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LA ABSTENCION COMO CASTIGO

diciembre 12, 2017

LA GRAN DERROTA DE LA OPOSICION VENEZOLANA

   Uno y otros intentarán que, de esto, no se hable.

   Los resultados eran previsible (EL DEPRIMENTE FUTURO MUNICIPAL), el grupo minoritario que lograra llevar más gente a las mesas, ganaría. El Gobierno competía bajo una sola figura en cada pueblo, satanizando toda disidencia; la Oposición, el electorado opositor, abandonado a su suerte por una dirigencia política irresponsable, sin la maquinaria de los partidos que medio vigilaran las mesas, se presentaron además divididos, con tres o cuatro candidatos, todos hablando de la crisis, todos culpando al régimen del desastre, todos atomizando el esfuerzo. No había que ser muy listo para saber qué ocurriría, aunque se quiera medio disimular con aquello de “la trampa”.

   Ayer domingo, por buenas o malas razones, el pueblo de Venezuela se desentendió de su deber de ir a votar, entregó su derecho; ¿comenzando a transitar el peligros sendero de abandonar su destino definitivamente en manos de grupitos guiados, o buscando atajos de fuerza?, no lo creo. Más bien pareció un castigo a una dirigencia que quedó muy por debajo de lo esperado, una sanción a lo que podría llamarse las María Corina Machado, los Julio Borges y los Henry Ramos Allup, y las tendencias que representan, dentro y fuera de la otrora poderos Mesa de la Unidad Democrática. Una sanción a todos, porque a un sector que, en apariencia salió totalmente vencedor, el resultado tampoco le gustó ni le pareció aceptable, maquillándolo con números salidos de la nada como suele hacer para que la cosa no se viera tan mal.

   Así como existe el voto castigo, lo de ayer pareció una abstención castigo, aunque el régimen quiso montar una tarima y mostrar un aire de fiesta que no se compagina con el drama que viven; el cual obligó al Consejo Nacional Electoral, en manos de actrices partidista del régimen que se hacen pasar por rectoras independientes, ha intentar paliarlo, disfrazado otra vez las cifras totales pero sin mostrar actas ni cuadernos de votación. Era necesario, porque así como el Gobierno, efectivamente derrotó en las elecciones municipales a una dirigencia opositora desarticulada, una coalición de partidos y figuras con aires protagónicos en ella, hecho del cual no me queda ninguna duda (merecidamente además esa derrota a esos partidos y figuras), también es cierto que la gente que esperaban asistiera, de parte de ellos (el grupo clientelar atrapado por hambre), tampoco acudió. Y el régimen necesitaba desesperadamente de ellos, aún más que de las alcaldías y gobernaciones como tal, más allá de su significado propagandístico. Necesitaban demostrarle al mundo que la revolución aún cuenta con multitudes de partidarios dentro del pueblo, que es falso que les desprecian y retiraron el favor electoral como “pareció” en las parlamentarias; lo necesitaban para restregárselo en las narices al ejercito, a cabos, tenientes y sargentos, a quienes tienen que convencer de que aún controlan las simpatías del país, que no se les ocurran pronunciamientos nacionalistas denunciando sus crímenes y vicios porque eso puede terminar con una masacre de gente humilde que saldría a defenderles (la temida división del mundo militar); y usarlo aún dentro de las filas del mismo régimen, divididos en toletes como están, como arma arrojadiza para silenciar a un grupo o para azuzar a otro. Pero los números, tercamente, siguen mostrando los mismos niveles de las parlamentarias de 2015, salvándose únicamente por el desmontaje que hicieron del electorado opositor.

   Lo cierto fue que Venezuela le dio la espalda a las municipales, a los políticos, a una dirigencia gubernamental que nos llevó a la ruina, a la miseria y el hambre, y a otra que no se ha cansado de pisar cuantos peines se les puso para asegurar la permanencia del régimen mediante fórmulas más o menos democrática. Las María Corina Machado, negándose a medirse electoralmente porque no cuentan con nadie, pero si pidiendo atajos en las calles, se ven como sectores menos democráticos que el mismo Gobierno, debilitando el apoyo y las simpatías que el mundo pudo haber sentido por la causa de un pueblo pacífico que luchaba contra un régimen abusador; el resto, los Julio Borges y los Henry Ramos Allup, se enfermaron del síndrome Juan Pablo Guanipa, quien por no quedar mal frente a los habladores de paja en la red, que ni votan, ni marchan, ni tumban gobierno, pero que si son escandalosos, entregó al estado Zulia, después del esfuerzo de los zulianos por hacerlo gobernador, dejando que eso se perdiera, como pasó ayer domingo, ladillados los votantes de estos politiquillos inútiles y superficiales. A ese terreno se les quiso llevar, se les llevó, para destruir la más formidable fortaleza de la Oposición, la Unidad de metas, y las María Corina Machado, los Julio Borges y los Henry Ramos Allup se dejaron llevar, arrastrando al país en la trampa.

   El Gobierno debe estar considerando seriamente en montar las presidenciales para principio del año que viene, sería lo más inteligente para ellos, sepultados en el descredito total como están los que antes punteaban las encuestas en las filas contrarias; y tal vez ya pensando en ello, amenaza con negar la participación en tales comicios de los grandes partidos que no acudieron a las municipales. Y casi merecen que les pase, que los dejen por fuera, por idiotas. No por no asistir a la contienda y traicionar a la gente negándole una dirección clara y coherente, como esa que nos llevó al gran triunfo del 6 de diciembre de 2015, con este mismo Consejo Nacional Electoral y este mismo Plan República, ni porque el señor Nicolás Maduro Moros tenga la potestad de hacer y deshacer como si esta fuera su hacienda y no una república, sino porque debieron imaginar, esperar y prevenir una artimaña como esta para ilegalizarlos y deshacerse de todos.

   Caramba, lo esperaba yo, que sabía cuando el señor Juan Pablo Guanipa traicionó el voto de confianza del Zulia, que el estado caería nuevamente en manos del chavismo mediante una maniobrita tonta e imbécil en la cual el pobre diablo tropezó, también esperaba algo por el estilo contra los grandes partidos. Y si lo sabía yo, ¿no lo calcularon y esperaron los Julio Borges y los Henry Ramos Allup? ¿Y se llaman dirigentes de grandes partidos? De los grupitos tipo María Corina Machado no se espera más, nadie vota por ellos, nadie les sigue, fuera de dividir y desalentar, no aportan más. Pero Primero Justicia, y la revitalizad Acción Democrática jamás debieron caer en ese cepo. Cuando se enfrenta a unos delincuentes como estos la pelea hay que darla todos los días en todos los frentes, quien no quiere, o se cansa rápido, se aparta y no estorba el desempeño de los demás.

   Mucho me temo que todo esto pesó bastante en el ánimo de los venezolanos ayer, el cansancio ante tanta necedad de unas vedette que no sirven para nada, ni siquiera para explicar por qué fracasaron (todavía se espera el plan B de los que llamaron a la abstención en octubre, aún no le dicen al país cómo es que esto va a resolverse), misma apatía que alcanzó al régimen, aunque en menor medida porque se le dijo a la gente que quien no fuera y no presentara el carnet de la patria, para controlar que efectivamente acudieran al llamado, quedaban en la mala. Lo que demostró lo ocurrido ayer es que la rabia por lo que ocurre está allí, muy viva, muy a flor de piel, esperando el momento de ser encauzada contra los hacedores de miseria, contra los que acabaron con la Unidad (repito, que el Gobierno necesitara aplastar la Unidad que le había derrotado no significaba que las María Corina Machado, los Julio Borges y los Henry Ramos Allup se adhirieran a esa estrategia), esperando ser reunidos en lo único cierto, la meta común: salir de este Gobierno de marras que destruyó a Venezuela y sepultó a su pueblo en el hambre y la miseria. Salir de ellos y dejar de lado a cualquier que diga que no, que primero él o ella tiene que aclarar si él o ella será la reina de corazones, dejando para después la pelea contra el Gobierno.

   Y la verdad es que no parece una meta ni tan difícil. El aire de hoy, ni siquiera es de rabia o desencanto, sino de fría satisfacción, ese “que se jodan, carajo”, es algo que no le conviene ni al régimen ni a la gente con la cual logró infiltrar y minar la Unidad. Regresando al fin común, lo primero, lo verdaderamente urgente (salir de los hacedores de miseria, esos ladrones inútiles y violentos), lo otro es ir decantando a quienes, dentro de la Oposición, le hicieron, y hacen, el juego al régimen, distrayendo y enredando las metas. Repito, mucho ayuda quien no estorba. Y no son ni tan difíciles de identificar, mientras gritan por un lado que dejen al régimen ganar lo que quiera, que no se les enfrente electoralmente, ni se le exija frente al mundo que regresen a un camino democrático real, porque así se caen (dicen ellos), por el otro no pueden ver a un preso político ser liberado o alzarse una voz claramente combativa sin caerle encima y acosarla de manera escabrosa. Dependerá de la gente pensar, de aquí al año que viene, qué clase de país quiere para el futuro si es que no puede, ni quiere irse.

Julio César.

EL DEPRIMENTE FUTURO MUNICIPAL

diciembre 6, 2017

LA GRAN DERROTA DE LA OPOSICION VENEZOLANA

   Que cada quien se resuelva como pueda…

   Parece que es la campaña de los ahora jefes de la Oposición. Ha sido totalmente descorazonador ver el inicio oficial de la campaña electoral para elegir a los alcaldes, con el Gobierno centrado y claro en lo que busca, influir sobre su mercado electoral con el arma que le funciona, gerenciar el hambre y la miseria, material y humana, entregando en plazas pollos y bolsas de comida, y a la Oposición perdida peleando entre ella, y con un mensaje que no llega a la gente porque quienes odian al Gobierno, y padecen la crisis, perciben que los rivales no tocan el tema o, peor, que no cuentan con un plan alternativo para solucionar esto, para enfrentarlo sin generar mayor daño. La campaña, cuando se oyen las promesas de la Oposición, allí donde algunos darán la cara y la pelea, parece una contienda ordinaria, cuando el país está sumido en una crisis humanitaria total, donde el presidente celebra su cumpleaños con bacanales el mismo días que se conoce de la noticia de varios niños muertos entre desnutrición y la falta de medicinas elementales. A un demente tipo Gadafi, que sin embargo maneja lo que cae de su mesa para que llegue a otros, le enfrenta gente timorata y vacilante en su mensaje.

   La estrategia del régimen es la misma, y dirigida a su mismo mercado, por dividido que esté, por mucho que parte de esas persones les odien, pero empujados por la necesidad. Al cuento de que todo es culpa de todo el mundo menos de quienes llevaron al país a este desastre, prestan oídos quienes creen que de verdead hay una guerra económica y que no es que se robaron todos los reales al tiempo que se destruyó la producción interna, sino que la carestía viene dada por un bloqueo y un guerra sucia de “los ricos”, aunque semejante bloqueo lleva dos meses y la falta de alimentos casi siete años. Repito algo que ya he señalado antes, aunque parecen gente normal, hay en este país personas que creen, de verdad, en la pendejada de que la subida del dólar no debe afectar los precios internos porque aquí no negociamos con dólares. Muchos suponen que así como el agua potable se produce en las tuberías, en el chorro, y no en un gran centro de procesado al que hay que prestarle cuidado, mantenerlo e invertir en mejorarlo, están los que suponen, de verdad, que los bancos no dan efectivo porque no quieren y que los alimentos se producen, milagrosamente, en los anaqueles de los supermercados. Por insólito que suene, hay quienes creen todas estas pendejadas. Y no hay quien se las aclare desde el lado Opositor, que lo grite en una plaza en plena campaña. Hay que recordar que un pueblo ignorante de lo que hace, y le ocurre, es un instrumento ciego de su propia destrucción.

  El Gobierno también cuenta con una ancha base que sabe que esto es un desastre, pero no le importa porque le prometen algo o le entregan una tarjeta y una bolsa, porque un día le anuncian que venderán pollos baratos, o que tal día llegará la harina, y riendo van a la plaza, como si vivieran únicamente del momento. Personas que parecen vivir bien así, entre la precariedad, la incertidumbre, la inseguridad de lo que mañana llevarán a sus mesas, contando con que “algo ocurrirá, algo llegará” y esto se resolverá por su cuenta. Vagabundos, los llaman muchos, por cuatro centavos que piensan les regalan, entregan su suerte, la de sus familias y su país. Y es cierto… pero esa maña es vieja, la vieja política clientelar que jamás quiso desmontarse, como que ya se discutía antes de que yo naciera, y que fuera señalado contundentemente por un hombre como Renny Ottolina, por allá lejos, en los setenta del siglo pasado. Pero eso que para él era tan evidente, parecía no serlo para el resto de la sociedad venezolana mientras se incubaba todo este desastre.

   Que antes no se notaba tanto porque los gobiernos robaban, pero algo hacían, autopistas, carreteras, incentivaban la creación de fuentes de trabajo, entregaban becas que produjeron todos esos profesionales que salieron de la clase media baja a la alta, no estorbando el trabajo de otros, no parando la creación de riquezas en otros, beneficiando a gente que se fue para el monte y fundaron las agroindustrias y todo lo demás, fuera de no robárselo absolutamente todo del presupuesto. No como estos, que roban y destruyen completamente, y al mismo tiempo, mientras esperan ser aplaudidos y agreden a quienes los critican y señalan. Claro, esto tampoco disculpa a la tipa, al sujeto que ríe porque ve a los políticos de Oposición pasándola mal, o a sus vecinos que repelen la Revolución, como si no notara la tumba donde sepulta del destino de su propia casa y su gente, pero volvemos a lo mismo: un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción. Y aún ahora, vemos que esos temas no se tocan.

   Finalmente, bajo el peso de la bota estatal están quienes temen perder lo poco que hay, que tragan grueso aceptando una bolsa, una tarjeta, dudando internamente en si intentar cambiar eso, arriesgándose al desquite de un régimen brutal capaz de cometer los peores actos (y nadie tiene estómago para imaginar a los hijos, la pareja o los padres muriéndose literalmente de hambre), cuando del otro lado los políticos dan tantas señales de no saber ni dónde están parados mientras esta y aquel se pelean una silla presidencial que el régimen les dijo que ya estaba desocupada pero que no es así. Para cualquiera era obvio que lo primero era cercar, denunciar ante el mundo y salir del régimen nefasto que desde hace casi veinte años destruye al país, luego ver a quién le tocaba gobernar y gerenciar la crisis. Pero encontrarnos con el grotesco espectáculo de las María Corina Machado peleándose e insultándose con los Julio Borges y los Harry Ramos Allup (por alguna razón el líder adeco renunció al capital que poseía y se dejó arrastrar a esa lodazal de manera idiota), tan sólo da asco.

   Mientras gran parte del país tiene la meta clara, como que la antigua dirigencia de la Mesa de la Unidad Democrática nos llevó a un resonante triunfo parlamentario de siete a tres, y sectores populares tradicionalmente con la revolución pitaban y caceroleaban a Nicolás Maduro Moros cuando iba a insultarles por no votar por ellos, clara esa gente sobre la necesidad de rectificar y desmontar este desastre, ellos, las María Corina Machado, los Julio Borges, los Henry Ramos Allup y otros sólo temen “no llegar” a la silla, por lo que hay que destruir a los rivales políticos del mismo bando. El resultado era el buscado por el régimen, la desarticulación de la Unidad que le ha derrotado varias veces. Gracias a las María Corina Machado, los Julio Borges y a los Henry Ramos Allup.

   La campaña opositora por las alcaldías comienza con plomo en las alas aunque no es posible imaginar a un régimen más vulnerable y frágil en su defensa (el hambre ya no es un fantasma, es una terrible realidad), porque los mismos que se encargaron de sacar a la dirigencia que nos guió en los triunfos pasados (el Gobierno lo quería así y cada uno de ellos veía un rival en dicha dirigencia), satanizan la participación del pueblo en dichos comicios, no vaya y sea que le ganen al pobre Gobierno, decidieron no presentar un frente único contra el régimen (porque el Gobierno así lo quiere, ¿o de qué otra manera ganaría las alcaldías?); los candidatos que se lanzan para no ceder los espacios municipales no sólo enfrentan el poderoso aparataje gubernamental, que no servirá para resolver problemas, pero si para intimidar, amenazar y agredir (desde los medios controlados, los círculos violentos y los tribunales), sino que también tiene que enfrentar a los partidos dizque de Oposición que llaman a dejar que todo, absolutamente todo quede en manos del gobierno. Y que si no lo hacen son traidores y colaboracionista, como se acusó a los gobernadores que derrotaron al régimen y no les dieron excusas para robarle a sus ciudadanos el esfuerzo realizado.

