Archive for the ‘SUPERNATURAL’ Category

SOMBRAS, LOBOS, ANGELES Y DEMONIOS: 16×11, 17×11, 18×11

abril 23, 2016

DEAN VULNERABLE… 11×11

SAM AND DEAN BATICUEVA

   Estos dos nunca cansan.

   Llevo mucho retraso hablando de la serie, pero el portal, el nuevo portal donde la veía, falló. Me lleva a la página pero jamás arranca. Cada vez que encuentro un buen lugar, a los días pasa esto. Probé con otro, los episodios cargan lentamente, pero al menos los veo. Ahora vino la falla con mi prestador de servicio, no gano una. Sin embargo quiero ponerme al día, mi naturaleza obsesiva me empuja, ¡y vaya que pasaron días! Me di banquete viendo tres de ellos. ¡Esperaba tanto el reencuentro entre todos los protagonistas!, especialmente el Dean-Amara, y el Dean-Castiel.

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   El primero fue el episodio 11×16 – Casa Segura, uno de esos que podrían llamarse de relleno, o simplemente un capítulo más en una serie semanal, y fue bueno. Dos investigaciones sobre un mismo caso, algo que ataca las almas, llevadas en diferentes momentos, coinciden casi una sobre la otra, tanto que dos personajes se encuentran a pesar de separarles la muerte. Me gustó mucho que reaparecieran Rufus y Bobby, especialmente este último; que este y Dean se encontraran en ese velo intemporal… y la escena totalmente afectiva donde Sam abraza y acuna a un Dean caído en el piso, desbordado por el alivio de recuperarle.

   Atacaba un monstruo nuevo, la serie después de once temporadas todavía se sacaba algo de la manga, y era realmente difícil detenerle. Incluso saber de qué se trataba; que Bobby y Rufus por un lado, y Sam y Dean por el otro, llegaran a descubrirlo y cómo atacarle, pareció muy halado por los cabellos, pero así es el programa, igual ocurrió cuando enfrentaron a Zeus. En una casa que está siendo remodelada por una mujer nada contenta con ella, esta habla con su pareja, amada o esposa, lo que de por sí habla de la postura que el mundo del espectáculo toma en Norteamérica con la arremetida de quienes consideran que a los homosexuales se les están concediendo demasiados derechos (incluso el que Dean no hiciera algún comentario en su estilo, lo indica). Una niña grita, la mujer corre hacia ella, y el cuarto, lo que la niña le cuenta, el ocultarse al quedar sola, ver la sombra de una persona en la parte baja de la puerta y ser atacada por una mano que le atrapa de la pierna halándole hacia la oscuridad, todo fue aterrador. La cosa que vive en las sombras, especialmente debajo de la cama, un temor de los niños… y de más de un viejo que conozco.

   Una vez vi una película sobre un hombre que era sacerdote y luego se hizo policía, enfrentando al Diablo que se le presenta, y este le cuenta que sabía qué le asustaba de niño, a solas en su cama: que él, el Diablo, estuviera debajo. Que le oía rezar, terminando el muy demonio con un “y tenías razón, estaba debajo de tu cama”. También hubo un episodio así la temporada pasada del Doctor Who, el de sentir a solas en medio de la noche que algo asecha desde atrás, cuando hay que tener cuidado de no volver la mirada. Lo repito, fue de miedo.

AGENTES DEL FBI

VECINA ANTI AGENTE DEL FBI

MAS AGENTES DEL FBI

   Como los hermanos llevan tiempo sin hacer nada, sin saber de Amara o el Castiel/Lucifer, deciden llegarse a investigar. Pronto saben de un caso parecido ocurrido años antes, y que otros cazadores (agentes del FBI) lo investigaron; se los cuenta una vecina de la junta comunal, con la cual Rufus fue grosero. Los hermanos saben que este y Bobby investigaron. Y el episodio se va en eso, donde una escena termina continúa la otra, alternándose en una investigación Rufus/Bobby, Sam/Dean. Y eso me gustó… limitadamente. Aunque me agradaba Rufus y resentí su muerte, e idolatraba a Bobby, un mejor padre para los hermanos que el biológico, especialmente para Dean (siempre me desagradó John Winchester, nunca fui se fan), verles interactuar debió ser la dicha, pero no podía olvidar ni por un segundo que ya estaban muertos. Había química entre ellos, eran buenos, pero ya no estaban, y eso le restaba brillo al capítulo. Por cierto, que cuidaron el detalle temporal de colocar la fulana investigación por los días del Apocalipsis, ya no se ven como cuando comenzaron en la serie.

LOS JOVENES CAVANDO TUMBAS

LOS VIEJOS CAVANDO TUMBAS

   Como en la fulana casa había ocurrido una desgracia, dos muertes violentas, los dos grupos llegan a la misma conclusión: fantasmas. Y se ven las diferencias, mientras Dean cava, quejándose, al perder con Sam al juego de piedra, papel o tijeras, Bobby usa un mini chover (definitivamente los viejos son más sabios). Cuando los hermanos encuentran los cuerpos hechos cenizas, la cara de Dean es todo un poema, especialmente después de cavar la segunda y encontrar más cenizas. Y cómo miente la televisión, es imposible que una simple fogata, por más acelerante que se le aplique, reduzca a tales grados. Imagínense la de asesinatos que quedarían sin investigar. Cuando saben que no es un fantasma sino esa cosa extraña, el roba almas, un ser que vaga atrapando gente, sacando sus almas, consumiéndolas poco a poco, que no se le puede matar pero que hay un sello que puede aprisionarle (también saben que dichos sellos deben pintarse en las dos realidades, la normal y la que produce ese ser para retener a sus víctimas), se vio lo extraño, ¿quién carajo lo investigó la primera vez?, ¿cómo supo qué hacer?, ¿quien diseñó esos sellos?

