Archive for the ‘LE SECRET’ Category

BUENOS MUCHACHOS

enero 5, 2016

EL ENTRENADOR ADIESTRA

UN HOMBRE Y LOS CHICOS

   Los padres le agradecían tanto…

   Desde que el señor Johnson llegó a ese colegio de chicos problemáticos, había hecho notar su valer. Los muchachos eran agresivos, violentos, vivían metiéndose en líos robando en tiendas, llevándose los autos de sus padres, preñando chicas, conduciendo ebrios en busca de adrenalina, contestando mal a todos. Groseros e indiferentes a todo consejo. En ese medio, el señor Johnson hizo la diferencia; conformó un equipo deportivo con los peor portados y pronto se les vio más serenos, controlados, capaces de escuchar, entender e interactuar como la gente. Padres, representantes y otros profesores no entendían el cambio. El control que tenía el hombre sobre ellos, el ascendente sobre los muchachos que no osaban replicarle o molestarle.

   El señor Johnson sabía lo que hacía. Entendía que los chicos estaban llenos de testosteronas, tantas que respondían mal a la de otros jóvenes, aún a la de sus padres. También que muchos de ellos nunca habían sido metidos en cintura por sus representantes, por indiferencia, temor o creer que “estaba mal usar la correa”. Él no, por ello actuó. Sabiendo el problema, lo encaró, y así, uno a uno, a todos, con su boca experta les dio buenas mamadas. Al principio les había alarmado y sorprendido, pero pronto, caliente como estaban siempre a esa edad se dejaron hacer. Los trabajaba, arriba y abajo, rítmicamente con la garganta, hasta que estos, gritando, terminaban, quedando aliviados, en paz, en buena disposición para escuchar. Pero si se portaban mal, frente a los otros, usaba la correa, fuerte, aunque luego también los trabajaba. Agotándoles. Esa era la clave. Cada día de la semana, y a veces un sábado o un domingo, los llamaba a su oficina, a todos, por las mañanas, vaciándolos, y repetía por las tardes al terminar la jornada estudiantil. Y si un chico era especialmente agresivo, con el permiso de sus padres le visitaba antes de que se fuera a la cama y volvía a aliviarle. Los chicos dormían como troncos, descansaban. El ejercicio sexual y las corridas les bajaban la presión. El método funcionaba.

   ¿Qué cómo hizo para que quienes le pillaron callaran, que algunos profesores le imitaran y que más de un representante, de rodillas a su lado, le ayudara o enviara a “tratamiento” a otro de sus chicos? Fue fácil, el sujeto les dijo que…

Julio César.

FETICHES QUE ABREN PUERTAS…

abril 13, 2015

EL ENTRENADOR ADIESTRA

OLIENDO SUSPENSORIOS AJENOS

   No se conocía, como le conocía él…

   Le mira adivinando lo que el pobre tonto piensa; todavía se siente culpable por encenderse de tal manera a la vista de un suspensorio arrojado por allí, en los vestuarios. La necesidad de tocarlo era intensa, como las ganas que se le despertaban. Conocía el tipo, habían muchos tíos como él, no gay, gay, pero si perdidos en ciertas fantasías. A veces les probaba en el gym, dejando sobre un banco uno de sus suspensorios. Les veía llegar, sonriendo, o meneando la cabeza. A veces alguno lo tocaba, por pura curiosidad, encontrándolo todavía tibio y transpirado, algo que siempre les ponía tensos. Dos de tres, ¡dos de tres!, después de un rato, lo llevaban a sus rostros, olfateándolo. Alejándose luego avergonzados. Pero si al otro día volvían y repetían…

   Por eso se los dejaba por allí. Y ellos sabían que era para ellos, algo que les alarmaba pero que al mismo tiempo más les excitaba. Cada uno creyéndose especial. Se los dejaba y les veía erectarse, tocarse, sobarse mientras enterraban la cara en la chica prenda masculina. Y sabía cómo enloquecerles… les variaba los colores y tamaños, siempre sudados y calientes, olorosos a bolas y algo de orina. A veces, cuando faltaba al gym, los usaba dos o tres días para que olieran a rayos, y verles temblar y gemir, perdidos en el aroma, se reía. A veces dejaba un largo pelo crespo, sonriendo cuando lo atrapaban en sus dedos con ojos nublados. Y se masturbaba sobre ellos, dejándolos apelmazados, todavía tibio y líquido…

   Ya sólo quedaba un paso. Sólo uno para llegarse, sacarla y verles caer de rodillas en sumisa adoración, entregados totalmente al juego. Tan sólo había que hacer otra cosita…

BUENOS MUCHACHOS

Julio César.

