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IVAN DUQUE AL FRENTE DE COLOMBIA

junio 20, 2018

GOTAS DE MARZO

   Y gano Iván Duque, puedo respirar tranquilo…

   Efectivamente, el candidato del partido Centro Democrático, o del uribismo (se señalaba así como si fuera un insulto, como si realmente no se calibrara la significación de ese nombre en Colombia), superó los más de diez millones de electores, derrotando a su contrincante, el señor Gustavo Petro, y su partido, el movimiento Colombia Humana (que sonaba engañosamente dulce, como cuando aquella secta, para atrapar tontos, usó el de Tradición, Familia y Propiedad), encarnando el anti sistema y a la izquierda, lo que pesó terriblemente en su contra a pesar de la muchachada que crece en Colombia, siempre ilusa con estos cantos de sirenas, para que a los cuatro o cinco años se desentiendan de ellos. Los jóvenes son un mercado difícil de mantener, especialmente sin logros que los aten allí mientras maduran. Excepción de los eternos niños, el llamado infantilismo. Un problema grave.

   La Registraduría Nacional del Estado Civil sostiene que fue una votación sin precedentes, que le daba una ventaja parcial de más de doce puntos sobre el segundo, lo que hacía la tendencia irreversible ya a tempranas horas de la tarde (frase conocida y muy odiada aquí). Terminó cumpliéndose lo que predecían las encuestas, y en cierta medida todo el ambiente sicológico que se formó cuando astutamente alguien centró el asunto entre la derecha y una izquierda a lo chavista (caro le salió al señor Petro sus pasadas complicidades). Por no hablar de más de la mitad del país que coincidió, dos años atrás, con el señor Uribe Vélez en aquel histórico “No”.

   Ahora queda un detalle, el día sábado, buscando noticias, encontré en la red una enorme cantidad de encuestas que daban ganador al señor Petro, el cual, supuestamente, habría superado a Duque. Que la cosa era algo inventado se notaba por los porcentajes tan grandes de diferencia, era imposible en tan poco tiempo que Petro le sacara más de quince puntos, sin embargo muchos de los que opinaban lo daban como cierto y se molestaban por la campaña mediática en contra de su candidato, ya que los grandes canales colombianos no señalaban esas encuesta y continuaban dando ganador a Duque. Como se vio, las grandes cadenas decían la verdad, las fulanas encuestas eran fraudulentas y las opiniones bastante pobres, ¿se aprendería algo de eso? Muy difícil. Es el eterno confundir lo que se quiere que pase con lo que está pasando, y la gente que piensa que su opinión en sí, es un hecho, es peligrosamente irresponsable. No es bueno que las personas se dejen engañar una y otra vez, menos que se auto engañen.

   Otro punto notable fue lo observado el domingo mismo en la noche, en muchos videos y comentarios que exudaban una amargura y un resentimiento terrible por el resultado, curiosamente ninguno poniendo en duda tales resultados. Casi hablaban de un destino calamitoso para Colombia, el nuevo Egipto asolado por las plagas, pues (o Venezuela, aunque evitan mentarla para no contradecirse tanto); con el agravante de que parecen estar completamente convencidos de que sólo ellos entienden el punto, poseen la verdad y conocen la gravedad de lo ocurrido, y que el resto del país se dejó engañar por el uribismo por necios, o ignorantes. Fueron poco elegantes en sus adjetivos para insultar a quienes los rechazaron. Y la postura es algo tonta, Álvaro Uribe Vélez ya mandó en Colombia, uno una vez, dos, y Colombia le conoce, con él no se esperan sorpresas, ni esperan traición. Eso, por la campaña de despecho de que quien gobernará será Uribe Vélez y no el señor Duque. Creerlo parece confortarlos.

   Eso por un lado, lo otro es un punto ya señalado por mí, que aunque la lógica dijera que un país gobernado tanto tiempo por un grupo, tendiera a mirar hacia los contrarios, en Colombia se frustra por el caso de la paz negociada con la guerrilla a espaldas de la gente, en contra de lo que más de la mitad de los colombianos sentían y pensaban, que coincidía con lo que Álvaro Uribe Vélez sostenía. Cuando el acuerdo se firmó y se sancionó desde la Presidencia al Congreso, de la Fiscalía a la Corte Suprema, bypaseando al país al que no se le preguntó, esa cuenta se la tenían guardada. Más de la mitad de los colombianos que dijeron “No” a los términos del acuerdo. Que los rechazados el día domingo no contaran con eso en sus análisis de por qué perdieron (o no quisieran verlo), es responsabilidad de ellos, porque eso si pasó y asombró al mundo. Fue un hecho real.

   Y no se ayuda nada la izquierda, ni el señor Gustavo Petro cuando, en una de sus primeras declaraciones dedicadas al ganador, sostiene que Iván Duque debe cortar todo lazo con Álvaro Uribe Vélez y mantener los acuerdos de paz, tal y como se firmaron (de espaldas, y en contra del deseo, de más de la mitad de los colombianos). Y me pregunto, ¿eso no sería traicionar los deseos de los electores que le llevaron a la Casa de Nariño? El señor Gustavo Petro parece creer, en verdad, que a los electores no se les debe escuchar jamás, o que se les pude abandonar, traicionar, después del triunfo. Una postura muy compartida por los fascismos de izquierda. Menos mal que no llegó.

   Lamentable si es lo del Partido Verde, que había alcanzado una enorme votación en la primera vuelta. Sus dirigentes quisieron mantenerse sobre las olas, unos, de vista al futuro (no rayándose con uno u otro, especialmente si perdían), mientras otros si apoyaron abiertamente a Petro. Las proyecciones electorales hacen suponer que el electorado Verde se partió, como la dirigencia, unos con Petro, otros con Duque, y ambas tendencias podrían encontrar muy cuesta arriba el volverse a reunificar bajo una misma bandera en el futuro; no hay nada peor que sentirse traicionado por aquellos que creímos nuestros representantes. Si yo hubiera votado por los verdes y luego los veo santificando los acuerdos con la guerrilla, hasta allí los acompaño; como me pasara aquí en Venezuela, cuando dejé de ser masista, miembro del partido político Movimiento Al Socialismo (MAS). Por idénticas razones que se parecían demasiado al oportunismo y la traición a los ideales.

   Aquí, el gobierno revolucionario, para no perder la costumbre de quedar como necios, maneja la historia del fraude electoral, como uno que otro portal en youtube. Que el señor Petro, el aún presidente Juan Manuel Santos y el resto de los opositores electorales del señor Duque reconozcan su victoria no significa nada para ellos, ni para ese grupito en Colombia que con tal de arrojar sombras sobre el ahora presidente causan ese daño a la institucionalidad colombiana (ese conteos de votos da envidia). El idiota siempre cree que sabe mejor lo que ocurre en tal sitio, que la gente del lugar. Así hay quienes sostienen que los alemanes fueron engañados con el cuento del holocausto porque a ellos les parece que fue así, independientemente de lo que los alemanes digan, sostengan o acepten. La necedad no tiene límites, y es atrevida en su inconsistencia.

   Lo apreciado el domingo en la tarde, por las cámaras de televisión, esos resultados minuto a minuto según se iban contando los totales, era sencillamente impresionante, y una fea cachetada al fraudulento sistema montado por el partido único que manejas las elecciones en Venezuela, donde, a pesar de la automatización, hay que esperar horas y hora por un resultado, cuando no semanas o meses (aunque hay un chiste cruel que sostiene que este es mejor porque el gobierno que convoca y cuenta los votos sabe los resultados semanas antes del evento). Un sistema donde cada partido, cada participante tiene testigos que observan que quien vota firma un cuaderno, compaginando luego el número de firmas con el de boletas en las urnas, y frente a varias personas van contando uno para fulano, uno para mengano, es difícil que se pueda efectuar un fraude comicial. Repito, tales tracalerías sólo son posibles en los regímenes sátrapas de partido único, como en Corea del Norte, Cuba o Venezuela.

   Como sea, no podría alegrarme más este resultado, verle la cara de chasco a la guerrilla, a la señora Córdoba y al señor Petro, amiguito ayer del chavismo, hoy alejado porque necesitaba hacer campaña; alegre no sólo por la derrota de estos sátrapas de la izquierda, sino porque el resultado aleja las posibilidades de formación de otro Eje del mal, tipo ALBA, que tantos delitos, crímenes, persecuciones y asesinatos cobijaron con el manto del silencio y la impunidad.

   Felicidades, Colombia… Lástima lo del juego de hoy.

Julio César.

VOLCAN DE FUEGO

junio 7, 2018

GOTAS DE MARZO

   Con ese nombre…

   La vida es terriblemente curiosa, y hace más patética la realidad de las personas. De algunas personas al menos. No es para muchos desconocido lo que está ocurriendo en Venezuela, y con Venezuela, con casi cinco millones de personas que ya han huido de un país devastado y convulso donde la vida es simplemente una tortura por la rabia, la frustración y la incertidumbre diaria, el ¿qué pasará mañana?, ¿qué comeré hoy? Y todo este infierno es humano, creado por nosotros; es una desgracia levantada ladrillo a ladrillo por una gente sencillamente incompetente, falaz y ladrona, pero violenta, parapeteada sobre un entramado seudo legal decretado por ellos mismos. Entonces llega la noticia de la explosión del Volcán de Fuego en Guatemala, con todo su drama, uno natural, toda esa gente sufriendo (sacando a los que fallecieron de una), todo un país en vilo, ¿no parece más patética la situación venezolana en comparación? ¿Más insensata?

   El pasado domingo, en horas de la tarde, los guatemaltecos pasaron el susto de lo que va de año, y en muchos casos imagino que el de sus vidas, cuando estallara una gigantesca nube de polvo, humo y lava del interior del Volcán de Fuego, situado al oeste de Ciudad de Guatemala, que fue alcanzada por las cenizas entorpeciendo el tráfico aéreo a pesar de estar a más de cuarenta kilómetros de distancia. Nombre de lo más apropiado, Volcán de Fuego, que en seguida dejó un saldo de decenas de muertos, más de tres mil personas evacuadas y la vida trastornada a casi dos millones. Tanto así fue el impacto. Siendo dos localidades, Los Lotes y El Rodeo, las más afectadas. Era impresionante ver, por videos, esa nubes levantándose, así como la gente grabándolos (con lo delicado que es exponerse a ese humo que lleva grava microscópica, tan peligrosa para los pulmones, fuera de todo lo demás), así como ver a las personas corriendo, alejándose, seguramente tomada por sorpresa, mirando hacia atrás. Hacía recordar todas esas viejas películas, desde Volcano a Los Último Días de Pompeya (la vieja, no esa basura de Pompeii).

   Aparentemente no hubo aviso, no como en el 2012, fecha del último estallido. Este tomó a todo el mundo por sorpresa, encontrando a muchos atrapados en sus propias casas, y el resto tuvo que salir a la carrera. Sólo queda imaginar el miedo y la desesperación, ver el fuego, la lava, respirar el humo y no tener a dónde ir, sin poder escapar. Y los que sí pudieron al estar algo más lejos, corriendo, igualmente temiendo. Por ellos, pero también por la familia, por los vecinos y los amigos, ¿habrá logrado fulanita salir? ¿Dónde estará zutanito? Como siempre, los cuerpos de socorro se apresuraron a llegar y ayudar, esos valientes que corren hacia el lugar del cual todos escapan. Les tocó a ellos sacar los cuerpos carbonizados de las víctimas de las improvisadas tumbas, de debajo de las piedras y la capa todavía tibia de lava enfriándose.

   Las cosas que se han encontrado, y transmitido por las noticias, parten el alma (medio vi una); dentro de lo que quedaba de una casa encontraron los cuerpos de cuatro niños de diferentes edades, que presumo eran hermanos, abrazados en el fondo de un cuarto. El sitio más lejos al que pudieron llegar intentando salvarse cuando los alcanzó el fin del mundo. Y uno no quiere ni pensar en todo el miedo y dolor que sintieron. Quien sabe cuántos relatos tan amargos como este, o más, se conocerán con los días. Por ahora, todos ellos, necesitan de la simpatía del mundo, de sus oraciones, y supongo que también de voluntariados, esos que siempre acuden a las zonas de desastre.

   Leyendo, encuentro que el Volcán de Fuego, nombre completo, es uno de tres cráteres activos que hay en Guatemala, de un total de treinta y dos. ¡Treinta y dos! Hay que recordar que la nación centroamericana forma parte del llamando Anillo de Fuego del Pacífico. Tienen ellos esa… ¿suerte? Estando ubicado, estratégicamente, donde inciden tres departamentos de nombres curiosos (para uno, claro; se nota la cercanía con México), no es extraño que la erupción afectara de alguna manera a tantas personas: Chimaltenango al oeste; Escuintla al sur y Sacatepéquez, en el centro sur.

   Sin querer sonar frívolo, o necio, no puedo dejar de cuestionarme a los expertos en la materia. Y no me refiero a los de Guatemala, a todos. Desde hace meses, ¡meses!, se alertó a toda la región del Caribe sobre el probable estallido de un volcán submarino cerca de Bahamas, creo, dándose el alerta por los posibles movimientos sísmicos e incluso ante la contingencia (remota, eso sí) de un tsunami… y nada pasó. Mamá vivía preocupada, para eso sirvió el anuncio; últimamente ve en muchas cosas señales de castigo para un pueblo fatuo y desvergonzado. Nada pasó, o no ha pasado (y esperemos que no), sin embargo… ¿nadie vio venir lo del Volcán de Fuego? ¿Y los oceanógrafos, y los satélites que según fotografían hasta lo que tomamos en nuestras casas? ¿Los sismógrafos no registraron nada en ninguna parte? ¿Existen los vulcanólogos?

   No lo sé, imagino que siendo una caldera tan activa (de 2012 para acá ha pasado poco, como que hasta viejas profesáis apocalípticas mayas se cayeron y todavía las recordamos), debe ser difícil decidir qué es una actividad “normal” y una a tener en cuenta. Es el peligro de acostumbrarse a mirar un promontorio como ese simplemente como otra colosal montaña de fondo en el escenario de la vida cotidiana.

   Mis simpatías con los guatemaltecos, esperando que ya todo haya pasado y el volcán se calme unos treinta o cincuenta años más. Veo unas imágenes de la capital, Ciudad de Guatemala (no lo sé, creo recordar, de la escuela, que nos decían Guatemala capital Guatemala; era una de las pocas que nos aprendíamos para los exámenes), se ve hermosa. Una vez Caracas fue así. Lo comentaba todo el que nos visitaba. Ahora… ¡Y sin volcanes!

