Archive for the ‘NUEVOS COMENTARIOS’ Category

INDEFENDIBLE VIDEO GAY EN EL FUTBOL

junio 20, 2018

DESPEDIDA DE SOLTERO QUE TERMINA EN DIVORCIO

   Hablando del Mundial…

   ¿Nunca se han visto en la necesidad de explicar, defender y sostener una idea que a ustedes mismos les parece insostenible? Quién no, ¿verdad? Muchas veces me ha tocado hacer de tripas corazón al llenar formularios de desempeño para los jefes donde coloco como comentarios “ha hecho todo lo posible dadas las circunstancias”, cuando en verdad lo que quiero decir es que no hacen nada, no resuelven, no se mueven, que esto se está cayendo a pedazos pero que me preocupa que lo quiten y venga otro peor. Que pasa en la Administración Pública. Pues bien, me parece que mucho de eso, esa desagradable postura ante la vida, se vio con aquel video donde unos futbolistas brasileños, en los baños de los vestuarios, se pusieron “juguetones”, y a todo el mundo le tocó atrincherarse en puntos difíciles, incómodos y hasta desagradables de defender.

   Ocurrió el año pasado. A la web llegó un corto video, de segundos apenas (pero que segundos), de unos jugadores de futbol que se masturbaban en un baño, en grupo, alegres de la vida; lo filmaron y, por alguna causa difícil de entender, lo subieron a las redes. Lo que hace sospechar que, o la estaban pasándola tan bien que, excitados, el cerebro se les nubló, o que alcohol o algo más estuvo implicado en el asunto, porque de otro modo no se explica tanta insensatez. Porque lo fue. No hacer lo que hacían, que eso es asunto de ellos y de nadie más, sino por el dónde y lo que luego dejaron saber.

  Video que no pudo ser más comprometedor para ellos, los actores, tanto en el aspecto profesional, como en lo personal. Debieron salir, los implicados, a aclarar que no son homosexuales, cuestión que les quedaba muy cuesta arriba cuando no sólo se ve a dos de ellos desnudos bajo las regaderas, sino a un tercero masturbándoles simultáneamente, mientras un cuarto participante los grababa. Todos muertos de la risa. ¿Travesuras de chicos calentorros que no veían nada malo en ello?, puede ser. Hay quienes tienen una verdadera obsesión con eso de tocarle el culo a otros carrizos, así, como si de un saludo se tratara. Otros tocan por delante. Y no se ve como algo gay… aunque lo parezca mucho. Pero, visto el video, ni siquiera quienes conozcan a los susodichos, especialmente al masturbador (dígame cuando acerca la cabeza como para recibir flores), pueden dejar de hacerse preguntas. Sus padres, hermanos, parejas, amigos y vecinos.

   Eso por un lado, estos tienen que atrincherarse explicando que los que hacían no significa lo que imaginan todos. Un punto difícil de aclarar, como el sostener que sólo era una broma. Pero tampoco la pasó bien la directiva del equipo, ni los jugadores ni la fanaticada. Independientemente de la sexualidad de cada quien, que es cosa suya y debe ser respetada, los equipos, clubes y selecciones de futbol (de hecho cualquier grupo deportivo) engloban valores más amplios, familiares, de padres e hijos, de muchachos que ven como ídolos a sus astros, o que quieren ser ellos, y semejante video da una publicidad verdaderamente adversa a tales sentimientos  porque, se quiera o no, hiere a la institución objeto de ese afecto. Salvando las distancias, porque futbol sólo lo veo en mundiales, es como si de mi equipo favorito de beisbol, del cual soy fanático hasta la muerte, los gloriosos Navegantes del Magallanes se colara un video semejante, de sus vestuarios. Sería difícil para mí encarar a los caraquistas por un lado, que se burlarían o atacarían a todos usando aquello como municiones, que les pondrían motes a la novena (el equipo de los maricas); como difícil sería explicárselo a mis sobrinos, quienes podrían considerar que ese equipo no vale la pena porque avergüenza.

   En cuanto el video, viralizado, llega a mano de la directiva del club del Sport Club Gaúcho, en Brasil, estos rescindieron el contrato de los implicados, todos ellos titulares del equipo. Es cuando comienza lo de verse en la urgencia de defender lo incómodo para ellos. El club se ha visto en la necesidad de explicar y aclarar que no los botan por homófobos, por alguna retaliación por su orientación sexual (que estos niegan, ser homosexuales), sino para sancionar la indisciplina.

   El presidente del club, un militar y profesor de sociología, Gilmar Rosso, declaró: “Lo que hubo fue un acto de indisciplina. Desde el inicio de la temporada, todos sabían que no podrían envolver al Gaúcho en imágenes y videos sin autorización de la directiva. Si el video tuviera carácter heterosexual, la misma decisión sería tomada”. “El Gaúcho tuvo una de las primeras aficiones homosexuales del interior. Tuvimos nuestra Coligay en 1980, hace casi 40 años. No tenemos ningún prejuicio, no somos guardias de la moral y no tenemos el poder de la policía para controlar lo que hacen los jugadores en sus días libres”.

   Y, en este punto, por incómodo que sea, me parece que la razón la tiene la directiva. La gente hace con su vida, y de su vida, lo que quiere en su camino a la felicidad y satisfacción personal, no sólo en lo sexual sino en todos los sentidos, pero sin llevarse a los demás por el medio. Y filmar el video, en instalaciones del equipo, fue exponerles; intentar darle la vuelta para hacerlo parecer una lucha por “derechos” es una patraña más bien contraproducente para quien sea que defienda dichos derechos. Aunque tal vez esto se debiera a cierto tufillo seudo religioso con el cual se quiso condenar el comportamiento sexual de los señalados. Ya saben, como que la Biblia sólo condena una cosa, en lo que todo el mundo está de acuerdo, pero se tolera todo lo demás, desde mentir, a robar y fornicar (como “condena” el Buen Libro).

   Visto lo visto, cabría esperar de la gente más sentido común, ¿no? No todo lo que se hace se tiene que grabar, no todo lo que se graba tiene que ser ventilado ante la mirada del mundo. A menos que así se quiera, pero ese es otro asunto. Me pregunto si no será un mal de la época esa necesidad de exhibirse, un defecto, una lesión, algo así como el túnel carpiano de quien trabaja en un escritorio. Otro riesgo… ¿laboral?

   Creo que todo el mundo vio el video en cuestión, pero si no lo hicieron, pueden ir a: FUTBOL, VESTUARIOS Y JUGADORES.

Julio César.

LA SELECCION MEXICANA… ¿OTRA VEZ?

junio 12, 2018

DESPEDIDA DE SOLTERO QUE TERMINA EN DIVORCIO

   Deben ser las tensiones, señoras y señoritas…

   Faltando día apenas para que comience el evento que cada cuatro años reconcilia el mundo y nos anestesia por un lado mientras vibramos por el otro, según leo una nota en El Nuevo País (diario ahora en la red), los manitos, la selección mexicana vuelve a las andadas de nuevo… dejándose pillar. Otra vez. No aprenden, o no les importa, ¿o es que no son muy listos? Siendo que no hay derecho. No a las fiestas, a las nenas, sino el descuido.

   Instaladas ya en Rusia la mayoría de las representaciones, a las cuarenta y ocho horas apenas de la celebración por el triunfo en un amistoso, la selección en cuestión se vio, nuevamente, envuelta en un escándalo de índole sexual. Repito, de nuevo. Según una revista que lleva por nombre TV Notas, varios miembros de la oncena oficial participaron en un relajo privado con alrededor de treinta damas de compañía antes de partir de viaje. Según las cuentas, eran tres para cada uno. Se nota que se tienen en un muy alto concepto. O que no les importa sacar cuentas alegremente erróneas.

   Una fuente de la revista contó: “Yo vi a Memo Ochoa, a Carlos Salcedo, a Héctor Herrera, a Jesús Gallardo, a Jonathan y a Giovani Dos Santos, a Raúl Jiménez y a Marco Fabián. Llegaron a la casa de las Lomas alrededor de las 22:30 y ahí la pasaron muy bien entre música, tragos, juegos y mujeres. Tenían la noche libre, sin sus esposas y novias”. ¡Chismoso delator! Como sea, también se dio a conocer que dicha parranda duró toda la noche y buena parte del día siguiente. Se notaba que estaban bien tensos, o que si que se divirtieron.

