Archive for the ‘CON ALGO EN EL C…’ Category

ALGO NORMAL

diciembre 11, 2017

JUSTO… PERO CONCIENZUDO

   ¿Hay algo de malo en que un chico lo haga?

   Joven y vigoroso, atlético y saludable, tatuado porque sabe que eso gusta mucho cuando se quita la camisa o la franela, casi tanto como sus músculos que brillan con el sudor que lo cubre cuando se exige físicamente, así se exhibe nuestro amigo. Todo un estuche de monerías… que no teme entregarse entusiastamente a la autosatisfacción, gimiendo mientras se brinda placer, subiendo y bajando. ¿Puede haber algo más común y corriente, más natural, que un chico, con sus juguetes, masturbándose por las mañanas, todo caliente?

……

   Y cada chico lo hace a su manera… de la manera que le provoca. Con JUEGOS Y ARREGLOS PREVIOS

Julio César.

AMIGOS QUE SE MOLESTAN

agosto 6, 2017

JUSTO… PERO CONCIENZUDO

   Basta un descuido y…

   -¿Pero qué coño…? –ruge airadamente uno de sus amigos, compañero del equipo de boxeo, en medio de ese vestuario atestado, cálido y húmedo por el calor de todos ellos después de la práctica.

   Joder, ¡se había olvidado que llevaba la tanga y el tapón!, se dice casi desmayándose de la impresión. ¿Cómo pudo ser?, ahora todos sabrían su oscuro secreto, esos tipos a los que admiraba, con quienes se sentía bien practicando boxeo, y deseándolos un poco también. Se vuelve sobre un hombro, pálido y tembloroso para encontrar ocho pares de ojos, muy enojados, clavados en él.

   -Yo… yo… -comienza, pero calla ante la nalgada.

   -¿Cómo te atreves a hacer esto, marica egoísta? ¿Jugando a solas con tu agujero estando nosotros aquí para pasar un buen rato de sexo satisfaciéndotelo? Eres increíble. –y la nalgada se repite, juguetona y acariciante, junto a otra de un nuevo compañero que se acerca.- Eres un putito malo, así que entre todos vamos a darte bastante.

ALGO NORMAL

Julio César.

GOLOSOS

julio 30, 2017

JUSTO… PERO CONCIENZUDO

   Degustando el momento…

   Ya ni se queja, ni siquiera dice algo cuando el hombre entra en su cuarto, le baja el pijama y le abre como a una papaya a la que le mete lengua. Sólo le queda gemir y estremecerse, preguntarse cómo no dejó que pasara antes con algún amigo o conocido. Tal vez porque faltó eso, que le enseñara un fogoso y experimentado cuñado que en cuanto su hermana sale viene a continuar con los juegos amatorios. El sujeto parecía no cansarse de darle trabajo a la carne. Ni de saborearla, especialmente la joven y tierna.

AMIGOS QUE SE MOLESTAN

Julio César.

LA PRUEBA

julio 10, 2017

JUSTO… PERO CONCIENZUDO

   Siempre hay un tipo mirándoselo a un amigo…

   Cuando un sujeto se descuida y permite que otro se lo haga la primera vez, tal vez algo agotado por tanto ejercicio en el estadio, también caliente por eso, como por los ojos clavados en su trasero exhibido en un suspensorio mojado de sudor, se jode. Porque en cuanto esa lengua caliente recorra, azote y penetre, haciéndole gemir, y el otro diga “desátate, muchacho, déjate ir, siéntelo a fondo”, es porque ya lo sabe montado en la goma al alcance de su grueso bate.

GOLOSOS

Julio César.

