Archive for the ‘LA REVOLUCIÓN’ Category

VENEZUELA CONVULSA

agosto 10, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

   El pasado fin de semana, en este país, fue rico en acontecimientos; fuimos de lo bueno a lo malo, pasamos de lo puramente ilusorio a lo real, de lo irritante y frustrante al frío consuelo del que odia tanto.

   Después de montar la cómica que sacar de sus casas a Antonio Ledezma y a Leopoldo López, el Gobierno tuvo que regresarlos, aún sabiendo que sus familias no callarán y que seguirán luchando. La arbitraria e ilegal medida de secuestrarles, fuera de irritar a los venezolanos y angustiar a sus familias, puso aún más por el piso la imagen del régimen (militares deteniendo gente enviada a sus casas por jueces civiles, ¿qué tal?), potenció el mensaje que Ledezma enviaba al país, y fortaleció a Leopoldo, a quien tantos habla paja habían señalado de “pactar” con sus perseguidores. Para que se vea que no todos los necios están de un bando, dato a tomar en cuenta, siempre, para cualquier ecuación.

   Esa fue una buena noticia, causó algo de alivio por la suerte de ellos, como aún se teme por tantos y tantos detenidos. La policía y la guardia nacional arrestan a decenas y decenas de venezolanos en cada manifestación, pero jamás a uno de los asesinos; a esos no los detienen ni por error, ni los presentan frente al país, por televisión, corroborados por las miles de grabaciones que se tiene de cada muerte. Qué raro, ¿verdad? Bien, recuerdo que al llamar a mamá, y comentárselo, para tranquilizarla por todas las bolas que corrían el domingo, lo de Leopoldo, ella exclamó que gracias a Dios, porque “ya bastante ha sufrido ese muchacho”. Y con todo el tiempo y el dinero que el régimen ha gastado e intentar presentarlo frente al país como un monstruo. Para eso sirvieron las necedades de unos gorilas uniformados que imaginan pueden intimidar a todo un país para escapar del castigo a sus delitos, para quedar como imbéciles y potenciar a los perseguidos.

   Lo malo, irritante e ilusorio fue la toma del Palacio Legislativo para instalar una Asamblea Nacional Constituyente (mejor conocida en la calle como la Prostituyente) que fue rechazada por el ochenta y ocho por ciento del país, que aunque deja bien mal parado al régimen, apartándolo de toda legalidad (e imposibilitándole todo ñemeo económico en la manera de acuerdos), les era necesario para modificar la Constitución vigente por mecanismos ajenos a ella, inventarse leyes y legalizar la represión. Si el estado de derecho, si la ley estorba, entonces se cambia el marco de convivencia nacional, aunque eso signifique dar un golpe de estado y romper el hilo democrático, punto. Claro, el ochenta y ocho por ciento sabe que eso no pondrá un sólo plato de granos en la mesa de nadie (la harina rusa que vienen anunciando hace casi un año nunca aparece), porque el régimen no tiene ni puta idea de cómo revertir el daño que hizo en dieciocho años de corrupción e incompetencia, esta ruina que está matando de hambre al país, empujándolo a una rabia irracional que terminará estallando contra sus creadores. Pero ellos imaginan que algo están ganando, que con “instituciones” que nadie reconoce, están “resolviendo” algo. Fantasías de dementes o alucinaciones de adictos.

   Lo real era que mientras perdían el tiempo en esa paja, con cuatro locos gritando consignas sin mostrar tomas abiertas por televisión, se declaraba un alerta por las lluvias en Ciudad Bolívar, por el nivel del agua en la represa del Guri, construida en la era democrática, y menos mal, porque con lo hábiles que resultaron los socialista, de haberles tocado, ni la electricidad la conoceríamos. Sobre este peligro de desborde, los expertos lo alertaron hace rato, pero nada se hizo, como nunca se hace nada que no sea robar plata o hablar paja. Esa represa, como los puentes, las autopistas, las hidrológicas, lleva años sin recibir mantenimiento por el robo sistemático de los presupuestos y por poner al frente de esas obras a revolucionarios con credenciales: es decir, ser inútiles funcionales.

   Sin mencionar para nada los temas que al venezolano preocupan, el hambre, la inseguridad y la parálisis que está destruyendo a Venezuela, hechura de dieciocho años de rapiña o, como también se le dice, socialismo, el mamotreto de la Asamblea Nacional Constituyente lo primero y único que hizo fue destituir a la Fiscal General de la República, señor Luisa Ortega Díaz, asegundase de que ni siquiera pudiera entrar en sus oficinas, imaginando que así acababan con lo recaudado sobre corrupción, narcotráfico y ahora violación de derechos humanos. El país cayéndose a pedazos, el ochenta  ocho por ciento de la nación arrecha por el hambre y la carestía de lo más básico (jabón de olor, desodorantes, papel de baño), y esta cantera de personajes repudiados se reúnen para esa necedad. Es lo único de lo que se ocupan, por ello no pueden permitirse el consultarle al país absolutamente nada.

   Pero mientras todavía se felicitaban por el nuevo escupitajo a Venezuela, la nueva humillación que imaginaban le infligía a alguien, el día domingo trascurrió con los rumores de militares alzados, armas desaparecidas y pronunciamientos contra la corrupción, el centralismo, la burocracia y la justicia parcializada (¿hablado frente al Samán aquel?). A eso intentó silenciársele todo lo que se pudo, y al final de la tarde volvieron con la paja que si no es disgusto militar por la corrupción o la miseria a la que se nos llevó, sino la desestabilización externa, que si los intereses económicos de la derecha (aparentemente el ochenta  ocho por ciento de Venezuela es de derecha y sigue los dictados norteamericanos, según los resultados de la Prostituyente), pero lo cierto es que fue un hecho terrible para el régimen, el cual han intentado atenuar, disimular, pero es difícil. Por una parte parece quedar en evidencia, o se sospecha, que el mundo militar también se está fracturando ante el dantesco drama humanitario que vive el país y que el régimen niega a pesar de los muertos por el hambre y la falta de medicinas básicas, por no hablar de los cientos que caen asesinados al mes por un hampa desbordada y jamás atacada; lo otro que no pudo esconderse fue que el país casi hizo fiesta, ese ochenta y ocho por ciento que los atormenta, pensando que había un golpe y que les detendrían y tal vez hasta les fusilarían, como tanto se corría por la red. Que les harían a ellos, lo que ellos pensaban hacerle a Carlos Andrés Pérez, y eso que a estos se les odia todavía más.

   No era este un escenario que yo creyera, ni esperaba, todavía estamos pagando la estafa de un militar que se pronunció contra la corrupción, el centralismo, la burocracia, la falta de justicia, la desigualdad social y la traición a la patria (en tiempos cuando la Zona en Reclamación todavía era nuestra, y no se había cedulado a cuanto bicho de uña pasara por ahí porque “van a votar por él”), pero algo ocurrió el día domingo, algo que no sabemos ni esperamos enterarnos por boca de un régimen que miente una y otra, y otra, y otra vez, descubriéndoseles los engaños al poco andar. Incluso hoy, miércoles, hay quienes sostienen que todo eso no fue más que una maniobra distraccionista del autoritarismo para que el mundo viera que sí había una conspiración. Fue un error garrafal que salieran Diosdado Cabello y el ministro Vladimir Padrino López a declarar; eso tan sólo restó credibilidad en la información, y simpatías internas al régimen; pocos como esos dos son tan señalados por sus delitos, comenzando por la vejación y violación de los derechos humanos.

   Pero si esa era la idea, engatusar bobos o darle argumento a los infelices de la izquierda en la euro cámara, que juegan al mismo triste papel desde los tiempos cuando perseguían y satanizaban a la gente que escapaba como podía de la Unión Soviética y China (para ello estaban en nóminas, y no aprenden, no avanzan), la cosa les quedó bien mal. Como todo lo que hacen. Primero, nadie se solidarizó con la banda en Caracas, ningún gobierno llamó pidiendo información, o apoyándoles (¡ni Cuba!), exceptuando a Evo Morales. Segundo, dieron pie a que se diga en las calles que es mentira de la banda aquello de que la Fuerza Armada Nacional está incondicionalmente con ellos, que lo que está ocurriendo dentro de los cuarteles no se sabe, pero que si lo del domingo fue una muestra, entonces la procesión va por dentro. Si fue un truco para perseguir militares e implicar opositores, a la larga les resultará contraproducente. Y les estallaba en las caras cuando todavía se “felicitaban” por la instalación de la Gran Asamblea Nacional Constituyente Fascista.

   Paja, humo, delirios y drogas. Y, mientras tanto, nadie gobierna, nadie intenta atajar la caída en este abismo al que nos arrojaron.

Julio César.

ANTONIO LEDEZMA Y LEOPOLDO LOPEZ ENCANADOS… DE NUEVO

agosto 4, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

   Lo sé, dije que no hablaría tanto de política, pero…

   A Antonio Ledezma y Leopoldo López, dirigentes políticos presos porque aparecen mejor posicionados que Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno en cualquier encuesta e intensión de votos (sólo PODEMOS, en España, finge creer cuando los tachan de delincuentes), han sido regresados a prisión por el despecho del régimen por al abandono del pueblo en las colas de la Constituyente (por muchas cifras que se inventen; de hecho la abismal diferencia entre la gente contada en los centros, y los resultados, casi parecía un “¿a qué no me lo creen?”), y los repudios internacionales. Por alguna razón pensaron que la gente que votó en contra de ellos en diciembre de 2015, por llevarnos al desastre, ahora iba a aceptar esto después de que ese mismo desastre se radicalizó el año pasado; o que el mundo vería como algo “normal y natural de un gobierno legitimo” el desconocimiento de la voluntad popular y la violación de la Constitución para perseguir gente y evitar medirse electoralmente.

   Como fuera, ese despecho que dio origen a la masacre del domingo, el día más sangriento de la represión (más de dieciocho asesinados, como en un Egipto o Libia cualquiera), trajo como consecuencia que Antonio Ledezma y Leopoldo López regresan a la cárcel, y eso después de que un tribunal sentenció que podían continuar sus condenas en sus casas. Estas fueron tomadas en medio de la noche, como generalmente actúa el hampa, sin una orden, un fiscal presente, muchos menos un juez, llevándoselos a empujones y apuntados con mil armas, cuando todavía andaban en pijamas, ante la angustia y gritos de sus familias. Toda una hazaña para los miserables estos.

   En un país normal, regresarles a prisión, habría requerido de una actuación frente a los tribunales, con fiscales, abogados defensores y jueces, aquí bastó que un militar ordenara detenerlos porque a él le da la gana, desobedeciendo una sentencia de un tribunal civil de la república, porque el estado de derecho ya no existe y la logia militarista siente que debe defenderse como pueda. Incursos en delitos de narcotráficos como aparentemente están, y en las públicas y notorias violaciones de derechos humanos, y muertes, a manos de la brutal represión, necesitan parapetarse como sea para que no los alcance la justicia internacional. Condición que pasa por acabar con toda disidencia interna y capear el cerco internacional que se tiende. Al menos de los países que cuentan, que podrían enviar plata o comida, el resto nada dice pero nada aporta para ayudarlos a solventar la crisis que originó tanta  corrupción e incompetencia. Es decir, no le sirve al país que quiere sacudirse a esta cúpula fascista, ni le sirve a esa cúpula a aliviar el desastre que montaron. Algo es algo.

   A pesar de la represión, los homicidios, las bravuconadas, de la interminable habladera de paja que nada significa ni resuelve, sólo arrecha más al país, la situación es insostenible para el régimen, y en eso, como en todo, tienen la culpa aunque bastante que intentan disimularlo, o endosárselo a otros, a la buena manera socialista. Porque si no se hubieran robado hasta el último centavo, o no hubieran destruido totalmente la producción nacional (por alguna razón, drogas o demencia, les creyeron a los Castro y a PODEMOS que un país que no produce ni lo que come, es soberano de algo), y pudieran abastecer mercados y bodegas, Venezuela habría podido soportare presiones; ¿pero soportarlos un país donde la gente muere de hambre en medio de un dantesco drama humanitario que sólo la izquierda en la Euro cámara aplaude?, imposible.

   En esta caída final, más locos que Hitler y su banda en el bunker, parece que el régimen no dudará en intentar arrasar y destruir a Venezuela si con ellos creen poder continuar un poco más. Tal como los nazis en el 45 del siglo pasado. Por eso el país en casi un ochenta y ocho por ciento les dio la espalda el domingo. En la rabia que le siguió a esto, como la pataleta que les dio después de las parlamentarias de 2015, Ledezma y López son sólo otras dos víctimas más del autoritarismo. A manos de lo peor del Plan Cóndor son arrebatados arbitraria e ilegalmente otra vez a sus familias. El viacrucis sigue. Pero también para los torturadores y asesinos, esos saben dónde terminarán, especialmente ahora que Cuba necesita de los buenos oficios de Europa.

VENEZUELA CONVULSA

Julio César.

HACIA EL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA…

julio 22, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

   Designado inconstitucionalmente a dedo por un jefe político al cual le juraron lealtad en un show televisivo…  ¡Por televisión, ¿a quién se le ocurrió?!

   Bien, mañana hay otra concentración, posiblemente asista, aunque no me está gustando para nada el aire que recorre a la Oposición, de “ya se hizo la tarea, ahora a cobrar”, sin salir de esta gente todavía, y menos eso de que el Gobierno quiera desbaratar la Unidad y tanta gente dentro de ella se aboque a la tarea.

   Como sea, creo que voy a continuar asistiendo a marchas sin opinar tanto al respecto, porque para ello tendría que escuchar noticias, leerlas, y la verdad es que irrita. No toda la basura y necedad que sale de las bocas de los capitoste del Gobierno, quienes gordos y mofletudos, respirando como asmáticos antes de un ataque cardiaco por la mórbida obesidad que padecen, dicen que aunque “se mueran de hambre” no entregan la soberanía, y eso después de convertirnos en paraíso de drogas, entregar la Zona en Reclamación, cedular a la lata a sujetos peligroso porque iban a votar por el “comandante eterno” (¡tienen una mala memoria!), e intentar otra tracalería para venderle parte de PDVSA a los rusos, sin detenerse ante ningún acto de traición si eso les aporta unos cuantos centavos más. No, mi molestia es con la Oposición, y para no terminar mandándolos para el carajo (e inhibiéndome y dejando de participar, que es lo que se busca, desmotivar al país que se opone a la autocracia), lo mejor es continuar asistiendo a las convocatorias sin escucharles hablar paja.

   Cada quien puede tener sus razones, su manera de ver las cosas, y desear expresarlas y que se implementen, pero esta guerra es de resistencia unida, como los españoles a la muerte de Franco, o los chilenos después de la renuncia de Pinochet, todos alrededor de un sólo fin político para derrotarles, electoralmente, legalmente, y luego cada quien buscando su espacio (la diferencia entre estadistas y políticos, y de estos últimos siempre hemos padecido). Aquí, sin sacarlos todavía, cada quien quiere imponer su manera de ver el mundo, “se hace como digo yo o esta vaina la acabo yo”. Posiblemente, como ocurría en tiempos del Difunto, el régimen les ha hecho creer que ya todo está listo, que peleen como zamuros por los restos (nada se aprendió de las elecciones en Ecuador, como que nada se aprende nunca).

   Como no terminemos como los cubanos, viendo pasar los años soñando con un régimen que está por caer, listo, a punto, maduro para el golpe contra el piso desde que la Unión Soviética se hundió, y todavía ahí siguen, por incapaces de coordinar una estrategia que les garantizara primero la salida del opresor, en calidad de lo que fuera, pero fuera del control de las armas y de la hacienda pública. Y de ese ejemplo parece que nadie aprende. Tampoco.

   Mañana iremos a las sede del Tribunal Supremo de Justicia, ¿llegaremos?, quién sabe. Pero ojalá alguien de esos que habla y es escuchado alce la voz hacia ese edificio, asiento de todo vicio y violación de la Constitución de Venezuela, y pregunte por que el país pasa hambre después de doce años de bonanza de petrodólares por el excedente de los precios del petróleo, de todos los préstamos pedidos a los chinos, de la venta de bonos de PDVSA y del uso de las reservas internacionales; exigiéndoseles que dejen de hablar tantas tonterías y le expliquen a Venezuela quién se robó toda esa plata que nos hace falta para alimentos y medicinas, para dotar hospitales y arreglar calles. Qué respondan a quiénes protegen, mientras engordan viciosamente al tiempo que los venezolanos escarban en los desperdicios y pelean con perros por pellejos en los basureros. Qué dejen de hablar de golpes, de conspiraciones, de desacatos y respondan quien se robó los reales de Venezuela hundiéndonos en la miseria, el desabastecimiento y la inflación. Que ya no queremos escucharle decir más necedades, que el país, en esta hora de drama humanitario lo que necesita son respuesta y la cabeza de los culpables, de esos que señaló el 6 de diciembre de 2015.