   Como no, ya hay quienes comentan (y uno se imagina el escándalo dentro de la prensa mexicana y la afición), que por eso muchos no llevaron a sus parejas a la cita en Rusia, para poder soltar canitas al aire. Tal vez les dijeron que tenían que concentrarse y miren por dónde agarran. Y no es que uno quiera parecer mojigato, aunque no opino bien de los sujetos que juran una cosa ante Dios y sus seres queridos, y después se lo pasan por el forro (hablo de matrimonio), pero con lo pasado hace años, cuando a aquella oncena les fue de las patadas y la nación azteca prácticamente pedía que los colgaran, acusándoles de haber dejado al país por el piso, que ocurra esto antes del encuentro amistoso con Dinamarca, es un riesgo; porque toca que lo pierdan (como lo perdieron, 2-0; incrementando las tensiones internas entre los compañeros, comenzando por el jugador Héctor Herrera, quien no actuó frente a los europeos por tener que ir a dar explicaciones de su conducta ante su familia), y nadie dejará de sumar peras y manzanas, achacándolo al cansancio por el relajo citado de una gente que no aprende ni le importa lo que hace.

   ¿Imaginan que pierdan el juego inaugurar contra Alemania, el próximo domingo y que debería ser “facilito, facilito”? Nadie dejará de responsabilizarles. Y algo parece haber, entre excesos y rendimiento, siempre recuerdo a la clavadista brasileña en las Olimpiadas pasadas, que la noche antes de disputar una medalla de oro se la pasó en un apasionado encuentro con un colega y al otro día cayó de platanazo sobre la alberca.

   Jugadores del nivel de estos, por lo que representan, los sueños caros de todo un país (especialmente después del robo en el juego aquel contra Holanda, cuando injustamente salen del mundial Brasil 2014), deberían tener más sentido común. Aún para protegerse. Por otro lado, ¿cómo es que todo termina sabiéndose siempre? ¡Cierren bien las puertas!

INDEFENDIBLE VIDEO GAY EN EL FUTBOL

Julio César.

DESPEDIDA DE SOLTERO QUE TERMINA EN DIVORCIO

mayo 23, 2018

CHICAS, QUÉ NO DECIRLES A SUS HOMBRES

   Eso sí fue una celebración…

   Estamos pensando celebrar el cumpleaños de uno de mis hermanos, a quien le deprime un poco la cantidad de años que ya suma, y lo grandes que están sus muchachos. La nena es tan linda, siempre dice que en cuanto tenga los dieciocho se va de fiesta en fiesta (tan parecida a su papá), y este le responde que en cuanto los cumpla se puede ir de la casa, que no va a detenerla. La cuestión con una fiesta para mi hermano, fuera de lo evidente (lo difícil y caro que está la caña), es la gran cantidad de borrachos alegres que conoce. Todos bebemos muchos, pero él sí que era parrandero. Ya una de mis hermanas, una de las dos que no dejaba al marido juntarse con él cuando salía a “tomarse una cerveza”, nos advirtió que no fuéramos a terminar como la gente de la despedida de solteros aquella. No sabía de qué hablaba y cuando me contó, cómo reí.

   A finales del 2017, para celebrar que un amigo de ellos se casaba este mes de mayo, al fin (de un noviazgo que parece que llevaba años, y es raro encontrar hoy en día mujeres tan pacientes), un grupo de españoles aprovecharon para darse una escapada por el Caribe y celebrarle la despedida de soltero. Según la nota de prensa hubo lo “habitual”, alcohol, stripteases, sexo del normal, tríos alegres y orgías candentes. Así lo sostenían. Y, contando con aquello de que la empresa perdona un momento de locura, es posible, que cada cual dejara escapar el animal interno. ¿La cuestión?, que, como también se hace habitual (nadie aprende), iban grabando lo que hacían y subiéndolo a una página social; pero como no se conocían todos entre sí, nadie se dio cuenta que había un infiltrado en la red. El nombre de un tipo al que seguro alguien consideró amigo de otro y le autorizó el ingreso. Era la esposa de uno de ellos (la muy mañosa), quien entró, vio y lo contó todo.

   Escandalizada de lo mucho que compartían sus viriles machos, se aseguró de que a cada mujer de los participantes les llegara una copia con los explícitos actos. ¿Resultado?, no sólo no hubo boda sino que diecisiete parejas establecidas se disolvieron. Así sería la cosa. Cabe preguntarse, exactamente qué hicieron… y con quiénes. Sobre esto, muchas personas decían que se lo tenían bien merecidos por irresponsables y sinvergüenzas, haber sido botados por sus parejas (casi todos quienes así opinaban eran féminas, que, como ya he señalado de uno de nuestros poetas populares, El Cazador Novato, las  mujeres siempre creen en el resabio de que el amor es incorrecto). Otros sostenían que esa mujer no debió inmiscuirse así en la vida de nadie, tachándola de rompe hogares. No lo sé, digamos que hay de parte y parte. Un tipo borracho, o drogado, acostándose con cualquiera, sin cuidado, puede ser una bomba de tiempo de enfermedades venéreas. Y no hablo de las buenas. O las no tan malas. Pero el meterse de esa manera en la vida de otros es algo extremo. Esa mujer pudo haber visto algo y castigar a su hombre, el suyo; pero imagino que no le pareció suficiente y cuan Sansón necesitó derribar el templo sobre todas esas cabezas. Una venganza apenas justa, a su manera de ver. Imagino.

   Hablando de eso, mi hermano comentaba y se preguntaba, ¿habrá sido ella una de las que dejó al marido? A los mejor provocó todo el rollo y ahí siguen, juntos, como cuando Er Conde del Guácharo sostiene que uno se divorcia, o la mujer le abandona, por culpa de las amigas, que le dan casquillo, aunque ellas, en lo personal, aguanten de todo.

   Pero si, ¿qué habrá pasado, con pelos y señas, en ese crucero? Hay algo en el mar, el sol y la semi desnudez que pone a la gente amistosa y traviesa. En eso todos estamos claros.

LA SELECCION MEXICANA… ¿OTRA VEZ?

Julio César.

EL HEREDERO

abril 16, 2018

CHICAS, QUÉ NO DECIRLES A SUS HOMBRES

   ¿No sería lindo?

   ¿Han escuchado esa expresión “iba como si fueran a recibir una herencia”, para indicar que alguna persona se movía apresuradamente hacia alguna parte? Pues, se entiende, se trata de una herencia, no es cosa tampoco de tardarse mucho en llegar, no vayan a creer otros que uno se murió, ¿no? O dar tiempo a que alguien note que el heredero no es uno sino otro parecido.

   Hace tiempo leí algo al respecto, una nota sobre un gringo, Max Melitzer, un hombre que vivía en una calle de Utah (un indigente, pues), que no sabía que era un millonario dado el legado que le había dejado un hermano al morir. Costó entregárselo porque nadie sabía dónde estaba, por lo que la familia, en la ciudad de Nueva York, contrató gente para que le buscara. Lo hicieron, lo encontraron y le entregaron su plata. Ya de entrada suena loable lo de una familia que busca a alguien que no está para entregarle un dinero, pudiendo cuestionarlo y dejar eso así (mientras menos seamos más grande la tajada, dirán los conjurados). Claro, puede haber mucho de decencia en eso, hay personas incapaces de tomar algo que sea ajeno pero, tal vez, también tenga mucho que ver la legislación, especialmente el fisco, que nunca pierde la oportunidad de meterte las manos en los bolsillos. Aparentemente en todas partes hay que pagar impuestos si alguien muere, y te cobran si algo te dejan. Esa gente es terrible. En todas partes.

   En este caso, bien por el señor Melitzer, lo buscaron, le entregaron su dinero, se reunió con la familia, dejó las calles y uno espera que le vaya bien. Aunque quedan como puntos oscuros en el cuento, eso pensé al ver la nota. ¿Cómo habrá llegado a la indigencia, a tomar la calle, en primer lugar? Aparentemente hay una infinita cantidad de motivos, si uno ve series televisivas (en esas calles hasta veteranos de guerras, populares e impopulares, hay); con la horrible crisis que padecemos los venezolanos, no resulta tan difícil de imaginar.

