EL CAMBIO… 28

EL CAMBIO                         … 27

   Basado en una idea QUE NO ES MIA. Es una adaptación. No digo más, por ahora, no contacto aún al autor. Es un cuento de los que llaman de lenta construcción.

   Tan suplicante, tan necesitado…

……

   -¿Jeffrey? ¿Jeffrey? –le llama Larry al retirar la mascarilla, medio palmeándole la cara. Sonriendo al ver que no responde. Del escritorio toma algo que el otro no había notado, no tan pendiente de las cosas como antes. Una inyectadora de aguja fina.- Bien, ¿listo para un cambio más, marine? –acerca la punta de la aguja a uno de los pectorales abultados del muchacho, introduciéndola suavemente en la base inferior de la aureola e inyectando parte del líquido.- Y, temo, que este también será permanente. Pero te gustará, ya verás. –le cuenta sonriendo, casi amigable, al chico dormido, dirigiendo la aguja al otro pezón y repitiendo la acción.

……

   Le lleva un rato a Jeffrey despertar, sintiéndose alerta, consciente de sus sentidos, sabiendo que si algo le amenazara podría saltar automáticamente para enfrentarlo (una respuesta física mejorada), aunque no recuerda qué hacía o cómo se había dormido así. Alza la cabeza y parpadea al encontrar a  Larry, quien anota algunas cosas en una carpeta.

   -¿Me dormí?

   -No, fue por el gas. –le aclara, sonriendo. Como siempre. Sin explicar más. Notando que el otro no pregunta sino que lo acepta sin cuestionar. Perfecto.- ¿Cómo te sientes?

   -Muy bien. –responde sentándose y estremeciéndose con una sonrisa.- ¡Wow! –Larry le mira.

   -¿Contracciones de huesos y músculos?

   -Si. –y sonríe más, las siente en sus hombros y brazos, en sus nalgas al estar sentado. Casi le parece notar que la verga aumenta bajo la trusa que ahora le ajusta bastante.

   -Vamos, hora de desayunar, luego a ejercitar. –recomienda, de manera extraña, el orden de prioridades para tratarse de un médico.

   En este punto, Jeffrey McCall no cuestiona nada. Salta del mesón sintiéndose contento, más alto y fuerte, caminando pesadamente. Ya superaba los cien kilos de puros músculos; su cuerpo es una roca sólida. Se toca los bíceps y parecen de acero. Le gusta cómo se sienten, al caminar, sus nalgas redondas, prominentes, y el roce y presión de la elástica pieza que medio cubre sus bolas y verga. Se mira al espejo antes de cambiarse, ya parece un culturista; eso le hace feliz, sentirse totalmente realizado mirando su cuerpo realmente grande y fuerte. Se encuentra a sí mismo sexy. Eso le encanta, de alguna manera mientras más abultados sus músculos, más erótico le parece. Ya no piensa en nada más. En nada como no sea… el sexo. Eso le confunde un poquito.

   -¿Estás bien? –el médico se le acerca, preocupado. En realidad lo finge.

   -No, si, yo… -le mira y traga, avergonzado.- Mira, son las… erecciones…

   -Te dije que era parte de la prueba, una respuesta inconsciente; las drogas estimulan las hormonas masculinas, buscando fuerza y vigor, pero también afectan la sexualidad.

   -Si, si, lo sé, pero… -toma aire.- ¿Recuerdas cuando me la medías? ¿La verga? –está muy rojo.

   -Si, era parte del estudio. –le sonríe y agita una ceja.- Y todo un placer. –Jeffrey ríe con cierta coquetería, o así le parece a sí mismo aunque no se lo explica.

   -Si, bien, me gustaría saber exactamente que tanto ha crecido, pero…

   -¿Pero…?

   -Ya no se me endurece tan fácilmente; se ve grande, se pone morcillón, pero…

   -Oye, si hay un problema debes decírmelo, hay que anotarlo todo. Sal de esa trusa. –le ordena, profesional.- Toma asiento. –Jeffrey obedece, todavía rojo, silenciando lo otro, que se le pone dura cuando “juega” con su agujero, por ejemplo. Cree que el médico no lo sabe.- Se ve bien. Realmente bien. –la voz del médico le saca de su ensoñación, sentado en un banquito de asiento redondo, casi entre sus piernas.- ¿No has tenido ni una sola erección? Qué extraño.

   -No, las he tenido, pero… -se miran. Se muerde el labio inferior y el otro abre muchos los ojos.

   -¿Alguna respuesta a la… estimulación anal? –le ve enrojecer.- Joder, no pensé que ocurriera; a veces el tratamiento, administrado por enema, también afecta en ese sentido. Déjame ver, échate un poco hacia atrás y sube un pie en la mesa. –ordena todo científico.

   Y Jeffrey, echando las grandes manos hacia atrás, sosteniéndose del mesón, obedece. Es casi reflejo, no cuestiona lo que oye, tan sólo escucha, se “informa” y acepta. El hombre va a comprobar aquello y le ayudará, de alguna manera; por eso le dejaba. En parte. Otra, la que le tiene el corazón latiendo un poco rápido, y por la cual obedece rápido, es por la posibilidad de…

   -Hummm… -cierra los labios con fuerza cuando Larry, alzando una mano, sin guante, mete los dedos de canto bajo sus bolas, acariciándole el canal entre las nalgas, algo expuesto al estar en aquella posición, rozándole la entrada del cerrado culo, el cual tiembla bajo el paso suave de la punta de esos dedos grandes y masculino, abriéndose. Le apena, pero era tan rico que…

   -Creo notar un patrón, pero tengo que verificarlo. –le dice el médico, mirándole con una sonrisa lasciva, doblando un dedo hacia arriba y metiéndoselo lentamente. Hasta el puño.

   -Ohhh… -estalla ruidoso el joven marine, su verga enrojeciéndose y alzándose en respuesta.

CONTINÚA … 29

Julio César.

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