IVAN DUQUE AL FRENTE DE COLOMBIA

Julio César.

MARIANO RAJOY EN LA HORA NONA

junio 2, 2018

GOTAS DE MARZO

   Todo se terminó…

   En los países donde las instituciones funcionan, al menos a medias, los ciudadanos un día se encuentran con la sorpresa, en la prensa, de que se le ha quitado la cobija al entramado político, aún en el poder, desnudándole y dejándole prácticamente indefenso antes las miradas y juicios. Pasó en Venezuela una vez, en esa era de la que tantas idioteces hablan los socialistas, a un presidente de la república en ejercicio se le encontró responsabilidad en la apropiación indebida de un dinero, se le juzgo y condenó. Está pasando en España, y lo que ocurra de ahora en adelante cambiará el mapa político, para bien o para mal. Pero, independientemente de eso, si era necesario que ocurriera, entonces tenía que ser. Es de aplaudir esto, como una vez lo señalara del mandatario peruano Pedro Pablo Kuczynski, quien al ser involucrado en una investigación por financiamiento a su campaña de parte de la empresa Odebrecht (un soborno, pues), renunció y sigue siendo investigado. Caso contrario de esas satrapías de delincuentes que se ocultan con abierto descaro, como el caso de la revolución de marras en Venezuela, o ese siniestro representante de Odebrecht que por donde pasaba dejaba la ensuciada de corrupción, Luiz Inácio Lula da Silva, señalado y condenado, pero que todavía intenta aferrarse al poder.

   Aunque, en este caso, tampoco se movió con mucho dignidad el antipático líder del Partido Popular en España, el señor Mariano Rajoy, a quien los venezolanos, por ejemplo, agradecemos ese distanciamiento de la política cabrona y cómplice de los socialistas españoles que sostenían el dantesco drama humano que se fraguaba en Venezuela y que ahora estalla en toda su intensidad. Pero una cosa es una cosa, y otra, otra. No  quedó muy bien parado el señor Rajoy en este caso, no de cara a las galerías donde puede hacer más daño, dentro del corazón conservador de la gente que siempre ha apostado por ellos. Agotarlos, molestarles, desencantarles, defraudarles fue el peor daño que pudo hacer a un partido tradicional e histórico como el Partido Popular. Me parece que les tocará pasar por una larga y dura purga, un gigantesco mea culpa, para ver si lo que sale sigue concertando alguna confianza de vista al futuro.

   Una sonora y contundente condena judicial a varios líderes del Partido Popular, por escandalosos y comprobados actos de corrupción, motorizó una moción de censura dentro de la cámara de diputados, liderada por los socialistas, contra el gobierno y su cabeza, Mariano Rajoy; la cual triunfó. Se le retiró la confianza y debó salir del poder el día de hoy, viernes primero de junio. Y lo hizo sin desconocer a la cámara ni inventarse un organismo supraconstitucional que le protegiera. Porque el caso es real, la condena a los “populares” también, y eso de estar incursos en casos de corrupción una gente que ha llamado a hacer grandes sacrificios para reencauzar el país después del mal gobierno de los socialistas, es como demasiado. “Todos mal, me pides que sufra y me esfuerce, pero tú no sólo no lo hace sino que te enriqueces de manera desleal”, eso mina la paciencia de cualquiera, así como las bases de cualquier partido. Lo que siempre ocurre cuando las diferencias entre lo que dicen los políticos, y lo que hacen, es abismal.

   Mociones de censura a presidentes en ejercicio parece que se han intentado antes en España, sin gran éxito, pero esta vez el carburante era demasiado y la hora la menos deseada. Un escándalo demostrado y demasiado grande justo en un momento cuando tantas cosas se dirimen, amargamente, en España, se combinó para destruirles. Desde el descredito de la monarquía a la discusión sobre si seguir juntos o no, así como la tensión económica, todo se sumó, gota a gota. Factores que coinciden, irritantes, molestos, justo cuando estalla este escándalo. Aparentemente se investigó, enjuició y condenó a un conglomerado de empresa españolas que sobornaron, así, directamente, a los responsables de las finanzas del Partido Popular para obtener contratos públicos, enviando estos parte de las contribuciones a cuentas personales y al financiamiento del partido en sí (cosa realmente grave, porque ya no se investiga a fulano y zutano, con sus cuentas en tal o cual sitio, sino al partido mismo). Tan comprobada está la vaina, que las investigaciones han condenado a cárcel a casi treinta personas, sumando entre todos más de trescientos años de encierro (vamos a ver cuánto se cumple); entre ellos a cuadros del Partido Popular, entidad a la cual se condenó también, al encontrársele responsabilidades (lo grave, se le juzgó como entidad y salió penalizado), a cancelar una multa por participación a título lucrativo, obligando a Mariano Rajoy a dar la cara y una respuesta, que fue increíblemente infeliz, aunque fuera cierta (cosa de la que todos dudamos en mayor o menor medida): que ignoraba lo que ocurría, que nada sabía de algún financiamiento ilegal del partido (¿habrá pasado Luiz Inácio Lula da Silva y Odebrecht por allá, como pasó por aquí en Venezuela?).

   El PSOE, tan responsable en la crisis española como el que más, amparándose en el tiempo transcurrido y la mala memoria, saltó indignado (con razón, además, porque la cosa si ocurrió y fue descubierta), iniciando el llamado al voto de censura contra la cabeza del ejecutivo. Rajoy respondió con aquello de que en el Partido Popular ha habido corruptos, que lo reconoce, pero que el Partido Popular no es un partido corrupto. “Corrupción hay en todas partes”, aseveró. Un tanto en la tónica de finales de los cuarentas, cuando a Alemania se le dictó una culpa colectiva por los dantescos crímenes del nazismo. Como sostiene la historiadora Diana Uribe, si, dentro de Alemania se incubó un proyecto monstruoso, pero Alemania no era un pueblo de monstruos; no se podía responsabilizar a todos por lo que algunos hicieron. Eso está bien, pero lo que Alemania como nación permitió que ocurriera, pasó, inocentemente o no, y el resultado fue todo ese desastre. Ahora, guardando las distancias, el Partido Popular tiene que cargar con su cruz porque es imposible terminar de creer que nada se sabía en los cuadros superiores. No cuando la coima duró casi seis años.

   Volviendo al punto, se señor Rajoy quiso dar a entender, o tal vez sea cierto, que se aprovechaba el momento que vivía el partido para sacársele a él del poder, cosa que no podían lograr con votos. Lo llamó un ejercicio de oportunismo del líder socialista Pedro Sánchez, para reemplazarlo de triunfar el voto de censura. Y pudo ser cierto, haber cálculo y oportunismo, pero es válido. Es política. Como jefe del partido debió saber lo que ocurría (como cuando Facebook se hizo el loco con las denuncias de espionaje, dejando que todo continuara, hasta que estalla un escándalo que casi les hizo desaparecer), y tomar medidas. Y si no lo sabía, tampoco importa, ocurrió y el daño al sistema es grande. Con los grados de molestia de tanta gente en tantas partes, no todos tienen la cabeza fría como los colombianos, por ejemplo, para medir el peligro de los pasos; España bien podría caer (de hecho cae), nuevamente, en manos de los incompetentes socialistas, aún de ramas peligrosas como el atrasado, retaliativo y medio ladrón grupo PODEMOS.

   Como Pedro Pablo Kuczynski, en Perú, habría sido sano que Mariano Rajoy se hubiera separado del cargo, para evitarse el “juicio” y una condena moral (muchas organizaciones, aunque aliadas, era de lógica que le abandonaran; tenían que medir el qué hacer de cara a sus electores que podrían pasarles facturas más tarde, de apoyarle, como ocurriera en Colombia hace apenas una semana), comenzando un reacomodo del Partido Popular. No lo hizo, dada esa terca intransigencia suya que ha puesto en problemas a España en otros momentos. Quiso enfrentar la moción o negociar una salida dejando el poder en manos amigas, y el resultado es que le desplazan, lo que ahora puede costarle mucho más al partido que a él. Y, a la larga, a España. El voto de censura era de esperar que prosperara, especialmente con el bajón que han sufrido los grupos de izquierda en España. Con la jugada, PODEMOS pasa a formar parte de la nueva alianza en el poder; de tocarles contarse con votos en un adelanto de elecciones, tal vez habrían caído al quinto o sexto lugar de preferencias. España ya va conociéndoles mejor, y el cuadro no gusta para nada.

   Siempre sorprende cuando estas cosas ocurren, cuando un mandatario debe dar la cara por sus errores, o responde con hidalguía, como el caso ya citado de Pedro Pablo Kuczynski en Perú, y ahora como se le obliga a Mariano Rajoy y al Partido Popular. A diferencia de Lula en el Brasil, o el dantesco caso venezolano, donde se recuerda todavía a la hoy primera dama, Cilia Flores, la famosa tía de los narco sobrinos, gritando como presidenta en ese entonces de la Asamblea Nacional que el caso de las valijas llenas dedolares para pagar sobornos directamente, encontradas en Argentina, jamás se investigarían mientras ella estuviera allí. Así, con todas sus letras. O el silencio cómplice ante las denuncias de Odebrecht sobre el financiamiento de todo el gobierno venezolano, cuyos líderes se embolsillaron esa plata (ni siquiera la usaron para campañas). Es la diferencia entre estados democráticos y satrapías de izquierda. Irónicamente, ese mismo mecanismo que es de admirar allá, el funcionamiento de la democracia, puede costarnos un apoyo internacional valioso a los venezolanos.

   Nada de de lo que ocurre en España en estos momentos nos hace felices a este lado del atlántico, un ascenso de los socialistas podría retrotraer toda la situación internacional del peligroso régimen en Caracas, un fascismo que se auto proclama gobierno de los pobres, a los tiempos cuando los regímenes afines silenciaban cualquier discusión sobre lo que aquí ocurría, ocultándolo todo con un manto de cabronería. En España, aún ahora, jamás se ha discutido el modelo económico que PODEMOS tiene en la cabeza, salvajemente neoliberal, implementado por indicaciones suyas en Venezuela. Por no hablar de la justificación de encarcelamientos, desapariciones, torturas y asesinatos. El grupo de marras critica allá un franquismo que por estos lados le aplaudían al difunto dictador Fidel Castro y al régimen en Caracas.

   No, no es un escenario que nos guste, pero es asunto de los españoles. A ellos tocará decidir. Mal, muy mal, señor Rajoy. No debió hacerle ese daño al Partido Popular, aferrarse a unas posiciones indefendibles desde que se supiera lo de los casos de corrupción y sobornos. Todos ustedes, la directiva del partido, actuaron mal, porque es de suponer que no sólo Rajoy estaba en la jugada de tensar la cuerda. Lo que esto puede costarle al tradicional partido puede ser demasiado. En otras partes, otros partidos, han desaparecido a la larga por crisis como esta. Amanecerá y veremos.

VOLCAN DE FUEGO

Julio César.

COLOMBIA, ¿UN GUIÑO AL URIBISMO?

mayo 26, 2018

GOTAS DE MARZO

   De todo como en botica…

   Insólitamente el vecino país regresa a unas elecciones presidenciales. Ya. Otra vez. Por el estatismo montado por el partido único en Venezuela, decidido a no perder ni soltar jamás el poder, pareciera que los colombianos van a cada rato a votar en asunto tan importante. Y mientras se acerca el día domingo, el gran encuentro y enfrentamiento entre diversas tendencias, con esos increíbles conteos prácticamente voto a voto, de manera manual, se nota el enfrentamiento no tanto entre derecha e izquierda, como generalmente se simplifica, sino entre un electorado inconforme pero precavido y los más anti sistemas, quienes piensan que, de vez en cuando, hay que menear la mata a ver qué pasa, y en este caso la mirada cae en el curioso señor Gustavo Petro, el hombre de la izquierda, dicho con elementalidad.

   Pero el asunto es mucho más complejo, y como suelen ser los neogranadinos, no extrañaría que terminarán imponiendo una agenda sorpresiva para todo el mundo, como cuando dijeron “no” a una paz a todo trance como la que pretendía el señor Juan Manuel Santos con la narco guerrilla, dándoles un perdón sin memoria, un olvido total, posiciones y dinero. Colombia quería paz, pero no a ese costo. Y allí comenzaron los problemas del estamento político de ese país, que muy posiblemente se manifiesten este domingo. O me lo parece a mí, al menos.

   Cuando a los electores se les preguntó qué querían, con aquella paz, Álvaro Uribe Vélez encabezó el “no” al perdón sin consecuencias, y aunque uno entendía y hasta simpatizaba con el punto, Juan Manuel Santos, el estamento político, judicial y hasta comunicacional neogranadino puso todo de tal modo que parecía que quien no aceptara los términos impuestos es porque no quería la paz (COLOMBIA, EL TORTUOSO CAMINO A LA PAZ); que esta debía lograrse por los medios que fueran, aún con no el perdón de los pecados sino el encubrimiento de ellos, y sin embargo una mayoría estuvo de acuerdo con Álvaro Uribe Vélez y dijeron no. Tumbaron la fiesta, las fotos, los acuerdos y titulares en el globo entero. Tan confuso fue que en el mundo no se comprendió cabalmente lo ocurrido; con despecho muchos comentaristas hablaban de una gente acostumbrada a la zozobra y violencia que no apostaba al fin del conflicto; jamás se entendió bien la postura de esos colombianos por la sencilla razón que no se comportaban como los comentaristas esperaban. Y ocurrieron dos cosas que lanzaron sombras sobre todos y que, en mi humilde opinión, apuntalará un resurgimiento del uribismo este fin de semana, en merma de absolutamente todos los demás.

   En el afán por la paz a troche y moche, el estamento político, legislativo y judicial colombiano, amén que la prensa, amarraron unos segundos acuerdos que no necesitaban pasar por el nudo gordiano de la gente, ya no se volvería a cometer el error de preguntarle a los colombianos qué deseaban, qué querían, qué pensaban, porque no respondían como se les exigía. El Congreso lo sancionó, la Corte Suprema de Justicia también, con sonrisas extrañas, porque parecía, o creían, en ese momento, estar derrotando al uribismo. Lo que hicieron fue volverle la espalda a los electores colombianos donde cuenta, en las urnas. Se las debían. ¿Todo el entramado político nos la jugó?, bien, saldremos de ellos. Es muy posible que este domingo esa Colombia que estaba clara, pase factura a la presidencia que actuó a despecho de ellos, a un Congreso y sus partidos que no entendieron a los electores, o no les importó. Incluso a los magistrados de la Corte que decidieron que no era necesario consultarle algo tan importante a la gente. Y en ese pase de factura, el más favorecido sería, en mi opinión, quien encarnó de forma clara, casi que parecía que en contra corriente, lo que pensaban sobre los acuerdos esos con esa banda de delincuentes en la que terminó deformándose la guerrilla de las FARC, el señor Álvaro Uribe Vélez y su ahora candidato, el señor Iván Duque. No me extrañaría que, el electorado, pusiera en sus manos el poder para “cobrarle” a los políticos que pensaron que podían prescindir del electorado.

