Archive for 31 octubre 2017

PELIGROS DE LAS NANOTECNOLOGIAS

octubre 31, 2017

PARTICIPACION DE PRESUPUESTOS

   Ya estaba cogido en la trampa…

   Se estremece y gimotea angustiado, furioso, desesperado… por lo mucho que le gusta ese abrazo de látex, las apretadas y sobadas que el traje da a su cuerpo, estimulándolo. Penetrando en sus interioridades, cambiándole, excitando zonas que nunca imaginó, y que ahora parecían pedir… cosas, comenzando por dedos. El joven atleta entiende, tarde, el error que cometió al probarse el traje que diseñaba su compañero de cuarto, cerebrito, nerd y gay, del cual abusaba para que arreglara todo en el cuarto y le ayudara con la tarea. Está a punto de caramelo, de estallar por los latidos que el traje provoca en su interior, e intuye que en cuanto pase todo habrá acabado. O comenzado. Lo sospecha viendo a su compañero preparar un lubricante orgánico, mientras se despoja de las ropas, mirándole con ganas el ojete hambriento…

Julio César.

RECLUTAMIENTO

octubre 31, 2017

TIEMPO DETENIDO

   Bryan Hawn, puro talento, ¿no?

   Amigo, ¿terminaste tus estudios superiores y sigues sin saber qué hacer con tu vida? Visítanos en California, tierra de sol, playas y bellezas, te ofrecemos la oportunidad de formar parte de nuestra familia de salvavidas. Buscamos líderes, conductores, agresivos machos para capitanear a la tropa. Contamos con muchos miembros fuertes físicamente, bien constituidos, capaces de todo, de cumplir y satisfacer cualquier orden pero necesitados de la conducción de alfas que los controlen con manos firmes y les enseñen su lugar. Ven, se mueren por conocerte. Tienen mucho que ofrecerte en todas esas largas guardias de noche y las de fines de semana. Les urge en verdad ser manejados, adiestrados, someterse a quien sepa lo que deba hacerse; tanto que arden de ganas. 

APUROS ANTE SANTA

Julio César.

DIAS DE COMPARTIR

octubre 31, 2017

JUGUETONES BAJO EL SOL

   Si, el hilillo los moja…

   Riendo algo burlones, los jóvenes y gañanes pescadores miran a la parejita recién llegada de Caracas. Ya los conocen, dentro de poco, después de que hablaran en tonos mimosos y caminaran un rato por la arena, tomados de las manos como enamorados, sonriendo beatifico se acercarían a ellos, los chicos de la zona, y el carajo les diría:

   -Mi esposa y yo queremos machos, ¿alguno se interesa?

   Y los que estuvieran presente, dos, tres o cuatro, se irían con ellos a una pieza cercana y habría fiesta. Había algo realmente caliente en ver al tipo, al terminar la faena y todavía goteándole atrás, meter la cara entre las piernas de su mujer y beberse lo que quedaba del encuentro. Y a ella gimiendo diciéndole cuánto lo amaba. Cosas de parejas.

DIETA

Julio César.

ADIOS, SEÑOR CARLOS MOREAN

octubre 31, 2017

LA HIJA DE NADIE

   Si, una gran pérdida…

   ¿Por qué es tan linda a nuestros oídos la música “vieja”, la que conocemos?, porque nos transporta en la nostalgia. ¿Que qué es eso?, recordar cuando se tenía catorce años y se bebía a escondidas, y habían amigos que eran graciosos, decían y cometían locuras y estar con ellos, ser aceptado, era maravilloso; y llegaba esa primera gente que te gustaba para algo mas, que te hacía temblar con ganas de tocar y sentir, sorprendiéndote cuando respondían que sí, que tú también le gustabas, en una fiesta de fin de año, o un cumpleaños del liceo. Hay tonada, estilos, letras que nos recuerdan cuando bailábamos emocionados pensando en ir a otro lugar más apartado. O cuando ya besabas y te tocaban al compás de la música. Esa es la magia de la nostalgia.

   No creo que todo tiempo pasado fuera mejor, lo que ocurre es que esos recuerdos quedan expurgados por la memoria; todo parece que era más simple, nada de las angustias del adulto nos atormentaba. Generalmente evocamos un instante cuando pasábamos un buen rato, la vida se abría incierta como una promesa frente a nuestros ojos, para que ocurriera cualquier cosa, imaginábamos que únicamente buenas, que nos comeríamos el mundo. Éxito, felicidad, esa era la promesa. Y estaban todos, padres, abuelos, todos aún vigorosos, sanos, fuertes.

   Es por esto que cuando, décadas más tarde, se escucha que viene Fulano, Zutana, que se reunirá nuevamente el grupo tal, uno se emociona y quiere verlos, porque se puede, por un instante, en el tiempo viajar. Es cierto. Y reír, aplaudir, cantar y bailar con el ayer. Fuera de eso, los temas que evocamos generalmente nos gustaron por algo, por calidad, por todo lo que expresaban, y eso me pasó con el señor Carlos Moreán, su generación y su trabajo, el cual acaba de fallecer hace poco, el 24 de este mes, a los setenta años de edad, después de haber estado algo enfermo, Alzhéimer.

   Carlos Roberto Moreán Corothie, mexicano de nacimiento, nacionalizado de niño como venezolano, fue y es tan criollo y tradicional como nuestras hallacas. Comenzó su vida artística en los años sesenta del siglo pasado, con  Los Darts. Con ellos recorrió, exitosamente, toda Venezuela, el Caribe y destacó aún en Estados Unidos. Su vida artística fue larga, dilatada, exitosa, y en los regresos, las salas se llenaban. También le recuerdo por esto, cuando formó parte del grupo Medioevo (amaba a esa gente), aunque es mucho más reciente:

   El señor Moreán es una de esas caras, nombres y legados con los que crecí, aunque muy anterior a mi época; pero que conocí en domingos por las tardes de regreso de la playa, con mi familia, papá condiciendo, mamá colocando los casette, mis hermanos y yo adormilados en los asientos traseros.

   Un día, a una edad que ni recuerdo, de los 007, escuche El Último Beso, y supe que las canciones tenían temas, una trama, y aquella era hermoso, de amor, felicidad compartida, de pena, abandono y esperanza futura. Años más tarde, esos temas los cantábamos a capela en las escaleras del liceo, cuando nos hacíamos los interesantes entre nosotros, los muchachos, y nos pavoneábamos frente a las muchachas. Y estaban presente en todas esas reuniones donde saltamos con aquellas notas pop de música traducida de otras latitudes (ignoraba que muchas eran inglesas, ni siquiera norteamericanas), para terminar semi abrazados, algo avanzadas la noche, cuando los papás de la casa de la fiesta se retiraban a sus cuartos y nos dejaban por nuestra cuenta.

   El Último Beso, de los 007, es un tema de rocola indiscutiblemente, y el tema de más arriba, de Los Darts, con el señor Carlos Moreán a la cabeza, es otro. De tener la rocola en la sala de mi apartamento, los tendría allí, entre los preferidos, porque fueron parte de mí; vivencias, experiencias y buenos momentos.

   Gracias, señor Moreán, su existencia fue una de esas que hacen la diferencia.

Julio César.

EL CAMBIO… 29

octubre 31, 2017

EL CAMBIO                         … 28

   Basado en una idea QUE NO ES MIA. Es una adaptación. No digo más, por ahora, no contacto aún al autor. Es un cuento de los que llaman de lenta construcción.

   Tan suplicante, tan necesitado…

……

   -Ohhh… -estalla ruidoso el joven marine, su verga enrojeciéndose y alzándose en respuesta. Le avergüenza por un segundo, pero… bien, era algo médico, ¿no? Ese hombre iba a ayudarle. Un momento, ¿eso lo piensa, o se lo dice Larry y lo asimila como propio?

   -…Te ayudaré. –el médico parece terminar de comentar algo, mirándole, sonriendo, la verga abultándole el mono deportivo camuflajeado que lleva esa mañana pues pensaba ejercitarse con el marine, decidiendo comenzar antes del desayuno, aparentemente. Sacándole y metiéndole el dedo del culo, flexionándolo hacia arriba, rosándole las paredes del recto que sabe muy sensibilizadas por el coctel mágico del enema. El redondo anillo se cierra salvajemente sobre sus falanges, los labios depilados de ese esfínter entrando y saliendo mientras lo empuja y lo saca.

