Archive for the ‘FORCE’ Category

CONOCIENDOSE

septiembre 25, 2017

PROBAR

   Era tan vergonzoso e indignante…

   Chilla y muerde la bola de goma, ardiendo de vergonzosa lujuria, la saliva escapando de su boca como los jugos de su agujero. Joder, era un marine (de momento de descanso), había sido campeón en el futbol universitario, macho entre machos, y allí estaba ese hombre dándole duro, rugiéndole que la apretara y halara como un buen puto. A solas en el gym, esa noche, retrasando un poco el momento de llegar a casa con su esposa y las niñas descubrió a ese tipo mirándole fijamente; creyéndole un viejo marica, y tal vez esperando una propuesta o una pedida para que se dejara chupar en ese sitio, sonrió. No esperó un “tienes cara de puto caliente muy mal atendido”. No supo qué ni cómo pasó, pero fue tocado, su trasero manoseado, volteando en esa máquina, su pantaloneta bajada y tomado, con fuerza y rudeza, entre gruñidos de “sé lo que necesitas, princesa”. Cuando por fin comenzó a protestar, su virgo ya perdido, esa bola cubrió su boca, junto al “silencio puta, sólo disfruta”, y ya no supo más de sí, como no fuera entregarse y dejarle hacerle lo que quisiera, caliente como nunca antes en su vida aunque ni él mismo lo entendiera. Gruñe, se estremece, muerde la bola de goma y lo aprieta con ganas, hasta que oye risas y aplausos y se encuentra, ojos  vidriosos, con que varios tipos han llegado y les miran. “Oye, ¿te molestaría compartir a ese marica?”, le pregunta uno a ese sujeto. “No, y creo que él lo necesita”. ¿No iba a estallar con fuerza dentro del suspensorio, la primera de las muchas de esa noche, sin tocarse siquiera?

Julio César.

ENCUBIERTO

agosto 10, 2017

PROBAR

   Algo siempre los delata…

   Los dos hombres miran mientras el muchacho farfulla, ojos llenos de ira, forzando sus amarres al tiempo que les exige, con gestos, que le liberen o se arrepentirán por algo que no saben. El sujeto al que abordó en la cantina de motorizados, con la chaqueta de cuero, tatuajes y feo bigote, se le cerca.

   -Quieto, cachorrito, sé que eres importante. ¿Acaso crees que no sabía en cuanto entraste que eras un agente de la DEA que deseaba infiltrarnos? –se burla, congelándole.- Si, lo sabía; en el orden natural te habríamos dado un golpiza o cortado las bolas, pero le debemos dinero a este sujeto… -señala al tipo dos pasos más atrás, muy pálido, de cara muerta.- Y tienes algo que sabemos le gusta: un dulce territorio virgen a ser explorado. Dos, contando tu boquita bonita. –y ríe de su angustia.- Oh, no te asustes, ya te dije que tenías lo justo. En cuanto hablamos, mientras intentabas hacerte un duro, supe que eras un marica sumiso latente, aunque tú mismo no lo sabía. –el muchacho se revuelve, furioso.- Oh, sí, lo eres, no lo sabes, pero lo eres. Con este amigo encontrarás tu lugar en la vida, ser un desnudo, degradado y sometido juguete sexual; pronto conocerás la alegría del amor anal que sólo un hombre puede proporcionarte. Prepárate, esta noche parten juntos, y su casa está muy lejos y muy apartada en una fría montaña. No es bueno estar tan solo en esos largos días de invierno. Nadie sabrá dónde terminaste, o dónde buscarte. Nunca volveremos a vernos, así que adiós, muchacho; disfruta tu nueva vida, ya no tendrás que ocultar tu mariconeidad. –riendo se aleja mientras el chico se revuelve más, congelándose, casi reptando en la cama, alejándose, cuando el otro se le acerca.

   -Bienvenido a tu nueva vida, pequeño marica. No será fácil, te lo advierto, pero al final te gustará todo lo que te haga, y olvidarás lo demás, hasta tu nombre. Seremos tan felices… –alza algo en sus manos.- ¿Alguna vez habías visto un tapón anal? Es algo grueso, pero…

CONOCIENDOSE

Julio Cesar.

