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EL RECIEN CASADO, DE TOM OF FINLAND

febrero 22, 2011

   -Lo quiero todo…

   Era yo tan sólo un muchacho, tal vez doce o trece años, cuando una revista erótica cayó en mis manos. No era la primera, pero esta era… distinta, hasta ese momento nunca había visto algo así. Se llamaba Sexo Extraño, y una buena parte estaba conformada por un cómics con argumento. Era de temática gay. Y qué imágenes y qué trama. El cerebro de vaina no me estalló. Estuve duro por días, y toda la tira regresaba una y otra vez a mi mente en lo que caía en mi cama, alimentando mil pajas. De hecho me hizo desarrollar cierto fetiche por este tipo de cómics.

   Era un tiraje de Tom of Finland, ese dibujante de porno gay de tipos todo estilizados, enormes, masculinos y bien dotados. En la trama en cuestión un tipo catire llega a un hotel para su luna de miel, y mientras la mujer se cambia en el cuarto de baño, él se desviste y comienza a tomarse una botella de champaña; pero mientras más toma, la mente le trabaja más y más de una forma extraña. Desnudo, catire y guapo (se veía) gime en esa cama que él tan sólo es un buen marica que necesita un macho y no una esposa. Su voz atrae a alguien en el pasillo.

   Dos marineros, uno moreno de cabello ensortijados, y un negro, se paran en el marco y lo encuentran de espalda mostrando el culo hacia la puerta gimiendo que quiere un macho. Los marineros entran, se quitan las ropas, uno dice que un culo como ese era el que su verga pedía, el otro replica que no esperaba encontrarse con tan rico manjar. Lo ponen en cuatro, el negro atrás, el moreno delante. El negro dice que por lo que toca, el carajo es virgen. El otro sonriendo dice que con ellos seguro que pierde la virginidad.

   Y comienzan a cogerlo por boca y culo. Unas escenas increíbles. La puerta se abre otra vez y aparece un joven, un botones, reclamándole que tienen que salir y esas vainas. El marinero moreno salta de la cama, lo somete, desviste y lo acerca a la cama, donde el catire comienza a mamarle el güevo. En uno de los cuadritos, el botones esta mirando a alguien mientras tres toletes enormes se frotan de su cara. El muchacho dice que tiene una idea, que llamará a un amigo. Asomándose a una ventana que da a la piscina mira a otro catire, enorme, y le grita algo como ven súper verga, aquí hay un buen bocado para tu masculinidad.

   El tipo entra por la ventana, se quita la ropa y pone al catire a mamar güevo mientras le pide que le cuente su historia. Más tarde hay una escena donde los cinco intervienen. El marinero negro mama al catire recién casado, mientras coge al botones que esta acostado de espaldas en la cama. Al botones, mientras lo cogen, mama al otro marinero, quien acostado sobre él, le mama a su vez. El último en llagar, súper verga, está tras ese marinero cogiéndolo duro.

   La mujer sale del baño y grita, creyó casarse con un macho y ese tan sólo es un marica. El botones salta de la cama y se la lleva diciendo que él sí es un macho pero que esos pendejos lo atraparon. Ella se va porque quiere sexo. Los marineros se besan entre ellos diciéndose lo mucho que se quieren, como hermanos, y salen desnudos al pasillo, despidiéndose de los otros dos, después de dejar colgado un cartel en la puerta que dice: no molestar, recién casados. Adentro queda en marido en brazos del otro, que piensa en todos los carajos que ha conocido, gays, con complejos de heterosexuales… hasta que él los ha curado.

   Fue realmente un buen cómics. La revista toda era buena. Hace tiempo encontré por ahí las imágenes pero con la trama variada. No importa, también fue buena. De toparme con ella otra vez, lo haré saber.

Julio César.

NOTA: Había comenzado esta parte con un largo relato sobre aquel cómics, pero lo borré. Ya llevo demasiadas cosas que dicen continúa.