DEJATE LLENAR…

febrero 19, 2015

EL ENTRENADOR ADIESTRA

COMIENDO CARAMELO

   En cuanto le vio supo lo que necesitaba.

   Desde que le pilló mirándole en el gimnasio, convenciéndole de tomar una copa, llevándole a su apartamento y pegándole el susto de su vida cuando se bajó los pantalones y le ofreció su tranca, supo que terminaría teniéndole de rodillas. Tembloroso cayó, y aunque se resistía (se creía heterosexual, con mujer en casa), la tragó cuando con firmeza le obligó. De eso hace una semana y ahora todas las noches se la mamaba. Y como quiere exhibirlo, lucirlo, que sus amigos se lo envidien y prestárselos, lo trabaja…

   -Déjate llevar, chico blanco, no pienses en nada; de hecho no puedes pensar, es mucho trabajo. Y no quieres tampoco. Concéntrate en mi voz… -le ordena sugerente, metiéndosela y sacándosela de la garganta.- ¿Lo notas? ¿Lo relajado que te sientes con ella en tu boca? Ardes de ganas como nunca antes, ¿verdad?, mientras te rindes, mientras aceptas que servirme de perra es mucho mejor. Orgullosamente sumiso a mis pies. –atrapándole por la nuca le deja clavado, ojos muy abiertos, mejillas rojas por el esfuerzo.- Déjate llevar, escucha mis palabras, no pienses, sólo obedece. Mi voz debe ser la única que importe en tu vida. No luches contra ella, trabájala con tu garganta, eso me hace feliz, y para ti eso debe ser lo único que cuente. Sabes que tengo razón, que esto es lo mejor para ti, vivir de rodillas adorando a tu macho de color. ¿No es así? ¿No percibes cómo la mamas con natural habilidad, cómo tu cuerpo responde al placer que me brindas? –ese tipo lo mira de manera patética, ojos luminoso de súplica, boca repleta de hombría, la nariz aplastada contra los crespos pelos púbicos.- ¿Notas cómo te acercas a tu realización, a tu verdad más íntima, la felicidad que sientes sirviéndome? –y el chico asiente.

   El tío negro sonríe, atrapándole tras la nuca con sus manos y dándole la cogida de boca de su vida, oyéndole gemir, ahogarse y sorber. ¡Lo sabía!, otro sumiso más. Estaban bien las mamadas, mañana intentaría desvirgarle el capullo, luego que usara un collar, que vistiera tanga de cuero, que cuando fueran al bar del centro llegara guiado de una cadena en cuatro patas. ¡Sus amigos lo envidiarían tanto…! No llevaría mucho tiempo. Sabía las palabras, conocía los gestos, su hermano mayor le habló de los movimientos para lograrlo. ¡Ya lo tenía!

FETICHES QUE ABREN PUERTAS…

Julio César.

CHICOS QUE PLANIFICAN

diciembre 10, 2013

EL ENTRENADOR ADIESTRA

SEXY TRIO GAY

   Allí radica el secreto del éxito y la felicidad.

   Nada más iniciado el año escolar, Nolan y Ryan decidieron buscarse a un chico guapo y sumiso en los dormitorios del campus, no importara que no fuera gay, para convertirle en la perra de ambos. Alguien que chupara bolas, comiera vergas, tragara leche y ordeñara con su culo a dos jóvenes y atléticos sementales; siempre dispuesto a servirles por las mañanas, las noches o fines de semanas. A los dos les gustan las tías, pero a veces conseguirlas costaba tener consideraciones con ellas, interminables charlas y citas que a veces aburrían. Además, pocas aceptarían ser nalgueadas, orinadas, llamadas perra o putas mientras intentaban meterle ambos güevos a un tiempo. Un puto sumiso si, ese aceptaría, una vez domesticado, y lo agradecería con llanto de felicidad. La cosa era encontrarle, que les gustara a ambos y luego dominarle con sus enormes vergas siempre duras y calientes por la edad. No era difícil, tantos chicos querían ser controlados, sentirse arrastrados, indefensos sexualmente ante chicos fuertes. Llenándole, abriéndole, cogiéndole con ellas, dejándole lleno de leche por todos lados, notando, sin que la perra lo dijera, que estaba agradecido, contento y satisfecho con ello. Hay palabras y gestos que siempre ayudan a conseguir a uno así…

DEJATE LLENAR…

Julio César.

