Archive for 30 julio 2017

OFERTAS

julio 30, 2017

CORTITOS

   -Ay, amigo, deja de rogarme; ni te imaginas a lo que te obligaría para servirme, si decidiera aceptar…

   -¿No está tu mujer?, joder. ¿Puedo entrar igual, pana? Ella me miraba como lo haces tú, desesperada y hambrienta. ¿No quieres un poco de esto?

INVITACION

Julio César.

DE CONSTITUYENTES Y DEMENTES

julio 30, 2017

EL BLOG

Me costó disimular la cara…

Jamás voy a terminar de entender a cierta gente. En la oficina todo el mundo sabe lo que pienso de ciertos asuntos, como que cada día entró con el diario EL NUEVO PAIS, en las manos, y antiguamente con el semanario ZETA, ahora un poco caro, y escuchaba en mi espacio a Marta Colomina por Unión Radio Noticias, y ahora a Jesús “Chúo” Torrealba y Radio Caracas Radio. Todo el mundo lo sabe, no es un secreto, todos pasan por mi oficina-cubículo y leen lo que quieren, escuchan lo que se dice y comentamos lo que nos da la gana. Cosa rara, fuera de “sea discreto”, como me aconsejara una jefa antes, nunca he tenido problemas al respecto. Y eso desde que estoy en la Administración Pública. Comencé a trabajar en ella, indirectamente, a finales del gobierno de Carlos Andrés Pérez, al que detestaba, y nunca tuve que ir a reuniones políticas ni debía vivir agradeciéndole a los adecos “porque me pagaban”. Y de allá para acá, siempre fue así; es con estos cuando se nota que parecen creer que uno debe vivirles agradecidos como si los reales de las quincenas las pusieran de sus bolsillos, o nos hacen un favor pagándonos. Cosas del socialismo pela bolas.

Pues el día de ayer me cayó en la oficina un joven que trabaja en Mantenimiento, el cual ya venía de visitar a otros en el piso, y me preguntó, a mí, que los odios tanto y jamás he intentado engañarlos al respecto, o disimularlo, si pensaba ir a participar el domingo en la Constituyente de Marras. Cuando le dije que no, tuvo la osadía, o insensatez, de parecer sorprendido, preguntándome el por qué, si era que no veía la necesidad de asegurar y proteger los cargos y trabajos de todos los empleados públicos de la “maldad” de la derecha imperialista  (¿y puede un lenguaje ser más idiota?, es que el socialismo, la izquierda, se quedó estancada en los cincuenta del siglo pasado, por eso ni saben del fracaso y la caída del comunismo). Intercambiamos frases, veladamente descorteces, terminando yo con aquello de que no veía la necesidad de cambiar  la letra de la Constitución para trabajar y resolver los problemas del país, cuando la inglesa y la norteamericana ya van parta trescientos años y son grandes naciones. Eso le picó, me dijo que había que hacerlo para que al fin se alcanzara el poder y se comenzarán los cambios de verdad.

No les digo. Después de dieciocho años al frente del Estado, de sacarnos de convenios y meternos en otros, sin consultar al pueblo, de cambiarle el nombre al país, a los billetes, cambiar la hora, inventarse estados, enviar gente al Panteón para aumentar las figuras en el altares socialista, y de haberle metido manos a cinco veces más del dinero que entró en los últimos cuarenta años, por conceptos petroleros, no salen con ese chorro de babas. No han podido trabajar porque, dieciocho años más tarde, se dan cuenta que la Constitución no alcanza. La de Hugo Chávez, por cierto. Cumplir caprichos idiotas se pudo, robarse hasta el último centavo también, trabajar para resolver problemas (antigua definición de inteligencia), ah, no, eso si no pudieron porque no los dejaba la Constitución. Por eso necesitan la Constituyente de Marras, no es porque la gente ya no vote por ellos y necesiten mandar a pesar del rechazo mayoritario, es “para trabajar”. Después de todo eso, salen con que ahora si se van a poner a trabajar. Nadie se los cree, absolutamente nadie, a pesar de los mítines en teatros, en tomas cerradas de calle, de la habladera de paja por radio y televisión, por ello nombraron a los candidatos y decidieron quienes ganarían y que sus facultades estarían por encima de la Constitución vigente.

Cuando le pregunté exactamente qué es lo que ahora sí podrían hacer, la respuesta me dejó con la boca abierta por lo sincero. Que ahora si iban a acabar con los alcaldes, concejales, gobernadores y diputados, que todo lo ocuparían ellos y nombrarían a quien quisieran y dictarían las leyes que les hicieran falta para detener cualquier ataque a ellos como revolucionarios y para detener a los que tantos se quejan y conspiran (así le dicen a quienes denuncian actos de corrupción o la parálisis del país mientras lo saquean). El hombre lo tiene clarito, más transparente no podía ser en el alcance de la Constituyente de Marras; lo curioso, para mí que le escuchaba, es que semejante vagabundería, eliminar al pueblo, al soberano, de la ecuación lo expresara en voz alta. Necesitan cambiar la Constitución para auto elegirse ellos mismos y no dejarlo en manos de un electorado que en 2015, antes de que se desatara la gran hambruna, ya había votado en contra de ellos, obligándoles a desconocer los resultados (instaurándose desde entonces un régimen de facto) y a suspender las elecciones de alcaldes y gobernadores que debieron realizarse el año pasado y que sabían que perderían. Por lo tanto, si ya no hay pueblo, hay seudo leyes. Libre de polvo y de tanta paja, esa es la razón de la Constituyente de Marras.

Lamento decir que no fui muy diplomático en mi respuesta, le pregunté si es que estaba loco o drogado, así, directamente. Agregué que si Caracas, que tuvo la mala idea de elegir a Jorge Rodríguez como alcalde, estaba sumida en la violencia de la inseguridad, la suciedad, los huecos, los servicios municipales detenidos, no le podía reclamar nada al sujeto, aunque se le puso allí con votos, porque enviaba a la policía a reprimir ya que no es trabajo suyo ocuparse de las necesidades de nadie (porque es socialista, y uno de los grandes perdedores del 2015, de las veintidós parroquias caraqueñas, Jorge Rodríguez perdió veinte, uno no sabe a quién cree representa), ¿qué va a pasar cuándo se coloque al frente de esos organismos a gente puesta a dedo, salida quién sabe de dónde y con cuáles cualidades para tales cargo, cuando puedan prescindir de la gente, el tener que convencerles para que boten por ellos? Si ahorita sienten que no deben darle ni siquiera explicaciones a su electorado, ¿qué será cuando los premien a dedo por ser buenos revolucionarios, como a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia cuando Diosdado Cabello los designó así por ser obedientes militantes del partido, en un público show televisivo?

Esto exasperó a mi visitante, respondiéndome que no entendía el proyecto, el proceso. Así que lo mandé a lavarse ese paltó y que saliera de mi oficina. Dios, ¿de dónde salió tanto demente delirante e inútil?

Puede que Mafalda tenga razón. Ignorancia feliz y orgullosa; una que se ve en todas partes, y no es cuento. Si la gente se queja de sus gobernante en Wall Street, París o Madrid, son indignados, así se auto designan; si se quejan los venezolanos, o los libios o lo sirios, es porque son gente tonta manipulada por los imperios donde la gente es más inteligente que en todas partes. La necedad no conoce de fronteras, la gente es igual en todas partes, aunque a muchos no les guste creerlo, y hay mucho de ignorancia en estas respuesta viscerales.

Volviendo a mi visitante de ayer, es posible que haya quienes sean felices sirviendo a un amo, o para actuar de represores en las prisiones de los amos, como pasó en la Italia fascista, la Alemania nazi, la Rusia comunista, en Cuba bajo esa vieja y brutal dictadura. Gente que necesita tener una bota en el cuello para sentirse bien, comenzado por aquello de que sea otro quién le diga qué pensar, qué decir, qué comer, para dónde ir. No queda otra explicación posible, al menos para mí.