   Por otro lado, como ciudadano de una república fracasada como lo es Venezuela, aunque me parezca que en términos generales Juan Manuel Santos ha sido un mandatario presentable y pasable para Colombia (en su balance pesa más el bien que hizo que cualquier otro daño que provocara, y eso vale), no va a salir bien de esta consulta. Ni él ni su gente saldrán muy bien librados, cobrándosele directamente, como padre de la criatura, el acuerdo de paz a espalda del electorado. Y más que eso, su deliberado deseo e intento de destruir a Álvaro Uribe Vélez, una vez que este abandonara el poder, uniéndose en la tarea a todos esos otros poderes y sectores que se pusieron en marcha para cobrarle tantas facturas. Los golpes que el ex presidente dio a la narco guerrilla y a los carteles fueron duros y muchos, estos se las tenían jurada, sumándosele a eso un estamento político muy inferior a su desempeño, esperanzado en brillar mediante la maniobra de apagarle la luz (todos deseaban verlo desprestigiado, humillado, señalado, perseguido, escapado, capturado y preso), y sin embargo no pudieron. Fracasaron. El país lo eligió como el colombiano del siglo. Y esa tenacidad para enfrentar el poder económico de los carteles y la gente en sus nóminas, las campañas de opinión pública en su contra, la persecución contra todos sus colaboradores, tan sólo lo apuntaló. Y el “no” en el referéndum aquel debió ser una campanada de alerta clara, resulta extraño que no la escucharan si hasta aquí resonó tan nítidamente.

   La posición de Juan Manuel Santos en cuanto al régimen imperante en Caracas, es bien conocida, de su enfrentamiento… pero ahora. Durante mucho tiempo fue vacilante, complaciente, apartándose también de la línea de Álvaro Uribe Vélez que si supo calibrar el peligro que este era para Colombia, intentando cercarlo. Y un poco torpemente ciego, les dejaban actuar a sus anchas aunque no pagaban sus deudas con proveedores colombianos, al tiempo que aquí terminaban de incubársele los problemas que hoy le tienen la frontera llena de gente muriéndose de hambre y de enfermedades, a las que ahora se siente obligado a atender so riesgo de quedar como un miserable, pero granjeándose la impaciencia de sus propios conciudadanos que ya bastante tienen con sus problemas propios para andar atendiendo los de los demás. Al régimen a este lado del Arauca se le dejó hacer demasiado, destruir las instituciones, penalizar las protestas, silenciar las detenciones arbitrarias, las incomunicaciones, las desapariciones, las torturas y los muchos asesinatos mientras el resto se iba al infierno de la escasez y la hiperinflación.

   Pocos contribuyeron más a que esto ocurriera, terminando ahora con el dantesco drama humanitario, como los que cabronearon estos hechos. Claro, no es Juan Manuel Santos tan responsable como Michelle Bachelet, hasta ayer incondicional de la revolución de marras, y muchos menos un colaborador entusiasta mientras hubo dinero para mantener políticos, como don Pepe Mujica, pero si tiene su parte, irónicamente en un asunto que no era su problema directo. Esos desplazados, los colombianos hartos de eso, son frutos de su gestión en buena medida. Por otro lado, ahora se sabe, que el ELN se reorganiza y rearma a este lado de la frontera. Es de suponer que este grupo de delincuentes traerán su reinado de crímenes para acá, pero siempre queda la amenaza de que regresen para allá, repotenciados cuando ya parecían liquidados. ¿Qué no se lo imaginaron, esa complicidad de un régimen abiertamente delictivo con unos irregulares violentos que juran compartir ideologías?, ¿en serio? Y si eso lo veo yo, aquí, lo ven allá, los colombianos.

   Y eso que Juan Manuel Santos parece preocuparse por nuestro futuro si algo no ocurre antes, si no se hace nada, como señalara hace poco en su columna un gran reportero venezolano, Nelson Bocaranda. Y cito:

SANTOS ALERTA:

“No es cualquier cosa que el presidente de Colombia haya advertido sobre los “pasos cubanos” que pretende dar Maduro con su irrita Asamblea Constituyente. Con flujo informativo directo de La Habana, desde las conversaciones de paz con las FARC, Juan Manuel Santos señaló, angustiado por el deterioro democrático venezolano, que esa Asamblea Nacional Constituyente aboliría el sufragio universal directo después de las elecciones presidenciales del 20 de mayo. Por más que los rojos lo nieguen, está en los apuntes cubanos presentados para discusión desde el comienzo. Quizás con el “triunfo aplastante de Nicolás el 20M podremos implementarlo, pues sería la defensa de nuestro espacio para siempre”.

   A nadie extrañaría, ¿acaso la dictadura más larga, sanguinaria y atrasante del continente, la cubana, no lo hace? El alerta, aunque poco, y tarde, se le agradece. Desafortunadamente nos toma en un momento convulso y terrible de confusión. Por alguna razón, el país que adversa al régimen revolucionario de marras, parece no entender, u olvidar, que la meta principal es sacarlos del poder, dejando todo lo demás, todo, para después. Pero, repito, se le agradece el soplo.

   Por otro lado, ¿qué será de la izquierda en el evento comicial? Esta siempre es la gran incógnita, porque mientras más defraudada está la gente de su gobierno, del estamento que les representa (o dice hacerlo) en esos momentos, más lejos se lanzan buscando una salida. Cosa que no ocurrió cuando Álvaro Uribe Vélez deja el poder, porque los colombianos lo percibieron como el sujeto que les hacía falta en esos instantes, el hombre que decía y cumplía, pero que cumplía de verdad; por ello, cuando lanza a su delfín, este gana, aunque luego le saliera ingrato y hasta peligroso.

   En esta contienda, el disgusto o insatisfacción con la manera de actuar del estado en su conjunto (ninguno de los poderes dio la talla de vista al electorado en su afán por bypasearlos), augura, o debió hacerlo, un repunte de la izquierda, de todo candidato extra partido o por fuera del status, condición que debió recaer sobre el señor Gustavo Petro. Los socialistas deberían ganar, o llegar cerca u ocupar bastantes espacios. Es de lógica. Debería ser. Irónicamente, estos también están pagando las que han hecho, la complicidad y cabroneo por cuatro lochas (bueno, no tan pocas tampoco) al brutal régimen en Venezuela. El desastre casi imposible de concebir, el colosal fracaso de la “revolución” en Venezuela, lo dantesco del drama, de la represión brutal a la población y a toda voz disidente, el grosero y rapaz robo de todo el erario nacional ha terminado por minar el prestigio de todo lo que suene a revolución, izquierda y socialismo. Con justa razón, además. Eso de que lo que aquí pasa no es socialismo no es lo que decían esos grupos antes, cuando aplaudían al difunto Hugo Chávez Frías y luego a Nicolás Maduro Moros. Antes, ya saben, cuando la petrochequera todavía tenía saldo.

   Así como el prestigio de la revolución cubana no soportó estos años de desastre bajo su tutela (mientras a Pinochet se le consideraba un tirano monstruoso, a Fidel Castro se le decía comandante o presidente aunque su sanguinaria dictadura asesinó diez veces más personas y que todavía dura), y el llamado Foro de Sao Paulo parece haber llegado a su final (y con gente como Lula Da Silva extraña que no hayan sido investigados todos por asociación para delinquir), todo el que intenta flotar sobre la plataforma de la izquierda siente que debe distanciarse de estos personajes tan tóxicos, pero es tarde y es poco lo que hacen, también. Durante muchos años, casi veinte, cabronearon todos estos crímenes, entre todos gestaron este desastre y metieron manos en esos fondos (dígame la Piedad Córdoba, o la gente de PODEMOS en España), como para salir ahora con que ellos de eso nada sabían; que no escucharon, no vieron, y muchos menos ayudaron silenciando cualquier discusión en todo foro internacional al respecto. Ellos compraban kerosene mientras esas cosas ocurrían, dicen ahora.

   Es tanto el descalabro que ha sufrido la idea de la izquierda que no han podido medrar del desencanto con Juan Manuel Santos, el Congreso ni la Corte. Las FARC no tendrán candidato, al menos no uno directo. Piedad Córdoba está allí pasando el rato, el dinero que gasta no es suyo, y el señor Gustavo Petro suda cuando le preguntan si su intensión no es reproducir en Colombia el desastre que alababa, defendía y encubría en Venezuela. El mismo peso que hunde al centro, se lleva a la izquierda, ¿quién se beneficiará de eso? Creo que el uribismo.

   O tal vez así me lo parece porque no quiero que la izquierda gane en ninguna parte. Fuera de lo peligrosos que son (dentro de sus territorios), tienen la maña de ponerse de acuerdo para cabronear regímenes como el de mi país, como las viejas dictaduras del Cono Sur, aunque ahora nadie quiera acordarse de eso. Pero, ¿quién sabe?, será cosa de ellos. Los colombianos elegirán su destino, su futuro, el de ellos y sus familias; lo que se juegan es muy importante, y lo que deseen que ocurra será, porque con ese sistema de conteos de votos a la vista de todo el mundo, uno por uno, es prácticamente imposible un fraude. Lo harán bajo la sombra del otrora cliente comercial, al lado, arruinado completamente y obligándoles a buscar otros mercados, lleno de problemas sociales y políticos que se vuelven humanitarios, necesitados cada vez más y más de ayuda. Por un tiempo la presión sobre su país, así como sobre Brasil, por compartir fronteras con nosotros, será grande, ¿se habló de eso en la campaña?

   Bien, anochecerá el domingo y veremos. 

MARIANO RAJOY EN LA HORA NONA

Julio Cesar.

UN ADIOS A STEPHEN HAWKING

marzo 16, 2018

GOTAS DE MARZO

   ¿Quién no lo reconocía con tan sólo verle?

   Ha muerto el científico icónico de nuestro tiempo, el físico inglés Stephen Hawking, una de las mentes más claras, ágiles y activas del mundo, atrapado, irónicamente, en un cuerpo que estuvo muy por debajo de su genialidad. Fallece el día 14 de marzo de 2018, a la edad de 76 años (nació dos años antes del fin de la Segunda Guerra Mundial en la parte europea, 1942), sorprendiéndome realmente. No es corriente que llegue a anciano una persona que padece del mal que le aquejaba, esclerosis lateral amiotrófica, lo que afectó su masa muscular. Pero lo hizo, sobrevivió cincuenta años a la sentencia que se le había dado cuando se encontraba en la cúspide de su juventud, con todo un mundo para conquistar. En ello, como en su genio científico, seguramente tuvo todo que ver su carácter, su voluntarismo; decidió sobreponerse a su mal y continuó. Según sus hijos (tuvo tres), murió tranquilamente en su casa, en un lugar que suena hermoso, Cambridge, Reino Unido.

   Su figura de hombre paralizado pero inteligentísimo, casi incomprensible en su brillantez, era lo suficientemente reconocida para que, independientemente de no entenderse lo que dijera, todo el mundo, cualquier, le identifica con tan sólo verle. En él se repitió el fenómeno de Albert Einstein, en quien las personas reconocían la cara, la mirada, el cabello, antes que su trabajo. Sus estudios sobre el origen del universo, los agujeros negros y el tiempo, son increíbles; personalmente compré, leí y conservo en mi biblioteca su libro “Breve Historia del Tiempo”. Lo comencé varias veces, porque, aunque iniciaba el señor Hawking con sencillez su relato, iba volviéndose más y más complejo. Para mí, al menos. Tuve que esperar su programa en NatGeo, Genios, para medio comprenderle. Tengo entendido que este texto fue un éxito sin precedentes para tratarse de un libro de divulgación científica. Me alegra. Imagino que fue como con “Cosmos”, de Carl Sagan, otro gran científico de nuestro tiempo, a quien si le entiendo un poco más. O la “Introducción a la Ciencia”, de Isaac Asimov, otro de los grandes divulgadores en el tema.

   Era, este señor, una figura muy mediática. Le vi en Viaje a las Estrellas, La Siguiente Generación, interpretándose a sí mismo en un juego de cartas con Einstein y Newton. Apareció en los Simpson, y en Futurama, donde el bruto de Fry se encontraba con él y le preguntaba: “¿es el señor Hawking, el que inventó la gravedad?”, y este respondía que sí. Pero, de dónde mejor le recuerdo, fue esa primera vez en el programa The Big Bang Teory, cuando Sheldon Cooper llega hasta él para preguntarle qué opinaba de su trabajo y este encontró un error. Me reí durante días, aburriendo a todo el mundo contándole aquello.

   Suyo fue el sueño de encontrar una gran teoría que unificara todas las leyes y fuerzas del universo, las cuatro fuerzas como se les conoce, que explicara el origen, y sí hubo un origen o siempre ha existido algo. El Sangro Grial de la ciencia. Personalmente (no sabiendo nada de nada), siempre me pareció difícil que se lograra, porque es muy posible que aún no lo sepamos todo sobre el universo, las fuerzas que actúan, las posibilidades reales, incluso que estemos viviendo, en simultaneo, diferentes realidades según otras dimensiones más allá de nuestras tres realidades; y eso que todavía puede que no se sepa, tal vez influya en que no se pueda encontrar dicha respuesta. Aún. Pero, como con todo en su vida, este gran hombre no dejó que eso le impidiera seguir buscando.

   Uno de sus hijos publicó, al anunciar su fallecimiento: “Una vez dijo que este no sería un gran universo si no fuera el hogar de las personas que amas”. Lo leí y volví a sentir congoja. Es extraño, pero creo que como humanidad, como raza, sentimos que perdimos algo muy valioso, mucho, así jamás le hayamos conocido. Ese es el sello de una vida bien vivida, aunque la suya haya sido muy dura por momentos. Me pregunto si no habría preferido ser menos brillante y sí más sano, físicamente. Pero, tal vez, es injusto siquiera imaginarlo. Como sea, descanse en paz, señor Hawking. Quién sabe, tal vez contra toda lógica o evidencia experimental, si ha emprendido un nuevo viaje de conocimiento, recorriendo, mientras sonríe maravillado como un niño, otra realidad, un nuevo universo. Si es así, y con el tesón que siempre mostró, posiblemente encuentre la manera de comunicárnoslo.

