Archive for 31 mayo 2018

COMPROBADO

mayo 31, 2018

EL PAGO

   A veces, como juego, un tipo aceptar tocar a otro, riendo, o a dar una rápida lamida o… Bien, el caso es que muchas veces se enreda y si no tiene cuidado a lo mejor queda ENVICIADO.

RETIROS PADRES E HIJOS

Julio César.

PRACTICA DIARIA

mayo 31, 2018

COMPRENSION

   Orgullosamente se lo muestra…

   Sube más y más el volumen aunque sabe que su hermana, y acaso el cuñado, pronto le gritarán que lo baje; pero no puede. Lo necesita así para acallar sus jadeos y gemidos mientras lo agita y baila, sintiendo el juguete moverse, rozarle, estimularle al tiempo que lo abre. Mordiéndose los labios lo enfila hacia la cámara para que su profesor de Matemáticas vea que hace sus deberes. Que no olvida cómo ser una buena perrita capaz de tomar todo lo que en el salón de clases a la hora de la merienda el hombre le ofrece. Que es enorme, bien duro y que está siempre lleno de semen caliente.

ESTRÉS

Julio César.

SIGUE EL DILEMA… 25

mayo 31, 2018

SIGUE EL DILEMA                         … 24

   Basado en caracteres creados por capricornio1967

   Papá quiere jugar…

……

   Conmocionado, embotados sus sentidos, desbordado por el control de Franco, bajo su cuerpo, que le recorre las nalgas con los dedos, pellizcándole fuertemente, agitándoselas, abriéndolas, dejando expuesto su culo rasurado y el maldito tatuaje, Luis tan sólo puede pensar que Adriana podría entrar en cualquier momento.

   -No, no… Basta. –se le escapa de los labios, congelando al otro bajo él. Sus miradas se encuentran.- Yo… señor, mi esposa… -termina rindiéndose, odiando por ceder.

   -¡SILENCIO, PUTO! –el bramido, que seguramente se escucharía por toda la cuadra, piensa estremeciéndose Luis, le sobresalta. La mirada dura y peligrosa de Franco casi le congela de por sí, recordando, de manera rápida y culpable, la de su propio padre cuando era un crio y era desobediente o travieso, y este de un vistazo le decía que estaba actuando mal y que recibiría un castigo.- Eres mío para hacer contigo, y tu cuerpo, lo que yo quiera, esclavo. ¿Es que aún no te queda claro, puto estúpido?

   -Yo… sí, señor; pero esto, aquí…

   -Si quiero tu coño en estos momentos, lo que antes era tu culo pero ahora es tu concha de puto, lo tomo. ¿Te queda claro? –y Luis casi tiene que morderse los labios para no gritar que no podía tratarle así, que esa era su casa, que su mujer estaba pocos cuartos de allí.- ¿ESTA CLARO, PUTO?

   -Sí, sí, señor… -jadea, aunque el “pero” queda flotando. Franco lo sabe, lo percibe. Y lo disfruta. Sus gruesos y largos dedos velludos parecen clavarse aún más en las nalgas de su viejo enemigo deportivo del colegio.

   -Nada, puto. Si quiero algo, lo tengo. –le gruñe apartándole a un lado, saliendo de la cama y casi obligándole a sentarse. Luis le mira la maldad brillar en los ojos.- Si quiero que abras una de las gavetas de tu mujer y que busques su pantaleta más atrevida y la uses, ahora, para mí, tú lo harás, ¿entiende el punto, esclavo estúpido? –cruelmente detalla disfrutando de su victoria. Lo siente, lo nota por la manera en que ese hombre, otrora grande y fuerte, se va quebrando más y más bajo su presión, bajo su control. Espera una respuesta, no llega y lo abofetea con cierta fuerza.- ¿LO ENTIENDES, PUTO?

   -Si… sí, señor. –Luis no puede hacer otra cosa, respirando agitadamente, era como si el oxígeno no llegara a sus pulmones. Ese hombre le tenía en sus manos. Le mira, desvalido, queriendo preguntarle tantas cosas. ¿Por qué le hacía eso?, ¿cómo podía actuar de aquella manera?, ¿de dónde le nacía tanta maldad, tanta enfermedad? Y un vago temor le embarga, ¿siempre había sido así el hombre que dirigía el entrenamiento y la vida deportiva de su hijo Daniel? ¿Ese monstruo siempre fue eso, estando al lado de su hijo?

   -¿Entiendes que no tienes escapes? ¿Qué tu único camino a seguir es este, el que te trae a mi verga? –le pregunta deliberadamente, atrapándose nuevamente en un puño la impresionante erección bajo su pantalón, una que casi parece latir bajo la áspera y gruesa tela, que se moja un poco, evidenciando lo emocionado que está.

   -Si… señor. –grazna, sin fuerzas. Le espanta la sonrisa de diabólico triunfo en la mirada de Franco.

