Archive for the ‘PERSONAL’ Category

DE VUELTA A CASA

diciembre 11, 2017

EL PROFESOR ACTOR PORNO

   Ah, qué fea se ve la ciudad cuando uno se aleja unos días.

   Por sustracción de tareas, del trabajo nos mandaron para nuestras casas, mediante un permiso navideño bien raro. No me quejo. He estado fuera de Caracas, con la familia, y si regresé fue para votar hoy. Aunque sea inútil, por mí no quedará mañana la lamentación. No he escrito mucho, tan sólo un poco, lo siento. Escribir groserías es fácil, correcciones gramaticales y de redacción no tanto. Ya nos leemos…

Julio César.

RELATOS DE LA CRISIS… Y DE BORRACHOS

diciembre 4, 2017

EL PROFESOR ACTOR PORNO

   ¿Será posible?

   Hace poco, estando en Guatire, donde casi paso por la vergüenza de tener que llegarme a la casa de mi madre para pedirle dinero para el pasaje y poder regresar a Caracas (lo del efectivo para los pasajes está terrible), me encontré con una amiga de hace años, aunque de quien soy realmente amigo, amigo, es del marido, de los tiempos del liceo… de cuando nos encontrábamos en todas esas reuniones con guarapitas tras las chanchas los viernes al mediodía. Después de saludarnos, preguntar por las familias, quejarnos de la crisis, de lo terriblemente caro que está todo y hablar mal del gobierno (todavía me pregunto quién votó por esa gente si todos los odian), caímos en los día a día. Se quejaba ella, amargamente, de que el marido, como otros años, ya había comenzado a beber como loco al acercarse diciembre. Tengo amigos que salían de vacaciones de trabajo el seis o siete de diciembre y vivían tomando caña hasta el siete u ocho de enero, cundo debían regresar a sus labores. Él es uno de esos.

   Hico los ruiditos que se esperaban de mí, de simpatías hacia ella y de censura a un carajo ya más viejo que no debería andar en eso, pero por dentro lo felicitaba. Un valiente defensor de las tradiciones en estos tiempos de pruebas puestas por los infieles. Pero la cosa me causó extrañeza… ¿estaba bebiendo mucho? ¿Cómo, si sé cuánto gana? Es un pobre diablo, un empleado público paupérrimo… como yo. Y el agualoca esta tan caro como el lavagallos. Fue cuando me contó algo que me dejó con la boca abierta. Que había en Guatire un negocio donde vendían aguardiente regulado… y detallado. Que uno lleva la botella y se la llenan. Claro, no te dan una bolsa, igual a lo que pasa en muchos negocios donde esperan que te lleves tus vainas como puedas.

   Por un segundo ni entendí de qué estaba hablando. ¿Caña detallada? ¿Llevar una botella y te la llenan? Reí una barbaridad, sorprendido como siempre por el ingenio (temerario) de algunos, y la osadía de otros. Ya imaginaba un alambique casero, gente batiendo en una gran ponchera mucho alcohol con agua y algún saborizante. Y me reí más. Comentándoselo luego a mis hermanos Melissa y Eduardito, dos de los que más beben (ella tiene historias, como cuando todos pensaban que era ella la otra Melissa, amiga de la casa, que había sido detenida por armar escándalos borracha en unas fiestas patronales; y él ni les cuento), estos rieron también, hablando de gente loca. Y lo son, los clientes. Este es un país donde un gentío se ha intoxicado, y muerto, por comprar yuca amarga y echarlas en una sopa. Imaginen la cantidad de intoxicados que puede haber en este caso, así el aguardiente sea “legal” en su procedencia, aunque no en su distribución. Con todo, no dejaba de ser hilarante. Eduardito comentaba que había que probar, que se buscaría un botellón de litro y medio de Maltín Polar y la veríamos.

   ¿Imaginan eso?, ¿una larga hilera de personas, hombres y mujeres, con sus botellones de dos litros de refresco, esperando se los llenen? Es fácil suponer la impaciencia de algunos. Casi es posible escuchar las demandas, y las ofertas vociferadas a toda mecha, que si suaves coñac, fuertes whiskys, añejos brandis… todos saliendo de la misma perola. No creí que nada me deprimiera más, en este tema, a cuando bebidas como el Cocuy y el Anís cambiaron sus botellas de vidrio al plástico, ¡se veían tan feas! Pero si, esto suena peor.

   Cuando esta amiga me echaba el cuento, me sorprendí porque fue la primera vez que escuché sobre esto, pero seguramente ya lleva tiempo, y en todo el país. La crisis nos empuja feo. Y llega el final de año, ¿no?, se supone que deberíamos celebrar… como antes, cuando estábamos “mal” porque los gobiernos no eran socialistas, aunque si habían cosas, comenzando por bebidas y alimentos.

   Y, si, ella me dio la dirección porque se la pregunté… para saber.

DE VUELTA A CASA

Julio César.

Nota: Por cierto, había olvidado lo del profesor porno, debo subirlo.

EL PROFESOR ACTOR PORNO

noviembre 21, 2017

EL BLOG 

   ¿Imaginan la sorpresa?

   Cómo me he reído con la noticia. Ayer, un amigo me envió un mensaje por Facebook preguntándome si sabía del caso… como si yo me la pasará en esas vainas sin hace nada más. Ando algo desconectado del mundo, ni prensa ni radio. Ni a Facebook estoy entrando para no mentarle la madre a nadie, y miren que me cuesta. Bien, la noticia; aparentemente ocurrió en un colegio, unos estudiantes descubrieron que uno de sus profesores, seguramente uno de los más estimados por el alumnado y los representantes, fue en el pasado un conocido actor porno. Del porno duro y explícito. No sabía nada, pero, como ya señalé, me reí bastante. Porque el tema da para mucho. Es como una fantasía o un argumento para una película, ¿verdad? ¿Imaginan a ese sujeto entrando a un salón para dar su clase y los muchachos, chicos y chicas, sonriéndole con picardía, divertidos… o imaginándole sin ropas? Qué no requeriría de muchos esfuerzos de imaginación si ya vieron algo de su trabajo.

   Para ser sincero, no le paré mucho porque pasé el fin de semana con una migraña terrible, me pegó porque llevaba rato sin sufrirlas. Aunque hablo horrores de la medicina naturista, me recomendaron algo para la tensión y me había prestado de maravilla, por eso no he estado tomando pastillas. Creo que la migraña fue un juguetón recordatorio. Pura agonía. Felices quienes no sufren de esa mugre. Esta mañana, para pasar el rato en el trabajo, busqué información… y la cosa es mucho, mucho, mucho más picante, y hasta sorpresivo, de lo que había imaginado al principio. Incluso creo que he visto películas de ese actor. Reviso y les cuentos…

RELATOS DE LA CRISIS… Y DE BORRACHOS

Julio César.

UN VIRUS… OTRA VEZ

noviembre 18, 2017

EL BLOG 

   Hay gente tan oficiosa en el mundo…

   Cuando comenté a unos amigos que tenía la computadora mala por un virus, todos respondieron, en distintos lugares y horas: ¿Otra vez?, siempre te pasa. Una alegó que parecía de los que sufrí de verrugas de herpes regularmente. ¡Pero no fue mi culpa! No fue navegando en el mundo del porno (lo hago, pero no tanto, y generalmente siempre a las mismas páginas), ni me metí a la red profunda, ni a programas dudosos de locos. Fue viendo películas online, y en este caso, de terror. Del género, no que la película fuera mala. Como sea, el ordenador se congeló, el antivirus no podía con él. Tuve que apagar y encender el equipo casi veinte veces, fue frustrante, irritante y preocupante. Imaginé perder todos los archivos que guardaba allí, sin respaldo, si había que purgarlo por completo. Al final vino un amigo con una memoria portátil y le aplicó un lavado. Muchos archivos se me cortaron. Una mugre. ¿Quién se dedicará a esas cosas? ¿Qué placer sentirá? Debe ser una de esas parafilias raras, y muchas realmente repugnantes, de las que ahora escuchamos tantas cosas.

EL PROFESOR ACTOR PORNO

Julio César.

LLEGA DICIEMBRE

noviembre 7, 2017

EL BLOG 

   Amanecer así… ¡Qué dicha!

   Por cuestiones personales me tocó bajar este fin de semana a Guatire, y qué calor. Fuera de que el pueblo se acaloró más porque se quedó sin efectivo, no había nada en los bancos. Desde el día jueves en la tarde. El viernes eso fue dramático. Para colmo, hoy era bancario. La mayoría de las compras se pueden hacer mediante tarjeta, la banca electrónica, sistema que estuvo fatalmente lenta, cuando lograba conectarse; pero el sencillo se necesita para el pasaje y todas aquellas cosas que no se consiguen en tiendas. Ha sido todo un drama, uno que se repite como bufonada, es lo mismo del fin del año pasado. Claro, si nada se hace por corregir, se continúa fallando miserablemente. Bien, el viernes, andaba acalorado y molesto, acompañado de una sobrina mientras buscábamos los montes con los que aliñan los granos (¡son tantos!, los que no cocinamos siempre nos sorprendemos), fue cuando en las llamadas cuatro esquinas, donde todavía subsiste una curiosa tienda donde venden CD y DVD (y deben estar negociando con algo más, obligatoriamente), estalló, a todo volumen, esta canción:

   Automáticamente nos detuvimos, a escuchar y sonreír, y no fuimos los únicos, otras personas igual, sonriendo unos, canturreando otros, todos perdidos en añoranzas (las trampas de la nostalgia); no tanto chicuela como Natalia, claro. Me alejé, en cuanto la gente comenzó a quejarse con amargura del infierno que vivimos, sintiéndome curiosamente dividió entre estar algo menos molesto, pero más irritado extrañando tantas cosas. No solo la buena mesa navideña, con hallacas y demás; las bebidas, comenzando por las cajas y cajas de cervecitas; los fuegos artificiales de la fecha que se acerca, especialmente la llegada del Año Nuevo; comprar ropas, corotos, pintar el apartamento; los viajes a visitar a “la casa”, allá donde viven los padres, ese éxodo que emprendían familias enteras; la reunión con amigos, los matrimonios y bautizos con los que antes te llenaban la agenda. “A las doce los espero en la esquina para que brindemos”, Dios, ¿cómo dejamos que nos estafaran así?

   Pero no es ni siquiera algo de eso, todo lo que perdimos, casi todo material. Se extraña la paz, la tranquilidad de la existencia, la certeza de saber que nadie a quien conocieras y amabas pasaba hambre, o padecía por una enfermedad que no puede atender, que sus familias no se veían desagarradas por la partida de hijos a lugares lejanos. El saber que eran días ligeros de fiestas y celebraciones, siempre preguntándonos, con excitación, qué traería el próximo año. Por cierto, amo esa canción, para mí es diciembre, Navidad, Año Nuevo, todo en uno.

UN VIRUS… OTRA VEZ

Julio César.

¡OH, POR DIOS! ¡OH, POR DIOS!

octubre 20, 2017

EL BLOG 

   Estoy que bailo en una pata.

   La noticia recorrió la oficina expandiéndose en segundos como el mal olor que escapa del archivo cuando algún insensato deja la puerta abierta (para no morir asfixiado adentro, claro), donde la peste a humedad casi se siente como a ratones muertos (o al menos dicen que es la humedad): la jefa se va. La Doctora. Pasó por el piso bien temprano y ya rodábamos los ojos esperando alguna de sus groserías habituales, sus desplantes o palabras desmotivadoras (no me creerán, pero la veo y recuerdo a Libia en la serie inglesa Yo, Claudio, cuando fue a incentivar a los gladiadores que competían en unos juegos en honor a su hijo y comenzaba diciendo “sois basura y lo sabéis”); pero no, con tono amable dijo que venía a agradecernos el apoyo que le brindamos en su tarea y a decirnos adiós porque partía en pos de otros destinos y nuevas responsabilidades en el Ministerio. No dijo cuáles.

