Archive for the ‘LA REVOLUCIÓN’ Category

EL MONUMENTO AL CANCILLER

junio 12, 2018

¿VOTAR O NO VOTAR?… UNA ABSURDA CUESTION

   Levantado de la misma basura. Cuidado y les cae encima.

   Ya lo dijo Simón Bolívar, cuando una gente se acostumbra a mandar, cree que tiene todos los derechos y el pueblo siente que no tiene ninguno, por eso predicaba contra estas tiranías eternas y, por ello, ese pensamiento es silenciado por una gente que usa su nombre hasta para enjuagarse la boca.

   Algo de eso probó hace poco, en una reunión de la OEA, nuestro canciller Jorge Arreaza, uno de los sujetos más incapaces que ha pasado por un puesto ocupado por gente de una incapacidad que casi hace pensar en taras mentales. No sólo no lograron ningún acuerdo donde Venezuela ganara algo, alguna ventaja económica, comercial o cultural, sino que gastamos una ingente cantidad de dólares manteniendo a una cuerda de vividores que se decían nuestros amigos y que en la última votación en la OEA, se redujo a tres países y al resto votando en contra o dejándoles solos a su suerte. Por no hablar de la pérdida de la Zona en Reclamación en manos de estos piratas. A nivel internacional, fuera de apoyar a uno que otro sátrapa impresentable, nada se logró, porque ni siquiera la unidad de criterios alrededor de Venezuela. Acabado el dinero de la petro chequera dada la escandalosa corrupción de un régimen que robó a dos manos (lo del erario nacional, las reservas, la venta del oro, los bonos de PDVSA, los prestamos chinos, y lo que se ahorraron dejando de pagar cuanta deuda tenían con proveedores de alimentos y medicinas desde el 2007), no les quedan sino manifestaciones de apoyo de naciones que no mandan ni dinero ni alimentos. Sólo dicen que apoyan y aquí fingen que les creen.

   En este marco es donde hay que señalar lo notable que es, en su incompetencia, Jorge Arreaza, para que destaque en semejante galería. Pues bien, cuando creyéndose que estaba en Venezuela, donde insultan y calumnian alegremente, antes de perseguir penalmente (la justicia al servicio de la horda al mejor estilo nazi), cuando se discutía si someter o no a Venezuela a una expulsión de la comunidad democrática comenzó el hombre en la OEA una larga perorata de insultos y descalificaciones (seguro creyendo que se la estaba comiendo, que les hacía daño a sus enemigos, que iban a aplaudirlo) para intentar tapar el desastre del país. La falta de democracia y libertades, las persecuciones, encarcelamientos y torturas, la brutal crisis humanitaria de una gente muriéndose literalmente de hambre. Peroratas y cuentos que fueron silenciados por el canciller chileno, Roberto Ampuero, en un tono moderado, educado y contundente, hasta elegante, como suele serlo la inteligencia acompañada de la razón. Por eso fue tan demoledor.

   Creyendo que estaba ante una prensa temerosa, o decididamente cómplice, como ocurre dentro del país, Jorge Arreaza comenzó con sus necedades altaneras y prepotentes, pensó que hablaba con un público cautivo o gente retrasada mental, y le dieron lo que merecía. Aquí, después de la revolcada que le dieron, se le premió por ser el más digno representante de una incompetencia supina. Por suerte para el canciller Arreaza, todos ellos carecen del sentido del ridículo y de vergüenza, por lo que no saldrá tan lastimado anímicamente. Bueno, y con lo juntado, los “ahorritos” (si no se los han encontrado), tampoco es que importe mucho, ¿no?

   Es notable que hayan sido dos hombres venidos de las filas de la izquierda quienes desenmascaren la fea realidad de un brutal fascismo que usurpó las banderas de la utopía, el Secretario General de la OEA, Luis Almagro (y temo por su futuro, en esas instancias no están acostumbrados a que alguien intente actuar con entereza, les gusta el leguaje de haremos, haremos, no haremos nada), y el canciller Roberto Ampuero, especialmente después de esa desgracia que fue José Miguel Insulza, quien hizo hasta lo imposible por taparear a este tipo de regímenes en la región dejando que se incubaran los problemas que ahora estallan. Tal vez haya sido por eso la contundente actuación de los señores Almagro y Ampuero, porque una vez creyeron en ese sueño, las banderas de la justicia social de manos de quienes decían representar al pueblo, hoy prostituidas hasta los extremos por una dizque revolución de marras tras la cual intenta esconderse un brutal régimen dictatorial.

   Despechado, el régimen en Caracas grita que se sale de la OEA, porque a la OEA ya no le parece chévere lo que hacen, ni hay suficientes naciones cómplices como para cobijarse tras ellas (sólo tres votaron a favor de ellos, el resto o lo hizo en contra o se hicieron los locos dejándoles a su suerte). Nuevamente tapando el sol con un dedo creen resolver un problema que ya era insostenible en 2015 y que sólo ha ido incrementando más y más presión. ¿Ocurrirá? ¿Saldremos de la OEA? El difunto Hugo Rafael Chávez Frías gritaba eso, ya en sus últimos días cuando se le comenzó a ver como lo que era, un peligroso fascista, y se murió en Cuba, llorando para que lo ayudaran según quienes le cuidaban. Amanecerá y veremos…

Julio César.

LA CARA DE UNA VICTORIA EXTRAÑA

mayo 23, 2018

¿VOTAR O NO VOTAR?… UNA ABSURDA CUESTION

   Y no hablo de la doña.

   En medio del desastre y el desaliento, creo que la cara de la señora refleja mejor que nada la realidad, lo que se siente ante el “triunfo” del Gobierno. Una doñita que trabaja, que tiene que patear la calle a pesar de la edad o se muere de hambre, sin hacerse ilusiones porque la realidad la palma a cada hora, no puede tomar a la ligera el desastre del domingo. Ni llamarse a engaños. Y este es un rasgo notable, mientras muchos ríen, acostumbrándose lentamente a chapalear felices dentro de la porquería a la que nos arrojaron (la mentalidad de los esclavos), y otros se amargan culpando a todo el mundo de lo que en buena medida dejamos que ocurriera, está esa capa social intermedia que tiene que sonreír a algunos, por sobrevivencia, mientras trabaja silente para terminar con estos, soñando con romper el círculo de la miseria.

   Las doñitas de clase popular, en una zona otrora revolucionaria, que cacerolearon a Nicolás Maduro Moros en 2015, y que estaban dispuesta a seguir a los líderes que nos decían que había una salida, se quedaron frustradas en sus aspiraciones. Siendo insultadas, con el mote de muertas de hambre, por quienes destruyeron esa esperanza a punta de no querer hacer nada. Profundizando la separación, las diferencias, todo lo que un autoritarismo necesita para reinar. Este sector que quedó huérfano cuando la unidad fue desarticulada, la gente desmovilizada, todo líder satanizado y tachado de traidor y colaborador (mientras los atacantes le hacían el juego al Gobierno), cada plaza entregada por voluntad propia, no tiene ninguna razón para escuchar a los hacedores de miseria por un lado (aunque callan esperando la caja o mueren de hambre), ni a los habladores de paja por el otro, que insultan pero no hacen nada. Y todos, por separados, le hacemos el favor al régimen.

   El dicho es cierto, no hay peor cuña que la del mismo palo. Nada nos hizo más daño que la falsa oposición dedicada a desmontar el aparato que nos llevó al triunfo contundente de 2015, atacando de paso a todos, para asegurarse de liquidar el frente único contra esta barbarie, sumiendo a la gente en la depresión de pensar o sentir que no había gente capaz de capitanear el barco (una imagen muy magallanera, ¿eh?). Dentro de nuestras filas, los capaces fueron los primeros en caer, precisamente por eso. Se les cobró ser demasiado buenos en su trabajo, lo que generó resquemor, celos, despechos y envidia de los que no pueden llenar ni una calle o dar una respuesta exacta y realista a ningún problema. Ah, pero qué habilidad para dañar que tienen.

   El Gobierno es increíblemente vulnerable, insólitamente inestable, comenzando porque son total, completa y únicos responsables del desastre que vive la república, la escasez, el hambre, la miseria y la hiperinflación son hechuras suyas (con la receta de los inútiles economista de PODEMOS, gente que anda buscando echar la vaina en España). El régimen se tongonea y se tongonea para disimular el paquete neoliberal, pero como esa doñita que sale cada día y palpa la realidad, pocos les creen los cuentos. Sin embargo, ahí siguen, sostenidos únicamente por la inoperancia de los factores que deberían enfrentarlos y desalojarlos del poder. Dentro de Venezuela.

   ¿Qué hacer? Pisar tierra, afincar los pies en la realidad y ponerse a trabajar en reconstruir esa unidad que tanto nos esperanzó y tanto asustó al régimen ladrón, incompetente, violento e ilegitimo desde que desconociera la voluntad popular expresada en el voto de 2015 y diera el golpe de estado a la Constitución. Para ello hay que dejar de gritar tanto y escuchar más, y dejar de lado a todo el que pensó que sus muy particulares intereses estaban por encima del país. Eso para comenzar.

EL MONUMENTO AL CANCILLER

Julio César.

¿TIBISAY?, UN RETRATO EXACTO

mayo 16, 2018

¿VOTAR O NO VOTAR?… UNA ABSURDA CUESTION

   También el de un pobre país en manos de la izquierda.

   Mientras más nos acercamos al fin de semana y al, parecer, impostergable proceso comicial presidencial en Venezuela, más confuso me parece todo. Por quinta vez ensayaremos la estrategia de dejar hacer al régimen lo que quiera, “deslegitimándole” (sabe Dios qué significa eso o para qué sirve), aunque ya tal modo de proceder nos ha resultado en cuatro dolorosas, costosas y desastrosas derrotas. Una vez pasa, dos, bueno, ¿pero cinco? El Gobierno es demoniacamente listo, aunque sólo sea en esto, hace creer que necesita a la Oposición en las calles mientras se prepara a arrasar en su ausencia. En fin, como parece que sólo a mí me suena a disparate (no solo a mí, claro, es juego), ya ni lo comento por las redes sociales. Esperemos que el país en las calles, en las colas y en las aceras, los atormentados en sus casas, demuestre más sentido común, y ganas de pelear. Pero si quiero compartir el video.

   Me hizo reír una barbaridad, porque con todo lo grotesco, exagerado o disparatado que pueda parecer, es un retrato exacto de la dama, y del drama venezolano. Reí mientras me deprimía constatar lo mal que estamos.

LA CARA DE UNA VICTORIA EXTRAÑA

Julio César.

¿VOTAR O NO VOTAR?… UNA ABSURDA CUESTION

mayo 7, 2018

LA GRAN DERROTA DE LA OPOSICION VENEZOLANA

   La democracia se construye o se gana, nadie te la regala.

   Entre saltos y tropezones Venezuela se acerca a un nuevo proceso comicial, ilegitimo y todo, señalado de írrito por todo el mundo, pero que parece se hará, aunque no sea reconocido por nadie. Habría sido una ocasión propicia, una nueva oportunidad de derrotar al régimen, de gritarle que no se les quiere, pero por diversas razones buena parte de la gente ha decidido que si ese régimen no quiere perder, hay que ayudarles. Es corriente la sentencia de para qué participar con este Consejo Nacional Electoral en manos del Gobierno, estos militares cuidando el proceso, que ya tienen montado el fraude. Es un racionamiento simplista y completamente falso (de, donde la intensión, es engañar). Con este mismo Consejo Nacional Electoral y esos militares, con este mismo Gobierno tramposo, que se le sabía tramposo, que hacía trampas, se le derrotó en las parlamentarias de 2015, obligándoles a dar un golpe de estado desconociendo la soberanía popular expresada mediante el voto y rompiendo el hilo constitucional, lo que terminó con la farsa de un mandato bueno acosado por enemigos ricos. Esto, para explicar el “auto suicidio” que se comete, como dijera una vez otro venezolano notable, es lo que se esgrime. Con mucha ligereza.

   Por supuesto, es una idiotez. La diferencia antes, y lo que llegó después, fue una dirigencia que supo buscar un resultado, se aseguró de conseguirlo y no dejó que se lo arrebataran. Como eso molestó al Gobierno, había que salir de ellos; como no les gustó perder, habían que desmotivar el voto opositor; como no era bueno que cualquiera se parara en una tarima y los llamara ladrones incompetentes, se desmovilizaron las marchas; como no era aconsejable que tal o cual encarnara una esperanza, o que gritara llamando a actuar, hubo que satanizar a todo el mundo, dividiéndonos. Y lo he señalado mil veces, el Gobierno tenía todo el derecho del mundo a intentarlo, lo que no se justifica es que mucha gente dentro del bando que les odiaba y adversaba, se plegara de manera tan fácil y simplona a dicha campaña. Mirar las páginas de opinión, las redes sociales, es ver una larga y estéril cadena de rabias, señalando este y aquel abuso, mientras se trabaja activamente para que tal estado de cosas continúe. Por lo pronto, seis años más.

   La imagen, y mensaje de Mandela, apareció hace poco en facebook, como una “justificación”, una razón más para no votar y “convalidar” un fraude (repito, cuando dos años antes batuqueamos a esta gente contra el piso, estrategia que nos habría garantizado que todas las gobernaciones y la mayoría de las alcaldías estuvieran en manos opositoras, cada dirigente denunciando el desastre como responsabilidad de un régimen ladrón e incompetente), y la verdad es que me dejó frío de sorpresa tanta frivolidad y necedad en el racionamiento de tantos. De hecho lo expresé, pero últimamente nadie responde a mis comentarios, aunque a otros los acosan e insultan si dicen algo parecido. Siempre me quedo con las ganas.

   Con esa imagen del gran Nelson Mandela, y su mensaje, comenté que por eso, por lo arbitrario de las condiciones de vida para tantos millones, fue que él, con su gente, compitió electoralmente y ganó las elecciones presidenciales en Sudáfrica. Que ganó en un país, en un tiempo, cuando todo era controlado por una brutal cúpula de hombres blancos que sostenían el más degradante sistema de represión contra la inmensa mayoría de la población del país, la raza negra. Y que una vez que ganó pudo hacer la gran diferencia, comenzando porque el mundo dejara de ver a esa nación como un paria al que se soportaba porque exportaba oro y diamantes, impidiéndole la hegemonía a la ex Unión Soviética de semejantes mercados bajo el esquema de la Guerra Fría. Se luchó durante décadas, se dio la batalla y se ganó. Dígame si los negros, comenzando por Mandela, molestos por décadas y décadas de abusos se hubieran puesto necios alegando que no votarían, ni participarían para comenzar, hasta que los hombres blancos no se fueran del África, porque todavía controlaban los entes comiciales, el ejército, las fuerzas policiales de represión y los tribunales. El comentario lo terminé con un afortunadamente contaban con un Mandela, y un país todo, dispuesto a dar la pelea en el terreno que fuera.

   Es la diferencia entre vencer, aún contra una infinidad de obstáculos, y la de fracasar por inacción, actitud muchas veces disfrazada de “indignación”. Uno podría imaginar las redes sociales en la Colonia después del fracaso de la Primera República, los: no se puede pelear porque los realistas tienen muchas armas y matan a quien quieren sin que los detengan; que Bolívar es un niño rico de cuna que manda a los demás a morir para no perder sus privilegios, que traicionó a Miranda; que no se puede porque esto y aquello. Todavía estaríamos escuchando al Rey, pues. Todo un rosario de lamentos, de lamentables lloriqueos. Y lo peor es que a esta situación llegamos, la oposición, porque quisimos, no fue que nos obligaron ni los apuntaron con armas. Cada seña, cada indicación que dio el régimen, fue aceptada con entusiasmo. Así salimos de una dirigencia que nos había llevado al triunfo y se fracturó la unidad porque dentro de ella muchos seudo líderes no lograban destacar por lo vacío del mensaje; aunque la jugada maestra, el movimiento más hábil, llegó desde la vocería gubernamental: decirle a esa seudo dirigencia que no lograban que ganara ni un concejal porque no contaban con nadie, que corrieran a rajarse las gargantas unos a otros, usando los métodos que fueran, para que ocuparan la silla de Miraflores… cuando la realidad era que dicha silla aún seguía ocupada. El trabajo aún no se había hecho. Y no se ha hecho.