   -Maestro. Ahora me dirás maestro. O simplemente amo. –le puntualiza y espera. Le ve tragar, enrojecer la cara, los labios pálidos temblarle un poco antes de hablar.

   -Si, maestro.

   -Jejejejeje, bien, bien. ¿Sabes lo que tu maestro quieres y espera de ti, puto estúpido? –y Luis quiere caer en la cama, cerrar los ojos y morirse, imaginándose fácilmente mil tormentos.

   -No, maestro.

   -Me lo imaginaba, porque eres increíblemente estúpido, un esclavo de lo más inútil, lo sabes, ¿verdad? –se burla, le humilla.

   -Si, maestro.

   -“Si, maestro. Gracias, señor”. –puntualiza nuevamente.- Debes agradecerme cualquier atención para contigo, tonto esclavo. –tensa aún más la cuerda, disfrutando cada instante de su triunfo, erizado de ganas, la verga goteándole copiosamente de puro gusto.

   -Si, maestro. Gracias, señor. –la voz de Luis sale rota, los hombros le caen con mansedumbre. Era un hombre sometido.

   -¿Qué quiero?, tu culo, aquí y ahora. Quiero que entiendas que soy tu dueño, que te controlo totalmente. Eres mío, puto miserable. Debes entender que me perteneces completa y totalmente, en todos los aspectos. Tu vida es ahora mía. Y quiero que lo digas, que lo sabes, QUE SOY TU DUEÑO.

   Tragando aún más, Luis no responde, ¿decir qué? Las palabras, las imágenes que conjuran, todo le parece una pesadilla que gira y gira en su mente embotada, frustrada e impotente.

   -¡DE PIE, MARICA! –le ordena de manera brutal.

   Tembloroso, sabiendo que no tiene opciones, Luis obedece.  Las piernas le fallan un poco, pero lo hace, queda de pie frente al otro, cuyos ojos relucen de burla cruel. Sabía lo que debía parecer, desnudo de la cintura para abajo, todo rasurado… usando la maldita jaula de castidad frente a su enemigo. Inconscientemente sus manos se cierran en puños. Franco sonríe cruel.

   -¿TIENES ALGO QUÉ DECIR, PUTO? –el rugido es atronador. Adriana debería…

   -No, maestro. Gracias, señor. –responde casi automáticamente.

   -Vas aprendiendo, como los cachorritos, jejejejeje. Quítate el pijama.

   Rojo de cara, con manos torpes, obedece. Le cuesta sacar los botones de los ojales por los dedos embotados y los nervios.

   -Enséñame las pantaletas de tu mujer. –Franco le vigila como un halcón.

   Tragando en seco, Luis parpadea.

   -¡VAMOS! –le grita atrapándole la nunca, virtualmente guiándole como a un niño reacio a la enorme peinadora con los gaveteros.- Enséñame las prendas de tu mujer, escogeremos una hermosa y la modelarás para mi, para que tu coño de puto me sea aún más apetecible. –al lado del mueble le empuja.

   Tomado por sorpresa, y algo mareado aún, Luis apoya las manos del mueble, dejando su espalda y nalgas al alcance de la codiciosa mirada de Franco, a quien se le acalambra la verga bajo las ropas. Todavía dudando, pero sabiendo que no tiene opciones, el hombre abre una de las gavetas, donde dobladas en perfecto orden, muchas prendas íntimas de su mujer descansan. Baja una mano pero no puede tocarlas. Mancillarlas de esa manera.

……

   Terminándose distraídamente la taza de café, Adriana no puede dejar de preguntarse qué estarían hablando en esos momentos Franco y su marido. Y si serviría para arrojar algo de luces sobre el problema que parecía haber caído sobre su casa, afectando a su hijo y a Luis. La vida de ella. No le gustó la idea de aplicar ese calmante para los nervios al te de su esposo, pero francos podía tener razón, si el otro se alteraba en cuanto se quería hablar del problema, lo mejor era sedarle un tanto. Cualquier cosa con tal de que hablara. Sin embargo…

   No puede dejar de sentir que le falló. A su marido. Y la idea la abruma de una manera amarga. Deja la taza sobre la mesa. Había estado bueno el brebaje, pero no pudo saborearlo. Disfrutarlo. ¿Y cómo con tantos problemas? ¿Debería ella, acaso… llegarse y saber de qué hablaban los dos hombres? Aunque Franco le había pedido paciencia, y un tiempo para conversar a solas para que se  sintiera cómodo, no puede dejar de sentir que su lugar estaba allí, con ellos.

   Y la idea se le hace convicción. Obsesión. Debía estar al lado de su marido.