SAM VS DEAN POSEIDO

   Dean decide que él será al que atrapen, como lo hace Bobby, y ambos tienen una reacción totalmente jocosa mientras inician sus tareas, Dean reta a la entidad a que vaya por él, Bobby espera que se aleje. Bien, los atrapa, a Bobby y a Dean, cada uno encuentra al chico que buscaba, intentan pintar el sello y son atacados, sus cuerpos reaccionan, poseídos, e intentan que Rufus y Sam no completen el ritual.

DEAN RUEDA

   Fue esa batalla Sam-Dean, donde el primero le da duro, cuando ocurre ese momento que llevaba tiempo sin verse.

BOBBY VE A SU HIJO

DEAN VE A SU OTRO PADRE

   Dean despierta, todo turulato, y Sam prácticamente le abraza, tocándole la cabeza, aliviado y feliz. Antes de que eso ocurra, por un segundo, en esa realidad distorsionada, Dean y Bobby se miraron a la distancia.

   Fue un buen episodio, aunque sea llamado de relleno, aparecían dos buenos personajes, el caso era de miedo al principio (aunque luego lo aflojaron, eso daba para más horror, sobre todo en esa realidad oscura llena de almas atormentadas), el enemigo era nuevo y los hermanos parecen llevarse mejor que nunca. Me gustó mucho la toma, y la canción que se oye, cuando Rufus y Bobby se alejan en ese carro realmente feo; la calle larga, las casas, la grama, los arboles, la toma aérea, todo se veía hermoso, un buen lugar para vivir… si descartamos los monstruos. Para continuar el paralelismo, Sam y Dean se alejan también, se oye la misma canción, y parece que a Dean le ocurre algo, pero la toma abierta no fue tan buena. La dirección de fotografía, o como sea que se llame, lo hizo muy bien.

   Quedaba menos, en el próximo debían reaparecer los grandes villanos, me dije. ¿Acaso no habrá otra escena Dean-Amara, con tocadas y besitos incluidos? Lo esperaba. Como ya expresé, para Dean, el gran Dean Winchester, la única chica merecedora de sus atenciones es la hermana de Dios. Y eso apenas. Pero…

VOLVERE POR TI, SAM

   El siguiente episodio, 11×17 – Carne Roja,  también fue de relleno, igualmente el peligro que asechó, el enemigo, era conocido, pero fue muy bueno, porque echó por tierra todo lo que se creía haber avanzando, que lo importante sería la tarea, el trabajo. En medio de un bosque Sam es herido de entrada, gravemente, de un balazo, y es asesinado por un tipejo mientras Dean buscaba la manera de salvarlos a todos. El mejor momento es aquel cuando viendo el cadáver de su hermano, sintiendo que el enemigo se acerca, el mayor de los Winchester gruñe que vengan, empuñando su arma, viéndose que pensaba matar hasta que cayera él mismo.

   El capítulo iba de la mitad hacia atrás, en un bonito bosque umbrío, sin caminos claros, en una cabaña, Sam y Dean enfrentan a unos hombres lobos, seres que me disgustan un poco menos que los vampiros, que mantienen cautivos a una pareja joven. Hay una fuerte pelea, Dean, después de ser bien golpeado mata a su atacante, el de Sam aprovecha un descuido, toma su propia arma y le dispara. Eso vuelve loco al mayor de los hermanos. Después de desatar a la pareja, quienes pensaban hacían la gran revelación al tachar a los muertos de monstruos, aclaran que hay otros que volverán y que por lo tanto tienen que irse. Pero Sam está herido, mal, Dean duda, y a su idea de salir por ayuda, y que la pareja le cuide, no prende. El tipo está como histérico y el mismo Sam no quiere quedarse. Hay una retroceso y les vemos, después de discutir que andan sin algo que hacer al no saber de Amara o Castiel/Lucifer, entran en una fonda donde preguntan por gente que anda desapareciendo por ahí, una mujer les da una dirección y ya sospechábamos de ella.

   El caso es que después de arrastrar a Sam por ese bosque, y ver un auto que sospechan es del enemigo, llegan a un refugio donde Dean deja a Sam en manos de esa pareja y parte en busca de armas al impala. La joven sufre un shock, pierde el sentido y ese carajo mata a Sam, asfixiándole, porque retrasa al grupo. Ese tipo entiende que Dean no se irá dejándole. Curiosamente este sujeto, cobardón, egoísta y traicionero, me recordó al antihéroe que protagoniza la serie El Último Hombre sobre la Tierra (un tipo insoportable), eran hasta físicamente parecidos. Aterrado por esas criaturas, preocupado por su pareja, ese carajo deduce que sólo Dean puede ayudarles, estando en plenas facultades y decidido a sacarles sin el “peso” de ese Sam herido. La reacción de Dean frente al cadáver fue algo fría, comparada con otras veces, la cosa se anima cuando se dispone a esperar a los agresores, el sujeto chilla que deben huir, él ruge que vengan, machete en mano, cegado por sus sentimientos.

   Y hay que estar claros, Marca de Caín o no, su revancha contra los asesinos de Charlie fue legendaria (y eso que esos perros pudieron sufrir más), no se esperaría menos tratándose de Sam. El que ese sujeto casi llorara que sin él, morirían, que debía salvarles, es lo único que le hace reaccionar aunque le pesa dejar a Sam allí. Esto ya lo habíamos visto, Sam entrenado con Ruby en la cuarta temporada, escuchando donde estará Lilith, quiere enfrentarla aún sin estar preparado. Ruby le reclama eso hasta que cae en cuenta que es una misión suicida, va a matar a Lilith y morir en el proceso para no continuar viviendo sin Dean. ¿Es o no es lo que amamos de los hermanos?

