Archive for the ‘DESCONFIANZA’ Category

LA SEÑORA LUCENA, LA MAS VOTADA…

junio 26, 2018

JORGE RODRÍGUEZ, ¿EN QUÉ QUEDÓ?

   Recordar es vivir…

   Desde las recientemente celebradas elecciones presidenciales colombianas, donde el conteo de votos se hizo a la vista de todos los miembros de mesas y representantes de los partidos que se ocuparon de mandar gente, que estuvieran pendientes de lo que tenían que hacer, que no se fueran antes de la hora, que no entregaran los votos y que recabaran la información, se habla de un escupitajo al sistema electoral venezolano, que adolece del mal de todas las satrapías fascistas: está bajo el control del partido único, el hegemónico, el gobernante. Y en este caso las miras caen sobre la presidenta del ente, aquí, la cuestionable y totalmente carente de credibilidad, y de vergüenza, señora tibisay Lucena.

   A la terrible Tibisay Lucena, que se goza ofendido a todo un país con su cinismo y procacidad hablando de procesos electorales imparciales y transparentes, se la tiene en la mira. La vida y la ley, la internacional, esa de la que no pueden salvarse con un ñemeo o con un grito de algún cacique gubernamental. La mantienen en el candelero los cuentos de que sigue enferma, anunciándose su muerte varias veces al día (y hay necios que todavía lo comentan o lo dan por cierto), no paran y tal vez algo de cierto hay (la base de mi fe es que al final cada quien debe recibir lo que se merece), uniéndose la persecución de sus cuentas mal habidas en el exterior, el pago a la traición a todo un país, fuera de su parte en la responsabilidad en las muertes producidas por hambre, violencia o falta de medicamentos bajo un régimen ilegitimo que ella sostiene. Pero también su completa incompetencia, aún para el fraude y que no parezca tal. Buena parte del país la odia, sin atenuantes, sin medias tintas. Bastante que ha trabajado para ello.

   Y es fácil odiarla, sentir todo el desprecio que se siente por gente de su calaña… pero en este punto, cosa que no a muchos les gusta (mucha gente le cuesta entender que si el diagnostico no es exacto, el tratamiento tampoco lo será y el problema no desaparecerá jamás sino que se agravará), hay que recordar que ella no está en ese puesto porque se ganó un concurso o fue nombrada directamente a dedo. Ha ocurrido, muchos lo están a pesar de sus claras deficiencias, como el presidente mismo del Tribunal Supremo de Justicia, puesto allí en un show televisivo, pero ella no. La señora Lucena llega al Consejo Nacional Electoral cuando el gobierno chavista, en ese momento, y el partido dominante, el PSUV, reinaban, pero aún así debían fingir que cumplían requisitos legales contenidos en la Constitución, en un juego de reglas democráticas que todavía no violentaban directa y abiertamente. No en su caso, al menos.

   En ese entonces, cuando la señora Lucena llega al ente (en los tiempos del difunto Hugo Rafael Chávez Frías), se disimulaba la trácala; los nombres se postulaban y “elegían” en un comité polipartidista. Era un cuento, pero el teatro se montaba, se veían obligados, no fuera alguien a decir que el régimen era ilegitimo porque violentaba sus propias reglas de convivencia (que era el caso, pero la lucha hacían, parecer un régimen legítimo), o que quebrantaban lo que contenía la Constitución apoyada por el difunto. El nombrar a dedos los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (el cual en agradecimiento intentó cubrir de un manto legalista la ruptura del hilo constitucional cuando se desconoció la voluntad popular expresada comicialmente en 2015 y luego el golpe de estado contra la Asamblea Nacional electa), o nombrar a un fiscal ilegitimo, de mano de un cacique político, no se vería sino hasta ahora, cuando el régimen implosiona bajo su propia violencia, incompetencia y exacerbada corrupción que dejó al país en la lona.