NOTA: Sólo son cuentos, ¿eh?

COMPENSACION

febrero 21, 2017

PROBAR

atrapado-por-los-hombres-malos

   Trabajo social…

   Mientras ríen y le dicen que grite como una nena, los hombres, después de atarle y desnudarle, pellizcan, dan manotazos y meten dedos, dominados por la lógica de la horda, había llegado el momento de gozar con la venganza, y eso los tenía duros, la idea de ser varios tomándola. El tipo gritaba que los mataría, que llamaría a la policía, que lo pagarían, pero la desesperación, y el miedo en el tono de su voz y la mirada, era toda la droga que necesitaban para descontrolarse más. Harían justicia, ese carajo se había acostado con las novias y esposas de varios de ellos dentro del edificio, y no contento con eso, que lo habrían entendido aunque molestara, se vanagloriaba de ello contándoselo a todo el mundo. Por ello, cuando regresaba de madrugada de otra escapada mancillando la virtud de otro matrimonio, le atraparon y arrastraron al sótano. No se habían puesto de acuerdo en qué le harían, hasta que uno de ellos alegó que si había usado a sus mujeres, que le usaran y fuera la perra de todos.

   Y entre risas, jadeos de gozo y rabia, calientes como nunca, lo tomaron, por turnos y en grupo, y no parecían quitárseles las ganas, porque en cuanto uno acababa, viendo a los otros, se emocionaba de nuevo. Todos estaban sorprendidos de lo rico que aquello era, especialmente cuando el tío comenzó a gemir y apretar y tragar golosamente con sus agujeros, comprobando algo que imaginaba el de la idea, que ese tipo se preocupaba mucho por su pinta de terror de las mujeres. Compensando que seguramente era un gran marica de armario, como tantos atormentados carajos que por ahí andaban, torturados por la inconsciente falta de machos. Posiblemente habían muchos por ahí, en ese momento, deseando encontrarse en el lugar de este carajo. Bien, ahora sería la putita de los chicos de la cuadra, se dijo, sonriendo, atrapándole la cintura y ocupando, por tercera vez, su lugar, imaginando la próxima “cita”, cuando entre risitas y silbidos le quiten alguna bonita pantaletica.

ENCUBIERTO

Julio César.

TRIBULACIONES DE UN CHICO SUMISO

enero 20, 2017

PROBAR

el-chico-en-la-tanga

   Qué mal que el jefe sea un tío tan dominante…

   Que las cosas terminarían mal, lo presintió el muchacho cuando entró de pasante en aquella fábrica y el jefe, un cuarentón recio, de vozarrón fuerte, y de pecho y brazos velludos se rió de su cuerpo enclenque, de su culo grande, de su falta de vello facial y voz suave. Él era un machito como todos, tenía su novia y todo, pero el jefe, en la oficina, le tocaba y le sobaba la nalgas, se lo sentaba en las piernas, burlándose de su falta de hombría. A veces le obligaba a hacer su trabajo de oficinista, sentado en su regazo, a la vista de quien llegara, alegando que era un “mariconcito” que tenía para que le hiciera un trabajito, riéndose, agitando su entrepiernas en ese momento, arriba y abajo. El chico quería renunciar pero no podía por el contrato de estudios, ni se atrevía alegar acoso porque tendría que poner una denuncia y sus padres, hermanos y amigos lo sabrían, y verían, ya algunos le tomaban foto cuando el jefe lo abrazaba, o lo empujaba contra una pared y fingía que copulaban. Todo se puso peor con los regalos: vales para que se diera obligatorios masajes y depilados; ropa ajustada de telas que clareaban; las tangas oscuras que se adivinaban bajo el pantalón. Tenía que usarlas o, gritado al rostro, el jefe le decía que le obligaría en los vestuarios a cambiarse, delante de todos, que una nena no debía usar sino pantaletas. Joven, tímido, confundido y cohibido ante el macho alfa, cedía, debiendo trabajar ahora, temblando, sobre su regazo, sólo en tangas, sintiéndole como duro bajo su culo. La jaula amarilla de castidad para que no jugara con su cosita… aquello había sido, recuerda casi llorando, demasiado; pensó que era lo peor. Pero no, era esto de ahora, en el maldito viaje a la playa del grupo, cuando camina con la tanga y la jaula frente el resto de los compañeros, que le miran usando esas vainas, entre sorprendidos y divertidos, algo calientes, y el sujeto, algo ebrio, rugió con su vozarrón, pegándosele de la espalda:

