Archive for the ‘LA REVOLUCIÓN’ Category

VENEZUELA DE TRANCAZO EN TRANCAZOS

octubre 3, 2018

POPULISMO Y RUINA

   La pelea contra la realidad…

   Porque así lo dicen, que toda esa vergüenza, que todos esos papelones los da Venezuela como país y no una pequeña cúpula fascista e incompetente. Es lo malo. Todos metidos en el mismo saco. Y si algo se comprobó la semana pasada, como si hiciera falta y ya no lo supiéramos, fue que el sentido del ridículo no existe en la llamada cúpula revolucionaria, ni el más mínimo sentido común. También que la mira externa está mucho más clara sobre el problema y cómo enfrentarlo que la llamada oposición interna. La comunidad internacional está mejor planteada sobre lo que se tiene que hacer, aún dentro de sus lapsos de tiempos eternos y su lenguaje diplomático insoportable. Como que ningún país pedirá una injerencia militar norteamericana en ninguna nación sudamericana porque sus votantes sencillamente los echarían del poder quién sabe por cuánto tiempo, dado el complejo que se siente hacia los gringos, complejo del que se ha valido al dictadura cubana para atornillarse en el poder en perjuicio de los cubanos, de quienes nadie se ha acordado jamás, incluidos nosotros hasta que toda esta pesadilla comenzó. Pero la comunidad internacional si tiene claro lo que ocurre dentro de Venezuela, y así comenzó el rosario de calamidades para un régimen bruto y brutal.

   Aquí se detuvo, y se detiene, a varios autobuses de conspiradores en el fulano intento de magnicidio en la avenida Bolívar, que quedó horrible, el resultado y el papelón de los militares en el llamado Ataque al Fuerte Maricotas (de los Simpson), y un gobierno que no tiene ningún tipo de credibilidad, que ha mentido una y otra y otra vez, y que esas mentiras les han estallado en las caras (el viaducto no se va a caer, la crisis económica no nos alcanzará, guardaremos lo que entra por excedente de precios petroleros altos, Chávez no está enfermo, no es cáncer, no se va a morir, arrasaremos en el Parlamento), pretende que el país y el mundo les crea el cuento de un magnicidio planificado en un stadium donde participaron presidentes, partidos políticos y opositores con credibilidad aún. Dentro del país, con una justicia de terror al estilo nazi, se habría detenido ilegal y arbitrariamente aún a más personas, pero meter en eso a los presidentes de tres naciones, fue demasiado.

   Tal vez si hubieran enfilado las baterías a uno o dos, pero quisieron meter en un saco a todo el que señale sus delitos ante la prensa internacional, y la regaron. Era obvio que las detenciones pretender atacar al Parlamento y a los políticos con cierto alcance popular, de donde se explica que María Corina Machado no sea tocada o señalada, pues, fuera de no contar con pueblo (cada vez que ha apoyado a alguien, este llega por detrás del chavista y no volvamos hablar del último llamado a paro general), hace más daño dejándola hacer libremente. Ella, y su siniestro grupo, son en buena medida los responsables de que la respuesta interna ni siquiera exista, que no se pueda reunir gente para una marcha, un cacerolazo o una huelga indefinida, eso mientras la “oposición” externa da golpes y zumbidos.

   Bien, con las fulanas detenciones, y “confesiones”, el régimen hizo una serie de señalamientos a los gobiernos de Colombia, México y Chile, acusándoles de conspiradores, esperando que se abocaran a una investigación conjunta. Es decir, circo y paja. Perder años en nada y ganar centimetraje de prensa sobre un magnicidio del cual todo el mundo duda. Esos gobiernos respondieron de malas maneras que para esas vainas no se prestan, fuera de tacharles de mentirosos peligrosos e irresponsables, y el régimen cayó en histeria. Gritando que no les paran bolas en sus señalamientos. Señalamientos que fueron, obviamente, respondidos como era requerido. Todos esos gritos, ese entramado, no sólo no caló internacionalmente, sino que molestó, a diferencia de lo que ocurre internamente, donde cualquier peine para desviar las discusiones de lo importante, se pisa y se pierden días discutiendo tonterías, como cuando Nicolás Maduro Moro se atraganta de carne mientras todo un país muere de hambre en lugar de preguntase qué se les prometió a los chinos por su ayuda, y si es que tal ayuda realmente se dará, para cuándo y cómo. Los chinos son salvajemente capitalistas, su ayuda puede costarnos bastante.

   Luego llegó la reunión de la ONU, discutiéndose en cada pasillo la situación venezolana, que es una crisis real por la cantidad de nacionales que escapan, no sólo buscando un mejor destino, sino para no morirse literalmente de hambre, o por enfermedades relacionadas a la desnutrición u otras hace décadas erradicadas, como pulmonías, paludismo o sarampión, convirtiéndose esos emigrados en un problema sanitario, social y humanitario. A ese drama que toca a tantos países, el qué hacer con la marea de venezolanos, el régimen quiso responder montando el circo de que iba a pedir ayuda económica para repatriar gente, siendo respondido fríamente: ¿Quieren dinero para regresar noventa personas cuando casi tres millones de venezolanos han escapado de su país en medio de las más espantosas carencias? Eso les molesta, porque no pueden montar la olla de grillos que aquí si enciende las redes y las cuales no son respondidas abiertamente por una dirigencia opositora clara. Nadie les dice no digan imbecilidades, en los cerros, en las barriadas más miserables las madres ven a sus hijos yéndose porque se mueren de hambre, y ya son tres millones, así que váyase con sus idioteces a otra parte.

   Con el portazo en las caras de montar tenderetes con la supuesta conspiración de México, Colombia y Chile, discutiéndose qué hacer con los venezolanos que ya somos un problema, la periodista venezolana Karla Angola le pregunta en una rueda de prensa al propio Donald Trump si consideraba a Nicolás Maduro Moro un peligro, dadas las amenazas incluso militares a Colombia, y la sonrisa despectiva, los comentarios sarcástico del sujeto fueron puro ácido, por lo demás bien merecido. Que Nicolás Maduro Moro y su gobierno eran un peligro sólo para Venezuela y a los venezolanos, país con recursos increíbles, con riquezas, destruidos por un régimen corrupto. Sin ahorrarse el calculado y grosero insulto por el espectáculo montado por nuestros uniformados en la avenida Bolívar. Cuando le pregunta a uno de sus generales si los marines habrían corrido así (con gritos y llanto en los ojos, no lo dijo pero casi se adivinaba), fue horrible.

   Y así, en dos platos, el detestable sujeto redujo toda la habladera de paja del régimen a su verdadera dimensión. No pueden enfrentar a un ejercito profesional y real unos uniformados desmoralizados, envilecidos, creados para repartir comida y miseria (que perdieron la Zona en Reclamación, que no le ganan una a los presos armados en las cárceles, que tienen al ELN matándoles a ellos mismos en las fronteras, que tuvieron que entregar zonas del país al hampa organizada en las llamadas Zonas de Paz), duchos en represión y amenazas a una famélica población. Mientras aquí se habla y se debate, se les escucha amenazando con esto y aquello, un extranjero desagradable, a cientos de kilómetros, los redujo a su lo que son: payasos que no hacen ni siquiera reír. Aunque cierta sonrisa si le arrancaron. A él.

   Pero, por su fuera poco, el desagradable señor Trump se encierra con una comisión para discutir ayudas a los campos de refugiados venezolanos, y el ministro Jorge Arreaza intenta meterse a las bravas, para echar sus cuentos de avioncitos, de bloqueos, de conspiraciones, y fue sacado a la fuerza por el servicio secreto bajo las miradas burlonas de sus pares. Aunque el incidente fue de tal delicadeza diplomática (la dureza con la cual se le trató, como cuando a la señora Delcy Rodríguez la sacaron literalmente de una reunión de MERCOSUR a la que no había sido invitada), que el mismo Trump agregaría un reconciliatorio “si Maduro quiere hablar conmigo le recibo”.

   Fue patético ver la prisa que Nicolás Maduro Moro se dio en montar en un avión y acudir a una cita a dónde no pensaba ir, el cerco de recelo y desprecio que genera su presencia entre sus pares latinoamericanos es muy grande. Pero allá fue a dar, imagina uno que pensó que si podía hablar con Trump lo convencería. O que tal vez el video del encuentro, las fotos del saludo, le servirían para intentar acallar, a menos a lo interno, las voces cada vez más altas de que el mundo ya no le soporta ni tolera. El hombre llega allá corriendo… ¡y Trump no lo recibe!, le dice que era una bromita, que lo dijo por decirlo. Convirtiéndose en una nueva comidilla de cómicas y burlas (y recordando el antiguo prestigio de Venezuela, su peso durante la pacificación de Centroamérica, su abierto enfrentamiento a Norteamérica por usar a esos países en sus peleas con la Unión Soviética, por su traición a los tratados en la Guerra de las Malvinas, duele todavía más). Quedó tan mal, pero tan mal, que hasta la Eva Golinger, la Eva Golilla como se le conoce por aquí, otra en las nóminas de la revolución, le criticó.

   ¿Fue todo? No, como ya había asistido, se le dejó hablar en la clausura de la plenaria, y mientras recitaba las imbecilidades de siempre (¿de verdad pensará que las delegaciones diplomáticas de los países en Venezuela nada informan?), esas delegaciones fueron saliendo, quedando únicamente aquellas de países donde sus ciudadanos no pueden elegir nada, o las que esperan alcanzar algún negocito. El petróleo en el subsuelo es la zanahoria que el régimen agita frente a rusos y chinos para tenerlos allí, quietos en primera hasta que puedan resolver el problema de la ilegalidad en la que cayeron cuando dieron el golpe de estado contra la Constitución y el Parlamento el año pasado.

   De allá regresó contando de sus victorias, de las lecciones que se le dio al mundo, aunque no comentó nada de los países que le han denunciado formalmente frente a la ONU por sus crímenes de lesa humanidad. Algo inédito a lo que varias naciones se han visto abocadas ya que no pueden manejar los números de venezolanos en el exilio forzado por hambre y enfermedades. Puede que se les quiera marginar allá donde llegan, que se les vea mal, que la población indígena natural los ataque, pero si algo tiene el venezolano es aguante, y sin tener a donde regresar como no sea a un desastre de hambre y miseria extrema, esos países tendrán que buscar la solución por otras vías. Y una de ellas es haciendo responsable a Nicolás Maduro Moro y a su gobierno de los muertos que ha generado la crisis que han ido montando a lo largo de veinte años. Cosa en la cual muchos de esos países tuvieron injerencia y responsabilidad, no Perú que nunca les rió ninguno de sus abusos y delitos, pero si otros, y ahora lo pagan como se paga siempre, a la larga, toda conducta desviada de la legalidad, la honestidad y la buena fe. Duras la pasará Michelle Bachelet para intentar explicar por qué apoyó durante décadas a unos gorilas militaristas que usaron y abusaron de un país al que destruyeron; pero la dama es hábil y mañosa, ya sabrá salir airosa sin ocuparse realmente del mandato que ahora recae en ella. Esa se parece al viejo José Mujica, otro vividor de orillas que siempre hace declaraciones moralistas que no le retratan ni de lejos.

   En fin, fue una mala semana para el régimen, el frente internacional está duro, activo, cada vez cohesionándose más. A España comenzará a costarle prestigio, México terminará también por entrar al redil, especialmente si mandan la señal equivocada de que allí si apoyaran a los venezolanos y terminan convirtiéndose en la Meca de una migración no deseada; el régimen en Caracas no les dejará otra salida mientras más se radicalice y brutalice la represión y las medidas disparatadas que disparan aun más la inflación y el hambre. Con este panorama bueno sería que pudiéramos montar un frente interno que le fuera a la par. Existen varias banderas que podríamos izar, le pelea contra el mamotreto de nueva Constitución es una, las nuevas detenciones son otras, los efectos del paquetazo económico o la lucha desesperada de los gremios de trabajadores para no desaparecer, incluso las municipales.

   Lamentablemente el daño hecho contra la unidad fue muy grande, y para nada, que fue lo peor. La señora que se prestó para el proyecto no termina de llamar a hacer algo y que la gente aparezca, y ya se le mira con franca desconfianza. Debió, como todos, montar un partido, convencer a la gente de su punto de vista, atraer a todo el que se fuera del chavismo y ahora estuviera descontento, a todo el que no queriéndola personalmente si sintiera que no se puede vivir en este desastre; pero eso parecía mucho trabajo, alguien le dijo que acabando con los partidos de oposición y los políticos más representativos de esta, solo quedaría ella y tendrían que coronarla. Era una necedad, pero se hizo, y ahora sufrimos la falta del frente interno. Y mientras este no se cohesione, no de la pelea aquí, el régimen podrá respirar y reposicionarse hasta que se les ocurra otra maroma, otro peine a pisar, otra bola echada a rodar. Años y años más de desgobierno.

   De hecho, el único soporte real que tiene este régimen desprestigiado, señalado de delitos y arruinado somos nosotros. Somos todo lo que les sostiene. Y es innegable que es prueba de extrema habilidad de ellos, en perjuicio nuestro.

Julio César.