DEAN Y LA LEY

   Bien, Dean los lleva a la carretera, un policía aparece y lo electrocuta con ese paralizador que no se ve nada divertido cuando este insiste en regresar por su hermano. Despierta en un hospital. El comisario desecha las cosas que la joven cuenta, y vemos que el tipo fue mordido. Y aquí hay una incongruencia que únicamente se explica porque Sam es herido casi inmediatamente y Dean entró en fase desesperación, ¿por qué esos hombres lobos iban a mantener cautiva a una gente por días? ¿Almacenando comida para el invierno? ¿Creaban una manada? Fue raro que cazadores como ellos no lo pensaran.

DEAN ANDA DE COMA

   Bien, Dean, desesperado por Sam, toma una sobredosis para caer en coma y hablar con el colector que venga por él, vigilado por la joven a quien ayudó para que fuera por ayuda en cuanto “muriera”. Se encuentra con Billie, y me gusta esta mujer, pero sus interacciones han sido algo frías. Lo que está claro es que no les quiere y se los llevará sin darles otra oportunidad.

BILLIE AND DEAN

   Ni siquiera cuando Dean expone que si la Oscuridad triunfa aún ella desaparecerá, la convence.

DEAN NEGOCIA SU MUERTE

   Ella ve a través de él, lo hace únicamente por Sam. Por Sam se colocó en ese predicamento. Y es como son los hermanos, viéndose bastante la temporada pasada cuando Sam convence a Dean de desatar un mal mayor sobre el mundo en lugar de dejarle ir. Fue algo anti heroico, por primera vez en la serie, pero es que al final para Sam sólo importa Dean, y para este sólo cuenta su hermano. Aunque este es capaz de otras lealtades, como Castiel, Benny y aún Crowley.

   Pero mientras Dean pide por él, Sam despierta, algo bruscamente, como si hubiera sido revivido, y esto se presta a interpretación; la explicación médica fue que debilitado había caído en un coma parecido a la muerte. ¿Y mientras se desangraba lentamente logró recuperarse? ¿Intervino alguien más? ¿Tal vez Amara al notar que Dean no funcionaba sin él? ¿O por ahí anda Dios? Como sea, mientras Dean es detenido por una gran variedad de delitos, Sam debe ocultarse y matar a dos hombres lobos, y fue grato verle tan mortal, a pesar de lo aparentemente débil que estaba por la herida; aunque me habría gustado ver cuando acabara con la mujer. El sujeto ruin se transforma en lobo, su cuerpo se cura, eso parece encantarles a todos, y va por su chica, para convertirla, matando al comisario y a la doctora, cosa que no me gustó, era una mujer agradable. Dean le enfrenta, cae, y Sam debe salvarle, herido como estaba.

   Los hermanos se reencuentran y todo bien, sin embargo quedó claro, diga lo que diga, Dean no puede dejar ir a Sam, sin él parece que todo pierde sentido (y no hablo de Wincests), y desde la temporada pasada sabemos que este tampoco, a pesar de que digan saber la misión y que no pueden dudar. También están consientes de que no pueden contar con regresar de la muerte. Cosa que me lleva a Billie, la cual parece inmune al innegable encanto que Dean tiene para los seres sobrenaturales, comenzando con el mismísimo Muerte, el jinete.

   Bien, eran dos episodios de rellano, esperábamos el lomito… y llegó.

AMARA CASTIGA A LUCIFER

   El episodio 11X18 – Ángel del Infierno,  fue intenso; aunque no hubo una sola pelea real, fue como dice la historiadora Diana Uribe del Desembarco de Normandía, una superproducción con una constelación de estrellas. Estaban todos, aún aquella que había regresado de la muerte, y siguiendo su costumbre, se cobijaba bajo el árbol que más sombra daba en esos momentos. Están todos y todos conspiran, tejen alianzas aunque desconfíen o teman, y se traicionan. Era una transposición de Los Juegos de Trono. ¿Qué fue lo que más me gustó? Vaya, el regreso de Rowena, innegablemente; lo siguiente es el guiño amoroso que Amara le lanza a Dean cuando le libra del hechizo de Lucifer; pero lo mejor, lo mejor de todo, lo que me hizo reír con los dientes apretados fue verla atormentando y haciendo gritar a ese hijo de puta. Lucifer pagó, en parte, las que ha hecho bajo el poder de su tía.

   Comienza el episodio en ese desierto bíblico, donde Crowley pregunta por alguien que tiene a mucha gente cuidándole, uno imaginaba que iba por una de esas reliquias, Manos de Dios, y por un segundo creí que dirían que el anciano era Noé. Este le entrega el cuerno que según  la tradición  se usó en tiempos de Josué para derribar Los Muros de Jericó (curioso que científicos actuales hablen, refiriéndose al tema, al poder del sonido como arma). El anciano parece que quiere el alivio de la muerte, y siendo como es, Crowley le complace, pero de fea manera. Eso le lleva a enfrentar y matar los guardaespaldas. Era él, otra vez.