   Hay que ir simplificando losa temas de la lucha, señalando lo que le importa saber a la mayoría, sin mucha retórica sobre democracia y constitucionalidad. Tan sólo eso: “Maikel Moreno, deja de hablar bolserías y dinos quién se robó todo y por qué no está preso ya”.

ANTONIO LEDEZMA Y LEOPOLDO LOPEZ ENCANADOS… DE NUEVO

Julio César.

16 DE JULIO, EL “PARAO” A LA DICTADURA

julio 12, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

   Aprovechando que nos preguntan, respondamos…

   De entrada aclaro que pienso asistir, de hecho toda la gente que conozco. Uno intuye que ese día puede haber problemas, la brutal represión que ha encharcado al régimen así lo hace prever, pero eso parece espolear aún más para salir. Es que hemos soportado demasiado. Ya es casi vergonzoso de ojos al mundo y nosotros mismos.

   No es simplemente que hemos visto desaparecer un modelo de vida basado en el trabajo y el gasto comedido medido, que fuera de pagar casa alcanzaba para vacacionar y comprar ropas, o que la quincena ya no cubra ni lo básico o lo que se quiere conseguir no aparezca, es por toda la humillación como nación que recibimos de una cúpula delirante o drogada. Mientras la mayoría pasamos por todo este calvario, esa pequeña cúpula podrida e incompetente que nos trajo a todo esto por ladrones, ineficientes, y ahora para colmo represivos, se burla por televisión de esa miseria que han sembrado, del hambre que atormenta directamente a hombres y mujeres (en especial a quienes tienen niños), y que todavía pretendan vernos las caras de idiotas responsabilizando a otros del desastre que montaron, día a día, con cada medida estrafalaria, cada cual más demencial que la anterior, y de las que todo el mundo les advirtió que terminaría así. Se robaron todo, dejaron perder lo que otros construyeron y lo que montaron no sirve para un carajo, como no sea “gerenciar” el hambre y la mendicidad.

   Es por ello que nos movilizamos, un país no sólo arrecho, sino necesitado de sobrevivir, porque nos estamos jugamos la vida (el año pasado fue malo, este va siendo peor, el que sigue, de no variar esto, será sencillamente una pesadilla); como individuos, como familias, como ciudadanos, cada uno de nosotros tiene que salir a decirles que no, que lo que hicieron no funciona, que ya no se confía en ellos y que no se les quiere decidiendo nada más por nosotros, los venezolanos. Que no queremos su constituyente fascista donde sólo ellos se eligen sin que el país pueda decir algo. Tan simple como eso, por muy conspirativo que tal argumento pueda resultar en la mete de los socialistas, que en todo ven “al imperio y la derecha”, y no a personas molestas con el triste gobernar de uno lideres que no sirvieron para nada. Hay que destacar lo increíblemente superficiales e idiotas que resultan, los socialistas, cuando tratan el tema; en España, por ejemplo, son “indignados” los que salen a protestar, con todo el derecho a estarlo, con una cúpula que no responde a lo que pedían; si lo hacen los egipcios, sirios, libios o venezolanos es porque la gente es tan retrasada mental que se deja manipular por “el imperio”, sin aclarar si es el gringo, el chino o el ruso, porque hasta en eso mienten por omisión.

   Por ello hay que salir este domingo, millones de nosotros, todos los que fuimos a las parlamentarias, y los que desde ese momento han entendido que con esta gente sólo hay paz en los sepulcros, sea por el hambre, la falta de medicinas, la inseguridad o la represión oficial, y cuando se nos pregunte si queremos la constituyente fascista que le permitirá al régimen imponer alcaldes, gobernadores, diputados, fiscales, jueces, policías, sin tener que consultarle a nadie o sin que los colocados a dedo en esos cargos cumplan con requisitos mínimos (como ocurriera con los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, nombrados a dedo en un show televisivo, muchos de los cuales no tienen las credenciales para tales cargos y si prontuarios policiales), se sepa cuántos responden si, cuantos dicen que no. Que el mundo vea lo que el régimen se niega a ver, que el país, el pueblo, el soberano ya no quiere nada con la gente que nos trajo a este desastre; que les quede claro, de una vez, que de este desastre se les responsabiliza total y completamente, porque muchas voces alertaron que al desastre íbamos. Eso, para que dejen de “engañarse”, de “creer”, de “hablar en nombre del pueblo”. Repito, tan simple como eso. Que más de ocho millones de venezolanos expresándose silencie al grupito que intenta imponerle a la brava lo que desea, perpetuarse en el poder a pesar del parecer de ese pueblo.

   ¿De qué servirá si el acto mismo es ilegal? No, el Tribunal Supremo de Justicia, en manos de gente sin credenciales, decretó que no es necesario respetar o cumplir la Constitución y las leyes si alguien quiere violentarla para asegurase esto o aquello; el Consejo Nacional Electoral, presidido por cuatro activistas gobierneras que se hacen pasar por “rectoras independientes” nos dijo que cualquiera podía llamar a una constituyente parcializada, sin necesidad de convocar al pueblo y preguntarle qué piensa, entonces cualquiera puede convocar lo que sea, reunir gente, consultarlo y tal resultado tiene tanta legalidad como la de cualquier otro grupito; “legitimado” tan sólo por la cantidad de participantes en uno u otro. Ellos lo sentenciaron, así que el país puede convocar dicho “parao”,  como lo queremos, y es legal.

   Porque aquí, el asunto de fondo (y hay que agradecérselo a la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz), es que el país desconoce al Tribunal Supremo de Justicia que ordena violar la Constitución para que ellos se mantengan en sus cargos parasitarios; desconoce al Consejo Nacional Electoral que impide las elecciones del año pasado porque el Gobierno las iba a perder peor de lo que perdieron en las parlamentarias, pero salen corriendo cundo el jefe político les ordena montar unas a la carrerita para maniatar los poderes públicos y legalizar la persecución a la lata; desconoce a un Presidente de la República que creyó que podía desconocer el mandato popular del voto, como ocurriera con el resultado de 2015, y que nada pasaría, que seguiría siendo el presidente legal de Venezuela. Ellos no representan a nadie, nadie les reconoce. Lo que digan no vale nada. Y eso es lo que se les va aclarar el día 16 de julio.

   Esto debe entenderse, la importancia de este día; que lo prioritario es salir de esta gente, no comenzar a delirar sobre el Chimborazo antes de hacer la tarea creyendo que todo el mundo merece la banda y la corona como si esto fuera el Miss Venezuela; no cerrar las puertas a los que quieran colaborar (el enemigo de mi enemigo siempre será mi amigo, por un rato); no hablar tanta paja en las redes sociales y moverse para saber dónde se relazará el acto en cada barrio o parroquia, garantizando la logística para ese día.

   O se toma en serio la tarea, o a pesar de un país muy claro en lo que quiere (no más miseria, no más hambre, no más burlas demenciales o de vicios por la televisión), si muchas manos meten las manos en el caldo, en este caso lo del domingo 16 de julio, puede malograrse y que a la larga terminemos como los cubanos en el exilio. Rabiosos, molestos, gritando todo lo que se les ocurre, pero sin poder deshacerse de unos viejos tiranos; porque todo debía pasar no por el bien de Cuba, sin por lo que cada grupito deseaba pescar del desmontaje de dicha dictadura. Las cuentas por cobrar pesaron más que la libertad de la isla. España pudo salir de Franco sin otra guerra civil porque se negoció dicha salida en un marco democrático (que no se le haya podido cobrar nada al franquismo es otra cosa, eso tiene que ver con gente que, uno imagina, veía en Franco cosas que los otros no); Sudáfrica acabó con siglos de un odio racial espantoso sin partirse ni caer en un baño de sangre porque un hombre blanco entendió que eso ya era un vergüenza y había que liberar a Mandela, y este entendió que la gran nación africana pasaba por no desgastarse estérilmente en una de esas guerras que si asoló y asola aún a las pequeñas naciones del continente negro (los daños del colonialismo parecen nunca terminar, eso también debemos aprenderlo una vez que los castristas sean expulsados); los chilenos también pudieron hacer en tránsito, pactando en cierta medida con su pasado (aunque los regímenes autocráticos en España y Chile eran de derecha, cuando son de izquierda prefieren verlo todo convertido en un cementerio antes que soltarlo).

   Sólo los cubanos han fracasado, una y otra vez, porque cada quien siente que si no pasa lo que cada uno de ellos quiere, o les parece qué debe pasar, no se debe hacer nada. Y así Fidel Castro se murió en su cama, la dictadura sigue y Cuba padece, aunque eso debió terminarse al fin de la Guerra Fría, pero exigir la cabeza de los Castro en una pica para que pudieran comenzar a moverse, los destruyó. Todavía están sentados, furiosos y totalmente impotentes, esperando que pase.

   Veámonos en ese espejo. Que no prenda ni eche raíces aquí, en lo que queda de esta larga lucha, el bochinche que tantos grupitos dentro de la oposición pretenden montar como si asistieran en una feria, para pasar el rato y divertirse con algo de emociones; que fracasen los trapitos rojos que Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno esgrimen para intentar apartar la atención de las razones de la rabia, o de la crisis terminal del régimen. La crisis económica, el hambre, la inseguridad, la incapacidad de esta gente, no para resolver esto, sino hasta para plantear algo que no sea una payasada de circo condenada al fracaso es la razón del disgusto. No lo olvidemos. Recordémoslo ese día, en la cola, entre vecinos y amigos.

HACIA EL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA…

Julio César.

LEOPOLDO LOPEZ CON SU FAMILIA, AL FIN

julio 10, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

   Todo este daño, esperemos, que la vida lo cobre. Y caro.

   Por costumbre, en las mañanas, siempre paso por la página twitter del periodista Rafael Poleo, hoy en el exilio, como otras veces, por la misma razón: creer que un reportero siempre debe estar en oposición, desconfiando y vigilante de los políticos gobernantes. Y leí la pequeña entrada: A Leopoldo López lo mandaban para su casa, casa por cárcel. Primer no lo creí, parpadeé varias veces para ver si cambaban las palabras escritas, luego reí, con alivio, y a esa hora comencé a enviar mensajes. ¡La alegría fue tanta!

   No porque este señor sea un líder de oposición, un político realmente llamativo con esa manera clara y hasta temeraria de hablar, con un aire de “loquito” que siempre le atribuyen, sino porque ha estado injustamente preso tres años, ¡tres años!, y sus hijos, bebés cuando lo encerraron, estaban creciendo sin su padre, careciendo de ese afecto porque a unos enfermos mentales les dio la gana de encerrarle; y él, viviendo día a día, apartado de ellos, seguro también padecía.

   Preso años y años por culpa de unos sujetos que no se cansaron de amenazar al país, en 2014, con represión violenta si salían a manifestar, llamando públicamente a los círculos violentos a que reprimieran, achacando luego los muertos a otros (nada distinto de lo que ocurre hoy, o lo que pasara en Túnez, Egipto o Libia); todas estas tropelías las cometían por televisión. Amenazan gente, mandaban a reprimir, pero los causantes de los muertos son los demás. El mundo socialista, especialmente el europeo, fingió creer el cuento de un criminal golpista que fue detenido por el gobierno, lo demás no lo vieron (como aborrecían a Augusto Pinochet por tirano, que lo era, pero aplaudían una dictadura que mató diez veces más gente y que todavía dura como la iniciad por Fidel Castro). Aunque la “identificación” del “delincuente” fuera hecha por Nicolás Maduro Moros, por televisión, y por allí ordenará que se le detuviera, encarcelara y condenara, sin mediar investigación previa, porque él lo decía y así funciona la justicia roja, esos vagabundos pretendieron que tal cosa era legal o real. Tampoco les dijo nada que el fiscal que llevaba el caso escapara de Venezuela temiendo por su vida, y declarara luego que fue obligado a montar la olla, o que los testigos llevados contra Leopoldo López más bien terminaran exculpándolo. Esto no sirvió, sin embargo, para salvar a este joven político, ni para “convencer” a los recibe coimas; bueno, ni siquiera que en una insólita muestra de lo que es la “justicia roja”, la juez sentenciara para complacer a su jefe político “que a ella le parecía que si cometió delito”, y que, por lo tanto, debí estar más de una década preso. Sólo los socialistas, como PODEMOS, alabaron la medida, sumándose al coro de “terrorista”, el resto del mundo lo miró con asombro. Y horror. Siempre he querido creer que eso les ha llevado a perder en España, y ahora en Francia; tanta vagabundería moral. Y ojalá jamás lleguen, imaginan todo el daño que sujetos así pueden hacer.

   Hoy, y desde ayer, es de suponer, Leopoldo López está con su mujer y sus niños, con sus padres, hermanos y amigos. No es libre, sus perseguidores aún no pagan lo que han hecho, pero eso no me importa, a mí y a mi conciencia, ahora está con sus niños, no perderá otro día, otra hora lejos de ellos. ¿Qué hay tras todo esto? ¿Una trastada del régimen para confundir y dividir a la oposición? ¿Cuba intentando mostrarle a Europa que todavía vale y puede soltarles la correa a sus perros en Caracas? ¿El gobierno de Rajoy enmendándole la plana a los socialistas exigiendo la medida para recibir al dictador cubano por allá? De todo se ha dicho. Incluso los atorrantes, de lado y lado, que consideran unos que no se le debió dejar salir de la  celda aunque fuera inocente porque para eso son gobierno, o los que creen que debió quedarse hasta que “demostrara” su inocencia y no por una “gracias de Maduro” (y cuesta imaginar tanta tontería), o esperarse en su celda hasta que fuera “liberado” por la democracia. A mí sí me alegra la noticia. Una buena, incompleta, pero bien recibida en medio de tantas locuras y necedades de una gente que persiste en sumergir a todo un país en una fosa común.

16 DE JULIO, EL “PARAO” A LA DICTADURA

Julio César

EL ASALTO AL PARLAMENTO VENEZOLANO

julio 10, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

A esto los llevó haber perdido el favor del pueblo después de tantas traiciones y habladeras de paja. Pero ya lo van a resolver, con brutalidad y represión. ¡Les ha funcionado tanto…!

Todo quien haya leído algo de lo que he escrito, sobre esto, sabe que siempre me pregunto si es que están locos o se drogan cuando alguien del Gobierno comete uno de estos desatinos, como pasarse por el forro del paltó la voluntad popular expresada en diciembre de 2015, cuando la gente votó por la oposición para que resolviera esto, y no sólo desconocieron ese resultado, ese mandato del soberano, sino que gritaron que ahora radicalizarían aún más medidas que nos llevarían al hambre y la miseria, y que eso, de alguna manera que jamás explicaron claramente, les llevaría a futuros triunfos electorales; o como cuando decretaron un Golpe de Estado porque en la OEA se discutía la aparente muerte de la democracia en Venezuela, golpe dado por un Tribunal Supremo de Justicia visto con desconfianza al haber sido designado a dedo en un show televisivo. Lo que de por sí, era otra locura. O prueba del consumo de estupefacientes. Atacar por segunda vez la sede del poder parlamentario en menos de una semana, justo el 5 de julio, cuando se conmemoraba la declaración de independencia resuelve el misterio. Si, son sicópatas, de los peligrosos, de los mismos que mataban gente a la lata en campos de concentración en la Europa de los años cuarenta del siglo pasado, y en los gulags de la era soviética, mientras denunciaban campañas contra ellos que eran tan buenos. Pero también se drogan, tanta necedad e irracionalidad es imposible si no se juntara el vicio en mentes muy enfermas.

   Los cuentos han sido terribles y demoledores. El acoso a la sede del Legislativo, cómo penetraron bandas armadas y golpearon a todo el mundo, como emboscaron a los parlamentarios afuera (gente electa con siete de cada diez votos), hiriendo gravemente a cinco de ellos, mientras la guardia nacional miraba sin actuar como no fuera para alejar a la prensa o a quienes filmaban toda esa locura de una revolución sin estudiantes, obreros, sindicatos o pueblo, para que luego el general Néstor Reverol, responsable directo de todo ello, saliera a declarar disparates, ha sido tan demoledor que no pueden ocultar el cuadro de barbarie y atrocidad que montaron; tanto que aún aquellos que pedían paciencia con el caso venezolano ahora exigen que algo se haga. Que los hechos vandálicos fueran liderados por un supuesto periodista de un programa oficialista, Zurda Conducta, tiene su explicación en el despecho de este, ese resentimiento social del que no puede, el fracaso propio que siempre mueve a estas personalidades que creen que el mundo les debe algo, ya que nadie, absolutamente nadie en este país ve ese programa, o sebe quién es esta gris y patética figura a quien el hambre le robó la fuerza mental, cayendo en semejante despropósito e idiotez.