   Ante este panorama, los electores de oposición se encuentran entrampados, porque no es que este y aquel se lanzan sin el visto bueno de los partidos y su estrategia de seguir lo que se les ordena desde Miraflores (gracias otra vez a todos ellos, las María Corina Machado y los Julio Borges y los Henry Ramos Allup), sino que cada quien se lanza por su lado, atomizando la votación opositora. Así, con el régimen centrando a todos sus electores en un único nombre, este tiene garantizada la victoria como primera minoría antes un universo variado de candidatos opositores aunque estos sumaran más, en su conjunto. Pero, claro, eso no es responsabilidad de las María Corina Machado, o los Julio Borges o los Henry Ramos Allup, es de quienes desobedecen lo que se les ordena y piensan que al régimen se le debe enfrentar en todos y cada uno de los frentes. Que se abandone el electoral no es importante… dicen los cubanos.

   Que la Mesa de la Unidad Democrática en manos de las María Corina Machado gritando en contra de todo lo que sea unidad y salir primero del gobierno, y los Julio Borges y los Henry Ramos Allup, admitiera que era falso que controlaban el aparato para garantizar algo, cualquier cosa, como sí garantizara y cumpliera la dirigencia presente en el 2015, no permite abrigar esperanzas. Ni que se llegue con los números al estar tan divididos, ni que puedan, o quieran, defender los votos de otros al haber hecho agua la otrora poderosa bandera de la manito. Y eso que los ciudadanos que se han lanzado para no entregar los municipios les hacen llamados para que ayuden.

   ¿Se perderán las alcaldías? Mucho lo temo, si el Gobierno ha conspirado para acorralarnos, y con una dirigencia Opositora entregada a la misma estrategia que no se cansa de hacer daño aún en estos momentos, no hay buenos augurios de que se pueda hacer algo en tan poco tiempo. Por lo que es de suponer que las presidenciales se adelanten todavía más, posiblemente ganándolas el régimen cuando las María Corina Machado, los Julio Borges y los Henry Ramos Allup se presenten ellos, los destructores de la unidad, como la esperanza. Serán seis años más de esta pesadilla, santificado por un evento comicial a donde a lo mejor invita  medio mundo como observadores. Y no es cuento, Primero Justicia vio reducido a la mitad el poder de convocatoria que tenía hace un año, como se vio en las elecciones de gobernadores, Acción Democrática alejó a todo el mundo de su recuperada tolda cuando satanizó a los suyos, que si ganaron, porque la gente en la red decía cosas muy feas, aunque estos no llenen ni una calle. Y la gente a la que apoya María Corina Machado no gana jamás en ninguna parte. Y, sin embargo, son ellos quienes deciden qué se hace y qué no, aunque, fuera del vocifereo y los insultos, no cuenten ni representen a la mayoría.

   Lo único que juega contra el Gobierno, lo único, es la insania de la camarilla que insulta al país con sus declaraciones cínicas y demenciales, un Nicolás Maduro Moros hablando disparates como si estuviera trastornado o drogado (tan alejado de la realidad está que supone que él puede presentarse a la reelección como si alguien dentro de la revolución de marras aprobara lo que ha hecho), y la espantosas crisis que día a día empuja al país no hacia la miseria extrema, que tanto arrecha y deprime, sino al hambre literal, desatando la rabia de Venezuela. Me tocó, la semana pasada, hacer una cola terrible en un cajero para conseguir apenas lo suficiente para cancelar un pasaje de Guatire a Caracas, y en la fila la gente estaba molesta, y una señora decía que ni siquiera se podía molestar con el banco cuando era el Gobierno de mierda, palabras textuales, el que todo lo destruyó. Ahí, en la crisis, en la rabia que se acumula, hoy repartida entre Gobierno y la gente que destruyó la alternativa, la Unidad, están los elementos que atormentan de noche a estos criminales que se quedan sin márgenes de maniobra. Y cada día es peor. Un kilo de azúcar, un miserable kilo de azúcar, es un tercio de una quincena. Y eso no lo resuelve el régimen cuando insulta, amenaza, encarcela a este o aquel, ni cuando habla paja.

LA ABSTENCION COMO CASTIGO

Julio César.

VENEZUELA, ¿BIEN VALDRÁ UNA MISA?

noviembre 21, 2017

LA GRAN DERROTA DE LA OPOSICION VENEZOLANA

   No es escribirlo en la red, no es decirlo; es asumirlo, hacerlo…

   La situación de los venezolanos se ha deteriorado en lo que va del año de una manera bárbara, hablando nada más que de alimentos, por el hambre que se padece y que viene imponiéndose desde hace más de ocho años, cuando Venezuela dejó de pagar a los proveedores en Uruguay y Brasil, y dejó de llegar la leche, que ya no se elaboraba aquí, dada la guerra contra la producción nacional, buscando monopolizar los alimentos como mecanismo de control sobre la población (hábito implementado por este tipo de regímenes fracasados pero violentamente represivos). Hace añales que Venezuela dejó de pagar, justo cuando más dinero nos entraba por conceptos petroleros (se lo robaban absortamente todo), y ahora hemos llegado a la inopia. Si a eso se suma la crisis humanitaria de las medicinas, de personas con cáncer que agonizan a ojo vista, de gente que pasó por el trabajo de conseguir un órgano, sobrevivir al trasplante, muriendo ahora por falta de medicamentos contra el rechazo, se suma la parálisis del país, comenzando por el transporte y la falta de lo más elemental para la movilización de las industrias, incluidas las de control estatal, léase el agua potable, la electricidad, las comunicaciones. El drama con el dinero, el efectivo, los billetes, es peor que el del año pasado (este tipo de regímenes socialistas ni aprenden ni resuelven).

   En este clima de horror, cuando cualquiera podría llamar a enfrentar a los hacedores de miseria siendo coreado por la inmensa mayoría del país (que ya se había expresado en diciembre de 2015), nos acercamos a unas elecciones de alcaldes donde únicamente parece preparado y organizado el régimen que nos llevó al desastre, comenzando por el férreo control que ejercen sobre su masa clientelar amarrada con sobornos y amenazas (la bolsa de comida); del lado opositor no se ven señales de vida. No hay quien convoque a la pelea, no hay una voz que sea respetada, o seguida por al menos un tercio de lo que antes había, desacreditada como está María Corina Machado y su gente dada su llamada a entregarle las gobernaciones al régimen, destruir la Unidad que había derrotado a ese mismo régimen, muy ocupados lanzándole cuchilladas al resto de la dirigencia, que no son mejores, y que llaman a votar, que la gente se mueva y luego no saben explicar por qué no se cumplió el programa que si supo implementar la dirigencia que nos llevó a la atronadora victoria del 6 de diciembre de 2015. Ninguno ha aparecido en televisión, ni para explicar cómo era que caía el régimen si no se votaba, ni los otros aclarando cómo fue que perdieron el país mayoritario que se les entregó en las parlamentarias. Excusas si, lanzar culpas a otros, también. Explicar qué pasó con el punto que sostenía una tendencia o la otra, no, eso sí que no.

   Y entre un régimen criminal y amoral, que roba cuanto puede, indiferente a la a la cantidad de personas que asesina directa e indirectamente con dicha rapiña, pero que si persigue a quien se queja, y una dirigencia estúpida que no supo dar la talla una vez que salieron de quienes si conectaban con el país y le señalaban el camino a seguir, se encuentra atrapada una población aterrorizada y desesperada por la espantosa crisis económica, que ve desaparecer los devaluados bolívares sin poder conseguir comida, algo, cualquier cosa que llevar a su casa. Muchos de ellos escucharon a los idiotas que gritaban que destruyendo la Unidad se ganaría más (y uno no da un centavo por quien se quiso engañar, ¿acaso no es más necio el que sigue a un ciego de guía?), que entregarles el país, las gobernaciones al régimen, era una estrategia válida, que el mundo vería que nosotros, negándonos a competir por temor a perder, somos más demócratas que un régimen que si llama a elecciones, pero una gran mayoría si dio la pelea. Fue a votar, para luego escuchar a quienes los convocaron, que les hicieron trampa (como si no sabían que ocurriría, o como que era algo que no intentó el régimen en las parlamentarias del 2015, cuando aquella dirigencia los revolcó contra el piso). Hoy, esa gente que enfrenta al régimen en las calles a gritos, en protestas, o que acude a las interminables colas para llevar algo de comer a sus mesas mentándoles las madres y odiándoles como pocos (cosa que los políticos de oficio no entienden, y que a veces los estudiantes, cuyas mamás hacen esas colas por ellos, critican), y votan, no sabe qué se hará con estas elecciones a alcaldes. De ese tamaño fue el daño que hicieron quienes desde adentro destruyeron la Mesa de la Unidad.

   ¿Se entregarán las alcaldías al régimen? Si escuchamos la pelea de la dirigencia, el vitriolo que sueltan María Corina, Julio Borges y Henry Ramos Allup, parece que sí. Entregaran cada pueblo, cada calle, cada asociación de vecinos a la rapiña y desmadre de una gente que no sabe lo que hace ni les importa porque tienen las botijas llenas; María Corina, Borges y Ramos Allup no darán esa pelea porque eso no les importa, ocupados como están peleándose una hipotética nominación presidencial el año que viene. Entregarán a la gente en las calles porque no saben qué hacer, y esa pelea que intuyen penderán, les debilitaría y “afearía” sus imágenes presidenciales, así que se guardarán, eso sí, para acabar con los rivales dentro de la Oposición buscando la nominación para la presidencia. Deliran, obviamente, creyendo que esa gente traicionada les seguirá mañana en cualquier empresa que emprendan. Así de desconectados están de la realidad de las calles.

   Olvidan, como olvidaron todo desde el momento cuando Venezuela se puso de acuerdo con esa dirigencia que nos guió en la victoria del 6 de diciembre de 2015, que la tarea era cercar al régimen que nos llevó a la crisis, a la miseria, al hambre. Que había que sacarles antes de pelearse una silla que todavía estaba ocupada. Y que cercar al régimen era hacerle ver al mundo, y a cada venezolano, que su desgracia, su sufrimiento, su miedo y desesperación por el hambre de su gente, venía de manos de estos ladrones habladores de paja. Lo único donde esta dirigencia estúpida tuvo éxito, fue en destruir la Unidad, no de los políticos, la que importa, la de la gente en las calles con esa dirigencia. Alejados todos, unos que dieron la cara y fueron defraudados por quienes no garantizaron la pulcritud de los resultados, y los que quisieron creer, por alguna razón, que entregando cada plaza estaban más cerca de salir del régimen.

   Es casi imposible no sentir rabia y una depresión paralizante, pensar que esta desgracia no terminará nunca, que de ahora en adelante cada quien debe ocuparse de lo suyo dejando a los demás hundirse. Y que se lo merecen, ¿cómo es qué tantos pasan el trabajo hereje hundidos en la miseria y votan por el Gobierno?, es el sentimiento generalizado que despertó dentro de las filas que siempre dimos la cara. Pero eso es lo que se quiere, dividirnos, hacernos pelear entre nosotros, que cada quien sólo vea por sí y la fuerza de la unión cese; es la receta que durante más de cincuenta años el fascismo soviético impuso en la Europa del Este, es lo que sigue actuando en la isla de Cuba. Ahora nos la aplican a nosotros, y hasta ahora, hemos respondido como lo han querido (y es lo que nunca se le podrá perdonar a esta seudo dirigencia, que en lugar de entender lo que pasaba, dejaran que nos destruyeran usando los mismos mecanismos que hace más de treinta años se aplicó a los cubanos a la caída del bloque soviético, mientras insultaban y hablaban paja de todo quien lo advertía). Y como es lo que el régimen quiere, vernos anímicamente derrotados, separados, entonces no hay que darles el gusto. Hacerlo es obedecerles, seguirles el juego a los que destruyeron la Unidad para cobrar venganzas dentro de las filas opositoras y soñar con una Presidencia, un cargo todavía ocupado.

   Tenemos que salir de esto y, como venezolanos, hacer un examen de conciencia y preguntarnos qué nos pasó, ¿por qué ya no podemos encarar y derrotar al régimen cuando antes si se pudo, y más ahora que todo está infinitamente peor? Qué cada quien busque sus razones, las verdaderas, no hablando paja en las redes, escuchando a quienes gritan que ya vienen a invadirnos para sacar a Maduro, que este está enfermo, que fulanito se reunió con este o aquel para traicionar a zutanito; basta de hacerles eco a quienes satanizan a los presos políticos cuando salen libres, persiguiéndoles en lugar de alegrarse de que ese pobre hombre o mujer ya no sigue injustamente encerrado (esto se veía mucho en Europa, hace cincuenta años, cuando alguien escapaba de los gulag, siendo recibido con insultos cuando denunciaba lo que sufrió tras el Telón de Acero). Como ya he señalado, todo esto ya ha pasado, una y otra vez; es el derecho de los déspotas, de los asesinos, el intentar someter a sus víctimas, pero no es obligación nuestras seguirles el juego, ni a esa gente, ese régimen, ni a quienes implementan la receta que estos les dieron para debilitar toda lucha en contra de los asesinos. No tenemos por qué hacerles caso.

   Llega diciembre, falta muy poco, entonces… ¿qué hacemos? Organizarnos. ¿Cómo? Volvamos a las metas comunes, aquí el enemigo, quien quiere destruirnos y hundirnos en la miseria y un servilismo silencioso y denigrante es el Gobierno, por lo tanto es al Gobierno al que se va a enfrentar; al Gobierno y a todo el que les sirva y les haga el juego. Volver a lo que nos dio resultado, a cuando derrotamos, siete a tres, a este régimen de delincuentes, persistiendo en la batalla de arrinconarlos, responsabilizándolos del desastre, de la rapiña y de la violencia hasta que el país los desaloje y terminen enfrentado sus juicios, aquí o donde intenten escapar con lo robado. No se puede discutir el éxito de la campaña, de la estrategia que nos llevó a ocupar la Asamblea Nacional, cuya violación dejó al descubierto la falta de democracia de Venezuela ante el mundo; que los celos internos de los menos capaces obligaran la salida de estos, no es escusa paras continuar en el camino del fracaso. Seis años más de gobierno madurista no lo resistirá nadie; si ahora estamos mal, imaginen lo que será el año que viene, dentro de dos, porque es falso que se toca fondo, siempre se puede estar infinitamente peor. Personalmente, ese día, iré a votar por alguien a quien conozca, y lo haré como siempre: en contra del Gobierno.

EL DEPRIMENTE FUTURO MUNICIPAL

Julio César.

GUANIPA, SIN BATALLA EN EL LAGO

noviembre 12, 2017

LA GRAN DERROTA DE LA OPOSICION VENEZOLANA

   Así parece que entregaran el Zulia…

   No sé si lo hacen para buscarme la lengua, o para molestarme y ver cómo me estalla la vena en la sien con una subida de tensión por rabia, pero mis amigos y conocidos viven comentándome y preguntándome cosas sobre la actualidad del país, desde el punto de vista electorero, que parece ser nuestro único problema, la única preocupación, si nos atenemos a lo que se discute a diario en prensa y televisión. Aún en la red. La espantosa crisis del hambre parece ocurrir en otra parte (lo que constituye un nuevo éxito del Gobierno que nos llevó a esto). Me preguntan qué opino de la repetición de elecciones a gobernador en el estado Zulia y lo que pienso de Juan Pablo Guanipa, dirigente de Voluntad Popular. Lo que pienso es a título muy personal, sobre lo que veo, sin conocer al sujeto en cuestión más allá de saber que es un dirigente político batallador como se percibe cuando le entrevista Jesús Torrealba en su programa La Fuerza es la Unión… pero no es bueno lo que creo. Me parece que es una desgracia que el Zulia tenga que pasar por todo esto, y que Juan Pablo Guanipa es la persona más frívola, superficial y necia que haya visto yo jamás, y que no me extrañaría que los zulianos le cobraran durante mucho tiempo su irresponsabilidad. Es lo que creo y pienso, no tiene que ser, obligatoriamente, la verdad, pero así lo veo.

