Archive for the ‘ANIMIRANI’ Category

PRUEBA NO SUPERADA

diciembre 6, 2017

DA DE BEBER AL SEDIENTO

   ¿Todavía sin resultados?

   Se estremece y gime cuando la golosa boca de su mejor amigo va y viene, succionándole y apretándole sabroso la verga; la tiene muy dura mientras el otro se la trabaja con ganas. Su pecho sube y baja, respirando con esfuerzo por la excitación… y el temor. Le parecía que su mujer, Marión, regresaría antes de tiempo y les pillaría. Quiere detenerle, regañarlo por mamagüevo y mandarlo lejos, pero… Era su mejor amigo de toda la vida… ¡Y esa vaina se sentía bien sucia y rica! Que te la chupara así tu pana del alma.

   Cuando le dijo que quería probar algo que hacía tiempo le rondaba la cabeza, pero no se atrevía, y temía decirlo porque podrían malinterpretarlo, la curiosidad le llevó a preguntar qué. Y miren que le costó convencerle de contarle.

   -Quiero mamar un güevo. –confesó rojo de pena, temeroso de ser rechazado.- No es que sea marica ni nada de eso, pero he estado en tríos, a veces, con Mercedes y otros carajos, y la verdad es que me he preguntado… muchas veces, qué se sentiría y… -se fue apagado, avergonzado, y más cuando su amigo estalló en carcajadas algo sorprendidas y nerviosas.

   -¿Qué quieres probar eso? Bien, si, puede ser curiosidad. No creo que eso te haga gay. Ni a mí, así que si quieres güevo, bueno, aquí está el mío. –respondió con ligereza. Como juego. No esperó ni la mirada ilusionada, ni la tocada, ni que se lo sacara y lo lamiera con deleite. ¡Y qué chupadas!- Hummm… -ahora chilla atrapándole la nuca, agitado, muy cerquita de llegar, pareciéndole escuchar el motor del carro de Marión, cosa que aumentó la emoción y le hizo correrse abundantemente, con un chillido, llenándole la boca, oyéndole sorber y tragar frenético.

   Sí, eso no le convertía a él en maricón, pero su amigo ya no podía decir lo mismo, no después de haber regresado siete veces a tragarse el buche caliente y fresco de cada tarde. Sonriendo, agitado, recuperándose, recuerda a una amiga putona que decía que no había nada más peligroso, incluso para un hombre, que chupar vergas, porque rapidito se volvía costumbre.

……

   ¡Y eso pasa tanto!, si no pregúntenle a estos carajos que cayeron BAJO LA CADENA

Julio César.

DE VISITAS INESPERADAS

noviembre 15, 2017

DA DE BEBER AL SEDIENTO

   ¡Así se hacen tantos coños!

   -Aggg… hummm… -gimotea ahogado y emocionado, sorbiendo cada gota que sale de la ardiente, dura y babeante barra entre sus labios, que le tiene como loco, así como las risitas del tipo, sus toques insolentes, demandantes, como si de un rey que debía ser satisfecho se tratar. Y él fuera su siervo.

   -Eso es, maricón, chúpala y sórbela. Trágate todos mis jugos. ¿Ves cómo te gustan? Y eso que decías que nunca lo harías, que eras un macho de pelo en pecho y yo un loco fumado por ordenarte hacerlo, aquí en tu propia casa. –se ríe el guapo y musculoso sujeto, empujándole la cara, la boca, sobre su barra, ahogándole.- No te sientas mal, pana, casi ni es tu culpa. Algo en mi persona desata la loca que ustedes llevan dentro aunque hayan pasado toda una vida disimulándolo, o negándoselo. O escondiéndolo. –le aclara con desdén, erizándole, soltándole la nuca, entendiendo él, muy avergonzado pero excitado, que va y viene por su cuenta. Muy necesitado de tragar todo lo que pueda de aquella hermosa verga.- Eso es, marica, tómala toda, aprende tu lugar, disfruta de tu nueva vida. De ahora en adelante, cada vez que yo quiera y me dé la gana vendré y me la chuparás, aunque Marina esté en otro cuarto. Y cuando ella no esté, y vaya a tardar en regresar, me llamarás y con una pantaleta de ella, metida entre tus nalgas, me esperarás en la cama que comparten, para que te folle esa concha que voy a estrenarte dentro de un rato. Bastante.

   Todo aquello era demasiado, ahogado, con lágrimas de excitación corriendo por sus mejillas, el hombre la toma toda, succionándola con hambre, su culo peludo y virgen picándole. Y allí, aún en ese instante, no lo entiende: ¿cómo fue que Marina dejó y se divorció de semejante semental, para casarse con él, que ahora resultaba un faltón necesitado de macho?