   -Bien, amigos, terminó el paseo, hora de regresar a casa. Lolito, mejor dicho Lolita y yo nos quedamos esta noche en una de las cabañas, ya es hora de que mi linda chica sepa cómo es que un hombre de verdad, ama.

COMPENSACION

Julio César.

TERAPIA DE CHOQUE

octubre 7, 2016

PROBAR

un-negro-nalgueado

   Mano dura y ternura.

   -Deja de lloriquear y quédate quieto. –le reprende.- Claro que te duele y te arde, te nalguea un hombre. Pero sé cómo calmártelo luego, puta, chorreándote con mi cremita especial que tanto te gusta. –se burla.

   En cuanto su hermana llevó a ese tipo a la casa, supo que era un faltón, un sumiso reprimido. La primera vez que tomaron cervezas, en la piscina, él junto a sus otros hermanos, unos rolos de hombres, el tipo pareció babear. Mientras más tomaba, más princesa se volvía, y entonces sí que tragó una buena carga espesa y caliente, con el bañador en las rodillas y un dedo bien metido, en un rincón apartado del jardín. Claro, mareado como estaba, de cervezas y esperma, no vio la cámara hasta que a los días le presentó las fotografías. Se quiso poner correoso, pero conociéndole ya, sabía que podía tomarle y le dio los primeros azotes para calmarle.

   Ahora, cuando estaba en casa, con su hermana, le enviaba una imagen de recordatorio, exigiéndole que se presentara en su cuarto llevando alguna tanga de la muchacha. Cuando tardaba, o debía llamarle dos veces, o no le gustaba la pantaleta que usaba, primero le azotaba y luego le amaba, con ternura entre sus piernas. La verdad era que siempre buscaba una excusa para darle… en todos los sentidos. Así lo controlaba.

TRIBULACIONES DE UN CHICO SUMISO

Julio César.

LA DURA MANO DEL MENTOR

marzo 30, 2016

PROBAR

EL TRASERO AZOTADO POR EL JEFE

   -¡No, no puedes coquetear con las secretarias!

   Nada de lo aprendido en la escuela preparó a Joe Santana para la vida laboral real. Joven, atlético, guapo y bien preparado académicamente pensó que todo sería coser y cantar, como lo era consiguiendo amigos y chicas que abrían las piernas para él, hasta comenzar a trabajar con aquel conocido de su papá, donde pensó que todo sería fácil. Pero el hombre tenía sus… métodos de dirección. Pálido le ve al final del pasillo que lleva a su despacho, quieto, severo, haciéndole un gesto con un dedo para que se acercara. Tiembla todo mientras  se encamina, intentando ignorar la mirada burlona de su asistente. Recuerda la primera vez que le llamó para “discutir” su tercera llegada tarde. Todavía sonriendo, bullendo en escusas entró a la amplia oficina, para gritar al segundo siguiente cuando el hombre le atrapó el cabello engominado, halándoselo, guiándole hacia su escritorio. Exigió que le soltara, peleó con él, pero el puño en su cabello y la mano de hierro que atrapó su muñeca no le dejaron escape. Su hermoso, joven y vigoroso cuerpo no le ayudó en esos momentos. Aplastándole contra la mesa el hombre le explicó, en tono mesurado pero autoritario que había reglas a cumplir, pautas de comportamiento que esperaba de él, y lo decía nalgueándole, duro con su mano fuerte, que subió y bajó rítmicamente. Joe gritó más, se revolvió, lo llamó loco aunque el hombre le advertía que callara o lo lamentaría; no dejó de pelear pero no pudo despegarse de ese mesón mientras era azotado.