   Ese señor, presentándose como candidato de un estado petrolero que está en el suelo, paralizándose lentamente como el resto del país, cayéndose a pedazos bajo la desidia del madurismo, encabezó a los votantes del Zulia que querían sacudirse a esa gente de la gobernación, como se sacudieron en su momento a la de Manuel Rosales, y después del mandado hecho, que desafiando las trampas que se sabían se montarían, la gente llenó los centros de votación y depositaron en él sus esperanzas, fue y entregó la gobernación, sin siquiera un amago de intento por retenerla. Y de que la entregó, fue que la entregó; ese señor podrá decirle a otros, y a sí mismo lo que quiera, que actuaba con dignidad, con decoro cuando le sirvió en bandeja de plata su deposición como mandatario regional a un régimen forajido. Que no gustaba de luchar, o que no tenía estómago para enfrentar trucos politiqueros de vagabundos, que consideraba que el estado Zulia bien podía sacrificarse en aras de su posición muy personalista, es algo que debió advertirles antes a los zulianos para que ni lo apoyaran en las primarias, ni en las elecciones, para que no se perdiera fútilmente ni ese tiempo ni todo ese esfuerzo. Era lo decente, porque lo importante era el estado, no él, como aparentemente considera este señor.

   Como sabrá medio mundo, para desconocer la autoridad de la Asamblea Nacional que hacía preguntas difíciles sobre una corrupción administrativa sin precedentes que dejó al país completamente arruinado y endeudado justo cuando más dinero nos entraba por conceptos petroleros en toda nuestra historia, sobre nexos de personeros importantes del alto gobierno y sus familiares con el narcotráfico internacional, y se investigaba la brutal violación de derechos humanos, el Gobierno debió inventarse, elegidos por ellos, entre ellos, un organismo supra constitucional que “remendara” las leyes como les diera la gana: la Asamblea Nacional Constituyente (la Prostituyente). Entelequia que no reconoció nadie en ningún lugar del planeta, exceptuando los que ñemean de la corrupción directa, de la rapiña de lo que una vez fue Venezuela. Pues bien, para continuar sembrando cizaña entre una oposición torpemente dirigida (hoy en día ni María Corina Machado, Julio Borges e incluso Henry Ramos Allup pueden convocar a nadie ni a una plaza de mercado), e intentar hacerle ver al mundo que “aquí si se le reconocía”, el régimen obligó a los vencedores de las regionales de octubre a “juramentarse” frente a la Prostituyente. Personas que dieron la batalla en las calles, que derrotaron al régimen haciendo correr sus huestes violentas, que lloraron sus muertos, que lograron orquestar una maquinaria eficiente para contrarrestar las trampas electorales de estos vagabundos, y ganaron sus gobernaciones como fueron los casos de Mérida y Táchira, tragando grueso lo hicieron, porque sabían por dónde venía la jugada para despojarles de sus triunfos, para robarle al pueblo de sus estados su esfuerzo, toda esa pelea que dieron.

   Juan Pablo Guanipa no, porque él bien puede sacrificar al Zulia antes de quedar mal ante los que hablan paja en las redes, grupito que no representa ni de muy lejos a la inmensa mayoría del país que si sale a gritarse vainas con el Gobierno en las calles, a quejarse del hambre y la inseguridad, pero también les enfrenta con voto, como se demostró en las regionales, pero que si es ruidosa e increíblemente venenosa a la hora de hablar paja. Pero tal vez lo juzgo demasiado duro dado el tamaño de su irresponsabilidad, su veleidad, tal vez actuó por conciencia; ¿lo hizo porque le daba grima el paso, “rebajase”?, debió advertirle al Zulia de su estómago débil para que otro tomara el lugar en la trinchera y que no abandonara la pelea como lo hizo él, obligando al estado que decía querer representar, en lugar de ir encarando los problemas por municipios, a dar otra vez una pelea que ya habían ganado; los engañó, los estafó, les falló. ¿No sabía que la jugada era declararle ilegitimo para quitarle la gobernación?, ¿no lo esperaba después de que el régimen se inventara un desacato para invalidar la Asamblea Nacional y desconocer la voluntad popular?, entonces es un pobre imbécil que no sabe nada de la política de este país. ¿Que aceptar eso era legitimar la Prostituyente?, él pudo decirle al Zulia, a Venezuela y el mundo que con asco iba a Caracas a esa tramoya para que no inventaran una excusa para robarle al pueblo del Zulia su decisión soberana, pero que ni acepta ni reconoce la tracalera constituyente. Pero, aparentemente, era esperar demasiado de él.

   ¿Qué hacerlo era convalidar la trampa electoral que se hizo en el resto de los estados?, si esa era la razón debió llamar a la abstención y jamás presentar su candidatura, porque la trampa ya se sabía, todos los que fuimos a votar contábamos, temíamos, que nuestros votos, nuestra decisión fuera esquilmada, robada, pero fuimos porque los demócratas votan, porque los partidos aseguraron, después de que sacaron al anterior Secretario General de la Mesa de la Unidad Democrática, quien nos llevó a la aplastante victoria del 6 de diciembre de 2015, que este proceso electoral estaba todavía más blindado con testigos y miembros de mesa, con maquinaria para llevar votantes y garantizar que no se desconociera el resultado (eso nos dijeron cuando sacaron al hombre que nos llevó al triunfo pasado y se les antojaba demasiado popular, excesivamente respetado, y, peor, exitoso en sus estrategias); era trabajo suyo, señor Guanipa, y del resto de la dirigencia el lograr que el régimen no triunfara a pesar de sus trampas y ventajismos que todos sabíamos, asegurando el triunfo con actas en manos, como se hizo en el Zulia, como se hizo en el estado Bolívar, que al demostrarse el fraude arrojó dudas sobre todas las declaraciones triunfalistas del régimen (es una suerte que sean tan piratas), no salir después de llamar a ir a votar con ese cuento.

   No, no veo ninguna excusa, ninguna razón que justifique la irresponsable actuación de este señor. Él podrá decir lo que quiera, incluso misa, pero si sentía que no estaba listo para dar la pelea en todos los frentes jamás debió presentarse como la esperanza, como el candidato. Debió apartarse y dejar que otro si liderara la batalla. El daño que hizo puede ser irreparable; que los zulianos hayan dado la cara para verles echar por la borda todo lo que hicieron, podría alejar aún a más votantes, entregándole el estado al madurismo. En este caso, el señor Juan Pablo Guanipa fue tan perjudicial para el país, como lo fue María Corina Machado llamando a destruir la Unidad y a perseguir a sus rivales políticos para que el régimen se impusiera. De alguna manera que la sana lógica no puede explicarse, parece que la engañaron haciéndole creer que el régimen ya había caído, que Maduro y su esposa se habían ido, que los colectivos habían entregado las armas, que el resto del PSUV estaba entregando las instalaciones oficiales (alguien se lo dijo y cómo que se lo creyó), y que si no jugaba posición adelantada no sería coronada. Y ese es su legado, con todo lo que me cuesta hablar mal de ella.

   Como sigan así las cosas, el año que viene el Gobierno ganará las presidenciales, con testigos de la Eurocámara, de la ONU y de la OEA, incluido el señor Almagro, y tendremos que calarnos eso, salido de las urnas y quien quita que hasta contado manualmente, seis años más. Claro, María Corina Machado hablará paja sobre la culpa de los demás (del difunto Hugo Chávez para acá ese mal los afecta a todos), Juan Pablo Guanipa dirá que su conciencia está tranquila. Jodida está Venezuela, y su gente mal dirigida. Faltó quien, gritando, convocara a todos a dar la pela, sin adular a nadie, sin dorar píldoras. Sin estar creyendo pendejadas de invasiones y demás.

   Dentro de algunos años, recuperada la democracia, encaminado el país mediante medidas básicas como no robarse hasta el último centavo del presupuesto ni convertir toda actividad criminal en una fuente de ingresos, es posible que María Corina y el mismo señor Guanipa puedan aspirar a algo, cuando sus posturas no sean un peso, una condena, sino una opción. Son personas capaces, aunque no para el momento ni la tarea que nos ocupa. Es lo que pienso. Yo. Que no se reprima nadie de decirme lo que crea me merezco, nunca borro comentarios, nunca los edito o los evito. Serán bienvenidos.

VENEZUELA, ¿BIEN VALDRÁ UNA MISA?

Julio César.

LA GRAN DERROTA DE LA OPOSICION VENEZOLANA

noviembre 3, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

   O lo que es lo mismo, el éxito del Gobierno…

   Qué el régimen madurista batuqueó a la Oposición contra el piso, cuando su cara era la peor de todas, cuando el hambre y la inseguridad tienen a la gente trinando en las calles, es una realidad tan innegable como sorprendente. Sorprendente que se diera a pesar de saberse (que es lo peor, se sabía) de la receta que utilizarían para destruirnos. Que se supiera, y aún así no se pudiera evitar, es lo inconcebible. Se dijo, se alertó, pasó frente a nuestros ojos, el mundo lleva treinta años viéndolo, pero fuimos incapaces de aprender de las lecciones de la vida y la historia, y ahora pagamos (nos hizo falta un estadista, un líder duro que nos hablara golpeado, un Rómulo Betancourt diciéndole a los trabajadores que no podían haber aumentos de sueldo porque la dictadura se había robado la plata). Nos aplicaron la misma receta que la dictadura cubana utilizó contra su pueblo a la caída del bloque soviético, cuando Rusia ya no podía mantenerlos (las dictaduras son incompetentes para satisfacer las necesidades de sus habitantes), y debió iniciarse el periodo especial, más hambre y represión para los cubanos en la isla, mientras intentaban encontrar un arreglo que les permitiera a los jerarcas de la dictadura poner a salvo lo guardado, o esperar atrincherados en la isla esperando sobrevivir otro día. Y les resultó. Allá, hace más de treinta años, y aquí. Eso, que se vio, que se sabía, que tanto se advirtió, nos la aplicaron y caímos.

   A la caída del bloque soviético, con Cuba pasando trabajo y los Estados Unidos como vencedores de la Guerra Fría (más porque se cayera su contrincante que por haber ganado la pelea), lo de la isla era insostenible. Como ahora, en aquel entonces el régimen castrista envió señales a sus enemigos prometiendo abrir la isla pero si les garantizaban la salvaguarda para ellos y sus ganancias (como negoció la FARC, y consultados, los colombianos se negaron); el régimen norteamericano les dijo que no, que la rendición debía ser incondicional y punto. Porque creían que se caían, que los cubanos se amotinarían en la isla y los sacarían, a los dictadores y sus esbirros. También ellos, los gringos, como más tarde ocurriría aquí, subestimaron el acostumbramiento al miedo, a la delación, a las detenciones arbitrarias a manos de grupos armados, al control por el hambre. El miedo al hambre, a perder lo que se les entregaba lista en manos si se ponían muy gritones.

   Ante la propuesta del régimen castrista, en la isla hubo quienes querían aceptar, que la dictadura entregara y se fuera, que lo importante era que terminara ese régimen de terror; pero como en ese entonces la Revolución Cubana gozaba de prestigio y Fidel Castro era visto como un viejo luchador guerrillero, no se le llamaba sucio tirano, como si se le aplicaba a Pinochet, que ni mató a tantos ni su dictadura duró tanto, en Miami muchos otros gritaron que no, que no habría negociación porque el régimen se caía y los gringos iban por ellos. No querían a Fidel dando discursos por el mundo, lo querían preso y esperando por el pelotón de fusilamiento, sí como él condenó a tantos. Estimulados por la inteligencia cubana, se le llevó a pensar a todo el que tenía la voz cantante dentro de la comunidad, en el exilio, que era la única vía aceptable. Esa, solo esa y ninguna otra, porque a él o ella no le parecía “digno”, nada más. Eso les llevó a acusar a los otros, que pensaban que lo primero era salir de esa pesadilla, en el exilio y la isla, de colaboracionistas, de pactar con la dictadura, por eso los dejaron solos en la pelea; eso les llevó a lanzar rugidos contra el Departamento de Estado para que no intervinieran a “favor” de la dictadura, como querían los traidores (desde su punto de vista manipulado por la ofensiva cubana). Como no era asunto de ellos, y creyeron que en verdad los Castro caerían, Estados Unidos dejó eso así, los cubanos se insultaron, pelearon, se odiaron, y la dictadura pudo durar treinta años más, y Fidel Castro morirse en su cama. Eso ganaron. Aunque jamás he escuchado un mea culpa al respecto. Eso, que ocurrió hace más de treinta años, ha sido señalado una y otra vez, ¿alguien escucha, algo se aprende? Evidentemente no.

   Eso se advirtió aquí, pero no se quiso escuchar. Cuando peor estaba el régimen autocrático en Venezuela, este no sólo gana unas elecciones regionales tiñendo el mapa de rojo rojito, sino que logra destruir totalmente la capacidad de respuesta de la oposición política y aún de la sociedad civil, justo cuando el desastre de la inflación ya supera todo límite tolerable. El hambre ya es un invitad no deseado en cada casa de este país. Personalmente jamás pensé que esto pudiera ocurrir, ni que nos dejáramos amarrar por la receta, ni que al régimen no se le enfrentara en las urnas como le enfrentamos en las calles, cuando nos tocó escalar la reja del Jardín Botánico para escapar de los gases lacrimógenos y las peinillas de la guardia nacional por un lado y los colectivos por el otro; carajo, guerra avisada no mata soldado, eso lo sabemos todo, y sin embargo, ocurrió. Cuando escuchaba que llamaban a no votar en las regionales, gente que se decía de Oposición porque eso era seguirle el juego al Gobierno, y quien llamara a votar era un  sucio, un traidor, un vendido, un perro, pensé eso, ¿es que realmente nada se aprende? No, nada.

   De alguna manera que jamás entenderé el Gobierno le hizo creer a la dirigencia opositora que era el momento de lanzarse puñaladas entre ellos, dejando la batalla por salir del régimen para después porque “eso ya estaba listo”. El Gobierno se los dijo y quisieron creerlo por razones que sólo los siquiatras pueden interpretar. Dejaron de pelear contra unos delincuentes que nos destruyeron por caerse a piña por ver quien se sentaba en una silla que todavía estaba ocupada en Miraflores. María Corina Machado, para ponerle nombre y una cara a los necios (y me duele hacerlo), aunque no fue la única ni la peor, arrastrando a Antonio Ledezma en su necedad, se plegó totalmente a esa estrategia dictada por el régimen. Y hoy, a casi tres semanas de las regionales aún no se ve qué es lo que ella pensaba hacer, ni hay gente en las calles gritando, ni hay invasiones extrajeras (la sola idea era tan idiota como pretender que exigiéndole la partida de nacimiento a Nicolás Maduro Moros esto se resolvía); ni estos dirigentes, María Corina, Ledezma, ni los otros pueden convocar a nadie a llenar ni una calle en El Silencio, pero a pesar de esa realidad, de que en la unión estaba la fuerza, no hubo lo que no hicieron por destruirla y deslegitimarla. Todo lo que hicieron, todo el esfuerzo, fuera de apertrechar electoralmente al régimen, estuvo dirigido a espantar a la gente de la Mesa de la Unidad Democrática. Y en eso dos objetivos, el éxito del régimen es abrumador. Como en el karate, usaron nuestra propia fuerza para vencernos, y todavía, viendo que han pasado tres semanas y no se salió del Gobierno con ninguna otra estrategia, sino que este sonríe y se burla de los venezolanos, esta gente todavía no da una explicación.