   ¿Votar o no votar, me pregunto otra vez?, iré a votar. Con abstención no sale dictadura, contrario a lo que se maneja en las redes, donde según ellos, la dictadura franquista jamás cayó en España porque fueron a elecciones, ni la chilena, eso es mentira, allí están los militares de los setenta, pero si hay libertad y prosperidad en Cuba donde la oposición se dividió, artificialmente, entra quienes pensaban que lo primero era que los dictadores se fueran y los que sostenían que no, que se quedaran hasta que los ahorcaran, y allí siguen. La cuestión, ahora, es por quién votar. Ya veré. Lo desesperado de la hora no permite ni siquiera la opción de un voto en blanco.

   Hay que aplaudir al régimen por hábil, hay que lamentarse por una gente que como cantaba Alí Primera, eligiendo la vida unos, se fueran en contra de ellos mismos tantos otros. ¿Qué la gente que presentó sus nombres no le hicieron ningún bien a Venezuela?, lo acepto, aunque este escenario de derrota los montamos nosotros, punto que muchos no quieren ver o aceptar. Pero el asunto, ahora, es derrotar al régimen, salir de ellos, comenzar una urgente reconstrucción, y después cobrar esas deudas. Si es que todavía se puede. María Corina Machado, Henri Falcón y los otros no irán a ninguna parte donde no les alcance la sanción moral, para comenzar. Las actuales perspectivas son terribles, el régimen va en bloque, quienes le enfrentan van en dos o tres toletes, otros ni siquiera darán la batalla. Nos estamos fabricando nuestra suerte. Nosotros. La que, finalmente, mereceremos. Eso hay que entenderlo, asumirlo, para después no andar buscando a Dios en los rincones señalando a este o aquel, culpando a estos o aquellos.

   Amanecerá el 21 de mayo y veremos.

¿TIBISAY?, UN RETRATO EXACTO

Julio César.

PDVSA EN CUATRO PALOS

abril 16, 2018

LA GRAN DERROTA DE LA OPOSICION VENEZOLANA

   Dejando de lado la habladera de paja, sólo queda la ruina…

   En medio del desastre que vivimos los venezolanos, escuchar o leer sobre estas cosas, asombran. Todavía. Y miren que ya no deberíamos estar curados de sustos. Lo señalaba el periodista Nelson Bocaranda en su espacio Runrunes, y uno se pregunta ¿quién se lo contó? Es que tiene al régimen infiltrado. Estornudan y desde su casa les dice salud. Veamos:

ASI ESTAMOS: 

No es chiste, pero podría ser de “Aunque Usted no lo Crea” de Ripley’s.  Un individuo se presentó ante el presidente de PDVSA con su nombramiento como vicepresidente de la Corporación Venezolana de Petróleo “firmado” por el Vicepresidente de la República Tareck El-Aissami. El general Quevedo lo recibió y lo envió a su oficina respectiva para asumir el cargo. Luego en la tarde llamó a El-Aissami para manifestarle haber cumplido su orden. La sorpresa fue grande cuando éste le contestó no saber nada del caso. Descubrieron que era falsa la carta, que el individuo sufría de perturbaciones mentales y de inmediato procedieron a ponerlo preso. ¿Las órdenes se acatan de inmediato en todos los órdenes?  

   Leyendo esto, recordé mi primer empleo en la Administración Pública, llené unos formularios para ir a una oficina; pero llegado ahí, listo para comenzar (todo ilusionado), la jefa inmediata me frenó en seco porque nada sabía. Boleta en mano, y algo molesta, fue a preguntar quién era yo, cuáles mis credenciales y para qué me habían contratado. Todo porque la Subregión me había empleado sin consultar con ella. Aquí no, un sujeto se presenta en la primera industria del país, con un papel (sin una llamada o algo), y hasta oficina (y seguramente asistentes) le ponen y nadie sabe quién es, para qué está allí. O si tan sólo hace falta. Es la esencia de la revolución: halar mecate al jefe inmediato.

   Hace poco comentaba por ahí que a Venezuela, toda la vida, se le resolvió un tanto la situación interna porque nos sostenía la renta petrolera (desde tiempos de Juan Vicente Gómez, quien comenzó a construir carreteras y pagó la deuda externa que traíamos arrastrando desde los tiempos de la Independencia), manejada por una empresa que era la quinta en el mundo en operatividad, PDVSA. Orgullo y gallina de los huevos de oro de un país que se basaba esencialmente en eso. Ahora está arruinada, totalmente endeudada y se le han rebanado pedazos enteros para venderlos bajo mesa y robarse también esa plata. Y las interrogantes quedan: ¿Cómo cometieron semejante disparate cuando todo el país descansaba sobre esa industria? ¿Acaso era muy difícil ver que si la arruinaban el hambre, la escasez y la miseria llegarían? ¿De verdad era tan difícil de ver, de juntar esos puntos?

   De todos los países productores de petróleo, especialmente los de la OPEP, el único que no sólo cumple su cuota, sino que produce a la baja, es Venezuela, porque no puede competir con nadie. También es el único completamente arruinado. Cuando se buscan las razones de este deterioro después de veinte años de un mismo grupo político manejándola como le da la gana, sin tener que dar explicaciones o escuchar a nadie, la respuesta es que hay sabotajes y una conspiración que no los deja trabajar. Gritan en seguida que en el año 2002 hubo un paro petrolero, y que 16 años son insuficientes para resolver nada (contándose en tiempo de socialismos, claro). Aparentemente olvidaron que cuando el paro terminó, los empleados entregaron la empresa frente a fiscales y jueces para dejar en actas que la industria era plenamente funcional.

   Saboteo y conspiración, es la respuesta mecánica para todo; nunca es por la brutal corrupción que se lo robó absolutamente todo y la total incompetencia que llevó al cierre de refinerías y de empresas relacionas como la orimulsión. Como Estados Unidos los odia, entonces las refinerías no sólo no funcionan (y hay que comprarle gasolina a Estados Unidos), sino que estallan matando a un gentío, pero no por falta de mantenimiento, del robo de esos presupuestos de mantenimiento y de la ausencia de personal realmente capacitado; no, por Dios, son los gringos. Toneladas y toneladas de desechos tóxicos se pudren al sol contaminándolo todo, caso del coque (y siempre hablan paja sobre el ambiente y hay euro necios de izquierda que fingen creérselo), no por piratas sino porque la Oposición no deja de señalarlos con el dedo y eso los descontrola. Derrames contaminan ríos y lagos, sin que se den explicaciones, encarcelándose a cualquiera que lo señale, y más si sostiene que eso afecta el agua de beber, pero no por la brutal incompetencia de una gente que ni puta idea de lo que hace (como no sea robar), sino porque el mundo es malo y no los quiere.

   ¿Cómo podía estar PDVSA? Los rumores siempre surgen, la destruyeron para trasladar todo lo que produjo a sus cuentas personales en el acto de pillaje más colosal que se halla visto jamás (en doce años cinco veces más petrodólares que en los cuarenta años anteriores), pero también para declararla inservible, un lastre, y venderla a los socios a quienes viven prometiéndoselas, rusos y chinos, que no se atreven a dar el paso por la ilegitimidad en la que el régimen cayera después del golpe de estado de violar a la vista del mundo la constitución vigente en Venezuela, el año pasado, y haber desconocido la voluntad popular expresada mediante el voto en diciembre de 2015. Sólo el temor de firmar algo que luego se volverá humo, les impide tomar el cuero seco de PDVSA, como Guyana si tomó la Zona en Reclamación, de la cual se dice que también negociaron bajo cuerda.

   Definitivamente, un gobierno de izquierda es como al sembradío al que le cae bachaco. Al final queda uno todo jodido, sin nada, como no sea la frustración, la rabia y la tristeza ante el terreno arrasado. Esperemos que otras naciones, como México y España se vean en este espejo cuando los contadores de cuentos quieran endulzarles los oídos con los embustes de siempre.

¿VOTAR O NO VOTAR?… UNA ABSURDA CUESTION

Julio César.

EL EJEMPLO PANAMEÑO

abril 5, 2018

LA GRAN DERROTA DE LA OPOSICION VENEZOLANA

   Duro golpe donde más le duele a un revolucionario de izquierda…

   Dada la crisis que atravesamos, el venezolano típico anda molesto con todo el mundo, como si fuera culpa de todo el mundo que estemos padeciendo este karma del cual no podemos salir porque ni muy claro tenemos el camino (hay una estrategia perversa de no sólo no hacer nada como estrategia en sí, sino de actuar activamente contra todo el que aparezca señalando una posibilidad o que quiera presentar batalla). Es por ello que los molestos, aquí, endurecen el tono con el recibimiento que muchas veces dan a los venezolanos que emigran, el cómo los reciben en países como Colombia, Brasil y Panamá, por hablar de los cerquitas. No, no todo el mundo debe estar contento, en otras partes, viendo llegar esos ríos de inmigrantes que más bien parecen refugiados escapando de una terrible tragedia natural o una devastadora guerra. Que no es el caso, es tan sólo del socialismo en su estado puro.

   Hay que entender que ninguna nación puede soportar un chorro incontrolable de migración, y menos de manera continua; que, mientras aún no se sabe qué se hará, cómo se atenderá a los que ya están allí, siguen llegando. Fuera de sus propios problemas, su propia gente quejándose del gobierno, se suma toda esa marea que necesita alimentos, cobijos y medicinas. Y eso, en naciones no petroleras, sale del bolsillo de los contribuyentes. No, no es fácil que más allá de la solidaridad, de la lástima que podamos estar dando (un logro de la revolución), ninguna sociedad asuma el sostener y mantener a otro país a lo interno. Que la Venezuela de ayer pudiera recibirlos, la primera oleada de Europa, la segunda de Latinoamérica, especialmente los que escapaban de las brutales dictaduras del Cono Sur en los setenta (por lo que nunca olvidaré, ni entenderé la abierta solidaridad de la cúpula política chilena con una dictadura militarista autocrática aquí), incluso acomodarles en medio de nuestra cotidianidad… pero hay que hacer la aclaratoria: ocurrió en medio de una economía que subía y subía por la renta petrolera. En sana lógica no se puede esperar igual condiciones en naciones sin este recurso. O que no cuenta con él de manera significativa.

   Pero como la cosa no es ponerse mala gente, que se ve feo en prensa (y tal vez hasta en las conciencias, no hay que dudar que la tengan), los gobiernos de Brasil, Colombia y Panamá hacen señalamientos sobre querer ayudar, y dictan medidas, pero, repito, es imposible que sostengan durante mucho tiempo a tanta gente si no dejan de llegar. No hay bolsillo ni paciencia que lo aguante, no cuando hay que justificar lo que se hace frente a los electores que podrían no sólo retirarles el favor político sino escuchar a cualquiera que gritara que a los venezolanos hay que cortarles las cabezas y freírlas para “salir de ese problema”. Venezuela una vez escuchó ese mensaje y lo compró, que pasara en otras partes no tendría nada de raro; aunque, afortunadamente, la izquierda, la rama más brutal, atrasada y rapaz de la política latinoamericana, va retrocediendo lentamente. El terrible ejemplo de las naciones del ALBA ha dejado a mucha gente curada de sustos.

   Dentro de una política activa para encarar el “Asunto Venezuela”, me parece que se inscribe la medida de Panamá de sancionar a una laaaaarga lista de venezolanos incursos en el delito de corrupción, narcotráfico, violación de derechos humanos y golpes de estados contra constituciones vigentes. La única manera de detener la hemorragia de nacionales (y muchas veces ni los mejores, sólo gente grosera y demandante, con malas mañas, típico del hombre y mujer levantados por el Socialismo del Siglo XXI, que ahora apesta en todas partes, comenzando por aquí), es que los venezolanos no se vayan de su tierra; lo que pasa por resolver el problema político. Panamá le presiona el cogote a la cúpula podrida del PSUV, dándoles donde les duele, en las botijas reunidas con lo mal habido para obligarles a “negociar”, o con la clara intensión de que la entelequia revolucionaria termine de colapsar, que caiga, llegue algún tipo de reconstrucción y los venezolanos terminen de regresar a su país y dejen de joder. Me parece bastante lógico, amén de maquiavélico, el sello de gente que mira no sólo con preocupación, y un asombro alarmado, la dantesca crisis del otrora país próspero, sino que intenta hacer algo, fuera de hablar paja en el concierto internacional.

   Que no es la actitud de todos. Las pequeñas islas del CARICOM, sobornados sus regímenes con el bozal de arepa de PETROCARIBE, no sólo no mandan alimentos o medicinas, no sólo patrullan sus aguas para impedir que la diáspora venezolana nos los alcance, sino que continúan sosteniendo a los dueños de la chequera, menguada pero de la cual aún creen poder sacar algo. Y lo han hecho, fuera de toda la plata repartida en coimas a esos partidos políticos enviados a sus cuentas personales en paraísos fiscales, estuvo la jugada de Guyana y la toma del Territorio en Reclamación, cuando ayudaron a que la perdiéramos. Con el agravante de que los niveles de exportaciones de Curazao y Aruba han despertado suspicacias en Holanda. Todas esas milmillonarias cifras por exportaciones en oro en islas sin minas. De donde se sospecha, y se pide investigar, el tráfico de oro desde Venezuela para cuentas conjuntas de dirigentes gobierneros aquí y en las dos pequeñas naciones caribeñas. Y eso si no se trata, como también se sospecha, de blanqueo de capitales del tráfico de drogas. Una dirigencia irresponsable, o cómplice de otros, puede terminar embasurando a esas islas que pueden acabar como la Colombia de hace tres décadas o el México que ha tenido que librar una férrea lucha para salir del reinado de los capos de las drogas.

   Igual lo del régimen dominicano, donde muchos testaferros del régimen venezolano se han apostado y gozan de todos los privilegios y protecciones del régimen político local, porque no sólo facturan impuestos por lo que guardan allá, sino sostiene bajo la mesa con pagos directos a una dirigencia política que no ha explicado cómo es que de allá salían los cargamentos de drogas de los narco sobrinos. La petrochequera es como Odebrecht, lo que toca lo ensucia, pero porque había quienes así lo deseaban. Cuando el asunto es dinero, es difícil trazar los límites de lo negociable y de la vergüenza, de la maniobra política que sirva mejor a su población aunque cueste algunos pagos a las cuentas privadas. Por ello, el caso panameño es siempre admirable.

   Aunque no es la primera vez que nos tienen la mano (algo parecido a los peruanos, quienes, indiferentemente de quien gobierne, nos ayudaban); fue Panamá uno de los primeros en el concierto internacional que dio la campanada de alerta sobre lo que ocurría en Venezuela, cuando en una reunión de la OEA, contra viento y marea, prestó su espacio, su turno, para que una vocera de la Oposición venezolana, María Corina Machado (no tan cuestionada como es ahora por su parte en la desmovilización de la Oposición), contara lo que aquí ocurría y los cancilleres dejaran de fingir que nada escuchaban, que nada sabían. Y mitren qué intentaron impedir que hablara, como parte de la cabronería.

   Un cordial saludo a los panameños. Bien jugado, señores. La plata es lo que les duele, el retiro dorado se dificulta, los dólares para abogados y la “compra” de justicia se aleja. Eso se les agradece.

PDVSA EN CUATRO PALOS

Julio César.

CAMINO A LAS PRESIDENCIALES CON NICOLAS MADURO A LA CABEZA

marzo 27, 2018

LA GRAN DERROTA DE LA OPOSICION VENEZOLANA

   Lo lógico fuera que suspendieran la llamada, pero ya están más allá de toda razón… y salvación.

   ¿Han escuchado de ese estrategia donde alguien que es medianamente atractivo se toma una fotografía entre dos aún menos agraciados (esperpentos que les dicen), quedando mucho mejor por comparación y sube tal imagen a las redes sociales? Pues, bien, el gobierno de Venezuela, con la terrible carga de la mala fama que tiene, fuera de maulas, ladrones, represivos, violadores de derechos humanos y ahora también de narcotraficantes, siendo responsabilizados por todos el mundo dentro de Venezuela del desastre que vivimos, sale ganador de dos elecciones regionales dando una falsa sensación de éxito, de crisis superadas, de haber encontrado el camino… cuando la realidad es que la votación en bruto, obtenidas, han sido menores a las alcanzadas por la misma tolda en las parlamentarias; y que en las municipales llegaron a cotas aún inferiores las alcanzadas en las elecciones de gobernadores. Entonces, ¿cómo se explica el “éxito”, las caras felices, el aire triunfador? Es que enfrentados a los esperpentos de la Oposición, quedaron bien.

