Archive for 29 marzo 2018

SANTOS

marzo 29, 2018

EL PROFESOR ACTOR PORNO

   Acúsome, padre…

   Tengo un buen amigo que trabaja en el área de salud en la administración pública, en el turno de la tarde en un oncológico que lleva tieeeempo dando tumbos. Los Martes Santos, cuando funcionaban, les decía a sus pacientes hasta hoy, nos vemos el lunes. Como niños de escuela, algunos pacientes se alegraban, otros se extrañaban; caramba, ¿cortar la semana en martes? A lo que respondía que mañana (miércoles), después del medio día, este, efectivamente se volvía santo por la procesión del Nazareno, a lo que “invitaba” a todos a asistir… buscando un milagro. Agregando comentarios tan impíos que mejor lo dejo así.

   Lo mismo me pasa, siempre me sienta mal subir groserías en estas fechas, especialmente por este día en cuestión, así que nos leemos el sábado.

   A quienes no vayan a la playa a relajarse entre música, bailes, comida y sensualidad (ah, qué envidia), o al campo, la montaña o el río, a quienes no sean totalmente perezosos y puedan abandonar sus camas un rato, los invito a llegarse a la plaza de su ciudad, a ver salir la imagen y encontrarse con media Caracas, o Guatire entera (en mi caso; voy para “la casa”, allí donde vive mamá). Encontrar amigos y conocidos es algo siempre grato… si no fuera por el “Dios, qué flaco estás, parece que te están llevando los diablos”, aunque se vean peores.

   A prender una vela, no pidiendo paz, dinero, felicidad ni siquiera salud, con tan sólo un poco de luz al final del túnel, algo de sensatez colectiva, nos conformamos. Que no es asunto de Dios, como no sea si siente pena por sus insensatas criaturas. En este atolladero, como en todos los atolladeros humanos, nos metimos nosotros. Pero quien sabe, tal vez quiera ayudar… una vez más. Esperemos, al menos.

   Ya nos leemos, descansen y pásenla bien.

PRIMERO DE MAYO… UN DIA QUE CELEBRABAMOS

Julio César.

SORPRESA

marzo 28, 2018

TRAUMAS

   El sudor caliente le gotea…

   Los gemidos se suceden, no se puede contener. Por un rato se mordió los labios, se controló tanto como pudo, pero terminó gritando, estremeciéndose intensamente, incapaz de no expresar ruidosamente todo aquello, tan nuevo que experimentaba y lo recorría activando cada célula de su cuerpo. Le mira casi con rabia.

   -Vamos, muchacho, vamos; ¡más duro, más rápido! Dame, dame… -grita al hijo del dueño del taller, que por delgado y amanerado tomó por presa fácil cuando le invitó al baño, para que le diera una rápida chupada, sin esperar terminar de espalda y abierto de piernas sobre ese banco.

   ¿El problema?, los amigos de trabajo le escuchaban y sabían lo que le hacían. ¿Con qué cara se les presentaría ahora?, ¿qué cara pondría cuando le pidieran que volviera a repartirlo sobre una mesa, un banco o una sucia alfombra?

UN TIPO LEGAL

Julio César.

IDENTIFICABLE

marzo 28, 2018

INTROSPECCION

   Grandote, musculoso, y aunque con esos lentes oscuros, todos le reconocían como uno de los buenos: calentorro y huele braguetas.

GANAS

Julio César.

TECNOLOGIA CHINA CAYENDO DE PUNTA

marzo 28, 2018

5 DE JULIO DE 1811… NUESTRO 5 DE JULIO

   Saquen sus paraguas…

   La frase el cielo se derrumbó sobre su cabeza, puede hacerse verdad de alguna manera, el mes próximo, cuando se anuncia que una estación espacial china caerá sobre la Tierra. Y no será un tornillo ni una arandela, será toda la estación. Sin cosmonautas asiáticos, es de imaginar. Esperemos que la atmósfera haga su magia y nos ayude, porque seguro que la mugre esa no pesa dos kilos, ni doscientos, sino más.

   Según la Agencia Espacial Europea, la estación Tiangong-1 (Palacio Celestial-1), entrará descontroladamente en nuestra atmósfera a principios del mes que viene (más específicamente entre finales de marzo y la primera semana de abril), aunque, según estos expertos, tal eventualidad “no representa ningún peligro para nadie”. Pero, ¿un descenso no controlado no es como que cae dónde quiere, en la trayectoria que mejor le parece, golpeando de lado el edificio donde vivo y acabando con mi apartamento, por ejemplo? Habrá que confiar.

   Lo curioso, y que me hizo sonreír, es que cuando se quiere buscar información sobre la fulana plataforma china (parece que es la misma tecnología de la pasta para DVD que no graba o los pendrive que borran la información), hay que entrar en la Oficina de Basura Espacial, cuya sede está en Alemania. ¿No es irónico? Y tan justo. Bien, esta gente, jugando con las probabilidades y los porcentajes, señalan que las posibilidades de sufrir un impacto por un fragmento una vez que la estación se incendie y estalle en la atmósfera superior son pequeñas; que hay diez millones más de posibilidades que a uno le alcance un rayo que un fragmento del perol ese. Si, suena bonito, pero en su caída la cosa esa puede que abarque varios miles de kilómetros de territorio (¡miles!) con escombros de diversos tamaños; y diez millones no son reamente una cifra muy alta en contra, no en un mundo con más de siete mil millones de personas. Y Venezuela está empavada, eso siempre hay que recodarlo.

   Las estimaciones más aproximadas que hacen los expertos, señalan que los países que puedan ser tocados son España, Italia, China (justicia es, ¿para qué colocan basura que se cae en el espacio?), Estados Unidos, Nueva Zelanda y aún partes de Argentina y Chile, así que será un abanico de posibilidades grande. Y son estimaciones de ahora, las reales se darán a conocer mientras más cerca del evento estemos. Es decir, en lo que esté a tiro de ojo para ver dónde cae.

  No discutiré el derecho que tiene nadie de enviar cosas al espacio (hay rumores de que aún armas nucleares se han colocado en órbita en algún momento, y estuvo el proyecto Guerra de las Galaxias), pero, cónchale, que garanticen que no represente peligro para nadie. Es muy bonito hablar de avances tecnológicos, muy inspirador que tal o cual nación, o agencia, logre algo por su cuenta (no todo tiene que serla NASA), pero las cosas que caen del cielo, con mucho peso, representan una real amenaza para alguien. El mundo es grande, mucho, y es casi todo agua en su superficie, pero siempre cabe la posibilidad de una pequeña población golpeada por algo de regular tamaño que provoque una desgracia. El famoso incidente de Tunguska, de haber ocurrido sobre una capital, habría representado una tragedia grandísima.

   Todo esto hace que me pregunte, ¿exactamente dónde están los dos satélites que el Gobierno dice les compró a los chinos? No sabemos muy bien para qué, dado el desastre de las comunicaciones en Venezuela y el drama del internet.

   Bien, como sea, si la cosa ocurre de noche, la estación desfragmentándose e incendiándose, constituirá una llamativa lluvia de estrellas que iluminará el cielo durante un buen rato. Algo siempre hermoso… A pesar de todo.

DOMINGO DE RESURRECCION

Julio César.

SINTONIA

marzo 27, 2018

LABIA

   Pasa. Un chico quiere amor, romance, ternura… el otro tan sólo una mamada. La realidad de los muchachos cuando comienzan…

DIGESTION Y GULA

Julio César.

LA MUESTRA FRESCA

marzo 27, 2018

PRUEBA NO SUPERADA

   Chilla de sorpresa…

   -Ahhh… Ahhh… Hummm… -gime mientras siguen pistoneándole la pepa que estimula se suelte la leche.