   -Ahhh… -es todo lo que puede hacer Jeffrey, chillar, recorrido por un calor, una lujuria y un placer intenso, dominante; desesperante, porque mientras más le meten ese dedo por el culo, mas se le agita este. Más le pica.- ¡Ohhh! -chilla de éxtasis cuando el dedo sale para regresar acompañado de otro, que forzan un poco su entrada al meterse uno junto al otro, flexionados ambos hacia arriba, extendiéndose luego y tijereándole adentro.- Hummm… hummm… -no puede contener los gemidos de cachondeo mientras abre y cierra sus labios. En la cara y los de abajo.

   -Si, parece se creó una conexión entre la manipulación anal y las erecciones. –le informa Larry, sonriéndole, alzando la mano libre y atrapándole la verga tiesa, dura, caliente y pulsante, subiendo y bajando dos veces su puño, masturbándole.

   -Ohhh, Dios… -chilla incapaz de contenerse, aferrándose fuerte a la mesa, y sin recato alza un poco sus nalgas, meciendo el agujero al compás del vaivén de esos dedos, necesitándolos.- No, no… -lloriquea sin pudor, mendicante, cuando su verga es dejada sola y los dedos salen de su culo.

   -Espera, debo confirmar esto. –responde Larry, medio ladeándose sobre la silla, abriendo una de aquellas gavetas del escritorio que parecía ocultar tantas vainas. Saca algo largo, delgado y curvo, más abultando en un extremo, oculto en papel de esterilizado. Lo desenvuelve y el marine pestañea. Eso le parece algo que los médicos usan en las mujeres en sus exámenes ginecológicos.- Debo revisarte más a fondo. –ronronea el hombre, mostrándole ese especulo de cristal y delgado como medio meñique, que termina en una brillante bolita de cristal en su punta.

   -Larry, yo… -el marine gimotea, sintiendo su culo ardiendo, bañado con algo cálido que le baja, el esfínter tembloroso.

   -Calma, resolveremos esto, marine. –le asegura, como si hablara de un tema médico, frotando la redonda y fría punta en su entrada, empujando un poco.

   -Ohhh… -Jeffrey se tensa al sentir ese juego, ese toqueteo, la caricia suave. Y la punta empuja, mete los labios de su agujero y penetra, lentamente, recorriéndole las entrañas.- ¡Oh, Dios! –grita de nuevo, notando los espasmos de su recto que quieren frotarse y atrapar esa vaina que sale y entra un poco, la punta rozándole, metiéndosele bastante, hacia arriba. Y le golpea suavemente en la próstata.- ¡Ahhh! –chilla con la cara congestionada, su enorme corpachón todo rojo.

   Larry sonríe mordiéndose el labio inferior, su mano cerrada en la base de cristal, metiendo y sacando un poco el delgado instrumento que entra y sale del masculino culo cerrado, que lo hala. Lo empuja y empuja, como médico sabe ubicar ciertas cosas, pero… Dejándoselo enterrado, soltando la base, disfruta del espectáculo de ese culo atrapándolo, manteniéndolo fijo.

   -Por favor, Larry… -lloriquea nuevamente el otro, mirándole, respiración muy pesada, su torso poderoso subiendo y bajando con esfuerzo, loco de lujuria y goce, necesitado de más.

   -Calma, marine, no se puede apresurar la mano de la ciencia. –se burla, tomando nuevamente la base del espéculo y comenzando a meterlo más, buscando, vigilándole el rostro, dándole en otro punto, viéndole enrojecer feo, abrir mucho ojos y boca, flexionando los dedos de los pies, tan tenso que se congela sin mover el culo. Si, justo ahí. Saca y mete, dos o tres centímetros, el adminiculo de cristal, dándole con la roma y redonda punta en aquel punto, y de la verga del gimiente y lloriqueante Jeffrey escapa un mar de líquidos, unos que atrapa con su boca, goloso, cerrando los labios sobre el ojete y chupando. Succiona ruidosamente, provocándole más gemidos al chico. Alza el rostro y todavía relamiéndose, le mira.- Sabe tan rico, ¿verdad? –y sin esperar respuesta, clava el especulo, lo fija en ese punto y lo rota de un lado al otro, frotándoselo.

   Jeffrey teme que morirá de lujuria y calenturas, siente que su culo está aún más mojado, ardiendo totalmente, mientras la verga parece que va a estallarle. Chilla cuando el espéculo, desesperantemente lento, abandona su culo, la redonda bolita de cristal tardando en salir mientras hala y hala los labios de su culo, juguetonamente. Lo necesita, pero ahora confía en que Larry lo sabe y hará lo necesario, aunque no imagina qué otra cosa puede calmarle como no sea… Y traga nada más pensarlo, pero si, ¡necesitaba de uno de sus dos consoladores!

   -Hummm… -estalla otra vez. Algo le quema bajo las bolas, algo titila y azota su culo tembloroso, algo suave, caliente, húmedo. Una lengua que lo lame, roza y azota. Su culo se abre de manera automática.- Ahhh… -chilla feo cuando la boca de Larry se cierre sobre su agujero, y no le parece que sea sucio o asqueroso, como pensaba antes; tan sólo delira cuando esa lengua se le mete, reptante, móvil, mojada, lamiendo, cogiéndole, estimulando cada terminación nerviosa presente.

   El joven gimotea, se estremece y tensa; sube y baja su culo contra esa boca golosa. Eso le encanta, una lengua en el culo era la dicha, pero…

   -Joder, parece que necesitas algo más. –oye la voz de Larry, como respondiéndole. Le ve ponerse de pie, los ojos le caen sobre la barra que alza el mono.- Necesitas de esto… -le dice mientras libera su verga tiesa y rojiza, húmeda, que pulsa de ganas.

CONTINÚA … 30

Julio César.

MOMENTOS DE SANA EVASION

octubre 31, 2017

PRIMERO EL OJO QUE LA BARRIGA

   Cuándo hace falta, hace falta…

   ¿Qué hacia aquel súper macho por las tardes, después del almuerzo? Cansado de mantener la postura frente a los amigos, mujeres de la fábrica (que esperaban que las atacara y enamorara), y su propia esposa, se daba una escapada para dejar salir su flor interna, para que llevara sol un rato y se bañara de rocío. O de esperma. Nunca se dejaba ver, pero ya muchos en aquel oscuro sanitario del centro comercial sabían que había un tipo que todas las tragaba, y acudían, gay, héteros o curiosos, como moscas a la miel. Siempre era bueno saber dónde se movía y divertía un chupador de aquello. Era lo ideal, unos querían ser exprimidos, el otro exprimir todas las que pudiera o necesitara antes de regresar a su existencia de macho duro entre los rudos.

Julio César.

AVORAZADO

octubre 31, 2017

MUCHACHO OCIOSO

   El muy hijo de perra; no sólo tenía que llevarle, todos los días, sino darle también una buena dosis de proteínas antes de que fuera a ejercitarse.

NOCHES DE HALLOWEEN

Julio César.

TODO LISTO PARA EL HALLOWEEN

octubre 31, 2017

LOS PELIGROSOS 15 MINUTOS DE FAMA

   Diablos y diablas, usen sus hechizos y que el infierno se vuelva un paraíso…

   No suelo ir a esas fiestas, jamás me disfrazo (va contra mi dignidad), y hacerlo por esta festividad, menos. Tengo amigos que lo celebran, o celebraban, cuando se podía, no por seguir modas gringas sino por la razón de siempre: una excusa para reunirse, comer, beber, bailar y reír, y hasta compitiendo por ver quien se veía mejor. Me agrada la idea del Halloween, un día cuando los espíritus y demonios pueden caminar por el mundo y la gente se disfraza para confundirles y estar a salvo, eso si me gusta. Celebro este día dándome banquete con películas de horror, siempre lo hice, estando solo, cuando vivía con alguien más, y ahora con los sobrinos que aman el terror, a las tres nenas nos les asusta nada. Será mañana un día de visita, llegaran Freddy Krueger, Jason Voorhees, aún Michael Myers será bienvenido. El Aro aparecerá, La Trampa del Diablo y El Fotógrafo también. Y los zombis, mis preferidos. Igualmente será el día de Hannibal y de otros aterradores dementes. Eso siempre divierte.