JUSTO… PERO CONCIENZUDO

junio 6, 2017

EL INFIERNO DEL INDECISO

   Es lo menos que merecen…

   El jefe no pudo contener el asombro cuando dos de sus ingenieros llegaron, riendo, dando media vuelta y subiendo los faldones de sus sacos, preguntándole quién pensaba él que tenía mejor trasero. Pasada la sorpresa inicial, viéndoles tenderse un tanto hacia adelante, supo que la cosa iba en serio, y no sería el jefe si no supiera tomar cada asunto en sus manos en el momento justo. Agregando que así no podía juzgar, los hizo bajar sus ropas. Cosa que hicieron entre risitas. ¿Estarían algo ebrios o drogados?, se preguntó, sin importarle un carajo; tocó, palpó, les oyó contener el aliento y gemir, viéndose obligado, finalmente, a admitir:

   -Aún así no puedo decidirme, debo probar… -y esa lengua peleó pero logró entrar.

   Si, eran pruebas exigentes para comprobar quién tenía el mejor trasero, pero ni aún así estaba seguro. Esas pruebas podrían llevarle semanas… o meses.

LA PRUEBA

Julio César.

NATURALEZA PRIMIGENIA

marzo 26, 2017

EL INFIERNO DEL INDECISO

   Se sentía sexy cuando los complacía…

   Mientras oprime los labios y flexiona sus brazos, pulseando, tensándose, sintiéndolo totalmente, notando las poderosas sensaciones que despierta al abrir y llenar, sabe que se encamina a lo que sus yernos quieren. Empuja y gime, no puede contenerse, al paso de la rugosa superficie, y lo acepta como lo que es, una señal inequívoca de que su transformación va viento en popa. Enojado por una cosa u otra toda su vida, aún con su familia que tanto le quería, debieron llegar los maridos de sus hijas para aclararle qué era lo que le faltaba para sentirse completo, feliz. Oye el auto que llega y se emociona, siempre sabían cuando su mujer salía y venían para comprobar que hiciera la tarea. Le miraban y reían de su sonrisa avergonzaba mientras con el puño metía y sacaba el juguete de ocasión, como le indicaban que lo hiciera. Había algo oscuro, salvaje y sensual en la manera que les obedecía en lo que se les ocurría. Empuja y gime, enrojece cuando oye una risa tras la puerta cerrada y un quedo “parece que el suegro se entrena; debe estar listo para probar lo vivo”. Pero ya no importa, porque sabe que está en su naturaleza, así debió ser.

JUSTO… PERO CONCIENZUDO

Julio César.

ETERNO ENTRENAMIENTO

marzo 21, 2017

EL INFIERNO DEL INDECISO

   Sólo así se conseguía la superación.

   Aún se avergonzaba cuando uno de los amigos que había hecho en el gym, o los sólo conocidos, notaban su cambio; de serio ejecutivo bancario a esta criatura con un total afeitado íntimo, usando ahora hilos dentales rosados y últimamente los tapones, después de caer en manos del nuevo entrenador del establecimiento. Al que le decían Maestro, sin que se supiera, hasta ahora, muy bien por qué. Vana preocupación de un sujeto que aún no se libraba de sus limitaciones mentales (se creía un hombre todavía). Todos le decían que no debía apenarse, ni tenía que disimular lo que llevaba o el cómo se sentía. Que buscara lo que deseaba, aquello con lo que era feliz, así fuera a los pies de su hombre, el cual le gritaba delante de todos, se burlaba de su mendicidad, de su desesperado apego de vieja reina enamorada. Y era cierto, era lo que deseaba, por eso no dejaba de entrenar, por vergonzoso que fuera, no desde que el Maestro le dijera que o controlaba a dos de sus amigos a un tiempo en la próxima fiesta o todo se acababa. Desde ese momento no deja de practicar para estar a la altura de esa fiesta brava que se avecinaba.

NATURALEZA PRIMIGENIA

Julio César.

COMO UN PROFESIONAL

noviembre 13, 2016

EL INFIERNO DEL INDECISO

el-medico-sabe

   El doctor ya sabía lo que necesitaba…

   -Hey, ¿de dónde salió esto? Joder, ¡sólo me fui por cinco minutos! ¿Quién fue el perro? –se queja el urólogo cuando nota que ya alguien se le adelantó y se comió esa dulce cereza fresca, después de tanto que trabajó a punta de dedos y decir que no estaba mal sentir esos ricos cosquilleos; pero, en fin, también le gustaba la crema.- No importa, ya lo sabré. –pasa, y mete, la lengua.