   El descredito, la insensatez, las vagabunderías y necedades de lo que llamo las María Corina Machado, los Julio Borges y los Henry Ramos Allup, nombres genéricos dado a esos personajes que no dejaron qué hacer para destruir la Unidad y desmotivar al pueblo opositor que no ve salida con este gobierno, consiguió que Nicolás Maduro Moros quedara como un genio político, una lumbrera, un estadista, pues. Comparado específicamente, esta vez sí, con María Corina Machado, Julio Borges, Henrique Capriles Radonsky y Henry Ramos Allup (quien decidió hundirse por cuenta propia jugando a la misma necedad que acabó con María Corina), Nicolás Maduro Moros aparece triunfador.

   Y esto no es cuento. En diciembre de 2015, cuando la anterior dirigencia de la Oposición, cobijados todos orgullosamente bajo la tarjeta de la manito, siete de cada diez electores venezolanos les dijo al Gobierno que ya se les había acabado el tiempo porque no nos gustaba a dónde nos llevaban (y eso fue antes de que llegara la gran hambruna), tanto que en el 23 de Enero, parroquia emblemática de la revolución de marras en Caracas, el régimen fue derrotado. Jorge Rodríguez, un hombre incompetente en su trabajo como pocos se han visto, perdió veinte de las veintidós parroquias caraqueñas, y al Gobierno lo caceroleaban en zonas tradicionalmente simpatizantes. Así de mal estaban, tanto así se les odiaba, y en ese entonces no había encuesta de preferencia donde no saliera como vencedor, en unas hipotéticas presidenciales, cualquiera dentro de la unidad opositora, especialmente Henrique Capriles Radonsky.

   Hoy, después de la triunfadora estrategia del régimen (un calco de la que le aplicaron a los cubanos hace más de treinta años y de la que nada se aprendió), que comenzó por desarticular y salir de la antigua dirigencia que les derrotó (a lo que se sumaron las María Corina Machado, los Julio  Borges y Henry Ramos Allup dentro de la unidad que temían en los otros a rivales políticos camino a la Silla, que el régimen les decía que ya estaba desocupada esperando sus augustos traseros cuando no era así), que alentó la desarticulación de la Unidad que generaba votos bajo una sola bandera,  salir de la tarjeta de la manito que había logrado el noventa por ciento de toda la votación opositora, que se persiguiera a todo el que insistiera en presentar pelea en todos los terrenos, y no sólo en las calles, donde no se ganaría nada si el ejército no se fracturaba, como ocurriera en Egipto y Libia, como no ocurrió aquí (repito, aunque todo eso era visible, muy evidente, el régimen les hizo creer que estaba caído y que si no se apuraban quedaban fuera de Miraflores, y las María Corina Machado, los Julio Borges y los Henry Ramos Allup se lo creyeron), queda la propia María Corina Machado retratada en toda la extensión de su egoísmo, pequeñez y mezquindad, junto a la tibieza de Primero Justicia y la pérdida del contacto con la realidad de Acción Democrática (expulsando gobernadores a quienes la gente les dijo queremos que hagan esto  que no entreguen el estado al régimen).

   A ese éxito, destruir a quienes pudieron liderar cualquier elección contando con siete de cada diez electores, se debe el que Nicolás Maduro Moros aparezca cabalgando en las encuestas, con un Leopoldo López lejos, y un Henrique Capriles Radonsky, aún  más lejos, como el ex gobernador Henri Falcón (antes de su lanzamiento unilateral, dada la inoperancia de la cúpula opositora), y Henry Ramos Allup también muy lejos después de sus meses de gloria cuando hizo creer a los jóvenes que sabía lo que hacía. María Corina Machado (como muy merecido castigo), no aparece ni de lejos en las encuestas. Pero esto no es sorpresa, cada vez que esta dama rompió la Unidad para darle alguna ventaja al régimen mientras intentaba “fregar” a los que supuestamente acompañaba en la lucha, sus candidatos llegaban detrás del chavista de la zona (y ni así aprendió algo).

   El país la castiga por todo lo que hizo, y me parece que, dado que ni aprende ni rectifica, así como el mismísimo Eduardo Fernández, Claudio Fermín y José Vicente Rangel, ella jamás llegará a ser presidenta de este país (y es una verdadera lástima, fuera de su intransigencia y sectarismo, que piense que Venezuela puede sacrificarse con tal de llegar a su meta individual, es una mujer inteligente y capaz… excepto para atraer simpatizantes que cuenten como votos), y su sola presencia será una pesada piedra en el ala de cualquier movimiento que quiera conformarse, por muchas tonterías que digan dos o tres opinadores de oficio, esos que no entienden cómo se mueve la mayoría, repudiando un régimen un día, abandonando a una dirigencia opositora que no sirve para nada, luego (aunque se interpreta con simplismo: les ofrecen una bolsa de comida; es eso, no que la dirigencia opositora no sirva para nada ni la estrategia de no hacer nada es efectiva porque el Gobierno dice que es la que deben implementar). La realidad es que si las elecciones presidenciales fueran hoy, y no se pudiera lograr la unidad de metas, ni de estrategias, ni de boleta electoral, el presidente de los próximos seis años será, será Nicolás Maduro Moros, porque este ha sabido conservar su mercado electoral cautivo, en la extensión literal del término (cosa que fue menospreciada por tantos), mientras los otros desencantaron, defraudaron y traicionaron al electorado que en las parlamentarias les dio todo. Es la triste realidad.

   Sin resolver nada, hundiéndonos en la basura y la miseria, sin cumplir ninguna promesa, el régimen puede ganar las presidenciales por su estrategia de minar a la oposición con los Henry Ramos Allup, los Julio Borges y las María Corina Machado, especialmente este grupo tóxico y peligroso, llamando a abandonar plazas, no dar esta ni aquella pelea y satanizando a todo el que se atreviera a decir que no estaba de acuerdo con lo que ordenan los dioses en la cúpula. Hasta Radio Caracas Radio, a quienes meto en el grupo de los llamados María Corina Machado, no hubo esfuerzo que no hicieran por destruir la Unidad porque al régimen así le convenía. No todos los locutores, pero en buena medida la programación de la querida emisora se dedicó a exigir que al régimen se le dejara hacer lo que quisiera, que nos plegáramos, que el mundo viera que no dábamos la pelea en todos los frentes (y menos el electoral porque a lo mejor el Gobierno si es mayoría), atacando a quien llamaba a pelear, porque esa estrategia (?) si iba tumbar al Gobierno. Abstenerse tumbaba dictaduras, decían y repetían insensatamente. Porque la inteligencia cubana les dijo que era lo que debían hacer y quisieron creérselos.

   Por cierto, sobre los grupos, que los he citado ya, debo hacer algunos señalamientos. Así como llamo los María Corina Machado a la gente que llamó a no enfrentar al Gobierno electoralmente porque “dictadura no sale con votos”, aunque así se salió en España, en Chile y se logró la pacificación en Centroamérica (que bastante que sufrieron); son esos necios a los que se les ha dicho una y otra vez que una gente tomando todos los días la misma calle no tumba a nadie si no hay una partición del ejército (y a su máxima representante le ha costado que jamás será presidenta de Venezuela, como ya señalé, con todo lo penoso que es; me pregunto ¿quién y cuánto continuará gastándose intentando reflotar un barco hundido?), así mismo llamo los Julio Borges al grupo de políticos tibios que dicen esto y aquello según todo el que opine (no sea y queden mal en la red), que no quieren tomar la responsabilidad de enfrentar los hechos llamando al país a luchar en una sola meta, denunciando todo y a todos los que acabaron con la unidad. Según vaya viniendo se irá haciendo, es la estrategia de cara a la galería aunque no esté ni sirva al esquema general. También lo pagaron, los representantes de este grupo, el traicionar a la antigua dirigencia ganadora y desmovilizar al país. Mucho de sus representantes debieron irse al exilio y Primero Justicia vio reducido su caudal de votos de manera dramática. Pero, al igual que la señora Machado, por ello trabajaron, para ese merecido resultado fue que se movilizaron, dejando la salida del Gobierno para después de que se decidiera quién se sentaba en la Silla… que todavía estaba, y está, ocupada.

  Los Henry Ramos Allup son esas almas extraviadas que parecen creer que tres gritones en las redes, que insultan y calumnian, sin marchar, ni votar ni tumbar gobiernos, son más importantes que la gente de verdad que si va a marchas, que enfrenta a pedradas al régimen, que es herida, detenida, y que todavía sale alrededor de figuras emblemáticas a las que respetan para derrotar electoralmente al régimen. Los que enfrentan a la guardia nacional y a los círculos de la muerte porque tienen hambre, no hay medicamentos en tal o cual hospital o ya no se puede vivir entre apagones y falta de agua. En lugar de conectar con el país, con la gente en las calles, en los mercados, en los autobuses, deciden que todos estos (millones de electores) tienen menos peso, o importancia (abandonándoles), porque había que “cuidarse” de los que en facebook y twitter los podían criticar, o Radio Caracas Radio va a hablar mal de ellos, o Patricia Poleo los va a llamar cooperadores, traidores y todos esos adjetivos vacíos de significado que ya se usaron en Miami contra la diáspora cubana para desmovilizar a la gente para y fortalecer al régimen castrista a la caída del Bloque Soviético. A los Castro en ese entonces, se le hizo ese favor, a la revolución de marras en Venezuela se le hizo ahora

   Con esta gente, perdida en sus egoísmos y fantasías, apartados los que en verdad sabían que lo primero, lo importante era salir del régimen, no sorprenden estas cifras de preferencias, aunque resulten extrañas cuando más trabajo padecen los venezolanos. Lo que si no resultaría raro es que, así como están las cosas, si estas sombras no cambian, el futuro sea todavía peor. Es aquí donde hay que buscar la verdadera razón del grito de trampa al llamado electoral. Con la dirigencia de las parlamentarias, garantizando la movilidad y participación, con testigos en las mesas para cuidar votos, actas y cuadernos, así como verificar escrutinio (receta que demostró ser exitosa a pesar de las actrices políticas gobierneras que el régimen llama rectoras independientes del CNE), una oportunidad había, obligando al régimen a desconocer nuevamente la voluntad popular, justificando incluso una fractura militar. Ahora no queda sino hablar paja, soltar bilis por la red, culpar a todo el mundo y satanizar a quien no comparte la estrategia de no hacer nada. Es decir, no hay mayor aliado para el régimen, el cual tiene el mundo en contra, que lo que antes se llamó Oposición.

   Por cierto, tanto ha confundido el régimen a estos, a esa gente que aparece como nuestros voceros, que así como hay idiotas que gritan que dejando al Gobierno tomar cada vez más espacios, gobernaciones y alcaldías incluidas, sin obligarlos a cometer delitos y desafueros que los descredite más y más ante el mundo (uno que hoy mira la situación de la Oposición con hastío ante tantos desatinos), están los que van y denuncian feo a los abstencionistas (soy uno), que miran la estrategia como una cobardía, un necedad, porque es mejor verlo así y no cómo lo que puede ser, el hastío de una población frente a una dirigencia estúpida y necia (las María Corina Machado, los Julio Borges y los Henry Ramos Allup), pero igualmente desaforados aparecen los que estaban en esas conversaciones con el régimen en el exterior. Si, también a ellos los obligaron a comportarse como dementes, como cuando arremetieron contra el señor Almagro que declaraba que no le veía queso a la tostada de unas conversaciones cuando no había gente en las calles reclamando, militares señalando su inconformidad y alcaldías y gobernaciones en manos de la Oposición. Que el Gobierno le odie, está bien, que el señor Rodríguez Zapatero, que cobra por hacerle el mandado al régimen, le critique (a Almagro), está bien, que la Oposición en República Dominicana se sumara al coro no es sino otra de esas muestras de insolencia y extravío de un gente que no sabe lo que hace, ni qué terreno pisaba. Fue patético escucharles, especialmente cuando a la larga se demostró que hablar sin peso, no lleva a nada. Lo he citado mil veces, cuando caía el monstruoso régimen en Sudáfrica, y a Mandela le propusieron que saliera de la cárcel y se postulara de candidato presidencial, este exigió que todos quienes compartían prisión con él fueran liberados antes, o se quedaba donde estaba. Aquí, confiando en la buena fe del régimen (y daría risa si no fuera tan triste), se pensó que no valía la pena, ni exigir ni llevar peso para hacerlo.

   En fin, la capa política que logró apoderarse de la dirigencia de la Unidad, esta dirigencia de políticos políticos, no luchadores sociales o representantes de ONGs, estuvo y está muy por debajo de la tarea. No hay excusa para que olvidaran o no supieran que la unión hacía la fuerza, que al régimen ni sal ni agua ni alcaldías ni gobernaciones, que el enemigo de mi enemigo es mi amigo (o aliado),  que lo primero, lo vital, es salir de esta gente porque ese es el filón más grave. Pero, aquí caemos en lo mismo, el pueblo adeco, los militantes de Primero Justicia (en “Vente Venezuela” no queda nadie, muy merecidamente), ¿qué estaban, y están haciendo? ¿O acaso tampoco queda nadie allí y los políticos hacen y deshacen porque a nadie representan?

   Si no fuera por la dramática gravedad de la crisis humanitaria desatada por el robo total y completo del dinero de los venezolanos, y las feas palabras que les lanza un mundo que les sabe delincuentes y homicidas (ahora, violentar el resultado de las parlamentarias los desnudó), el régimen estaría feliz. Porque la crisis que enfrentaron con el resultado de las parlamentarias, por un país dispuesto a enfrentarles monolíticamente, ya no queda nada. Que eso haga feliz alguien dentro de la Oposición, o que lo viera como una meta, que trabajara para ello como si fuera algo bueno que fuera a ayudarnos a salir de la pesadilla, es algo que no tiene respuesta ni en la lógica ni el sentido común. Así como Hitler y su banda de dementes llevaron a la culta Alemania a una locura cuasi caníbal, la revolución de marras pone a Patricia Poleo y a los locutores de Radio Caracas Radio a hacerles el trabajo sucio. Y se dan con ganas a la tarea, señalando culpa, repartiendo acusaciones contra este y aquel, especialmente si dicen que hay que darla pelea en la cancha que sea. Llamando a no hacer nada y dejar solo como a un criminal a cualquiera que replique. Locura.

   Es obvio que el país, el real, deberá reunirse por su cuenta para intentar escapar de esta demencia. A su favor, ironía amarga, está el horrible peso de la crisis, imparable en su derrumbe al abismo dado lo colosal en su alcance, nada, nada funciona a estas alturas. Fuera de hablar paja, el régimen es muy poco lo que puede hacer o proponer como no sea hacer sonar matracas en un programa de televisión o en una tarima para fingir que algo hacen.

EL EJEMPLO PANAMEÑO

Julio César.

LOS CAMPAMENTOS DEL HAMBRE SOCIALISTA

marzo 21, 2018

LA GRAN DERROTA DE LA OPOSICION VENEZOLANA

   ¿Será que llegaremos a esto? ¿O ya llegamos?

   Visto el tamaño del drama humanitario en el país, el lento y agónico genocidio por hambre de millones de venezolanos, fuera de la falta de medicinas, así como la incapacidad del régimen no sólo para rectificar o encaminarse hacia una salida (lo bueno que iban a hacer llevan veinte años haciéndolo y es esta ruina), sino para encarar lo que han hecho, admitirlo, reconocerlo, y dada la imposibilidad del país, en general, para comprender el desastre que vive, asumir como tarea salir de tal realidad (se nos va el tiempo atacándonos entre nosotros, tal como la inteligencia cubana hizo con los cubanos en el exilio y la isla a la caída del bloque soviético, para ponerlos a pelear y quedarse ellos), el mundo, exasperado ante tanta insensatez, parece que tomará algunas medidas dado el grado de gravedad al que ya se ha llegado (no sólo la gente muriéndose literalmente de hambre sino escapando a los países vecinos convirtiéndose en otro problema): tratarnos como a las paupérrimas naciones del África subsahariana de los años noventa.

