Archive for the ‘COMENTARIOS’ Category

LULA, LATINOAMERICA Y ODEBRECHT

julio 16, 2017

5 DE JULIO DE 1811… NUESTRO 5 DE JULIO

   Como imaginarán, no habrá simpatías…

   La noticia tiene todas las miradas encima, y prendidas las alarmas en todas partes, por lo llamativa que es. Cae en Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, acusado directamente de delincuente (dícese del que comete delitos). Bueno, de corrupto, esa palabra que tantas cosas enmascara y que sirva para que no los llamemos ladrones de una vez. Su actuación abierta, pública y notoria a favor de los tratos non santo de Odebrecht, por una buena tajada, finalmente lo tiene sentado frente a los jueces escuchando su sentencia. Él lo hace ver que no es por corrupto, sino que se le persigue por bueno, por querer ayudar a la gente. Un santo, pues. El cuento de siempre cuando los atrapan. La verdad es que esa Odebrecht como que fue puesta en este mundo para corromper, hundir y embarrarlo todo. Imaginen la de cosas que no se hicieron, o que no se hicieron bien, porque esa compañía repartió real a los políticos de aquí a Pekín… que bien podría terminar siendo cierta la conocida frase. Falta que a la señora Dilma Rousseff se le busquen esas patas a ver qué pasa.

   Le condenaron a nueve años de prisión. ¿Se le encarcelará? No se sabe. Es Lula, y no es porque este sea el Tercer Mundo y todo sean mañas y ñemeos (si uno lee la prensa española, o la italiana, por ejemplo, por allá como que pasa lo mismo), sino porque es famoso y tiene gente en las calles gritando que se le deje en paz, aunque seguramente exiogirian la horca para quienes acusen de los mismos delitos, en toldas contrarias; así de simplona es muchas veces la gente. No hablemos ya de los que conforman el siniestro Foro de Forajidos de Sao Paulo, quienes siempre han considerado, y tratado, a Pinochet como un monstruo (y lo era, me perdonarán sus seguidores), y a Fidel Castro, que mató diez veces más gente y su dictadura duró cinco veces más, otro santo varón que ya debería estar en los altares. También cuenta a su favor, don Lula, con su edad; pero a mí me suena que si en Venezuela, España o Brasil, un septuagenario cometiera una estafa así para asegurar un poco su vejez, en sociedades duras como estas donde juntar años es casi un pecado que se debe pagar caro, lo pasearían encadenado por las calles para terminar encerrándole en la mazmorra más inmunda que se les ocurra, y a eso le llamarían justicia ciega e imparcial.

   No es que me alegre con lo que le pasa a este señor, como persona, pero como símbolo de una manera estúpida de concebir el mundo, bastante daño que hizo (como la misma señora Bachelet, la mandataria chilena), por lo tanto no puedo sentirme mejor. El daño que este sujeto ayudó a hacerle a Venezuela cuando no dejó lo que no pudo por atornillar esta pesadilla, porque chorros y chorros de petrodólares se iban en la estafa de la revolución continental en manos de los zánganos del Foro de Forajidos y el clan de los Castro, sabiendo él muy bien que esto no era ninguna democracia ni ninguna revolución de los pobres, los que ahora comen basura y se mueren hasta de gripe porque en Venezuela no hay nada, mientras al resto se le amenaza con armas y militares secuestrando y desapareciendo gente arbitrariamente. Sin su ayuda, su apoyo, ni esto hubier durad tanto ni habría degenerdo a tal estado. No hubo organización o foro internacional donde no impidiera que las voces de los perseguidos se escucharan, restándole importancia a los crímenes porque la botija estaba llena, porque al eje Caracas-La Habana no le interesaba se discutiera lo que aquí pasaba. Así que: Ojalá le vaya bien mal al bicho ese.

   La cosa es que hay voces en Colombia que piden que al señor Juan Manuel Santos se le investigue por lo mismo (Odebrecht, ¿es que no les digo?), y en Perú ya hay señalamientos contra el señor Ollanta Humala y su esposa. Unos muy serios que pueden terminar llevándoles a la cárcel. También hay investigaciones en México. Sean ciertos o no estos señalamientos, es terrible como reflejo lo que pasa en nuestras naciones. Salen de la presidencia a la cárcel gente a la que elegimos y montamos en esos cargos, voto a voto, nosotros, losd latinoamericanos, los sudamericanos, no es que los gringos no los imponen, ni media la magia negra, o la pava siriaca, sino los votantes, los ciudadanos. Un país se podría equivocar una vez, ¿pero con todos? ¿Todos salen y todos son investigados o apresados? ¿Dónde está nuestro sentido común? ¿Acaso no hay personas decentes en nuestros suelos, de quienes sepamos que son probos y  eso, decentes? Y ahí están Daniel Ortega, Rafael Correa, Evo Morales y los siniestros Kirchner, todos hicieron el hablar de ellos, de las finanzas suyas y de sus familias un delito a perseguir, aún en la prensa. ¿Por qué carajo de los presidentes norteamericanos o canadienses no se escucha nada? ¿Es qué son más honestos, los votantes allá son más pilas, o sus sociedades más complacientes con el delito? Y si es así, ¿por qué carrizo son los pueblos más progresistas del continente?

   En Venezuela, que la Fiscal General de la República, señora Luisa Ortega Díaz, caída en desgracia al señalar que violentar la Constitución Nacional es un golpe de estado y un delito, es satanizada por Nicolás Maduro Moros ahora que su nombre ha salido a relucir en las investigaciones de Odebrecht, en Brasil. Nada extraño, don Lula se la pasaba aquí, con la gente de la eterna coima, de las valijas viajeras llenas de efectivo. El hombre la ataca porque el que se diga algo de él, que se ose dudar cuando él dice que es honesto (certificado por él mismo), o se comenten en este país esas acusaciones, son signos de desestabilización, terrorismo y golpes de estado. De maniobras del Imperio. Y eso que en sus manos y en las de su gente, Venezuela ha quedado completamente arruinada y andan por el mundo mendigando quién les preste para comprar algo de alimentos, medicinas y gasolina, pero poco, el grueso es para bombas lacrimógenas y tanquetas para agredir a la población que se queja del hambre y la miseria (tachándoles de terroristas por quejosos), eso después de haber recibido, durante doce años, cinco veces más dinero que en los cincuenta años anteriores, por conceptos del excedente de los precios petroleros, que a los sauditas les alcanzó para juntar un potecito de casi ochocientos mil millones de dólares, y aquí se robaron hasta el último centavo. Pero, claro, él es tan honesto… como Lula.

……

  Con esto de que andan mendigando, sombrero en una mano, la otra extendida en posición de échamelo aquí, a ver quién es tan bolsa de prestarles plata, o de firmar un negocio con una gente que no es reconocida, cuyos contratos no tienen ninguna validez y que después no será aceptada ninguna demanda en ningún tribunal del mundo porque lo que aquí ocurre ya es suficientemente conocido, el portal El Chigüire Bipolar presentó una entrada que no tuvo desperdicio:

BREVES NACIONALES | 11 JULIO 2017

Maduro habla con contestadora del Kremlin por 30 minutos pensando que es Putin

El Presidente de la República, Nicolás Maduro, quien tuvo dificultades para marcar el teléfono por lo gordo de sus dedos, entabló una larga e infructuosa conversación con la contestadora de la oficina del Presidente Vladimir Putin, pensando que era él.

Anton Lovski, traductor de la embajada rusa y hombre calvo que parece malo de película de Hollywood, explicó cómo ocurrió el suceso: “Maduro no esperó que le avisaran cuando Putin iba a contestar. Primero, porque tiene dos semanas esperando para hablar con él. Y segundo porque apenas escuchó una palabra en ruso comenzó a hablar. A pedir extensión de préstamos y nuevas formas de cooperación. Plata pues. Pero nunca se dio cuenta que estaba hablando solo con la contestadora. De hecho se emocionó porque interpretó el silencio como aprobación. Y ahora anda por ahí diciendo que habló con Putin y no sé qué. Pobrecito” aseguró Lovski mientras acariciaba un gato sin pelo.

……

   ¿No fue genial? Tan ameno, tan sarcástico… tan horriblemente cierto.

Julio César.

NOTA: Lo de mañana no me ha dejado tiempo, ni cabeza, para nada. Otro paso en este largo sendero para salir de la pesadilla. Amanecerá y veremos. Ojalá no llueva.

LA MISTERIOSA MIRADA ORIENTAL

julio 12, 2017

5 DE JULIO DE 1811… NUESTRO 5 DE JULIO

   -Interpreta mi silencio…

   En su magistral obra, La Historia de la Civilización, la profesora Diana Uribe, fuera de explicar de dónde vienen esas denominaciones de Cercano y Lejano Oriente, habla de la costumbre del velo de las mujeres en esas tierras llenas de camello, desiertos, fantasías y misterios, cuando trata el tema del Islam. El arcángel Gabriel apareciéndosele a Mahoma, el profeta de Alá, iniciando ese movimiento histórico-religioso.

   Comentando la cotidianidad de ese pueblo nómada, que vivía hoy aquí, mañana allá, lo tradicional era la tienda, la gran carpa bajo la cual vivían padres, hijos y nietos. Al no haber paredes, la mujer debía ocultar su mirada y su sonrisa tras un velo. La fascinación y la coquetería de la seducción, la gente del Oriente Medio la asocia íntimamente a la mirada. Lo que comenzó como una costumbre de pudor en un cuarto sin divisiones (el velo las sustituía), la mujer cubriendo su femineidad de la vista de otros con los cuales compartía la carpa, guardándola sólo para su hombre, que soñaba con ella, devino luego en esas reglas horribles que se cobran en sangre (una vez muerto el Profeta), en manos de hombres que siempre han sentido miedo hacia la mujer. Ya no era una acostumbrada prenda de pudor y privacidad, es una obligación que conllevará la muerte a la que ose desafiarla.

   Al principio no era una normativa cruel, de sumisión que pretendiera rebajarla, era para salvaguardar, discretamente, la vida íntima. Que el Profeta no le temía a las mujeres, ni las odiaba, se desprende de la importancia que en su vida tuvieron dos de ellas, su hija Fátima, heredera de su legado (asesinada), y su segunda mujer, una viuda que estuvo a su lado trabajando por difundir la Palabra. Claro, sin periquitos, ayer como hoy, la mayor preocupación de los hombres, en lo tocante al honor y la herencia, es tener la seguridad de que sus hijos son suyos, así que era mejor que pocos imaginaran o supieran lo bonita que era una mujer al despojarse del velo, en la intimidad del lecho.

   Pero esto de los ojos, la mirada, resulta todavía más fascinante cuando nos vamos al Lejano Oriente, China, Japón, Vietnam. Donde las mujeres tienen ese “exótico encanto oriental”. Caracas se ha llenado de chinos (¿en qué estarían pensando?, bueno, seguro a ellos, su gobierno, les mintió como miente el de aquí, y no les alertaron sobre la cosa), y las chinitas son bellas, aunque su entonación e idioma resulte tan extraño. Bien, en un investigación realizadas por una de esas universidades que todo lo estudian, creo que en Inglaterra (imagino que para justificar y otorgar dinero), se quiso saber en qué consistía la diferencia a la hora de interpretar los gestos faciales entre orientales y occidentales. Se buscaba comprobar, y contrastar, dichos gestos ante imagines tristes, alegres, graciosas, sensuales.

   El estudio evidenció que los occidentales nos fijamos más en las contracciones de los ojos y la boca, mientras los orientales en la mirada propiamente dicha, desestimando todo lo demás. Eso me recordó una de esas imágenes con mensajes que manejé hace poco, donde sostenían que un buen amigo es aquel que sabe notar tu tristeza mientras ríes en medio de un grupo de conocidos. Es difícil ocultar en la mirada lo que, de repente, nos abruma. Es fácil componer una sonrisa, y engañar, si es en lo que todos en el entorno se fijan.

   Posiblemente eso es lo que causa tanta confusión entre occidentales y orientales, la incapacidad de interpretarnos unos a otros. Si tenemos a toda una zona cultural que entiende que la verdadera puerta a las emociones, a lo que se piensa, al alma, está en la mirada, lo más lógico es que esos pueblos controlen y dominen sus expresiones para no vivir expuestos a los ojos de otros. Deben mantener la cara de piedra, por pudor, prudencia y hasta discreción. ¿Será por eso que sus rostros nos resultan carentes de toda emoción y expresión? ¿Porque han aprendido a disimular aún eso, como aquellos que sonríen fácilmente aunque se estén muriendo de dolor, para no revelar lo que piensan o sienten? Parece lógico.

LULA, LATINOAMERICA Y ODEBRECHT

Julio César.

5 DE JULIO DE 1811… NUESTRO 5 DE JULIO

julio 5, 2017

LA DERECHA Y LA IZQUIERDA EN EL DIALOGO

   La fecha significa mucho, pero muchas otras naciones tuvieron su día, exactamente como este; pero este fue el nuestro, inmortalizado en este cuadro al oleo que todos crecimos viendo, desde niños, en las escuelas, escuchando el relato de cuando conocíamos muchos nombres, reconociendo al primer vistazo al generalísimo Francisco de Miranda…

  Contrario a lo que mucho se dice, no fue el 5 de julio el día de nuestra Independencia; eso llegaría muchas batallas después. A Venezuela le costó mucho lograrlo, como que padecimos dos tantas de arremetidas desde España una vez decididos a dar el paso, caminar con nuestros propios pies; primero para sacudirnos el gobierno títere que Napoleón había montado en la Madre Patria, luego al Rey cuando, recobrado el poder, vino con aires revanchista contra todas estas colonias levantiscas. Desentenderse de los Bonaparte fue visto con preocupación por la Corona. El 5 de julio de 1811, fue el día de la firma del Acta de la Independencia. Siete de las diez provincias que conformaban la Capitanía General de Venezuela (siete de diez, razón exacta de cierto simbolismo patrio), firmaron un documento mediante el cual declaraban, juraban y se comprometían a desconocer la autoridad española, con todo lo que eso conllevaría. Fueron ellas Margarita, Trujillo, Mérida, Barcelona, Barinas, Cumaná y Caracas, donde se llevó a cabo el acto.

   Inspirado en la independencia norteamericana, y en valores de la revolución francesa que la ilustración alcanzó a acercarnos, la Capitanía General de Venezuela se declaraba una nación independiente fundada en valores republicanos y federales, aboliéndose la Monarquía y los símbolos realistas; se cortaba de cuajo con todos los valores e ideas que habían imperado desde el Descubrimiento y toda la era Colonial, decretándose la igualdad de los individuos. Todo muy bonito, pero era una carrera que apenas comenzaba, los blancos mantuanos, los llamados Amos del Valle, era quienes daban el paso y aún se consideraban una casta aparte de mestizos, indios y negros. Como ocurriera con la fundación de la nación norteamericana misma; las trece colonias, reunidas bajo una federación y los ideales de igualdad para los individuos, dejaban por fuera a los nativos de allá, y a los negros, que jamás pidieron formar parte de este Nuevo Mundo, pero que fueron llevados a la fuerza, y luego bestializados y acosados hasta finales de la década de los sesenta del siglo pasado. Aquí no hubo que esperar tanto, como que la mayoría somos mestizos.