Y mañana…

   Por cierto, ¿a qué sector o grupo representan Cilia Flores, Diosdado Cabello y Elías Jaua? ¿La cúpula podrida? ¿Los sempiternos inútiles que nada bueno han aportado en dieciocho años? ¿Quién los metió allí? ¿Quién los eligió para que ganaran y montaran un tarantín que el pueblo les negó voto a voto en diciembre de 2015 en una relación de siete a tres? Paja. Pura paja.

PARA ENFRENTAR LA INVASION

Julio César.

NOTA: ¿Cómo hago para no hablar de política, carajo?

RECLAMO EN LA PLAYA… 2

julio 30, 2017

RECLAMO EN LA PLAYA                         SER SU PERRA, HE AHÍ EL DILEMA…

De EdwJc

   Por un segundo Felipe se pregunta si un saludable joven de veintitrés años puede caer muerto de un infarto, porque él teme que va morir allí mismo. De uno. Su corazón produce tales ruidos, late con tal dolor, la sangre le tiene tan sordo por el pitido en sus oídos que teme estar padeciéndolo ya. La situación era… ¡Un carajo estaba tocándole el culo!, le gritaba su mente, una y otra vez, sin que pudiera decidirse a hacer nada.

   -Amigo… -grazna bajito, casi entre dientes, intentando detenerle al fin.

   -Silencio, muchacho, esto tienes que experimentarlo con todos tus sentidos. –le sisea el otro, rudo y autoritario. También burlón, el joven lo nota.

   Y esa mano medio cerrada en puño, velluda, la siente contra la sensible piel de su terso trasero, que se quemaba con el contacto, rota un poco. Le ha metido por el chiquito, con dificultad, media falange, el largo de la uña de un dedo que imagina es el medio; todo eso lo siente, o supone que lo está, mortalmente rojo de cara. Un dedo que rotaba en un sentido y luego el otro, hurgaba en su culo. Era una sensación tan extraña, tan denigrante, tan horrible…

   -Lo tienes medio duro. –oye la voz; sorprendiéndole cuando la mano que aferra su hombro le suelta y cae sobre su entrepiernas, dando un brusco tirón.

   -¿Qué? ¡No! Claro que no. -el joven refunfuña, quemándose de vergüenza.

   -Vamos. –le ordena, el dedo rotándolo en su culo, la otra mano, la palma quemándole, sobre su espalda, empujándole para que camine. Y su mirada, aturdida se dirige a los vestuarios donde permitían que la gente se quitara el agua salda, se cambiara o usara los sanitarios.

   -¡No! –casi gime de temor.

   -Vamos, que ya estás llamando la atención. –le advierte.

   Y a Felipe le parece que todo el mundo está como más atento a él, menos bulliciosos, menos rientes mientras rodean al mal encarado hombre joven que vende helados, aquellas barquillas baratas y no muy buenas. La idea de verse expuso así como está, casi le provoca náuseas. Tenía que resolver esto con discreción, en un lugar donde pudiera gritarle a ese sujeto, tal vez enfrentarse a coñazos, que se lo merecía. La resolución hace que parte de su tensión física se reduzca y el sujeto lo interpreta bien, medio riendo bajito, burlón, sintiéndose dueño de la situación, retirándole el dedo del culo. Y el muchacho se estremece de rabia, sin volverse, cuando le oye olisquear ruidoso.

   -Huele a cuca rica. –le ataca, y por un segundo, manos cerradas en puños, Felipe cree que todo estallara, finalmente, allí. La mano nuevamente sobre su espalda, empujándole, le decide a actuar con discreción.

   Sin volverse, sin hablar ni mirar a nadie, no deseando llamar la atención, se dirige hacia las instalaciones desiertas, cruzando una mirada ocasional con algún chico que corría por la arena, sin mayor significado. Nadie podría imaginar, supone, lo que estaba pasándole.

   Pero ya ese hijo de perra aprendería que… Molesto entra en el solitario vestuario, el olor a rancio es un poco fuerte. Están a solas. Es cuando, con cara de mala leche, cruza los brazos sobre su torso y se vuelve, encarando al fin a su atacante desconocido. Parpadea confuso, ¿le conocía? Frente a él se encuentra un tipo cuarentón, fornido, algo panzón, de rostro masculino y casi agradablemente viril. Había algo autoritario en sus facciones, de fuerza. Era un sujeto que debió ser algo más que guapo en su primera juventud; no suave o delicado, sino agresivo, de quien acababa metiéndose en muchas camas ajenas gracias a su osadía y sensualidad. Era llamativo. En esos momentos lleva una camiseta holgada y larga, de mangas muy abiertas, dejando al descubierto los hombros algo velludos, los brazos fuertes (con esa mano derecha…), un bermudas de jeans a media pierna, medio oculto por los faldones de la camiseta. Joder, ¿de dónde le conocía? Pero eso no importaba, no ahora.

   -¿Qué coño te pasa que andas tocándome el culo? ¿Acaso eres un maldito loco? ¿Eres un maricón? –ruge, decidido a retarle de frente, el otro era, físicamente, mas fuerte, pero eso no intimidaba, de tú a tú, a un tipo como él, que también tenía lo suyo.

   -Deja los gritos, mariconcito, o vendrán a ver qué pasa y creerán que estás molesto con tu marido. –responde este, como si tal, acercándosele; desconcertándole y obligándole a alzar la barbilla, desafiante.

   -No me llames… -comienza, siendo acallado por una inesperada bofetada, más sorpresiva que otra cosa.

   -Silencio, mariconcito, la boca no la tienes para hablar, y menos en ese tono. –replica el sujeto en tono duro y frío, ojos fulgurantes.

   Y Felipe balbucea sin voz, resistiendo las ganas de llevarse una mano a la mejilla o gemir un “¡me cacheteaste!”. Así de confuso está. ¿Acaso estaba realmente loco ese tipo? ¿Por qué no se detenía en el trato que le daba? ¿Por qué no entendía que estaba molesto y que podría responderle con violencia? ¿Acaso no lo notaba?

   -Yo… yo… -va a gritarle, a empujarle al tenerlo tan cerca. Va a… El otro, entrecerrando los ojos da otro paso al frente… Y él retrocede ahora si llevándose una mano a la mejilla abofeteada. Temiendo otro golpe.

   -¡Cierra la boca te dije! –es tajante, dominante, y el corazón del joven se agita, ¿de dónde coño le conoce?, sabe que lo ha visto antes. Y un calor extraño, de rabia, miedo y frustración le quema cuando el otro, así como así, cómo si no tratara con otro hombre, más joven, eso sí, pero otro macho al fin, le atrapa la barbilla, atando sus miradas.- ¿No me reconoces sin la corbata, pequeño marica?

   ¿La corbata? La chispa de reconocimiento se enciende en sus ojos. Mientras estaba tras el cristal de la caja tres, soportando con una sonrisa, paciencia y en efecto buen humor a los clientes del banco, le había visto llegar más de una vez. Resuelto, jovial, sonriente, aparentemente amigo de porteros, secretarias y gerentes, en sus trajes grises, con las camisas blancas que abrazaban su torso y abdomen algo visible, confiriéndole un aire de fortaleza, de fuerza, indicando que una vez estuvo en la línea y se veía del carajo. Antes y aún ahora. Se había fijado en el Señor Pomposo, por ese aire arrogante, confiado, seguro de sí con el cual se movía, pedía o exigía algo. Como si tuviera derecho. Había notado que muchas mujeres, de diferentes edades, y aún uno que otro joven cliente, le miraban con fascinación. Debía ser porque… Mejor lo dejaba así. La cara le arde, ahora frente a ese sujeto, que le sonríe con dureza, aferrándole la cara.