   Lo anunció el periodista Nelson Bocaranda en su columna Runrunes, la semana pasada. Y cuando él sostiene algo, a diferencia de tantas idioteces que tantos dejan correr (van como quince invasiones gringas ya, y tres veces que ha muerto Tibisay Lucena), hay que escucharle. El hombre parece tener oídos en todas partes. Fue él uno de los primeros en sostener, y publicar, que Hugo Chávez estaba enfermo, aclarando luego que era cáncer, y finalmente que estaba muy grave y moriría. Se le dijo de todo, se le acusó de todo tipo de cosas, de canalla y mercenario para arriba. Hugo Chávez si estaba enfermo, si era cáncer y si se murió (si, se murió, de verdad, no se sabe exactamente cómo o cuándo, pero se murió). Por cierto, que los mismos que mentían en ese entonces, siguen mintiendo ahora y todavía parecen esperar que se les crea algo de lo que dicen. Esto es lo que el señor Bocaranda sostiene ahora:

¿RODEADOS?:

Maduro no se atreve a reconocer la crisis humanitaria ni el éxodo de venezolanos por más que se lo han pedido gobiernos y organizaciones globales dispuestos a darnos una mano. La “roja matriz de opinión” de que luego vendría una invasión se la creen solo ellos. Ante esto la alternativa será establecer “campamentos de refugiados” en las fronteras con Colombia, Brasil y Guyana supervisados y controlados por ACNUR, la Agencia de la ONU para Refugiados. Los tres gobiernos, ya están coordinados, para establecer zonas -al estilo de Palestina- con casas y hospitales de campaña apoyadas por sus instituciones de salud, alimentación y caridad además de la Cruz Roja. ¿No es peor esa imagen? ¿Culillo creciente?…

   En medio de este dantesco desastre, lo único que alivia al régimen es la desarticulación, desmovilización y aniquilación de una oposición estructurada y organizada alrededor de los diversos sectores del país en una sola meta: salir de ellos. Es lo único que les ha funcionado, para vergüenza de todos nosotros. No había necesidad de seguirles y obedecerles cuando desearon que nos aniquiláramos. Cosa que altera, molesta y deprime a muchos, pero que no se asume como algo que hicimos por cuenta propia, que de eso somos responsables. Esa manera de ver la vida, donde todo lo malo que me pasa es culpa de los demás, ese infantilismo patético, parece habérsenos vuelto parte del ADN. Y eso sí que es más grave que un gobierno socialista ladrón, incompetente y represivo. Porque de ellos, eventualmente, se puede salir; de la maña de fracasar por necedad y no aprender nada de ello, no. Y tal condena puede pesarnos para siempre. Comenzando con repetir los mismos errores una y otra vez. 

CAMINO A LAS PRESIDENCIALES CON NICOLAS MADURO A LA CABEZA

Julio César.

VENEZUELA, ¿SER O NO SER?, HE AHÍ EL DILEMA

marzo 10, 2018

LA GRAN DERROTA DE LA OPOSICION VENEZOLANA

   En esa como que andamos todos…

   ¿Han notado cómo cuando algo les molesta, los amigos y conocidos, al darse cuenta, no pierden ocasión para llevarte a ese terreno? Sienten placer en mortificar… Y es cierto, yo mismo lo he hecho. Algo así me está pasando. Los amigos y conocidos me dicen que es extraño que no diga, ni escriba nada, por aquí o facebook, sobre las elecciones presidenciales adelantadas, la trampa del Gobierno, la cobardía de no ir a esas elecciones, la vagabundería de ir a esas elecciones, la ceguera de quienes no se postulan y infamia de quienes si lo hacen. Y no paran hasta que la vena en mi frente no amenaza con estallar. Como no los conozco de vista, a diferencia de ellos, no repondré en este espacio lo que les dije a ellos, comenzando por mandarlos al mismísimo… Bien, sus madres no tienen culpa de nada. Pero es cierto, no he querido decir ni opinar nada. Menos en facebook, donde la gente es literalmente irracional, donde la postura es “está mal si aquel hace algo, pero mucho peor si lo hace”. Y con gente así sólo se comparten derrotas. Y derrotado, junto a estos carajos, sólo queda tomar veneno para escapar de tanto castigo. Sin embargo, bien, es hora de agregar algo…

   Lo primero, la tontería de comentar con tono de sorpresa sobre “la trampa del Gobierno”; quien no espere esto, con esta gente, cada instante de su vida, es porque es un perfecto imbécil. Llevan veinte años mintiendo, robando, dejando que todo se caiga y reprimiendo gente, con violencia física directa y con un aparato seudo legal sólo visto en la Alemania nazi, han cambiado cuanta ley, normativa o regla les ha estorbado cuando les ha convenido. La trácala, la vagabundería ha sido el sello desde que se montaron, aunque personas como doña Bachelet en Chile, fingiera no notarlo. Así que, quien los llame tramposos, ahora, como si estuviera bajando de la luna, es porque o anda drogado o le pagan para hacerse el pendejo. Claro, podría caber la posibilidad de que lo fuera, ¿pero después de veinte años que lo tomen de sorpresa todavía? Caramba, ¿hasta cuándo? Soy grosero y desagradable, lo sé, pero la fosa en la que tanta imbecilidad nos está hundiendo es lo suficientemente alarmante como para dejarse de miramientos con tanto habla paja.

   Así mismo, cuando alguien me sostiene, con cara de rabia justiciera, que el llamado a las presidenciales son elecciones adelantadas para tomar fuera de base a todo el mundo, lo miro preguntándome si es que se les contagió, del Gobierno, la bolsería. Eso no sorprendió a nadie que tuviera dos dedos de frente. Era totalmente previsible desde que les dejamos tomar el país político en las gobernaciones de la peor manera, no absteniéndonos, sino destruyendo la Unidad y el aparato que nos guiaba a todos en una misma dirección, la del triunfo como ocurriera en las parlamentarias. Eso se esperaba, quien diga que no, o miente descaradamente por incompetente, y por lo tanto debe ser alejado por su propio bien y el de otros de cualquier sitial de decisión, o es un completo idiota, y hay que alejarle más rápido todavía. Como se esperaba que en cuanto el régimen hiciera el llamado la vocería de la Oposición dijera que no, y que se haría esto y lo otro; una estrategia consensuada que saliera al paso, en ese momento, a tal llamado. ¿Qué no se hizo?, ¿qué las María Corina Machado, los Julio Borges y los Henry Ramos Allup sólo dijeron que era una trampa y que iban a reunirse para ver si decidían algo y que en eso se les fueran semanas? Hay que recordar que en esas manos se perdió el país político.

   Miren, seamos serios, si al Gobierno se le dejó hacer lo que le diera la gana con la distribución política del país (que ya lo hacía pero se veían en la engorrosa y molesta tarea de tener que explicar y medio conservar un protocolo), ahora, sin otros que le presenten batalla, den la pelea y los enfrente en el terreno que sea, está mejor todavía. Por cierto, que uno de “los terrenos que sea” no es únicamente hablando paja por la red, era marchando frente al Jardín Botánico y encarar a la guardia nacional que nos replegó con gases y peinillazos en una protestas, y luego fuimos a las urnas electorales; no es igual moverse y hacer, que insultar por la red por muchas tonterías que digan los guerreros de la web.

   Fue en la red donde un gobierno inútil, corrupto y violento tuvo su mayor éxito, planteando entre las filas de sus enemigos la falsa y estúpida idea de que debían darse ciertas peleas, pero otras no. En lugar de enfrentarlos como se venía haciendo desde el 2012, culminando con la paliza que se les preopinó en 2015, con las parlamentarias, una inmensa mayoría decidió que no, que no hacía falta, que dejándoles hacer lo que quisieran se debilitarían y caerían, porque los asesores cubanos dijeron que así salieron de ellos, la dictadura en la isla, y estos, por razones que jamás se entenderán en sana lógica, quisieron creérselos (que dictadura salía con gente absteniéndose de dar pelea). Marchar, quejarse, protestar, pasarle por encima en las urnas electorales, no, ese no era el camino, que eso como que se tardaba mucho, que mejor era hacer lo que le convenía al Gobierno, dejarles arrasar en gobernaciones y alcaldías, porque “eso les haría mucho daño”. Meses después de entregar las plazas, de satanizar a quienes si dieron la pelea, así seguimos. No hubo una estrategia alternativa, los que llamaban a desmontar la Unidad que derrotó al régimen no pudieron llenar el espacio, como no llenan una calle si hacen una convocatoria, ni tumban a un director de ambulatorio. Pero, aún ahora, en medio de todo este desastre (no sólo la crisis sino el peligro real de que tengamos que enfrentar esto seis años más), siguen haciendo daño.

   Sin embargo, como es evidente que fracturar la Unidad dio como resultado cierto fortalecimiento gubernamental, como la derrota de la estrategia de quienes expulsaron a la dirigencia que si logró llenar el Parlamento fue total, la idiotez personal de quienes llamaban a no hacer nada era muy evidente, seguir los dictados de Miraflores se obedeció tan abiertamente desmovilizando a la gente y entregando las plazas, a tal punto que no se puede ocultar, hubo que dar una explicación: es culpa de todo el mundo menos de quienes dinamitaron la Unidad, los que gritaban no vamos a hacer nada, no hace falta porque ya vienen los gringos, van a invadir como hicieron con Cuba y se van a llevar a los dictadores cómo se llevaron y juzgaron a los Castro (repito, en Babieca, la tierra de los habla paja, todo eso pasó aunque nunca haya acontecido en la vida real). Y, a pesar de los resultados tan adversos de la estrategia de esconder la cabeza en la arena dejando el culo al aire, todavía hay quienes sostienen (con muy mala fe, no puede haber otra explicación en sana lógica), que, bueno, si, se perdieron todas esas gobernaciones y alcaldías, ¿y qué? Qué aunque hubieran ganado nada significaba, porque se ganó el Parlamento ¿y qué pasó?

   Pasó que el régimen debió dar un golpe de estado que le quitó la careta frente al mundo entero, que hasta ese entonces seguía “aceptando” el cuento de un gobierno popular de luchadores sociales que querían al pueblo, enfrentados a los ricos y al imperio. La fábula les duró hasta que los obligamos a mostrarse como eran. Pero si, se perdieron alcaldías y gobernaciones, electoralmente, pero el daño real fue mucho peor, cosa que tampoco se ha querido ver, mucho menos admitir siquiera como posibilidad real. Fuera de Almagro, el presidente argentino, el mexicano y ahora (tarde) los políticos chilenos, que saben que “algo muy irregular ocurre en Venezuela”, en sus países, sus ciudadanos comienzan a agotarse del tema, ah, los venezolanos otra vez con sus problemas, porque se vio que la oposición venezolana, sin gente, sin pueblo, no gana un carajo y quiere que otros les hagan el favor de despejarles el camino a Miraflores. Es por ello que mientras los ojos de todos los jóvenes del mundo estaban pendientes de lo que pasaba con la Primavera Árabe, a nosotros sólo se nos mira para vigilar que no salgamos de nuestras fronteras, no vaya y sea que exportemos insensatez. Y nos pasó porque, ni eso, quisieron entender.

   Ya divago, volviendo al punto inicial, después de arrasar en esas elecciones regionales, de batuquear contra el piso a una Oposición sin dirigencia que medio cuadrara incluso testigos de mesa, lo lógico era que, engolosinado por tal éxito, el régimen lanzara las presidenciales, a finales de enero, si se podía. Lo esperaba, y temí, yo, después de las elecciones de gobernadores. Eso lo sabía mi mamá, mis sobrinos de doce años, la señora que me planchaba la ropa y a la que ahora no puedo pagarle. Que llamarían ahora que podían ganar, “legitimando” con los votos un régimen desprestigio feo después del golpe de estado a la Constitución, y antes de que sus rivales se organizaran bajo una dirección seria que repitiera, con un plan de inclusión y una efectiva vigilancia en mesas de votaciones, actas en manos, el éxito de 2015 (claro, para ello, esa dirigencia hipotética tendría que salir del peso muerto de las María Corina Machado y toda esa bandita de opinadores de oficio que únicamente atacan la Unidad; así como de los Julio Borges y los Henry Ramos Allup). El Gobierno debía adelantarse a eso, como moverse antes de que esta espantosa crisis humanitaria (los cuentos de hambre son terribles), se volviera terminal y la habladera de paja de culpar a todo el mundo de ello, menos a los que nos trajeron a este desastre, termine con un feo estallido que no puedan controlar como apenas pudieron hacer en Carúpano, disparando contra la gente que pedía alimentos.

   ¿Cuál es la sorpresa en ese llamado a elecciones “adelantadas”? ¿De verdad no se lo esperaban? Lo único que a mí, realmente me sorprende, y extraña, es que haya quienes se sorprendieron, como si en verdad ni por un momento se les ocurrió algo que era tan evidente. Claro, no sorprende tanto, ni deprime ni arrecha tanto, como esas María Corina Machado, los Julio Borges y los Henry Ramos Allup corriendo y que para reunirse para “concertar un respuesta contundente”. ¿En verdad no la tenían ya lista, una postura, cuando el régimen les saliera con eso? Dios, ¿para qué carajo están esas personas allí, ocupando un espacio que gente sensata, valiente y eficiente si pueden cubrir?

   ¿Ir o no ir a votar? Es irrelevante, una postura o la otra. Si vamos, vamos todos, haciendo oídos sordos a los necios que repiten y practican la receta con la cual la dictadura cubana impidió su caída hace más de treinta años al final del bloque soviético. Si no vamos, no iremos ninguno, incluso retirándose las postulaciones ya hechas. Porque, el que alguno se hayan inscrito o no, no es malo, no es un delito (algo intenta que no es sólo abrir la boca y dejar salir aire caliente, o veneno en la comodidad de las redes). En un país empobrecido y arruinado, una población cercada por el hambre y la violencia de los grupos paramilitares oficialistas, sin líderes claros, sin estrategias que garanticen no sólo el triunfo sino que no se le pueda escatimar (con al menos testigos en una mesa electoral que si se presenten), que alguien piense que entregar más plazas es inaceptable y que entonces hay que enfrentarlos, es una postura tan válida como quien piensa que es una locura asistir sin Unidad, sin logística en las mesas para garantizar ese triunfo como se ganó en las parlamentarias. Las dos posturas son funcionales si es el país opositor quien toma la decisión, en uno u otro caso.

   El secreto, la respuesta, la solución, es la unidad, todos queremos esto, las metas comunes. Y la primera, la principal, es salir de estos ladrones, incompetentes e irresponsables que asesinan literalmente de hambre al pueblo de Venezuela. Punto. Todo lo demás que tenga que cobrarse, de este lado, se cobrará después. Lo primero es lo primero, dejar de ser un país de comiquitas, la burla del mundo, la desgracia de la zona. Pero algo que parece tan lógico, tan de sombrerito, no es claro para muchos porque sencillamente no les da la gana de que el bien de la mayoría prive sobre sus muy particulares puntos de vista.

   La situación del Gobierno es insostenible. Hablan y hablan de guerra económica pero en eso llevan veinte años mientras ellos engordan sus cuerpos y sus cuentas bancarias. Lo cierto es que no hay alimentos ni medicinas; no se produce nada porque todo lo que otros levantaron se lo confiscaron y robaron diciendo que así “producirían aún más” y el resultado está a la vista, pura ruina; los países del mundo no nos fían porque hace más de diez años que dejó de pagarse a todos los proveedores, y lo que pudiera llegar no entra porque veinte año de robarse lo que debió irse en mantenimiento, reparaciones, actualizaciones (y se desvió a engordar sus cuentas bancarias), termina en que los puertos de Venezuela no soportan los calados de las nuevas embarcaciones. La misma razón de las fallas eléctricas. Cuando ni grúas para descargar hay. Fuera de acusar a todo el mundo de “acosarlos”, no pueden explicar qué pasó con todo lo que dijeron que producirían, dónde están los productos que elaborarían las industrias estatales, por qué hace más de doce años que no llega leche en cantidades suficiente cuando acabaron con la que aquí se producía. La respuesta es la paja, por un lado, y ahora la represión directa. Tuvieron que disparar abiertamente contra la gente en Carúpano porque exigían alimentos; a los trasplantados de órganos, una gente que de por sí ya anda mal, los agreden con gases para que no exijan medicinas; todo eso mientras la infraestructura del estado sigue deteniéndose y deteriorándose día a día, desde hospitales a redes agua potable en las cuales las últimas grandes inversiones y renovaciones se hicieron hace más de veinte años.