   Nacíamos cojitrancos, pero era el primer paso, el primer grito de libertad. En esa Acta que se firmó un día como el que hará mañana, una antigua colonia declaraba su total separación física, anímica, mental y hasta emocional, con la casa colonial. Se esgrimieron, en esos candentes momentos, razones de protagonismos; el ejemplo romántico de la revolución norteamericana (¿por qué aquí no?); las ideas de la libertad, el fin del derecho divino de los reyes y que el poder resida en el pueblo (en algunos, al menos), con las cuales comenzó a moverse la revolución francesa. Todo eso prendió en el ánimo de los nacionales, esa juventud de blancos criollos decididos a buscar su propio lugar bajo el sol. Aunque no fueron ellos los únicos ni los primeros en pelear por ser libres, hubo otros, precursores, gente que conspiró o se rebeló en su momento contra la lejana Corona y sus instituciones, pagando con la vida el sueño, pero esta vez se reunieron muchos bajo una misma idea.

   Recordemos y honremos el día, aún faltaba mucho para nuestra Independencia, para ser libres de la sombra española, que batalló duro hasta el final, en el ocaso de su era imperial, poderosos como habían sido, desesperados por no perder aquellas botijas allende de los mares; pero fue un primer e importante paso el dado por todos los que filmaron aquel documento, quienes se movieron abiertamente, o en las sombras, para que aquello ocurriera, sabían que no había vuelta de hoja para ellos, sólo cárcel o fusilamientos, el único camino era seguir hacia delante. Lo que se declaró no fue poca cosa, que nacíamos como una nación independiente, Venezuela, comprendida desde tal a cual punto al sur del territorio americano, que nos autogobernaríamos, y se fijó una serie de reglas para que esa convivencia alcanzara y protegiera a la larga al mayor número posible de ciudadanos.

   Sería fácil tratar de encasillarlo todo como la aventura de una casta privilegiada que quería el control político y económico de lo que eran botijas españolas, pero en ello tuvo mucho que ver el romanticismo de luchar hasta alcanzar la libertad, el idealismo de la soberanía (sobre mí el cielo de la patria y Dios), la adrenalina corriendo por las venas de una juventud ilustrada que sentía como una ofensa continuar como segundones en su propia tierra; que ellos, los aquí nacidos, debieran aceptar órdenes y condiciones de blancos peninsulares recién bajados de un barco, creyendo tener más derecho que estos.

   Nadie quiere vivir en tierras ocupadas, ni siquiera si los amos están lejos y dentro del territorio los que te apuntan con sus armas son esbirros de un ejército nacional pero a las órdenes del invasor. Eso fue así antes y lo es ahora. Y nunca mejor fecha para recordarlo como un 5 de julio.

LA MISTERIOSA MIRADA ORIENTAL

Julio César.

UN ESTALLIDO DE CREACION

junio 21, 2017

LA DERECHA Y LA IZQUIERDA EN EL DIALOGO

   Y al principio fue la luz…

   Hace poco me tocó llegarme hasta la iglesia de Guatire para una misa de difuntos; con buena parte de la familia estando allí, me vi “enfrentado”, como siempre, por dos de mis sobrinos, primos entre ellos, que parecen cazadores, siempre juntos para afrontar y enfrentar retos. Siseándoles para que prestaran atención a lo que el cura decía en la homilía (el sermón fue muy bueno, sobre las edades del hombre, niño y futuro, crecimiento y sueños, vejez y contemplación ante lo ido y lo conseguido, pérdida y añoranza para los que quedan), desperté sus ánimos confrontativos. Les encanta discutirlo todo, cuestionarlo, cosa que me gusta, les hace curioso, inquisitivos, no se conforman con lo que se les dice sin más explicación. Al finalizar la ceremonia, recorriendo el templo, viendo esta o aquella imagen, comenzaron.

   Hicieron muchas preguntas, coordinados, pero era clara la intensión, probarme, saber mis límites sobre la fe. La mía, en este caso. Soy católico aunque no practicante; la religión no me representa ningún problema porque no pretendo que Dios me resuelva la vida y entiendo que no es responsable de cada decisión humana y de los problemas y dolores que de ello deviene, incluido las enfermedades. ¿Qué no nos hace un milagro directo cuando se lo pedimos de corazón?, hace tanto que nos desentendimos de esa guía que más bien resulta descarado esperar algo. Aún yo, un sujeto sin problemas con mi fe, lo sé.

   Bien, mis sobrinos me preguntaron cómo podía creer en algo que no se podía ver o medir, que ocurrió hace tanto tiempo y cuya casi única fuente de referencias era un viejo libro que parecía más un conjunto de cuentos, mitos y referencias mágicas que “hechos”. Fue cuando recordé el inicio de aquella canción del disco que me entregaron una vez que compré la revista CABALA, de cuando trataba sobre temas apasionantes, no espirituales (extraterrestres, hombres lobos, fantasmas y leyendas afines). Les respondí que sí, que la Biblia era la mayor fuente y base de la fe, y que sí, era un libro muy antiguo, fechado por algunos en más de dos mil quinientos años antes del comienzo de la Era Cristiana, dándole un total de casi cuatro mil quinientos años de edad… Cifras que desconocían aunque estudiaron catecismo para la Primera Comunión.

   Un libro muy viejo, de los comienzos de la historia (bien, no tanto, hay relatos cuneiformes sumerios más antiguos inmortalizados en tablillas), y que, sin embargo, comenzaba como comenzaba. Al principio no había nada, o no se sabe qué, sí es que algo existía, hubo un estallido de luz que lo llenó todo, y a este le siguió la aparición de todo lo demás, el firmamento, la tierra, las aguas, más tarde la vida. Sonreía socarronamente mientras les veía cuando les dije que si bien ese inicio servía para encabezar el relato bíblico de la Creación, desprendiéndonos de prejuicios y preconcepciones dogmaticas, también funcionaba para el enunciado de la Teoría del Big Bang, un estallido de energía que se transformó en materia, finalizando con la vida. Cómo se rieron, siempre pasa cuando los tomo por sorpresa y los llevo a pensar en algo que no esperaban.

   Les dije que lo notable no era que hubieran semejanzas, de principio como de evolución, de energía a materia, a la aparición de vida, sino que fuera puesto por escrito cuatro mil cuatrocientos años (siglo más, siglo menos), y hubo que esperar todo ese tiempo por la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein (la energía se transforma en masa y a la inversa), para llegar al principio científico del Big Bang, como posible explicación del origen del universo, y todo lo que contiene. ¿Cómo lo supieron en la más oscura antigüedad, si partimos de que no hay un Dios y eso lo escribió un hombre? Esas son las eternas preguntas, terminé añadiendo antes de que saliéramos a comprar unos raspados, de los tradicionales, sabor colita con algo de leche condensada (carísimos). En ese momento no pude resistirme, diciéndoles que miraran el cielo que palidecía en esa tarde, agregué que por eso era católico, porque me gusta creer que más allá de la inmensidad del tiempo y del espacio hay una fuerza que al final no dejará que todo llegue demasiado lejos, aunque por momentos nos lo parezca cuando padecemos por las cosas que hemos hecho o dejamos que pasaran, a uno u a otros.

5 DE JULIO DE 1811… NUESTRO 5 DE JULIO

Julio César.

¿HACIA EL GRAN ATRACTOR?

junio 6, 2017

LA DERECHA Y LA IZQUIERDA EN EL DIALOGO

   Todos hacia allá… ¿y más allá?

   Desde muchacho, gustándome mucho leer y la televisión, dos pasiones me dominaron, espoleando mi fantasía: la idea de ir a excavar en el desierto en busca de una pirámide o partir a encontrar una ciudad perdida en una selva maya, y la idea del espacio, “la última frontera”.

   Viaje a las Estrellas (la primera y las que llegaron luego), marcó mis domingos, la misión en el espacio, el largo viaje (dígame si a uno le disgusta la compañía después del primer mes); Espacio 1999 (con esa gran intro musical y la chica camaleón), era el delirio, la base lunar que se aleja de la Tierra cuando la Luna sale disparadas de su órbita. Amén de las Guerras de las Galaxias. Todas ellas sellaron mi niñez y juventud.

   Al ir aprendiendo más, más fascinante me parecía la astronomía. Sus agujeros negros, las estrellas tan masivas que sus gravedades podían curvar la luz, la idea de los agujeros de gusano, mundos tan extraños capaces de albergar vida, y vida hipotética que nos costaría reconocerla como tal. Tales temas siempre me fascinaron, leía con igual pasión a Isaac Asimov, sus libros de ficción, como a Carl Sagan. Pero el tiempo pasa, la vida se llena de trabajo y obligaciones sociales, de tantos nuevos intereses que poco a poco es difícil seguirle la pista a todo, por ello me causó sorpresa cuando llegué hace poco, en Youtube, a un canal sensacionalista donde hablaban de “un peligro que nos amenaza”, algo que está “halando” de la Vía Láctea, amenazando su existencia y la de galaxias cercanas, el Gran Atractor; lo cual, incluso, sonaba como la gran máquina de exterminio de algún científico loco.

   ¿No sonaba genial? No la parte de destruirnos al tragarnos, claro, aunque mientras más se lee y aprende, esos peligros parecen más reales, y numerosos, desde meteoritos con rumbos apocalípticos de colisión, a estrellas negras erraste o planetas gigantes moviéndose por ahí y apareciendo sin avisar. Y la cosa, sacando el amarillismo, es cierta, algo hala de la galaxia. Fue un descubrimiento hecho en los años setenta, concretado en los ochenta, por un grupo de astrónomos que desarrollaban el estudio de la recién descubierta radiación de fondo del universo, medida en microondas (expresada como calor). Aplicaron el estudio para medir los movimientos de las galaxias y los cuerpos celestes; en el mapa de microondas lo que se desplaza hacia nosotros se pone rojo, lo que se aleja cae en el azul, y es posible medir esa velocidad (para ellos); fue así como notaron la anomalía.

   Se sabía que la Tierra se mueve alrededor del Sol a treinta kilómetros por segundo, y que el Sol se desplazaba a doscientos kilómetros por segundo alrededor del eje galáctico, pero al verificar el mapa de la radiación de microondas, los valores indicaban que había un desplazamiento de seiscientos kilómetros por segundo, justo en la dirección contraria a la que se mueve nuestro astro rey con relación a la Vía Láctea; era un múltiple movimiento en conjunto. Como, por masa, era imposible que la Tierra y el Sol produjeran semejante desplazamiento, la respuesta evidente era que la Vía Láctea era la que se deslizaba, arrastrándonos con ella. La Vía Láctea gira sobre su eje en el mismo sentido del Sol, pero también se desplazaba en el espacio en sentido contrario, ¿qué tal? Es como girar sobre un pie, de derecha a izquierda en una bajadita, siguiendo ese curso natural, pero hacerlo sobre una alfombra que nos van moviendo hacia un lado, desplazándonos también en ese sentido por forzado que sea, produciéndose el triple movimiento.

   La cosa causó extrañeza, y se aplicaron a mayores observaciones, notándose que nuestra galaxia se mueve junto a otras cincuenta y cuatro, el llamado Grupo Local, cuyo centro de gravedad está entre la nuestra y la galaxia de Andrómeda, girando una alrededor de la otra, junto a las otra cincuenta y pico; a su vez, nuestro Grupo Local se enlaza gravitacionalmente con otros cincuenta y pico de cúmulos de otros grupos de galaxias (esas cantidades dan dolor de cabeza), que ya no son tan cercanas (y eso de cercano es una ilusión, para ir de un lado a otro de la Vía Láctea tendríamos que viajar cien mil años a la velocidad de la luz, ¿cuándo se llega?, imaginen la distancia que nos separa de las galaxias cercanas y de las que están un poquito más allá), conformando el Cúmulo de Virgo, un conjunto de unas mil quinientas galaxias. Y nosotros en la Tierra, el Sol, la Vía Láctea, el Grupo Local y todo el Cúmulo de Virgo, nos desplazamos hacia un punto del universo casi contra corriente, porque algo nos está halando desde ese lugar. Algo tan denso que logra crear la gravedad suficiente para alterar mil quinientas galaxias. A ese punto misterioso se le ha llamado el Gran Atractor. ¿No es fascinante? Algo misterioso y desconocido, tan poderoso que puede torcer el andar de nuestro lado del universo. Como truchas corriente arriba, nos lleva hacia ese punto.

   ¿Qué podía ser?, era difícil decirlo, y aún ahora, porque el Gran Atractor está justo del otro lado de la Vía Láctea y nuestra propia galaxia estorba a la observación, pero se supone que es un súper cúmulo de galaxias, en número y masa tal, que es capaz de atraernos. ¿Caeremos en él en algún momento? No, cálculos conservadores lo sitúan a más de ciento cincuenta millones de años luz, llegando otros, incluso, a suponer que dista de nosotros unos doscientos millones de años luz, y que a su vez, ese mismo súper cúmulo parece estar desplazándose en sentido contrario al nuestro, halando de nosotros, si, pero a tal velocidad que hace suponer que jamás lo alcanzaremos. Y eso, en sí, es también notable, algo hala del Gran Atractor desde el otro extremo, algo aún más poderoso.

   La cosa me apasionó, pero dicho así, sin conocimientos ni un carrizo, se siente todo faltón, no creo haber logrado sembrar la duda y el pasmo que tal noticia, que semejante fenómeno, produjo en mi ánimo, por ello “invito” al espacio a un señor que lleva un canal maravilloso en Youtube, que para mí es uno de los mejores que existen. Es informativo, pedagógico, y totalmente carente de tremendismos y simplezas, nada de alarmismos o intentos de engaños: Enigma Cinco Universo. Es imposible entrar allí y no salir comprendiendo un poco más sobre algo; o ver una sola entrada; o salir sin dejar un clic de me agrada. Tienen que pasar y disfrutarlo, especialmente ahora que cierta campaña imbécil se emprende contra páginas informativas.

   Seguro que buscando en algún mito primitivo, arcaico y oscurantista, encontraremos una leyenda de un pueblo que sostenía, en la antigüedad, que en ese lado del universo existía algo malo.

UN ESTALLIDO DE CREACION

Julio César.

MARINE LE PEN, ¿LA CONTRA REVOLUCION FRANCESA?

abril 6, 2017

LA DERECHA Y LA IZQUIERDA EN EL DIALOGO

   La imagen me hizo reír, la señora mirándola como con sorpresa o sospecha, diciéndose: ¡Dios mío, están de vuelta!

