Archive for the ‘QUÉ HACES AHÍ, GUAPO…’ Category

FASCINANDO SOLO OBSERVANDO

agosto 19, 2017

EL MOMENTO ESPERADO CADA TARDE

   Ya se estremece sintiendo su mirada…

   Le encantaba ejercitarse, cultivar su cuerpo en arduas horas de gimnasio. A su novia no le interesaba, no más allá de una inicial fascinación de enamorada. Otros eran como él, en el gym, y aunque era grato compararse secretamente en esos momentos, debía compartirlo con ellos, que también tenían lo suyo. Y eso no le gustaba. Por ello, cuando el vecino le alabó el corpachón, un tipo flaco y reilón, de dientes grandes, casi le obligó a ser testigo de sus rutinas, encontrando en el brillo de sus ojos, mientras recorría su musculoso cuerpo, un estimulo nuevo que calentaba su interior, obligándole a mostrarse más y más. Cada vez más encerrados para esos show, cuidando que no llegaran de improviso las novias y los pillaran. Cada vez en una trusa menor, más chicas, apretaditas, bien llenadas y mojadas. Más estremecido al flexionar ante los gruñidos roncos del otro, los “sí, sí, enséñamelo, muéstramelo todo”. Temblando a pesar del tamaño cuando las flacas manos ahora le aplicaban el aceite, lentamente, endureciéndosela bajo la trusa, cerrando los ojos y respirando pesado cuando esas manos iban y sobaban su trasero… prácticamente lubricándole el agujero.

   Oh, sí, eso iba a terminar muy mal… para su novia descuidada.

Julio César.

ORAL

agosto 12, 2017

EL MOMENTO ESPERADO CADA TARDE

   El sabio usa lo que tiene…

   -Verga, pana, ¿qué haces? –pregunta alarmadamente divertido, el chico entrando en el salón vacío, encontrando al flojo compañero de estudios, quien le dedica un gesto displicente de cabeza mientras sigue aceitándose.- Volviste a irte de farra y no estudiaste para el examen oral, ¿verdad?

   -No lo vas a saber tú. –responde el cretino.- Espero resolverlo con un bailecito y que el oral termine dándomelo el profe, antes de aprobarme. Después de probarme. –responde tal cual; ¡sí su padre supiera lo que hacía en la escuela!

   -Eres una sarna. –replica el otro, ojos brillantes.- ¿Te ayudó con el aceite en el trasero? Parece que no llegas.

   -Zape, sé que me le tienes bastante ganas.

FASCINANDO SOLO OBSERVANDO

Julio César.

MERCADEO

agosto 8, 2017

EL MOMENTO ESPERADO CADA TARDE

   ¿No hay uno así cerca de tu casa?

   Cuando el sujeto resolvió montar un gym en aquel centro comercial, dejó de vidrio toda la pared frontal, alojando a su cuñado en los aparatos que daban a la entrada; un toripollo que sólo pensaba en ponerse más y más sabroso en horas y horas de prácticas físicas; alentándole, de paso, a que sólo usara cortos shorts, cosa que le hizo feliz al poder mostrar el camión de jóvenes y abultados músculos que cultivaba. Sonriendo notó que, como moscas, muchos chicos y algunas chicas miraban y miraban al sujeto, decidiéndose a entrar y preguntar. Eso ya lo había previsto, así que estimuló al muchacho para que no fuera silencioso en sus rutinas, por lo que este jadeaba casi como en el coito mientras se exigía a fondo. ¡Todo el que entraba se inscribía!

   Bien, estaba a punto de duplicar el costo de las mensualidades, lo que sería un momento delicado. Por ello, aunque le costó un poco convencerle (el muy idiota, ¿ya había dicho que era un toripollo corto de miras?), convenció al muchacho para que cambiara los shorts por unos de látex, más cortos y apretados, blancos, y que debajo usara calzoncillos bikinis oscuros, negros, rojos o azules. Sabe que en cuanto lo vean esos muchachos hormonales, y uno que otro de los tíos más maduros, pagarán sin dudar. Parte del placer en esta vida estaba en la mirada que estimulaba la imaginación.

   Para cuando toque doblar esos nuevos precios, ya tiene la estrategia: convencer al idiota ese de que era bueno que se dejara ver, en los vestuarios, como si tal cosa, en “viriles” hilos dentales. Y para duplicar luego, que uno que otro se le olvidara, caliente y sudado, sobre un banco para que alguien pudiera “encontrarlo”. Oh, sí, no perdería a uno solo de sus jóvenes clientes.

