Archive for the ‘PUNTUAL’ Category

FRAUDE Y HUMILLACION EN VENEZUELA

octubre 24, 2017

LA HILADA FINA Y DESAFIANTE DE LUIS ALMAGRO

   Definitivamente es imposible saber qué pasa con el gobierno.

   Después de unas regionales donde logran retener la mayoría de las gobernaciones, en lugar de explotar ese filón “legitimador” de su presencia al frente del estado, gobierno revolucionario decidió mostrar las costuras apropiándose de una gobernación que claramente habían perdido, la del estado Bolívar, a manos de Andrés Velázquez, dirigente de la Causa R, despojándole del cargo al cual llegó mediante votación popular; desconociendo, otra vez, la voluntad del soberano como ocurriera con las parlamentarias. Actas en manos, que lo dan como vencedor, habiendo sido proclamado por Tibisay Lucena cuando las tendencias eran “irreversibles”, lo roban para sacarlo de la tierra del oro donde el régimen y sus mafias explotan los minerales aún al costo de matar gente a la lata. El problema es que eso deslegitimó la bandera que esgrimían, que hubo unas elecciones y ganaron de manera transparente, porque si eso se hizo con un vencedor tan claro, qué no habrán hecho en otras partes. El fraude en el estado Bolívar lanza dudas sobre el resto de los resultados, cosa fácil de creer de un grupo tan delictivo e inescrupuloso. Lo que habían ganado, de cara al mundo, lo botan ellos mismos de manera abierta.

   Pero no se quedan en eso, después de violentar la Constitución de Venezuela montando un parapeto supra legal, la Constituyente, para decretar lo que les venga en ganas, desde legalizar persecuciones a paralizar cualquier tipo de investigación sobre narco negocios, corrupción administrativa, violación de derechos humanos y asesinatos masivos, obligan a los gobernadores opositores a tomar juramento de sus cargos frente a semejante entelequia. Para humillar otra vez al país que los enfrenta, por aberrado o inconstitucional que sea la medida, y dañar a la oposición. Porque si esos gobernadores van, ellos gritan que reconocen el mamotreto, y si no asisten el Tribunal Supremo de Justicia nombrado a dedo los declararía en desacato y por lo tanto no podrían asumir sus cargos. Es un juego de donde caigas pierdes. Creo que deben ir, en sus estados la gente protestó, enfrentó al régimen en las calles, lloraron a sus muertos y luego fueron y los derrotaron en las urnas (caminaron y mascaron chicle al mismo tiempo), esa gente no merece que sus gobernadores abandonen lo ganado. Basta que vayan y digan que se presentan aunque no reconocen el golpe de estado a la Constitución, ellos, que llegaron a gobernadores porque denunciaron y enfrentaron ese golpe y así lo entendieron sus electores.

Julio César.

LA ENCRUCIJADA, ¿SIGUE ESPAÑA?

septiembre 30, 2017

LA HILADA FINA Y DESAFIANTE DE LUIS ALMAGRO

   Esperé al final para hablar de algo que no es asunto mío…

   Mañana la nación ibérica enfrenta un gran desafío, el muy promocionado referéndum de los catalanes buscando separarse de España, promovido por un gobierno independentista enfrentado por quienes desean seguir juntos y el gobierno central. Eso será un asunto español, específicamente catalán. Siempre he escuchado de las apetencias separatistas de las provincias, aquí siempre han habido gallegos, vascos y canarios, gente que hizo de esta su tierra pero seguían amando a la patria dejada atrás. Confieso, que no me gusta la idea porque lo veo desde un punto de vista romántico, lo que España fue, grande y significativa históricamente para el mundo, pero al final ellos decidirán qué quieren para su futuro, y en el orden natural eso debería bastar. Si la gente no puede seguir junta, por doloroso que sea, se separa y cada quien por su lado. No se puede apoyar a dos naciones en Georgia cuando quieren separase y seguir con Rusia y luego gritar intervencionismo cuando alguien apoya a dos departamentos en Bolivia que sienten no pueden seguir junto a un gobierno al que no respetan.

   Digo que me inquieta el evento, porque si triunfa podría ser la puerta franca para que todas las otras lo intenten y que España se parta, y sin esa unidad, lo que quede, llamándose como se llame, ya no será España, la misma que dio la parada bajo los reyes católicos a los musulmanes, sacándolos de Europa, reuniendo reinos y creando el gran estado español. Nación que sostuvo, para bien o para mal, las banderas del catolicismo cuando la reforma amenazó con llevárselo todo entre los cachos. Sus ejércitos defendieron el papado así como encararon a los ingleses en cada batalla religiosa. Fue el gran imperio marítimo que alcanzó el mundo desconocido allá en el viejo, trayendo a lo que se conoce como la América hispana el idioma, la fe y la cultura que nació a orillas del egeo, la occidental. De los más de mil millones de católicos del mundo, España es en buena medida responsable. En ella se ensayó la Segunda Guerra Mundial y fue la que dio ejemplo cuando una dictadura férrea se desmontó para dar paso a la democracia. No hace mucho dictaba aún la política mundial, junto a Inglaterra y Estados Unidos, venida a menos en manos de socialistas y habladores de paja de unos partidos disque conservadores que han desprestigiado la alternativa frente a la ineptitud de los otros. España, sin sus provincias, será una nación pequeña, sin brillo. Nada. Es lo que pienso mirándolo desde afuera, que nadie se ofenda.