   El que el régimen quiera “relegitimarse”, en este caldo de cultivo, con la mala fama que tiene después del golpe de estado para desconocer la voluntad popular expresada mediante el voto en el 2015, inhabilitando las instituciones, no va a resultarles como quieren. Ni adentro ni afuera de Venezuela podrán lograr algo. Dicen que Rusia y China prometen ayuda, eso se repite con necia regularidad como si algo significara realmente (lo de TELESUR, y ese patético intento de pasar por periodismo, da pena gena); pero parece que ese apoyo es únicamente moral, porque ni plata ni alimentos envían (el tamaño de la crisis se mide por la cantidad de negocios de chinos que están cerrando y marchándose de una Venezuela arruinada por el socialismo), y con ese loco de Trump en la Casa Blanca, hasta Corea del Norte se mueve con diplomacia, no vaya y sea que el sujeto se moleste y cometa “una locura”.

   Nunca como ahora un  gobierno había estado tan mal, tan derruido, tan frágil dado el filón a atacar (como los llamara Henri Falcón, “el gobierno del hambre”, esas palabras, esa acusación es como un clavo de ataúd; por eso no quieren que se usen en la campaña recién iniciada), pero, curiosamente, quienes les salvan, quienes los apuntalan son quienes se juran sus enemigos, una masa opositora no sólo ciega y sin propósito, sino empeñada en hacer todo lo que esté en sus manos para derrotarnos a nosotros mismos y que esta pesadilla continúe. Con semejante panorama, ¿para qué hablar?

LOS CAMPAMENTOS DEL HAMBRE SOCIALISTA

Julio César.

LA ABSTENCION COMO CASTIGO

diciembre 12, 2017

LA GRAN DERROTA DE LA OPOSICION VENEZOLANA

   Uno y otros intentarán que, de esto, no se hable.

   Los resultados eran previsible (EL DEPRIMENTE FUTURO MUNICIPAL), el grupo minoritario que lograra llevar más gente a las mesas, ganaría. El Gobierno competía bajo una sola figura en cada pueblo, satanizando toda disidencia; la Oposición, el electorado opositor, abandonado a su suerte por una dirigencia política irresponsable, sin la maquinaria de los partidos que medio vigilaran las mesas, se presentaron además divididos, con tres o cuatro candidatos, todos hablando de la crisis, todos culpando al régimen del desastre, todos atomizando el esfuerzo. No había que ser muy listo para saber qué ocurriría, aunque se quiera medio disimular con aquello de “la trampa”.

   Ayer domingo, por buenas o malas razones, el pueblo de Venezuela se desentendió de su deber de ir a votar, entregó su derecho; ¿comenzando a transitar el peligros sendero de abandonar su destino definitivamente en manos de grupitos guiados, o buscando atajos de fuerza?, no lo creo. Más bien pareció un castigo a una dirigencia que quedó muy por debajo de lo esperado, una sanción a lo que podría llamarse las María Corina Machado, los Julio Borges y los Henry Ramos Allup, y las tendencias que representan, dentro y fuera de la otrora poderos Mesa de la Unidad Democrática. Una sanción a todos, porque a un sector que, en apariencia salió totalmente vencedor, el resultado tampoco le gustó ni le pareció aceptable, maquillándolo con números salidos de la nada como suele hacer para que la cosa no se viera tan mal.

   Así como existe el voto castigo, lo de ayer pareció una abstención castigo, aunque el régimen quiso montar una tarima y mostrar un aire de fiesta que no se compagina con el drama que viven; el cual obligó al Consejo Nacional Electoral, en manos de actrices partidista del régimen que se hacen pasar por rectoras independientes, ha intentar paliarlo, disfrazado otra vez las cifras totales pero sin mostrar actas ni cuadernos de votación. Era necesario, porque así como el Gobierno, efectivamente derrotó en las elecciones municipales a una dirigencia opositora desarticulada, una coalición de partidos y figuras con aires protagónicos en ella, hecho del cual no me queda ninguna duda (merecidamente además esa derrota a esos partidos y figuras), también es cierto que la gente que esperaban asistiera, de parte de ellos (el grupo clientelar atrapado por hambre), tampoco acudió. Y el régimen necesitaba desesperadamente de ellos, aún más que de las alcaldías y gobernaciones como tal, más allá de su significado propagandístico. Necesitaban demostrarle al mundo que la revolución aún cuenta con multitudes de partidarios dentro del pueblo, que es falso que les desprecian y retiraron el favor electoral como “pareció” en las parlamentarias; lo necesitaban para restregárselo en las narices al ejercito, a cabos, tenientes y sargentos, a quienes tienen que convencer de que aún controlan las simpatías del país, que no se les ocurran pronunciamientos nacionalistas denunciando sus crímenes y vicios porque eso puede terminar con una masacre de gente humilde que saldría a defenderles (la temida división del mundo militar); y usarlo aún dentro de las filas del mismo régimen, divididos en toletes como están, como arma arrojadiza para silenciar a un grupo o para azuzar a otro. Pero los números, tercamente, siguen mostrando los mismos niveles de las parlamentarias de 2015, salvándose únicamente por el desmontaje que hicieron del electorado opositor.

   Lo cierto fue que Venezuela le dio la espalda a las municipales, a los políticos, a una dirigencia gubernamental que nos llevó a la ruina, a la miseria y el hambre, y a otra que no se ha cansado de pisar cuantos peines se les puso para asegurar la permanencia del régimen mediante fórmulas más o menos democrática. Las María Corina Machado, negándose a medirse electoralmente porque no cuentan con nadie, pero si pidiendo atajos en las calles, se ven como sectores menos democráticos que el mismo Gobierno, debilitando el apoyo y las simpatías que el mundo pudo haber sentido por la causa de un pueblo pacífico que luchaba contra un régimen abusador; el resto, los Julio Borges y los Henry Ramos Allup, se enfermaron del síndrome Juan Pablo Guanipa, quien por no quedar mal frente a los habladores de paja en la red, que ni votan, ni marchan, ni tumban gobierno, pero que si son escandalosos, entregó al estado Zulia, después del esfuerzo de los zulianos por hacerlo gobernador, dejando que eso se perdiera, como pasó ayer domingo, ladillados los votantes de estos politiquillos inútiles y superficiales. A ese terreno se les quiso llevar, se les llevó, para destruir la más formidable fortaleza de la Oposición, la Unidad de metas, y las María Corina Machado, los Julio Borges y los Henry Ramos Allup se dejaron llevar, arrastrando al país en la trampa.

   El Gobierno debe estar considerando seriamente en montar las presidenciales para principio del año que viene, sería lo más inteligente para ellos, sepultados en el descredito total como están los que antes punteaban las encuestas en las filas contrarias; y tal vez ya pensando en ello, amenaza con negar la participación en tales comicios de los grandes partidos que no acudieron a las municipales. Y casi merecen que les pase, que los dejen por fuera, por idiotas. No por no asistir a la contienda y traicionar a la gente negándole una dirección clara y coherente, como esa que nos llevó al gran triunfo del 6 de diciembre de 2015, con este mismo Consejo Nacional Electoral y este mismo Plan República, ni porque el señor Nicolás Maduro Moros tenga la potestad de hacer y deshacer como si esta fuera su hacienda y no una república, sino porque debieron imaginar, esperar y prevenir una artimaña como esta para ilegalizarlos y deshacerse de todos.

   Caramba, lo esperaba yo, que sabía cuando el señor Juan Pablo Guanipa traicionó el voto de confianza del Zulia, que el estado caería nuevamente en manos del chavismo mediante una maniobrita tonta e imbécil en la cual el pobre diablo tropezó, también esperaba algo por el estilo contra los grandes partidos. Y si lo sabía yo, ¿no lo calcularon y esperaron los Julio Borges y los Henry Ramos Allup? ¿Y se llaman dirigentes de grandes partidos? De los grupitos tipo María Corina Machado no se espera más, nadie vota por ellos, nadie les sigue, fuera de dividir y desalentar, no aportan más. Pero Primero Justicia, y la revitalizad Acción Democrática jamás debieron caer en ese cepo. Cuando se enfrenta a unos delincuentes como estos la pelea hay que darla todos los días en todos los frentes, quien no quiere, o se cansa rápido, se aparta y no estorba el desempeño de los demás.

   Mucho me temo que todo esto pesó bastante en el ánimo de los venezolanos ayer, el cansancio ante tanta necedad de unas vedette que no sirven para nada, ni siquiera para explicar por qué fracasaron (todavía se espera el plan B de los que llamaron a la abstención en octubre, aún no le dicen al país cómo es que esto va a resolverse), misma apatía que alcanzó al régimen, aunque en menor medida porque se le dijo a la gente que quien no fuera y no presentara el carnet de la patria, para controlar que efectivamente acudieran al llamado, quedaban en la mala. Lo que demostró lo ocurrido ayer es que la rabia por lo que ocurre está allí, muy viva, muy a flor de piel, esperando el momento de ser encauzada contra los hacedores de miseria, contra los que acabaron con la Unidad (repito, que el Gobierno necesitara aplastar la Unidad que le había derrotado no significaba que las María Corina Machado, los Julio Borges y los Henry Ramos Allup se adhirieran a esa estrategia), esperando ser reunidos en lo único cierto, la meta común: salir de este Gobierno de marras que destruyó a Venezuela y sepultó a su pueblo en el hambre y la miseria. Salir de ellos y dejar de lado a cualquier que diga que no, que primero él o ella tiene que aclarar si él o ella será la reina de corazones, dejando para después la pelea contra el Gobierno.

   Y la verdad es que no parece una meta ni tan difícil. El aire de hoy, ni siquiera es de rabia o desencanto, sino de fría satisfacción, ese “que se jodan, carajo”, es algo que no le conviene ni al régimen ni a la gente con la cual logró infiltrar y minar la Unidad. Regresando al fin común, lo primero, lo verdaderamente urgente (salir de los hacedores de miseria, esos ladrones inútiles y violentos), lo otro es ir decantando a quienes, dentro de la Oposición, le hicieron, y hacen, el juego al régimen, distrayendo y enredando las metas. Repito, mucho ayuda quien no estorba. Y no son ni tan difíciles de identificar, mientras gritan por un lado que dejen al régimen ganar lo que quiera, que no se les enfrente electoralmente, ni se le exija frente al mundo que regresen a un camino democrático real, porque así se caen (dicen ellos), por el otro no pueden ver a un preso político ser liberado o alzarse una voz claramente combativa sin caerle encima y acosarla de manera escabrosa. Dependerá de la gente pensar, de aquí al año que viene, qué clase de país quiere para el futuro si es que no puede, ni quiere irse.

VENEZUELA, ¿SER O NO SER?, HE AHÍ EL DILEMA

Julio César.

EL DEPRIMENTE FUTURO MUNICIPAL

diciembre 6, 2017

LA GRAN DERROTA DE LA OPOSICION VENEZOLANA

   Que cada quien se resuelva como pueda…

   Parece que es la campaña de los ahora jefes de la Oposición. Ha sido totalmente descorazonador ver el inicio oficial de la campaña electoral para elegir a los alcaldes, con el Gobierno centrado y claro en lo que busca, influir sobre su mercado electoral con el arma que le funciona, gerenciar el hambre y la miseria, material y humana, entregando en plazas pollos y bolsas de comida, y a la Oposición perdida peleando entre ella, y con un mensaje que no llega a la gente porque quienes odian al Gobierno, y padecen la crisis, perciben que los rivales no tocan el tema o, peor, que no cuentan con un plan alternativo para solucionar esto, para enfrentarlo sin generar mayor daño. La campaña, cuando se oyen las promesas de la Oposición, allí donde algunos darán la cara y la pelea, parece una contienda ordinaria, cuando el país está sumido en una crisis humanitaria total, donde el presidente celebra su cumpleaños con bacanales el mismo días que se conoce de la noticia de varios niños muertos entre desnutrición y la falta de medicinas elementales. A un demente tipo Gadafi, que sin embargo maneja lo que cae de su mesa para que llegue a otros, le enfrenta gente timorata y vacilante en su mensaje.

   La estrategia del régimen es la misma, y dirigida a su mismo mercado, por dividido que esté, por mucho que parte de esas persones les odien, pero empujados por la necesidad. Al cuento de que todo es culpa de todo el mundo menos de quienes llevaron al país a este desastre, prestan oídos quienes creen que de verdead hay una guerra económica y que no es que se robaron todos los reales al tiempo que se destruyó la producción interna, sino que la carestía viene dada por un bloqueo y un guerra sucia de “los ricos”, aunque semejante bloqueo lleva dos meses y la falta de alimentos casi siete años. Repito algo que ya he señalado antes, aunque parecen gente normal, hay en este país personas que creen, de verdad, en la pendejada de que la subida del dólar no debe afectar los precios internos porque aquí no negociamos con dólares. Muchos suponen que así como el agua potable se produce en las tuberías, en el chorro, y no en un gran centro de procesado al que hay que prestarle cuidado, mantenerlo e invertir en mejorarlo, están los que suponen, de verdad, que los bancos no dan efectivo porque no quieren y que los alimentos se producen, milagrosamente, en los anaqueles de los supermercados. Por insólito que suene, hay quienes creen todas estas pendejadas. Y no hay quien se las aclare desde el lado Opositor, que lo grite en una plaza en plena campaña. Hay que recordar que un pueblo ignorante de lo que hace, y le ocurre, es un instrumento ciego de su propia destrucción.

  El Gobierno también cuenta con una ancha base que sabe que esto es un desastre, pero no le importa porque le prometen algo o le entregan una tarjeta y una bolsa, porque un día le anuncian que venderán pollos baratos, o que tal día llegará la harina, y riendo van a la plaza, como si vivieran únicamente del momento. Personas que parecen vivir bien así, entre la precariedad, la incertidumbre, la inseguridad de lo que mañana llevarán a sus mesas, contando con que “algo ocurrirá, algo llegará” y esto se resolverá por su cuenta. Vagabundos, los llaman muchos, por cuatro centavos que piensan les regalan, entregan su suerte, la de sus familias y su país. Y es cierto… pero esa maña es vieja, la vieja política clientelar que jamás quiso desmontarse, como que ya se discutía antes de que yo naciera, y que fuera señalado contundentemente por un hombre como Renny Ottolina, por allá lejos, en los setenta del siglo pasado. Pero eso que para él era tan evidente, parecía no serlo para el resto de la sociedad venezolana mientras se incubaba todo este desastre.

   Que antes no se notaba tanto porque los gobiernos robaban, pero algo hacían, autopistas, carreteras, incentivaban la creación de fuentes de trabajo, entregaban becas que produjeron todos esos profesionales que salieron de la clase media baja a la alta, no estorbando el trabajo de otros, no parando la creación de riquezas en otros, beneficiando a gente que se fue para el monte y fundaron las agroindustrias y todo lo demás, fuera de no robárselo absolutamente todo del presupuesto. No como estos, que roban y destruyen completamente, y al mismo tiempo, mientras esperan ser aplaudidos y agreden a quienes los critican y señalan. Claro, esto tampoco disculpa a la tipa, al sujeto que ríe porque ve a los políticos de Oposición pasándola mal, o a sus vecinos que repelen la Revolución, como si no notara la tumba donde sepulta del destino de su propia casa y su gente, pero volvemos a lo mismo: un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción. Y aún ahora, vemos que esos temas no se tocan.

   Finalmente, bajo el peso de la bota estatal están quienes temen perder lo poco que hay, que tragan grueso aceptando una bolsa, una tarjeta, dudando internamente en si intentar cambiar eso, arriesgándose al desquite de un régimen brutal capaz de cometer los peores actos (y nadie tiene estómago para imaginar a los hijos, la pareja o los padres muriéndose literalmente de hambre), cuando del otro lado los políticos dan tantas señales de no saber ni dónde están parados mientras esta y aquel se pelean una silla presidencial que el régimen les dijo que ya estaba desocupada pero que no es así. Para cualquiera era obvio que lo primero era cercar, denunciar ante el mundo y salir del régimen nefasto que desde hace casi veinte años destruye al país, luego ver a quién le tocaba gobernar y gerenciar la crisis. Pero encontrarnos con el grotesco espectáculo de las María Corina Machado peleándose e insultándose con los Julio Borges y los Harry Ramos Allup (por alguna razón el líder adeco renunció al capital que poseía y se dejó arrastrar a esa lodazal de manera idiota), tan sólo da asco.