……

   -¿QUÉ ESPERAS, PUTO? –grita nuevamente Franco, impaciente, pero también para humillarle más.- Adriana, tu esposa ante Dios y los hombres, es una buena mujer, pero seguro que guarda algo bueno y bonito por ahí. –le hiere con las palabras, medio apartándole y rebuscando de manera obscena en la gaveta. Luis siente rabia, un deseo salvaje de plantarle cara, de cerrar esa gaveta y fracturarle la mano que osaba tocar las posesiones íntimas de su mujer.- Ah, sí, esto sirve…

   Luis traga en seco, sintiendo que todo gira más rápido alrededor, aunque siente la mente más clara. Sabe que es la mezcla de vergüenza, derrota e impotencia lo que le altera. Mira lo que el hombre a su lado, triunfal, alza para que lo vez. Una pieza delicada de su mujer, algo atrevido que él mismo le regalara. Una prenda sedosa, de color lila, algo más corta de lo que usualmente lleva una buena matrona. Algo que a la mujer le coloreaba las mejillas al usarla en momentos especiales. Porque hasta eso, los buenos momentos con Adriana, lo afectaba, y ensuciaba, ese sujeto.

   -Ponte la maldita pantaleta antes de Adriana venga. –ordena.

   No, no puede hacerlo. Sabe que debería o el vengativo sujeto podría hacer algo malo, pero no puede. Es mayor a sus fuerzas, se dice Luis; a pesar de sentir sobre si la mirada vigilante, alerta y peligrosa de Franco.

   -¿Te resistes, puto? –atrapándole con la mano libre la nuca, le acerca a su rostro, hablándole a la cara, bañándole con el aliento y una que otra gota de saliva.- Vas a lamentarlo, lo sabes, ¿verdad? Tengo que hacerlo porque me obligas. Debes aprender que tu lugar es a mis pies, de rodilla, sumiso y ansioso por obedecerme y complacerme como un buen esclavo sexual. –le dice a manera de advertencia. Y Luis tan sólo tiembla, incapaz de reaccionar. Viéndole volver el rostro hacia la puerta cerrada, ¿y asegurada? ¿Lo hizo o cualquiera…?- ¡ADRIANA! ADRIANA, VEN ACÁ. ¡TIENES QUE VER ESTO!

CONTINÚA … 26

Julio César.

DAVID BECKHAM EN LA BODA

mayo 31, 2018

   Si, como el buen vino…

   La semana pasada puse en la oficina la misma cara que cuando me preguntan si vi el Miss Venezuela, el Miss Universo, el Oscar o la entrega del premio esto o aquello, cuando quisieron saber si había visto las incidencias de la boda real entre Harry el travieso y Meghan Markle (esa pareja me encanta, el príncipe indisciplinado y la bella morena). No, no lo vi, ¿quién hace eso?

   Pero entre los trapos raros que usaba la realeza europea, y las caras curiosas, lo que más comentó una de las muchachas era lo “bello” que estaba David Beckham, y en eso parecía que había consenso.

   Cosa que me hizo reír porque fue algo que también leí en El Chigüire Bipolar el pasado fin de semana. Y sobre eso si leí algunas noticias después, comenzando por la mala cara de Victoria Adams, la mujer del ex astro del futbol ya retirado y envejeciendo como los muy buenos vinos, justo como le da la gana (en eso se parece a Jensen Ackles). Aparentemente fue muy comentado el aire de molestia de la mujer, su rigidez, alegando la prensa que tal vez se debía a sus celos, que parecen constantes, y que no son inventos de ella tampoco. Antes de la boda, el señor Beckham, aparentemente se la pasó de farra buena parte de la boche con una conocida fiestera londinense que todo el mundo sabe que le tiene ganas.

   Parece que se cumple aquí, pero a lo inverso, aquello de: quien se casa con mujer bonita, hasta que no la ve vieja el susto no se le quita. Culpable o no, el señor Beckham tiene el problema de que, si lo deseara, muchas a sus brazos saltarían. Y su mujer, aunque lo quiera y confíe, no puede obviar, ni olvidar, ese hecho.

   Lo otro muy comentado de la boda fue el saludo entre Beckham y el cantante y creo que sir, Elton John (quien sí que ha envejecido mal, parece una fea señora inglesa), cuando en plena Capilla de St. George del Castillo de Windsor, el ex futbolista se acercó y le dio un beso en la boca. Cosas del primer gran mundo, y de los ingleses (eso habría despertado cotilleos en esa prensa algo histérica y malintencionada que es la norteamericana), que lo vieron como un detalle de estilo del apuesto chico.

   David Beckham siempre es noticia, en las fotos se veía realmente bien al lado de su esposa, entre tantos otros que parecían como disfrazados.

   Y, hay que reconocerlo, el hombre tiene ese casi mágico encanto de lo cotidiano, el vecino o conocido que se sienta en la calle a la caída de una tarde cualquiera, con una cerveza cerca, y que sorprende por lo bien que se ve. También posee algo un tanto rebelde. Verle hace pensar en un moderno James Dean sentado en una acera antes de ir a hacer cualquier cosa.

LOS VENGADORES TRES, VAYA BATUQUEADA

Julio César.

RESUELTOS

mayo 31, 2018

DETALLISTA

   Los preparaban para salir de cualquier aprieto. ¿Una corte marcial por perderse unos días con una tía? Se le ofrecía algo al coronel y asunto resuelto.