   -Cariño, ¿estás bien? –oye del otro lado de la puerta la voz de su mujer.

   -Si… si, car…Hummm… ¡Estoy bien, cariño! –grita a toda prisa.

   Recoger la muestra médica para el espermatograma siempre era un problema para el hombre que ni siquiera quería pensar que no pudiera producir buena similla para preñar a su mujer. Sabiendo eso, el buen doctor, todo un señor, siempre se ofrecía a ayudar a los remisos pacientes para recolectar dicha carga.

   -¿Ayudarme? –lo había mirado con desconfianza, y sospecha. A ese recio tío todo sonreído dentro de su bata blanca.

   -Claro, una mano para que el examen no sea traumático.

   Joder, ¡me la quiere cascar!; mira tú, todo ese tamañote y es maricón, pensó para sus adentros, separando las piernas, sin embargo, para que se sirviera.

   Y si, el médico le bajó el pantalón y el calzoncillo, tomando el asunto en sus manos, con un agarre duro, subiendo y bajando el puño. Y vino la mamada, que le asustó en un principio, pero en cuanto ganó en alcance, apretando y chupando, caliente y salivoso, le robó toda posibilidad de razonar. Aunque alguito pensaba: que la esperma saldría con saliva, ¿no se extrañarían en el laboratorio?

   Aparentemente si podía ser un problema, por lo que el galeno terminó la mamada y la estimulación oral. Para que llegara, y estallara en gloriosa y abundante entrega, la intentó con una montada, que ya no pudo ni detener.

   -Ohhh, doctor, ¿está seguro que es la mejor manera? –todavía pregunta, estremeciéndose y empujando su trasero contra la barra que le taladra. Justo cuando chilla y estalla.

   -¿Preguntaba? –la respuesta viene con cierta burla. Como experto sabe lo que sus pacientes necesitan.- Joder, olvidamos colocar el envase. Esa leche se perdió. Bien, no importa, todavía no llego, puedo provocar una segunda andanada.

   -Oh, Dios. –gimió el tembloroso y agitado sujeto, medio sonriendo, mareado y turulato. Qué bien que se encontró con ese carajo. Para algunos trabajos, evidentemente, sí hacen falta los machos.

……

  En todas las actividades de la vida hay por lo menos un sujeto que atiende a sus clientes como merecen. Ese del que dicen es todo UN SEÑOR PROFESIONAL.

BOTON

Julio César.

EL CAMBIO… 60

marzo 27, 2018

EL CAMBIO                       … 59

   Basado en una idea QUE NO ES MIA. Es una adaptación. No digo más, por ahora, no contacto aún al autor. Es un cuento de los que llaman de lenta construcción.

   Complacer a las tropas es un trabajo de tiempo completo.

……

   -¡Hey! –enrojeciendo, de emoción, no de vergüenza aunque lo finge (los delineamientos de su misión), Jeffrey intenta frenarle las manos, aunque no impide realmente que separe en dos los extremos del cinturón, o que abra el metálico botón del pantalón, ya insinuándose lo que seguía.

   -Oh, vamos, un atleta como tú debe estar acostumbrado a lidiar con el interés del público, y debes carecer de falsos pudores. Con un cuerpo como el tuyo… -improvisa sobre la marcha Roger, reconociendo en el brillo de los ojos del impresionante joven lo mucho que le halaga su interés; admitiendo para sí que estaba literalmente quemándose, la verga pulsándole con ganas de… de sexo. Por eso, medio apartándole los dedos al chico, se enfoca en el cierre de la bragueta.

   -Pero, señor… -insiste falsamente Jeffrey.

   -Por Dios, enséñanos de lo que eres capaz. -se une al ruego, y la pelea por descubrir la piel, Lester. Y ambos hombres bajan el cierre, clavando la mirada en la lisa y dorada piel que va descubriéndose en esa pelvis, limitándose por una tela de consistencia suave, sedosa y brillante. Intensamente roja. Color y textura que los eriza.

   Mirándole desde su asiento, muy arriba, ya que Jeffrey era alto (mucho), Roger casi se le pega de un muslo, atrapando en una mano uno de los faldones del pantalón, Lester el otro, y halan abriéndolo, lentamente. Todavía no llegan abajo (de la prenda que sostiene una verga que se adivinaba larga y gruesa, aunque aún no totalmente dura), cuando sobre la pelvis, de lado y lado, se observan las tiras más chicas de elástica tela que rodean la cintura. Si, un bikini rojo intenso y suave sobre toda esa recia piel masculina joven y caliente.

   Conteniendo un jadeo, Lester también mira a Jeffrey, para luego volver los ojos a ese triángulo que va revelándose mientras, junto a su jefe, sigue halando y bajando. El pantalón se detiene prácticamente bajo las bolas del chico. Y tiemblan, estremeciéndose todavía más. Los domina el calor del deseo, la lujuria por el fármaco (muy menormente responsable de lo que sienten, la mayor parte era por todo ese espectáculo de hombre), el clavar la mirada en la abultada silueta de esa verga, que deforma la suave y brillante tela sedosa. Bikini contra el cual destaca ese tolete que sube hacia la derecha, donde se adivinan las venas y la cabecita, la cual parece va subiendo más y más, levantando el contorno de la prenda, casi mostrándose en lenta, dulce y torturante fuga para esos dos hombres.

   -Posa, por favor… -jadea, más que ordena, Roger. Su manzana de Adán sube y baja rápidamente.

   Dando un paso atrás, escapando de sus agarres, sonriendo de manera leve, Jeffrey alza los recios brazos, y volviendo la mirada a su derecha, los flexiona. Los músculos se tensan en brazos, hombros y torso, cada uno demarcándose de manera armoniosa, las venas llenándose y demarcándose un poco, no mucho. Los bíceps y pectorales se ven impresionantes. Y Lester deja escapar un gemidito al tiempo que se pasa la lengua por los labios de manera espasmódica, como si temiera estar salivando, tragando. Y mientras sostiene la posición, firme, los dedos extendidos, sonreído algo creído, la verga del muchacho llena más y más el bikini, empujándolo, el glande tomando hacia la tira que lleva a la cadera, levantándose, dejándose ver, blanco rojizo.

   Ni Lester ni Roger dicen algo, tan sólo le miran cambiar la pose, torciendo el torso, ambos brazos hacia la izquierda ahora, los puños cerrados, los musculoso tensándose nuevamente, el pantalón bajando más y más, aunque con esfuerzo, rodando sobre los muslos.

   -Oh, por Dios… -gruñe Roger, de sorpresa, admiración y lujuria, cuando Jeffrey se vuelve, mostrándoles un cuello ancho, una espalda recia… y un trasero redondo, turgente, llamativo, cubierto a duras penas por un pequeño triángulo rojo de tela que no cubre ni la mitad de cada cachete, y que parte de la misma se pierde entre ellos. Como un desafío a una mano ajena.

   -Dios, qué cuerpo… -jadea desmayadamente Lester, poniéndose de pie, la verga abultándole, pulsando a simple vista bajo el pantalón. No mira a su jefe, no piensa, la calentura le tiene más allá de eso cuando posa una mano temblorosa en el bíceps izquierdo del joven, desde atrás, y la otra la alza hacia la baja nuca, tocando toda esa recia musculatura, sintiendo el calor y suavidad de la piel.