   -Si, soy yo. Alguien me dijo que me llamabas Señor Pomposo. –ríe al verle enrojecer apenado.- Tranquilo, lo entiendo; tu mente de maricona reprimida intentaba racionalizar lo que sentías cuando me veías. Se te mojaba el culo, ¿verdad? Seguro que marginándome sin ropas. Más de una vez la sentí, tu mirada disimulada, recorriéndome, desnudándome…

   -¡No! –jadea, abrumado, ¿hacía eso?, pero no, claro que no.- No era por eso…

   -¿Acaso los ojos no se te perdían una y otra vez en mi entrepiernas? –le reta, sin sonrisas, exigiendo con una dureza que claramente indicaba que no quería disimulos, o mentiras.- ¿No era esto lo que querías ver, en tu puesto tras la caja, con tu corbatica delgada y tu camisa almidonada que te queda bien, luciéndote ante los hombres, pequeño marica reprimido? -le ladró a la cara, alzándose la camiseta, mostrando una voluminosa erección bajo la tela del jeans bermudas. Un pieza gruesa que se dibujaba totalmente contra esta, pulsando como si la contrajera a voluntad.- ¿No era esto lo que, en el fondo, querías ver, marica?

CONTINÚA … 3

Julio César.

SUEÑOS DE UNA MAÑANA DE VERANO

julio 30, 2017

DADDY

   Los chicos buenos merecen mucho sexo…

   Todo joven con sangre en las venas y ganas de tirar, encuentra que el regreso a casa por las vacaciones de verano no resulta para nada divertido, no cuando los chicos guapos van a los Cayos, para encontrar a otros chicos también guapos y armar la parranda del siglo. Pero, en fin, sus padres lo querían allí porque en algún momento irían unos contratistas a hacer una reparación y debía vigilarles mientras ellos iban de visita con los abuelos; y nada que aparecían los contratistas, sin embargo no paraba de llegar alguien bien temprano a molestar por mil razones. Si, un verano frustrado… hasta ahora. ¿Qué puede pensar o sentir nuestro joven con sangre caliente en las venas frente el atractivo vigilante de la zona que le mira con interés? Qué era perfectamente normal recibirle y escucharle que investigan una serie de irrupciones, y pedirle que entre a su dormitorio donde le pareció escuchar unos ruidos extraños la noche pasada. Lo otro era que se le mojara de sólo imaginarlo usando un grueso rolo.

   Y no había complicaciones, porque son jóvenes y los miembros responden a la mirada. Uno pregunta “¿no quieres que te la chupe?”, seguido de una risilla nerviosa, y el “estoy trabajando”, es respondido con un “¿y no tienes tiempo ni para uno rapidito por la mañana?”, mientras da alegres manoseadas. ¿Quién se aguanta? o, ¿por qué alguien debería cuando se tienen ganas y no hay presiones? Una buena mamada la agradece todo el que la recibe, casi tanto como la disfruta el niño goloso que se llena la boca con ella mientras la sorbe.

   Sexo rico y caliente. Coreografía de cuerpo contra cuerpo, complementada con los sonidos acordes. Los gruñidos y autoritarios “tómala, tómala toda”. Los gemidos de “si, papi, entiérramela hasta las bolas”. ¡Y las caras!, la del chico que toma lo que quiere, dejándola allí sintiéndola apretada, y la del joven con sangre caliente en las venas que hace rato sabe lo que le gusta y se lo procura cada vez que puede, siempre delirando mientras lo recibe.

……

   Un atractivo video de tipos jóvenes, el chico que abre la puerta y encuentra a un hombre uniformado que le hace agua la boca… y otras cosas. No parecería nada del otro mundo, pero el muchacho que abre la puerta, tomando lo que el otro quiere darle, lo hace muy bien. Se cumplen las tres máximas que tiene que tener un video porno para ser bueno. Cierta trama que despierta interés, el chico calentorro que quiere al otro sin ropas en su cama; tener caras de viciositos, que no tienen que ser necesariamente bonitos, aunque lo son (como demostraban los tipos de los ochenta en esas cintas con aquellas mujeres de grandes peinados y hombreras, que lo hacían tan bien con sus chillidos), y eso, la actuación. Parecer que disfrutan lo que hacen, que eso es lo que más le gusta, y ese chico lo logra. Las tomas de su cara mientras se lo clavan, sus gemidos, hacen rescatable, de entre un grupo de videos parecidos, este trabajo. Si no la han visto, vayan a: UNO SUAVE Y CALENTITO

TODO EN FAMILIA

Julio César.

RETO ACEPTADO

julio 30, 2017

EL PUNTO

   Jugando dijo que, usando las cuerdas, podría alzarse con las piernas y abrirse; no esperó que le tomaran la palabra, ni que más carajos llegaran…

SEGURO

Julio César.

LOS HORRIBLES ZOMBIS CASTORES

julio 30, 2017

PSICÓPATA AMERICANO

   Y no porque dieran miedo.

   Recién descubierto un portal donde es posible visualizar decenas de películas de horror, que me tiene como niño en heladería, pasé un buen rato el fin de semana pasado, olvidado de todo, viendo estas producciones con los sobrinos, que han heredado el gusto por lo macabro. Vimos varias, incluida las viejas cintas del Abominable Doctor Phibes, y La Noche de las Ranas, que aunque hacen reír hoy en día, tenían su pega. Así llegamos a Los Castores Zombis (e imaginen el solemne chachachachán). Soy fan de los zombis, seres brutalmente honestos en sus sentimientos e intereses, honrados, quieren carne y van por ella, sin artificios ni disimulos; no como los aburridos hombres lobos o esos despreciables vampiros con sus cientos de años vividos y siempre persiguiendo colegialas cachondas, como acotara acertadamente el señor Dean Winchester.

   De entrada imaginábamos algo que no sería muy bueno, y nos fuimos riendo mientras duraba de lo increíblemente mala que fue. En nuestra opinión, claro, es posible que otros lo vean como una obra de arte contemporáneo… pero me resulta difícil de imaginar. Eso fue un desastre que, pensándolo en frío, hasta molesta. Carajo, tienes plata para filmar algo, la cinta para hacerlo, cuentas con actores jóvenes que eran atractivos (en su mayoría), que sabían expresar emociones (algunos), unos escenarios exteriores increíbles bonitos, ¡y zombis! ¡Había zombis! Está bien, eran castores, pero también zombis. ¿Cómo terminaron con semejante mamarrachada?

   A pesar del detalle de los castores, de allí pudo surgir un buen trabajo; por ejemplo, la escena donde están rodeados en el lago, sobre una balsa, fue totalmente desperdiciada. No había que inventar mucho para crear verdadera tensión, angustia, miedo, la ansiedad en el espectador por lo que le ocurriera a algunos personajes, tres valían la pena, dos chicas (la de lentes se parece a mi sobrina, y lo comentamos), y uno de los muchachos, el que muere de la manera más tonta (detalle que molestó también). En uno de los Cuentos de la Cripta lo hicieron con una facilidad pasmosa, cuando cuatro bañistas quedan atrapados en una tabla sobre un lago donde flota una cosa como la mancha voraz, que todo se lo tragaba. Eso fue morderse las uñas todo el tiempo. En esta, incluso había tramas entre los amigos, deslealtades, que pudieron dar para mucho más. Pero todo lo filmaron como si fuera una comiquita. Imagino que alguien pensó que era humor negro, lo que explicaría la primera y la última escena, pero la verdad es que fue un producto deplorable. ¿Lo más extraño?, que los estudios UNIVERSAL lo presentaron, y era de los creadores de El Aro. Aunque cueste aceptarlo.

   Cierto es que comenzó de manera previsible, pero también ingeniosa, con dos sujetos conduciendo un camión de desechos tóxicos, dejando caer un bote de esos en un río. Como han iniciado cientos de películas del género. Pero fue la conversación entre estos dos lo que resultó llamativo:

   Mis sobrinos se rieron bastante, pero me pareció novedoso. ¡Las cosas que hablan los tipos entre sí!, eso es verdad, aunque tal grado de sinceridad sólo se da entre grandes amigos. De hecho casi se prestaba para un cuento, uno de ellos comentando que salió y tuvo sexo con un hombre, el otro deseando escuchar todos los detalles sucios, equiparando luego lo que hubo entre los otros dos con lo que ellos mismos tienen, ese tipo de cercanía y amistad. Casi como si deseara que el otro propusiera algo, ¿tal vez detener el camión y pedirle que le diera una rápida atención oral, tan sólo por curiosidad y para matar el tedio de un viaje tan largo? El modo de contarlo me hizo recordar un artículo controversial que leí una vez, un estudio sobre sexualidad que se realizó en zonas un tanto apartadas del medio oeste norteamericanos, tierra de granjeros y pueblos tipo campiranos, donde muchos hombres admitían haber tenido algo que ver, en un momento dado, con un amigo. A pesar de considerarse heterosexuales y tener familias. Cosas del momento, imagina uno. Quedó bien el momento en la película, es algo de lo que se podría hablar con otro sujeto.