   ¿No hay un algo extraño en eso de heredar un dinero del que nada se sabía ni se esperaba? En las viejas telenovelas veíamos a la muchachita recién traída del campo, llamadas generalmente María esto o aquello, brutas como ellas solas (las engañaba todo el mundo, comenzando por el galán), que terminaban pasando de ser la cachifa de la casa a ser la “señorita”, la dueña de todo, porque es hija del viejo que no la reconoció o que la abandonó dieciocho años atrás (siempre tienen dieciocho y son vírgenes). Como lo señalaron satíricamente en Los Amores de Anita Peña, una parodia de telenovelas, protagonizada por Marialejandra Martín, que llega como sirvienta a una casa donde encuentra el retrato de una mujer igualita a ella, pero bien vestida, y decía que seguro que era hija de esa señora y era rica, que eso era matemático, sirvienta que termina en una casa que le pertenece. Cómo me reí en ese momento.

   Pero debe ser bonito, ¿verdad? Esperanzador. Ilusionador. Irse a dormir una noche, tenso por todas las cuentas a pagar, condominio y servicios para comenzar, preguntándote si te alcanzará para comprar veinte gramos de café (ni para llenar un dedal), y ver qué casa visitas y robar una cucharada de azúcar, y despertar la siguiente mañana, una clara, los pájaros cantando, envolviéndote un grato airecillo tibio, tanto que uno sigue medio arropado en la cómoda cama que aún no abandona, y estirándose todo, con sueño y pereza, lanzando un suspiro y cruzando las manos bajo la cabeza te dices: ah, sí fulano se muriera hoy, heredo y me resuelvo.

   La última esperanza. Debe ser esto lo que inspira tantas maldades en novelas policiales y películas; pasó hasta en Los Aristogatos. Y vaya que ese hombre tenía razón, ¡miren que dejarle todo a los gatos esos!

DESPEDIDA DE SOLTERO QUE TERMINA EN DIVORCIO

Julio César.

DE OFICINISTAS A FUTBOLISTAS EN PICARDIAS

febrero 24, 2018

CHICAS, QUÉ NO DECIRLES A SUS HOMBRES

  Hay cierta fantasía masculina donde…

   La gente, a veces, se pone traviesa en lugares insólitos, o cuando menos, peligrosos. Para su reputación, se entiende. Pero es cierto, ¿sorprenderé a alguien si comento sobre los muchachos, varones, que se masturban en los liceos en lugares apartados en horas solitarias entre clases? ¿Y que luego lo contaban (mientras te palmeaban con esa mano, a lo mejor sin lavársela), o que estaban acompañado de otro pana? Bien, eso pasa en muchos más lugares del día a día de lo que se cree. Asunto más grave, porque lo que a una edad es vaina de muchachos calentorros, en otros ambientes, pasado el tiempo, es buscarse una chapita de la que a veces nadie se desprende.

   Bien, de diciembre corrió un cuento de esos en la oficina buena parte del mes de enero. Me contaron de dos jóvenes que trabajan en la Secretaría que asistieron a una fiesta en una casa en La Bombilla, Petare (¿que a quién se le ocurre?, a quien va buscando aventuras extremas, como en el turismo de riesgo), donde, encerrados tras una reja, eso sí, hubo mucha música, algo de bebidas (cada quien llevaba algo), y poco de comida. Ya saben, la crisis humanitaria. Pues, al calor de la noche, aparentemente una de esas jovencitas bonitas con cintura de avispa y buenos senos, andaba algo entonada y juguetona sacándole juego a estos dos tipos de la subdirección. La cosa fue que después de hablarlo entre ellos, como gente civilizada, estos dos decidieron que no había por qué pelear y la estuvieron corteando y agasajando. Juntos. Dicen, y que tipos tan abusadores, que terminaron metiéndose a un cuarto en esa casa ajena. ¿Muy borrachos?, seguramente algo de eso había, pero hay que reconocer que siempre es estimulante cuando una situación de esas se presenta; emociona cuando otra persona demuestra un abierto interés en tu persona. Y si a la posibilidad del sexo se suma el ingrediente de compartir con un amigo (que, vamos, un trío es una fantasía que casi se considera fetiche), se entiende la encerrona. Pues bien, la bonita joven de cintura de avispa, parece que tenía marido. Que la estaba buscando, no faltando quien lo orientara hacia el improvisado nido.

   El carajo, dicen que malandroso, peligroso y furioso (y, seamos sinceros, con mucha razón), los pillos en esa pieza; hubo gritos, amenazas, y unos dicen que se asomó hasta una pistola, otros que una navaja. La cuestión es que nuestros héroes tuvieron que salir huyendo en calzoncillos, las ropas bajo un brazo y mostrando claras evidencias todavía de los muy emocionados que estaban con la dama. El asunto, contado así, provoca carcajadas, obviamente, al menos a mí, aunque no faltó la fémina que, con la boca apretada, dijera que merecían pasar un buen susto por andar de ociosos. Hay que recordar lo que dice la canción de El Cazador Novato: las mujeres creen en el resabio de que el amor es incorrecto.

   El cuento me recordó todo aquel viejo escándalo de una selección mexicana que iba a participar en la Copa América, por allá en el 2011, cuando algunos de los jugadores denunciaron haber sido robados en un hotel, en Quito, y la cosa estalló, porque se supo que el despojo vino de manos de un grupo de prostitutas que habían contratado para pasar un buen rato. Maña que no era nueva, según la gente del hotel, ya que parecía lo habían hecho antes. Aclaro que no estoy juzgando ni condenando el sexo, ni siquiera el pagado, de lo que no soy tan tolerante es de la abierta infidelidad matrimonial. Un carajo que hace promesas ante Dios o la ley, en presencia de testigos de su compromiso, tiene más obligaciones que uno que sabe quiere disfrutar su vida libre de ataduras. No soy tan liberal al respecto. La cosa fue que en ese momento varios de los jugadores fueron multados con dinero e inhabilitado de la selección, perdiéndose esos juegos de la Copa. Y quienes conozcan el furor de los mexicanos por el futbol, y lo duro de su prensa deportiva, imaginarán el chaparrón que recibieron. Uno de ellos, Jonathan Dos Santos, quien era por ese entonces jugador del FC Barcelona, hasta vio en peligro su contratación. Por cierto, que luego se corrieron otros rumores sobre el chico.

   El punto es que en México, el asunto de las prostitutas, puso a la gente de color morado, aunque a mí me hizo reír. ¡Tan traviesos los muchachos! Cónchale, están lejos, se conocen y son amigos, juegan, practican, beben (y cómo beben los mexicanos, me ha tocado y son duros; seguro que el tequila fabrica callos), se divierten con bromas juntos, era lógico que se llenaran de otras energías y que les pareciera una buena idea descargarlas de esa manera. Y allí comenzó lo más suculento del cuento, lo especulativo: ¿Metían a todas esas chicas en varios cuartos, o iban a uno solo, todos juntos? Se habló de orgías, ¿sería cierto? Seguramente no; una pena. Pero fuera de la bacanal, de ser vistos, del hecho en sí, fueron robados. Nada raro en este tipo de pachangas. Lamentablemente, para ellos, se supo. Bien, bastante que debieron divertirse antes de que todo les reventara en las caras.

   Pero, volviendo con la gente de la oficina, no termina aún el relato…

   Aparentemente en la huida, en calzoncillos y excitados, uno de ellos perdió la cartera. Con su nombre y dirección. Ahora ese carajo, al que esos dos sujetos le atendían la mujer en una fiesta como para que todos se esteraran que era un cornudo, sabía quiénes eran. Al menos uno de ellos. ¿Imaginan la angustia? Aunque la mujer, que lo llamó a los días, le dijo que no, que fue ella quien encontró antes la billetera (aunque ya alguien le había sacado la plata, qué raro, ¿no?), pero… Bien, hice reír cuando comenté que tampoco era como para asuntarse tanto con ese tipo, después de todo no mató a la mujer. Y, en este punto, siempre pienso lo mismo: si iba a seguir con ella, ¿para qué arma todo ese escándalo para que todos sepan lo que ocurrió y luego que, como buen cabrón, no hizo nada? ¿No es mejor callar?

   Bien, esto no es nuevo, no en el trabajo; ya había pasado que en un almacén del edificio pillaron, muy cariñosos entre ellos, a dos sujetos; también, en su oficina, a una doctora con un guardia nacional (y cómo reí de eso, conozco a la imperfecta). Ah, las tardes son largas y aburridas, tanto en las escuelas como en las oficinas. Igual las noches, sea en unas fiesta en Petare o en un cuarto de hotel en Quito. ¿Abstinencia? Probemos, primero, a cerrar bien la puerta, amigos.