   Ha sido tan desatinada esta nueva acción, que fuera de perturbar y escandalizar a la prensa del mundo (a la que intentan engatusar periódicamente con declaraciones idiotas sobre un gobierno bueno atacado por los ricos, gobierno que no deja que la gente elija su destino mediante elecciones), que ha encendido verdaderas alarmas donde cuenta, en los reales. Ya se discute en Miami cortar todo lazo comercial, incluso penalizando, a quienes negocien con un régimen oprobioso y violador de los derechos humanos como el que hace y deshace en Venezuela. Y ahí sí qué duele, no porque a esta gente le interese si los venezolanos comen o no, se visten o no, tienen acceso o no a las medicinas o a un repuesto para lo que sea, sino porque la idea puede prender y aún cubanos, rusos y chinos terminen teniendo problemas con el mercado americano todo, negándose a tenderles una mano proveyéndoles de bombas y balas, así como de coartadas fueras de nuestras fronteras.

   A la barbaridad de ordenar el ataque al Parlamento en semejante día, cuando en todas partes se hablaba de sacudirse la tiranía y pelear por la libertad, justo cuando Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno debieron prometer y entregar cajas de comida para que la gente fuera a los eventos del desfile militar, y que la última vez que ocurriera semejante asalto desatara la pavorosa Guerra Federal (obligando la llegada de los andinos, y de Gómez en especifico, para capar a tantos levantiscos que nos sumieron en el atraso), con los resultados visibles hasta ahora al régimen no le ha quedado otra que prometer una investigación severa y castigar a los responsables, comenzando por quienes lideraron el asalto, los que agredieron, los militares que observaban y la persona que los envió a ellos a dichas custodias.

   Y, como decimos por aquí, algún culo va a terminar botando sangre, porque la puñalada que el régimen se auto infligió fue demasiado evidente y grave. Que el ejemplo de Miami sea imitado por todo el territorio gringo, el único que nos compra petróleo y nos lo paga con dinero de verdad, y que ahora nos vende gasolina porque, de lo contrario, ni eso habría aquí (destruida PDVSA), un veto a quien negocie con estos delincuentes podría afectar aún a las islas caribeñas y sus intereses al otro lado del Atlántico, porque ya estamos hablando de dinero en un momento cuando todos están sudando la gota fría. Ese filón debemos explotarlo, no que alguien venga a sacar al tirano por nosotros, pero tampoco que lo protejan y lo armen mientras la población esta inerme. Si no ayudan, que tampoco jodan.

   Repito, lo del ataque al Parlamento fue la prueba concreta: si, estamos en manos de peligrosos sicópatas que ni siquiera miden el desastre que hacen, son locos de ese tipo, de los que no resuelven un carajo (como entendió la gente antes de las parlamentarias de 2015), pero, y también parece evidente que consumen, inhalan o se inyectan algo antes de salir a dar declaraciones infelices y ordenar atrocidades como estas. Señores, tómense sus medicamentos contra la esquizofrenia, y si se drogan esperen que se les pase para que no vayan a terminar diciendo idioteces como que Santos tiene que besarle la mano, como si en un país que muere de hambre y en medio de una inseguridad atroz, esas tonterías le interesaran o importaran a alguien. ¡Delirios de vicios no son asuntos de gobierno! ¿Cómo una gente puede comportarse de una manera tan imbécil, especialmente cuando se las arreglaron para robar de las arcas nacionales cantidades nunca antes vista en el saqueo de un solo gobierno? Es que, fuera de robar, ¿los cerebros no les dan para más? ¿Será todo culpa de la mentalidad colonialista?

   Ahora Cuba, el amo colonial, cerrada la puerta en las narices por Donald Trump, vuelve la mirar hacia la Comunidad Europea en busca de oxígeno, dada la ruina de Venezuela y el desastre socio-político-económico que es la dictadura castrista, ¿imaginan que allá le apliquen al amo colonialista la receta que Miami estudia implementar? Hay quienes aseguran que la medida sustitutiva de casa por cárcel, decretada a favor de Leopoldo López, se cocinó así. “¿Quieres que te atienda el teléfono?, muy bien, pero antes…”. Espero que los venezolanos en la diáspora se muevan en este sentido, buscando el favor de otros latinos y de gente decente dentro de los puertos a donde llegaron, especialmente en esos nidos de ratas que resultaron las naciones caribeñas. Bueno, son hijos mentales de los Caribe, hacen ahora lo que aquellos hacían, ¿qué se podía esperar? La promesa de cuatro centavos y les llegan al precio. Aunque no se les puede culpar por vivir y explotar a un país pesimamente dirigido mientras ocupan sus mercados y hasta la Zona en Reclamación conseguían. La falta, la gran falla, siempre estuvo de nuestro lado, de manos de traidores y apátridas de la peor clase, de los que entregan lo que no es suyo mientras atormentan hablando paja.

   Hay que buscar una condena contra quienes negocien, ubicar mañana a los testaferros y las sedes de los depósitos de todo lo mal habido para “expropiárselos” a esta peligrosa banda de ladrones incompetentes. No será muy difícil, lo bueno es que aquí todo el mundo se conoce.

   Y mañana…

   Todavía queda hablar sobre lo del 16 de julio, que a mí, en lo personal, no me termina de convencer.

LEOPOLDO LOPEZ CON SU FAMILIA, AL FIN

Julio César.

GOLPE DE ESTADO EN VENEZUELA, UNA CADENA DE LOCURAS

julio 2, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

   Laberinto de ratas…

   Desconocer la voluntad popular expresada mediante el voto para designar el Parlamento en 2015, fue un disparate, porque ya el país, antes del año de la gran hambruna, había comprendido que este desgobierno no nos servían para sacarnos de este problema. Lo peor que pudieron hacer Nicolás Maduro Moros y compañía, fue invalidar el proceso electoral y gritarle a la gente que radicalizarían el desastre, que efectivamente llegó en el 2016 en la manera de una espantosa crisis humanitaria como nunca antes se había visto en este país aunque quieren convencernos de que eso siempre fue así. Ningún gobierno democrático desconoce resultados electorales, y menos de esa manera; si hasta Hugo Chávez, que no contaba con testigos en todas las mesas, cuando ganó aquellas primeras elecciones, eso se le reconoció esa misma noche. Estos no, estos hacen trampa después de robarnos y hundirnos en la miseria. Y todavía, por alguna razón que escapa a la lógica, esperaban que la gente lo aceptara.

   Gritar que retaba a sus oponentes políticos, que habían recibido una votación de siete a tres a favor en las parlamentarias, a que reunieran unas firmas si querían sacarlo mediante referéndum, como que si realmente no se dieran cuentan del grado de rabia que el país sentía contra aquellos a los que señalaba de ladrones incompetentes, fue un desatino de pronóstico reservado del mismo Nicolás Maduro Moros, porque luego tuvo que inventarse uno y mil cuentos para impedirlo, dada la cantidad de gente que se manifestó a favor de sacarles. Esta vez, al menos, mostraron algo de sentido común. Consciente de lo mucho que arrastraron al abismo al PSUV con la locura de desconocer el Parlamento, del cual la gente esperaba nos sacara del atolladero pero no lo dejaron, y radicalizar las recetas del hambre y la inflación, nos les quedó otro remedio que cancelar las elecciones de gobernadores en diciembre de 2016, imaginado muy bien, la catástrofe electoral sin precedentes que les llegaría.

   Porque, fuera de hablar paja con una gente en una acera o un cuartico cerrado, la verdad es que saben que nadie, nadie, votará por ellos por mucho que ofrezcan o regalen, como se comprobó en diciembre de 2015. La gente aceptaba la tableta o la bolsa de comida y salía a votar por una gente que le prometía que nunca más tendrían que mendigar. El cuento manido e idiota de una revolución popular para traerle felicidad a la gente humilde se cayó de un sólo perolazo, y nada de lo que dijeran lo cambiaba, por muchas necedades que hablara la gente de Evo Morales, Rafael Correa, o PODEMOS en España. Sin embargo, robarle a los venezolanos su derecho a decidir algo electoralmente, su destino, lo que querían hacer, lo que deseaban que ocurriera, fue cuchillo para sus propias gargantas, porque por muchas tonterías que han hablado, que si conspiraciones de derecha, que si el imperio, que si los ricos, que si los iluminatis, que si los marcianos, al grito en las calles de “queremos votar y que se respete el resultado” no le suena a golpismo ni a conspiración a nadie que no esté recibiendo coimas para fingirlo. Hablan y hablan, pero la cruda verdad es que no cuentan con gente para ganar ningunos comicios, por lo tanto al venezolano no se le deja votar, y si se queja se le reprime por “delincuente”. Tan simple como eso.

   Pretender que el país debe respetar, escuchar y obedecer a un Tribunal Supremo de Justicia nombrado a dedo en un show televisivo, con magistrados con antecedentes y sin requisitos mínimos para el cargo (tanto que se debió forjar la firma de la Fiscal General), es un despropósito que ni sentido tiene. ¿Qué puede significar para alguien algo de lo que una gente puesta allí para cubrir a los jefes políticos diga o “sentencie”? Comenzado con aquello de que “al Parlamento no se le puede hacer caso porque nosotros, que perdimos esas elecciones, sentenciamos que están en desacato y por lo tanto, nosotros que no ganamos, decidimos que debemos ejercer sus funciones aunque el país haya dicho que no”; únicamente los socialistas en España intentaron fingir que creían este sin sentido, esta desvergüenza de una dirigencia amoral. El resto del mundo, especialmente en la OEA, lo vio con la misma desconfianza que los venezolanos.

   Que el régimen obligara al TSJ a anular las actuaciones del Parlamento, paralizando toda investigación sobre corrupción, narcotráfico y violación de los derechos humanos fue simplemente una locura que terminó hartando a los nacionales, que imaginamos que con no elegirles saldríamos de ellos democráticamente, y a los países de la región. Intentar amarrar el poder legislativo mediante decretos de un Tribunal en el cual nadie confía para obviar al soberano, mientras la rama armada secuestraba, detenía y condenaba opositores en tribunales del partido, ubicados en la casa del partido, sólo podía terminar de una manera, y cuesta creer que nadie lo advirtiera, con el repudio internacional por dar un golpe de estado, y lanzando a la gente a las calles a protestar. A todo el mundo, porque a los que siempre han adversado a estos ladrones incompetentes, se les sumó ese otro país que creyó en la revolución pero al cual el hambre les abrió los ojos separándoles de una dirigencia incompetente y peligrosa en sus desvaríos, que suponen que no hay ningún problema en que el país muera de hambre mientras siga la ficción de un gobierno popular.

   Suponer que amenazando con violencia a la gente que saliera a protestar, estar asesinado gente por más de dos meses (sin resultados, quedan los muertos y la gente vuelve a salir una y otra vez), y satanizar a quienes se defienden en las calles de los asesinos armados, fue otra soberana locura. ¿Quién les cree el cuento si  presentaban las armas con las que reprimirían, por televisión, o cuándo llenaron las paredes de Caracas con grafitis amenazando a quien alzara la voz? ¿De verdad imaginan que engañan a alguien con esa letanía de atacaron aquí, atacaron allá, hirieron a fulano, cuando llevan más de dos meses secuestrando gente a la lata, hiriendo a cientos y asesinando a más de setenta personas sin haber detenido jamás a uno de los asesinos en flagrancia? Ni a uno, aunque los tienen al lado, todo el mundo los ve y todo el mundo los graba.

   Y mientras el país se cae a pedazos, de lo que era el PSUV no va quedando nada, y cuando a las protestas por hambre las reprimen con igual violencia que las de los que exigen se restituya el hilo constitucional, ese mismo Tribunal Supremo de Justicia, nacido de un fraude, emblema de un régimen despreciado por ocho de cada diez venezolanos en edad de votar, intenta enjuiciar a la Fiscal General de la República, anulando la Fiscalía como hizo con el Parlamento, pilar esta de las instituciones democráticas aún en la misma Rusia. Todo esto es sencillamente una locura que no tiene remedio. A cada desastre lo empeoran más y más con una nueva ilegalidad. Otro golpe de estado al que no hallan que nombre darle para engañar ingenuos. Porque, de alguna manera, en ese estado mental que el periodista Rafael Poleo llama miedo, pero uno no sabe si son efectos de drogas, parecen creer que la gente les come los cuentos, que no ven la represión, la violación de los derechos humanos, que no padecen el hambre y la inflación. Viven en un mundo de irrealidad, peligroso por el daño que hacen, imposibilitados de resolver algo con semejante enajenación mental.

   Matan y matan gente, grupos violentos armados aparecen una y otra vez que la oposición sale a exigir el regreso al orden constitucional, pero gritan que los otros son los violentos. Cuando un efectivo de la represión sale herido, gritan escandalizados que ¿cómo es posible que la gente a la que se reprime a sangre y fuego responda? Los cuentos de autobuses del Metro quemadas por bandas violentas, en lugares donde el servicio lleva semanas interrumpido para sabotearlas concentraciones, o cuando sedes emblemáticas del golpe de estado como el Tribunal Supremo de Justicia o el Consejo Nacional Electoral son atacados, por alguien a quien sí dejan llegar, a diferencia de los manifestantes que van a exigir sus derechos, son incapaces de presentar a uno de los delincuentes con las armas, esposado, como si hacen con estudiantes, amas de casa y jubilados, a quienes detienen por centenares. La demencia ha llegado a tales extremos que en una ciudad donde el espacio aéreo está bajo control del estado, pretenden que el país crea que alguien robó un helicóptero de una base militar y fue a disparar contra el Parlamento o la sede del Tribunal Supremo de Justicia. En verdad esperan que alguien les crea que no es simplemente un truco barato de la dictadura cubana para arreciar la represión. El Defensor del Pueblo le dice al Contralor que él si lo cree, y este llama a las fichas políticas puestas en el CNE para hacerse pasar por rectoras independientes, y en grupo gritan que ellos si se lo creen… El resto de Venezuela no. Y por eso no les dejan votar.

   Aunque, quién sabe, lo del helicóptero. No sería raro que les robaran algo en las narices a estos militares. No ganaron ni una sola batalla contra los pranes en los penales, y eso que los presos estaban, si, encarcelados. Y perdieron la Zona en Reclamación, mientras hablan paja de los apátridas. Y los capos del narcotráfico se llenaron mientras dejaban pasar la coca. Quién sabe qué desastres no están pasando de puertas adentro de lo que una vez fue el chavismo, rama que mataron y quieren darle la puntada final acabando con la Constitución que dejó el difunto… mientras llaman traidores a todos los demás, comenzando por la Fiscal del chavismo. Locura, simplemente locura de unos criminales que pasaron demasiado tiempo en el poder y terminaron creyendo que el coroto era de ellos por derecho, justo como Simón Bolívar advertía que pasaría, pensamiento que si no evocan ni repiten, mientras se llenan la boca ensuciándole el nombre al mezclarlo con sus tropelías.

EL ASALTO AL PARLAMENTO VENEZOLANO

Julio César.

LAS INFELICES DECLARACIONES DE ROY DAZA

junio 28, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

   O el por qué la gente le dio la espalda al proyecto en 2015, y ahora al pueblo se le quita el derecho a elegir electoralmente.

   No han sido para nada afortunadas las declaraciones dadas por el dirigente gobiernero Roy daza, (uno de los enterradores de lo que fue el multitudinario PSUV), en GLOBOVISION, cuando respondiendo al por qué de los militares matando gente de frente, el último de ellos en La Carlota, sin manera de disimularlo o de echarle la culpa a otro porque ocurrió y todo el mundo lo filmó, va y dice que “es culpa de los convocantes” de las protestas que los funcionarios disparen contra los manifestantes y los asesinen. Que estos, los que manifestaban exigiendo se retomara el hilo constitucional roto desde que se desconoció el resultado electoral de la parlamentarias de 2015 (cuando el poder, voto a voto, se le entregó a la oposición), “obligaba” a los pobres asesinos a actuar.