   No les negaré que fue un poquitín incómodo ese inicio, con mis sobrinos ahí haciendo todo tipo de comentarios; y fue engañoso, porque la película, a partir de ahí, se fue en declive hasta terminar en un barranco. Ni les contaré lo que le pasaba a la gente mordida por los castores. Hay que verlo para creerlo. Por cierto, dos de los tipos, por motivos diferentes entre sí, se ganaban a pulso cualquier cosa que les pasara, y dónde mordió el castor a uno, bien merecido lo tenía. Pero es ese final… tan alfa y omega. Seguro que el director juraba que se la estaba comiendo.

Julio César.

LA CREMITA DE HUEVO

julio 30, 2017

VUELTAS DE LA VIDA

   -Sabrosa, ¿verdad? Saladita. Se ve que te encanta, cabrón; ¿quieres que te diga cuál es mi ingrediente secreto que le da ese sabor?

NO SE DEJA ENGAÑAR

Julio César.

GOLOSOS

julio 30, 2017

JUSTO… PERO CONCIENZUDO

   Degustando el momento…

   Ya ni se queja, ni siquiera dice algo cuando el hombre entra en su cuarto, le baja el pijama y le abre como a una papaya a la que le mete lengua. Sólo le queda gemir y estremecerse, preguntarse cómo no dejó que pasara antes con algún amigo o conocido. Tal vez porque faltó eso, que le enseñara un fogoso y experimentado cuñado que en cuanto su hermana sale viene a continuar con los juegos amatorios. El sujeto parecía no cansarse de darle trabajo a la carne. Ni de saborearla, especialmente la joven y tierna.

AMIGOS QUE SE MOLESTAN

Julio César.

EL BLOG

julio 24, 2017

PREPARANDONOS PARA LO QUE VIENE

   Ay, el blog…

   Tengo problemas con él, para llevarlo, para mantenerlo, porque estoy disgustado. Eso no me deja relajare, ni pensar con claridad. Y un Julio César molesto es un Julio César que hace infelices a todos, como bien sabe familia, amigos, conocidos, vecinos y compañeros de trabajo. No es que sea grosero o desagradable, sencillamente dejo ver que nada me importa o interesa de otros. Y eso parece ser, de por sí, ofensivo o hiriente. Jamás me ha molestado que alguien deje de hablarme, nunca, a veces hasta me hace gracia, pero otras personas no parecen tomárselo a bien. Y así ando, irritable, sarcástico y crudo, por todo.

   Me hace falta dinero. No consigo las cosas que antes daba tan alegremente por sentadas (en la era democrática, el socialismo es simplemente basura), desde quesillos a pan. En el trabajo, fuera de escuchar paja sobre revolución, guerra contra el imperialismo y constituyente, no se hace nada para lo que fuimos contratados. Hace años que no se presentan los boletines epidemiológicos, que no se elaboran los mapas de endemias; no hay datos ni tabuladores sobre problemas relacionados con sociedad y patologías, como que hay miedo de que la falta de abastecimientos médicos, y el hambre que padece el país, se refleje en ello. Porque “no hay una crisis sanitaria asistencial”, o alimentaria, lo que hay son “sensaciones”, campañas mediáticas… Y mejor lo dejo así o voy a terminar arrechándome y dejando esta entrada aquí mismo.

   Si la situación del país en manos de estos tracaleros me disgusta, lo que ocurre en el bando contrario que nos asegura quiere sacarnos de esto, es para infartarse. Ha comenzado una guerrea interna que puede llevarnos a una peligrosa división, y que nos ocurra como en el Ecuador, si al régimen le da un buen día por llamar a elecciones de verdad, y que termine ganando quien mejor cohesione a los suyos, aunque sea minoría, pero una mayor si enfrenta a unos adversarios los cuales todos hablan de salir de la crisis, del autoritarismo, de enrumbar el país… pero cada quien por su lado (o se hace lo que ellos quieren o no se hace un carajo), divididos en tres o cuatro toletes. La inteligencia cubana les ha convencido de que es la mejor estrategia, que así los cubanos en el exilio, y dentro de la isla, lograron sacudirse la dictadura castrista hace treinta años… Eso es lo que les dicen y estos fingen creérselo. En lugar de salir del régimen ya cada quien pelea para ver quién ocupa el espacio. Uno que no está desocupado porque el trabajo aún no se ha hecho.

   Esto ha ocurrido muchas veces desde que el chavismo se instaló, y ahora con esta cosa rara y deforme montada por Nicolás Maduro Moros y Diosdado Cabello (la locura sicotrópica), y nada se ha aprendido. La única ventaja es que nadie toma en serio a esta gente, Nicolás Maduro Moros, y su gobierno, se desgasta gritando que es el Presidente de Venezuela, que fue electo, que es legal, cuando lo cierto es que esa legitimidad la perdió en el momento que desconoció los resultados electorales de diciembre de 2015; ese golpe de estado lo privó de toda legalidad de origen y desde entonces padecemos un régimen de facto que día a día agranda el hueco donde se sepultaron (locura y drogas).

   Volviendo con la oposición, vivimos un eterno coito interruptus, del cual nada se saca, nada se aprende ni se consigue como no sea la frustración, la insatisfacción y le necedad de culpar a este o aquel de los resultados calamitosos, aunque todos íbamos en ese barco (y algunos gritaban “vamos rumbo el barranco del fin del mundo” y otros chillaban arrechos, “pal’ ante”). Por ello, dejaré de hablar tanto de política. De esta política de ahora, la de comiquitas. Dentro de la Mesa de la Unidad Democrática no hay quien quiera tomar la responsabilidad de decirle a las diferentes facciones que se callen, que esto o aquello se habló y esta es la estrategia que decidió la mayoría y es lo que se hará; porque entonces, ¿dónde carajo queda la democracia y el acatamiento de sus reglas, esas que juramos defender? Qué quien haga otra cosa lo hace por fuera de la Unidad. Hace falta alguien que se atreva a decir que quién quiera tienda aparte que se lo diga claramente al país, que se aparta, aunque eso debilitará la fuerza de las pegadas que se le daban al régimen. Qué cada quién cargue con sus responsabilidades, con lo que pase, si dividen a la Oposición. Punto. Falta un estadista, alguien que no quiera cabalgar olas, quedar bien con estos y aquellos (creyéndolo, porque la arrechera viene creciendo dentro de los que no somos políticos profesionales), sino que tome el peso de la situación y la resuelva, así sea hablándole feo y golpeado a un país del cual ya se quejaba Francisco de Miranda alegando que  difícilmente se podía hacer algo por culpa del “bochinche”. ¿Lo dijo Mandela o fue algo de la película Invictus?, pero allí, respondiendo las criticas de una asistente, este decía que un líder debía ir aún en contra de la mayoría si esta se equivocaba, que era su deber, y que si se inhibía por miedo, o por quedar bien, tendría que apartarse porque no sirve para la tarea encomendada.

   En fin, el blog…

   He tenido problemas con la gente que escribe algunos relatos, casi todos de malditos; le he perdido la pista a Leroy G, autor de OSCURO AMOR, que fue tan bueno, y llevaba AMA DE CASA. Ni idea de qué ha sido de él, le he enviado correos y nada. Cosa extraña, llevaba años siguiendo el espacio. K, quien lleva el popular EL PEPAZO, y la controversial SISSYBOY, se ausentó porque anda buscando repuestos para un taxi con el cual trabaja. Se la pasa en la carretera. Aunque me asegura que piensa continuarlos. Arthur, autor de LA NENA DE PAPA, tiene a un familiar enfermo, parece algo delicado, y no cuenta con tiempo ni ánimos, y sé de eso. Así que todos esos cuentos están parados. Lo siento. De Sergio, padre de DE HOMÓFOBO A PUTO, también espero noticias.