EL HEREDERO

Julio César.

SE CASA HARRY

febrero 15, 2018

CHICAS, QUÉ NO DECIRLES A SUS HOMBRES

   En toda vida, pasa…

   Sí, todo indica que en mayo de este año se casa Harry el travieso, uno de los más divertidos miembros de la casa real inglesa. Tenía, y tiene, aunque ahora debe comprender mejor hasta dónde puede llegar o no, un sentido del humor algo crudo que lo hace ameno. Eso de llegar a un fiesta disfrazado de nazi, en un tierra como Inglaterra, que fue un gesto muy suyo, también fue criticado. Pero ahora, conservando buena parte de su cabello de tejón, a diferencia del papá y del hermano, anuncia boda al lado de la bella Meghan Markle. Y cuando le vi en una foto, con la afortunada, me extrañé.

   Había algo en la bonita y morena chica que me parecía conocido. Y eso que de farándula, de vida de famosos, reales o deportivos no sé nada. Pero si, es una joven actriz a quien vi no hace tanto tiempo en una serie norteamericana, ligera, inteligente y buena sin llegar a ser profunda o significativa (que no todo tiene que serlo), Suit. Era la dulce Rachel Zane, la eterna novia del joven protagonista masculino, la actriz Meghan Markle.

   Reconocerla, verla, me hizo sonreír mucho. Ah, Harry, ¿rebelde, individualista y originalón hasta el final? No lo sé, tal vez sea amor, realmente amor, pero es notable que cuando al fin decide sentar cabeza, para borrar una ligera de las muchas arrugas que su abuela tiene en la frente, elije para llevar a la familia real a una norteamericana, una actriz, a una joven de bonito color dentro del mestizaje (que también se dio en el Norte, aunque no les guste pensar mucho en ello). Me pregunto sí a esa gente les agradó también. ¿La impuso? Espero que no, el mundo avanza, gira rápido, y aunque pareciera que siempre cae en el mismo punto, a veces hay una ilusión de avance. Sangre nueva a viejas casas, comenzando por ahí se siente bien. Pero me gusta, en lo tocante a Harry, porque parece otro gesto suyo. Este hombre aún joven, es también uno de los últimos representantes de lo que una vez fue un gran imperio de ultramar, uno que doscientos años atrás se disputaba con los peregrinos la supremacía en las llamadas colonias norteamericanas, que sojuzgó durante amargas décadas, bajo las banderas del colonialismo, naciones en el África y Asia, comenzando por la gigantesca y rica India, pero también Egipto. Verle elegir  una joven gringa, de color, una mezcla de todo el pasado, me parece interesante.

   Claro, es un decir, algo que tal vez no tenga nada que ver. Seguro que el hombre vio a la chica y algo hizo clic y todo cayó en su lugar, pero hay tanto simbolismo en todo esto… De la vieja familia real inglesa me gusta su historia no tan lejana, la entereza que demostraron durante la Segunda Guerra Mundial, negándose a ir a América, soportando los bombardeos y aún la amenaza de una invasión, y de ahora, me gusta la vieja reina. Ella ha sido una piedra de estabilidad en décadas turbulentas durante las cuales se han desacreditados algunas casas reales de prestigio.

   Y me agrada Harry, el joven que perdió a su madre siendo todavía muy chico, creciendo bajo ciertos protocolos que uno imagina estrictos y asfixiantes, vigilado por tantos que seguramente deseaban exponerle en algo equivoco o incómodo, bajo la sombra del hermano bien portado y agradable que un día sería rey, William, quien se casa bien, tiene lindos hijos y a quien el pueblo inglés mira con muy buenos ojos (aunque todavía tienen que pasar por el trago amargo de Carlos). No es raro que fuera travieso y algo loco.

   El joven príncipe dio tumbos, mucho de qué hablar, pero finalmente parece que se asentará. Me agrada ella, de la serie. Ojalá les vaya bien.

DE OFICINISTAS A FUTBOLISTAS EN PICARDIAS

Julio César.

EL PATO DONALD…CURIOSA TRADICION NAVIDEÑA

diciembre 12, 2017

CHICAS, QUÉ NO DECIRLES A SUS HOMBRES

   Ah, tantos momentos tradicionales…

   Cuando la gente me pregunta qué considero mi mayor tradición navideña, se molestan cuando respondo que sería algo así como… eh, bien, tomar licor. Siempre me gritan algo, comenzando con que eso lo hago buena parte del año. Pero es verdad, la navidad, el fin de año, diciembre, lo asocio al aguardiente. Ese que antes era barato y estaba tan a mano, alegrando los momentos, aligerando los trabajos desagradables, haciendo a la gente más amable y hasta interesante. En diciembre pinto, o pintaba, el apartamento, y me tomaba mis buenas cervezas. Si pintábamos la casa de mamá, bebía con mis hermanos, cuñados y cuñadas. Si se preparaban las hallacas, bebíamos. Montar el arbolito era una gran ocasión para escuchar a la Billo’s, las gaitas y a Nancy Ramos… bebiendo. Matrimonios, bautizos, cenas, todo en ese mes se sazona (o se sazonaba, cuando el país no era este desastre), con buen aguardiente. Como que uno de los grandes temas de nuestra tradición musical dice: “Con mi botellita ‘e ron, salgo a parrandear”.

   Bien, el cuento viene al caso porque una amiga me comentó que en Suecia, ese país que suena casi exótico por lo lejos, lo frío y lo misterioso, desde el año 1959, las familias se reúnen en torno al televisor cada 24 de diciembre, para ver el especial navideño “El Pato Donald y sus amigos le desean una feliz Navidad”, a las tres de la tarde. Es una costumbre familiar, tanto que después del especial, los niños reciben sus regalos.

   Qué raro, ¿verdad? Pero es bonito que pase, que sea eso, tradicional. Haremos tal cosa (ver el especial), luego saldremos, y que ambos hechos se esperen con ilusión y emoción, como una constatación de que se llegó al día, al momento esperado. Jamás la he visto, la película, aunque el pato Donald, mal geniudo y rencoroso, suele ser divertido (se parece mucho al pato Lucas). Y si uno lo pone en esos términos, si hay una película que me encanta, que la veía en la televisión pública, cada año, sin importar las veces ya vista, o las versiones anteriores ya ofrecidas en esos días. El Cuento de Navidad de Charles Dickens, la versión de 1984 protagonizada por sir George C. Scott. Tan bien adaptada, actuada y argumentada; el archiconocido cuento, en esa versión, es tan intenso como escalofriante. Dejar pasar una vida sin sentir, sin experimentar, sin hacer reír a otros, sin despertar simpatías, afectos, cariños. Una vida que nadie recordará, a la que nadie le importará que pase. Un  nombre que nadie recordará, que se olvidará. Por esto, tal vez, años más tarde me pegó tanto la historia de un tal Ennis del Mar.

   Otras versiones me gustan también, pero esa era mi preferida. Hace añales que no la veo, pero como nunca falta una persona amiga, me enviaron esta dirección. Y vaya que la disfrutaré.

SE CASA HARRY

Julio César.

CALENDARIOS… UN BUEN REGALO

diciembre 2, 2017

CHICAS, QUÉ NO DECIRLES A SUS HOMBRES

   ¿Ya compraron el suyo para regalarlo? Es por una buena causa…

   Tengo unos hermanos que tiene amplios patios en sus casas, en Guatire, donde no es que el monte (plantas de jardín) y árboles frutales se dan por accidente, como cuando uno come patilla y arroja las semillas en alegre metralleo buscando a quien darle con una, o la infame auyama que, donde cae la pepa, y si no se tiene cuidado, germina, crece y muestra su horrible carga. No, ellos siembran. Deliberadamente (no auyamas). Pero no lo hacen en cualquier momento… esperan a la menguante. El cambio de luna. Eso siempre me ha hecho reír. Aunque no debería, esas fulanas flores, si es lo que quieren, les salen bonitas.

