EL MOMENTO ESPERADO CADA TARDE

EL PRIMER TRABAJO DE LOLITO

   Rutinas amadas…

   Nadie decía nada ya, ni los que compartían patio con el viejo deshuesadero, ni quienes para él miraban desde alguna ventana. No con ese atractivo y viril sujeto que al terminar su jornada de trabajo tomaba un largo baño bajo el sol de la tarde, con esa agua que todos imaginaban caliente. Era llegar, erguido y soberbio, despojándose de todo, sin pudor, falsa vergüenza o rubor, metiéndose bajo el chorro, canturreando feliz, enjabonándose, las manos tocando, recorriendo, dedicándole el justo tiempo al buen aseo de genitales y trasero, momentos cuando algunos caían en trance. Cuando terminaba, alejándose chorreando gotas, algo empalmado, enrojecidos y no poco avergonzados algunos se cuestionaban aquello, quedarse mirando… hasta el otro día, cuando se apresurarán en lo que estuvieran haciendo para no perdérselo.

RAZONES

Julio César.

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