   -Si, qué cuerpo… -grazna Roger, por decir algo y poder ponerse de pie también, su tolete abultando igual que el de su subordinado, aunque parecía más lleno, más grueso. A la derecha de ese dios del sexo (ahora sabe que lo es), lo toca también, recreándose en la maravillosa sensación de poder sobar así a un macho que le ha afectado con su sensualidad; como si no se pudiera creer del todo que estuviera ocurriendo todo aquello tan caliente y excitante.

   Roger y Lester intercambian una leve mirada cuando, cerrando los puños, Jeffrey los apoya en su delgada cintura, sobre los huesos de la pelvis apenas cubiertos por los costados del bikini, tensando el cuerpo. Se miran porque necesitan saber que están en la misma onda, y comprobándolo, recorren de manera sumisa y entregada ese cuerpo que desean tanto.

   -Oh, Dios… -vuelve a chillar Lester, voz toda ronca y rota cuando Jeffrey, de pie entre los dos, hace un nuevo movimiento.

   -Ahhh… -se le escapa a Roger al mismo tiempo, casi temblando de lujuria, temiendo en ese mismo instante correrse de pura estimulación.- ¿Me estás agarrando la verga, muchacho?

   -¿Y a mí? –le pregunta igualmente Lester.

   Ambos muy quietos, desde que Jeffrey abriera los puños, entre ellos como estaba, dirigiendo las manos a sus entrepiernas y atrapando las dos trancas. Mirando de uno al otro.

   -Las quiero afuera… ¡ahora!

CONTINÚA … 61

Julio César.

DESCONCIERTO

marzo 27, 2018

EL AZUCAR DE LA FIESTA

   Había cada tipo caído de la mata…

   -¿Qué? ¿Se vas a quedar mirando mientras me cambio? ¿Otra vez, jefe? Pues, le advierto, esta mañana, con la prisa, olvidé ponerme ropa interior, a veces me pasa. Así que si no quiere ver algo feo, un tío en pelotas, mejor salga.

   -Tranquilo, muchacho; tú has lo tuyo, yo me quedo y te espero para invitarte una, o varias copas, luego te llevo a tu casa. –es la respuesta del otro mientras piensa un: con suerte, por la madrugada.

DESTAPANDO EL ESCAPE

Julio César.

Y LLEGÓ EL ASUETO

marzo 27, 2018

ALEMANIA Y PERU, CIVILIDAD

   El encanto de lo natural…

   Comienza uno de los asuetos más esperados cada año, la Semana Santa. Antes era una fiesta, obviándose mucho el sentido espiritual. Los venezolanos salíamos en alegres caravanas a playas, ríos, montañas y piscinas, a descansar, comer, beber y… parrandear. Ahora se medio sobrevive, de vaina. Pero, en el resto del mundo, y aún aquí, quienes pueden pagárselo, parten a bellos paraísos terrenales. Otros descansarán, reponiendo las pilas para lo que sigue (hasta las vacaciones de los muchachos en agosto). Otra buena cantidad asistirá a los templos y a las celebraciones religiosas, que también los hay. Como sea, a pasar un buen rato descansando, leyendo, mirando televisión, nadando, hablando con otros, incluso rumbeando. O renovando el pacto de vida, la reafirmación de la vieja promesa de la vuelta a un paraíso donde: “La muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas”. Suerte a todos independientemente del destino o lo que hagan. Pórtense bien.

EL KARMA DE FACEBOOK

Julio César.

BIENVENIDOS A RIO GRANDE… 31

marzo 27, 2018

BIENVENIDOS A RÍO GRANDE                         … 30

   Salgamos al campo a pasear una noche como esta…

   -¿Qué si regresan? ¿Quiénes? ¿Los muertos, muertos? –la desconcierta.

   -Si, los muertos, muertos. –insiste, porque aquello le parece terriblemente importante saberlo. Porque si, efectivamente los muertos podían volver, y ese chico era aquel que desapareció un día, cuando él mismo era un muchacho, regresando aún como niño, como si el tiempo no hubiera pasado, entonces lo otro podía ser cierto también. Por horrible que fuera la sola idea. Toda aquella pesadilla que casi le mató y por poco no acabó con su mente cuando era un niño. Todo aquello que le dijeron que no era nada, que no era real, que tan sólo lo había imaginado porque estaba enfermo de fiebres. Como terminó diciéndose que ocurrió, que imaginó toda aquella locura… aunque jamás se hubiera sentido seguro, ni a salvo en ninguna parte. Temiéndole a las sombras y a la soledad. A todas las penumbras y a no estar con otro persona así sea por minutos. Porque si el chico Lezama regresó, como niño (y todos sabían en ese pueblo que estaba muerto desde hacía más de una década, era algo de lo que no se hablaba, nunca, ni siquiera entre parejas o familiares, pero se sabía que era así), entonces era posible que realmente se hubiera encontrado con el diablo aquella noche, en el patio de la propiedad de su familia, mientras alguien, una mujer, gritaba y lloraba de manera terrible pidiendo ayuda, rogando que alguien la auxiliara, rezándole a Dios y a Cristo y a la Virgen para no ser atrapada mientras corría intentándolo.

   El solo recuerdo le eriza de pies a cabeza, haciéndole temblar visiblemente, cosa que no escapa al ojo de la bonita mujer que alza una mano y le acaricia el suave y cuidadosamente peinado cabello, sobresaltándole por un segundo. Estaba transpirado.

   -¿De qué hablas, William? –vuelve a preguntarle.- ¿De… religión? ¿Del Juicio Final y los difuntos levantándose de sus tumbas conmemorativas? –cita recordando las clases de catecismo.

   -Hablo de… -se desinfla, se sentía cansado. Mucho. Muchas veces contó su historia para encontrar solamente duda, burla y hasta desprecio.- Nos vamos, Mary. Volvemos a Caracas. Mañana resuelvo unos asuntos y nos largamos a la primera oportunidad

   -Pero creí que pasaríamos un tiempo juntos en… -gimotea, pensaba en buenas tandas de sexo en un lugar tranquilo donde podrían estar sin temor a tropezarse con un conocido como ocurría en la capital. Pero calla cuando este la mira, asustado. Realmente asustado.

   -No, bonita, vámonos antes de que algo ocurra y ya no podamos hacerlo.

   Vuelve la mirada a la noche. El diablo podría estar por allí, como siempre sospechó y temió. No un concepto, no una fuerza malvada en la naturaleza humana. Sino un ser que asechaba en las sombras, sonriendo maléficamente del miedo que sabe que causa, esperando por aquellos que tienen la mala suerte de cruzarse en su camino. Aún más erizado, la mirada desenfocándosele cuando se le humedece de puro miedo, el joven se pregunta dónde estaría ahora.

   Asechando a quién…

……

   No estaba muy lejos, a decir verdad.

   Mientras una mujer se revuelve sabiéndose asechada por un terrible peligro, sobre un sofá en su propia sala, en una casona a oscuras, una niña se aleja por la solitaria calle, tranquila, sin temor a ser detenida por nadie. Nadie la nota, no la ven. Y mira hacía la casa donde un niño extraviado hace más de una década, ha vuelto. Ve a una mujer abrazándole de manera obsesiva, como si temiera soltarle y que se esfumara otra vez. Repara en un grupo de personas que no conoce, todos con caras de shock mientras atestiguan la escena, mirando de la madre al padre del chico, y a este. Nota una cara conocida, la putica de la hermana, la cual está pálida, los ojos muy abiertos clavados en el niño, y este mirándola también, como desconcertado. La mujer, aferrando al chico por los hombros, desde atrás, intenta entrar a la casa y el marido la enfrenta, se dicen algo pero a la niña no le interesa. Es cuando repara en otros dos. Está el comisario cabrío, y a su lado un hombre… al que no puede verle la cara. Esta queda oculta por una mancha de luz como el de una farola directa dirigida a los ojos. Intenta enfocar la vista, pero no puede detallarlo y eso la altera y molesta. Aún más cuando este parece volverse hacia ella, como si buscara algo, ¿a ella? Sabe que es imposible que la vea. Aunque… no sólo ese hombre parece mirar en su dirección, también lo hacen el niño que regresó y una de las putas que no conoce, una chica negra y espigada.