   La menguante, hubo un tiempo cuando todos se movían con el calendario lunar, especialmente pescadores y labriegos, hoy, sólo nos parece que el satélite natural se ve bonito en el cielo. Sí, me gusta verlo de noche en noche. Pero por ese pasado, y la tradición, fundamentalmente a la hora de sembrar, sigue siendo muy popular, en Venezuela, el almanaque de Los Hermanos Rojas, donde se especifica cuándo la luna cambia sus frases; por lo tanto, con él se sabía cuándo, exactamente, se podía sembrar.

   Hoy todo eso suena a chino, pero se siguen usando los calendarios. Es muy práctico verlo sobre la computadora sin tener que afilar la mirada para buscarlo en el teléfono, o encender el ordenador. Cada vez que uno llega a mis manos, del año que pronto llegará, lo primero que busco es qué día de la semana cae mi cumpleaños, y cuándo los carnavales, la Semana Santa y las fechas específicas no laborables (otra tradición venezolana). Generalmente uno no compra calendarios. Se los regalan. O los regalaban. Antes, todo el que te vendía algo te obsequiaba uno, grande o de cartera, con la propaganda del negocio, y terminabas con un cajón lleno. Ahora son raros. Pero hay gente que busca, compra y obtiene los que son de su interés, que van desde imágenes sacras a gatitos (Dios, son tan populares), a otros de variada gama de intereses… incluido los picantes. Todos hemos vistos esos viejos almanaque de la Goodyear, con bellas chicas en bikinis, o los de La Polar, en Venezuela, por donde han pasado las más hermosas mujeres del país.

   Cada quien hace con su plata lo que quiere, y es más grato lanzar una mirada a una hermosa fotografía que simplemente a un calendario tipo carnet donde no se distinguen los números. Los de Norkys Batista eran la locura (la tuve de fondo de pantalla bastante rato), pero también están los de chicos…

   Los temáticos dentro del tema; como estos bomberos que “lo hacen por una buena causa”, y muestran el torso, a los abiertamente picantes. También vale. Cada quien es libre de conseguirse el que le gusta, ver lo que quiere cuando busca una fecha en especial. ¿Imaginan regalárselo a un vecino, amigo o primo… como broma?

   Estos sujetos, en especial, son unos pasados, ¿bomberos australianos que aman a a los cachorros?, qué injusto es para el resto de nosotros. Hay algo fetichista en la imagen del bombero (para mujeres y tipos que gustan de otros tipos), así como los militares y policías, y si a eso se suman estos intentos caritativos, ya lo tienen vendido.

   Este calendario, por ejemplo, es casi una tradición que lleva más de veinte años elaborándose, en Australia (para colmo son australianos, lo que hace pensar en tipos que se cuidan para lucir bien en las playas donde surfean y se dedican al canotaje con los bañadores clavados en el trasero, firmes, eso sí); lo recolectado es para enviarlo a refugios de animales. No te digo, bomberos, australianos y lo hacen para ayudar a los animales; el mandado ya está hecho. Me pregunto ¿cuál será el de febrero?, ¿y se realiza un casting para ser bombero por allá, o estos llegaron y quedaron? Tengo amistades dentro de los bomberos… y no se ven así, ni a media noche a la luz de una parpadeante vela pequeña.

   Como sea, ¿ya tienen un calendario del año que viene? Eso forma parte de planificar, de mirar hacia adelante. De continuar. Siempre es buenos saber qué día vivimos… y si hay una buena foto acompañándola, mejor todavía.

EL PATO DONALD…CURIOSA TRADICION NAVIDEÑA

Julio César.

NOTA. La primera imagen no tiene nada que ver con los chicos australianos.

LUCIENDOLO

octubre 20, 2017

CHICAS, QUÉ NO DECIRLES A SUS HOMBRES

   Bella, pero, ¿no es incómodo… y peligroso?

   Cómo pasa el tiempo, aquella chiquilla desgarbada y algo redonda de mejillas de la serie Modern Family, la de anteojos y aire intelectual enfrentada a la hermana “bonita”, Ariel Winter, ya tiene casi veinte años y ahora luce bastante sexy en las premiaciones. Y se nota que tiene qué mostrar, viéndose muy bien mientras lo hace… Pero ese traje se ve como riesgoso. Digo, ¿cómo se sostiene? Y sí hay una fiesta y se embriaga ¿no corre el riesgo de ir mostrando los cocos sin darse cuenta? Definitivamente la moda es un karma para las damas, sufren mientras se preparan, apenas disfrutan su momento de gloria si les sale bien, o salen peor si no gustan, mientras que para nosotros (famosos o no), en algunos eventos, desde bodas a premiaciones, el vestuario no constituye mayor problema si uno se decide por sobriedad y estilo, lo que siempre es elegante. Basta escoger un buen traje y ya (a menos que uno sea Lionel Messi, o basquetbolista famoso de la NBA, por ejemplo). Personalmente tengo dos camisas fijas, que nunca me dejan quedar mal, guardadas únicamente para funerales y entierros. Y un traje cruzado para matrimonios elegantes. Cambian algunos accesorios, pero no nos afecta que alguien piense que ya nos lo ha visto antes.

   Las damas no, visto desde afuera (como hombre), parecen enfrentar un desafío angustiante y agotador cada vez que tienen un compromiso social. Una batalla a planear de manera implacable buscando vencer en varias plazas al mismo tiempo. Desde verse bien y no recargadas y mal vestidas, como terminan criticándolas ciertos hombres de la moda si la fémina en cuestión es famosa, a cuidarse de no usar algo que parezca ya lució antes, o parecido al que lleva fulana. Todos hemos visto el rostro de una pareja, hermana, amiga o conocida que palidece entrando a un lugar y encontrando a una o dos damas llevan un vestido semejante al suyo. Pero, es que fuera de cuidarse de estos detalles, también buscan verse deslumbrantes, impactantes, inolvidables, y eso las lleva a arriesgarse, como la bella moza de la imagen. A veces uno llega a una reunión y encuentra a una amiga con un vestido que nos hace preguntarnos ¿cómo entró?, con el cual casi no puede moverse, o respirar; a usar trapos que las incomodan a ellas mismas, como falditas que se suben demasiado y que les exige mucho cuidado a la hora de sentarse, levantarse, subir escaleras o incluso cuando ya están algo achispadas con un trago, no vaya y sea que se les vea la cédula.

   Si, se dan mañas para lucir radiantes, es por eso que uno no puede negarles ni elogios ni escatimarles admiración, en verdad no nos cuesta nada y bastante trabajo que se toman en cada ocasión. Eso de decirle a una amiga, conocida o pareja “pareces hallaquita mal amarrada con esa vaina”, o “con ese trapo pareces una camisa mal colgada en un gancho”, o “¿qué pasó con la peluquería?, ¿estaba cerrada?”, me parece de lo último. Hay detalles que uno no nota a veces a lo largo de la vida, otros sí, porque todo el mundo envía señales para quienes se tomen la molestia de verlo; de mí, mis amigas siempre han dicho que cuando veo a una mujer, conocida o no, lo primero que hago es fijar la mirada en sus senos, y si se van, en el trasero. Pero no es algo deliberado, y no me parece que sea tan extraño. Seguro que todos los hacemos. Lo otro es, según ellas, que siempre tengo una palabra amable sobre sus apariencias, desde “estás como más delgada”, hasta “hace años que no te veo y estás igualita”. Pero es porque me lo parece, no porque intento ser amable. Me lo recordó hace poco una amiga y compañera de trabajo, una negra hermosa con unas piernas increíbles, a quien conozco hace tanto tiempo que casi es indecente señalarlo. En el país, dada la crisis, mucha gente ha adelgazado, a veces de manera alarmante, y cuando les pasa a personas que han superado los cuarenta, hay una tendencia como a envejecer más de prisa (fuera de que la extrema delgadez es fea). Ella, llevando un ajustado vestido, se veía más flaca, en efecto, pero le señalé que no había perdido impacto en ninguna de las curvas interesantes, ni senos ni trasero. Estallando en risas noté que le había agradado el comentario. Que era cierto, además.

   Imagino que entre parejas puede darse un lenguaje “secreto de cariño” donde todo son críticas amargas o venenosas, pero nunca me lo ha parecido. Que sea, realmente, afecto.

CALENDARIOS… UN BUEN REGALO

Julio César.