   Fue en el año 2003, cuando la señora Lucena presentó su carpetica de vida para que su nombre fuera barajeado como rectora principal del CNE, a ver si quedaba. En una noche tan linda como esa hasta ella podría ganar, se decía. O, tal vez, para tomar un puesto que ya le habían prometido. La cosa es que para ese entonces, los partidos políticos tradicionales (Acción Democrática, COPEI y aún Primero Justicia), tenían representantes en el entre comicial, como dictaba la ley, y esos partidos, Acción Democrática y COPEI, se vieron en la necesidad de llamar a sus representantes allí, en la Comisión de Postulaciones, para que les explicaran cómo era la vaina que ellos vetaron para rectores electorales los nombres de personas ampliamente conocida para el país, como el ex Contralor General de la República Eduardo Roche Lander, al ex Secretario general del antiguo Consejo Supremo Electoral, Ezequiel Zamora y al ex Presiente del CNE Francisco Parra Pérez, personas lo suficientemente calificadas, en preparación e independencia de jefes políticos, como para formar parte de la directiva del entre comicial, pero si dejaron pasar a connotados chavistas del momento que ni intentaban disimular el que no eran independientes un carajo (se vestían de rojo y juraban ante el altar que el nuevo dios montó), como la señalada y terriblemente dañina señora Tibisay Lucena, Òscar Battaglini y Jorge Dugarte.

   Los representantes de COPEI y Acción Democrática ante la Comisión de Postraciones, cuyos nombres alguien debería facilitarnos para tenerles en nuestras oraciones, no pudieron explicar qué criterio privó para tal despropósito. Cuando se habla del caso, adecos y copeyanos descubren que sus representantes se habían puesto de acuerdo con los representantes del MVR para no objetar a los supuestos propuestos por la sociedad civil, que no fue el caso, ni para la depuración de la lista final, si los otros dejaban que entraran a la primera lista los nombres de amigos a quienes se les ofreció la postulación. Sin importar que pasaran o no, ya habían quedado bien, que no es poca cosa, ¿no? Así fue que se trabajó en cada institución, cada dependencia, cada ministerio y directiva el desmontaje de un estado representativo, donde privaran para el cargo los méritos y las credenciales. Así terminamos con un presidente del Tribunal Supremo de Justicia con prontuario policial, el cual se le perdona, y se le da el cargo, para que haga lo que hace. Pero eso es ahora. Tibisay Lucena llegó a donde está, al CNE, haciendo el daño que hace, por muchas cabronerías, muchas traiciones a la sociedad civil, y allí están esos representantes de Acción Democrática y COPEI ante el Comité para atestiguarlo. Ellos ayudaron a llevarla allí. Repito, deberíamos agradecerle públicamente tanta diligencia.

   La jugada no era extraña, la búsqueda del control sobre los poderes públicos. Eso lo tenía Hugo Rafael Chávez Frías muy claro dese que vio que un Fiscal General de la República pidió y logró que enjuiciaran a un Presidente de la República en ejercicio, por ladrón, y que una Corte Suprema de Justicia leyó los recaudos, le dio la razón y enjuició y condenó al presidente felón, así como la labor de un Consejo Supremo Electoral independiente, que después de contar los votos manuales de unas elecciones presidenciales le da el triunfo a un candidato que ni representante en las mesas tenía, pero que había ganado; como tales antecedentes son peligrosos para un pichón de dictador, para un fascista, entonces había que controlar todo eso para evitar se repitieran semejantes “aberraciones” y poder montar un autoritarismo a la cubana. Se necesita un fiscal como Tarek William Saab, un Tribunal Supremo de Justicia lleno de personas sin recaudos pero si de prontuarios, y una Tibisay Lucena al frente del Consejo Nacional Electoral. Y con toda la paja que se habla del pasado, signo de un país que desconoce u “olvida” su propia historia reciente.