ETERNO ENTRENAMIENTO

Julio César.

HOMBRES, MECANICA Y LA LLAVE NECESARIA

octubre 21, 2016

EL INFIERNO DEL INDECISO

la-llave-del-mecanico

   Parece que la necesitaba…

   Desde su dormitorio, Martina oye a su marido lanzando bufidos mientras le revisaba algo a la camioneta. Suspirando exasperada, se dice que jamás entenderá toda esa excitación de los hombres por meterle mano a un viejo cacharro. Por suerte no se asoma o habría entendido que a su marido, quien efectivamente revisaba el motor de su perola, en shorts y sin camisa, se le acercó el joven, robusto y masculino vecino, mecánico de profesión, ofreciéndole una mano, o una llave si la requería. Diciendo esto mientras se tocaba el paquete sobre el pantalón cuando al otro, de manera traidora pero inocente le mirara allí. Tendiéndose para tomar algo, en cuanto su shorts bajó, se dispuso a gritar, a pelear, pero el otro, hábilmente, demostrando que sabía, utilizó contra él su fría llave de buena circunferencia, arriba y abajo, moviéndola para aflojarle la masculinidad; y entre gemidos, alarmado y emocionado, sabía que la tenía tan flojita que ya le chorreaba, facilitando el trabajo de la lleve y lo que el otro deseara meterle luego y que ya, del pantalón ajustado,  se sacaba.

COMO UN PROFESIONAL

Julio César.

LA TRAMPA

octubre 7, 2016

EL INFIERNO DEL INDECISO

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   Vieja como el tiempo…

   Mientras gime y se estremece, vuelto mantequilla incapaz de oponerse, sea a esa lengua, un dedo… o tres, como le ha hecho, sabe que fue engañado. Como machote lleno de testosterona, y curiosidad, no creyó pasara nada malo si se dejaba chupar. Lo que no esperaba es que esa boca, con esa larga y dúctil lengua, despertara nuevas dudas que necesitara despejar.

   -Oh, Dios, deja de jugar, lo tengo bien mojado, métemela ya. –se oye rogar… y no por la lengua o los dedos.

HOMBRES, MECANICA Y LA LLAVE NECESARIA

Julio César.

LENGUAS QUE CONVENCEN

junio 29, 2016

EL INFIERNO DEL INDECISO

LA LENGUA ENTRE LAS MEJILLOTAS

   Mimando a una princesa…

   No debió ser sorpresa para el musculoso y masculino chico cuando le emboscó a la hora de las duchas en aquel privado, todos en esa fábrica sabían que gustaba de comer papaya. De saborear mientras lengüeteaba, clavándola. Sonríe oyéndole gemir, después de los gritos iniciales de que se alejara de él. Disgusto que muriera casi mágicamente cuando la sedosa, húmeda y cálida lengua comenzara a trabajar, de una manera intensa y experta. Por los estremecimientos del otro sabe que lo hace bien. Aunque ya lo sabía. Era ese un chico afortunado, aunque algo grosero y malandrón, también era culón, como siempre lo eran los hermanos de color… quienes jamás se resistían a una lengua traviesa. Chasquea, sorbe y entra, haciéndole gritar pero no ahora de disgusto; no se sentía mal haciendo aquello, le gustaba… y era el regalito que les daba antes de abrírselos con la tranca.

LA TRAMPA

Julio César.