   Se aparta rápidamente, aunque no mueve sus piernitas. Parece desplazarse, lejos. Hacia el follaje lejano al pueblo en sí, en medio de la nada, quedando bajo una luna inmensa que brilla por ratos entre las nubes negras que la cruzan y ocultan por ratos. Quiere concentrarse en eso, en el amiguito que debe buscar. Para jugar. Pero le cuesta mucho, porque está furiosa.

   Mucho. La rabia de la niña era inagotable, una fuente profunda de dolor, frustración y soledad la alimentan. De injusticias cometidas. De haber sido atacada. Así como los notables del pueblo querían ocultar cualquier irregularidad, en la idea de contener cualquier cosa que pudiera yacer por debajo de lo evidente, y el Hombre Malo de Verdad hacia lo que hacía para asegurase la vida, continuar siendo quien era, el que es, el que será, a ella la guiaba el odio. El deseo muy humano, y divino, de consumar una venganza largamente merecida. Iba a destruirlos a todos, a Río Grande todo, y en su camino no iban a interponerse los notables, el Hombre Malo de Verdad o ese niño. De él se ocuparía primero, se dice abrazando la fea muñeca, Galatea.

   Y sonríe, faltándole un diente; se ve inocente, bella cuando camina aún más entre los matorrales, si rozarlos, sin dejar huellas. Como una ilusión, la misma que Ingrid Torrealba vivía desde hace rato, mientras esperaba “cumplir con su tarea”, su parte en el drama que se avecinaba.

   Aunque no era una ilusión hermosa. Recostada en aquel sofá maloliente a polvo, el cual lleva días sin trapear, con una mano temblorosa sobre sus ojos, la mujer yace entre la vigilia y el sueño. Los labios le tiemblan, no tiene fuerzas para moverse, para retirar la mano y abrir los ojos. No quiere comprobar que esa cosa, esa figura alta y delgada cuyas facciones no podía detallar, estaba realmente allí, detrás del respaldo del mueble, inclinada sobre ella, observándola fijamente. Ominosa, amenazante. Esperando que la mirara, que la reconociera para torturarle.

   Sin embargo, no hacía falta, porque también está en su cabeza, lo sabe. El estómago se le revuelve cuando se sumerge casi hasta las caderas dentro de la basura casi líquida, maloliente y caliente de aquel lugar oscuro e inmenso donde siempre volvía al cerrarlos ojos. La pesadilla. Agitada intenta moverse hacia adelante, trepar en algo, porque siente que se hunde más y más. Dios mío, ¿dónde estaba?, ¿qué hacía allí?, ¿por qué estaba tan sola?… ¿Lo estaba? Completamente erizada gira el rostro, algo enloquecida, pero tan sólo ve sombras y desperdicios.

   El corazón se le detiene en el pecho, aún en medio de las penumbras puede distinguir esa sombra concisa, esa persona alta, delgada, el largo cabello claro, gris o canoso, vestida de oscuro, que se aleja a paso calmo, una mano extendida atrapando la de una niña pequeña que le sigue, que se va con ella.

   -No, no. ¡No!, Delia, ¡no te vayas con esa cosa! –grita desaforadamente. Lo grita una y otra vez, afanándose por salir de aquella basura que parecía retenerla.- ¡Delia! ¡Delia! –se arrastra casi nadando en la basura, avanzando tras la pareja.- ¡Suéltela! ¿A dónde la llevas? ¿Qué quieres de ella, de mí? ¿Qué vas a hacerle? ¡Déjela en paz!

   Grita y corre, de alguna manera chapaleando sobre la basura, el corazón enloquecido en su pecho, viéndoles alejarse. La llama, a ella, a su niña y la alta figura se tensa, como escuchándola por primera vez. Quedándose quieta al fin. Y la mujer siente unas ganas horribles de correr tras ella, de arrojársele encima, de… De mirar su rostro. El rostro del enemigo. Su Enemigo. Corre, jadeando, el corazón le duele ahora, respirar le quema el pecho, la cabeza le palpita feamente, siente que algo quiere reventar su ojo derecho. Pero allí estaba, al fin; aunque… a pesar de estar detenida esa cosa, pareció que no podía alcanzarla. Se detiene bruscamente, a uno o dos pasos de la alta figura. ¡Delia no estaba allí! El miedo que la embarga es indescriptible.

   Tragando en seco, casi enloquecida de angustia y temor, recorre los alrededores con la mirada, pero no la encuentra aunque un segundo antes si estaba. ¡Su niña había desaparecido! Se vuelve hacia la figura. Tiene que preguntarle. Tenía que obligarle a responderle qué hizo con Delia.

   -¿Dónde está mi niña? ¿Qué le hizo? -exige saber.

   -¿Yo? –la respuesta es pastosa, algo burlona, como un eco deformado al viento.

   -Vi que se la llevó. Sé que quiere hacerle daño. –le grita armada de valor en esos momentos.- ¿Por qué? ¿Qué le hizo ella? ¿Qué le hice yo? –demanda.

   -Tú me condenaste a vivir en este lugar para siempre. No puedo irme, no puedo escapar. Nunca podré. Esto es todo, todo lo que tengo. Por tu culpa. –le respuesta le llega cargada de un odio intenso. Esa cosa la odiaba tanto que disfrutaría lastimándola. Eso le queda muy claro.

   -No… no entiendo. ¿De qué…? –la voz muere en sus labios, esa cosa se está volviendo. Las sombras de la noche dificultan ver sus facciones, el blanco cabello cubre también una parte. Pero nota que sonríe, que sus ojos brillan de una manera alarmante, febril. Demencial. Había una felicidad horrible en aquella mirada. Llenándose de valor da otro paso al frente, ¿eso bastará para disipar las sombras? No lo sabe, pero puede verle. Bien.

   -Debes tener miedo, Ingrid Torrealba. –ríe esa cosa entre dientes, con burla. Y era ella misma, su cara, mucho más vieja, marchita, ajada, ojos amarillentos, dientes roídos, el aliento pesado, pecas y machas cubriendo su frente y pómulos, la piel tirante, y a un tiempo ajada sobre sus huesos.- Debes tener miedo porque estás sola, y van por ti, a ese bonito pueblo donde te ocultas, para traerte a este lugar. No vas a poder correr, ni escapar, nadie te ayudará… -la oye aunque retrocede y solloza feamente, cubriéndose la cara con las manos. Grita y aún así la escucha.- Estás sola. Sola… sola. Y es de noche. –aunque da media vuelta, corre y se aleja, la escucha con claridad, la risa cascada y enferma, a su lado, como si la acompañara burlándose de sus inútiles esfuerzos por escapar.- ¡Ya van por ti! ¡Ya van por ti! –las carcajadas eran sencillamente insoportables.

……

   Muy lejos de allí, mentalmente, Mayra Lezama espera que el agua hierva para preparar un fuerte té de tilo. Para su madre y para ella. O esperaría, en pasado, porque el agua en la pequeña olla lleva rato burbujeando con rabiosa insistencia mientras la joven no repara en ello, de pie frente a la misma, ¿mirando por la ventana, hacia la noche? No, dentro de su propia cabeza. Un lugar basto y caótico que no puede controlar en esos momentos.