   Todavía gritó más cuando el hombre cayó en su sillón y le haló, obligándole a caer de pansa en su regazo. Y allí continuó palmeándole, cada vez más duro. Joe, que ignoraba cuando comenzó a sollozar, con lagrimas bañándole la cara, sentía que las nalgas le ardían y dolían, mucho… mientras su miembro estaba increíblemente duro bajo sus ropas, latiendo inequívocamente contra el regazo del hombre. No quiso aceptarlo, por ello luchó cuando este, con mañas y sapiencia, le bajó el pantalón y el largo bóxer, recibiendo en directo duras nalgadas y firmes sobadas, combinación que le hizo correrse sobre su jefe. Mareado, no sabiendo que pasó, salió de allí, deseando escapar y olvidar. Se quedó; dos afrentas más le ganaron otras duras tandas. Ahora, mientras entra le ve en su sillón, un hombre que tiene un gran parecido con su enérgico padre, apuesto, dominante, piernas abiertas, y que le espera. Espera sus inútiles escusas, que prometa que no sucederá de nuevo, que suba y su trasero sea expuesto. Y sabe que es lo que quiere, ¿o por qué si no habría cambiado su ropa interior por bikinis y tangas atigradas que hacían brillar los ojos de su jefe? La escuela de negocios no le dijo que en las firmes manos de un buen mentor podría convertirse en un asociado sumiso y caliente, siempre esperando “directrices”. La primera, la más esperada, es la que más duele y la que más le endurece.

TERAPIA DE CHOQUE

Julio César.

PROBAR

febrero 24, 2016

DE TURISMO AL HOSTAL

VIENDO PROBOCA

   La tentación fue demasiada…

   Trabajando en conjunto el FBI y las policías locales para encontrar, controlar y a veces combatir los grupos de supremacías de esto y aquello, estos dos agentes terminan encontrado a aquel tipo que corre. Se separaron y fueron derribados. Despertaron y… El agente del FBI sólo tiene ojos para el musculoso y vigoroso agente policial, esposado a un gancho entre sus piernas, desnudo, gimiendo aunque no quiere mientras aquel juguete le llena. Cuando el captor le pregunta “¿te gusta, puta?”, el catire ruge que no, pero se muerde el labio para contener un jadeo. Y el tipo del FBI no puede apartar los ojos del juguete, del agujero donde desaparece, del rostro enrojecido del carajote al recibirlo. “Si, te gusta, puta; es lo que quieres y necesitas en tu vida reprimida como falso heterosexual”,    sonríe el calvo cruel, notando la mirada del agente federal en el otro. “No, no me gusta”, insistía aunque ya gemía, su pecho subiendo y bajando, echando la cabeza hacia atrás, abriéndose y atrapándolo con avidez. “¿Te parece que le disgusta?”, el tío del FBI se sobresalta al escucharle y mirarle, se estremece cuando le ve sonreír, “sabes qué quiere y necesita, ¿verdad?”, le retó. Y el tipo del FBI tembló todo, mirando al catire, boca abierta, ojos mórbidos, atado y penetrado. “Si, se le nota qué espera; y quiero ser yo el primero. Desátame y déjame metérsela toda”, responde ronco de lujuria. Y entre los dos bastante que le darían. Nacerían un orgulloso e impositivo macho alfa, y otro atlético y musculosos sumiso sería bien atendido.

LA DURA MANO DEL MENTOR

Julio César.

NOTA: El chico que quiere. La cautividad del otro. Aunque no exactamente así, de eso trata un muy buen video que encontré, de la genial casa comercial MEN.com, donde un tipo es prisionero de otro, logrando escapar. Siendo perseguido, luchan y su captor toma lo que quiso desde que le vio por primera vez… Y lo toma mientras se nota que lo goza. Es un video que recomendaría si me ganara la vida así. Si les interesa, vayan a: PRISIONERO… XXX

