. Creo que el beneficio es mayor que el costo. Jejeje – argumenta el médico, esperando lograr venderle la idea.

Rodrigo.- ¿Entonces hay riesgo de ser impotente si uno padece ese cáncer de próstata?

Claudio.- Sí, pero en realidad el cáncer y la impotencia son ejemplos grandes. Puedes tener disfunción eréctil si tienes otra enfermedad menos grave cuya existencia sólo puede detectarse mediante el examen de próstata.

Rodrigo.-Pero supongo que ese riesgo existe sólo si uno es cuarentón. ¿Verdad?

Claudio.- ¡No te creas! Hay muchos jóvenes que inesperadamente pierden la capacidad de tener erecciones y a veces puede corregirse con el tratamiento; pero otras, es irreversible.

Al escuchar esto, Rodrigo palidece porque aunque nunca se lo ha comentado a ninguno de sus amigos, su pene ha tenido dificultades para mantenerse erecto con las últimas mujeres que estuvo, al punto que tuvo que cortar con su novia oficial para que no se diera cuenta del problema. La voz de Claudio lo saca de su estado:

Claudio.- ¿Hay algún problema, Rodrigo?

Claudio pone su mano en el hombro derecho de Rodrigo, aparentando un gesto de genuina preocupación paterna y, al saber Rodrigo que no puede confiar en nadie para este tipo de cosas, decide abrirse con ese amable extraño que parece estar dispuesto a escucharlo y posiblemente sea la única persona que pueda ayudarlo.

Rodrigo.- Yo… soy… uno… de esos chicos.- revela con dificultad.

Claudio.- Bueno, Rodrigo, te agradezco la confianza en decírmelo porque sé que debe ser un tema muy delicado para ti, pero ten completa seguridad de que no le diré esto a nadie y que te ayudaré con tu problema… si tú me lo permites, claro. Rodrigo.- Sí te lo permito, confío en ti.

Al estar a la par de Rodrigo y estar éste cabizbajo por la vergüenza que le produce la situación, Claudio sonríe sardónicamente al escuchar estas palabras y no puede evitar deslizar su mano por la sensual curvatura de la espalda de Rodrigo, pero se contiene y desvía su movimiento en un semi-abrazo.

Claudio.-No te preocupes. Todo saldrá bien, tienes todo mi apoyo para esto… y para cualquier cosa.

De repente, se abre la puerta de la casa y es Lucía quien entra, los ve y se emociona.

Lucía: -Bueno, Rodrigo, ¿ya aceptaste a Claudio como mi novio? Jeje-pregunta feliz.

Rodrigo.- Sí, ma, es un gran hombre.- dice volviendo a ver a Claudio y sonriendo levemente en señal de aprobación.

Claudio.-Gracias, Rodrigo, tú también eres un gran hombre.

Lucía: -¡Qué gusto me da que por fin se lleven bien!

Rodrigo.- Sí, pero por ahora me iré a dormir. Pasen buenas noches.

Lucía y Claudio: -¡Buenas noches, qué descanses!

Rodrigo se retira a su cuarto, se acuesta pensando en sus problemas hasta que finalmente se duerme.

Es un día soleado, cuando Claudio está atendiendo su clínica y se despide de un cliente y repentinamente su secretaria entra a su oficina.

Secretaria: Doctor, hay un joven que no tiene cita allá afuera, pero que dice que le urge hablar con usted.

Claudio se asoma y sus ojos no dan crédito a lo que mira: ¡Es Rodrigo! Con su putona ropa de gimnasio: esos shorts más cortos de lo normal completamente pegados a su gran culo y su camisa desmangada que permite apreciar sus musculosos brazos, su desarrollada espalda y sus tetones bíceps; pero su cara refleja angustia y miedo. Claudio reflexiona brevemente y le da instrucciones rápidas a su secretaria.

Claudio: Margarita, por favor, cancele todas las citas de hoy y usted tiene el día libre. Haga pasar al joven, por favor.

Margarita: ¡Pero, doctor!

Claudio: HAGA PASAR AL JOVEN, POR FAVOR.

Margarita: Bueno, está bien. Pase, joven.

Rodrigo entra rápidamente, hablando atropelladamente y reflejando muchísimo malestar.

Rodrigo.- ¡Claudio, necesito tu ayuda urgentemente!

Claudio: Claro, Rodrigo, ¿pero qué sucede?

Rodrigo.- ¡Que me estoy volviendo marica!

Claudio: ¿Qué?

Rodrigo.- ¡QUE ME ESTOY VOLVIENDO PUTO!

Claudio: Te escuché, pero no entiendo de qué me hablas.

Rodrigo.- Ya no se me para la verga estando con mujeres, pero ayer que llegaste a la casa, sí se me paró.

Claudio: Bueno, pero es que a veces las erecciones surgen inesperadamente debido a que…

Rodrigo.- ¡ESO NO ES TODO!

Claudio: ¿Y qué más pasa?

Rodrigo.- Que mi papá es puto y mi mamá lo encontró con otro hombre. Por eso es que se divorciaron… ¡Y EL MUY HIJO DE PUTA ME LO HEREDÓ!

Claudio pone cara de sorprendido durante algunos segundos.

Claudio: -Date la vuelta.

Rodrigo.- ¿Qué?

Claudio: -¡QUE TE DES LA VUELTA! Te voy a hacer el examen ahorita mismo.

Rodrigo.- No, Claudio, me vas a meter el dedo… ¡y me va a gustar!

Claudio: -De eso se trata.