   El Gobierno le hizo pensar a los partidos políticos de oposición que esta era solamente otra elección y que cada uno debía lazarse a la yugular de los otros para dominar más espacio, no pelear contra los candidatos oficiales porque “la situación está tan mala que eso ya se da por ganado”. ¿Acaso Julio Borges y Freddy Guevara, por nombrar a dos como a cualquier otro, no notaban que la gente estaba arrecha porque lo único en lo que se trabajaba desde el año pasado era en sacar al Gobierno, prometiendo que hoy sí, que con esto sí, que no se les reconoce ni los hemos tumbado como se dijo pero que ahora vamos a elecciones, que eso está blindado, y luego salen con que perdimos porque son tramposos y nos engañaron? Henrique Capriles Radonski, por nombrar un caso como se podría mencionar a cualquier otro, fue un terrible, terrible gobernador para Miranda; se sabía que le negaban los recursos pero nunca se reunió con las comunidades reales para explicarles eso, que el país pasaba hambre hoy pero que mañana sería infinitamente peor porque esta gente no tiene ni idea de qué hacer para revertir el desastre que montaron, algo que tenía que explicarse porque este es un país donde la gente cree, de verdad, que la subida del precio de dólar no tiene por qué afectar los precios porque internamente no negociamos en dólares. Cuando alguien hablaba de Capriles decía que no le dejaban trabajar, pero que “tampoco quiere, sólo vive haciéndose campaña para presidente”. En Miranda íbamos, y fuimos, a votar por el que ganara en las primarias de la Oposición, por cualquiera menos alguien del régimen, pero todavía nos tocó ver el show de Primero Justicia peleándose frente a las mesas de las primarias con la de Voluntad Popular, de una manera triste y patética que daba rabia, porque se notaba que ni idea tenían de lo que la gente pensaba.

   Olvidaron el control por hambre que se tiene sobre el país; la beca, la tarjeta, la caja de comida con la que se premia o se castiga. Y esto lo olvidaron hace rato. En las protestas de principio de años, mientras más duras y terribles en las calles, había voces que se lamentaban que había quienes no iban por esperar una caja de comida. Estos “líderes” no supieron o no les interesó ver algo que se les dijo una y otra vez, la gente normal no puede vivir en esa paja de tomar todos los días las mismas calles, que ni tumbaban al Gobierno ni impedían la Constituyente, por ejemplo, que había que comer, que hombres y mujeres debían llevar alimentos a la mesa de sus casas. Que la gente terminaría pensando, resentida, que los estudiantes podían hacerlo porque sus padres hacían las colas, y en las mesas de María Corina, Henrique Capriles, Henry Ramos y Julio Borges, ni el más ingenuo pensó jamás que faltara algo. Eso no supieron verlo, que la gente no vive de política, que no puedes llamar a luchar por la libertad y la democracia mientras te caes a cuchillo con este y aquel para llegar tú la silla; ni supieron explotarlo, el hambre, la necesidad, al grito de “esto se va a poner todavía peor”. El régimen si supo sacarle ventaja al hambre que provocaron, que como se sabe de la experiencia cubana, es uno de los resortes para controlar a la población.

   De alguna manera el régimen le hizo creer la gente que le hacían daño no votando, no demostrando que son demócratas que darían la batalla donde fuera y cuando sea, para derrotarles, o gritando con pruebas en manos que el régimen hizo trampas, hundiéndoles más en el descredito. Les hizo pensar, y lo hicieron porque quisieron, la verdad sea dicha, que abstenerse era una legítima forma de protesta contra el Gobierno, no bombardear su propia goleta, que eso no debilitaría a una dirigencia opositora, incompetente o no; que no era una estrategia suicida contra ellos mismos. Así de hábil fue la jugada, pero también transparente, como digo, y todo esto había pasado, primero en la Europa del este durante la era soviética, y aquí, cerquita, en Cuba, donde todavía sigue pasando.

   Ahora, con el mapa rojo rojito, no se sabe qué hacer, no hay nunca un plan B, los líderes, ante el resultado, gritan que hubo fraude, como si la noticia fuera nueva, como si eso no era lo lógico, lo esperable, lo que se debió prever y combatir con testigos, electores y simpatizantes, actas en manos como Andrés Velázquez demostró en el estado Bolívar, brindándole el gran favor al país de mostrar al mundo que si hubo un fraude. Exceptuando aquellos líderes regionales que dieron la pelea en las calles de sus estados, y que aún así lograron llevar gente a las urnas en tal cantidad que derrotaron al régimen, que tragaron grueso ante la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente para no darle motivos al régimen de invalidarlos, el resto no supo qué hacer, no estuvieron a la altura, y ahora persiguen a los que ganaron dentro de la Oposición, se suman a la campaña de descrédito dentro de la Oposición, y la gente, que ya venía de actuar de manera errática, piensa que ya todo está perdido, eso sí, por culpa de todos los demás. Qué la única salida es irse, como escapaba todo el que podía del bloque soviético y ocurre aún hoy en Cuba; porque sí, así de mal está este país.

   El triunfo del Gobierno fue ganar políticamente, porque la crisis, la rabia y la angustia continúan, no igual, peor; pero no fue poca cosa, derrotó a quienes les habían brindado una feroz paliza en diciembre de 2015 (atenuado un poco, esa derrota, cuando lograron que se repudiara a quien nos guió aquella vez, y dentro de la Unidad hubo quienes se prestaron ansiosos porque “ya esto estaba listo”, ese año, y aquí seguimos). Pero al Gobierno no se le puede acusar de nada, ni condenarle por hacer pedazos a quienes se les oponen, están en todo su derecho a intentarlo, como cualquier otra dictadura lo tiene a sobrevivir dentro de un sistema que les proteja de tener que rendir cuentas por sus crímenes, pero no había razón para que la dirigencia opositora y el pueblo de Venezuela se suicidaran en aras de lo que ese mismo régimen esperaba y le ordenaba hacer. ¿Las elecciones de alcaldes de fin der año?, ¿quién convocará a la gente a votar?, ¿quién escuchará ese llamado, hundidos en el descredito como están María Corina, Henrique Capriles, Julio Borges y el mismo Henry Ramos Allup que salió a satanizar a sus compañeros de partido que ganaron en sus estados porque “la gente estaba brava en la red”? ¿Cuál era el plan de los abstencionistas para salir de eso, y cómo para cuando salimos? Hoy, sonriendo burlón, Nicolás Maduro Moros puede sostener alegremente que la Oposición se abstendrá de inscribir candidatos porque saben que Venezuela no votará por ellos, como demuestra el mapa rojo rojito, y, en verdad, no estaría mintiendo tanto. No vamos porque, así cómo están las cosas, a lo que llegamos por tantas necedades, perderemos, punto.

   Gracias a Dios por el fraude en el estado Bolívar, es el único asidero que quedó para cuestionar todos los resultados, y fue un éxito personal de Andrés Velázquez y la gente de su estado, la militancia, los votantes, los testigos. Ellos si hicieron su trabajo, no salieron, con las manos vacías, a hablar de fraude sistémico y generalizado, sin actas en las manos, sin responder por sus militantes.

GUANIPA, SIN BATALLA EN EL LAGO

Julio César.  

VENEZUELA CONVULSA

agosto 10, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

   El pasado fin de semana, en este país, fue rico en acontecimientos; fuimos de lo bueno a lo malo, pasamos de lo puramente ilusorio a lo real, de lo irritante y frustrante al frío consuelo del que odia tanto.

   Después de montar la cómica que sacar de sus casas a Antonio Ledezma y a Leopoldo López, el Gobierno tuvo que regresarlos, aún sabiendo que sus familias no callarán y que seguirán luchando. La arbitraria e ilegal medida de secuestrarles, fuera de irritar a los venezolanos y angustiar a sus familias, puso aún más por el piso la imagen del régimen (militares deteniendo gente enviada a sus casas por jueces civiles, ¿qué tal?), potenció el mensaje que Ledezma enviaba al país, y fortaleció a Leopoldo, a quien tantos habla paja habían señalado de “pactar” con sus perseguidores. Para que se vea que no todos los necios están de un bando, dato a tomar en cuenta, siempre, para cualquier ecuación.

   Esa fue una buena noticia, causó algo de alivio por la suerte de ellos, como aún se teme por tantos y tantos detenidos. La policía y la guardia nacional arrestan a decenas y decenas de venezolanos en cada manifestación, pero jamás a uno de los asesinos; a esos no los detienen ni por error, ni los presentan frente al país, por televisión, corroborados por las miles de grabaciones que se tiene de cada muerte. Qué raro, ¿verdad? Bien, recuerdo que al llamar a mamá, y comentárselo, para tranquilizarla por todas las bolas que corrían el domingo, lo de Leopoldo, ella exclamó que gracias a Dios, porque “ya bastante ha sufrido ese muchacho”. Y con todo el tiempo y el dinero que el régimen ha gastado e intentar presentarlo frente al país como un monstruo. Para eso sirvieron las necedades de unos gorilas uniformados que imaginan pueden intimidar a todo un país para escapar del castigo a sus delitos, para quedar como imbéciles y potenciar a los perseguidos.

   Lo malo, irritante e ilusorio fue la toma del Palacio Legislativo para instalar una Asamblea Nacional Constituyente (mejor conocida en la calle como la Prostituyente) que fue rechazada por el ochenta y ocho por ciento del país, que aunque deja bien mal parado al régimen, apartándolo de toda legalidad (e imposibilitándole todo ñemeo económico en la manera de acuerdos), les era necesario para modificar la Constitución vigente por mecanismos ajenos a ella, inventarse leyes y legalizar la represión. Si el estado de derecho, si la ley estorba, entonces se cambia el marco de convivencia nacional, aunque eso signifique dar un golpe de estado y romper el hilo democrático, punto. Claro, el ochenta y ocho por ciento sabe que eso no pondrá un sólo plato de granos en la mesa de nadie (la harina rusa que vienen anunciando hace casi un año nunca aparece), porque el régimen no tiene ni puta idea de cómo revertir el daño que hizo en dieciocho años de corrupción e incompetencia, esta ruina que está matando de hambre al país, empujándolo a una rabia irracional que terminará estallando contra sus creadores. Pero ellos imaginan que algo están ganando, que con “instituciones” que nadie reconoce, están “resolviendo” algo. Fantasías de dementes o alucinaciones de adictos.

   Lo real era que mientras perdían el tiempo en esa paja, con cuatro locos gritando consignas sin mostrar tomas abiertas por televisión, se declaraba un alerta por las lluvias en Ciudad Bolívar, por el nivel del agua en la represa del Guri, construida en la era democrática, y menos mal, porque con lo hábiles que resultaron los socialista, de haberles tocado, ni la electricidad la conoceríamos. Sobre este peligro de desborde, los expertos lo alertaron hace rato, pero nada se hizo, como nunca se hace nada que no sea robar plata o hablar paja. Esa represa, como los puentes, las autopistas, las hidrológicas, lleva años sin recibir mantenimiento por el robo sistemático de los presupuestos y por poner al frente de esas obras a revolucionarios con credenciales: es decir, ser inútiles funcionales.

   Sin mencionar para nada los temas que al venezolano preocupan, el hambre, la inseguridad y la parálisis que está destruyendo a Venezuela, hechura de dieciocho años de rapiña o, como también se le dice, socialismo, el mamotreto de la Asamblea Nacional Constituyente lo primero y único que hizo fue destituir a la Fiscal General de la República, señor Luisa Ortega Díaz, asegundase de que ni siquiera pudiera entrar en sus oficinas, imaginando que así acababan con lo recaudado sobre corrupción, narcotráfico y ahora violación de derechos humanos. El país cayéndose a pedazos, el ochenta  ocho por ciento de la nación arrecha por el hambre y la carestía de lo más básico (jabón de olor, desodorantes, papel de baño), y esta cantera de personajes repudiados se reúnen para esa necedad. Es lo único de lo que se ocupan, por ello no pueden permitirse el consultarle al país absolutamente nada.

   Pero mientras todavía se felicitaban por el nuevo escupitajo a Venezuela, la nueva humillación que imaginaban le infligía a alguien, el día domingo trascurrió con los rumores de militares alzados, armas desaparecidas y pronunciamientos contra la corrupción, el centralismo, la burocracia y la justicia parcializada (¿hablado frente al Samán aquel?). A eso intentó silenciársele todo lo que se pudo, y al final de la tarde volvieron con la paja que si no es disgusto militar por la corrupción o la miseria a la que se nos llevó, sino la desestabilización externa, que si los intereses económicos de la derecha (aparentemente el ochenta  ocho por ciento de Venezuela es de derecha y sigue los dictados norteamericanos, según los resultados de la Prostituyente), pero lo cierto es que fue un hecho terrible para el régimen, el cual han intentado atenuar, disimular, pero es difícil. Por una parte parece quedar en evidencia, o se sospecha, que el mundo militar también se está fracturando ante el dantesco drama humanitario que vive el país y que el régimen niega a pesar de los muertos por el hambre y la falta de medicinas básicas, por no hablar de los cientos que caen asesinados al mes por un hampa desbordada y jamás atacada; lo otro que no pudo esconderse fue que el país casi hizo fiesta, ese ochenta y ocho por ciento que los atormenta, pensando que había un golpe y que les detendrían y tal vez hasta les fusilarían, como tanto se corría por la red. Que les harían a ellos, lo que ellos pensaban hacerle a Carlos Andrés Pérez, y eso que a estos se les odia todavía más.

   No era este un escenario que yo creyera, ni esperaba, todavía estamos pagando la estafa de un militar que se pronunció contra la corrupción, el centralismo, la burocracia, la falta de justicia, la desigualdad social y la traición a la patria (en tiempos cuando la Zona en Reclamación todavía era nuestra, y no se había cedulado a cuanto bicho de uña pasara por ahí porque “van a votar por él”), pero algo ocurrió el día domingo, algo que no sabemos ni esperamos enterarnos por boca de un régimen que miente una y otra, y otra, y otra vez, descubriéndoseles los engaños al poco andar. Incluso hoy, miércoles, hay quienes sostienen que todo eso no fue más que una maniobra distraccionista del autoritarismo para que el mundo viera que sí había una conspiración. Fue un error garrafal que salieran Diosdado Cabello y el ministro Vladimir Padrino López a declarar; eso tan sólo restó credibilidad en la información, y simpatías internas al régimen; pocos como esos dos son tan señalados por sus delitos, comenzando por la vejación y violación de los derechos humanos.

   Pero si esa era la idea, engatusar bobos o darle argumento a los infelices de la izquierda en la euro cámara, que juegan al mismo triste papel desde los tiempos cuando perseguían y satanizaban a la gente que escapaba como podía de la Unión Soviética y China (para ello estaban en nóminas, y no aprenden, no avanzan), la cosa les quedó bien mal. Como todo lo que hacen. Primero, nadie se solidarizó con la banda en Caracas, ningún gobierno llamó pidiendo información, o apoyándoles (¡ni Cuba!), exceptuando a Evo Morales. Segundo, dieron pie a que se diga en las calles que es mentira de la banda aquello de que la Fuerza Armada Nacional está incondicionalmente con ellos, que lo que está ocurriendo dentro de los cuarteles no se sabe, pero que si lo del domingo fue una muestra, entonces la procesión va por dentro. Si fue un truco para perseguir militares e implicar opositores, a la larga les resultará contraproducente. Y les estallaba en las caras cuando todavía se “felicitaban” por la instalación de la Gran Asamblea Nacional Constituyente Fascista.

   Paja, humo, delirios y drogas. Y, mientras tanto, nadie gobierna, nadie intenta atajar la caída en este abismo al que nos arrojaron.

LA GRAN DERROTA DE LA OPOSICION VENEZOLANA

Julio César.

ANTONIO LEDEZMA Y LEOPOLDO LOPEZ ENCANADOS… DE NUEVO

agosto 4, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

   Lo sé, dije que no hablaría tanto de política, pero…

   A Antonio Ledezma y Leopoldo López, dirigentes políticos presos porque aparecen mejor posicionados que Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno en cualquier encuesta e intensión de votos (sólo PODEMOS, en España, finge creer cuando los tachan de delincuentes), han sido regresados a prisión por el despecho del régimen por al abandono del pueblo en las colas de la Constituyente (por muchas cifras que se inventen; de hecho la abismal diferencia entre la gente contada en los centros, y los resultados, casi parecía un “¿a qué no me lo creen?”), y los repudios internacionales. Por alguna razón pensaron que la gente que votó en contra de ellos en diciembre de 2015, por llevarnos al desastre, ahora iba a aceptar esto después de que ese mismo desastre se radicalizó el año pasado; o que el mundo vería como algo “normal y natural de un gobierno legitimo” el desconocimiento de la voluntad popular y la violación de la Constitución para perseguir gente y evitar medirse electoralmente.

