Archive for the ‘ESPECTACULO’ Category

LOS VENGADORES TRES, VAYA BATUQUEADA

junio 5, 2018

   Si no la han visto, no sigan…

   Lo decían en El Chigüiere Bipolar, gracias a Dios que existen las películas de superhéroes que salvan a los cines venezolanos de cerrar y convertirse en templos evangélicos. Aunque para muchos, ya es tarde. Y es una verdad como esos templos, grandes e innegables. La última que nos llegó (porque con Deadpool 2 van a echar la misma broma que con Logan), fue la tercera de Los Vengadores, Avengers Infinity, y corrí a verla en cuanto pude (juntar la plata, una carretilla), aunque no venía muy contento con estas historias.

   Claro, fingí que era para llevar a los sobrinos, por eso me salió carísima la gracia, pero la pasamos muy bien. Son buenos chicos y lo merecen. Todos estaban como alucinados con las bocas abiertas. Era notable que uno, un adulto, sonriera como un chiquillo en algunos parajes, mientras ellos aplaudían abiertamente a todos esos superhéroes que aman (con la primera de Los Vengadores jugaban a ser que si Thor, Hulk, Iroman, más tarde todos querían ser el Capitán América); también nos tocó tragar grueso. Pero toda la cinta fue increíble.

   No es una obra de arte como Lo Que el Viento se Llevó, y no sé si alcanza la épica de El Retorno del Rey (de El Señor de los Anillos), pero fue buena. Mucho. Aunque larga, se hacía como corta para todo lo que pasó y lo que todavía esperábamos que pasara. El libreto fue sólido, bueno (casi), y cada detalle de los que nos hablaron en las pasadas entregas de las diferentes sagas de este vasto universo, encajaron. Como en Las Reliquias de la Muerte, de Harry Potter, donde la autora amarró todos los nudos. Aquí no ocurre totalmente porque al final se habla de una continuación, pero fue notable como todos ellos nos llevaron a este momento del enfrentamiento. Aún el ojo de vidrio robado en la primera de Guardianes de la Galaxia.

   Los distintos universos encajaron muy bien, y hubo mucha química entre los personajes. Para ser tantos personajes, todos nos importaban (y eso que faltó Clint, Ojo de Halcón, un olvido imperdonable), y todos brillaron… Aunque el Capitán América y la Viuda Negra pudieron hacerlo más, les dieron muy pocas líneas (lo más comentado fue el color del cabello de la bella fatal, la preferimos pelirroja). Fue un trabajo soberbio, monumental por todos los elementos y escenarios que manejaron simultáneamente, y el villano, Thanos, fue parte de lo mejor de la cinta.

   Ahora que, bueno, hubo detalles. Primero, si, el villano fue genial, pero sus motivos fueron un tanto etéreo de cara a la muchachada que por edad, y por las cosas en las que ponen atención, están notablemente alejados de estos problemas de la superpoblación, la devastación del medioambiente, la contaminación y la pistola en la sien que eso significa para una humanidad despreocupada o neciamente irresponsable. Tal vez faltó unos minutos de escenas sobre polución, contaminación y pestes, suelos arrasados, algo que sembrara inquietud, como hacían los profetas del desastre con sus producciones de finales de los setenta y parte de los ochenta del siglo pasado (tierras desérticas, bosques talados, ciudades bajo el humo, hambre en África, lagos con peces muertos, patos envueltos en petróleo). Pudieron darle más profundidad al villano de esa manera, dividiendo las simpatías al respecto. Thanos es un fascista en el sentido estricto de la palabra: a un gran problema ofrece su solución, la única, la necesaria, la que se debe implementar así los demás estén de acuerdo o no, y si no están de acuerdo, se les obliga. Eso lo hizo un gran villano, como el Guasón de El Caballero de la Noche (Heath Ledger, el recordado vaquero australiano), que era un anarquista que procuraba el caos por el caos, pero menos accesible… menos real.

   Otro detalle que me gustó, y sorprendió (fuimos a verla sin querer saber nada antes, les dije eso, para que la disfrutáramos más), fueron las muertes. El orden de estas, y quienes caen. Fue intenso… pero pudo ser mucho mejor. Se supone que debió ser así, para diferenciar entre los que están muertos, muertos, y los borrados de la realidad que en teoría pueden volver. Creo que no debieron autoimponerse esa restricción. Lo digo desde mi muy particular punto de vista. ¿Recuerdan la sorpresa e impresión que se llevaron cuando Loki muere así de rápido y feo, o la angustia cuando va desapareciendo Peter Parker en Titán? Pues, imaginen si durante la cinta, en diferentes intervalos de tiempo, dándonos un momento para asimilarlo, hubiéramos visto la caída de uno tras otro de nuestros héroes, dejándonos palpar todo ese dolor y angustia como decía ese Guasón en Batman, y no en cambote como pasó al final. Imaginen la cara del Capitán América, por ejemplo, teniendo que continuar la lucha después de ver la muerte del novio. Y así por el estilo. Habría sido fuerte, pero magistral. El mayor de mis sobrinos varones, Miguelón, me decía que no, que si con la muerte de Loki y Gamora ya no sabía qué hacer, si hubieran ido cayendo uno a uno, se sale él del cine.

   Pero, fuera de detalles, la película fue soberbia. Vale la pena verla una y otra vez. Como pasó con Los Vengadores, la primera. Ahora sólo queda esperar para ver qué pasará, quiénes sobrevivirán a la batalla final que viene, quiénes regresan y quiénes se quedan muertos. Por tonto que parezca, no me gustó ver la desaparición de Maria Hill. Y, contra toda lógica, espero que en la próxima entrega regrese uno de los vengadores olvidado; si, Clint, es uno, pero me refiero al agente Phil Coulson. Me gustaría verlo en la gran pantalla otra vez, junto a Tony, Steve y Thor. Tal vez con Melinda May a su lado. Curiosamente, tras la razia del final de la cinta, quedan los Vengadores de la primera (excepto Clint, por ahora), lo que habla de los méritos de la Viuda Negra, siendo que es totalmente humana. Se supone que llegará algo grande, incluso de habla de la muerte del Capitán América, pero la verdad es que no me gustaría ver eso. Steve Rogers es uno de los personajes preferidos de todos, aunque en Guerra Civil quedara algo mal parado por irracional en la total lealtad a su Bucky.

   Ahora un detallito extraño, ¿recuerdan cuando Iroman y el Doctor Strange luchan en Nueva York con la primera avanzada de villanos, y los magos le amputan la mano a uno de los seguidores de Thanos con un portal mágico?, lo que todo el mundo se pregunta es ¿por qué carrizo no le cortaron la mano a este, así, en Titán, cuando luchaban por quitarle el guante? ¿No era más fácil llevarse el guante con mano y todo a otra dimensión?

   Cosas de las películas, ¿no? Dios, y ahora esperar la continuación. Se nos hará laaaaarga como cuando esperábamos por la segunda parte de Sinsajo.

Julio César.

DAVID BECKHAM EN LA BODA

mayo 31, 2018

   Si, como el buen vino…

   La semana pasada puse en la oficina la misma cara que cuando me preguntan si vi el Miss Venezuela, el Miss Universo, el Oscar o la entrega del premio esto o aquello, cuando quisieron saber si había visto las incidencias de la boda real entre Harry el travieso y Meghan Markle (esa pareja me encanta, el príncipe indisciplinado y la bella morena). No, no lo vi, ¿quién hace eso?

   Pero entre los trapos raros que usaba la realeza europea, y las caras curiosas, lo que más comentó una de las muchachas era lo “bello” que estaba David Beckham, y en eso parecía que había consenso.

   Cosa que me hizo reír porque fue algo que también leí en El Chigüire Bipolar el pasado fin de semana. Y sobre eso si leí algunas noticias después, comenzando por la mala cara de Victoria Adams, la mujer del ex astro del futbol ya retirado y envejeciendo como los muy buenos vinos, justo como le da la gana (en eso se parece a Jensen Ackles). Aparentemente fue muy comentado el aire de molestia de la mujer, su rigidez, alegando la prensa que tal vez se debía a sus celos, que parecen constantes, y que no son inventos de ella tampoco. Antes de la boda, el señor Beckham, aparentemente se la pasó de farra buena parte de la boche con una conocida fiestera londinense que todo el mundo sabe que le tiene ganas.

   Parece que se cumple aquí, pero a lo inverso, aquello de: quien se casa con mujer bonita, hasta que no la ve vieja el susto no se le quita. Culpable o no, el señor Beckham tiene el problema de que, si lo deseara, muchas a sus brazos saltarían. Y su mujer, aunque lo quiera y confíe, no puede obviar, ni olvidar, ese hecho.

