MOMENTOS DE SANA EVASION

PRIMERO EL OJO QUE LA BARRIGA

   Cuándo hace falta, hace falta…

   ¿Qué hacia aquel súper macho por las tardes, después del almuerzo? Cansado de mantener la postura frente a los amigos, mujeres de la fábrica (que esperaban que las atacara y enamorara), y su propia esposa, se daba una escapada para dejar salir su flor interna, para que llevara sol un rato y se bañara de rocío. O de esperma. Nunca se dejaba ver, pero ya muchos en aquel oscuro sanitario del centro comercial sabían que había un tipo que todas las tragaba, y acudían, gay, héteros o curiosos, como moscas a la miel. Siempre era bueno saber dónde se movía y divertía un chupador de aquello. Era lo ideal, unos querían ser exprimidos, el otro exprimir todas las que pudiera o necesitara antes de regresar a su existencia de macho duro entre los rudos.

DULCE DEBILIDAD

Julio César.

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