PRUEBA NO SUPERADA

Julio César.

FRESCA SABE MEJOR

noviembre 9, 2017

DA DE BEBER AL SEDIENTO

   Dos o tres tandas… al día.

   Ser el responsable por la conducta de los cinco jóvenes trabajadores del rancho de míster Hoffman, tenía su técnica. Peleas, descontentos, agresividad siempre a flor de piel dada la edad, que a veces creaba problemas en el pueblo cuando bajaban a gastar sus salarios, lo corregía y evitaba agotándolos sexualmente. Los briosos chicos, sorprendidos al principio, ahora esperaban entusiastas, uno junto a los otros, que los exprimiera con esa boca campeona, que tragaba y abarcaba todo. Se los hacía por las mañanas y por las tardes, logrando mantenerles contenidos… y contentos. Vivían alegremente satisfechos, trabajando duro, sudando, esforzándose, esperando por sus mamadas. Los cinco chicos reían mirándole con la cara algo empapada y la boca llena, compitiendo entre ellos por ver quién lograría llenársela ese día de crema. Era un buen sistema, uno que míster Huffman le había enseñado nada más comenzar a trabajar allí, traído por su mejor amigo, haciéndole beber de su esencia.

   -Sí, eso es, traga, muchacho; mi hijo tenía razón, tu carita de mamagüevo no engaña a nadie. Es bueno que te guste esto tanto… –le gruñó, enterrándosela hasta la garganta mientras disparaba.- …Porque será la única leche caliente que tomarás mientras trabajes aquí. Pero habrá más, te lo prometo, mucha más, toda la que puedas y quieras tragar. Tu trabajo será encargarte del ordeño diario de cada uno de mis jóvenes empleados.

DE VISITAS INESPERADAS

Julio César.

¿AYUDA DESINTERESADA?

octubre 29, 2017

DA DE BEBER AL SEDIENTO

   Para eso estaban los amigos… ¿o no?

   -Pe… Pero nos van a ver si hacemos esto en la sala. –gimotea, apesadumbrado aunque caliente, echando bien ese culote hacia atrás para sentirlo y apretarlo.

   -Deja que todos lo sepan, son nuestros amigos. Aquí todos somos amigos, cinco tíos viviendo bajo un mismo techo mientras mejoran las cosas. –responde el otro, enterrándoselo duro.

   -Van a pensar y hablar mal de mí. –gimotea mientras comienza a mecerlo y refregarlo, sabiendo cómo le gusta eso a un macho.

   -¿Qué? ¿Qué te gustan los güevos? Más o menos todos ya lo sospechan. –le aclara, sonriendo para sus adentros, escuchando las voces de los otros tres sujetos que se acercan a la entrada de la vieja vivienda que comparten.

   -¡Oh, Dios! –chilla, no se sabe si de temor o porque en una mecida se lo metió todavía mejor. ¡Le gustaba tanto aquello!

   -Me van a odiar. –insiste gimoteando asustado pero incapaz de contenerse, de acomodarse las ropas y alejarse, no cuando su culo era trabajado de aquella manera; no cuando un hombre se lo hacía así, estimulándole, obligándole a responder. El besito es una caricia entre buenos amigos.

   -Te amarán. –le asegura.- Te amaremos entre los cuatro. ¿No te gusta la idea? Cuatro machos que atiendan tus necesidades afectivas, que no quieran dejarte nunca solo, peleándose por meterse en tu cama o tú en las suyas. Saca cuentas, cuatro machos, cuatro vergas…

   Era el cebo que usaba para engatusarle. Le gusta cogerle, que le tragara la leche, en eso llevaban medio año y ahora quería que se expusiera ante todos como la putita caliente que era a pesar de su pinta de macho arrecho. Quería que todos le supieran bien marica para no andar escondiéndose él mismo cuando iba cogerlo, y así poder hacerlo cuando se le antojara. Por eso quiere que lo sepan todos, los sujetos con quienes compartían piso, más tarde todos los amigos, conocidos y hasta vecinos. La idea, pasar toda una noche rastrillándole el culo sin sofocar gemidos, se lo ponía tan duro y caliente que el otro lo sentía y chillaba sabroso.

   -Pero ¿qué coño…? –brama otra voz en cuanto la puerta se abre.

   Y nuestro amigo no sabe qué pasa, o cómo, tan sólo que termina en cuatro patas y es penetrad por otro de ellos mientras chupa al resto. Y le encanta. Si, le había hecho un favor y debía agradecérselo como sabía que al otro le gustaba.