ORAL

Julio César.

BUENA VISTA

julio 19, 2017

EL MOMENTO ESPERADO CADA TARDE

   Ah, chicos y juegos…

   Apenas puede contener la risa, y el enrojecimiento de algo de vergüenza que le provoca todo aquello. Cada vez que van a cambiarse para asistir a una de las charlas a las que les envió la compañía, los dos colegas, tipos jóvenes como él mismo, le miran y sonríen esperando su exhibición. Le avergüenza que esperen con paciencia, alentándole a que lo haga, y le avergüenza lo mucho que le gusta que lo miren y lo admiren. Y lo hace, siempre, contrae los pectorales, después de todo para eso se ejercitaba tanto, ¿no? Y hay aplausos y risas, aunque esos dos parecían algo apenados cundo salían y le dejaban vestirse. El tonto este parece creer que la exhibición que sus socios disfrutan, les emociona y les deja con las bocas algo secas era la que brindaba por encima de su cintura y no la que mostraba dentro del bóxer. Tampoco podía saber que después de que se duchaba para cambiarse en las tardes, que por algo en el ambiente, la salida sin novias o esposas, y las exhibiciones ofrecidas, los dos, cada uno por su lado, tomaba el calzoncillo que dejaba desechado y le daba una buena y larga olfateada. Lamentablemente, como todos eran machos entre machos, no llegarían a más, las camas y las largas horas se desperdiciarían, aunque en el fondo querían. Bien, mientras durara el viaje tomarían lo que fuera o les alcanzara… Tal vez bastara.

MERCADEO

Julio César.

ENTUSIASTA

mayo 31, 2017

EL MOMENTO ESPERADO CADA TARDE

   El profesor que hacía falta…

   -No, no, nada de eso, muchachos. Siempre me ruegan que salgamos a explorar la naturaleza y luego se quieren sentar… o arrodillar. –sonríe pícaro.- Vamos, caminemos un poco más, hasta ese lugarcito discreto junto al río, y después de un rico chapuzón podrán tomar todo lo que quieran. –les guiña un ojo.- Incluso dejaré que penetren, todos, en esas dos cuevas que tanto les gustan, ¿eh?

BUENA VISTA

Julio César.

MANIFESTANDOSE

mayo 31, 2017

EL MOMENTO ESPERADO CADA TARDE

   En unos y otros, un radar…

   El chico que le mira más atrás, imagen pequeña, delgada, quieta, se dirigía en el subterráneo a visitar a su novia, en casa de sus padres, cuando le vio, seguro de sí, joven y hermosamente agresivo en su masculinidad, quedando tan impresionado que debió quedarse en el vagón y seguirle hasta su destino final, bajando en esa estación y siguiéndole a cierta distancia, incapaz de apartar la mirada, y menos ahora que, llevado por el calor, había hecho aquello con la pecaminosamente ajustada camiseta. Sólo puede mirarle, todo a su alrededor es borroso e incierto, sólo el viril muchacho es real. Un chico voluntarioso, inmune a las miradas que le dirigen otros, admiradas unas, algo censuradoras otras, haciendo lo que quiere cuando quiere. Un macho alfa. Uno que ese chico reconoce como tal, aceptando al fin algo que sospechaba en su naturaleza, que le gustaba los ellos. Que a ese joven, él podía adorarle, amarle y servirle como fuera. Que por una sonrisa de ese Romeo, aunque leve y desdeñosa, pero de reconocimiento, sería capaz de caer de rodillas… para lo que le pidiera o deseara. Esto es algo muy común y corriente, pasa cada día, a cada hora en todas partes. Un chico sale y es golpeado por su realidad. Su verdad.

ENTUSIASTA

Julio Cesar.

GUSTOS

mayo 23, 2017

EL MOMENTO ESPERADO CADA TARDE

   Las extrañas cosas que gustan…

   Se sentía tonto, y expuesto a las miradas de los chicos en los aparatos cercanos. Su novia, que practicaba en la bicicleta fija un poco más allá, le pedía siempre que usara únicamente esos apretados y cortos shorts para ejercitarse. A la chica le encantaba, y excitaba, verle subir y bajar, estirar su cuerpo, sudar y jadear siendo devorado en todo momento por las miradas de esos sujetos, incluidos dos amigos y un compañero de trabajo de ella. Llegaba a la casa como gata caliente. Por ella lo hacía… O mayormente, reconoce, enrojeciendo ante el guiño de ojos de uno de esos chicos al secarse su propia transpiración.