   Como fuera, ese despecho que dio origen a la masacre del domingo, el día más sangriento de la represión (más de dieciocho asesinados, como en un Egipto o Libia cualquiera), trajo como consecuencia que Antonio Ledezma y Leopoldo López regresan a la cárcel, y eso después de que un tribunal sentenció que podían continuar sus condenas en sus casas. Estas fueron tomadas en medio de la noche, como generalmente actúa el hampa, sin una orden, un fiscal presente, muchos menos un juez, llevándoselos a empujones y apuntados con mil armas, cuando todavía andaban en pijamas, ante la angustia y gritos de sus familias. Toda una hazaña para los miserables estos.

   En un país normal, regresarles a prisión, habría requerido de una actuación frente a los tribunales, con fiscales, abogados defensores y jueces, aquí bastó que un militar ordenara detenerlos porque a él le da la gana, desobedeciendo una sentencia de un tribunal civil de la república, porque el estado de derecho ya no existe y la logia militarista siente que debe defenderse como pueda. Incursos en delitos de narcotráficos como aparentemente están, y en las públicas y notorias violaciones de derechos humanos, y muertes, a manos de la brutal represión, necesitan parapetarse como sea para que no los alcance la justicia internacional. Condición que pasa por acabar con toda disidencia interna y capear el cerco internacional que se tiende. Al menos de los países que cuentan, que podrían enviar plata o comida, el resto nada dice pero nada aporta para ayudarlos a solventar la crisis que originó tanta  corrupción e incompetencia. Es decir, no le sirve al país que quiere sacudirse a esta cúpula fascista, ni le sirve a esa cúpula a aliviar el desastre que montaron. Algo es algo.

   A pesar de la represión, los homicidios, las bravuconadas, de la interminable habladera de paja que nada significa ni resuelve, sólo arrecha más al país, la situación es insostenible para el régimen, y en eso, como en todo, tienen la culpa aunque bastante que intentan disimularlo, o endosárselo a otros, a la buena manera socialista. Porque si no se hubieran robado hasta el último centavo, o no hubieran destruido totalmente la producción nacional (por alguna razón, drogas o demencia, les creyeron a los Castro y a PODEMOS que un país que no produce ni lo que come, es soberano de algo), y pudieran abastecer mercados y bodegas, Venezuela habría podido soportare presiones; ¿pero soportarlos un país donde la gente muere de hambre en medio de un dantesco drama humanitario que sólo la izquierda en la Euro cámara aplaude?, imposible.

   En esta caída final, más locos que Hitler y su banda en el bunker, parece que el régimen no dudará en intentar arrasar y destruir a Venezuela si con ellos creen poder continuar un poco más. Tal como los nazis en el 45 del siglo pasado. Por eso el país en casi un ochenta y ocho por ciento les dio la espalda el domingo. En la rabia que le siguió a esto, como la pataleta que les dio después de las parlamentarias de 2015, Ledezma y López son sólo otras dos víctimas más del autoritarismo. A manos de lo peor del Plan Cóndor son arrebatados arbitraria e ilegalmente otra vez a sus familias. El viacrucis sigue. Pero también para los torturadores y asesinos, esos saben dónde terminarán, especialmente ahora que Cuba necesita de los buenos oficios de Europa.

VENEZUELA CONVULSA

Julio César.

HACIA EL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA…

julio 22, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

   Designado inconstitucionalmente a dedo por un jefe político al cual le juraron lealtad en un show televisivo…  ¡Por televisión, ¿a quién se le ocurrió?!

   Bien, mañana hay otra concentración, posiblemente asista, aunque no me está gustando para nada el aire que recorre a la Oposición, de “ya se hizo la tarea, ahora a cobrar”, sin salir de esta gente todavía, y menos eso de que el Gobierno quiera desbaratar la Unidad y tanta gente dentro de ella se aboque a la tarea.

   Como sea, creo que voy a continuar asistiendo a marchas sin opinar tanto al respecto, porque para ello tendría que escuchar noticias, leerlas, y la verdad es que irrita. No toda la basura y necedad que sale de las bocas de los capitoste del Gobierno, quienes gordos y mofletudos, respirando como asmáticos antes de un ataque cardiaco por la mórbida obesidad que padecen, dicen que aunque “se mueran de hambre” no entregan la soberanía, y eso después de convertirnos en paraíso de drogas, entregar la Zona en Reclamación, cedular a la lata a sujetos peligroso porque iban a votar por el “comandante eterno” (¡tienen una mala memoria!), e intentar otra tracalería para venderle parte de PDVSA a los rusos, sin detenerse ante ningún acto de traición si eso les aporta unos cuantos centavos más. No, mi molestia es con la Oposición, y para no terminar mandándolos para el carajo (e inhibiéndome y dejando de participar, que es lo que se busca, desmotivar al país que se opone a la autocracia), lo mejor es continuar asistiendo a las convocatorias sin escucharles hablar paja.

   Cada quien puede tener sus razones, su manera de ver las cosas, y desear expresarlas y que se implementen, pero esta guerra es de resistencia unida, como los españoles a la muerte de Franco, o los chilenos después de la renuncia de Pinochet, todos alrededor de un sólo fin político para derrotarles, electoralmente, legalmente, y luego cada quien buscando su espacio (la diferencia entre estadistas y políticos, y de estos últimos siempre hemos padecido). Aquí, sin sacarlos todavía, cada quien quiere imponer su manera de ver el mundo, “se hace como digo yo o esta vaina la acabo yo”. Posiblemente, como ocurría en tiempos del Difunto, el régimen les ha hecho creer que ya todo está listo, que peleen como zamuros por los restos (nada se aprendió de las elecciones en Ecuador, como que nada se aprende nunca).

   Como no terminemos como los cubanos, viendo pasar los años soñando con un régimen que está por caer, listo, a punto, maduro para el golpe contra el piso desde que la Unión Soviética se hundió, y todavía ahí siguen, por incapaces de coordinar una estrategia que les garantizara primero la salida del opresor, en calidad de lo que fuera, pero fuera del control de las armas y de la hacienda pública. Y de ese ejemplo parece que nadie aprende. Tampoco.

   Mañana iremos a las sede del Tribunal Supremo de Justicia, ¿llegaremos?, quién sabe. Pero ojalá alguien de esos que habla y es escuchado alce la voz hacia ese edificio, asiento de todo vicio y violación de la Constitución de Venezuela, y pregunte por que el país pasa hambre después de doce años de bonanza de petrodólares por el excedente de los precios del petróleo, de todos los préstamos pedidos a los chinos, de la venta de bonos de PDVSA y del uso de las reservas internacionales; exigiéndoseles que dejen de hablar tantas tonterías y le expliquen a Venezuela quién se robó toda esa plata que nos hace falta para alimentos y medicinas, para dotar hospitales y arreglar calles. Qué respondan a quiénes protegen, mientras engordan viciosamente al tiempo que los venezolanos escarban en los desperdicios y pelean con perros por pellejos en los basureros. Qué dejen de hablar de golpes, de conspiraciones, de desacatos y respondan quien se robó los reales de Venezuela hundiéndonos en la miseria, el desabastecimiento y la inflación. Que ya no queremos escucharle decir más necedades, que el país, en esta hora de drama humanitario lo que necesita son respuesta y la cabeza de los culpables, de esos que señaló el 6 de diciembre de 2015.

   Hay que ir simplificando losa temas de la lucha, señalando lo que le importa saber a la mayoría, sin mucha retórica sobre democracia y constitucionalidad. Tan sólo eso: “Maikel Moreno, deja de hablar bolserías y dinos quién se robó todo y por qué no está preso ya”.

ANTONIO LEDEZMA Y LEOPOLDO LOPEZ ENCANADOS… DE NUEVO

Julio César.

16 DE JULIO, EL “PARAO” A LA DICTADURA

julio 12, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

   Aprovechando que nos preguntan, respondamos…

   De entrada aclaro que pienso asistir, de hecho toda la gente que conozco. Uno intuye que ese día puede haber problemas, la brutal represión que ha encharcado al régimen así lo hace prever, pero eso parece espolear aún más para salir. Es que hemos soportado demasiado. Ya es casi vergonzoso de ojos al mundo y nosotros mismos.

   No es simplemente que hemos visto desaparecer un modelo de vida basado en el trabajo y el gasto comedido medido, que fuera de pagar casa alcanzaba para vacacionar y comprar ropas, o que la quincena ya no cubra ni lo básico o lo que se quiere conseguir no aparezca, es por toda la humillación como nación que recibimos de una cúpula delirante o drogada. Mientras la mayoría pasamos por todo este calvario, esa pequeña cúpula podrida e incompetente que nos trajo a todo esto por ladrones, ineficientes, y ahora para colmo represivos, se burla por televisión de esa miseria que han sembrado, del hambre que atormenta directamente a hombres y mujeres (en especial a quienes tienen niños), y que todavía pretendan vernos las caras de idiotas responsabilizando a otros del desastre que montaron, día a día, con cada medida estrafalaria, cada cual más demencial que la anterior, y de las que todo el mundo les advirtió que terminaría así. Se robaron todo, dejaron perder lo que otros construyeron y lo que montaron no sirve para un carajo, como no sea “gerenciar” el hambre y la mendicidad.

   Es por ello que nos movilizamos, un país no sólo arrecho, sino necesitado de sobrevivir, porque nos estamos jugamos la vida (el año pasado fue malo, este va siendo peor, el que sigue, de no variar esto, será sencillamente una pesadilla); como individuos, como familias, como ciudadanos, cada uno de nosotros tiene que salir a decirles que no, que lo que hicieron no funciona, que ya no se confía en ellos y que no se les quiere decidiendo nada más por nosotros, los venezolanos. Que no queremos su constituyente fascista donde sólo ellos se eligen sin que el país pueda decir algo. Tan simple como eso, por muy conspirativo que tal argumento pueda resultar en la mete de los socialistas, que en todo ven “al imperio y la derecha”, y no a personas molestas con el triste gobernar de uno lideres que no sirvieron para nada. Hay que destacar lo increíblemente superficiales e idiotas que resultan, los socialistas, cuando tratan el tema; en España, por ejemplo, son “indignados” los que salen a protestar, con todo el derecho a estarlo, con una cúpula que no responde a lo que pedían; si lo hacen los egipcios, sirios, libios o venezolanos es porque la gente es tan retrasada mental que se deja manipular por “el imperio”, sin aclarar si es el gringo, el chino o el ruso, porque hasta en eso mienten por omisión.

   Por ello hay que salir este domingo, millones de nosotros, todos los que fuimos a las parlamentarias, y los que desde ese momento han entendido que con esta gente sólo hay paz en los sepulcros, sea por el hambre, la falta de medicinas, la inseguridad o la represión oficial, y cuando se nos pregunte si queremos la constituyente fascista que le permitirá al régimen imponer alcaldes, gobernadores, diputados, fiscales, jueces, policías, sin tener que consultarle a nadie o sin que los colocados a dedo en esos cargos cumplan con requisitos mínimos (como ocurriera con los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, nombrados a dedo en un show televisivo, muchos de los cuales no tienen las credenciales para tales cargos y si prontuarios policiales), se sepa cuántos responden si, cuantos dicen que no. Que el mundo vea lo que el régimen se niega a ver, que el país, el pueblo, el soberano ya no quiere nada con la gente que nos trajo a este desastre; que les quede claro, de una vez, que de este desastre se les responsabiliza total y completamente, porque muchas voces alertaron que al desastre íbamos. Eso, para que dejen de “engañarse”, de “creer”, de “hablar en nombre del pueblo”. Repito, tan simple como eso. Que más de ocho millones de venezolanos expresándose silencie al grupito que intenta imponerle a la brava lo que desea, perpetuarse en el poder a pesar del parecer de ese pueblo.

   ¿De qué servirá si el acto mismo es ilegal? No, el Tribunal Supremo de Justicia, en manos de gente sin credenciales, decretó que no es necesario respetar o cumplir la Constitución y las leyes si alguien quiere violentarla para asegurase esto o aquello; el Consejo Nacional Electoral, presidido por cuatro activistas gobierneras que se hacen pasar por “rectoras independientes” nos dijo que cualquiera podía llamar a una constituyente parcializada, sin necesidad de convocar al pueblo y preguntarle qué piensa, entonces cualquiera puede convocar lo que sea, reunir gente, consultarlo y tal resultado tiene tanta legalidad como la de cualquier otro grupito; “legitimado” tan sólo por la cantidad de participantes en uno u otro. Ellos lo sentenciaron, así que el país puede convocar dicho “parao”,  como lo queremos, y es legal.

   Porque aquí, el asunto de fondo (y hay que agradecérselo a la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz), es que el país desconoce al Tribunal Supremo de Justicia que ordena violar la Constitución para que ellos se mantengan en sus cargos parasitarios; desconoce al Consejo Nacional Electoral que impide las elecciones del año pasado porque el Gobierno las iba a perder peor de lo que perdieron en las parlamentarias, pero salen corriendo cundo el jefe político les ordena montar unas a la carrerita para maniatar los poderes públicos y legalizar la persecución a la lata; desconoce a un Presidente de la República que creyó que podía desconocer el mandato popular del voto, como ocurriera con el resultado de 2015, y que nada pasaría, que seguiría siendo el presidente legal de Venezuela. Ellos no representan a nadie, nadie les reconoce. Lo que digan no vale nada. Y eso es lo que se les va aclarar el día 16 de julio.

   Esto debe entenderse, la importancia de este día; que lo prioritario es salir de esta gente, no comenzar a delirar sobre el Chimborazo antes de hacer la tarea creyendo que todo el mundo merece la banda y la corona como si esto fuera el Miss Venezuela; no cerrar las puertas a los que quieran colaborar (el enemigo de mi enemigo siempre será mi amigo, por un rato); no hablar tanta paja en las redes sociales y moverse para saber dónde se relazará el acto en cada barrio o parroquia, garantizando la logística para ese día.

   O se toma en serio la tarea, o a pesar de un país muy claro en lo que quiere (no más miseria, no más hambre, no más burlas demenciales o de vicios por la televisión), si muchas manos meten las manos en el caldo, en este caso lo del domingo 16 de julio, puede malograrse y que a la larga terminemos como los cubanos en el exilio. Rabiosos, molestos, gritando todo lo que se les ocurre, pero sin poder deshacerse de unos viejos tiranos; porque todo debía pasar no por el bien de Cuba, sin por lo que cada grupito deseaba pescar del desmontaje de dicha dictadura. Las cuentas por cobrar pesaron más que la libertad de la isla. España pudo salir de Franco sin otra guerra civil porque se negoció dicha salida en un marco democrático (que no se le haya podido cobrar nada al franquismo es otra cosa, eso tiene que ver con gente que, uno imagina, veía en Franco cosas que los otros no); Sudáfrica acabó con siglos de un odio racial espantoso sin partirse ni caer en un baño de sangre porque un hombre blanco entendió que eso ya era un vergüenza y había que liberar a Mandela, y este entendió que la gran nación africana pasaba por no desgastarse estérilmente en una de esas guerras que si asoló y asola aún a las pequeñas naciones del continente negro (los daños del colonialismo parecen nunca terminar, eso también debemos aprenderlo una vez que los castristas sean expulsados); los chilenos también pudieron hacer en tránsito, pactando en cierta medida con su pasado (aunque los regímenes autocráticos en España y Chile eran de derecha, cuando son de izquierda prefieren verlo todo convertido en un cementerio antes que soltarlo).

   Sólo los cubanos han fracasado, una y otra vez, porque cada quien siente que si no pasa lo que cada uno de ellos quiere, o les parece qué debe pasar, no se debe hacer nada. Y así Fidel Castro se murió en su cama, la dictadura sigue y Cuba padece, aunque eso debió terminarse al fin de la Guerra Fría, pero exigir la cabeza de los Castro en una pica para que pudieran comenzar a moverse, los destruyó. Todavía están sentados, furiosos y totalmente impotentes, esperando que pase.