   Lo otro muy comentado de la boda fue el saludo entre Beckham y el cantante y creo que sir, Elton John (quien sí que ha envejecido mal, parece una fea señora inglesa), cuando en plena Capilla de St. George del Castillo de Windsor, el ex futbolista se acercó y le dio un beso en la boca. Cosas del primer gran mundo, y de los ingleses (eso habría despertado cotilleos en esa prensa algo histérica y malintencionada que es la norteamericana), que lo vieron como un detalle de estilo del apuesto chico.

   David Beckham siempre es noticia, en las fotos se veía realmente bien al lado de su esposa, entre tantos otros que parecían como disfrazados.

   Y, hay que reconocerlo, el hombre tiene ese casi mágico encanto de lo cotidiano, el vecino o conocido que se sienta en la calle a la caída de una tarde cualquiera, con una cerveza cerca, y que sorprende por lo bien que se ve. También posee algo un tanto rebelde. Verle hace pensar en un moderno James Dean sentado en una acera antes de ir a hacer cualquier cosa.

LOS VENGADORES TRES, VAYA BATUQUEADA

Julio César.

RCTV A ONCE AÑOS…

mayo 29, 2018

   …De la canallada de un régimen mezquino y ruin.

   Se cumplieron ayer, 27 de mayo, once años del cierre de uno de los canales de televisión más viejos y queridos de Venezuela, RCTV, antiguamente Radio Caracas Televisión. El canal del león, como se le decía. Fue un día doloroso, el triunfo de la injusticia y el autoritarismo, se decretaba abiertamente la persecución y muerte de la libertad de expresión en Venezuela. La amenaza siempre latente sobre cualquier medio de comunicación televisivo, radial o impreso. La necesidad de la autocensura. El sueño de los déspotas. La retaliación total del poder.

   Recuerdo todavía la cara del difunto Hugo Rafael Chávez Frías cuando se solazaba en su crapulencia; “lo cerré, si, ¿y qué?”. Lo hacía porque le salía del forro, el atacar, herir y destruir a quienes consideraban sus enemigos, usando todo el poder del estado, el cual juraba encarnar en su momento de mayor locura, cuando ya se creía un dios, inventándose entelequias como CONATEL para hacerlo; porque podía y sus víctimas ni a la defensa tenían derecho. Caro le costó la pataleta, el cierre de RCTV ocasionó la salida de los muchachos a las calles, y ya no regresaron, amargándole la vida, comenzando por el triunfo del “no” a su deseo de eternizarse en el poder cuando lo preguntó directamente y quería cambiar la Constitución. Hizo daño, mucho, privando al país de su viejo canal de televisión, pero se murió. De nada le sirvió tanta mala fe, tanta alegría malsana.

   De RCTV recuerdo a La Fiera, Esfanía, La Hija de Juana Crespo, Natalia de 8 a 9, La Señora de Cárdenas, Las Juanas, Las Aguas Mansas, La Balandra Isabel Llegó Esta Tarde, Juanito y Él, La Hora Menguada, El Concurso Millonario, Cuánto Vale el Show, Popy, Fantástico, Alerta, Expedición, A Puerta Cerrada, Primer Plano, Clásicos Dominicales, así como a los narradores en los mundiales y los de la pelota venezolana, los mensajes navideños, sus artistas y humoristas.

  Y especialmente eso, la Radio Rochela, espejo de esa capacidad tan de aquí de reinos de nosotros mismos, de los problemas, de la siempre presente crisis, de los políticos y su mal gobernar.

   De todo eso que una gente necia que llegó después, pretendió que olvidáramos que pasó, que ocurría, como si toda Venezuela hubiera sido en el pasado una enorme mafia de complicidades en delitos de agavillamiento. El necio intento de reescribir la historia según le parece a la cúpula en el poder, algo tan común a todos los fascismos de antes y de ahora.

   Vagabundos y vagabunderías siempre han existido, pero antes se hablaba de ello, nos reíamos mientras odiábamos a los representantes de esas bajezas, estos no nos amarraban para obligarnos a aceptarlos, aplaudirles o ser detenidos y encarcelados por pitarlos. Bastante metralla de gaitas de protestas que debieron soportar aquellos malos dignatarios. Ahora, una gente que no ha visto un sólo delito en un catalogo sin que salgan corriendo a cometerlo pretenden enseñarnos valores. Es la diferencia abismal entre las pendejadas que dicen y las canalladas que cometen, el sello de estos tiempos.

   De la Venezuela que fue, y podemos volver a ser, queda el recuerdo del querido canal, así como la Radio Rochela, queda la historia de lo vivido, los artistas que fueron, los que están o los que podrían comenzar. La tradición, lo que éramos, ¿o aún somos?, un pueblo alegre. Lo que sí está claro, después de once largos años, es que aún queda el cariño por RCTV.

DAVID BECKHAM EN LA BODA

Julio César.

SERIES QUE ME GUSTABAN Y LAS TERMINARON

mayo 17, 2018

   ¿Qué falló?

   Me encanta ver televisión, desde siempre. Es casi triste, pero mientras otros, muchos sábados en la noche salían de pachanga, a mi tenían que llevarme casi arrastrado. Mi pecado culposo era comprar una enorme bolsa de maní salado, otra de tostoncitos y dos de boliquesos y sentarme a ver series por televisión. Siempre pensé que sería genial ganarse la vida haciéndolo, viéndola. Lástima que no pensé en ello con más determinación. La pantalla chica siempre nos sorprende con algo nuevo que capta la atención, aunque debamos ir a portales especiales para saber de esos programas, como una serie inglesa que comencé hace poco, basada en hechos posteriores al reinado de terror de Jack el destripador. Un seriado inglés interesante, inteligente y emocionante, con un detective en jefe carismático y atormentado por el cual sus hombres dan la vida (hay algo no sólo de bromance sino de celos entre quienes trabajan con él, se pelean su atención). En History, sin buscar mucho, encontré uno que antes ni veía, pero mientras cenaba una noche, sin el control remoto a mano, me tocó quedarme un rato y resultó extrañamente envolvente y hasta gratificante (apela a algo en la naturaleza masculina), Desafío Sobre Fuego. Y así, muchos otros, pero así como unos llegan y se quedan, un rato o muy poco, están esos programas que desaparecen sorpresivamente, de la noche a la mañana, dejándonos preguntándonos pero bueno, ¿qué pasó?

   Quiero hablar, desde un punto de vista totalmente particular, ¿eh?, sobre algunos de esos shows, sólo como espectador ya que no soy un conocedor de técnicas, temáticas o tratamientos de programas, sólo sé de las cosas que me gustan o no, y de la presente temporada de estrenos, esta que todavía está en pantalla, ha habido cosas tan buenas que me han sorprendido (Mulder y Scolly en Criminal Minds, por ejemplo), como tan mal estuvieron algunos puntos la temporada pasada. Pero lo que dejó un sabor amargo, fue la suspensión de tres series que prometía, o de las cuales se esperaba mucho más de ellas, pero que no cuajaron bien, como me ocurre a mí de toda la vida cada vez que he intentado cocinar arroz. También hubo algo de arroz con mango con estos programas.

   Entiendo que todo esto es muy subjetivo, a unos les interesa algo que otros desprecian, pero me encantaban “Las Aventuras de la Agente Peggy Carter”; verla repartir golpes era divertido, así como desentrañando intrincadas intrigas que venían de la era nazi y de la soviética; teniendo que hacerlo de una manera oblicua porque era mujer y “no estaba a la altura de las tareas”, según los hombres. Con ella se retrató bien esa época, durante las dos guerras. En muchas partes del mundo, incluido Japón, las mujeres debieron dejar los vestidos y sus casas, metiéndose en los pantalones de los hombres ausentes y hacer el trabajo de estos, luego se les quiso regresar a la cocina porque “los hombres tomaban nuevamente el control para hacerlo bien”, y la subvaloración a su desempeño es un lastre que todavía pesa en el área laboral. Hay una gran cantidad de sujetos que las subestiman aún, vaya uno a saber por qué. Y otros que se sienten francamente amenazados, explicando alegremente el que ellas prosperen con un malintencionado “se acuestan con los jefes”.

   En la serie, Peggy iba siempre en contra marcha, sólo ella veía el peligro y nadie le creía, o deseaba hacerlo. Porque era una mujer. Sin embargo, la puesta en escena fue interesante, su valor, su vigor, sus motivaciones, el haber sido la novia del Capitán América (y lo que eso significaría para cualquier tipo que la pretendiera), todo estaba bien… y van y cancelan el programa. No entiendo justamente dónde o en qué falló para no lograr el apoyo masivo del público. Tal vez, me parece, estuvo en lo muy largo de las intrigas a descubrir, tardaban mucho tiempo en llegar a un punto (en Supernatural, por ejemplo, necesitan cerrar las Puertas del Infierno y hay que reunir tres o cuatro cosas, y eso son generalmente tres o cuatro episodios y ya, aquí no pasaba eso), y los malos, los villanos, siempre escapaban y volvían por más.

