Archive for the ‘MOMENTO MUY GAY’ Category

LOS HORRIBLES ZOMBIS CASTORES

julio 30, 2017

PSICÓPATA AMERICANO

   Y no porque dieran miedo.

   Recién descubierto un portal donde es posible visualizar decenas de películas de horror, que me tiene como niño en heladería, pasé un buen rato el fin de semana pasado, olvidado de todo, viendo estas producciones con los sobrinos, que han heredado el gusto por lo macabro. Vimos varias, incluida las viejas cintas del Abominable Doctor Phibes, y La Noche de las Ranas, que aunque hacen reír hoy en día, tenían su pega. Así llegamos a Los Castores Zombis (e imaginen el solemne chachachachán). Soy fan de los zombis, seres brutalmente honestos en sus sentimientos e intereses, honrados, quieren carne y van por ella, sin artificios ni disimulos; no como los aburridos hombres lobos o esos despreciables vampiros con sus cientos de años vividos y siempre persiguiendo colegialas cachondas, como acotara acertadamente el señor Dean Winchester.

   De entrada imaginábamos algo que no sería muy bueno, y nos fuimos riendo mientras duraba de lo increíblemente mala que fue. En nuestra opinión, claro, es posible que otros lo vean como una obra de arte contemporáneo… pero me resulta difícil de imaginar. Eso fue un desastre que, pensándolo en frío, hasta molesta. Carajo, tienes plata para filmar algo, la cinta para hacerlo, cuentas con actores jóvenes que eran atractivos (en su mayoría), que sabían expresar emociones (algunos), unos escenarios exteriores increíbles bonitos, ¡y zombis! ¡Había zombis! Está bien, eran castores, pero también zombis. ¿Cómo terminaron con semejante mamarrachada?

   A pesar del detalle de los castores, de allí pudo surgir un buen trabajo; por ejemplo, la escena donde están rodeados en el lago, sobre una balsa, fue totalmente desperdiciada. No había que inventar mucho para crear verdadera tensión, angustia, miedo, la ansiedad en el espectador por lo que le ocurriera a algunos personajes, tres valían la pena, dos chicas (la de lentes se parece a mi sobrina, y lo comentamos), y uno de los muchachos, el que muere de la manera más tonta (detalle que molestó también). En uno de los Cuentos de la Cripta lo hicieron con una facilidad pasmosa, cuando cuatro bañistas quedan atrapados en una tabla sobre un lago donde flota una cosa como la mancha voraz, que todo se lo tragaba. Eso fue morderse las uñas todo el tiempo. En esta, incluso había tramas entre los amigos, deslealtades, que pudieron dar para mucho más. Pero todo lo filmaron como si fuera una comiquita. Imagino que alguien pensó que era humor negro, lo que explicaría la primera y la última escena, pero la verdad es que fue un producto deplorable. ¿Lo más extraño?, que los estudios UNIVERSAL lo presentaron, y era de los creadores de El Aro. Aunque cueste aceptarlo.

   Cierto es que comenzó de manera previsible, pero también ingeniosa, con dos sujetos conduciendo un camión de desechos tóxicos, dejando caer un bote de esos en un río. Como han iniciado cientos de películas del género. Pero fue la conversación entre estos dos lo que resultó llamativo:

   Mis sobrinos se rieron bastante, pero me pareció novedoso. ¡Las cosas que hablan los tipos entre sí!, eso es verdad, aunque tal grado de sinceridad sólo se da entre grandes amigos. De hecho casi se prestaba para un cuento, uno de ellos comentando que salió y tuvo sexo con un hombre, el otro deseando escuchar todos los detalles sucios, equiparando luego lo que hubo entre los otros dos con lo que ellos mismos tienen, ese tipo de cercanía y amistad. Casi como si deseara que el otro propusiera algo, ¿tal vez detener el camión y pedirle que le diera una rápida atención oral, tan sólo por curiosidad y para matar el tedio de un viaje tan largo? El modo de contarlo me hizo recordar un artículo controversial que leí una vez, un estudio sobre sexualidad que se realizó en zonas un tanto apartadas del medio oeste norteamericanos, tierra de granjeros y pueblos tipo campiranos, donde muchos hombres admitían haber tenido algo que ver, en un momento dado, con un amigo. A pesar de considerarse heterosexuales y tener familias. Cosas del momento, imagina uno. Quedó bien el momento en la película, es algo de lo que se podría hablar con otro sujeto.