SOBRAO

Julio César.

PERITO EN EL ASUNTO

mayo 31, 2018

¿NO SE TE ANTOJA?

   La clave es la paciencia…

   Poco a poco ese sujeto peludo, rudo y viril había logrado reducir a su ex mejor amigo a la condición de “su nena” en los baños del vestuario, necesitado como estaba de tener algún desahogo antes de volver a casa con su amada. Comenzó como juego, el arrojarle sus zapatos gritándole que los oliera, luego le frotaba sus medias en la cara, mientras este gritaba y luchaba, oliendo. Más tarde calzoncillos y suspensorios, hasta finalmente atraparle la nuca y enterrarle la cara en su axila traspirada después de un juego o una práctica. Para que luego, cuando oliera entre los pelos del pubis, aquello ya le pareciera el cielo. Si, verle sin ropas ya lo pone tan duro… como al otro el anillito se le abre de puro celo.

ORDEÑO

Julio César.

LICRA

mayo 31, 2018

AL CALOR DEL MOMENTO

   Aunque intentaba controlarse, sabe que le notarán las intensiones si continuaba mirando de aquel modo el cómo le quedaba al catire ese traje, casi no pudiendo aguantar las ganas de caerle encima, derribarle, maniatarle y someterle. Pegársele de ese traserito respingón un buen rato hasta que se rinda, quieto, jadeante, bañado en sudor. Si, si no se cuidaba iba a darle un gran espectáculo a la afición.

   ¿Esos bañadores largos de cuerpo entero?, no, no era lo suyo. Le gustaba que los chicos vieran todo lo que tenía, dejando poco a la imaginación sobre lo que deseaba hacerles y con qué, exactamente. Sonríe todo echón, notando las brillantes miradas de los más jóvenes que siguen el triatlón.

   Un día bonito, claro y soleado, aunque fresco por la brisa; perfecto para participar en una carrera de bici con el resto de los amigos. Lleva su cantimplora de agua fría por si le da sed, e insinúa el bocado caliente que espera que uno de los panas saboree más tarde, entre el follaje. ¿Serás el afortunado?

Julio César.

EL BOLIVAR, ¿AUN MAS SOBERANO?

mayo 31, 2018

ALEMANIA Y PERU, CIVILIDAD

  ¿Han visto esta propaganda en la red?

   Suspendida, por piratería, la entrada en vigencia del nuevo cono monetario, el bolívar espichado, digo, soberano. Una nueva devaluación después de la que ya habíamos sufrido al implementarse el feroz paquete neoliberal de los economistas de PODEMOS. Los socialistas españoles quisieron sacarnos de las venas lo que se habían robado. Los socialistas de aquí y los de allá. Seis ceros ha perdido el bolívar desde que esta pesadilla comenzó, y la hiperinflación es casi tan aterradora como la total escasez. Al destruir el aparato productivo nacional, sustituyéndolo con importaciones a través de empresas fantasmas, pero habiéndose robado todo, no cancelando ninguna deuda desde hace más de ocho años, el crédito se acabó al fin. Los uruguayos fueron de los primeros en suspender los envíos de leche y carne. Como un pan cuenta un bojote de billetes, a quitarles ceros a la moneda. Quien ve la propaganda notará que no dice absolutamente nada, no informa, tan sólo reitera una y otra vez una paja vacía.

SOBRE EL ACOSO

Julio César.

LA ENTREGA

mayo 29, 2018

COMPRENSION

   Ah, chicos inocentes…

   Pepito tan sólo iba a entregar una encomienda en aquella construcción, nunca esperó que el capataz le atrapara de un brazo como un oso, le arrastrara, le dominara, le pusiera de rodillas y luego en cuatro patas, y que tomara todo lo que deseaba de él, comenzando por su inocencia, descargándosele dentro. El sujeto era rudo, masculino, olía fuerte, y el chiquillo no pudo hacer otra cosa que no fuera gemir y recibir, siendo que su agujero apretaba mucho, suponiendo que tan sólo eran naturales espasmos de respuesta ante la agresión. ¿Notaba que mecía las nalgas de adelante atrás, que su culo buscaba y halaba?, tal vez no, porque, como se ha señalado, era muy inocente. Pero no debemos ser demasiado duros con ese sujeto que le grita “así, así mi joven marica; toma lo que viniste a buscar, te llenaré sin cansarme, sin parar, sin piedad, porque sé que con esto es que ustedes siempre sueñan en sus colegios”. Lo cierto es que por las tardes, muchos chicos y hombres jóvenes, como de pasada se acercaban a mirar los trabajos en la obra, observando con ojos vidriosos a los transpirados y viriles obreros, y a él mismo, notándose que andaban desesperados por un macho que les pusiera preparo. Encontrando al que les guiñara un ojo, les hiciera una seña y, llevándoles a un lugar apartado y discreto, se los clavara. Pepito tuvo la suerte de ser confundido con uno de esos.