   Y no hay nada más molesto que no ver a los malos pagando lo que hacen, y de manera satisfactoria. Nada frustra más que el que mueran de un disparo y ya. El gran encanto de Juegos de Tronos es ese, saben que queremos verlos sufrir. Son los villanos y los odiamos.

   Aunque ahí cae todo el mundo. A veces  molestando, pero nunca dejando a alguien indiferente.

   De la última que quedaba de la franquicia CSI, CSI Cyber, su cancelación después de tan sólo dos temporadas también, fue otra sorpresa desagradable. Ese programa tenía potencial, podía mejorarse de una manera insólita (joder, la red oscura con todo lo horrible que en ella se esconde, según Dross, daba para mucho más; ese tipo habló una vez de un supuesto doctor que fabricaba muñecas humanas que fue algo francamente aterrador y enfermo, no terminé de verlo), y, sin embargo le dieron matarile, doliéndome. Creo que la gente ya estaba cansada del esquema de las CSI, y la verdad es que los personajes no eran muy interesantes, eran como una gran comuna de hippies felices. En un episodio una de las jóvenes hacker tiene una discusión fortísima con la jefa de unidad, Patricia Arquette, gritándole que no olvidaría aquello, y uno pensaba que un elemento realmente humano, una tensión se agregaría a la trama, pero no, en el siguiente episodio era como si nada hubiera pasado. Es posible que a eso se debiera la baja de la Santamaría; que a personajes un tanto flojos, las inconsistencias  en historias personales que no interesaron nunca (traen a Ted Danson de CSI: Las Vegas, como un viejo divorciado solitario cuando venía de un matrimonio que parecía feliz, sólido y estable en la última temporada de la CSI), las tramas no lograron ser lo suficientemente oscuras como novedad o peligro.

   La temporada pasada de estrenos había regresado Mentes Criminales Sin Fronteras, seriado que me gustó mucho, que estaba muy bien estructurado y planteado, pero los personajes eran un tanto fríos y no resultaron interesantes, ni agradables. No física, sino emotivamente. Y eso si se vio desde la primera puesta en escena. Era gente demasiado perfecta, no habían choques, disputas ni malos entendidos entre ellos; los casos eran buenos pero los agentes no terminaban de importarnos, y eso es fatal para un programa. Cualquiera de ellos podría ser reemplazado, o “asesinado” y nadie lo habría lamentado. Nunca nos identificamos con ellos, y fue la gran falla. Siempre vuelvo a este punto, cuando en NCIS, a finales de la segunda temporada matan a la agente Caitlin Todd, sentí tal arrechera que pensé jamás volvería a ver el programa; lo sintonicé, este continuó, si no mejor, igual de bueno con la llegada de Ziva David.

   Cada vez que en Supernatural hacen una de sus razias y salen de medio elenco, uno queda boquiabierto, y molesto, como cuando mataron a Ellen, Jo, Charlie, Kevin, Rufus, y especialmente a Bobby. Porque nos importaban. En Hawaii 5-0, en la segunda temporada uno de los personajes femeninos que aparecía muy de tarde en tarde, Jenna Kaye, traicionó al grupo y fue asesinada, eso lo sentí, lo lamenté. No ocurrió esto con los personajes de Mentes Criminales Sin Fronteras, ni siquiera con Gary Sinise, que es uno de los buenos en la televisión. El programa contó tan sólo con dos temporadas, y según las malas lenguas ya venía sufriendo desde la primera. Una lástima, esos viajes a lugares exóticos, Tailandia, Egipto, Francia, lugares hermosos o peligrosos, ver costumbres tan diferentes, echar una mirada al folclore de cada zona cuando trataban el delito en cuestión era interesante. Mucho. Pero ni eso bastó para salvarlos.

   Tres series que me agradaban, y veía, dejaron un vacío que todavía se busca llenar. Recuerdo que igual de dolido estuve cuando cancelaron Las Crónicas del Joven Indiana Jones (eso era poesía), y Las Crónicas de Sarah Connor; me parecía imposible que semejantes programas no gustaran (y la verdad es que la segunda temporada de Sarah Connor fue un desastre total), ni siquiera con las historias de respaldo que ya traían, todo ese universo creado. Bueno, si fracasó la serie de Damien, nada más y nada menos que la del hijo del Diablo (y si, era mala), basada en un libro genial y una película increíble, se entiende que en gustos y sabores nada está dicho. O ven el programa o no, y si es no nada los salva, aunque nos moleste. Allí está Supernatural, a la cual la crítica no le daba larga vida, pero sus fieles fans parecen haber logrado lo increíble, los Winchester seguirán aún en el 2019. Igualmente pasó con Criminal Minds, la tradicional, o, contra todo pronóstico, año tras año, el regreso de una nueva temporada de Los Agentes de S.H.I.E.L.D.

RCTV A ONCE AÑOS…

Julio César.

¿QUIÉN NO AMA LAS COMIQUITAS?

abril 2, 2018

  No la de los políticos, claro.

   Con el parón de Semana Santa, vi algo de televisión, entre las comidas, salidas e ir a las procesiones. Así encontré, de nuevo, este episodio de Padre de Familia. Había olvidado lo bueno que era. Justo en ese momento estaba con mi señora madre, que vive criticando este tipo de programas, y aconsejándome que no deje que los sobrinos lo vean (como si alguien pudiera detenerlos), y cuando comenzó la pelea de gases, ella misma comenzó a reírse. Con todo, no le gustó. Hay públicos difíciles.

   Me encanta ver comiquitas, de toda la vida. De siempre, mis favoritos eran el malintencionado pato Lucas, el malgeniado pato Donald, el Correcaminos por el Coyote, los antiguos y muy salvajes Tom y Jerry, Huckleberry Hound, Tiro Loco McGraw y todas esas divertidas de Melodías de Ayer y de Hoy, que eran como un teatro de lo absurdo; por no hablar de los hasta ese entonces insuperables Picapiedras, que siguen siendo buenos. Para mi eran una cita obligada cada tarde en Radio Caracas Televisión. Me encantaban, como ahora, en verdad, amo a Los Simpson, show que fue la gran revelación.

   Fueron los nativos de Springfield quienes abrieron la puerta a toda una suerte de nuevos temas, más adultos, y así vimos llegar Futurama, siempre en la línea entre estar y no estar; South Park, que ha sido llevar el testigo muy allá (a veces resultan sencillamente intragables, la escatología llevada a un extremo que es algo perturbador); y están las de F/X, tan criticadas, señaladas… y tan divertidas. Si, las disfruto, aunque a veces los chistes son también, incómodos. Pero, en general, ¡son tan buenas!

   De las más resientes a la más vieja estaría El Show de Cleveland, que salió de Padre de Familia; sorpresivamente amena y divertida, con tantos buenos programas que es difícil elegir uno.

   Padre Americano, el derechista agente de la CIA que es sencillamente el retrato del americano feo, siendo el extraterrestre, Roger, uno de los mejores. Esa casa es una locura.

   Y, por supuesto, Padre de Familia, sátira y situaciones bien sazonadas que hasta siembran dudas sobre la realidad (¿es Michael Moore, en su vida cotidiana, un pedorrero?, eso se pregunta uno después de ver la escena). Hay días que traen episodios poco interesantes, pero muy pocos; hay otros donde el sarcasmo es salvaje, ácido y total, y es cuando uno ríe y ríe… aunque otras personas no entiendan qué se les ve que sea tan genial. Pero lo es.

   Tal vez no sean programas para todos los gustos, o no tengamos un muy buen gusto algunos, pero logran entretener y divertir. Se meten con todo, nada escapa a sus ojos críticos. Algo así, en Venezuela, por ejemplo, no podría hacerse. No en base a la ironía social, política y la actualidad, tendría que ser únicamente comedia burda de situaciones (alguien que cae, o es empujado, o va a un baño); y ni así. Se citaría este o aquel reglamento para sacarlo del aire. Los pellejos no son lo suficientemente resistentes como para soportarlo, por muy escatológico que sea ver políticos insultando, difamando, engañando abiertamente, o comportándose como bajo los efectos de algún alucinógeno en horarios Todo Público. Aunque, claro, eso si no es preocupante ni censurable.

   Voy a ver dónde encuentro varios de esos episodios que considero buenos, para que me digan qué opinan. ¿Y cancelaron El Show de Cleveland, por fin?

SERIES QUE ME GUSTABAN Y LAS TERMINARON

Julio César.