FRESCA SABE MEJOR

Julio César.

UN ESPECTACULO FAMILIAR

septiembre 3, 2017

DA DE BEBER AL SEDIENTO

   De la forma que les gustaba…

   Acercándose a la casa a media tarde, sonríe al escuchar los ahogados gemidos roncos, de necesidad, lujuria y pasión que vienen del cuarto. Con sigilo se asoma a la ventana y lo mira, grande, joven, viril, masculino… metido en uno de sus hijos dentales blancos, los que seguramente nadie imaginaba que usaba bajo su serio traje de tres piezas, como corresponde a uno de los más noveles gerentes del banco. Pero allí estaba, dejando ver lo que le gustaba en la  vida, la chica y sensual tanga cuya tira siente en todo momento rozarle la raja y el culo, haciéndole tan consciente del mismo, estimulándoselo en todo momento al caminar, sentarse, al hacer el menor movimiento.

   No era raro que se le parara un poco, no viéndole subir y bajar así, con esas ganas, con ese abandono de puto barato, piensa sonriendo, mirando excitado con una mano sobre el marco. Ni que el otro estuviera allí, no pudiendo aguantar y escapando a media tarde para desahogarse, agitando su culo vicioso sobre el grueso falo de goma, el largo consolador que le daba justo donde era, cumpliendo con el trabajo para el cual fue diseñado, al tiempo que lo abría como evidentemente le gustaba, llenándole. Qué tonto era, también piensa, algo apesadumbrado; podría tener la verga real, caliente y llena de sangre y semen de cualquier hombre, lo sabe de cierto, pero allí estaba, prefiriendo esos sustitutos, temeroso de que alguien supiera de sus gustos y se comentara antes de consolidarse dentro del mundo laboral, esperando con ansiedad dos semanas de vacaciones al año, cuando escapaba a una playita en Miami, donde era la puta en la arena de cuantos pasaban. Pero sólo dos semanas. Al año.

   -Hey, Mauricio… -le grita escandaloso, riéndose de su cara de susto, el bonito bigote haciéndole verse un poco más serio, con su tanga blanca, totalmente caído sobre el grueso dildo.- Recuerda lavarlo bien después, a Vicente no le gusta que juguemos con sus vainas; si vieras la que me armó cuando lo encontró en mi cuarto. –y riendo aún más, se aleja.

   Dejando al otro todo atolondrado, sabiéndose pillado, que el otro conocía su secretito. Maldita sea, debió comprar casa antes que carro, y salir de la vivienda familiar. Y maldito hilo dental que le estimulaba tanto. Ahora su hermanito menor, Marcos, sabía que usaba los juguetes de su otro hermano, Vicente, el mayor.

¿AYUDA DESINTERESADA?

Julio César.

APETENCIA

agosto 27, 2017

DA DE BEBER AL SEDIENTO

   Muchos no saben que lo necesitan…

   Mientras jadea, compitiendo con la otra boca, la otra lengua, Alirio se dice que seguramente no existía una manera más extraña para terminar la fiesta, con algunos amigos, por su aniversario de boda número cinco, que chupando una enorme verga a esas altas horas de la madrugada. Gimiendo y afanándose por atrapar todo ese tolete de un amigo que trajo su hermano, el cual ríe y les dice, mirándoles desde arriba, que se ven bien mamando palo; de manera condescendiente, como quien está acostumbrado a que se la chupen porque la tiene muy buena. Así lo piensa, algo resentido, frotándose del rostro de su acompañante mientras no puede dejar de pegar la lengua, darle fuerte lamidas, deseando atraparle la cabecita y tomarse nuevamente sus jugos. Dios, ojalá su mujer esté bien dormida, porque si le pillaba mamando güevo gritaría como una loca. Y mucho más al ver a quién se la tragaba, al amigo de su hermano, ese desconocido que le acompañó a la reunión, desatando algunos curiosos comentarios… Hermano que lame y se afana, también, a su lado.

   Si, era tan sucio, tan prohibido e insano, ¡tan caliente!, se dice Vicente, lamiendo aquella dura barra al lado de su hermano, a cuya reunión de aniversario acudiera con este nuevo amigo a quien conociera en la despedida de soltero de un pana… donde ambos, él, heterosexual, y el amigo por casarse, terminaron haciendo exactamente eso, cuando tras unas copas, el tipo se la sacó diciendo que estaba caliente y necesitaba que lo atendieran un par de perras. Verla en su gloria apagó algo en sus cerebros, y despertó otra cosa en sus estómagos y entrepiernas, más tarde les calmó una llamarada en los culos a fuerza de corridas. Desde esa noche ha perdido la cuenta de cuánta leche ha tragado, sin cansarse. Ahora, allí estaban. Dudó por un segundo en presentárselo al menor, ¡joder, era su hermano!, pero al otro le gustó su sonrisa. Sabía que en cuanto Alirio la viera, tiesa y babeante, como le ocurriera a él mismo, la boca se le haría agua y el culo igual. Pero no, no puede culparle; su amigo, su hermano, él mismo, todos fueron heterosexuales hasta que ese sujeto necesitó una mamada (también culos, le gustaba estrenarlos), sacándola, ofreciéndola, guiándoles para que aprendieran el camino para satisfacer a un hombre verdadero.