   Veámonos en ese espejo. Que no prenda ni eche raíces aquí, en lo que queda de esta larga lucha, el bochinche que tantos grupitos dentro de la oposición pretenden montar como si asistieran en una feria, para pasar el rato y divertirse con algo de emociones; que fracasen los trapitos rojos que Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno esgrimen para intentar apartar la atención de las razones de la rabia, o de la crisis terminal del régimen. La crisis económica, el hambre, la inseguridad, la incapacidad de esta gente, no para resolver esto, sino hasta para plantear algo que no sea una payasada de circo condenada al fracaso es la razón del disgusto. No lo olvidemos. Recordémoslo ese día, en la cola, entre vecinos y amigos.

HACIA EL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA…

Julio César.

LEOPOLDO LOPEZ CON SU FAMILIA, AL FIN

julio 10, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

   Todo este daño, esperemos, que la vida lo cobre. Y caro.

   Por costumbre, en las mañanas, siempre paso por la página twitter del periodista Rafael Poleo, hoy en el exilio, como otras veces, por la misma razón: creer que un reportero siempre debe estar en oposición, desconfiando y vigilante de los políticos gobernantes. Y leí la pequeña entrada: A Leopoldo López lo mandaban para su casa, casa por cárcel. Primer no lo creí, parpadeé varias veces para ver si cambaban las palabras escritas, luego reí, con alivio, y a esa hora comencé a enviar mensajes. ¡La alegría fue tanta!

   No porque este señor sea un líder de oposición, un político realmente llamativo con esa manera clara y hasta temeraria de hablar, con un aire de “loquito” que siempre le atribuyen, sino porque ha estado injustamente preso tres años, ¡tres años!, y sus hijos, bebés cuando lo encerraron, estaban creciendo sin su padre, careciendo de ese afecto porque a unos enfermos mentales les dio la gana de encerrarle; y él, viviendo día a día, apartado de ellos, seguro también padecía.

   Preso años y años por culpa de unos sujetos que no se cansaron de amenazar al país, en 2014, con represión violenta si salían a manifestar, llamando públicamente a los círculos violentos a que reprimieran, achacando luego los muertos a otros (nada distinto de lo que ocurre hoy, o lo que pasara en Túnez, Egipto o Libia); todas estas tropelías las cometían por televisión. Amenazan gente, mandaban a reprimir, pero los causantes de los muertos son los demás. El mundo socialista, especialmente el europeo, fingió creer el cuento de un criminal golpista que fue detenido por el gobierno, lo demás no lo vieron (como aborrecían a Augusto Pinochet por tirano, que lo era, pero aplaudían una dictadura que mató diez veces más gente y que todavía dura como la iniciad por Fidel Castro). Aunque la “identificación” del “delincuente” fuera hecha por Nicolás Maduro Moros, por televisión, y por allí ordenará que se le detuviera, encarcelara y condenara, sin mediar investigación previa, porque él lo decía y así funciona la justicia roja, esos vagabundos pretendieron que tal cosa era legal o real. Tampoco les dijo nada que el fiscal que llevaba el caso escapara de Venezuela temiendo por su vida, y declarara luego que fue obligado a montar la olla, o que los testigos llevados contra Leopoldo López más bien terminaran exculpándolo. Esto no sirvió, sin embargo, para salvar a este joven político, ni para “convencer” a los recibe coimas; bueno, ni siquiera que en una insólita muestra de lo que es la “justicia roja”, la juez sentenciara para complacer a su jefe político “que a ella le parecía que si cometió delito”, y que, por lo tanto, debí estar más de una década preso. Sólo los socialistas, como PODEMOS, alabaron la medida, sumándose al coro de “terrorista”, el resto del mundo lo miró con asombro. Y horror. Siempre he querido creer que eso les ha llevado a perder en España, y ahora en Francia; tanta vagabundería moral. Y ojalá jamás lleguen, imaginan todo el daño que sujetos así pueden hacer.

   Hoy, y desde ayer, es de suponer, Leopoldo López está con su mujer y sus niños, con sus padres, hermanos y amigos. No es libre, sus perseguidores aún no pagan lo que han hecho, pero eso no me importa, a mí y a mi conciencia, ahora está con sus niños, no perderá otro día, otra hora lejos de ellos. ¿Qué hay tras todo esto? ¿Una trastada del régimen para confundir y dividir a la oposición? ¿Cuba intentando mostrarle a Europa que todavía vale y puede soltarles la correa a sus perros en Caracas? ¿El gobierno de Rajoy enmendándole la plana a los socialistas exigiendo la medida para recibir al dictador cubano por allá? De todo se ha dicho. Incluso los atorrantes, de lado y lado, que consideran unos que no se le debió dejar salir de la  celda aunque fuera inocente porque para eso son gobierno, o los que creen que debió quedarse hasta que “demostrara” su inocencia y no por una “gracias de Maduro” (y cuesta imaginar tanta tontería), o esperarse en su celda hasta que fuera “liberado” por la democracia. A mí sí me alegra la noticia. Una buena, incompleta, pero bien recibida en medio de tantas locuras y necedades de una gente que persiste en sumergir a todo un país en una fosa común.

16 DE JULIO, EL “PARAO” A LA DICTADURA

Julio César

EL ASALTO AL PARLAMENTO VENEZOLANO

julio 10, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

A esto los llevó haber perdido el favor del pueblo después de tantas traiciones y habladeras de paja. Pero ya lo van a resolver, con brutalidad y represión. ¡Les ha funcionado tanto…!

Todo quien haya leído algo de lo que he escrito, sobre esto, sabe que siempre me pregunto si es que están locos o se drogan cuando alguien del Gobierno comete uno de estos desatinos, como pasarse por el forro del paltó la voluntad popular expresada en diciembre de 2015, cuando la gente votó por la oposición para que resolviera esto, y no sólo desconocieron ese resultado, ese mandato del soberano, sino que gritaron que ahora radicalizarían aún más medidas que nos llevarían al hambre y la miseria, y que eso, de alguna manera que jamás explicaron claramente, les llevaría a futuros triunfos electorales; o como cuando decretaron un Golpe de Estado porque en la OEA se discutía la aparente muerte de la democracia en Venezuela, golpe dado por un Tribunal Supremo de Justicia visto con desconfianza al haber sido designado a dedo en un show televisivo. Lo que de por sí, era otra locura. O prueba del consumo de estupefacientes. Atacar por segunda vez la sede del poder parlamentario en menos de una semana, justo el 5 de julio, cuando se conmemoraba la declaración de independencia resuelve el misterio. Si, son sicópatas, de los peligrosos, de los mismos que mataban gente a la lata en campos de concentración en la Europa de los años cuarenta del siglo pasado, y en los gulags de la era soviética, mientras denunciaban campañas contra ellos que eran tan buenos. Pero también se drogan, tanta necedad e irracionalidad es imposible si no se juntara el vicio en mentes muy enfermas.

   Los cuentos han sido terribles y demoledores. El acoso a la sede del Legislativo, cómo penetraron bandas armadas y golpearon a todo el mundo, como emboscaron a los parlamentarios afuera (gente electa con siete de cada diez votos), hiriendo gravemente a cinco de ellos, mientras la guardia nacional miraba sin actuar como no fuera para alejar a la prensa o a quienes filmaban toda esa locura de una revolución sin estudiantes, obreros, sindicatos o pueblo, para que luego el general Néstor Reverol, responsable directo de todo ello, saliera a declarar disparates, ha sido tan demoledor que no pueden ocultar el cuadro de barbarie y atrocidad que montaron; tanto que aún aquellos que pedían paciencia con el caso venezolano ahora exigen que algo se haga. Que los hechos vandálicos fueran liderados por un supuesto periodista de un programa oficialista, Zurda Conducta, tiene su explicación en el despecho de este, ese resentimiento social del que no puede, el fracaso propio que siempre mueve a estas personalidades que creen que el mundo les debe algo, ya que nadie, absolutamente nadie en este país ve ese programa, o sebe quién es esta gris y patética figura a quien el hambre le robó la fuerza mental, cayendo en semejante despropósito e idiotez.

   Ha sido tan desatinada esta nueva acción, que fuera de perturbar y escandalizar a la prensa del mundo (a la que intentan engatusar periódicamente con declaraciones idiotas sobre un gobierno bueno atacado por los ricos, gobierno que no deja que la gente elija su destino mediante elecciones), que ha encendido verdaderas alarmas donde cuenta, en los reales. Ya se discute en Miami cortar todo lazo comercial, incluso penalizando, a quienes negocien con un régimen oprobioso y violador de los derechos humanos como el que hace y deshace en Venezuela. Y ahí sí qué duele, no porque a esta gente le interese si los venezolanos comen o no, se visten o no, tienen acceso o no a las medicinas o a un repuesto para lo que sea, sino porque la idea puede prender y aún cubanos, rusos y chinos terminen teniendo problemas con el mercado americano todo, negándose a tenderles una mano proveyéndoles de bombas y balas, así como de coartadas fueras de nuestras fronteras.

   A la barbaridad de ordenar el ataque al Parlamento en semejante día, cuando en todas partes se hablaba de sacudirse la tiranía y pelear por la libertad, justo cuando Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno debieron prometer y entregar cajas de comida para que la gente fuera a los eventos del desfile militar, y que la última vez que ocurriera semejante asalto desatara la pavorosa Guerra Federal (obligando la llegada de los andinos, y de Gómez en especifico, para capar a tantos levantiscos que nos sumieron en el atraso), con los resultados visibles hasta ahora al régimen no le ha quedado otra que prometer una investigación severa y castigar a los responsables, comenzando por quienes lideraron el asalto, los que agredieron, los militares que observaban y la persona que los envió a ellos a dichas custodias.

   Y, como decimos por aquí, algún culo va a terminar botando sangre, porque la puñalada que el régimen se auto infligió fue demasiado evidente y grave. Que el ejemplo de Miami sea imitado por todo el territorio gringo, el único que nos compra petróleo y nos lo paga con dinero de verdad, y que ahora nos vende gasolina porque, de lo contrario, ni eso habría aquí (destruida PDVSA), un veto a quien negocie con estos delincuentes podría afectar aún a las islas caribeñas y sus intereses al otro lado del Atlántico, porque ya estamos hablando de dinero en un momento cuando todos están sudando la gota fría. Ese filón debemos explotarlo, no que alguien venga a sacar al tirano por nosotros, pero tampoco que lo protejan y lo armen mientras la población esta inerme. Si no ayudan, que tampoco jodan.

   Repito, lo del ataque al Parlamento fue la prueba concreta: si, estamos en manos de peligrosos sicópatas que ni siquiera miden el desastre que hacen, son locos de ese tipo, de los que no resuelven un carajo (como entendió la gente antes de las parlamentarias de 2015), pero, y también parece evidente que consumen, inhalan o se inyectan algo antes de salir a dar declaraciones infelices y ordenar atrocidades como estas. Señores, tómense sus medicamentos contra la esquizofrenia, y si se drogan esperen que se les pase para que no vayan a terminar diciendo idioteces como que Santos tiene que besarle la mano, como si en un país que muere de hambre y en medio de una inseguridad atroz, esas tonterías le interesaran o importaran a alguien. ¡Delirios de vicios no son asuntos de gobierno! ¿Cómo una gente puede comportarse de una manera tan imbécil, especialmente cuando se las arreglaron para robar de las arcas nacionales cantidades nunca antes vista en el saqueo de un solo gobierno? Es que, fuera de robar, ¿los cerebros no les dan para más? ¿Será todo culpa de la mentalidad colonialista?

   Ahora Cuba, el amo colonial, cerrada la puerta en las narices por Donald Trump, vuelve la mirar hacia la Comunidad Europea en busca de oxígeno, dada la ruina de Venezuela y el desastre socio-político-económico que es la dictadura castrista, ¿imaginan que allá le apliquen al amo colonialista la receta que Miami estudia implementar? Hay quienes aseguran que la medida sustitutiva de casa por cárcel, decretada a favor de Leopoldo López, se cocinó así. “¿Quieres que te atienda el teléfono?, muy bien, pero antes…”. Espero que los venezolanos en la diáspora se muevan en este sentido, buscando el favor de otros latinos y de gente decente dentro de los puertos a donde llegaron, especialmente en esos nidos de ratas que resultaron las naciones caribeñas. Bueno, son hijos mentales de los Caribe, hacen ahora lo que aquellos hacían, ¿qué se podía esperar? La promesa de cuatro centavos y les llegan al precio. Aunque no se les puede culpar por vivir y explotar a un país pesimamente dirigido mientras ocupan sus mercados y hasta la Zona en Reclamación conseguían. La falta, la gran falla, siempre estuvo de nuestro lado, de manos de traidores y apátridas de la peor clase, de los que entregan lo que no es suyo mientras atormentan hablando paja.

   Hay que buscar una condena contra quienes negocien, ubicar mañana a los testaferros y las sedes de los depósitos de todo lo mal habido para “expropiárselos” a esta peligrosa banda de ladrones incompetentes. No será muy difícil, lo bueno es que aquí todo el mundo se conoce.

   Y mañana…

   Todavía queda hablar sobre lo del 16 de julio, que a mí, en lo personal, no me termina de convencer.

LEOPOLDO LOPEZ CON SU FAMILIA, AL FIN

Julio César.

GOLPE DE ESTADO EN VENEZUELA, UNA CADENA DE LOCURAS

julio 2, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

   Laberinto de ratas…

   Desconocer la voluntad popular expresada mediante el voto para designar el Parlamento en 2015, fue un disparate, porque ya el país, antes del año de la gran hambruna, había comprendido que este desgobierno no nos servían para sacarnos de este problema. Lo peor que pudieron hacer Nicolás Maduro Moros y compañía, fue invalidar el proceso electoral y gritarle a la gente que radicalizarían el desastre, que efectivamente llegó en el 2016 en la manera de una espantosa crisis humanitaria como nunca antes se había visto en este país aunque quieren convencernos de que eso siempre fue así. Ningún gobierno democrático desconoce resultados electorales, y menos de esa manera; si hasta Hugo Chávez, que no contaba con testigos en todas las mesas, cuando ganó aquellas primeras elecciones, eso se le reconoció esa misma noche. Estos no, estos hacen trampa después de robarnos y hundirnos en la miseria. Y todavía, por alguna razón que escapa a la lógica, esperaban que la gente lo aceptara.

   Gritar que retaba a sus oponentes políticos, que habían recibido una votación de siete a tres a favor en las parlamentarias, a que reunieran unas firmas si querían sacarlo mediante referéndum, como que si realmente no se dieran cuentan del grado de rabia que el país sentía contra aquellos a los que señalaba de ladrones incompetentes, fue un desatino de pronóstico reservado del mismo Nicolás Maduro Moros, porque luego tuvo que inventarse uno y mil cuentos para impedirlo, dada la cantidad de gente que se manifestó a favor de sacarles. Esta vez, al menos, mostraron algo de sentido común. Consciente de lo mucho que arrastraron al abismo al PSUV con la locura de desconocer el Parlamento, del cual la gente esperaba nos sacara del atolladero pero no lo dejaron, y radicalizar las recetas del hambre y la inflación, nos les quedó otro remedio que cancelar las elecciones de gobernadores en diciembre de 2016, imaginado muy bien, la catástrofe electoral sin precedentes que les llegaría.

   Porque, fuera de hablar paja con una gente en una acera o un cuartico cerrado, la verdad es que saben que nadie, nadie, votará por ellos por mucho que ofrezcan o regalen, como se comprobó en diciembre de 2015. La gente aceptaba la tableta o la bolsa de comida y salía a votar por una gente que le prometía que nunca más tendrían que mendigar. El cuento manido e idiota de una revolución popular para traerle felicidad a la gente humilde se cayó de un sólo perolazo, y nada de lo que dijeran lo cambiaba, por muchas necedades que hablara la gente de Evo Morales, Rafael Correa, o PODEMOS en España. Sin embargo, robarle a los venezolanos su derecho a decidir algo electoralmente, su destino, lo que querían hacer, lo que deseaban que ocurriera, fue cuchillo para sus propias gargantas, porque por muchas tonterías que han hablado, que si conspiraciones de derecha, que si el imperio, que si los ricos, que si los iluminatis, que si los marcianos, al grito en las calles de “queremos votar y que se respete el resultado” no le suena a golpismo ni a conspiración a nadie que no esté recibiendo coimas para fingirlo. Hablan y hablan, pero la cruda verdad es que no cuentan con gente para ganar ningunos comicios, por lo tanto al venezolano no se le deja votar, y si se queja se le reprime por “delincuente”. Tan simple como eso.