……

   Recuerdo haber visto este video, continuaba con el muchacho visitando a un médico, por la molestia, y este lo comenzaba a aliviar y curar pasándole la lengua.

PRACTICA DIARIA

Julio César.

HERRAMIENTAS

mayo 29, 2018

COMPRENSION

   Bien equipado.

   Viéndole subirse un poco más el pantalón, el carajo le clava los ojos como dardos, recordando que su mujer, muy molesta, quería que echara a ese mecánico que no servía para nada. ¡Tres días cambiando unas bujías! Pero no se animaba. Algo en él le enternecía, tal vez sus cuentos de que no conseguía trabajo, tanto que la crisis le tenía así, con el pantalón cayéndosele del hambre. Detalle que, junto a ese tic que tenía, de jugar con la cacha de su más grueso destornillador pasándoselo entre las tersas mejillas, le tenían como amarrado en ese lugar, sin decidirse a correrlo. Viéndole, horas y horas, intentarlo y fallando miserablemente en ese trabajo.

COSTUMBRE

Julio César.

RCTV A ONCE AÑOS…

mayo 29, 2018

   …De la canallada de un régimen mezquino y ruin.

   Se cumplieron ayer, 27 de mayo, once años del cierre de uno de los canales de televisión más viejos y queridos de Venezuela, RCTV, antiguamente Radio Caracas Televisión. El canal del león, como se le decía. Fue un día doloroso, el triunfo de la injusticia y el autoritarismo, se decretaba abiertamente la persecución y muerte de la libertad de expresión en Venezuela. La amenaza siempre latente sobre cualquier medio de comunicación televisivo, radial o impreso. La necesidad de la autocensura. El sueño de los déspotas. La retaliación total del poder.

   Recuerdo todavía la cara del difunto Hugo Rafael Chávez Frías cuando se solazaba en su crapulencia; “lo cerré, si, ¿y qué?”. Lo hacía porque le salía del forro, el atacar, herir y destruir a quienes consideraban sus enemigos, usando todo el poder del estado, el cual juraba encarnar en su momento de mayor locura, cuando ya se creía un dios, inventándose entelequias como CONATEL para hacerlo; porque podía y sus víctimas ni a la defensa tenían derecho. Caro le costó la pataleta, el cierre de RCTV ocasionó la salida de los muchachos a las calles, y ya no regresaron, amargándole la vida, comenzando por el triunfo del “no” a su deseo de eternizarse en el poder cuando lo preguntó directamente y quería cambiar la Constitución. Hizo daño, mucho, privando al país de su viejo canal de televisión, pero se murió. De nada le sirvió tanta mala fe, tanta alegría malsana.

   De RCTV recuerdo a La Fiera, Esfanía, La Hija de Juana Crespo, Natalia de 8 a 9, La Señora de Cárdenas, Las Juanas, Las Aguas Mansas, La Balandra Isabel Llegó Esta Tarde, Juanito y Él, La Hora Menguada, El Concurso Millonario, Cuánto Vale el Show, Popy, Fantástico, Alerta, Expedición, A Puerta Cerrada, Primer Plano, Clásicos Dominicales, así como a los narradores en los mundiales y los de la pelota venezolana, los mensajes navideños, sus artistas y humoristas.

  Y especialmente eso, la Radio Rochela, espejo de esa capacidad tan de aquí de reinos de nosotros mismos, de los problemas, de la siempre presente crisis, de los políticos y su mal gobernar.

   De todo eso que una gente necia que llegó después, pretendió que olvidáramos que pasó, que ocurría, como si toda Venezuela hubiera sido en el pasado una enorme mafia de complicidades en delitos de agavillamiento. El necio intento de reescribir la historia según le parece a la cúpula en el poder, algo tan común a todos los fascismos de antes y de ahora.

   Vagabundos y vagabunderías siempre han existido, pero antes se hablaba de ello, nos reíamos mientras odiábamos a los representantes de esas bajezas, estos no nos amarraban para obligarnos a aceptarlos, aplaudirles o ser detenidos y encarcelados por pitarlos. Bastante metralla de gaitas de protestas que debieron soportar aquellos malos dignatarios. Ahora, una gente que no ha visto un sólo delito en un catalogo sin que salgan corriendo a cometerlo pretenden enseñarnos valores. Es la diferencia abismal entre las pendejadas que dicen y las canalladas que cometen, el sello de estos tiempos.

   De la Venezuela que fue, y podemos volver a ser, queda el recuerdo del querido canal, así como la Radio Rochela, queda la historia de lo vivido, los artistas que fueron, los que están o los que podrían comenzar. La tradición, lo que éramos, ¿o aún somos?, un pueblo alegre. Lo que sí está claro, después de once largos años, es que aún queda el cariño por RCTV.

DAVID BECKHAM EN LA BODA

Julio César.

CONSENTIMIENTO

mayo 29, 2018

DETALLISTA

   Hablando se entiende la gente. ¿Qué dos tipos deben compartir piso y a uno de ellos le gusta andar sin pantalones?, ¿cuál es el problema si pide permiso?