   Dice ella lo de nuevas metas. Otros aseguran que la gente que la sostenía (y tiene que ser, ¡porque es tan cerrada para buscar soluciones a algo!) habían caído en desgracia con el nuevo reparto de  poder dentro del oficialismo con lo de las elecciones del domingo. No te digo, como que vaya a resultar ahora que tengo que agradecer algo de ese desastre.

   Con razón nos ha tenido estos días atareados respaldando cuantas estadísticas de lo que fuera tuviéramos por ahí. Hay que justificar el trabajo. Bien, se va. No bailé sobre un escritorio con la noticia porque eso lo dejo para cuando llegue la notificación de mi jubilación, pero casi, casi…

LLEGA DICIEMBRE

Julio César.

PASANDO LA RONCHA POR LOS RESULTADOS

octubre 17, 2017

EL BLOG 

   Lo que más molesta es la habladera de paja…

   Dicen que la victoria cuenta con muchos padres, la derrota es huérfana. Y repudiada, agregaría yo. Y ese sentimiento sacude y recorre a los venezolanos un día después de las elecciones regionales del día de ayer. Como a todos, el resultado me sorprendió, en un país sumergido en el hambre y la miseria más atroz es irreconciliable con la lógica, pero creo que se subestimó demasiado el tamaño del estado clientelar a nivel de la población, las misiones y ayudas en dinero directamente adjudicadas, el peso de una burocracia no empleada pública sino medio dirigente y directamente pillada en hechos delictivos que necesitan protegerse como sea, y se sobrevaloró el poder de convocatoria de la oposición para continuar aglutinando a su alrededor al país que le acompañó en las parlamentarias y en el pasado referéndum negando el llamado a la prostituyente. ¿Qué pasó entre ese instante y este ahora? La fractura de la oposición, clara, directa, escandalosa, molestando al país, alejando a casi todos de ellos, aunque la batalla se diera ayer.

   Las diferencias entre ganadores y perdedores fueron ínfimas, pero como lo que cuenta es llegar, el mapa se tiñe de rojo rojito. Y de eso, dentro del grupo de personas que habla paja sin cansarse en las redes, los que fungen de comentaristas en la prensa y aún los que dirigen dentro de los partidos, olímpicamente se desentienden ahora. La culpa es de todo el mundo, de todos, especialmente de los demás. Nunca propia.

   Si once millones de personas fueron a votar ayer, y el gobierno sacó la misma cantidad de participación que en las parlamentarias (un poco más), su techo, pero diez millones ser abstuvieron de votar, que sí hicieron la diferencia en esas parlamentarias, ¿que ganara la minoría mayor no fue con su ayuda? ¿Hoy no celebra el gobierno porque más de diez millones de personas no cumplieron con su parte, abandonando esa plaza antes de comenzar a pelear? Lo que habría ocurrido igual de haber estos participado o no, porque una vez tuvimos un Parlamento donde sólo un partido participó y eso también tuvo consecuencias desastrosa (lo de ese sólo partido mandando, no la abstención en su momento y eso lo discutiré aún frente al Tribunal Divino), hecho del que nada se aprendió. No entiendo bien cuál fue la estrategia de abandonar la lucha electoral cuando el dejar que mataran muchachos en la calles a manos de la brutal represión tampoco tumbó al gobierno, no metió a ninguno de esos delincuentes en la cárcel y no pararon la prostitúyete. Eso que toda Venezuela vio y asimiló, no lo hicieron quienes llamaban una y otra vez a tomar las mismas calles para ser rechazados violentamente una y otra vez sin ningún resultado efectivo, pero que bastante trabajaron para que se le allanara el camino electoral al régimen. Eso mató la calle en ese sentido.

   Se pudo continuar haciendo una cosa y la otra, llamar a grandes manifestaciones cerrando calles al grito de no queremos más hambre ni miseria, queremos comer, e ir al cine, y viajar en carnaval o navidad, y también derrotarles en las urnas, porque los demócratas de verdad votan, buscan votar; pero no, no se podía mascar chicle y caminar al mismo tiempo, era demasiado trabajo. Así, el país se vio frente a la disyuntiva de los habladores de paja: Ni una cosa ni la otra, sino todo lo contrario. Exactamente como se dividió a los cubanos que querían a Fidel Castro fuera después de la ciada del bloque soviético, pero este los puso a pelear si primero era liberar a la isla o fusilarle a él antes, haciendo que se agarraran de las greñas, insultándose y acusándose mutuamente, dejándole mandar treinta años más. Ni Cuba es libre y él murió tranquilo en su cama (espero, de corazón, que no). Cosa de la cual, por aquí, como que ni nos enteramos.

   Y esto es sólo por encimita, porque los resultados, las consecuencias, pueden ser aún peores si se lee la letra chiquita. Y la verdad es que no tengo ánimos para hacerlo. No ahora. Y, por una vez, no podemos culpar al gobierno.

¡OH, POR DIOS! ¡OH, POR DIOS!

Julio César.

MARIA CORINA, UN DIA, ME VA A GOBERNAR…

septiembre 30, 2017

EL BLOG                         HACIA LAS REGIONALES

   Pero falta todavía.

   Se acercan rápidamente las elecciones regionales entre mil rumores de posibles trácalas que las comadres puestas por el Gobierno, en el Consejo Nacional Electoral (haciéndose pasar por rectoras independientes), ponen en el camino. Pero, personalmente, eso no me detendrá. Ellas y su jefes políticos, los que no cuentan con pueblo ni votos, no impedirán que yo lo haga para dejar muy en claro lo que pienso, espero y lo que condeno.

   La derrota que el país debe infringirles si espera alguna vez salir de esta pesadilla, no puede disimularse. No debe. La revolcada debe ser total, completa; millones de votos condenando una gestión corrupta e incompetente, salpicada de hambre y desesperanza, teñida de sangre por la brutal represión y violación de los derechos humanos. Nada de que perdieron por cien votos, no, el juicio contra Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno debe ser contundente. Pero no sólo el Gobierno conspira contra esta posibilidad, también están aquellos que, sin saberse de qué bando juegan, alzan sus voces contra esta propuesta, aunque la evidencia y aún los resultados mismos de eventos como las primarias de hace semanas haya demostrado que  no cuentan con seguidores reales dentro de la población. Tienen quienes los felicitan y siguen por las redes, muy ruidosos en su odio, pero no suficiente como para llenar una calle de El Silencio. O que vayan y la cierren. Los llamados antiguamente quinta columnistas. Dentro de ese grupo que hace el trabajo del abogado del diablo, me alegra decir que no se encuentra María Corina Machado.

   Ella, de manera clara, ha dicho que no participará en el evento, que no está de a cuerdo con esa estrategia, y su postura es legítima, honesta, pero así mismo aclara que no llama a la abstención. Eso, no creer en esa batalla, pero no desestimulando a otros de darla, la enaltece. Y habla de lo lista que es.

   Que en la carrera hacia las regionales el Gobierno no despega porque no tiene nada que ofrecer que ya no se haya visto en qué desastre no termina, hundiéndonos en la miseria, se nota en la terrible campaña contra el voto como mecanismo para salir de la crisis, y como arma arrojadiza contra la Mesa de la Unidad Democrática, a la cual se acusa de todo en un burdo intento por dividir a sus oponentes. Porque el sacudón, la coñaza que el régimen tema el país le dé en las regionales, es una eventualidad muy cierta. ¿Votos no acaban dictaduras? Que votando se dijera adiós a la dictadura franquista en España, quien lo propició y buscó, y que votando los demócratas chilenos salieran de Pinochet (y la clave fue la unidad de la oposición, el gran frente que se les opuso a los militares),y que votando las pequeñas naciones centroamericanas intentaran recobrar su camino después de padecer en carne propia la Guerra Fría entre norteamericanos y soviéticos, no le dice nada a esos que le hacen eco a la campaña del Gobierno para que no vayan a votar en su contra.

   Los ataques a la Mesa de la Unidad Democrática son peores desde una parte pequeña pero escandalosa de la oposición, que les acusa de todo, desde pactar con el régimen a sostener que unos ponían los muertos y los otros se llevaban los dividendos, como si los dirigentes políticos no hubieran estado allí y que Venezuela toda constatara que a pesar de los más de cien caídos bajo la represión oficial y paraoficial, el Gobierno no sólo no había caído, sino que continuaba, y continuaba mintiendo y reprimiendo. Y esto, esta brutal campaña contra la Unidad, se entiende fácilmente, al menos desde la órbita del régimen. Fue la alianza opositora, su tarjeta, la que polarizó la batalla contra el autoritarismo en aquellas presidenciales entre Nicolás Maduro Moros y Henrique Capriles Radonski, donde el parejo resultado aún despierta sospechas. Fue la estrategia y la tarjeta de la Unidad la que derrotó feamente al régimen en las parlamentarias. Que este quiera destruirle, repito, es lo más lógico y obvio, lo que no lo es tanto es toda esa movilización de gente que se hace pasar por opositores y les siguen el juego.

   De alguna manera, algunos imaginan que dividiéndonos, yendo cada quien por su lado, se derrotará al Gobierno. De alguna modo que no se han dignado a explicar. A ese grado de necedad se ha llegado. Pero no es lo único, de los muertos en las calles, ya muchos quieren responsabilizar a la Mesa de la Unidad Democrática, “porque les dieron la espalda y sólo quieren cargos”, quitándosela al régimen que los asesinó. Pura necedad. O, peor, complicidad en el hecho. Esta estrategia, esta gente, sencillamente sobra y estorba, por lo que resulta beneficioso que se hallan apartado mucho (incluso María Corina y su gente que no tenían nada que buscar en unas primarias sabiendo que los votantes no compartían su estrategia). Porcentualmente no representan a nadie, como demuestra el que fueran dejados solos en las calles donde nada se resolvió. Si hablamos de la caída del régimen, claro, porque toda esa represión, todas esas muertes dantescas, que la revolución socialista de marras no detuviera ni uno solo de los asesinos actuando in fraganti aunque los tenía a la mano, presentándolo al país, les hizo un daño terrible a nivel internacional, como se lo hizo a Gadafi en su momento. Pero, como estrategia para tumbar al Gobierno, no sólo no funcionó sino que terminó con la alianza entre jóvenes y padres, quienes les dijeron a sus muchachos “ah, no, como un pendejo no te vas a dejar matar para trancar, otra vez, la misma calle que ayer”.

   Aquellos que sostuvieron ese lenguaje, esa estrategia que sí resultó en Ucrania y en Egipto, pero por razones y en condiciones completamente distintas (que aquí deberían saberlo políticos, periodista y hasta estudiantes porque para eso Dios nos dio cabeza y más sesos que a los conejos, pareció escapárseles), y se presentaron a las primarias para las regionales, perdieron. María Corina Machado fue hábil, picó adelante y declaró que su gente no iría a esas primarias, escapando así al juicio de los venezolanos respecto a su postura. Ella supo ver lo que no pudo, en su momento, la popular Bicha, la querida Berenice Gómez, cuando se lanzara a las parlamentarias fuera de la Unidad, atacando a estos más que al régimen, y llegara cuarta, ¡cuarta!, por detrás del representante del régimen en aquellas elecciones.

   Amo a María Corina Machado, fue ella mi candidata en las primarias aquellas donde elegimos a quien enfrentaría a un Hugo Chávez en su última elección, como payaso de aquel grotesco circo de los fenómenos, cuando cubanos y el entrono íntimo le ocultaban, y nos ocultaban, la gravedad de su estado, aunque era visible a simple vista su deterioro, el avance de la enfermedad y el error que fue tratarse en Cuba. Un error fatal, en su caso, pero al menos él pudo salir en busca de algún tipo de ayuda, a los que condenó a morir en hospitales destartalados donde falta todo, ni esa posibilidad tuvieron o tienen actualmente. Ganó Henrique Capriles, esas primarias, pero a ella la admiraba, y lo hago aún. Fue ella la voz dura señalando el desastre al que íbamos, desde la antigua Asamblea Nacional a donde llegara con un caudal inmenso de votos; acompañando al ex presidente colombiano Andrés Pastrana, a una proveeduría gubernamental para que viera las colas, la desesperación y las agresiones a las que llegaban unas personas desesperadas por conseguir algo de comer, descorrió el velo sobre el engaño internacional. El régimen jamás se lo perdonó, Diosdado Cabello, presidente del Parlamento para ese entonces, “permitió” que la agredieran dentro del hemiciclo, más tarde que se le sacara de allí y se le inhabilitara políticamente después de ir a señalar tantos abusos en Panamá, cuando esa nación cedió su lugar para que una voz narrara lo que aquí ocurría en una reunión regional.