Rodrigo.- ¿QUÉ?- pregunta completamente sorprendido.

Claudio: -Sólo así vamos a saber si sos puto.

Rodrigo se queda inmóvil un momento, pero finalmente se desnuda muy nervioso.

Claudio: -¿Te digo algo? Si sos puto, vas a tener mucha suerte.

Rodrigo escucha sin saber qué decir. Le perturban las palabras de Claudio y la entonación que utiliza: excitada, nada profesional… ¡Y se ha sacado la verga!

Rodrigo.- ¿QUÉ DEMONIOS ESTÁS HACIENDO?- pregunta asustado.

Claudio: -¿QUERÉS O NO SABER SI SOS PUTO?

Rodrigo.- ¡Sí, pero…!

Claudio: -¡PERO NADA! ¿Cómo vas a saber si sos puto nunca has probado la verga?

Rodrigo sólo observa y de pronto nota que no le parece nada desagradable, pero sigue perturbado por la situación. Claudio, más calmado, se le acerca y empieza a acariciar su pecho y espalda, abrazando a Rodrigo, quien sólo se deja hacer.

Claudio: -Te decía que vas a ser un puto con suerte porque, siendo tan hermoso, siempre vas a hallar verga…

Rodrigo.- ¿Y QUIÉN DICE QUE YO QUIERO SER PUTO?- pregunta furioso.

Claudio: -Pues si no sos puto, te la vas a comer y no te va a gustar.

Rodrigo.- ¡PERO…!

Claudio: -¡Hacelo! ¿O le tenés miedo a la verdad? – pregunta burlesco mientras se toca descaradamente su pene, mientras Rodrigo ya no sabe qué hacer ni cómo sentirse.

Claudio: -¡Hacelo! ¿O es que un puto es más valiente que tú? Te cuento Rodrigo que es muchísimo peor ser cobarde que ser homosexual…

Claudio deja de hablar súbitamente porque Rodrigo se ha arrodillado ¡y se ha metido la verga en su boca de un solo bocado!

Claudio: -Mmmm… qué rico la chupas… ¿No te dije que serías un puto con suerte? Acabas de empezar y ya te ganaste tu primera verga.

Rodrigo escucha las palabras, pero ya no se siente amenazado ni ofendido por ellas, sino que realmente está disfrutando chupando su primera verga. Claudio levanta a Rodrigo y empieza a besarlo con pasión ¡y éste le corresponde! Mientras ambos se acarician.

Claudio: -Diagnóstico: sos puto. Así que ahora te voy a hacer hombre.

Dicho esto, Claudio encamina a Rodrigo hacia la camilla para los pacientes, acostándolo mientras éste está cada vez más excitado. Claudio se desnuda en tiempo record y se acomoda entre las musculosas piernas del Rodrigo, poniéndolas sobre sus hombros.

Claudio: -Prepárese, muchacho, que ahora le voy a presentar a su nuevo mejor amigo.

Dicho esto, Claudio deja ir su verga en el culo de Rodrigo, quien extrañamente no tiene dolor, sino sólo tiene un inmenso placer, que lo hace gemir ya sin inhibiciones ante las embestidas cada vez más rápidas y fuertes de Claudio.

Claudio: -Ahhh ¿Te gusta mi verga, putito? Ahhh

Rodrigo: -Ahhh ¡Sííí!

De pronto, la puerta del consultorio se abre violentamente ¡y enfrente de ellos están Lucía, Roberto, los amigos, los doctores, ex conquistas y toda la gente que conoce Rodrigo y a Claudio!

CONTINUARÁ … 2

   ¡Vaya final más climático! Plasmó todo en una sola entrega, este detalle a veces lo discuto con quienes escriben fics y cosas así, que pasan dos o tres entregas antes de que los protagonistas se encuentren. Es una locura. Ah, pobre de Rodrigo, el que es tomado; cuando una pareja es pillada es quien carga con el mayor peso… en todos los sentidos. Sensacional, ¿no? Fuera del detalle, que ya le expresé, de los diálogos tipo formato de libreto de teatro, todo lo demás me gusta. Aclaro, este relato no voy a llevarlo yo, es la presentación de Sergio. Le toca a él decirnos dónde vamos a encontrar la continuación, comprometiéndose a llevarlo a buen término.

   Esperamos por la dirección de tu espacio, amigo. Y te felicito.

Julio César.

9 comentarios to “DE HOMÓFOBO A PUTO”

  1. Alex Says:

    Joder que fuerte

  2. jrvaquero00 Says:

    De donde aparecen todos al mismo tiempo, y el otro se entrego muy facil para nunca haber recibido verga y de una en seco …

  3. Carlos Ma Zenteno Says:

    hola buenas noches, por oídas llegue hasta aquí a leer este relato SOY CARLOS MANUEL el escritor de la saga de PAGANDO DEUDAS a lo cual agradezco la mención que hiciste acerca de mi relato cuando pones la continuación estoy a tus ordenes en mcarreonm@gmail.com
    saludos

    • jcqt1213 Says:

      Épale, gracias por comunicarte. Me gusta el portal, fue allí donde encontré a Capricornio, aunque, la verdad, no he leído tu cuento. Lo buscaré. El amigo que lo presentó lo hace bajo la premisa de la adaptación, como la señora esa que escribió los infames relatos de Grey, un fanfic sobre Crepúsculo. Nadie ha hecho eso con ningún relato mío, qué pena. Oye, indícanos exactamente dónde encontrarte, estas historias tienen muchos seguidores; el contacto presentado aquí, al menos a mí, no me lleva a nada.

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