   No les negaré que fue un poquitín incómodo ese inicio, con mis sobrinos ahí haciendo todo tipo de comentarios; y fue engañoso, porque la película, a partir de ahí, se fue en declive hasta terminar en un barranco. Ni les contaré lo que le pasaba a la gente mordida por los castores. Hay que verlo para creerlo. Por cierto, dos de los tipos, por motivos diferentes entre sí, se ganaban a pulso cualquier cosa que les pasara, y dónde mordió el castor a uno, bien merecido lo tenía. Pero es ese final… tan alfa y omega. Seguro que el director juraba que se la estaba comiendo.

Julio César.

EL BROMANCE

julio 28, 2016

PSICÓPATA AMERICANO

ENTRE AMIGOS

   ¿Qué nos gusta de los amigos?

   Una vez, hace tiempo, cuando comencé con todo esto al entrar en los foros donde se discutía sobre la película Brokeback Mountain, se hizo toda una reseña sobre las clases de amor, porque eso era lo que sabíamos que había entre Ennis del Mar y Jack Twist. Habló una persona sobre la pasión heterosexual, la homo, bis y otras muchas variedades. Fue cuando apareció una dama sosteniendo que había personas que no respondían a ninguna etiqueta, que simplemente se enamoraban, en toda su vida, de otra persona y ya, como le ocurrió a Ennis.

   Nuestro estoico y seco vaquero se había acostado una fría noche de borracheras con Jack Twist; nunca lo hablaron pero algo más ocurría, que le hacía regresar al otro cada noche, y cuando llegó la hora de la partida, de decirle adiós a la montaña, cae y vomita, alcanzado por un profundo dolor. Cuando vuelven a encontrarse, y aunque es el “más macho” de los dos, corre hacia él y comienza a besarlo, reiniciándolo todo. No podía sacárselo del sistema. Pero Jack, el alegre vaquero de cabellos negros, era definitivamente gay; amó a Ennis con todo, pero cuando este le dio la espalda (no literalmente, claro), despechado fue con otros, e incluso, para el final de la película, llegando a los cuarenta, se planteaba que pensaba asentarse en la vieja casa familiar, junto a ese padre desagradable que tenía, con “un amigo”. Ennis nunca miró ni tocó a otro hombre. Se casó con Alma, arruinándole la vida, y estuvo con otras mujeres, a quienes intentó querer, pero sin lograrlo. ¿Lo hacía sólo por miedo a las chapas de maricón?, ¿no quería admitirlo ni aún para sí mismo, a pesar de lo de Jack?, ¿o no podía sentir nada por otros? Esa era la cuestión.

   Aquella dama, algo románticamente como nos poníamos al comentar la cinta, sostenía que Ennis no era gay, que simplemente encontró y se enamoró de Jack Twist; aunque ya eso, por definición, le convertía en homosexual, ¿pero se aplicaba para el resto de su vida, una que quedó suspendida en la nada, viéndose al final que sólo soñaba con Jack? Creo entender que ella pensaba que Ennis bien pudo enamorarse de otro, de alguna chica que no fuera la novia, o incluso de un caballo. Que era unidireccional emocionalmente.

   Bien, en ese foro se planteó que uno de los primeros enamoramientos de los muchachos, generalmente en la cuadra donde vive o en la escuela, son esos afectos que se desarrollan por los amigos, especialmente aquellos de la primaria y a los cuales reencuentran en la secundaria, cuando al deseo de la individualidad, a expresar lo que se siente o quiere, aunque les resulte confuso, se complica porque todo va bañado por una fuerte carga de hormonas sexuales. Aunque nunca se plantea de una forma tan directa, chicos y chicas terminan atraídos por esa gente del mismo sexo con las cuales comparten un lazo de “amistad”; y es lógico, nos gustan porque inconscientemente buscamos en otros, se sepa o no, vernos reflejados en ellos dándole sentido a lo que somos, o algo de lo que carecemos y deseamos (cuerpos, inteligencia, simpatía, atractivo físico), pareciéndonos algo agradable.