   No es una postura nueva en ciertas mentalidades básicas y un tanto débiles para encarar las propias limitaciones. Un alto funcionario de Rusia metió a su país en un vaporón, obligándolos a pedir disculpas internacionalmente después, cuando alegaba que la culpa de la Segunda Guerra Mundial, y sus cincuenta millones de muertos, la tuvo Polonia cuando se defendió de la invasión nazi por un lado, y de la ocupación soviética por la otra, cuando se la tragaron en sánguche; es decir, que fuera de que les  destruyeron Varsovia, los ocuparon y cometieron todo tipo de tropelías, los polacos todavía quedaban a deber. La responsabilidad de esa matazón, de lo ocurrido, era de quienes se defendían. Es el mismo racionamiento que usaba Muamar el Gadafi y que todavía emplea Bashar al-Assad, el brutal tirano sirio, para justificar sus atrocidades porque se creen realmente dueños de esas vidas y países, y que la gente sólo está allí para hacer lo que se les dice o llevan. Y, cuando llevan, es muy justificadamente porque se atreven a alzar la voz. Nada raro hay en esos planteamientos afines, los fascistas son iguales en todas partes, por mucho que difieran sus nombres.

   Pero no hay que ser tan exquisitos en este caso, el sujeto no da para tanto, no en balde, junto a su banda, tomó a un país más o menos cómodo, con entradas de dinero, que exportaba arroz, café y gasolina, y lo convirtió en un basurero donde la gente se muere de hambre escarbando en los desperdicios (y si se quejan los matan, y encima tienen que cargar con la culpa). La mentalidad del señor Roy Daza es la del vulgar atracador que le dispara a su víctima en la cara porque se negó a entregarle la cartera o el carro, saliendo con un “se lo buscó, ¿quién lo manda a resistirse?”. La lógica del señor Roy Daza es la del sádico que estrangula a la mujer que violó porque está gritó y amenazó con denunciarlo. Tan simple como eso. Lo bueno de esta gente es que se les entiende y reconoce fácilmente, aunque a buena parte del país le llevara tanto tiempo comprenderlo, como ocurriera en diciembre de 2015, cuando siete de cada diez votantes les dijo hasta aquí, y la banda comenzara este largo calvario de ver qué trácala hacían para desconocer al soberano.

   Pero, en su extravío (y en las mismas declaraciones), se atrevió Roy Daza a aconsejar a Julio Borges que regresara a la política y dejara los caminos violentos, porque en su trastorno, la víctima es el victimario; y el victimario, en este caso él, Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno, que montaron este aparato represor y anunciaron por televisión y paredes de Caracas que lo utilizarían si la gente se quejaba, “son las víctimas de una campaña feroz de la derecha”. Él puede apartarse del camino democrático buscando una dictadura vitalicia de su grupito, pero los demás deben proceder como él supone que deben actuar los grupos que no le son afectos, sin hacer nada, mucho menos defenderse.

   En ese mismo orden de ideas habló sobre: “Nosotros escuchamos, vemos el planteamiento y hasta el momento no vemos que haya una razón para suspender la convocatoria a la ANC. Consideramos que la Constituyente es un camino a la paz”; y se entiende desde su lógica muy básica, si no hay impedimentos “legales” para perseguir, encarcelar y torturar gente que resulte molesta, y se imposibilita el elegir a nadie o nada en comicios abiertos, cerrándose el paso a toda investigación sobre corrupción, narcotráfico y violación de los derechos humanos, esto sería el paraíso, la dicha… para él, Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno.

   El problema es que el resto del país no piensa igual, por ello se reprime y sólo se llama a “votar” en la constituyente fascista al grupito gobiernero. Nadie más. Que fue lo que silenció el curioso sujeto a pesar de toda esa paja vacía.

GOLPE DE ESTADO EN VENEZUELA, UNA CADENA DE LOCURAS

Julio César.

EL GOBIERNO CONTRA LUISA ORTEGA POR CHAVISTA

junio 26, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

   Lo dicho, locura o drogas…

   Intentando frenar el huracán que los abates montándole una cobija mal remendada a la situación, al Gobierno no se le ocurre nada mejor que enviar a Pedro Carreño para que introduzca una querella, para silenciarla, contra la Fiscal General de la República, señora Luisa Ortega Díaz, frente al Tribunal Supremo de Justicia, un Tribunal Supremo de Justicia nombrado a dedo por el jefe político de Pedro Carreño, Diosdado Cabello, en un show televisivo (no es que nos lo contaron, lo vimos), aquelarre donde se falsificó la firma de esa misma Fiscal General, cometiéndose otro fraude, un nuevo delito en este collar de crímenes que fue el evento montado en televisión por Diosdado Cabello, cuando quiso escupirle públicamente al país que le había rechazado días antes en las elecciones parlamentarias (siete a tres).

   La Fiscal se pronuncia sobre las actuaciones irregulares y anticonstitucionales del Tribunal Supremo de Justicia, y mandan a Pedro Carreño a querellarla en semejante organismo, como si de verdad creyeran que semejante acción, y semejante órgano sometido a los dictámenes de Miraflores, le dijera algo a alguien, le valiera alguna confianza o credibilidad (lo dicho: drogas o demencia). Lo cumbre es que para tan delicada tarea envíen a Pedro Carreño, como si ya no les quedara nadie que medio les valiera algo; de este señor se recuerda, por encimita y sin forzar tanto la memoria, cuando gritaba e insultaba a una periodista que le seguía la pista a Vladimiro Montesino en Venezuela, señora Patricia Poleo (hoy en el exilio), alegando que eso no tenía que hacerse, buscársele, ni indagar sobre quienes le protegían ni qué relación tenían con grupos delictivos porque ese señor, Montesino, estaba muerto y a él le constaba. Que ninguna policía le persiguiera, que se le dejara descansar en paz porque él sabía que estaba muerto. Lo garantizaba él, su palabra era un cheque valido.

   Lo dijo frente a todo el país, mintiendo de frente, y a los días a Montesino lo detuvieron, no sólo vivo sino oculto aquí como la periodista sostenía. A ese sujeto, a quien jamás se le investigaron los vínculos con el tipo aquel, que pagaba a precio de oro su protección, es a quien envían a querellarse con la Fiscal. ¿Y de qué la acusa?, de “actos terribles”, como parece ser denunciar la ruptura del hilo constitucional y exigir que se suspenda la brutal represión de los cuerpos de seguridad contra la población que pide elecciones, y la reiterada violación de derechos humanos. Esos son sus “terribles delitos”, denunciados por quien nos aseguraba que un peligroso prófugo no sólo no estaba aquí sino que no debía buscársele más porque estaba muerto; y la denuncia, ese sujeto con ese prontuario, frente a un Tribunal impugnado por su ilegitimidad de origen, comenzando por nombramientos a dedos de personajes con averiguaciones penales abiertas. Ese es el circo que un Gobierno forajido monta alrededor de una señora que no se pliega al guión establecido.

   Dentro del drama que se nos ha vuelto el país, me hizo reír entrar al portal de El Chigüire Bipolar, encontrando una nota al respecto, el régimen acusa a la Fiscal General, Luisa Ortega Díaz, por ser chavista… Cosa muy cierta, por cierto. Esto es algo que atormenta a la gente un tanto inconsecuente, acostumbrada a pensar que sólo aquello que se le ocurre o cree, es real, por lo tanto una idea suya es prueba de algo. El mundo no es así, pero es difícil que lo entiendan… porque no se les ocurre, por lo tanto no es cierto. Pasa con la Fiscal, quien cuenta con mucha responsabilidad en el desastre en el cual terminó convirtiéndose Venezuela, pero que, sin embargo, les haló la colcha de ilegalidad, y golpes de estado, con las cual el régimen intentaba cubrir el desconocimiento de la Constitución de Venezuela.

  Acorralados por la falta de dinero (todo se lo robaron y a esa vieja maña la llamaron revolución y amor al pueblo), el cerco internacional que mira las maneras autocráticas de detener a la oposición (militares secuestrando gente y juzgándola en la casa del partido, con los jueces del partido, lo peor del Plan Cóndor y del estalinismo del siglo pasado, todo en un solo lote de fascismo), y un país que antes del año de la gran hambruna, 2016, ya había votado en contra de ellos en las parlamentarias de 2015 (siente a tres); al régimen no le quedó otra que desconocer el resultado electoral de las parlamentarias, impedirle al venezolano expresarse electoralmente sobre lo que fuera, invalidar el Parlamento y decretar ellos, y entre ellos, que lo que hagan y dispongan, por disparatado que suene, es legal. La Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, dijo que no, que eso era romper el hilo constitucional y era un golpe de estado. Desde ese momento comenzó la puja a tres alrededor de la señora. El Gobierno en contra, acusándola de todo, hasta de loca; parte de la oposición que ve en el enemigo del enemigo a un aliado en un momento dado; y la de otro sector de la oposición que la creen una tracalera que algo busca y que debió manifestarse antes. Este punto es el más idiota, porque en ningún momento esa señora ha renegado de lo que fue y apoyó. Su proyecto de vida era el del difunto, y el difunto Hugo Chávez se valía del pueblo para legalizar y forrarse de verdadera autoridad, incluso cuando cambió la Constitución y Venezuela fue y la aprobó en unos comicios universales, directos y secretos, no por un grupito designado por ellos mismos y nadie más.

   La Fiscal es parte de ese chavismo que fue expulsado del PSUV, la llamada disidencia, porque no se apartaron del pensamiento del difunto y no aprueban las maneras de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. Ella no es de oposición, ni lo ha dicho ni lo ha pretendido, la gente algo inconsecuente cree haberlo escuchado o leído así, pero no lo es. Ella es chavista de las del difunto, no de la gente que se ha desatado contra el derecho de los venezolanos a elegir su destino. Sabía la señora, como el resto de los disidente dentro de Marea Roja, que tal pretensión mataría para siempre la idea de la izquierda o el socialismo en Venezuela, esa misma que antes era pro cubana, que amaba la revolución de la isla e idolatraba la barba de Fidel, y que ahora escupe con asco y rabia ante cualquier cosa que huela a la isla. Ese daño que la revolución le hizo al comunismo cubano, la actuación de Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno se lo hacen al legado y recuerdo de Hugo Chávez, cosa que la señora no acepta.

   Es por ello que resultó tan divertido, y esclarecedor, la entrada de El Chigüire Bipolar:

POLÍTICA | 16 JUNIO 2017

Tarek William Saab acusa a Luisa Ortega de ser chavista

El Defensor del Pueblo Que Vive En Miraflores, Tarek William Saab, presentó ayer contundentes pruebas que confirman la teoría oficial sobre la posición política de la Fiscal General, Luisa Ortega Díaz, asegurando que ella es chavista.
Saab, quien por sus peinados revela su fanatismo por Sergio Ramos, aseguró que “la señora esa pretende atentar contra la revolución cuando todos sabemos que es chavista y las pruebas los confirman porque nadie que tenga un iPhone 7 y consiga tinte de pelo tan rápido no es chavista. También hay otros indicios de su chavismo como que alguna vez la ha dicho la palabra patria, usa la franela de los ojos del Comandante Supremo Intergaláctico 100% Algodón y hasta toma whiskey 18 años. Además es chavista porque ella siempre estaba en nuestras cosas. Es más, Luisa hasta fue al babyshower que hicimos para recibir a Maduro. Así que ahora no venga a desligarse de todo y empezar a hacer las cosas bien ¡No señor!” sentenció Saab mientras hacía cargaba a un reportero presente para hacer bíceps.

   La verdad es escalofriante, como ya se señaló. Al nombramiento de unos magistrados de manera tan irregular, se sumó el hecho punible del forjamiento de firmas (es que no hubo delito que no cometieran en el nombre del socialismo, el enriquecimiento ilícito y la necesidad de cubrirse las espaldas), implicándose directamente al Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, quien alegó que la Fiscal había estado presente durante dicha discusión y aprobación a dedo, certificándolos con su firma, que él la vio… para que luego saliera la ex secretaria del Consejo Moral Republicano, María José Marcano, negando de frente que ella, o la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, hayan firmado algo que soportara o sustentara la preselección de candidatos a magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, especialmente a esos sujetos que no cumplían con los requisitos mínimos, desmintiendo de frente las declaraciones de Tarek William Saab, al respecto. Demostrándose que su palabra es tan válida y creíble como la del señor Pedro Carreño. Y a toda esta tramoya, esta cadena de delitos grotescos y ramplones, lo llaman pensamientos de izquierda. Y tal vez sea cierto y por ello, por donde pasan, sólo queda el atraso.

   Apartándonos de lo que dice El Chigüire Bipolar, lo que estamos presenciando es una batalla por el Legado, el recuerdo de Hugo Chávez. Aparentemente, y sólo Dios sabrá por qué, unos piensan que deben atesorarlo como algo valioso, protegerlo en lo inmediato, que no se continúe relacionando su nombre, sus ideas y pensamientos con esta tragedia humanitaria que vivimos (y de la cual si es responsable el difunto), y aquellos que continúan usándole como hicieran para la penúltima campaña presidencial contra Capriles Radonsky, cuando a Hugo Chávez ya se le veía tan mal y no les importó mientras les asegurara el triunfo electoral;  ahora quieren matarle a La Bicha, su Constitución, esa de la que estaba tan orgulloso. Y mientras derriban todos y cada uno de los cambios y logros alcanzados por el difunto, que no fueron muchos para todo lo que gobernó y la inmensa fortuna que se desperdició, Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno alegan que lo hacen no por traición a su memoria, por oportunismo, por intentar mantenerse en el poder sin contar con los votos, sino “por amor”.

   El cuento que todavía tienen los riñones de echar es que, después de dieciocho años mandando y llenándose los bolsillos, hay que cambiar la Constitución para, ahora sí, darle felicidad al pueblo. Eso no se los cree ni… Luisa Ortega Díaz. A esa señora la acusan de todo porque se opone a que terminen de destruir lo que el otro edificó, poco o mucho, bueno o malo. A eso se reduce finalmente la pelea dentro de lo que una vez fue el chavismo: una mujer fiel a la memoria de aquel, y estos que lo usan para cubrir sus desmanes y que ahora necesitan cambiarle la Constitución para cubrir sus crímenes de lesa humanidad. ¿Lo demás?, esa paja vacía e inútil que ya nadie se traga ni se la cala y por la cual al venezolano no le dejan decidir nada electoralmente.

LAS INFELICES DECLARACIONES DE ROY DAZA

Julio César.

EN AGOSTO, “NO” A LA CONSTITUYENTE FASCISTA

junio 12, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

   Parece El Cairo, Trípoli, Damasco, la franja de Gaza…

   La gente debe seguir en las calles, la presión debe continuar porque está funcionando, porque la gente tiene ganas de salir y gritar su rabia y su frustración contra una banda de tracaleros que se robaron todo, destruyeron lo demás y ahora reprimen con violencia porque imaginan que el venezolano no tiene nada qué decir sobre su futuro. Que ni siquiera ese derecho le queda. También porque ya se ha invertido mucho, casi setenta personas han sido asesinadas por la brutal represión ordenada por Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno; y porque la gente pedía esto, calle.

   Con la noticia de la victoria de la Vinotinto en la madrugada del jueves, despertábamos con la noticia del joven de diecisiete años, Neomar Lander, asesinado en otra protesta, y con el ministro de la represión, Néstor Reverol, tachándole de delincuente muerto por un arma que él mismo portaba, aunque los videos no le mostraran con nada en las manos a la hora del impacto en su pecho. Fue repugnante escucharle ensuciar su memoria después de que la represión que representa le dejó sin vida en las calles, también escucharle vomitar insultos contra la gente que sale a protestar la ruptura del hilo constitucional, él, que tiene tantas cuentas qué ofrecer al país y la justicia.

   No menos terrible fue escuchar a Nicolás Maduro Moros, en uno de sus templetes que irritan aún más al país, presentar al supuesto padre del chico asesinado, difamándole, teniendo que obligar a la madre del joven a llamarle mentiroso frente a todo el país. De esta trastada, sólo portales socialistas en España se hicieron eco, el resto les miró con suspicacias. Y a pesar de esa aberración, de quedar desnudo frente al país como un mentiroso patológico, aún desea mantenerse como Presidente de la República en contra del clamor de treinta millones de habitantes. Así que no hay alternativas, hay que salir a las calles y no regresar hasta que el mandado esté hecho, como señalara una vez una de las mentes más desprovista de probidad que se halla visto antes en Venezuela, Hermann Escarrá, quien después de dieciocho años dice que hace falta esta enmienda constitucional que él y sus socios desean hacer para “darle voz al pueblo”, ¡después de dieciocho años mandando! Bien, a esa parte, se le hará caso. A las calles.