FIDELIDAD Y EFICIENCIA

noviembre 2, 2013

EL ENTRENADOR ADIESTRA

DADDY HOT

   Una paso era tenerles saciados.

   -¿Quién en tu papi, puta? –le gruñe mientras le empala a fondo, llenándole y haciéndole gemir con su tranca, acompañándola de una nalgada. Y el chico gime, rojo de cara, babeando y casi riendo de gusto un “tú, papi”, totalmente entregado y sometido.

   Fernando, quien toda su vida trabajó duro para montar su negocio de venta y mantenimiento de procesadores, siempre se quejaba con su mujer de los jóvenes ingenieros que contrataba y que cuando aprendían el oficio, se iban. Un socio le aconsejó que les presentara un nuevo plan de incentivos, y aunque lo creyó una locura, lo puso en práctica. Pronto vio los resultados, los jóvenes venían todo alzados, creyendo que sabían todo, ya haciendo contactos con otras firmas, y comenzaba a insultarles delante de todos, a reprenderles por los trabajos presentados, a dudar de sus hombrías. Altivo y autoritario les gritaba y controlaba, de eso a nalguearles frente a un escritorio, a sentárselos en las piernas delante de otros, dudándose siempre de sus virilidades, era un paso. Siguiendo la receta al pie de la letra, pronto les tenía en cuatro patas sometidos, llenándoles el culo y obligándoles a correrse sin tocarse. Mamándole, a veces con otros empleados en la oficina (se los hacía a todos). Así, después de una junta con clientes, a quienes dejaba probar esos apretados y jóvenes culos sin pelos, él los usaba también, dejándoles más llenos y ponía al más nuevo a mamarlos, a recoger con su lengua toda esa crema, mientras le sobaba la cabeza y le decía que así, que leche tibia tomada de un culo joven era su mejor recompensa por un trabajo bien hecho. Nadie renunciaba, nadie se iba y hasta luchaban entre sí para destacar ante él.

   Y es fácil, todo lo que un hombre tiene que hacer es acorralar contra una pared y susurrarle al oído eso que excita tanto a otros en un momento dado. Ese “sigue así y te haré gritar como la puta que eres”. Claro, con las otras palabras. Las bonitas.

CHICOS QUE PLANIFICAN

Julio César.

CULTIVANDO ASISTENTES PRIVADOS

junio 15, 2012

EL ENTRENADOR ADIESTRA

   Hay hombres que saben lo que hacen…

   -Ahhh… -gimotea el enrojecido muchacho cuando las dos lenguas lo recorren y una de las bocas atrapa la punta y chupa, allí en la sala de la casa de sus padres. Eso se siente tan prohibido que casi tiene la leche afuera, mientras mira fijamente al hombre joven sin saco, mientras el otro, mayor y sereno, sonríe.

   -Eso es, chúpalo así, saboréalo bien… La quieres, ¿verdad? –sonríe, sabio.- Seguro que nunca antes habías probado algo tan delicioso y ahora mismo te estás preguntando: mierda, ¿por qué he perdido tanto tiempo sin probar una?

   Las palabras logran que los dos catires se tensen, totalmente erizados y excitados, y cerrando los ojos el hombre joven termina de tragarla, ordeñándosela al más joven con la garganta.

   -¿Te gusta? –le pregunta ahora el hombre del traje al catire mamado, después de lengüetear sobre sus bolas haciéndolas saltar dentro del saco.- Es rico, ¿verdad? Tienes cara de pillín, seguro que una buena cantidad de tus amiguitos del colegio ya la han saboreado y les has llenado las bocas y rostros con tu leche. Pero seguro que esto es mucho mejor, la lengua de Tony, la boca de tu hermano tragándote todo. –sonaba tan sucio y pecaminoso que el catirito arquea la espala, clavándosela al hermano hasta la garganta.

   El hombre, desde que contrató a Tony, supo que era un marica que se reprimía, a pesar de la novia y los amigos tan machistas como aparentaba ser él. También que el hermanito era un sátiro. Así, deseando cosechar a Tony como su asistente personal de trabajo, y como su putita en lo privado, hizo lo necesario. Abrirle los ojos, llenándole la boca, con la verga del hermano para hacerle sentir caliente y culpable, para más tarde llenarle el culo. Fue fácil reunirlos, dijo lo que tenía que decir sobre sexo para hacerles reír nerviosos y dudar poco antes de experimentar. Ahora, mientras Tony está comiendo de lo lindo, piensa bajar el rostro y susurrarle aquello que afloja todos los culos. Ya tiembla de emoción sabiendo que se lo va a pegar.