   -Oh, sí, perras, voy a bañar sus rostros con chorros y chorros de esperma, ¿la lamerán cada uno de la cara del otro? –les pregunta, y ellos mirándole hacia arriba, jadeantes, casi suplicantes, saben que, aunque se besen, lo harán.

UN ESPECTACULO FAMILIAR

Julio César.

MIEDO A VOLAR

julio 19, 2017

DA DE BEBER AL SEDIENTO

   Ser joven es difícil, por suerte siempre hay un sujeto mayor…

   El chico siente miedo de que todo se derrumbe a su alrededor, la coraza que ha levantado en su mente sobre sí mismo, y de cara al mundo, donde aparece como un chico atacón que gusta mucho de las mujeres; pero ese hombre… El pobre tonto, por edad, joven e inexperto, aún no sabe que a los mariquitas el olor a machos los trastorna, los descontrola, les hace actuar y responder como nunca imaginaron aunque sea natural a su ser: querían hombres. Puede que intenten resistirse, en serio, pero mientras más cerca estén el sujeto, menos se podrán controlar…

   Y tocan, porque esa urgencia es más fuerte que ellos, ese anhelo, esa necesidad. Puede que esté respirando pesadamente, mortalmente pálido, muy asustado, pero su mano toca sutilmente, y si el otro no se retira, toca y frota de lleno, recorre con sus dedos la erótica y añorada silueta masculina, que crece bajo sus mimos, avisándole que eso le agrada. ¿Y qué puede hacer el joven e inexperto marica cuando por fin da el paso y en su mano tiene la abultada y dura respuesta a esas oraciones que no sabía que hacía? ¿Qué podía hacer si no era temblar cuando el otro, sonriéndole burlón, montando la mano sobre la suya, obligándole a cerrar el puño sobre la pulsante barra le dice: “te jodiste maricón, ahora quiero una mamada y eso para comenzar las ración”? Porque si, el joven e inexperto marica reacciona de manera natural a la masculinidad de un hombre, pero cuando esta despierta tiene que ser satisfecha.

   Pero el otro es un hombre maduro, experimentado, tampoco era cosa de arruinarle la vida, el despertar sexual al joven marica. Este debía aprender, comenzar como se debía; con mano firme pero suave le alza y le besa, metiéndole la lengua, sorprendiéndole, sintiéndole estremecerse, tal vez un poco receloso porque nunca lo había hecho, pero insistiendo. El hombre lame y chupa de su lengua hasta sentirle derretirse, entre ronroneos de niño que no se sabía marica y responde como una dulce chica… antes de convertirse en una fiera intrépida.

   Oh, sí, debía aprender a tomarla toda, se dice el hombre gruñendo, más tarde empujándosela duro buscándole la garganta, indicándole qué hacer con labios y lengua, cómo atrapar con las mejillas y masajearla. Debía tomarla toda, resollarle en los pelos, aprender a satisfacer y encontrar en ello placer. Olvidar con su sabor, a cada chupada, con cada pulsada, que una vez se creyó un chico heterosexual. Y si, mientras ronronea, ojos idos, el joven lo va olvidando, caliente por dentro, lleno de una felicidad que no entiende. Allí, de rodillas frente a un hombre se sentía en su lugar en el cielo.

   Y grita y se desata, se desbarata, babea por todos lados mientras siente las duras cepilladas, apretando duro con sus entrañas. Indetenible, totalmente descontrolado. Y el hombre ya teme, no sólo a esos gritos que debían escucharse del otro lado de la ciudad pidiendo más, o del tono inequívocamente erótico mientras su vida es transformada, sino porque el chico quiere y quiere y ya llevaba casi cincuenta minutos dándole, haciéndole correrse, dos veces sin tocarse, pero sin querer parar. Si, ha nacido una apasionada, tremenda y completa reina… de mano del hombre que iba a ser su suegro, quien iba a darle una revisada por el dolor en la región inguinal. Como, muchas veces en esta vida, suele suceder.