   Después de esa intro, el programa se divide en tres segmentos, con muchas conversaciones, los conspiradores maquinando en alianzas inverosímiles. Por un lado Crowley llama a Dean, siempre a Dean, para proponerle un encuentro y que hablen, tiene una Mano de Dios. Otra escena nos muestra un Cielo extraño donde un ángel revisa con extraños aparatos los apartamentos o supuestos cielos individuales, y esa visión casi extraterrestre me hizo recordar la versión presentada en El Caballo de Troya de J.J. Benítez, en su primer libro, que junto al segundo, fue el bueno, luego se convirtió en un eterno alargar lo poco que se tenía para sacarle el jugo. Como hizo Stephen King con La Torre Oscura. Sostenía el autor español del Caballo, que en el momento de la crucifixión, la sombra que cubre El Calvario, era algo de origen metálico y mecánico, ¿un platillo volador? Como sea, ese ángel se sobresalta cuando ante él aparece Castiel/Lucifer, llamándole hermano, pero este sabe quién es. Lo otro es la sorpresiva alianza de Rowena con Amara, quien ha quedado muy herida desde el ataque que el Cielo lanzó contra ella.

CROWLEY Y LOS WINCHESTER CONSPIRAN

   Crowley, con las cartas en las manos, desea imponer su agenda. Le interesa un carajo Amara, quiere que destruyan a Lucifer. Propósito que chocará con el de los Winchester que consideran usarle primero para acabar con ella y luego encerrarle en su jaula, en el Infierno. Es cuando oyen por primera vez que Rowena está muerta, y que sin ella no se puede repetir el hechizo. Entre Sam y Dean comienza otra discusión; el menor sostiene que Castiel eligió ayudar a Lucifer, que tal vez deba correr su mismo destino, pero Dean es inconmovible, a Castiel tiene que salvársele porque es familia.

CASS ES FAMILIA

   El mayor siempre ha mostrado esta fidelidad sobre todas las cosas. Llegan a un punto muerto porque Crowley quiere venganza sobre quien le humilló en su palacio (fue tan divertido ver a Dean burlándose “¿tu palacio?, ¿hablas del manicomio clausurado?”). Por ahí no se llega a ninguna parte, no hasta que Rowena da señales de vida.

LUCIFER EN EL CIELO

   Lucifer pretende que los ángeles que todavía quedan en el Cielo, a quienes intimida terriblemente, le acepten como jefe y vayan todos contra la Oscuridad, ahora que no queda nadie más y Dios sigue ausente. Quiere lo que siempre ha sostenido el relato bíblico, ser Dios. Estos ángeles no le compran el cuento, no le creen, pero le tienen mucho miedo. Notable fue ver lo jóvenes que eran, aparentemente no hay quien gobierne en el Cielo, no quedan generales. No muerto los arcángeles y ángeles como Naomi o Zacarías. Han sido demasiadas pulgas; los que cayeron cuando conspiraban por iniciar el Apocalipsis, como Uriel y los suyos; Lucifer acabó con unos cuando, incluido Gabriel; la guerra entre Rafael y Castiel acabó con otros; Castiel sintiéndose Dios mató a otro poco;  Naomi tampoco fue ninguna pilita de agua bendita (la serie deja bien mal parados a los ángeles). Sólo quedan esos niños que le temen demasiado para oponérsele abiertamente. Y parece que le seguirán, especialmente después de que Amara les envía una respuesta por el ataque angelical y todos ruedan, hasta Lucifer.

ROWENA Y AMARA

   Rowena curando a Amara me gustó. La bruja es lista, había preparado su póliza de seguridad tratando con tantos enemigos, incluido su hijo y los Winchester. Quiere vengarse de Lucifer y cobijarse bajo la fuerte ala de la posible ganadora, una mujer de poder. Pero el concepto del caos de la hermana de Dios parece inquietar a la misma Rowena, quien se asusta más cuando la ve lanzar un ataque contra el Cielo, que derriba a los ángeles e incluso a Lucifer. ¿Es por ello que la traiciona no contando lo que “ve”, a su hijo conspirando con los hermanos teniendo una de las armas de Dios? ¿O pensó que ganarían y quiso cambiar de bando? Con esta mujer nunca se sabe. Me agrada. Pero, por otro lado, por la cara que pone Amara cuando le dice que no vio nada, uno sabía que no la había engañado.

LUCIFER-CASTIEL ATRAPADO

   El hecho de que Rowena se comunique con Crowley, dando a conocer que está viva, parece zanjar la cuestión entre este y los Winchester: primero irán contra Lucifer. Preparan una trampa, con lo del cuerno, y le conjuran.

DEAN INVOCA A CASTIEL

LUCIFER SE BURLA DE DEAN

   La trampa funciona a medias, Lucifer es demasiado poderoso, y Castiel no puede imponerse cuando Dean le ruega que lo expulse.

CASTIEL OYE A DEAN

   Como está a punto de quedar libre, Crowley entra en Castiel, le busca y le encuentra mirando televisión en la cocina de la baticueva, pero el ángel no quiere hacer nada, no hasta que muera Amara. Sólo la mención de que Dean quiere que lo haga, parece conmoverle (ah, el Destiel).

CASTIEL, LUCIFER Y CROWLEY

   Pero llega la mejor encarnación de Lucifer, Mark Pellegrino, y le da la batuqueada de su vida al Rey del Infierno. Le está matando, y para salvarle los Winchester hacen ese exorcismo. Pero Lucifer escapa del fuego sagrado, parece el gran ganador, Rowena y Crowley escapan, no así Sam y Dean que son atrapados hasta que llega Amara.

AMARA MAS PODEROSA QUE LUCIFER

   Confieso que siempre me ha molestado esa sonrisa de Lucifer, la de yo puedo todo, incluso para tratar con Amara, quien es más poderosa. La mujer resiste el ataque de la Mano de dios. Y ni así ese demonio se sintió realmente preocupado, llegando a proponerle que trabajen juntos contra Dios (repito, era todos contra todos, en alianzas y traiciones).