   -Tony, ahora quiero que piensen en…

FIDELIDAD Y EFICIENCIA

Julio César.

ENVICIADO

mayo 27, 2012

EL ENTRENADOR ADIESTRA

   Los chicos aman sus juguetes.

   Román sabía que era cuestión de tiempo. Desde que el gochito llegó de Mérida para estudiar Medicina y comenzaron a compartir habitación, supo que sería fácil tenerle gritando por atenciones. Había decidido emputecerle ya que él necesitaba de alguien que regularmente le diera sus buenas mamadas y le dejara correrse en un culo apretado. Como todo chico caliente y saludable con derecho al sexo. Cortejar chicas lleva tiempo y a veces no quieren. Ir de aventura en aventura no garantizaba un culito o una boca a media noche o por las mañanas bien temprano. Ahora sonríe cuando piensa las veces que ha despertado al gochito metiéndole el güevo en la boca.

   Por eso trabajó al tímido, recto y heterosexual muchacho, con películas porno donde las mujeres se metían cosas por el culo, por no hablar de vergas, y gritaban emocionadas. Las masturbadas individúales dieron paso a las conjuntas, y a experimentar. Medio chupar, que no le gusta mucho, daba oportunidad de lamer culo, que si, sabiendo bien lo increíble que era para un chico desprevenido cuando otro carajo se lo comía y le metía la lengua, para luego meter dedos, uno, dos y tres, hondo y hacerle gritar. Pasar a los juguetes fue un movimiento lógico. Oír al gochito suplicando por amor, mientras le saca y mete el vibrador, le daba el poder que deseaba para exigirle que le lavara la ropa interior, le buscara libros, le hiciera la tarea, cocinara y, sobre todo, le diera esas buenas mamadas deseando que le llenen luego el culo.

   En verdad no fue tan difícil para Román; como todo hombre dominante sabe, que un dedo, uno sólo dedo, bien movido logra que todo culo se afloje y todo chico se vuelva puto cuando se le susurra al oído con voz ronca de mando la mágica frase: “Y ahora, perra, quiero que pienses y sientas tu…”.

CULTIVANDO ASISTENTES PRIVADOS

Julio César.

NOTA: No se pueden revelar todos los secretos, ¿verdad?

EL ENTRENADOR ADIESTRA

abril 8, 2012

   Si no la tuvieran clavada por sus culos, no lo creerían…

   Gritan, jadean y se estremecen mientras traen y llevan sus culos. El entrenador les grita que son un par de princesas, que se esfuercen más, que empujen y empujen como machos. El hombre pretende que, entre los dos, hagan desaparecer el grueso consolador que se abre camino en sus culos. E iban bien encaminados.

   Hace treinta y ocho minutos, Vicente y Manuel Antonio eran dos tíos comunes, jugadores de béisbol de un equipo mediocre con un entrenador tiránico. El haber llegado tarde y con resaca por irse de juergas con mujeres la noche anterior, les había costado el juego y el entrenador dijo que se las cobraría en los vestuarios. ¿Qué podía hacerles?, se dijeron fastidiados. Pues el hombre gritó y los hizo sentirse mal, los abofeteó, asustándoles. Los montó sobre su regazo y los nalgueó sobre los uniformes, sorprendiéndoles. Los dos en cuclillas contra el banco fueron nalgueados todavía más, luego cada una de las manos del entrenador fue sobándoles y metiéndose casi en las rajas sobre los uniformes.

   Lo otro fue alucinante, entre gritos, órdenes y bofetones, logró que mamaran, les bañó de orina y ahora les metía esa vaina. ¿Que cómo pudo ocurrir semejante cosa, que dos tipos normales, masculinos y viriles terminaran así, gritando de gusto, meneando los culos, deseando y adorando el grueso consolador de goma que abría sus entrañas?

   No es tan complicado, el entrenador les dijo aquello que todos sabemos, lo que les decimos generalmente a tipos así en el trabajo, en gimnasios o las busetas. Eso que los pone calientes, sobre todo de culos.

   Les dijo…

ENVICIADO

Julio César.