   Mientras gran parte del país tiene la meta clara, como que la antigua dirigencia de la Mesa de la Unidad Democrática nos llevó a un resonante triunfo parlamentario de siete a tres, y sectores populares tradicionalmente con la revolución pitaban y caceroleaban a Nicolás Maduro Moros cuando iba a insultarles por no votar por ellos, clara esa gente sobre la necesidad de rectificar y desmontar este desastre, ellos, las María Corina Machado, los Julio Borges, los Henry Ramos Allup y otros sólo temen “no llegar” a la silla, por lo que hay que destruir a los rivales políticos del mismo bando. El resultado era el buscado por el régimen, la desarticulación de la Unidad que le ha derrotado varias veces. Gracias a las María Corina Machado, los Julio Borges y a los Henry Ramos Allup.

   La campaña opositora por las alcaldías comienza con plomo en las alas aunque no es posible imaginar a un régimen más vulnerable y frágil en su defensa (el hambre ya no es un fantasma, es una terrible realidad), porque los mismos que se encargaron de sacar a la dirigencia que nos guió en los triunfos pasados (el Gobierno lo quería así y cada uno de ellos veía un rival en dicha dirigencia), satanizan la participación del pueblo en dichos comicios, no vaya y sea que le ganen al pobre Gobierno, decidieron no presentar un frente único contra el régimen (porque el Gobierno así lo quiere, ¿o de qué otra manera ganaría las alcaldías?); los candidatos que se lanzan para no ceder los espacios municipales no sólo enfrentan el poderoso aparataje gubernamental, que no servirá para resolver problemas, pero si para intimidar, amenazar y agredir (desde los medios controlados, los círculos violentos y los tribunales), sino que también tiene que enfrentar a los partidos dizque de Oposición que llaman a dejar que todo, absolutamente todo quede en manos del gobierno. Y que si no lo hacen son traidores y colaboracionista, como se acusó a los gobernadores que derrotaron al régimen y no les dieron excusas para robarle a sus ciudadanos el esfuerzo realizado.

   Ante este panorama, los electores de oposición se encuentran entrampados, porque no es que este y aquel se lanzan sin el visto bueno de los partidos y su estrategia de seguir lo que se les ordena desde Miraflores (gracias otra vez a todos ellos, las María Corina Machado y los Julio Borges y los Henry Ramos Allup), sino que cada quien se lanza por su lado, atomizando la votación opositora. Así, con el régimen centrando a todos sus electores en un único nombre, este tiene garantizada la victoria como primera minoría antes un universo variado de candidatos opositores aunque estos sumaran más, en su conjunto. Pero, claro, eso no es responsabilidad de las María Corina Machado, o los Julio Borges o los Henry Ramos Allup, es de quienes desobedecen lo que se les ordena y piensan que al régimen se le debe enfrentar en todos y cada uno de los frentes. Que se abandone el electoral no es importante… dicen los cubanos.

   Que la Mesa de la Unidad Democrática en manos de las María Corina Machado gritando en contra de todo lo que sea unidad y salir primero del gobierno, y los Julio Borges y los Henry Ramos Allup, admitiera que era falso que controlaban el aparato para garantizar algo, cualquier cosa, como sí garantizara y cumpliera la dirigencia presente en el 2015, no permite abrigar esperanzas. Ni que se llegue con los números al estar tan divididos, ni que puedan, o quieran, defender los votos de otros al haber hecho agua la otrora poderosa bandera de la manito. Y eso que los ciudadanos que se han lanzado para no entregar los municipios les hacen llamados para que ayuden.

   ¿Se perderán las alcaldías? Mucho lo temo, si el Gobierno ha conspirado para acorralarnos, y con una dirigencia Opositora entregada a la misma estrategia que no se cansa de hacer daño aún en estos momentos, no hay buenos augurios de que se pueda hacer algo en tan poco tiempo. Por lo que es de suponer que las presidenciales se adelanten todavía más, posiblemente ganándolas el régimen cuando las María Corina Machado, los Julio Borges y los Henry Ramos Allup se presenten ellos, los destructores de la unidad, como la esperanza. Serán seis años más de esta pesadilla, santificado por un evento comicial a donde a lo mejor invita  medio mundo como observadores. Y no es cuento, Primero Justicia vio reducido a la mitad el poder de convocatoria que tenía hace un año, como se vio en las elecciones de gobernadores, Acción Democrática alejó a todo el mundo de su recuperada tolda cuando satanizó a los suyos, que si ganaron, porque la gente en la red decía cosas muy feas, aunque estos no llenen ni una calle. Y la gente a la que apoya María Corina Machado no gana jamás en ninguna parte. Y, sin embargo, son ellos quienes deciden qué se hace y qué no, aunque, fuera del vocifereo y los insultos, no cuenten ni representen a la mayoría.

   Lo único que juega contra el Gobierno, lo único, es la insania de la camarilla que insulta al país con sus declaraciones cínicas y demenciales, un Nicolás Maduro Moros hablando disparates como si estuviera trastornado o drogado (tan alejado de la realidad está que supone que él puede presentarse a la reelección como si alguien dentro de la revolución de marras aprobara lo que ha hecho), y la espantosas crisis que día a día empuja al país no hacia la miseria extrema, que tanto arrecha y deprime, sino al hambre literal, desatando la rabia de Venezuela. Me tocó, la semana pasada, hacer una cola terrible en un cajero para conseguir apenas lo suficiente para cancelar un pasaje de Guatire a Caracas, y en la fila la gente estaba molesta, y una señora decía que ni siquiera se podía molestar con el banco cuando era el Gobierno de mierda, palabras textuales, el que todo lo destruyó. Ahí, en la crisis, en la rabia que se acumula, hoy repartida entre Gobierno y la gente que destruyó la alternativa, la Unidad, están los elementos que atormentan de noche a estos criminales que se quedan sin márgenes de maniobra. Y cada día es peor. Un kilo de azúcar, un miserable kilo de azúcar, es un tercio de una quincena. Y eso no lo resuelve el régimen cuando insulta, amenaza, encarcela a este o aquel, ni cuando habla paja.

LA ABSTENCION COMO CASTIGO

Julio César.

VENEZUELA, ¿BIEN VALDRÁ UNA MISA?

noviembre 21, 2017

LA GRAN DERROTA DE LA OPOSICION VENEZOLANA

   No es escribirlo en la red, no es decirlo; es asumirlo, hacerlo…

   La situación de los venezolanos se ha deteriorado en lo que va del año de una manera bárbara, hablando nada más que de alimentos, por el hambre que se padece y que viene imponiéndose desde hace más de ocho años, cuando Venezuela dejó de pagar a los proveedores en Uruguay y Brasil, y dejó de llegar la leche, que ya no se elaboraba aquí, dada la guerra contra la producción nacional, buscando monopolizar los alimentos como mecanismo de control sobre la población (hábito implementado por este tipo de regímenes fracasados pero violentamente represivos). Hace añales que Venezuela dejó de pagar, justo cuando más dinero nos entraba por conceptos petroleros (se lo robaban absortamente todo), y ahora hemos llegado a la inopia. Si a eso se suma la crisis humanitaria de las medicinas, de personas con cáncer que agonizan a ojo vista, de gente que pasó por el trabajo de conseguir un órgano, sobrevivir al trasplante, muriendo ahora por falta de medicamentos contra el rechazo, se suma la parálisis del país, comenzando por el transporte y la falta de lo más elemental para la movilización de las industrias, incluidas las de control estatal, léase el agua potable, la electricidad, las comunicaciones. El drama con el dinero, el efectivo, los billetes, es peor que el del año pasado (este tipo de regímenes socialistas ni aprenden ni resuelven).

   En este clima de horror, cuando cualquiera podría llamar a enfrentar a los hacedores de miseria siendo coreado por la inmensa mayoría del país (que ya se había expresado en diciembre de 2015), nos acercamos a unas elecciones de alcaldes donde únicamente parece preparado y organizado el régimen que nos llevó al desastre, comenzando por el férreo control que ejercen sobre su masa clientelar amarrada con sobornos y amenazas (la bolsa de comida); del lado opositor no se ven señales de vida. No hay quien convoque a la pelea, no hay una voz que sea respetada, o seguida por al menos un tercio de lo que antes había, desacreditada como está María Corina Machado y su gente dada su llamada a entregarle las gobernaciones al régimen, destruir la Unidad que había derrotado a ese mismo régimen, muy ocupados lanzándole cuchilladas al resto de la dirigencia, que no son mejores, y que llaman a votar, que la gente se mueva y luego no saben explicar por qué no se cumplió el programa que si supo implementar la dirigencia que nos llevó a la atronadora victoria del 6 de diciembre de 2015. Ninguno ha aparecido en televisión, ni para explicar cómo era que caía el régimen si no se votaba, ni los otros aclarando cómo fue que perdieron el país mayoritario que se les entregó en las parlamentarias. Excusas si, lanzar culpas a otros, también. Explicar qué pasó con el punto que sostenía una tendencia o la otra, no, eso sí que no.

   Y entre un régimen criminal y amoral, que roba cuanto puede, indiferente a la a la cantidad de personas que asesina directa e indirectamente con dicha rapiña, pero que si persigue a quien se queja, y una dirigencia estúpida que no supo dar la talla una vez que salieron de quienes si conectaban con el país y le señalaban el camino a seguir, se encuentra atrapada una población aterrorizada y desesperada por la espantosa crisis económica, que ve desaparecer los devaluados bolívares sin poder conseguir comida, algo, cualquier cosa que llevar a su casa. Muchos de ellos escucharon a los idiotas que gritaban que destruyendo la Unidad se ganaría más (y uno no da un centavo por quien se quiso engañar, ¿acaso no es más necio el que sigue a un ciego de guía?), que entregarles el país, las gobernaciones al régimen, era una estrategia válida, que el mundo vería que nosotros, negándonos a competir por temor a perder, somos más demócratas que un régimen que si llama a elecciones, pero una gran mayoría si dio la pelea. Fue a votar, para luego escuchar a quienes los convocaron, que les hicieron trampa (como si no sabían que ocurriría, o como que era algo que no intentó el régimen en las parlamentarias del 2015, cuando aquella dirigencia los revolcó contra el piso). Hoy, esa gente que enfrenta al régimen en las calles a gritos, en protestas, o que acude a las interminables colas para llevar algo de comer a sus mesas mentándoles las madres y odiándoles como pocos (cosa que los políticos de oficio no entienden, y que a veces los estudiantes, cuyas mamás hacen esas colas por ellos, critican), y votan, no sabe qué se hará con estas elecciones a alcaldes. De ese tamaño fue el daño que hicieron quienes desde adentro destruyeron la Mesa de la Unidad.

   ¿Se entregarán las alcaldías al régimen? Si escuchamos la pelea de la dirigencia, el vitriolo que sueltan María Corina, Julio Borges y Henry Ramos Allup, parece que sí. Entregaran cada pueblo, cada calle, cada asociación de vecinos a la rapiña y desmadre de una gente que no sabe lo que hace ni les importa porque tienen las botijas llenas; María Corina, Borges y Ramos Allup no darán esa pelea porque eso no les importa, ocupados como están peleándose una hipotética nominación presidencial el año que viene. Entregarán a la gente en las calles porque no saben qué hacer, y esa pelea que intuyen penderán, les debilitaría y “afearía” sus imágenes presidenciales, así que se guardarán, eso sí, para acabar con los rivales dentro de la Oposición buscando la nominación para la presidencia. Deliran, obviamente, creyendo que esa gente traicionada les seguirá mañana en cualquier empresa que emprendan. Así de desconectados están de la realidad de las calles.

   Olvidan, como olvidaron todo desde el momento cuando Venezuela se puso de acuerdo con esa dirigencia que nos guió en la victoria del 6 de diciembre de 2015, que la tarea era cercar al régimen que nos llevó a la crisis, a la miseria, al hambre. Que había que sacarles antes de pelearse una silla que todavía estaba ocupada. Y que cercar al régimen era hacerle ver al mundo, y a cada venezolano, que su desgracia, su sufrimiento, su miedo y desesperación por el hambre de su gente, venía de manos de estos ladrones habladores de paja. Lo único donde esta dirigencia estúpida tuvo éxito, fue en destruir la Unidad, no de los políticos, la que importa, la de la gente en las calles con esa dirigencia. Alejados todos, unos que dieron la cara y fueron defraudados por quienes no garantizaron la pulcritud de los resultados, y los que quisieron creer, por alguna razón, que entregando cada plaza estaban más cerca de salir del régimen.

   Es casi imposible no sentir rabia y una depresión paralizante, pensar que esta desgracia no terminará nunca, que de ahora en adelante cada quien debe ocuparse de lo suyo dejando a los demás hundirse. Y que se lo merecen, ¿cómo es qué tantos pasan el trabajo hereje hundidos en la miseria y votan por el Gobierno?, es el sentimiento generalizado que despertó dentro de las filas que siempre dimos la cara. Pero eso es lo que se quiere, dividirnos, hacernos pelear entre nosotros, que cada quien sólo vea por sí y la fuerza de la unión cese; es la receta que durante más de cincuenta años el fascismo soviético impuso en la Europa del Este, es lo que sigue actuando en la isla de Cuba. Ahora nos la aplican a nosotros, y hasta ahora, hemos respondido como lo han querido (y es lo que nunca se le podrá perdonar a esta seudo dirigencia, que en lugar de entender lo que pasaba, dejaran que nos destruyeran usando los mismos mecanismos que hace más de treinta años se aplicó a los cubanos a la caída del bloque soviético, mientras insultaban y hablaban paja de todo quien lo advertía). Y como es lo que el régimen quiere, vernos anímicamente derrotados, separados, entonces no hay que darles el gusto. Hacerlo es obedecerles, seguirles el juego a los que destruyeron la Unidad para cobrar venganzas dentro de las filas opositoras y soñar con una Presidencia, un cargo todavía ocupado.

   Tenemos que salir de esto y, como venezolanos, hacer un examen de conciencia y preguntarnos qué nos pasó, ¿por qué ya no podemos encarar y derrotar al régimen cuando antes si se pudo, y más ahora que todo está infinitamente peor? Qué cada quien busque sus razones, las verdaderas, no hablando paja en las redes, escuchando a quienes gritan que ya vienen a invadirnos para sacar a Maduro, que este está enfermo, que fulanito se reunió con este o aquel para traicionar a zutanito; basta de hacerles eco a quienes satanizan a los presos políticos cuando salen libres, persiguiéndoles en lugar de alegrarse de que ese pobre hombre o mujer ya no sigue injustamente encerrado (esto se veía mucho en Europa, hace cincuenta años, cuando alguien escapaba de los gulag, siendo recibido con insultos cuando denunciaba lo que sufrió tras el Telón de Acero). Como ya he señalado, todo esto ya ha pasado, una y otra vez; es el derecho de los déspotas, de los asesinos, el intentar someter a sus víctimas, pero no es obligación nuestras seguirles el juego, ni a esa gente, ese régimen, ni a quienes implementan la receta que estos les dieron para debilitar toda lucha en contra de los asesinos. No tenemos por qué hacerles caso.

   Llega diciembre, falta muy poco, entonces… ¿qué hacemos? Organizarnos. ¿Cómo? Volvamos a las metas comunes, aquí el enemigo, quien quiere destruirnos y hundirnos en la miseria y un servilismo silencioso y denigrante es el Gobierno, por lo tanto es al Gobierno al que se va a enfrentar; al Gobierno y a todo el que les sirva y les haga el juego. Volver a lo que nos dio resultado, a cuando derrotamos, siete a tres, a este régimen de delincuentes, persistiendo en la batalla de arrinconarlos, responsabilizándolos del desastre, de la rapiña y de la violencia hasta que el país los desaloje y terminen enfrentado sus juicios, aquí o donde intenten escapar con lo robado. No se puede discutir el éxito de la campaña, de la estrategia que nos llevó a ocupar la Asamblea Nacional, cuya violación dejó al descubierto la falta de democracia de Venezuela ante el mundo; que los celos internos de los menos capaces obligaran la salida de estos, no es escusa paras continuar en el camino del fracaso. Seis años más de gobierno madurista no lo resistirá nadie; si ahora estamos mal, imaginen lo que será el año que viene, dentro de dos, porque es falso que se toca fondo, siempre se puede estar infinitamente peor. Personalmente, ese día, iré a votar por alguien a quien conozca, y lo haré como siempre: en contra del Gobierno.

EL DEPRIMENTE FUTURO MUNICIPAL

Julio César.