DE CUATRO, CUATRO!!!

Julio César.

TROPAS CASERAS

octubre 31, 2017

TURISMO Y RESOLUCION

   También las milicias de supremacía blanca reclutan chicos, ofreciendo sus mejores armas para convencerlos de abandonar todo y servirles en esos montes.

PELIGRO

Julio César.

 

REMUNERACION

octubre 31, 2017

TRAUMAS

   Trabajando por lo que se quiere…

   Escucharle jadear es música en sus oídos, sentirlo temblar agradecido en su mano es mágico, sentir la chorreada caliente en la cara es la dicha, el olor a macho mareándole se siente a gloria, es vida el sabor sobre su lengua, que traga y todavía relame. De allí su cara de ensueño, de gozo, de satisfacción. La realización de un guapo chico que recibe al final su recompensa, una que no se cansa de saborear y buscar. Podía, lo sabía, vivir haciendo eso en todo momento.

Julio César.

PARA QUE RESPETE AL AMIGO

octubre 31, 2017

EN LA DEFENSA DE SU MARIDO

   -Toma, toma, por zorra…

  La mujer grita y se estremece, humillada, asaltada por ese hombre que le hacia esas cosas en la calle, frente al bar donde tomaba un trago con un amigo, un sujeto amable que la escuchaba, que la llamaba hermosa, que decía que ella valía mucho, no como hacía el bruto de su marido, que vivía en parrandas con sus amigos, o de putas, paseándoselas por la cara, sin atenderla en la cama, a ella, la legal. Y ahora llegaba ese sujeto, el mejor amigo de su marido, que corrió al “amigo de ella” y la sacó del bar arrastrándola por el cabello y un brazo, llamándola puta en todo momento. Abrumada, notando que todos los hombres se volvían a mirar qué estaba ocurriendo, por un segundo no supo responder. ¿Quién se creía ese tipo?, no podía tratarla así. Pero lo hizo, la arrastró frente a todos, exhibiéndola en la calle, gritando que era una perdida que engañaba a su marido, y los hombres presentes la miraron con desprecio, llamándola zorra.

   -Déjame en paz, carajo, ¡no te meta en mis asuntos! –le gritó desesperada,  sintiéndose atrapada en una pesadilla.

   -¿Qué, tus asuntos son buscar maridos en la calle? ¿Tanto te pica el coño? –fue la respuesta soez y brutal, y arrancándole las ropas la expuso a todas esas miradas.

   La mujer se revolvía aterrada, deseando escapar antes de que todo escapar de control, antes de verse… Gritó feo cuando ese tipo la obligó a darle la espalda, para que todos vieran el justo castigo que recibía la mujer en falta, clavándosela por la vagina.

   -Ahhh… -chilló, llorando completamente humillada, sus tetas duras, los ronroneos escapando de sus labios mientras el sujeto le daba y le daba, sabiendo que tenía el coño caliente y mojado por todo el tiempo que no había sido tocada, todo sazonado por el sonido del choque de sus nalgas contra esa pelvis cuando buscaba más de esa dura barra que se abría camino, cálida y pulsante, en su alma de dama algo solitaria y mal amada.

   -Tan puta. –le gruñe el buen amigo de su marido al oído.- Pero voy a curarte esas ganas, así tenga que pedirle ayuda a uno a dos de estos sujetos.

   Aúlla cuando un mar de jugos bañaban su vulva, mareada de ganas, sus tetas apretadas, su culo ocupado ahora, mientras le daban duro, oyendo a esos tipos decir que sí, que quieren ayudar a curar a la malvada, mientras ansiosos dedos juegan con su concha antes de que estalle en el primero de los intensos orgasmos que alcanzará aquella tarde en la calle.

Julio César.

NOTA: Es sólo un cuento, ¿okay?

MARY, LA GUERRA Y EL HIJO DE LUCIFER; 21×12 – 22×12 – 23×12

octubre 31, 2017

SOBRE DEAN; 11×12

   La vieja tradición de hacernos sufrir…

   Si alteró ver la muerte de las mujeres Banes, Tasha y Alicia, en el episodio anterior, lo del siguiente fue mucho, pero que mucho peor, la muerte de Eileen Leahy, la cuasi novia que ya soñábamos para Sam. Otra fémina que perece en este programa de hombres. Y que capítulo fue este, Algo sobre Mary, el vigésimo primero; sus últimos minutos parecían el final de temporada de series menos intensas, pero es que el programa nos tiene acostumbrados a esto. Ver a Dean morir destrozado y torturado luego en el Infierno, y a Lucifer alzándose en una cripta con los hermanos atrapados, es lo usual. Y este casi parecía un final. Sam y Dean condenados a una muerte lenta pero segura (en lugar de pegarles un tiro en las frentes, ¿a quién se le ocurre?), Mary entregada a los Hombres de Letras británicos, Crowley muerto, Lucifer libre contemplando un mundo al que sueña destruir. Fue intenso, intenso, abreboca perfecto para lo que sería el final real.

   Comienza y vemos a Eileen, de noche, corriendo por una zona boscosa perseguida y alcanzada por algo que no se ve, un Perro del Infierno, cayendo. Ketch aparece y controla al animal, ella está caída, y pensé que la estaban capturando para algo, alguna trampa rara contra Sam y Dean. Pero no, la matan. A la cuasi novia, la chica dulce por un lado, dura por el otro, que hizo latir el corazón del menor de los Winchester. Se veían tan bien juntos, había química, no como cuando Amelia. ¿Por qué tenían que hacernos esto? Se diría que es como en Juego de Tronos, pero Supernatural comenzó antes, y la muerte de buenos personajes en la épica serie de HBO no pegan tanto (excepto lo de la boda roja, eso fue terrible). Sentí tanta rabia. Pero quedaba el hecho, ¿Ketch con un Perro del Infierno? ¿A que jugaba Crowley?

   Vamos por parte porque pasa de todo, las caretas caen y de qué forma. Sam y Dean buscan a Mary después del extraño mensaje dejado por esta. No la encuentran y Ketch dice no haberla visto en días, cosa que les hace saber que miente pues en un mensaje anterior la misma Mary decía estar con él. Es cuando Jodi Mills llama a Sam y le cuenta de Eileen. Fue doloroso verle. Hablan de otros cazadores que han caído en pocas semanas a manos de monstruos, ¿una conjura? Olvidé comentar esto la vez pasada, me molesta cuando matan a los cazadores así, aunque algunos sean insoportables; me pasa desde la cuarta temporada cuando se alzaron los testigos de lo sobrenatural por orden de Lilith. La posibilidad de que Mary sea otra baja los pone frenético, pero hay pocas palabras que describan todo el dolor que Jared Padalecki transmitió, como Sam, ante el cadáver de Eileen, la joven cazadora sordomuda que tanto había tenido que pelear en su joven vida. Dean (siente ese pesar, compartiéndolo, qué gran actor es Jensen Ackles), nota que las heridas señalan a un Perro del Infierno.