LA MODELO OSADA Y LOS POLICIAS PASADOS

agosto 4, 2017

CHICAS, QUÉ NO DECIRLES A SUS HOMBRES

   Vaya con la nena…

   Este es uno de esos cuentos donde todo el mundo peca por insensato, y donde todo el mundo queda bien mal parado. Ocurrió en Colombia, en Cali para ser más exactos, y para más inri; en el suelo neogranadino se habla, de tarde en tarde, de alarmantes índices de agresiones y violencia contra la mujer… Tal vez porque allá si llevan la cuenta, y se sabe. Viendo el título de la nota en un portal, sentí indignación, recordándolo: la policía detuvo a una mujer y la obligó a desnudarse frente a otros presentes. ¡Abuso policial!, fue lo primero que pensé, luego que era otro ataque del atávico machismo (ya saben, ese odio a las mujeres inspirados en el miedo que les tienen); pero cuando voy a la nota y veo la imagen de la muchachona, pensé, guao; y no les negaré que sonreí y hasta me dije, “bueno, atenuantes hay para los imbéciles estos; ¡tamaña nena vuelve loco a cualquiera!”. Cuando leo, todo resulta un desastre, de donde viene lo que digo, insensatez y malas cabezas. De parte de todos.

   La joven modelo y porrista de un equipo de futbol de allá, Katherine Martínez, es detenida por las autoridades policiales cuando protagonizaba una disputa en la vía pública, con unos amigos, bajo los efectos del alcohol (y arrancamos mal); las autoridades llegaron y se llevaron a todo el mundo, por ser unos borrachos escandalosos. En la delegación, aparentemente en la celda, siendo mirada por otros detenidos, esos mismos policías la incitan a dar un show, desnudándose, al que ella accede “porque estaba ebria”, diría luego. Pasada la rasca, la joven se molesta porque hasta un video de eso se hizo, y uno imagina que pensó que su imagen puede quedar perjudicada. Alega que se abusó de ella al estar bajo los efectos del alcohol al inducirla a hacer aquello.

   Y esto podría ser cierto, estando así no debió decírsele ni proponérsele nada; pero tal vez estaba riendo, era jovial y gritona (diría que como nuestra Diosa Canales, pero temo que esta venga a golpearme si insinúo que no es una dama de gran clase), y esos hombres pensaron que no era tan grave, ni la molestaría realmente, si armaban un fiesta. Es decir, la animaron, la aplaudieron, gritaban “que baile, que baile”, ella accedió… y luego el amor se rompió. Insisto, más que mala fe, abuso, parece un caso de increíble insensatez, de parte y parte (¿no detuvieron a más nadie con ella?, ¿ninguno de los conocidos pudo decirle “chica, quédate quieta”?). Esto, indudablemente la afecta en su honor (debe tener familia, carajo), y los policías son investigados, y a lo mejor hasta tendrá que sentarse un precedente de mano dura, con ellos, para que parezca que se castigan esas maneras de tratar a la mujer dado el aire poco tolerante que hay contra la agresión a las féminas actualmente en el vecino país (muy bien, por cierto). Y no será una investigación muy difícil de realizar, si de verdad fueron tan idiotas como para filmar un video y mostrarlo. Y pasa. Facebook está lleno de gente lamentable que hace de su vida un circo, viéndose luego en toda clase de problemas.

   Indudablemente es uno de esos casos donde todo el mundo queda mal. Ella por la manera de actuar, ellos por exponerla. En este caso los policías son más culpables, se suponen que son agentes del orden, figuras de autoridad que deberían proteger a otros aún de ellos mismos. Es una idea arcaica, lo sé, pero es la concepción de lo que es un policía, un agente del orden. Y no estaban borrachos, o eso imagina uno. En cuanto a ella, muchos la tacharán, y ya la señalaban en los comentarios, de “puta”, y que se lo buscó. Bien, puede que se halla comportado de una manera extraordinariamente idiota, relajada y sin sentido, es obvio que carece del sentido de autoprotección básico (mucha gente carece de ello, repito, por eso las leyes, para fijar límites y hasta protegerlos de sí mismos), pero eso no explica ni disculpa nada. Lo de puta, quiero decir, para continuar con la palabrita que es tan descriptiva.

   Y aquí hago un inciso sobre una manera de ver el asunto al que siempre me he atenido: una mujer puede ser bien puta, todo el mundo saber que es una puta, salir a la calle vestida, sonriendo y contoneándose como la puta mayor, pero si dice que no a algo, es no. Punto. Eso de que se lo buscó por andar así, es excusa de sádicos, y también para estos están las leyes, para controlarles, o si no, ¿dónde terminamos quienes tenemos hermanas, amigas, sobrinas e hijas a las que cualquier imbécil pude señalar de tal para perjudicarlas?

   Mal asunto en Cali…

LUCIENDOLO

Julio César.

LA ARMADA, LA MARINA DE FANTASIA

junio 30, 2017

CHICAS, QUÉ NO DECIRLES A SUS HOMBRES

   ¿Gente que sabe vivir?

   No me queda claro si el video es una banda o una larga propaganda de uno de esos lugares de recreo vacacionales. Uno muy animado, por lo que parece. Queda pendiente ya que hay que ir planificando la salida de agosto, ¿no? Bien, hace poco veía una comedia algo vieja, donde una pareja gay discutían el futuro matrimonio de la hija que adoptaron, y que estaba por casarse con el hijo de un rudo irlandés que no era para nada pro homosexual, fue buena. En una escena en particular, la pareja discutía y el más guapo de los dos le preguntaba al otro, “¿sabes cuál era mi día favorito del año?”. A lo que este respondió “¿el día que la armada desembarcaba para el Mardi Gras?”. Fue tan gracioso, me reí un rato. El hombre hablaba de una época de vacaciones cuando ambos coincidían en el mismo lugar, pero el otro, celoso, le salía con eso. Y es cierto, hay la mar de cuentos sobre marineros llegando en tropel a un puerto, en ciudades en fiesta, donde “se divierte todo el mundo”, especialmente si estos andan algo calenturientos y ebrios. Al menos en la fantasía popular.

   De hecho, dentro de los potarles de relajos subidos de tono, de temática gay, la entrada de uniformados y marinos, es muy popular. Imagino que a la par de policías y bomberos. No faltan cuentos de marineros que deben compartir cuarto y cama con otros viajeros en tales festividades, y la cercanía, el calor, el alcohol, estos medios dormidos…

   Pero bueno, si hasta en Los Simpson se planteó el asunto, la relación entre la armada y el fetiche gay, en ese episodio donde Homero se enrola y casi causa la Tercera Guerra Mundial, aún los pingüinos le perseguían. Cuando el submarino va a sumergirse, el capitán habla de una vieja tradición de marinos, y se oye la canción de los Village Peoples, con el señor Smithers allí, bailando con ellos.

   Cosa que no es juego, en 1975 dicho video se hizo. Quién sabe en qué se estaba pensando cuando lo planificaron. Pero quedó chusco. Es un buen tema. Aunque faltaron más marineros bailando. Me pregunto, ¿qué habrá pensado el alto mando de la flota soviética al verlo?

   Marineros apiñados en un camarote, barcos en largos viajes, submarinos donde la gente pasa de refilón tras los otros en los pasillos. Y fantasías. Aunque he escrito sobre uniformados (Luchas Internas), nunca he escrito al respecto. Curioso.

LA MODELO OSADA Y LOS POLICIAS PASADOS

Julio César.

CARNAVALES EN LA PIEL

marzo 1, 2017

CHICAS, QUÉ NO DECIRLES A SUS HOMBRES

   Pero, bueno, ¿y por qué no hacerlo?

   Hace años, muchos años atrás, siendo yo mismo un muchacho de once o doce años, vi una película americana llamada “Primavera en la piel”, mal traducida de “Verano en la piel”, trataba sobre esas vacaciones universitarias norteamericanas donde chicos y chicas van a divertirse y como que se les pasa la mano, enloqueciendo tomando alcohol (y otras cosas), y teniendo sexo. Mucho sexo. Dos amigos iban para eso, para divertirse y perder lo virgen, pero todo les salía mal. La idea siempre me fascinó, una fiesta enteramente de gente joven que quiere sentir, experimentar y vivir, actuando por su cuenta sin tener que dar explicaciones o justificarse (por cosas de pueblos, en el liceo pronto descubrimos y nos enloqueció la idea del sexo, por las revistas). Imaginen eso: durante un año, con amigos, planean la gran fiesta del sol, la arena, el agua, las pieles expuestas, el deseo de mirar y ser mirado. Tocar y ser tocado. De tórridos momentos de pasión sobre la blanca playa (al pensar en esto me pongo sentimental; en una excursión así, entre sustos y sobresaltos, y la arena molestando todo el rato, transcurrió mi primera vez). Llega la fecha y todo es alegría, gritos y excitación desde el momento de la partida.