RESUELTOS

Julio César.

SOBRE EL DILEMA

mayo 29, 2018

HE AHÍ EL DILEMA…                         DEL DURO Y SUCIO

   Y vaya que un chico así da ideas…

   Nunca dejaremos de lamentar que capricornio1965 no continuara, o finalizara, obras tan buenas como Soldado Americano y El Suegro. Especialmente este, moría por saber si habría, finalmente, boda o no, y qué pasaría luego. Cómo ese sujeto se las arreglaría para continuar sometiendo a su yerno. Y este miso, El Dilema. O eso me decía por ese entonces, que estaba inacabado, porque cuando terminé de leerlo, finalmente, si parecía terminado. Era un final abierto para que cada quien imaginara lo que deseara. Bueno o malo. Pero no lo noté hasta ofrecer continuarlo. Y me pasó como cuando me emborracho y me comprometo a bautizar muchachos, me tomaron la palabra.

   Como fiel creyente en la justicia de El Tribunal del Diablo, como ya he señalado, mientras leía las desventuras de Daniel Saldívar, pensé, lleno de rabia, en lo justo que parecía un castigo para Franco, por eso me comprometí, más conmigo mismo que otra cosa, a darle un final versionado. Y en eso andaba, más o menos, porque voy algo retrasado. ¿Cuál era mi plan?, que Daniel escapara del control de Franco y se vengara enviándole a la cárcel. Idea que parece no gustarle a mucha gente, quienes consideran (y sí, es la esencia de un relato de malditos), que el entrenador debía vencer ya que fue el más listo, tenaz y comprometido en su tarea: romper y someter al muchacho y a su padre (¿no es, en cierta medida, una insólita declaración sobre nuestra era?). Lo entiendo, aunque, en verdad, no lo comparto tanto. Por el Tribunal. Joder, quería a Franco con las tripas afuera.

   Por un tiempo no supe qué hacer, y por eso, aunque escribo y escribo, no se veía clara la dirección que tomaba el relato (algo terrible para cualquiera que redacte); la idea de padre e hijo compartiendo cautiverio y esclavitud no terminaba de gustarme, la verdad sea dicha. No porque no sea excitante, he leído otros relatos así, muy buenos, sino porque no me parece justo para con Daniel. Ahora, como ando en la onda de ir cerrando muchas historias (demasiados autores me han dejado en la estacada), y ya suman un número alto entre las que no terminé por falta de interés de los lectores o porque  perdí los archivos en algún ataque viral (me pasa a cada rato, actualmente lucho con una mugre infernal llamada ByteFence) o porque las páginas donde las buscaba cerraron, voy a ir rematándolas comenzando por esta.

   Para ello, salir lo mas rápido, ni seré exquisito en la trama ni la iré enredando, o nos va a agarrar el año que viene (¡¡¡ya estamos por comenzar el mes seis!!!), regresaré a la idea original, aunque en esta versión Franco no perderá del todo. O no recibirá lo que tenía pensado para él, desde ir a la cárcel hasta convertirse en la perra de todos. El final pensado para Daniel me vino de una película mexicana muy grata que vi hace tiempo, sobre un joven que debía ir a Acapulco a arrojar las cenizas de su abuelo. Ahora bien, cuando digo que voy a rematarla, lo hago desde el punto de vista de capricornio1965, quien es diabólicamente detallista en sus narraciones. O lo era, porque persiste el rumor de que nuestro autor preferido tal vez haya muerto. Sería todo una pena. Por él y su familia, por su trabajo y nosotros.

   Bien, como ya he indicado antes: no todos quedarán muy contentos al final. Pero será un final.

Julio César.

ALICIENTE

mayo 26, 2018

ESTRATEGIA

   El profesor, a los buenos alumnos, les enviaba su recompensa cada mañana… A los chicos malos la promesa de no más, si no se comportaban.

……

   Pero no es el único tío generoso que premia el interés; cuando un jefe es atento, un buen empleado, sin que su mujer lo sepa, también le alienta, de este modo, a seguir así. Como muchos otros tíos más. Tan sólo hay que estar claro en un punto: nunca rechazar la primera OFERTA.

RUTINA

Julio César.

NOTA: ¿Se imaginan recibir correos así, cada tarde de regreso a casa?

SIGUE EL DILEMA… 24

mayo 26, 2018

SIGUE EL DILEMA                         … 23

   Basado en caracteres creados por capricornio1967

   En la pileta es que era bueno…

……

   Mi aún mirando todas aquellas cosas, sobre su cama y en la mano de aquel hombre, comprende del todo. Ni acepta que sea real. Intenta levantarse, sentarse, pero resbala en sus propios codos sintiéndose increíblemente embotado, débil. El cuerpo no le respondía bien. Y la sonrisa del otro, que sigue mostrándole aquella vaina que le aterra de forma terrible, le hace entender.

   -¿Qué…? ¿Qué hiciste, me drogaste? –la voz sale graznada.