   Llaman a Crowley pero este niega saber algo. A Dean le llega una carta de Eileen, la cual les dice que se siente perseguida y vigilada, y les pedía asilo por un tiempo en el bunker. Cuánto debió lastimar eso a Sam, no saberlo antes, que ella no lograra llegar y ponerse a salvo. Es cuando deducen que tal vez tras su muerte están los Hombres de Letras británicos, y revisan de pies a cabeza la baticueva encontrando un micrófono estúpidamente colocado al lado del arma de uno de ellos, bajo el mesón. La rabia que reflejaban con gestos fue increíble, mientras montan una trampa para quién esté escuchando. Dejándolo aquí, por un momento, hay que viajar junto al Rey del Infierno…

   Debo confesar que odio a la señora Hess, pero me resulta un personaje de lo más atractivo, peligroso y malvado, con cara de envenenadora y todo. Ver a Crowley reclamándole una operación que ella creía él ignoraba, no fue sorpresa después de lo del Perro del Infierno. Al Rey no le importa lo que hagan mientras tengan el mismo acuerdo que en Inglaterra, mueren los monstruos pero no tocan a los demonios, cosa con la que está de acuerdo la mujer. Por un segundo pensé qué zorra hipócrita, pactando con el mal, como todos, pero ella misma lo aclara con una sencillez abrumadora: si alguien es tan idiota como para vender su alama, sabiendo lo que ocurrirá, merece sufrir. Mas cierto, y justo, no pudo ser. Es honesta, a su manera. No es lo mismo ser asechado y asesinado por una criatura nocturna que llamar y pactar sabiendo lo que se hace. Creo que me enamoré un poco del personaje y de ella. Ahora Crowley…

   Qué mañoso es el Rey del Infierno, desde el tiempo que pactaba con los Winchester contra Lucifer, luego con Castiel por el control de las almas del Purgatorio, en contra de Rafael, más tarde lo intentó con Dick, jefe de los leviatanes, Abaddon no quiso nada con él, conoció a Naomi y ahora a la señora Hess. Es notable. Aunque no le gusta que esta le amenace por su relación con los Winchester. Eso le lleva a intentar un acercamiento con Lucifer, usarle como arma contra cierta inglesa, pero ya Lucifer anda en lo suyo. Aunque eso no le impide, al Rey, negar toda relación con la muerte de Eileen cuando Sam le llama.

   La señora Hess es increíblemente manipuladora, usa el concepto empleado en el libro 1984, para manejar y controlar a su gente. Pone a Ketch contra lady Toni, y a esta contra este, prometiéndole a ambos la sucursal norteamericana una vez muertos los cazadores locales. Así se asegura que compitan entre ellos, que den lo mejor de sí y que no confabulen contra ella. Y hay que reconocer, por el lavado cerebral que lograron con Mary, que aunque Ketch es bueno en lo que hace, lady Toni es mejor, un activo más valioso, y este debió verlo así hacia el final cuando la traiciona para sacarla de la competencia.

   Fue intensa la escena de Mary con Ketch, cuando esta quiere que paren el lavado de cerebro, temerosa de lo que ha hecho a otros; y por primera vez este mostró algo (el personaje, a lo mejor el actor es bueno pero eso es lo que le tocó), lo de “no me conoces ni te gustaría hacerlo”, no dicho con soberbia sino con pesar, estuvo bien; se notaba frustrado porque no puede hacer nada por ella, dolido al verla sí, prometiéndole que todo pasará. Su angustia cuando ve que ella intensa suicidarse para no poner en peligro a los que ama, fue notable. Y en esto se nota que Mary es toda un Winchester aunque no naciera como tal. John no dudó en hacer un pacto cuando Dean moría, este cuando Sam fue asesinado, ni las cosas que Sam ha hecho por él (olvidando el tiempo aquel del Purgatorio). Ella prefiere morir a herir a otros. Ketch no la deja, y la verdad es que la escena tuvo su pega.

   De Lucifer en el Infierno, atado, lo bueno eran los intercambios de ingenios con Crowley, pero en sí fue tedioso hasta el momento cuando el diablo ese escapa y el Rey sufre una y otra vez en sus manos, hasta que es asesinado. Aunque creo que no hubo fan, viéndole mirar a la rata, que no supiera lo que planeaba el mañoso demonio de los cruces de camino. Pero ahora Lucifer está libre, y uno todavía se pregunta en qué coño estaba pensando Crowley cuando no dejo le encerraran en la jaula. Por cierto, ¿me pareció sólo a mí o en efecto Lucifer parecía algo coqueto con los demonios?

   Con la trampa del micrófono los Winchester capturan a lady Toni, y dentro del impala se enteran de todo lo que han hecho los Hombres de Letras ingleses, incluyendo que Jodi Mills y Claire Novak están en la lista para desaparecer; pero fue particularmente venenosa con los comentarios sobre Mary y Ketch. No me gustan esas escenas, pero casi esperaba que Dean le lanzara uno directo al hocico. Planean usarla para atrapar a Ketch, pero este ya está en la baticueva, y vemos una gran escena donde Sam y Dean trabajan al unísono y le desarman, pero llega Mary, Mary.2, y no pueden luchar contra eso. Son capturados y condenados a morir en el bunker, el cual se sellará. Aún nos tocó ver a Ketch condenando a muerte  ladi Toni con ellos, y nadie lo merecía más que ella.

   La escena quedaba servida para ese gran final de capítulo que más bien parecía de temporada. De todo esto hay un punto que me molesta todavía, y que en estas alturas ya era insalvable. Cuando ladi Toni aparece al final de la temporada pasada, capturando a Sam, pensé que representaba a un grupo serio que venía a meterlos en cintura, pero que conociéndolos y cazando con ellos, cambiaría de opinión (bien, esperaba que se volviera loquita con Dean, ¿okay?, como Amara), pero ha resultado un personaje totalmente desaprovechado. Ruby, Bela, aún  Meg, todas ellas fueron geniales, increíbles, uno las amaba y las odiaba por igual, y cada una de ellas llegó muy cerca de los cazadores, pero esta no. Bonita, elegante, poderosa, con una vida familiar propia (un hijo), parecía tener futuro o estaba destinada a algo mejor. Pero no.

   Bien Lucifer ve el mundo al que tanto odia, en una muy bonita escena, por cierto; ¿qué pasará ahora?

   Llegaba, por fin, lo que esperábamos, el enfrentamiento contra los Hombres de Letras ingleses, el vigésimo segundo episodio, Lo que Somos, o son los cazadores, o los Winchester.

   Mary ha continuado asesinando cazadores, recibiendo tres nuevos nombres, siendo el último de ellos el de Jodi Mills. Y me encantó. Regresaban al programa dos a quienes esperé por mucho tiempo, pero que luego todo resultó pólvora mojada, los cazadores que, intentando parar el Apocalipsis, en la quinta temporada, matan a Sam y Dean enviándolos a la cara oculta de la luna. Cómo espere ese reencuentro, pero aquí aparecen como aliados.

   Bien, mientras Mary anda matando cazadores a las órdenes de los británicos, Sam y Dean intentan escapar del bunker, falla un hechizo y fue cómico que los parara la sangre de alguien virgen, y se van por lo clásico, un túnel hecho a pico para llegar a un drenaje y subir, como en Sueño de Fuga. En un momento dado se dan cuenta de lo inútil que es y Sam confiesa que se dejó impresionar por los juguetes de los Hombres de Letras británico y el ideario de una organización estructurada que buscaba un mundo sin monstruos; que era más fácil seguirles que pensar por él mismo, responsabilizándose de sus hechos. Teniendo que ser el capitán de su vida. Y esto ha pasado y pasa siempre en todas partes, hay gente que dirige, otra que sigue órdenes, y es buena en eso, pero cuando no actúan los filtros éticos, cuando no priva la ley moral, distinguir lo bueno de lo malo, llega el nazismo y toda esa locura monstruosa y sólo queda como defensa, el “yo solo seguía órdenes”, como si eso justificara algo. Me gustó que Dean expresara que por un momento tuvieron una familia, ellos dos, Mary y Castiel, ahora todos idos. Cuando Sam le pregunta a Dean si pensaba que así sería el final, este le responde “sabes que no”, pensaba irse con una gran explosión, y es cuando se le ocurre la idea…

   Por fin puede usar su lanza granada, cómo se divirtió haciéndolo, y cómo se agitó lady Toni. Por cierto, ¿cuántas veces no los hemos visto cortar esas manos para un hechizo?, y ni una cicatriz.