PELIGROSOS TRABAJOS REPENTINOS

febrero 13, 2016

DE TURISMO AL HOSTAL

OTRA DE TIOS ATADOS

   Fueron tan descuidados…

   Los dos jóvenes ex marines, amigos del alma y de mil parrandas (hasta novias intercambiaban), aceptaron la oferta de trabajo de un ex sargento que tuvieron, cargar una mudanza, del cual se burlaban en servicio porque el tipo era maricón y se emocionaba cuando aparecían chicos como ellos, bien plantados, ligeros de ropas y algo emocionados dentro de los bóxers. Lo hacían para reírse del imbécil. Pensaron que si trabajaban para él cobrarían bien, bastante y fácil, y quién sabe, tal vez pedirle “prestado” el carro, la casa o los reales. Iban a chulearle. ¡Qué metidas de pata! Lo primero fue no decirle a nadie que trabajarían con él, para no rayarse al estar con el marica, luego el aceptar ir por cosas a una casa apartada en medio de la nada. Allí llegaron, burlándose, riéndose, bebiéndose las cervezas que este quiso darles. Unas que les marearon bastante. No supieron que había algo raro hasta que despertaron, atados, amordazados, molestos, luchando por soltarse, luego alarmados y finalmente asustados.

   -¿Quién quiere ir primero? –oyéndole volvieron las miradas y pelaron los ojos viéndole vistiendo de cuero, con un enorme vibrador negro en su mano, el cual activó. Bufan y pelean hinchando sus bíceps contra las cuerdas, sabían lo que haría con eso, dónde lo metería así fuera a la fuerza, y que la cámara de video a un lado lo inmortalizaría.- Decídanse. No hay prisa, tenemos todo el fin de semana. Lo más que he tardado en poner a chicos como ustedes a suplicar por más y que no puedan pensar en otra cosa han sido treinta y seis horas de amoroso trabajo en sus cuerpos. Oh si, chicos, esto lo vamos a disfrutar bastante. ¿Nadie? Bien, elijo yo, de tin marín… -bailó el vibrador de uno al otro mientras estos gritaban más y más tras las mordazas.

PROBAR

Julio César.

LA SUPREMA IRONIA

octubre 30, 2015

DE TURISMO AL HOSTAL

CINTURON PARA CHICOS TRAVIESOS

   Víctima de su propia maldad.

   En su taller secreto en el sótano de su abuela, dizque para pagarse la escuela, el chico se dedica a armar curiosos juguetes que clientes especiales le pedían, cosa que bien pagaban. Como ese sujeto, un tipo joven y catire, con pinta de ex marine, uno de sus mejores compradores. Le llevaba diseños con indicaciones, y aunque nunca decía nada, se le notaba complacido con los resultados. Como el cinturón. Le había llevado una hoja de un catalogo donde se leía: “Nuestro último cinturón combina las virtudes de la castidad fálica y la formación anal en un cómodo dispositivo. Impide que el chico juegue con su pene al tiempo que el tapón metálico ensancha su ano con cada paso que dé. Bandas de acero lacado aprietan alrededor de la entrepierna, empujando el enchufe anal lo más adentro posible. Dos bloqueos en ambos extremos previene cualquier remoción no autoriza”. Lo fabricó (el tipo no quería comprar nada que llegara por correo), entre calenturas, imaginando las cosas que ese tío le hacía a otros carajos con esas cosas. Cuando se la entregó, le vio sonreír por primera vez, era guapo aunque siniestro.

   -Maravilloso, chico, quien lo use una semana, sus manos esposadas a la espalda, ya no podrá vivir sin él.

   -Supongo. –respondió estremecido.

   Buscando donde guardarlo no le vio llegar, cubrirle la boca y nariz con un pañuelo empapado de algo. Luchó contra el fuerte sujeto, que le siseaba al oído mientras iba cayendo.

   -Shhhh… Dos semanas y ya no querrás sino vivir para servir, muchacho.

PELIGROSOS TRABAJOS REPENTINOS

Julio César.

GRANJEROS Y COBRADORES DE IMPUESTOS

octubre 24, 2015

DE TURISMO AL HOSTAL

UN GRANERO, HENO Y MACHOS

   La autodefensa era a fuerza de embestidas…

   -Ahhh… no… -gime el hombre, atado, sometido sobre el heno, penetrado una y otra vez, estremecido con la fuerza de los golpes.

   -¿No quería todo lo mío, señor de los impuestos? –gruñe el granjero rudo que trabaja de sol a sol, mirándole feo.- Ahora lo tiene.