   Esa es María Corina, valiente, atravesada, firme creyente de que para producir y tener cosas hay que trabajar, invertir, esforzarse, por ello la tachan de ultraderechista. Y lo hacen los ladrones incompetentes que nos trajeron a este desastre, así que sus palabras son más bien un elogio. Pero en estos momentos, esta vez, no estoy con ella, y en eso llevo rato…

   La unidad opositora no puede desintegrase porque a dos, tres, trescientas personas, mil, les parezca que son ellos los que tienen la razón en un asunto, aunque tal parecer no parezca terminar de germinar jamás, ni el común del país les siga por ese camino; pero como es lo que piensan y no se hace, ah, entonces se acaba la Unidad. Repetiré esto hasta la saciedad, un asunto puntual, qué se haría primero en Cuba a la caída del bloque soviético, si pactar algún tipo de arreglo para que los dictadores se fueran, o si había que colgarles primero, dividió a los cubanos en amargas denuncias y señalamientos de traidores y colaboradores; se dijeron de todo mientras la dictadura volvía a cerrar la isla con las armas que quedaron de la Guerra Fría, no habían alimentos o medicina, ni gasolina, pero si armas y enemigos divididos peleándose entre ellos. Y esa gente, ni mataron a Fidel, ni Cuba es libre. La inteligencia de la dictadura tuvo mucho que ver en ello (y seguro que ninguno de los que dejó se perdiera la oportunidad de que los dictadores se fueran se acuerda ahora de lo que hizo, es la condición humana, deben estar todavía reprochándoselos unos a otros, ¿pero de qué sirve eso a los que viven encarcelados allá?), y ahora vuelven a intentarlo, en Venezuela, con mediano éxito. El mundo avanzó demasiado para sus cartillas atrasadas de sesenta años atrás, del brutal stalinismo y el aparato del terror para controlar a la población. Y, sin embargo, hace daño. Y una de las afectadas es María Corina.

   A pesar de su currículo, del servicio que le ha prestado al país en esta lucha, no es ella la líder a seguir en estos momentos, porque divide, resta más que sumar. Lo primero, lo primerito es salir de la galería del terror, de Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno; pero sin gritar, por ahora, que es una vendetta, una cacería de brujas, la persecución de esbirros de La Rotunda o la siniestra Seguridad Nacional, porque el chavismo, las razones que propiciaron su llegada, no han desaparecido, y si estos no han entendido del todo a estas alturas que el chavismo fue el acabose de lo que antes les parecía malo, no lo entenderán anunciando una fiesta de quema. Como muchos saben que el problema son ellos, que salir de ellos es la meta para recomenzar la reconstrucción, la postura choca con quienes primero quieren ver colgado a tal y a cual, que lo merecen indudablemente, pero eso no es lo prioritario, lo vital. Es nuevamente plantear el juego a la cubana, ¿había que liberar a Cuba y luego encargase de lo demás, o primero colgar al régimen y después comenzar la reconstrucción? El régimen castrista lo resolvió por ellos.

   El problema de nosotros es que aquí hay que comenzarlo todo de nuevo, levantarlo todo otra vez, aún la convivencia como nación, como sociedad; o hay paz social que garantice estabilidad y paciencia o no se solucionará nada (cosa que muchos no entienden, llevados por un justificado resentimiento, aunque el resentimiento social también fue lo que nos arrojó en esta locura); y ni el tiempo ni las fuerzas se pueden sustraer de esa tarea, haciéndonos perderlo en juicios interminables. Repito, la caza de brujas. Ahora que hay que reconstruirlo todo de la nada, desde carretera a puentes, de escuelas a hospitales, poner a producir lo que haya como sea (ninguna nación es soberana si no produce ni lo que come, algún día debemos entender eso, pero de verdad), ese esfuerzo nos llevará tiempo y se pasarán duros y terribles momentos que no pueden distraerse defendiéndose de estos o aquellos, la gente que demandará ver el resultado de un día para otro, al grito de “¿lo ven, lo ven?, no han hecho un carajo”. Para ese tiempo que, quiera Dios, tiene que llegar en algún momento, la reconstrucción, la pacificación, la figura menuda, elegante y hermosa de María Corina sólo sería un estorbo, porque ella quiso que así fuera.

   Repito, sus posturas son totalmente fundamentadas, ciertas y reales, como todo en todos los que nos hemos sentido humillados, ofendidos como seres humanos y venezolanos, todo el que ha visto partir a sus amigos, familiares, que ha llorado a un amigo o pariente caído a manos de la inseguridad desbordada y no atacada jamás, o por falta de atención médica o medicinas. Todo eso es cierto, pero ya habrá tiempo para eso cuando los venezolanos puedan comerse un kilo de caraotas negras producidas aquí, que un medio cartón de huevos y medio kilo de queso no cueste la mitad de una quincena, y los hospitales no sean sólo depósitos donde ir a morir. Los crímenes de la camarilla del alto gobierno han sido de tal naturaleza, tan evidentes, que no sólo el dinero mal habido se les quitará, es que no tendrán dónde esconderse, ahora, dentro de cinco años, dentro de diez, y terminarán respondiendo antes sus víctimas. Pero eso, esa satisfacción moral, íntima, real, puede esperar. Tiene que esperar por ahora ante la tamaño de la tarea que hay que comenzar ya. El hambre no espera y ya está aquí, con hechos dramáticos como ese señor arrojándose con su hijo a un viaducto, desesperado. Que continúe la represión no puede tolerarse. Y para derrotarlos hay que presentar un amplio frente único de batalla, derrotándoles en la plaza que sea, donde sea. Y la más cercana será la batalla de las regionales.

   Es fácil gritar los chavistas estos, los chavistas aquello, pero esa gente no llegó por magia, no nos invadieron y nos los impusieron, el pueblo de Venezuela votó por ellos, los eligió a pesar de las voces de alerta que denunciaban la naturaleza fascista del grupo (Rafael Poleo le llamaba, al difunto, fascista sin saberlo), pero, a pesar de ello, porque había cuentas a saldar a la era democrática, porque había un resentimiento que todos justificaban y sentían como cierto, se les castigó depositando las esperanzas en este sujeto… Como ya antes se había cometido el pecado de hacer presidente, por segunda vez, a Carlos Andrés Pérez, a pesar de los muchos señalamientos de corrupción de su entorno. El país lo hizo presidente bajo la premisa de que robaba pero dejaba robar. Y así nos fue. Estos tiempos amargos, duros y terribles tienen a mucha gente trinando de justa rabia, pero no somos inocentes de este desastre, y si no se entiende, si se continúa pensando que la culpa es de “ellos”, sólo de “aquellos”, aquí no se habrá aprendido nada. Y muchos nóveles políticos (y hasta lo no muy jóvenes), comunicadores sociales, líderes estudiantiles o vecinales no entienden esto, lo ven como que “yo soy  bueno, ellos malos, punto”. Y si se parte de ese error sólo equivocados estaremos. Este tiempo, toda esta pesadilla larga, debe servir para que el país entienda que no son cuentos, que no son sólo palabras, cuando una persona vota está decidiendo su futuro, el de su familia, su casa y su tierra. Pero, e insisto, debe aprenderlo sin dogmatismos simplones e idiotas de: yo bueno, tú malo y tienes que pagar.

   Y, hay que reconocerlo, falta el líder, hombre o mujer que le diga estas cosas, abierta y claramente, al pueblo. No lo hacen porque “temen” molestar a los electores. Sin embargo, si el pasado sirve de guía, y si leemos los resultados de las primarias de la oposición de hace unas semanas, cuando alguien decide hablar claro, los resultados se notan. Para bien o para mal. Henry Ramos Allup dijo que los adecos sí irían a las regionales porque al Gobierno había que derrotarle en todos los frentes, y medio  país se puso de acuerdo con ellos. Ya antes, cuando Hugo Chávez dijera que se alzaba para enfrentar la corrupción, la burocracia, la justicia parcializada (el gran farsante), responsabilizándose por el intento de golpe de estado aquel 4 de febrero, el país le escuchó. ¿Nos equivocamos?, si, y de qué manera, pero esto también debe analizarse con sinceridad.

   Sí, personalmente creo que cada país tiene el gobierno que merece. Carlos Andrés, su segundo mandato, y Hugo Chávez, fueron frutos de la falta de sentido común y de auto preservación de este pueblo. No voté por el primero; confieso avergonzado que si lo hice por el segundo, la primera vez, como lo hizo mucha gente, pero, y aquí comienza el fariseísmo, el querer acomodar los recuerdos a la postura cómoda, ahora parece que nadie más lo hizo. Que nadie votó por Chávez, que realmente hizo trampa aunque no tenía representantes en ese entonces en la mesas electorales ni ante el viejo entre contador de votos. Y que si alguien alguna vez creyó en lo que decía hay que execrarlo y condenarlo a los siete círculos del infierno. No, no somos la pequeña e inocente Lirio del Campo, la campesinita bruta que llega a la ciudad y la engañan una y otra vez. Se sabía qué se buscaba cuando se llevó a Carlos Andrés a la segunda presidencia, se sabe qué banderas defienden muchos de los que votan una y otra vez por el chavismo aunque la vida se les haya vuelto un infierno. Cada uno supo y sabe a qué va a la feria. Y los líderes deberían entenderlo muy bien si pretenden guiar a la mayoría.

   Cada vez que hay primarias dentro de la oposición llega la queja, “siempre los mismos”; ¿y por qué la sociedad civil no se ha encargado de depurar sus partidos políticos? ¿No hay militantes en Acción Democrática o Primero Justicia que obliguen a sus líderes a responder a las exigencias de su gente? Deben tenerlos, porque votos sacan. No, no se hace el trabajo, parece que se espera que otro resuelva mientras lo llenan de insultos por la red, que es, obvio, infinitamente más fácil y cómodo que llamar a los adecos amigos, o conocidos de Primero Justicia y preguntarles qué coño hacen que no salen de Ramos Allup o de Julio Borges. Pero como los que se quejan, generalmente lo hacen por la red, tampoco les paran mucho. Y así como se alertó para que no llegara esa segunda presidencia del adeco, y de lo peligroso que era Chávez por su naturaleza, se advirtió a la dirigencia opositora en la vieja Coordinadora Democrática cuando salieron de todo el que no fuera político de oficio, y como políticos de vieja escuela, de viejos tiempos actuaron. Recuerdo otra vez aquellas primarias donde participara María Corina, donde Primero Justicia pensaba que antes de hacer campaña contra el chavismo, lo prioritario era derrotar a los adecos y terminar con lo que quedaba de COPEI. Gente nueva con mañas viejas.

   La cosa cambió un poco con la Mesa de la Unidad Democrática, pero decirse, desdecirse para quedar bien con Dios y con el Diablo en lugar de tomar la responsabilizare de autorizar o desautorizar a este o aquella, por temor al costo de las críticas (decidiendo no dirigir en verdad), discutir como si pelearan por una presidencia real, no un cargo que todavía está ocupado, como borrachos por una botella vacía, les ha hecho daño. Como lo hacen quienes piensan que, destruyendo a la Unidad, de alguna manera, dañan al Gobierno. O los han llevado a creerlo o responden a intereses bastardos, pero cuando la gente deja que sea su ego el que tome el control, todo queda subordinado a ello. Y eso se ve mucho en el mundo real, hay gente que como sólo tiene diez dedos en las manos sostiene que las cifras del Holocausto, por ejemplo, tienen que ser falsas aunque los alemanes lo hubieran admitido, porque como no les da para contar tanto eso tiene que ser imposible. Sólo se aprende revisando los aciertos y errores, persistiendo y mejorando unos, desechando otros, si no se hace, no se aprende y los errores vuelven  cometerse. Y si no aprendemos, ¿cómo se cambia, cómo se avanza?