EL MENUDO ATAQUE

marzo 19, 2018

   Dios, qué tiempos!!!

   Hay quienes no creen en la sincronía, pero me parece, al menos subjetivamente, que ocurre. A veces uno recuerda a un amigo, algo que dijo y le pasó, otro se te acerca a contarte algo de la misma persona y, al final, esta aparece o se sabe de ella. Sin ir tan lejos, hay relatos en este blog que a veces paso tiempo sin actualizar, tanto que en los marcadores parece que nadie los lee, y justo cuando voy a subir algo, noto que ese día fue leído. Es tan extraño…

   Bien, el día domingo de la semana pasada, en casa de la familia, reíamos recordando los días de fiesta de nuestra loca edad escolar, y unas de mis hermanas le preguntaba a nuestra madre si se acordaba de todas esas veces que las regañó por gritar como locas cada vez que encendían en televisor y justo en ese momento estaban entrevistando, o decían algo, o aparecía el grupo Menudo, esos jovencitos boricuas, en su origen, que causaron furor a finales de los ochenta y principios de los noventa. Si, lo sé, hay que agregar “del siglo pasado”, pero suena muy raro. Era impresionante la histeria preadolescente, y sexualmente precoz, que esos muchachos causaban, efecto que se buscaba y se conseguía, como sigue ocurriendo actualmente. Es una realidad, ídolos que hagan delirar en un mar de hormonas a los chicos y que se entreguen a la adoración y el consumismo, especialmente a esto último (nada qué criticar).

   Continuando con la charla, recordé (y me recordaron), que fui uno de los millones de chicos que atormentó al respecto a sus hermanas, a las amigas de estas, a primas e incluso vecinas. Como sospecho que hicieron muchos otros. De entrada: no me gustaba el grupo Menudo. Ni el concepto, ni su música, ni ellos. Con los años, ganando perspectiva, encuentro que sus temas son bonitos, algunos, y que tienen el encanto de la nostalgia y que puedo escucharlos con una sonrisa. En esa época no. Me parecían detestables y para lo único que me gustaban era para, como señalé, atormentar a mis hermanas. Dios, cómo me odiaban en esos momentos. Incluso se ponían agresivas, cosa que me hacía reír más. Un placer pecaminoso, como dirían ahora.

   Una manera fácil de ponerlas histéricas, rabiosas y llorosas era apartarlas de la pantalla televisiva llegada la hora en la cual RCTV (entonces todavía Radio Caracas Televisión) transmitía una miniserie con ellos, llamada “Quiero Ser”. Eso era cambiarles el canal o llamar a mamá para que nos las dejara verlo porque estaban gritando mucho, y bastaba para que se pusieran frenéticas. Era una locura de pasión la que sentían por esos carajitos. Nada más acercarse la hora del programa diario y caían en un cuasi coma de emociones y suspiros. Y eso que la trama era bastante simplona y las actuaciones de esos muchachitos eran terribles. Pero terribles. Me lo parecía antes, ahora con mayor convicción. Fingían ser estudiantes de una secundaria en Caracas, con esos acentos. Una especia de coral escolar que se inscribe en un concurso para ganar dinero para el colegio, ¿les suena? Desde Sor Yeyé, a Glee, esa ha sido la temática y la tonada.

   Bien, ahora encuentro que los temas eran bonitos, la letra, al menos, como esa de Quiero Ser, que daba nombre al seriado, y este, “Súbete a mi Moto”, y con este, llega lo de la sincronía.

    El lunes de esta semana que pasó, leyendo portales de noticias de todo tipo en la oficina, encontré una nota anunciando que se realizará, se está en eso (o ya se hizo, no estoy tan empapado… ni interesado) un seriado, de quince episodios, sobre el grupo, llamado así, “Súbete a mi Moto”. Donde explorarán los detalles desde su concepción, en Puerto Rico, a finales de los setenta, de la mano de un señor Edgardo Díaz, hasta el estallido de fiebre y fama que le siguió después.

   Bien, imagino que no contarán toda esa serie de detalles feos de los cuales tanto se habló en su momento, especialmente en la era de Ricky Martin. ¿Qué si le interesará al público tal programa? Claro que si, y volvemos al punto: el poder de la nostalgia. Un vasto público mirará lo que fue, cuando eran otros (otras, chicas, fans, cuando compartían con otras, amigas y hermanas, esa “magia”), y lo amarán  como ocurre cada vez que un grupo o una banda que ya no es tal, sale de gira; además ya se notó en los tiempos del Proyecto M. Los nuevos televidentes se interesarán en las personas allí retratadas, la música, la aventura y los actores; y si lo hacen bien, triunfarán.

   De esos tiempos, y como suele ocurrir, queriéndose aprovechar el bum del concepto, en Venezuela aparecieron dos grupos (eran más, pero sólo recuerdo estos dos casos), Los Chamos, que eran igual de chicos…

   Y Unicornio, que eran algo más grandecitos. De hecho aparecían promocionándose en playas o piscinas usando bikinis, que era la moda de entonces. ¿No es curiosa la memoria, todo lo que se recuerda? Ahora que, escuchando algunos de los temas, sólo queda repetir: Dios, ¡qué época!

¿QUIÉN NO AMA LAS COMIQUITAS?

Julio César.

EL SWAT DE SHEMAR MOORE

noviembre 21, 2017

   Y no es juego, el actor es uno de los productores.

   Me gustaba esta serie, la vieja, la veía los martes por VENEVISION; me agradó la película, a pesar del señor Colin Farrell (nunca he sido su fan), y esperaba con algo de inquietud el estreno de esta nueva etapa. O remake. Como con muchos otros programas e ideas, en el mundo del espectáculo parece que únicamente va quedado el remake. Actualmente está McGyver, también. Esperaba que la serie del grupo de choque de la policía fuera bueno, porque bueno fue el programa original, porque actúa un señor a quien admiro y quiero como parte de un programa que seguí y sigo con fidelidad, aunque ahora esté muy cambiado, Shemar Moore, el Derek Morgan de Criminal Minds. Espero que triunfe, que su programa guste, pero temía su fracaso.

   No la ven fáciles ciertos actores y actrices de programas triunfadores que contaban con cientos de miles de fans, para continuar después. Les pasó a Sarah Michelle Gellar con Buffy, un programa amado con furor; y al mismo Tom Welling con Smallville. Richard Dean Anderson tuvo que esperar años de años para repetir el éxito del McGyver original con su Stargate SG-1, La Puerta a las Estrellas, con el cual llegó a ser aún más querido. Lo consiguió Sasha Alexander, al dejar de ser la carismática agente Kate Todd, en NCIS, con su Maura Isles, de Rizzoli & Isles, y David Boreanaz, que después de comerse el show en Buffy, protagonizó su propia serie, Ángel, y volvió con una aún mejor, Bones. Pero esa suerte no la tienen todos, por eso siempre me preocupo cuando hablan de la “última” temporada para Supernatural, por Jared Padalecki y Jensen Ackles, especialmente este último, un sujeto que es un gran actor, que tiene una cara increíble (envejece como los buenos vinos), pero al que no se le brindan oportunidades.

   El primer episodio de SWAT, transmitido hace dos semanas, a las diez de la noche, hora de Venezuela, por FOX, fue bueno sin ser espectacular. Shemar  Moore, con su Sargento Daniel “Hondo” Harrelson, parecía repetir un poco su personaje de Morgan, en Criminald Minds, valiente, sensato, honesto y cabal, un líder natural; veremos sí puede diferenciarlo, y en qué aspectos. El programa comienza con una tontería, van buscando a un peligroso grupo de sujetos armados y todos entran por el frente, sorpresivamente los malos escapan por detrás. ¿No son un grupo táctico?, ¿no sabían que debían rodear la propiedad? ¿Era el SWAT de la Locademia? El nudo se teje desde el principio: el jefe del grupo se equivoca y le dispara a un chico inocente, un policía blanco a un joven negro de buena conducta en un vecindario donde hay tensión racial. La trama pudo ser muy buena, muy interesante, muy actual… para los gringos, al resto del mundo nos deja un poco frío, algo indiferentes.

   Se diga lo que se diga, hablando del público latino, por ejemplo, eso del racismo nos parece un mal de ellos, eso de las tensiones y protestas de grupos de color por abusos policiales, porque el racismo es un problema de ellos, del cual, aunque se avergüenzan y les hace sentir mal, no han podido librarse. Y el que las comunidades negras se auto marginen, se aparten, no les ayuda. A ninguno de los dos grupos. Por estos lados del mundo la pelea, de toda la vida, ha sido por el desequilibrio social y la fatal distribución de la riqueza, incrementado el malestar, y la miseria, por el maniqueísmo de grupos incompetentes para preservar lo que ya había o crear algo nuevo, como ha dejado la moda socialista en Sudamérica, por ejemplo. A la gente la reprimen cuando protestan por el mal gobierno, el deterioro de los servicios o la pobreza, no porque sean de tal color o creencia religiosa. Bueno, también por cuestiones políticas, pero es otro subproducto de los malos gobiernos. No se ataca a la gente, no se le reprime, como individualidad.