INAPETENCIA

mayo 2, 2016

EL INFIERNO DEL INDECISO

LA LENGUA ENTERRADA

   A veces pasa…

   Victoria ha notado que cuando su esposo sale a hacer trabajos de mudanzas con su sobrino, siempre llega sin hambre, todo sonreído y cansado, durmiéndose en seguida como un bebito inocente y feliz. Con otros no ocurre lo mismo, aparentemente el chico sabía a dónde llevarle para que devorara algo que le gustaba mucho. Una noche, sonriente, al preguntarle, le respondió: “si, comí algo delicioso, joven y tiernito. Nunca lo había probado antes pero ya se me antoja otra vez”.

LENGUAS QUE CONVENCEN

Julio César.

NOTA: Aparentemente Victoria está algo caída de la mata, no como la joven de cierto video, que tiene dos maridos y los obliga a compartirla y “jugar” entre ellos. Una vez escribía algo como esto. Si quieren ver a la chica tremenda, vayan a: UNA CHICA Y SUS DOS NOVIOS

LA HORA DE LA MERIENDA

diciembre 10, 2015

EL INFIERNO DEL INDECISO

SEXO CALIENTE EN EL TALLER

   Cuando le azotaba así, no le dejaba pensar…

   Su mujer ya se había quejado, que el negocio no estaba dando resultados. Le pregunta por qué, le exige respuestas, pero claro que no podía aclararle que casi no había tiempo para trabajar, no cuando a cada segundo se aparecía uno de esos gañanes de la zona a quienes contrató como ayudantes, queriendo comerle el caramelo, esperando que se le derritiera para meterle el palito. Que no eran tales “palitos”. No era su culpa, ¿verdad?

INAPETENCIA

Julio César.

SUGESTION

septiembre 30, 2015

EL INFIERNO DEL INDECISO

UN TIO MUSCULOSO, SU HILO DENTAL ROJO Y SU CONSOLADOR GRUESO

   ¿Una idea errada pero bien implantada?

   Toda su vida había luchado contra la chapita, descabellada, de que era gay. Uno reprimido, que se ocultaba o que se lo negaba a sí mismo. Su familia, amigos y conocidos le decían que no tenían problemas con eso, que viviera su vida, cosa que le alteraba a tal grado que terminaba gritando: “¡no soy gay!”. Todos sonreían y exclamaban falsos, “claro, claro”. Siempre había sido así, una lucha, pero allí estaba, gimiendo, mareado y deseando, de todo corazón, haber cerrado bien la puerta de su cuarto. Pero, ¿cómo no iba a llegar a eso si su gente de siempre le metía la idea en la cabeza? Para su último cumpleaños, por ejemplo, un hermano le regaló atrevidos hilos dentales para que los llevara en el gimnasio y en las duchas del trabajo; un amigo le dio un lubricante anal que también era estimulante; un vecino, con cara de viciosito, le obsequió aquel juguetito que, según él, está calcado de sus encantos. ¿Qué otra cosa podía hacer ahora… como no fuera llamar al vecino viciosito para que lo viera usándolo y apreciarlo en cada rugosidad?

LA HORA DE LA MERIENDA

Julio César.

EL INFIERNO DEL INDECISO

agosto 26, 2015

CUANDO LOS CHICO VAN AL CAMPO

COMIENDO LOMITO

   Sabía cómo moverla.

   Se agita, se contrae, gime aunque no quiere. No debería. Era el marido de su mejor amiga, ella lo adoraba, y allí estaba el muy perro lamiendo como si de un rico caramelo se tratara. Desde que le acogieron en casa mientras encontraba su propio techo a su regreso al país, el tipo, guapo como pocos, entraba a su habitación cada las mañanas. Al principio le despertaba a fuerza de lametones; cuando entendió lo que era quiso detenerle, pero se sentía tan bien cuando la enrollaba y penetraba que… Era débil, sabía que estaba mal pero ahora le aguardaba, sabiendo que algo cambiaba. Ese tipo no sólo entraba y lengüeteaba, ahora venía desnudo. Sabía lo que quería. Si fuera un carajo valiente le correría del cuarto, de una vez, de manera definitiva… o le pediría que se le subiera y aprovechara que ya se lo tenía ablandado a fuerza de labia.

SUGESTION

Julio César.