   Como no tengo cabeza para iniciar un relato nuevo (una adaptación, no soy bueno en esto del control tipo Capricornio), un amigo mío, de años y años, ha versionado un cuento mío. Aunque, la verdad, es que se lo está inventando todo. Se lo he dicho. Verán, siempre tuve mucha imaginación, y cuando estaba en el liceo, después del segundo año, sólo podía pensar en una cosa, sexo, así como los chicos a mi alrededor. E inventaba historias, algunas escritas, otras relatadas, y las contaba. Me miraban con las bocas abiertas (y hubo sus momentos extraños, una vez uno, riendo me dijo que la tenía dura, y creo que quería que lo notara; otros que cuando llegaron a sus casas se masturbaron, ¿no iba a terminar mal ese asunto?). Inventaba cuentos sobre la chica más bonita del salón, portándose toda zorrona con que alguno de ellos, o un estudiante de otro salón, o con un profesor, que la llevaba tras uno de esos muritos que tenía, y aún tiene, el Juan José Abreu en la mayoría de las aulas, y mientras dictaban una clase a ella se la clavaban.

   Eran relatos sobre gente conocida (la segunda cachetada que recibí en mi vida fue por esto; la primera fue por otro asunto; y, Dios, amé a esas muchachas). De ese tiempo escribí este cuento sobre una joven que iba para la playa y le pasaba algo en uno de los baños, una fantasía delirante que creo a todos nos gusta oír, o leer o ver cintas sobre ello. Este conocido lo recordó a lo largo de los años y ahora lo versiona, o escribe todo basándose en una idea, RECLAMO EN LA PLAYA, pero con tintes homoeróticos. A este sujeto lo conocí de esos años, y no era amigo, precisamente, de hecho inspiró (y le hizo mucha gracia cuando lo supo), un personaje de mi “novela” LUCHAS INTERNAS, el abogado de la fiscalía que aparece y conocía a Eric y Samuel, del colegio, siendo rival, en ese entonces, del primero.

   Voy a terminar con el Wincests CORRERÍAS EN BOSTON, antes de continuar con lo demás. Quiero ir finalizando lo que pueda. Aunque no he podido evitar introducir algo mío, comenzar un relato nuevo, LOS HEREDEROS, una idea que tenía tiempo dándome vueltas, una larga “novela romántica”, cosa que nunca me queda muy bien, a pesar de lo que me han dicho de las tramas de algunos de mis personajes en LUCHAS INTERNAS. Verán, necesito presentar algo mío, dedicarme a ello, ver si resulta. No lo sé, tal vez eso me quite un poco este mal sabor de boca que últimamente amarga hasta buenos momentos de intimidad.

   Por cierto, con el relato BIENVENIDOS A RÍO GRANDE, al cual le tengo el ojo puesto por varios motivos, he tenido problemas. Siempre me ha gustado el horror, esos cuentos que, al leerlos a solas, de noche, provocan un escalofrío o que la piel se ponga de gallina; pero la trama no estaba saliendo como deseaba. Una amiga (y quien lleve tiempo leyéndome sabrá qué significó y significa ella en mi vida), Alicia, me dijo que el cuento anda deshilachado, que he querido contar muchas cosas de mucha gente, de la que no se entiende por qué actúa como lo hace, tardándome demasiado en plantear los nudos de la historia, y que no he colocado ese gancho sexual que me funciona. Casi desdeñosa me dijo que sólo eso me destacaba. La muy zorra (ella sabe que es juego, es unas querida amiga, y muy parecida a mí). Aparentemente, si me guio por la evidencia, soy bueno con lo del homoerotismo, aunque mis viejos compañeros de clase opinaran lo contrario. Voy a acomodarla. Hacerla aterradora. O lo intentaré.

   Bien, veremos qué ocurre en este viejo mundo mañana. Por ahora, y aunque ya no opinaré sobre lo que hacen (esperando que alguien me pare bolas, esa gente sólo se oye a sí misma), informo sobre la actividad gruesa de esta semana. Un paro. Imagino que es coordinada por la Mesa de la Unidad Democrática; al menos eso espero:

   Pararme es casi un chiste, la administración pública está prácticamente detenida. Y el Estado. A pesar de la espantosa crisis económica, la de la salud y la parálisis que va apoderándose de todo mientras fallan carros, televisores, bombas hidroeléctricas, el Gobierno lleva año y medio en campaña electoral y hablando paja por televisión. Ninguna otra cosa. Jamás se recuperaron de la paliza de diciembre de 2015, cuando el país se los sacudió, y desde esa fecha no hacen absolutamente nada por revertir este desastre que les quitó el afecto de las mayorías. Nadie está ocupándose de los problemas, estos se acumulan, se agravan, la gente los padece, pero ellos juran que todo el mundo está contento, esperanzados, enfrentando la “agresión mediática internacional”, imbecilidades que sólo quienes cobran por repetirlo, o los socialistas en todas partes, fingen creérselo. Ellos también, me temo; ya lo expresé: drogas y demencia.

   No, no; basta de política elemental para idiotas.

DE CONSTITUYENTES Y DEMENTES

Julio César.

ASESORIA

julio 24, 2017

BANAS ILUSIONES

   A veces, agradecido, se lo baila en la cara…

   En toda vida existe un profesor o maestro que marcó un sendero, y para este chico fue su profesor de Educación Física, el rudo sujeto que les vigilaba en las prácticas de futbol. “Siempre asegúrense de explotar sus puntos fuertes, sus dones y ventajas; les será algo natural y dominarán fácilmente cualquier situación”. Y era cierto, con un trasero como el suyo, usándolo bien, el dinero le entraba a raudales en la alcancía. Muchos carajos se morían por meter más que los demás. Por ello, dos años antes, buscó al hombre para agradecérselo y brindarle un bailecito; ahora es uno de sus clientes habituales, gastándose en ello la quincena que su mujer, en casa, espera para cancelar desde la comida al alquiler.

EL NUEVO AMERICA

Julio César.

EL MUY DESCARADO

julio 24, 2017

VUELTAS DE LA VIDA

   -Todo esto es tu culpa, pana; tu debilidad, lloriqueos e impotencia para detenerme me ponen maluco.

LA CREMITA DE HUEVO

Julio César.

LOS HEREDEROS… 4

julio 22, 2017

LOS HEREDEROS                         … 3

   ¿Era raro que le gustara a los muchachos?

……

   -¡Cierra esa maldita boca que sólo sabe…! -se interrumpe y cubre esa boca, la del tipo más bajito con la suya, con fuerza, con rabia. Quiere silenciarle, callarle. Incluso lastimarle, pero no sabe cómo. Algo más que la ira le ciega y guía, y lo siente, que nada de lo que dijera, o hiciera, alteraría al otro tanto como su desapego le afectaba él.

   Bajo él, abriendo mucho los ojos por la sorpresa, la lengua del hombre entrando en su boca al tenerla abierta para negarse a aquello, Ricardo se dice que si a las mujeres nadie las entendía, a algunos carajos tampoco. Intenta empujarle, alejarle, tenían asuntos pendientes por discutir, duras palabras se habían intercambiado. Pero no puede, no con Sergio decidido a retenerle contra la cama (¡y ambos apestaban a camarones de río!, sobre su cubrecama recién cambiado antes de salir; la idea le obsesiona por alguna razón), atrapándole las muñecas con puños de hierro y subiéndole los brazos sobre la cabeza, reteniéndole, inmovilizándole. La sangre, y el genio del hombre más bajo se agitan por esa manera de tratarle. Era humillante, ofensivo que pretendiera… Lo siente, el corazón del otro hombre latiendo con intensidad en ese atractivamente bien esculpido pecho. Poderoso, con fuerza. Seguramente con rabia, pero también de pasión. Y latía contra el suyo… así como el tolete del hombre más joven, duro como un fierro, y muy caliente a pesar del ajustado, viejo y cómodo jeans con el cual regresó de la excursión. Una tranca que se apoyaba casi contra su muslo derecho, frotándose, afectando al suyo también.