   Pero no podemos continuar como hasta ahora, marchas, gritos, represión y muertos. La ciudadanía en las calles debe servir de presión real para los siguientes pasos, y estos son obvios, lógicos y evidentes dado el temor y frustración de todos: Trancar la reforma constitucional fascista que preparan Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno, ese pequeño y repudiado grupo de personas que tienen todo que explicar ante los tribunales, actuando en contra de casi treinta millones de persona. Y así como titula Últimas Mentiras…

   Que la constituyente va en contra de lo que diga el soberano al quien despojan de todo protagonismo y participación en los eventos que determinan su destino, los siguientes pasos a dar por el país, repito, son evidentes… primero, escuchar el llamado de la Fiscal General de la República y sumarnos todos a su demanda ante la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia denunciando las trapacerías de las agentes gobierneras que fungen de rectoras independientes en el ente comicial, señora Tibisay Lucena y compañía, por dicha convocatoria ilegal e inconstitucional. Ha sido clara y dura la señora, que, repito, no es santo de la devoción de nadie, pero que desmarca del universo oficialista lo que queda del chavismo de Chávez de la dupla Maduro-Cabello, que llevaron al PSVU no sólo a su peor derrota electoral de todos los tiempos, sino a consumirse, después de las Parlamentarias, al desconocer la voluntad popular. Fue clara la señora al señalar la responsabilidad del Gobierno, como Gobierno, en la represión, amenazando claramente (para quien quisiera leerlo) con llevar dichas investigaciones hasta las últimas consecuencias, y puntualizando claramente el por qué el llamado a la constituyente fascistas es un fraude. El diario 2001, el cual muestra una actitud frontal, lo señaló:

Las 10 perlas que dijo la Fiscal Luisa Ortega ante el TSJ

Este jueves, en horas de la tarde, desde la sede el Tribunal Supremo de Justicia en Caracas, la fiscal general, Luisa Ortega Díaz acudió para entregar un documento para pedir a la Sala Electoral del TSJ se “declare nulidad la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) a la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente, por considerar que el decreto presidencial no cumple con los extremos legales”.

A continuación te mostramos las diez frases más contundentes que dijo la Fiscal General este 8 de junio:

  1. “Ese maquillaje que le hicieron a las sentencias 155 y 156 en nada resolvió el orden constitucional”.
  2. “El pueblo tenía derecho a saber si la soberanía reside intransferiblemente en él”.
  3. “Es el pueblo soberano quien tiene la potestad de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente”.
  4. “Estoy pidiendo la nulidad de las bases comiciales porque son inconstitucionales”.
  5. “Solicito ante la Sala Electoral la nulidad de la decisión de la presidente del CNE en la que convocó al proceso de postulación para miembros de la ANC”.
  6. “Una Constituyente a espaldas del pueblo no puede ser una Constituyente”.
  7. “Esta ha sido una Constituyente llamada sobre la base de amenazas”.
  8. “Pido a la Sala Electoral del TSJ que declare la nulidad de todos estos actos”.
  9. Con la Constitución en la mano, dijo que con la ANC “estamos destruyendo el legado del presidente Chávez”.
  10. “Pido a todos los habitantes del país a que rechacen la Constituyente y que acudan ante la Sala Electoral del TSJ hacerse parte y rechazar tal convocatoria”

   Pero mientras se hace esto, que cinco, seis u ocho millones de venezolanos (la cantidad de personas que votaron en contra del régimen la última vez que pudimos elegir algo electoralmente), apoyar la demanda de la Fiscal General de la República, frente al millón y pico de firmas que el Gobierno pueda inventarse para llamar a tal tramoya (sin ningún tipo de verificación, sólo así llegarían), la batalla hay que seguirla por otro frente, y ese pasa también por la calle. Los líderes de la oposición, desde estudiantes a jóvenes políticos, y de allí a dirigentes naturales dentro de esas comunidades alzadas en pie de lucha, deben invitar a quien les escucha y sigue en esos momentos a salir el primero de agosto a un referéndum nacional, directo, secreto y universal para repudiar la reforma fascista. Decir Sí o No, a cualquier vagabundería que pretendan montar Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno, desautorizándoles públicamente, de ganar el NO, a toda esa seudo dirigencia que no representa a nadie.

   Que ese día, primero de agosto, un día después de la mamarrachada del régimen para intentar legalizar mediante funcionarios bajo su control lo que el país le niega en las urnas electorales, cada hombre y mujer vaya y se exprese sobre dicha mamarrachada; claramente, contándose papeletas frente a las cámaras para que se lleve un resultado minuto a minuto como ocurre en Colombia donde el ente comicial funciona y no es un apéndice gobiernero de funcionarios que se fingen independientes. Que dicha consulta se convoque paralelamente al llamado a la consintiente fascista y que el mundo vea cuál proceso convocó a Venezuela, y cual no. Aprovechando los observadores que puedan llegar, traídos por el régimen, y la prensa que venga a cubrir el show, que se queden un día más y sigan mirando lo que en verdad ocurre, qué es lo que de cierto dicen los venezolanos cuando se les consulta sobre este tema, para silenciar de una buena vez a los habladores de paja que dicen “expresarse por el pueblo”.

   Que se cuente cuánta gente fue a la charada gobiernera y cuantos al otro. Este llamado, esta convocatoria a la defensa de la Constitución y al poder original del soberano a decidir su destino, debe ser proclamado en cada marcha, trancazo, plantón, convocatoria de protesta. Que se sepa que el primero de agosto, un día después del llamado fascista, el país le dirá a Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno, lo que piensa de ellos, la legalidad que tienen, la representatividad que poseen, invalidándoles de una vez frente al país y el mundo. Si antes de la gran hambruna comenzada en 2016 y que se agrava a límites de horror, el pueblo les condenó siete a tres, ¿imaginan lo que ocurrirá el primero de agosto, las cifras, las de verdad, y la razón que verá el mundo de lo que en realidad ocurre en Venezuela?

   El Gobierno puede continuar amenazando con una constituyente fascista, que salga el millón y pico que puedan reunir para su trastada, porque de ocho a diez millones le dirán al otro día que no, que ellos no representan a nadie y que el país sabe que son el problema, y que ahora también los sabe homicidas, y que tienen que irse, desde el inquilino de Miraflores a las fichas gobierneras que se fingen rectoras independientes del CNE, a los magistrados de un Tribunal Supremo de Justicia nombrados a dedo en un show de televisión, y que violaron frente a los ojos de todo el mundo la Constitución para mantenerse en el poder, uno donde ya no les quiere el soberano. Esto tiene que repetirse una y otra vez, en marchas, trancazos, antes de que comience la violencia, el primero de agosto será un no al hambre, a la falta de medicinas y fuentes de trabajo que obliga a los muchachos a irse de Venezuela. Que se diga claramente que será un no a los homicidios cometidos por Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno.

   Es lógico, por supuesto, que comience a discutirse esta defensa de la Constitución, habrá que ir a las escuelas, liceos, universidades, fábricas, mercados, juntas vecinales, sindicatos, porque lo que nos jugamos es nuestro destino, desde el plato de comida que podemos conseguir ese día, a la angustia de no saber qué pasará si se necesita un medicamento, pagar por un estudio médico o comprar un repuesto para un carro, una nevera o un televisor. Hay que parar la sangría de jóvenes que tienen que irse, a veces a pasar aún más trabajo, o los que sangran directamente en las calles, que ya habían visto a otros caer pero que aun así acudieron al llamado del país, como Neomar Lander, quien le respondió a la infamia de Nicolás Maduro Moros y Néstor Reverol, hace tiempo, nadie lo obligaba a marchar, nadie le pagaba, lo hacía porque lo sentía. Pero es costumbre de este tipo de regímenes criminales satanizar a la juventud que les adversa, ¿no son todos los presos políticos de los Castros “unos delincuentes” según ellos? Y que no hay derecho a vivir así mientras una pequeña cúpula podrida, y ahora homicida, encabezada por Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno , engorda, se burla del país y lo insulta en su dignidad.

   Para el primero de agosto, un día después de la constituyente fascista, el referéndum en apoyo a la Constitución que si fue votada por todo el país en 1998. ¿Lo demás?, paja de cínicos que todavía creen que engañan a alguien.

EL GOBIERNO CONTRA LUISA ORTEGA POR CHAVISTA

Julio César.

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

junio 6, 2017

NICOLAS MADURO Y LA VIEJA RESPUESTA FASCISTA

   El equivocado camino que tomaron…

   A pesar de la evidencia histórica, de cómo terminan siempre este tipo de ejecutoria contra los pueblos, empujándoles contra la pared buscando someterles por miedo o a enfrentar con violencia a sus opresores, el gobierno venezolano continúa con el cuento de una pequeña banda de la “derecha desestabilizadora”, aunque el día sábado fuera brutal la represión en el oeste capitalino donde las clases populares salieron al grito de tenemos hambre, y donde alegremente se detuvo gente a la que tachaban de terroristas, a manos de una logia militarista, los más fascista del Plan Cóndor de regreso, sin fiscales presentes, órdenes de captura de un tribunal o flagrancia en la comisión de un delito (por alguna razón jamás detienen a uno de los que porta armas y dispara contra la gente y que siempre está al lado de las fuerzas de represión; nunca, nunca atrapan a uno), como no sea ser detenidos batiendo palmas y gritándole cosas al régimen. A la gente desarmada, uf, a esa si la detienen por carretadas.

   Aunque el Gobierno se tongonea y se tongonea, y sólo regímenes vergonzosos como el de Bolivia y Ecuador, o esa cosa lamentable en Nicaragua, el cuento del ataque imperialista no se lo traga nadie, no cuando todo el que aparece pide elecciones y el fin del hambre. Hambre que empuja a más y más venezolanos fuera de nuestras fronteras, como ya saben tantos gobiernos que lo ven como un problema. Uno que es real y que tiene su génesis en este desastre, no en la mala suerte o una maldición gitana como podría pensar algún necio.

   Es esta realidad, la rabia, el hambre, ver impotentes como continúan reprimiendo mientras irrespetan la decisión de un país que votó en contra de ellos (siete a tres), la que quieren silenciar así, con violencia y brutalidad, como ocurriera en la otrora “chavista” parroquia de El Valle, apenas hace tres días. Ya nadie los apoya, ya n se atreven a acercarse por allá a hablar paja, pero de cara al mundo pretenden que los representan.

 

   La gente salió a protestar contra el hambre y la respuesta fue esta. Mañana, esas personas, volverán a las calles, como ya tenemos dos meses haciendo. Porque ese es el punto, la receta de reprimir, encarcelar y matar hasta que la población regrese a sus casas, deje las calles y bajen el lomo, ha fracasado. La gente no se la cala, no mientras aparecen burlándose de todo el mundo por televisión, haciendo chistes con el hambre o la falta de medicinas o de respuestos de todo en un país que se detuvo. A la rabia de no encontrar nada, ni comida, responden con prepotencia y necedad. Locura o drogas. Tanto que Nicolás Maduro Moros sale a hablar de manifestantes drogados con sustancias que utilizan grupos terroristas afectos a varios miembros de su propio gobierno.

   La receta dictada por el régimen castrista no tuvo aquí el efecto que si tuvo allá, sesenta años atrás, cuando en la isla cubana comenzaba la noche de esa brutal dictadura. Para lo único que ha servido es para meter a Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno en el mismo saco de esos monstruos de autoritarismo que decidieron enfrentar a sus pueblos con violencia y muerte para sostenerse en el poder, como se vio en Túnez, Egipto, Libia y se ve en Siria. Y la situación se les hace insostenible a pesar de acusar a todo el mundo de provocar esta anarquía, excepto a ellos que se robaron todo, dejaron perder lo demás y ahora pretenden sostenerse indefinidamente mediante el empleo del terror. No, ellos no tienen culpa de nada, es una gente irracional, golpista y en nómina del imperialismo que sale una y otra vez a gritar que tiene hambre sólo porque no hay nada que llevarse a la boca, que exige elecciones secretas, universales y directas para decidir su futuro (¿a quién se le ocurre tanto golpismo?). Pedir un referéndum, el año pasado, era una clara intentona desestabilizadora que debía ser rechazada… Aunque la figura fuera legal y aparecía en la Constitución que Hugo Chávez promovió en el año 98, para que el soberano evaluara y raspar a los lideres incompetentes. Que la cosa es un fraude, que se niega todo acto electoral porque la última vez perdieron siete a tres, y eso antes de que comenzara la gran hambruna, se nota en que también suspendieron las elecciones de gobernadores que debieron realizarse, por ley, el año pasado. Si para el referéndum podía esgrimirse una y mil de las excusas que se inventó esa activista gobiernera que finge ser rectora independiente del CNE, Tibisay Lucena, para quitarnos las regionales no existía ninguna como que no fuera que sabían que nadie, absolutamente nadie, votaría por ellos.

   Al trae a Venezuela a este desastre de hambre y miseria, uno que no pueden resolver repitiendo necedades y hablando paja por televisión, y negarle al país la posibilidad de resolver el malestar mediante un proceso comicial, al país sólo le quedaba salir a protestar; lo demás, lo que salga de las bocas de Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno, tan sólo son los cuentos de siempre de este tipo de regímenes criminales. Se escuchó en Egipto y en Libia. Las mismas frases. Nada nuevo.

   Por cierto, eso de que toda esta represión violenta y homicida es ejercida por los cubanos presentes en el país, ya que ningún venezolano les haría eso a otros venezolanos, es una tontería que históricamente no se sostiene. La receta vino de allá, pero no dudo que haya venezolanos, militares, indiciados en estos crímenes (y tendrán que pagar por ello). Aunque suene feo, la historia demuestra que a la gente se le enseña a ser basura, hay quienes aprenden a ser porquería. Durante la invasión alemana a Polonia, que detonó la Segunda Guerra Mundial, los soldados que llevaban maestros, intelectuales, empresarios, judíos y comunistas a los bosques y los ejecutaban en fosas comunes, terminaron, mucho de ellos, suicidándose, más tarde sonreían frente a los hornos, al salir de las filas de las fanatizadas SS. Cuando la revolución cubana comenzó y Fidel Castro quiso acabar con los enemigos políticos, luego con cualquiera que pudiera pedir y exigir elecciones o una democratización del sistema (y a los posibles rivales dentro de la revolución), llamó a un argentino para que manejara la represión, las torturas y asesinatos porque no encontró quien lo hiciera entre los cubanos. Estos todavía no se atrevían a tanto, eso lo aprendieron de los alemanes del este cuando se rindieron ante la Unión Soviética, quienes les enseñaron cómo se hacía. Aquí, la alta oficialidad dejó que ese veneno llegado de la isla antillana enfermera a los uniformados venezolanos. Otra cuenta a pagar de esa logia militarista irresponsable y criminal.

   Son realidades históricas que están allí para que cualquiera las vea y aprenda de ellas. Y ya va siendo hora de aprender o continuaremos repitiendo, hasta el infinito, los mismos errores y horrores.

EN AGOSTO, “NO” A LA CONSTITUYENTE FASCISTA

Julio César.

EL GOBIERNO Y VENEZUELA, CADA UNO POR SU LADO

junio 3, 2017

NICOLAS MADURO Y LA VIEJA RESPUESTA FASCISTA

   La separación, el desapego ha sido total. Del Proceso, fuera de la ruina y el hambre, sólo quedan las amenazas, la represión y la trácala.

   Desde la Mesa de la Unidad Democrática han comenzado a llevar diariamente la relación de los crímenes cometidos contra la población, un control sobre las acusaciones penales que se levantarán más tarde que temprano contra Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno; también para que no se pierda en ningún momento el sentido de lo que ocurre en realidad. No es que en Venezuela hay un gobierno democrático el cual es protestado por una parte del país, de manera enérgica o hasta desestabilizadora; se trata de un régimen autocrático que no se detiene en artículo para mantenerse en el poder aunque ya no cuenta con el favor de la población, a la cual despoja de su derecho a decidir su destino electoralmente.

   Es lo que hizo Muamar el Gadafi en Libia, lo que hace Bashar al-Asad en Siria, intentar imponerse y sostenerse por el terror, matar a tantos como puedan hasta conseguir silenciar las protestas, de allí que las imágenes sean tan parecidas. Asesinatos selectivos y continuados para controlar por el miedo. Nada nuevo bajo el sol, como no sea que es la primera vez que ocurre en Latinoamérica, y que sea precisamente en la tierra de Simón Bolívar, nombre tenido hasta ayer como sinónimo de libertad.