CONSTITUCION, LA BATALLA QUE VIENE

septiembre 21, 2018

POPULISMO Y RUINA

   Se necesita quien asegure y gerencie el triunfo…

   Cuando la Asamblea Nacional Prostituyente, perdón, Constituyente (así le dicen ellos), comenzó a designar a este y aquel, a sancionar tal o cual ley, otorgándole tal o cual facultad a Nicolás Maduro Moro tan sólo profundizaban su delito de origen: el golpe de estado dado a la Constitución Bolivariana de Venezuela. La que el necio aquel juraba que era la más mejor del mundo y que duraría para siempre. Que hayan sido sus herederos quienes le traicionaron, una vez más, ni de consuelo sirve en esta hora tan horrible que vive la república, pero algo de alegría da. Entre la familia que se gastaba, y los herederos políticos, al hombre no le hicieron falta ni enemigos ni llegar al infierno para pagarlas todas.

   Pero, volviendo al punto, el mamotreto aquel no estaba capacitado para dictaminar nada, tan sólo para comenzar el estudio para un cambio constitucional, nada más. Todo lo demás se lo inventaron y por eso el mundo cataloga cualquier cosa que decidan, una ilegalidad. Tan simple como eso aunque pretendan que no lo entienden, que es que el mundo les odia y los persigue. Se hacen los locos como cualquier delincuente atrapado en falta. Punto. Nada de lo que firmen se acepta en ninguna parte justo ahora que más necesitan de tal asidero legal para terminar de rematar lo que queda de PDVSA, que arruinada y todo aún controla la propiedad de los yacimientos, y salir con nuevas maletas cargadas de dólares para algún paraíso que imaginan queda lejos. Por el golpe de estado dado a la Constitución y santificado por la ilegitima Asamblea Prostituyente. Digo, Constituyente. Pero, esta vez, las noticias que salen del aquelarre ese son más alarmantes… están preparando una nueva constitución. Ellos, que son más peligrosos que una lanza en un cuarto oscuro.

   Un nuevo dizque texto que en la práctica resta aún más libertades y derechos a los ciudadanos, que los blinda en materia penal de una manera más explícita, mientras aumentan los años del mandato presidencial introduciendo la figurita de la presidencia vitalicia mediante elecciones sucesivas, como un Saddam Husein cualquiera, o como ocurre en las satrapías cubana, bielorrusa y norcoreana (en ningún país democrático se ven estas barbaridades, a pesar de lo que dicen los ignorante socialistas españoles, esos a los que nadie eligió en España), mientras se elimina todo tipo de periodismo electrónico, se controlan redes sociales y se elimina total y definitivamente aquello de que el pueblo venezolano fiel a sus creencias y principios democráticos desconocerá a gente como esta. Eso quedará fuera de un plumazo, después de que se lo inventaron para justificar las intentonas de golpes de estado del año 92 del siglo pasado. Figura que siempre aparecía como caimán en boca de caño pronto a morderles el trasero a una banda delictiva tan explícita como esta.

   Las intensiones no pueden ser más claras, ¿verdad? El peligro tampoco, ¿cierto? ¿Lo es lo que debemos hacer para enfrentar esto? Ah, misterio… Pero mientras damos vueltas a ver si podemos atraparnos las colas, como quieren que nos pasemos los días, el régimen se prepara, como lo ha hecho cada vez que nos ha derrotado en lo que va de estos dos últimos años.

   Así que pronto comenzará la campaña, bomberos presos, viajes inútiles, comilonas escandalosas, gerentes de mercados señalados y expuestos al odio, circo y más circo para que no se hable de lo grave. Eso con más plomo contra los partidos políticos, más señalamientos contra este y aquel, especialmente quien todavía tenga algún grado de simpatías dentro del ánimo opositor (en RCR Radio ya comenzaron hace rato a las cuatro de la tarde, eso es vergonzoso, especialmente porque uno de los implicados ni siquiera está en Venezuela), y el gobierno gritara que “hay que votar”, esperando que no acudamos para garantizar el éxito de la consulta electoral, como se han granjeado sus últimas victorias, desde teñir el mapa de rojo rojito políticamente, a los seis años más que le dimos a Nicolás Maduro Moro; siendo coreados en la vil y suicida estrategia por los tontos útiles que consideran que la mejor jugada es no hacer nada, desmovilizar a la gente y esperar que.. que… que algo pase y que de alguna manera todo se resuelva. Con dragones o hechiceros, vaya a saber uno qué piensan en realidad cuando jamás expresan una estrategia real para pelear, más allá de un estribillo o un insulto.

   Y en esto debemos estar muy claros, o nos paramos de una vez dejando las tonterías conceptuales (que alguien tiene que ir a sacar al ilegitimo, que este gobierno no lo reconozco, que para mí no son gobierno), o nos clavarán la fulana nueva constitución. Quien crea que Nicolás Maduro Moro no está gobernando, o que gobernaciones y alcaldías no son manejadas por el régimen, es porque está más delirante más que el mismo Nicolás Maduro Moro o Diosdado Cabello cuando montan una cadena. A menos que uno esté pensando realmente en marcharse, lo que venga nos afectará todavía más, como hoy nos afecta, y perjudica cada locura del salvaje paquetazo económico que nos aplicaron. Todo puede ser infinitamente peor, porque, y repito, eso de tocar fondo no ocurre, siempre se puede caer más y más. Y veinte años de esta tortura chino-ruso-cubana ya deberían haber demostrado ese punto en particular. Ese al menos.

   Hay que organizarnos en una meta común, enfrentar ese burdo intento autoritarista, reencontrando el camino de las victorias, saliendo de los que comprobadamente no pudieron dar la cara al frente de la conducción del esfuerzo conjunto, cuando saliendo de la antigua dirigencia que unificó al país bajo meta únicas y nos entregó el Parlamento, perdieron ellos las gobernaciones con el cuento de que se quedaron sin testigos, que hubo fraude como si eso no se sabía o no se esperara tratando con estos delincuentes, pero que no tenían las actas del hecho; o los que llamaron abiertamente a matar la Unidad y a destruir a este y aquel como una vía probable para llegar a la silla de Miraflores, una que todavía no habían desocupado, otro caso de delirio inducido desde el régimen aunque de diferente sello. A unificarnos, a tener claras las metas: NO A ESA NUEVA CONSTITUCION. Punto.

VENEZUELA DE TRANCAZO EN TRANCAZOS

Julio César.

IMPULSO

septiembre 11, 2018

POPULISMO Y RUINA

   Políticos de oficio con viejas mañas…

   Cuando más de tres venezolanos se reúnen por la razón que sea, aún por cuestiones familiares, varias cosas saltan a la vista en seguida, la depresión, la rabia por lo que nos está ocurriendo como país y personas, esta continua humillación a la que somos sometidos por una casta ladrona e incompetente que se burla de todos desde las alturas de un poder ejercido de manera fascista, con bandas y armas incluidas para sembrar el miedo y la incertidumbre; lo otro es la rabia por la manera en la cual se tolera, llegándose a tachar a muchos de “basura” porque se plegan a un sistema que les roba hasta la condición humana, la dignidad de personas. Cuando se termina de hablar, hay una sensación de rabiosa frustración e impotencia. Nada de lo cual es fortuito, eso no es por accidente, pero esa es la parte difícil de entender dado lo poco que nos damos a la introspección y al pensamiento frío. A nuestro desconocimiento de la historia, la mundial, la continental y la nuestra. Y como no se sabe de los errores pasados, estos vuelven a cometerse.

   Esto que padecemos, aún la sensación de frustración, ya ha ocurrido por iguales motivos, con parecidos resultados aunque con nombres diferentes en otros lugares. Esta es la que nos toca. Y eso es lo que no afrontamos muchas veces, por desconocimiento de la historia, como ya señalé, o por no querer reconocer los errores. Como sea, es un triunfo de quienes oprimen y una nueva derrota de quienes soportan y a veces toleran tales abusos. Eso no podemos negárselo a quienes nos llevaron a este hoyo.

   La Francia ocupada por los nazis vivió este drama, la gente sabía de los desaparecidos, de los encarcelados, que un día estaban allí y al otro desaparecían, y no preguntaban por qué no se enteraban, o no querían saber, o porque no era su asunto, o nos les importaba en realidad quienes desaparecían. En este caso también se ha dicho, pero no se quiso aprender y ahora lo pagamos: cuando vienen por este y aquel, y nada se hace, terminan llevándose a casi todos y cuando vienen por uno ya no hay con quien armar una defensa. Les pasó a ellos como ahora nos pasa a nosotros. Oscar Pérez fue dejado solo para que se le asesinara, al diputado Juan Requesones se le secuestra y casi hay quienes dicen que se lo merece, entre quienes supuestamente enfrentan el autoritarismo. Mañana se llevarán a María Corina Machado y tampoco pasará nada. Para desmovilizarnos se trabajó duramente, y lo lograron, en el gobierno y dentro de esa gente irracional que se llama de oposición pero trabajan para destruir todo tipo de unidad.

   Le pasó a los pueblos de la Europa del este cuando la Unión Soviética les montó la bota de hierro de sus tanques y ejércitos en el cuello, dictándoles qué pensar, sentir, esperar o hasta vivir; un sistema infernal donde las detenciones en masa, las desapariciones forzadas eran la norma, por lo que todos esperaban no llamar la atención, por miedo al sufrimiento físico pero también al hambre. Ocurre en Cuba y pasa en Corea del Norte. La gente termina acostumbrándose a sobrevivir como sea, especialmente porque siente que ni cuenta ni confía en los demás, ya que uno de los pasos del control es dividir, hacer recelar del vecino, el amigo, el familiar, esperando de estos la delación o la traición. Y les resultó, como le ha resultado a esta gente aquí. Todavía recuerdo los circos públicos montados en las redes para llamar traidores a la gente que nos entregó el Parlamento, toda la campaña para que en Petare ganará el candidato del régimen, compaña hecha por gente que le juraban a todos ser de oposición. Es que comparados con la astucia desplegada por Nicolás Maduro, la necedad de sus opositores clama al cielo. Y los resultados están ahí, tan incontrovertibles como molestos.

   Divide y vencerás, amenázalos, quítales todo y recompénsales con algo cuando se sometan, así aprenderán. Es una receta de casi ochenta años, y funciona. Así terminas con los que bajan la cabeza, también porque cuando se te apunta con armas sólo los locos se arrojan contra ellas, especialmente cuando cuentan con familia que también pueden verse afectados; o los que colaboran abiertamente, unos por la natural bajeza que siempre hay en un porcentaje de la población de todas partes, pero estando también aquellos que les parece que no hay salida. Es lo que pasa cuando a la gente se le cerca por todos lados, dejándoseles sin líderes, sin referencias, arrojándolos a su suerte en el caos. Repito, pasó, pero por aquí como que nunca se escuchó que todo eso ocurriera, y así nos ha ido.

   Aunque sorprenda a los venezolanos, que parecemos creer que con nosotros comienza algo nuevo nunca visto, todo esto ya ha pasado y no se supo sacar las lecciones necesarias. Internamente somos increíblemente vulnerables, aunque ochenta de cada cien venezolanos preferirían otro modo de vida, uno donde cada quien fuera dueño de su destino y su voz fuera tenida en cuenta como cuando el voto significaba algo. Aunque es mayor el número de quienes quieren un cambio, que ven esto como un desastre, es una pequeña minoría la que impone su criterio, porque esa minoría sí sabía lo que quería y para lograrlo trabajó eficientemente. Cuando se tacha al gobierno de bruto, es la misma resentida y estúpida queja de la zorra que saltaba y saltaba no alcanzando unas parras y que luego se aleja diciendo bah, ni siquiera se veían buenas.

   Así vemos que externamente la manera de ver al régimen, de tacharlo y combatirle parece mucho más clara, desde el golpe de estado contra la Asamblea Nacional el año pasado. El desconocer la voluntad popular expresada mediante el voto de los venezolanos en diciembre de 2015 les costó mucho, porque les despojó del disfraz de demócratas atacados por ricos intransigentes. Hay que recordar que en diciembre de 2015 siente de cada diez votantes les dijo que ya no los quería en el poder (éxito que condenó a la alianza unitaria, otro de los triunfos de un régimen hábil frente a unos politiquillos mezquinos y mediocres que no estuvieron a la altura, los Julio Borges, los Henry Ramos, los Leopoldo López, los Henri Falcón, los Henrique Capriles y las María Corina Machado). Pero es un error, lo fue, imaginar que desde afuera podían libarnos del régimen, especialmente cuando desde adentro se abandonaba todo tipo de lucha efectiva y efectista para continuar dando a impresión de que se resistía. De llegar, una medida de fuerza externa, sería porque el régimen extralimitara su incompetencia para sostener los triunfos y convenza al mundo de que realmente soñaba con unir ejércitos irregulares de guerrilleros, a los carteles de las drogas con bases en la zona de extremismos con el iraní y el norcoreano convirtiéndose en peligros reales para occidente. De otro modo podemos sentarnos a esperar que el sol salga de su secuencia y se vuelva un gigante rojo, lo que deberá pasar antes.