   Y pierde la cabeza, cediendo a la presión, porque le gusta el sexo y pasó mucho tiempo sin tener relaciones regulares hasta la llegada del hombre (si exceptuaba su mano derecha, y esta ya estaba cansándose de una relación tan exigente), porque sentía cosas que no podría satisfacer jamás en el mundo real (enamorado de un sujeto que ni le mira), y porque había algo oscuramente excitante en ese hombre más joven, guapo (más alto, pero primero muerto a admitir que “notaba” que otros lo eran), exitoso, resuelto en la vida, que furioso le besaba y le retenía contra un cama, dominándole con impaciencia porque no le decía lo que quería escuchar. No sabe cuándo comienza a responder, a dejarle entrar, permitiendo que su propia lengua fuera al encuentro de la otra y la caricia se profundizara. Lengua contra lengua, alientos bañándoles, chupadas ruidosas.

   Cuando esa boca deja la suya, las miradas se cruzan. Sergio se ve cabreado, atormentado, excitado. Hermoso y viril, reconoce Ricardo, que tiembla al sentir los labios recorriéndole ahora la mejilla y bajando a su cuello, al tiempo que este le clava los pulgares en las caras internas de sus muñecas, disparándole aún más el pulso. Ronronea, también muy caliente.

   -Hijo de puta; eres un hijo de perra… -le oye gruñir con rabia y deseo, antes de atraparle el lóbulo de la oreja con los dientes, rastrillando, lamiendo, la caricia provocándole escalofríos hasta en la cartera, haciéndole gemir otra vez.- Debería… -le oye, decidido, soltándole las muñecas un segundo antes de alejarse, sentándosele a hojarasca sobre las caderas, una postura que presionaba de manera erótica, mirándole airadamente.- Debería… -repite bajando las manos, y Ricardo abre mucho los ojos, alarmado.

   -¡No, no, espera, no hagas eso…! -pero las manos de Sergio, quien le mira con ojos oscuros, toman los faldones de su franela y la hala de manera tajante en direcciones contrarias, rasgándola como si fuera una bata de papel.- Joder, me gustaba mi franela. –le reclama airadamente, en medio del momento y de la situación.- No puedo darme el lujo de dañar y botar ropa, ropa buena; no cuando no puedo comprar nueva. ¿Sabes cuánto pago en pensiones?, ¿ah? Y ya vienen las vacaciones de mis hijas, fechas de viajes y gastos. Estoy arruina… -sigue quejándose.

   -Coño, ¡deja de hablar! –le grita, exasperado.

   Le silencia otra vez, quitándose antes la franela propia de manera rápida y certera (sin rasgarla, piensa ceñudo el más bajito), mostrando ese torso tonificado y bien trabajado, y cayéndole encima, cubriéndole nuevamente la boca. Sus lenguas se encuentran de manera automática mientras los torsos hacen otro tanto, ardientes. Piel contra piel, machos conectándose. Cada uno siente el retumbar del corazón contrario, y casi que parecía música de alcoba. Sergio besa bien, pero Ricardo no se queda atrás, y aunque vuelve a tener las manos retenidas sobre su cabeza, al otro le gustaba ese tipo de control, que a él le “descontrolaba”, responde entusiasta al más alto.

   Sus lenguas se encuentran y enrollan, se tantean, las salivas se mezclan, los alientos los queman. Y ya el más bajito ha olvidado el incordio de subir a su cama apestando a camarones, y el disgusto por su bonita franela rasgada (bueno, casi olvidado, reponerla iba a costarle tanto cómo…). Se besan y besan, todo perdiendo importancia o gravedad. Cada lamida era eróticamente eléctrica y erizaba cada centímetro de piel, las que conectaban sin ropas ya ardían. Cuando se separan, se deja ver un hilillo de saliva espesa tendiéndose entre el par de labios húmedos. Se miran, respiraciones jadeantes. Ricardo se estremece por el brillo que ve en la otra mirada, este, reteniéndole ahora con una sola mano de hierro por las muñecas, medio ladeándose le acaricia con la mano libre los brazos, que se erizan, al tiempo que baja el rostro y comienza a besarle, lamerle y morderle el cuello, sobre el rastrojo de barba. La caricia es íntima, excitante, y todo Ricardo se estremece, su media pancita sube y se contrae, y gime mientras su torso ancho sube y baja con esfuerzo.

   -Eres un maldito hijo de… -le oye ronronear una queja, un reclamo, pero en esos momentos no podría impórtale menos, no cuando tensa los dedos de los pies dentro de los zapatos.

   Esa boca lame y muerde, la lengua recorre la piel ardiente, peluda, dejando una brillante línea de saliva, y fuego, mientras se dirige a una de las tetillas, bañándola con aliento, cubriendo el pezón con los sensuales labios, mojándolo de saliva caliente, succionándolo suavemente, obligándole a tensarse. Aumentando la intensidad de las mamadas, dándole lengüetazos, es recompensado por el arquear de espalda Ricardo, quien no puede pensar, tan sólo temblar y despegar la espalda del colchón; agita los brazos pero Sergio le retiene con más fuerza; Dios, eso se sentí tan bien.

   -Ahhh… -se le escapa, echando la cabeza hacia atrás, cundo Sergio clava suavemente los dientes en su pezón, moviendo el rostro levemente, como perrito ejercitando los colmillos en un cojín, teniéndole atrapado, halándoselo. La mano que no le retiene baja acariciándole el rostro, el cuello, el torso, y finalmente se cierra, la palma abierta, sobre su pectoral contrario. El hombre le chupa esa tetilla lleno de ganas, con fuerza, enloqueciéndole (joder, sus tetas eran tan sensibles, se queja y disfruta a un tiempo), mientras le pellizca la otra.

   -A veces no entiendo qué me gusta tanto de ti. –le gruñe Sergio, soltando aquel pezón brillante de saliva, enrojecido y erguido. Pasa a la otra tetilla y la cubre también, toda, clavándole los ojos, succionando de manera elocuente mientras lo hace.

   -Oh, sí, si… -gimotea el hombre incapaz de procesar tantas estimulaciones eróticas después de una discusión particularmente amarga, pero estaba disfrutándolo. ¿Por qué las cosas tenían que cambiar? ¿Por qué no podían seguir así, compartiendo momentos, cama y sexo? Casi lo pregunta en voz alta, pero la mente le queda en blanco cuando la mano del otro baja lentamente, casi jugando con la negra pelambre suave de su panza que se contrae bajo el tacto, rumbo a su entrepiernas, donde su güevo abulta la tela del jeans de manera elocuente, con ganas de ser tocado y mimado, y frotándose contra la áspera tela y confinado por el bóxer, torturándose sabrosamente con cada roce de las telas. Anticipando la tocada y apretada que recibirá, este casi parece estallar, soltando muchos líquidos que le mojan la pelvis.

   Y mientras le toca, atrapándole el tolete sobre la tela, en un puño, frotándolo de base a punta, Sergio le mira, jadeando, queriendo preguntarle algo, decirle otras, exigirle respuestas, añorando promesas. Pero la cara roja de Ricardo es toda la respuesta que encuentra, excitación de hombre.

