Archive for the ‘PARADISES ISLAND’ Category

BUSCANDO LO VITAL

julio 22, 2017

UN RECIBIMIENTO ORDINARIO…

   Un lugar muy especial…

   Ríen emergiendo de las aguas donde habían estado jugando como enormes, musculosos y sexy niños grandes que se tocaban luchando y se refregaban ante las sonrientes miradas de los presentes. Así como antes, orgullosos de sus cuerpos y éxito laboral, ahora también se sentían felices de exhibirse ante los presentes, hombres y mujeres, que disfrutaban ver el agua corriendo por sus espaldas, los bañadores mojados, las telas en sus culos tersos que atraían tantas manos a darles nalgadas juguetonas al pasar, algo que siempre los hacían reír felices en esta nueva realidad. Tiempo atrás, cada uno de ellos competía por llegar a vicepresidente de la compañía de telefonía más grande de la Costa Este, usando todos sus recursos, aún intimidando a ejecutivos más bajitos, arrollándolos con su agresiva y sensual masculinidad, o  llegando a sus esposas. Pero tuvieron mala suerte, en dos cosas…

   Para el mismo cargo competía una mujer decidida, una que, dejada un tanto de lado porque quienes decidían también eran hombres, hizo la maldad; ella conocía la ubicación de ese conjunto hotelero, en esa isla, y los convenció de sostener allí el retiro empresarial que la firma exigía, sin sus novias y amantes, y a estos les pareció genial. Mar, sol, piscina, bañadores, buenos cuerpos y muchas nenas… eso pensaron.

   Pronto, bajo el sol, con bebidas azuladas sabor a mental, cuartos con sonidos relajantes, fueron desestresándose, nada les parecía muy serio o grave. Querían dormir mucho, comer, jugar, pasar horas en el gym con otros tíos acuerpados. Vivir sin camisas, más tarde sin pantalones, sólo en bañadores, corriendo los tres por la arena de la playa, jugando con los jóvenes, fornidos y hermosos nativos que los alzaban en peso, les palmeaban los culos o los derribaban de espalda en las arenas y jugaban a “preñarlos”. O con otros turistas, chicos bronceados, tetones y guapos, que usaban diminutas y apretadas tangas que les sorprendieron y sonrojaron un poco, tíos que entre ellos vivían como abrazados. Los días se alargaban y disfrutaban de la nada, en medio de bebidas azuladas y audífonos que los nativos les prestaban para escuchar sonidos relajantes, donde les parecía escuchar que no valía la pena esforzarse tanto, tan sólo ser bellos y saludables. Llegaron luego aquellos que repetían que no había nada mejor que la compañía de otros hombres como ellos, que había belleza en la desnudez masculina, que se sentía bien ser cariñoso con los amigos, tocando, acariciando, mordisqueando o lamiendo. Les resultaba extraño, peros bueno.

   ¿Cómo terminaron los tres en un  cuarto, compartiendo una enorme cama donde jugaban con almohadas, se abrazaban, tocaban, y a veces se mordían juguetonamente o lamian? No quedaba claro, ni cuando comenzaron los besos, o el más alto y fornido de ellos a pedir chucho, como tremendo puto hambriento, siempre deseando tener ocupados su boca y su culo; prácticamente deseando dormir así, ensartado, hasta sentir las leches estallando y cubriéndole.

  Y, bíblicamente, conocieron a otros chicos, jugando en la piscina, al vóleibol en la playa; a nativos y turistas que tampoco se iban, todos en fogatas en la arena, cada uno de ellos tres, en cuatro patas, recibiendo más muestras de cariño rudo y duro, mientras gemían y reían, felices de estar vivos en ese paraíso, olvidando todo lo demás. Lejos de esa ciudad donde una ex socia era vicepresidenta y esclava de una gran empresa de telefonía.

Julio César.

UN RECIBIMIENTO ORDINARIO…

junio 28, 2017

   Un lugar muy especial…

   Con pasos inseguros, aún no procesa del todo lo ocurrido bajo ese cielo azul intenso, sobre esa arena tan blanca y frente a ese brioso mar revuelto, el hombre camina sin rumbo. Al bajar con su esposa del crucero vacacional, fueron recibidos por nativos sonriente, seis o siete chicos jóvenes, grandes y fornidos de pieles cobrizas, torsos desnudos, pectorales grandes, tetillas duras, brazos de músculos redondos, que les dieron a ambos unas frías y deliciosas bebidas azuladas con reminiscencias de ron, mientras felicitaban a su mujer por tener un marido tan bonito y caliente. Riendo, ella aseguró que así era, que tenía la piel suavecita y olía rico. Esos tipos comenzaron a meterle mano, frente a ella, olisqueándole, comprobando lo que la mujer decía. Y, por Dios, no supo qué hacer, sino estremecerse cuando esos sujetos le alzaron en peso, despojándole de todas sus ropas, sobre una larga toalla en la arena, mientras otros viajeros y nativos, mirándoles, sonreían y cada unos seguía a lo suyo.

   Sobre esa tolla, mientras su mujer miraba y sonreía, tomándose otro vaso de aquella bebida, fue follado por esos recios y briosos hombres por todos sus agujeros, mientras él mismo gemía y se estremecía; avergonzado y caliente, su boca atrapando un buen tolete, oía a su mujer decirle que se veía sexy chupando verga. Sonriendo más, con su móvil, le tomó fotos mientras estaba a hojarascas sobre uno de los nativos, con otro atrás, los dos llenando su culo a dúo, uno entraba y el otro salía, y otro dos le llenaban la boca, al tiempo que él gemía, apretando con todo, pidiendo más en cuanto su boca quedaba libre, totalmente cachondo bajo ese sol tropical, viéndose bañado una y otra vez de cálida esperma. Lo más excitante era, lo admite, escuchar a su mujer diciendo que nunca lo había visto tan vivo, tan excitado disfrutando así del sexo. A los nativos, que reían y gruñían mientras se turnaban penetrando sus huecos, la mujer les indicaba que no dejaran de follarle ni por un sólo momento, que no pararan hasta que admitiera que era una puta caliente y que quería todos esos güevos.

   Consternado y todavía jadeando por el recuerdo, lo vivido y experimentado, el guapo hombre enrojece al recordar a su mujer, más tarde y sobre la toalla en la playa, metiéndole la lengua hondo por el culo recogiendo toda aquella esperma, gimoteando como una gatita golosa mientras la saboreaba. ¡Y ahora no quería irse! La mujer había decidido, con una autoridad nueva que no pudo enfrentar por alguna extraña razón, que se quedarían a vivir en ese paraíso y que él ya no necesitaría usar pantalón.

BUSCANDO LO VITAL

Julio César.

NOTA: Si, hay muchas etiquetas ya, pero es que las imágenes sugieren la idea. Y como ando pensando en la Mujer Maravilla y la isla de las amazonas guerreras…