COLOMBIA, ¿UN GUIÑO AL URIBISMO?

Julio César.

NOTA: El apagón de martes me dejó sin computadora. Y no ayudó, en nada, el del miércoles.

GOTAS DE MARZO

marzo 12, 2018

ATENTADO, CLINTON, KEIKO, CARIACO Y FUTBOL

   Son estos, qué dudas caben, días intensos.

   Acabamos de celebrar, una vez más, este 8 de marzo, otro Día Internacional de la Mujer; sonando totalmente cliché, es como muy poco para lo que merecen. Siempre lo digo, mientras los hombres se extravían en sueños de gloria y magnificencia, sacrificando el mundo “tras la gran meta”, o la pequeña tontería, las damas piensan, en primer lugar, en el bien de la familia. Citaron una vez en la serie Criminal Minds, ese dicho mexicano: “El peso de la casa no recae sobre la tierra, sino sobre la mujer”. Y es una gran realidad. Ellas disponen y proponen en la mayoría de los hogares; la familia es, en buena medida, su hechura. Imaginen todo lo que podrían transformar el mundo si, por ejemplo, decidieran educar hijos que no odiaran ni temieran a las mujeres; niños, jóvenes y hombres que entendieran que sí hay una diferencia entre conseguir el cariño en amorosa conquista y no en grotesca violación. La agresión a su género, el abuso, la monstruosidad contra ellas, en buena medida, podría acabar. Un día se tendrá que dar esa reflexión.

   Dos días más tarde, el 10 de marzo, se conmemoró aquí el Día del Médico, en fecha natalicia del doctor José María Vargas, en La Guaira, un 10 de marzo de 1786, el primer presidente civil que tuvo la república de Venezuela; quien fuera depuesto por uno de esos gorilas uniformados que han marcado y desgraciado buena parte de la historia de Latinoamérica, quien, cuando le sacaba, dijo que el mundo pertenecía al hombre de fuerza, y este replicó que el mundo era del hombre justo y honesto. O debería serlo, tal vez cuando ocurra como sostenía el buen doctor, la cosa sea distinta. Como va, la historia, nuestra historia, sigue lamentablemente en mora. Mejor ni hablar de la situación del gremio médico en estos tiempos, que ha tenido que emigrar y recomenzar en otras tierras; ni del sufrimiento de la gente que queda desguarnecida, que presencia asqueada el mensaje de canales de propagandas como TELESUR, donde sostienen con cara de piedra que la atención médica en el territorio es total (para ello hay que echar mano de alguien complaciente y que no indague mucho, que sólo asienta con la cabeza a los cuentos que le echan, como Marco Enríquez-Ominami; bueno, tampoco es que se va a poner rasposo con quienes pagan su sueldo), cuando hasta los módulos de Barrio Adentro están abandonados. Cuando no priva el sentido común, ni la responsabilidad, sino la mentalidad de la horda, agredir mientras se roba, hay socialismo. Y sus efectos. Mis saludos, tardíos, con esa gente que con las uñas aún sigue intentando hacer algo en hospitales destartalados. No siempre fue así, hasta los años noventa la gente venía del Caribe y Centroamérica a atenderse, el cáncer, por ejemplo, en instituciones como el Padre Machado y el Luis Razetti. Ahora sólo hay ruina. Pero se puede recuperar.

   Por otra parte, la tan cacareada Unión Europea, con su moneda única que causó tanto espanto entre los apocalípticos (ven señales del fin en todas partes), vuelve a la picota pública con los resultados comiciales italianos, en los cuales se reflejó desconfianza en continuar apostando por un destino común de todos los estados del viejo mundo, evidenciando además un reverdecer de las xenofobias (hablan alegremente contra extremistas islámicos y contra inmigrantes que “van por lo poco que tienen los pobres europeos”, los muy descarados); todo ello pone en entredicho el proyecto. Y hasta la tranquilidad del viejo continente, los viejos fantasmas del fascismo y el mismo nazismo siempre están allí, a flor de piel, la vieja maña de culpar siempre a otros del problema propio. En el viejo continente estos atavismos tribales son peligrosísimos por el alcance del daño que han hecho, no sólo con las dos grandes guerras, sino por el dolor y la miseria en que hundieron a tantos pueblos con la esclavitud primero, luego con el colonialismo parasitario (ahora se desentienden de los hijos de sus víctimas). Y nunca son tan atractivas estas banderas de odio irracional, el traslado de responsabilidades, como cuando se viven momentos incómodos y de desengañados, como se viven en todos lados. Unos peores que otros, eso sí, pero en todas partes reina la misma insatisfacción.

   Los ingleses, con ese pragmatismo desencantado que siempre muestran, no apostaban por la unidad y se salieron, prendiendo las alarmas; el que en Italia, Alemania y Austria crezcan sentimientos anti status por la manera de manejar el problema económico de las naciones insolventes que colocan el peso sobre las otras, y las migraciones que vienen del África, pueden llevar a un nuevo balance que no sea afín a la idea de seguir juntos. Y, aquí entre nos, me parece que Alemania forza demasiado la mano cuando es evidente que nadie quiere apretarse el cinturón, trabajar y solventar sus propios problemas. El desastre al cual los socialistas llevaron a España, Portugal, Irlanda y especialmente Grecia, pesa demasiado. Se debió gastar mucho, en dinero y tiempo estabilizándolos, y eso molestó a demasiada gente; y miren que España ha tenido que recurrir a duras medidas para salir del sótano donde Rodríguez Zapatero y sus inútiles los sumieron. Tal vez si sea hora de acabar con la moneda única, siempre y cuando cada quien se comprometa a flotar o hundirse sin arrastrar a todos a una desgracia común: una guerra.

   Estamos a poco más de tres meses de la cita universal de las naciones y sus aficiones: El Mundial de Futbol Rusia 2018. Nuestras vidas volverán a tener sentido. Parece mentira que ya hayan transcurrido cuatro años desde la cita en Brasil, pero así es. Ya vuelven con los cuentos y pronósticos, pero yo, lo que espero con ansiedad, es ver reeditadas de alguna manera los encuentros entre Holanda y España, México y la misma Holanda (todavía escuece esa falso penalti), y muy especialmente la sacada de clavo del Brasil-Alemania… o de un nuevo clavo en ese ataúd. Cualquiera de las posibilidades promete emociones. Aunque no todo sea coser y cantar; sorprenda, sorpresa, no va Venezuela, qué broma. Y qué raro, ¿no?

UN ADIOS A STEPHEN HAWKING

Julio César.

¿INVADIRA ESTADOS UNIDOS A VENEZUELA?

agosto 15, 2017

ATENTADO, CLINTON, KEIKO, CARIACO Y FUTBOL

  Humo, espejos y tonterías…

   Ha comenzado una mini Guerra Fría entre los viejos rivales, y, lamentablemente, Venezuela se encuentra en medio, y en minusvalía en tal acontecimiento, postrada por una dirigencia corrupta, incompetente e ignorante. Los socialista, pues. De las declaraciones dadas por Donald Trump, torpes como todas las que da aunque las intensiones sean muy concretas, interpretadas como una invasión armada a Venezuela, debo expresar mi opinión directa y brutal, dado tanto fariseísmo en boga dentro y fuera del país. Un fariseísmo falso, artificial, de los declaradores de oficio, los ineptos de siempre que intentan ocultar su incompetencia buscando otro foco de atención. Pero muy ruidosos, eso sí, como la declaración misma del gringo.

   A mí, que los marines norteamericanos vengan y se lleven en una bolsa a Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno, y los juzguen donde les dé la gana por sus terribles crímenes, me importa un carajo. Que se los lleven y los traten como ellos han tratado a sus víctimas dentro de Venezuela. La agresión a este país estuvo en llenarlo de extranjeros de toda pelambre y prontuarios, cedulándolos, cuando decían que iban a votar por el difunto, a pesar de que todo el mundo advirtió sobre lo peligroso que era para la integridad y seguridad de este suelo; estuvo en la venta de pasaportes y nacionalidades; estuvo en robarse hasta el último centavo en aras de la corrupción más salvaje vista jamás, dejándonos sumidos en el hambre, la miseria, la inflación más alta del mundo y la escasez de todo; la agresión estuvo en la venta de refinerías, del oro, de la entrega de la Zona en Reclamación por un voto en la OEA; la agresión al pueblo de Venezuela estuvo en desconocer su voluntad expresada en las elecciones parlamentarias de 2015, en desconocer la Carta Magna interrumpiendo el hilo democrático para remozarla y legalizar la represión y los asesinatos, sacando a los venezolanos de la ecuación en la toma de decisiones; la agresión estuvo en enviar militares a secuestrar gente, encarcelarla, en torturar y desaparecer prisioneros, en matar en las calles para reprimir. Y nada de eso lo hicieron los gringos. Ellos no son mis enemigos. Esos están aquí.

   Si Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno, no me llamarón cuando se robaban hasta los floreros de la cosa pública, para repartir los cobres, si no me preguntaron si quería que desconocieran al Parlamento, si no les importó saber qué pensaba de que ellos se inventaran leyes a su antojo y saber, si no les interesó lo que pensaba de que mataran a todo aquel que protestara por el hambre y la falta de libertades, ahora no pueden llamarme, ni esperar mi solidaridad cuando cierto tipo de justicia toca a sus puertas reclamándoles lo que hicieron, como ocurriera con esos otros fascistas peligrosos en la historia, los nazis en el juicio aquel, también con Ratko Mladic, el carnicero de los Balcanes, con Sadam Husein, Horni Mubarak y Muamar el Gadafi. Si  Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno, cometieron los crímenes de aquellos, lo justo es que paguen las penas.

   Pero esto es anecdótico, lo pequeño del asunto, aunque malo para nosotros porque es lo que nos toca. Al nivel mundial se da una soterrada puja de mayor alcance, comercial, pero también política, entre el viejo Este y el Oeste. Rusia y Estados Unidos vuelven por sus fueros, y sus gobiernos, al tiempo que les hacen un guiño a sus amigos en los negocios, también afincan las bases de lo que siempre han sido, países expansionistas; si ya no pueden en lo territorial, por lo menos en aéreas de influencias, en órbitas controladas. Las viejas zonas de seguridad. Estados Unidos siempre ha tenido como cierto el destino manifiesto que les empuja a marchar y marchar, desde las trece pequeñas colonias, terminando con un territorio de océano a océano. Rusia lo ha hecho desde los tiempos de Iván, Pedro, Catalina y Stalin. Cambiaron los nombres, los modelos e ideologías, pero la estrategia fue la misma. Y si, es por recursos, los países grandes los necesitan (los otros son quienes no entienden eso y así les va), es por espacio, pero la verdad es que mayormente es por poder. El “quién manda aquí”.

   Así vemos que mientras el mundo mira con desprecio al régimen sirio de Bashar al-Ásad, Rusia lo apoya, como parte de una estrategia para “trancar al Estado Islámico”, mientras los secunda en el bombardeo de los poblados que quieren a la tiránica familia fuera, aún con el uso de armas químicas. Y allí replica Estados Unidos bombardeando los arsenales de estos, aún sabiendo que hay rusos allí. Irónicamente le toca encarar el asunto a Donald Trump, quien prácticamente les juró a los ultra conservadores americanos que se retiraría de todas partes para librar el territorio norteamericano de negros, latinos, indios y asiáticos. Tenía que hacerlo para que los rusos no pensaran que podían hacer lo que les diera la gana, o que los dejarían convertirse en sensores del Oriente Medio. El mismo asunto se extiende a los mares de China, con el caso de Corea del Norte, asunto que terminará estallando, las amenazas directas emitidas por Kim Jong-un, de usar armas nucleares en la región no dejará otra alternativa, porque el hombre está cada vez más delirante, más extraviado, más peligroso, asunto del cual no saldrá bien librado a pesar del tácito apoyo ruso.

   Y lo que ocurre en Asia y el Medio Oriente, el llamado Cuerno de África, llega a Latinoamérica, como en el pasado. Venezuela, saqueada por un dirigencia rapiñera, cercados como están porque nadie les presta al caer en ilegalidad al desconocer el Parlamento, pretende venderle por mampuestos lo que queda de la faja del Orinoco a los rusos, desesperados como están. Necesitan plata para pagar coimas y continuar llenando sus cuentas; en el saqueo irracional que llevan casi veinte años practicando pretenden despojarnos de todo, aún de lo que está bajo la tierra y que hará falta, en el futuro, para levantarnos de esta postración y ruina. ¡Después de haber entregado la Zona en Reclamación! Eso sí, acusando a todo el mundo de traidor y apátrida si no se someten a los vejámenes de la vieja y sanguinaria dictadura cubana. Y esa papaya, la entrega por cuatro lochas de las aparentemente mayores reservas de crudo en este lado del mundo, no se las van a dar a los norteamericanos a los rusos. Tan sencillo como eso. Negocios, si (todos dicen que los países no tienen amigos sino intereses), pero también geopolítica.

   La amenaza directa al régimen en Caracas, ya dejaron el lenguaje diplomático y hablan de dictadura y de narco jefes, parece una respuesta molesta a toda la habladera de paja de Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno, quienes acusan y acusan de todo a los gringos, mientras sigue vendiéndoles petróleo (son los únicos que pagan, con esos dólares que les gustan tanto, y ahora nos venden gasolina porque el régimen dejó perder las refinerías nacionales); pero es también un pelada de dientes de Norteamérica, de su gobierno de destino manifiesto, a la vieja Rusia de todos los zares, premieres y ahora presidentes, expansionista e imperialista como ella sola. Como siempre lo ha sido. Aquí no se van a meter, se inventen el cuento que quieran para estafarles a los venezolanos esos yacimientos. Si alguien los va a agarrar, no pegándole  Maduro ni a su banda un centavo, somos nosotros.

   No es muy difícil de entender, ¿verdad?

   Que hayamos llegado  esto, a tener los peores estándares de vida de todo el mundo, no del continente, del mundo, superando ampliamente al Ecuador, Bolivia y aún a la chorocracia de Nicaragua, donde hablan la paja pareja para justificar el robo del erario nacional, la aniquilación de la democracia representativa y la brutal represión contra los pueblos, pero sin repetir allá la receta del destre, es una vergüenza que debemos agradecerle a unos ladrones inútiles que sólo saben hablar tonterías, ruidosa y estentóreamente, tanto que les ha granjeado la enemistad del planeta entero. El que cuenta, el que podría prestarles algo de plata ahora que el estado se cae por falta de lo más elemental (de los que apoyan al régimen, curiosamente, ninguno manda plata ni dice “que se vengan quinientos de los hombres nuevos a nuestro país para ayudarlos”). Por ello, yo, personalmente, no moveré un dedo para ayudarles cuando la justicia les alcance, como creo que no lo hará ese ochenta y ocho por ciento del país que rechazó la Prostituyente.