LUCIFER, AMARA Y DEAN

   Ella parece pensárselo y se lo lleva, no antes de esa escena donde mira a Dean y les libera. ¡Eso me pareció tan romántico!

   El batallón tiramealgo anda desperdigado, no se sabe cómo enfrentar a Amara, las Manos de Dios no funcionan… pero ella está atormentando a Lucifer, de una manera que le hizo gritar y gritar y eso me gustó. Que ella sea poderosa, que a él le vaya mal. ¿Cómo la detendrán? ¿Y Lucifer? Le quiero fuera de Castiel. Me cuentan, aunque he gritado que no, que parece que finalmente aparecerá Dios. Imagino la cara de los hermanos cuando le vean. Me agradó que Sam se disculpara con Dean al final, por eso, por no pensar en Castiel.

   ¿Y ahora? El final no está lejos.

CAZADORES Y DIOSES: 19×11 – 20×11

SÉ MI AMIGO, JEN

Julio César.

JARED PADALECKI… ¿UN CHICO TRISTE?

marzo 16, 2016

DEAN VULNERABLE… 11×11

JARED PADALECKI DEPRIMIDO

   No, no me gusta nada.

   Buscando en la red noticias sobre la mejor serie de todos los tiempos, Supernatural (¿alguna vez he dicho que soy un fan?), es decir, si habrá o no otra temporada (cosa nada difícil ya que el Canal Warner ama este programa, sostienen que les da suerte), encontré una reseña que decía “Jared Padalecki y Jensen Ackles discuten”. Alarmado entré, pero eran únicamente rumores de años anteriores, puras especulaciones o fics, aunque me llamó la atención una nota que sostenía que Jensen Ackles había salido en defensa de su coestrella, Jared Padalecki, quien fue criticado por no acudir a unas convenciones, creo que en Europa, el año pasado. Eso me extrañó, el programa se sostiene en buena medida a esa alocada fanaticada que tiene, donde nos hemos inventado todo un universo paralelo, siendo las convenciones los eventos que más nutren las distintas temporadas. Son la sal de la vida del programa, ese amor desbordado que les tenemos, las ganas que sentimos de conocer a toda esa gente. En buena medida son esas convenciones, llenas del fandom, el sello de la comunidad Supernatural, la prueba de que aquí seguimos y aquí continuaremos.

   Alegaba Jensen, en esa defensa, que Jared había tenido que atender asuntos de salud, permaneciendo al lado de su familia.  Dicho así uno podría pensar que había sufrido de zika y lo mejor era que reposara. Aunque amo el programa, y a esos dos, y a Misha Collins, a Jim Beaver y a todos los demás, no vivo pendiente de sus vidas. No soy especialmente amante de los programas de farándula. Pero buscando más, encuentro que la naturaleza del problema lo aclara, con unos mensajes en las redes sociales, el propio Jared, hablando de una depresión que le hizo correr al lado de su familia. Y eso me sorprendió todavía más que la posibilidad de un disgusto entre este y Jensen.

   ¿Jared Padalecki  sufriendo de depresión? ¿Una tal que le hizo abandonar sus compromisos, tan serios como lo son las convenciones, y que necesitara no sólo la compañía de su esposa y sus dos hijos, sino de la defensa de sus amigos? ¿Él? ¿El Jared feliz y loco? Entonces caí en lo superficial de mi línea de razonamiento. Recordé que eso le pasa a mucha gente, en todas partes, siendo los más notorios los casos dentro de la farándula porque de ellos sólo vemos las caras dichosas del éxito, pero cuando todo estalla se lee el desastre en las esquelas. Desde afuera nos parece que un chico como Jared Padalecki lo tiene todo y debería vivir en una eterna fiesta, la realidad indica que eso no siempre es así. Me acordé del querido y admirado vaquero australiano, Heath Ledger, en la cúspide de su carrera, a punto de estrenar una película que le inmortalizaría y, sin embargo, escapaba de la depresión personal a un mundo de sensaciones engañosamente aliviadoras, mediante sicotrópicos, los mismos que finalmente ocasionaron su muerte. Creo haber leído que se había concluido la investigación alegándose, finalmente, que fue un accidente, pero el caso es que está muerto. Lo tuvimos y lo perdimos. Como ocurrió con Cory Monteith, de la serie Glee, o el actor ganador del Oscar, por Capote (¡película para aburrida!), Philip Seymour Hoffman, de quien también se decía que estaba deprimido. Vaya, son como muchos, ¿no? Con razón los conspiratólogos se dan banquetes con mil teorías.

   No es que compare las situaciones, hasta donde sé, Jared Padalecki es un chico zanahoria en lo tocante a eso, pero sufre de depresión, y Heath Ledger padecía de lo mismo. Como Jared, Heath externamente lo tenía todo, una bella hija, juventud, un gran futuro cinematográfico, galanura, talento y reconocimiento, a su increíble Ennis del Mar en Brokeback Mountain le seguía el villano más impresionante que se ha visto en mucho tiempo en la  gran pantalla, el Guasón en El Caballero de la Noche. Y sin embargo estaba deprimido, e intentó evadirse de la peor manera (recuérdese que dentro de ciertas comunidades se tejen ciertos engaños a puertas adentro, como que la marihuana no es droga, así que por allí comienzan a ver a dónde los lleva).