   En el marco de la puerta, llegando desde el comedor, aparece el silencioso y serio Clemente Martínez, dentro de su suéter de chico guapo y bueno. La mira, y ve y oye el agua hervir furiosamente en estos momentos. Se le acerca y teniendo una mano, prácticamente tras ella, apaga la hornilla sobresaltándola. Muy sonrojada, ella se vuelve y le mira, tranquilizándose en el acto, algo apenada por reaccionar así. Este le sonríe.

   -Cuando decías que tu pueblo natal era un lugar raro, te quedaste corta. Imaginé que te referías a que llovía en tiempo de sequias, no que… pasaban estas cosas locas.

   Ella va a responder algo, sus labios tiemblan y la mirada se le humedece, soltando una carcajada rasgada, rota, de alivio y tensión, rodeándole el cuello con los brazos y atrayéndole. Él dejándose hacer, rodeándole la cintura, estrechándose en un abrazo confortable. Mayra, todavía medio riendo, de manera algo llorosa, se muerde el labio inferior y cerrando los ojos esconde el rostro en su cuello cálido. Clemente olía bien, siempre era igual. Se sentía bien estar así.

   -¿Mejor? –le pregunta él.

   -¿Mejor qué quién? –bromea ella.

   -Que tu papá, por ejemplo. Pobre hombre, parecía que iba darle un infarto cuando tu mamá quiso que… el niño entrara. –se hace un leve silencio, ella no se aparta, no abre los ojos, pero habla, rozándole la piel del cuello con sus labios, algo que eriza al muchacho de pies a entrepiernas, aunque no quiere ser esa clase de tipo. No en ese momento.

   -Entiendo a papá. Sus dudas y temores. Su desazón por meter a… ese niño como dices. Pero también entiendo a mamá. –ahora si se aparta un poco y le mira a los ojos.- Clem, ese niño es, efectivamente, mi hermano Leonardo. Que ha regresado… quien sabe de dónde. Tal y como el día que desapareció hace más de diez años. Ese “niño” es mi hermano mayor.

CONTINÚA … 32

Julio César.

TECNICAS ANCESTRALES

marzo 27, 2018

COMPRENSION

   Todo vale en la guerra… y el amor.

   No había enemigo que quedara de pie, sobre piernas firmes, cuando un culo ninja como aquel le atacara con su aprendida destreza ancestral para agotarle. Cuando actuaba con todo, el rival gritaba y jadeaba, bufaba y chillaba sus incontrolados: “Tómalo, ¡tómalo todo, cabrón!”. El hombre tenía experiencia; de chico, con sus primos y un joven tío, aprendió los primeros movimientos de su ya muy reconocida técnica.

URGIDO DE AYUDA

Julio César.

DEAN EL MAGNO… 12

marzo 27, 2018

DEAN EL MAGNO                         … 11

   Ya lo imaginábamos…

   -¿La maldición? ¿En serio? –Sam parpadea de confusión y molestia.

   -Si, ya sabes, esa que me puso la verga de a metro, ¿ya la olvidaste? Joder, Sam, no te preocupas nada por mí. –intenta desviar la atención del menor, pero también la suya del picor que siente, de ese calor que… Santa mierda, la verga estaba llenándosele de sangre y ganas de…

   -¡Sé lo de la maldición y estoy muy consciente del peligro que encierra! –trona el menor, desinflándose en seguida; la carretera es un borrón de color. – Dean… tú… sólo intenta no descontrolarte, ¿sí? Regresemos al bunker y…

   -¿Y dejar a un chico extraviado en manos de un hombre del saco cualquiera? No, Sam, si no vamos nosotros, ¿quién se encargará de eso? ¿Y a las cuántas víctimas? Debemos ocuparnos de ello y… -mira al frente, moviendo los labios sin emitir sonidos por un segundo.- …Al mismo tiempo investigar también lo de mi maldición. –el cerebro se le llena también de calor.- Tal vez deberías llamara Mick… -y nada más decir el nombre, siente que la verga le late bajo el jeans. Si, la boquita de Mick, su culo apretado y sedoso que tan bien se la chupaba y amasaba cuando se la metía y sacaba, al tiempo que chillaba como un poseso al sentirlo tan abierto y rastrillado…

   -¿Dejarás que lo sepan Los Hombres de Letras ingleses? –la sorpresa del menor es grande, aunque, técnicamente, Mick ya sabía. Pero no puede evitar agregar.- Quieres que escuche hablar de tu… enorme verga, ¿verdad? –acusa. Dean a duras penas contiene una sonrisa.

   -Eres tan infantil, Samantha. –aumenta la velocidad, eso le gusta.

   -¿Qué tal si se entera Ketch y se ríe en tu cara? –todavía le puya.

   -Me encargaría de ajustarle cuentas. –asegura, frunciendo el ceño otra vez. Joder, la imagen del detestable tío, en cuatro patas sobre la mesa del búnker, el pantalón en los tobillos, chillando mientras le ara el culo con su miembro titánico, le pasma aún a él mismo. Intentando pensar en otra cosa, mira el indicador.- Necesitamos combustible.

……

   La estación era la típica parada de mierda de mil carreteras secundarias de Norteamérica mientras se viaja hacia el medio oeste. Sobre un terreno muy horizontal y algo solitario, aunque frecuentado; la infraestructura, entre nueva (la tienda de comestibles y las bombas con tarjetas) y vieja, se alzaba algo descolorida. No descuidada, era como si el sol y lo agreste de la tierra un tanto arenosa le estuviera “comiendo” algo. El impala, negro, hermoso, brilla todo su encanto bajo ese sol, con Dean ocupándose de llenar el tanque mientras Sam fue por algo de almorzar. El cazador, ojos un tanto entrecerrados, mira la vía por donde se desplaza en esos momentos un largo camión tanquero, de gas licuado, que se aleja. Lo mira y no lo mira, pensando en la maldición…

   Más específicamente en el agradable pero demandante ardor que siente en su verga, el hormigueo de sus pelotas. Quería… quería algo y lo quería ya. Es la certeza que siente, indicándole que si, efectivamente la maldición lanzada por esa bruja antes de morir estaba afectándole. Pero trataba sobre el tamaño de su verga, sobre las ganas de sexo, aunque le llevar a “interesarse” también en los hombres (o sólo en hombres hasta ese punto), por lo que el cazador no puede verlo totalmente como un problema. No en serio. Le gustaba el sexo y si obviaba algunos detalles sexuales…

   Lo siente más que lo oye o ve. Recostado de culo contra el impala mientras llena el tanque, la sensación le embarga con certeza: le vigilan.

   Todos sus intentos de cazador se activan y con brusca cautela se vuelve, sorprendiendo, mirándole efectivamente, a alguien. El chico que lo atendió al llegar, quien seguramente se ocupaba de llenar los tanques de quienes no querían hacerlo por sí mismos. Es muy joven y delgado, de cabello amarillo como el trigo, rostro alargado y armónico, muy rojo y pecoso, la verdad sea dicha. Usa una descolorida braga azul. Seguramente uno de esos chicos que respondían al nombre de Bobby Lee, o alguna otra mierda parecida, piensa el pecoso, como extrañado de notarle. Hasta que… si, el chico, realmente rojo de cara, le miraba la silueta de la verga que le serpenteaba pelvis abajo, casi hacia un pierna derecha. Y que al verse pillado mirando, se sobresaltó, pero parecía no poder dejar de mirar. Joder, la maldición…

   Eso lo piensa el cazador, y la verga se le llena aún más, ganando consistencia y dureza bajo la gruesa tela jeans, provocando un mudo jadeo de sorpresa y admiración en el joven. El corazón del pecoso martilla con fuerza, la boca se le seca y el tolete le pulsa (se nota bajo la tela, logrando que el chico abra aún más esos inocentes y grandes ojos de un azul bebé).