FRAUDE Y HUMILLACION EN VENEZUELA

Julio César.

TRUMP Y LE PEN, EL PROBLEMA DE LOS SUPUESTOS

mayo 19, 2017

LA HILADA FINA Y DESAFIANTE DE LUIS ALMAGRO

   -¡Hijo de… Trump! -grita y el otro se ríe.

   Los supuestos, no hay nada más peligroso que dejarse llevar por ellos. Eso casi nunca funciona y sin embargo la gente sigue creyéndolos. Cuando Donald Trump llegó a la Casa Blanca, demostró que su atávico llamado al pasado de los Estados Unidos le funcionó. Aunque, históricamente, de tal estado siempre han salido bastante malparados y no parece que esta vez vaya a ser diferente si es cierto que el hombre es un topo de la ex Unión Soviética. Llegado a la Casa Blanca, el señor Trump, creyó que de verdad era el “hombre más poderoso del mundo”, y como supuso que tal cosa era así, se fue en una de dictar decretos personalistas para “corregir el problema migratorio”, sin otro aval como no fuera su muy particular parecer. Que eso no podía hacerlo, y que si, era el presidente de la república pero no el dueño de toda esa vaina, vino a aclarárselo el Poder Judicial, remendándole la plana. Como partió del supuesto de que ganó, era el jefe, y su título es el de “el más poderoso”, no pudo entender que lo frenaran en seco, que otra rama del poder republicano le parara los pies, lanzándose a hacer declaraciones alteradas y amenazar con esto y aquello.

   Alguien debió aclarare que no podía dictar decretos que violaran las leyes existentes, federales y estatales, que ni siquiera es facultad suya intentar cambiar dichas leyes. También que tal batalla le desgastaría frente a una opinión pública que, votos contados, prefirió a su contendora. El disgusto contra el mandatario no hace sino crecer y crecer… por lo que no se entiende muy bien que la señora Marine Le Pen, confesado por ella, levantara las mismas banderas de intolerancia, racismo, xenofobia y aislacionismo en su carrera presidencial en Francia, cuando ya era papable en ese momento que el país del norte del continente americano parece ir dándole la espalda al curioso sujeto. La señora vio su triunfo electoral, palpó en el aire el descontento de su propio pueblo, y supuso que lo que funcionó por allá lo haría en su casa, por lo que enarboló esas banderas soñando con el mismo resultado, perdiendo. Le faltó alguien que le señalara lo torpe de su postura. Individualmente todos tenemos prejuicios, somos hasta necios en muchos casos; pero la mayoría tiene el sentido común de no expresar o mostrar, más allá de su círculo más íntimo, tales pataletas para no quedar mal. Y eso es lo menos que se espera de un presidente. O presidenta.

LA ENCRUCIJADA, ¿SIGUE ESPAÑA?

Julio César.

LA HILADA FINA Y DESAFIANTE DE LUIS ALMAGRO

abril 1, 2017

   ¿La respuesta?: un fujimorazo a la Asamblea Nacional.

   Tanto dio hasta que se salió con la suya el señor Luis Almagro, Secretario General de la OEA, organismo tan desprestigiado como cualquier entelequia sudamericana. Hiló implacable hasta cercar completamente a Venezuela y al resto de las inútiles y frívolas cancillerías americanas, obligando el debate sobre la crisis venezolana. Un año estuvo tras la discusión pública de la pérdida de valores democráticos dentro de este país, del uso de la justicia para perseguir opositores, y denunciando militares deteniendo gente sin órdenes judiciales y sin fiscales públicos presentes, así como la confiscación de cualquier proceso electoral que le permitiera al país decidir su futuro. Un año denunciándolo para que todos asintieran, dijeran que había que conversar… y no se hiciera nada. Al alzar la voz planteando la expulsión de Venezuela de la OEA, obligó a todo el mundo a alzar la vista; quisieran o no debieron enfrentarse al conteo, si es sí, sí; si era no, no, pero forzados a mirar. Y el grotesco espectáculo dado en la sede, los insultos, las agresiones verbales de gente que gritaba “conspiración” e “injerencia” sin poder desmentir las gravísimas acusaciones del Secretario, dieron la continental medida de un régimen que no escucha, no dialoga, que roba, destruye y persigue a todo el que no se le somete. Lo visto en la OEA es un ejemplo de lo que sufrimos a lo interno, postradas las instituciones y herido de muerte el estado de derecho. En la OEA, sin máscaras, sin atenuantes, ante el estupor general, el señor Almagro desnudó a un régimen sin pueblo que se empeña en hablar en nombre de ese pueblo aunque este le dio la espalda.

   No le auguro una larga vida frente al organismo, este no está hecho para la acción, mucho menos para la firmeza de carácter de un hombre o mujer que exige se haga algo; pero no le quedaba otra a este hombre de izquierda, de los de verdad, que no soportó que una pila de ladrones violentos escudaran sus crímenes tras la filosofía política y de vida a la que dedicó su existencia. Como socialista, de los de verdad, el drama humanitario en Venezuela, el hambre de la gente, el escarbar en la basura, el morir en hospitales sin nada, sólo podía enfermarle y asquearle. No podía hacer otra cosa como no fuera enfrentar a los habladores de paja, a los repetidores de dogmas, a esos que aseguran querer la felicidad de los pueblos mientras los roban y condenan al atraso y la miseria.

TRUMP Y LE PEN, EL PROBLEMA DE LOS SUPUESTOS

Julio César.