   De todas las cosas que están ocurriendo en el mundo, sin olvidar que el drama peruano sigue, las lluvias continúan causando estragos y ya los muertos pasan de los cien (con muchos desaparecidos, que esos hay que contarlos en el saldo rojo también), lo que acontece en Colombia con el mismo fenómeno natural, todo el cuento de dolor y tracalería del régimen venezolano enfrentando una encerrona en la OEA (que se preparaba hace más de un año y durante más de doce meses no pudieron hacer nada para desmontar la idea de un gobierno de facto y antidemocrático), viéndose obligados a lanzarse por la calle del medio desconociendo las instituciones democráticas, el uso de armas químicas en Siria, otra vez, ante la indiferencia del mundo, o la tormenta que está llegando a las propias puerta de la Casa Blanca, cuando se acusa al presidente Trump de ser un topo de la antigua KGB para destruir Norteamérica (y bien merecido se lo tendrían, ese señor jamás ocultó quién era y esa denuncia se hizo), a mi manera de ver lo más escandaloso, por lo sonoros, por los peligrosos ecos del pasado que se escuchan al paso de oca, fue un discurso multitudinario de la señora Marine Le Pen, en Francia, en esta nueva campaña electoral donde amenaza: O entienden que tengo la razón y gano, para que haga lo que quiero, o no vuelvo a presentarse como candidata. Que conociendo a los políticos como se les conoce, uno lo duda muy seriamente… Pero puede ganar. Ese es el punto.

   Frente a una multitud impresionante, hace dos semanas, la candidata de la ultraderecha, que en Europa es casi tan peligrosa como la ultraizquierda (sólo casi, aclaro), la señora prometió con voz dura, fuerte y clara, que de ganar sacará a Francia de la comunidad europea con su moneda única, “Francia para los franceses”, y eso se vino abajo en aplausos; decretó el fin de la globalización aberrante, donde ella, y muchos pueblos, ven la raíz de los problemas internos de cada nación, siendo ovacionada; y prometía presentar batalla contra los inmigrantes, todos fuera de Francia. Fue aquí cuando uno, que vio la escena por televisión, quedó con la boca abierta, esa gente cayó en delirio ante esas palabras. Era, pues, Trump (de quién dice, se inspiró para lanzarse por la calle del medio), haciendo campaña en Francia, en una Francia cansada de la izquierda y de los socialistas, lanzándose en brazos de la ultra derecha aún con todas esas banderas de intransigencia que cargan. Tanto que ha sido tachada, por los otros políticos, como peligrosa. Claro, es fácil señalar eso, lo difícil era hacer gobiernos que dieran cierta satisfacción a los franceses. O en verdad no podían. Ahora no tienen estribillos, discursos u obras para detenerla y hay que recurrir al manido argumento de la “derecha, viene la derecha”, para ver si asustan al electorado y eso les hace el trabajo. Nada nuevo bajo el sol.

   Por principios, por desconsiderada, por peligrosa en los ánimos que desea levantar para conseguir sus fines, o peor, que lo piense en realidad, debo oponerme a la señora por las mismas razones que me alejaban de la postura irresponsable de los republicanos norteamericanos cuando apoyaron a Donald Trump, a pesar de los desastres que este prometía hacer (respondiendo a la geopolítica de vaya usted a saber quién), comenzado por hacerle difícil la vida a los latinos, algo que no entiendo cómo no lo vieron los hispanos en ese país; pero, en realidad, lo de la señora Le Pen lleva años cocinándose sobre la rabia de los franceses y la incapacidad de los socialistas, esos mismos que enfermaron a toda Europa con sus faltas de honestidad y de pericia para medio manejar aún lo más elemental, casi hundiendo al viejo continente en la banca rota, comenzando por Grecia y continuando con España, Portugal, Irlanda y aún la misma Italia. Allí, en esa postura política, no se ve vida; el socialismo cae como lo hace por acá, después de todos estos desastres. La península escandinava ya lleva tiempo coqueteando con estos movimientos de derecha, con los preocupantes tintes nazistas que muestran, pero lo hacían como defendiéndose del resto de una Europa poco sensata que quería arrimarles sus problemas a los demás. En esa península la gente parece más realista, como lo son los alemanes, que saben que si no se trabaja, que si no ahorran e invierten no hay producción, bienes o dinero para adquirir cosas; que sin producción ni dinero contante y sonante todo lo demás es paja. Sin embargo, a diferencia del país teutón, el resto asiste a la fiesta de mantener la eurozona, estabilizando las economías en problemas, como a regañadientes, sin querer comprometerse tanto. Es posible que la señora Angela Merkel, mandamás alemana, termine, sin Francia, sola, sosteniendo el techo de la integración europea. Especialmente ahora que Inglaterra, de manera abierta, se aparta. Ojalá eso no termine reviviendo los viejos fantasmas de una gente que no la piensa para entrar en terribles conflictos que terminan abarcando al mundo entero. Ha pasado desde los días de Napoleón.

   Repito, por principios me opongo a la señora Le Pen, pero no puedo dejar de admirar tu tesón; quiere algo, tiene una manera de ver la vida y hacia ese fin se dirige sin importarle lo que digan de ella, expresándose como le da la gana, sin cuidar la diplomacia ni siquiera frente a los galos a quienes pueda preocupar tanto aislacionismo como el que aspira para el país. Me desagradan estas posturas contra los inmigrantes, por ejemplo, porque Francia es un país con cuentas históricas, el colonialismo la enriqueció en su momento, al perder las colonias comenzó una vida azarosa, pero los pueblos que explotaron (aunque ellos tenían sus ojos puestos en el sudeste asiático), consideran que el viejo continente algo les debe, moral e históricamente, encontrándose con que allá no se les quiere, ahora que escapan de la miseria y las guerras internas (y si alguien considera que esa miseria y guerras no guardan relación con el legado colonial es porque quiere engañarse ya que así es más fácil vivir). Y si a eso sumamos la política demencial de los extremistas musulmanes, empeñados en que la palabra Islam sea sinónimo de terror a combatir, no la tienen fáciles quienes de buena fe intentan asentarse en otros lugares. Por un tiempo irá, madame Le Pen, de ganar la presidencia francesa contra esa gente, luego pondrá los ojos en los latinos; estos deslaves siempre toman los mismos causes.

    Marine Le Pen es mujer notable, hija de Jean-Marie Le Pen, presidente honorario hasta ayer del ultraderechista Frente Nacional, quien tuvo problemas con la legislación gala, y con la historia, cuando fue condenado a pagar una elevada multa en euros por sostener públicamente en 2015 que las cámaras de gases nazis, durante la Segunda Guerra Mundial, eran un mero “detalle” de la historia. Se entiende que un sujeto que se cree demasiado divino y chévere, comparando su vida con la de todos esos infelices del tipo que sean (es casi divertido ver que desprecia, aparentemente, a todos por igual), desestime esos detallitos que podrían endosársele como criticas o señalamientos. No extrañaría saber que el señor Le Pen no fuera precisamente un agente de la resistencia francesa cuando el país vivía no la indignidad de la ocupación nazi, sino el monstruoso crimen del colaboracionismo, la vergonzosa Francia de Vichy, un recuerdo tan desagradable que la gente prefiere olvidarlo y por lo cual hasta los años ochenta estuvieron ejecutando personas. Rendirse y ser ocupados es una cosa, a París había que salvarla de lo que le pasó a Varsovia, pero de allí a colaborar con la esclavitud, el asesinato de republícanos, socialistas, comunistas y demás, por no hablar de los judíos, cometiendo aberraciones tal como envenenar gente por sus bienes ya que nadie estaba interesado en proteger a este o aquel, es otra cosa muy distinta. Y el señor Le Pen huele a eso. Aunque, ignoro todo sobre él, tal vez era el más duro opositor al régimen nazi, pero por la maleta se suele reconocer al viajero.

   Sin embargo, como sea, de esos “detalles” del padre no puede responsabilizarse a madame Le Pen, quien, por lo demás, hay que decirlo, parece mostrarse orgullosa de ello (repito, en Europa estos problemas toman una cara bien fea). ¿Ganará la señora? ¿Les tocará a los franceses pasar por el trago amargo que en estos momentos pasan los gringos? Quién sabe, pero hoy, en este punto, no apostaría todo por la estabilidad o futuro del Euro. ¿Será para mejor? Lo lógico sería pensar que habría que esperar a ver, pero ¿mejorar de la mano de esta señora que grita a los cuatro vientos las destemplanzas que piensa cometer si llega al coroto? Guerra avisada no mata soldados, algo que en Venezuela olvidamos hace mucho tiempo y que los gringos ignoraban hasta no hace mucho.

¿HACIA EL GRAN ATRACTOR?

Julio César.

VIAJES DE ASUETO

marzo 26, 2017

LA DERECHA Y LA IZQUIERDA EN EL DIALOGO

   Antes los amaba, ahora…

   Semana Santa se nos viene encima a todo tren, y tendremos nuevamente unos días para dedicarnos a nuestros asuntos sin la presión del trabajo. Aunque, técnicamente son días de recogimiento espiritual, lo tradicional era que uno escapara a la montaña, al río o, especialmente, a la playa, a pasarla bomba entre la arena, el sol y el agua salada. No había mayor placer que salir del embate de las olas a las once de la mañana, caer en una silla, echadote hacia atrás, cerrando los ojos y recibiendo los rayos del sol, calentando y secando bien, flexionado los dedos de los pies entre la fina y cálida arena, que alguien acercara una cervecita fría mientras una buena música se dejaba escuchar y que otro hiciera comentarios jocosos sobre esto y aquello. Ahora, esos viajes, son una tortura.

   A problemas comunes como las autopistas abarrotadas, con horas en una cola, ahora se suman la falta de comodidades en los lugares de llegada, cuando no falla la luz una botella de agua vale lo que una de whisky; pero, lo peor es la horrible cantidad de gente que baja a cualquiera de los litorales. Una vez, en La Guaira, y de eso han pasado añales, estaba yo sentado en un cuadrito de arena, y un tipo que estaba con la novia, atrás, se movía y me rozaba con los pies, disculpándose a cada rato, pero es que no había espacio (es por eso, entre la flojera y la sensualidad de la poca ropa, que uno hace tantos conocidos en esos viajes). Fue algo incómodo. Como me han preguntado qué haré esta vez, como si la situación estuviera como para fiestas (y Semana Santa, por otro lado, no lo es), fuera de repetir que en estos asuetos nunca salgo, recordé algo que leí una vez en el semanario LA RAZON, que me hizo reír mucho. Lo busqué, lo encontré y aquí está. Disfrútenlo:

Crónicas Bolivarianas

VIENE LA SEMANA SANTA

Nelson “iPodpelúo” Ramírez.

   Un viaje es admisible en caso de extrema necesidad. Se puede volar a Miami huyendo de la justicia, pero no para una intervención quirúrgica de emergencia en el Mont Sinai Hospital, ni para hacer escala con parada final en Disney World.

   Ir a Margarita para traer tres cajas de escocés, 18 años, es una necesidad. Pero si el traslado a la isla es para zambullirse en una playa de arenas  blancas (que no son tan blancas), bañarse en un mar azul (que no es azul porque está atestado de gente), hospedarse en un hotel de cinco estrellas (que no es de cinco estrellas) y sufrir los embates de la especulación de la isla (que sí es especulación) el temporadita se hace acreedor de algún castigo implacable.

   Todo viaje de vacaciones, suele constituir un martirio. Es un martirio. Comprenderá el lector, hoy, que se acerca Semana Santa, porqué le hago este llamado. Todavía hay tiempo de cancelar esas reservaciones.

   Lo mejor de ir a tomar el sol, es quedarse en la sombra. Lo peor de quedarse en la sombra, es convertirse en víctima de los llamados deportistas a estricta orilla de la playa. A saber: paling o pala; jogging o trote, a razón de cien metros planos en diez segundos exactos; windsurf o navegación a vela sobre un artefacto de fibra de vidrio irrompible, que indefectiblemente pone proa contra la cervical de los nadadores menos avisados; fútbol -o furbo- si los centrodelanteros, mediocampistas y guardametas son originarios de la Madre Patria, que cobran los penaltis sobre nuestro abdomen; pesca submarina arpón en mano; flying, lo último, lo súper, lo máximo en la materia, que consiste en un adminiculo que está supuesto a levantar vuelo –cuando vuela- pero que sin remedio amariza sobre el inocente occipital de aquellos que eligen emociones menos extremas.

   Cuentan que en tiempos de la llamada Guerra Frías, el “paling” o paleta playera, fue un invento de la tenebrosa KGB para secarle el cerebro a sus archienemigos del mundo capitalista. Sea como sea, nadie ha podido averiguar quién gana o quién pierde en esta clase de competencia boba. Claro, a menos que sea usted, en el momento preciso de agarrar un sueñito –bien merecido lo tiene por dormirse en la playa- quien encaja uno de los formidables remates de alguno de estos atletas. Única excepción en la que un practicante del paling no merece la declaratoria de retrasado mental: cuando la competencia es contra una chica tipo la Diosa Canales y al tercer lance, ambos atletas decretan “taima”, porque es hora de retirarse a los aposentos a recuperar vitalidad.

   Expertos aseguran que la carrera a nivel del mar contribuye a la fortificación de los sistemas cardiovasculares, inmunológicos y musculares, en este último caso, incluido el esternocleidomastoideo. Todo sea por la salud. Sólo que los cultores del jogging a nivel del mar no aclaran que su chapoteo es altamente molesto para el resto de los temporaditas, en especial aquellos que conservamos la ilusión, un tanto vana, de tomar un bronceado sin salpicaduras. Existe una submodalidad del jogging a la orilla de playa, todavía más perniciosa. Me refiero a la que se practica en compañía de “Rambo” –o de “Fifí” en la mayoría de los casos- quien después de derrotar a su amo en final de fotografía, se sacude el agua y la arena como lo que es, un verdadero perro que no repara que la playa está atiborrada de gente porque es Jueves o Viernes Santo.

   A la playa no se va a jugar y ya está dicho que tampoco a tomar el sol. Ni a dormir. Tampoco a leer los diarios. Ni a escuchar música. Menos cuando para esto último, se moviliza el equipo de sonido de Clintonviquel, el menorcito de la familia, quien acopla las cornetas del aparatejo a una batería de gandola, para desesperación de los bañistas de varias cuadras a la redonda. Única excepción de música en la playa al máximo decibel: la banda sonora de la película “Tiburón”.

   Peor aún si se hace un viaje tan largo para verse obligado a escuchar las intimidades del prójimo, en medio de hacinamiento de bañistas:

   -Yakelín Vanessa, ¿por fin te curaste de la reticulosis eritomatológica contagiosa?

   Se comprenderá que en semejantes circunstancias, ni a echarse un chapuzón. Aunque el agua de Caracas esté más contaminada que la de cualquier litoral playero.