   Toda esa gama de intensas emociones mal contenidas, el más bajito las notó, e interpretó, pero no tenía una respuesta diferente qué darle, así que cierra los ojos, esperando cualquier cosa, incluso que lo dejen solo en ese momento, aunque arde de ganas. Joder, ya no era un muchachito de diecisiete años de edad, en plena efervescencia sexual, cuando la brisa se lo paraba al rozarle, pero aún le gustaba el sexo. Mucho. Dos divorcios, una fea separación concubinal, todos los problemas económicos del mundo, la presión de equilibrar cuentas y el estrés de su trabajo no habían logrado menguar su gusto por aquello, aunque fuera ahora menos arrojado u osado. No había tiempo para ir a citas, a tascas o reuniones. Apenas se podía vivir, o respirar. Por eso le gustaba, y se asía con fuerza, cuando el momento se daba, o llegaba, como ocurriera con Sergio en aquel gimnasio. Ahora, cualquier cosa podría pasar. Sabe que está fallando a una prueba que el otro le hace, pero no le queda de otra. Lo cierto era que… no le gustaba mentir, siempre le había sabido mal. Claro que callar cosas, no decirlas, no lo veía como tal.

   -Ahhh… -se le escapa, y una sonrisa que mucha gente encontraría pícara y sexy, y muchos otros bonita, se extiende por su cara de parpados abajo cuando los dedos del otro le abren el pantalón y bajan el cierre, metiendo un mano, atrapándole y apretándole sobre el bóxer. El tolete le pulsa de ganas ante la caricia. Joder, si, se lo iba a sacar y… habría fiesta. No puede pensar más porque tan sólo se arquea, rígido, dejándose llevar nada más comenzar Sergio un aprieta y afloja de sus dedos, meciendo el puño. Oh, Dios, quiere tanto eso…

   Sergio, por su parte, parecía disgustado, perturbado. Frustrado. Si, esa era la palabra; no decía nada, no preguntaba absolutamente nada, directamente, y la respuesta que recibía era la que más odiaba, porque le dolía. Coño, ¿cómo había pasado eso? ¿Cómo se involucró, de todas las personas del mundo que podrían encontrarle agradable, o atractivo, tanto como para intentar pelear por él, justo con uno sujeto que no quería nada? ¿Cómo terminó interesándose en ese tipo bajito, maduro y totalmente indiferente a sus… sentimientos? Y la sola palabra, ponerle nombre, le asusta, le abruma. E irrita. Quisiera irse, gritarle que es un maldito idiota egoísta, mandarlo para el coño de su madre, pero… Su mano, rodeando el pulsante güevo del otro, que siempre respondía así a cualquier signo de interés, se sentía demasiado bien. Y pensar que hubo un tiempo cuando le asustaba aquello, el impulso que a veces le embargó en momentos muy dados, como en el colegio y un compañero de clases se cambiaba de ropas en Educación Física, cuando en ello veía el sendero de un camino que temía tomar, a los quince años, dieciocho; pensarlo, quererlo, soñando en su cama, a veces, con que era mamado por un amigo del liceo o un guapo vecino de la cuadra donde creció. Todas las veces que soñó, masturbándose, a solas con su conciencia y sus miedos, con ser pillado por un tipo en el patio de la casa; uno que le tragaba el güevo entre ronroneos. Y al que luego se lo pegaba, que le metía el hinchado tronco en un culo apretado mientras escuchaba la voz gimiente de un hombre diciendo lo mucho que lo disfrutaba.

    Años de miedo, de no conocerse, de temer facetas de su carácter. No quería ser gay, se decía, aspiraba a lo que deseaban todos. Ser como todos. Ahora, más adulto, más en paz consigo mismo, aunque todavía algo oculto a los demás, podía permitirse, de tarde en tarde, sentirlo, el placer que experimentaba al apretárselo así a otro hombre, su tranca, una dura, caliente contra su palma, pulsante. Y, para colmo, le gustaba, mucho, apretar la de Ricardo… Del cual sabía cómo le gustaba que se lo hiciera. Frotándolo con  mano firme de base a punta, aplasta el ojete, algo babeante ya, con su pulgar, presionando, viéndole estremecerse, con la cara muy roja, oyéndole gemir bajito. Y es todo lo que puede abarcar o afrontar del ingrato amante, por el momento; mandándolo todo al coño, incluida su rabia con el chichón de piso ese, libra la barra de su bóxer, sonriendo, jadeando, conteniendo la respiración por un segundo. Maravillado como cada vez que lo hace.

   Una cosa que le sorprendió de Ricardo, la primera vez, en aquel gimnasio (fuera de ese culo apretadito y sedoso que daba tales haladas), fue el tamaño de su tolete. Al verlo en los vestuarios, sin la franela, mostrando ese torso tan ancho y velludo en un sujeto algo bajito, todas sus hormonas se dispararon de manera automática entrando en modo alfa. La visión del sujeto bajito, algo redondillo, de manos chicas y dedos cortos le hizo darse golpes mentales en el pecho, tipo Tarzán. Eran brazos que él podría abarcar, desde atrás, los suyos, que eran más largos, rodeándole, atrapándole. Sometiéndole. Y sí, eso fue cierto, en parte, pero Ricardo resultó no ser totalmente “corto” por todos sus lados.

   -Es la ley de la escuadra. –le dijo después, cara muy seria aunque la picardía brillaba en sus pupilas, mientras tomaba un oscuro y cremoso café con leche, saboreando un cruasán de queso y mantequilla.- En relación a las figuras geométricas, los tipos grandes la tienen corta, los chicos las tenemos largas. –eso le hizo reír, mucho, no de burla sino de diversión, de felicidad.

   -Seguro que te has pasado la vida exponiendo esa teoría.

   -Y defendiéndola con garras y colmillos. –le guiñó el ojo, con complicidad y travesura, provocándole cierto calor interno que debió advertirle que todo aquello podría llevarle a mucho más.- Y a los más reacios a aceptarlo, se los demostré. Lo ven en toda su gloria y… -bailoteó las cejas. Haciéndole reír más.

   -Si, apuesto que lo has enseñándolo mucho, tan sólo para demostrar el punto.

   -Oye, creo en la experimentación para demostrar los hechos. Jamás pido que me crean porque lo digo, o lo creo yo. Que se convenzan. –afirmó y ambos rieron, mirándose, encontrándose guapos.

   Dios, todo había comenzando tan bien…

   Casi rabioso acerca el rostro a esa verga blanco rojiza, surcada de venas, grande realmente, quemando al velludo tipo con el aliento mientras baja, sonriendo a pesar de todo al sentirle tensarse y gemir quedo, de anticipación, y frota la nariz y labios del pulsante tronco venoso, besándolo ruidosamente, una y otra vez, ganándose el escucharle casi lloriquear. Si, iba  chupársela, a tragársela toda; luego le ahogaría con la suya, metiéndosela hasta el estómago. Y, finalmente, le cogería duro, con fuerza. Le haría lloriquear y suplicar por más. Le… castigaría de alguna manera, piensa confuso, repartiendo besos lentos y mordelones sobre el mojado glande, tragándolo tan sólo para…

   -Hummm… -lloriquea, efectivamente, Ricardo, dejándose hacer.

……

   Un segundo antes de presenciar, en primera fila, el mayor y más colosal fracaso de toda su vida profesional, desde la ventana por donde también miraba, con disgusto, el día de mierda sobre ese lugar de mala muerte, otro hombre alto y ancho, fornido pero no obeso, todo músculos y poder físico (dado su trabajo), brazos tatuados, todo él velludo, aunque no tanto como Ricardo Amaya, también pensaba en sexo. En lo que quería hacerle al muchacho que había entrado poco antes en la habitación. Eran pensamientos lujuriosos, cálidos, sabrosos y explícitamente eróticos los que embargaban a Elías Rodríguez, lo único bueno desde que estaba allí, que murieron amargamente junto a una anciana en un callejón maloliente. Y lo presenciaría todo desde esa ventana…

CONTINÚA…

LOS HEREDEROS… 5

Julio César.

VUELTAS DE LA VIDA

julio 22, 2017

BUENO ES EL CULANTRO, ¿PERO TANTO?

   Se molestó con su papá por obligarle practicar un deporte de equipo… Ahora, en la gloria, ¡se siente tan agradecido!

EL MUY DESCARADO

Julio César.