   Cuando en España los diputados le remiendan la plana a la vergonzosa presidencia socialista, y en México se la remedan al presidente socialista (están claros sobre lo que ocurre en Venezuela), aquí se desmontó la presión interna de la gente que alzaba la voz mediante movilizaciones de calles y votos, esas que tanta rabias le provocaron y tantos daños hicieron al régimen. Y no hablo de la hora cero, de tomar la calle y no salir, de un paro indefinido, de los “en tres meses los sacamos”, que únicamente causaron frustración y rabia por los resultados, sino de la estrategia tejida con mano de hierro que unió a las clases populares con la clase media para darles tremendo revés al régimen en la elección de las parlamentarias, y que pudo teñir de colores democráticos cada gobernación y alcaldía, enviando un mensaje contundente al mundo, especialmente si el régimen lo desconocía otra vez, de no haberse destruido, desde adentro, la unidad en busca de personalismos y protagonismos propios que no pasaban por el bien del colectivo. Inflar las ambiciones de esos mediocres fue otro gran éxito del gobierno, uno al cual todavía viven sacándole punta, porque fue contundente efectivamente.

   Cuando las metas eran sencillas, sacar al régimen del Parlamento, y en eso estaban de acuerdo empresarios, estudiantes y amas de casas de barriadas populares que le tocaban cacerolas a Nicolás Maduros Moro en zonas antes chavistas, el camino era claro, presionar y presionar, desde las posiciones alcanzadas, con el país unidos hasta salir de esto de una manera u otra, mediante derrotarlos completamente u obligarlos a entregar el poder en la vana promesa de que escaparan y luego se les persiguiera. Todo eso se sacrificó en cuanto los Julio Borges, los Henry Ramos, los Leopoldo López, los Henri Falcón, los Henrique Capriles y las María Corina Machado sintieron que el final estaba cerca y que si no lideraban el proceso quedarían por fuera, comenzando por descabezar a quienes nos llevaron a ese triunfo; pero no contentándose con eso, sino llenándoles de toda clases de insultos, como se ve aún, desde las redes sociales con equipos contratados para difamar y confundir. Con esto que han logrado, el “éxito” que exhiben, Venezuela no va para ninguna parte, aunque el mundo entero esté en contra del régimen.

   ¿Entonces? Si sabemos qué nos funcionaba, cómo lo hicimos, si entendemos cómo nos desarticularon, anularon y casi nos destruyen, la lógica dicta que puede revertirse. ¿Será posible?, es difícil, mucha gente tiene por costumbre juzgar alegremente a otros, jamás lo que hace y lo que de ello deriva, aunque para todos los demás sea muy evidente su necedad. También se dice que hay quienes defienden con más fuerza sus errores que sus aciertos, porque los primeros le retratan como el perfecto imbécil, pero eso no nos sirve. No en esta hora tan oscura y difícil. Aseguran que para atrás ni para agarrar impulso, y en líneas generales así debería ser, pero en vista de lo visto, pareciera que más futuro teníamos dos o tres años atrás, cuando los Julio Borges, los Henry Ramos, los Leopoldo López, los Henri Falcón, los Henrique Capriles y las María Corina Machado no habían metido la mano espesando el carato y amoratando el caldo, que ha sido lo único que han logrado. Y llevarnos de derrota en derrota.

   Lo primero que hay que hacer, y para lo cual no sirve esta gente ya mentada, es reconectar al país que marchó bajo la consigna los queremos fuera del Parlamento, todos tras metas claras; lo que no sería difícil, de dos años para acá la vida se nos ha vuelto sencillamente insoportable, y las declaraciones del régimen cada vez más irracionales y enfurecedoras, quedando la duda sobre si están completamente dementes o muy drogados cuando aparecen frente a las televisoras. Bueno, no será difícil de no ser por el molesto escollo de los políticos que se sienten presidenciables y sostienen costosos lobbies para insultar al resto de la oposición en la idea de que así llegarán, de alguna manera mágica, a Miraflores; pero si se les identifica y se les aparta, bastante que adelantaremos en la tarea.

   Podemos, más bien debemos comenzar ya, o esperar otro año esperando una explosión social, como llevamos ocho años haciendo, o dos años más por una asonada militar que no ocurrió ni cuando entregaron de manera vergonzosa la Zona en Reclamación, o cinco o diez o veinte a que las presiones internacionales hagan algo, como tumbaron a la dictadura en Cuba (no, un momento, esa como que no ha caído todavía). Dependerá de nosotros si pisamos tierra o no. Para la tarea se buscan líderes que aglutinen, que unan a todos bajo una misma bandera de sensatez y claridad; basta de gritos y promesas idiotas mientras se trabaja únicamente en hacerle la cama al régimen para que siga su cómoda marcha hacia seis años más mientras todo el mundo se harta de nosotros y deciden que lo mejor es que sigamos suicidándonos en silencio. Y si ese es el caso, si eso elegimos, debemos aprender a no quejarnos tanto, después de todo la sarna con gusto no debería picar.

CONSTITUCION, LA BATALLA QUE VIENE

Julio César.

POPULISMO Y RUINA

septiembre 4, 2018

¿VOTAR O NO VOTAR?… UNA ABSURDA CUESTION

   Ya es imposible no ver la relación…

   Con la nueva mega devaluación de la moneda, esos billeticos que parecen de Monopolio y valen casi lo mismo, el aumento de los pasajes y de los alimentos, antes de la entrada en vigencia del nuevo IVA y el encarecimiento de los combustibles (más gasolina para la candela, literalmente hablando), que empujará todo aún más, un gobierno ladrón intenta convencernos de que todo es culpa de otros, aunque llevan veinte años mandando; pretenden que se piense que todo se resuelve regalando bonos y encarcelando a los comerciantes que no venden según les parece a ellos, lo “justo” para que el país no grite de rabia. Populismo barato, y en este caso, suicida.

   Hoy Venezuela está mucho peor que el lunes pasado, aunque tal cosa parecía imposible, porque todo encarece más y de los productos que se necesitan para medio sobrevivir hay menos en el mercado, esos granos quemados que pasan por café, desperdicio por arroz picado, una bola de grasa como crema de chorizo, cebo en lugar de jabones; y mercado y negocio robado por esos organismos que se inventa el régimen para señalar a otros, una vez saqueados ya no vuelve a abrir. Lo mismo que pasó con las empresas, fábricas y haciendas robadas desde el inicio de la pesadilla. Perdón, “confiscadas”. Una dirigencia increíblemente ladrona, incompetente e ignorante a niveles de taras mentales que jamás ha levantado nada con su propio esfuerzo, que nunca han gerenciado nada propio que les doliera y les costara esfuerzo, que generara empleos, sueldos a personas con entradas fijas para pagar sus gastos, que nunca han cancelado la seguridad social de nadie, ni impuestos al Estado, ve muy fácil tomar lo que es de otros, sacarle lo que pueden y regalar el resto, buscando aplausos de la canallada que han levantado como “ciudadanos nuevos”.

   Lo dicho, gente como Nicolás Maduro Moros o Diosdado Cabello, a quienes no se les conoce oficio o éxitos previos en nada, ni siquiera en dirigir una bodega, apelaron a lo peor de la naturaleza del venezolano y lo corrompieron ética y moralmente haciéndoles creer que es digno vivir medicando o esperando ser mantenidos, a ser felices chapaleando en la extrema miseria porque “cayó un bono”. Hasta la dignidad se la robaron al pueblo… que no es que a muchos hubiera que trabajarlos tanto tampoco.

   Quien no sabe lo que es la honestidad enseña a robar, lo aplaude y lo justifica, aunque Dios lo condene. El robar y al ladrón. Quien no sabe trabajar enseña que se puede vivir de pedir, de esperar coimas, de robar. Le enseña a unos cuantos cómo ser una carga para todos los demás. Un cero a la izquierda (y nunca mejor expresado). Un parasito. En una tierra donde nada se produce, nada se ahorra, todo se roba y no se reconoce lo que ocurre, ni se corrige, tan sólo quedará la ruina, el hambre, las enfermedades y la rabia. Pero no para estos o aquellos. La miseria será para todos, tal vez exceptuando a la cúpula podrida que desdirige el desastre. Del resto, todos nos hundiremos con el barco que se va a pique, hombres, mujeres y niños, aún los que están por nacer. En el fondo, el pecado capital, la falla de origen estuvo en que se olvidó algo que se dijo hace miles de años, y sigue tan vigente y tan cierto: A alguien con hambre no le des un pez, enséñale a pescar.

   Veinte años han demostrado que socialismo es esto, miseria, ruina, precariedad. Basura. El problema de fondo es el régimen, un sistema populista y sumamente peligroso en la ejecución de sus crímenes, un fascismo en toda la extensión de la palabra, aunque estos chillan cada vez que oyen esa palabra de la cual ni el significado conocen. El cáncer es ese, y mientras no se entienda eso, no se asimile y encare, mientras no se le combata, el cuerpo no se curará. Jamás.

IMPULSO

Julio César.

LOS REPATRIADOS DE PERU

septiembre 2, 2018

¿VOTAR O NO VOTAR?… UNA ABSURDA CUESTION

   ¿Maltratados allá?

   En el show que montó el gobierno con la supuesta traída, la repatriación de una gente que estaba en el Perú, que como el perro arrepentido regresaba con la cola entre las piernas, como recitara muchas veces El Chavo del Ocho (seguramente debieron darse baños muy largos para quietarse el hedor al fracaso, y ahora que ni jabón hay), como suele ocurrir cuando estos payasos hacen algo, todos quedamos mal parados. El país, nosotros como pueblo y especialmente el Socialismo del Siglo XXI. Pero es que no parecen capaces de pensar, medir o calcular el alcance de las cosas que hacen. De todos es sabido hace mucho que durante una Cumbre de las Américas en Lima, donde no querían ni en pintura que apareciera Nicolás Maduro Moro porque retratarse con él era una raya que ni la Bachelet quería (ahora), el régimen pagó el traslado de una enorme cantidad de gente para que “espontáneamente” manifestaran allá y pidieran la presencia del interfecto en aquella reunión donde se le hacía el fo. Y a donde, finalmente, no fue porque no le garantizaron que detendrían a los venezolanos que ya estaban allí de acercarse y gritarle todo el cariño que Venezuela toda siente por los hacedores de miseria. La cosa fue que esa gente se le escapó al régimen; después de cobrar y de conseguirse el boleto, se quedaron allá y aquella fue una trastada que no sabían cómo disimular.

   Pero Perú no es Venezuela, allí no hay un gobierno manteniendo vagos para que se vistan de rojo y aplaudan la propia destrucción de la nación siempre y cuando les arrojen algo en las manos. Y siendo quienes eran, tampoco podían vivir en paz ya que las autoridades policiales, fiscales y jueces de otras naciones no son como los de la justicia del terror que impera en Caracas. A los delincuentes los detienen, no los dejan hacer a sus anchas, y si son venezolanos más rápido. Que gente de los círculos bolivarianos, tupamaros y paramilitares escaparan de la tumba que ayudaron a abrir, era indignante, pero se sabía que era imposible, y perdonaran la generalización pero es necesaria para que se entienda lo que les ha ocurrido, que esa malandrera completamente inútil para algo de provecho como no sea malandrear, lograra no asimilarse sino pasar inadvertida a las autoridades. Mucho malandro sin oficio que pensó que allá podía hacer lo que hacía aquí.

   Quien no tiene un oficio real, latonero, pegador de bloques, ni le gusta trabajar, le irá mal allá como le iba mal aquí, aunque aquí fuera mantenido por un régimen cabrón que le necesita votando y diciendo que si a todo, aunque eso terminara en un país donde a ese mismo vago le resultara imposible vivir. Era indignante escuchar a estos inútiles que tanto daño hacían, cuando partían, lanzar un “me voy de esta mierda”, como si esta no fuera la Venezuela por la cual tanto trabajaron, irónicamente, ellos, unos flojos redomados. Pero en otras partes no es así, especialmente cuando hay un exceso de inmigrantes, de gente que escapa del dantesco drama humanitario que es Venezuela, y para cualquier ocupación, por humilde y mal pagada quesea, habrás mucha gente dispuesta a echarle el hombro porque van buscando oportunidades, no coimas ni sobornos. Si sumamos que no quieren trabajar, que no están preparado para nada y que no les dejan chorear, el fracaso estaba más que cantado. También el regreso. Y ese avión fue el monumento elevándose al cielo del fracaso de veinte años de piratería que dio como resultado a estos viajeros. El hombre y la mujer nuevos.