……

   Miedo a Volar, ¿no amaron ese libro aunque era para chicas? Siempre recuerdo una escena donde ella se acuesta con su marido y otro tipo, y pasa algo en lo que luego no quiere pensar mucho…

APETENCIA

Julio César.

¿UN TIMO LABORAL?

julio 5, 2017

DA DE BEBER AL SEDIENTO

   ¡En tantos contratos hay TRAMPAS!

   El hombre sonríe cuando recibe el video de ese ex viejo compañero de estudios, el atleta macho alfa que le atormentaba para que le hiciera la tarea y que además le gritaba, insultante, marica. Años más tarde, uno era un exitoso hombre de negocios, el otro un fracasado que servía combustible en la estación de un tío, viéndose obligado a llamar: “viejo amigo, necesito de tu auxilio”. Eso trazó el camino de la nueva relación. Uno que el otro, rojo de cara, había dudado en iniciar, no como ahora, que gemía y se estremecía subiendo y bajando su lampiño culo sobre el grueso juguete erótico que lo abría y le rozaba, preparándolo para lo bueno. Por los jadeos era obvio que, seguramente por accidente, como le ocurría todo al ex atleta, había descubierto ese punto G que el buen Dios le había dado para que disfrutara de su nuevo trabajo. Porque, aunque no fue muy claro en sus pretensiones (temor a un tribunal laboral), supo que el otro entendió claramente para qué le quería cuando le dijo que tenía que deshacerse de esa grasita que había ganado, que tenía que tonificar ese trasero para que a todos le provocara tocárselo y meterle mano cuando viajara en el Metro. Afeitárselo, lubricarlo con cremas…

   Rojo se puso cuando lo llevó a comprar una ropa nueva muy ajustada, que exhibía su cuerpo, con prendas interiores diminutas, pequeñas piezas que apenas contenían su bojote adelante, pero que atrás hacía estragos en sus nervios y su masculinidad, especialmente cuando exigía comprobar si aún la llevaba, unas siete u ocho veces al día en la oficina. Y broncearse de esa manera, con la rica zona clara, dejando que el marica que manejaba la máquina de la oficina lo aceitara, pasándole manos durante largos minutos con deleite. Ahora, para el aumento prometido, debía prepararse especialmente, demostrando no únicamente que podía aceptar uno que se metiera, duro y grueso, sino trabajarlo con buena técnica hasta hacerlo estallar en semen caliente.

   Sonriendo le envía una contesta al video, es una fe de que cumple su rutina: “Lo haces bien, chico. Pronto podrás llegar a la oficina, encerrarte conmigo, subirte a mis piernas, bajar tus ropa, yo apartándote la tanga y tú enculándote con un gemido. Ya te imagino sonriendo y chillando mientras subes y bajas sobre mi barra. ¿Te calienta también la espera, muchacho?”. Sonríe, rojizo de cara en aquel café al aire libre mientras mira y oye de los progresos que el otro hace en busca del aumento. Y casi pega un respingo cuando el ex atleta, doblándose sobre la cama, en cuatro patas, mira a la cámara con una sonrisa y un gesto de perra caliente.

   -Apenas puedo esperar, papi. –le responde.- Ven, ven ahora y dame.

   Si, había cambiado, hora no escaparía de sus nuevas obligaciones de trabajo.

MIEDO A VOLAR

Julio César.

HAMBRIENTO

junio 13, 2017

DA DE BEBER AL SEDIENTO

   Con y sin complejos…

   Se siente mal por hacerlo, por arder de ganas cuando el burlón hijo de perra entra en su casa, por la puerta del patio (nada más su mujer sale), sabiéndole necesitado de aquello. Habiéndole pillado mirándole, riendo burlón y grosero, sacándosela del bañador le preguntó si es que quería mamarse aquello. El shock no le dejó reaccionar adecuadamente, cayendo de rodillas como por reflejos. Y debió tragar, ahogándose, sintiéndola quemándole la lengua, llenándole de baba, una que sorbía con ganas. La risa, los traga marica, ¿tu mujer sabe lo que eres?, humillantes, denigrantes, extrañamente le excitaba más y más. Mamó hasta que esta estalló, y esa primera carga, caliente y espesa, le asqueó… hasta un día después, cuando de nuevo la anheló. Ahora, sin hablar, el sujeto saltaba la verja, entraba y le usaba. Y quería negarse, correrle, echarle con malas caras y palabras, pero ¿cómo si sólo soñaba con dar mamadas?