   Pero, en el caso de la señora Lucena, la culpa no fue del mono sino de quienes originalmente le dieron la hojilla. Debemos agradecerles el favorcito de Tibisay Lucena a esos representantes de los partidos de oposición que en 2003 la ayudaron. Ladrillo a ladrillo, personajes así, montaron la horca que ahora aprieta el cuello de los venezolanos. ¿Dónde estarán ahora esos señores? ¿Ricos y felices, o miserables y azarosos como el resto del país, como bien se merecen en sus casos? ¿Estarán fuera del país, fingiéndose gente decente que escapó de un régimen monstruoso? No sería raro. El hermano de una amiga, TUPAMARO de los groseros y agresivos, de los que insultaba gente y vomitaba irascibilidad… se fue para Colombia, buscando trabajo. Ya mandó a buscar a la mujer porque “ya no aguantaba esta mierda de país”. Para eso quedaron. Lo irritante es que, muy seguramente, ni siquiera se siente un poco responsable de lo ocurrido, como los sujetos estos, los supuestos representantes de Acción Democrática y COPEI en el Comité de Postulaciones del CNE, de la mortal ratonera que ayudaron a montar.

   Pero es bueno recordar. Me encantaría conocer los nombres de esos tipos…

Julio César.

UN PAÍS QUEBRADO, ¿CULPA DE LOS BACHACOS?

octubre 16, 2016

JORGE RODRÍGUEZ, ¿EN QUÉ QUEDÓ?

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   Creo que volvemos a estar entre los países más corruptos del mundo, y se nota por los resultados; ahora que si perdemos es por la incapacidad de la dirigencia…

……

   A pesar de toda la paja que derrama el Gobierno diariamente para intentar ocultar la realidad, esta a veces aprieta tanto que, aún en contra de la propia voluntad, se les escapa. Y este dato, la ruina del país, nos llega de una fuente inesperada, de las señoras que el régimen puso al frente del Consejo Nacional Electoral (CNE) para amarrar los resultados; nada de alguna de esas suedo organizaciones de “productores de guayucos con pedrerías con el gobierno”, o de los economistas, del tipo que sean. Las llamadas Comadres del CNE, han dicho abiertamente, pegando lecos por la calle del medio, que el problema para realizar el referéndum revocatorio y las elecciones regionales de este año, estipuladas por la ley para este diciembre, estriba en que no hay plata. Dieciocho años de gerencia revolucionaria nos ha dejado sin un centavo, por lo que, si prescindimos del engolado lenguaje de los alquimistas (intentan que las palabras sean hechos, con muchos hechizos e invocaciones), el estado está quebrado, arruinado, pues. Y lo confiesan todo panchos, como si tal cosa no fuera lo suficientemente grave como para producir reacciones, tanto que hasta dos intentonas de golpe de estado se dieron en el pasado, a un gobierno legítimamente electo, con esta excusa. Claro, antes, cuando los golpes de estados los daban ellos y eran buenos, no ahora, que son gobierno y es malo (más alquimia).

   Aunque parece increíble, imposible, Venezuela está quebrada y anda buscando quién le preste, cosa que se le dificulta cuando se margina de la comunidad de las naciones democráticas obligando al Tribunal Supremo de Justicia a desconocer el resultado electoral de diciembre y a violentar la Constitución Nacional, abrogándose potestades que no tiene, como la fiscalización y aprobación del presupuesto de la nación (en manos de los ladrones que volvieron nada toda la fortuna del país), mientras persiguen con las excusas más tontas a quienes los señalan por ineptos, pero especialmente por ladrones. Aunque Venezuela es un país petrolero, y que durante doce años gozó de la mayor entrada dineraria de toda su historia por concepto de excedente de los precios petroleros, estamos en la carraplana.  Y todo esto mientras se pasa hambre, y en una celda policial intervenida por el Gobierno un reo muere de inanición, no se sabe quién se robó el presupuesto para importar y pagar a proveedores, no se sabe quien se llevó el dinero pedido prestado a los chinos, no es claro a bolsillos de quiénes fue a parar el extra dinerario del excedente de los precios petroleros. Toda esa gigantesca corrupción es tapareada por una Fiscalía ciega, un Procurador que alegremente declara que cuando él comete un delito es válido porque es gobierno, y un Tribunal Supremo de Justicia que impide que una Asamblea independiente revise las cuentas. Y así rodamos cuesta abajo en la caída, atormentados todavía, en esa caída, por los habladores de paja.