   Okay… piensa el cazador, cortando el combustible al quedar el tanque lleno. Cambiando de posición, asegurando la boquilla de la manguera y cerrando la tapa del impala, es consciente del chico a sus espaldas, observándole aún (ahora el trasero, que sabe que también lo tiene bonito). Mira hacia la tienda de comestible, ni señales de Sam para qué le saque del atolladero. Se vuelve hacia la larga y solitaria carretera (aunque se cruzaron con bastante tráfico mientras llegaban, ahora no había nadie), y tomando aire encara al chico. Sonriéndole creído, torciendo el gesto. Señalando una dirección con un gesto de cabeza:

   Los sanitarios.

   Y hacia allí se dirige con pasos resueltos, las piernas algo arqueadas.

   El joven traga en seco, más rojo, mirado en todas direcciones también. Carajo, no entendía qué le pasó. Ese tipo, ¿por qué coño le miraba? ¡No es gay! ¿Y ahora el sujeto ese le indicaba que le siguiera al baño? ¡Ni de vaina!

   Frente al largo urinario de pared, en el algo umbrío sanitario, Dean termina de mear, reflexionando en cuánto ha bajado la temperatura desde que saliera del sol y entrara allí. Espera, no sabe si en vano, pero…

   -No soy gay, señor. -grazna el joven cuando entra, a sus espaldas. El cazador le mira sobre un hombro, sonriendo todo chulo.

   -Y sin embargo, aquí estás.

   -Es para aclararle…

   Pero calla, bruscamente, pelando los ojos, cuando Dean se vuelve con la verga fuera de la bragueta, larga, gruesa, blanco rojiza, surcada de venas. Una pieza impresionante que, un chico como él, no ha visto otra nunca; ni siquiera en las películas sucias que su hermano bajaba de internet y de las cuales él fingía no saber nada. Aquella era… ¡inmensa!, se dice atragantando, fascinado, sin poder apartar la mirada, acercándose sin darse cuenta de que lo hace, como necesitado de verla más de cerca y comprobar que efectivamente tanta maravilla era posible. Tan sólo como una curiosidad humana, ¿okay?, no porque fuera…

   -Vamos, chico, tócala…-le ordena Dean, sonriendo, las manos en la cintura, la verga, tiesa como una barra de hierro medio agitándose horizontalizada. Esperando por las atenciones que merecía una pieza semejante a manos de otros hombres.

CONTINÚA…

Julio César.

ATREVETE Y CRUZA EL JORDAN

marzo 27, 2018

JUGUETONES BAJO EL SOL

   La culpa la tenía el sensual calor…

   Ríen pícaramente, algo coquetos, agitando sus traseros, mostrando un poco de piel no tostada por el sol. Saben que llaman la atención de los jóvenes marineros en aquel rincón apartado de un playa lejana, una donde no los conocen y nadie sabe quiénes son, fuera de suponerles otro par de chicos traviesos que iban buscando diversión en braguetas ajenas. Es un lugar agradable, ideal, donde pasar un rico momento loco, sin complicaciones ni mayores consecuencias, vivir esa aventura de la que hablando entre ellos, lanzándose sin sentir temores, vergüenzas o cohibiciones. Y medio ríen más cuándo los jóvenes marineros les miran, susurran cosas entre ellos y se dirigen hacia donde están, sacando pechos y todo lo demás. Si, los traviesos muchachos estaban por conectar con los cincos jóvenes sujetos. Algo con lo que habían fantaseado por un tiempo.

CUANDO EMBISTEN LOS MACHOS

Julio César.

CAMINO A LAS PRESIDENCIALES CON NICOLAS MADURO A LA CABEZA

marzo 27, 2018

LA GRAN DERROTA DE LA OPOSICION VENEZOLANA

   Lo lógico fuera que suspendieran la llamada, pero ya están más allá de toda razón… y salvación.

   ¿Han escuchado de ese estrategia donde alguien que es medianamente atractivo se toma una fotografía entre dos aún menos agraciados (esperpentos que les dicen), quedando mucho mejor por comparación y sube tal imagen a las redes sociales? Pues, bien, el gobierno de Venezuela, con la terrible carga de la mala fama que tiene, fuera de maulas, ladrones, represivos, violadores de derechos humanos y ahora también de narcotraficantes, siendo responsabilizados por todos el mundo dentro de Venezuela del desastre que vivimos, sale ganador de dos elecciones regionales dando una falsa sensación de éxito, de crisis superadas, de haber encontrado el camino… cuando la realidad es que la votación en bruto, obtenidas, han sido menores a las alcanzadas por la misma tolda en las parlamentarias; y que en las municipales llegaron a cotas aún inferiores las alcanzadas en las elecciones de gobernadores. Entonces, ¿cómo se explica el “éxito”, las caras felices, el aire triunfador? Es que enfrentados a los esperpentos de la Oposición, quedaron bien.

   El descredito, la insensatez, las vagabunderías y necedades de lo que llamo las María Corina Machado, los Julio Borges y los Henry Ramos Allup, nombres genéricos dado a esos personajes que no dejaron qué hacer para destruir la Unidad y desmotivar al pueblo opositor que no ve salida con este gobierno, consiguió que Nicolás Maduro Moros quedara como un genio político, una lumbrera, un estadista, pues. Comparado específicamente, esta vez sí, con María Corina Machado, Julio Borges, Henrique Capriles Radonsky y Henry Ramos Allup (quien decidió hundirse por cuenta propia jugando a la misma necedad que acabó con María Corina), Nicolás Maduro Moros aparece triunfador.

   Y esto no es cuento. En diciembre de 2015, cuando la anterior dirigencia de la Oposición, cobijados todos orgullosamente bajo la tarjeta de la manito, siete de cada diez electores venezolanos les dijo al Gobierno que ya se les había acabado el tiempo porque no nos gustaba a dónde nos llevaban (y eso fue antes de que llegara la gran hambruna), tanto que en el 23 de Enero, parroquia emblemática de la revolución de marras en Caracas, el régimen fue derrotado. Jorge Rodríguez, un hombre incompetente en su trabajo como pocos se han visto, perdió veinte de las veintidós parroquias caraqueñas, y al Gobierno lo caceroleaban en zonas tradicionalmente simpatizantes. Así de mal estaban, tanto así se les odiaba, y en ese entonces no había encuesta de preferencia donde no saliera como vencedor, en unas hipotéticas presidenciales, cualquiera dentro de la unidad opositora, especialmente Henrique Capriles Radonsky.

   Hoy, después de la triunfadora estrategia del régimen (un calco de la que le aplicaron a los cubanos hace más de treinta años y de la que nada se aprendió), que comenzó por desarticular y salir de la antigua dirigencia que les derrotó (a lo que se sumaron las María Corina Machado, los Julio  Borges y Henry Ramos Allup dentro de la unidad que temían en los otros a rivales políticos camino a la Silla, que el régimen les decía que ya estaba desocupada esperando sus augustos traseros cuando no era así), que alentó la desarticulación de la Unidad que generaba votos bajo una sola bandera,  salir de la tarjeta de la manito que había logrado el noventa por ciento de toda la votación opositora, que se persiguiera a todo el que insistiera en presentar pelea en todos los terrenos, y no sólo en las calles, donde no se ganaría nada si el ejército no se fracturaba, como ocurriera en Egipto y Libia, como no ocurrió aquí (repito, aunque todo eso era visible, muy evidente, el régimen les hizo creer que estaba caído y que si no se apuraban quedaban fuera de Miraflores, y las María Corina Machado, los Julio Borges y los Henry Ramos Allup se lo creyeron), queda la propia María Corina Machado retratada en toda la extensión de su egoísmo, pequeñez y mezquindad, junto a la tibieza de Primero Justicia y la pérdida del contacto con la realidad de Acción Democrática (expulsando gobernadores a quienes la gente les dijo queremos que hagan esto  que no entreguen el estado al régimen).