   Todos pasamos por una fase parecida en la secundaria, chicas que vivían colgadas del brazo o del cuello, acercando sus rostros y riendo, o estar sentado y que un amigo cayera sobre tu muslo como si tal cosa, quedándose allí sin que alguien lanzara gritos de esto y aquello. No existe a esa edad el miedo a ser o parecer, eso se va aprendiendo poco a poco, generalmente señalado por otros. Y este sentimiento, precisamente, llevado ya a la actitud de tipos que juegan en una caimanera de futbol y viven tocándose los culos, chicos jóvenes de edades universitarias, y hasta más jóvenes, es la definición de bromance.

   Todo el mundo sabe que brother es hermano en inglés, la contracción bro es parecida pero abarca una gama de significados más amplia, abrigando a amigos y conocidos, como el “pana” dicho por aquí. Los muchachos que no pueden estar apartados de otros, que miran por sus ojos y cuyas opiniones, por insensatas que sean (dadas la poca edad), tienen mayor peso que la de los padres o maestros. Es un “enamoramiento”. Pero no es nuevo, en la Biblia, cuando se habla de la amistad de David con el hijo de Saúl, Jonathan, más indicios de amor semi gay no puede haber, aunque jamás se plantee en tales términos, se hablaba de una “gran amistad sincera”. De allí a que en la televisión y el mundo del espectáculo se explotara el filón argumental del bromance, sólo había un paso, y se ha demostrado que los programas donde esto se plantea, esa confusión suave entre amistad, o disgusto, con atracción física, vende productos.

   Todavía sonrío, así como me reí en su momento, al recordar al demonio Crowley, en Supernatural, amenazando a Dean con matarle para apoderarse de Amara cuando todavía era una bebé, diciéndole al cazador que a pesar de todo lo que han compartido (eso que Sam una vez llamó el romance de verano de su hermano con el Rey del Infierno), tenía que acabar con ese bromance. Por cierto, que al transmitir el episodio por el Canal Warner, lo tradujeron de otra manera. Siempre lo hacen, arruinando el sentido (en la red, Dean enfrentado a Uriel y preguntándole por Castiel, este le respondía que le apartaron porque “tú le gustas”; no fue así como lo presentaron luego por televisión).

   ¿Tensión sexual entre amigos?, ¿quién no sintió celos a los catorce cuando el mejor amigo se iba a jugar con otros, o cuando aquella chica alegre que nos hacía reír pasaba su tiempo con otros? Si eso existe, que dicho encanto comience a dar problemas porque el deseo pasa a ser algo más grande que un simple enamoramiento, hay un paso. Y de eso trata este corto argentino, “Entre Amigos”, (corto de temática gay), de donde tome algunas escenas y que seguramente muchos ya han visto. Y disfrutado, porque es muy bueno estética y sugestivamente hablando. La verdad sea dicha, carece de argumento y hasta de planteamiento más allá de los dos tíos atractivos que se juran amigos, que seguramente se ven así, pero que sienten algo más, una emoción subterránea, que condiciona todo acercamiento, los cuales casi forzosamente deben terminar en un toque y una huida. El juego de medirse, de enviar fotografías íntimas a las novias, de yacer en una cama hablando, se notaban las ganas que se tenían de caer uno sobre el otro y darse sendos besos, pero sin concretarlo. Las escenas reflejan ese sentimiento de confianza e intimidad que a veces puede resultar incómodo cuando nos descubrimos pensando más de la cuenta en ello. O asustar abiertamente. Los protagonistas, cada uno en su momento llegan a un punto donde del castaño se pasa a lo oscuro, bordeándolo, pero sin penetrar. Generalmente retroceden, ¿miedo por lo que sienten o lo que pueda significar?