   Obviamente el autor es un hombre como yo, que ya ha pasado cierta edad y encuentra solaz y que prefiere el placer de sentarse a llevar sol, cómodamente, sin que nada le moleste, mientras toma un trago, lanzándose de cabeza de vez en cuando dentro del agua, a correr con amigos peleando por un balón sobre la arena, o gritar dentro del agua en batallas sobre los hombros. Disfruté esa época, me encantaban esos deportes playeros (no estos), escuchar música y reír con carcajadas que imagino, ahora, incomodaban a otros. Es, como comenté una vez, la relatividad del tiempo (EL TIEMPO DE LOS ADULTOS). Hay uno para los muchachos, infinito, lleno de aventuras, de esfuerzo físico, y otro para los adultos, que pasa muy rápido y por lo cual hay que aferrarse a ellos cuando se disfrutan. A su manera.

   ¿A dónde ir en Semana Santa? Depende de la edad, y las ganas de aventuras… o del gusto por el martirio, según se vea; para estar en concordancia con los días, ¿no?

MARINE LE PEN, ¿CONTRA REVOLUCION FRANCESA?

Julio César.

AMOR A LA PALABRA ESCRITA

marzo 5, 2017

LA DERECHA Y LA IZQUIERDA EN EL DIALOGO

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   Uno de mis tesoros… Un regalo, por cierto.

   Necesitando pasar un tiempo mientras acompañaba a mamá, a quién le hacían una prueba médica, llevé un libro. Leer la prensa se vuelve frustrante, por las pocas páginas, lo condensado de las noticias para aprovechar el espacio ahora que Venezuela vive un racionamiento brutal de todo por un lado, y un cerco de papel a la prensa libre por el otro. Era uno de una serie que me regalaron un diciembre y los cuales no he terminado de leer, una antología de cuentos de horror… y encontré unos muy buenos en ese ejemplar. Sentado allí, esperando, me alegré de tener entre mis manos ese pesado libro, cubiertas de cuero negro, con páginas de papel grueso, letras de buen tamaño, con su presentación y el relato en sí. Hasta un bonito indicador de páginas, una elegante cinta roja, tenía. Y, dentro, maravilla de maravillas, tres cuentos de H. P. Lovecraft, autor al que una vez busqué en las librerías de Caracas y nunca pude encontrar (no nos llegan CD, DVD, libros o revistas, pareciera que Laura Pausini, por ejemplo, nunca cantó nada más, o que Stephen King se murió y no ha publicado otro libro).

   Amo la palabra escrita, me gusta. Leer en la computadora o en tabletas, se me hace cansón e incómodo; echado de panza sobre mi cama, alzando a veces las piernas, los brazos sobre dos almohadas, el rostro hacia la ventana, para mí es el colmo de lo ideal para entregarse a disfrutar una buena narrativa… Pero los tiempos cambian, y el libro virtual llegó. Eso me recordó un artículo leído, hace tiempo, en el diario EL NUEVO PAÍS, cuando contaba de diez páginas, muchas secciones y articulistas, siendo uno de ellos el señor Eduardo Riveros, quien siempre me entretuvo, divirtió e informó con su estilo corto y directo. Referente a este punto, escribió algo. Veámoslo:

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LA ARRECHERA COTIDIANA

Eduardo Riveros.

   Es, en sus 2119 años de existencia, la polémica más grave que surge en torno a él. En el año 105 AC, Ts’ai Lun, inventa el papel. Ya existían, desde casi un siglo antes, ciertos rudimentos, pero eran casi nulos en relación a escribir sobre ellos. Se elaboraban, preferiblemente, de seda y lino. Lun lo mejoró agregando pasta de arboles, vegetales, bambú. Trabajaba como encargado de los suministros de la Casa Real y obtuvo una serie de patentes exclusivas para la fabricación del papel. Que tenía una gran demanda. China ya era una sociedad burocrática y se empleaban enormes cantidades en la elaboración de certificados, contratos, documentos de identidad, propiedad. Mostraba grandes ventajas sobre el pergamino, telas u otros productos, ya que su traslado era sencillo, su almacenamiento barato y sin necesidad de grandes espacios.

   Su uso, en otros países, se debió gracias a una invasión a China. Los fabricantes de papel debieron, para proteger sus vidas y fábricas, dar a conocer los secretos de su manufactura. Los árabes lo sembraron por Europa y Asia. Lo mejoraron añadiéndole color, presentándolo en tamaños estándares. Según las investigaciones, a España, Córdoba, llega en 1036, a Italia en 1275. Con las Cruzadas su difusión, expansión, fue definitiva. La mayor alabanza fue que, sobre él, se podía escribir, sin mayores dificultades, con las afiladas, delicadas plumas de entonces. Sin el problema de las telas que se enredaban, manchaban.  Demoraban la escritura y los estampados. Sin embargo todavía, con grandes mejoras, se seguía produciendo en sustento de géneros. En Inglaterra, 1558, el alemán John Spilman, logra una autorización preferencial de parta de la Reina Elizabeth, para recolectar trapos destinados a la preparación del papel.

   Ahora, la cibernética, se cierne, siniestra, sobre el futuro del papel. Como siempre dos grupos irreconciliables. Los que defienden los escritos en papel y los que se inclinan por las computadoras. El avance es irrefrenable y ya hay bibliotecas enteras almacenadas en chips. Se retoma a las mismas alabanzas que tuvo el papel. Menos espacio, comodidad. Los argumentos fundamentales de los defensores de la tradición son, casi, sentimentales. La textura, calor, intimidad del libro, periódico, revista, contra la insensibilidad, desamor, frigidez de la pantalla. Pienso que, dentro de unos años, las nuevas generaciones optarán por las computadoras. Una lástima, ley de la vida.

……

   Si, ley de la vida, algo nuevo y funcional, que facilitará el trabajo, sustituirá a otra… en un tiempo donde pocos muchachos quieren leer y la computadora y las tablas se utilizan para jugar o intercambiar comentarios. Una pena, pero, como dice el señor Riveros, inevitable. Pasará cierto tiempo, sin embargo, mientras los tradicionalistas nos encontremos cada vez más aislados, el cyber mundo más utilizado, y debamos buscar allí también. No se puede decir que pasa una era, continuará de otra manera lo que se inició con Johannes Gutenberg y su imprenta, inventada para Occidente (los chinos ya la conocían), masificándose la palabra escrita, como la Biblia en latín, luego en las jergas de cada región, dando origen a los idiomas nacionales y más tarde a los países; y la difusión rápida y masiva de ideas, como las tesis de Martín Lutero, que llevaron, por lo fácil de transportar y dar a conocer en alemán en este caso, a la reforma y a la larga guerra europea de la fe, que terminó separándoles en dos mundos, católicos y protestantes, y que empujó a otros a cruzar los mares escapando de aquello, como los peregrinos a lo que ahora es Norteamérica (por suerte en ese entonces las leyes de inmigración no dependían de los gringos).

   Sin embargo, atesoraré aun más mis libros, no sólo pondré mala cara si alguien me los pide sino que recuperaré otros que tengo por ahí. Me gusta la idea de tenerlos en mis manos, sentado en un autobús, reclinado en mi silla en la oficina o cuando hay que hacer alguna otra cosa donde esperar es la regla. Si, hace falta ese peso. Soy un tradicionalista sentimental.

VIAJES DE ASUETO

Julio César.

LA DURA LECCION ECUATORIANA PARA VENEZUELA

marzo 2, 2017

LA DERECHA Y LA IZQUIERDA EN EL DIALOGO

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   Acabado el carnaval sólo queda regresar a la triste comparsa de todos los días. Seré desagradable, y aclaro de entrada: detesto al señor Rafael Correa, no al Ecuador. A él, así que quien lea, advertido queda…

   Creo que nunca me quedará muy claro cómo es que los colombianos, siendo tantos, sepan el mismo día de un proceso electoral no sólo quién ganó, sino por cuánto y en dónde, llevándose un conteo realmente admirable, minuto a minuto, mientras en otras naciones, bajo cierto signo de autoritarismo, algo que debería ser fácil y rápido se lleva horas y horas, y llega la madrugada, y se dejan de dar boletines, y los resultados se quieren dar los días y la gente debe calársela porque quejarse es anticonstitucional. ¡Y hay naciones que hasta máquinas tienen y la cosa es todavía peor! Pasó en Ecuador, que se nos descubrió como una de esas naciones donde los resultados no se conocen en minutos, aunque cierta veracidad tiene el ente cuando todos aceptan, finalmente los resultados (los ecuatorianos votaron, sería impensable que se desconociera tal decisión como el régimen de Caracas desconoció el de las parlamentarias de diciembre de 2015, inventándose cuentos y excusas para violentar el voto). En realidad no resultó tan extraño que la situación se diera en Ecuador, esa incertidumbre para conocer el resultado en horas de terminar el proceso, después de todo el país está bajo un autoritarismo que hizo delito hablar mal del presidente, de su familia, de sus negocios particulares, que persiguió diarios que informaron al respecto y logró rodearse de cierta legislatura que le garantizaba que toda exigencia del poder se volviera legal.

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   Lo que se escuchó, el día lunes una vez acabado el proceso, aquí en Venezuela, fue un desastre, por lo menos para quien esto suscribe, que considera que el señor Rafael Correa es una basura. Para mí, como venezolano que le he visto cabronear cada crimen, cada persecución, cada encarcelamiento y tortura de venezolanos que alzaron la voz contra una autocracia ladrona, totalmente incompetente y terriblemente violenta y represiva. En cada foro internacional, cuando se planteaba discutir el caso venezolano, antes de llegar a este desastre de gente comiendo basura, niñas envenenadas por comer algo que sacaron de un contenedor, o un hermano matando a otro por un pedazo de pan (fuera de los que fallecen por falta de medicamentos o insumos clínicos), ese sujeto ruin y despreciable (Rafael Correa) obstaculizó cada debate, cada denuncia, convirtiéndose en cómplice de esas muertes. Seguramente allá donde está, con esa inconstancia e irresponsabilidad típica de las mentalidades eternamente infantiles, pensará que no tiene nada que ver con todo ese dolor, pero lo tiene.

   Y no es que los venezolanos esperáramos ayuda de Ecuador, pero aquello de que “está bien, no me ayudes, pero tampoco me jodas”, se hizo pensando en sujetos de su calaña. Tal vez haya sido un buen presidente para el Ecuador, y la pérdida de libertades políticas e individuales se compense con ello, en las mentes más simplonas, pero personalmente, en lo que respecta a Venezuela, le considero eso, una basura. Y me molesta, a mí, por Venezuela, lo que pasó allá, ese domingo por la noche, el lunes y el martes de la semana pasada, por muy derecho que sea el de los ecuatorianos decidir su futuro como mejor les pareciera. Es cierto, es su derecho, pueden hacer lo que quieran, repito, mi objeción es personalista por el terrible daño que el sujeto ese nos hizo, a nosotros, como nación (hace muy poco el señor Lenin Moreno, marioneta barata dio unas declaraciones bien infelices apuntalando a un régimen ya claramente delictivo en este país).

ecuador-a-segunda-vuelta-presidencial

   Todo parecía indicar, por las noticias que nos llegaban, que el continuismo se impondría. Por los porcentajes manejados el domingo en la noche, el señor Lenin Moreno, se acercaba peligrosamente a los números que necesitaba para ganar en una primera ronda. Ya se manejaba ese escenario, incluso celebraban, aunque, políticos medio eficientes al fin (Ecuador no vive el desastre al cual nos llevó una dirigencia de marras como en Venezuela), gobierno y oposición, indiferentemente del pronunciamiento del ente electoral, ya se preparan para una segunda vuelta. Como, finalmente, ocurrirá; razón llevaban en prepararse. Pero esto no debió ocurrir, porque las encuestas indicaban que el desencanto, o el deseo de salir del señor Correa y sus títeres, era superior al número de los que querían continuar por el mismo camino; pero allá, a diferencia de Nicaragua, donde Daniel Ortega persiguió e inhabilitó a los partidos y candidatos que le molestaban, quedándose con aquellos que le asegurarían el triunfo, la oposición ecuatoriana, que pregonaban todos y cada uno de ellos que había que interrumpir un camino que podía terminar haciendo parecer que Quito era Caracas, no creyeron en sus propias palabras y cada quien se lanzó por su parte, trabajando a favor del señor Correa. Y casi que le dieron el triunfo. Faltó tan poco.

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   Siendo mayoría el número de quienes no querían al señor Correa, cada uno quiso probar, y así, seis candidatos que se hacían llamar de oposición atomizaron irresponsablemente al electorado, prácticamente asegurando el triunfo de candidato oficialista (le faltó tan poco que casi parecieran merecerlo). Cualquiera de los candidatos de oposición, liderando a la oposición toda enfrentado a un grupo que arregla las instituciones a su menester, habría podido derrotarles, pero prefirieron el camino de los egos, y, repito, casi recibieron lo que merecían por cortos de miras y faltos de visión.

   No supieron calibrar bien sus fuerzas (eso no es de políticos, es de estadistas, que es algo completamente diferente), o las encuestas eran menos reveladoras de lo esperado, porque si sabían que el candidato del régimen contaba con casi un cuarenta por ciento de aprobación (aunque me cuesta admitirlo, Rafael Correa no convirtió al Ecuador en el chiquero arruinado y miserable que el PSUV transformó a Venezuela), o incluso un treinta por ciento, jamás debieron atomizar el voto opositor, contando con que se llegaría automáticamente a una segunda vuelta y allí le derrotarían. Se mostraron demasiado ingenuos, o confiados (me parece que necios), demasiado autocomplacientes, por eso sólo les quedó morderse la uñas mientras contaban cada votico que pudieran encontrar por allí tirado la noche del domingo y los días siguientes, comprendiendo, en ese momento, el tamaño del error; aunque, políticos no estadistas, eso jamás lo plantearon de vista al electorado, non en esos términos, una dirigencia por debajo de la tarea requerida, prefiriendo aquello de “el gobierno podía estar haciendo trampas para quedarse”.

   Así, casi se perdió todo el esfuerzo, como se pierden las batallas, la guerra, una república. Cada uno pensó que él o ella era lo importante, que ya a Correa y a su gente no se les quería, que el mandado estaba hecho, que ahora sólo quedaba ocupar el espacio que el otro debía abandonar. Lo cierto es que únicamente les quedaba dar una explicación que no comenzara con “Ecuador era lo segundo en mi mente cuando hice eso”.

   ¿Por qué me atrevo a hablar de esto, en estos términos, siendo que, en justicia, es algo en lo cal no tendría ni siquiera derecho a opinar (no de una manera que algún purista pudiera suponer que ofende)?, porque las lecciones para Venezuela son importantísimas, para esta dirigencia opositora necia, que ha creído, cada vez, porque el Gobierno títere bajo la tutela de los Castro a eso les ha llevado a pensar, que el trabajo ya estaba hecha y lo que había que hacer era pasar para recoger las gratificaciones eliminando al rival político que le acompañaba en la trinchera. Cada uno, o una, sintiéndose el ombligo del mundo. Que lo importante es él, o ella, y que el país bien puede esperar que llegue con toda su magnificencia. Pero ese planteamiento, el ataque de los egos, las vanidades y necedades, repito, ni siquiera es idea de ellos, tan sólo son guiados como borregos para que repitan, una vez más, la estrategia del fracaso para que el régimen se sostenga, precariamente, especialmente ahora que ni seguidores tienen.