   Recordando al vaquero australiano, aunque teniendo en cuenta que jamás se ha dicho que Jared tenga por maña el drogarse, seguí buscando informaciones y encontré comentarios cada vez más curiosos y algo alarmantes, que parecen justificar el tono serio con el cual Jensen se dirigió en otros mensajes a su hermano en la pantalla chica, deseándole que se recuperara y encontrara la paz con su familia. El cuento que rueda, de boca del propio Jared Padalecki, es que no sufre de una simple depresión momentánea, como cuando uno cobra mucho dinero y al otro día se encuentra con que lo gastó y no sabe en qué, producida en su caso tal vez por la edad (34 años) y el estado de su carrera; no, el problema es viejo, lleva bastante tiempo sufriendo de una depresión crónica, o clínica, que ya se le había diagnosticado desde la tercera temporada de Supernatural, cuando dejo unas grabaciones y se encerró en su tráiler, derrumbándose en llanto y a donde tuvo que ir a verle un médico. ¡En la tercera temporada!, y ya han transcurrido ocho más. Eso fue lo curioso, para mí, que padeciera de esas melancolías justamente él, por su cara siempre risueña, su personalidad burbujeante, por los mil cuentos que se oyen de sus travesuras en las convenciones, las filmaciones o entrevistas; por la forma en la que le retratan en mil fics, como un tipo alegre, bromista, alocado. ¿Cómo imaginar que padecía de depresión y que ya se le había manifestado hace tanto tiempo?

JARED AND JENSEN LOVE

   Comentándolo con una amiga, también fan, pero más de los Winchester que del espectáculo en sí, esta primero no me creyó nada, y no puedo culparla mucho, cuesta en verdad asimilarlo, pero luego comenzó a trabajar su mente fangirl. Sacando cuentas alegó que en la tercera temporada, Jared era todavía un chiquillo que tenía el mundo por delante, sin temores a que su carrera se estancara, no había conocido a Genevieve Cortese… y que creía recordar que era el tiempo cuando este compartía piso con Jensen Ackles en Vancouver. Debieron verla, los ojos le brillaban, hablaba a mil por horas, especulando, ¿habría pasado realmente algo entre ambos? ¿Jared dijo algo, lanzó una mirada, hizo una confesión seguida en respuesta de un te quiero, pero como amigo? ¿Habría sido eso lo que le deprimió tanto? Repito, se le salió lo fangirl.

JARED PADALECKI YOUNG

   En fin, lo que no se sabe de la gente, ¿verdad? Espero que Jared supere esto, de alguna manera. Si es cierto que padece de esos padecimientos desde la tercera temporada del programa, es decir, que persisten, hay que estar pendiente. Le ha durado demasiado. Ah, nuestro pobre Sam, siempre le vemos como ese chiquillo que comenzó la cacería en busca de su padre y del ser que mató a su madre y a su novia; esperemos que Dean siempre esté ahí para él, así como la comunidad Supernatural misma.

   Por cierto… si rueda por ahí lo de la doceava temporada.

SOMBRAS, LOBOS Y ANGELES: 16×11, 17×11, 18×11

Julio César.

LUCHAS, CAYADOS Y DEMONIOS: 15×11

marzo 2, 2016

DEAN VULNERABLE… 11×11

ENTRADA DE CAMPEON

   ¿Lo mejor?, Dean…

   Estuvo el curioso episodio de la semana pasada, 11X15 – Beyond the Mat (que no se sabe muy bien qué significa), claramente dividido en dos, Sam y Dean por un lado, Castiel/Lucifer con Crowley por el otro, y creo que a muchos no les emociona. Ninguna de las dos tramas fue algo del otro mundo. El caso de los hermanos parecía una cosa y terminó siendo otra, aunque el enemigo era viejo, un demonio. Lo de Crowley fue demasiado evidente, no sorprendieron como otras veces. Lo que más me gustó fue esa escena idiota cuando Dean sube al cuadrilátero de lucha, rodando sobre sí, lo hizo tan bien que la repitieron desde dos vistas diferentes; verle sobre las cuerdas, gritando, fue divertido. Se notaba que revivía alguna vieja fantasía de la niñez. De Sam me encantó cuando sentados en el público, un hombre con el hijo detrás le da chucherías para que no le cuente a la esposa que tomaba, dice que es otro viejo recuerdo de niñez.

   Se inicia con un grupo patético de luchadores libres, donde hay jóvenes arrogantes y gritones, y viejas glorias que parecían cansados de la suerte que les había tocado. Alguien es asesinado, y sí, eso me sorprendido, no fue uno de los gritones que reclamaba la habían tratado mal. La lucha libre, eso tiene de deporte aún menos que el culturismo; jamás entenderé esa fascinación por la lucha. Nunca me ha gustado el deporte de los “culos aguados” como dice una amiga mía al verlos todo estrafalarios, pero en Estados Unidos y México es una verdadera pasión. Para mí es como mirar un texto en chino. Y eso que era fiel seguidor del suplemento “Santo, el Enmascarado de Plata”, claro que allí luchaba contra vampiros y la Llorona.

DEAN ANTE UNO DE SUS IDOLOS, GUNNER

   Al enterarse de la muerte de ese luchador, Dean propone ir. De sus años de niñez los buenos tiempos con John eran cuando iban a esos encuentros de lucha libre. Aunque Sam parece reacio por todos los problemas que tienen, Dean dice que deben salir de allí, respirar aire libre y presentar sus respetos. Así los hermanos llegan al funeral y miran a sus viejos ídolos. Dean, con ese luchador maduro, Gunner Lawless, se puso tan fangirl como cuando vio al Doctor Sexy en la quinta temporada.