   -Esto te costará la cárcel en cuanto salga de aquí y te denuncie, hijo de puta, ¡hummm…! -amenaza bufamente, conteniendo el gemido, ganándose una ruidosa carcajada de burla.

   -No antes de que le dome, y en cuanto le dome enseñándole su oficio, señor cobrador de impuestos que es muy machito, no podrá vivir sin ordeñármela. A mí o a cualquiera.

   El otro quiere negarse, gritar, aferrarse al recuerdo de su esposa, pero nota cómo ajusta el agujero a lo cilíndrico. Sintiéndola totalmente cuando entra, sorprendiéndose al pensar que el otro era un brioso y hermoso semental tomando con todo derecho a su hembra. Dentro de él la notaba perfecta, como lo era su cuerpo fuerte, su sonrisa socarrona, su aroma casi a caballo. Le da y da y gime echando la cabeza hacia atrás, sabiendo que se parece a las chicas con las cuales él mismo ha salido antes. Y teme, unas lágrimas salen de sus ojos al comprender que aprieta y afloja, porque era prueba de que le estaba domando. Había amenazado con no dejarle ir hasta lograrlo, y sólo dos horas de eso pareció haberle bastado. La risa que regresa, le indica que el otro lo sabe.

   -Bien, señor cobrador de impuesto a granjeros arruinados, voy a llamar a los dos vecinos que visitó antes de llegar aquí. Seguro querrán aportar algo a esta discusión, y todos llegar a un acuerdo también.

LA SUPREMA IRONIA

Julio César.

EN LA GRANJA DE MISTER JONES

mayo 22, 2015

DE TURISMO AL HOSTAL

LA GRANJA DE MACHOS DOMINADOS

    Era un placer visual tanta eficiencia…

   Entre gemidos y jadeos los nuevos becerros se ejercitan, arriba y abajo, sin detenerse a pesar del esfuerzo, llevan horas en eso. No lo cuestionan, no lo discuten, no se reprochan nada. Suben y bajan, apretado en todo momento como les ordenó el grajero, ejercitándolos, poniéndolos a tiros, capaces de ordeñar a un rudo semental sin tener que hacer ningún otro movimiento. El granjero aparece, sonriendo, mirando a los tíos que atrapó apenas tres días antes, sujetos que cruzaban de pasada mientras se dirigían a Nueva York, deteniéndose ante el bucólico paisaje. Era fácil dominarles, a pesar de sus tamaños y físicos parecía buscar un destino, un amo a quien servir. Protestaban y luchaban al principio, pero pronto no encontraban mayor placer que obedecerle y complacerle. Y le complacían, mucho; a cada uno de ellos los probaba antes de venderlos a sus clientes habituales. El dócil ganado, el forzudo y masculino becerro hambriento. Sonríe viendo cómo aprietan al subir, ¡vaya ordeñadas que darían!

GRANJEROS Y COBRADORES DE IMPUESTOS

Julio César.

NECESARIO

abril 22, 2015

DE TURISMO AL HOSTAL

ENTRE CUÑADOS

   Cada manotazo era por su bien…

   -¡No! ¡No! –gimotea pero no engaña a nadie, no meneando el culo así, cerrando los ojos o abriendo la boca con ese abandono.

   -¡Eres tan sucio, hijo de perra! –le gruñe Manolo, alzando y bajando la palma de su mano, nalgueándole duro. Oírle gemir ahogado, verle estremecerse entre jadeos, notando el enrojecimiento de sus carnes, el cómo las tensa y echa para atrás esperando la otra, todo eso le obliga a continuar y continuar.

   Era dantesco, lo sabe, que tuviera que azotar así el culo de su concuñado, el marido de la hermana de su propia mujer, un tío más maduro a quien una tarde pilló, en una visita a su casa, robándole los calzoncillos del cesto de ropas sucias y oliéndolos. Por eso lo hacía… desde hace dos meses. Le llamaba con voz estrangulada, diciéndole que era hora de otra lección, con la sangre caliente y la carne dura. Fingían ir a trotar y le daba lo que el otro necesitaba, sentir la dura mano de un macho. Lo hacía para que no buscara aventuras por ahí y para que se comportara. Lo hacía por la familia.