   Pretender que el país debe respetar, escuchar y obedecer a un Tribunal Supremo de Justicia nombrado a dedo en un show televisivo, con magistrados con antecedentes y sin requisitos mínimos para el cargo (tanto que se debió forjar la firma de la Fiscal General), es un despropósito que ni sentido tiene. ¿Qué puede significar para alguien algo de lo que una gente puesta allí para cubrir a los jefes políticos diga o “sentencie”? Comenzado con aquello de que “al Parlamento no se le puede hacer caso porque nosotros, que perdimos esas elecciones, sentenciamos que están en desacato y por lo tanto, nosotros que no ganamos, decidimos que debemos ejercer sus funciones aunque el país haya dicho que no”; únicamente los socialistas en España intentaron fingir que creían este sin sentido, esta desvergüenza de una dirigencia amoral. El resto del mundo, especialmente en la OEA, lo vio con la misma desconfianza que los venezolanos.

   Que el régimen obligara al TSJ a anular las actuaciones del Parlamento, paralizando toda investigación sobre corrupción, narcotráfico y violación de los derechos humanos fue simplemente una locura que terminó hartando a los nacionales, que imaginamos que con no elegirles saldríamos de ellos democráticamente, y a los países de la región. Intentar amarrar el poder legislativo mediante decretos de un Tribunal en el cual nadie confía para obviar al soberano, mientras la rama armada secuestraba, detenía y condenaba opositores en tribunales del partido, ubicados en la casa del partido, sólo podía terminar de una manera, y cuesta creer que nadie lo advirtiera, con el repudio internacional por dar un golpe de estado, y lanzando a la gente a las calles a protestar. A todo el mundo, porque a los que siempre han adversado a estos ladrones incompetentes, se les sumó ese otro país que creyó en la revolución pero al cual el hambre les abrió los ojos separándoles de una dirigencia incompetente y peligrosa en sus desvaríos, que suponen que no hay ningún problema en que el país muera de hambre mientras siga la ficción de un gobierno popular.

   Suponer que amenazando con violencia a la gente que saliera a protestar, estar asesinado gente por más de dos meses (sin resultados, quedan los muertos y la gente vuelve a salir una y otra vez), y satanizar a quienes se defienden en las calles de los asesinos armados, fue otra soberana locura. ¿Quién les cree el cuento si  presentaban las armas con las que reprimirían, por televisión, o cuándo llenaron las paredes de Caracas con grafitis amenazando a quien alzara la voz? ¿De verdad imaginan que engañan a alguien con esa letanía de atacaron aquí, atacaron allá, hirieron a fulano, cuando llevan más de dos meses secuestrando gente a la lata, hiriendo a cientos y asesinando a más de setenta personas sin haber detenido jamás a uno de los asesinos en flagrancia? Ni a uno, aunque los tienen al lado, todo el mundo los ve y todo el mundo los graba.

   Y mientras el país se cae a pedazos, de lo que era el PSUV no va quedando nada, y cuando a las protestas por hambre las reprimen con igual violencia que las de los que exigen se restituya el hilo constitucional, ese mismo Tribunal Supremo de Justicia, nacido de un fraude, emblema de un régimen despreciado por ocho de cada diez venezolanos en edad de votar, intenta enjuiciar a la Fiscal General de la República, anulando la Fiscalía como hizo con el Parlamento, pilar esta de las instituciones democráticas aún en la misma Rusia. Todo esto es sencillamente una locura que no tiene remedio. A cada desastre lo empeoran más y más con una nueva ilegalidad. Otro golpe de estado al que no hallan que nombre darle para engañar ingenuos. Porque, de alguna manera, en ese estado mental que el periodista Rafael Poleo llama miedo, pero uno no sabe si son efectos de drogas, parecen creer que la gente les come los cuentos, que no ven la represión, la violación de los derechos humanos, que no padecen el hambre y la inflación. Viven en un mundo de irrealidad, peligroso por el daño que hacen, imposibilitados de resolver algo con semejante enajenación mental.

   Matan y matan gente, grupos violentos armados aparecen una y otra vez que la oposición sale a exigir el regreso al orden constitucional, pero gritan que los otros son los violentos. Cuando un efectivo de la represión sale herido, gritan escandalizados que ¿cómo es posible que la gente a la que se reprime a sangre y fuego responda? Los cuentos de autobuses del Metro quemadas por bandas violentas, en lugares donde el servicio lleva semanas interrumpido para sabotearlas concentraciones, o cuando sedes emblemáticas del golpe de estado como el Tribunal Supremo de Justicia o el Consejo Nacional Electoral son atacados, por alguien a quien sí dejan llegar, a diferencia de los manifestantes que van a exigir sus derechos, son incapaces de presentar a uno de los delincuentes con las armas, esposado, como si hacen con estudiantes, amas de casa y jubilados, a quienes detienen por centenares. La demencia ha llegado a tales extremos que en una ciudad donde el espacio aéreo está bajo control del estado, pretenden que el país crea que alguien robó un helicóptero de una base militar y fue a disparar contra el Parlamento o la sede del Tribunal Supremo de Justicia. En verdad esperan que alguien les crea que no es simplemente un truco barato de la dictadura cubana para arreciar la represión. El Defensor del Pueblo le dice al Contralor que él si lo cree, y este llama a las fichas políticas puestas en el CNE para hacerse pasar por rectoras independientes, y en grupo gritan que ellos si se lo creen… El resto de Venezuela no. Y por eso no les dejan votar.

   Aunque, quién sabe, lo del helicóptero. No sería raro que les robaran algo en las narices a estos militares. No ganaron ni una sola batalla contra los pranes en los penales, y eso que los presos estaban, si, encarcelados. Y perdieron la Zona en Reclamación, mientras hablan paja de los apátridas. Y los capos del narcotráfico se llenaron mientras dejaban pasar la coca. Quién sabe qué desastres no están pasando de puertas adentro de lo que una vez fue el chavismo, rama que mataron y quieren darle la puntada final acabando con la Constitución que dejó el difunto… mientras llaman traidores a todos los demás, comenzando por la Fiscal del chavismo. Locura, simplemente locura de unos criminales que pasaron demasiado tiempo en el poder y terminaron creyendo que el coroto era de ellos por derecho, justo como Simón Bolívar advertía que pasaría, pensamiento que si no evocan ni repiten, mientras se llenan la boca ensuciándole el nombre al mezclarlo con sus tropelías.

EL ASALTO AL PARLAMENTO VENEZOLANO

Julio César.

LAS INFELICES DECLARACIONES DE ROY DAZA

junio 28, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

   O el por qué la gente le dio la espalda al proyecto en 2015, y ahora al pueblo se le quita el derecho a elegir electoralmente.

   No han sido para nada afortunadas las declaraciones dadas por el dirigente gobiernero Roy daza, (uno de los enterradores de lo que fue el multitudinario PSUV), en GLOBOVISION, cuando respondiendo al por qué de los militares matando gente de frente, el último de ellos en La Carlota, sin manera de disimularlo o de echarle la culpa a otro porque ocurrió y todo el mundo lo filmó, va y dice que “es culpa de los convocantes” de las protestas que los funcionarios disparen contra los manifestantes y los asesinen. Que estos, los que manifestaban exigiendo se retomara el hilo constitucional roto desde que se desconoció el resultado electoral de la parlamentarias de 2015 (cuando el poder, voto a voto, se le entregó a la oposición), “obligaba” a los pobres asesinos a actuar.

   No es una postura nueva en ciertas mentalidades básicas y un tanto débiles para encarar las propias limitaciones. Un alto funcionario de Rusia metió a su país en un vaporón, obligándolos a pedir disculpas internacionalmente después, cuando alegaba que la culpa de la Segunda Guerra Mundial, y sus cincuenta millones de muertos, la tuvo Polonia cuando se defendió de la invasión nazi por un lado, y de la ocupación soviética por la otra, cuando se la tragaron en sánguche; es decir, que fuera de que les  destruyeron Varsovia, los ocuparon y cometieron todo tipo de tropelías, los polacos todavía quedaban a deber. La responsabilidad de esa matazón, de lo ocurrido, era de quienes se defendían. Es el mismo racionamiento que usaba Muamar el Gadafi y que todavía emplea Bashar al-Assad, el brutal tirano sirio, para justificar sus atrocidades porque se creen realmente dueños de esas vidas y países, y que la gente sólo está allí para hacer lo que se les dice o llevan. Y, cuando llevan, es muy justificadamente porque se atreven a alzar la voz. Nada raro hay en esos planteamientos afines, los fascistas son iguales en todas partes, por mucho que difieran sus nombres.

   Pero no hay que ser tan exquisitos en este caso, el sujeto no da para tanto, no en balde, junto a su banda, tomó a un país más o menos cómodo, con entradas de dinero, que exportaba arroz, café y gasolina, y lo convirtió en un basurero donde la gente se muere de hambre escarbando en los desperdicios (y si se quejan los matan, y encima tienen que cargar con la culpa). La mentalidad del señor Roy Daza es la del vulgar atracador que le dispara a su víctima en la cara porque se negó a entregarle la cartera o el carro, saliendo con un “se lo buscó, ¿quién lo manda a resistirse?”. La lógica del señor Roy Daza es la del sádico que estrangula a la mujer que violó porque está gritó y amenazó con denunciarlo. Tan simple como eso. Lo bueno de esta gente es que se les entiende y reconoce fácilmente, aunque a buena parte del país le llevara tanto tiempo comprenderlo, como ocurriera en diciembre de 2015, cuando siete de cada diez votantes les dijo hasta aquí, y la banda comenzara este largo calvario de ver qué trácala hacían para desconocer al soberano.

   Pero, en su extravío (y en las mismas declaraciones), se atrevió Roy Daza a aconsejar a Julio Borges que regresara a la política y dejara los caminos violentos, porque en su trastorno, la víctima es el victimario; y el victimario, en este caso él, Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno, que montaron este aparato represor y anunciaron por televisión y paredes de Caracas que lo utilizarían si la gente se quejaba, “son las víctimas de una campaña feroz de la derecha”. Él puede apartarse del camino democrático buscando una dictadura vitalicia de su grupito, pero los demás deben proceder como él supone que deben actuar los grupos que no le son afectos, sin hacer nada, mucho menos defenderse.

   En ese mismo orden de ideas habló sobre: “Nosotros escuchamos, vemos el planteamiento y hasta el momento no vemos que haya una razón para suspender la convocatoria a la ANC. Consideramos que la Constituyente es un camino a la paz”; y se entiende desde su lógica muy básica, si no hay impedimentos “legales” para perseguir, encarcelar y torturar gente que resulte molesta, y se imposibilita el elegir a nadie o nada en comicios abiertos, cerrándose el paso a toda investigación sobre corrupción, narcotráfico y violación de los derechos humanos, esto sería el paraíso, la dicha… para él, Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno.

   El problema es que el resto del país no piensa igual, por ello se reprime y sólo se llama a “votar” en la constituyente fascista al grupito gobiernero. Nadie más. Que fue lo que silenció el curioso sujeto a pesar de toda esa paja vacía.

GOLPE DE ESTADO EN VENEZUELA, UNA CADENA DE LOCURAS

Julio César.

EL GOBIERNO CONTRA LUISA ORTEGA POR CHAVISTA

junio 26, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

   Lo dicho, locura o drogas…

   Intentando frenar el huracán que los abates montándole una cobija mal remendada a la situación, al Gobierno no se le ocurre nada mejor que enviar a Pedro Carreño para que introduzca una querella, para silenciarla, contra la Fiscal General de la República, señora Luisa Ortega Díaz, frente al Tribunal Supremo de Justicia, un Tribunal Supremo de Justicia nombrado a dedo por el jefe político de Pedro Carreño, Diosdado Cabello, en un show televisivo (no es que nos lo contaron, lo vimos), aquelarre donde se falsificó la firma de esa misma Fiscal General, cometiéndose otro fraude, un nuevo delito en este collar de crímenes que fue el evento montado en televisión por Diosdado Cabello, cuando quiso escupirle públicamente al país que le había rechazado días antes en las elecciones parlamentarias (siete a tres).

   La Fiscal se pronuncia sobre las actuaciones irregulares y anticonstitucionales del Tribunal Supremo de Justicia, y mandan a Pedro Carreño a querellarla en semejante organismo, como si de verdad creyeran que semejante acción, y semejante órgano sometido a los dictámenes de Miraflores, le dijera algo a alguien, le valiera alguna confianza o credibilidad (lo dicho: drogas o demencia). Lo cumbre es que para tan delicada tarea envíen a Pedro Carreño, como si ya no les quedara nadie que medio les valiera algo; de este señor se recuerda, por encimita y sin forzar tanto la memoria, cuando gritaba e insultaba a una periodista que le seguía la pista a Vladimiro Montesino en Venezuela, señora Patricia Poleo (hoy en el exilio), alegando que eso no tenía que hacerse, buscársele, ni indagar sobre quienes le protegían ni qué relación tenían con grupos delictivos porque ese señor, Montesino, estaba muerto y a él le constaba. Que ninguna policía le persiguiera, que se le dejara descansar en paz porque él sabía que estaba muerto. Lo garantizaba él, su palabra era un cheque valido.

   Lo dijo frente a todo el país, mintiendo de frente, y a los días a Montesino lo detuvieron, no sólo vivo sino oculto aquí como la periodista sostenía. A ese sujeto, a quien jamás se le investigaron los vínculos con el tipo aquel, que pagaba a precio de oro su protección, es a quien envían a querellarse con la Fiscal. ¿Y de qué la acusa?, de “actos terribles”, como parece ser denunciar la ruptura del hilo constitucional y exigir que se suspenda la brutal represión de los cuerpos de seguridad contra la población que pide elecciones, y la reiterada violación de derechos humanos. Esos son sus “terribles delitos”, denunciados por quien nos aseguraba que un peligroso prófugo no sólo no estaba aquí sino que no debía buscársele más porque estaba muerto; y la denuncia, ese sujeto con ese prontuario, frente a un Tribunal impugnado por su ilegitimidad de origen, comenzando por nombramientos a dedos de personajes con averiguaciones penales abiertas. Ese es el circo que un Gobierno forajido monta alrededor de una señora que no se pliega al guión establecido.

   Dentro del drama que se nos ha vuelto el país, me hizo reír entrar al portal de El Chigüire Bipolar, encontrando una nota al respecto, el régimen acusa a la Fiscal General, Luisa Ortega Díaz, por ser chavista… Cosa muy cierta, por cierto. Esto es algo que atormenta a la gente un tanto inconsecuente, acostumbrada a pensar que sólo aquello que se le ocurre o cree, es real, por lo tanto una idea suya es prueba de algo. El mundo no es así, pero es difícil que lo entiendan… porque no se les ocurre, por lo tanto no es cierto. Pasa con la Fiscal, quien cuenta con mucha responsabilidad en el desastre en el cual terminó convirtiéndose Venezuela, pero que, sin embargo, les haló la colcha de ilegalidad, y golpes de estado, con las cual el régimen intentaba cubrir el desconocimiento de la Constitución de Venezuela.

  Acorralados por la falta de dinero (todo se lo robaron y a esa vieja maña la llamaron revolución y amor al pueblo), el cerco internacional que mira las maneras autocráticas de detener a la oposición (militares secuestrando gente y juzgándola en la casa del partido, con los jueces del partido, lo peor del Plan Cóndor y del estalinismo del siglo pasado, todo en un solo lote de fascismo), y un país que antes del año de la gran hambruna, 2016, ya había votado en contra de ellos en las parlamentarias de 2015 (siente a tres); al régimen no le quedó otra que desconocer el resultado electoral de las parlamentarias, impedirle al venezolano expresarse electoralmente sobre lo que fuera, invalidar el Parlamento y decretar ellos, y entre ellos, que lo que hagan y dispongan, por disparatado que suene, es legal. La Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, dijo que no, que eso era romper el hilo constitucional y era un golpe de estado. Desde ese momento comenzó la puja a tres alrededor de la señora. El Gobierno en contra, acusándola de todo, hasta de loca; parte de la oposición que ve en el enemigo del enemigo a un aliado en un momento dado; y la de otro sector de la oposición que la creen una tracalera que algo busca y que debió manifestarse antes. Este punto es el más idiota, porque en ningún momento esa señora ha renegado de lo que fue y apoyó. Su proyecto de vida era el del difunto, y el difunto Hugo Chávez se valía del pueblo para legalizar y forrarse de verdadera autoridad, incluso cuando cambió la Constitución y Venezuela fue y la aprobó en unos comicios universales, directos y secretos, no por un grupito designado por ellos mismos y nadie más.