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   Aunque parezca mentira, insólito o disparatado, las estrategias se unen y hermanan dentro del Gobierno oficial, y el grupo que juega a ser opositor beligerante: destruir la unidad. Que el venezolano de base se plantee un este o aquel. Unos u otros, coincidiendo en fines, buscan que cada grupo acuda por separado a los eventos comiciales, que es a lo único que se les reduce la política (no hay estadistas en este momento, ni un Jóvito, o un Rómulo, ni Caldera, y es parte de nuestra tragedia). Causa escalofríos, y repulsa, verles gritar “cada quien por su cuenta, porque el Gobierno esta tan débil que quien grite mas, gana”, para que todo es esfuerzo que se ha hecho para desalojar a un régimen parasitario que lo invadió todo, se diluya en nada. Estos grupos son tan inútiles como descarados. Gritan que a la calle, a la calle, pero cuando las universidades llaman a una marcha de la juventud para recordar los aciagos momentos de lucha en el 2014, no se presenta nadie. A eso se reducen los inútiles eso, paja, y a trabajar en la división.

   No se puede culpar al Gobierno por intentar destruir la unión, los otros sí que no tienen excusas, y a pesar de que la gente les ha demostrado una y otra vez que quien se arroja por fuera del esfuerzo conjunto, se embroma, siguen estirando la liga. Debe ser para ver si consiguen molestar tanto al país opositor unido, para que se separe, en la vana ilusión de que les seguirá a él o ella. Estos si son más responsables en la duración de esta agonía, no pueden alegar que no saben lo que hacen (y menos con lo que acaba de suceder en Ecuador; ahora las consecuencias son visibles, medibles y palpables). Desde diciembre de 2015, el régimen sabe que vive tiempo extra, una larga agonía que sostienen con delitos e irregularidades seudo legalistas, que cuestan la vida de cientos de venezolanos al mes (un pequeño sacrificio que ellos, y gente como Rafael Correa, consideran que es tolerable mientras siga gobernando una cúpula ladrona, incompetente y represiva), por eso la estrategia no puede ser más básica, por una parte impedir que los venezolanos puedan expresarse electoralmente sobre nada ahora que responsabilizan al Gobierno del desastre y miran en otras direcciones en busca de una salida; también el encarcelar a los líderes de oposición, inhabilitándoles si puntean en las encuesta, e intentar ilegalizar los partidos con las excusas mas baladíes, como hizo el sátrapa nicaragüense para asegurarse los rivales que le servían; y dividir el voto opositor jugando con la vanidad y apetencia de todos quienes se consideran herederos del trono de hierro. El Gobierno juega limpio, sus intenciones son claras, transparente en su perversidad, son unos delincuentes capaces de todo para perpetuarse en un poder del cual el país les quiere fuera; el actuar de tanta gente que se autodenomina de oposición, si que no es tan clara. Aunque uno se llena de suspicacias. Dinero no hay para atender problemas, ¿pero si para coimas?

   Frente al ente comicial ecuatoriano se reunió la gente que se opone al continuismo, gritando y agitando banderas, angustiados y furiosos por algo que debió asegurarse antes de las elecciones mediante la unidad de todos en un solo esfuerzo, sacar a una gente que acomoda las instituciones para que le sirvan, y una vez saneado el entramado democrático, que cada quien fuera por su cuenta (como hicieron los chileno, salvando las distancia, Correa no es tan tan). No se hizo ese primer trabajo, y el resto pudo queda truncado (con sus matices; el señor Lenin Moreno puede ser un buen Patiño de Correa como la señora Dilma lo fue de Lula, en Brasil, o puede salirle respondón como Juan Manuel Santos a Uribe en Colombia, todo está por comprobarse). Pero viendo a los ecuatorianos en las calles, los conocidos me decían “¿ves?, eso es lo que no hace la Mesa de la Unidad Democrática, mandar al país descontento para las calles”. Y lo dice la misma gente que no acompañó a los estudiantes hace dos semanas atrás apenas. Pero la sola comparación entre aquel escenario, y el nuestro, es tan idiota que cuesta entender que siquiera se plantee en serio. Imagino que es la vieja maña de hablar paja creyendo que así se está haciendo o resolviendo algo.

   Repito, por tercera o cuarta vez, con todo lo que yo, con mi mente y mi hígado, pueda pensar de señor Correa, el no degradó y pervirtió las instituciones a niveles de aberración, como sí ocurrió aquí; las fuerzas del orden ecuatoriano no iban a dispersar a esa gente matándola disparando desde puentes y azoteas, llamándoles luego héroes de puente Llaguno, o algo así; no enviarían grupos delictivos armados mal llamados colectivos para que hicieran su trabajo y luego culpar a un líder opositor como se hizo con Leopoldo López (con la complicidad de Rafael Correa, esa basura); el ejército ecuatoriano ha dicho que ellos no son beligerantes y su papel no es meterse en los resultados sino cargar el material electoral, no que son patria y muerte en los negocios de una cúpula podrida que pueda estar o no saqueando a la nación. Esa es la diferencia entre un país donde la gente es asesinada, luego responsabilizada de ello mientras meten preso a un pendejo, al tiempo que el autor intelectual y material queda libre, y una nación con instituciones más o menos sanas y funcionales. La diferencia entre un país que sabe que si sale le asesinan impunemente, por mucho que los exaltados griten “a la calle, a la calle” (pero no acompañen a los estudiantes a una marca en conmemoración de los muertos de 2014), y una nación que puede confiar, más o menos, en el sistema.

   De todo esto lo que queda es reconocer y aprender las diferencias entre barbarie y civilización, entre vivir en un campamento minero o una república; y las lecciones sobre lo que ya hemos vivido, cuándo nos equivocamos y barrieron el piso con nosotros y cuando le doblaos el brazo a un grupo delictivo pero mañoso, actuado en conjunto, para no continuar eternamente equivocándonos, tropezando siempre con la misma piedra. Aunque, esto último, también va dirigido a la dirigencia ecuatoriana. Dios, que falta hacen los estadistas en estos momentos, esos carajos que imaginan el destino para dentro de quince, treinta o cien años, independientemente de lo que suceda con ellos.

AMOR A LA PALABRA ESCRITA

Julio César.

Y LLEGO EL CARNAVAL

febrero 26, 2017

LA DERECHA Y LA IZQUIERDA EN EL DIALOGO

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   Aquí es, aquí es, tírenme los caramelos…

   Y llegó el carnaval. Fecha que atesoro porque, de joven, no había clases esos días, y como que ni tarea mandaban, eran profesores consientes de lo que significaba asueto; y más tarde, en mi vida laboral, eran libres. Nada tan sagrado para el venezolano como sus días de asueto. Los tradicionales, esos que resaltamos de amarillo en los calendarios.

   Pero la cosa es el carnaval. ¿Quién no disfrutaba en la escuela con las minitecas, compitiendo entre salones para ver quién sería coronada reina del carnaval, entre caramelos primero, guarapita después? ¿Quién no fue a la plaza del pueblo a gritar, cantar y bailar con alguna buena banda? Hasta a Oscar D’ León vi una vez en la plaza de Guatire. Más tarde era bajar a la playa. Y ese era mi gran amor, llegarme bien temprano el sábado a casa de un conocido (jamás a acampar en la arena, eso es de bárbaros; la sola idea irrita como la arena y la sal en las grietas del cuerpo), y correr hacia las olas, sintiendo la arena tibia y suave bajo los pies, y pasarme en día entre chapuzones, tomando caña, comiendo cosas frugales hasta la llegada de la sopa o la parrillita (no en la arena, por supuesto), y ver y compartir con gente bonita que me encontraba agradable, mientras los rayos del sol calentaban tan sabroso la piel. Ah, estar sobre una toalla y elevar la mirada hacia un cielo azul intenso, eso no tiene precio.

   Dejé de ir cuando las playas se congestionaron, porque bajaba tanta gente que era como encontrarse con los vecinos en la calle, pero en Tacarigua de La Laguna o Los Canales. Sentarse en un cuadrito de playa, sin poder estirar la piernas para no rozar a otra persona, es tan incómodo como viajar en el Metro, sentado frente otro humano al cual vas mirando mientras te mira. Y, ahora, parrillas, sopas o pescado frito, todo eso quedará para el recuerdo de un tiempo dorado, cuando los socialistas no se habían robado todo y destruido lo demás (tierra arrasada, de Stalin fue lo único que aprendieron, nada de organización, menos eficiencia).

   Congestionadas la playas, quedaba quedarse en Caracas o bajar a Guatire, a pasarla con la familia, en la comodidad del poco transito, a tomar caña y acercarse a alguna retreta donde los niños lucen sus disfraces. Me sorprende ver que El Zorro sigue siendo tan popular entre los niños. Ya lo era hace casi cien años (en mis tiempos; ojo, jamás me disfracé, eso iba, y va, en contra de mi dignidad). Este año, dado los tiempos que vivimos, el carnaval será tan ingrato como lo fue la Navidad y el Año Nuevo.

   Pero no en todas partes es así, hay lugares donde las calles se llenan de risas y alegría, de sensualidad y lujuria, de gente bonita en su dicha, que baila y se mece al son de la música, tambores, pitos y aplausos. De gente que va a sentir y vivir esas concentraciones carnestolendas, y enloquecer también. A saltar y reír, a bailar y beber. A tener aventuras. Están los que salen a mostrar sus mejores caras, los tradicionalistas, como los brasileños, para mí, porque son los días cuando escapan de la cotidianeidad y se entregan a un frenesí de celebraciones. Que el mundo vea que tan dichosos están. Y a su tierra peregrinarán cientos de miles, soñando con perderse en sus calles, erizados de ganas de compartir esa felicidad. Momo llega y reina, y ante su carroza dan ganas de inclinarse y adorarle, botella en mano.

   Revisando el día a día del país, en un portal de noticias, encontré, en NOTICIAS24, una entrada que hablaba de Las mejores celebraciones de “carnaval” en el mundo (y qué celebraciones).

Argentina.

Brasil.

Venecia.

Suiza.

Mardi Gras, Estados Unidos.

El Caribe.

   Sean sinceros, ¿no dan ganas de estar allá, saltando, bailando, mirando y hasta tocando como todos los demás? Perderse sin pensar en una fiesta de los sentidos, como cuando sacábamos a alguien a bailar y aprovechábamos para acercarnos mucho y compartir el calor de los cuerpos, los alientos, las miradas que prometían locuras, el roce de las pieles… recordando en todo momento que el sida si da. Ojo con eso.

   Por cierto, viendo los videos, dos cosas me llegan a la mente, aunque se ven vistosas y hermosas todas esas celebraciones, las latinas, incluida la caribeña, parecen más osadas, intensas y sensuales. Lo otro… Dios, qué ganas de conocer Venecia, esas góndolas se ven de fábula.

   ¿A dónde irán, y qué harán, para vivir el carnaval? Por lo menos beber; en medio de todo lo que pasa en el día a día, por lo menos celebremos por unas horas que seguimos vivos. Y sentimos.

LECCION ECUATORIANA PARA VENEZUELA

Julio César.

EL FASCISMO DE DONALD TRUMP

febrero 14, 2017

LA DERECHA Y LA IZQUIERDA EN EL DIALOGO

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   Ya no es que se sospecha, se teme de plano.

   Nada más llegado al poder, y continuando algo que los republicanos ya habían comenzado, el señor Donald Trump se centró en dos puntos, que a la larga terminarán costándole bastante, al partido y a él. Por un lado, acabar con el legado, el nombre y, si es posible, el recuerdo del primer presidente negro de Estados Unidos, Barack Obama, atacando la reforma sanitaria que este utilizó de bandera, aclarando de una vez que el nuevo ideal republicano es que el estado está para hacer negocios pero no para ocuparse de las condiciones de vida de nadie. Que se salve el que pueda; el que no lo logre, es porque se lo merece y lo mejor es que desaparezca (ya verán como los cretinos de la izquierda, los socialistas, comenzarán a hablar paja después de crear las condiciones en todas partes del mundo para que hombres como Trump, y su gente, alcancen el poder). Se olvida, de un plumazo, todo lo que llevó a la dura dicotomía capitalismo-comunismo a finales del siglo XIX, condenándonos a repetirlo todo otra vez, es de imaginar que ya no como tragedia sino como grotesca farsa, bajo el nombre que aparezca ahora que palabras como socialismo se ha desprestigiado tanto.

   Lo otro es el cumplimiento de su promesa más peligrosa, el aislacionismo. Por esta vieja política, volcados entre ellos y sobre ellos, el país casi se desgarró en una guerra civil. Por el aislacionismo corrieron el peligro de que el conflicto les mordiera el culo en la Primera Guerra Mundial, cuando la amenaza alemana llegó a coquetear con la idea de apoyar a México en una ofensiva de reconquista de los territorios que el coloso del Norte les quitó. Por aislacionismo, la Segunda Guerra Mundial los encontró sin ejércitos y en minusvalía militar, cuando la amenaza de los japoneses los golpeó por un lado, y el desarrollo tecnológico alemán, que soñaba con armas atómica en cabeza de cohetes, estaba en franco delirio. Ahora vuelven a cerrarse entre ellos, porque “la culpa de todo lo malo que le pasa a los norteamericanos es responsabilidad de los demás”. “No es él, es la junta”, dice la mamá cabrona. La experiencia, de la que nadie aprende nada, dice que nunca son tan frágiles, y peligrosos para ellos mismos, como cuando caen en eso. Y en eso caen.

   En estos momentos se está dando un pulso increíble en el seno de la sociedad norteamericana, dos maneras de ver el mundo, y parece que no será una lucha silenciosa, si nos atenemos a las voces que gritan en las calles de la misma Washington. Por decretos, el señor Trump quiso prohibir la entrada a Estados Unidos de habitantes de siete naciones de mayoría musulmana, por el hecho de ser (probablemente) musulmanes. Es la razón, es el delito. No es que se sanciona a este o aquel, no, a todos porque tienen caras de musulmanes. Ligereza aberrante que se viene viendo desde hace mucho con gobernadores republicanos en la frontera de lo que otrora era México, donde prácticamente se podía detener a cualquiera por ser o parecer latino. Ahora les toca a estos, mañana a los demás. La medida, en sí, es una necedad. Con fronteras terrestres y marítimas prácticamente interminables, quien desee explícitamente entrar a joderlos, entrará fácilmente a joderlos, contando con las simpatías de quienes vean en estas represivas políticas fascistas una locura o un abuso, desconociendo que ayudan a gente peligrosa, mientras el resto del mundo cree que, efectivamente, son una nación de peligrosos maniáticos raciales.