   Claro, es un simple corto y uno se dice “idiotas, hagan algo más, den ese paso”, pero en un marco más amplio debe ser difícil para cualquiera, enfrentado a un extraño momento de debilidad, o calentura, definir el resto de una vida por ese instante, el cómo será el futuro, y no es extraño que se asusten. Repito esto que ya he citado antes, ocurrió entre los dos grandes amigos del alama en la película “Y tu mamá también”. Dos amigos que habían compartido tanto, incluso ex novias, en un instante se sienten arrastrados por todo ese afecto, cercanía y atracción (si, en los amigos vemos algo que nos gusta); se dejaron llevar y terminaron con aquellos latazos y el inicio, por los movimientos de uno, de una felación. Y eso para comenzar la noche. Con la luz del nuevo día les alcanzó la “gravedad” de lo ocurrido a los dos machitos latinos. Con la claridad vino la vergüenza y la repulsa, tal vez algo de rabia, porque lo que se cuestionaba era la propia sexualidad, lo que se temía era lo que el otro pensara y aún más las propias recriminaciones. Era lógico que se separaran, que se evitaran. Que la amistad acabara. Un temor subconsciente tal puede afectar a mucha gente.

   Bro, una contracción gramatical gringa con muchos significados, se utiliza también dentro del ámbito universitario norteamericano, los llamados hermanos de fraternidades. Tenemos bajo un mismo techo, sin padres o parientes a la vista, a muchos chicos en plena plenitud sexual, orgullosos de ser jóvenes (de por si atractivo), deportistas, gallitos alfas que desean exhibirse y ser vistos, al tiempo que viven bañados de hormonas sexuales, siempre calientes a esa edad, sumándose las fiestas y el alcohol, algo de drogas y chicas bonitas que los dejarían alborotados muchas veces; no sorprende, desde un punto de vista sicológico, que en tantas películas y literatura los personajes sostengan que durante los años de universidad “experimentaron” con eso. En momentos de urgencia cuando las ganas atormentaban, cualquier alivio era bueno. Lo curioso es su manera de abordarlo, como lo de las drogas: se usó, se disfrutó y ya. A otro asunto. Y todavía se atreven a comentarlo.

   Tal vez sentir culpa, y por lo tanto temor, deriva de la vena machista de la rama latina de la raza. Por cierto, si no han visto el video, búsquenlo, vale la pena.

LOS HORRIBLES ZOMBIS CASTORES

Julio César.

EL PRIMO… PURA TENSION

mayo 13, 2016

PSICÓPATA AMERICANO

  Un arte muy visual.

   Aunque por lo general hablo en esta sección (muy pocas veces, es verdad), de alguna película o un programa de televisión donde destaca una cierta escena, lo siguiente si trata definitivamente de un tema gay. Es un cortometraje clasificado así en la red, un cortometraje gay (de lo cual hay un gran mercado). No es pornografía (de eso hay muchísimo más), sino “cine” independiente que aborda la manera de cada director de lidiar con el asunto. Me lo envió una amiga, una especie de genio que puede mandar archivos que en teoría pesan mucho, pero llegan. Es argentino y es muy bueno, a pesar de que hay momentos cuando se hace sumamente difícil saber qué es lo que están diciendo. No sé si por volumen o por los acentos.

   Como sea, trata de un sujeto que comparte piso con otro, y un día llega de visita el primo de este, y desde ese momento se desata una intensa tensión sexual entre el tipo y el primo del otro. Hay una clara indicación de cosas no dichas pero sí casi asfixiantemente implicadas. Hay como un juego de disimulos, de intentar esconder lo que se siente, pretender que se es de cierta manera cuando se desea otra cosa. Eso le pasa a nuestro héroe de barbita y anteojos, ha logrado pasar por un chico más… hasta la llegada del primo del otro.