   Que es lo que no se entiende, ¿para qué montar un reflector sobre semejante fracaso, como fracasos han sido todo los que han cosechados en cada maniobra? Bueno, no en robar y juntar plata, en eso si se han destacado, aunque ahora les amenazan lo mal habido. Esa gente que tiene que regresar, en buena medida, fueron venezolanos medio alumbrados que pensaban que con irse, y desear algo diferente, esto se daría sin estar preparados para ello; esas personas ni siquiera estaban preparadas para calibrar la situación que les tocó. Es el fracaso de un  modelo perverso, un sistema que estimuló lo peor, lo más bajo y ruin de los venezolanos, siendo una de ellas el deseo de no trabajar pero esperar que se les mantenga, y que lo que se pueda pillar se pilla porque no hay sanción (era uno de los mandamientos de Chávez, cuando se autoproclamó dios e imponía su credo, como el uso de su imagen y símbolos, eso antes de caer fulminado); eso forjó al hombre nuevo del Socialismo del Siglo XXI. Ese avión regresando con esa gente era el monumental fracaso del socialismo venezolano, ese venezolano que fracasado, y hasta acosado, debe regresar para ver si la rapiña continúa en Venezuela y algo puede comer en este campamento destartalado. Eso de la xenofobia peruana, que el gobierno de Maduro Moro no se cansa de repetir, es otro signo de lo perdido que están de la realidad, de la lógica, y también muchos de los que migraron para allá esperando encontrar El Dorado, unos esperanzados y de buena fe, otros delirando con que no había que esforzarse.

   Es hasta normal que se nos vea mal. Cada país tiene sus problemas del día a día, la vida cara, los políticos viviendo bien, y cada población culpa a su gobierno en particular de ello, y si a eso sumamos una gran cantidad de personas que llegan sin nada, y hasta comida hay que darles (fuera de vacunas y vitaminas), imaginaran la molestia de esa gente y las presiones sobre esos gobiernos que existen de convencer en las urnas electorales. La diáspora venezolana, empujada por el hambre y las enfermedades, termina siendo un problema para todo el subcontinente, aunque en buena parte se lo merece, ya que durante años apoyaron la satrapía venezolana silenciando los crímenes, pero a quienes ahora les olemos mal. ¿Qué Venezuela acogió a todo el que vino huyendo de regímenes brutales o del hambre? Es cierto, pero Venezuela era un país que nadaba en petróleo, que explotado dio para fortunas y desarrollo. Particularmente naci en un hospital público levantado en la era democrática, fui a una escuela pública y a un liceo público, y con las notas entré en la UCV, y con ese título conseguí trabajo, uno que me dio para comprar apartamento, corotos, ropas, viajes y para darme el gusto de la caña y las comilonas, sin tener que darle explicaciones a nadie, ni esperar permiso o que se me diera algo para que no me muera de hambre. Otras naciones no contaron con esa muletilla, lo que gastan los gobiernos se lo sacan a la gente en impuestos. Hay una gran diferencia. El problema fue que destruirnos nuestra fuente de riquezas y nuestro país. Nosotros.

   Ahora debo aclarar algo, no todos los que regresan fracasados son chavistas, gente que merece hundirse con el resto de la Venezuela a la que destruyeron y a la que vuelven como un castigo (esperamos por los hijos de Diosdado y los de Jorge Rodríguez), entre ellos también había quienes les odian, pero como la educación se volvió una comiquita donde un muchacho que no sabía ni leer o escribir debía ser graduado, y los requisitos para entrar en las universidades no debían incluir notas por encima de quince o que no se podía rechazar a nadie, y luego hubo que levantar “universidades especiales” (como se hace con los retrasados) para quien no cumplían ningún requisito, cuyos títulos nada valen ni son reconocidos en ninguna parte, también cargaron con la culpa del fracaso. A ellos les toca la desgracia de ser, lo quisieran o no, también hijos de la revolución de marras. Son, muchas veces, profesionales que no pueden competir con nadie en igualdad de condiciones, y al salir de Venezuela con títulos universitarios ponen a todo el mundo bajo la lupa de la piratería. Lo dicho, el fracaso del gobierno ha sido completo y total, lo raro es que hiciera bulla con eso.

   Finalmente debo referirme a un caso extraño, del cual también responsabilizo a esta gente. Por puro error, en cuanto regresara la luz el día miércoles, pasé por GLOBOVISION, y entrevistaban a una señora que regresaba con aire ausente, dolido, la cual, junto a su marido, renunció a su trabajo, vendió la casa, sacó a los niños de la escuela, a uno de una academia de beisbol para irse a Perú con toda la familia. Y más insensata no pudo sonar. Ignoro si fue que se le prometió trabajo y no le cumplieron, o si tenía familia allá y esta le cerró las puertas en las narices, pero quien se va con toda su familia sin tener adonde llegar, algo fijo, seguro, sin una oferta de trabajo, sin apoyo familiar en esos lares, es un verdadero idiota. Y me perdonan la dura expresión, pero lo es. Un irresponsable que arruinó y puso en peligro a toda su familia de puro necio. Un hombre o una mujer de familia puede irse, si no cuenta con un trabajo o gente que le espere, a tantear el campo laboral, que es lo primero, asegurándolo, consiguiendo techo después, y sólo en ese momento puede llamar a la familia. No irse todos como si en verdad en otras partes todo fuera soplar y hacer botellas. Eso no existe en ninguna parte. Pero de esa insensatez, y lo comento por lo dicho por la señora sin entrar en mayores explicaciones de su caso, también culpo al régimen que ha levantado a una generación insensata. La locura, la demencia, la irresponsabilidad y la criminalidad de los mal llamados líderes revolucionarios, especialmente cuando pasean y exhiben lo robado con impudicia, restregándola en las caras de todos como para humillar mas a una nación, terminó permeando a toda la población. Es el daño moral que estos ladrones incompetentes y violentos han hecho a este país, fuera de saquearlo. Cuando Cicerón se suicida, alguien comentaba que Roma lloraba, otro aclaró que reía y festejaba con Nerón en el coliseo viendo sufrir a los cristianos en martirio. Porque la locura del líder, su amoralidad, termina convirtiéndose en ejemplo a seguir. Allí está Hitler, que embarcó a Alemania en toda esa locura completamente insana.

   La solución para el drama venezolano es una, aunque ni aquí, ni entre los que nos llamamos de oposición, se entiende cabalmente, ocupados en matarnos entre nosotros: desmontar el corrupto y podrido régimen que destruyó toda fuente de empleo, toda riqueza, toda posibilidad de vivir como la gente, para que todo el que esté estorbando por ahí, soñando en el fondo con un regreso a casa, tenga a donde llegar en la esperanza de que todo cambie. Y eso se aplica a los hispanos que llegan en oleada a Estados Unidos y a los africanos en las costas europeas.

   Curioso que el Perú esté pasando por estos apuros con nosotros, teniendo que explicar que no son malos; una tierra tradicionalmente amiga que lleva casi dos décadas sirviendo de refugio a los venezolanos que han tenido que escapar de la brutalidad del régimen, brindándoles cobijo y asilo. Hay que recordar cuando Colombia entregó a Lorent Saleh y El Salvador a los comisarios Vivas y Forero, a quienes el régimen destruyó en vida. Ellos, en el Perú, habrían encontrado refugio. Lástima que los colaboracionistas les atraparan antes, Juan Manuel Santos y Antonio Saca. Colombia, Brasil, Ecuador y Chile si se ven más apurados a la hora de ponernos malas caras, porque de obra y omisión son corresponsables de las causas que ahora llevan esas mareas de inmigrantes menesterosos a sus fronteras. Pero a quién le gusta pensar en eso, ¿verdad?

PAPULISMO Y RUINA

Julio César.

ECUADOR Y UNASUR, EL FINAL

agosto 28, 2018

¿VOTAR O NO VOTAR?… UNA ABSURDA CUESTION

   Las locuras del faraón…

   Justo cuando Bolivia hacía llamados a Colombia para que se lo pensaran mejor y no se saliera de la Unión de Naciones Sudamericanas, grupo cartelar mejor conocido en los bajos fondos como UNASUR, porque se iba a ver como feo, Ecuador oficializa que no sólo se sale del cartel sino que la organización y sus capos (lo poco que queda), deben ver qué hacen porque hay que discutir sobre el destino del inmueble donde funcionaba, en cuya construcción se llenaron de dólares muchas pezuñas afiladas, venezolanas y ecuatorianas, de esas que hablan y hablan paja pero no pueden ver un dólar mal parado. Cuestión que ya llevaba tiempo sonando pero todo el mundo quiso hacerse el sordo para ver si algo ocurría y eso se quedaba así.

   En sus sueños mesiánicos y megalómanos, cuando deliraba con crear un polo que le hiciera frente a los Estados Unidos, como lo fue en su tiempo el bloque socialista, Hugo Rafael Chávez Frías, en un primer paso, quiso acabar con la Organización de Estados Americanos, aunque pueda sonar a exageración ahora; porque allí, en sus tiempos de esplendor (cuando sobornaba a gente a derecha e izquierda repartiendo billete en efectivo o coimas a manera de cuotas petroleras), los gringos y los canadienses tenían la osadía de no plegarse a sus delirios ni le hacían carantoñas. Y como esos dos estaban en la OEA, entonces había que salirse de la OEA llevándose a todo el mundo y dejándoseles solos. Sí, eso lo soñó, y gastó la plata en bruto que ahora no tenemos ni para pagarle a los que ya les debemos y que nos fíen otra vez, o a compradores nuevos para ver si nos llega algo.

   Desde luego, no todos pisaron la concha de mango planteada como un organismos para implementar la integración regional (una especie de eurozona), no cuando ya se veían movimientos extraños como integrar un ejército subcontinental con las narco guerrillas de un lado y milicias paramilitares por el otro (los ejercito regulares siempre fueron vistos como un peligro en estos delirios de locos), al que se le sumaría todo el dinero de las drogas y del petróleo venezolano, no en balde se les prometió territorio a China, a Rusia para bases y aún a Irán, cuando Chávez de verdad verdad pensaba que podía levantar una tropa que derrotara militarmente a los gringos. Como en su momento Nicolás Maduro Moro intentó con Corea del Norte, que tampoco aceptó, no con los gringos ahí, expectantes. Claro, hoy todo suena a locura visto como se derrumbó el Socialismo del Siglo XXI en menos de dos décadas, que muchos de sus cabroneadores andan huyendo de la justicia, o Venezuela padeciendo un dantesco drama humanitario, pero eso eran los sueños. Y muchos se creyeron el cuento, otro tan sólo se aprovecharon, porque como dicen por ahí, al lado del hambriento (de cuentos y fantasías) come el alentado (el que va por el negocio).

   Mientras hubo dólares en efectivo, y petróleo, doce naciones le siguieron la corriente al régimen venezolano, mientras lo chuleaban. Salidos los chulos del poder, sería el nuevo presidente ecuatoriano, Lenin Moreno, quien pidiera la devolución del edificio sede del organismo, para darle otro uso. Uno que sirviera para algo. Lo pagaba el régimen desde Caracas, cuando sujetos como Rafael Correa le sacaban lo que podían, acabado el dinero, hundido en el total descredito el gobierno de Nicolás Maduro Moros y Diosdado Cabello, el señor Correa corriendo como los buenos a pesar del peso de las botijas llenas, nadie quiere retratarse con los peligrosos individuos. Y el edifico llamando UNASUR es un recordatorio vivo de lo que hicieron, del colaboracionismo en tantos delitos. Una llaga abierta. Una vergüenza. Ahora.

    “Es absurdo que un edificio que cuesta varias decenas de millones de dólares esté sin ninguna utilidad, nosotros hemos de requerir a UNASUR la devolución de ese edificio para poder darle un mejor destino”, declararía Lenin Moreno, dándole la estocada final a una entelequia que sonaba bien en el papel pero era el intento de terminar con la fiscalización de la OEA, con las críticas de gringos y canadienses y de rodearse únicamente de los que, soborno mediante, les ayudaran a silenciar toda denuncia de violación de derechos humanos, abusos, detenciones, secuestros, torturas, exilios o muertes de disidentes políticos de parte de un régimen forajido, rodeado de otros forajidos (Lula y Dilma, los siniestros Kirchner, el fugado Rafael Correa, el impresentable Daniel Ortega, únicamente le fue buen a la camaleónica señora Michelle Bachelet, pero si arriba hay un Dios…). Cae UNASUR como en su momento terminó pasando con MERCOSUR, justamente por la misma causa, convertir al entre en cómplice de los crímenes del régimen venezolano. Y pensar en todas las trampas que se hicieron desde Argentina, Brasil y el Uruguay para incluir en el repertorio al hombre de la chequera, para terminar como terminaron. Aunque no dudo que hayan sacado su buena libra de carne, después de todo hablamos de la señora K, Lula y José “Pepe” Mujica, cada uno más peligroso que el otro.

   Se intentó disimular el hecho, taparearlo, pero con las declaraciones de salida del ente, el final es público y notorio. Así acaba otro intento de figurar, mamotrético, estrambótico e inútil de una mente trastornada como lo fue la del difunto Hugo Rafael Chávez Frías, de la que se aprovecharon políticos, organizaciones y periodistas para vivirlo mientras secundaban sus crímenes y los de Nicolás Maduro Moro. Triste corolario de una gente que no sirve para nada, como terminó ocurriendo con UNASUR y los planes del Tercer Frente. Y que tenía que fracasar, ¿no tenía la mano metida allí esa cueva de peligrosos rufianes como lo es el Foro de Sao Paulo?

LOS REPATRIADOS DE PERU

Julio César.

EL SOBERANO DESASTRE

agosto 24, 2018

¿VOTAR O NO VOTAR?… UNA ABSURDA CUESTION

   ¿Lo peor?, escuchar delirios y disparates.