   Así se viven, por ejemplo, unos carnavales. Ah, si hubiera sido yo guapo, aunque fuera por ratos, en esos momentos cuando la personalidad llevaba más tiempo para notarse. La pasé bien, pero pudo ser mejor. Y ustedes, ¿se divirtieron? ¿La pasaron bien? ¿Les duele en el alma que las horas acabaran tan rápido? ¿Prometieron llamar a todo el mundo aunque saben que no ocurrirá y lo olvidarán? Eso espero, la realidad ya nos espera mañana… o pasado. ¿O después de la octavita? Como sea, llegará y nos alcanzará. La odiosa rutina de la oficina. Quedarán los recuerdos, y en algunos casos, las fotos bien ocultas. Parte de la aventura.

LA ARMADA, LA MARINA DE FANTASIA

Julio Cesar.

EL LAGO ROSA

diciembre 19, 2016

CHICAS, QUÉ NO DECIRLES A SUS HOMBRES

   ¿No es curioso?

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   Soy un mal viajero, pensar en comprar boletos, ir por dólares, levantarme temprano para llegar a Maiquetía, encontrarme con el retraso del vuelo, llegar a donde voy y tener que esperar para salir del aeropuerto… todo eso me ladilla. Aunque después soy uno de los que más se divierte una vez en destino. Pero esa pereza para las pequeñas incomodidades ha logrado que, aunque he ido tres veces a Bogotá, una a Aruba, dos a Curazao y otra a Panamá, jamás he visto el Salto Ángel (Churun Merú), aquí mismo en Venezuela (estado Bolívar), la caída de agua más larga del mundo.

   Y si, allá afuera hay un fascinante mundo de paisajes hermosos y curiosos que vale le pena ver antes de morir…

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   Como este fulano lago rosado en Australia. ¿Lo imaginan?, ¿una enorme masa de agua de color rosa? Y lo es, no es que tiene lodo de ese color en el fondo y el sol crea un efecto de espejo, como ocurre con el Río Azul o el Amarillo, en China. Dicen, quienes lo han visto con sus ojos, que si se toma un vaso y se recoge agua, esta es rosada.

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   Esta colorida masa de agua, el Lago Hillier, se encuentra en la isla Middle, la de mayor tamaño del archipiélago de Las Recherche, en Australia, un enorme y basto país que es casi un continente (de ese continente exótico que conocemos como Oceanía, es prácticamente la mayor parte), en el otro lado del mundo. Allí está el lago rosa, rodeado de un bosque denso, de oloroso eucalipto, sus orillas cercadas por arena no rosa, separado por una buena franja vegetal del Océano Antártico (el Océano Antártico, Oceanía, ¿no suena todo de lo más colorido?).

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   ¿Imaginan desembarcar desde el mar, cruzar los arboles de eucalipto y llegar a las orillas de esa extensa amasa de aguas rosadas? Debe ser increíble. Un viaje así, repito, bien vale la pena; llegar a un lugar apartado, natural, y encontrarse con ese espectáculo no fabricado. Aunque hay muchas teorías que intentan explicar el colorido (y seguro más de un experto y alguna asociación convencidos de la certeza de sus propias opiniones), aún se discute qué produce ese efecto. Que si bacterias, algas o cualquier otros organismos; lo cierto es que es rosa, que el color no cambia con las temporadas, y que si se recoge de esas aguas con las manos, sigue viéndose color rosa. Aparentemente no hay efectos perjudiciales para la salud humana, y la gente se sumerge bajo su superficie o flota sobre ella.

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   ¿Qué tal si el año que viene, cuando todo mejore un poco, nos damos un salto, uno enorme, a Australia y vemos, y nos bañamos en el lago rosa? Mirarlo con los propios ojos, y asombrarnos, sonriendo maravillados por los hermosos lugares que todavía quedan en este planeta del cual estamos abusando un poco más de la cuenta, como si sólo a estas generaciones perteneciera y la gente por llegar no tuviera ningún derecho. Verlo antes de que algo pase, Dios no lo permita, y ya no esté.

CARNAVALES EN LA PIEL

Julio César.

CHICAS, QUÉ NO DECIRLES A SUS HOMBRES

octubre 13, 2016

PEDAZO DEL PARAISO

mangoneadoras

   -¡Es una bruja! ¡Una bruja, con escoba y todo!

   Es un viejo y cruel chiste, el de la mujer al que el marido la invita a salir esa noche con conocidos y ella se queja de que está cansada. Él alega que todos quieren verla y ella pregunta quiénes, ¿los vagos de siempre?, y él, suspirando le pide que no discutan y ella le grita, molesta, que no lo hace. El hombre comete el error de agregar un “por favor, cálmate”, y la dama gritando le acusa de llamarla histérica. Cuando él, finalmente molesto dice que  bien, que no vaya; esta todavía le pregunta con quién va a encontrarse que no quiere que vaya. Sí, hay personas difíciles de complacer, he conocido a varias así.

   Pero los hombres también tenemos nuestros detalles. Puedo reírme de lo que sea sobre mi vida, aún de aspectos íntimos o sexuales, aunque no hago chistes sobre eso, menos hacia otros, y a veces regaño a carajos que se exponen a que hablen de sus mujeres por los comentarios que hacen. Pero que no se metan con mi trabajo, que critiquen mis métodos es algo que me altera. O que un recién llegado piense que nada bien hice hasta su graciosa aparición. Aunque, imagino, que ese “delicadeza”  puedo aplicarla también a mi apartamento (es una ruina pero es mío, carajo), mis libros, mis cosas. Defendemos lo que acumulamos porque nos pertenece, nos gusta y nos costó conseguirlo (aunque hablando de mi piso, citaré a Doña Malula, aquel entrañable personaje de Radio Rochela, de los tiempos democráticos: es mío, pero con qué ganas me mudaría para el Country Club).

   No soy particularmente celoso, cuando mis amigos conocen a otra gente, ruedo los ojos, porque sé que terminaré con esa otra gente bajo mi techo en algún momento, o sentado alrededor de una mesa en una tasca. Igual cuando mis hermanas comenzaron a salir con chicos. En este caso era peor, porque me veía obligado a conocer, y fingir que me interesaba, gente a la que no me ligaba nada. Esas estimas se ganan con el tiempo. Eso sí, siempre les aconsejaba, a los que llegaban, que fuera lo que sea que vieran, que jamás criticaran a la familia, que no se metieran en la manera en que ninguno de nosotros hacía o decía las cosas. Hubo quienes escucharon, otros no, y causaron pesar y finalmente se tuvieron largaron. No duraron.

   Hay cosas, temas, con los cuales nadie se debe meter. Y a eso se refiere un panfleto de algo como vida nueva, de superación y convivencia, que envían, de tarde en tarde a la oficina. Luego supe que había sido copiado de un semanario, QUINTO DÍA (los muy descarados). Leí uno y me hizo sonreír. Se refería a unos consejos que se les daba a las mujeres para mantener la paz en la relación, sin renunciar a la individualidad o dejar de lado su propia personalidad, tan sólo aceptando que cada persona llega con su propia carga, que eso se sabía y hay que respetarlo. En lo posible. Los puntos son tan de lógica que imagino muchos ya los conocen:

   Lo que no debes criticarle a un hombre:

   -Su miembro. Ni se te ocurra hacer referencias al tamaño. Corres el riesgo de que su autoestima caiga tanto que termine afectando los momentos de intimidad (e imagino que jamás se les debe comparar con el de un ex, o hablar de sus habilidades especiales, como no sea poniéndolo en marcha para buscar un efecto parecido sin decirlo abiertamente).

   -Su esquipo de futbol (o de beisbol). Si es fanático, va a la cancha y se enoja y grita, sólo vas a lograr que se ponga de peor humor y no te dirija la palabra cuando le digas que no entiendes cómo puede sufrir tanto por un partido (dentro de las parejas, a veces una parece no entender, que una idea puede instalarse al respecto y atormentar, ¿cómo puede no conocerme ni un poco, ni importarle lo que siento?; suena exagerado, pero es así cuando se “ataca” lo que se quiere en el plan de “esa no es más que una tontería”).