GUANIPA, SIN BATALLA EN EL LAGO

noviembre 12, 2017

LA GRAN DERROTA DE LA OPOSICION VENEZOLANA

   Así parece que entregaran el Zulia…

   No sé si lo hacen para buscarme la lengua, o para molestarme y ver cómo me estalla la vena en la sien con una subida de tensión por rabia, pero mis amigos y conocidos viven comentándome y preguntándome cosas sobre la actualidad del país, desde el punto de vista electorero, que parece ser nuestro único problema, la única preocupación, si nos atenemos a lo que se discute a diario en prensa y televisión. Aún en la red. La espantosa crisis del hambre parece ocurrir en otra parte (lo que constituye un nuevo éxito del Gobierno que nos llevó a esto). Me preguntan qué opino de la repetición de elecciones a gobernador en el estado Zulia y lo que pienso de Juan Pablo Guanipa, dirigente de Voluntad Popular. Lo que pienso es a título muy personal, sobre lo que veo, sin conocer al sujeto en cuestión más allá de saber que es un dirigente político batallador como se percibe cuando le entrevista Jesús Torrealba en su programa La Fuerza es la Unión… pero no es bueno lo que creo. Me parece que es una desgracia que el Zulia tenga que pasar por todo esto, y que Juan Pablo Guanipa es la persona más frívola, superficial y necia que haya visto yo jamás, y que no me extrañaría que los zulianos le cobraran durante mucho tiempo su irresponsabilidad. Es lo que creo y pienso, no tiene que ser, obligatoriamente, la verdad, pero así lo veo.

   Ese señor, presentándose como candidato de un estado petrolero que está en el suelo, paralizándose lentamente como el resto del país, cayéndose a pedazos bajo la desidia del madurismo, encabezó a los votantes del Zulia que querían sacudirse a esa gente de la gobernación, como se sacudieron en su momento a la de Manuel Rosales, y después del mandado hecho, que desafiando las trampas que se sabían se montarían, la gente llenó los centros de votación y depositaron en él sus esperanzas, fue y entregó la gobernación, sin siquiera un amago de intento por retenerla. Y de que la entregó, fue que la entregó; ese señor podrá decirle a otros, y a sí mismo lo que quiera, que actuaba con dignidad, con decoro cuando le sirvió en bandeja de plata su deposición como mandatario regional a un régimen forajido. Que no gustaba de luchar, o que no tenía estómago para enfrentar trucos politiqueros de vagabundos, que consideraba que el estado Zulia bien podía sacrificarse en aras de su posición muy personalista, es algo que debió advertirles antes a los zulianos para que ni lo apoyaran en las primarias, ni en las elecciones, para que no se perdiera fútilmente ni ese tiempo ni todo ese esfuerzo. Era lo decente, porque lo importante era el estado, no él, como aparentemente considera este señor.

   Como sabrá medio mundo, para desconocer la autoridad de la Asamblea Nacional que hacía preguntas difíciles sobre una corrupción administrativa sin precedentes que dejó al país completamente arruinado y endeudado justo cuando más dinero nos entraba por conceptos petroleros en toda nuestra historia, sobre nexos de personeros importantes del alto gobierno y sus familiares con el narcotráfico internacional, y se investigaba la brutal violación de derechos humanos, el Gobierno debió inventarse, elegidos por ellos, entre ellos, un organismo supra constitucional que “remendara” las leyes como les diera la gana: la Asamblea Nacional Constituyente (la Prostituyente). Entelequia que no reconoció nadie en ningún lugar del planeta, exceptuando los que ñemean de la corrupción directa, de la rapiña de lo que una vez fue Venezuela. Pues bien, para continuar sembrando cizaña entre una oposición torpemente dirigida (hoy en día ni María Corina Machado, Julio Borges e incluso Henry Ramos Allup pueden convocar a nadie ni a una plaza de mercado), e intentar hacerle ver al mundo que “aquí si se le reconocía”, el régimen obligó a los vencedores de las regionales de octubre a “juramentarse” frente a la Prostituyente. Personas que dieron la batalla en las calles, que derrotaron al régimen haciendo correr sus huestes violentas, que lloraron sus muertos, que lograron orquestar una maquinaria eficiente para contrarrestar las trampas electorales de estos vagabundos, y ganaron sus gobernaciones como fueron los casos de Mérida y Táchira, tragando grueso lo hicieron, porque sabían por dónde venía la jugada para despojarles de sus triunfos, para robarle al pueblo de sus estados su esfuerzo, toda esa pelea que dieron.

   Juan Pablo Guanipa no, porque él bien puede sacrificar al Zulia antes de quedar mal ante los que hablan paja en las redes, grupito que no representa ni de muy lejos a la inmensa mayoría del país que si sale a gritarse vainas con el Gobierno en las calles, a quejarse del hambre y la inseguridad, pero también les enfrenta con voto, como se demostró en las regionales, pero que si es ruidosa e increíblemente venenosa a la hora de hablar paja. Pero tal vez lo juzgo demasiado duro dado el tamaño de su irresponsabilidad, su veleidad, tal vez actuó por conciencia; ¿lo hizo porque le daba grima el paso, “rebajase”?, debió advertirle al Zulia de su estómago débil para que otro tomara el lugar en la trinchera y que no abandonara la pelea como lo hizo él, obligando al estado que decía querer representar, en lugar de ir encarando los problemas por municipios, a dar otra vez una pelea que ya habían ganado; los engañó, los estafó, les falló. ¿No sabía que la jugada era declararle ilegitimo para quitarle la gobernación?, ¿no lo esperaba después de que el régimen se inventara un desacato para invalidar la Asamblea Nacional y desconocer la voluntad popular?, entonces es un pobre imbécil que no sabe nada de la política de este país. ¿Que aceptar eso era legitimar la Prostituyente?, él pudo decirle al Zulia, a Venezuela y el mundo que con asco iba a Caracas a esa tramoya para que no inventaran una excusa para robarle al pueblo del Zulia su decisión soberana, pero que ni acepta ni reconoce la tracalera constituyente. Pero, aparentemente, era esperar demasiado de él.

   ¿Qué hacerlo era convalidar la trampa electoral que se hizo en el resto de los estados?, si esa era la razón debió llamar a la abstención y jamás presentar su candidatura, porque la trampa ya se sabía, todos los que fuimos a votar contábamos, temíamos, que nuestros votos, nuestra decisión fuera esquilmada, robada, pero fuimos porque los demócratas votan, porque los partidos aseguraron, después de que sacaron al anterior Secretario General de la Mesa de la Unidad Democrática, quien nos llevó a la aplastante victoria del 6 de diciembre de 2015, que este proceso electoral estaba todavía más blindado con testigos y miembros de mesa, con maquinaria para llevar votantes y garantizar que no se desconociera el resultado (eso nos dijeron cuando sacaron al hombre que nos llevó al triunfo pasado y se les antojaba demasiado popular, excesivamente respetado, y, peor, exitoso en sus estrategias); era trabajo suyo, señor Guanipa, y del resto de la dirigencia el lograr que el régimen no triunfara a pesar de sus trampas y ventajismos que todos sabíamos, asegurando el triunfo con actas en manos, como se hizo en el Zulia, como se hizo en el estado Bolívar, que al demostrarse el fraude arrojó dudas sobre todas las declaraciones triunfalistas del régimen (es una suerte que sean tan piratas), no salir después de llamar a ir a votar con ese cuento.

   No, no veo ninguna excusa, ninguna razón que justifique la irresponsable actuación de este señor. Él podrá decir lo que quiera, incluso misa, pero si sentía que no estaba listo para dar la pelea en todos los frentes jamás debió presentarse como la esperanza, como el candidato. Debió apartarse y dejar que otro si liderara la batalla. El daño que hizo puede ser irreparable; que los zulianos hayan dado la cara para verles echar por la borda todo lo que hicieron, podría alejar aún a más votantes, entregándole el estado al madurismo. En este caso, el señor Juan Pablo Guanipa fue tan perjudicial para el país, como lo fue María Corina Machado llamando a destruir la Unidad y a perseguir a sus rivales políticos para que el régimen se impusiera. De alguna manera que la sana lógica no puede explicarse, parece que la engañaron haciéndole creer que el régimen ya había caído, que Maduro y su esposa se habían ido, que los colectivos habían entregado las armas, que el resto del PSUV estaba entregando las instalaciones oficiales (alguien se lo dijo y cómo que se lo creyó), y que si no jugaba posición adelantada no sería coronada. Y ese es su legado, con todo lo que me cuesta hablar mal de ella.

   Como sigan así las cosas, el año que viene el Gobierno ganará las presidenciales, con testigos de la Eurocámara, de la ONU y de la OEA, incluido el señor Almagro, y tendremos que calarnos eso, salido de las urnas y quien quita que hasta contado manualmente, seis años más. Claro, María Corina Machado hablará paja sobre la culpa de los demás (del difunto Hugo Chávez para acá ese mal los afecta a todos), Juan Pablo Guanipa dirá que su conciencia está tranquila. Jodida está Venezuela, y su gente mal dirigida. Faltó quien, gritando, convocara a todos a dar la pela, sin adular a nadie, sin dorar píldoras. Sin estar creyendo pendejadas de invasiones y demás.

   Dentro de algunos años, recuperada la democracia, encaminado el país mediante medidas básicas como no robarse hasta el último centavo del presupuesto ni convertir toda actividad criminal en una fuente de ingresos, es posible que María Corina y el mismo señor Guanipa puedan aspirar a algo, cuando sus posturas no sean un peso, una condena, sino una opción. Son personas capaces, aunque no para el momento ni la tarea que nos ocupa. Es lo que pienso. Yo. Que no se reprima nadie de decirme lo que crea me merezco, nunca borro comentarios, nunca los edito o los evito. Serán bienvenidos.

VENEZUELA, ¿BIEN VALDRÁ UNA MISA?

Julio César.

LA GRAN DERROTA DE LA OPOSICION VENEZOLANA

noviembre 3, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

   O lo que es lo mismo, el éxito del Gobierno…

   Qué el régimen madurista batuqueó a la Oposición contra el piso, cuando su cara era la peor de todas, cuando el hambre y la inseguridad tienen a la gente trinando en las calles, es una realidad tan innegable como sorprendente. Sorprendente que se diera a pesar de saberse (que es lo peor, se sabía) de la receta que utilizarían para destruirnos. Que se supiera, y aún así no se pudiera evitar, es lo inconcebible. Se dijo, se alertó, pasó frente a nuestros ojos, el mundo lleva treinta años viéndolo, pero fuimos incapaces de aprender de las lecciones de la vida y la historia, y ahora pagamos (nos hizo falta un estadista, un líder duro que nos hablara golpeado, un Rómulo Betancourt diciéndole a los trabajadores que no podían haber aumentos de sueldo porque la dictadura se había robado la plata). Nos aplicaron la misma receta que la dictadura cubana utilizó contra su pueblo a la caída del bloque soviético, cuando Rusia ya no podía mantenerlos (las dictaduras son incompetentes para satisfacer las necesidades de sus habitantes), y debió iniciarse el periodo especial, más hambre y represión para los cubanos en la isla, mientras intentaban encontrar un arreglo que les permitiera a los jerarcas de la dictadura poner a salvo lo guardado, o esperar atrincherados en la isla esperando sobrevivir otro día. Y les resultó. Allá, hace más de treinta años, y aquí. Eso, que se vio, que se sabía, que tanto se advirtió, nos la aplicaron y caímos.

   A la caída del bloque soviético, con Cuba pasando trabajo y los Estados Unidos como vencedores de la Guerra Fría (más porque se cayera su contrincante que por haber ganado la pelea), lo de la isla era insostenible. Como ahora, en aquel entonces el régimen castrista envió señales a sus enemigos prometiendo abrir la isla pero si les garantizaban la salvaguarda para ellos y sus ganancias (como negoció la FARC, y consultados, los colombianos se negaron); el régimen norteamericano les dijo que no, que la rendición debía ser incondicional y punto. Porque creían que se caían, que los cubanos se amotinarían en la isla y los sacarían, a los dictadores y sus esbirros. También ellos, los gringos, como más tarde ocurriría aquí, subestimaron el acostumbramiento al miedo, a la delación, a las detenciones arbitrarias a manos de grupos armados, al control por el hambre. El miedo al hambre, a perder lo que se les entregaba lista en manos si se ponían muy gritones.

   Ante la propuesta del régimen castrista, en la isla hubo quienes querían aceptar, que la dictadura entregara y se fuera, que lo importante era que terminara ese régimen de terror; pero como en ese entonces la Revolución Cubana gozaba de prestigio y Fidel Castro era visto como un viejo luchador guerrillero, no se le llamaba sucio tirano, como si se le aplicaba a Pinochet, que ni mató a tantos ni su dictadura duró tanto, en Miami muchos otros gritaron que no, que no habría negociación porque el régimen se caía y los gringos iban por ellos. No querían a Fidel dando discursos por el mundo, lo querían preso y esperando por el pelotón de fusilamiento, sí como él condenó a tantos. Estimulados por la inteligencia cubana, se le llevó a pensar a todo el que tenía la voz cantante dentro de la comunidad, en el exilio, que era la única vía aceptable. Esa, solo esa y ninguna otra, porque a él o ella no le parecía “digno”, nada más. Eso les llevó a acusar a los otros, que pensaban que lo primero era salir de esa pesadilla, en el exilio y la isla, de colaboracionistas, de pactar con la dictadura, por eso los dejaron solos en la pelea; eso les llevó a lanzar rugidos contra el Departamento de Estado para que no intervinieran a “favor” de la dictadura, como querían los traidores (desde su punto de vista manipulado por la ofensiva cubana). Como no era asunto de ellos, y creyeron que en verdad los Castro caerían, Estados Unidos dejó eso así, los cubanos se insultaron, pelearon, se odiaron, y la dictadura pudo durar treinta años más, y Fidel Castro morirse en su cama. Eso ganaron. Aunque jamás he escuchado un mea culpa al respecto. Eso, que ocurrió hace más de treinta años, ha sido señalado una y otra vez, ¿alguien escucha, algo se aprende? Evidentemente no.

   Eso se advirtió aquí, pero no se quiso escuchar. Cuando peor estaba el régimen autocrático en Venezuela, este no sólo gana unas elecciones regionales tiñendo el mapa de rojo rojito, sino que logra destruir totalmente la capacidad de respuesta de la oposición política y aún de la sociedad civil, justo cuando el desastre de la inflación ya supera todo límite tolerable. El hambre ya es un invitad no deseado en cada casa de este país. Personalmente jamás pensé que esto pudiera ocurrir, ni que nos dejáramos amarrar por la receta, ni que al régimen no se le enfrentara en las urnas como le enfrentamos en las calles, cuando nos tocó escalar la reja del Jardín Botánico para escapar de los gases lacrimógenos y las peinillas de la guardia nacional por un lado y los colectivos por el otro; carajo, guerra avisada no mata soldado, eso lo sabemos todo, y sin embargo, ocurrió. Cuando escuchaba que llamaban a no votar en las regionales, gente que se decía de Oposición porque eso era seguirle el juego al Gobierno, y quien llamara a votar era un  sucio, un traidor, un vendido, un perro, pensé eso, ¿es que realmente nada se aprende? No, nada.

   De alguna manera que jamás entenderé el Gobierno le hizo creer a la dirigencia opositora que era el momento de lanzarse puñaladas entre ellos, dejando la batalla por salir del régimen para después porque “eso ya estaba listo”. El Gobierno se los dijo y quisieron creerlo por razones que sólo los siquiatras pueden interpretar. Dejaron de pelear contra unos delincuentes que nos destruyeron por caerse a piña por ver quien se sentaba en una silla que todavía estaba ocupada en Miraflores. María Corina Machado, para ponerle nombre y una cara a los necios (y me duele hacerlo), aunque no fue la única ni la peor, arrastrando a Antonio Ledezma en su necedad, se plegó totalmente a esa estrategia dictada por el régimen. Y hoy, a casi tres semanas de las regionales aún no se ve qué es lo que ella pensaba hacer, ni hay gente en las calles gritando, ni hay invasiones extrajeras (la sola idea era tan idiota como pretender que exigiéndole la partida de nacimiento a Nicolás Maduro Moros esto se resolvía); ni estos dirigentes, María Corina, Ledezma, ni los otros pueden convocar a nadie a llenar ni una calle en El Silencio, pero a pesar de esa realidad, de que en la unión estaba la fuerza, no hubo lo que no hicieron por destruirla y deslegitimarla. Todo lo que hicieron, todo el esfuerzo, fuera de apertrechar electoralmente al régimen, estuvo dirigido a espantar a la gente de la Mesa de la Unidad Democrática. Y en eso dos objetivos, el éxito del régimen es abrumador. Como en el karate, usaron nuestra propia fuerza para vencernos, y todavía, viendo que han pasado tres semanas y no se salió del Gobierno con ninguna otra estrategia, sino que este sonríe y se burla de los venezolanos, esta gente todavía no da una explicación.