   Todo ese circo que montan porque “nos van a invadir”, puede que sea otro auto engaño, que en verdad piensen que a esos gritos la gente va a responder afirmativamente, la vieja tesis del patrioterismo frente al enemigo externo. Y sería raro que se engañaran así. Se llevaron una fea sorpresa el 6 de diciembre de 2015 cuando setenta de cada cien votantes les dijo que no, y miren que repartieron coimas para comprar votos, la gente tomó las cosas y luego les dio la espalda; la sorpresa fue más fea cuando para la elección de la Prostituyente, de cada treinta personas, de cien, que los apoyaron en las parlamentarias, sólo doce se manifestaron. La sorpresa puede ser aún más fea cuando les lancen un saco por las cabezas y se los lleven, y no sólo Venezuela no levante un dedo por defenderles sino que estalle la gran fiesta. El hambre, la rabia, la impotencia ante tanta locura y abusos ya han cansado a la gente.

   Por cierto, la última vez que en este continente funcionó el cuento de convocar a la gente a pelear contra un enemigo externo, fue en La Guerra de las Malvinas, cuando los militares quisieron silenciar las quejas y llamaron al pueblo a recuperar las islas; pero en ese entonces la gente no sabía que el régimen les mentía sobre la marcha de la guerra, que los muchachos estaban peleando en el frío sin insumos y que los generales los habían dejado solos, ni que lo que pidieron a la población para alimentos y municiones se lo habían robado. Al régimen en Caracas se le sabe ladrón, incompetente y violento hace rato. Por eso no acudió al llamado del mismísimo Hugo Rafael Chávez Frías cuando este se molestó con Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos, porque ataron el campamento de las narco FARC en Ecuador; esa vez gritó que enviaría tropas, y el país le miró confuso, preguntándose si es que en verdad estaba loco. Nadie fue. Ahora, con Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno, a quienes Venezuela no puede despreciar más, la cosa será infinitamente peor.

   Uno recuerda la cara de Sadam Husein cuando lo sacaron de aquel hueco donde se ocultaba, antes de que le colgaran; recuerda la cara de miedo de  Horni Mubarak cuando le juzgaban y se hablaba de ejecutarle; recuerda a la familia de Gadafi escapando a donde podían, disfrazados de gitanos, después de ser “dioses”, exigiendo garantías y protección para sus vidas…

   …La ejecución del mismo Gadafi, tirado como un perro en el piso, y se pregunta: cuando Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno cometían sus crímenes, ¿cómo imaginaron que iba a terminar todo?

GOTAS DE MARZO

Julio César.

TERROR EN LONDRES, MAS FUTILIDAD…

marzo 24, 2017

ATENTADO, CLINTON, KEIKO, CARIACO Y FUTBOL

   Si no se aprende, estamos condenados a no avanzar jamás.

   Ayer, miércoles en la tarde, hora inglés, el pueblo londinense sufrió el horror de un nuevo ataque terrorista. Una persona de la cual las autoridades no han facilitado el nombre, por ahora (sigue siendo nadie; fulano de tal, sin nombre, así llamaban en la Biblia a un juez indigno), en un vehículo arremetió contra todo el que se cruzó en su camino cuando enfiló contra el Parlamento, arrollando y matando gente. Cinco personas caídas, contado él mismo, e hiriendo a más de cuarenta. Uno de los muertos fue un policía, a cuchilladas, una vez que abandonó el auto y continuó la carrera hacia su meta. La gente gritó, de dolor, sorpresa y miedo mientras el vehículo embestía, muchos se arrojaron al Támesis; la sociedad inglesa fue sacudida, la rabia se mezcló con el pánico. De ello, sin embargo, saldrán más fortalecidos y empeñados en su manera de ver el mundo. Los ingleses son así, no se rinden, no se apartan de sus principios y creencias, así enfrentaron a Roma y pararon a Hitler, al que esperaban en sus orillas.

   Ya su Primer Ministro, la señora Theresa May, mujer dura, ha dicho que no se doblegarán ante regímenes que odian su forma de vida, el Parlamento estaba sesionando hoy y la gente ha vuelto a las calles, con nervios pero con temple. Es raro que esto no se haya aprendido, o entendido, de este pueblo. En eso se parecen a los alemanes y a los norteamericanos; les atacan y se molestan, no corren a hacer lo que se espera de ellos al asustárseles. Los pueblos que han cometido ese error viven pagándolo mucho, mucho tiempo. Pero, en sí, esto es corriente, es lo de todos los días, unos sujetos con grandes recursos, incluidos financieros y humanos, no levantan universidades, no crean desarrollo para dar respuesta a las necesidades de su población (lo que exigen es que los otros hagan lo que ellos les dicen que deben hacer), lanzan una bomba aquí y otra allá, sale un triste y patético pistolero solitario que mata a tantos, un vehículo o un cuchillo hacen su trabajo en Bruselas, Niza, Paris, Copenhague… y todo continúa exactamente igual para estos grupos. No transforman el mundo, nada cambia, de hecho ni siquiera alcanzan el poder, o lo preservan. La guerra asimétrica, no dos ejércitos enfrentándose legalmente en un campo, sino esa hecha con disimulo, “corro y te embosco, luego sigo corriendo”, y que no entiendo muy bien por qué se considera algo nuevo, lleva décadas fracasando.

   Naufragó en Italia bajo el nombre de Banderas Rojas, se les derrotó en España donde actuaban bajo la bandera de ETA, la idea fue derrotada en Irlanda cuando llevaba el nombre de IRA. En América del Sur, región donde las modas llegan tarde y se van más tarde todavía, el fenómeno duró hasta este siglo, cuando las FARC parece que entendieron que no podrían crear un mundo nuevo, justo, feliz y mejor matando gente, colocando bombas, cobrando vacuna, encadenado personas a los árboles o colocándoles collares explosivos al cuello. Los colombianos, aunque generaciones enteras creyeran al principio en los cantos de sirena, terminaron por entender lo que ocurría. Y tan molesta estaba la gente al darse cuenta, que votaron “No” a un acuerdo de paz que le garantizaba a la guerrilla el perdón de los pecados, la seguridad de escaños en el Parlamento, salarios y la santidad del dinerillo que pudieran haber “ahorrado”. En ninguna de estas regiones la idea de la violencia, de que bajo el fuego de las metrallas saldrían los nuevos líderes, campeones de la justicia social, prendió. Y no alcanzaron el poder, aunque bastante daño causaron por el camino.

   No fue, ni ha sido diferente en el Medio Oriente. La OLP debió cambiar y “legalizarse” para que sus denuncias (ya que no la parte militante), fueran escuchadas, el justo reclamo por una nación; las guerrillas que aún en Sudamérica subvencionaba Muamar el Gadafi, que no lograron sino atrasar el curso de tantos pueblos, debieron ser abandonadas como estrategia. Sadam Husein prometió un mundo en llamas si se le tocaba en Irak, los talibanes juraron que arrasarían con Occidente si les desafiaban en Afganistán, ahora lo hace el Estado Islámico. Correrá este grupo, eventualmente, la misma suerte, únicamente consiguiendo, en el proceso, que la palabra islam sea algo repulsivo que deba ser rechazado por toda gente decente, aunque represente, en su forma pura, la fe de más de mil millones y medios de personas. Una fe tan tolerante que convirtió personas en todo el mundo. Estuvo mal, de parte de estos, permitir que su fe les fuera confiscada de esa manera y para tan vil propósito.

   El terror vivido en Londres, ayer, tan sólo es otro punto a acordar entre quienes enfrentan este movimiento violento, y da razones a quienes persiguen a cualquiera que tenga cara de árabe, musulmán o islamita. Ahí están Donald Trump en Estados Unidos y Marine Le Pen, en Francia. Fuera de eso, no lograron nada.

¿INVADIRA ESTADOS UNIDOS A VENEZUELA?

Julio César.

FUERA CNN DE VENEZUELA, ¿POR QUÉ?

febrero 17, 2017

ATENTADO, CLINTON, KEIKO, CARIACO Y FUTBOL

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   ¿Indigestión, locura, intoxicación, necedad?

   No, se hace porque al gobierno revolucionario ya no le quedaba otra salida para intentar tapar las goteras de lo que otrora fue el chavismo, empujado como está por la horrible crisis social, política y económica que sacude a Venezuela, que provoca que un hermano mate a otro por un pedazo de pan, y que la hermana de estos dos tenga que ir a denunciarle para que la policía le detenga, si, en la Venezuela potencia que prometían los habladores de paja, en este infierno de miseria, violencia y hambre al cual nos arrastró una gente ladrona, incompetente y brutalmente represiva. La brusca sacada del aire de la señal de CNN tiene que entenderse como una autodefensa a puertas adentro contra un pueblo al que juraron la gloria y ahora sumergen en la más indignante ruina. Venezuela, hoy, está peor que Alemania después de la Segunda Guerra Mundial, con menos cosas derrumbadas y caídas, pero igual en lo caótica y famélica, sin que un conflicto bélico estallara en nuestro suelo, ni una gran tragedia natural nos abatiera. Simplemente porque gobernaba una ideología oscurantista, que por donde ha pasado sólo dejó atraso, y que fue usada de coartada por quienes vinieron a forrarse de plata recurriendo a todo tipo de delitos, amparos en la complicidad de la Fiscalía General del Chavismo y la Contraloría General del Gobierno, puestos ahí para cubrir y participar en la rapiña.

   Sacar de las parrillas de ofertas de las televisoras por cable dentro del país la señal de CNN, y otras, no impedirá que el mundo siga escuchando del horror de un sistema político que parecía muerto a finales de los años cuarenta del siglo pasado. El mundo seguirá conociendo de las aberraciones y vicios de una pequeña cúpula fascista que se cree con todo el derecho de gobernar sobre una mayoría a la cual despojó no sólo de su dinero, alimentos, medicinas y seguridad sino del derecho al voto. Saben que a esos no los engañarán, al menos no a los que se molesten con leer los párrafos de una noticia o escuchar todo un boletín; a quienes quieren marear es a los venezolanos para que no escuchen eso. Las pistoladas que hablan el señor Nicolás Maduro Moros, el señor Diosdado Cabello y la canciller Delcy Rodríguez no significan absolutamente nada para nadie, insultarán de manera barata a CNN, pero no irán más allá porque saben que cualquier denuncia contra ese medio noticioso sólo lograría que más lupas de investigación caigan sobre esos expedientes, y se constatará que son ciertos los hechos, las decenas de millones de dólares que llevan años investigándose, requiriéndose a los responsables para que expliquen de dónde salieron (y que no respondieron, pensando que en todas partes la justicia está controlada por jueces y magistrados colocados a dedo); cosa que les dejará aún más mal parados. Vomitarán inultos, dirán que enviaron cartas, exigirán disculpas públicas, pero no demandarán ni denunciarán.

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   Pero es que algo tenían que decir, o hacer, Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello y la señora Rodríguez, algo tenía que inventarse la cúpula podrida del PSUV, de cara al país, y de los posibles desinformados del mundo, porque los señalamientos son terribles. El canal CNN llevaba una investigación sobre unos peligrosos sujetos del Medio Oriente, con conexiones probadas con grupos extremistas, que fueron detenidos en la frontera entre Canadá y Estados Unidos portando pasaportes venezolanos. El grito del fascismo es que son inventos, una conjura, una trampa del imperio, pues; pero resulta que en Venezuela todo el mundo recuerda que el Gobierno, comenzando por el difunto Hugo Rafael Chávez Frías, ceduló, nacionalizó y entregó pasaportes venezolanos a la lata porque los beneficiarios decían que iban a votar por él. Todo el mundo les advirtió que era una locura entregar papeles sin averiguar nada, pero se hizo, porque les salió del forro de las metras (y porque bastante que cobraron por ello, comenzando por los chinos), y así supimos que autoridades extranjeras identificaron en nuestro suelo desde Vladimiro Montesinos a etarras, narcotraficantes, narco guerrilleros colombianos, individuos de esa violenta ralea que ahora llaman alegremente “paracos”, como si no tuvieran ninguna responsabilidad en la presencia de esa gente azotando al país. Todos con papeles.

chavez-y-sadam   Como también se recuerda que Venezuela, de la mano de Hugo Rafael Chávez Frías y la cúpula podrida del PSUV, coqueteó con la idea de permitir la creación bases rusas e iraníes en Venezuela, de entrar en tratados con uranio con el régimen de Mahmud Ahmadineyad, cuando elevados en la cresta de la ola de la demencia, soñaban con montar un polo alterno a chavez-y-gadafila primer potencia. Hasta de chofer le sirvió el mismísimo Sadam Husein, tiempos cuando se fotografiaba con Muamar el Gadafi y todo,  permitiéndose amenazar al mundo… hasta que todo se derrumbó. La excesiva rapiña e incompetencia (de calibre tal que casi parece anormalidad), no permitió que cuajara esa locura. Pero se intentó, Venezuela fue testigo de ello, por lo tanto, saber de los detenidos en la frontera entre Canadá y Estados Unidos no nos sorprende, porque para estos delincuentes todo negocio de donde sacaran plata les parecía bien. La corrupción siempre fue bien vista y premiada desde tiempos del Difunto, luego se convirtió en un salvaje “cubrámonos los culos como se pueda o se nos queman”.

   La Fiscalía y la Contraloría tienen que ponerse hombro con hombros para silenciar todos estos crímenes, al menos de cara a los venezolanos cautivos, y eso para que el venezolano de a pie, que está sufriendo las siete plaga, no sepa qué tantos negocios lucrativos hizo esa cúpula podrida que nos arruinó. De paso, gritando que todo es un invento, que es mentira que aquí se cedulaba a la lata a cualquiera que pasara, tal vez logrando engañar a quienes se quieren dejar engañar, repitiendo estos a su vez la especia, como el señor Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Y PODEMOS en España. La mandataria chilena, señora Bachelet, como hábil política mañosa, que igual renegaba de los autocráticos regímenes en uniformes mientras le reía las gracias al sanguinario dictador cubano, hace un discreto mutis, seguramente diciéndole a sus más íntimos que en ese pozo ella jamás se bañó, aunque la vimos allí.