   Hay mucho por encarar y resolver, y no sólo dentro del aspecto físico de este país en ruina que parece desbastado por interminables terremotos y huracanes (el socialismo en su máxima expresión), también la responsabilidad que tenemos, como individuos, en la toma de decisiones, en el futuro que se traza para el lugar donde vivimos y pretendemos envejecer y, un día, bien morir. En paz. Personalmente, de lo de papá, lamento que haya partido de este mundo con esta gente todavía aquí. Le recuerdo, enfermito, preguntándome una mañana cuando fui a saludarle, ¿se supo algo del general Baduel?

PASANDO LA RONCHA POR LOS RESULTADOS

Julio César.

WE WILL COME BACK, VUELVEN LOS ADECOS

septiembre 22, 2017

EL BLOG                         HACIA LAS REGIONALES

   Quién lo habría dicho… Y sigo con mi escaparate al hombre, camino a las regionales. Es por eso que no tengo tiempo ni cabeza para otras cosas.

   El gobierno llamó de manera sorpresiva a la realización de las elecciones regionales que debieron efectuarse el año pasado, para las cuales no da una fecha exacta, con el expreso propósito de tomar por sorpresa y poner a correr a los políticos de oposición, obligándolos a entrar en campaña cuando todavía se discute en ella los resultados de varios meses de protesta; buscando dividirnos (como ocurriera con los cubanos a la caída del Bloque Soviético, fecha en la cual la tirana cubana debió terminar pero la gente que odiaba al dictador se cerró cada uno en su círculo de infierno, peleando con los otros, y ya dictadura les ha durdo treinta años más de lo que tocaba); aunque también llaman a elecciones por un burdo intento de demostrar frente al mundo que aún “hay democracia”, como si con eso se olvidara el cómo se desconoció la voluntad popular expresada en las parlamentarias de 2015; cundo no sólo se hizo eso, sino que se rompió el hilo constitucional.

   Al quedarse sin pueblo, el régimen echó mano  de tracalerías de instituciones como el Tribunal Supremo de Justicia, con gente puesta a dedo en esos organismos para hacer exactamente lo que hicieron. Y aunque esa humillación al pueblo venezolano se hizo públicamente, por televisión, por alguna razón pensaron que el resto del planeta lo ignoraba, o que no se notaba el tamaño de la aberración. Sin embargo, a pesar de esos dos propósitos, diseñados para ir a unas elecciones sin contendientes, teñir el mapa de rojo y gritar al mundo que si hay democracia, todo esto puede terminar estallándoles en las caras, y no sorprendería, para nada, especialmente conociendo a estos delincuentes estos, que se terminen suspendiendo las regionales.

   Así como cerraron a la carrera el referéndum revocatorio del año pasado después que Nicolás Maduro Moros dijo que se sometería a la consulta para demostrar que seguía siendo el rey; cuando la gente se empeñó en que quería ir a pesar de todas las vagabunderías de un CNE puesto en manos de fichas políticas que se hacen pasar por rectoras independientes, el régimen reculó feo, y aunque las comadres ya habían aceptado las firmas pidiendo revocatorio, revisándolas, debieron salir luego con el cuento de que eran fraudulentas, sin descabezar a las comadres que ya les habían dado el visto bueno. Es muy posible que esto termine pasando con las regionales si el país se empeña a ir a votar para expresarles lo que realmente piensa de ellos; aunque el costo sería terrible para el ya desprestigiado régimen. Daño que se potenciaría mientras más cerca de la fecha lo suspendan.

   Porque la verdad, fuera de lo que se pueda expresar en la redes, la gente quiere gritarles que no los quiere, que los odia, que los hace responsables de este desastre humanitario y que los quiere fuera. Y las cifras son lapidarías. Antes de la gran hambruna de 2016 y la hambruna catastrófica de 2017, y el país había votado contra ellos en las parlamentaras. De cada cien electores, setenta los quiso fuera. Sólo treinta votó por ellos, para la constituyente (o la prostituyente, como mejor se le conoce por sus intensiones y alcances), de hace apenas dos meses, de esos treinta que los acompañaron antes, sólo doce personas acudieron al acto aberrante de instalar un organismo supraconstitucional para reformar las leyes. Para esta campaña la cosa es todavía peor. Si el país no les escuchó cuando todavía la miseria se podía disimular, ¿los seguirá ahora que el hambre atormenta al ochenta por ciento del país? Ni siquiera en sus mentes trastornadas, por enfermedades o drogas, el régimen puede engañarse de tal manera.

   Si el país se moviliza para gritarles en las regionales que les quiera fuera, como un gran acto refrendario a todo el sistema, un grito contra Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno, sacando cuentas, y con todo lo mal que puedan quedar suspendiendo los comicios, tal vez crean que es mejor a que el mapa se tiña de colores democráticos. Que Almagro y Trump, Rajoy o Santos les llamen dictadores, puede que lo consideren preferible a todo el daño que puede hacerles una derrota contundente a nivel nacional que le aclare al resto del mundo, sin ambages, que ya el pueblo no los sigue, que la revolución no fue más que una gigantesca estafa de rapiña y destructiva, y que quiere salir de ellos. Si el país se organiza y les dice que les dará batalla, esos reculan. Tengo una amiga que sostiene que si la oposición hubiera inscrito gente para la prostituyente, el gobierno lo habría suspendido. Y, pensándolo en frío, razón no le falta.

   Los resultados de las primarias de la oposición para elegir a los candidatos a las veintitrés gobernaciones, resultados de los cual el gobierno no se cansó de hablar hasta que notaron que guiaban la atención de las personas al detallito que menos les favorece (el triunfo adeco), no pudieron ser peores para el gobierno. También para la cúpula dirigente de la oposición, a la cual el país les dijo lo que quería y lo que no, a pesar de los guerreros de la red. Los intransigentes fueron vetados y dejados de lado, porque así como España salió de una dictadura con unas elecciones concertadas, Chile igual, así como Centroamérica encontró el camino, más o menos, decidiendo electoralmente su destino, Venezuela no quiere un baño de sangre para que alguien diga “¿lo ven, lo ven?, era como yo decía”. O “si no es como yo digo aquí no se hace un coño”.

   Muchas posturas públicas, unas lanzadas, las otras tortuosas, fueron premiadas o castigadas en esas primarias, porque a la gente común y corriente no le interesa cómo se ven los políticos frente a los portales de opinión de aquellos que tienen acceso a la internet, busca a gente que tome sobre sí la responsabilidad de lo que ocurre y pueda ocurrir. Y tomar la responsabilidad es estar claro, decir lo que se hará y cómo, buscando qué, el resto, ese reino de ambigüedad y oscuridad, es mejor dejarlo fuera, ya bastante tuvimos con estos piratas ladrones incompetentes que sumieron al país en el caos y el desastre mientras gritaban que saldríamos como potencia mundial. Jamás se dignaron a explicar cómo ocurriría semejante fenómeno tomando tales medidas. Y sí nos fue. Así están muchos líderes que tan sólo repiten frases que en meses no han sacado al gobierno y tan sólo han dejado más de cien muertos a manos de una brutal y pública represión. Fuera de los muertos, que, bueno, sirvió para horrorizar y abrirle los ojos a buena parte del mundo, los muertos, muertos están porque no hay, dentro del país, ni tribuales y policías, ni militares que hagan respetar la estricticidad de la ley.

   Pero, para quienes el resultado fue peor, sin duda, fue para el gobierno. No sólo el éxito del tradicional partido Acción Democrática se vio claramente, sino que fue un aval a la estrategia de su odioso Secretario General, Henry Ramos Allup, quien le dijo al país “Acción Democrática quiere esto y esto”, y el mensaje pegó, no sólo dentro de su partido sino en la militancia y muchos que seguramente no son adecos pero ya están cansados de los dobleces. Por eso se le odia tanto, y de lado y lado le lanzan a matar. Aparentemente piensan que la gente que le dio su confianza es tan tonta que creerá algo que no esté sustentado en hechos. ¿Por qué este triunfo es malo para el gobierno?, porque los adecos tienen tradición de mando, queridos u odiados, en  mayor o menor medida muchas veces, han determinado buena parte de la era democrática. La gente sabe quiénes son, y muchas veces los han preferido a pesar de eso (Dios, dígame cuando Venezuela hizo presidente por segunda vez a Carlos Andrés Pérez; porque fue Venezuela, no fue que nos lo impusieron como muchos pretender que se crea que piensan ahora; y se hizo presidente aunque ya se les sabían las mañas, no  pesar de ellas, sino precisamente por ellas).

   Qué sean los adecos los que recorran las calles, avenidas y pueblos, al grito de que Venezuela no siempre fue esta ruina, esta tumba, este atraso, hambre y penurias, que antes se vivía mejor, puede ser catastrófico para los hacedores de miseria. Bastará que los adecos se paren y pregunten ¿recuerda cuándo en el barrio se podía celebrar un cumpleaños, un bautizo, una parrillada los domingos con familia y amigos, tomarse varias cajitas de cerveza fría mirando un juego entre Magallanes y Caracas?, para que muchos sepan, sin lugar a dudas, lo que tienen que hacer. Tan sólo tienen que recordarle a Venezuela que una vez fuimos envidia, por ingresos y modos de vida, del resto de Latinoamérica (aún en los años noventa del siglo pasado, llegaba gente de las islas del Caribe a tratarse tumores en hospitales como el Luis Razetti y el Padre Machado, como consta en sus estadísticas), a quienes les costaba un poco más mantener sus niveles porque carecían de petróleo, acero, bauxita y campos productores de café, maíz y arroz. Y recordarles eso a los venezolanos, que veintitrés candidatos con su gente recorran cada calle y pueblo de los estados grietándolo a todos esos que todavía no entienden por qué no pueden alimentar a sus familias aunque trabajan y trabajan, será lapidario para una gente que fuera de robar, agredir y matar, solo saben hablar paja. Pero, después de veinte años, ya no convencen a nadie. Los dogmas y slogan no llenan las ollas de sopa.

   Que los veintitrés candidatos, los adecos al frente, con su gente, recorran sus estados recordando que, a varias semanas de la prostituyente, nada ha mejorado, la hiperinflación sigue, el hambre igual, la falta de todo lo elemental, desde medicinas a repuestos para carros; que tan sólo se ha usado esta entelequia para hablar mucha paja sin resolver nada. Que lo único que ha hecho la prostituyente, fuera de paralizar cualquier investigación sobre corrupción administrativa para que no se sepa quién se robó los reales, parar las investigaciones sobre narcotráfico justo cuando los narco sobrinos son sentenciados a cadena perpetua, y convertir a las víctimas de la persecución política en criminales, nada más se ha hecho. Que al grito de “nos bloquean los gringos”, se les responda de boca de cada uno de esos veintitrés candidatos, que tal eventualidad no debe asustar a un país potencia cuya producción agropecuaria se gritaba y se gritaba sería la mas mejor del mundo cuando se perseguía a quienes trabajaban produciendo alimentos; y menos a un país que guardó casi ochocientos mil millones de dólares, fuera del presupuesto, por conceptos del excedente de los precios petroleros en doce años, guardado para momentos de crisis como estos.

   Esos veintitrés candidatos deben machacar que este gobierno todo se lo robó, que todo lo destruyó con su incompetencia y que todavía pretende verle la cara de idiotas a la gente. Así, sin tantos discursos ni lenguajes floridos que ya les pasan facturas a muchos que insisten en quedar bien con Dios y con el Diablo, arrebatándoles las máscaras a un régimen forajido, exponerlos como lo que son, ladrones inútiles y peligroso. El hambre sigue, la miseria se extiende, la desnutrición se ve en las caras de hombres, mujeres y niños mientras ellos inhabilitan a este y aquel porque sale mejor en las encuestas, quieren declarar delito que se les grite ladrones cuando no hacen más que robar, quieren cambiar la Constitución para rematar lo que queda del país por cuatro locha a chinos y rusos; recalcando cada uno de esos veintitrés candidatos que ya vendieron la Zona en Reclamación, que Venezuela la perdió y ni dos palabras de explicación han dado al respecto, especialmente unos militares sin honor que viven amenazando a estudiantes, amas de casa y gente de la tercera edad que sale a exigirles que cumplan con su deber para con la Constitución y las leyes.