   Otros, especialmente los más jóvenes, entienden pronto lo que quieren, el hambre que necesitan saciar, el agujero apretado y vicioso en sus vidas que sólo otro hombre puede llenar a fondo, y no se hacen tanto líos. Una sonrisa, alagar una mano y tocar sobre el pantalón con un “¿te gusta culiar?”, era suficiente. No había amigo, conocido, vecino, primo o cualquier desconocido, heterosexual incluido, que se resistiera cuando ofrecía lo que tenía, meciéndolo y gimoteando que aún no había comido.

¿UN TIMO LABORAL?

Julio César.

A TODOS LES HA PASADO

junio 6, 2017

DA DE BEBER AL SEDIENTO

   Los chicos y sus secretos…

   En cuanto escuchó la puerta de la calle abriéndose, se atragantó. Dios, su padre iba a pillarle en plena sala dejándose meter dedos, en preparación a un güevo, y mamando… a dos de sus mejores amigos de parrandas.

   -Muchacho, ¿otra vez? Eres insaciable. –ríe la sorprendida voz de su tío Arnaldo. Y el chico enrojece más, la adrenalina del alivio inundándole, al notarle sobarse sobre el pantalón.- ¿Crees poder con uno más?

   Esa y las que llegaran, es lo que piensa, pero no lo dice, atrapado en su dulce juventud por una tonta e inoportuna modestia.

HAMBRIENTO

Julio César.

DA DE BEBER AL SEDIENTO

mayo 27, 2017

LA PRACTICA HACE AL MAESTRO…

   -Anda, es todo tuyo. –invita generoso.

   ¿De sujetos que, por alguna razón, terminan masturbándose juntos, desde adolecentes a maduros?, siempre hay miradas que se cruzan sobre los toletes ajenos, evaluándolos como algo muy viril; pero mientras la calentura sube la mente se pone sucia, y las miradas se cruzan, las sonrisas llegan y uno siempre separa las piernas, la más clara indicación de que quiere una mamada, sentir una boca hambrienta cubriéndole la barra, chupando y apretando, estimulando. Desea, sobre todo, la delicia de ver al otro hacerlo, el pana de al lado, saber que se lo hace, que luego tragará cada gota de su recompensa tan trabajada, tal vez bañándole un tanto la cara. Es el momento, cuando abre las piernas, y si te provoca, en la que debes saltar antes de que la leche se vaya a derramar…

   ¿Compartir el cuarto con un pana o conocido durante un viaje imprevisto, de negocios, familiar o deportivo? Busca a quien a veces lanza miradas a los entrepiernas ajenos, el que se queda en el vestuario un poco más de lo necesario, a ese cuyos ojos no pueden apartarse de un suspensorio, por ejemplo, que acabe de ser arrojado con descuido por su dueño. Asegúrate de que termine en tu habitación y muéstrala, ordénale que se eche de espaldeas en la cama y súbetele. No necesita más, solo verla, la posibilidad de poder hacerlo por fin. Que abra bien, que atrape con los labios, un “cuidado con los dientes, puto”, que use la lengua, que la cubra toda y succiones con total entrega. Prométele litros de leche, que saboreará cada gota, y dásela, que la paladee al fin, báñale la cara. Puede costar un poquito el que venza sus miedos y prejuicios de toda una vida de creerse heterosexual, pero ya lo tienes, de ahora en adelante será tu traga esperma personal.

   Entre jadeos pesados, repartiendo aún besitos y chupaditas, vagamente piensa que es un grandísimo tonto. No sólo por estar representándose a sí mismo en su juicio de divorcio, sino por haber caído bajo el encanto de la buena barra que se adivinaba bajo el traje del bogado de su ex mujer querida. ¡Se le notaba tanto!, e imprudentemente miró, cayendo como en trance cuando el otro la sacara, tragándola, chupándola con hambre, como perra emocionada, así le dijo que hiciera ese sujeto. Estremeciéndose, porque al probarla olvidó todas sus reticencias, su vida era succionarla, sacarle los juguitos. La primera corrida, abundante, espesa, caliente y olorosa le robó la cordura, y se vio, tratando de beber la  mayor cantidad posible, cediendo casas y cuentas bancarias en el arreglo. Y para esta segunda mamada, no está seguro, pero cree que el otro se quedará con su Porsche como honorarios a la mujer. Pero no podía importarle menos, ahora era un abierto y reconocido, por sí mismo, esclavo de un güevo lleno.

   Y para saberlo sólo hizo falta un tío con AUTORIDAD 

A TODOS LES HA PASADO

Julio César.