   Salen y le avisan a todo el mundo que los persiguen; Dean llama a Garth y me gustó saber que el cazador, y hombre lobo, sigue vivo con su chica. Es cuando Sam gruñe un “es Jodi”. Si, se podía esperar lo peor, pero conocemos a la mujer, y me encantó una barbaridad que fuera ella quien derrotara a la mortal Mary, ayudada por Alex, que me gustó que apareciera también y que esa familia continúe, no todo tiene que ser drama. Por cierto, ella también debía aparecer en la lista de objetivos, como testigo y cómplice pasada de lo sobrenatural. Pero, ¿saben?, me habría gustad ver la pelea entre ambas, aunque eso habría matado el suspenso, ¿llegarían los hermanos y encontrarían muerta a la comisario? Mary es odiosa en esa escena y lady Toni confiesa que no puede revertir lo que hizo, la verdadera Mary está muy oculta en su mente y no quiere ni saldrá de allí. Recordó mucho el lugar feliz a donde va Castiel cuando Lucifer lo posee, y los muros tras los cuales se ocultaban los recuerdos de Sam del Infierno. La mujer les dice que no pueden escapar de los británicos, que lo mejor es esconderse, eso o morir. Sam agrega que hay otro camino, enfrentarles.

   Llaman a otros cazadores para ir contra los hombres de letras, y Sam da un discurso realmente bueno, emotivo, inspirador, reconociendo que él si se dejó engañar por esos sujetos, no como los otros que supieron ver el peligro y dijeron no a esa alianza.

   Atacarán el cuartel, Dean se queda, herido y porque va por Mary, para traerla de regreso. Me gustó que Sam dijera que prefería a su lado en batalla a un Dean Winchester herido a diez de otros cazadores; me gustó la respuesta de Dean, que le sabe maduro y listo para la tarea de dirigir, que le escuchó y sabe que lo hará bien. Fue otro momento Winchester, ese abrazo prometiéndose regresar, Sam no dudando que Dean recuperaría a Mary. Y quiero hablar de los cazadores, me gusta cuando aparecen otros, había una dama entre ellos, fuera de Jodi, y conociendo el programa temí por ella. Al final no vi si había sobrevivido. Verlos acudiendo a un llamado y trabajando juntos me recordó un Destiel escrito durante la cuarta temporada, antes de la llegada de la quinta, donde Castiel va caminando por un gigantesco campo de batalla en pleno Apocalipsis, alterado viendo a Dean peleando con el mismísimo Lucifer, y hacerlo de manera confiada y arrogante; en el relato decían que en ambos bandos habían ángeles, demonios y humanos, pero que los cazadores estaban unidos contra Lucifer.

   Curiosamente, en el enfrentamiento armado final entre cazadores y Hombres de Letras, faltaron los más beligerante, Dean regresa con Mary y Toni a la baticueva para que ella le meta en la mente de su madre, y Ketch va tras ellos siguiendo la señal del móvil de la cazadora. Detalle deplorable que todos debieron prever, han sido muchos a los que Sam y Dean han localizado así. Me gustó la charla entre Dean y lady Toni, ella sabe que no la perdonará, no lo espera, tan sólo que le dé ventaja para escapar porque quiere volver a ver a su hijo. La actriz estuvo impecable, emotiva, y eso era lo que yo quería ver en el segundo o tercer episodio de esta temporada, y que ella gravitara hacia los Winchester (hacia Dean), pero no se pudo. Lástima.

   Lo del ataque a los ingleses fue intenso y brutal, y creo que todos los disfrutamos, especialmente cuando atrapan como rata a la señora Hess, la cual todavía trata de manipular a Sam hablándole de una alianza ante lo que viene, le muestra evidencias de Lucifer caminando por la Tierra buscando a su hijo por culpa de Crowley que está muerto. Sam la rechaza, y sonreí, la vieja intenta un último truco y Jodi la acaba, todo fue perfecto, tal vez faltándole más miedo por su vida a la vieja malvada, pero nunca nos dan eso. Sam debió recordarle en ese momento la muerte de Eileen.

   Dean, dentro de la burbuja de fantasía donde se refugia Mary en su mente, que se niega escucharle cuidando al bebé Sam y el niño Dean, fue emotivo como siempre. Soltando otra lágrima solitaria y perfecta. Entendiendo que para llegar a la mujer debe rasgar las capas de cuidado que han tenido para no herirse, le confiesa el odio que siente por ella por lo que les hizo, el pacto con Azazel que acabó con todos, incluido Sam, quien fue poseído por Lucifer y torturado en el Infierno, perdiendo su alama, y algo sobre lo que he escrito mil veces, como  él, Dean, tuvo que dejar de ser niño y convertirse en soldadito en la guerra de John, y terminar como padre y madre de Sam, habiéndosele despojado de su inocencia. De ello la responsabiliza, y es cierto, aunque de no haber sido así ellos jamás habrían nacido, al haber muerto John a manos de Ojos Amarillos. Decirle todo eso la alteró, más cuando le confiesa que la ama y nunca dejará de hacerlo.

   Cuando en cabeza de Mary parece que ella va a responder, todo acaba y Dean despierta sobresaltado y molestó porque tal vez perdió lo que había ganado, abre los ojos para encontrarse con el cadáver de ladi Toni, y con Ketch. Se supone que la escena era para sorprender al espectador, el cazador despierta y ella está muerta, para que nos preguntáramos por un segundo qué pasó, que ya sabíamos, pero a mí me habría gustado ver la llegada del sicópata, una pelea entre ambos británicos y a ella caer. Se lo había ganado.

   La pelea a puñetazos entre Dean y Ketch estuvo genial, y aunque nuestro chico estaba herido, se defendió con uñas y garras, tanto que el inglés tuvo que apuntarle con un arma. Mary le abate. Que fuera ella pareció afectarle. Era un sujeto desagradable, y su relación con Mary erizaba el pellejo, pero parecía que si sentía algo por la mujer (lástima que no jugaron al “soy tu nuevo papá, Dean”). Me gustó que en esos últimos segundos reconociera que los dos son buenos asesinos; a su manera era casi un halago a Dean, a quien tanto menospreciaba.

   Con la baticueva llena de sangre y cadáveres, llega el final del episodio, Mary y Dean hablan, ella se mantenía lejos porque le costaba ver lo que había sido de su vida y la de Sam por las cosas que ella hizo. Dean acepta que no fue fácil, pero que el pacto y todo lo demás los moldeó en lo que son, guerreros en una batalla en la que otros no durarían y que había que dar. Aunque esto… no es totalmente cierto. Claro, se emplea como razón para el drama, para terminar de compaginar un personaje difícil, la madre de los Winchester de vuelta, pero no es tan culpa de ellos como imaginan o confiesan. Si nos atenemos a la mitología del programa, al evangelio Winchester, ninguno de ellos tenía ningún chance de que todo ocurriera de otra manera. Era un plan del Cielo, que en la Tierra se repitiera la batalla entre los hermanos que ya se había dado al principio; así fueron guiados a eso, incluso el que Mary y John se enamoraran, como confesara aquel Cupido en la quinta temporada. Pacto de Mary o no, eso habría ocurrido. Los planes de los ángeles siempre son tortuosos, en este programa.

   Bien, todo termina con Sam llegando y una bonita toma de los tres abrazándose. Todo estaba servido para el gran final de temporada. Aunque todavía me pregunté, sabiendo que ahora también los Hombres de Letras británico son sus enemigos, ¿quién vendrá por ellos? ¿Los nazis nigromantes, las amazonas, los restos de aquella familia que descendía de los Frankenstein, lo que venía rodando por ahí por incumplirle y matar a Billie?

   Ah, el episodio vigésimo tercero, el gran final, fue mayoritariamente tedioso. Es lamentable decirlo, pero aunque algo más adorables, Kelly y Castiel daban sueño. Ni siquiera supieron imprimirle tensión al momento del nacimiento del hijo de Lucifer, con algunas señales extrañas que nos hicieran pensar que a pesar de lo que esperaban, aquello si era algo realmente malo. Repito, tipo La Profecía. ¿Por qué no hubo un sacerdote demente que leyera señales sobre tal cosa? El programa se dejó tragar con esta trama.

   Y todo continuó medio aburrido hasta que reaparece Crowley y Lucifer continúa su gran campaña para asegurarse de que nadie le retenga nuevamente en el Infierno, mientras busca a su hijo. Bueno de los primeros minutos, fue esa bonita toma de naturaleza. Curiosamente armonizaba con aquella donde quedaba Lucifer, libre de hacer lo que le viniera en ganas.