   Esos veintitrés candidatos, sin hacer promesas idiotas de limpiar calles o levantar puentes (el problema ahora es otro, hay hambre, el hambre está acabando con la gente, no la deja pensar, no deja de atormentarlos, no hay hospitales funcionando, no hay medicinas, no hay insumos de nada de lo que hace falta para que un país se mueva; la gente espera otra cosa), es señalar con un dedo implacable que mientras el régimen gasta millones y millones de bolívares en payasadas como unos ejercicios para enfrentar a los gringos, la verdad es que una gente que no le ganan una pelea en las cárceles a los pranes, que dejaron que el narcotráfico nos convirtiera en puentes de su infame negocio, que dejaron que nos quitaran de las manos la Zona en Reclamación, no pueden hacerle frente nadie como no sea una población indignada y desarmada; y menos a un ejército real. Pero que mientras se gastó todo ese dinero montando ese templete, el Hospital de Niños no funciona y no hay ni radioterapia ni quimioterapias en todo el país. Que mientras ellos montan circos sin pan, lo que nos afecta, de verdad, se deja de lado porque no les importa.

   No sé en qué anden, pero esos veintitrés candidatos ya deberían estar gritando que hay que vigilar a estos delincuentes para que no vayan a salir con una trastada como impedir las elecciones en la frontera, temerosos de perder los pasos de los negocios de contrabando y narcotráfico. Decirlo así, con todas sus letras. Cualquier maniobra para impedir elecciones en el Táchira y el Zulia que sea visto como lo que es, una maniobra de un narco sector del gobierno para proteger sus negocios, y eso deben gritarlo en Aragua y Monagas, en el estado Bolívar y Portuguesa. La estrategia es derrotarlos presentando un frente único y unido. La estrategia es desenmascararles, ir todos juntos presentando una estrategia clara y responsabilizándoles de una buena vez de todo este desastre que se ha abatido sobre Venezuela y de la cual pretenden desentenderse.

   Las regionales deben servir a dos fines, que el mapa no sea rojo rojito permitiéndole al régimen grite “¿lo ven?, el país nos apoya mientras un  grupito violento sólo echa vaina”, y que sea un escupitajo al rostro de los hacedores de miseria. Que el resultado sea un contundente referéndum de desempeño de todos, un claro “tu tiempo se acabó, ladrón; vete ya”.

MARIA CORINA, UN DIA, ME VA A GOBERNAR…

Julio César.

EN LO PERSONAL… HACIA LAS REGIONALES

septiembre 5, 2017

EL BLOG

   Yo, hablando por mí, mi conciencia y mi pellejo…

   A estas alturas del partido ya hasta el más lerdo debe haber entendido que esto no será ni fácil ni rápido, que no hay unas palabritas mágicas que nos ayuden a salir de esta pesadilla. Se necesitará aún más trabajo y esfuerzo. “Sangre, sudor y lágrimas”, como dijo un grande del pasado. Dar la pelea en colinas, calles, puentes y playas, sin abandonar una sola trinchera. Por lo tanto, y lo digo a título personal, pienso asistir a votar en las elecciones regionales, sea cuando sea que al régimen se le ocurra pasar por esa dura prueba una vez más, constatar cuánto los odia Venezuela, porque cada hombre y mujer tiene derecho, y la obligación, de expresar cual es su deseo, sin ambages, sin que después pueda decir yo no fui, eso no pasó o dejó de hacerse por mí.

   En democracia se vota, y el voto es algo que anhela todo aquel que vive bajo un régimen que le ha despojado de todos sus derechos y libertades, que intenta robarle hasta la ilusión de salir de una pesadilla o una vida mejor. Si mañana llamaran a unas elecciones universales, secretas y directas en Cuba, para que expresen lo que piensan sin miedo a las represalias de los carceleros, el resultado sería una verdadera cachetada a todos los que hablan paja de una supuesta revolución del proletariado, como llaman a esa brutal dictadura.

   Esa gente iría aunque temieran una trastada, porque la esperanza de un nuevo camino, salir de eso, sería mil veces preferible. Por ello bien que se ha cuidado la brutal dictadura antillana de que eso no ocurra, y aquí también se ha pretendido. Contra el autoritarismo, el peor de todo, el armado, el voto es otra forma de lucha, entre muchas otras, y cuando se está en una mala posición no se debe abandonar ninguna de ellas porque cunde la desesperanza o la rabia paralizante y estéril que el autócrata desea. Con votos y unidad los españoles cercaron al poderoso franquismo; con votos y unidad los chilenos derrotaron el militarismo, aunque este contaba con una buena cantidad de seguidores, gente que no participó directamente en el gobierno pero creían que eso funcionaba. A esa gente, como los que todavía añoran al franquismo, sencillamente no se les podía eliminar, silenciar o despojar de sus derechos, porque o se respeta la diversidad, a las minorías, o lo que hay es barbarie, autoritarismo, chavismo a lo Maduro-Diosdado. Es por ello que el G2 cubano hace lo imposible por destruir tales factores de lucha en nuestro suelo. Y lo hacen con admirable tino, tal vez no sirvan para más nada, Cuba no es más que una gigantesca estafa, comenzando por su sistema de salud, pero bien que han logrado perpetuar su arbitrario sistema político.

   Tan importante son las gobernaciones y alcaldía como expresión de poder, que el régimen, codiciándolas como las codicia, hace lo que puede para asegurárselas, desde inhabilitar políticos que los derrotarían aunque ya estuvieran muertos, a intentar desmotivar al país que se les opone en un ochenta y ocho por ciento a sus desmanes, según los desastrosos resultados de la Prostituyente. La situación dentro de Venezuela es clara, a un régimen ladrón, incompetente, falaz y represivo no lo quiere nadie, este desastre político, social y económico no pueden resolverlo quienes los crearon, y ni siquiera lo intentan (que fue el mayor pecado de lo que una vez fue el todo poderoso chavismo, gritarle al país en diciembre de 2015 que radicalizarían la miseria, esa que llegó en 2016), pero ese mundo que mira desde fuera y que nos parece tan indiferente y tibio en sus reacciones (a nosotros cercados por una banda armada de delincuentes que no se miden a la hora de reprimir y matar), está conformado por jóvenes que viven en las redes en sus propios mundos, jugando con sus tabletas, yendo a fiestas o citas, teniendo amoríos o esquiando.

   Fuera de diplomáticos y políticos, y tal vez empresarios y en casos raros periodistas que no confunden sus opiniones con las cosas que pasan, no hay que esperar que se sepa con claridad lo que ocurre en un pequeño país al norte del sur de la América Latina. Esa gente oye rumores, les parece que la cosa está mal si es que el gobierno agrede gente así en las calles, pero un país donde su presidente, Nicolás Maduro Moros, aparezca dentro de dos meses con un mapa de Venezuela pintado de rojo rojito diciendo que ganaron en todas partes, sin dar cifras, unas que ese mundo no político ni diplomático no escuchará ni le interesará, pensará que no hay ningún problema, que hay un gobierno popular, amado por su pueblo, y un grupito gritón que lo único que quiere es echar vina.

   Los venezolanos debemos entender, y aceptar, que no somos el centro del mundo, ni que todo lo que aquí ocurre, con todo y lo dantesco que ha sido, es del dominio o interés de la gente común en los variados países. Y muchos políticos, cuando sus electores no les exigen algo, no hacen absolutamente nada. Ni siquiera por vergüenza. Y eso, que ocurre aquí, que lo sabemos, es algo que hay que aceptar. Sólo hay que recordar cuando comenzó la Primavera Árabe, todo lo que se batalló, y se sufrió, en las calles de Túnez, Egipto y Libia (en Siria la pelea sigue), las cosas feas que le pasó a todos ellos. Esa gente dio pelea con todo, y mientras eran agredidos salvajemente, hasta armas químicas se usaron contra algunos de ellos, parte del mundo no sabía nada, otros escuchaban pero no les importaba, otros (lo peores, en mi opinión), alegaban que eso era una manipulación imperialista de Occidente que quería echarle la mano al petróleo, no países cansados de la opresión, no gente obstinada de esos canallas enquistados en el poder. Desestimaban, y deslegitimaban sus luchas con bajezas como esa, aunque los tiranos tenían buenos tratos con sus socios en Occidente (compañías petroleras), y garantizaban la estabilidad de la zona al perseguir a los extremista. Nada de eso les importó a los habladores de paja a la hora de meter la cuchara y espesar el caldo, haciéndoles la lucha más difícil a esos pueblos. Y no es que hacía el mal por desinformados o bienintencionados, hubo mucha mala fe.

   Claro, hubo gente que sí se enteró, los jóvenes en Egipto y Libia vivían “reportando” lo que ocurría por las redes sociales (y esa cuenta la sacaron los que necesitan ocultar algo y siempre intentan limitar el uso de estas fuentes); gente joven que se identificó con esa lucha, sintiendo rabia, exigió a los gobernantes de sus países que no apoyaran a los dictadores. Pasó en Washington, Paris, Londres, Berlín. Esa gente terminó contando para el mundo porque dejaron muy en claro qué era lo que pasaba: pueblos cansados de sus dictadores, querían libertad y daban la pelea en todos los frentes (a pesar de las desconfianzas, en cuanto se pudo, en Túnez y Egipto se llamó a elecciones, y en Egipto casi casi gana el partido del depuesto, y eso habría sido decisión de ellos). En Túnez, Egipto y Libia la gente estaba muy clara, la exigencia era simple, algo que nadie podía reprocharles, querían ser libres, y querían elegir sus destinos. Votar.

   Así como mucha gente no entendió lo que ocurría en esas naciones, muchos no verán lo que aquí ocurre como una pelea del país contra una dictadura (porque esas cosas ya no pasan y menos en este lado del mundo), y menos si leen en un pie de página de un periódico, o escuchan treinta segundo en un noticiero, que la oposición no presentó candidatos en unas elecciones regionales. Al mundo se le olvidará todo lo demás, que se desconoció el Parlamento, que no se realizó el referéndum estipulado en la ley, que se pretendió elegir una corte supranacional para dictar leyes inconstitucionales… Lo que pensarán será que no nos presentamos porque tal vez no habríamos podido ganar en ninguna parte ya que el gobierno sigue siendo popular. Eso podría creerlo cualquiera. Sabemos muy bien que no es el caso, pero hay que asumir que no es deber del resto del mundo, ni siquiera en la zona, en Chile o Ecuador, saber lo que nos pasa, lo que padecemos, bastará con algo que lean o escuchen, y pasarán de largo. O pueden quedarse y darnos una mano, pero si nosotros comenzamos a abandonar las plazas que pensábamos fortificadas (una amplia mayoría en contra que los desalojará en cualquier evento electoral), ¿qué grupo de ciudadanos chilenos simpatizantes de nuestra causa, o arubeños, o españoles, irán a exigir a sus gobernantes que no traten con el régimen de Caracas si nosotros no damos la pelea?

   Pensarán que esos políticos y diplomáticos que hablan de dictadura y autoritarismo, sólo hablan paja y quedarán sin bases para continuar reclamando fuera, en nuestro nombre. De Almagro, un hombre que se ve amargado y tal vez desengañado de lo que defendió toda su vida, la idea del socialismo (usándose de coartada en estos desmanes autoritario), no podemos esperar que él tumbe el gobierno, o los envíe a las cárcel, o a detenerlos (la fantasía tonta de que le exigieran a Maduro la partida de nacimiento, que eso iba a sacarlo; hubo gente que se aferró a esa necedad como si hubiera habido alguna posibilidad de que tal reclamo fuera respaldado por tribunales o cuerpos de seguridad que fueran a detenerlo y desalojarlo de Miraflores); pero al menos debemos ofrecerle esa trinchera para que le exija a una comunidad internacional cabrona y cómplice por acción u omisión que vuelvan los ojos a la zona, alegando ante ellos que en todos los frentes se sigue peleando en Venezuela, en cada alcaldía, cada gobernación. ¿Quién va, o puede, pelear por el que abandona la palea?