   Esto no detendrá a quienes vayan con la firme determinación de hacerles daño, a lo sumo hacer más incómoda la entrada, ni hará nada por detener a ese chico al que levantaron creyendo que es su derecho divino tener un arma de fuego,  y que se convence de que puede salir a matar a quienes él considera son los responsables de su infelicidad. Como hace en este momento buena parte de la sociedad gringa, culpar de su desazón a los demás. El problema, el enemigo está siempre afuera, nunca dentro de sí como individuos o como nación, por lo tanto sólo serán medidas paliativas destinadas a aparentar que alguien está haciendo algo, o que algo cambiará cuando se actúa en base a falsas premisas. Claro, alguien podría alegar que estas son tonterías, que ellos tienen todo el derecho del mundo a techar su patio para protegerse, delimitando la inmigración… Tal vez si eso lo hubieran pensado, y decidido, los habitantes originales de territorio cuando los peregrinos llegaron, acabando hasta con el último, tal vez la historia habría sido otra. O si los mexicanos hubieran contado con una unidad mejor cuando se lanzaron sobre sus territorios para arrebatárselos. Lo que creo es que la sociedad norteamericana se cierra, cuando debe justificarse ante sí misma, bajo la bandera de la vieja ley del embudo, lo grandote para mí, lo pequeño para ti. Está bien cuando invado, arrebato y aniquilo para mantener lo pillado, es mi derecho, pero los otros no pueden contar con tal prerrogativa. Y también es admisible, abuso porque puedo, no quiero que a mí me hagan eso; lo inamisible es querer venderlo como algo moralmente aceptable.

   En fin, eso es historia vieja de viejos bucaneros que luego se creen con derechos sobre lo pillado. Volviendo al señor Trump, este veto, por decreto, de siete nacionalidades, ha encontrado una respuesta jurídica. Tribunales se opusieron a la medida, por inconstitucional e ilegal (sostienen), siendo respondidos por el chantaje-amenaza del señor Trump, que al próximo atentado o desastre que ocurra en suelo norteamericano, ellos deberán responsabilizarse. Ahora acudirá a la Corte Suprema, la batalla entre personalismo y derechos fundamentales se dará en esa instancia.

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   Esto provoca el primer problema legal, cuyo resultado, a la larga, creará peligrosos precedentes. Si la potestad presidencial se ve de hecho en minusvalía constitucional, y se convence la mayor cantidad posible de votantes en dudar de la salud mental del sujeto, no es que parece loco, sino que actúa como un delirante maniático (al verlo, aquí piensan en Hugo Rafael Chávez Frías; por el poder que cree tener, más bien se me parece a Adolfo Hitler), quedará amarrado por unas instituciones que tendrán que auto protegerse, como a la sociedad norteamericana misma, echando para atrás todo lo que pida. Si a los tribunales se les dobla el brazo se perderá todo sentido de control, y hasta de democracia. Todo contrapeso jurídico. Y lo excepcional, degradante, segregacionista puede instalarse. Cualquier medida, por absurda que sea, para “controlar el peligro”. Como que todo musulmán en suelo americano use una media luna bordada en sus ropas, y los latinos quien sabe qué, para que se sepa que son de esas nacionalidades, quiénes son y dónde están por si hace falta llevárselos a todos en una sola redada; delimitándoseles ciertas actividades, creándose para ellos una legalidad especial. Como lo ocurrido en la Alemania nazi, también con decretos que no encontraron un veto jurídico.

   Juega duro el señor Donald Trump, quien, lamentable es pensarlo, parece que no bromeaba a ser tremendo cuando enumeraba la lista de tropelías que pensaba cometer contra la gente que le disgusta; como cuando el difunto Chávez nos decía que su idea era hundir a Venezuela como hundida estaba Cuba, y no le queríamos creer. Lo sostuve muchas veces, no es lo mismo para Latinoamérica tratar con una mujer como la señora Clinton, quien gobernó la vez pasada tras la fachada del marido (cosa que se quiso olvidar convenientemente, la gente superficial no sólo está en Latinoamérica, que eso sirva de consuelo para quienes viven pendiente de lo que hacen o no los “malditos gringos” a los que consideran superhombres), que un sujeto que dijo claramente que, a él, los latinos le huelen mal. No fue por mañoso o disimulado que ahora nos encontramos con esto. Y este punto lo sostengo por los latinos que votaron por él aunque él les dijo claramente lo que pensaba de ellos. Para entender cabalmente lo ocurrido, la entrega de una gente a la que prácticamente se le insultó en sus caras, hay que moverse en el mundo de la siquiatría, en los juegos de dominantes y sumisos, pero eso ya no es asunto mío.

   Sé que estas tonterías no las lee nadie, sospecho que ni la gente que pasa para ver otras partes del blog, pero si yo fuera uno de esos jueces a quien Donald Trump intenta silenciar y someter con aquello de que si ocurre un atentado la responsabilidad será de los jueces, yo le respondería haga su maldito trabajo para que no ocurra, y si cree que no puede hacerlo, o sabe que no puede hacerlo, y ocurre porque no pudo prevenirlo dentro de las leyes, entonces váyase para el carajo, ahora, y que otro que si pueda intente gobernar. No necesariamente con esas palabras, claro. Señalar el deber de otros mientras no se cumple con el trabajo propio, ni se sirve para un comino, es una característica desagradable de este tipo de sujetos, allí estaba el difunto Chávez, están Nicolás Maduro Moros y su gente. Hablan y hablan, responsabilizan a otros y persiguen gente por eso; pero lo que tienen que hacer, ah, no, eso sí les resulta muy difícil.

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   Dicen que el gobierno venezolano anda tanteando para ver si los reciben en la nueva corte imperial, pero un tipo que les ha salido con desplantes a sujetos con verdadero poder, que no son sólo payasos armados con pistolas baratas, no creo que tengan mejor suerte. Y menos ahora que dicen que si habla, y se entiende, con el señor Mariano Rajoy, líder español al que el desgobierno de aquí odia porque les tacha de dictadores. Aparentemente a los españoles les inquieta el rumbo que pueda tomar la política externa norteamericana de cara al continente. En dos platos, aún a ellos como que les horroriza la manera en la cual están siendo tratados México en particular y los latinos en general. No creo que el régimen caraqueño, sujeto a los mandatos de La Habana, logre nada por esos lados, y menos ahora que estalla el escándalo de los implicados en actos de terrorismo, de nacionalidades iraníes y sudanesas, que intentan entrar allá, por el Canadá, con pasaportes venezolanos, de los tiempos de aquella locura cuando Hugo Rafael Chávez Frías cedulaba gente a la lata porque le decían que iban a votar por él, sin escuchar a quienes hablaban del peligro de darle pasaporte a sujetos con antecedentes criminales. Ahora revienta esto, ya escucharemos en Caracas como se desentienden de eso, con ese viejo descaro y desvergüenza al que llaman “actuar a la socialista”.

   Veremos en qué termina este berenjenal en la cual se metió otra sociedad irresponsable. Como los ya citados Hitler y Chávez Frías, el señor Trump comienza peleándose con todo el mundo, dentro y fuera de su país, desafiando a todos porque ganó unas elecciones de segundo grado y piensa que realmente tiene el poder de hacer y deshacerlo todo. Las evidencias de la historia auguran su derrota. Pero no es él un payaso como el “líder de Sabaneta”, por el cargo que ocupa en la nación más poderosa del planeta puede hacer tanto daño como hizo el demente nazi. Aparentemente nada se aprendió, en el mundo, del desastre en Venezuela, como no se aprendió nada de lo ocurrido en la Alemania de los treinta del siglo pasado. Tal vez, un ejemplo más mediático, y fresco, sirva para algo.

Y LLEGO EL CARNAVAL

Julio César.

EL INDULTO A EDWARD SNOWDEN

enero 16, 2017

LA DERECHA Y LA IZQUIERDA EN EL DIALOGO

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   Escúchelo, señor Obama…

   Todavía el cuerpo no se enfría y ya los convidados al sepelio desmantelan la casa del difunto, incluso sacándole la frazada que cubre los restos mortales. Desde la semana pasada los republicanos pretenden tumbar la reforma sanitaria que esgrimió como bandera el primer negro electro presidente de los Estados Unidos, cuando este todavía no abandona la Casa Blanca, oficialmente, algo que no ocurrirá hasta  el día 20 de este mes.

   Si, Barack Obama no ha salido aún y ya los republicanos han decidido borrarlo de la historia. Esperemos que tal afán, casi retaliativo, sea por diferencias ideológicas y no por negro, ya que entonces estaríamos en presencia de un verdadero desastre, uno que se sospecha por las declaraciones y actuaciones espasmódicas del señor Donald Trump. Esperemos que, como tantos y tantos políticos, este señor ladre más de lo que muerda. Por lo pronto, y para angustia de gente que conozco por opiniones en las redes, parece que no se lanzará contra Israel o los judíos (se les tiene un miedo muy exagerado, en mi opinión, a este pequeño grupo humano). Aparentemente el señor Trump, cuanta con muchos amigos dentro de este grupo étnico, lo que sería la segunda cosa suya que me hace reír por el chasco que causa en tantos. Pero son inquietantes las señales lanzadas de lo que puede ser su gestión, comenzando por lo del candidato a Fiscal General.

   Pero no era a lo que quería referirme. En la televisión anuncian una película sobre la vida del famoso agente de inteligencia norteamericana que les echó el pajón mundial denunciando la vieja, repulsiva y peligrosa maña de vigilar a otros para ver qué hacen, y con quién, para tener algo con que chantajearles. Claro, lo ponían como que era una guerra de contrainteligencia para vigilar potenciales enemigos norteamericanos, lo que no impide los atentados en todas partes del mundo (seguramente coordinados con tambores o señales de humo, si hemos de interpretar la inutilidad de los centros de inteligencia), ni matanzas internas en suelo americano. Para nada de eso ha servido (o, digo yo, quién sabe si de puertas adentro si paran tres o cuatro veces más de esas amenazas, ¿pero cómo saberlo si todo es secreto y tan sólo se ven las debilidades, fallas y chapucerías?), pero sí sirven para saber de las fortalezas y debilidades de políticos, militares, empresarios y gente de interés en el día a día del mundo. De todo aquello que podría servir a políticos, militares y señores de la inteligencia norteamericanos para granjearse un imperio personal; un pequeño grupo beneficiado en lo individual en contra de una cantidad mayor que si sufre por los atentados y la violencia domestica.

   Ser expuestos es lo que no le perdona el estado norteamericano al señor Edward Snowden, contra el cual se ha utilizado el título de traidor, como en el pasado se utilizó contra gente que creyó peligroso que una sola potencia tuviera armas atómicas, o que, aún siendo germanos, gente de esa nación creyera que era peligroso que los nazis ganaran, o aquellos militares y periodistas que le quitaron de encima la cobija del patrioterismo barato a las cosas terribles que ocurrían en Vietnam. Todos eran traidores, según conviene al poder, como lo eran las partisanos que se alzaron contra el rey Jorge, en ese mismo territorio casi trescientos años antes. Cada vez que un estado pierde el rumbo, y abusa, hay una justificación para ese abuso, (se tuvo que hacer porque…), y una condena hacia quienes lo denuncian. Ha pasado, pasa, y seguramente continuará. Al poder, para decidir que es “correcto o no”, llega quienes trafican y manipulan con información, sean intereses militares o económicos, o de la vida privada, teniéndose que cuidar luego de que otros no lo sepan y persiguiendo a los “infractores” a esa regla. Así un hombre de la KGB, guardián de secretos, termina como dueño de la nueva Rusia. Nada nuevo, tan sólo un círculo vicioso.

   Personalmente considero que ese señor, Edward Snowden, hizo lo debido, aunque se diga que debilitó a su país, que lo expuso, que si el pato, que si la guacharaca. Vio algo que consideró que no estaba bien, tan es así que ni el senado norteamericano lo sabía, y lo denunció. Hay diferencias vitales entre las obligaciones contractuales y las morales. Lo que está mal, está mal, y punto. Dejar hacer, dejar pasar, “seguir órdenes”, eso ha sumido al mundo una y otra vez en desastres, lo difícil es pararse y decir “no, esto no está bien y no debe continuar”.

   Pues, leyendo sobre la cinta, que será protagonizada por ese joven que es tan sangrino, Joseph Gordon-Levitt (el “Robin”, en “Batman, el caballero de la noche asciende”), este le pedía al presidente Obama que, antes de dejar la Casa Blanca, “perdonara”, indultara a Snowden, quien aún se encuentra refugiado en Rusia, para que pudiera volver a su país con su gente. Debe ser duro vivir así. Personalmente me parece que la vida en Venezuela se ha convertido en un verdadero vía crucis, una tortura, pero no me imagino teniendo que abandonar mi casa, a mis familiares y amigos para tener que comenzar en otra parte; lo que para otros será una emocionante aventura de vida (cruzar los mares, ir al Oeste, penetrar en la selva), a mí me parece terrible. Y en el caso de este señor, ni siquiera fue porque quiso, tuvo qué.

   Sin embargo, no hay muchas esperanzas de que se le indulte; comentando sobre este caso, a finales del año pasado, el mismo Obama sostuvo en unas declaraciones, a un semanario, que Snowden había sacado a la luz, con sus revelaciones, “preocupaciones legítimas”, pero consideró que no puede indultarle. Es una pena, habría sido lo decente. No explicó el por qué, pero tal vez la causa deba buscarse en la razón que priva para que gente que evadió el reclutamiento cuando Vietnam, aún sea esperada para que responda legalmente. Indultar a Snowden podría “entusiasmar” a otros a dejar al descubierto pantanales peores, de los que el pueblo norteamericano y el mundo no se deben enterar. El sistema, justo o no, se protege de cualquiera que le cuestione, a la población sólo le queda someterse o ser señalado de esto y aquello, y perseguido. Y eso pasa en todas partes del mundo, especialmente si se recurre al manido argumento de la “seguridad nacional”.

   Esperaremos la película para ver qué tal, así sabremos más del hombre y de su misión. Aunque, claro, con reservas. Me agrada, dentro de límites, el trabajo del director Oliver Stone, quien hace de su manera de pensar un apostolado, pero de frente, uno sabe que muchas veces ni siquiera intenta ser veraz, tan sólo “denunciar”, sin embargo es ameno, y algo de realidad habrá. Recuerdo la maravillosa película JFK, donde insinuaba que una de las razones del asesinato era para incrementar la presencia militar en Vietnam, para beneficio de la maquinaria bélica, olvidando que fue, precisamente Kennedy, quien incrementó en casi un quinientos por ciento la presencia de “asesores militares” en Vietnam en su momento. Esas cosas no se señalan porque no quedan bien con el cuadro que se quiere presentar. Por lo tanto, el cuadro puede no ser exacto.

   Vamos, señor Obama, van a borrar de la historia buena parte de su legado social, político y militar, haga algo distinto, seas valiente y generoso, indulte a alguien antes de las pascuas.

EL FASCISMO DE DONALD TRUMP

Julio César.