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   Ya esto, lo de los pasaportes, que era grave para un régimen felón, vino a juntarse en las pantallas de CNN con la denuncia de los nexos del Vicepresidente ejecutivo de Venezuela, Tareck El Aissami, con el narcotráfico y grupos peligrosos del Medio Oriente. Ya era como demasiado para que los venezolanos lo digirieran; se robaron todo, nos tienen pasando hambre, ¿y todavía hacen esas vainas? Entonces, a silenciar uno de los pocos canales informativos no autocensurados por miedo a las represalias seudo legales de unos jueces nombrados a dedos para perseguir disidencia. Así como el señor Nicolás Maduro Moros da largas y frecuentes cadenas donde lo que destaca es el divorcio que existe entre la realidad y la fantasía que pinta de manera tan burda, la inconsistencia del mensaje (decirle a una joven que salgan  a protestar si los comedores no funcionan en su escuela, pero enviándole los círculos de la muerte, mal llamados colectivos, a las enfermeras cuando salen a protestar por la firma del contrato laboral), y la creencia pueril de que se puede engatusar a la gente con tonterías, que se le puede ocultar la verdad si no la escuchan, como cuando sacaron a la prensa de la morgue de Bello Monte en la creencia de que si no llevaban las cuentas de los muertos a manos de la violencia el país no sabría que había inseguridad, todo les hace cada vez más daño.

   Con maniobras baratas, intentar acabar con la unidad opositora, destruir a los partidos pequeños, encarcelar o inhabilitar políticamente quienes encabezan las encuestas, regalando unas setecientas mil bolsitas de comida en un país de más de treinta millones de habitantes que necesitan comer todos los días, piensan que ganarán, en algún momento, alguna elección; porque eso es lo único que les preocupa. Escucharles hablar es pensar que todo está muy bien en Venezuela, tan bien, que la gente de todo el mundo quiere venirse para acá y que por lo tanto lo único de lo que hay que ocuparse es de las campañas electorales, a lo que Nicolás Maduro Moros y Diosdado Cabello llevan tiempo dedicados, como si no supieran que son dos de la personas más despreciadas del país.

   Prohibir las transmisiones de CNN a nivel nacional será otro duro golpe contra un régimen del cual todo el mundo habla, y mal, pero necesitaban ocultarle al país cautivo todo sobre todos los negocios donde se metieron, desde vender pasaportes a delincuentes a meter a Venezuela en la órbita del narcotráfico internacional, hechos que podrían molestar a una gente que hace milagros cada día para no morirse de hambre, o por falta de medicamentos, o a manos de un delincuente. El señalamiento contra el señor El Aissami no fue contra el país, ni contra mí. Cuando ese señor juntaba sus millones de dólares no le preguntó a nadie si debía hacerlo, tampoco los repartió, por lo menos a mí no me dio nada, así que no me siento aludido por la denuncia norteamericana ni me interesa su suerte. Que responda por lo que hizo, o no, si es inocente, pero que en todos estos años la Fiscalía no haya realizado ni una sola investigación sobre el caso nos dice que ya sabían lo que iban a encontrar y que ese gusanera era mejor no tocarla. Que se defienda como pueda, ya bastante daño nos ha hecho.

   Al título del país con la inflación mal alta del mundo, el más corrupto, el de las condiciones de vida más miserables, ahora nos endosarán el de narco estado. Gracias, Gobierno, muchas gracias. Y los dejo, voy a ver CNN por internet.

TERROR EN LONDRES, MAS FUTILIDAD…

Julio César.

DONALD TRUMP, EL GRAN JEFE…

noviembre 11, 2016

ATENTADO, CLINTON, KEIKO, CARIACO Y FUTBOL

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   Desde el “No” en Colombia, nada había sido tan sorpresivo.

    Aunque ya desde la semana pasada se veía un panorama complicado, no sólo un empate técnico entre los candidatos demócrata y republicano, sino que por momentos el señor Donald Trump, con todas sus carencias y particularidades, superaba a la señora Hillary Clinton, demostrando que no era una burbuja que estallaría, ni sería dejado atrás por un electorado sensato (a esas alturas ya debía haber ocurrido), la verdad es que no me esperaba este resultado. Y creo que muy poca gente en verdad, aunque ahora, en vista de lo ocurrido, no faltan los analistas que comienzan con el: “era evidente si veías que…”. Realmente esperaba que ganara ella, tal vez no arrasando, pero si en los llamados colegios electorales. Y si bien parece que ganó el conteo voto a voto, perdió esos dichosos colegios.

   Obviamente el descontento en la América profunda contra sus líderes, demócratas y republicanos, jugó duro contra el sistema. Necesitaban de un designado para, o castigar al sistema (y a ellos mismos), o urgidos de buscar a Dios por otros rincones se arrojaron en brazos de un charlatán que les prometía el sueño de gloria de la Biblia y el Corán… aunque este parece odiar por lo menos una de las creencias. Que en Venezuela ocurriera lo que pasó en la Italia de los años veinte del siglo pasado, y lo de Alemania en los treinta, casi podría justificarse diciendo que pasó hace demasiado, ¿pero qué ocurra en Estados Unidos, la gente dándole una patada a la lámpara después de ver la manera en la que se hunde Venezuela en una autocracia con pretensiones democráticas constitucionalistas? No lo entiendo, y supongo que ellos no lo ven así, nadie aprende en cabeza ajena, cada pueblo cree que inventa el hilo negro. Es obvio, aún más todavía, que las cancillerías del mundo, incluida la norteamericana, no sirven para un carajo, que del señor Shapiro para acá, que han tratado con la bestia en Caracas hace tiempo, fueran incapaces de alertar a su gobierno sobre lo que ocurría cuando la gente se sentía traicionada una y otra vez por unos dirigentes a quienes elegía para que hicieran lo mejor, demuestra que están de puros adornos.

   ¿Tan mal están los norteamericanos comparados con otros pueblos que se embarcan en experimentos extraños? Es posible que no en lo económico, pero si en esos valores que siempre han esgrimido, desde el sueño americano, que ya no llega a todos (ciudades prácticamente arruinadas por falta de empresas que se llevaron al exterior para abaratar costos, sosteniendo regímenes horribles que les brindaban facilidades), al fin de “la tierra de oportunidades”, comenzando por la de ellos. Deben haber sentido que perdieron demasiado en todos estos años cuando prestaron oídos a una prédica tan infame, aunque envuelta en una voluntad implacable, eso hay que reconocerlo. El señor Trump, visto como un loco o un payaso por el mundo político, aún el republicano, logró capar a estos e imponerse al resto, continuando con su carrera presidencial amenazando con violencia si le sacaban en la convención, mientras insultaba a las mujeres, decía que no besaba viejitas, no cargaba niños, que le desagradaban los mexicanos en particular y los latinos en general, y que quiere fuera los musulmanes. A pesar de todo ese rosario de cruces, el hombre se impuso, ¿qué pasó? La frustración, la indignación de ya no ser lo que eran, de no tener lo que poseían, pudo haber terminado haciendo mella en el corazón de mucha gente fuera de los grandes centros, sintiendo, como pensaron los italianos en los veinte de siglo pasado, los alemanes en los treinta y la Venezuela de finales de siglo pasado que hacía falta “una mano dura que ponga orden”. Porque tal sentimiento alcanzaría no sólo a los blancos blancos, sino a una amplia gama de personas dentro de la sociedad democrática, cuando a los sinsabores comienzan a buscarle las causas por fuera, que la culpa es de estos y de aquellos.

   Y no son tantos sus palabras lo que tanto inquietud de Donald Trump, las banderas que enarboló son las del atraso, las de una realidad superada que casi tiene su vitrina en el Ku Klux Klan; desde el aislacionismo a olvidar convenientemente el grado de responsabilidad que tiene una potencia como Estados Unidos en tantos desastres en el continente que obligaron y obligan a tantos a dejar sus tierras y buscar un destino más seguro. Así como Europa grita que no quiere a los balseros después de crear con el colonialismo las razones que los empujaron a eso, hombres como Donald Trump sienten que ninguna responsabilidad tienen en las políticas de la compañías bananeras o las guerras que inició con movimientos redencioncitas en los variados pueblos, que fueron infectados de la más sádica violencia en su juego con la ex Unión Soviética a través de Cuba, que tanta violencia y muertes causó, especialmente en Centroamérica, origen de tantas mafias y carteles delictivos.

   Sin embargo, y visto los resultados, repito algo que ya exprese antes (¿CLINTON? ¿TRUMP?, LOS SIMPSON SE PREOCUPAN), es posible que la tendencia a gritar e insultar, a decir disparates, sea tan solo un rasgo de personalidad que no anula al señor Trump como ser pensante, o responsable; y como expresé también, ya antes me había equivocado en apreciaciones parecidas cuando en el Perú ganara Ollanta Humala y todos daban por sentado que cerraría el cerco alrededor de las débiles democracias sudamericanas para continuar el siniestro plan de los forajidos del foro de Sao Paulo (casi todos investigados por ladrones ahora). Con el señor Humala me equivoqué, no dejó que sus sentimientos o su manera personal de ver el mundo le obligaran a llevar al Perú por senderos peligrosos. Esperemos que con el señor Trump sea igual, pero que si en verdad está tan desequilibrado como parece, que las instituciones funcionen, porque un Estados Unidos montado en un plan autocrático mesiánico, a la venezolana con Hugo Rafael Chávez Frías, es un peligro real, porque lo que aquí eran tonterías (derrotar al imperio), allá si puede causar problemas serios.

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   ¿Qué ganara en La Florida?, mejor ni pensemos en eso, y para colmo, de vista a este pobre país mal gobernador, ya que repiten los senadores republicanos que tienen al régimen entre ceja y ceja. Por mi parte, y aunque no quiero, sigo viendo al señor Trump así:

   Por cierto, quedó muy feo que la señora Hillary Clinton no se presentara frente a sus seguidores esa noche para agradecer la batalla dada. Aunque se entiende, debió ser un shock terrible, perder frente a ese sujeto, arrastrando consigo a buena parte del partido demócrata, que queda en minoría en el Congreso. Mala noche para los demócratas.

FUERA CNN DE VENEZUELA, ¿POR QUÉ?

Julio César.

JUAN MANUEL SANTOS Y EL NOBEL A LA PAZ

octubre 8, 2016

ATENTADO, CLINTON, KEIKO, CARIACO Y FUTBOL

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   Ah, ese Santos pa’ sortario…

   El premio Nobel de la Paz, año 2016, ha sido entregado sorpresivamente a Juan Manuel Santos, presidente de la vecina república de Colombia, por sus decididos esfuerzos (realmente decididos, tanto que se le pasó la mano), para lograr un alto total al fuego y la paz en el territorio neogranadino, acabando oficialmente con más de cincuenta años de una irregular guerra civil con las guerrillas de las FARC. Y lo de la sorpresa fue total, no creo que ni el mismo señor Santos pensara que podría resultar electo después del resultado del plebiscito del domingo pasado, y no estando acompañado en esa fórmula por el señor Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenco (a quién carrizo se le ocurrió). Sin embargo, ocurrió.

   Noruega le hace así un guiño de simpatía a un hombre que creyó tener amarrado ya ese acuerdo, como lo pensábamos todos, y que se llevó el baldazo de agua fría dado por un país que quiere paz pero no a cualquier precio. Que se pudo hacer de otra manera, o al menos intentarlo, se sobreentiende ahora cuando llama a todos los que excluyó la primera vez, formando un frente “más amplio”, cosa que antes no hizo. Creo que era la intensión de esa fundación, que el premio le incentive a continuar con la tarea, porque es cierto, al final lo que se desea es que se oficialice la paz.

   Creo que, fuera de toda otra consideración, si, que Juan Manuel Santos lo merece, porque, por fin, puso en marcha, en palabras y acciones, los pasos necesarios para que tal decisión se tomara. Reunirse con sus enemigos alrededor de una mesa y comenzar a proponer un escenario probable donde todos cupieran. Decisión que iba a ser difícil, cuestionada y criticara de cualquier forma, pero más como se hizo, prometiendo el oro y el moro a un grupo para que aceptara desmovilizarse, en una isla presa de una vieja dictadura, identificándose mucho con el devaluado socialismo que como infección partió del siniestro Foro de Sao Paulo y Caracas.

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   Muchos nos preguntábamos por qué hizo las cosas como las hizo. Tal vez porque creyó que todos entrarían por el carril de que “decir que no es decirle si a la guerra”, infortunada campaña en la cual le acompañó buena parte de la prensa colombiana y la internacional. Hay que reconocer la presencia de ánimos para la mitad, al menos del electorado vecino para resistir la desproporcionada presión para que aceptaran algo con lo que no estaban de acuerdo. Siendo mal pensados uno podría decir al señor Santos lo único que le importaba era su legado, la manera en la que sería recordado, de cara a la historia interna y externa, y en prestigio político. El hombre que consiguió la paz. Pero debió preguntarle a Colombia primero.

   ¿Será el premio Nobel de la Paz un aval, un cheque en blanco para continuar como iba? Muchos parecen creerlo, pero no lo parece. Más bien es una carga que ponen sobre su espalda, ahora está más obligado a negociar, a pactar, para alcanzar ese fin, o el año que viene su nombramiento sonará vacío. El mundo espera por eso, los colombianos quieren el fin del conflicto (pero no “cómo sea”), aún sus adversarios (el formidable señor Uribe Vélez) acerca la brasa a sus sardinas, las FARC fueron derrotadas cuando Colombia los percibió como un cáncer del cual deben librarse (cualquier justificación pasada para su existencia se anuló con sus terribles delitos de lesa humanidad contra la gente común y corriente) y hay muchos jóvenes cantando y pernotando en las calles esperando por el acuerdo. Es un buen augurio.

   Por cierto, todos esos jóvenes y universitarios que marchan y hablan del error del “no”, ¿dónde carajo estaban el domingo? ¿Por qué no fueron a votar en lugar de quejarse luego? Deben haber estado ausentes, formando parte de los abstencionistas, porque si fueron a votar por el “sí”, y ahora se quejan del resultado de manera sentenciosa por la opinión de los demás, tampoco ellos entienden lo que es la decisión personal y soberana de cada quien, no saben lo que es la democracia real. La opinión de los otros, les guste o no, es tan válida como la de ellos. Cuando no hay dudas de fraude sobre el ente que cuenta los votos, y no he escuchado al señor Santos, a su partido o a ningún otro actor del mundo político neogranadino diciendo algo en contrario (en Caracas si, aquí muchos creen que saben mejor que los colombianos lo que pasa allá), lo que expresa la mayoría es ley. Les guste o no, porque cada voto cuenta y no sólo el de la idea o decisión que nos gusta.

   Es el juego de la democracia.

DONALD TRUMP, EL GRAN JEFE…

Julio César.

COLOMBIA SORPRENDE AL MUNDO

octubre 4, 2016

ATENTADO, CLINTON, KEIKO, CARIACO Y FUTBOL

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   Las dos caras de una realidad.