   Aún así, un régimen contra el cual se expresó siete de cada diez electores la última vez que pudimos votar, pretende montar una constituyente para eliminar lo que queda de las instituciones democráticas y de los derechos políticos, sociales e individuales, y un Tribunal Supremo de Justicia que fue designado a dedo, en un show televisivo, nos dice que eso es legal porque ellos lo dicen (aunque contra ellos es el disgusto de la mayoría), y que Venezuela tiene que calárselo. No pueden llamar al país para que los apoye en el intento porque perdieron a las mayorías, no pueden permitirse que esa mayoría exprese su opinión en tal consulta, pero aseguran representar el deseo de Venezuela. Las irregularidades de un grupo que no reunía los requisitos mínimos de formación académica para tales cargos, la demencia irresponsable de unos sujetos que le deben todo a un jefe político, los hace llegar a estos niveles intolerables e insostenibles: inventarse una realidad paralela donde lo que dicen es ley.

   Para mala suerte de Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno, Luisa Ortega Díaz, Fiscal General de la República, vuelve a meter la cuchara en un caldo de por sí ya morao; llamando la atención sobre el hecho que la Constitución del 98 fue la más consultada por el soberano. Que el difunto Hugo Chávez no hizo nada sin preguntarle al país, a cada hombre y mujer, qué pensaba, qué deseaba. Se consultó sobre si se quería una reforma constitucional, voto a voto se eligió a los constituyentitas (no fueron designado como magistrados del TSJ, por ejemplo), cuando el sancocho ese estuvo listo se le preguntó al país si aceptaba eso o no. Ahora, sostiene la Fiscal, al país se le quieren confiscar derechos ya adquiridos, antes pudo decir lo que pensaba y deseaba, ahora un pequeño grupo catalogado por la inmensa mayoría como una banda de ladrones incompetentes y violentos pretenden rehacer y remendar la carta de la ley sin consultarle al país. A la señora, que no es santo de la devoción de nadie, hay que agradecerle lo dicho, sin su voz habría sido difícil que el mundo prestara atención a la gravedad del hecho, que ese gobierno que se decía del pueblo y para el pueblo, para burlar la voluntad de ese pueblo se inventa esta trastada.

   Estando las cosas así, ya deberíamos haber comenzado la campaña para la consulta nacional: ¿Desea usted que Nicolás Maduro Moros y Tibisay Lucena hagan lo que les da la gana con el país?, ¿si o no?; usando el último patrón electoral medio fiable, el de las parlamentarias de 2015. Con la activista política del Gobierno actuando de rectora independiente, la señora Tibisay Lucena, todo es merecedor de suspicacias.

   Si el Gobierno sigue adelante con su intento fraudulento de violentar la Constitución Nacional, que se cuente cuántos venezolanos asistieron a semejante aquelarre, persona por persona, qué cantidad exacta, y que se contraste con los que acudan al día siguiente al llamado de esta otra consulta que si será directa y universal. Que Venezuela toda exprese directamente qué es lo que desea, para que el mandatario sin pueblo y la actividad política del PSUV que se hace pasar por rectora independiente del CNE sean públicamente desconocidos y desautorizados en sus pretensiones. Y si a consulta vamos, que de una vez se le pregunte al país, a toda Venezuela, cuál debe ser el destino del mal llamado Poder Moral y de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia que violentaron la Carta Magna. Que contándose, voto a voto, se sepa que no es Leopoldo López, Julio Borges o Henry Ramos Allup criticando a sus oponentes políticos, que es Venezuela al terminar de contarse las papeletas, para ver si terminan de entender y dejan la paja de pretender engañar “hablando por el pueblo”.

   Hay que ir llamando a los observadores internacionales, la invitación para ellos debe ser la misma que para la nación, sencilla: Contra un grupito tracalero que quiere estafar a un país al que hundió en la miseria y cubrió de sangre para acallarle, Venezuela sale a darle la respuesta. Así de simple. ¿Qué esto no sería vinculante? ¿La decisión abierta, pública y notoria de siete u ocho millones de personas contra un millón y pico, si es que logran reunirlas? Que intentan su trácala y que Venezuela les responda. La realidad, fuera de toda la paja que no se cansan de soltar por esas bocas es que Venezuela los dejó solos por traidores, inútiles y ladrones.

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

Julio César.

EL PSUV Y LA GALERIA DE LOS HORRORES

mayo 31, 2017

NICOLAS MADURO Y LA VIEJA RESPUESTA FASCISTA

Y faltan…

RADICALIZACIÓN DE LA DICTADURA

Escalada represiva de Maduro asesina a un estudiante de Medicina en Ciudad Bolívar

Germán Dam V. Mayo-25-2017

Augusto Sergio Puga Velásquez, estudiante de Medicina de la Universidad de Oriente, es el primer manifestante asesinado en el estado Bolívar en medio de las protestas antigubernamentales que se registran desde hace 54 días. El joven murió en el hospital Ruiz y Páez de Ciudad Bolívar tras recibir un disparo en la cabeza por parte de policías y militares que reprimieron por tercer día consecutivo a los udistas. …

Este fue el titular de El Correo del Caroní el día jueves de la semana pasada, uno de los muchos diarios que en Venezuela tuvo que cerrar por el cerco gubernamental en esa estrategia de controlar todos los medios (hegemonía comunicacional) e intentar que la gente no se entere de lo que ocurre, muy aplaudida por UNASUR y el ALBA en su momento, cuando la revolución de marras podía pagar coimas. Esfuerzo inútil, porque a pesar del costoso e inmenso complejo de medios que el régimen tiene repitiendo propagandas e insultos las veinticuatro horas del día, nadie los sintoniza, nadie les cree. Los rostros que adornan la galería del terror se cansan de repetir que si la derecha malvada, que si la MUD asesina, pero en las calles tan sólo se siente asco por ellos. Intentar tapar el sol con un dedo es uno de esos ejercicios estériles de las autocracias. Todo el tiempo, dinero y esfuerzo que no invierten en revertir este desastre que nos tiene pasando hambre, lo gastan en hablar paja, evadir las responsabilidades (juran que nadie les vio cuando amenazaban con represión violenta a quien saliera a quejarse), e intentar convencer a un país que les desprecia que una constituyente convocada por ellos, donde sólo ellos votarán y la sancionarán, es lo que nos conviene. Es le problema con la demencia, o las drogas, la imposibilidad de traerles al terreno de la realidad.

Nadie lo expresa mejor que el señor Jesús Torrealba, quien presentó, el día domingo, sus reflexiones al país: guerra-civil-o-represion-criminal/

“Banalización de la protesta

El régimen de Maduro se ha quedado sin aliados internacionales (¡hasta Ernesto Samper está ahora exigiendo elecciones!), sin aliados internos (luego que la “relegitimación de partidos” casi asesina a sus socios del antiguo “Gran Polo Patriótico”), sin partido (pues Maduro sustituyó al PSUV por el llamado “Carnet de la Patria” como mecanismo de comunicación y control con lo que le queda de base social) y sin pueblo, pues todos los sondeos revelan ya que la tasa de desaprobación de Maduro increíblemente supera el 90%. ¿Cómo es posible entonces que un régimen en esas condiciones pretenda dar un golpe de mano, patear la Constitución y adueñarse del Estado y de la sociedad?

La respuesta es: ¡Frivolidad, voluntarismo y miedo! El miedo a las consecuencias de perder el poder hace que el régimen (sobre todo ese sector que enfrenta acusaciones por peculado masivo, violación de derechos humanos y narcotráfico) desestime eso que la jerga marxista denomina “condiciones objetivas y subjetivas” de la lucha política, cuyo análisis revela que el Diosdado-Madurismo no es sostenible porque no tiene pueblo, dinero ni liderazgo.  Ese miedo lleva al régimen al voluntarismo, a creer que basta con gritar “¡A-PRO-BA-DO!” delante de un grupito de empleados para que el empeño continuista se transforme en realidad política, y finalmente ese voluntarismo lo lleva a la frivolidad criminal, a la banalización de la violencia, a creer que la represión ejercida por la Policía Nacional Bolivariana, la Guardia Nacional y los grupos paramilitares maduristas puede hacer la diferencia, sin ver que la represión apenas puede contener (cada vez con mayor dificultad) a muchachos con escudos de madera y latón, pero no puede desmovilizar a una amplia e indignada alianza social, compuesta por los pobres de siempre y los empobrecidos de ahora, una mayoría que decidió que el tiempo histórico de la actual hegemonía se acabó, que el Diosdado-Madurismo no representa a nadie (ni siquiera al chavismo), y que recuperar sus vidas, sus familias, sus empleos, y su derecho al futuro pasa necesariamente por salir del régimen.”.

   No quedándole pueblo que les respalde, siete de cada diez personas vota contra ellos en el 2015, y eso que no había estallado la bomba del paquetazo que Nicolás Maduro Moros tuvo que aplicarnos en enero de 2016 para sacarnos de las venas los reales que se robaron de las arcas (llegando la gran hambruna), al régimen sólo le quedó robarle a la gente su derecho a decidir algo, lo que sea, mediante una consulta comicial universal, directa y secreta, decretando la muerte de la democracia representativa y protagónica, viéndose obligado a intentar cubrir tamaño desafuero, ese golpe de estado, con “sentencias judiciales interpretativas” de un Tribunal Supremo de Justicia que, oh, sorpresa, les da la razón, como si este país, y el mundo, no hubiera sido testigo de cómo esa gente fue puesta allí, a dedo, por Diosdado Cabello, en un show de televisión, cuando se creía todopoderoso y le satisfacía esa venganza, ese escupitajo y humillación propinado a un país que votó contra él, y todo lo que representa.

   Por alguna razón que escapa al sentido común, Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno pensaron que la gente lo aceptaría, lo que ellos dispusieran, entre ellos (un grupito pequeño percibido como grandes ladrones incompetentes y represivo), y cuando el país no lo hace, cuando no acepta los disparates que sostienen “es porque conspiran y quieren desestabilización”; y como salen a las calles a marchar y gritar su descontento por el golpe de estado, tienen  que ser enfrentados, no con ideas, eso se agotó hace mucho como que llegamos a la gran hambruna, a la Venezuela arruinada (después de doce años de recibir cinco veces más petrodólares que en toda su historia), y sin gente que respalde donde cuenta para disimular las cosas, en las urnas, hay que reprimir con violencia, hiriendo, deteniendo y matando… mientras se responsabiliza de ello a las víctimas. Es un delincuente todo el que no quiso calarse el golpe de estado, esos que votaron en su contra (siete a tres), y que caen bajo las balas de la represión con la cual todavía tienen la desfachatez de amenazar a ese pueblo que los repudia, por televisión.

   Por motivos que hay que buscar en la demencia o el consumo de drogas, supusieron que nadie haría la asociación, amenazas a los que salen con la violencia, esta se presenta, pero Venezuela y el mundo tienen que creerte que nada sabes de eso, que Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno nada tienen que ver, que esos muertos generados por el intento de silenciar las voces que exigen se restituya el hilo constitucional no son muertos de ellos, que esa sangre no está en sus manos.

   La respuesta al malestar ciudadano, violencia y asesinatos, encarcelamientos y señalamientos de “asesinos y terroristas”, la victimización de los homicidas, todo esto ya se vio hace muy poco en las calles de Túnez, Egipto, Libia, se ve en todo ese horror en Siria. No es nuevo. Sin embargo, en Latinoamérica, cuando las situaciones llegan a un punto de presión que no se soporta, las escaramuzas terminan generalmente con un arreglo político y elecciones. Pasó en el Perú de Fujimori, en el Honduras de Zelaya, en el Brasil de Dilma. La diferencia es que en esos países las instituciones, medianamente, funcionaban. Había una separación de poderes, una democracia. En Venezuela no, eso se erosionó y destruyó hace mucho tiempo. Joder, a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia los nombraron a dedo en un show televisivo encabezado por Diosdado Cabello, ¿qué más se necesita para entender que no existen las instituciones democráticas?

   Sin embargo, la brutal represión, los sesenta muertos en dos meses de protestas, le pesan al régimen; no basta gritar esto es culpa de fulano, de mengano, que si la Mesa de la Unidad esto, o este o aquel diputado. La gente no les cree absolutamente nada de lo que dicen, dentro o fuera de Venezuela, y miren que han intentado montar ollas con fotos y videos, que si comisiones en Europa, pero ya nadie se engaña con esa galería de peligrosos tracaleros. Ni quieren creerles, no después de dieciocho años de hablar paja sobre revolución y dignidad para el pueblo, y robar a dos manos como unos malandros comunes mientras ponen a la gente a comer basura, literalmente. Por lo tanto hay que destruir la Unidad opositora (todo pasa por allí, siempre), e intentar montar un mamotreto seudo legal que les permita eliminar la elección directa y universal de parlamentarios, gobernadores y alcaldes, sino nombrarlos a dedo por la podrida cúpula del PSUV, y que se pueda encarcelar durante décadas y décadas a quien les dé la gana sin tener que pasar por la necesidad de montar un circo como juicio (esos que sólo fingen creerlos PODEMOS, en España; de la que se salvaron por allá), así que tienen que llamar a una reforma constituyente originaria, pero no por los mecanismos que ella misma prevee, y sin que la gente la vote o sancione.

   Será “originaria”, pero el poder originario, el de la gente, el soberano, cada venezolano un voto, no puede manifestarse. El grupito decidirá quién vota y quien no, y eso, en las trastornadas mentes de Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno es “legal” y tiene que ser aceptado y obedecido porque a ellos les dé la gana, a pesar del país en contra (repito, antes de la gran hambruna, en el 2015, ya se votaba siete a tres en contra de esta galería de fracasados).

   Es la realidad de un país que se debate en una crisis dura, pero, como ocurrió en Túnez, en Egipto, en Libia y ahora en Siria, la gente no quiere abandonar las calles. A eso nos empujó el desconocer un Parlamento electo con siete de cada diez votos, darle un golpe de estado a la Constitución, violentando las competencias de las instituciones, la brutal y descarada represión ejercida contra el país, anunciada con desparpajo (y locura, o los efectos de algún sicotrópico) por televisión, y el hambre literal, ese que corroe las entrañas de más de treinta millones de venezolanos, hambre que quema, duele y atormenta. Que mata. Igual que las balas. Males todos proveniente de la misma fuente, un régimen corrupto como jamás se ha visto otro en toda nuestra historia, incompetente a niveles alarmantes como no sea para robar, y brutalmente represivo.

   En tal caso, el camino a seguir es uno y está muy claro:

   No dejar la presión de las calles, el grito de queremos elecciones, la restitución de la Constitución, que se respete la voluntad popular expresada en la elección soberana del Parlamento en 2015. Nada de lo que se grita y se exige es descabellado, un abuso, o una conspiración, toda esa paja que no se cansan de repetir dentro y fuera de Venezuela los hacedores de miseria, como si la realidad no fuera que se ha conculcado todo proceso electoral por falta de pueblo que les secunde. En las calles tan sólo se exige que se restituya el estado democrático de la República de Venezuela.

   Si el Gobierno sigue con la maroma de llamar a una constituyente donde sólo la gente designada por Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno tiene derecho a votar, decidiendo nuestro destino un grupito, tan rechazado por la inmensa mayoría del país, habrá que salir a preguntarle a Venezuela si acepta eso o no. Que al millón, o dos millones de personas que vayan a esa payasada, contados desde las puertas de los centro de votación, se les contraste con los ocho o nueve millones de venezolanos diciéndoles que no, para que no le quepan dudas a alguien que todavía quiera albergarlas, sobre lo que en verdad está pasando en Venezuela. Al circo responderle con la gente aclarándoles el asunto. Si hoy llaman a esa payasada, que mañana SUMATE organice el referéndum consultivo a Venezuela, y que las cifras, que las cantidades, que el soberano expresando su voz de manera protagónica y participativa diga lo que es ley y lo que no.

   Acompañar a diputados, alcaldes y gobernadores que están bajo los ataques de una seudo legalidad en la que nadie cree, desde un Contralor puesto allí para cubrir la rapiña de los compañeritos de partido (toda esa gente muerta por falta de alimentos, insumos médicos o bajo la mano de un hampa que también sale a buscar comida, es su responsabilidad directa por el robo del erario nacional para cubrir gastos y compromisos), a perseguir a todo aquel que sale bien en las preferencias populares. La campaña contra los jóvenes diputados que han encabezado las marchas, las protestas, salen desde todas partes intentando fracturar la unidad, desmotivando y desmoralizando a la gente en las calles. Es la vieja maña, nacida al inicio de la Europa comunista, de infiltrar gente que grita que es de oposición, separándoles, cerceándoles, anulándole y entregándolos mientras le allana el camino a la maquinaria fascista.