LA DERECHA Y LA IZQUIERDA EN EL DIALOGO

enero 11, 2017

FEBRERO EN VENEZUELA

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   “Conversemos, mi amigo”; seré, para variar, desagradable…

   Siempre le digo a la gente con la que hablo de esto, gente muy molesta porque fulano fue a un dialogo con un gobierno ladrón y tramposo en lugar de hacer esto o aquello (pocas veces “voy a hacer esto”, o “haré aquello”), que dialogar nunca está de más. Es el mejor camino a transitar cuando los conflictos trancan el juego y las situaciones se deterioran notablemente, aunque no sea el único camino. Hablando de entiende la gente y se puede llegar a un acuerdo para salir de un problema, sin caer en una guerra civil como pasó en tantas naciones africanas a la dejada del poder colonial, y aún, en pleno atardecer de la Primavera Árabe, o tiene que ser intervenida, y controlada, por otros grupos que entienden que los nativos son “demasiado idiotas como para manejar sus vidas… y sus recursos”. Los ejemplos están tan a la vista, que no necesitan comentarios extra.

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   Dialogando, conversando, reuniéndose todos, España pasó de la dictadura franquista a la era democrática, en Sudáfrica fue posible compaginar un régimen aberrante en su naturaleza con aquella mayoría que padeció del oprobio, y más cerca, en Chile, un dictador militar dio pasó a elecciones donde fueron derrotados electoralmente, entregando el poder. Sin fracturarse, sin guerras, sin intervenciones, esas naciones pudieron salir de una pesadilla (aunque el costo de la noche antes del amanecer fuera tan alto). ¿Qué pasó en esos casos y qué ocurre aquí? Venezuela sufre una doble maldición, el régimen autocrático, aunque ladrón e incompetente, es represivo y de tendencia de izquierda; segundo, el país, polarizado, no cayó en fracciones como demócratas y anti demócratas, sino una banda usufructuando todos los privilegios, o incluso comer tres veces al día y tener con qué atenderse un dolor de cabeza, y una gran mayoría que no puede, pero que no entiende por qué pasa esto, y por lo tanto no puede resolverlo. Ignorancia. Los problemas son la tendencia de izquierda por un lado, y la incapacidad de entender el problema, por el otro.

   Me explico, porque esto a veces resulta confuso. En España, el franquismo fue una represivas dictadura de derecha, de las conservadoras; en Sudáfrica, el brutal régimen era racista, fundamentado en “derechos de supremacía”, y ningún régimen así es revolucionario (como no lo fue la esclavitud, la segregación racial norteamericana o el nazismo alemán), estos siempre tienen una base de estabilidad conservadora, “las cosas son así porque así son; Dios lo quiso”; y Augusto Pinochet no necesita ni presentación, con sus militares, pensando que la izquierda llevaba al país al desastre, dio un golpe de estado, de derecha (por lo que fue condenado continentalmente como dictador; Fidel Castro, que tumbó a un tirano para montar su propia dictadura, que mató muchísima más gente, y fue más brutal, era “un comandante revolucionario” porque venía de la izquierda, ¿ya se nota hacia donde corren las aguas?). Cuando el mundo cambió, y las condiciones ya no eran las mismas, esos regímenes se debilitaron y debieron dar paso a otras tendencias. Con Franco, fue la edad; en Sudáfrica, el fin de la Guerra Fría garantizaba que Oriente y Occidente no continuaran calándose ese infernal régimen de abusos; y en Chile llegaba una nueva generación de chilenos para quienes la dictadura era sencillamente impresentable. Pero esto sólo pasó con régimen conservadores, de derecha…

   En Corea del Norte, bajo la  coartada de un comunismo que nunca fue, se instaló una vitalicia dinastía de locos, a la gente jamás se le dio la oportunidad de intentar otra manera de vivir; por no hablar de la brutal y dilatada dictadura castrista que ha tenido a Cuba pasando trabajo durante largos períodos de tiempo (como ahora que Venezuela, arruinada por una izquierda rapiñera e inepta, no puede seguir manteniéndolos), pero se aferran al poder con dientes y uñas. Lo que pasa en Venezuela, después de vivir una era democrática donde el ganador de las elecciones era reconocido (Raúl Leoni diciendo que si los copeyanos ganaban por un solo voto, él entregaría; la era democrática reconociendo el triunfo de Hugo Chávez cuando este no tenía representantes ante el ente electoral ni en muchas mesas de votación), ahora se le impide a la gente que se manifieste electoralmente sobre lo que sea, porque se oponen a dejar ese poder que creen les pertenece. Es la diferencia entre la derecha y la izquierda, y eso molesta a los eternos habladores de paja que gritan “macartismo, macartismo”, olvidando que este era el hijo chiquito del “estalinismo”, pero es una realidad.

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   Acercándose al fin de su vida, Franco pareció entender que intentar continuar más allá de él podría sumir a España en otra guerra civil, a lo que no se arriesgó porque España estaba primero; en Sudáfrica, un hombre blanco, Frederik de Klerk, entiende que el régimen debe caer, pacíficamente, y llama a elecciones después de liberar de la injusta prisión a Nelson Mandela, presentándose él mismo como candidato para validar el hecho, perdiendo y entregando, y temiendo una cruenta revuelta que terminara en un baño de sangre como asoló a otros pueblos a la partida del poder colonial y la caída del tirano de turno, Mandela, renunciando a su rencor y hasta a su justo deseo de retaliación, comprendió que Sudáfrica era mucho más importante que su venganza personal. Igual ocurriría en Chile, una nación que se abría al cambio de era, con una economía duramente reparada y una clase social más consiente de todo lo que le costó, todo lo que pagaron por ello. ¿Imagina alguien, por un momento siquiera, a los dementes que controlan Corea del Norte, a los Castro o a un gobierno revolucionario en Caracas pensando primero en sus países o el bien de su gente a pesar de las evidencias del mal que han causado en el día a día de esos pueblos? Estos enfermos mentales, para quienes el poder es una droga no pueden, si quiera, imaginar que el problema son ellos, no el mundo. También de esto padecieron otros dementes famosos, la vocación de poder por el poder mismo, como Mussolini, Hitler, Gadafi, Idi Amín y tantos otros.

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   Obviamente este paso al lado no lo dieron esos regímenes conservadores por la bondad de sus corazones. “Sí, me voy, pero no me persigan, ni a mis hijos”; se fueron intentando, en medio de lo posible, conservar lo que consiguieron, lícito o no, para que no les fuera expropiado, como intentan negociar los Castro ahora, y pretendía la narco guerrilla colombiana hasta que la gente les dijo que “no”, así no, y Juan Manuel Santos y el entramado político actual, incluso la Corte Suprema de Justicia, decidieron que a la gente no se le volvería a preguntar nada, tan democráticos ellos (ya pagarán más tarde el costo). Y era lógico, unos querían asegurarse, no poca cosa, la sobrevivencia física, “me voy pero me dejas tranquilo”, los otros deseaban salir de eso, aceptando, confiando en cazarlos más adelante, cosa que en España y Chile, por ejemplo, se dificulta porque la tendencia a mirar hacia atrás, y los escándalos políticos de la gente de ahora (dígame en España, por Dios), hace que muchos vean que esto no valió, a la larga, la pena.

   Cosa absurda, un mal régimen que puede ser sustituido es mil veces preferible, así sea por otro igual de malo, sorprendiéndonos, que una gente ladrona, incompetente y represiva que dice que no se va porque no le da la gana y quien se queje, lleva palo, teniéndose la completa certeza de que todo lo que hacen es para peor. Y esos pueblos decidieron dar el paso, pañuelos en la nazis, pero pensando en el futuro. Los deseos de unos pocos, aunque importantes e importante, no pueden superponerse a la necesidad de las mayorías, en este caso la libertad de sus modos de vida. Lección que, aunque parece lógica y obvia, no todo el mundo puede entenderlo. La familia de Mandela, por ejemplo, se desbarata porque estos no pudieron entender que no llegara persiguiendo y encarcelando al opresor blanco. El mundo es así, afortunadamente, en ese caso, privó la inteligencia, sensatez y grandeza de espíritu de todo un señor, al que importaba más el sueño de una nación real, una nación al fin para la gente negra, que encarcelar a sus antiguos carceleros. Cuesta, ¿verdad?, entenderlo.

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   Con Cuba no pasó esto, los cubanos no quisieron, o no pudieron, dar ese paso, y esa nación continúa partida en dos, un pedazo en las Antillas, otro en Miami, añorándose pero condenados a no encontrarse. Faltó grandeza, o cariño hacía la isla. No del viejo y sanguinario dictador, él y su grupito controlador de poderes, beneficios y prebendas no tienen por qué sentir nada por la tierra que explotan, o su gente, faltó del resto. Caída la Unión Soviética, derrumbándose el mundo comunista, Europa del Este se sacudió ese muerto que tanto pesaba. Si la misma Rusia, con su Moscú, estaba arruinada y la gente vivía con la boleta de racionamiento, el resto del grupo padecía aquello desde mucho antes y por más tiempo, fuera de la imposición física de ideas con las cuales no comulgaban. Y, siendo totalmente sinceros, naciones como Polonia, Hungría, Checoslovaquia, y las del báltico, Lituania, Estonia y el resto, se sentían vejadas, invadidas. Mucho tiempo vivieron bajo una bota de hierro, la cual, al debilitarse, propuso un pacto, muchos regímenes liberaron presos, dieron libertades casi democráticas y finalmente dejaron a cada nación elegir su rumbo, presentándose ellos como “partido comunista”, siendo derrotados. Y el mundo continuó su marcha en las antiguas ex republicas del bloque. Cosa que no ocurriría en Yugoslavia, donde cada facción, especialmente los serbios, deseaban mantener el sistema pero con ellos como única cabeza de grupo. Ese pacto con el pasado, que hizo el resto, que no significó impunidad total, permitió que Europa del Este, caída la Rusia socialista, continuara. Otro tanto haría Vietnam. Esto no pudo hacerse con Cuba.

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   Terminado el financiamiento soviético, y la “garantía” de que les tenían detrás para impedir invasiones y golpes, al régimen castrista sólo le faltaba el que alguien se acercara y negociara el cambio de régimen, como lo intentan desde hace dos años, con Europa y el Vaticano. En el fondo pretenden escapar con lo acumulado y que no se les persiga ni a ellos ni a los hijos, lo usual en este tipo de situaciones, como pueden atestiguar cualquiera desde esa Europa del Este, a la España post Franco, pasando por Sudáfrica y la nación chilena. Ese era el momento, pero aquí se juntaron el hambre con las ganas de comer. La diáspora cubana en Miami, no lo permitió, su rabia era más fuerte que el sentido común, histórico y hasta afectivo para una pequeña isla-nación llamada Cuba, de la que un día tuvieron que escapar de la manera más difícil. Querían ver colgando patas arriba a los Castro y a su gente, militares, artistas, deportistas, todo los que vivieron bien exportando la ficción de una revolución montada sobre una población semi cautiva (Dios, cómo detesto a Silvio Rodríguez). “Si, queremos Cuba, pero eso es secundario, eso viene después, lo importante es cobrar las deudas históricas reales, el agravio, las persecuciones, las torturas y asesinatos de una feroz dictadura disfrazada de revolución; primero lo mío”, ese era el primer clavo del ataúd. No desdeñado, por supuesto, esa gente ha sufrido tres veces más en tiempo que lo que hemos padecido en Venezuela, se entiende… pero en verdad no lo justifico.

   A eso se sumó la intransigencia norteamericana, que pensó “muerto el perro (el bloque soviético), se acababa la rabia (el comunismo cubano)”. Esta pequeña isla, en el continente, fue el único bastión hemisférico que se les atragantó en la garganta, y para con Cuba no habría ningún trato como no fuera la claudicación incondicional. Con ellos privó lo que con Vietnam, los gringos jamás perdonaron ni olvidaron esa derrota. Hubo que esperar la llegada de Bill Clinton para que Vietnam se contara nuevamente entre las democracias competitivas, como hubo que espera por él para que se hiciera algo con el genocidio en la ex Yugoslavia (por eso me agrada esta gente, los Clinton). De esta manera, unos esperando venganza, los otros ver el derrumbe del rival, verle llegar sombrero en mano mendigando ayuda, Cuba pasó años terribles, dado que las dictaduras socialista sólo producen propaganda, y paja (y riquezas para los camaradas), no bienes y servicios, no digamos ya fortuna para los pueblos que lo padecen. Sin embargo, subestimaron, unos y otros, la capacidad de proxenetismo de los Castro; estos encontraron otro mecenas, otra minita que explotaron de manera cruel y desconsiderada (llevaron a la muerte a la ficha utilizada, sin que les importara, sin sentir compasión o algo de lástima), la Venezuela en manos de Hugo Rafael Chávez Frías, un señor lleno de complejos y limitaciones que fueron explotados por el viejo zorro.

   No es hasta ahora, que arruinada completamente Venezuela por la receta político-social-económica de la izquierda, que Cuba vuelve a vivir esos momentos terribles, teniendo que mirar hacia Occidente en busca de un acuerdo, pero frenándose porque todavía no consiguen las “condiciones especiales” para entregar el coroto. Y todo queda así, en tablas, hasta que algo se garantice, quién sabe exactamente cuándo, únicamente midiéndose en el número de cubanos que padece la situación en la isla, o hasta que esta se vea sacudida por una violenta revuelta, medida entonces en muertos cubanos encerrados en la isla. Porque faltó visión para asegura primero su destino, su posible futuro, dedicándose luego a cazar a quien se deba cazar, porque la gente en Miami se podría molestar si se hacía de otra manera. Un problema que debió terminar a mediados de los noventa del siglo pasado, sigue allí. Eso sí, siempre he visto con profundo desprecio a todos esos oportunistas que no pueden llegarse a un foro sin gritar pidiendo el fin del bloqueo cubano, pero no la culminación de la brutal dictadura. Gente ruin y despreciable.

   Enfrentada Venezuela a la misma disyuntiva, un país arruinado que pasa hambre, con gente todavía creyéndole pendejadas a un grupo de habladores que no sirven para nada (pobres almas que mueren de hambre, por falta de medicinas o a manos de la inseguridad, pero que no pueden hacer una relación entre esa situación y aquellos que llevan casi veinte años metiéndole las manos a la botija de la nación; lo dijo Simón Bolívar, un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción), un enorme grupo que si se opone grita, con espuma en la boca, que no se puede aceptar menos que el linchamiento de este y aquel, que cualquier otra solución que se negocie, o dialogue, es traición, bandidismo o verraquearía. Así el juego se tranca también para los venezolanos que esperan salir de esto, y aquellos que cometen la ingenuidad de intentar destrancarlo, de buena fe, son satanizados por unos y otros, empeñados como están en moverse y moverse para que todo siga exactamente en el mismo lugar.