   No pueden imaginar la sorpresa que recibí ayer cuando en horas de la noche la esposa de un amigo, colombiana silente que siempre cumple con su obligación para con su patria de nacimiento, me anuncia que el “no” había salido triunfador en el plebiscito colombiano con el cual Juan Manuel Santos quería darle la bendición al acuerdo que pactó con la guerrilla de las FARC.

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   Les juro que al principio no lo podía creer. Hasta no hace mucho escuchaba, por Caracol Radio, que según las encuestas, el “si” llevaba una ventaja sobrada de hasta veinte puntos, y va y ocurre lo de ayer. Esta conocida, como otros amigos colombianos, fue y dijo “no”. No le gustó lo que a espaldas de todos se pactó con la FARC. Su familia tuvo que desplazarse del pueblo donde nació, y un primo fallecido por culpa de estos grupos irregulares, y eso lo carga ella como parte de su equipaje, aunque este primo murió cuando era una niña y nunca lo conoció. Ella, colombiana de nacimiento, que allí los conoció y los padeció, tenía una opinión formada que ya nada pudo variar. Personalmente, aunque me disgustaba la idea de que esos zafios se salieran con la suya, pensaba que lo mejor para Colombia era un acuerdo de paz, cualquier acuerdo mientras la paz de garantizaba. Ella, hace días, me respondió que nunca olvidaba el llanto de su abuela y su tía cuando hablaban del primo muerto. Ahora, con humildad, aceptó el reproche. No, nada de paz como sea, los colombianos dijeron ayer que no querían una paz con chantajes, con amenazas, con condiciones de parte de quienes hasta ayer apuntaban a la sociedad neogranadina con armas.

   Pero mi sorpresa por ese triunfo, era por el triunfo en sí, pensé que más pesaría la idea de terminar con ese conflicto que los “detalles”, que muchos jóvenes a los que no les tocó el momento estelar de violencia de la guerrilla, sino ese desastre delictivo barato de secuestro, cobro de vacuna y servir de brazo armado al narcotráfico, jugaría a favor de Juan Manuel Santos. La sorpresa que se llevó medio mundo fuera de las fronteras colombianas, donde miraban con desconcierto, incluso con disgusto este resultado de “un pueblo diciéndole ‘no’ a la paz”, si que no lo entendí en el primer momento; comenzando por la rabieta del mismísimo Papa Francisco, quien al parecer estaba tan desinformado por su cancillería, como el resto del planeta. ¿Acaso esa gente es idiota?, me pregunté.

   Los colombianos no votaban por la guerra, o por sabotear la paz, lo hacían contra la impunidad, contra la inmunidad para con las atrocidades cometidas, contra las prebendas en efectivo y privilegios políticos que se le otorgaba a las FARC, contra la no confiscación e investigación de las fortunas personales de los jefes delictivos. Contra eso reaccionó, silenciosamente, el grueso del pueblo colombiano. Se dice que la victoria del “no” fue pírrica, pero era un “no” contra la paz en la versión maniquea que Juan Manuel Santos, su gobierno, buena parte de la prensa colombiana y mundial usó para amarrar el resultado de unos acuerdos que al colombiano mondo y lirondo no le consultaron sino que se los presentaron con un moñito y un “diga si o es usted un monstruo que no quiere la paz”. Se llegó a tales extremos de presión que un escritor acusó de cobarde al jugador James Rodríguez por no expresarse públicamente a favor del “si”. De ese tamaño fue la presión sobre los colombianos, que tuvieron que votar, y derrotar, esta gigantesca y descarada manipulación de los hechos. Escuchar Caracol Radio era impresionante, parecía la casa del partido de gobierno. Apenas el cincuenta por ciento y un poco más del puñado de personas que fueron a votar, le dio validez al “no”, lo que cuestionan muchos a todos los niveles para intentar contrarrestar el certero golpe a la idea propuesta por Santos y las FARC; cosa tonta porque si la idea era “conseguir la paz”, ¿entonces por qué se abstuvo el sesenta por ciento del electorado? ¿Tan poca cosa era conseguir la Paz de Santos?

   Imagino que la confusión del mundo, y de buena parte de sus gobiernos, se debe a la proverbial inutilidad de buena parte de las cancillerías mundiales, incapaces de transmitir a sus gobiernos, y ciudadanos, una idea concreta. El plebiscito no era para buscar la paz, era para amarrar una paz en unos términos que le servían de victoria política a Juan Manuel Santos (su legado), y a las FARC, el compromiso de que sus crímenes no serían investigados, sus bienes confiscados y que recibirían privilegios políticos (puntos que, es cierto, se dan en muchos de estos procesos, tal vez aquí lo que molestó fue el descaro de la izquierda y la soberbia de un señor Presidente que no quiso escuchar ninguna crítica a un plan a su medida). Porque esa, en últimas instancias, fue la maniobra, fue la paz que pactaron gobierno y guerrilla, presentándola como la única aceptable y, por lo tanto, los colombianos debían decir amén y luego dejar de joder. Pues, no, estos no lo aceptaron. Pero esa incapacidad de las cancillerías de transmitir una idea tan simple como lo era el franco abuso de un gobierno y sus socios en la trastada, hundió en la confusión a millones de personas que leían o escuchaban que los colombianos votaron “no a la paz”.

   Qué no se dijo al respecto aquí en Venezuela, desde que el narcotráficos conspiraba para ayudar a Álvaro Uribe Vélez (olvidando convenientemente que estos eran socios de las FARC), a que el pueblo había sido robado por un ente comicial fraudulento (aunque nadie en Colombia hubiera dicho tal cosa, comenzando por el señor Santos) controlado por el imperio, aunque Obama se paseaba de los más feliz con Santos, y los jerarcas de la ONU, pensando que al fin habían pegado una. Es la típica idiotez de pensar que desde aquí, por ejemplo, o desde Madrid o Buenos Aires, se sabe mejor que los colombianos lo que ocurre en Colombia, o que entendemos mejor lo que sienten o piensan, que ellos mismos. Y que si no ocurre como nos parece es que hay juego sucio. Si, es una tontería, pero hay quienes lo creen, es el complejo de creerse el ombligo del mundo.

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   El “no” derrotó al “sí”, ¿qué viene ahora? Que se tendrá que discutir un nuevo acuerdo, uno que satisfaga los deseos de los colombianos que irán nuevamente a sancionarlo en un evento comicial. Y se tendrá que ir y respetar, nuevamente, el resultado. De hecho, este plebiscito no era vinculante, pero uno no imagina hoy, después de esta ejecutivo-colombiano-derrotadoderrota, de este baño de agua fría del país, que Juan Manuel Santos sancione dicha ley. Calculó mal sus fuerzas, imaginó que tenía a todos amarrados con la falsa consigna de que o dicen lo que les digo o están a favor de la guerra, no quiso escuchar a nadie, por ello el primer gran derrotado fue él, que ahora llama al dialogo; los otros derrotados fueron las FARC, demostrándose hasta qué punto terminó odiando Colombia a un el-repudio-colombiano-a-las-farcmovimiento dizque social armado que se organizó para “darles felicidad”; Raúl Castro también sale con las tablas en la cabeza, así como ese grupo de países colaboradores, que de cara a Colombia quedaron como demasiado complacientes. Fortalecido, como sociedad, queda un país que se negó a ser nariceado, conducido ciegamente a una meta ya determinada en un arreglo donde nada tuvo que ver y que, como se demostró ayer, no estaban de acuerdo. A la gente, un electorado serio, informado, con criterio propio no se le puede manipular fácilmente.

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   Eso sí, para rabia de la gente que tanto le adversa (yo no, lo admiro, aunque también caí en la trampa de pensar que la paz bien debía alcanzarse al precio que fuera, sin entender que este no era el único camino a esa meta), fue el ex presidente Álvaro Uribe Vélez. Frente a él, buena parte del entramado ejecutivo, legislativo y judicial neogranadino salió con el culo en dos manos, derrotado. Mientras él supo interpretar lo que sentían los colombianos, el resto del Estado no supo verlo. O no quisieron. O no les importó. Nada más hoy, con la señora Patricia Janiot, de CNN, una representante de la izquierda acusaba a los que se oponían al acurdo de no presentar un plan alterno, ¿acaso escucharon a alguien mientras cocinaban su arreglo? Por el tono despechado, a la señora le sabía mal que el país no votara como a ella le parecía.

   Eso sí, hay que destacar lo maduro de un sistema político donde el Presidente se la juega todas, usando todos los recursos y que al ser derrotado electoralmente por el pueblo, encaja el golpe con elegancia y ecuanimidad. Juan Manuel Santos reconoció lo expresado en las urnas, comprometiéndose a luchar para alcanzar la paz por otro camino. Nada de desconocer la voluntad popular como los tiranillos de repúblicas bananeras, nada de poderes amañados que se atreven a suprimir la decisión del electorado. Y el ente comicial colombiano es una maravilla, no sólo es capaz de desplegar en un mes toda la red electoral a lo largo y ancho de Colombia, sino que con conteos manuales, a la vista del país, informa segundo a segundo de cada nueva actualización, da los resultados a las tres horas de cerrarse el proceso, cuatro de la tarde, con un primer informa oficial a las siete de la noche. Sin hablar paja, sin adornar la realidad con declaraciones idiotas para intentar justificar el negarle al electorado la información y los resultados reales como ocurre en las repúblicas de comiquitas.

   Mis saludos y respetos al país vecino y a sus instituciones, que aunque salen vapuleadas por no entender a su propio pueblo, responden apegados a la letra de la ley. Imagino que ya hoy, después del llamado de Juan Manuel Santos a todos, se comienza a buscar una nueva fórmula que garantice la paz.

JUAN MANUEL SANTOS Y EL NOBEL A LA PAZ

Julio César.

AHORA LE TOCO A ALEMANIA

julio 24, 2016

ATENTADO, CLINTON, KEIKO, CARIACO Y FUTBOL

ATENTADOS EN ALEMANIA

   ¿El enemigo?, la violencia e ignorancia del pasado.

   Ya se contabilizaban hasta esta mañana diez muertos y veintiún personas heridas por un tiroteo ocurrido en un centro comercial en Munich (ciudad recordada por las olimpiadas aquellas), capital de Baviera, al sur de Alemania. Terrible noticia. Imaginen el pánico, el miedo de todas esas personas, especialmente si iban con niños, cuando los disparos comenzaban, la gente gritaba y algunos caían. El imperio del terror, lo que siempre han buscado esos grupos crueles que sueñan con controlar a los demás mediante el miedo. ¿Puede suponer una persona sensata con dos dedos de frente que es válida una filosofía de terror, de la crueldad más extrema, de “te destruyo no sólo porque no eres como yo sino que además te niegas a someterte a lo que dicto”? Pero, en ellos, llevamos siglos; lo grave no es que siempre ocurriera, u ocurra ahora, es que permitimos que vuelva a suceder, ¿acaso las especies no evolucionan y aprenden?

   Mala suerte para los alemanes, a quienes les ha tocado vivir esto. Mala hora para el gobierno de la señora Ángela Merkel, a quien muchas voces acusan de blandengue frente a los inmigrantes y llegada de refugiados; quieren descabezarla los ultra dentro del país ario (que siempre toman las banderas del nazismo) y sus enemigos externos, los grupos islámicos, demostrándose otra vez como si hiciera falta que los extremos siempre se toca, siempre se parecen. Ya las autoridades señalan a un germano iraní, un muchacho de unos dieciocho años de edad, de ser el responsable. Terrible noticia para estos refugiados, si se impone dicha tesis o se comprueba más allá de toda duda que el Estado Islámico o algún otro grupo talibán tiene las manos metidas en esto. Al horror que ya han vivido, comenzando por tener que abandonar las tierras de sus padres, esas donde nacieron, hasta ser rechazados y perseguidos en destinos más seguros en el viejo continente, donde no quieren nada con ellos a pesar de la vieja deuda histórica de Europa, por la esclavitud en algunos lugares y de la brutal explotación colonial en otros. A esos desarraigados el mundo se les pondrá más pequeño.

   Y es aquí donde se mide la maldad de esta gente y de por qué debe combatírseles; si, causan dolor, angustia y muertes en otras regiones, pero con su propia gente son aún peores. Aunque, seguramente se justificarán, y muchos creerán que es cierto, que esos refugiados se lo merecen por no obedecer de manera perruna y total lo que el “líder”, con el disfraz ideológico o religioso que guste, les impone. Hay quienes creen que nacieron para amos y que el resto debe permanecer feliz en el pasivo papel de esclavos. Por las buenas o por las malas.

   Qué pena.

COLOMBIA SORPRENDE AL MUNDO

Julio César.

SUSANA, EL PROFESOR JIRAFALES Y EL ARCO IRIS DEL CAPITAN

junio 18, 2016

ATENTADO, CLINTON, KEIKO, CARIACO Y FUTBOL

   Magallanes y Susana…

SUSANA DUIJM, ETERNAMENTE BELLA

   De muchacho, en Guatire, recuerdo a mis padres gritando felices aupando al Magallanes, discutiendo alegremente con los vecinos mientras un televisor aquí y allá, en las aceras, sintonizaban los juegos de beisbol. Papá siempre exclamaba, Magallanes y Susana, a ver quién dice no. Era yo muy niño, pero ya sabía que se refería a nuestra única SUSANA DUIJM MISS VENEZUELA Y MISS MUNDOMiss Mundo durante décadas y décadas, coronada por allá, en 1955, antes de que las venezolanas se cansaran de ganar esos concursos después de Maritza Sayalero (Miss Universo 1979); la bella, elegante e inteligente Susana Duijm. Siempre la veía en televisión, como comunicadora, antes de que se fuera para la isla de Margarita. Mujer cabal y decente. Venezolana ejemplar. Nuestra eterna reina de belleza. Quererla, admirarla, casi se siente como un deber. Recuerdo una vez un programa de Napoleón Bravo, donde hablaba de ella, afectada por algo que hizo este desgobierno en la isla de Margarita, y mostraron una fotografía; Napoleón aclaró que acaba de verla por allá y estaba hermosa, no como la mostraban allí. Me temo que con el tiempo, Susana Duijm ha terminad siendo como nuestro Museo de Los Niños o el Parque del Este, algo que amamos todos. Pues bien, acabo de enterarme que ha sufrido un accidente cerebro-vascular (un ACV), ayer jueves por la mañana, que se le operó y continuaba en un coma inducido. Me dolió tanto. Bien, rezaremos por ella, que la Virgen Del Valle nos la cuide. Todavía la necesitamos.