   -Su mamá. Él nunca va a notar el tono sarcástico con el cual la doñita te habló ni que te miró con desaprobación. Trata de llevarte lo mejor posible y evita ponerlo en el dilema de que tenga que elegir entre ella y tú, generalmente saldrías perdiendo (y es tan básico como “no meterse con la familia”, siempre se lo digo a mis hermanas, no le peleen a los maridos su gente, esos les duelen porque son su sangre; y, por otro lado, creo que todo hombre siente, piensa, cree o sabe de cierto que su madre sólo quiere lo mejor para él, su felicidad, y que eso puede hacerla dura a veces, pero que lo hace por defender a su cachorro, ¿quién no la amaría más?).

   -Su carro. Aunque no lo veas de esa manera, para él es una extensión de su cuerpo. Es por eso que dedica tanto tiempo a lavarlo, arreglarlo y pulirlo (y eso se aplica a otras muchas áreas, a la necesidad de resolverlo todo, desde problemas eléctricos a la plomería, contando con “sus habilidades” aunque nadie más reconozca que la tiene; es una parte de ser el hombre).

   -Sus amigos. Para él son como hermanos que se alegran de verlo y no se cansan de escucharle y reírles, cada vez, las mismas bromas y anécdotas. Aunque los critiques por un hecho cierto, siempre va a encontrar una buena excusa para justificarlos (sintiendo que la mujer es algo mezquina hacia ellos, o que está celosa, aunque él mismo pueda que no acepte tan bien a los amigos de ella).

   Son, realmente, consejos de sentido común. En la vida nos rodeamos de ideas, prejuicios, cosas y gente, y se quedan porque nos agradan, nos gustan. Es duro tener que escucharle a otros, especialmente si nos importa, que todo eso es sólo basura. Por cierto, que son tips que se aplican divinamente a esas muchachitas que comienzan y quieren en una semana anular y cambiar al chico de su elección (con las enormes cifras de fracasos y depresiones posteriores); pero también a los hombres que tienen sus novios.

EL LAGO ROSA

Julio César.

LA CLAVADISTA Y LA GENTE AVERIGUÁ

septiembre 1, 2016

PEDAZO DEL PARAISO

INGRID DE OLIVEIRA

   Tiene una carita tan inocente…

   De cuando era muchacho, en Guatire, recuerdo aquellos Panamericanos de 1983, de cuando Luis Herrera Campisn, porque entre esta población y Guarenas se construyó la Villa Panamericana para alojar a los atletas del continente que venían para los juegos. No imaginarán la curiosidad y fascinación que sentíamos los muchachos cuando pasábamos frente a los edificios y veíamos a esas jóvenes mujeres pálidas, de cabellos y ojos claros, en shorts y camisetas por el calor, paseando o trotando. Parecían caballas por los tamaños, pero siempre sonreían a los locales. Las chicas más adultas de la zona, según comentaba con disgusto mi señora madre, se la pasaban dándoles vuelta a los atletas para sacarles fiesta, y estos se dejaban. Desde ese instante me quedó la idea de que debía ser de espanto y brinco las cosas que ocurren en esos dormitorios entre gente joven, bonita y saludable, que se miran al final de un pasillo, se sonríen, se gustan y se emparejan sin mayor problema, llenas de endorfinas y adrenalina por las competencias, necesitando cómo drenarlo. El sexo parecía la vía más plausible… y grata.

   Igualmente recuerdo, en no sé en cuál olimpiada, una nota de prensa donde decían que se repartían condones entre los atletas. Es decir, que el asunto es viejo y sabido, por ello me sorprendió una nota encontrada en un portal de noticia sobre las recientemente finalizadas Olimpiadas Río 2016:

MARATON DE SEXO EN LAS OLIMPIADAS RIO 2016

Expulsan a clavadista de la Villa Olímpica tras “maratónica” noche de sexo

   Y la cuestión sonaba absurda desde ese momento, primero por el planteamiento de la noticia misma que resultaba, hay que reconocerlo, llamativa y escandalosa, “sexo de una atleta”. Pero no sólo eso, hubo una “maratón de sexo”, ¿lo habría contado ella así? ¿Se lo inventó el autor de la nota de puro imaginativo? No les negaré que me hizo sonreír pero también molestar. ¿A la joven la expulsan por pasar la noche con alguien más? ¿Qué es esto, la era inquisitorial? De entrada parecía algo degradante para con la joven, pero leyendo la nota en sí, la cosa cambia de color.

PEDRO GONCALVES AGOTADO

   A la bella clavadista, Ingrid de Oliveira, la expulsaban de la selección nacional brasileña, y de la Villa Olímpica, al saberse que había pasado toda la noche en una apasionada velada de sexo con el también atleta Pedro Goncalves, del equipo de remo, igualmente brasileño (curiosamente parece agotado en ese imagen). La cosa se sabe porque la compañera de cuarto de Ingrid, Giovanna Pedrosa se quejó. Aparentemente la señorita Oliveira quería que Pedrosa le dejara libre el cuarto para el encuentro, recibiendo la negativa de esta porque justo al otro día tendría que subir a la plataforma y deseaba descansar. Pero finalmente se dejó convencer, uno imagina que molesta salió viendo llegar al remero. Y allí encontramos el primer pecado verdadero en contra de la joven y fogosa pareja, ¿al otro día tiene que subir a la plataforma de diez metro a realizar su salto e Ingrid no sólo se distrae de esta manera, no descansa apropiadamente, sino que todavía afecta a una compañera? No, la cosa no pintaba bien para ella, en este punto.

INGRID DE OLIVEIRA SEXY

   Según la prensa (no vi la competencia), efectivamente al otro día la actuación de la señorita Oliveira fue decepcionante y deficiente, sucintado comentarios y burlas de parte de ese público que era mortal. Tampoco le fue bien a la otra. Es cuando la señorita Pedrosa se va de lengua, informando de la infracción y sacan a la bonita joven de la Villa Olímpica, considerando que fue una falta grave a la disciplina el haber “sostenido una maratónica noche de sexo”. Es de allí de donde sale la palabrita. ¡Qué raya! Y volvemos a lo grave, su actuación no sólo la sacó de unas competencias para las cuales llevaba años preparándose, un evento mundial que no ocurre a cada rato, y perdió su oportunidad (y quién sabe si negándole una medalla a su país). Su respuesta, “Todo el mundo puede cometer un error”, no logrará enmendar lo que ocurrió, que fue en este punto, realmente grave.

   Qué poco criterio, caramba, ¿tenía que sostener esa maratón una noche antes de la competencia?, ¿por qué no dos días antes o después? ¿O cada uno andaba ocupado en otra cosa, o también andaban en las mismas con otra gente? ¿De verdad no se le ocurrió a ella misma la idea de guardarse una noche antes de la competencia de un evento al que clasificó esta vez, lo que no significa que vuelva a ocurrir dentro de cuatro años? Este era su momento, estaba allí, tenía un número y una posibilidad; lo que pueda llegar dentro de algunos años se espera con esperanzas, pero no son certezas. Era ahora, y la jodió. Cualquier problema o explicación que tuviera que dar la señorita Pedrosa sobre su actuación, quedaba plenamente justificada con esto. Y con toda razón. Fue poco sensata la joven y sexy clavadista.

   Una maratón de sexo, ¿qué tal? Hace años vi una película llamada La Ladrona, con la genial Whoopi Goldberg. Ella entraba a un dormitorio para robar algo y llegaba el dueño de la casa, con una mujer, y se vio obligada a ocultarse en el closet. Desde allí les oyó susurrar, tomar algo, a ella reír y luego los sonidos de una pareja teniendo sexo en la cama, que crujía mientras la dama gemía. Whoopi, mirando su reloj, veía que pasaban quince, veinte, treinta y cuando llegaba a los cuarenta minutos sin que el traqueteo de la cama acabara, ella, con ese arrugar de cara tan característico que tiene se preguntaba quién era ese hombre, que por qué no tenía su número telefónico. Cómo me reí.

   Pero así son las maratones, seguramente la pobre e inocente chica, Ingrid, se vio atrapada en una y no supo cuándo parar.

CHICAS, QUÉ NO DECIRLES A SUS HOMBRES

Julio César.