   Dentro de lo bueno que es el corto, está la escena de más arriba, intensamente sensual, lenta, de un leve contacto, algo que podría ocurrirle a cualquiera (o provocarlo), y que resulta totalmente erótica, de donde se demuestra que los desnudos totales no son tan esenciales dentro del cine para lograr ese objetivo. Es excitante sin ser pornografía. ¿Lo malo?, lo insatisfactorio de lo nada concretado. Ninguno se anima a que la tensión de lo que quieren deje simplemente de ser eso para convertirse en un hecho.

   Se podría decir que los sueños sueños son, pero dejarlo todo en deseos no siempre es sano o bueno. ¿Qué habría pasado si se hubieran atrevido a arriesgar un poquito más? Eso nos queda faltando, como un vacío molesto. Aunque hay ciertos artistas que prefieren darle ese toque a su trabajo, que no es exactamente  “realismo”.

EL BROMANCE

Julio César.

ESOS VESTUARIOS SON DE SCARY MOVIE

abril 16, 2014

PSICÓPATA AMERICANO

SCARY MOVIE

   Tuvo sus momentos… muy variados.

   Personalmente me gustan las películas “cómicas” de situaciones de cine, desde “Y Dónde está el Piloto?” a “La loca, loca historia del mundo”. Y Scary Movie, la primera, fue buena en líneas generales con sus parodias de Scream, Sé lo que hicieron el verano pasado, y aún La bruja de Blair. Me encantó el inicio, también el accidente de autos donde Bobby se la saca y le pide a Cindy que se la toque al menos y parodian una felación cuando uno de los chicos le monta el pie en el cuello a la chica, que cae sobre Bobby que gime que sí; todo fue genial. O cuando este le pide, después de deshacerse del cadáver, que vuelva a tocárselo. ¿Y la reportera seduciendo al vigilante retardado y lamiéndole el dedo, para arrugar la cara y chasquear como si probó algo particularmente feo? ¿O sus peleas con el camarógrafo (dígame cuando le tocó el seno accidentalmente)? ¿Y cuando huyen del asesino, gritándole que mueva su culo gordo, parodiando la Bruja de Blair? Si, fue entretenida, pero un personaje interesante al estudio de este espacio es Ray, el alto, apuesto y muy ambiguo chico negro (Shawn Wayans).

   Ray es un personaje totalmente estrafalario, anda con un chica y pretende ser como todos, cuando a cada rato da muestras de una manifiesta ambigüedad sexual, comenzando por el chiste de si se ve gay con aquella franelilla amarilla, o teniendo el dedo metido dentro del trasero del amigo en el auto, llegando a una escena eliminada de la cinta, cuando juegan al futbol y palmea muchas veces el trasero de un joven hasta que le gritan que se mueva, y al separarse se le ve una erección (¿por qué la eliminarían, verdad?). Terminando en la escena de las duchas, todos esos chicos en bóxers pasando frente a él, que les saluda, les alaba por algo y les palmea una nalga, llegándose al clímax con el que viene desnudo, alabado su bonito trasero y tocándole de manera procaz, siguiéndole con la vista. Continuando después con aquello de “marica el último al entrar a las duchas”, y corriendo tras ellos amenaza con “atraparles”. La verdad es que más que una escena graciosa, esta fue abiertamente sensual.

   Imagino que debe ser una fantasía erótica recurrente de todo chico con sentimientos gay en Norteamérica, ver al apuesto atleta gay en los vestuarios de la secundaria, tocando a sus amigos después de un juego, corriendo con ellos hacia las duchas, siendo aparentemente aceptado el que toque y se insinúe, cosa que tal vez, con los hormonales muchachos, les llevaría a permitirle ciertas libertades sexuales en las regaderas. Todos jóvenes, mojados y enjabonados, el agua caliente corriendo, el chico sonriendo, cayendo de rodillas y…   ¿Creen que exagero?

   Y eso que quien subió el video, cortó las otras palmadas.

EL PRIMO… PURA TENSION

Julio César.