   -Fue Adriana. –le impacta, y goza de su confusión, de su sensación de traición.- Debiste ser honesto con ella, decirle que su coño te desagradaba ahora que tenías un nuevo amor: una buena verga. No debiste deprimirte por engañarla, así ella no se habría angustiado, intentando saber qué te ocurría. Se preocupó, ¿y qué crees? Fue donde me ofrecí a ayudarla a ayudarte, jejejejeje… -agrega mientras ominosamente se le acerca, disfrutando de su confusión, ira, impotencia. Y temor. Su puto le temía, y vaya que tenía motivos para hacerlo.

   Luchando aún por comprender y presentar algún tipo de resistencia, Luis le escucha atónito ante su osadía. ¡Utilizó a Adriana contra él! La hizo su cómplice involuntaria e inocente… ahora iba por su “premio”. Emocionado, si la erección bajo el jeans era indicativo de algo.

   -¡Lárgate! –grita robándole algo de fuerzas al mareo, la sensación de vacío y caída que le domina.

   -Baja la voz, ¿o quieres que Adriana te escuche y venga a ver qué ocurre? –le pregunta con una mueca rapaz, sonriendo ante su encogimiento en la cama.- ¿ESO QUIERES, PERRA? ¿QUÉ VENGA TU MUJER?–ruge, sorprendiéndole.

   -No, no… -casi balbucea, sintiéndose mal por ser tan cobarde.

   -Jejejejeje, ya me lo parecía, tanto miedo así tienes a que se conozcan tus secretos, ¿eh? Lo de nuestra relación.

   Bajando la mirada, todavía luchando contra la ola de debilidad, todo en Luis refleja la verdad que se oculta tras esas palabras. Si Adriana supiera…

   -¿Qué…? ¿Qué quieres? –pregunta derrotado, deseando más que nunca arrojarse sobre aquellas cama, cerrar los ojos y dormir. O morir.

   -Que te pongas esto. Un cinturón de castidad para que no puedas jugar con tu cosita, que ya no te pertenece. –dice en tono claro y deliberado, sosteniendo el adminiculo de rosado material traslucido.

   Luis balbucea sin palabras, la mirada vidriosa vagando de esa cosa al rostro cruel e implacable de su torturador.

   -Franco, no; no puedo…

   -Señor. Debes decirme señor. O amo. –le aclara sonriendo de manera terrible.- Y si, te lo pondrás. Tu inútil verga estará presa hasta que yo lo diga.

   -Es una locura; por Dios, no puedes esperar que…

   -No espero nada. Te lo estoy ordenando. –es duro, y entrecierra los ojos, rostro severo, pero disfrutando por dentro de los temblores, palidez y rabiosa impotencia de Luis, ese ex atleta universitario que le derrotara tiemplo atrás y a quien siempre ha odiado.- PONTELO DE UNA PUTA VEZ ANTES DE QUE ADRIANA VENGA A VER QUÉ HACEMOS. –lo grita todo.

   -No… no puedo. Por favor, por favor, Franco, no me obligues… -su rostro se contrae y el hombre prácticamente tiene que luchar contra el llanto frustrado e impotente.

   -Señor. ¡SOY TU DUEÑO Y SEÑOR! –le grita feo, haciéndole casi pegar un bote en la cama.

   -Yo… yo…

  -Dilo. ¡DILO!

   -SEÑOR, ERES MI DUEÑO Y SEÑOR. –grita angustiado, cayendo de espaldas y cubriéndose la boca con las manos. Si Adriana le oye…

   -Póntelo. Ahora.

   -No podría. Me siento…

   -Eres una puta tan inútil. –finge estar molesto, hincando una rodilla en el cómodo y amplio colchón matrimonial, atrapándole un hombro y obligándole a sentarse. A Luis todo le da vueltas y tiene que llevar las manos al colchón para sostenerse.- Te ayudará… esta vez. Porque soy un amo generoso.

   Con brusquedad le hace ponerse de pie, tembloroso y vacilante, el sedante era fuerte.  Y cuando medio lanza un quejido de protesta, e incluso baja una mano para impedirlo, Franco ya le ha bajado el pantalón del pijama y el bóxer, dejándole desnudo de la cintura para abajo, arrojándole de culo sobre la cama, sus genitales quedando expuestos. Comprensiblemente flácida y hasta pequeña su verga, dada la humillación y el miedo.

   -Jejejejeje, con esa cosita tan chica creo que necesitarás una jaula menor. –se burla, inclinando una rodilla en la alfombra y empujándole por el pecho, haciéndole caer de espaldas cruzado a lo ancho de la cama, mientras con ademanes bruscos le saca la parte inferior del pijama y el bóxer.

   -Franco, no; Adriana… -con todo dándole vueltas, Luis intenta oponerse. Tanto así era su miedo, y vergüenza, de ser descubierto por su mujer. Paff. La nalgada suena feo.- ¡Ayyy! -se le escapa, al tiempo que uno de los costados de su cadera enrojece.