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RUBEN AGUIRRE, EL PROFESOR JIRAFALES

   Murió el querido profesor Jirafales, (hablando de patrimonios humanos), el eterno enamorado de doña Florinda en ese genial programa humorístico mexicano, El Chavo del Ocho. Qué fácil es saber quién es, recordarle con cariño, con una sonrisa y lamentar mucho la noticia cuando le llamamos Profesor Jirafales, más cercano a nuestros afectos que su nombre real, y eso que era muy bien conocido, Rubén Aguirre. A los 82 años de edad, víctima de varias complicaciones de salud, especialmente una anemia que no le dejó recuperarse, partió hoy viernes, esta mañana muy temprano, uno de los profesores más queridos de toda Latinoamérica, una pérdida lamentable. Dios, cómo me hacían reír las charadas en la escuelita, mientras intentaba que esos muchachos tontos aprendieran algo. Esto ya lo he comentado, siempre recuerdo cuando le preguntaba a La Chilindrina quién había sido el peor enemigo de no sé qué señora de allá, y esta respondía “quien la pintó en el billete de cinco pesos”. Por no hablar de aquel juicio donde encarnaba a un juez, imparcial y justo, en el caso que se llevaba contra el Chavo del Ocho por arrollar con la bicicleta al perro de Quico. Ah, el muy pícaro. La verdad es que tantos comentarios entre los viejos integrantes del programa nos han robado algo de aquella magia, de la ilusión, pero se les sigue queriendo. Que descanse el paz este gran actor que nos hizo reír de niños, y aún ahora. Adiós, profesor Jirafales.

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MICHAEL BRADLEY, DIGNIDAD

   Dentro de la sorpresa, nada grata debo confesar, de ver a Estados Unidos sacando a Ecuador de la Copa América Centenario, me hizo sonreír con agrado un detalle. El conductor del equipo gringo, Michael Bradley, salió a la cancha portando un brazalete de capitán que reproducía los colores del arco iris, tan identificado a los movimientos gay. Un silente pero visible homenaje a las víctimas de un brutal atentado hace muy poco en una discoteca en Orlando, Florida; guiño de un mundo que se resiste a dejarse avasallar. Que no calla y se solidariza con el dolor de otros, así no les conozca, pero cuyo martirio ofende y lastima a todos. Fue un bonito gesto, un saludo a las familias que todavía sufren tanto; también de gallardía, recuerden que nadie público, actor, cantante o deportista pueden dar alguna señal ambigua sin que se lance sobre ellos una apasionada y angustiosa campaña, no para conocer su sexualidad, sino para fantasear sobre ella. Bravo, señor Bradley. Volviendo al juego, los ecuatorianos le echaron un mundo en los últimos minutos, tenían acorralados a los norteamericanos, pero fue demasiado tarde, ese dos a cero, final, no representó totalmente lo ocurrido. Pero los gringos supieron dosificar sus tantos. Ahora les tocará con quien salga del Argentina-Venezuela, y la verdad es que no parecen rivales para tales pirañas. Amanecerá y veremos…

AHORA LE TOCO A ALEMANIA

Julio César.

ATENTADO EN ORLANDO, CLINTON Y TRUMP, KEIKO, HAMBRE EN CARIACO Y FUTBOL

junio 15, 2016

AL ESPIRITU DEL 23 DE ENERO

VICTIMAS DEL ATENTADO EN ORLANDO

   Los rostros de la tragedia.

   El atentado terrorista de este fin de semana a una discoteca gay en Orlando, Florida, en Estados Unidos, ha sumido al mundo en la angustia nuevamente, porque subconscientemente nos sabemos vulnerables. La gente quiere creer que vive en un mundo civilizado, de luz y claridad, donde ciertos rituales le garantizan la paz para dormir, comer, besar a la gente amada, llamar a los amigos, salir de parrandas o a celebrar un cumpleaños, una boda o una graduación. Muchos suponen que trabajando honradamente, siendo amables y tolerantes para con los demás (la mayoría lo es), y mientras cumpla con sus deberes estará protegido del horror de personas irracionales, desde grupos de terroristas a una personalidad desequilibrada. Y eso es totalmente falso, cosa que, lamentablemente, se comprueba con este atentando donde un sujeto fuertemente armado, joven pero extraviado, asesinó a mansalva a casi cincuenta personas y dejó igual número de heridos. Pensar que los rituales de la civilidad protegen por sí mismos, o que “le pasó a esa gente por algo”, como se atrevieron a opinar algunos perturbados que piensan que quien no es como ellos merece morir, evidencia que no se entiende cabalmente la magnitud del ataque.

   Ayer fue atacada una discoteca de la comunidad gay, lo que en la mente de algunos podría parecer justificación, pero esa no es más que una necedad ante la gravedad del hecho en sí, porque se engaña miserablemente quien crea que mañana no puede ocurrir esto mismo en un mercado cualquiera lleno de mujeres y niños, o en una iglesia durante una conmemoración especial, en un estadio lleno de familias o en una escuela para lastimar a los más inocentes. Es un pobre loco quien piensa que alguien está a salvo mientras otro grupo crea que es su derecho matar para aterrorizar en busca de un fin. En este caso me molesta más porque fueron atacados latinos, muchos de los cuales regresarán a sus países en un ataúd. ¿Qué sucedió en Estados Unidos? Es el enemigo mayor de ciertos grupos, pero caídos ellos estamos los demás. Pero el caso tiene sus particularidades propias de esa sociedad, que casi parecen darle pie a la idea de que “ellos” dejan que pasen cosas malas para luego aterrorizar a la gente y llevarlas por el camino que desean (hay quienes creen cualquier cosa que aparece por la red, como están los que suponen que cualquier dato de esos es falso porque obedece a la “desinformación global de los controladores de mentes”; lo dicho, los locos están en todas partes). Este joven, Omar Mateen había sido detenido e investigad dos veces por conexión con grupos extremistas, y sin embargo se le permitió, porque es la ley y ese es su derecho, que obtuviera un arsenal prácticamente de guerra para que fuera y acabaran con aquellos a quienes la ley no puede ahora darles una respuesta como no sean hipócritas lágrimas que de nada sirven. ¿Puede una sociedad ser más suicida e irresponsable? Sí, hay gobiernos que arman grupos irregulares, paramilitares, para que controlen por temor a sus poblaciones, terminando sepultados en el morbo de la inseguridad y la violencia.

   Personalmente soy enemigo del Estado Islámico, aunque eso nada signifique nada para alguien, y menos para ellos, pero en conciencia no puedo hacer otra cosa. Esta es gente intolerante y cruel que pretende, mediante el homicidio, imponer su ideología, su versión del “Paraíso sobre la Tierra”, lo que pasa por el sometimiento de otros, y la desaparición de otras formas de cultura, como la Occidental. Curiosamente este grupo es más enemigo de los católicos y cristianos en sí, que de los judíos, porque es prácticamente imposible convertirse en judío, no es una religión militante, pero el cristianismo en una religión que gusta de adoctrinar y atraer gente, cosa con la cual les late en la cueva; lo que también pasa con otras formas más tolerantes del islam, que no debe ser condenado por la demencia de un grupo extremista, como no toda la Iglesia era la inquisición. Lo curioso con el Estado Islámico es que haya personas que parecen creer, fuera de los límites donde han planteado su manera medieval de pensar, que de todo ese horror puede salir un mundo más justo y mejor.

   Mis simpatías están con las víctimas del odio insano, y con sus familias; lo que queda es ver cómo impedir que vuelva a ocurrir.

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HILLARY CLIONTON, EL HOMBRE PARA LA CASA BLANCA

   Será la señora Hillary Clinton, finalmente, la candidata por el partido demócrata norteamericano en las aspiración de continuar en la Casa Blanca. Y parte con ventaja, su oponente asusta a la gente sensata. Los republicanos, por razones que son dignas de estudios siquiátricos, quedaron atrapados en una corriente contracultural y hasta contra histórica, atando su suerte a un sujeto como Donald Trump, quien enarbola banderas que antes sonaban a fascismo, a nazismo, a supremacía blanca y hasta el estado gallinero montado en la Europa del Este durante cincuenta años al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Por oportunismo, queriendo aprovechar lo mediático del sujeto, y por falta de visión, terminaron con ese tipo como representante republicano, quedando como gente insensata y peligrosa. Las cosas que ha dicho el señor Trump escandalizan y alarman, pero no tanto como cuando intenta desdecirse y corregirse. La pregunta es cómo tantos han escuchado y seguido su prédica; la respuesta sólo puede encontrarse en esta crisis social que llevamos décadas padeciendo, esta orfandad de ideales desde que cayó el bloque soviético y sus falsas banderas de equidad y justicia social, de la batalla del proletariado, dejando al mundo indefenso frente al eficiente pero frío y cruel mercado, única ideología sobreviviente. ¿Acaso creen estos grupos que la respuesta es volver a la mano dura de Mussolini o Hitler?

   Bien, por suerte para Latinoamérica, del otro lado está la señora Clinton (¡una mujer al frente del país más poderoso de la Tierra!), por ella votarán los demócratas y aquellos que sentirán como una necesidad existencial el detener a Donald Trump y lo que representa, una cara distinta de la misma intolerancia que se ve en otras partes del mundo, aunque expresado de manera más suave, para ver a quién se engaña.

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KEIKO Y KUCZYNSKI

   El Perú cuenta con un nuevo presidente, Pedro Pablo Kuczynski (apellido tan autóctono e indígena como el Fujimori), quien ya ha hecho unas declaraciones interesantes; por un lado habla de la necesidad que tiene Venezuela de regresar a un sistema democrático, pero que no se meterá en esos asuntos porque el petróleo venezolano sigue aceitando ciertas conciencias. Fue sincero, pero… En fin, llegó cerca la señora Keiko Fujimori, penosamente se impuso la tesis del “monstruo horrible que puede quedar libre” que carga su padre, Alberto Fujimori, y que pesa más que lo que hizo por el país antes de pretender eternizarse como luego lo intentaron los Kirchner, Evo Morales, Rafael Correa, Hugo Chávez y como llevan décadas haciendo los Castro en Cuba. Llegó cerca, cerquita… y creo que ya es hora de que se vaya pensando en un relevo candidatural, un fujimorismo sin Keiko como candidata automática, aunque no sé si eso realmente sea posible. A veces la constancia ayuda y es recompensada,  ella la tiene, así como el tesón, pero otras, persistir en una idea termina siendo interpretado por los demás como un “soy yo o no es nadie”, cosa que no conviene muchas veces. Ah, pero que un político entienda esto es más difícil que un rico revolucionario de izquierda entre al reino de los cielos.

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REPRESION, HAMBRE Y MUERTE EN CARIACO

   Este fin de semana se tuvieron nuevas noticias de hechos de violencia que dejaron saldos rojos por disturbios por hambre en Venezuela. Si, la gente está pasando hambre, esta la atormenta, la desespera, la pone furiosa y responde en consecuencia. Hubo un muerto y once heridos en la oriental población de Cariaco, famoso lugar de temblores de tierra, a manos de la guardia nacional cuando acudieron para reprimir una protesta de ciudadanos (¿recuerdan cuando les llamaban el soberano?) que gritaban que tenían hambre. Grupos y gritos que deben ser silenciados porque entonces ¿qué cuento le echamos al mundo después de la cuantiosa fortuna en petrodólares que entró al país en doce años?

NO HAY, REEFLEJO DE UN PAIS DEVASTADO

   Con apenas diez días del mes de junio como era el fin de semana pasado, ya se reportaban más de cuarenta y nueve intentos de saqueos a manos de gente furiosa empujada por el hambre (en las ratoneras, cuando son muchas y no hay comida, las ratas se arrojan unas contra otras), mensaje que molesta a un régimen que vive de apariencias, de repetir consignas, el  que “todo está bien pero nos atacan por revolucionarios”, como única respuesta a un dantesco drama humano. Y es un drama porque la gente necesita comer todos los días, al menos una vez como se nos ha condenado; apetito da a cada rato, especialmente en un país donde antes se podía comer y un pan no costaba medio millón de bolívares; y eso no cambia ni se disimula con señoras tarifadas al frente de un ente comicial puestas allí para invalidar las firmas que llaman a un revocatorio de semejante régimen, o por las grotescas farsas escatológicas que montan en VTV (donde parecen haberse vuelto completamente locos), pantalla televisiva en la que no se habla de la escasez, de la falta de medicamentos, de la violencia o del hambre, pero sí de las bolas de Henry Ramos Allup . ¡Hablan de las bolas de ese señor!, que si se las toca, que si se las rasca. Por televisión, como respuesta al país del desastre que hay. Un sujeto y una tipa cuyo nombre ni vale la pena averiguar se dedican a hablar de eso mientras el país se hunde a la vista de todos, excepto, aparentemente, de ellos. Por no hablar de cuando tachan de maricón a Herique Capriles Radonski, cuando antes aplaudían las mariconerías del presidente Chávez, cuando repartía lo que no era suyo (el erario nacional, ojo) a sus muchos “amiguitos”.

   Una señora cae muerta en San Cristóbal, de rodillas, de un disparo en la cara a manos de la represión ordenada por Vielma Mora (aparentemente intentaban saquear un negocio donde el gobernador guarda sus mercancías para el bachaqueo), pero el Gobierno habla de “la violencia desatada” desde el lado opositor. Grupos paramilitares armados salen a reprimir, herir y ahora hasta a matar, pero es el “pobre Gobierno” quien enfrenta una campaña mediática que dice que Venezuela es un desastre por la corrupción e incompetencia de régimen, que ha acabado con las instituciones, desconoce los poderes públicos, que persigue y encarcela a estudiantes, periodistas, amas de casa, obreros y políticos de oposición. Mucha habladera, mucha paja loca, que no culta el hecho de que hay hambre en Venezuela. En eso terminó esa basura llamada Socialismo del Siglo XXI. Pero todavía se le padece.

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LA VINOTINTO

   Sin embargo, entre todo lo malo, al menos tenemos futbol. La Copa América Centenario 2016 entra en su mejor fase, con una selección venezolana increíble, y a pesar de las dolorosas partidas de buenas oncenas (como Costa Rica y la misma Brasil), y arrancó la Eurocopa, donde ya comienzan a mostrar las garras la Europa del centro oeste. Han ganado Alemania, con un juego impresionante, Italia y España, a Portugal le fue más o menos. Y aunque suene controversial, por aquí le voy a la Vinotinto, por supuesto, y si no, a México. Y si es por allá, a Alemania. ¿Quiénes ganarán? Amanecerá y veremos.

SUSANA, EL PROFESOR JIRAFALES Y EL CAPITAN

Julio César.