   Nada más saber que Lucifer está libre, Sam, Dean y Mary llaman a Rowena, pero ya ese diablo está allí, con la poderosa bruja madre del Rey del Infierno. Y me molestó que la mataran así, fuera de cuadro. La actriz se había ganado su espacio, el personaje también, al menos debieron darle la dignidad de abrir una puerta con un ademán brusco y encontrarse con el bicho ese. Pero no, ya está muerta. Nada extraño en un programa donde fuera de algunos tipos, no suelen contar con muchos personajes, y donde las mujeres mueren con pasmosa regularidad (todavía me altera de lo Eileen y el desperdicio que fue ladi Toni). Pero hay que reconocer que como personaje, y villano, el Lucifer de Mark Pellegrino es muy sangrino. Casi agradable. Sus gestos, estremeciéndose con grima, cuando cuenta cómo la mató, “pelirrojas”, fue genial.

   Buena estuvo la llegada de Crowley a la baticueva, cuando Dean le golpea en automático, y no lo mata porque Sam dice que lo necesitan. Fue gracioso ver a Mary y Dean preguntar al mismo tiempo ¿qué?, cuando el menor dice que no lo pueden asesinar. Lo necesitarán para regresar a Lucifer a la jaula ahora que Rowena no está. No me gustó la reacción de Crowley a la noticia de la muerta de la bruja, habían compartido mucho, aunque lo ultimo fuera la “muerte” de su hijo por consejos de la bruja para que esta se vengara así por el chico al que quería y él prácticamente la obligó a sacrificar en el hechizo para borrar la Marca en Dean. Sin embargo, iban allí, allí, ¿no? Aquí viene la explicación de por qué Crowley interfirió con el hechizo para encadenar a Lucifer a un cuerpo y tenerle fuera, lo que debió ser la idea más idiota en toda la historia de la humanidad. Lo quería como mascota para mostrar, y como arma a utilizar contra quienes reclamaran el trono del Infierno y los que aún no le aceptaban como Rey. Crowsley no era una figura demoniaca a la altura de Lucifer y otros podían verlo así. Y se entiende, si estos dos fueran figuras a buscar en la historia, mientras Lucifer es un monstruo equiparable a Hitler, salvando las distancias, Crowley era un payaso como Mussolini, peligroso, pero más fanfarrón y fantoche que malvado.

   Dice que se cansó de eso, de pelear el título, de los demonios lloricas, de las almas que gritan y los trámites burocráticos, que les ayudará a vencer a Lucifer y luego cerrará definitivamente las puertas del Infierno, quedando fuera él como único demonio. Lo que los hermanos buscaban aquella vez, que terminó con otra jugada fuera de cuadro, cuando Metatron cerró el Cielo y los ángeles cayeron. Era una gran promesa esa de Crowley, allí debimos imaginar lo que ocurriría, pero estamos tan acostumbrados a que estos personajes mueren y regresan que ya no nos preocupamos como antes. Encuentran una señal de dónde pueden estar Kelly y Castiel y parten, antes Dean le clava a la mesa para imposibilitarle seguirles.

   Mientras se acerca el momento del nacimiento ocurren sucesos raros, y no tan raros en las series. En un exceso de energías se produce una abertura a un universo paralelo, algo tan normal de aceptar como esa gente en las películas cuando oyen que la población se volvió violenta y ataca a todos, que enseguida gritan zombis, porque como eso pasa a cada rato es lo lógico. Así está esto. Otro universo. Es un lugar gris y plomizo parecido al Purgatorio pero sin la selva, este era un desierto tipo Irak. Y cómo no recordar la serie Ángel en este momento. Me pregunté ¿será que osarán copiar la trama de enviar al niño a través de esa puerta y que este regrese en algún momento como un adolecente buscando sus raíces? Cruzando, Castiel encontrará allí a alguien que le ayuda y que le sorprende.

   Cuando regrese luego, con Sam y Dean, este se revelará como el Bobby de ese otro mundo paralelo. Y Dios, cómo fue grato verle, tan mal hablado y todo. Me habría encantado que los llamara idiotas. No reconociéndolos porque en ese mundo jamás nacieron, nunca impidieron el Apocalipsis y el Cielo y en Infierno se enfrentan en una batalla sin fin, y la humanidad casi diezmada padece en el fuego cruzado, John había muerto muchos años antes y lo que sabía de él era por los cuentos de una tal Mary Campbell, cuando se embriagaban y a ella le daba por hablar. La cual también había muerto.

   Pero antes, siguiendo señales dejadas por ese portal, los Winchester, Mary incluida, le caen a Castiel en aquel refugio. Y fue de una pobreza argumental ese encuentro que mejor lo dejamos así; lo único notable es el ángel pronuncia de primero el nombre que tanto le importa. Lo importantes es moverse, ocultar a la madre y el hijo, dejando para después el qué hacer con el niño. Dean está muy claro, dejarle sin poder, Castiel también, debe quedar tal cual. Me habría gustado ver un poco más de esa tensión entre los dos, Castiel se las hizo tres veces, desde robar la Colt hasta desmayarles para llevarse a la mujer, pero imagino que con todo el tiempo perdido con las escenas entre él y Kelly, no quedaba más.

   Sienten que Lucifer ya llega, trazan a toda prisa un plan, con ayuda de Crowley que regresa, parece ser encerrarle en la otra realidad (arrojar la basura al patio ajeno). Llega el invitado, haciendo buenos comentarios y pateando culos, Castiel, que está como en la cuarta temporada cuando no ganaba una pelea, es el primero en besar el piso. Fue gracioso escucharle decir “muy maduro”, cuando Sam y Dean se alejaron a la carrera. Les sigue a esa dimensión paralela, gustándole lo que ve. Dean le enfrenta con un arma cargada de balas mata ángeles, dada por el Bobby de allí, mientras Sam y Crowley preparan un hechizo para encerrarle. No entendí bien si fue que no funcionó, pero cuando Crowley dice que se necesita un sacrificio, una vida para cerrar aquello, me pregunté si para eso habían traído de vuelta a Bobby. Pero no, el Rey del Infierno se mata para encerrar a Lucifer, y esta vez su cara si estalló en luz. Crowley cae muerto… y uno pensaba, bien, ha pasado antes, ¿verdad? Porque, siendo sinceros, me agradaba ese personaje aunque ya fuera imposible tomarle en serio como villano. Pero Mark Sheppard se ha encargado de despejar la duda: Crowley está muerto y no regresará, ya no pertenece al staff de Supernatural.

   La cosa es que el portal no sólo no se cierra después del hechizo sino que Castiel llega como un loco mientras los hermanos salen, esa ranura sigue allí, el ángel reaparece frente a los hermanos tan sólo para que le mate Lucifer. Y si, Castiel ha muerto tantas veces que ya ni gracioso es, pero después de saber lo de Mark Sheppard, ¿cómo saber si el programa no ha decidido limpiar el tablero y comenzar raso? ¿Misha Collins regresará? No es lo mismo perder a Crowley, por malo que eso sea, y por acostumbrados que estemos a sus comentarios y desplantes desde la cuarta temporada, a perder al ángel de la guardia de Dean. Aparentemente en una convención, a Jared Padalecki se le escapó que en un episodio estarán con Castiel, pero no basta con eso. Y me perdonarán los que objetan al ángel, pero yo si espero que regrese.

   Por otro lado, nace el niño de Kelly con ese gran estallido de poder y todo pasa muy rápido. Lucifer está ahí, los hermanos van a pelear sin chances, aparece Mary que intenta arrojarlo a la brecha y lo logra pero este se la lleva cuando se cierra el portal. Y la cara de Lucifer en esa otra realidad, cuando la brecha se cierra, es todo un poema. Los hermanos están devastados, Dean se queda junto a Castiel, Sam va a la casa a ver qué ocurre. Encuentra el cadáver de Kelly (y fue lo mejor, no habríamos soportado a otra “madre”, no es como quiero féminas en la serie). Y siguiendo unas huellas encuentra al joven de ojos luminosos, el hijo de Lucifer, el llamado, en la vieja tradición católica, el Anticristo. El ser más temido, el hijo del Diablo en nuestro mundo.