   El gobierno parece no entender que no puede pretender, suponer y tratar a todo el mundo como imbécil, todo el tiempo, tan sólo porque les ha funcionado una que otra vez. Demasiadas en mi opinión, como cuando convenció a medio país de que abstenerse de encararlos en las calles o las urnas era el peor daño que podían hacerle. Esa vez celebraron por todo lo alto, con justificada razón, me parece, porque el éxito fue total. Y allá está Nicolás Maduro Moros en Miraflores dictando leyes locas que tocan a quienes lo apoyaron votando, a los que le ayudaron absteniéndose para que no se repitiera la paliza que se les dio en las parlamentarias, y a quienes le enfrentaron, como otras veces, en todos los frentes. Metidos todos en el mismo inmundo saco (qué injusta es la vida). Pero esta vez, con lo de la reconversión, con lo del bolívar soberano, se les pasó la mano. Está bien que se den algunas señales de idiotez, pero tampoco es que somos semáforos.

   Cuando el difunto Hugo Rafael Chávez Frías dio aquel súper neoliberal paso de quitarle tres ceros al cono monetario, el mal llamado bolívar fuerte, para contener el exceso de papeles sin ningún valor, sacándonos de los bolsillos a nosotros lo que ya se habían robado, mucha gente lela decía, sonriendo con fatuidad, que lo que valía mil bolos pasaría a costar un bolívar, que ahora todo sería más barato. Por insólito que pueda sonar, o parecer, hubo quienes se tragaron todo ese cuento. Aunque no es el único, y no sé si es que el gobierno agrega estupidina al agua de beber, pero este parece ser uno de los pocos países donde la gente cree que la subida del dólar no debe alzar la inflación porque “yo no negocio con dólares”, o que las medicinas o los alimentos aparecen en los estantes, por arte de magia, sin tener que ser elaborarlos, o comprados afuera y pagados con dólares que fuera del régimen nadie más maneja. Es como con el agua y la electricidad, muchos parecen creer que se produce milagrosamente en el chorro o en un cable, y que no necesitan mantenimiento ni reparación o vigilancia estatal. Lo dicho, se creen las mil bolserías. Cosa muy extraña porque existe la creencia de que somos un país de vivos. Así llaman a los tracaleros.

   Como lo otro, que con quitarle aquellos tres ceros a la moneda eso recuperaría la economía. Cosa que a todas luces no pasó y Venezuela rodó cuesta abajo en su caída indetenible hacia el infierno, ese lugar dantesco de penurias y sufrimientos que cada día se pone peor (repito lo dicho antes, no existe eso de “tocamos fondo”, con el alivio de que ya no se puede caer más; eso no existe). Ante el mega desastre que tiene a la gente muriéndose lenta y literalmente de hambre en sus casas, más rápidamente si se enferma y necesita atención médica (¿y eso qué es?), escapando como pueden, el régimen vuelve a la carga quitándole cinco ceros más, mientras anuncian que encarecerán todavía más el transporte, la gasolina y el costo de los servicios públicos (otro mega paquetazo neoliberal de los que tantos les gusta porque les consigue otros realitos que robarse), sosteniendo la falacia de que eso no tiene por qué impactar en la economía a manera de inflación.

   Y lo dicen con sus caras muy lavadas, como si fuera cierto, como si las otras veces no hubiera resultado en alzas terribles en el costo de la vida. Pero viéndoles en sus cadenas, preguntándose si tan sólo deliran o están bajo los efectos de sustancias extrañas, uno no sabe si solo mienten o si ellos mismos han terminado creyéndose sus mentiras. O que en verdad ni puta idea tienen de lo que hablan, lo que resulta todavía más grave. El cuento que quisieron vender con lo de los cinco ceros menos fue que lo que valía un millón de bolívares fuerte, ahora tan sólo costará diez bolívares soberanos.

   Ah, pero la gente lo que vio, con malas caras, con arrechera y frustración, es que los realitos difícilmente reunidos y guardados se les volvieron sal y agua; que quien tenía diez millones de pronto ya no tenía sino cien bolívares, mientras el resto de los anuncios y la parálisis de la producción y de las importaciones encareció todavía más los productos en tan sólo un fin de semana. Al problema, como siempre, intentan solucionarlo con pendejadas y tonterías, puro circo sin pan, por un lado el útil recurso fascista de inventarse un enemigo culpable de todos los males, ahora les toca a los comerciantes que quedan, acusándoseles de especuladores, deteniéndoles y sometiéndoles al odio de la población más simple, mientras le saquean y roban lo poco que queda. Mañana irán contra lo que aún resta del transporte. Lo otro es salir en caravanas como si estuviéramos para fiestas.

   El problema es que el grueso del país, aún los mal llamados revolucionarios, no les comen el cuento y se les nota en las caras cuando tienen que escucharles las imbecilidades en cadenas llenas de chistes de mal gusto, insultos, burlas y anécdotas personales para intentar disfrazar la realidad. La gente tiene cara de funeral, porque saben que asisten a los suyos. Nada más el día del terremoto el gobierno pretendía que el país que les apoya saliera en una marcha para “celebrar y defender” la receta del hambre, y eran tan pocos, y estaban tan molestos los obligados a asistir que Nicolás Maduro Moros se negó a hablar. Ni VTV transmitía porque era prácticamente imposible mostrar público.

   Eso, sumándose a los escándalos diarios de abusos, las locuras de la Asamblea Nacional Prostituyente dictando leyes aunque no está facultada para ello y eso lo saben hasta en la China, las cosas que van descubriéndoseles por fuera, como testaferros y fortunas sauditas, tienen la olla caliente. Faltaría que alguien aglutinara al país alrededor de la idea de combatirlos, que canalizara toda esa rabia, frustración y miedo para sacarlos, pero eso si han sabido atendido bien. Más nada. Fuera de robar no sirven para otra cosa, excepto para las intriguitas de medio pelo entre políticos que no llenan una calle y cuyo candidatos llegan tras los del chavismo porque a nadie representan, y periodista de segunda. Cuando peor está el régimen, cuando más insostenible es su posición, llegan las voces de afuera exigiendo que no se toque ese tema mientras se detenga a Capriles Radonski, que se deje solos a la gente de Primero Justicia para ver si los acaban de una vez, que no apoye nadie la huelga de las enfermeras, menos que se unan estas a la protestas de la CANTV o El Metro, que nada de presentar un frente único. Que cada quien siga por su lado porque, mientras más peleemos y nos alejemos unos de otros, mejor para ello. Aunque no lo dicen así, confiando también en que somos idiotas, no salen con que “eso los debilita”, claro, quince o veinte años más y salimos de esto. Aunque Cuba, en más de siete décadas, ni la han invadido ni los cercos o sanciones le quitaron el sueño a los dictadores. Por alguna razón se nos dijo que aquí si funcionaría, y muchos desearon creerlo, ¿por qué? ¡Misterio!

   Se entiende que el régimen lo haga, la trapa que se apara seguir, no sólo se acostumbraron a mandar, como nos prevenía Bolívar, sino que necesitan un refugio, un santuario donde resguardarse de la catarata de juicios que les vienen encima por tantos crímenes. Eso se entiende, repito, lo que no tiene explicación es que sigamos una y otra vez cada dictado que nos envían por distintos mensajeros, ¿acaso es realmente muy difícil de entender que el enemigo es Nicolás Maduro Moros y su gente, que son de quienes hay que salir primero, y no de los adecos, por ejemplo? Pues sí, parece que sí.

ECUADOR Y UNASUR, EL FINAL

Julio César.

¿APOCALIPSIS NOW EN VENEZUELA?

agosto 20, 2018

¿VOTAR O NO VOTAR?… UNA ABSURDA CUESTION

   Calma, cordura, cabeza fría y aguante…

   Nuevamente nos volvemos locos, anunciándonos, pensando, temiendo y hasta “disfrutando” este fin del mundo, el apocalipsis zombi que nos llegará mañana lunes, con la fulana reconversión monetaria, el desesperado intento del régimen de medio disfrazar el terrible desastre económico que la rapiña gubernamental, a la par que la incompetencia ha provocado, con el consecuente drama humanitario que hasta en Japón lo han notado y que mantiene silenciosas a lenguas antes solidarias con Caracas como la de doña Michelle Bachelet.

   Era difícil imaginar que se pudiera hacer peor unos años atrás, cuando comenzaron a desaparecer los productos de primera necesidad, la leche, el café, el aceite, los medicamentos como los fármacos oncológicos, iniciándose luego la escalada de aumentos e inflación, llegando la escasez y el desabastecimiento total después; pero si, se las han ingeniado y han sido todavía más inútiles. Por increíble que pueda parecer a ojos foráneos. Midas, lo que agarraba lo volvía oro, estos tienen un toque parecido, infalible, no fallan ni una vez cuando tocan algo, pero para volverlo todo… eso mismo. Cada vez ha sido peor. Peor y peor para los venezolanos que ahora comemos basura y no vemos ninguna posibilidad de vida, lo que ha obligado a más de cuatro millones de compatriotas a escapar de aquí. Migrar es el nombre edulcorado que le damos a la estampida por abandonar un territorio que se hunde y que está tocando fondo. Lo creyeron, ¿verdad? Lo de tocar fondo. Ilusos.

   Eso falso, uno puede ir rodando cuesta abajo indefinidamente sin tocar el fulano fondo. Si algo se ha demostrado con esta escalada de desastres tras desastres, culminando con esta angustia y arrechera impotente de ahora, es que todo puede ir empeorando infinitamente. Ojalá se pudiera en efecto llegar a un punto donde uno dijera, bueno, sí, ya está, no podemos caer más, nada peor puede ocurrirnos. Pero no es así, y como prueba, a lo ocurrido en estos casi veinte años, llega la reconversión monetaria, el quitarle cinco ceros a una moneda que es una triste comiquita. Debe ser por eso que en colores y diseños se parecen a los billetes del Monopolio. No hay venezolano, al menos entre los cuerdos, los no drogados, que no sientan que lo que viene será todavía más malo, nadie con dos dedos de frente y los sesos suficiente para rellenar una empanada se engaña al respecto; y sin embargo, mañana no será el fin del mundo. Eso podría jurarlo.

   Llegará el lunes, las medidas entraran en vigencia para horror de los venezolanos, si es que esa cosa que se hace llamar el Gobierno lo medio cuadró, o no se activarán aún por alguna piratería de última hora de unos incompetentes totales, que prolongará la agonía de incertidumbre, de precios disparados a las nubes, desparecidos la mayoría de los productos que todavía quedan mientras el ajuste llega, pero finalmente cumplirán su amenaza de sacarnos de las venas abierta lo que se robaron de las arcas para continuar medio funcionando. El nuevo paquetazo neoliberal de Nicola Maduro Moros y la cúpula corrupta e incompetente del PSUV comenzará a actuar, pero Venezuela no se acabará. No caerá el sol, los mares no se volverán de sangre, los Cuatro Jinetes no marcharan triunfalmente sobre la envilecida Plaza Bolívar, aunque cada uno por su cuenta, especialmente Hambre, Peste y Muerte seguirán dándose sus vueltecitas por aquí. No, no se va a acabar el mundo. Llegará el lunes con su desastre, con medidas neoliberales o sin ellas por ahora, le seguirá la noche y despertaremos el martes. Más arruinados, más hundidos, más humillados, eso sí. Pero aquí. Nada de infartos, de accidente cerebro vasculares, nada de suicidios, ese gusto, por lo menos, no se los demos.

   El 2018 ha sido terrible, pero sabíamos que sería así porque mil voces vienen alertándolo hace bastante rato, lo que viene será todavía peor, nos dejan para que intentemos sobrevivir sin nada, sacudiéndose ellos toda responsabilidad en sus actos (dicen que son gente de izquierda y no tienen que preocupase de nada como no sean sus botijas; bueno, eso también lo sabíamos). Así como ya no impresionan tanto los realistas aunque pesimistas anuncios de que esto se pondrá peor (que algo sea muy malo, realmente malo o terriblemente malo ya pierde sentido), lo que se pondrá a prueba será si algo se ha aprendido e intentamos recomponernos para salir de esto, o eternamente viviremos quejándonos mientras nos hacen y hacen, furiosos porque otros no terminan de llegar para resolvernos esto, y entregárnoslos después para que volvamos a joderla. Si persistimos en los errores no podemos esperar otro resultado, en tal caso es porque nos gusta, ¿entonces de qué nos quejamos? No hay otra otra salida. O nos sacudimos a esta gente y entonces vemos qué pasa con los que queden y lo que sobra, o seguimos peleando entre nosotros mientras quienes manejan el poder de jodernos con suedo leyes siguen dándonos palo como en piñata para ver que nos sacan.