MANIFESTANDOSE

Julio César.

RAZONES

mayo 14, 2017

EL MOMENTO ESPERADO CADA TARDE

   Vicisitudes de muchachos que comienzan…

   ¿Cómo hace? Todas las mañanas llega tardísimo a clases, sus profesores ya le regañan, pero, y aunque quería cumplir como el buen chico y estudiante que siempre ha sido desde la escuela, ahora en su primer año de universidad algo le retiene sobre su cama hasta que su compañero de cuarto no termina su rutina diaria de lagartijas. Hasta que no acaba no se para. No puede por lo que ha descubierto sobre sí fuera de casa. No dejando en evidencia, frente al otro, lo tieso y urgido que tiene aquello entre sus piernas.

   Joven al fin, aún no se pregunta por qué el otro lo hace justo frente a su cama.

GUSTOS

Julio César.

EL MOMENTO ESPERADO CADA TARDE

mayo 3, 2017

EL PRIMER TRABAJO DE LOLITO

   Rutinas amadas…

   Nadie decía nada ya, ni los que compartían patio con el viejo deshuesadero, ni quienes para él miraban desde alguna ventana. No con ese atractivo y viril sujeto que al terminar su jornada de trabajo tomaba un largo baño bajo el sol de la tarde, con esa agua que todos imaginaban caliente. Era llegar, erguido y soberbio, despojándose de todo, sin pudor, falsa vergüenza o rubor, metiéndose bajo el chorro, canturreando feliz, enjabonándose, las manos tocando, recorriendo, dedicándole el justo tiempo al buen aseo de genitales y trasero, momentos cuando algunos caían en trance. Cuando terminaba, alejándose chorreando gotas, algo empalmado, enrojecidos y no poco avergonzados algunos se cuestionaban aquello, quedarse mirando… hasta el otro día, cuando se apresurarán en lo que estuvieran haciendo para no perdérselo.

RAZONES

Julio César.

BUENAS RAZONES

abril 4, 2017

EL PRIMER TRABAJO DE LOLITO

   Podía pasar horas en eso…

   Nadie entendía por qué Pepito prefería ganar aquella miseria trapeando los pisos del vestuario de los jugadores, a recorrer el país con su padre cazando talentos para el equipo. Pero el chico, cara roja, ojos brillantes y boca muy abierta, tenía sus buenos motivos muy propios…

EL MOMENTO ESPERADO CADA TARDE

Julio César.

NECESITADOS

marzo 26, 2017

EL PRIMER TRABAJO DE LOLITO

   Dicen que sólo es para que los vean.

   Exitosos en sus vidas privadas, con pintas increíbles, salían así los sábados en las tardes por el parque, fingiendo pasear y hablar tonterías, pero buscando, consiguiendo y gozando las miradas emocionadas que chicas, y especialmente chicos, les lanzaban. Ante uno de esos tipos delgados que por ahí hubiera, que les mirara en esos momentos con algo de envidia y admiración, se detendrían con sus aires viriles y bravucones, exhibiéndose, hasta que uno preguntaba:

   -¿Estás ocupado? ¿No te gustaría llegarte a ese rincón apartado con nosotros? Debajo llevamos unas tangas que queremos mostrarte para ver a cuál le queda más rica? Y puedes tocar. –le propone dando media vuelta. Esa era la verdadera finalidad del paseo, que les vieran así, en ajustadísimas, pequeñísimas y putonsísimas tangas clavadas entre sus fornidas y duras nalgas.

BUENAS RAZONES

Julio César.

VALIOSO ACTIVO

marzo 19, 2017

EL PRIMER TRABAJO DE LOLITO

   Una minita, pues.