TRAILER PARK OF TERROR

julio 26, 2011

PSICÓPATA AMERICANO

   Aquí todo es diversión…

   Me encanta el cine de horror. De toda la vida. Fuera del elemento sobrenatural, la presencia maligna que hace acelerar la respiración, o dar miedo, también está lo vistoso del mal, la acción de los malvados. Por ello me agradan los zombies, ese tema mil veces utilizado; pero, por muy mala que sea una cinta, están esos seres grotescos, muertos revividos en busca de gente viva, de sangre caliente y carne tierna. Por ello soy seguidor, y busco, películas del género. Así encontré esta, Parque del Terror (Trailer Park Of Terror). Y no, no trata de un parque tipo atracciones con payasos asesinos, trata sobre un estacionamiento de trailers y casas rodantes.

   Al principio encontramos a Norma, una muchacha bonita, pobre y vulgar, que ha sufrido cosas terribles, por error le matan a la mamá y no pasa nada, han abusado de ella, todos le dicen basura blanca y que jamás escapará de esa vida en ese campamento de casas rodantes. Pero lo intenta, un joven se ha enamorado de ella y piensa llevársela. Gente del campamento interviene y le matan, accidentalmente, pero acaban con sus sueños y esperanzas, con todo su futuro. Ella escapa como en trance, un auto se detiene y baja un vaquero de porte malévolo que le ofrece darle lo que quiere: venganza. Es el Diablo. Pagará luego. Le da un arma. La joven mata a todos en ese campamento y este estalla. Van todos al Infierno y se transforman en monstruos.

   Luego comienza la película propiamente dicha, nada del otro mundo, un grupo de jóvenes desadaptados, con un tutor medio religioso al frente (un sujeto guapo de gran cuerpo), llegan al campamento por casualidad, se han accidentado y allí está la chica, sexy y vulgar. Todo el campamento es una trampa infame. Muy rescatable es el chico libidinoso que matan cuando le dan un sexy masaje, la drogadicta que es mutilada para que “sienta” otra emoción y luego es atrapada por una tipa grotesca, lesbiana y antropófaga. Por no hablar del muchacho guapo que es desagradable y tiene una muerte espantosa. Pero en medio de todo este escenario de violencia, y hasta de mediocre temática (a pesar de las buenas escenas, la cinta era mala argumentalmente), hay una escena gay que es poderosa y hasta hermosa. Y eso que no ocurre absolutamente nada.

   Dentro del grupo de chico problemáticos está un joven de rostro franco, catirito, medio gordito, que es gay y por eso le atacan (interpretado por Ricky Mabe). Mientras viajan por esos parajes se detiene en una cantina, y mientras entra repara en un joven de gorra con la bandera de la federación o el Sur, de bigotillo y barba, de ojos claros, guapo, quien repara en él y se sostienen las miradas. Cuando pasa tras él, el catirito le mira y sigue. El muchacho se vuelve y le sigue descaradamente con la mirada. Es todo, y sin embargo es una escena muy bien construida. Uno puede imaginar al joven y rudo campesino del medio oeste, machista y prejuicioso, extrañándose y sintiendo un escalofrió de excitación viendo al catirito que al pasar casi le acaricio con la mirada. Así de buena fue la escena. Uno puede imaginar al chico del bigotillo todo confuso sin saber que hacer pero con el corazón palpitante y la carne inquieta, y al catirito hacerle una seña imperceptible, hacia fuera. Donde le espera y el otro llega todo cortado. Si la escena la escribiera uno, el catirito sólo le miraría y el del bigotillo le caería encima, aplastándole contra una pared y besándole con el hambre de algo deseado en la soledad de su cuarto pero jamás puesto en práctica, casi como un Ennis del Mar cualquiera.

   Claro, nada de eso ocurre en la cinta, cosa que me extrañó, ¿para qué incluyeron esa escena en primer lugar? Para hacernos saber que era gay, no hacía falta más que decirlo, como suele suceder. Pero fue una buena toma. Por detalles así, Parque del Terror es una película rescatable.

ESOS VESTUARIOS SON DE SCARY MOVIE

Julio César.