   Por lo pronto, serenidad y paciencia, esta noche, mañana, como Kalimán le recomendaba al pequeño Solín en momentos de peligros terribles mientras buscaba la salida que siempre les salvaba. Venezuela no se acabará mañana, ni pasado. No se acabará ni siquiera a pesar de nosotros mismos, y miren que hemos trabajado a marcha forzada para hacerlo, especialmente en los dos últimos años haciéndole caso a toda directriz que saliera del régimen como fue acabar con la Unidad y entregarles el país político porque “eso los debilitaba y ya iban a caer”; aunque nunca se nos dijo cómo es que eso iba a pasar. Confiemos en que algo, a la larga, se aprenda. Es de imaginar que mucha gente dentro de la nomenklatura de la basura socialista esté espantada de lo que ocurre, y que muchos militares estén realmente descontentos, porque para ellos la cosa también está mala, el país los odia y responsabiliza de todo (y es cierto en muy buena medida), y por sus juramentos de salvaguardar la soberanía que algo debe significar para algunos; por lo tanto hay que tender puentes para que todo el que quiera destruir al enemigo nos ayude a hacerlo. Lo otro, como digo, es persistir en la conducta que nos ha llevado de derrota en derrota durante casi dos años.

   Feliz lunes, no joda.

EL SOBERANO DESASTRE

Julio César.

ENFERMERAS, PARO GREMIAL Y PARO GENERAL

julio 26, 2018

¿VOTAR O NO VOTAR?… UNA ABSURDA CUESTION

   Cuidado con pescadores de ríos revueltos…

   Mañana las universidades de Venezuela van a un paro de veinticuatro horas en apoyo a las enfermeras, y su lucha gremial, que abarca igualmente a todo el sector salud. Que la cosa el Gobierno comienza calibrarlo en toda su extensión se nota en el dinero que ha soltado espasmódicamente, sin que se sepa a qué corresponde, esperando que la entrega de unos cuantos reales funcionara como cuando en barriadas sumidas en la miseria y el hambre la presión baja con la llegada de las cajas. Jugando con la miseria que sembraron. Pero esto no se arregla tan fácilmente, no se discuten por cuatro lochas, se pelea por la posibilidad de sobrevivir. Con la espantosa crisis económica que Venezuela vive, en medio de la ruina del país y del estado, que se robó hasta el último centavo, o se resuelve el cómo comer hoy, mañana y pasado, o cualquier cosa que se consiga sólo será un pañito de agua caliente sobre una herida grave en la cabeza. Tratamiento que, irónicamente, es el que se aplica actualmente porque en los centros de salud sólo hay buenos deseos, mucha rabia y moscas, para colmo.

   La lucha de las enfermeras, agrupando al sector salud, ha sido significativa por coordinada, por sensata y valiente (quieren que les resuelvan el problema de fondo, que les aseguren que sin mendigar ni velar lo que cae de la mesa de un jerarca, podrán comer ellos y sus familias, e intentar vivir como lo hace la gente en todas partes del mundo, o no se abandonará la protesta), que el régimen ha intentado paliarlo con reuniones con sindicalistas que no representan a nadie, persiguiendo a los líderes reales del movimiento, agrediéndolos a las puertas de los hospitales con las bandas paramilitares que el mismo régimen armó para someter por miedo a la población, lo típico del fascismo. Han hecho de todo para impedir el triunfo de esta protesta, por pararla; pero esta sigue y sigue porque los convocantes saben que o resisten o dentro de un mes estarán si no igual, peor. La irresponsable, y estéril, política de quitarle tres ceros a la moneda ante la brutal inflación, hay que pararla porque antes de que saliera el nuevo cono monetario ya este estaba más devaluado y ahora se habla de quitarle seis ceros a la moneda.

   La estrategia del régimen de contentar a los militares dándoles aumentos salariales muy por encima del resto de la población, para sobornarles pero también para que el resto del país se alejara de estos acusándolos de vendidos, atacándoles en lugar de sumarlos a la causa de liberar a Venezuela, le dio pie y peso a esta protesta. Si unos militares que no pueden detener a la narco guerrilla en la frontera, que no pueden parar a los zares de las drogas, que perdieron la Zona en Reclamación y guardaron silencio a diferencia de cuando insultan al pueblo de Venezuela cuando se quejan necesitan de doscientos millones de bolívares mensuales en adelante para medio vivir, los que menos ganan ahora, ¿por qué el resto tiene que conformarse con menos si la crisis que el régimen provocó la padecemos todos? Esta vez el tiro les salió por las culatas ante la rabia del gremio de las enfermeras.

   El problema para el Gobierno con este paro es que logró darle cuerpo al descontento del sector salud todo, otros gremios, comenzando por el médico, se sumaron a la protesta, por sueldos justos, pero también denunciando la terrible situación hospitalaria. Allí no hay nada, y por toda respuesta se le dice al pueblo de Venezuela que hay un bloqueo. Tesis que repiten hasta el cansancio los más sinvergüenzas. Hace varios años atrás, Hugo Chávez debió salir de Venezuela buscando un tratamiento de radioterapia, estando como estaba Caracas en ese momento sin equipos funcionales, comenzando por el del Hospital Militar, ¡el Hospital Militar de un régimen militarista no le servía ni a Hugo Chávez!, imaginarán la situación actual, a pesar de las excusas baratas que intentan darle a la crisis del sector. Es en este contexto donde el paro en apoyo, de las universidades, suena tan peligroso, porque la gente de CANTV, los de la electricidad y los maestros también entraron en conflicto, cada quien por su lado; la gente del Metro lo piensa, como los del CNE y como finalmente tendrá que hacer el irresponsable gremio de choferes de autobuses y carritos por puestos (los muertos de hambre como saben ellos que todo el mundo los llama), o dejan de contentarse con un aumento de pasaje y pisan tierra o las unidades se les quedarán oxidándoseles al sol. Y si toda esa gente se lanza a la calle, y todos suman sus exigencias en bloque, el régimen no estará enfrentando a las enfermeras, a los maestros o a los empleados públicos, sino a todo el país.

   Dentro de esa ligereza de los irresponsables, hay quienes exigen saber por qué no se decreta un paro general indefinido. La razón es obvia, lo que habla de la necedad de los proponentes. El país está literalmente detenido, aunque los trabajadores se movilicen como sea para ir a sus puestos de labores. Los que consiguen llegar. Cada lucha gremial, “esto es por esto y por esto”, es una lucha de sectores, de un grupo de la sociedad civil que se organizó, que llamó a todos sus afiliados y estos respondieron, coincidiendo todos en las metas y con las exigencias de este otro sector y el de más allá también. Un llamado a paro indefinido suena a política barata de gente que no hace más que “opinar” cuando no persiguen o satanizan a este o aquel. No digo que no sea gente preocupada, que su angustia no sea real, pero el daño que hacen es peor que si estuvieran trabajando abiertamente a favor del régimen porque confunden, molestan, dividen y debilitan la lucha opositora.

   Si alguien quiere llamar a un paro general que explique quién es, a quiénes representa, qué decidieron cuando hablaron todos y cuándo se pronuncian abiertamente exigiendo sus reivindicaciones para que Venezuela les vea asumir un compromiso y un riesgo, y cuándo irán a conflicto demostrando que efectivamente existen, que tienen voz y que representan a alguien. Quien quiera dirigir el esfuerzo de otro, quien quiera liderizar esta protesta o aquella tiene que demostrar antes que realmente está haciendo algo para organizarse con otros y responder como cuadros, no solo hablar por hablar. Y si no ha hecho otra cosa que no sea hablar por hablar, siendo incapaz hasta de ponerse de acuerdo con la gente de su barrio o en su trabajo, ¿por qué imagina que lo que diga tienen peso? Peor, que las cosas tienen que hacerse como cree, o entonces no se debe hacer nada.

   Los gremios se organizan, han alzado la voz, están claros en lo que buscan, y mejor, están de acuerdo en esas metas que han aceptado como propias cada uno de ellos, saben lo que tienen que hacer, aún los riegos que corren, y no cejarán. Eso se llama organización desde la base, lo que un día representó la UNIDAD en este país cuando en cuadros fue y le quitó el parlamento al régimen, antes de que los sin pesos decidieran que como no figuraban había que salir de esta.

   Suerte mañana a las enfermeras, al sector salud y a los profesores universitarios, se espera por el resto.

¿APOCALIPSIS NOW EN VENEZUELA?

Julio César.

EL TORNADO DE LA HIPERINFLACION POTENCIADO

julio 10, 2018

¿VOTAR O NO VOTAR?… UNA ABSURDA CUESTION

   ¿Realmente una estrategia?

   Ignoro cómo será fuera de Venezuela, pero aquí, la sal, esa, la de cocinar, no valía nada. Prácticamente te la regalaban cuando se hacía el mercado. Como que nuestras salinas producen una barbaridad. O lo hacían, el socialismo lleva casi veinte años ya. Imaginarán mi sorpresa cuando hace tres semanas voy a comprar un kilo y encuentro que había pasado de ciento cincuenta a trescientos mil bolívares. Tres millones de bolívares de los de hace unos años atrás. Hoy lo encuentro a un millón de bolívares de los dizques “fuertes”. ¡Tres semanas después vale un millardo de bolívares de aquellos! Un bombillo, en el mismo periodo, pasa de doscientos cincuenta mil a setecientos ochenta mil bolívares. Cuando la gente apenas gana centavos de un dólar quincenalmente. De un solo dólar. De aquí la necesidad de quitarle más ceros a la moneda, medida que se vende como la última maravilla de los magos del régimen. Algo casi patriótico. Soberano, que le dicen los cínicos estos.

   Quienes no enfrentan esta realidad, ni siquiera pueden imaginarla más allá de los grupos académicos como los economistas. Como no los entendía uno hasta que el desastre llegó. Hace más de quince años el periodista Rafael Poleo, voz incómoda que siempre decía lo que iba a ocurrir antes de que pasara por lo que el Gobierno lo exilió amenazándole con encarcelarle por unas declaraciones (el delito de opinión), nos advertía que ocurriría. Pero era imposible entenderlo. Imaginar que esto llegara a tales extremos. Uno escuchaba que en Alemania, después de la Segunda Guerra, todo destruido, en medio de las ruinas y el humo, el precio del pan se triplicaba cada día, pero tal cosa era sencillamente incomprensible. Menos que ocurriera aquí donde, fuera de socialismo, no hemos sufrido ninguna guerra, ni ninguna calamidad natural.

   De cierta manera uno imagina, supone o cree porque sigue siendo pendejo, que alguien dentro del régimen veía para dónde íbamos, lo que terminaría ocurriendo (centenares de venezolanos muriendo literalmente de hambre, de manera lenta y espantosa, muertes responsabilidades de ellos; y una presión social que podría estallar volviéndose contra ellos, con el agravante de que ahora tienen órdenes de captura y no pueden escapar a algún paraíso cabrón con los reales que se robaron y que andan decomisándoles), intentaría remediarlo o impedirlo tomando medidas sensatas y lógicas, con los pies en la tierra. Aparentemente esperábamos demasiado de estos retrasados mentales. O lo éramos nosotros al esperarlo (lo bueno que la revolución de marras iba a hacer lleva casi veinte años haciéndolo y es este desastre). Fuera de hablar tonterías, inventar excusas y pretextos, especialmente culpar a otros, parece que no tienen respuestas. Peor, ni siquiera se sienten obligados a darlas.

   Porque lo realmente grave, lo terrible, lo que constata el mundo entre confundido y asombrado, es que este duro trance, la gravedad, ni siquiera se admite dentro del régimen venezolano. Para ellos no hay ninguna crisis, ni hay hiperinflación, mucho menos hambre o drama humanitario. Es mentira que la gente se va en busca de oportunidades, medicamentos o simplemente para encontrar algo de comer. Por lo tanto, nada se hace para rectificar, ni para atender con algo de efectividad a quienes agonizan. Hace mucho que ni el Banco Central de Venezuela publica los índices de inflación, escasez y pobreza, y si algún medio lo hace es acusado de desestabilización y sus directivos perseguidos penalmente. Esto lo hace todo todavía más depravado y enfermo. Más aterrador. La respuesta que se da desde las esferas del poder escapa de los límites de la realidad. La gente muere pero no se hará absolutamente nada.

   Hace unos años atrás, viviendo todavía Hugo Chávez Frías, el causante principal de todo este desastre, si en una esquina una cámara de televisión captaba a un niño durmiendo en la calle, unos decían que era un niño de calle por culpa del Gobierno, este respondía que era un niño de la patria atacado por la crueldad del sistema capitalista, pero ambos reconocían que había un niño en la calle, por lo mucho o poco que eso le sirviera. Estos no ven al niño, no ven la calle, no ven el problema, eso es tan sólo una sensación, una maniobra de Obama antes, y ahora de Trump; un cuento de los ricos que manejan los medios en el mundo y que los odian porque ellos son muy chéveres.

   Para ellos, de cara a las galerías y para que lo repitan los socialistas del mundo, en Venezuela lo que hay es una especulación de los ricos comerciantes y una guerra económica que nos tiene bloqueados. Desde los medios controlados por el régimen la cantaleta se repite día y noche. Que las estatizadas empresas en manos del Gobierno (industrias confiscadas hace casi quince años), no produzcan café, harina, azúcar, aceites, leche en polvo, pastas o arroz, que hallan quebrado las que producían artículos de aseo, eso no tiene nada que ver con la escasez y por lo tanto con la inflación, aunque cabría preguntar entonces, ¿quién encarece si el Estado controla todos los medios de producción? POLAR controla el cuarenta por ciento de la producción de harina de maíz, el Gobierno el otro sesenta por ciento con los silos y empresas que robó, perdón, confiscó, ¿dónde está esa harina que no aparece por ninguna parte? ¿La POLAR no los deja producir, acaso?