   Esa papaya no se les puede dar, que ante un mapa rojo rojito griten “¿lo ven?, ganamos porque el pueblo está con la revolución”, aunque no se atrevan a asomarse a una ventana por miedo a una pedrada o algo peor. Y conscientes de eso, el régimen hace lo que sea para asegurar esa victoria. Porque si son importante las regionales. Así como se le derrotó electoralmente a los interno, sólo se contaron treinta de cada cien votó por el régimen en las parlamentarias (setenta les dijo que no), tan sólo doce de esos treinta acudieron al llamado de la Prostituyente. Esa derrota debe repetirse y reflejarse, electoralmente, en todo el país, las veces que sean necesarias para que les quede bien claro que no es cierto que se espere algo de ellos, sino que se les quiere fuera, aunque pretendan que no entienden o no se dan cuenta. Hay que gritárselos cada vez que se asomen y digan algo.

   ¿Qué el gobierno se pasará por el forro del paltó esos resultados si le son adversos?, claro, ¿dónde está la sorpresa?, ¿acaso no sabemos que tratamos con delincuentes? De eso estamos claros desde hace años, ¿o no? Pero tendrán que pasar por el mal rato de tener que violentar el evento al que ellos mismos convocaron, entre gritos y salpicadas de saliva de rabia ante el rechazo de casi el noventa por ciento del país, y esa gente que puede mirar con simpatía nuestra lucha, en esas islas del Caribe que votan cabroneando los crímenes y violaciones de derechos humanos del régimen, tal vez puedan ser convidadas por nosotros a presionar a sus gobiernos bajo la premisa de quien se junta con traficantes y delincuentes, algo oculta. Pero para ello, deben estar completamente claros en la naturaleza de nuestra lucha. Que será en todos los frentes.

……

   Hay una campaña feroz contra Lilian Tintori de López en la red, por la prensa controlada y “los amigos del gobierno” fuera de Venezuela. Ya Rafael Poleo había advertido contra ella, y del daño que podía hacer; siendo desmentido y atacado a su vez por mucha gente. Pero, como todo con esta gente, se les fue la mano y terminó siendo contraproducente. En las redes, donde se discutía si este o aquel estaba o no jugando a dos bandos, ahora se habla con repulsión del laboratorio de guerra sucia del G2 cubano. Y parece que va calando, otra vez, la idea de la unidad y hasta de presentarse mayoritariamente a las regionales. Hace dos o tres semanas sonaba difícil, casi imposible de conciliar, pero la campañita enfermó y arrechó a demasiada gente. No se puede ser tan vagabundo, tan enfermo y pretender no ofender a los demás, en su dignidad, y que les respondan. Se les pasó la mano y dieron asco. Se engolosinaron con suciedad y no supieron detenerse y al final terminaron ayudando a cohesionar a la oposición. Siempre les pasa igual.

WE WILL COME BACK, VUELVEN LOS ADECOS

Julio César.

PARA ENFRENTAR LA INVASION

agosto 30, 2017

EL BLOG

   Simplemente, no lo podía creer…

   Todo el fin de semana pasado Venezuela vivió, o un retroceso en el tiempo, o un adelanto, cosa que no todos los países pueden hacer, y caímos en el carnaval. ¡Y cómo había disfraces, carajo! Fue tan mortificante ver al Gobierno y que llamando a las tropas, refuerzos y milicianos para ensayar la manera en la que repelerían la invasión de los marines gringos, como risa debió darle al resto del mundo. Eso era bobada tras bobada. Bueno, por el contenido, porque ni se imaginan la cantidad de dinero que se malgastó en esa vaina. Estando toda Caracas sin radioterapia para los pacientes oncológicos, porque hace años que no se les paga a las casas que les dan mantenimiento; para atender eso no había recursos, para este circo sí.

   Y es que viéndoles, se padecía una dicotomía emocional. Por una parte nos alegraba que Colombia y Brasil hayan abandonado esas agresivas políticas expansionistas de toda la vida, o ya los tendríamos aquí, en el centro del país, para ayer lunes; con el beneplácito de mucha gente, para hacer las cosas peores. Y, segundo, sentir rabia, esa gente nos hizo pasar la vergüenza más grande del mundo. Venezuela, Banana Republic, con gorilas uniformados y todo. La propia comiquita de nación. ¿Por dónde comenzar? Nicolás Maduro disfrazado se parecía al difunto Sadam Husein (y muchos esperan de corazón que así termine… separado del poder), a Diosdado Cabello parecía que iba darle algo de lo gordo y deforme que está (eso ya debe ser una enfermedad y no sólo glotonería por vicio); Iris Varela bailaba con un sujeto bajito y todo el mundo decía al menos este no es uno de los pranes con los que se reúne siempre y después los niega. Estaban los militares de verdad (por llamarlos de alguna manera), con unas ínfulas incomprensibles, como si no supiéramos que no hay batalla dentro de un penal que no pierdan frente a los presos, o de todo el contrabando que sale, incluida la coca, y que son los mismos que todavía nos deben una explicación sobre la pérdida de la Zona en Reclamación. Viéndoles allí, era difícil imaginárseles tan inútiles.

   Y la gente… Obviamente el mal gusto, y las necedades, se pegan como un mal olor de axilas. Los amigos y conocidos me preguntaban, molestos, cómo había gente que se prestaba para esa cómica. Coño, dieron botas, gorras, sánguches, jugos, almuerzos. En este país la gente se muere de hambre (¿cuántos se habrán desmayado por cargar el fusil de plástico?; si, plástico, ni locos Nicolás o Diosdado se habrían arriesgado a acercarse a gente del pueblo con un arma en las manos). Viendo a todos en conjunto, Gobierno, militares, milicianos, se me ocurrió algo feo: ¿Esa será la estrategia?, ¿verse bien patéticos para inspirar lástima?

   Cómo deben estar riéndose de nosotros.

EN LO PERSONAL… HACIA LAS REGIONALES

Julio César.

DE CONSTITUYENTES Y DEMENTES

julio 30, 2017

EL BLOG

Me costó disimular la cara…

Jamás voy a terminar de entender a cierta gente. En la oficina todo el mundo sabe lo que pienso de ciertos asuntos, como que cada día entró con el diario EL NUEVO PAIS, en las manos, y antiguamente con el semanario ZETA, ahora un poco caro, y escuchaba en mi espacio a Marta Colomina por Unión Radio Noticias, y ahora a Jesús “Chúo” Torrealba y Radio Caracas Radio. Todo el mundo lo sabe, no es un secreto, todos pasan por mi oficina-cubículo y leen lo que quieren, escuchan lo que se dice y comentamos lo que nos da la gana. Cosa rara, fuera de “sea discreto”, como me aconsejara una jefa antes, nunca he tenido problemas al respecto. Y eso desde que estoy en la Administración Pública. Comencé a trabajar en ella, indirectamente, a finales del gobierno de Carlos Andrés Pérez, al que detestaba, y nunca tuve que ir a reuniones políticas ni debía vivir agradeciéndole a los adecos “porque me pagaban”. Y de allá para acá, siempre fue así; es con estos cuando se nota que parecen creer que uno debe vivirles agradecidos como si los reales de las quincenas las pusieran de sus bolsillos, o nos hacen un favor pagándonos. Cosas del socialismo pela bolas.

Pues el día de ayer me cayó en la oficina un joven que trabaja en Mantenimiento, el cual ya venía de visitar a otros en el piso, y me preguntó, a mí, que los odios tanto y jamás he intentado engañarlos al respecto, o disimularlo, si pensaba ir a participar el domingo en la Constituyente de Marras. Cuando le dije que no, tuvo la osadía, o insensatez, de parecer sorprendido, preguntándome el por qué, si era que no veía la necesidad de asegurar y proteger los cargos y trabajos de todos los empleados públicos de la “maldad” de la derecha imperialista  (¿y puede un lenguaje ser más idiota?, es que el socialismo, la izquierda, se quedó estancada en los cincuenta del siglo pasado, por eso ni saben del fracaso y la caída del comunismo). Intercambiamos frases, veladamente descorteces, terminando yo con aquello de que no veía la necesidad de cambiar  la letra de la Constitución para trabajar y resolver los problemas del país, cuando la inglesa y la norteamericana ya van parta trescientos años y son grandes naciones. Eso le picó, me dijo que había que hacerlo para que al fin se alcanzara el poder y se comenzarán los cambios de verdad.

No les digo. Después de dieciocho años al frente del Estado, de sacarnos de convenios y meternos en otros, sin consultar al pueblo, de cambiarle el nombre al país, a los billetes, cambiar la hora, inventarse estados, enviar gente al Panteón para aumentar las figuras en el altares socialista, y de haberle metido manos a cinco veces más del dinero que entró en los últimos cuarenta años, por conceptos petroleros, no salen con ese chorro de babas. No han podido trabajar porque, dieciocho años más tarde, se dan cuenta que la Constitución no alcanza. La de Hugo Chávez, por cierto. Cumplir caprichos idiotas se pudo, robarse hasta el último centavo también, trabajar para resolver problemas (antigua definición de inteligencia), ah, no, eso si no pudieron porque no los dejaba la Constitución. Por eso necesitan la Constituyente de Marras, no es porque la gente ya no vote por ellos y necesiten mandar a pesar del rechazo mayoritario, es “para trabajar”. Después de todo eso, salen con que ahora si se van a poner a trabajar. Nadie se los cree, absolutamente nadie, a pesar de los mítines en teatros, en tomas cerradas de calle, de la habladera de paja por radio y televisión, por ello nombraron a los candidatos y decidieron quienes ganarían y que sus facultades estarían por encima de la Constitución vigente.

Cuando le pregunté exactamente qué es lo que ahora sí podrían hacer, la respuesta me dejó con la boca abierta por lo sincero. Que ahora si iban a acabar con los alcaldes, concejales, gobernadores y diputados, que todo lo ocuparían ellos y nombrarían a quien quisieran y dictarían las leyes que les hicieran falta para detener cualquier ataque a ellos como revolucionarios y para detener a los que tantos se quejan y conspiran (así le dicen a quienes denuncian actos de corrupción o la parálisis del país mientras lo saquean). El hombre lo tiene clarito, más transparente no podía ser en el alcance de la Constituyente de Marras; lo curioso, para mí que le escuchaba, es que semejante vagabundería, eliminar al pueblo, al soberano, de la ecuación lo expresara en voz alta. Necesitan cambiar la Constitución para auto elegirse ellos mismos y no dejarlo en manos de un electorado que en 2015, antes de que se desatara la gran hambruna, ya había votado en contra de ellos, obligándoles a desconocer los resultados (instaurándose desde entonces un régimen de facto) y a suspender las elecciones de alcaldes y gobernadores que debieron realizarse el año pasado y que sabían que perderían. Por lo tanto, si ya no hay pueblo, hay seudo leyes. Libre de polvo y de tanta paja, esa es la razón de la Constituyente de Marras.

Lamento decir que no fui muy diplomático en mi respuesta, le pregunté si es que estaba loco o drogado, así, directamente. Agregué que si Caracas, que tuvo la mala idea de elegir a Jorge Rodríguez como alcalde, estaba sumida en la violencia de la inseguridad, la suciedad, los huecos, los servicios municipales detenidos, no le podía reclamar nada al sujeto, aunque se le puso allí con votos, porque enviaba a la policía a reprimir ya que no es trabajo suyo ocuparse de las necesidades de nadie (porque es socialista, y uno de los grandes perdedores del 2015, de las veintidós parroquias caraqueñas, Jorge Rodríguez perdió veinte, uno no sabe a quién cree representa), ¿qué va a pasar cuándo se coloque al frente de esos organismos a gente puesta a dedo, salida quién sabe de dónde y con cuáles cualidades para tales cargo, cuando puedan prescindir de la gente, el tener que convencerles para que boten por ellos? Si ahorita sienten que no deben darle ni siquiera explicaciones a su electorado, ¿qué será cuando los premien a dedo por ser buenos revolucionarios, como a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia cuando Diosdado Cabello los designó así por ser obedientes militantes del partido, en un público show televisivo?