   La Fiscal es parte de ese chavismo que fue expulsado del PSUV, la llamada disidencia, porque no se apartaron del pensamiento del difunto y no aprueban las maneras de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. Ella no es de oposición, ni lo ha dicho ni lo ha pretendido, la gente algo inconsecuente cree haberlo escuchado o leído así, pero no lo es. Ella es chavista de las del difunto, no de la gente que se ha desatado contra el derecho de los venezolanos a elegir su destino. Sabía la señora, como el resto de los disidente dentro de Marea Roja, que tal pretensión mataría para siempre la idea de la izquierda o el socialismo en Venezuela, esa misma que antes era pro cubana, que amaba la revolución de la isla e idolatraba la barba de Fidel, y que ahora escupe con asco y rabia ante cualquier cosa que huela a la isla. Ese daño que la revolución le hizo al comunismo cubano, la actuación de Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno se lo hacen al legado y recuerdo de Hugo Chávez, cosa que la señora no acepta.

   Es por ello que resultó tan divertido, y esclarecedor, la entrada de El Chigüire Bipolar:

POLÍTICA | 16 JUNIO 2017

Tarek William Saab acusa a Luisa Ortega de ser chavista

El Defensor del Pueblo Que Vive En Miraflores, Tarek William Saab, presentó ayer contundentes pruebas que confirman la teoría oficial sobre la posición política de la Fiscal General, Luisa Ortega Díaz, asegurando que ella es chavista.
Saab, quien por sus peinados revela su fanatismo por Sergio Ramos, aseguró que “la señora esa pretende atentar contra la revolución cuando todos sabemos que es chavista y las pruebas los confirman porque nadie que tenga un iPhone 7 y consiga tinte de pelo tan rápido no es chavista. También hay otros indicios de su chavismo como que alguna vez la ha dicho la palabra patria, usa la franela de los ojos del Comandante Supremo Intergaláctico 100% Algodón y hasta toma whiskey 18 años. Además es chavista porque ella siempre estaba en nuestras cosas. Es más, Luisa hasta fue al babyshower que hicimos para recibir a Maduro. Así que ahora no venga a desligarse de todo y empezar a hacer las cosas bien ¡No señor!” sentenció Saab mientras hacía cargaba a un reportero presente para hacer bíceps.

   La verdad es escalofriante, como ya se señaló. Al nombramiento de unos magistrados de manera tan irregular, se sumó el hecho punible del forjamiento de firmas (es que no hubo delito que no cometieran en el nombre del socialismo, el enriquecimiento ilícito y la necesidad de cubrirse las espaldas), implicándose directamente al Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, quien alegó que la Fiscal había estado presente durante dicha discusión y aprobación a dedo, certificándolos con su firma, que él la vio… para que luego saliera la ex secretaria del Consejo Moral Republicano, María José Marcano, negando de frente que ella, o la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, hayan firmado algo que soportara o sustentara la preselección de candidatos a magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, especialmente a esos sujetos que no cumplían con los requisitos mínimos, desmintiendo de frente las declaraciones de Tarek William Saab, al respecto. Demostrándose que su palabra es tan válida y creíble como la del señor Pedro Carreño. Y a toda esta tramoya, esta cadena de delitos grotescos y ramplones, lo llaman pensamientos de izquierda. Y tal vez sea cierto y por ello, por donde pasan, sólo queda el atraso.

   Apartándonos de lo que dice El Chigüire Bipolar, lo que estamos presenciando es una batalla por el Legado, el recuerdo de Hugo Chávez. Aparentemente, y sólo Dios sabrá por qué, unos piensan que deben atesorarlo como algo valioso, protegerlo en lo inmediato, que no se continúe relacionando su nombre, sus ideas y pensamientos con esta tragedia humanitaria que vivimos (y de la cual si es responsable el difunto), y aquellos que continúan usándole como hicieran para la penúltima campaña presidencial contra Capriles Radonsky, cuando a Hugo Chávez ya se le veía tan mal y no les importó mientras les asegurara el triunfo electoral;  ahora quieren matarle a La Bicha, su Constitución, esa de la que estaba tan orgulloso. Y mientras derriban todos y cada uno de los cambios y logros alcanzados por el difunto, que no fueron muchos para todo lo que gobernó y la inmensa fortuna que se desperdició, Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno alegan que lo hacen no por traición a su memoria, por oportunismo, por intentar mantenerse en el poder sin contar con los votos, sino “por amor”.

   El cuento que todavía tienen los riñones de echar es que, después de dieciocho años mandando y llenándose los bolsillos, hay que cambiar la Constitución para, ahora sí, darle felicidad al pueblo. Eso no se los cree ni… Luisa Ortega Díaz. A esa señora la acusan de todo porque se opone a que terminen de destruir lo que el otro edificó, poco o mucho, bueno o malo. A eso se reduce finalmente la pelea dentro de lo que una vez fue el chavismo: una mujer fiel a la memoria de aquel, y estos que lo usan para cubrir sus desmanes y que ahora necesitan cambiarle la Constitución para cubrir sus crímenes de lesa humanidad. ¿Lo demás?, esa paja vacía e inútil que ya nadie se traga ni se la cala y por la cual al venezolano no le dejan decidir nada electoralmente.

LAS INFELICES DECLARACIONES DE ROY DAZA

Julio César.

EN AGOSTO, “NO” A LA CONSTITUYENTE FASCISTA

junio 12, 2017

REPRESION DEL GOBIERNO, UN MAL REMEDIO

   Parece El Cairo, Trípoli, Damasco, la franja de Gaza…

   La gente debe seguir en las calles, la presión debe continuar porque está funcionando, porque la gente tiene ganas de salir y gritar su rabia y su frustración contra una banda de tracaleros que se robaron todo, destruyeron lo demás y ahora reprimen con violencia porque imaginan que el venezolano no tiene nada qué decir sobre su futuro. Que ni siquiera ese derecho le queda. También porque ya se ha invertido mucho, casi setenta personas han sido asesinadas por la brutal represión ordenada por Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno; y porque la gente pedía esto, calle.

   Con la noticia de la victoria de la Vinotinto en la madrugada del jueves, despertábamos con la noticia del joven de diecisiete años, Neomar Lander, asesinado en otra protesta, y con el ministro de la represión, Néstor Reverol, tachándole de delincuente muerto por un arma que él mismo portaba, aunque los videos no le mostraran con nada en las manos a la hora del impacto en su pecho. Fue repugnante escucharle ensuciar su memoria después de que la represión que representa le dejó sin vida en las calles, también escucharle vomitar insultos contra la gente que sale a protestar la ruptura del hilo constitucional, él, que tiene tantas cuentas qué ofrecer al país y la justicia.

   No menos terrible fue escuchar a Nicolás Maduro Moros, en uno de sus templetes que irritan aún más al país, presentar al supuesto padre del chico asesinado, difamándole, teniendo que obligar a la madre del joven a llamarle mentiroso frente a todo el país. De esta trastada, sólo portales socialistas en España se hicieron eco, el resto les miró con suspicacias. Y a pesar de esa aberración, de quedar desnudo frente al país como un mentiroso patológico, aún desea mantenerse como Presidente de la República en contra del clamor de treinta millones de habitantes. Así que no hay alternativas, hay que salir a las calles y no regresar hasta que el mandado esté hecho, como señalara una vez una de las mentes más desprovista de probidad que se halla visto antes en Venezuela, Hermann Escarrá, quien después de dieciocho años dice que hace falta esta enmienda constitucional que él y sus socios desean hacer para “darle voz al pueblo”, ¡después de dieciocho años mandando! Bien, a esa parte, se le hará caso. A las calles.

   Pero no podemos continuar como hasta ahora, marchas, gritos, represión y muertos. La ciudadanía en las calles debe servir de presión real para los siguientes pasos, y estos son obvios, lógicos y evidentes dado el temor y frustración de todos: Trancar la reforma constitucional fascista que preparan Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno, ese pequeño y repudiado grupo de personas que tienen todo que explicar ante los tribunales, actuando en contra de casi treinta millones de persona. Y así como titula Últimas Mentiras…

   Que la constituyente va en contra de lo que diga el soberano al quien despojan de todo protagonismo y participación en los eventos que determinan su destino, los siguientes pasos a dar por el país, repito, son evidentes… primero, escuchar el llamado de la Fiscal General de la República y sumarnos todos a su demanda ante la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia denunciando las trapacerías de las agentes gobierneras que fungen de rectoras independientes en el ente comicial, señora Tibisay Lucena y compañía, por dicha convocatoria ilegal e inconstitucional. Ha sido clara y dura la señora, que, repito, no es santo de la devoción de nadie, pero que desmarca del universo oficialista lo que queda del chavismo de Chávez de la dupla Maduro-Cabello, que llevaron al PSVU no sólo a su peor derrota electoral de todos los tiempos, sino a consumirse, después de las Parlamentarias, al desconocer la voluntad popular. Fue clara la señora al señalar la responsabilidad del Gobierno, como Gobierno, en la represión, amenazando claramente (para quien quisiera leerlo) con llevar dichas investigaciones hasta las últimas consecuencias, y puntualizando claramente el por qué el llamado a la constituyente fascistas es un fraude. El diario 2001, el cual muestra una actitud frontal, lo señaló:

Las 10 perlas que dijo la Fiscal Luisa Ortega ante el TSJ

Este jueves, en horas de la tarde, desde la sede el Tribunal Supremo de Justicia en Caracas, la fiscal general, Luisa Ortega Díaz acudió para entregar un documento para pedir a la Sala Electoral del TSJ se “declare nulidad la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) a la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente, por considerar que el decreto presidencial no cumple con los extremos legales”.

A continuación te mostramos las diez frases más contundentes que dijo la Fiscal General este 8 de junio:

  1. “Ese maquillaje que le hicieron a las sentencias 155 y 156 en nada resolvió el orden constitucional”.
  2. “El pueblo tenía derecho a saber si la soberanía reside intransferiblemente en él”.
  3. “Es el pueblo soberano quien tiene la potestad de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente”.
  4. “Estoy pidiendo la nulidad de las bases comiciales porque son inconstitucionales”.
  5. “Solicito ante la Sala Electoral la nulidad de la decisión de la presidente del CNE en la que convocó al proceso de postulación para miembros de la ANC”.
  6. “Una Constituyente a espaldas del pueblo no puede ser una Constituyente”.
  7. “Esta ha sido una Constituyente llamada sobre la base de amenazas”.
  8. “Pido a la Sala Electoral del TSJ que declare la nulidad de todos estos actos”.
  9. Con la Constitución en la mano, dijo que con la ANC “estamos destruyendo el legado del presidente Chávez”.
  10. “Pido a todos los habitantes del país a que rechacen la Constituyente y que acudan ante la Sala Electoral del TSJ hacerse parte y rechazar tal convocatoria”

   Pero mientras se hace esto, que cinco, seis u ocho millones de venezolanos (la cantidad de personas que votaron en contra del régimen la última vez que pudimos elegir algo electoralmente), apoyar la demanda de la Fiscal General de la República, frente al millón y pico de firmas que el Gobierno pueda inventarse para llamar a tal tramoya (sin ningún tipo de verificación, sólo así llegarían), la batalla hay que seguirla por otro frente, y ese pasa también por la calle. Los líderes de la oposición, desde estudiantes a jóvenes políticos, y de allí a dirigentes naturales dentro de esas comunidades alzadas en pie de lucha, deben invitar a quien les escucha y sigue en esos momentos a salir el primero de agosto a un referéndum nacional, directo, secreto y universal para repudiar la reforma fascista. Decir Sí o No, a cualquier vagabundería que pretendan montar Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno, desautorizándoles públicamente, de ganar el NO, a toda esa seudo dirigencia que no representa a nadie.

   Que ese día, primero de agosto, un día después de la mamarrachada del régimen para intentar legalizar mediante funcionarios bajo su control lo que el país le niega en las urnas electorales, cada hombre y mujer vaya y se exprese sobre dicha mamarrachada; claramente, contándose papeletas frente a las cámaras para que se lleve un resultado minuto a minuto como ocurre en Colombia donde el ente comicial funciona y no es un apéndice gobiernero de funcionarios que se fingen independientes. Que dicha consulta se convoque paralelamente al llamado a la consintiente fascista y que el mundo vea cuál proceso convocó a Venezuela, y cual no. Aprovechando los observadores que puedan llegar, traídos por el régimen, y la prensa que venga a cubrir el show, que se queden un día más y sigan mirando lo que en verdad ocurre, qué es lo que de cierto dicen los venezolanos cuando se les consulta sobre este tema, para silenciar de una buena vez a los habladores de paja que dicen “expresarse por el pueblo”.

   Que se cuente cuánta gente fue a la charada gobiernera y cuantos al otro. Este llamado, esta convocatoria a la defensa de la Constitución y al poder original del soberano a decidir su destino, debe ser proclamado en cada marcha, trancazo, plantón, convocatoria de protesta. Que se sepa que el primero de agosto, un día después del llamado fascista, el país le dirá a Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno, lo que piensa de ellos, la legalidad que tienen, la representatividad que poseen, invalidándoles de una vez frente al país y el mundo. Si antes de la gran hambruna comenzada en 2016 y que se agrava a límites de horror, el pueblo les condenó siete a tres, ¿imaginan lo que ocurrirá el primero de agosto, las cifras, las de verdad, y la razón que verá el mundo de lo que en realidad ocurre en Venezuela?

   El Gobierno puede continuar amenazando con una constituyente fascista, que salga el millón y pico que puedan reunir para su trastada, porque de ocho a diez millones le dirán al otro día que no, que ellos no representan a nadie y que el país sabe que son el problema, y que ahora también los sabe homicidas, y que tienen que irse, desde el inquilino de Miraflores a las fichas gobierneras que se fingen rectoras independientes del CNE, a los magistrados de un Tribunal Supremo de Justicia nombrados a dedo en un show de televisión, y que violaron frente a los ojos de todo el mundo la Constitución para mantenerse en el poder, uno donde ya no les quiere el soberano. Esto tiene que repetirse una y otra vez, en marchas, trancazos, antes de que comience la violencia, el primero de agosto será un no al hambre, a la falta de medicinas y fuentes de trabajo que obliga a los muchachos a irse de Venezuela. Que se diga claramente que será un no a los homicidios cometidos por Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno.

   Es lógico, por supuesto, que comience a discutirse esta defensa de la Constitución, habrá que ir a las escuelas, liceos, universidades, fábricas, mercados, juntas vecinales, sindicatos, porque lo que nos jugamos es nuestro destino, desde el plato de comida que podemos conseguir ese día, a la angustia de no saber qué pasará si se necesita un medicamento, pagar por un estudio médico o comprar un repuesto para un carro, una nevera o un televisor. Hay que parar la sangría de jóvenes que tienen que irse, a veces a pasar aún más trabajo, o los que sangran directamente en las calles, que ya habían visto a otros caer pero que aun así acudieron al llamado del país, como Neomar Lander, quien le respondió a la infamia de Nicolás Maduro Moros y Néstor Reverol, hace tiempo, nadie lo obligaba a marchar, nadie le pagaba, lo hacía porque lo sentía. Pero es costumbre de este tipo de regímenes criminales satanizar a la juventud que les adversa, ¿no son todos los presos políticos de los Castros “unos delincuentes” según ellos? Y que no hay derecho a vivir así mientras una pequeña cúpula podrida, y ahora homicida, encabezada por Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno , engorda, se burla del país y lo insulta en su dignidad.

   Para el primero de agosto, un día después de la constituyente fascista, el referéndum en apoyo a la Constitución que si fue votada por todo el país en 1998. ¿Lo demás?, paja de cínicos que todavía creen que engañan a alguien.

EL GOBIERNO CONTRA LUISA ORTEGA POR CHAVISTA

Julio César.