   Mismo grupo este que grita contra este o aquel del antiguo chavismo que manifiesta abiertamente su condena a lo que Nicolás Maduro Moroso, Diosdado Cabello, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno pretenden a espaldas del país. Quien quiera irse de ese barco, denunciando a los piratas esos, perfecto. No hay peor cuña que la del mismo palo. Cualquiera que quiera denunciar y desmarcarse de esta gente a la que tachan de “traidores al sueño de Chávez”, que lo hagan. Los “traidores”, esa misma gente que sabiendo que el hombre estaba gravemente enfermo de cáncer, escondiéndoselo, no le dejaron descansar y atenderse su mal en una clínica de verdad (creyó, porque a eso le obligó su miedo y un perverso entorno íntimo, en la milagrería y superchería cubana), porque tenía que oír a una campaña electoral para que ellos continuaran mandando. Crimen en el cual lo acompañó buena parte de lo que antiguamente llamaban el pueblo chavista, que ahora se desentiende, del pasado chavista (pero no importa si no joden más), y de la parte de responsabilidad que tuvieron en la muerte del viejo y enfermo caballo al que espolearon y espolearon hasta que cayó. Ahora vuelven a traicionarle, intentando matar la Constitución chavista, y todavía gritan que lo hacen en su nombre. Eso hay que señalarlo.

   Los juristas venezolanos deben comenzar a hablar claramente al país sobre lo que llegará, explicándoles el por qué y sobre qué bases se les acusará en los tribunales nacionales e internacionales, en su momento, a Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno, por la responsabilidad que tuvieron en llevar a Venezuela a esta crisis que obligó a salir a las calles a desconocer un gobierno de facto (violación de resultados electorales, confiscación de elecciones, usurpar funciones del Parlamento e intentar cambiar la Constitución por medios no previstos en ella), y los asesinatos productos de la represión. Debe ir aclarándosele al país el por qué, que no es venganza o retaliación contra los derrotados, para que luego no hallan sorpresa en una población desinformada que pueda tomarlo como una agresión al país, porque estos vagabundos hacen lo que hacen a la vista de todo el mundo, violando la Constitución, pero cualquier voz que lo señale es una “agresión a Venezuela”.

   Que el país sepa el por qué, exactamente, es que se les condenará a pagar cárcel. Y suerte tienen que estemos en este lado del mundo y que no terminarán como Sadam Husein, Muamar el Gadafi y como pretendían hacerle a Hosni Mubara, en Egipto, quien se salvó por un pelo. Por toda esa gente a la que asesinaron a mansalva, premeditadamente, tan sólo irán a la cárcel, durante las décadas que sumados a sus otros delitos (corrupción, drogas), les harán merecedores, y saldrán ancianos, muy ancianos, para morir desprestigiados como Manuel Noriega. Tal y como está el mundo actualmente, por la manera tan chapucera como actuaron (cometiendo sus abusos, desafueros y crímenes en cadenas televisivas), con ellos se dará un ejemplo internacional en esta parte del mundo. Los Juicios de Núremberg en Latinoamérica. Eso si supo verlo Luisa Ortega Díaz, Fiscal General de la República, demostrándose que inteligente y sagaz es, oficiosa no, pero esa es otra historia.

   Honor a los caídos, esos nombres que cada día se recitan y nos llenan de rabia y dolor, de amargura y tristeza. Pero sus muertes no quedarán impunes, como no quedarán las de la represión de 2014 ni los caídos del 11 de abril, cuando desde puentes y azoteas llovió muerte en el centro de Caracas. El gran responsable ya partió, pero quedan sus cómplices. Ellos pagarán.

EL GOBIERNO Y VENEZUELA, CADA UNO POR SU LADO

Julio César.

REVOLUCION AGONIZANTE, EL JUICIO QUE LLEGA

mayo 22, 2017

NICOLAS MADURO Y LA VIEJA RESPUESTA FASCISTA

   Guerra avisada… Qué irónico, dicho a militares.

   Aunque el Secretario General de la OEA, señor Luis Almagro, se ha caracterizado por ser duro e impaciente con el régimen de Caracas, tal vez molesto porque usurpan la denominación de “socialistas” para enmascarar sus fechorías, han sido especialmente duras sus últimas declaraciones denunciando la cadena de mando del plan de exterminio de la población venezolana puesto en marcha para someter por el terror a un país molesto y cercado. Fue puntual y excesivamente claro en sus señalamientos, en lo que quiso decir.

   Prescindiendo del molesto y generalmente estéril lenguaje diplomático de la Organización, se encargó de señalar que sí, que lo que ocurre en Venezuela es represión a secas de la población, que se detenía personas y se les sometía a una justicia militar (lo peor del Plan Cóndor), aunque esta no está constitucionalmente facultada para ello, y a su paso van dejando los muertos que ya suman casi cincuenta en menos de dos meses de protestas de manos de la cúpula militarista que intenta sostenerse en el poder a pesar del rechazo (si no hay votos, hay armas), personificando las responsabilidades en el ministro de la Defensa Vladimir Padrino López y en el general Néstor Reverol, ministro del Interior. Repito, apartándose del lenguaje usual tipo Costa Rica (enérgicamente exigen que en Venezuela se haga algo, pero sin que se haga algo), Luis Almagro le señaló a los militares los delitos que les serán imputados en los sumarios de sus juicios que enfrentarán en los tribunales internacionales por violación de los derechos humanos, crímenes contra la humanidad y exterminio selectivo de la población. Como se hizo con los ceniceros de los Balcanes, Slobodan Milosevic y Radovan Karadzic. Ni más ni menos.

   La repuesta del ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, al otro día, fue brutalizar la represión, cayendo dos nuevos jóvenes venezolanos en la zona andina, con balas de fal, como para que no quepan dudas. Obviamente el régimen, en esta decadencia final que tanto se parece a la demencia (o al consumo de drogas), ha decidido que su única oportunidad está en reprimir a la gente en las calles como Hosni Mubarak lo intentó en Egipto y Gadafi en Libia. Eso mientras señalan a las víctimas de victimarios, y a ellos de ser el gobierno del pueblo atacado por los ricos reaccionarios, aunque los caceroleen en barriadas, y como si las protestas más duras no estuvieran llegando de antiguos bastiones revolucionarios, o que de veintidós parroquias caraqueñas, veinte hubieran votado en su contra en las últimas elecciones.

   Lo intentan porque eso les había funcionado en el pasado, cosa que dejó de tener vigencia después del resultado, en votos, de las parlamentarias y menos transcurrido este año de pesadilla que fue el 2016, durante el cual el Gobierno si cumplió sus promesas, hay que reconocerlo: todo aquello que nos llevaba al desastre, y la gente quiso frenarlo entregándole el mandato a la oposición, dijeron que lo radicalizarían (en sus propias palabras, por televisión), y cumplieron, el resultado fue la gran hambruna. Sin dinero, sin gente que vote por ellos, fuera la cúpula de cabrones internacionales que silenciaban y justificaban sus crímenes (la señora K, Lula y sus patiños, Pepe Mujica y la señora Bachelet, ahora macando distancia), el precio de acallar las protestas ha sido elevadísimo, tanto que ya nadie se llama a engaño. Y menos con periodistas y reporteros extranjeros siendo agredidos, heridos y robados en esas protestas.

   Es que esto ya ha durado demasiado y van demasiados muertos, lo que se hace injustificable desde todo punto de vista. El régimen intenta maquillar fotografías en México, TELESUR intenta por obra y gracia de un titular convertir una jornada nocturna de protesta en una “vigilia” a favor del régimen, convocar marchas artificiales de apoyo, reunirse con “este y aquel sector”, perdiendo horas y horas en tonterías (Nicolás Maduro Moros ha prometido que nos llegará harina de Rusia para el pan, en semanas… otra vez, como lo hizo en noviembre de 2016), mientras el país real se va al diablo por los problemas puntuales que tenemos y que ya todos conocemos suficientemente bien. Circo, palabras vacías, amenazas, intentar que el mundo crea que hay un Gobierno agobiado por gente irracional (cuando antes del año de la gran hambruna ya siete de cada diez electores preferían ir contra el régimen), es la única estrategia, para ganar un día y otro y otro, aunque los cuenten en muertos, y no sólo los de la represión en las calles, sino de los que caen literalmente de hambre y aquellos a quienes faltan medicinas e insumos médicos.

   Lo que no se está haciendo es intentar dar una respuesta, un solución, señalar un camino para salir de este desastre, el cómo van a revertir todo esto, qué justificación darán para explicar que dieciocho años de tonterías nos trajeron a este infierno y a quiénes pondrán al frente de esta horrible crisis para solucionarla y que no sea otro bate quebrado de la galería de fracasados que se pasean de este cargo al otro. Y eso es lo malo para el régimen, desde Nicolás Maduro Moros a Diosdado Cabello, de Maikel Moreno a Tarek William Saab, de Padrino López a Reverol, que a la gente que toda la vida les ha adversado por pretender hundirnos en la miseria servil que se padece en Cuba, se le unen ahora la gente que tiene hambre, hambre literal y atormentadora, con aquellos que han comprendido, finalmente, que no tienen ni puta idea de cómo salir de este lío como no sea pretendiendo legalizar constitucionalmente el asesinato, la violación de los derechos humanos y el fin de toda libertad individual, social y política bajo una pretendida constituyente convocada por ellos y donde sólo ellos podrán votar y sancionar.

   Lo que está ocurriendo en las calles de Venezuela es un orquestado plan de exterminio contra una gente que sale a protestar por el desconocimiento de la voluntad popular expresada en las parlamentarias de 2015, que vio cómo se burlaban de su decisión, cómo se dio un golpe de estado contra el Parlamento y el cómo se pretende coser un retazo de colchas al gusto como una nueva ley a través de otra constitución, asesinando de paso la salida del 99, la fulana “mejor Constitución del mundo”. Tal vez lo era, hasta que esta les obligó a entender que si el soberano ya no les quiere tienen que irse, ¿pero cómo con tantos delitos cometidos?

   Lo dijo por televisión Claudio Fermín, de manera dramática, estamos en presencia de asesinatos sistemáticos y continuados. Un asesino serial se ha enquistado en un cargo en el cual es rechazado mayoritariamente, pero intenta sostenerse ahogando la protesta en sangre. El autor intelectual, la mente más enferma de todas, sale bailando por televisión mientras todavía están recogiendo a los muertos que ese día dejo la represión. Y el resto, de los militares al Defensor del Pueblo, se convierten en cómplices de sus homicidios, unos directamente ejecutándolos en las calles, los autores materiales, otros intentando justificar el hecho, esconderlo, como la Canciller de la República, Delcy Rodríguez, y el Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, tal vez pensando que como ellos no han matado a nadie personalmente con sus manos, o no han abierto la boca cuando se decidían esos crímenes, tendrán alguna defensa a futuro, olvidando que el ministro del Exterior del régimen nazi fue sentenciado y ejecutado, una soga le ahorcó, por llevar al mundo al desastre con sus argucias y falacias, aunque él, directamente no mató a nadie.

   ¿Qué ha cambiado en el país en esta hora amarga?, que a pesar de utilizar la misma receta de 2002 y 2014, asesinar gente desde puentes y azoteas con total impunidad, condecorando a los homicidas y condenado a la cárcel a la gente del orden público que corrían intentando proteger a las víctimas, el país, mayoritariamente joven en el interior, está en las calles. Y no sólo no aflojan la presión, no bajan la intensidad de los gritos y consignas, sino que se están defendiendo. A las tanquetas y armas de guerra la gente responde con gritos de rabia, con piedras y botellas, haciéndoles correr muchas veces, lo que a la larga erosionará la menguada autoridad de unos militares debilitados porque en sus turnos se perdió la Zona en Reclamación, corren las acusaciones de narco tráfico y ahora los de crímenes de lesa humanidad (soldados venezolanos matando venezolanos para que se sostenga el indigno coloniaje del régimen catrista, algo, que según ellos, hace feliz a Bolívar), engrosando esos militarcitos decepcionados las filas de las protestas.

   Y no sólo esto, las batallas campales, sino los señalamientos muy personales. A la cadena nacional donde Diosdado Cabello apareció dando la dirección de la gente que a él le molesta, como Lilian Tintori, señalando la ubicación de sus padres, de los colegios donde estudian sus hijos para que las brigadas de defensa de la revolución se encargaran de “eso” (¡lo hizo por televisión!, ¿locura o drogas?), el país ha respondido localizando, señalando y cercando a los familiares de los jerarcas que se dan la buena vida en el exterior (y se entiende, ¡están tan horribles las cosas aquí!), acosándoles. Hasta un lío tenemos con España porque uno de los funcionarios más señalados de confundir el erario nacional con lo suyo fue vergajeado en las calles por unos venezolanos molestos, y este se queja de que el gobierno de allá nada hizo por protegerle, aunque él, personalmente, es responsable de los veintiocho mil muertes de venezolanos a manos de la violencia desatada el año pasado, de los veinticinco mil caídos el año anterior por la misma causa, y los que murieron en el 2014 que sumaron más de veinticuatro mil. Pero su vida, la suya, de esa si tiene que encargarse todo el mundo.

   Aquí, Servando Primera, tiene que salir a hacer llamados públicos para intentar proteger la integridad de su hermano, Florentino Primera (un poca la jugada de los hijos de Tarek William Saab, que palabras más, palabras menos fue ni mi hermano, mi hermana ni yo tenemos algo que ver con  la basura de nuestro padre), cercado en el exterior por un furioso grupo de los venezolanos en el exilio, en esta diáspora que la miseria y la represión han provocó.

   Contó Servando, con voz rota, que Florentino fue insultado y empujado cuando iba con su hijo, niño que le preguntó por qué le odiaban tanto. Es difícil pedir ponderación a un país que ha visto a Florentino, en dieciocho años, reír cada atropello, burlarse de las víctimas de expropiaciones, de prisiones injustas (como hacían fiesta con el padecimiento de la juez Afiuni, del comisario Vivas, de Forero), de las agresiones que terminaban en muertes y que todavía justifica. Mucho daño ha hecho como para pedirle a sus víctimas que se contengan, pero eso es algo que él debió esperar en todo momento (personalmente le odió por prostituir la memoria de Alí Primera, a quien no se le puede culpar de nada de lo que unos vividores hicieron cobijándose en su figura, significado y su nombre), que se les cobraría la complicidad en todos esos desafueros. ¿Cómo creerle cuando dice que nunca esperó que le escupieran en la cara las cosas que ha hecho? ¿Acaso es retrasado, loco?

   Repito, es difícil pedir mesura para con este tipo de colaboradores cuando el Día de las Madres las venezolanas lloraban a los hijos presos, exiliados, a los muertos de la represión ordenada desde Miraflores y aplicada por los militares de manera directa o permitiéndole actuar a las bandas armadas por ellos mismos (los señalamientos del señor Almagro, sumario que se leerá en sus juicios).

EL PSUV Y LA GALERIA DE LOS HORRORES

Julio César.

MADURO QUIERE ARRASTRAR A TIBISAY; DIOSDADO CABELLO Y LOS SECUESTRADOS, Y EL PASAR TRABAJO EN LA VENEZUELA REVUELTA

mayo 16, 2017

NICOLAS MADURO Y LA VIEJA RESPUESTA FASCISTA

   Aunque la Constitución dice que tal decisión es únicamente potestad del pueblo, que dirá si o no, expresado mediante aprobación refrendaria de todos los electores del país…

   En estos días, seguramente de manera subconsciente, fue el diario gobiernero Últimas Noticias quien denunció la maniobra. El Gobierno, personalizado en este caso en el ocupante actual de Miraflores, Nicolás Maduro Moros, se llegó el día miércoles 3 de mayo a la sede del Consejo Nacional Electoral para convocar una mamarrachada a la que llama Constituyente Originaria, es decir, transformar la actual Constitución de Venezuela mediante una votación restringida donde sólo él y los suyos van y eligen lo que quieren que se resuelva, legal o no, aunque vaya en contra de lo que opinen nueve de cada diez venezolanos en edad electoral. Es el truco, “no me quieren, no puedo resolverles los problemas porque la cabeza no me da y el tiempo se me va en hablar paja y perseguir gente a la que encarcelo de manera ilegal, no van a votar por mí y ya no me aguantan, pero no puedo hacer más para reprimir o endeudar mas a la nación, o llevarme lo que todavía queda en las arcas porque la Constitución Nacional me lo impide… entonces yo voy a reformarla y a cambiar todo lo que me molesta e impide hacer lo que me dé la gana”.

   No hay que buscarle muchos análisis a la maniobra, es suficientemente clara y diáfana hasta para que la entienda el mismo régimen. Un grupo de ladrones incompetentes, muy represivos, pretenden obtener mediante ñemeos lo que el soberano les niega en las urnas electorales y lo que les reclama en las calles, aunque pretenden no notar nada.