   El programa, volviendo con SWAT,  perdió tiempo desarrollando y explicando esto, muchas charlas, muchas, muchas, para un grupo que se supone de choque. Al final resulta que no es un asunto racial, sino uno más peligroso, que también es problema de ellos, algo acuciado con la llegada del señor Donald Trump al poder, grupos de milicianos que sienten que un gobierno corrupto e incompetente debe caer para que gente de fuerza ponga orden, algunos son de ultraderecha, otros de supremacías, pero en el fondo son lo mismo, y también es un problema muy gringo. Son cosas muy de ellos. Si no cuidan que el show sea más visual, autos rápidos, disparos, explosiones, delincuentes armados amenazando gente indefensa, policías al alcance de balas en cualquier momento puede que no termine de enganchar allá (se vende como un show producido por la gente de las películas Rápido y Furioso), mientras que fuera aburra un tanto el localismo que se imprimió, por lo menos, a ese primer episodio.

   Fuera de eso no se bosquejó a los personajes, no sabemos quién es el idiota, el infiel libidinoso, el envidioso. Series como Hawaii 5-0, Supernatural, Arma Mortal, Grimm, ya lo habían resuelto en veinte minutos, aquí no se pudo, no se sabe quienes son los demás, si exceptuamos al que debieron nombrar líder pero como no era negro no pudo, el valiente líder, Derek Morgan, perdón, Daniel “Hondo” Harrelson, y el chico bravucón y hablador, que parece un estereotipo del policía rebelde de mil programas, que se vio algo exagerado.

   Como sea, me gustó, espero por más. También por el éxito de Shemar Moore, como todavía espero por el de Michael Weatherly (no mal encamindo con Bull), o el de  Cote de Pablo, fuera ambos de NCIS.

EL MENUDO ATAQUE

Julio César.

ZAC EFRON LO BAILO Y QUE BIEN LE SALIO

noviembre 12, 2017

   Como ha crecido esta ex estrella juvenil, ¿eh?

   En una onda escapista, para distanciarme un tanto de la cruda realidad socio-política del país (para mí es casi imposible dejar de pensar o sentir), he visto mucho cine, claro, en la computadora o volviendo a mis viejas carpetas, esas donde, según mi sobrina Natalia, siempre hay alguien gritando al ser atacado por algo terrible, generalmente una mujer. La atacada, no el peligro terrible. He encontrado y compartido, con ellos, hermanos y amigos, cosas muy buenas, otras no tanto, pero de indudable poesía en la fotografía o el mensaje, sentimientos y sensaciones más sugeridas que implícita que llegan, dejando la interpretación a cada quien. Hablando de eso, qué gusta, y qué no, fue cuando mi sobrina me comentó de esta película de Zac Efron.

   Nunca veo películas de Zac Efron, y en verdad no pienso cambiar esta política a menos que protagonice una de mega desastres como 2012, La Falla de San Andrés o algo así, o una de invasión extraterrestre como Invasión la Tierra Batalla Los Ángeles, o la de un monstruo tipo Alíen, Depredador, La Cosa, o terror del que sea, zombis o demonios. Del resto, ni idea de su filmoteca. Pero era tanta la risa y picardía de mi nena que terminé dejando que buscara un corto de la película, y aparece esto. Lo que me sorprendió fue que trabajara al lado de Robert De Niro, en Mi abuelo es un peligro, y me pregunté qué habría pensado aquel del muchachuelo este (todavía le veo como un protagonista Disney).

   No se puede negar que se ve bien, tiene bonita cara, mejorada con el tiempo al despojarse de ese aire de niño, que es sangrino en su forma de actuar, y que era bien osada la escena (ah, La Macarena, ¿quién no cometió locuras contigo?); me pregunto en qué contexto la utilizaron, la escena, para qué, pero, como sea, debió ser todo un regalo para sus fans, chicos y chicas que crecieron amándolo, y pudieron darle una muy buena mirada. Yo tan sólo podía reír y decirme: pobre De Niro, las cosas que hay que hacer para continuar vigente.

   Pensaba ver Baywatch, más por Dwayne Johnson, un carajo que se come las escenas, que se impone y llena la pantalla (he visto Venganza Letal y La Montaña Embrujada cada vez que la trasmiten), para ver qué tal fotografiaban juntos ya que usaban el recurso del bromance entre estrellas masculinas, tan de moda, pero no lo he hecho. Fuera de El Superagente 86, todos esos remakes de viejas y maravillosas series han sido fatales, ni se imaginan cuánto odié Comando Especial, la película, la serie fue muy buena. En ninguna de estas adaptaciones quisieron tomarse muy en serio a sí mismas y se fueron por un ligero viento de comedia, bastante tonto por cierto, que no las benefició.

   Bien, quedará para el recuerdo el baile insinuante y bien hecho del señor Efron, la vista posterior de su hilo, la prueba de la firmeza. No es poca cosa, no todos podrían salir airosos de dicho intento… si quisieran hacerlo.

EL SWAT DE SHEMAR MOORE

Julio César.

EL VIDEO PROHIBIDO DE BRITNEY

noviembre 3, 2017

   ¿No es cuchi?

   ¿Han escuchado de esa gente que prepara una gran cena para amigos y conocidos, echando la casa por la ventana, endeudándose hasta el año de la pera, y que luego nadie va? ¿O esas series o películas que cuestan un ojo de la cara y fracasan por razones no muy bien explicadas? Pues parece que le ha pasado a Britney Spears con el video del tema “Make Me”, el cual costó más de un millón de dólares para que luego fuera echado para atrás y reeditado en una versión más ligera. Aparentemente, en el original, aparecían muchos desnudos, demasiado sexo, y la pequeña catira se veía desnuda pintada de rojo, por lo que alguien consideró que mejor era dejarlo de ese tamaño.

   Aunque no soy seguidor de la chicuela, por edad soy más fan de Madonna, me gustaron sus temas iniciales, tan de chica rebelde que comienza a vivir. Y me agrada ella, no tanto ese afán de figurar como sea que una vez la atrapó; daba vaina verla, tan capacitada para la música, dando tantos tumbos por ahí, que si drogas y policías, casándose hoy para divorciarse mañana de sujetos que no valían nada y querían explotar la relación y más tarde cobrarle manutención, por no hablar de su época loca de bola, cuando hasta se rapó el coco. ¿Y los juicios de custodia de sus propios hijos? Por suerte, todo eso suena a pasado. Era, y es, una catira linda, llena de talento, merece algo mejor. Ha tenido un buen regreso, pero, hay que admitirlo, nada que ver con la marcha que llevaba ese tren cuando salió, tiempos cuando parecía que llegaba, por fin, una nueva diosa del pop. Madonna supo capear con ella y con Christina Aguilera.

   En lo del video, su cancelación, dicen que fue decisión del productor, otros que fue ella quien a ver el producto final no lo quiso así, e igualmente hablan de los anunciantes. Sin embargo, gente que conoce a la chica dorada sostiene que fue el padre de esta, quien le ha dado bastante guerra en el pasado, quien se opuso y la artista parece que prefirió ahorrarse toda la mala prensa. Con los años, la gente aprende y madura.

   La versión oficial quedó bastante rosa, sin embargo, por debajo de mesa rueda otro, que parece algo manipulado, si quieren verlo, vayan a: MAKE ME… HOT

   Si era así el original, aunque fuera en parte, era fuerte. Ojalá le siga yendo bien a la señorita Spears.

ZAC EFRON LO BAILO Y QUE BIEN LE SALIO

Julio César.

EL REGRESO DE BOND

septiembre 5, 2017

   Una buena.

   Aunque suene a frivolidad, algunas noticias alegran un poco. Como saber que está por estrenarse Juego del Miedo 8, y ahora que regresa Daniel Craig para darle vida nuevamente a Bond, James Bond, al servicio de su Majestad. Me encanta esta franquicia, este personaje que, como el Doctor Who, ha sobrevivido a sus muchas encarnaciones. Con  mayor o menor tino, pero todas las he visto (creo), porque me agradan estas películas y crecí viéndolas. Desde niño. Cabían dudas, porque la gente no recibió muy bien Spectra, y el mismo señor Craig había manifestado sus dudas sobre regresar para una quinta película, pero la cosa parece segura. ¡Genial!