   A ese éxito, destruir a quienes pudieron liderar cualquier elección contando con siete de cada diez electores, se debe el que Nicolás Maduro Moros aparezca cabalgando en las encuestas, con un Leopoldo López lejos, y un Henrique Capriles Radonsky, aún  más lejos, como el ex gobernador Henri Falcón (antes de su lanzamiento unilateral, dada la inoperancia de la cúpula opositora), y Henry Ramos Allup también muy lejos después de sus meses de gloria cuando hizo creer a los jóvenes que sabía lo que hacía. María Corina Machado (como muy merecido castigo), no aparece ni de lejos en las encuestas. Pero esto no es sorpresa, cada vez que esta dama rompió la Unidad para darle alguna ventaja al régimen mientras intentaba “fregar” a los que supuestamente acompañaba en la lucha, sus candidatos llegaban detrás del chavista de la zona (y ni así aprendió algo).

   El país la castiga por todo lo que hizo, y me parece que, dado que ni aprende ni rectifica, así como el mismísimo Eduardo Fernández, Claudio Fermín y José Vicente Rangel, ella jamás llegará a ser presidenta de este país (y es una verdadera lástima, fuera de su intransigencia y sectarismo, que piense que Venezuela puede sacrificarse con tal de llegar a su meta individual, es una mujer inteligente y capaz… excepto para atraer simpatizantes que cuenten como votos), y su sola presencia será una pesada piedra en el ala de cualquier movimiento que quiera conformarse, por muchas tonterías que digan dos o tres opinadores de oficio, esos que no entienden cómo se mueve la mayoría, repudiando un régimen un día, abandonando a una dirigencia opositora que no sirve para nada, luego (aunque se interpreta con simplismo: les ofrecen una bolsa de comida; es eso, no que la dirigencia opositora no sirva para nada ni la estrategia de no hacer nada es efectiva porque el Gobierno dice que es la que deben implementar). La realidad es que si las elecciones presidenciales fueran hoy, y no se pudiera lograr la unidad de metas, ni de estrategias, ni de boleta electoral, el presidente de los próximos seis años será, será Nicolás Maduro Moros, porque este ha sabido conservar su mercado electoral cautivo, en la extensión literal del término (cosa que fue menospreciada por tantos), mientras los otros desencantaron, defraudaron y traicionaron al electorado que en las parlamentarias les dio todo. Es la triste realidad.

   Sin resolver nada, hundiéndonos en la basura y la miseria, sin cumplir ninguna promesa, el régimen puede ganar las presidenciales por su estrategia de minar a la oposición con los Henry Ramos Allup, los Julio Borges y las María Corina Machado, especialmente este grupo tóxico y peligroso, llamando a abandonar plazas, no dar esta ni aquella pelea y satanizando a todo el que se atreviera a decir que no estaba de acuerdo con lo que ordenan los dioses en la cúpula. Hasta Radio Caracas Radio, a quienes meto en el grupo de los llamados María Corina Machado, no hubo esfuerzo que no hicieran por destruir la Unidad porque al régimen así le convenía. No todos los locutores, pero en buena medida la programación de la querida emisora se dedicó a exigir que al régimen se le dejara hacer lo que quisiera, que nos plegáramos, que el mundo viera que no dábamos la pelea en todos los frentes (y menos el electoral porque a lo mejor el Gobierno si es mayoría), atacando a quien llamaba a pelear, porque esa estrategia (?) si iba tumbar al Gobierno. Abstenerse tumbaba dictaduras, decían y repetían insensatamente. Porque la inteligencia cubana les dijo que era lo que debían hacer y quisieron creérselos.

   Por cierto, sobre los grupos, que los he citado ya, debo hacer algunos señalamientos. Así como llamo los María Corina Machado a la gente que llamó a no enfrentar al Gobierno electoralmente porque “dictadura no sale con votos”, aunque así se salió en España, en Chile y se logró la pacificación en Centroamérica (que bastante que sufrieron); son esos necios a los que se les ha dicho una y otra vez que una gente tomando todos los días la misma calle no tumba a nadie si no hay una partición del ejército (y a su máxima representante le ha costado que jamás será presidenta de Venezuela, como ya señalé, con todo lo penoso que es; me pregunto ¿quién y cuánto continuará gastándose intentando reflotar un barco hundido?), así mismo llamo los Julio Borges al grupo de políticos tibios que dicen esto y aquello según todo el que opine (no sea y queden mal en la red), que no quieren tomar la responsabilidad de enfrentar los hechos llamando al país a luchar en una sola meta, denunciando todo y a todos los que acabaron con la unidad. Según vaya viniendo se irá haciendo, es la estrategia de cara a la galería aunque no esté ni sirva al esquema general. También lo pagaron, los representantes de este grupo, el traicionar a la antigua dirigencia ganadora y desmovilizar al país. Mucho de sus representantes debieron irse al exilio y Primero Justicia vio reducido su caudal de votos de manera dramática. Pero, al igual que la señora Machado, por ello trabajaron, para ese merecido resultado fue que se movilizaron, dejando la salida del Gobierno para después de que se decidiera quién se sentaba en la Silla… que todavía estaba, y está, ocupada.

  Los Henry Ramos Allup son esas almas extraviadas que parecen creer que tres gritones en las redes, que insultan y calumnian, sin marchar, ni votar ni tumbar gobiernos, son más importantes que la gente de verdad que si va a marchas, que enfrenta a pedradas al régimen, que es herida, detenida, y que todavía sale alrededor de figuras emblemáticas a las que respetan para derrotar electoralmente al régimen. Los que enfrentan a la guardia nacional y a los círculos de la muerte porque tienen hambre, no hay medicamentos en tal o cual hospital o ya no se puede vivir entre apagones y falta de agua. En lugar de conectar con el país, con la gente en las calles, en los mercados, en los autobuses, deciden que todos estos (millones de electores) tienen menos peso, o importancia (abandonándoles), porque había que “cuidarse” de los que en facebook y twitter los podían criticar, o Radio Caracas Radio va a hablar mal de ellos, o Patricia Poleo los va a llamar cooperadores, traidores y todos esos adjetivos vacíos de significado que ya se usaron en Miami contra la diáspora cubana para desmovilizar a la gente para y fortalecer al régimen castrista a la caída del Bloque Soviético. A los Castro en ese entonces, se le hizo ese favor, a la revolución de marras en Venezuela se le hizo ahora

   Con esta gente, perdida en sus egoísmos y fantasías, apartados los que en verdad sabían que lo primero, lo importante era salir del régimen, no sorprenden estas cifras de preferencias, aunque resulten extrañas cuando más trabajo padecen los venezolanos. Lo que si no resultaría raro es que, así como están las cosas, si estas sombras no cambian, el futuro sea todavía peor. Es aquí donde hay que buscar la verdadera razón del grito de trampa al llamado electoral. Con la dirigencia de las parlamentarias, garantizando la movilidad y participación, con testigos en las mesas para cuidar votos, actas y cuadernos, así como verificar escrutinio (receta que demostró ser exitosa a pesar de las actrices políticas gobierneras que el régimen llama rectoras independientes del CNE), una oportunidad había, obligando al régimen a desconocer nuevamente la voluntad popular, justificando incluso una fractura militar. Ahora no queda sino hablar paja, soltar bilis por la red, culpar a todo el mundo y satanizar a quien no comparte la estrategia de no hacer nada. Es decir, no hay mayor aliado para el régimen, el cual tiene el mundo en contra, que lo que antes se llamó Oposición.