   A eso fue Nicolás Maduro Moros al CNE, bailando grotescamente mal, como lo hace todo, mientras la represión asesinaba a tres personas más en esas calles que no quieren calarse sus golpes de estado. La intensión era clara, convertir en sus cómplices en estos crímenes a Tibisay Lucena y el combo de fichas activistas que el PSUV tiene allí y que fungen de “rectoras independientes” en la directiva del ente. Y ya ellas vienen siendo responsabilizadas por esta ola de disturbios que ocasionó la suspensión del referéndum revocatorio del año pasado, y el incumplir el mandato a las elecciones de gobernadores por la muy revolucionaria razón de que la gente no iba a sufragar por ellos. Si antes de la gran hambruna de 2016 ya habían votado siete a tres en su contra, hasta a ellos les alcanzó la cabeza para imaginar los resultados que obtendrían ahora si consultaban lo que fuera; he ahí la verdadera razón para robarle al venezolano su derecho a elegir algo, lo que sea, aún su destino, mediante el voto. Lo demás es la acostumbrada habladera de paja de la izquierda. La pelota quedaba así en la cancha de la señora Lucena, y nadie da dos centavos por su independencia de criterio. Ella confunde su obediencia ciega al partido, a sus cómplices en el gran saqueo nacional, con su trabajo frente al entre comicial; así, que millones de personas firmen para exigir un revocatorio no sirve de nada, pero le basta que Nicolás Maduro Moros, un solo sujeto al cual el país responsabiliza del desastre, llame a una constituyente para que ella y las otras fichas políticas del PSUV que se hacen pasar por “rectoras independientes” se activen. De ese tamaño es la irregularidad de una institución sometido y entregada al control de Miraflores.

   Como la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, con un ojo puesto en los tribunales internacionales contra crímenes de lesa humanidad, se apartó denunciando la inconstitucionalidad de la decisión de desconocer al Parlamento electo por siete de cada diez votos de los venezolanos en diciembre de 2015, golpe de estado dado por el Tribunal Supremo de Justicia nombrado a dedo, por televisión, por Diosdado Cabello, temeroso de que otros sigan el ejemplo, Nicolás Maduro Moros se apresura a implicar a la señora Lucena y al resto de las fichas políticas en el CNE, en sus delitos para que no puedan escapársele después. Todos a compartir el mismo destino, así que todos a pelear hasta el último aliento. Es lo que les dice.

   La pregunta, fuera de sí estaba loco en esos momentos, o intoxicado por algo, es ¿qué país, qué gobierno del mundo, fuera de la sufrida isla de Cuba y los cómplices en el gran robo del erario nacional venezolano, y ahora en todas estas muertes como lo es el régimen de Morales en Bolivia, va a reconocer nada que salga de semejante constituyente? ¿De verdad imagina que algún gobierno del mundo le reconocerá como legítimo, o siquiera democrático, después de esa mamarrachada? ¿No se está rematando el país después de doce años de bonanza petrolera porque necesitamos desesperadamente dos centavos para completar cinco y comprar algo? ¿Quién le va a prestar, quien negociará nada con delincuentes claramente autodefinidos como ellos, cuyas palabras o firmas sobre un papel nada valen? ¿Cuba, Bolivia? Como bien señalara una diputado uruguaya, lo que les interesa es mantenerse en el poder, uno que les mantenga lejos de los tribunales y de las largas sentencias a las que sus crímenes les hacen merecedores.

   Como en todo, sueñan con que, si se quedan en el coroto, de alguna manera todo se resolverá al final. De alguna manera que no se sabe muy bien cómo puede ser. Pero ocurrirá. Es la manera socialista de hacer las cosas. Se destruyó el aparato productivo interno, todo se tuvo que importar, pero lógicamente no alcanzaba para más de treinta millones de personas, y ahora el dinero se agotó al robarse hasta el último centavo y nadie les fía, pero de alguna manera, hablando paja, piensan que el hambre se solucionará sin modificar ninguna de esas variantes. Radicalizando las causas que nos trajeron al desastre, imaginan que lo revertirán. Perdieron siete a tres las parlamentarias de diciembre de 2015 porque la gente notó que, fuera de hablar paja, ya no ofrecen salidas o soluciones, por lo menos ninguna que pareciera lógica, y la respuesta fue desconocer la voluntad popular, anular el Parlamento y dar un  golpe de estado, para que les diera tiempo para que, de alguna manera, la gente volviera a “enamorarse” electoralmente de ellos. Después de las Parlamentarias, mientras le gritaban e insultaban al país que no voto por ellos, y prometían radicalizar el proceso, llegándose así a la gran hambruna de 2016, de alguna manera supusieron que eso le gustaría a la gente.

   Después del peor año que ha vivido Venezuela en toda su historia, de la rabia que ha empujado a tantos a las calles, conculcan el derecho al voto esperando que eso les dé tiempo de inventarse una que haga que todos los quieran mandando. Ahora, que todo ha fracasado, como dictaba la lógica y el sentido común, pretenden montarse un Estado de Derecho paralelo, una Constitución paralela, una realidad alternativa no basada en hechos, una que les permita, en algún momento de una forma que nadie imagina, “revertir toda esa rabia del soberano para con ellos”. Realidad alterna que quieren inventarse sin tener que preguntarle a cada hombre y mujer venezolano en edad de votar, qué piensa al respecto. Porque del soberano no se espera, ni se le permite, participación o protagonismo, después de tanta paja que hablaron sobre eso. Viven en un mundo de irrealidad, como la gente percibe, con no poco miedo, porque insisten en sostener las razones que nos llevaron al hambre y a la miseria. No sólo impiden que esto sea revertido sino que se empeñan en profundizarlo y “radicalizarlo”. Claro, mientras dos tercios de los venezolanos van pareciendo muertos vivientes, ellos semejan neveras de dos puertas, escucharles hablar entre jadeos casi da grima; la crisis no es para ellos.

   Por supuesto, en el lenguaje de la represión y del fascismo, que la gente salga a protestar contra el hambre, la miseria, la inflación, la inseguridad y el caos originado por un régimen inepto pero si muy ladrón y represivo, es visto como desestabilización, conspiración y argucias imperialistas. Con ese cuento el infame régimen cubano lleva décadas sosteniéndose sobre el dolor de la isla, y el aparataje del terror mantuvo a la Europa del este sometida durante casi cuarenta años; nada nuevo bajo el sol. Pero aún así es notable cuando un joven que protestaba el día miércoles siendo atajado y atacado como todos por los violentos grupos paramilitares armados por el régimen por un lado y las llamadas fuerzas del orden (también típico de fascismo, a lo más brutal de la represión se le dice fuerzas de paz), por el otro, cae envuelto en llamas, muriendo. Un joven de apenas diecisiete años, edad promedio que el régimen ha elegido entre las víctimas selectivas para ejercer las ejecuciones. Para asustarles, para obligarles a regresar a sus casas o a irse del país.

   Repito, nada nuevo bajo el sol. Pero a ese joven que murió en medios de las llamas (mientras Nicolás Maduro Moros todavía decía en el CNE que había enviado sus fuerzas a reprimir a los manifestante para acabar de una vez con esos focos de protesta), Eleazar Díaz Rangel, en el portal gobiernero del cual es director, Últimas Noticias, alegó  al día siguiente que “un guarimbero muere por la bomba que pensaba arrojarle a la policía”; eso, a pesar, de que toda la escena fue inmortalizada por miles de tomas de los presentes. No sólo le matan cobarde y alevosamente, le arrebatan su vida, se lo quitan a su gente amada, sino que Eleazar Díaz Rangel le asesina moral y espiritualmente tachándole de delincuente. No es extraña la figura patética de un sujeto de esta calaña en estos regímenes, pero como venezolanos nos sorprende tanta bajeza y miseria personal en Eleazar Díaz Rangel, quien antes se presentaba frente al país como “periodista”. ¡Y la paja que habló de los gobiernos de la era democrática!

   Y mientras Nicolás Maduro Moros bailaba en el CNE sobre los cadáveres de la gente que había caído ese día bajo la represión, y uno no sabe si Tibisay Lucena pensaba en los juicios de Nuremberg o en la posibilidad de que ahora si Hitler venciera a rusos y angloamericanos en su bunker durante la caída (cada vez que un grupo humano comete los mismos errores y horrores, piensa que ahora sí les va a salir bien porque son ellos; pretensión absurda en una gente tan notablemente incompetente como esta… excepto para robar a dos manos), otro drama se desarrollaba, denunciado por una mujer incansable, Lilian Tintori de López: la desaparición de Leopoldo López, preso político del régimen con el cual intentaron sellar el capítulo de la represión de 2014, tan parecida a esta aunque menos sanguinaria en su número (van más muertos y heridos en menos tiempo), aunque un dirigente de un colectivo de Cotiza, aquí en plena Caracas, había aclarado ya por televisión que esa gente cayó bajo el fuego que desataron cuando el Gobierno les llamó para detener al país en las calles (por allá, cuando vivían una pelea de pareja, o un ajuste de cuentas, al pretender un ministro del Interior acabar con los colectivos).

   A pesar de todo eso, de que el fiscal que llevó el caso contra Leopoldo López tuvo que escapar de Venezuela, temiendo por su vida, que le silenciaran para que no hablara, y echó todo el cuento afuera, a Leopoldo, de todas manera se le encerró y condenó a más de una década de cárcel; aunque la juez sólo pudo alegar que ella “consideraba que si había cometido un delito”, al no existir pruebas materiales del hecho. Sólo PODEMOS en España se hizo eco de semejante aberración. Por suerte los españoles abrieron los ojos y supieron calibrarlos en su justa medida, hablan una cosa, hacen otra completamente distinta.

   ¿Qué era del líder de Voluntad Popular, partido político que el Gobierno está empeñado en destruir utilizando las acusaciones normales en este tipo de regímenes? No se sabía. Sólo que se había perdido todo contacto con él. Según el propio régimen le habían trasladado a un centro médico, pero no aparecía por ninguna parte. Al faltar claridad y libertad de información (típico de estas satrapías), los rumores no se hicieron esperar. Que si era una intoxicación, que si le habían envenenado. Lo notable es que tanta gente estuviera dispuesta creer esto, dando a entender qué se opina realmente del grupo de facinerosos que nos desgobierna. Ser un preso de esta gente es serlo de la Europa del este bajo el comunismo, o del infernal régimen castrista en Cuba, una persona sometida al aislamiento, sin derechos procesales, condenado al hambre, la falta de atención medica, tortura y abusos, eventualmente víctima de intentos de asesinatos. Repito, nada nuevo bajo el sol. A tal grado llegó el clamor sobre Leopoldo López, que el segundo del Gobierno, el señor Diosdado Cabello, quien arrastró al PSUV a la catastrófica derrota electoral de diciembre de 2015 (a la muerte del proceso, realmente), tuvo que salir en su programa a mostrar un video del líder político de oposición. Y le quedó terrible. Especialmente por lo del retrato mal hecho que se inventaron sobre Bolívar y el del principal responsable de que esté allí para vergüenza y humillación del pueblo de Venezuela.

   Primero, ¿qué tenía que mostrar nada él? ¿No es Leopoldo López un recluso del sistema penal venezolano, o del ministerio de Justicia o el de Presiones? ¿No era trabajo de un directivo de una de esas instalaciones, de un juez o un fiscal? ¿Es Leopoldo López un preso directo de Diosdado Cabello? Al líder de Voluntad Popular no le perdonan que después de años y años de repetir que es un monstruo, un asesino, de todo el coro que le hacen gente como la de PODEMOS o regímenes como el de Evo Morales y Daniel Ortega, las encuestas indiquen que las intenciones de voto están mayoritariamente decididas por él, porque Venezuela, que era donde contaba la campañita repetida y remachada, no se tragó el burdo juicio donde a la juez “le parecía” que si era un delincuente.

   ¿Y cómo que una fe de vida? ¿Fe de vida no se da en caso de secuestrados, cuando el delincuente quiere presionar a la familia para que pague, o se someta, con aquello de “sigue vivo, pero…”? Fue una infeliz elección de palabras que delata el estado mental de una cúpula podrida que, repito, uno no sabe a estas alturas si está completamente demente como lo estaban Hitler y el resto de sus acólitos en el bunker durante la caída, o se drogan y salen a declarar disparates. No le quedó bien mostrar ese video, a él, que por otro lado nadie sabe de cuándo era, y nadie cree mucho de lo que por esa boca sale (el viaducto no se caerá, la crisis económica no nos alcanzará, se reunirá un fondo con toda la plata del excedente del precio petrolero, Venezuela será potencia alimentaria e industrial, Chávez no está enfermo, no es cáncer, no se va a morir, arrasaremos en las parlamentarias); el general de la derrota parecía un secuestrador, un capo criminal. Igualmente procedían las narco FARC, y lo hacen los peligrosos carteles de las drogas mexicanos.

   En un gobierno democrático no hacen falta las fes de vida, como no sea en el Seguro Social. Un detenido tiene derecho a la visita de su esposa y familiares, de todo el que haga el trámite para verle, de tal a cual hora el día equis, su abogado está pendiente de cada noticia o llamada. No se le aísla, no se le secuestra, no se le despoja de sus derechos humanos y ciudadanos. Esto no es Cuba, coño. Cuando Hugo Rafael Chávez Frías estuvo preso por intentar un golpe de estado en el 92, de los de verdad, con tropas, tanquetas, metrallas, avionetas y muchos muertos por el uso de esos implementos golpistas (no golpes de habladeras de paja que si llamadas y correos electrónicos), hasta ruedas de prensa daba desde su celda. Bastaba el rumor de que algo le pasaba, de algún quebranto de salud que no era atendido por la directiva de la prisión para que VENEVISION, RCTV y la prensa toda corriera a ver qué tenía, exigiendo y garantizando sus derechos. Desde Napoleón Bravo a Patricia Poleo lo convertían en noticia de primera página… Ahora, estas basuras humanas, no pueden corresponder ni con un mínimo porque “ellos son de izquierda y así es como hacen las cosas”. Son de una miseria personal que impresiona por lo grotesco. Los socialistas sabrán si eso es así; sí uno se guía por las cosa que dice PODEMOS, o la izquierda en la Eurocámara, tentado está a creerlo.

   Mientras Venezuela, durante todo el 2016 y lo que va de este, se hunde en terribles, terribles problemas, que cada día se agravan más, enviando más gente a la acera contraria al Gobierno, la respuesta del régimen a esos problemas que agobian, y al de esa gente que sale una y otra vez a manifestar su disgusto, es hacer declaraciones, insultar, llamar a contra marchas donde ya no reúnen a nadie, amenazando, persiguiendo, dictando locuras como la constituyente… Todo, absolutamente todo lo que hacen es para mantenerse en el poder, los problemas de fondo, creados en dieciocho años de locura e irresponsabilidad, no se tocan: la inseguridad, el desabastecimiento, la horrible inflación, la falta de medicinas y el hambre rampante que ha terminado hermanando al este con el oeste (aunque ya en las parlamentarias uno de los hombres más incompetentes, pero cínicos que ha dado este país, Jorge Rodríguez, alcalde de Libertador, o Caracas, como también se le dice, perdió veinte de las veintidós parroquias que conforman el oeste; cosa que convenientemente siempre se les olvida).

   Viéndoles, escuchándoles afanarse únicamente en permanecer en un poder desde el cual sólo han sembrado hambre, miseria y desastre, la gente en las calles se pregunta ¿quién gobierna mientras pierden el tiempo en toda esa paja?, ¿quién intenta resolver el día a día del drama hospitalario, cómo lo hará, con quién que ya no haya fracasado en esa galería de inútiles ladrones?; ¿quién está elaborando una estrategia económica que nos aleje de este abismo al que condujo la política socialista? Nadie. Porque nadie gobierna en Venezuela, somos una nación acéfala que todavía continúa y se mueve porque cada día salen los obreros, maestros, médicos, bomberos, bodegueros y estudiantes a hacer lo que les toca; por reflejos, por costumbre. Porque hay que hacerlo. El país sigue porque la gente continúa asistiendo a su trabajo y a sus obligaciones, sólo por eso aún se puede hablar de que existe Venezuela como nación, un estado ubicado en el Tercer Mundo y tambaleándose hacia abajo. Por lo tanto, y aunque muy retrasado por el desastre del internet (otra cosa que no le funciona al estado, qué raro), un feliz día de los trabajadores. Y miren que en Venezuela se está pasando trabajo.

REVOLUCION AGONIZANTE, EL JUICIO QUE LLEGA

Julio César.