   Sin embargo, la gran duda es, ¿es cierto esto y no es otra de las muchas excusas de las Comadres puesta al frente del CNE para impedir que se realice cualquier tipo de consulta popular al soberano, justo ahora que ocho de cada diez votantes los odian? Podría ser, la duda cabe, la desconfianza se agita cada vez que la señora Tibisay Lucena aparece en televisión diciendo algo como vocera del CNE. A ella o cualquiera de las otras. Ya en diciembre se les vio moviendo candidatos de su bando, inhabilitando gente adversa, colocando trampas en los tarjetones. No ha quedado por estas damas el que el Gobierno salga perdiendo en todas las encuestas, a ellas las mandan a hacer algo y lo hacen, pero el país ya no les come el cuento. Sin embargo, saber de los socios en el extranjero, molestos por el incumplimiento de los pagos, y que no están llegando alimentos, medicinas, ni repuestos de toda índole, debemos aceptar que sí, que Venezuela está quebrada.

   Pero, ¿cómo se llegó a esto? Ah, la vieja corrupción llevaba a niveles de histeria por una gente que no vio que negocio no hacer mientras llovían los amados dólares, desde robar el presupuesto a arruinar PDVSA, a “cogerse” lo que era de otros para “manejarlo”, dejando sólo ruina a su paso, incluso en lo del narcotráfico, algo totalmente inexplicable dado los montos de lo robado por excedente del precio petrolero (¿para qué necesitan tanto?, ¿para compra inmortalidad?, ¿ya la venden?). Llegamos a esto porque se dejó que un señor sin escrúpulos exigiera, y se le otorgaran, millarditos tras millarditos para que terminaran en manos de su edecán y la enfermera que le cuidaba (testaferros); fue encubrir el escándalo de las valijas repletas de dólares; tapareando, defendiendo y encumbrando más a quienes pillaban en el guiso. Todo eso logró hacerle la cama a una dirigencia amoral que pensó que el cuyo único norte era la acumulación de plata, como fuera, terminando con valores de narco sobrinos.

LA RAZON

   Hagamos un poco de memoria para recordar, releyendo viejos semanarios como LA RAZON, a algunos próceres revolucionarios y su manera de actuar, los polvos que han traído estos lodos de miseria y hambre que quieren achacarles a otros.

   Corría el mes de diciembre de 2011 cuando el comandante Chávez aparecía sin cabello e hinchado por los tratamientos a los cuales se sometía en una isla donde a los estudiantes de medicina se le vigila el uso del internet (en lugar de ir a un país serio al respecto), confirmándose que lo que decía la prensa era cierto, que estaba enfermo y que quienes le mentían al país era el Gobierno. En dicho mes, la mandataria argentina, doña Cristina Fernández, reelecta para un segundo periodo, le aconsejaba no presentarse por allá para su nueva toma de posesión, por su estado y lo largo del viaje, unas siete horas hasta Buenos Aires. Aseguraban testigos del encuentro que la dama había quedado muy impresionada con el terrible estado físico de su amigo, a quien le aconsejó mucho descanso y buscar ayuda médica de verdad en Brasil, que no se expusiera a que le pasara lo mismo que a su esposo. Era un  buen consejo de una mujer que le estimaba. Lo que no hizo su familia, el PSUV o los que se decían sus amados chavistas que le exigían continuar corriendo mientras tomaba pastillitas de azúcar, lo hizo ella. Mejor amiga resultó la señora de la Argentina.