RIO

SAM AMABA A RIO

   También Sam cuando saluda a la promotora, Rio, un recuerdo de su niñez, y ella espera que no haya sido de los que tenía su poster sobre su cama (lo que no habría tenido nada de malo). Él lo niega, pero se nota que miente, como Dean nos demuestra después al preguntare si le habló del poster. Fue triste ver en lo que a veces terminan las grandes estrellas de la niñez. Y eso pasa con deportistas, artistas, maestros y conocidos. Como actualmente con lo de Bill Cosby, que nos defrauda y roba parte de lo que atesoramos de niños. Hay algo patético en un payaso triste. Y en buena medida es lo que me preocupa de la serie, ¿qué sería de las vidas profesionales de Jensen Ackles y Jared Padalecki? Ahora les vemos regularmente, un programa que garantiza que no pasarán a formar parte de ese elenco del que nunca vuelve a saberse. De vez en cuando hay un Richard Dean Anderson que reaparece y triunfa nuevamente, pero los casos de los Tom Welling o Lucy Lawless son más frecuentes. Aunque nada indique que no puedan volver. En fin, hubo ese aire de nostalgia y pesar que sentí al saber de las vidas de tantas estrellas del cine porno de los setenta y ochenta, esas mujeres con uñas largas y grandes peinados que terminaron bien mal.

DEAN, FANGIRL DE LA LUCHA

   Aquí ocurren esas escenas que francamente no entiendo, y hasta irritan un tanto, el público, y Sam y Dean por Dios, gritando como bobos cuando los luchadores van apareciendo (la imagen en sí, ¿veía Sam así a su hermano, o era Jared Padalecki a Jensen Ackles?).

DEEAN AND GUNNER LOVE

   Y Dean parecía realmente una fangirl, todo enloquecido. No faltará el fic.

DEAN, REY DE LA LUCHA LIBRE 1

DEAN, REY DE LA LUCHA LIBRE 2

DEAN, REY DE LA LUCHA LIBRE 3

   Llega la escena cuando, rodando sobre sí (ese Jensen Ackles todo lo hace bien), entra al cuadrilátero y levanta los brazos, gesticula, oye gritos y aplausos y se sube a las cuerdas cuando aparece la mujer comentando lo bien de sus movimientos. Ese detalla de los sonidos y gritos acabándose de repente, me recordó al Dean de la séptima temporada enfrentando a los dragones, intentando sacar la espada de la piedra, todo engolado, la música sublime y todo acaba como si uno rodara la aguja sobre un disco de acetato cuando no puede. Siempre gracioso. Aquí ocurre igual. Claro, allá fue mejor porque cuando decide usar explosivos para tomar la espada comenta algo como rocas, siempre creyéndose tan listas.

LA CAIDA DE DEAN

   O no sé, la caída cuando sale del ring, y la sobada que se da cuando ella se va, fueron de antología.

   Bien, el caso, algo está matando gente durante la gira de lucha y los hermanos investigarán. Mientras Sam revisa a los muertos, Dean se reúne con el equipo que festeja, o bebe simplemente, para saber si alguien está implicado. Se sentía que el cazador hacía comparaciones entre su vida y la del viejo luchador, que siempre pelea así le derriben; se para y pelea otra vez, ce y se levanta porque es su vida. Era su trabajo. Llega el momento de la lucha con el joven novato, el gritón insolente, con pinta de luchador de verdad, grande e idiota, Shawn Harley, que le golpea. A Dean le intriga que no respondiera, el otro dice que no fue nada, peores las ha llevado. Y en ese momento me pareció mi personaje favorito del episodio, el más sólido y estable, uno de esos secundarios que el programa crea y uno estima. Aquí estuvo la sorpresa.

LA MONA DE DEAN

   Como sea, Dean se embriaga de manera fenomenal brindando tragos con agua bendita, y su aire de reseca cuando Sam va por él, fue increíble. Qué bien lo hace. Y me gusta, es grato ver a Dean divertirse como le gusta.

EL IDIOTA

   ¿Saben qué escena fue sorpresiva?, el rapto del retador idiota, Shawn, despertando atado y golpeado, intentando limar asperezas con el viejo campeón, cosa que me desagradó, que fuera él, el ídolo de Dean, el villano. Un demonio aparece, quiere que pacten por su alma. Es cuando ocurre algo sorpresivo, el muchacho dijo que no; él, que parecía la persona más simple del mundo, el menos listo, el más necesitado de títulos, fama o mujeres. No iba a renunciar a su alma por una tontería terrenal y temporal, arriesgando con eso una posibilidad mejor en el más allá. Y aquí hay que estar claro para entender la inteligencia y certeza del joven idiota, uno puede creer o no en Dios, confiar si se quiere o no en una recompensa futura, se puede tener fe en eso, o dudar, o estar completa y totalmente convencido de que no hay nada más… pero esas dudas desaparecen si frente a uno aparece un tipo haciendo prodigios, ofreciendo esto y aquello y dando muestras de singularidad, como los ojos rojos. Ya no hay duda, ese ser existe, está ofreciendo el oro y el moro a cambio de su alma, por lo tanto, lo contrario también puede, o debe, ser real. Ya no es que a ese tipo atado y golpeado le pareciera, lo supusiera o creyera. Si allí está un demonio ofreciéndole gloria terrenal por un precio, también pueden estar los otros, los viejos relatos de un Paraíso. Y la eternidad es como demasiado tiempo para cambiarla por unos pocos años de felicidad. De hecho la eternidad parece aún demasiado en un Paraíso, me parece a mí. Molesto el demonio obliga a Gunner a matarle, y este obedece aunque no quiere. Fue triste, esperaba que los hermanos llegaran antes y le salvaran, pero no.