   Recuerdo hace dos o tres años, un primero de enero, que llegué enratonado y sintiéndome muy mal a mi casa, antes de hora comparado con otros años; caí inconsciente en mi cuarto y desperté para encontrar una maratón de 007 (no las del señor Craig). Eso fue pasármela en la cama, comiendo, bebiendo refresco de colita, lo mejor para las resacas, y viendo a los distintos Bond luchando contra científicos locos y genios criminales. Para serles muy honesto, me gustan una barbaridad las de Pierce Brosnan, tan atildado, tan inarticulado, tan inglés. Con sus aparaticos y villanos con planes globales, desde el Ojo Dorado, atacando desde el espacio, a Otro día para Morir, con el coreano transmutado en caucásico. Me dio algo de sentimiento cuando le retiraron del papel, pero Daniel Craig también ha estado muy bien. Es un Bond más físico, más de golpes y brutalidad. Más humano, más… desgastado. Real. Y, sin embargo, llevado a los límites.

   Por allí se dice que tienen en mente a la señora Beyoncé para que interprete el tema, que siempre es un honor, por decirlo así, ya que el programa es de culto, y varios temas han sido muy buenos. Uno los escucha y recuerda la cinta, pero también las tonadas.

   Una de mis preferidas fue la de Adele, considerado uno de los mejores temas; pero, personalmente, me gusta más…

   Madonna, en la ya referida Otro día para Morir. La escuchó y casi siento nostalgia.

   Las dos Corea, una de las bromitas pesadas de La Guerra Fría, cuando rusos y gringos se repartían el mundo a la caída de los fascismos del Eje. Partieron ese país por el paralelo 33, para controlar la salida de los japoneses, y allí se quedaron hasta que la separación se volvió una herida. Cosa rara, recuerdo aquel Mundial de Futbol, donde Corea del Sur era uno de los anfitriones, que les iba muy bien en la cancha, y cómo lo celebraban los norcoreanos comunes y corrientes. Seguramente recordando que una vez todos fueron Corea.

   Me preguntó de qué tratará esta nueva cinta. Como sea, la veré.

EL VIDEO PROHIBIDO DE BRITNEY

Julio César.

REGRESA EL MIEDO

agosto 27, 2017

   ¿Quieres jugar un juego?

   Por fin, después de tanto tiempo de taquilla huérfana de este tipo de películas llenas de violencia y sangre, con buenas pinceladas de crueldad, actos grotescos y trama más o menos bien hilvanadas, regresa El Juego del Miedo, parte ocho (Saw 8). Y hacía falta, a nosotros, los fieles seguidores de cintas con implacables asesinos que asedian, aterrorizan y acaban con gente desprevenida, como Viernes 13, Pesadilla en la Calle del Infierno y Halloween (Masacre en Texas nunca ha sido de mis favoritas, y Camino al Terror, después de la segunda, perdieron casi todo el encanto, la última, algo como Herencia, fue fatal). Estas si me gustan, tienen un nudo central casi lógico (la seis fue excepcional, castigando a los aseguradores desgraciados; el aire era casi moralista). La ¿enseñanza?, gente que no merece la suerte que tiene, que vegeta, que vive sin vivir mientras otros enfrentan pérdidas, golpes y aún sentencias de muerte, tiene de donde agarrarse. Las he visto todas, las tengo todas en mi filmoteca, en dos de ellas, en escenas particulares, he tenido que cerrar los ojos las primeras veces, sintiendo un fuerte estremecimiento en la columna ante tanto sadismo y barbarie (la mujer compitiendo con el socio usurero, cortándose el brazo; el tipo adherido con pegamento al asiento del auto). Todavía las veo de tarde en tarde.

   Regresa, Saw, sin el maestro del juego, John Kramer, Jigsaw, muerto hace bastante rato (aunque eso no le impedía aparecer en las secuelas), y Amanda, mi hija de perra favorita, patética y malvada. Ha muerto la esposa del maestro, y miren que se lo merecía por no asegurarse de matar al policía. Los herederos de John quedaron al frente, lo que abre toda una gama de nuevas posibilidades. El modelo no aburre, no cansa, nos gusta la violencia, la sensación de ahogo, de acorralamiento, ver a los no totalmente buenos luchando por escapar. El asesino allí, a simple vista, o tirado en un rincón, elevándose al final con el gran plan consumándose, es tan intenso como el protagonista de turno gritando que no, cuando todo se cierra a su alrededor. Y cuando debió verlo venir (qué nunca lo vemos, la verdad sea dicha, dígame en la primera). Lo único que podría dañar la franquicia sería que decayera, precisamente, esto, la manera de llevar el argumento, que todo termine encajando con el inicio, como nos han acostumbrado.

   Hay que estar pendientes…

EL REGRESO DE BOND

Julio César.

ADIOS, LAURA BRANIGAN

julio 19, 2017

   ¡Cómo me gustaba!

   Acabo de enterarme: ¡Laura Branigan está muerta! Y hace una pila de años, el 26 de agosto de 2004, en Nueva York, para ser más exactos. A los cuarenta y siete años de edad, víctima de un aneurisma cerebral. Partió mientras dormía, en paz. ¡Pero tan joven! ¿Cómo es que no lo sabía? No pueden imaginar cómo quise a esa mujer enorme, delgada pero  atlética, de voz potente, de cuya vida íntima se decían tantas cosas. Fue una de mis diosas en esos años confusos de crecimiento. No soy amante, amante, de la música en inglés, me gusta saber qué escucho, qué dicen las tonadas, pero con ella fue amor a primera vista con su inmortal “Gloria”. Hasta compré un disco de acetato donde estaba la canción. Todas esas tonadas eléctricas y trepidantes de una época en la cual se quería cortar con los setenta y la pesada carga de la música con tanto trasfondo social y político.

  Debió ser por la película que llegué a ella, cinta que también amé, y a la actriz que la protagonizó, Gena Rowlands, la mujer madura y dura que procura proteger a un huérfano perseguido por antiguos socios de la mafia; y ella se encarga de ellos, pistola y violencia en mano. Una dama capaz de caerse a puñetazos con cualquiera, siempre me ha gustado ese tipo. De esa era es la detective Dee Dee McCall (Stepfanie Kramer), el Pimpollo de Acero de la serie Hunter, El Cazador. El filme, lo unen a esa música, y yo ya estaba en la bolsa de esas dos féminas.

   ¿Una confesión, especialmente con otra de sus canciones, Autocontrol, o Fuera de control? Si estaba a solas, y la escuchaba, fingía cantarla y hasta medio bailaba, algo que jamás se me ocurriría hacer o reconocer en público, antes o ahora. Pero así era. Hay algo en esas melodías que casi te obligan a dar saltos, como a Charlie en esa escena de Supernatural, cuando sube en el ascensor y sabe que nadie mira.

   Adiós, Laura Ann, chica alta, flaca y bella de voz grandiosa. Hoy, un poco tarde, alguien en Caracas lamenta tu pérdida. Y, un día, en mi rocola estarán esas canciones.

REGRESA EL MIEDO

Julio César.

EL ADIOS A LA TERRIBLE ZSA ZSA GABOR

enero 20, 2017

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   Es que hasta el nombre, aunque artístico, era increíble…

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   Apenas a un mes y pico de cumplir los cien años de edad (en febrero), muere el 18 de diciembre del año pasado, la legendaria Zsa Zsa Gabor, actriz húngara, nacida en Budapest (¿puede algo sonar más exótico?), como Sári Gábor. Fallece de problemas cardiacos, como informara el que era su noveno marido (con quien llevaba treinta y un años casada), Frederick von Anhalt, quien agregó que todos los que la amararon estuvieron allí, cerca, acompañándola en ese último trance. A esta dama del Hollywood se le conoce tanto por su carrera cinematográfica como por su apasionada vida sentimental, que resulta, viendo hacia atrás, casi escandalosa. La muerte tiende a dulcificar las miradas, los pareceres, pero la verdad es que lo que ya sabía de ella, la retrataba como una criatura temperamental, de genio vivo, y terriblemente apasionada en sus sentimientos, tanto para querer como para odiar a los que una vez amó.

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   Era muy original, como cuando comentó: “Quiero un hombre que sea amable y comprensivo. ¿Es eso demasiado pedir de un multimillonario?”. O: “Debo de ser una buena ama de casa, porque cuando me divorcio, siempre me quedo con la casa”, cuando respondía sobre sus divorcios. Y: “Nunca odié lo suficiente a un hombre como para devolverle sus diamantes”. Sus libros están llenos de ingenio, desparpajo, o eso dicen quienes los han leídos: “Cómo conseguir un hombre”, “Cómo mantener un hombre”, “Cómo librarse de un hombre”. Aseguraba que un hombre enamorado no se sentía tranquilo hasta que no se casaba con el objeto de su afecto, y que cuándo lo hacía ya estaba perdido (qué idea, ¿eh?). Era una de las primeras chicas malas del espectáculo, y no se puede negar que fue la última diva de Hollywood, con sus curvas generosas, su bello rostro, siendo amada, adorada y deseada por todos, las mujeres queriendo parecerse a ella, los hombres tocarla. Reinando casi caprichosamente. Quedan otras, Raquel Welch, por no ir tan lejos, pero no están en la Meca del Cine.