CORONACION

mayo 14, 2017

LA PRACTICA HACE AL MAESTRO…

   Cosas del trópico…

   De tarde en tarde, Nabor, rey de los mares, emerge a una de esas islas caribeñas para coronar un intenso momento entre los brazos de un recio nativo negro, que lo reconoce y agradecido le rinde la pleitesía que merece mientras le alimenta el hambriento agujero. Debajo del agua no es igual, por mucho que lo cante el cangrejo Sebastián…

……

   Cuando hablan de estereotipos, nada como los comics, ¿eh? Desde los tiempos de Tom de Finlandia siempre presentan a esos sujetos mazacotudos y perfectos… en la fantasía masculina gay. Grandes, musculosos y armoniosos cuerpos de tíos deseosos de entregarse a los juegos del sexo. Lamentablemente desconozco del nombre el creador de esta ilustración, su trabajo vale la pena mirarlo, reconocerse y disfrutarlo.

DA DE BEBER AL SEDIENTO

Julio Cesar.

DENTRO DEL EQUIPO

abril 27, 2017

LA PRACTICA HACE AL MAESTRO…

   Todos tienen su chance… SI ÉL LO PIDE.

   A diferencia de los viejos clichés de Hollywood, los rudos integrantes del equipo de futbol universitario no odiaban ni perseguían a los chicos que formaban parte del equipo de animadores, con todo y sus salticos, gritos y aplausos mientras agitan sus pompones. De hecho, cosa que no sabía Bert la primera vez que los vio en las duchas, fue a ellos, hace tiempo, a quienes se les ocurrió la idea de que los chicos animadores también usaran cortos y ajustados shortcitos y que compartieran los vestuarios con ellos. Bert se había unido al grupo para molestar a su padre, consejo que le dio uno de sus mejores amigos, uno de los aleros, para acercarse a las chicas, animar al equipo y todo eso. Nada más. O eso se decía, porque entre gritos, agitadas de pompones y los cortos shortcitos que se le subían y subían (más de uno de los futbolista tuvo que bajándoselo un poco para acomodárselo, con manoseadas intencionadas incluidas), todo había cambiado un poco.

   Como tenía que ser, con él y los otros dos chicos animadores, que como llevaban más tiempo en eso eran más reilones y complacientes con los jugadores. Bert quiso hacerse útil al equipo y colaboraba en las duchas recogiendo para ellos los suspensorios sudados, llevándolos a su rostro y olfateando cuando alguno le preguntaba, preocupado, si no estaba oliendo demasiado. Y mientras aspiraba, con los ojos cerrados, mareado de nuevas emociones, llenaba sus pulmones con el olor a genitales transpirados.

   Un olor que…

   -Oye, ¿no quieres probar a olerlo aquí? –le retó, riendo, uno de ellos, una tarde. Y cayó de rodillas en trance.

   Riendo, como si supieran que eso pasaría, aunque ni el mismo lo sospechara, le rodearon para que se los tragara; su rostro, su boca, pasando de uno a otro, todos cercándole, agitándolos en su cara, jugos espesos y su propia saliva mojándole, hasta que tragó, literalmente litros de esperma de la buena. La primera vez que le ocurriera, se sintió después algo mortificado, hasta que Greg, ese amigo que le llevó con las animadoras, le ayudó a levantarse.

   -Hey, no, no, quita esa cara, no tienes nada de que avergonzarte. Eres un mamagüevo, eso es lo tuyo, siéntete orgulloso de que lo haces tan bien y de todo el placer que nos brindaste. –le guiñó un ojo.- Y el que nos brindarás, ¿nos reunimos esta noche en tu cuarto para estudiar? Si me ayudas con las ecuaciones te dejo mamar.

   Claro, lo que no le dicen es que luego parecerá un zombi de vergas y esperma, siempre necesitado, casi cayendo sobre los chicos en las calles. Pero ya se enteraría y, de alguna manera, continuaría feliz con el resto de su vida… aunque fuera sobre sus rodillas.

CORONACION

Julio César.

RECOMPENSAS DEL TRABAJO

abril 18, 2017

LA PRACTICA HACE AL MAESTRO…

   Es algo casi virtuoso. O un… ¿GANAR, GANAR?

   Con todos los empleados en sus casas porque toda la Semana Santa fue declarada de asueto, aquel hombre termina su trabajo en medio de una soledad completa. Se siente bien, pero también caliente. Ha cumplido y merece una auto indulgencia, y siendo hombre como es, mira pornografía mientras se masturba sin tocar su verga, agitando adentro y afuera, con buen pulso, su grueso consolador, ese que guardaba en la gaveta central de su escritorio, bajo una carpeta, como un oscuro y atrevido secretito. Gemía y gritaba ruidoso, sabiéndose solo en la oficina.