CABARET

junio 28, 2008

PSICÓPATA AMERICANO

   La vida es un ca…ba…ret…

 

   Esta película la vi hace años, muchos, muchos años atrás, cuando RCTV, canal cerrado actualmente en señal libre por persecuciones políticas en Venezuela, tenía un ciclo diario de cintas de calidad, después de las diez y media de la noche: SEÑOR CINE. Era grato, porque había una temática para cada día. Los martes eran de horror, los jueves musicales, los viernes eran de acción, lo sábados eran atrevidos. Era un espacio bien hecho, con gusto y clase. Había un narrador que iba anunciando el título de los seis días siguientes, con escenas, protagonistas y temática argumental. A mí me encantaba. Siempre fui noctámbulo. Recuerdo que un jueves vi por primera vez en mi vida, CABARET, debía contar con unos once años de edad. Me gustaban las canciones, y la temática del joven que intentaba cazar a una mujer rica, pero esta resultaba judía en un país que iba siendo cercado por los nazis, era la Alemania de los años 30, me interesó. Pero fue cuando se planteó el trío entre Sally Bowles (Liza Minnelli) y Bryan Roberts (Michael York) con el conde ario, Maximilian (Helmut Griem), cuando todo se reveló a mis ojos. Roberts la amaba a ella, y era un estudiante ingles joven, impresionable y tiernón; ella, cantando en el Kit Kat Club, quería dinero, posición, pero también era ingenua, se creía una vampiriza pero todos la adivinaban. El conde era altivo, mundano, seguro de sí, guapo y podía permitirse una amante… y ser atento con el que sabe el otro amado de su chica.

 

   No entendí aún a qué iba la cosa, pero me desconcertaba e intrigaba como ese catire bien parecido era atento con Bryan Roberts, que lo resentía. Cuando le regaló la pitillera, o le prestó el suéter azul que ‘haría juego con sus ojos’, pensé: qué raro. Más tarde estuvieron aquellas miradas, ese anhelo y la encerrona. Y se separaron como todo cortados uno del otro. Luego Roberts discute con Sally por sus pretensiones tonta de ser una caza fortuna y ella le grita que hará lo que sea para surgir, y que fue amante de Maximilian, un hombre casado. Él la mira y exclama: yo también. Me dije: ¡vaya! Era yo un muchacho de un país pacato en su televisión y ese me pareció un gran momento de impacto y escándalo. Con el tiempo pensé mucho en esa cinta. Las miradas, la tensión, el deseo contenido, y ahora me parece, salvando las distancias, que era algo parecido a lo que años después se vio en esa maravillosa cinta, BROKEBACK MOUNTAIN. Yo imaginaba a Bryan, tenso, hipnotizado por la mirada de ese carajo tan apuesto, intentando retroceder, salir de esa habitación y huir de algún miedo secreto; y el otro, Maximilian, reteniéndolo al montar una mano en su rostro. No resulta difícil imaginar un acercamiento medio rudo, como lo era en esa época cuando un carajo deseaba besar a una mujer. Tras esa puerta debieron darse sus buenos jamones, y el que encarnó a Bryan (Michael York) tiene una boca de labios grandes que seguramente se humedecen fácilmente. Más tarde estuvo genial como Juan el Bautista, en  el Jesús de Nazareth, de Franco Zefirelli, pero siempre lo he recordado por CABARET.

 

   Ese recuerdo, de lo que vi, y lo que imaginé después, siempre lo he tenido presente. Me gusta todavía ver CABARET, de hecho la tengo en mi colección. Me la trajeron de Bogotá hace tiempo. La miro y siempre tejo toda una trama de pasión, una donde el conde ario, todo boca y manos, no se despega de los labios del otro, lenguas calientes de por medio, mientras lo recorre de arriba abajo, de afuera a dentro, clavando sus dedos en las carnes del otro, como quien busca una navaja en una redada. La película es vieja (clásica), pero siempre me ha parecido buena, ¿o no lo creen? Finalmente, si alguien, que no creo, no la ha visto, que lo haga. Que sea vieja no quiere decir que sea mala o aburrida. Recreen ustedes mismos una de mis primeras nociones sobre lo que era el deseo homosexual latente en el cine.