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   Se le recuerda por clásicos de la gran pantalla como Mouling Rouge, en año tan lejano como el 52, del siglo pasado; o Sed de Mal, del año 58, y que he visto. Pero se le recuerda más por sus matrimonios, y aún más por los amantes que tuvo por fuera de los enlaces legales. A los dieciséis años de edad, y tras ganar el Miss Hungría, se casa con un diplomático de carrera, Burham Belge, un turco que le llevaba varios años (más tarde ella contaría que la noche de boda la pasó con Kemal Atatürk, el fundador de la moderna Turquía); luego se casa, en Estados Unidos, con el bisabuelo de Paris Hilton, Conrad Hilton; después el actor George Sanders; le sigue un hombre de negocios llamado Herbert Hunter; el petrolero Joshua Cosden; Jack Ryan, creador de las “Barbie”; el abogado Michael O’Hara; el mexicano Felipe de Alba, siendo anulado pues ella ya estaba casada (¡bígama!); hasta llegar al príncipe alemán, Frederick von Anhalt, quien la acompañaría el resto de su turbulenta vida.

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   Sin embargo, no era esto lo más llamativo de su biografía. Como el amante de la historia que soy, de todo tipo, del crimen, del arte, de la astronomía, de la historia historia, siempre me llamaron la atención todos esos años de monstruos dorados de Hollywood, con sus secretos, fortalezas y debilidades; la de chicas de rostros dorados que tenían sus amantes bien disimulados, la de hombres que hacían delirar a las mujeres, queriendo estos a otros de su mismo sexo, teniendo que llevar vidas de circo para disimularlo. Los años intensos de la Meca del Cine. Hace tiempo compré un libro sobre la historia del espectáculo, y aparecía el nombre de Zsa Zsa Gabor; hablaban de su genio vivo, de sus gritos y reclamos. Viéndolo en retrospectiva, me parece que la pintaban como cuando parodian, actualmente, a la modelo Naomi Campbell y sus mañas de gritar y arrojar cosas.

   No sé si Zsa Zsa llegaba a tanto, pero… El caso es que viviendo esta un tórrido romance con el hombre del mia-farrow-and-frank-sinatramomento (y de buena parte de la historia norteamericana, por lo que se ve), Frank Sinatra, esta la dejó, o al tiempo de terminar con ella, o ella con él, se casó este con la actriz Mia Farrow. La señora Gabor dio unas declaraciones duras, sobre la supuesta homosexualidad del actor, que parecía andar buscando una mujer que pareciera un muchacho. Todos lo interpretaron como despecho de la vistosa diva. Cosa que, años después, me haría reír, viendo una película ambientada en esa época, en una estación de radio en el cual, durante la transmisión del programa de mayor sintonía, alguien iba asesinando gente; hablando de algo improbable, como para señalar una locura, alguien dijo a otro personaje, “sí, claro, y Mia Farrow va a abandonar a Frank Sinatra para casarse con Woody Allen”, como efectivamente ocurriría luego, en la vida real. Historia, y resultado, que es mejor olvidar, según como terminó.

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   Como sea, encontré en un artículo de la prensa española, creo, que el primer cuento picante sobre Zsa Zsa viene de su noche de bodas, cuando no se consuma con su marido sino con el jefe político de este, el ya mencionado fundador del estado de Turquía, antes de emigrar a Estados Unidos, donde se relaciona con Charlie Chaplin (el cual también tiene una historia algo oscura en cuanto a sus prácticas), antes de casarse con el señor Hilton, relación que termina ¿por infidelidad?; los cuentos aseguraban que la dama mantenía una relación amorosa con el hijo de este, cosa que causó el divorcio. La lista sigue con Sean Connery, Richard Burton, quien luego sería marido, dos veces, de su amiga Elizabeth Taylor (con quien parecía competir en el número de esposos), y del ya citado señor Sinatra, de quien contaba en sus memorias que lo odiaba y se acostó con él para que dejara de estorbarle en un momento dado (y si, suena extraño). Igualmente se le asoció al millonario Paul Getty, a Howard Hughes, a un hijo del dictador Trujillo y a un depuesto rey egipcio. Por no hablar del hombre casado, un playboy que vivía de las mujeres (decían), que se divorció de su esposa para casarse con ella, esperando que dejara al marido que tenía en ese momento, negándose esta. Casándose con otra el playboy, ella volvió, con él; aparentemente lo que le gustaba era lo irregular, las manzanas del patio vecino. Era este señor, el terrible Porfirio Rubirosa.

   También están aquellos que, según propias declaraciones, la traviesa mujer rechazó. Se cuidó de aclarar que no se acostó con John Kennedy, Elvis Presley, John Huston ni Henry Fonda, todos nombres suficientemente conocidos de su tiempo y lugar.

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   Qué vida la de esta diva, ¿eh? Bien, ha fallecido, algo natural, aunque no sea consuelo para quienes quedan atrás, pero habría sido increíble que llegara, bien de ánimo y salud, a los cien años de edad. Imaginen el homenaje en vida que Hollywood le habría tributado, aunque no estuviera presente ninguna de las damitas con quien compartió el cielo de la fama en su momento. En ese firmamento dorado, brilló esta hermosa y exótica estrella.

ADIOS, LAURA BRANIGAN

Julio César.

MEMO MORALES, EL GITANO MARACUCHO

enero 4, 2017

   El cariño verdadero que sintió por su tierra…

   Ah, no podía terminar el horrible año 2016 sin que su sombra todavía se proyectara un poco más. El viejo y amenazante árbol que caía y con las ramas se llevaba a otros. Eran apenas las cinco de la mañana del domingo primero de enero de 2017 cuando la noticia corría por la red, había fallecido Memo Morales. Qué desagradable y doloroso fue. Había muerto el Gitano Maracucho, la voz increíble que había hecho las delicias del pueblo venezolano en cada fiesta y cada presentación. De siempre, para mí, sus temas preferidos eran los que cantaba con la Billo’s, los “andaluces”, como les decimos por aquí, y aquellos que compartió junto al gran Cheo García, también ido, hace tiempo.

   Indiscutiblemente una gran pérdida para Venezuela y el mundo artístico nacional, pero también internacional. Leyendo las esquelas encuentro que, ya en años tan lejanos como los setenta había emprendido una gira como solista por Miami, Los Ángeles, Nueva York y San Francisco, mucho antes de la diáspora venezolana. Y que apenas el año pasado, en abril, recibió el nombramiento de Ciudadano Honorifico y Embajador de Buena Voluntad, en la ciudad de Houston, Texas, por “su contribución a la música de toda la humanidad”. Y allá debió encontrar una buena cantidad de compatriotas lanzados a un doloroso éxodo por el desastre que padecemos desde hace casi dos décadas de insensateces y pillaje a manos de una pequeña cúpula fascista.

   Sólo queda imaginar esa era dorada, los grandes conciertos, los buenos hoteles, las risas, los tragos, las idas de farras después de las presentaciones. Días cuando estaban todos, esos a los que ahora consideramos los grandes, contando hasta a Felipe Pirela y José Luis Rodríguez, que cantaron  con la Billo’s. Y estaban Cheo y Memo (quienes luego se asociarían: la orquesta de Cheo y Memo), llevando estos las “voces cantantes”.

   Cheo García y La Casa de Fernando, jamás he podido escuchar esta canción sin recordar las tardes en casa de mis padres, todos reunidos, bebiendo y pasándola bien con los amigos que se llegaban.

   De ese tiempo musical, particularmente recuerdo a Emilita Dago. Esa mujer tenía una gracia y un salero, una picardía que siempre amé, y allí estaba, entre ellos, aunque creo que esta cantaba era con Los Melódicos, los “eternos rivales” de la Billo’s.

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   Memo Morales, llegado a este mundo (en un año tan atrás como el 37, del siglo pasado) como Guillermo Enrique Morales Portillo, natural de Maracaibo, estado Zulia, de donde parte siendo muy joven para comerse el mundo. Su trayectoria fue dilatada, pero, repito, desde mi humilde punto de vista de sujeto que gusta de la buena música en fiestas, siempre le asocio con la orquesta de la Billo’s.