BUSCANDO LO VITAL

julio 22, 2017

UN RECIBIMIENTO ORDINARIO…

   Un lugar muy especial…

   Ríen emergiendo de las aguas donde habían estado jugando como enormes, musculosos y sexy niños grandes que se tocaban luchando y se refregaban ante las sonrientes miradas de los presentes. Así como antes, orgullosos de sus cuerpos y éxito laboral, ahora también se sentían felices de exhibirse ante los presentes, hombres y mujeres, que disfrutaban ver el agua corriendo por sus espaldas, los bañadores mojados, las telas en sus culos tersos que atraían tantas manos a darles nalgadas juguetonas al pasar, algo que siempre los hacían reír felices en esta nueva realidad. Tiempo atrás, cada uno de ellos competía por llegar a vicepresidente de la compañía de telefonía más grande de la Costa Este, usando todos sus recursos, aún intimidando a ejecutivos más bajitos, arrollándolos con su agresiva y sensual masculinidad, o  llegando a sus esposas. Pero tuvieron mala suerte, en dos cosas…

   Para el mismo cargo competía una mujer decidida, una que, dejada un tanto de lado porque quienes decidían también eran hombres, hizo la maldad; ella conocía la ubicación de ese conjunto hotelero, en esa isla, y los convenció de sostener allí el retiro empresarial que la firma exigía, sin sus novias y amantes, y a estos les pareció genial. Mar, sol, piscina, bañadores, buenos cuerpos y muchas nenas… eso pensaron.

   Pronto, bajo el sol, con bebidas azuladas sabor a mental, cuartos con sonidos relajantes, fueron desestresándose, nada les parecía muy serio o grave. Querían dormir mucho, comer, jugar, pasar horas en el gym con otros tíos acuerpados. Vivir sin camisas, más tarde sin pantalones, sólo en bañadores, corriendo los tres por la arena de la playa, jugando con los jóvenes, fornidos y hermosos nativos que los alzaban en peso, les palmeaban los culos o los derribaban de espalda en las arenas y jugaban a “preñarlos”. O con otros turistas, chicos bronceados, tetones y guapos, que usaban diminutas y apretadas tangas que les sorprendieron y sonrojaron un poco, tíos que entre ellos vivían como abrazados. Los días se alargaban y disfrutaban de la nada, en medio de bebidas azuladas y audífonos que los nativos les prestaban para escuchar sonidos relajantes, donde les parecía escuchar que no valía la pena esforzarse tanto, tan sólo ser bellos y saludables. Llegaron luego aquellos que repetían que no había nada mejor que la compañía de otros hombres como ellos, que había belleza en la desnudez masculina, que se sentía bien ser cariñoso con los amigos, tocando, acariciando, mordisqueando o lamiendo. Les resultaba extraño, peros bueno.

   ¿Cómo terminaron los tres en un  cuarto, compartiendo una enorme cama donde jugaban con almohadas, se abrazaban, tocaban, y a veces se mordían juguetonamente o lamian? No quedaba claro, ni cuando comenzaron los besos, o el más alto y fornido de ellos a pedir chucho, como tremendo puto hambriento, siempre deseando tener ocupados su boca y su culo; prácticamente deseando dormir así, ensartado, hasta sentir las leches estallando y cubriéndole.

  Y, bíblicamente, conocieron a otros chicos, jugando en la piscina, al vóleibol en la playa; a nativos y turistas que tampoco se iban, todos en fogatas en la arena, cada uno de ellos tres, en cuatro patas, recibiendo más muestras de cariño rudo y duro, mientras gemían y reían, felices de estar vivos en ese paraíso, olvidando todo lo demás. Lejos de esa ciudad donde una ex socia era vicepresidenta y esclava de una gran empresa de telefonía.

Julio César.

HACIA EL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA…

julio 22, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

   Designado inconstitucionalmente a dedo por un jefe político al cual le juraron lealtad en un show televisivo…  ¡Por televisión, ¿a quién se le ocurrió?!

   Bien, mañana hay otra concentración, posiblemente asista, aunque no me está gustando para nada el aire que recorre a la Oposición, de “ya se hizo la tarea, ahora a cobrar”, sin salir de esta gente todavía, y menos eso de que el Gobierno quiera desbaratar la Unidad y tanta gente dentro de ella se aboque a la tarea.

   Como sea, creo que voy a continuar asistiendo a marchas sin opinar tanto al respecto, porque para ello tendría que escuchar noticias, leerlas, y la verdad es que irrita. No toda la basura y necedad que sale de las bocas de los capitoste del Gobierno, quienes gordos y mofletudos, respirando como asmáticos antes de un ataque cardiaco por la mórbida obesidad que padecen, dicen que aunque “se mueran de hambre” no entregan la soberanía, y eso después de convertirnos en paraíso de drogas, entregar la Zona en Reclamación, cedular a la lata a sujetos peligroso porque iban a votar por el “comandante eterno” (¡tienen una mala memoria!), e intentar otra tracalería para venderle parte de PDVSA a los rusos, sin detenerse ante ningún acto de traición si eso les aporta unos cuantos centavos más. No, mi molestia es con la Oposición, y para no terminar mandándolos para el carajo (e inhibiéndome y dejando de participar, que es lo que se busca, desmotivar al país que se opone a la autocracia), lo mejor es continuar asistiendo a las convocatorias sin escucharles hablar paja.

   Cada quien puede tener sus razones, su manera de ver las cosas, y desear expresarlas y que se implementen, pero esta guerra es de resistencia unida, como los españoles a la muerte de Franco, o los chilenos después de la renuncia de Pinochet, todos alrededor de un sólo fin político para derrotarles, electoralmente, legalmente, y luego cada quien buscando su espacio (la diferencia entre estadistas y políticos, y de estos últimos siempre hemos padecido). Aquí, sin sacarlos todavía, cada quien quiere imponer su manera de ver el mundo, “se hace como digo yo o esta vaina la acabo yo”. Posiblemente, como ocurría en tiempos del Difunto, el régimen les ha hecho creer que ya todo está listo, que peleen como zamuros por los restos (nada se aprendió de las elecciones en Ecuador, como que nada se aprende nunca).

   Como no terminemos como los cubanos, viendo pasar los años soñando con un régimen que está por caer, listo, a punto, maduro para el golpe contra el piso desde que la Unión Soviética se hundió, y todavía ahí siguen, por incapaces de coordinar una estrategia que les garantizara primero la salida del opresor, en calidad de lo que fuera, pero fuera del control de las armas y de la hacienda pública. Y de ese ejemplo parece que nadie aprende. Tampoco.

   Mañana iremos a las sede del Tribunal Supremo de Justicia, ¿llegaremos?, quién sabe. Pero ojalá alguien de esos que habla y es escuchado alce la voz hacia ese edificio, asiento de todo vicio y violación de la Constitución de Venezuela, y pregunte por que el país pasa hambre después de doce años de bonanza de petrodólares por el excedente de los precios del petróleo, de todos los préstamos pedidos a los chinos, de la venta de bonos de PDVSA y del uso de las reservas internacionales; exigiéndoseles que dejen de hablar tantas tonterías y le expliquen a Venezuela quién se robó toda esa plata que nos hace falta para alimentos y medicinas, para dotar hospitales y arreglar calles. Qué respondan a quiénes protegen, mientras engordan viciosamente al tiempo que los venezolanos escarban en los desperdicios y pelean con perros por pellejos en los basureros. Qué dejen de hablar de golpes, de conspiraciones, de desacatos y respondan quien se robó los reales de Venezuela hundiéndonos en la miseria, el desabastecimiento y la inflación. Que ya no queremos escucharle decir más necedades, que el país, en esta hora de drama humanitario lo que necesita son respuesta y la cabeza de los culpables, de esos que señaló el 6 de diciembre de 2015.

   Hay que ir simplificando losa temas de la lucha, señalando lo que le importa saber a la mayoría, sin mucha retórica sobre democracia y constitucionalidad. Tan sólo eso: “Maikel Moreno, deja de hablar bolserías y dinos quién se robó todo y por qué no está preso ya”.

ANTONIO LEDEZMA Y LEOPOLDO LOPEZ ENCANADOS… DE NUEVO

Julio César.