Esto exasperó a mi visitante, respondiéndome que no entendía el proyecto, el proceso. Así que lo mandé a lavarse ese paltó y que saliera de mi oficina. Dios, ¿de dónde salió tanto demente delirante e inútil?

Puede que Mafalda tenga razón. Ignorancia feliz y orgullosa; una que se ve en todas partes, y no es cuento. Si la gente se queja de sus gobernante en Wall Street, París o Madrid, son indignados, así se auto designan; si se quejan los venezolanos, o los libios o lo sirios, es porque son gente tonta manipulada por los imperios donde la gente es más inteligente que en todas partes. La necedad no conoce de fronteras, la gente es igual en todas partes, aunque a muchos no les guste creerlo, y hay mucho de ignorancia en estas respuesta viscerales.

Volviendo a mi visitante de ayer, es posible que haya quienes sean felices sirviendo a un amo, o para actuar de represores en las prisiones de los amos, como pasó en la Italia fascista, la Alemania nazi, la Rusia comunista, en Cuba bajo esa vieja y brutal dictadura. Gente que necesita tener una bota en el cuello para sentirse bien, comenzado por aquello de que sea otro quién le diga qué pensar, qué decir, qué comer, para dónde ir. No queda otra explicación posible, al menos para mí.

Y mañana…

   Por cierto, ¿a qué sector o grupo representan Cilia Flores, Diosdado Cabello y Elías Jaua? ¿La cúpula podrida? ¿Los sempiternos inútiles que nada bueno han aportado en dieciocho años? ¿Quién los metió allí? ¿Quién los eligió para que ganaran y montaran un tarantín que el pueblo les negó voto a voto en diciembre de 2015 en una relación de siete a tres? Paja. Pura paja.

PARA ENFRENTAR LA INVASION

Julio César.

NOTA: ¿Cómo hago para no hablar de política, carajo?

EL BLOG

julio 24, 2017

PREPARANDONOS PARA LO QUE VIENE

   Ay, el blog…

   Tengo problemas con él, para llevarlo, para mantenerlo, porque estoy disgustado. Eso no me deja relajare, ni pensar con claridad. Y un Julio César molesto es un Julio César que hace infelices a todos, como bien sabe familia, amigos, conocidos, vecinos y compañeros de trabajo. No es que sea grosero o desagradable, sencillamente dejo ver que nada me importa o interesa de otros. Y eso parece ser, de por sí, ofensivo o hiriente. Jamás me ha molestado que alguien deje de hablarme, nunca, a veces hasta me hace gracia, pero otras personas no parecen tomárselo a bien. Y así ando, irritable, sarcástico y crudo, por todo.

   Me hace falta dinero. No consigo las cosas que antes daba tan alegremente por sentadas (en la era democrática, el socialismo es simplemente basura), desde quesillos a pan. En el trabajo, fuera de escuchar paja sobre revolución, guerra contra el imperialismo y constituyente, no se hace nada para lo que fuimos contratados. Hace años que no se presentan los boletines epidemiológicos, que no se elaboran los mapas de endemias; no hay datos ni tabuladores sobre problemas relacionados con sociedad y patologías, como que hay miedo de que la falta de abastecimientos médicos, y el hambre que padece el país, se refleje en ello. Porque “no hay una crisis sanitaria asistencial”, o alimentaria, lo que hay son “sensaciones”, campañas mediáticas… Y mejor lo dejo así o voy a terminar arrechándome y dejando esta entrada aquí mismo.

   Si la situación del país en manos de estos tracaleros me disgusta, lo que ocurre en el bando contrario que nos asegura quiere sacarnos de esto, es para infartarse. Ha comenzado una guerrea interna que puede llevarnos a una peligrosa división, y que nos ocurra como en el Ecuador, si al régimen le da un buen día por llamar a elecciones de verdad, y que termine ganando quien mejor cohesione a los suyos, aunque sea minoría, pero una mayor si enfrenta a unos adversarios los cuales todos hablan de salir de la crisis, del autoritarismo, de enrumbar el país… pero cada quien por su lado (o se hace lo que ellos quieren o no se hace un carajo), divididos en tres o cuatro toletes. La inteligencia cubana les ha convencido de que es la mejor estrategia, que así los cubanos en el exilio, y dentro de la isla, lograron sacudirse la dictadura castrista hace treinta años… Eso es lo que les dicen y estos fingen creérselo. En lugar de salir del régimen ya cada quien pelea para ver quién ocupa el espacio. Uno que no está desocupado porque el trabajo aún no se ha hecho.

   Esto ha ocurrido muchas veces desde que el chavismo se instaló, y ahora con esta cosa rara y deforme montada por Nicolás Maduro Moros y Diosdado Cabello (la locura sicotrópica), y nada se ha aprendido. La única ventaja es que nadie toma en serio a esta gente, Nicolás Maduro Moros, y su gobierno, se desgasta gritando que es el Presidente de Venezuela, que fue electo, que es legal, cuando lo cierto es que esa legitimidad la perdió en el momento que desconoció los resultados electorales de diciembre de 2015; ese golpe de estado lo privó de toda legalidad de origen y desde entonces padecemos un régimen de facto que día a día agranda el hueco donde se sepultaron (locura y drogas).

   Volviendo con la oposición, vivimos un eterno coito interruptus, del cual nada se saca, nada se aprende ni se consigue como no sea la frustración, la insatisfacción y le necedad de culpar a este o aquel de los resultados calamitosos, aunque todos íbamos en ese barco (y algunos gritaban “vamos rumbo el barranco del fin del mundo” y otros chillaban arrechos, “pal’ ante”). Por ello, dejaré de hablar tanto de política. De esta política de ahora, la de comiquitas. Dentro de la Mesa de la Unidad Democrática no hay quien quiera tomar la responsabilidad de decirle a las diferentes facciones que se callen, que esto o aquello se habló y esta es la estrategia que decidió la mayoría y es lo que se hará; porque entonces, ¿dónde carajo queda la democracia y el acatamiento de sus reglas, esas que juramos defender? Qué quien haga otra cosa lo hace por fuera de la Unidad. Hace falta alguien que se atreva a decir que quién quiera tienda aparte que se lo diga claramente al país, que se aparta, aunque eso debilitará la fuerza de las pegadas que se le daban al régimen. Qué cada quién cargue con sus responsabilidades, con lo que pase, si dividen a la Oposición. Punto. Falta un estadista, alguien que no quiera cabalgar olas, quedar bien con estos y aquellos (creyéndolo, porque la arrechera viene creciendo dentro de los que no somos políticos profesionales), sino que tome el peso de la situación y la resuelva, así sea hablándole feo y golpeado a un país del cual ya se quejaba Francisco de Miranda alegando que  difícilmente se podía hacer algo por culpa del “bochinche”. ¿Lo dijo Mandela o fue algo de la película Invictus?, pero allí, respondiendo las criticas de una asistente, este decía que un líder debía ir aún en contra de la mayoría si esta se equivocaba, que era su deber, y que si se inhibía por miedo, o por quedar bien, tendría que apartarse porque no sirve para la tarea encomendada.

   En fin, el blog…

   He tenido problemas con la gente que escribe algunos relatos, casi todos de malditos; le he perdido la pista a Leroy G, autor de OSCURO AMOR, que fue tan bueno, y llevaba AMA DE CASA. Ni idea de qué ha sido de él, le he enviado correos y nada. Cosa extraña, llevaba años siguiendo el espacio. K, quien lleva el popular EL PEPAZO, y la controversial SISSYBOY, se ausentó porque anda buscando repuestos para un taxi con el cual trabaja. Se la pasa en la carretera. Aunque me asegura que piensa continuarlos. Arthur, autor de LA NENA DE PAPA, tiene a un familiar enfermo, parece algo delicado, y no cuenta con tiempo ni ánimos, y sé de eso. Así que todos esos cuentos están parados. Lo siento. De Sergio, padre de DE HOMÓFOBO A PUTO, también espero noticias.

   Como no tengo cabeza para iniciar un relato nuevo (una adaptación, no soy bueno en esto del control tipo Capricornio), un amigo mío, de años y años, ha versionado un cuento mío. Aunque, la verdad, es que se lo está inventando todo. Se lo he dicho. Verán, siempre tuve mucha imaginación, y cuando estaba en el liceo, después del segundo año, sólo podía pensar en una cosa, sexo, así como los chicos a mi alrededor. E inventaba historias, algunas escritas, otras relatadas, y las contaba. Me miraban con las bocas abiertas (y hubo sus momentos extraños, una vez uno, riendo me dijo que la tenía dura, y creo que quería que lo notara; otros que cuando llegaron a sus casas se masturbaron, ¿no iba a terminar mal ese asunto?). Inventaba cuentos sobre la chica más bonita del salón, portándose toda zorrona con que alguno de ellos, o un estudiante de otro salón, o con un profesor, que la llevaba tras uno de esos muritos que tenía, y aún tiene, el Juan José Abreu en la mayoría de las aulas, y mientras dictaban una clase a ella se la clavaban.

   Eran relatos sobre gente conocida (la segunda cachetada que recibí en mi vida fue por esto; la primera fue por otro asunto; y, Dios, amé a esas muchachas). De ese tiempo escribí este cuento sobre una joven que iba para la playa y le pasaba algo en uno de los baños, una fantasía delirante que creo a todos nos gusta oír, o leer o ver cintas sobre ello. Este conocido lo recordó a lo largo de los años y ahora lo versiona, o escribe todo basándose en una idea, RECLAMO EN LA PLAYA, pero con tintes homoeróticos. A este sujeto lo conocí de esos años, y no era amigo, precisamente, de hecho inspiró (y le hizo mucha gracia cuando lo supo), un personaje de mi “novela” LUCHAS INTERNAS, el abogado de la fiscalía que aparece y conocía a Eric y Samuel, del colegio, siendo rival, en ese entonces, del primero.

   Voy a terminar con el Wincests CORRERÍAS EN BOSTON, antes de continuar con lo demás. Quiero ir finalizando lo que pueda. Aunque no he podido evitar introducir algo mío, comenzar un relato nuevo, LOS HEREDEROS, una idea que tenía tiempo dándome vueltas, una larga “novela romántica”, cosa que nunca me queda muy bien, a pesar de lo que me han dicho de las tramas de algunos de mis personajes en LUCHAS INTERNAS. Verán, necesito presentar algo mío, dedicarme a ello, ver si resulta. No lo sé, tal vez eso me quite un poco este mal sabor de boca que últimamente amarga hasta buenos momentos de intimidad.

   Por cierto, con el relato BIENVENIDOS A RÍO GRANDE, al cual le tengo el ojo puesto por varios motivos, he tenido problemas. Siempre me ha gustado el horror, esos cuentos que, al leerlos a solas, de noche, provocan un escalofrío o que la piel se ponga de gallina; pero la trama no estaba saliendo como deseaba. Una amiga (y quien lleve tiempo leyéndome sabrá qué significó y significa ella en mi vida), Alicia, me dijo que el cuento anda deshilachado, que he querido contar muchas cosas de mucha gente, de la que no se entiende por qué actúa como lo hace, tardándome demasiado en plantear los nudos de la historia, y que no he colocado ese gancho sexual que me funciona. Casi desdeñosa me dijo que sólo eso me destacaba. La muy zorra (ella sabe que es juego, es unas querida amiga, y muy parecida a mí). Aparentemente, si me guio por la evidencia, soy bueno con lo del homoerotismo, aunque mis viejos compañeros de clase opinaran lo contrario. Voy a acomodarla. Hacerla aterradora. O lo intentaré.