 

TRAILER PARK OF TERROR

 

Julio César.

PSICÓPATA AMERICANO

abril 6, 2008

   Con lo bueno que resultó Christian Bale como actor, PSICÓPATA AMERICANO fue fatal. Era una película absurda, de donde lo único que se podría rescatar era la forma de pensar de un demente, de alguien que intenta ser y mostrarse mejor de lo que es, cuando no cree merecerlo ni servir para ello en su fuero interno. Sus obsesiones por ser notado por los socios, su hambre sexual casi predadora y sus crímenes no son ni buenos ni malos, sólo lo hacen tolerable (aunque uno siente deseos de que termine pronto), pero la escena donde persigue a la mujer y le arroja la cierra eléctrica que la mata, es tan insoportable como sus escenas narcisistas. Christian tiene un gran cuerpo, es verdad, pero caía mal. Se puede decir que eso era lo que se buscaba, él era el villano, el antihéroe, pero estando centrada la película únicamente en su persona, era de suponer que muchos que pondrían de su parte deseando que no lo atraparan. Pero no fue así, me molestó como resultó todo más bien.

 

   Si embargo la cinta tuvo una escena realmente memorable, que imagino debe haber despertado oscuras fantasías en muchos carajos a la hora de apagar el televisor después de verla, provocando calorcitos y urgencias. Fue aquella en el restorán, cuando celoso del carajo que va a casarse con una prima, un catirito barrigón de apariencia blanda y mediocre que él ataca y ridiculiza verbalmente, va al baño. Él lo sigue con la sana intensión de matarlo, es verdad. Lo mira al fondo, lavándose las manos. Lo mira con odio, se coloca sus guantes negros, parecen de cuero, y va tras él, mirándolo fijamente, buscando rodearle el cuello. Es el momento cuando el otro se vuelve y lo mira, desconcertándolo, con la inercia sus manos caen en ese cuello blando, y el otro se parte todo, como galleta de soda, diciéndole que jamás lo imaginó, que siempre había soñado con él, con ese momento. El gordito pensó que el psicópata buscaba un cercamiento gay. La escena fue memorable, chistosa y caliente, el tipo le atrapó las manos y comenzó a besarle los guantes, diciéndole lo mucho que le gustaba. ¡Y el otro no lo alejó!, no lo atacó, parecía desconcertado, totalmente incapaz de reaccionar, y si uno se pone a revisar toda su actuación narcisista, así como su relación con las mujeres, algo de eso parecía haber. Fue una tremenda escena que él cortó diciendo que tenía que irse, y el otro le insistía que lo llamara, casi comprometiéndolo.

 

   Esa toma, como dije, se prestaba a fantasías, porque fue poderosa. Ese gordito pudo haber bajando una mano y manoseado sobre el pantalón, seguramente se habría encontrado con una enorme sorpresa, logrado que el otro jadeara, (como lo hacia en ese momento en la cinta, pero por la sorpresa), alejándose un poco. Pero el gordito no lo dejaría escapar, intentando besarlo. El psicópata parecía congelado, tal vez habría tenido suerte, y Christian Bale habría correspondido dándole un besito, o uno más grande. La escena toda, incluso el que estuvieran en el baño, se prestaba para una caída en rodillas, una cara que se pegaba y… bueno, mucho más. ¿Y cómo no iba a enloquecer el catirito? Porque hay que reconocer que ese sujeto tiene su pinta y una fuerza sensual intensa. Allí no lució tanto, pero en EQUILIBRIO, su escena con la prisionera, cuando ella toma la pluma e intenta matarlo, y él la domina, cayendo sobre ella, estaba cargada de una gran belleza erótica, sin serlo. Ese tipo transmite mucho, como lo sabemos los que vimos BATMAN GEGINS, aunque, como imaginarán, en esta nueva entrega, THE DARK KNIGHT, apostaré por el joker, como dije en su momento, por Heath, el querido chico australiano.

 

CABARET

 

Julio César.