   El Gobierno le hizo pensar a los partidos políticos de oposición que esta era solamente otra elección y que cada uno debía lazarse a la yugular de los otros para dominar más espacio, no pelear contra los candidatos oficiales porque “la situación está tan mala que eso ya se da por ganado”. ¿Acaso Julio Borges y Freddy Guevara, por nombrar a dos como a cualquier otro, no notaban que la gente estaba arrecha porque lo único en lo que se trabajaba desde el año pasado era en sacar al Gobierno, prometiendo que hoy sí, que con esto sí, que no se les reconoce ni los hemos tumbado como se dijo pero que ahora vamos a elecciones, que eso está blindado, y luego salen con que perdimos porque son tramposos y nos engañaron? Henrique Capriles Radonski, por nombrar un caso como se podría mencionar a cualquier otro, fue un terrible, terrible gobernador para Miranda; se sabía que le negaban los recursos pero nunca se reunió con las comunidades reales para explicarles eso, que el país pasaba hambre hoy pero que mañana sería infinitamente peor porque esta gente no tiene ni idea de qué hacer para revertir el desastre que montaron, algo que tenía que explicarse porque este es un país donde la gente cree, de verdad, que la subida del precio de dólar no tiene por qué afectar los precios porque internamente no negociamos en dólares. Cuando alguien hablaba de Capriles decía que no le dejaban trabajar, pero que “tampoco quiere, sólo vive haciéndose campaña para presidente”. En Miranda íbamos, y fuimos, a votar por el que ganara en las primarias de la Oposición, por cualquiera menos alguien del régimen, pero todavía nos tocó ver el show de Primero Justicia peleándose frente a las mesas de las primarias con la de Voluntad Popular, de una manera triste y patética que daba rabia, porque se notaba que ni idea tenían de lo que la gente pensaba.

   Olvidaron el control por hambre que se tiene sobre el país; la beca, la tarjeta, la caja de comida con la que se premia o se castiga. Y esto lo olvidaron hace rato. En las protestas de principio de años, mientras más duras y terribles en las calles, había voces que se lamentaban que había quienes no iban por esperar una caja de comida. Estos “líderes” no supieron o no les interesó ver algo que se les dijo una y otra vez, la gente normal no puede vivir en esa paja de tomar todos los días las mismas calles, que ni tumbaban al Gobierno ni impedían la Constituyente, por ejemplo, que había que comer, que hombres y mujeres debían llevar alimentos a la mesa de sus casas. Que la gente terminaría pensando, resentida, que los estudiantes podían hacerlo porque sus padres hacían las colas, y en las mesas de María Corina, Henrique Capriles, Henry Ramos y Julio Borges, ni el más ingenuo pensó jamás que faltara algo. Eso no supieron verlo, que la gente no vive de política, que no puedes llamar a luchar por la libertad y la democracia mientras te caes a cuchillo con este y aquel para llegar tú la silla; ni supieron explotarlo, el hambre, la necesidad, al grito de “esto se va a poner todavía peor”. El régimen si supo sacarle ventaja al hambre que provocaron, que como se sabe de la experiencia cubana, es uno de los resortes para controlar a la población.

   De alguna manera el régimen le hizo creer la gente que le hacían daño no votando, no demostrando que son demócratas que darían la batalla donde fuera y cuando sea, para derrotarles, o gritando con pruebas en manos que el régimen hizo trampas, hundiéndoles más en el descredito. Les hizo pensar, y lo hicieron porque quisieron, la verdad sea dicha, que abstenerse era una legítima forma de protesta contra el Gobierno, no bombardear su propia goleta, que eso no debilitaría a una dirigencia opositora, incompetente o no; que no era una estrategia suicida contra ellos mismos. Así de hábil fue la jugada, pero también transparente, como digo, y todo esto había pasado, primero en la Europa del este durante la era soviética, y aquí, cerquita, en Cuba, donde todavía sigue pasando.

   Ahora, con el mapa rojo rojito, no se sabe qué hacer, no hay nunca un plan B, los líderes, ante el resultado, gritan que hubo fraude, como si la noticia fuera nueva, como si eso no era lo lógico, lo esperable, lo que se debió prever y combatir con testigos, electores y simpatizantes, actas en manos como Andrés Velázquez demostró en el estado Bolívar, brindándole el gran favor al país de mostrar al mundo que si hubo un fraude. Exceptuando aquellos líderes regionales que dieron la pelea en las calles de sus estados, y que aún así lograron llevar gente a las urnas en tal cantidad que derrotaron al régimen, que tragaron grueso ante la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente para no darle motivos al régimen de invalidarlos, el resto no supo qué hacer, no estuvieron a la altura, y ahora persiguen a los que ganaron dentro de la Oposición, se suman a la campaña de descrédito dentro de la Oposición, y la gente, que ya venía de actuar de manera errática, piensa que ya todo está perdido, eso sí, por culpa de todos los demás. Qué la única salida es irse, como escapaba todo el que podía del bloque soviético y ocurre aún hoy en Cuba; porque sí, así de mal está este país.

   El triunfo del Gobierno fue ganar políticamente, porque la crisis, la rabia y la angustia continúan, no igual, peor; pero no fue poca cosa, derrotó a quienes les habían brindado una feroz paliza en diciembre de 2015 (atenuado un poco, esa derrota, cuando lograron que se repudiara a quien nos guió aquella vez, y dentro de la Unidad hubo quienes se prestaron ansiosos porque “ya esto estaba listo”, ese año, y aquí seguimos). Pero al Gobierno no se le puede acusar de nada, ni condenarle por hacer pedazos a quienes se les oponen, están en todo su derecho a intentarlo, como cualquier otra dictadura lo tiene a sobrevivir dentro de un sistema que les proteja de tener que rendir cuentas por sus crímenes, pero no había razón para que la dirigencia opositora y el pueblo de Venezuela se suicidaran en aras de lo que ese mismo régimen esperaba y le ordenaba hacer. ¿Las elecciones de alcaldes de fin der año?, ¿quién convocará a la gente a votar?, ¿quién escuchará ese llamado, hundidos en el descredito como están María Corina, Henrique Capriles, Julio Borges y el mismo Henry Ramos Allup que salió a satanizar a sus compañeros de partido que ganaron en sus estados porque “la gente estaba brava en la red”? ¿Cuál era el plan de los abstencionistas para salir de eso, y cómo para cuando salimos? Hoy, sonriendo burlón, Nicolás Maduro Moros puede sostener alegremente que la Oposición se abstendrá de inscribir candidatos porque saben que Venezuela no votará por ellos, como demuestra el mapa rojo rojito, y, en verdad, no estaría mintiendo tanto. No vamos porque, así cómo están las cosas, a lo que llegamos por tantas necedades, perderemos, punto.

   Gracias a Dios por el fraude en el estado Bolívar, es el único asidero que quedó para cuestionar todos los resultados, y fue un éxito personal de Andrés Velázquez y la gente de su estado, la militancia, los votantes, los testigos. Ellos si hicieron su trabajo, no salieron, con las manos vacías, a hablar de fraude sistémico y generalizado, sin actas en las manos, sin responder por sus militantes.

GUANIPA, SIN BATALLA EN EL LAGO

Julio César.  

VENEZUELA CONVULSA

agosto 10, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

   El pasado fin de semana, en este país, fue rico en acontecimientos; fuimos de lo bueno a lo malo, pasamos de lo puramente ilusorio a lo real, de lo irritante y frustrante al frío consuelo del que odia tanto.

   Después de montar la cómica que sacar de sus casas a Antonio Ledezma y a Leopoldo López, el Gobierno tuvo que regresarlos, aún sabiendo que sus familias no callarán y que seguirán luchando. La arbitraria e ilegal medida de secuestrarles, fuera de irritar a los venezolanos y angustiar a sus familias, puso aún más por el piso la imagen del régimen (militares deteniendo gente enviada a sus casas por jueces civiles, ¿qué tal?), potenció el mensaje que Ledezma enviaba al país, y fortaleció a Leopoldo, a quien tantos habla paja habían señalado de “pactar” con sus perseguidores. Para que se vea que no todos los necios están de un bando, dato a tomar en cuenta, siempre, para cualquier ecuación.

   Esa fue una buena noticia, causó algo de alivio por la suerte de ellos, como aún se teme por tantos y tantos detenidos. La policía y la guardia nacional arrestan a decenas y decenas de venezolanos en cada manifestación, pero jamás a uno de los asesinos; a esos no los detienen ni por error, ni los presentan frente al país, por televisión, corroborados por las miles de grabaciones que se tiene de cada muerte. Qué raro, ¿verdad? Bien, recuerdo que al llamar a mamá, y comentárselo, para tranquilizarla por todas las bolas que corrían el domingo, lo de Leopoldo, ella exclamó que gracias a Dios, porque “ya bastante ha sufrido ese muchacho”. Y con todo el tiempo y el dinero que el régimen ha gastado e intentar presentarlo frente al país como un monstruo. Para eso sirvieron las necedades de unos gorilas uniformados que imaginan pueden intimidar a todo un país para escapar del castigo a sus delitos, para quedar como imbéciles y potenciar a los perseguidos.

   Lo malo, irritante e ilusorio fue la toma del Palacio Legislativo para instalar una Asamblea Nacional Constituyente (mejor conocida en la calle como la Prostituyente) que fue rechazada por el ochenta y ocho por ciento del país, que aunque deja bien mal parado al régimen, apartándolo de toda legalidad (e imposibilitándole todo ñemeo económico en la manera de acuerdos), les era necesario para modificar la Constitución vigente por mecanismos ajenos a ella, inventarse leyes y legalizar la represión. Si el estado de derecho, si la ley estorba, entonces se cambia el marco de convivencia nacional, aunque eso signifique dar un golpe de estado y romper el hilo democrático, punto. Claro, el ochenta y ocho por ciento sabe que eso no pondrá un sólo plato de granos en la mesa de nadie (la harina rusa que vienen anunciando hace casi un año nunca aparece), porque el régimen no tiene ni puta idea de cómo revertir el daño que hizo en dieciocho años de corrupción e incompetencia, esta ruina que está matando de hambre al país, empujándolo a una rabia irracional que terminará estallando contra sus creadores. Pero ellos imaginan que algo están ganando, que con “instituciones” que nadie reconoce, están “resolviendo” algo. Fantasías de dementes o alucinaciones de adictos.

   Lo real era que mientras perdían el tiempo en esa paja, con cuatro locos gritando consignas sin mostrar tomas abiertas por televisión, se declaraba un alerta por las lluvias en Ciudad Bolívar, por el nivel del agua en la represa del Guri, construida en la era democrática, y menos mal, porque con lo hábiles que resultaron los socialista, de haberles tocado, ni la electricidad la conoceríamos. Sobre este peligro de desborde, los expertos lo alertaron hace rato, pero nada se hizo, como nunca se hace nada que no sea robar plata o hablar paja. Esa represa, como los puentes, las autopistas, las hidrológicas, lleva años sin recibir mantenimiento por el robo sistemático de los presupuestos y por poner al frente de esas obras a revolucionarios con credenciales: es decir, ser inútiles funcionales.

   Sin mencionar para nada los temas que al venezolano preocupan, el hambre, la inseguridad y la parálisis que está destruyendo a Venezuela, hechura de dieciocho años de rapiña o, como también se le dice, socialismo, el mamotreto de la Asamblea Nacional Constituyente lo primero y único que hizo fue destituir a la Fiscal General de la República, señor Luisa Ortega Díaz, asegundase de que ni siquiera pudiera entrar en sus oficinas, imaginando que así acababan con lo recaudado sobre corrupción, narcotráfico y ahora violación de derechos humanos. El país cayéndose a pedazos, el ochenta  ocho por ciento de la nación arrecha por el hambre y la carestía de lo más básico (jabón de olor, desodorantes, papel de baño), y esta cantera de personajes repudiados se reúnen para esa necedad. Es lo único de lo que se ocupan, por ello no pueden permitirse el consultarle al país absolutamente nada.

   Pero mientras todavía se felicitaban por el nuevo escupitajo a Venezuela, la nueva humillación que imaginaban le infligía a alguien, el día domingo trascurrió con los rumores de militares alzados, armas desaparecidas y pronunciamientos contra la corrupción, el centralismo, la burocracia y la justicia parcializada (¿hablado frente al Samán aquel?). A eso intentó silenciársele todo lo que se pudo, y al final de la tarde volvieron con la paja que si no es disgusto militar por la corrupción o la miseria a la que se nos llevó, sino la desestabilización externa, que si los intereses económicos de la derecha (aparentemente el ochenta  ocho por ciento de Venezuela es de derecha y sigue los dictados norteamericanos, según los resultados de la Prostituyente), pero lo cierto es que fue un hecho terrible para el régimen, el cual han intentado atenuar, disimular, pero es difícil. Por una parte parece quedar en evidencia, o se sospecha, que el mundo militar también se está fracturando ante el dantesco drama humanitario que vive el país y que el régimen niega a pesar de los muertos por el hambre y la falta de medicinas básicas, por no hablar de los cientos que caen asesinados al mes por un hampa desbordada y jamás atacada; lo otro que no pudo esconderse fue que el país casi hizo fiesta, ese ochenta y ocho por ciento que los atormenta, pensando que había un golpe y que les detendrían y tal vez hasta les fusilarían, como tanto se corría por la red. Que les harían a ellos, lo que ellos pensaban hacerle a Carlos Andrés Pérez, y eso que a estos se les odia todavía más.

   No era este un escenario que yo creyera, ni esperaba, todavía estamos pagando la estafa de un militar que se pronunció contra la corrupción, el centralismo, la burocracia, la falta de justicia, la desigualdad social y la traición a la patria (en tiempos cuando la Zona en Reclamación todavía era nuestra, y no se había cedulado a cuanto bicho de uña pasara por ahí porque “van a votar por él”), pero algo ocurrió el día domingo, algo que no sabemos ni esperamos enterarnos por boca de un régimen que miente una y otra, y otra, y otra vez, descubriéndoseles los engaños al poco andar. Incluso hoy, miércoles, hay quienes sostienen que todo eso no fue más que una maniobra distraccionista del autoritarismo para que el mundo viera que sí había una conspiración. Fue un error garrafal que salieran Diosdado Cabello y el ministro Vladimir Padrino López a declarar; eso tan sólo restó credibilidad en la información, y simpatías internas al régimen; pocos como esos dos son tan señalados por sus delitos, comenzando por la vejación y violación de los derechos humanos.

   Pero si esa era la idea, engatusar bobos o darle argumento a los infelices de la izquierda en la euro cámara, que juegan al mismo triste papel desde los tiempos cuando perseguían y satanizaban a la gente que escapaba como podía de la Unión Soviética y China (para ello estaban en nóminas, y no aprenden, no avanzan), la cosa les quedó bien mal. Como todo lo que hacen. Primero, nadie se solidarizó con la banda en Caracas, ningún gobierno llamó pidiendo información, o apoyándoles (¡ni Cuba!), exceptuando a Evo Morales. Segundo, dieron pie a que se diga en las calles que es mentira de la banda aquello de que la Fuerza Armada Nacional está incondicionalmente con ellos, que lo que está ocurriendo dentro de los cuarteles no se sabe, pero que si lo del domingo fue una muestra, entonces la procesión va por dentro. Si fue un truco para perseguir militares e implicar opositores, a la larga les resultará contraproducente. Y les estallaba en las caras cuando todavía se “felicitaban” por la instalación de la Gran Asamblea Nacional Constituyente Fascista.

   Paja, humo, delirios y drogas. Y, mientras tanto, nadie gobierna, nadie intenta atajar la caída en este abismo al que nos arrojaron.

LA GRAN DERROTA DE LA OPOSICION VENEZOLANA

Julio César.