   Bien, veremos qué ocurre en este viejo mundo mañana. Por ahora, y aunque ya no opinaré sobre lo que hacen (esperando que alguien me pare bolas, esa gente sólo se oye a sí misma), informo sobre la actividad gruesa de esta semana. Un paro. Imagino que es coordinada por la Mesa de la Unidad Democrática; al menos eso espero:

   Pararme es casi un chiste, la administración pública está prácticamente detenida. Y el Estado. A pesar de la espantosa crisis económica, la de la salud y la parálisis que va apoderándose de todo mientras fallan carros, televisores, bombas hidroeléctricas, el Gobierno lleva año y medio en campaña electoral y hablando paja por televisión. Ninguna otra cosa. Jamás se recuperaron de la paliza de diciembre de 2015, cuando el país se los sacudió, y desde esa fecha no hacen absolutamente nada por revertir este desastre que les quitó el afecto de las mayorías. Nadie está ocupándose de los problemas, estos se acumulan, se agravan, la gente los padece, pero ellos juran que todo el mundo está contento, esperanzados, enfrentando la “agresión mediática internacional”, imbecilidades que sólo quienes cobran por repetirlo, o los socialistas en todas partes, fingen creérselo. Ellos también, me temo; ya lo expresé: drogas y demencia.

   No, no; basta de política elemental para idiotas.

DE CONSTITUYENTES Y DEMENTES

Julio César.

AYER SE LE DIJO “NO” A LA CONSTITUYENTE FASCISTA

julio 18, 2017

PREPARANDONOS PARA LO QUE VIENE

   Desafían a salir una y otra vez a un país que ya no les quiere…

   Para serles totalmente sincero, ayer tenía mis dudas. El día amaneció claro, el sol salió temprano (todo distinto a hoy), y pensé que era un buen día para la consulta popular sobre la constituyente fascista; y, sin embargo… pensé que no acudiría mucha gente. Creí que más personas se inhibirían por las presiones ejercidas sobre ellas, quien firme no recibe la bolsita o la caja de comida que el régimen vende subsidiada para que el país no se muera completamente de hambre; lo poco que puede conseguirse en medio de tanta hambre y miseria. Una quincena de trabajo sólo alcanza para comprar cuatro o cinco cosas de comer, sin meter crema dental, papel de baño o jabón. Es muy difícil cubrir esas necesidades si no se cuenta con el bozal de arepa que usa el Gobierno para controlar a la población entre la mendicidad y el temor a no recibir nada. El evento era abierto, cualquier te vería ir y firmar contra la mamarrachada gubernamental. Pero, a pesar de eso, desafiando el aparataje del miedo, la identificación directa o quedar a merced de los grupos violentos que fueron armados para eso, para atacar a la gente en las colas, se cumplió. Ni para eso sirvieron los círculos de la muerte, aunque una señora fue asesinad. Esos inútiles que en dieciocho años no se ocuparon de nada, ni siquiera de limitar la inseguridad en sus zonas, aún piensan que tienen derecho a mantener a la gente sometida para que ellos sigan cobrando por malandrear, como hasta ahora.

   Más de siete millones de personas se movilizaron, salieron, firmaron, dieron su opinión y en las calles se quedaron esperando los resultados, que se iban conociendo hora a hora, con conteo manual ante los presentes en el lugar ( hubo sus “no”, no se crea), a diferencia de lo que ocurre cundo el automatizado Consejo Nacional Electoral tiene que brindarle la información al país, bajo la dirección de las cuatro activistas gobierneras que lo dirigen y se hacen pasar por “rectoras independientes”, encabezadas por la inefable y poco competente señora Tibisay Lucena, cuando los resultados se conocen, si es que salen, a las semanas. El día de ayer los dos grandes derrotados fueron la cúpula del Consejo Nacional Electoral y el Plan República. Se demostró que cuando no están todo sale como debería salir, aún el cierre de mesas, el conteo de votos y el reconocimiento de los resultados según los testigos presentes. El éxito fue de la organización popular, las redes sociales convocando y explicando el asunto, la comunidad organizada, esa que entiende que no le queda otra alternativa para su supervivencia que ocuparse de los asuntos y de los problemas dada la tara mental que afecta a ese grupo de incompetentes ladrones que nos han desgobernado.

   Más de siete millones de personas dieron su opinión: No, no queremos que quien nos condujo al desastre, que nos gritó en diciembre de 2015 que intensificaría la crisis, que la radicalizaría aún más, trayendo la gran hambruna, y que secuestra, desaparece y encarcela gente de manera inconstitucional, ahora tenga el poder de decidir quién es gobernador, alcalde, diputado, y descabezar los poderes públicos para imponer a quien a él le parece, como se impuso a dedo, en un show televisivo, a unos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia que no reunían los requisitos mínimos para el cargo, fuera de los prontuarios, tan sólo porque juraban lealtad al jefe político que los designaba (¡¡¡y lo hicieron por televisión!!!). Eso fue lo que se expresó ayer. No al continuismo, al estatismo y brutal centralismo que terminó arruinándonos. Tal como el Comité Central terminó aplastando la utopía del proletariado en la Europa del bloque soviético, el siglo pasado, cuando ni Rusia servía para un carajo ya.

   El Gobierno dirá que no significa nada, o que hubo trampa, que si esto, que si aquello, pretendiendo que alguien en alguna parte les creerá, aunque ya han demostrado que mienten pública y notoriamente una y otra vez, de la manera más chapucera y torpe, mentiras que se les descubren al poco andar (que el viaducto no se caería y se  cayó, que la crisis económica no nos alcanzaría y la gente está comiendo de la basura, que Venezuela sería potencia mundial y ahora le compramos gasolina a los gringos, que se juntaría un pote con los excedentes del precio del petróleo de doce años y ahora andan mendigando para ver quién les presta para completar una quincena de coimas a quienes dicen apoyar al régimen, que Chávez no estaba enfermo, que no era cáncer, que se curó, que no se iba a morir); los únicos que fingen creerle, repitiendo las especies, son quienes cobran por hacerlo, como los inefables señores que quieren echar la vaina en España, PODEMOS. Del resto, nadie les cree nada.

   Pero, el punto, es que más de siete millones de venezolanos dijeron no, señor Maduro, no queremos esa mamarrachada con la cual pretende eternizarse en el poder y comenzar la razia social contra quienes se quejen de este desastre. Más de seis millones, imaginen la cantidad que habría sido si la consulta hubiera sido directa, secreta y universal, con toda la red del Consejo Nacional Electoral actuando, aún bajo control de las cuatro fichas gobierneras que se hacen pasar por “rectoras independientes”. En las parlamentarias, en contra del régimen del señor Maduro, antes del año de la gran hambruna, fueron más de ocho millones quienes le dijeron basta, una relación de siete en contra por cada diez electores. Ahí, justamente allí, a pesar de toda la paja de los socialistas del mundo, es dónde hay que buscar la razón por la cual todo acto comicial directo y universal en Venezuela ha sido suspendido. La constituyente fascista, esa que pretenden imponerle a un país que mayoritariamente les rechaza, pretenden legitimarla con este y aquel a quienes el señor Nicolás Maduro Moros y la señora Tibisay Lucena digan que pueden votar (sólo ellos, nadie más), pudiendo hacerlo este o aquella dos o tres veces, según a ellos les parezca para que los números sumen muchos. Para que parezca una gran cifra en un papel y PODAMOS y TELESUR puedan delirar en el Chimborazo esperando engañar a algún bobo.

   No debió Nicolás Maduro Moros convertir las parlamentarias de 2015, haciendo campaña en lugar de ponerse a trabajar para resolver los problemas que crearon en estos años, en un plebiscito contra su mandato; lo hizo y le fue mal. No debió gritarle al país, amenazándonos al siguiente día de esas parlamentarias, con que lo lamentaríamos porque ahora sí que radicalizarían los efectos de la revolución (tenían que hacerlo por necesidad, quebraron al estado, pero no debió ufanarse públicamente de ello), llegando el paquetazo neoliberal del año pasado y la gran hambruna. No debió desafiar al país con una constituyente de él y su grupito, obligando a ese país a expresarse públicamente como ocurrió ayer, cuando se le escupió en la cara, a él y a Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez, Tibisay Lucena, Vladimir Padrino López, Néstor Reverol, Tarek William Saab y Maikel Moreno. Pero ya no parecen saber lo que hacen, como que no pueden hilar algo que le sirva a Venezuela. Mientras pierden el tiempo en represión, violencia, en amenazas, en campañas para legalizar la autocracia, el país sigue hundiéndose en la miseria y la inflación, los pasajes del transporte suben y suben y los alimentos que aparecen son de precios exorbitantes. De eso, ni se responsabilizan ni parecen desear ocuparse, pero les irrita que la gente se moleste con ellos y entonces la reprimen y quieren maniatarlo con seudo leyes. Ni resuelven ni dejan que otros lo intenten, así de simple.

   Ayer, cuando salí con la familia a firmar, me sorprendió el aire de fiesta en el boulevard de Guatire, y la cantidad de personas presente. Hasta no hace mucho tiempo el casco era seguidor del difunto mandatario, no las urbanizaciones, eso sí. Un vacío de alivio me llegó en esos momentos. Se hizo el llamado, se organizó el asunto, los voluntarios estaban allí… y la gente acudió. Masivamente. Ayer mismo se discutió, y se anunciará, para que todo el mundo lo sepa, que si el Gobierno continúa adelante con lo de la constituyente se contara persona por persona que acuda a la mamarrachada esa, para que las cantidades sean comparadas con la del pueblo que salió a decir que no. Y se exigirá que esos escrutinios, los de la mamarrachada, también sean públicos, para que el régimen y el mundo sepa, exactamente, cuánto de los que llamó, muchas veces bajo la coacción de quitarles una beca o la caja de comida, les dijo que no. Uno imagina la cara de espanto de la señora Tibisay Lucena y la camarilla de activistas gobierneras que se hacen pasar por “rectoras independientes” del Consejo Nacional Electoral ante el reto de abrir las urnas y contar las papeletas. Eso ni locas, porque fuera de hablar paja, mucha paja por radio, televisión y la red, el Gobierno ya no puede esconder que el soberano le dio la espalda electoralmente. Y hace rato, antes de la gran hambruna de 2016.

   Cosa rara, ayer encontré a muchos conocidos de mis años escolares, al grito de “Épale, Quevedo, ¿y tú no te habías muerto?”. Respondí lo de costumbre, y que siempre es divertido: Si, pero mejoré un poco. No lo entiendo, vivo en Caracas, pero me la paso allá. Parece que hace falta que me deje ver más.

EL BLOG

Julio César.

NOTA: Mañana vuelvo a mi apartamento; Dios, lo extraño.

DE SUPERNATURAL Y OTROS PORTALES

junio 30, 2017

PREPARANDONOS PARA LO QUE VIENE

   Creo que nunca dejaré de envidiar a Dean Winchester…

   Definitivamente debo estar bajo un ataque viral. Lo sé, suena paranoico, pero no encuentro otra explicación. Aunque el antivirus dice que todo funciona perfectamente, el internet me desconecta. No puedo bajar un video mediano, mucho menos uno largo, sin que se congele el equipo y no halla manera de reiniciar la descarga. No pude con uno de apenas doce minutos, sobre el Gran Atractor, no digamos ya con la mejor serie de todas, Supernatural. Una amiga me está haciendo el favor, veré los últimos seis episodios como me gustan, tipo maratón. Y miren que he intentado no saber nada, no leer nada al respecto. Quiero llevarme mi sorpresa, que el programa, en mayor o menor medida, siempre lo logra.

   Con tantos problemas para asegurar mis alimentos  y los de la familia, tanto cinismo por radio y televisión de una casta que acusa a todos de esto y aquello mientras reprime a la gente, sin poder entrar a Facebook o Youtube, por lo menos podré ver Supernatural, un rayo de luz dentro de tanta oscuridad. Algo es algo.

AYER SE LE DIJO “NO” A LA CONSTITUYENTE FASCISTA

Julio César.