   Lo del cerco económico, argumento esgrimido por el régimen, decretado el año pasado, no explica porque llevamos más de quince años sin leche, caraotas, café, pañales desechables, quimioterapias, radiofármacos y otros, o por qué los proveedores de la antigua ALBA dejaron de fiarnos hace más de ocho años cuando Venezuela dejó de pagar sus deudas, como la Uruguay de ese viejo impúdico, Pepe Mujica, que paralizó los envíos de leche. La explicación es que se destruyó la producción interna porque así habría más (en esa lógica de locura), el Gobierno se convertiría en productor de todo y todo el mundo les debería hasta la vida dentro del país (pero no producen nada), y al haberse robado hasta el último centavo cuando Venezuela vivió doce años de increíbles entradas de petrodólares por precios altos (y que no quede nada, todo fue robado), choca con la realidad que se inventan en dos años de crisis total. Si Venezuela no estuviera total y completamente arruinada, rematando lo que puede (chinos, rusos y norteamericanos están como caimanes en boca de caño), cualquiera les vendería lo que quisieran si se comprometieran a pagar. Pero no hay. Ese es el gran problema. Socialismo, aquí y quién sabe si no en el resto del mundo, es sinónimo de ladrones rapaces.

   Y mientras sigue el toma y daca de declaraciones, cada una más infeliz que la anterior, el país se hunde. Venezuela deja el Tercer Mundo para rodar al Quinto, en medio del hambre y escenas que recuerdan la África subsahariana. Con todo y la gente formándose con una perolita en las manos para que alguien les regale un cucharón de sopa, que es barato y rinde. Aquí, en una tierra que nada sobre petróleo pero a la que le cayó una manada de ladrones inútiles y violentos que responden a la consignas de la retrograda izquierda.

ENFERMERAS, PARO GREMIAL Y PARO GENERAL

Julio César.

EL MONUMENTO AL CANCILLER

junio 12, 2018

¿VOTAR O NO VOTAR?… UNA ABSURDA CUESTION

   Levantado de la misma basura. Cuidado y les cae encima.

   Ya lo dijo Simón Bolívar, cuando una gente se acostumbra a mandar, cree que tiene todos los derechos y el pueblo siente que no tiene ninguno, por eso predicaba contra estas tiranías eternas y, por ello, ese pensamiento es silenciado por una gente que usa su nombre hasta para enjuagarse la boca.

   Algo de eso probó hace poco, en una reunión de la OEA, nuestro canciller Jorge Arreaza, uno de los sujetos más incapaces que ha pasado por un puesto ocupado por gente de una incapacidad que casi hace pensar en taras mentales. No sólo no lograron ningún acuerdo donde Venezuela ganara algo, alguna ventaja económica, comercial o cultural, sino que gastamos una ingente cantidad de dólares manteniendo a una cuerda de vividores que se decían nuestros amigos y que en la última votación en la OEA, se redujo a tres países y al resto votando en contra o dejándoles solos a su suerte. Por no hablar de la pérdida de la Zona en Reclamación en manos de estos piratas. A nivel internacional, fuera de apoyar a uno que otro sátrapa impresentable, nada se logró, porque ni siquiera la unidad de criterios alrededor de Venezuela. Acabado el dinero de la petro chequera dada la escandalosa corrupción de un régimen que robó a dos manos (lo del erario nacional, las reservas, la venta del oro, los bonos de PDVSA, los prestamos chinos, y lo que se ahorraron dejando de pagar cuanta deuda tenían con proveedores de alimentos y medicinas desde el 2007), no les quedan sino manifestaciones de apoyo de naciones que no mandan ni dinero ni alimentos. Sólo dicen que apoyan y aquí fingen que les creen.

   En este marco es donde hay que señalar lo notable que es, en su incompetencia, Jorge Arreaza, para que destaque en semejante galería. Pues bien, cuando creyéndose que estaba en Venezuela, donde insultan y calumnian alegremente, antes de perseguir penalmente (la justicia al servicio de la horda al mejor estilo nazi), cuando se discutía si someter o no a Venezuela a una expulsión de la comunidad democrática comenzó el hombre en la OEA una larga perorata de insultos y descalificaciones (seguro creyendo que se la estaba comiendo, que les hacía daño a sus enemigos, que iban a aplaudirlo) para intentar tapar el desastre del país. La falta de democracia y libertades, las persecuciones, encarcelamientos y torturas, la brutal crisis humanitaria de una gente muriéndose literalmente de hambre. Peroratas y cuentos que fueron silenciados por el canciller chileno, Roberto Ampuero, en un tono moderado, educado y contundente, hasta elegante, como suele serlo la inteligencia acompañada de la razón. Por eso fue tan demoledor.

   Creyendo que estaba ante una prensa temerosa, o decididamente cómplice, como ocurre dentro del país, Jorge Arreaza comenzó con sus necedades altaneras y prepotentes, pensó que hablaba con un público cautivo o gente retrasada mental, y le dieron lo que merecía. Aquí, después de la revolcada que le dieron, se le premió por ser el más digno representante de una incompetencia supina. Por suerte para el canciller Arreaza, todos ellos carecen del sentido del ridículo y de vergüenza, por lo que no saldrá tan lastimado anímicamente. Bueno, y con lo juntado, los “ahorritos” (si no se los han encontrado), tampoco es que importe mucho, ¿no?

   Es notable que hayan sido dos hombres venidos de las filas de la izquierda quienes desenmascaren la fea realidad de un brutal fascismo que usurpó las banderas de la utopía, el Secretario General de la OEA, Luis Almagro (y temo por su futuro, en esas instancias no están acostumbrados a que alguien intente actuar con entereza, les gusta el leguaje de haremos, haremos, no haremos nada), y el canciller Roberto Ampuero, especialmente después de esa desgracia que fue José Miguel Insulza, quien hizo hasta lo imposible por taparear a este tipo de regímenes en la región dejando que se incubaran los problemas que ahora estallan. Tal vez haya sido por eso la contundente actuación de los señores Almagro y Ampuero, porque una vez creyeron en ese sueño, las banderas de la justicia social de manos de quienes decían representar al pueblo, hoy prostituidas hasta los extremos por una dizque revolución de marras tras la cual intenta esconderse un brutal régimen dictatorial.

   Despechado, el régimen en Caracas grita que se sale de la OEA, porque a la OEA ya no le parece chévere lo que hacen, ni hay suficientes naciones cómplices como para cobijarse tras ellas (sólo tres votaron a favor de ellos, el resto o lo hizo en contra o se hicieron los locos dejándoles a su suerte). Nuevamente tapando el sol con un dedo creen resolver un problema que ya era insostenible en 2015 y que sólo ha ido incrementando más y más presión. ¿Ocurrirá? ¿Saldremos de la OEA? El difunto Hugo Rafael Chávez Frías gritaba eso, ya en sus últimos días cuando se le comenzó a ver como lo que era, un peligroso fascista, y se murió en Cuba, llorando para que lo ayudaran según quienes le cuidaban. Amanecerá y veremos… 

EL TORNADO DE LA HIPERINFLACION POTENCIADO

Julio César.

LA CARA DE UNA VICTORIA EXTRAÑA

mayo 23, 2018

¿VOTAR O NO VOTAR?… UNA ABSURDA CUESTION

   Y no hablo de la doña.

   En medio del desastre y el desaliento, creo que la cara de la señora refleja mejor que nada la realidad, lo que se siente ante el “triunfo” del Gobierno. Una doñita que trabaja, que tiene que patear la calle a pesar de la edad o se muere de hambre, sin hacerse ilusiones porque la realidad la palma a cada hora, no puede tomar a la ligera el desastre del domingo. Ni llamarse a engaños. Y este es un rasgo notable, mientras muchos ríen, acostumbrándose lentamente a chapalear felices dentro de la porquería a la que nos arrojaron (la mentalidad de los esclavos), y otros se amargan culpando a todo el mundo de lo que en buena medida dejamos que ocurriera, está esa capa social intermedia que tiene que sonreír a algunos, por sobrevivencia, mientras trabaja silente para terminar con estos, soñando con romper el círculo de la miseria.

   Las doñitas de clase popular, en una zona otrora revolucionaria, que cacerolearon a Nicolás Maduro Moros en 2015, y que estaban dispuesta a seguir a los líderes que nos decían que había una salida, se quedaron frustradas en sus aspiraciones. Siendo insultadas, con el mote de muertas de hambre, por quienes destruyeron esa esperanza a punta de no querer hacer nada. Profundizando la separación, las diferencias, todo lo que un autoritarismo necesita para reinar. Este sector que quedó huérfano cuando la unidad fue desarticulada, la gente desmovilizada, todo líder satanizado y tachado de traidor y colaborador (mientras los atacantes le hacían el juego al Gobierno), cada plaza entregada por voluntad propia, no tiene ninguna razón para escuchar a los hacedores de miseria por un lado (aunque callan esperando la caja o mueren de hambre), ni a los habladores de paja por el otro, que insultan pero no hacen nada. Y todos, por separados, le hacemos el favor al régimen.

   El dicho es cierto, no hay peor cuña que la del mismo palo. Nada nos hizo más daño que la falsa oposición dedicada a desmontar el aparato que nos llevó al triunfo contundente de 2015, atacando de paso a todos, para asegurarse de liquidar el frente único contra esta barbarie, sumiendo a la gente en la depresión de pensar o sentir que no había gente capaz de capitanear el barco (una imagen muy magallanera, ¿eh?). Dentro de nuestras filas, los capaces fueron los primeros en caer, precisamente por eso. Se les cobró ser demasiado buenos en su trabajo, lo que generó resquemor, celos, despechos y envidia de los que no pueden llenar ni una calle o dar una respuesta exacta y realista a ningún problema. Ah, pero qué habilidad para dañar que tienen.

   El Gobierno es increíblemente vulnerable, insólitamente inestable, comenzando porque son total, completa y únicos responsables del desastre que vive la república, la escasez, el hambre, la miseria y la hiperinflación son hechuras suyas (con la receta de los inútiles economista de PODEMOS, gente que anda buscando echar la vaina en España). El régimen se tongonea y se tongonea para disimular el paquete neoliberal, pero como esa doñita que sale cada día y palpa la realidad, pocos les creen los cuentos. Sin embargo, ahí siguen, sostenidos únicamente por la inoperancia de los factores que deberían enfrentarlos y desalojarlos del poder. Dentro de Venezuela.

   ¿Qué hacer? Pisar tierra, afincar los pies en la realidad y ponerse a trabajar en reconstruir esa unidad que tanto nos esperanzó y tanto asustó al régimen ladrón, incompetente, violento e ilegitimo desde que desconociera la voluntad popular expresada en el voto de 2015 y diera el golpe de estado a la Constitución. Para ello hay que dejar de gritar tanto y escuchar más, y dejar de lado a todo el que pensó que sus muy particulares intereses estaban por encima del país. Eso para comenzar.

EL MONUMENTO AL CANCILLER

Julio César.

¿TIBISAY?, UN RETRATO EXACTO

mayo 16, 2018

¿VOTAR O NO VOTAR?… UNA ABSURDA CUESTION

   También el de un pobre país en manos de la izquierda.

   Mientras más nos acercamos al fin de semana y al, parecer, impostergable proceso comicial presidencial en Venezuela, más confuso me parece todo. Por quinta vez ensayaremos la estrategia de dejar hacer al régimen lo que quiera, “deslegitimándole” (sabe Dios qué significa eso o para qué sirve), aunque ya tal modo de proceder nos ha resultado en cuatro dolorosas, costosas y desastrosas derrotas. Una vez pasa, dos, bueno, ¿pero cinco? El Gobierno es demoniacamente listo, aunque sólo sea en esto, hace creer que necesita a la Oposición en las calles mientras se prepara a arrasar en su ausencia. En fin, como parece que sólo a mí me suena a disparate (no solo a mí, claro, es juego), ya ni lo comento por las redes sociales. Esperemos que el país en las calles, en las colas y en las aceras, los atormentados en sus casas, demuestre más sentido común, y ganas de pelear. Pero si quiero compartir el video.

   Me hizo reír una barbaridad, porque con todo lo grotesco, exagerado o disparatado que pueda parecer, es un retrato exacto de la dama, y del drama venezolano. Reí mientras me deprimía constatar lo mal que estamos.

LA CARA DE UNA VICTORIA EXTRAÑA

Julio César.

¿VOTAR O NO VOTAR?… UNA ABSURDA CUESTION

mayo 7, 2018

LA GRAN DERROTA DE LA OPOSICION VENEZOLANA

   La democracia se construye o se gana, nadie te la regala.