   Sostenía el articulista del semanario LA RAZON, comentando aquello, que la dama le prevenía contra no poder controlar lo que dijera la prensa de su país al verlo, ya que parecía un “tótem precolombino”. Por eso no fue Hugo Rafael Chávez Frías a la segunda toma de posesión de la señora K. Y mientras eso se especulaba, lo cierto era que el mismo tiempo el Gobierno manejaba una información preocupante: el escandaloso guiso de corrupción con los llamados Bonos Argentinos, emitidos por capricho de un sólo hombre en perjuicio de toda una nación (Venezuela). Porque así se manejaba, como hacendado, un oligarca, un terrateniente disponiendo de lo suyo. Los llamados Bonos Argentinos y las Notas Estructuradas emitidas por PDVSA para ayudar a la amiga de la Argentina en su momento, generaron una pequeña fortuna a sus perpetradores, comprándolos con dólares preferenciales, especulando y vendiéndolos al precio libre, guardándose el diferencial. Eran papeles comprados en devaluados bolívares, con precios nominales en dólares, que se obtenían al venderse, pero en bolívares a precio libre.

   En esa operación, que afectaba al Banco Central y a la misma PDVSA, participaron entre muchos otros, según el informe de manejaba el alto gobierno, Tobías Nóbregas, un ahora ex ministro de Finanzas, un sujeto al que le dan el título de asegurador pero que en lugar de hoja de vida tiene un largo, largo prontuario policial, Orlando Castro, así como los entonces diputados Pedro Carreño (que aún lo es) y Rodrigo Cabezas, así como el señor Arné Chacón Escamillo, siendo señalado por fuentes del mismo alto gobierno el venezolano David Osío como el operador en Ginebra y Suiza de las fortunas mal habidas. Todo apareció en Carrusel Político.

   ¿En qué terminó todo? ¿Se les investigó? ¿Ese dinero regresó? ¿Están inhabilitados los implicados por la sola sospecha de tales delitos? No, Venezuela está arruinada, la saquearon, se llevaron todo; lo que si tenemos es un Gobierno que habla paja de la derecha y el imperio para justificar el hambre de los venezolanos, tenemos una Fiscalía y una Procuraduría vergonzosas, sin cuya complicidad estos delitos no se habrían cometido jamás. Tenemos un Tribunal Supremo de Justicia de comiquitas, al que nombran a dedo por televisión, que le quita la potestad constitucional a la Asamblea de revisarlas las cifras del presupuesto, este y los pasados, para ver dónde se jodió la cosa.

   Y así, entre locuras, desplantes, amenazas, pero sobre todo paja, mucha paja, se pretende que no nos demos cuenta de la miseria, que el Gobierno no cuenta ni con sus madres para que vayan a votar con ellos, y que el encubrimiento de toda esta estafa son “acciones constitucionales” de un Tribunal Supremo de Justicia “castigando” a una Asamblea “en desacato” porque quiere hacer lo que siete de cada diez votantes les dijo en diciembre que tenían que hacer para corregir este desastre. No, no creo que debamos dudar que el problema para los comicios sea que no hay ni centavitos en la caja chica, pero, claro, tratándose de una gente tan mentirosa hay que escucharles desconfiando… y agarrándose la cartera para asegurarla, no sea que vayan a lanzar un manotazo.

LA SEÑORA LUCENA, LA MAS VOTADA…

Julio César.

JORGE RODRÍGUEZ ACUSÓ A LA CASA BLANCA, ¿EN QUÉ QUEDÓ?

septiembre 10, 2014

JORGE RODRIGUEZ

   Y si uno le ve bien la cara…

   Lo sé, siempre comienzo igual. Llevo demasiadas secciones, pero ¿qué se le hace? Cada vez surge algo nuevo. Como esto. Uno ve o escucha a una persona y recuerda cuando, con contundencia y convicción, dijo o aseguró algo, tajante, como una gran verdad, un hecho consumado, pues, para que luego, con cinismo y desfachatez, se le vea tan orondo aunque fuera pillado en la mentira. Que se sepa que no se trata más que de un cochino mentiroso no le impide continuar tan rampante, causando un vacío de fe.