EN LA GRANJA DE MISTER JONES

Julio César.

GENEROSO

marzo 8, 2015

DE TURISMO AL HOSTAL

SEXY, MACHO Y ATADO

   Aunque no lo parezca…

   -¡Hijo de perra! –le grita alterado al sujeto que le noqueó a traición en aquel sanitario de camioneros, llevándole a ese lugar.- ¿Qué quieres de mí? ¿Qué me haces? ¡Desátame! –ordena y luego gime.- ¡Quítame esto del pecho!

   -Te soltaré y te quitaré eso cuando estés listo. Dentro de tres o cuatro horas los pezones te habrán crecido al tamaño de un meñique, y se quedarán así. El roce de las ropas te los pararan, la brisa sobre ellos te llenará de calor. Cuando un tío te los pellizques gemirás como puta. Si te los atrapan con dientes y lengua… bien, hará lo que te exijan donde sea. –informa burlón.

   -¡Dios mío! –jadea horrorizado, más alarmante ahora esa presión sobre sus tetillas.- ¿Por qué hace esto?

   -Por todos nosotros. Los hombres necesitamos que el mundo esté lleno de putos como lo serás tú, dentro de poco, deseosos de complacer y satisfacer si les aprietan las tetas. –le sonríe más.- Te dejaré ir, pero antes atraparé con mis dedos tus pezones crecidos y sensibles, y muy lentamente los torceré un poco, con cariño, y tú me dirás si te vas o te quedas y me complaces… Te aclaro que siempre se quedan y complacen. Déjame ajustar un poco más el agarre.

   -¡Ahhh! –chilla, pero el tono le sonó raro aún a él. No, Dios, eso no podía estarle pasando.

NECESARIO

Julio César.

EL CHICO EN EL CLOSET

enero 26, 2015

DE TURISMO AL HOSTAL

ATADO Y GUARDADO PARA SU USO

   Alguien abre y gimotea por libertad…

   Tembloroso en aquel oscuro ropero, el joven se debatía con sus ataduras. Su hermana tenía razón, el hombre con quien se había casado era un monstruo sexual insaciable. Estando ella de viaje le envió a vigilarle y el cuñado se dio cuenta, le gritó, lo correteó por el apartamento, le ató y desnudo, diciéndole que iba por cerveza y luego le daría una dura fiesta, sin importarle que quisiera o no. Ahora abre ese tipo que le mira sorprendido y espera ayuda.

   -Vaya, mi hermano sabe cómo escogerlos. ¿Fue por cerveza? Vamos a esperarlo. –responde a la amordazada súplica aquel sujeto, pellizcándole un poco las tetillas.

GENEROSO

Julio César.

MIEDO TOTAL

noviembre 25, 2014

DE TURISMO AL HOSTAL

ATADO Y SOMETIDO POR SU NUEVO AMO

   Se revuelve, totalmente aterrado.

   -¿Despertaste? –ríe el enorme sujeto viéndole forcejear por soltarse.- No lo lograrás, chico. Ese es ahora tu lugar. Conócelo, amalo. Cuando un hombre no te esté usando, estarás allí. –sonríe al verle el odio brillarle en los ojos.- Todavía no lo sabes, pero naciste para ser un juguete, para brindar placer a tus superiores. Pronto lo entenderás y serás dichoso sobre las piernas de un hombre que azote tu blanco trasero. Mira…

   El joven neonazi grita aterrorizado viéndole sentarse y atraer hacia así a su amigo Otto, quien había desaparecido hace una semana y todos les buscaban sin encontrarle, quien viene gateando en cuatro patas, olfateándole en el entrepiernas, siendo elevado en brazos por el enorme sujeto, sentándole en sus piernas donde la rasca cariñosamente la barriga y Otto ríe y jadea bobamente como si fuera un perrito. El joven neonazi ruge y babea contra la mordaza porque su amigo era aun más racista que él y ahora miraba con adoración a ese enorme negro que le trata como juguete. ¿Terminaría él así? No lo sabe, pero grita y grita, porque Otto no llevaba ni siete días raptado.

EL CHICO EN EL CLOSET

Julio César.