   Fue un buen final, pero no tanto como otros. Incluso la llegada de la Oscuridad estuvo mejor. Aunque este si fue más intenso que ese donde Sam es secuestrado por ladi Toni y Dean encuentra a Mary. Pero no mucho mejor. Sin embargo, cuando terminé de ver de golpe los últimos cinco episodios de esta doceava temporada, tarde porque una amiga tardó en enviármelos, quedé como siempre con ganas de ver más. De saber qué ocurrirá ahora… y como saben, ya comenzó la temporada trece. El primer episodio fue intenso, mucho más de lo que esperaba… Y ya estoy enganchado otra vez.

Julio César.

NOTA: Anoche quedé el shock, cerrando el fin de semana disfrutando el tercer episodio de la nueva temporada; he esperado años, literalmente años, por la reaparición de este personaje, Missouri Moseley; aparece y entonces… ¡No es justo!

 

EL PEPAZO… 84

octubre 29, 2017

EL PEPAZO                         … 83

De K.

   Preparado para lo que sea…

……

   Por un segundo, Jacinto parpadea mirando de Rigoberto a White, pensando que realmente estaba más borracho de lo que imaginaba (maldito dulce licor de Kentucky), o confundido, pero no puede encontrar signos de juegos, bromas o chanzas en la mirada de ninguno de los dos.

   -¡No! –brama, y eso que la boca se le hace agua a la vista de las buenas barras de joder que cada uno porta, ¡pero esas dos vainas por su culo…!

   -Oh, come on… -grunge White, acercándosele.- Va a gustar…

   -Creí que querías güevos. –brama, algo mal encarado por alguna razón, Rigoberto, acercándosele también, el tolete bien tieso; ambos cercándolo.

   -Pero no… -se atora el joven, alzando las manos, una en dirección de cada uno de ellos.- ¡No van a metérmelas por el culo al mismo tiempo!

   -Deber ser… -gruñe White, acercándose otro paso, la mano del joven sobre su pecho no puede detenerle.- Yo querer… mucho, mucho… -las negras manos caen, una sobre el torso, acariciándole el redondo pectoral izquierdo, y la otra en la parte correspondiente en la recia espalda, sobándole, ojos brillantes de lujuria, soñando ya con encular al guapo latino culón, y más ahora ante la ociosa idea de metérsela junto a otro carajo por el culo. Ya quiere hacerlo.

   -Tiene que ser, pana, estamos clientes y ninguno quiere que el otro vaya primero. –Rigoberto le aclara la peculiar manera de pensar masculina, su torso chocando también, la manota de Jacinto quemándole sobre la ropa, mientras alza las suyas y atrapa la cintura delgada pero firme del forzudo joven, adelante, sobre el hueso de la cadera, y por detrás, casi tocando el borde del hilo dental, recriminándose un poco por encontrar tan caliente y estimulante el tocarle, sobarle.

   -¡Pero no!, son enormes. –gimotea Jacinto, quien no entiende por qué no grita con resolución y se opone de frente, sino que casi gimotea como en la tonta fantasía masculina en la cual quieren creer que cuando una chica dice que no, son nervios porque en verdad si quiere. Intenta alejarles con sus manos, pero no puede, y las manos de estos, sobándole, le provocan escalofríos, pero no tanto como el roce de los dos toletes contra sus costados. Tan duros, calientes y pulsantes… Su culo titilando salvajemente bajo la tirita del hilo dental que ha vuelto a su lugar entre las redondas y duras nalgas.

   Y ocurre algo que algunas chicas podrían entender cuando se dejan llevar por el juego, pisando un terreno del cual es difícil que algunos hombres entiendan que se quieren regresar dado lo putas que habían estado hasta un segundo antes, Jacinto no parece poder hacerles entender cuando dice que no, que no puede hacer eso. Los dos hombres implicados directamente en el desafío, como los otros dos, a quienes la perspectiva excita, entre implacables e insistentes “si vas a poder, te va a gustar”, le llevan hacia el banco. No le sirve de nada al forzudo joven intentar ponerse duro, hablando figurativamente, porque es casi empujado y alzado. Y eso que pesa.

   Como puestos de acuerdo, o tal vez si, con alguna señal química masculina, mientras White le toma los recios hombros, volviéndole para que le dé la espalda, Rigoberto le atrapa las muñecas, encarándole, imposibilitándole volverse; así, cuando marine cae de culo sobre el banco, con los pantalones y el bóxer enrollados en sus tobillos, sus gruesos muslos casi ocupando todo el espacio, y baja sus negras manos a la cintura delgada del muchacho, le sorprende al halarle hacia su regazo. Pero no cae, no de golpe. Cuando nota que es halado, que va cayendo, Jacinto se vuelve, alarmado, pero es sostenido por las manos de Rigoberto, así que queda detenido a centímetros de la gruesa verga de ébano que se alza como una lanza de carne de la pelvis del marine, quien soltándole con una de sus manos, atrapa la base de su verga para fijarla en posición con la otra, apuntando hacia la raja abierta cubierta por el hilo dental, el culo titilando debajo, con ganas a pesar de los temores del joven, goteando aún las espermas de Taylor y Smith, esperando por más.

   -One moment… -ríe Taylor, como una ratica, inclinándose y apartándole esa tira del culo.

   -Pana… -rojo de cara, Jacinto mira a Rigoberto, no sabiendo qué quiere decirle, o pedirle.

   -Te va a gustar, maricón. –le gruñe este, voz cargada de erotismo pero también de cierta ira, una que no quiere evaluar, ni sus motivos, en esos momentos. Y le va dejando caer…

   -No, no, es muy grande… los dos las tienen muy… -todavía gimotea Jacinto, pero en cuanto el liso, mojado y cálido glande hace contacto con su entrada temblorosa, manando semen de otros carajos, un calor nuevo lo envuelve.- ¡Ahhh! –gimotea cuando la negra cabezota se frota, lucha y se va metiendo mientras va cayendo sobre ese regazo de macho. Aprieta los dientes y frunce la frente. Si, era gruesa, nervuda, parecía tan llena de sangre, latidos y calor que no le extraña que sus traidoras entrañas latan también, adhiriéndose a la barra, para sentirla y exprimirla, para disfrutar del roce. Porque le roza, le frota, bastante.- ¡Hummm, hummm, hummm! -chilla ahora de manera totalmente sexual mientras su agujero depilado va tragándose la negra mole, tomándola toda, tan sólo un centímetro quedando afuera por los pliegues de su musculosas nalgas, las cuales descansan sobre el hombre. Su culo arde de ganas, y la aprieta y la chupa sin moverse.

   Se siente tan rico que echa la cabeza hacia atrás, ardiendo de cachondez y putería, ese tolete palpitando, llenándole, la punta dándole en partes que le hacen delirar, y cae contra el hombre, que ríe ronco en su cuello, que le olfatea como si le oliera, mientras le atrapa las rodillas, por las caras posteriores, alzándoselas, flexionándole las piernas, apoyándole los pies sobre el banco, abriéndole para que Rigoberto, verga pulsando y goteando, atrapándole las rodillas por arriba, separándoselas más, se medio incline, dirigiendo la punta de su güevo hacia ese agujero ocupado.

   -Toma también el mío, puto…

CONTINÚA … 85

Julio César.

NOTA: Lo siento, K, debí quitar algunos modismos que usaste, los fonéticos, el corrector no me dejaba en paz.

¿AYUDA DESINTERESADA?

octubre 29, 2017

DA DE BEBER AL SEDIENTO

   Para eso estaban los amigos… ¿o no?

   -Pe… Pero nos van a ver si hacemos esto en la sala. –gimotea, apesadumbrado aunque caliente, echando bien ese culote hacia atrás para sentirlo y apretarlo.

   -Deja que todos lo sepan, son nuestros amigos. Aquí todos somos amigos, cinco tíos viviendo bajo un mismo techo mientras mejoran las cosas. –responde el otro, enterrándoselo duro.