   Venezuela está padeciendo de un horrible desabastecimiento que ya tiene a la gente como loca de angustia, y lo peor es que todo el mundo le dijo al Gobierno que ocurriría si continuaba practicando las medidas que hundieron en la miseria a Cuba, y ocurrió. ¿Corrigieron y escucharon a los que advirtieron? No, se persistió. Bien, ante esta crisis tan espantosa donde ni la perrarina se consigue, el régimen anuncia la creación de un nuevo súper organismo de poder popular para no se sabe qué cosa “que aumentará en setenta y seis por ciento la producción”. ¿Y qué ocurrió? La gente salió corriendo a comprar lo que encontrara, aún cosas que no necesitaban, jadeando de angustia y alarma, sabiendo que todo se pondrá mil veces peor. Eso es falta de confianza, algo que se ganaron a pulso. La desconfianza.

   Y está, claro, Jorge Rodríguez…

   El señor Jorge Rodríguez, el alcalde más incompetente que ha tenido Caracas (como un justo castigo del Cielo por tanta piratería mental de sus conciudadanos), y miembro del “Alto Mando Político” del Partido Socialista Unido de Venezuela” (para ridículos búsquenlos), aseguró frente a un foro del madurismo, el viernes 6 de junio de este año, que “se entregarían nuevas pruebas que vincularían a funcionarios del Departamento de Estado estadounidenses en los planes de magnicidio contra Nicolás Maduro. Plan que involucraría a María Corina Machado, Diego Arria y al embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Whitaker” (seguramente denunciado por ese hombre infeliz, Juan Manuel Santos). Lo aseguró masticando las palabras con la cínica sonrisa que pone cuando más miente, provocando los aplausos del madurismo presente, quienes terminaron (y cito al difunto poeta de la revolución, Hugo Chávez Frías) “chillando como cochinos”.

   Bien, más de dos meses después nadie le puede preguntar si presentaron las pruebas en el congreso gringo o no, o si lo hicieron aquí. De las pruebas, qué eran, nadie ha visto nada. Pero ahí sigue, como si nada, y el fulano foro tampoco aclara. Todo quedó en que Jorge Rodríguez, el alcalde de Caracas por el madurismo, un político tan ramplón que es pillado mintiendo una y otra vez (todos mienten, pero en el mundo civilizado cuando se les sabe unos reverendos embusteros se apartan, aquí se atornillan más en sus cargos), y del supuesto plan de magnicidio nada. Y no era que alguien lo creyera, ese cuento se degastó de tanto usarlo, aunque el desastre del madurismo ha hecho que los odien hasta sus madres.

   Por cierto, causa extrañeza que mientras el Gobierno ha tenido que anunciar la boleta de racionamiento como reconocimiento de que el desabastecimiento va para largo y ni idea de qué hacer para desmontarlo, que se oyen los rumores de cesación de pagos de la deuda por el robo de hasta el último dólar de las reservas y se implementa el más feroz plan neoliberal para sacarnos la sangre, Nicolás Maduro no se haya sacado otro plan magnicida del bolsillo como hacía el difunto. ¿Dónde están los conspiradores de siempre? ¿Está María Corina realizando alguna maestría afuera? ¿El ex presidente Álvaro Uribe Vélez andará mal de salud? ¿Estarán desmantelando a la CIA? Qué raro, ¿verdad?

   En fin Jorge Rodríguez, un mentiroso a quien no se le puede creer ni su nombre cuando se presenta.

UN PAÍS QUEBRADO, ¿CULPA DE LOS BACHACOS?

Julio César.