   Por cierto, tanto ha confundido el régimen a estos, a esa gente que aparece como nuestros voceros, que así como hay idiotas que gritan que dejando al Gobierno tomar cada vez más espacios, gobernaciones y alcaldías incluidas, sin obligarlos a cometer delitos y desafueros que los descredite más y más ante el mundo (uno que hoy mira la situación de la Oposición con hastío ante tantos desatinos), están los que van y denuncian feo a los abstencionistas (soy uno), que miran la estrategia como una cobardía, un necedad, porque es mejor verlo así y no cómo lo que puede ser, el hastío de una población frente a una dirigencia estúpida y necia (las María Corina Machado, los Julio Borges y los Henry Ramos Allup), pero igualmente desaforados aparecen los que estaban en esas conversaciones con el régimen en el exterior. Si, también a ellos los obligaron a comportarse como dementes, como cuando arremetieron contra el señor Almagro que declaraba que no le veía queso a la tostada de unas conversaciones cuando no había gente en las calles reclamando, militares señalando su inconformidad y alcaldías y gobernaciones en manos de la Oposición. Que el Gobierno le odie, está bien, que el señor Rodríguez Zapatero, que cobra por hacerle el mandado al régimen, le critique (a Almagro), está bien, que la Oposición en República Dominicana se sumara al coro no es sino otra de esas muestras de insolencia y extravío de un gente que no sabe lo que hace, ni qué terreno pisaba. Fue patético escucharles, especialmente cuando a la larga se demostró que hablar sin peso, no lleva a nada. Lo he citado mil veces, cuando caía el monstruoso régimen en Sudáfrica, y a Mandela le propusieron que saliera de la cárcel y se postulara de candidato presidencial, este exigió que todos quienes compartían prisión con él fueran liberados antes, o se quedaba donde estaba. Aquí, confiando en la buena fe del régimen (y daría risa si no fuera tan triste), se pensó que no valía la pena, ni exigir ni llevar peso para hacerlo.

   En fin, la capa política que logró apoderarse de la dirigencia de la Unidad, esta dirigencia de políticos políticos, no luchadores sociales o representantes de ONGs, estuvo y está muy por debajo de la tarea. No hay excusa para que olvidaran o no supieran que la unión hacía la fuerza, que al régimen ni sal ni agua ni alcaldías ni gobernaciones, que el enemigo de mi enemigo es mi amigo (o aliado),  que lo primero, lo vital, es salir de esta gente porque ese es el filón más grave. Pero, aquí caemos en lo mismo, el pueblo adeco, los militantes de Primero Justicia (en “Vente Venezuela” no queda nadie, muy merecidamente), ¿qué estaban, y están haciendo? ¿O acaso tampoco queda nadie allí y los políticos hacen y deshacen porque a nadie representan?

   Si no fuera por la dramática gravedad de la crisis humanitaria desatada por el robo total y completo del dinero de los venezolanos, y las feas palabras que les lanza un mundo que les sabe delincuentes y homicidas (ahora, violentar el resultado de las parlamentarias los desnudó), el régimen estaría feliz. Porque la crisis que enfrentaron con el resultado de las parlamentarias, por un país dispuesto a enfrentarles monolíticamente, ya no queda nada. Que eso haga feliz alguien dentro de la Oposición, o que lo viera como una meta, que trabajara para ello como si fuera algo bueno que fuera a ayudarnos a salir de la pesadilla, es algo que no tiene respuesta ni en la lógica ni el sentido común. Así como Hitler y su banda de dementes llevaron a la culta Alemania a una locura cuasi caníbal, la revolución de marras pone a Patricia Poleo y a los locutores de Radio Caracas Radio a hacerles el trabajo sucio. Y se dan con ganas a la tarea, señalando culpa, repartiendo acusaciones contra este y aquel, especialmente si dicen que hay que darla pelea en la cancha que sea. Llamando a no hacer nada y dejar solo como a un criminal a cualquiera que replique. Locura.

   Es obvio que el país, el real, deberá reunirse por su cuenta para intentar escapar de esta demencia. A su favor, ironía amarga, está el horrible peso de la crisis, imparable en su derrumbe al abismo dado lo colosal en su alcance, nada, nada funciona a estas alturas. Fuera de hablar paja, el régimen es muy poco lo que puede hacer o proponer como no sea hacer sonar matracas en un programa de televisión o en una tarima para fingir que algo hacen.

EL EJEMPLO PANAMEÑO

Julio César.

EL NOVIO DE TAMMY

marzo 24, 2018

¿NO SE TE ANTOJA?

   Ella lo quería… especial.

   Un chico dulce y tierno con el cual hablar de novelas, de pintura de labios, de chicos; con el cual reír y dormir abrazada de noche, ambos con pantaleticas y sexy dormilonas, ambos perfumados… eso quería Tammy. Y eligió a ese chico, un esbelto miembro del equipo de natación del colegio. Era guapillo, algo pillo, que se emocionó todo cuando ella le sonrió con picardía. No sabía, el pobre, que la mamá de la chica sabía cómo controlar a los hombres, lo hizo con su marido y sus hijos varones (muchas mujeres de la familia ya habían padecido bajo el machismo), y le enseñó como enamorar y enloquecer de tal manera a un chico hasta llevarle a la sissyficación, convirtiéndole en una hermanita del alma.

   El muchacho, al principio, creyó que eran tonterías pero la complacía, eso de depilarse, sacarse las cejas, usar tangas en la intimidad; hasta que ella le llevó a descubrir excitaciones y placeres nuevos, culpables pero intensos, que lo desagarraban en su hombría. Obligado a hacerlo mientras ella usaba un tono de voz severo, con el cual ya no podía ni discutir. Como no podía impedir el llevar una bola en la boca, las manos atadas si desobedecía, o los azotes que a veces le daba con una pantufla frente a su mamá si se portaba mal. Como no podía esconder los chillidos que lanzaba cuando los juguetes vibraban en su interior con toda su intensidad. El que comenzara a tener erecciones únicamente dentro de tangas femeninas.

   El cómo ella le llevó a usar pantaleticas siempre bajo las ropas, aún en la alberca, el cómo hizo para que caminara contoneado, que aceptara el brillo en sus labios, fue toda una obra de arte de la persuasión de una personalidad fuerte sobre otra débil. Todos notaban, con sorpresa, el cambio del chico, lo rico que olí, lo lánguido de su mirada cuando los compañeros de equipo se cambiaban (a Tammy le gustaban las películas donde aparecían hombres grandes, y juntos las miraban), y aunque algunos se apartaban, otros, en solitario, le decían cosas, le mostraban sus paquetes y querían que se los tocara. Cuentos que lo avergonzaban pero hacían reír a Tammy, quien se divertía de verle en esos apuros, como cuando iban a la piscina y su tanga era más chica que la de ella, o le gritaba, o lo obligaba a usar esas cositas que…

   ¿Que cómo Tammy logró sissyficarlo?, habría que preguntarle por su secreto; y algunas amigas del colegio, o madres con hijos revoltosos, lo hacían, esperando conseguir ese resultado, sobre sus hombres, en concreto.

……

   Pueden pasar muchas cosas, por las razones que sean, incluso la CONVIVENCIA.

NOCHES HISTORICAS

Julio César.