   Recién graduado, buscando trabajo, nuestro héroe llegó allí, a ese gym donde el viejo dueño admiraba abiertamente su hermoso cuerpo, alabándole, dándole regalitos; sintiéndose halagado, y un tanto curioso (¡tenía cada sueño!), pensó que le seducía hasta que este le ofreció un cargo especial. Servir de monitor, entre todos, en el centro del establecimiento, luciendo sus atractivos siempre vistiendo uno de esos hilos. La idea le avergonzó, pero también excitó. Lo hizo, ganándose risas y algunas burlas, pero especialmente miradas calientes sobre su cuerpo, algo que lo excitaba como casi siempre se le notaba. Donde estaba, sobre todo sí pasaba uno de esos duros apuros, todos llegaban. Las inscripciones subieron, también los halagos y uno que otro regalito de sujetos maduros antes de volver a sus casas, o de calientes jóvenes estudiantes medio arruinados. El jefe, sonríe complacido, era un sujeto que sabía más por viejo que por diablo, pronto le diría que no había nada de malo en ser “cariñoso” con uno que otro viejo socio y aceptar los buenos y costosos obsequios presentes. Bastante que ganaría él, con el negocio… en todos los frentes.

NECESITADOS

Julio César.

HABILIDOSO

marzo 9, 2017

EL PRIMER TRABAJO DE LOLITO

   Una gran oferta…

   Cuando el nuevo llegó a la estación, con su costumbre de pasearse en bóxers, algunos se incomodaron y se quejaron, pero ahora vivían pendientes de cuándo aparecía por cualquier lado el acuerpado y guapo hombre, con esa sólida figura donde la ropa interior se aferraba con fuerza. Verle bailar donde quiera, escucharle reír del enrojecimiento de algunos, de la manera en que las miradas quedaban atrapadas en su pelvis, era eléctrico. Y, ahora, todos se desvivían cuando algo deseaba, desde que le cubrieran una guardia, a limpiar sus botas o lavar sus calzoncillos. Tarea para la que a veces disputaban dos o tres de los más jóvenes, porque mientras lo hacían, lavarle los bóxers, sonriendo, este venía a agradecer la ayuda y “accidentalmente” siempre frotaba, de un hombro, el paquete al pasar. Si, era un alegre y desinhibido tipo, quien entiende bien cómo manejar a otros y reducirlos a ser complacientes. Cuando habla con sus panas, fuera de la estación, ríe escandaloso contando cómo todos le miraban feo por andar en ropa interior dos o tres semanas atrás, y ahora eran felices cuando se los bailaba en las caras. El truco, evidentemente, estaba en la firme mano que sabía cómo convertir a los tíos en sumisos.

VALIOSO ACTIVO

Julio César.

BAILE DE LA VICTORIA

marzo 2, 2017

EL PRIMER TRABAJO DE LOLITO

   Para toda ocasión…

   Reían y se burlaban, pero no podía contenerse, necesitaba bailarlo, ¡y cómo lo hacía! Sonriendo, feliz y expectante, sabiendo que ya los chicos del equipo no rechiflan ni pitan, que aplauden y sus respiraciones se ponen pesadas. Con todos los ojos clavados. Todos aguardando. Porque un día, bailando y mirándolos sobre un hombro, les dijo que una de esas tardes se quitaría el shorts y les ensañaría una pantaletica que le había quitado a la madrina del equipo. Y aunque lo pitaron, y dijeron cosas, y aún lo hacían, nadie se iba. Todos miraban y esperaban. Los más jóvenes, por cachondos y calientes, ya comenzaban con los gritos de “¿cuándo nos las enseñas?, ¿te pusiste o no la tanga?”. Hoy, sintiéndose especialmente travieso y maluco (le picaba bastante, joder), lleva los dedos al botón y el cierre baja, provocando un jadeo general, una uniforma toma de aire, todos con las gargantas secas, muy abiertos de ojos: ¿acaso si estaría usando esa vaina?

HABILIDOSO

Julio César.

OFERTA RAZONABLE

enero 20, 2017

EL PRIMER TRABAJO DE LOLITO

cuero-caliente

   Ese tipo estaba destinado al triunfo empresarial.

   -¿Que qué hago vestido así en su despacho, jefe? Sé lo que busca en esos baños y corredores del centro comercial, y es peligroso. Venga y tómelo aquí, meta una mano, caiga de rodillas, aliméntese un poco para ganar fuerzas y después lo completo. He notado cómo me mira, de hecho todos lo hacen. Venga, sin vergüenzas, sin penas, desátese y tome lo que le ofrezco de gratis, aquí y ahora, el cuero está fresco. Luego, ya negociaremos… -sonríe algo petulante, viendo al pobre sujeto, manos temblorosas y tragando en seco, obedeciendo.

BAILE DE LA VICTORIA

Julio César.