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   Por ahí leí que, durante la pasada dictadura, la de Marcos Pérez Jiménez (un sujeto que al menos defendió los valores nacionales), cuando se inauguró el Hotel Humboldt a mediados de los cincuenta, Memo Morales cantó durante un mes para darle la bienvenida a la gente que llegaba a conocer el vanguardista lugar. ¡Treinta días cantando! Estos regímenes gustan de la monumentalidad (cuando algo hacen), y Pérez Jiménez no podía ser menos. Contaba papá, que al ex dictador le gustaba estar de primero en cada cosa que inauguraba… excepto con el teleférico. En ese no se subió sino hasta mucho después.

   Pues, murió Memo Morales como vivió, en medio de una presentación de fin de año en la Hermandad Gallega, en Caracas. Un infartó le derribó, a sus 79 años de edad, recién comenzando este nuevo año. La noticia nos entristeció en medio de una celebración discreta, fue cuando alguien comentó que se fue como seguramente le habría gustado, cantando, posiblemente sonriendo hasta el último momento, orgulloso de la alegría que brindaba y del cariño de su público. Claro, antes de que el malestar le ganara. No será consuelo para su familia, las pérdidas son así, pero Memo, como Cheo, como el maestro Billo, en verdad siguen y siguen eternamente. Siempre habrá alguien que recuerde que hacía tal o cual cosa mientras le veía actuando en vivo en alguna presentación. La de parejas que terminaron en bodas que comenzaron, en una retrata, o una fiesta de terceros, bailando su música, desconocidos destinados a encontrarse. En casa, después de un rato, mi hermano sacó su carpeta y comenzamos a escucharle. Todos amábamos, y amamos, al Gitano Maracucho.

   Adiós, Memo, y lo expreso así porque casi era un tío más de la familia, por todas las veces que animó reuniones, fiestas y celebraciones donde estuve presente, con mi gente, haciéndonos sonreír, cantar y bailar. Gracias. Paz a sus restos y consuelo a su familia.

EL ADIOS A LA TERRIBLE ZSA ZSA GABOR

Julio César.

EL ADIOS A CARRIE FISHER

enero 4, 2017

   Nuestra amada princesa Leia…

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   La noticia, todo conmocionado, me la trasmitió un hermano, fan de Star War, como todos. Carrie Fisher había muerto el martes 27 de diciembre, después de haber sufrido un infarto una semana antes. Y la noticia, saber que era ella quien moría, fue tan duro como en su momento fue escuchar sobre el deceso de Heath Ledger, el querido vaquero australiano, el Ennis del mar de Jack Twist. Aquella fue una mañana tan desagradable como lo era esta. Dios, cómo amé la historia original, las tres primeras, como las conocí en su momento: La Guerra de las Galaxias (luego Una Nueva Esperanza), El Imperio Contraataca y El Retorno del Jedi. Así como adoré a sus personajes, el joven campesino que soñaba con vivir aventuras en las estrellas, el viejo guerrero místico, el caza fortunas galante y pillo, el villano de traje increíble, y la hermosa princesa guerrera del planeta Alderaan.

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   Por ser un niño en ese entonces, la amaba con esa pasión de inocencia. Era la única y maravillosa princesa que dirigía una rebelión contra un siniestro imperio galáctico, totalitarista y fascista.

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   Recuerdo que cuando se estrenó en Venezuela, con algo de retraso, tenía muy poca edad, pero al ir creciendo escuchaba de ella, leía sobre La Guerra de las Galaxias y soñaba que yo mismo era un solitario guerrero. Estando en cuarto grado de primaria, la anunciaban por fin en Guatire, mis amigos de la escuela estaban emocionados, era de lo único que hablábamos, ya tenía yo hasta un suplemento donde contaban la historia; pero mamá no quiso o no pudo llevarme, a pesar de, y avergüenza recordarlo, todo lo que lloré. Un amigo, en especial, casi se condolió de mí a los días, diciéndome que nunca había visto algo como eso, y olvidando mi pesar pasó a contármela todo emocionado. Estaba yo como Bart Simpson cuando Homero le prohibió, de por vida, ver la película de Tomy y Daly.

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   Años después, más grande, me llegaría una tarde a Guarenas, la proyectaban como matiné, y el corazón me bombeaba como cuando niño, al iniciarse, con las letras subiendo, la música ominosa, contándonos de los valientes rebeldes y el terrible imperio. Cuando la toma se alzó de un planeta hacia el espacio, y apareció aquella nave gigantesca, que era engullida por otra, estaba literalmente paralizado de fascinación. Y luego aparecieron, Darth Vader capitaneando el asalto, Artuditu, Citripio… y la princesa Leia Organa, cercada pero ya organizando la resistencia, enviando un mensaje que sería recibido por un chico que soñaba con ser algo más de lo que vivía en ese momento, Luke Skywalker, quien notando el mensaje va y lo entrega al verdadero destinatario, Ben Kenobi (Obi-Wan), comenzando sin saberlo la guerra de las galaxias.

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   Ya desde entonces era un fan. La fuerza era una creencia… hasta que lo jodieron todo en La Amenaza Fantasma, despojándola de su misticismo y reduciéndola a un mal cromosómico. Fue una de las grandes fallas de la nueva saga. Pero mi amor estaba con ellos, con Leia, Luke, Han Solo, Chewbacca, los robots, Vader, Yoda… El Despertar de la Fuerza fue buena, pero viendo a Leia y a Han, sentí cierto pesar nostálgico. Es tonto, pero en nuestros corazones se hace difícil compaginar lo que fue con lo que es.

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   Ver a Carrie Fisher tan mayor, fue tan duro como ver a Mark Hamil en Criminal Minds, interpretando a ese ex agente loco que casi acaba con todos, difícil de reconocerse en sus facciones al joven jedi que un día salió de su alejado planeta. O a Harrison Ford haciendo de Indiana Jones, en La Calavera de Cristal. Sin embargo, era ella y se le amaba.

   Ahora se ha ido. A los sesenta años de edad, tras sufrir un infarto en un vuelo que la llevaba de Londres a Los Ángeles. Eso si lo sabía, que había sido hospitaliza y todo, siendo su estado delicado. Lo que no esperaba era que falleciera. Y leyendo, supe cosas. Su viaje a Europa era promocional, para uno de sus libros, “Princess Diarist”, donde contaba sobre sus años malos, como adicta a las drogas y sufriendo de trastornos mentales. Cosas que no podía ni imaginar de mi princesa. ¿Acaso no era una mujer feliz, dichosa, adinerada, contenta con lo realizado? Es lo que siempre pensamos de esas estrellas que amamos, aunque ya hayamos tenido indicios de que no siempre era verdad. Me pasó con Heath Ledger, escuchar que recurría a sicotrópicos para combatir la depresión y la soledad me sonaba tan absurdo, ¿qué?, ¿no todo el mundo lo amaba? ¿No sabía cuánto se le quería? Pues no, por ahí había escuchado que Jared Padalecki, el querido Sam Winchester, en Supernatural, también sufría de dichas depresiones.

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   Como sea, Carrie Fisher la pasó mal en algunos momentos de su vida, y lamenté saberlo. O no saber más sobre ella, ¿era una niña precoz y brillante? ¿Fue feliz como cientos de niñas y adolecentes, en su momento, a pesar de los malos ratos, pendiente de citas, llamadas y visitas? ¿Cantaba en las navidades familiares? Lo que si fue notorio, luego, fue su falta de apariciones en trabajos renombrados después de haber sido la princesa Leia (la vi no hace mucho en una serie de televisión, como una escritora loca, 30 Rock). Lo mismo pasó con Mark Hamil. A Harrison Ford le fue mejor, pero que mucho mejor. Algunos trabajos, aunque catapultan a la fama, marcan a sus actores, o que lo diga Linda Blair, Tom Welling y Lucy Lawless.

   Bien, como han dicho sus cientos de miles de fans en las redes, Carrie Fisher ahora está en paz, ha entrado a la fuerza. Sonará tonto, cursi, pero en verdad me gusta, y me brinda algo de consuelo. Pero a diferencia de ella como actriz, con sus pocas apariciones para el gran mundo fuera de su país, el resto la continuaremos viendo como la joven y hermosa princesa de la galaxia, como también la han visto ya mis sobrinos, y seguramente, en su momento, sus hijos. Vivirá en nuestro recuerdo, admiración y amor. Fue uno de mis primeros amores, la damita fuerte y dura que necesitaba ser rescatada para librar una gran batalla. Todavía recuerdo que al salir, aquella vez del cine, no podía pensar en otra cosa, estaba dulcemente atrapado en ese mundo, añorándolo aunque no era real. O si, para mí.

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   Adiós, mi querida, deseada y amada princesa rebelde.

MEMO MORALES, EL GITANO MARACUCHO

Julio César.