   -¿Muy caliente, ingeniero? –la voz burlona del lava ventanas, llegando de improviso y a su lado le hizo gritar. Pero la risa, y verle ir despojándose de las ropas, le calma un poco, su agujero cerrándose vicioso y duro sobre el juguete erótico a la vista de su musculatura.- También yo vine a trabajar, hay mucho por lavar y preferí adelantar; oiga, ¿no cree que merezco, que merecemos una recompensa por diligentes? –y se la ofrece, manos en las caderas.

   -Claro, Pérez, todo chico trabajador merece una buena bonificación. –sonríe el hombre, entusiasta, pasándole la lengua y tragándolo mientras continúa con su masturbada, es decir, darse por el culo. El otro ríe y embiste.

   -Me parece que, como siempre, es el jefe quien se lleva la mayor parte en el arreglo, ¿no? –medio reclama, viendo que el ingeniero goza por partida doble del acuerdo.

   Bien, no importaba, iba a bombearle bien esa boca golosa, luego le sacaría el juguete de las entrañas para trabajárselas hasta dejárselas llenas de esperma caliente… Y se lo haría todas las veces que pudiera, con los otros trabajando afuera, porque ahora sabía su secretito, y lo tenía en sus manos, o al alcance de su verga. Oh, sí, pensaba disfrutar de esa compensación a muy largo plazo, como todo hombre sabio y sensato.

DENTRO DEL EQUIPO

Julio César.

¿SOLO POR EL HONOR DE LA FAMILIA?

marzo 26, 2017

LA PRACTICA HACE AL MAESTRO…

   Familia que follaba unida…

   -Ahhh… Ahhh… -los gritos de la recién nacida puta musculosa y machorra, presionada entre sus dos cuñados, llena el cuarto. Escucharle era suficiente para ponérsela dura a cualquiera. Y todos esos carajos la tenían así, todos esperando su turno para clavarlas en el recién estrenado coño de ese carajo.- Hummm…

   Entre las risas, carcajadas, los “cógelo duro, preña a ese maricón”, los hermanos y primos Vergatti, con uno que otro amigo, se ocupaban del desconsiderado y desagradable marido de la menorcita de la familia, María. El sujeto le daba mala vida, les paseaba a las amantes por la cara, ya le había dado dos o tres tortazos, que la pequeña callaba, y aún delante de ellos la trataba con insultantes “cierra la boca, puta”; así que habían decidido tomar el asunto en sus manos. O con sus vergas. Lo invitaron a una parrillada con cervezas, para ver un juego Madrid-Barcelona, ignorando el imbécil que sería él, el platillo servido.

   Todavía sonríen recordando cómo gritó, los insultó y amenazó cuando le cayeron en cayapa y lo desvistieron, arrastrándole al cuarto secreto en casa de Roberto Vergatti, el mayor de l familia, donde le dijeron lo que la harían. En ese momento, arrastrado a la cama, a todo lo que antes gritaba, sumó las suplicas, el que ya nunca más lastimaría a María; pero estos, riéndose, le decían que ya se asegurarían de que así fuera.

   Uno a uno, en parejas, tomaron sus turnos, adentro y afuera, metiéndoselas hondo y rudo, duro y muy profundo, no sólo para convertirle el culo en un sensible coño siempre extrañado un güevo, que eso pasó pronto, a los gritos de dolor y rabia siguieron los de profundo e intenso gozo; la idea era llegarle, por ahí, al cerebro, y parecieron alcanzárselo, cambiándolo. Ahora sollozaba y gimoteaba pidiéndoles que no pararan, que se lo cepillaran con ganas, que le sacaran la mierda de la cabeza, que le llenaran de bastante leche caliente que para eso era ya una gran perra. A los hombres les resultaba divertido, y excitante, notar que cuando alguno se corría, inundándole de esperma, una cuyo coño intentaba retener como fuera, saliendo y otro se acercaba, a la vista de la nueva pieza los ojos del tío se iluminaban emocionados e ilusionado, con una franca alegría nueva, ya muriéndose por continuar experimentando. Esperando, el su mente algo agitada en esos momentos, agotar a ese batallón de rudos machos. Sus machos sátiros y calientes.

   Sabían qué ocurriría, no era el primero que tenía la suerte, buena o mala, de cruzarse con los Vergatti, cambiándoles la vida desde ese instante. Esos tipos rudos, casados y machistas, se reunían a veces, sin las mujeres, e iban a visitar a uno que otro de los integrantes de sus harenes, que siempre les esperaban con emoción, deseando ser llenados con sus hombrías y con esa esperma que se les ha convertido a todos en desesperada y añorada obsesión.

RECOMPENSAS DEL TRABAJO

Julio César.