   -Van a pensar y hablar mal de mí. –gimotea mientras comienza a mecerlo y refregarlo, sabiendo cómo le gusta eso a un macho.

   -¿Qué? ¿Qué te gustan los güevos? Más o menos todos ya lo sospechan. –le aclara, sonriendo para sus adentros, escuchando las voces de los otros tres sujetos que se acercan a la entrada de la vieja vivienda que comparten.

   -¡Oh, Dios! –chilla, no se sabe si de temor o porque en una mecida se lo metió todavía mejor. ¡Le gustaba tanto aquello!

   -Me van a odiar. –insiste gimoteando asustado pero incapaz de contenerse, de acomodarse las ropas y alejarse, no cuando su culo era trabajado de aquella manera; no cuando un hombre se lo hacía así, estimulándole, obligándole a responder. El besito es una caricia entre buenos amigos.

   -Te amarán. –le asegura.- Te amaremos entre los cuatro. ¿No te gusta la idea? Cuatro machos que atiendan tus necesidades afectivas, que no quieran dejarte nunca solo, peleándose por meterse en tu cama o tú en las suyas. Saca cuentas, cuatro machos, cuatro vergas…

   Era el cebo que usaba para engatusarle. Le gusta cogerle, que le tragara la leche, en eso llevaban medio año y ahora quería que se expusiera ante todos como la putita caliente que era a pesar de su pinta de macho arrecho. Quería que todos le supieran bien marica para no andar escondiéndose él mismo cuando iba cogerlo, y así poder hacerlo cuando se le antojara. Por eso quiere que lo sepan todos, los sujetos con quienes compartían piso, más tarde todos los amigos, conocidos y hasta vecinos. La idea, pasar toda una noche rastrillándole el culo sin sofocar gemidos, se lo ponía tan duro y caliente que el otro lo sentía y chillaba sabroso.

   -Pero ¿qué coño…? –brama otra voz en cuanto la puerta se abre.

   Y nuestro amigo no sabe qué pasa, o cómo, tan sólo que termina en cuatro patas y es penetrad por otro de ellos mientras chupa al resto. Y le encanta. Si, le había hecho un favor y debía agradecérselo como sabía que al otro le gustaba.

FRESCA SABE MEJOR

Julio César.

EL CAMBIO… 28

octubre 29, 2017

EL CAMBIO                         … 27

   Basado en una idea QUE NO ES MIA. Es una adaptación. No digo más, por ahora, no contacto aún al autor. Es un cuento de los que llaman de lenta construcción.

   Tan suplicante, tan necesitado…

……

   -¿Jeffrey? ¿Jeffrey? –le llama Larry al retirar la mascarilla, medio palmeándole la cara. Sonriendo al ver que no responde. Del escritorio toma algo que el otro no había notado, no tan pendiente de las cosas como antes. Una inyectadora de aguja fina.- Bien, ¿listo para un cambio más, marine? –acerca la punta de la aguja a uno de los pectorales abultados del muchacho, introduciéndola suavemente en la base inferior de la aureola e inyectando parte del líquido.- Y, temo, que este también será permanente. Pero te gustará, ya verás. –le cuenta sonriendo, casi amigable, al chico dormido, dirigiendo la aguja al otro pezón y repitiendo la acción.

……

   Le lleva un rato a Jeffrey despertar, sintiéndose alerta, consciente de sus sentidos, sabiendo que si algo le amenazara podría saltar automáticamente para enfrentarlo (una respuesta física mejorada), aunque no recuerda qué hacía o cómo se había dormido así. Alza la cabeza y parpadea al encontrar a  Larry, quien anota algunas cosas en una carpeta.

   -¿Me dormí?

   -No, fue por el gas. –le aclara, sonriendo. Como siempre. Sin explicar más. Notando que el otro no pregunta sino que lo acepta sin cuestionar. Perfecto.- ¿Cómo te sientes?

   -Muy bien. –responde sentándose y estremeciéndose con una sonrisa.- ¡Wow! –Larry le mira.

   -¿Contracciones de huesos y músculos?

   -Si. –y sonríe más, las siente en sus hombros y brazos, en sus nalgas al estar sentado. Casi le parece notar que la verga aumenta bajo la trusa que ahora le ajusta bastante.

   -Vamos, hora de desayunar, luego a ejercitar. –recomienda, de manera extraña, el orden de prioridades para tratarse de un médico.

   En este punto, Jeffrey McCall no cuestiona nada. Salta del mesón sintiéndose contento, más alto y fuerte, caminando pesadamente. Ya superaba los cien kilos de puros músculos; su cuerpo es una roca sólida. Se toca los bíceps y parecen de acero. Le gusta cómo se sienten, al caminar, sus nalgas redondas, prominentes, y el roce y presión de la elástica pieza que medio cubre sus bolas y verga. Se mira al espejo antes de cambiarse, ya parece un culturista; eso le hace feliz, sentirse totalmente realizado mirando su cuerpo realmente grande y fuerte. Se encuentra a sí mismo sexy. Eso le encanta, de alguna manera mientras más abultados sus músculos, más erótico le parece. Ya no piensa en nada más. En nada como no sea… el sexo. Eso le confunde un poquito.

   -¿Estás bien? –el médico se le acerca, preocupado. En realidad lo finge.

   -No, si, yo… -le mira y traga, avergonzado.- Mira, son las… erecciones…

   -Te dije que era parte de la prueba, una respuesta inconsciente; las drogas estimulan las hormonas masculinas, buscando fuerza y vigor, pero también afectan la sexualidad.

   -Si, si, lo sé, pero… -toma aire.- ¿Recuerdas cuando me la medías? ¿La verga? –está muy rojo.

   -Si, era parte del estudio. –le sonríe y agita una ceja.- Y todo un placer. –Jeffrey ríe con cierta coquetería, o así le parece a sí mismo aunque no se lo explica.

   -Si, bien, me gustaría saber exactamente que tanto ha crecido, pero…

   -¿Pero…?

   -Ya no se me endurece tan fácilmente; se ve grande, se pone morcillón, pero…

   -Oye, si hay un problema debes decírmelo, hay que anotarlo todo. Sal de esa trusa. –le ordena, profesional.- Toma asiento. –Jeffrey obedece, todavía rojo, silenciando lo otro, que se le pone dura cuando “juega” con su agujero, por ejemplo. Cree que el médico no lo sabe.- Se ve bien. Realmente bien. –la voz del médico le saca de su ensoñación, sentado en un banquito de asiento redondo, casi entre sus piernas.- ¿No has tenido ni una sola erección? Qué extraño.

   -No, las he tenido, pero… -se miran. Se muerde el labio inferior y el otro abre muchos los ojos.

   -¿Alguna respuesta a la… estimulación anal? –le ve enrojecer.- Joder, no pensé que ocurriera; a veces el tratamiento, administrado por enema, también afecta en ese sentido. Déjame ver, échate un poco hacia atrás y sube un pie en la mesa. –ordena todo científico.

   Y Jeffrey, echando las grandes manos hacia atrás, sosteniéndose del mesón, obedece. Es casi reflejo, no cuestiona lo que oye, tan sólo escucha, se “informa” y acepta. El hombre va a comprobar aquello y le ayudará, de alguna manera; por eso le dejaba. En parte. Otra, la que le tiene el corazón latiendo un poco rápido, y por la cual obedece rápido, es por la posibilidad de…

   -Hummm… -cierra los labios con fuerza cuando Larry, alzando una mano, sin guante, mete los dedos de canto bajo sus bolas, acariciándole el canal entre las nalgas, algo expuesto al estar en aquella posición, rozándole la entrada del cerrado culo, el cual tiembla bajo el paso suave de la punta de esos dedos grandes y masculino, abriéndose. Le apena, pero era tan rico que…

   -Creo notar un patrón, pero tengo que verificarlo. –le dice el médico, mirándole con una sonrisa lasciva, doblando un dedo hacia arriba y metiéndoselo lentamente. Hasta el puño.

   -Ohhh… -estalla ruidoso el joven marine, su verga enrojeciéndose y alzándose en respuesta.

CONTINÚA … 29

Julio César.