   -Señor. Debes referirte a mí como tu dueño y señor. –le recuerda con tono molesto, aunque dedicándose ya a alzarle los pies sobre la cama, separándole y abriéndole de piernas, dejando totalmente expuestos los genitales.

   Luis quiere decir mucho más, oponerse, resistirse, luchar, pero no puede. Ese hombre le controla, domina su vida. Unas lágrimas de derrota salen por las comisuras de sus ojos mientras ruega a todo lo que sabe que a su mujer no se le ocurra acercarse, llamar y entrar. Siente la presión contra sus testículos, el cómo su verga va siendo atrapada y encapsulada, y tiene que oprimir los labios para no sollozar ruidosamente.

   -Perfecto. Ahora si eres el esclavo sexual presentable. –oye la voz de Franco, quien se pone de pie, mirándole desde todo su altura, viéndose muy masculino, macho y viril.- ¿Te gusta cómo te aprisiona, puta? ¿No te excita saberte en mis manos?

   -Yo… yo… No… amo. –responde patéticamente.

   -Que mal, porque a mí, si. Mucho. Mira como me tienes de caliente con tus mariconerías. –indica, atrapándose con una mano, sobre el jeans, la voluminosa silueta de su verga erecta, aterrorizando al otro, que bien sospecha lo que ocurrirá.- Si, voy a cogerte, perra. Voy a cogerte a fondo, duro, con todo, por todos tus orificios, hasta por las orejas; y te haré gritar y chillar pidiendo más y más sobre esa cama. La cama que compartes con tu mujer, que está en la cocina; bajo el mismo techo donde vive tu hijo. Te cogeré de a perrita y gritarás, y agitarás tu culo sobre mi verga, y te correrás dentro de tu jaula.

   -Amo, yo…

   Cualquier cosa que Luis fuera a decir queda cortada cuando Franco se le arroja encima, cubriéndole y aplastándole con su sólido y velludo cuerpo, caliente como el infierno, con la verga latiéndole emocionada tras la tela jeans. Luis arruga la cara de manera refleja, cuando la reptante lengua del hombre se abre paso entre sus labios, lamiéndole, palpándole, comenzando un beso apasionado y mordelón.

   Ni los ahogados gemidos de protestas, ni sus manos sin fuerza sobre los hombros del entrenador de su hijo, empujándole lejos, logran apartar al sádico ese. Pero si son horribles los besos, el roce de esa lengua, del bigote haciéndole molestas cosquillas, la barba rapándole, nada es peor a las enormes manos recorriéndole los hombros, los costados, acariciándole como si fuera un apasionado amante. Las bocas se separan y se miran, uno triunfal y diabólico, el otro angustiado, jadeante.

   -Te haré delirar sobre esta cama, puto; la misma donde seguro no puedes complacer a Adriana; no siendo el maricón que eres. Ella merecía algo mejor, a un macho. A un hombre de verdad, pero se engañó contigo. Has sido un chico muy malo, puto mío, jejejejeje…

   Y antes de que Luis pueda responder algo que ni él mismo sabría qué era, la boca vuelve a cubrir la suya, la lengua metiéndosele, agitándose lentamente de un lado a otro, soltando litros de espesa y cálida saliva sobre la suya, tanto que en un momento dado traga automáticamente para no ahogarse, gritando de rabia y frustración para sí.

   -¿Hufff? –gruñe confuso cuando el hombre gira sobre la cama, dándole la vuelta también, quedando él ahora sobre Franco, aunque debilitado y mareado. Pero si plenamente consciente…

   Las manos velludas bajan por su espalda, palpando lo que le pertenece con propiedad y codicia; cada palma atrapa una de sus nalgas, los dedos se clavan en ellas, apretándolas, agitándolas con rapidez, separándolas. Exponiéndole la rasurada raja y el culo.

   -Jejejejeje, ¿será que ya tienes el coño mojado para mí?

…………….

   Sintiéndose frío y caliente en atormentadores intervalos, Daniel no puede reunir la suficiente determinación para salir del coche, mirando hacia la entrada de la casa. ¿Estaría allí? ¿Le escucharía? ¿Estaría de buenas? La rabia y la impotencia atormentan su alma. No quería hacer aquello, sabe que tiene la cara completamente roja porque le quema. Pero no veía otro camino. Tenía que hacer lo que fuera, así sea suplicar y rebajarse, para librarse de esa mierda que cubría sus genitales. Baja del vehículo y camina hacia la entrada, rogándole a Dios que se encontrara en casa… pero también que no.

   Frente a la puerta duda otra vez. Traga y traga en seco. Finalmente llama. Espera, sintiéndose mal. Llama otra vez, ¿y si no estaba? La angustia le domina y toca una tercera vez, convencido de que no había nadie.

   -Ya va, carajo. –ruge una colérica voz al tiempo que la puerta se abre.

  Joder, si estaba en casa.

CONTINÚA … 25

Julio César.