   En Venezuela hay gente que sabe que tiene muy serias y graves cuentas por pagar, las grandes fortunas levantadas a la sombra del robo sistemático al Banco Central de Venezuela, las reservas internacionales y lo que entró por excedente de los precios petroleros; están los narco poderes que han dejado que ese morbo de violencia y vicio se instale en medio de nuestra sociedad; individualidades como los que se han dejado llamar Fiscal General de la República, Contralor General de la República, Defensor del Pueblo, ministros de Salud, ministros de Alimentación, ministros de Justicia, ministros de la Seguridad, el Tribunal Supremo de Justicia (nido de todos los vicios de la enferma república), las cuentas de estas personas son aún más grave que el robo del dinero, que nadie duda también tengan las patas metidas en eso, o que el mismo narcotráfico, el cual es protegido con cero investigaciones; no, sus culpas son de sangre, porque con sus actuaciones han permitió que el hambre, la falta de insumos médicos y medicinas, y una violencia desatada e impune cobre la vida de miles y miles de venezolanos al año. Si, de miles.

   Esa gente, con nombres y apellidos, saben que tienen mucho por lo cual responder, y se atrincheran en una posición cerrada, esperan que el régimen castrista arregle algo para ver si van en el mismo combo, capaces como son de pactar una bajada del tigre si, como pretendía la narco guerrilla colombiana, no tienen que responder por sus crímenes, mucho menos entregar lo guardado. Y es de lógica que la gente decente, la que ha padecido el ultraje, la humillación, las persecuciones en la carne, el hambre, la rabia e impotencia por el familiar que perece por falta de medicinas o a manos de un malandro, sólo se conforme con verles colgar del cuello. Es lógico, repito, pero no estrictamente realista, porque mientras pasa una cosa u otra, que se arreglen con el mundo afuera y se vayan sin que se les persiga, o un baño de sangre termina resolviendo el asunto a lo interno, con una intervención internacional que “garantice” estabilidad, terminando Venezuela como un país ocupado (no dudo que existan quienes crean que les harán el trabajo de limpiar el terreno para luego devolvérselos), pueden pasar muchas cosas, incluso transcurrir más años de sufrimientos para quienes ni creen pendejadas de un régimen hablador, ni pueden hacer otra cosa como no sea sentir rabia, cacerolear, marchar y votar en contra de ellos, teniendo que perder horas y horas en una cola para llevar comida a su familia en lugar de estar sitiando Miraflores.

   Lo ideal sería salir primero de la pesadilla, del desorden, la improvisación, la piratería de una gente que no sabe ni limpiarse bien el rabo, como han demostrado hasta la saciedad. Lo primero sería pensar en Venezuela, como un todo, una nación que pasó por una experiencia terrible, una violación sistemática, pero que puede recuperarse, sanar, continuar y, eventualmente, ser nuevamente feliz. Pero, para eso, repito, hay que pensar en Venezuela y luego en el deseo de cada quien, por muy justificado que sea, o crea cada uno que es. O se resuelve como en Sudáfrica o Chile, por ejemplo, o vivimos en la eterna rabia de los cubanos en el exilio o los apresados en la isla. Que nos pase como en Libia, o lo que ocurre en Siria, ni el más trastornado puede desearlo.

EL INDULTO A EDWARD SNOWDEN

Julio César.

NOTA: Quedó un punto flaco, ¿no puede un personaje de izquierda, un verdadero sujeto de izquierda, comportarse con responsabilidad histórica y humana? Después de todo, el bloque soviético cayó sin excesivos actos represivos. Pero esto ya me quedó muy largo, ese punto lo tocaré mañana. O pasado.

TERROR EN LA DISCOTECA

enero 6, 2017

FEBRERO EN VENEZUELA

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   Seré desagradable…

   Madrugada del primero de enero de 2017, una discoteca en Estambul, con casi quinientas almas celebrando la llegada del año nuevo, un sujeto entra con armas y dispara contra la multitud, matando a casi cuarenta personas e hiriendo a más de sesenta. Un grupo radical, el mal llamado Estado Islámico, reclama para sí, como si de una gran vaina se tratara, la autoría del hecho. Que desgracia que en un mundo de por sí difícil para sus habitantes, por asuntos tales como las enfermedades, las muertes naturales o las accidentales de seres queridos o uno mismo, con la vejez que viene cargada de incomodidades, desafíos y males, fuera de los inconvenientes como perder el empleo, un rayo cayendo sobre una casa y quemándola, un carro con frenos que fallan, o una corriente marina que sorprende y arrastra a alguien a la muerte, se sumen los malditos terroristas con sus bombas, con rifles o sus aires de “mártires suicidas” en nombre de esto o aquello. Para mortificación de la gente que tan sólo quiere vivir su vida lo mejor posible, generalmente sin perjudicar a otros en el proceso.

   Lo pasado en Turquía, que no es una nación gobernada por uno de mis regímenes favoritos**, fue terrible, porque alguien disparó y asesinó a una gente que nada tenía que ver con él o las cosas que pensaba. ¿Por la posición de su gobierno?, ¿por qué carrizo no corrió hacia estos para matarles?, ¿acaso cree que en verdad a ciertos sujetos, como Putin, por ejemplo, les importa lo que les pase a otros mientras puedan continuar sus modus vivendi? Como sea, el principio de año del mundo se llenó de dolor y muerte por culpa de un pobre infeliz que ni siquiera entiende lo que hace. En sus mentes trastornadas, estos desdichados cierran los ojos a lo que fue la vida de Mahoma, pero quieren matar en su nombre. Si en verdad esa pobre excusa de ser humano deseaba hacer que atrajera la “mirada” de Alá y el Profeta, hubiera sido mejor que se rociara de gasolina, se prendiera candela y se hubiera muerto sin cargar con el pecado de su crimen, así tal vez habría tenido una oportunidad de llegar al paraíso prometido. Y de paso habría hecho una labor social: no jode, ni le estorba a los demás.

   No contentos con profanar y ensuciar el mensaje del Islam, eso que lo hizo grande, por tolerante e ilustrado, llegando hasta España, viven matando gente para satisfacción propia y a eso le llaman Guerra Santa. Grandes fortunas y recursos no son utilizados en universidades, educación y preparación (no, si todo el mundo es libre de pensar no obedecen como perros azuzados), tan sólo en armas. Este punto siempre me enfrenta a quienes alegan que no sé de qué hablo, pero es que los hechos son eso, cosas y personas que pasaron y ocurrieron, y están allí para ser vistos, estudiados y comprendidos, independientemente de las mil interpretaciones que se le quieran dar para acomodar el saco a cada ocasión. Ese régimen que castiga de manera terrible a las mujeres por el simple hecho de serlo, condenándolas no sólo a una obediencia esclavizante (con los castigos acorde), sino a invisibilizarse para que sus existencias no alteren ni ofendan a los hombres, contrasta con la vida del Profeta, el cual se confió y confió en dos mujeres que compartieron su vida, su segunda esposa y su hija, a quien hizo su heredera.

   No era Mahona un misógino miserable, temeroso de las féminas, por lo tanto decidido a destruirlas. Y fue el Islam un movimiento redentor que unificó y elevó de su condición a los mundos árabes, un credo tan paciente, tan tolerante, como he mencionado, que en el Califato de Córdova se vivió una edad de oro bajo el dominio musulmán, donde cristianos, judíos y musulmanes convivían en paz. Esa es la parte que quieren mocharle a la fe del desierto, porque no se compagina con lo que piensan y hacen los hacedores de violencia. Hombres crueles necesitaban fabricarse una religión cruel, y no vieron nada malo en escupir sobre la memoria del Profeta.

   Si, el Estado Islámico se vanagloria de sus “logros”, como en su momento lo hicieron otros movimientos que apelaron a la violencia y al terror, desde ETA al IRA, pasando por las narco FARC, igual destino le espera. No prosperará aquello que no logre convencer, y quienes matan tan fácilmente, y de maneras tan horribles, jamás podrán persuadir a una persona con dos dedos de frente que ellos lograrán crear un mundo justo, feliz. Mejor.

LA DERECHA Y LA IZQUIERDA EN EL DIALOGO

Julio César.

**Pobres sirios. No sus “lideres vitalicios”, me refiero a la gente común y corriente; bastante que han sufrido estos por unos “reyes” que no quieren soltar el coroto, y por estar entre los juegos geopolíticos de Rusia, Arabia Saudita, Occidente y Turquía, quienes no ven nada malo en dejar que decenas mueran diariamente mientras se acomodan en el tablero.

¿CLINTON? ¿TRUMP?, LOS SIMPSON SE PREOCUPAN

noviembre 3, 2016

FEBRERO EN VENEZUELA

   Casi treinta años y siguen tan actuales…

   No sé si me estoy montando una película de horror por las noticias que se tienen de las maneras de actuar del señor Donald Trump, pero siempre le creí un imbécil, un cretino, dada su forma de comportarse y actuar en esos horribles reality shows que tenía, especialmente por sus comentarios; pero hace añales cometí un error de juicio parecido al pensar qué sería del Perú, de ganar el señor Ollanta Humala. Cuestión de interés para con el país amigo de Venezuela, uno de los pocos que realmente nos ha tendido la mano en estos años de oscuridad para albergar, amparar y recibir exiliados y perseguidos del fascismo que nos desgobierna. Y, sin embargo, el hombre intentó mantener su independencia de criterios, moverse en su ambiente de izquierda, pero sin arrastrar al país a raros experimentos que han fracasado aún en el colosal gigante de nuestro subcontinente, Brasil, y la más europea de las naciones sudamericanas, Argentina. Bastante que se cuidó de llevar al Perú por ese lamentable camino… cosa que le costó todos los insultos del mundo. ¿Será el caso del señor Trump?, algo me dice que no.

   Hoy, apenas a días para las elecciones presidenciales norteamericanas, la gente sensata y consiente debe haber despertado con una profunda inquietud, aparentemente en señor Trump aventaja  a la señora Clinton en intensión de votos, por poco que eso signifique dado su extraño sistema electoral. Pero podría hacerse tendencia mientras el tiempo acaba. Imaginar que hay una realidad donde semejante sujeto pueda no sólo capitanear a la primera potencia mundial, sino conseguir los votos de minorías étnicas (¡de los latinos, por Dios!), y de la mayoría del electorado gringo, no sólo sorprende sino que deprime. Para que se vea que en todas partes se cometen insensateces, o que los problemas y la rabia muchas veces obligan a la gente a arrojarse desde una ventana. Independientemente de en dónde se viva.

  Como sea, la nota encontrada en el diario El Nacional, reproducida de otro periódico, uno argentino, La Nación, se refiere al ambiente pre electoral norteamericano, no tiene desperdicio y me gustó. Hablaban de una caricatura de Los Simpson donde, finalmente, Homero despeja la incógnita sobre por quién votará este noviembre. Y tratándose de los Simpson, siempre es un evento. Reproduzco, integra, la nota:

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Ni Homero quiere votar a Trump: Los Simpsons se meten en la campaña y le pegan al magnate | Foto La Nación

La serie más famosa de todos los tiempos mostró si está del lado de los demócratas o de los republicanos.

LA NACIÓN | ARGENTINA16 DE OCTUBRE 2016 – 06:13 PM

El país está dividido. A menos de un mes de las elecciones presidenciales, la batalla entre los candidatos Hillary Clinton y Donald Trump es lo único que importa en Estados Unidos. Y la serie animada más famosa de todos los tiempos no se quiso quedar afuera. Por eso, acaba de lanzar un video corto en el que deja ver de qué lado está: si del demócrata o del republicano.

La escena tiene lugar el día de la votación presidencial, que será el 8 de noviembre. Allí entra Homero para cumplir con su deber de ciudadano y comienza una charla con otro de los votantes que espera su turno.

Votante desconocido: Entonces, ¿a quién vas a votar?

Homero: Al candidato que se quedó con su marido sin importar lo que hizo. No al hombre que en verdad le gusta su hija.

Votante desconocido: Hey, a mí me gusta este tipo Trump. Buen hombre de negocios, nunca duerme, no paga sus impuestos, legalmente.

Homero: Eso es impresionante, pero yo no puedo dejar este país a alguien que se declaró en bancarrota seis veces. ¡Son dos veces más que yo!

Votante desconocido: Pero el hombre naranja, el construirá un muro para dejar a las reinas de la belleza bien lejos. Además, el tiene un plan para hacer Rusia grande de nuevo.

Y entonces Homero comienza a tirar de la cara de este ciudadano anónimo que tras un poco de esfuerzo se revela como Vladimir Putin, el presidente de Rusia, que se había infiltrado para dar su apoyo al millonario de Nueva York.

De todos modos, el abuelo de Bart y Lisa, que está como autoridad de mesa, asegura que el ruso se encuentra en la lista y que puede sufragar sin inconvenientes. Sin embargo, el que se queda fuera es Homero.

Mientras el esposo de Marge se queja porque no lo dejan entrar y votar, aparece en cuero y sobre un caballo (imitando una vieja imagen del presidente ruso que se hizo viral años tras) Putin y le dice que no se preocupe, que voto, que sus hackers se encargarán de todo y que Donald Trump ya está ganando por un 102 por ciento.

Con este video, Los Simpson se meten de lleno en la polémica campaña presidencial y en las noticias de los últimos días: la acusación de Clinton a Rusia por la filtración de discursos privados a empresas de Wall Street a través del portal WikiLeaks y los exabruptos de Trump.

http://www.el-nacional.com/GDA/Homero-quiere-Trumpi-Simpsoni-campana_0_940706015.html

……

   ¿No son geniales? Del primer cortó me reí una barbaridad en su momento, por los detalles de una personalidad totalmente anárquica e irracional como la de Homero, y la nada velada crítica a las elecciones electrónicas. Recuerdo que por allá, por el 2004 o 2005, cuando Hugo Rafael Chávez Frías enfrentaba un referéndum revocatorio, y la gente miraba con desconfianza las maquinitas que el Gobierno manejaba en manos de sus actores políticos representando papeles de “independientes”, de los cuales ahora uno fue nombrado magistrado del Tribunal Supremo de Justicia y el otro es el número tres dentro del organigrama del partido PSUV, Jimmy Carter encabezaba un grupo de veedores de buena voluntad, que santificó de impolutos aquellos comicios donde no se permitió la entrada a la sala de totalización a nadie de la Oposición, y que de cada cien urnas electorales sólo se abrió una para verificar la data con los resultados. Luego, enfrentando los demócratas a los republicanos en La Florida, Jimmy Carter gritaba que el voto electrónico era una estafa que se prestaba para lo que fuera, y lo dijo antes de que George Bush les derrotara. Dicen que está muy enfermo, el señor Carter… Y mejor lo dejo así.

   Como sea, ¿quién ganará esta carrera hacia la Casa Blanca? Hablar no de un empate, sino de un Trump ganador en las preferencias es insólito. Y da escalofrío. Quienes han leído algo de lo que escribo saben por quién me decanto y por qué, visto desde la óptica de un latinoamericano. Ojalá que los latinos que han nacido allá, y los que han tenido que emigrar para escapar de situaciones muy duras en sus tierras, pesen a la hora del conteo.

TERROR EN LA DISCOTECA

Julio César.