   Entre saltos y tropezones Venezuela se acerca a un nuevo proceso comicial, ilegitimo y todo, señalado de írrito por todo el mundo, pero que parece se hará, aunque no sea reconocido por nadie. Habría sido una ocasión propicia, una nueva oportunidad de derrotar al régimen, de gritarle que no se les quiere, pero por diversas razones buena parte de la gente ha decidido que si ese régimen no quiere perder, hay que ayudarles. Es corriente la sentencia de para qué participar con este Consejo Nacional Electoral en manos del Gobierno, estos militares cuidando el proceso, que ya tienen montado el fraude. Es un racionamiento simplista y completamente falso (de, donde la intensión, es engañar). Con este mismo Consejo Nacional Electoral y esos militares, con este mismo Gobierno tramposo, que se le sabía tramposo, que hacía trampas, se le derrotó en las parlamentarias de 2015, obligándoles a dar un golpe de estado desconociendo la soberanía popular expresada mediante el voto y rompiendo el hilo constitucional, lo que terminó con la farsa de un mandato bueno acosado por enemigos ricos. Esto, para explicar el “auto suicidio” que se comete, como dijera una vez otro venezolano notable, es lo que se esgrime. Con mucha ligereza.

   Por supuesto, es una idiotez. La diferencia antes, y lo que llegó después, fue una dirigencia que supo buscar un resultado, se aseguró de conseguirlo y no dejó que se lo arrebataran. Como eso molestó al Gobierno, había que salir de ellos; como no les gustó perder, habían que desmotivar el voto opositor; como no era bueno que cualquiera se parara en una tarima y los llamara ladrones incompetentes, se desmovilizaron las marchas; como no era aconsejable que tal o cual encarnara una esperanza, o que gritara llamando a actuar, hubo que satanizar a todo el mundo, dividiéndonos. Y lo he señalado mil veces, el Gobierno tenía todo el derecho del mundo a intentarlo, lo que no se justifica es que mucha gente dentro del bando que les odiaba y adversaba, se plegara de manera tan fácil y simplona a dicha campaña. Mirar las páginas de opinión, las redes sociales, es ver una larga y estéril cadena de rabias, señalando este y aquel abuso, mientras se trabaja activamente para que tal estado de cosas continúe. Por lo pronto, seis años más.

   La imagen, y mensaje de Mandela, apareció hace poco en facebook, como una “justificación”, una razón más para no votar y “convalidar” un fraude (repito, cuando dos años antes batuqueamos a esta gente contra el piso, estrategia que nos habría garantizado que todas las gobernaciones y la mayoría de las alcaldías estuvieran en manos opositoras, cada dirigente denunciando el desastre como responsabilidad de un régimen ladrón e incompetente), y la verdad es que me dejó frío de sorpresa tanta frivolidad y necedad en el racionamiento de tantos. De hecho lo expresé, pero últimamente nadie responde a mis comentarios, aunque a otros los acosan e insultan si dicen algo parecido. Siempre me quedo con las ganas.

   Con esa imagen del gran Nelson Mandela, y su mensaje, comenté que por eso, por lo arbitrario de las condiciones de vida para tantos millones, fue que él, con su gente, compitió electoralmente y ganó las elecciones presidenciales en Sudáfrica. Que ganó en un país, en un tiempo, cuando todo era controlado por una brutal cúpula de hombres blancos que sostenían el más degradante sistema de represión contra la inmensa mayoría de la población del país, la raza negra. Y que una vez que ganó pudo hacer la gran diferencia, comenzando porque el mundo dejara de ver a esa nación como un paria al que se soportaba porque exportaba oro y diamantes, impidiéndole la hegemonía a la ex Unión Soviética de semejantes mercados bajo el esquema de la Guerra Fría. Se luchó durante décadas, se dio la batalla y se ganó. Dígame si los negros, comenzando por Mandela, molestos por décadas y décadas de abusos se hubieran puesto necios alegando que no votarían, ni participarían para comenzar, hasta que los hombres blancos no se fueran del África, porque todavía controlaban los entes comiciales, el ejército, las fuerzas policiales de represión y los tribunales. El comentario lo terminé con un afortunadamente contaban con un Mandela, y un país todo, dispuesto a dar la pelea en el terreno que fuera.

   Es la diferencia entre vencer, aún contra una infinidad de obstáculos, y la de fracasar por inacción, actitud muchas veces disfrazada de “indignación”. Uno podría imaginar las redes sociales en la Colonia después del fracaso de la Primera República, los: no se puede pelear porque los realistas tienen muchas armas y matan a quien quieren sin que los detengan; que Bolívar es un niño rico de cuna que manda a los demás a morir para no perder sus privilegios, que traicionó a Miranda; que no se puede porque esto y aquello. Todavía estaríamos escuchando al Rey, pues. Todo un rosario de lamentos, de lamentables lloriqueos. Y lo peor es que a esta situación llegamos, la oposición, porque quisimos, no fue que nos obligaron ni los apuntaron con armas. Cada seña, cada indicación que dio el régimen, fue aceptada con entusiasmo. Así salimos de una dirigencia que nos había llevado al triunfo y se fracturó la unidad porque dentro de ella muchos seudo líderes no lograban destacar por lo vacío del mensaje; aunque la jugada maestra, el movimiento más hábil, llegó desde la vocería gubernamental: decirle a esa seudo dirigencia que no lograban que ganara ni un concejal porque no contaban con nadie, que corrieran a rajarse las gargantas unos a otros, usando los métodos que fueran, para que ocuparan la silla de Miraflores… cuando la realidad era que dicha silla aún seguía ocupada. El trabajo aún no se había hecho. Y no se ha hecho.

   ¿Votar o no votar, me pregunto otra vez?, iré a votar. Con abstención no sale dictadura, contrario a lo que se maneja en las redes, donde según ellos, la dictadura franquista jamás cayó en España porque fueron a elecciones, ni la chilena, eso es mentira, allí están los militares de los setenta, pero si hay libertad y prosperidad en Cuba donde la oposición se dividió, artificialmente, entra quienes pensaban que lo primero era que los dictadores se fueran y los que sostenían que no, que se quedaran hasta que los ahorcaran, y allí siguen. La cuestión, ahora, es por quién votar. Ya veré. Lo desesperado de la hora no permite ni siquiera la opción de un voto en blanco.

   Hay que aplaudir al régimen por hábil, hay que lamentarse por una gente que como cantaba Alí Primera, eligiendo la vida unos, se fueran en contra de ellos mismos tantos otros. ¿Qué la gente que presentó sus nombres no le hicieron ningún bien a Venezuela?, lo acepto, aunque este escenario de derrota los montamos nosotros, punto que muchos no quieren ver o aceptar. Pero el asunto, ahora, es derrotar al régimen, salir de ellos, comenzar una urgente reconstrucción, y después cobrar esas deudas. Si es que todavía se puede. María Corina Machado, Henri Falcón y los otros no irán a ninguna parte donde no les alcance la sanción moral, para comenzar. Las actuales perspectivas son terribles, el régimen va en bloque, quienes le enfrentan van en dos o tres toletes, otros ni siquiera darán la batalla. Nos estamos fabricando nuestra suerte. Nosotros. La que, finalmente, mereceremos. Eso hay que entenderlo, asumirlo, para después no andar buscando a Dios en los rincones señalando a este o aquel, culpando a estos o aquellos.

   Amanecerá el 21 de mayo y veremos.

¿TIBISAY?, UN RETRATO EXACTO

Julio César.

PDVSA EN CUATRO PALOS

abril 16, 2018

LA GRAN DERROTA DE LA OPOSICION VENEZOLANA

   Dejando de lado la habladera de paja, sólo queda la ruina…

   En medio del desastre que vivimos los venezolanos, escuchar o leer sobre estas cosas, asombran. Todavía. Y miren que ya no deberíamos estar curados de sustos. Lo señalaba el periodista Nelson Bocaranda en su espacio Runrunes, y uno se pregunta ¿quién se lo contó? Es que tiene al régimen infiltrado. Estornudan y desde su casa les dice salud. Veamos:

ASI ESTAMOS: 

No es chiste, pero podría ser de “Aunque Usted no lo Crea” de Ripley’s.  Un individuo se presentó ante el presidente de PDVSA con su nombramiento como vicepresidente de la Corporación Venezolana de Petróleo “firmado” por el Vicepresidente de la República Tareck El-Aissami. El general Quevedo lo recibió y lo envió a su oficina respectiva para asumir el cargo. Luego en la tarde llamó a El-Aissami para manifestarle haber cumplido su orden. La sorpresa fue grande cuando éste le contestó no saber nada del caso. Descubrieron que era falsa la carta, que el individuo sufría de perturbaciones mentales y de inmediato procedieron a ponerlo preso. ¿Las órdenes se acatan de inmediato en todos los órdenes?  

   Leyendo esto, recordé mi primer empleo en la Administración Pública, llené unos formularios para ir a una oficina; pero llegado ahí, listo para comenzar (todo ilusionado), la jefa inmediata me frenó en seco porque nada sabía. Boleta en mano, y algo molesta, fue a preguntar quién era yo, cuáles mis credenciales y para qué me habían contratado. Todo porque la Subregión me había empleado sin consultar con ella. Aquí no, un sujeto se presenta en la primera industria del país, con un papel (sin una llamada o algo), y hasta oficina (y seguramente asistentes) le ponen y nadie sabe quién es, para qué está allí. O si tan sólo hace falta. Es la esencia de la revolución: halar mecate al jefe inmediato.

   Hace poco comentaba por ahí que a Venezuela, toda la vida, se le resolvió un tanto la situación interna porque nos sostenía la renta petrolera (desde tiempos de Juan Vicente Gómez, quien comenzó a construir carreteras y pagó la deuda externa que traíamos arrastrando desde los tiempos de la Independencia), manejada por una empresa que era la quinta en el mundo en operatividad, PDVSA. Orgullo y gallina de los huevos de oro de un país que se basaba esencialmente en eso. Ahora está arruinada, totalmente endeudada y se le han rebanado pedazos enteros para venderlos bajo mesa y robarse también esa plata. Y las interrogantes quedan: ¿Cómo cometieron semejante disparate cuando todo el país descansaba sobre esa industria? ¿Acaso era muy difícil ver que si la arruinaban el hambre, la escasez y la miseria llegarían? ¿De verdad era tan difícil de ver, de juntar esos puntos?

   De todos los países productores de petróleo, especialmente los de la OPEP, el único que no sólo cumple su cuota, sino que produce a la baja, es Venezuela, porque no puede competir con nadie. También es el único completamente arruinado. Cuando se buscan las razones de este deterioro después de veinte años de un mismo grupo político manejándola como le da la gana, sin tener que dar explicaciones o escuchar a nadie, la respuesta es que hay sabotajes y una conspiración que no los deja trabajar. Gritan en seguida que en el año 2002 hubo un paro petrolero, y que 16 años son insuficientes para resolver nada (contándose en tiempo de socialismos, claro). Aparentemente olvidaron que cuando el paro terminó, los empleados entregaron la empresa frente a fiscales y jueces para dejar en actas que la industria era plenamente funcional.

   Saboteo y conspiración, es la respuesta mecánica para todo; nunca es por la brutal corrupción que se lo robó absolutamente todo y la total incompetencia que llevó al cierre de refinerías y de empresas relacionas como la orimulsión. Como Estados Unidos los odia, entonces las refinerías no sólo no funcionan (y hay que comprarle gasolina a Estados Unidos), sino que estallan matando a un gentío, pero no por falta de mantenimiento, del robo de esos presupuestos de mantenimiento y de la ausencia de personal realmente capacitado; no, por Dios, son los gringos. Toneladas y toneladas de desechos tóxicos se pudren al sol contaminándolo todo, caso del coque (y siempre hablan paja sobre el ambiente y hay euro necios de izquierda que fingen creérselo), no por piratas sino porque la Oposición no deja de señalarlos con el dedo y eso los descontrola. Derrames contaminan ríos y lagos, sin que se den explicaciones, encarcelándose a cualquiera que lo señale, y más si sostiene que eso afecta el agua de beber, pero no por la brutal incompetencia de una gente que ni puta idea de lo que hace (como no sea robar), sino porque el mundo es malo y no los quiere.

   ¿Cómo podía estar PDVSA? Los rumores siempre surgen, la destruyeron para trasladar todo lo que produjo a sus cuentas personales en el acto de pillaje más colosal que se halla visto jamás (en doce años cinco veces más petrodólares que en los cuarenta años anteriores), pero también para declararla inservible, un lastre, y venderla a los socios a quienes viven prometiéndoselas, rusos y chinos, que no se atreven a dar el paso por la ilegitimidad en la que el régimen cayera después del golpe de estado de violar a la vista del mundo la constitución vigente en Venezuela, el año pasado, y haber desconocido la voluntad popular expresada mediante el voto en diciembre de 2015. Sólo el temor de firmar algo que luego se volverá humo, les impide tomar el cuero seco de PDVSA, como Guyana si tomó la Zona en Reclamación, de la cual se dice que también negociaron bajo cuerda.

   Definitivamente, un gobierno de izquierda es como al sembradío al que le cae bachaco. Al final queda uno todo jodido, sin nada, como no sea la frustración, la rabia y la tristeza ante el terreno arrasado. Esperemos que otras naciones, como México y España se vean en este espejo cuando los contadores de cuentos quieran endulzarles los oídos con los embustes de siempre.

¿VOTAR O NO VOTAR?… UNA ABSURDA CUESTION

Julio César.