   Cuando los Winchester aparecen, el demonio les ataca y pelea con Sam mientras Dean enfrenta a su viejo ídolo. Este vendió su alma por un título, uno que perdió a la semana. Cuando su tiempo se vencía hizo otro pacto, le buscaría clientes al demonio y cometería crímenes por él. Eso le tiene mal. Les ayuda, el demonio, que les habla de lo mucho que el Infierno se resquebrajó, Gunner le mata. Se quedará a enfrentar su destino, a los perros infernales.

CROWLEY SIGUE SIENDO EL REY

   Lo del Infierno fue desconcertante, al principio, pero como resulta luego, se entiende por qué Castiel/Lucifer no mató a Crowley, hecho que causaba extrañeza. No me gusto como comenzó, Lucifer burlándose de Crowley que limpia los pisos con un cepillo dental y luego le exige que lo haga con la lengua. Eso me molestó, me preguntaba para qué torturarle así, hasta que vi a los demonios reír y a la mujer que en el episodio pasado le gritó cuando le odiaba, Simmons (toda una personalidad), toda seria; uno imaginaba por dónde irían los tiros. Ella le saca de la jaula diciéndole que aún tienes fieles, pero no creo que ningún fan del programa se halla dejado engañar: era una trampa de Lucifer. Crowley va a un deposito secreto que tiene, por el Cayado de Aarón, dado por Dios mismo al hermano de Moisés, otro de los “Puños de Dios”, de los que ya sabe por Lucifer que son poderosos. Está a punto de abrir la caja donde lo guarda cuando aparece el nuevo y empeorado Castiel, burlándose del engaño… algo que ya imaginábamos.

LA SANGRE DE LUCIFER

   Y como sostengo, eso explicaba todo, aunque para ser totalmente honesto, ya Lucifer lo había dicho antes. No mató a Crowley porque necesitaba de un arma efectiva contra Amara, creyó encontrarla la semana pasada, la piedra aquella que se usó en el submarino, y supuso acertadamente que el Rey del Infierno algo tendría oculto. Iba por eso, pero Crowley le engañó, la vara no estaba en la caja y por poco lo mata, aunque el arma pedidera el poder. No me gustó esa muerte de Simmons, si el que ella le aclara que todos le odian por lo que le hizo al Infierno, sellándolo Lucifer al sostener que todos le desprecian por convertirse en la mascota de Dean Winchester (dicho así, no de los Winchester, como una vez le acusara Rowena, sino de Dean). Ella muere, salvando a Lucifer, habría quedado mejor si este la hubiera usada de escudo, pero en fin… Lo de Lucifer furioso por hacerle sangrar, hiriéndole luego en represalia, quedó genial. Bien, otra arma que se desperdicia (no podía ser tan fácil la batalla con Amara, ¿no?), pero ahora Crowley está libre (¿tendrá el descaro de ocultarse en la baticueva?). Es de admirar que siempre tenga un plan, las únicas veces que le vimos caer fue cuando Dean le atrapó para el exorcismo y cuando Rowena pactó con Lucifer; del resto…

LOS WINCHESTER EN LA LUCHA LIBRE

   No fue un gran episodio, aunque si bueno. Disfruté de la ligereza de la primera parte, Sam y Dean fanáticos de la lucha, el mayor con sus movimientos, pero fue realmente triste ese final. Sam y Dean lucharán aún cuando lo sientan todo perdido, y ganarán, tienen que hacerlo porque es lo que deben hacer. Sonó desesperado, solitario y con un cierto tufo a sacrificio. Veremos con qué nos salen mañana.

JARED PADALECKI… ¿UN CHICO TRISTE?

SOMBRAS, LOBOS Y ANGELES: 16×11, 17×11, 18×11

Julio César.

NOTA: Las imágenes, geniales, las tomé casi todas de un sólo espacio; ¡quedaron tantas por usar! Sin embargo este blog tiene fecha de caducidad, en cuanto acabe el espacio para imágenes lo cierro, y creo que ya llevo dos tercios, estas pesan bastante. Pero valen la pena, si quieren vayan a http://sassywiinchesters.tumblr.com/tagged/11×15/page/3

DE CAZADORES, NAZIS Y SACRIFICIOS: 14×11

febrero 24, 2016

DEAN VULNERABLE… 11×11

CASTIEL-LUCIFER RESCATA A DEAN

   Debió ser “la escena”. Hay mucho Cass, al menos.

   Aunque me gustó mucho el episodio de la semana pasada de Supernatural, 11×14 – El Buque, ¡y qué adelanta está ya la temporada!, debo confesar que quedó un tanto por debajo de mis expectativas en una de sus escenas.

SUPERNATURAL - EL BUQUE

   Tal vez porque fue un capítulo complejo en cuanto a narrativa; todas esas emociones claustrofóbicas en un submarino condenado a muerte (o imaginamos, porque esto es Supernatural), merecían tiempo. Estaban todos, o casi todos los que debieron aparecer, faltó Amara, no así Castiel/Lucifer y Crowley. ¿Qué me gustó?, el viaje en el tiempo así como las frases y la interpretación de este Castiel/Lucifer. ¿Qué no me agradó tanto?, las reacciones a ese Castiel/Lucifer. Los hermano, buscando un arma contra Amara, ignorando todavía que Lucifer camina sobre la tierra, mirarán hacia los años de la Segunda Guerra Mundial para encontrar un modo. Y si faltara algo, lo que, repito, espesó la hora como para mostrar más, reaparecen los nigromantes.

EL REGRESO DE LOS NAZIS NIGROMANTES

   Si, vuelven los villanos por excelencia, los sucios nazis (todavía parece increíble que semejante locura recorriera una vez al viejo continente, o que todavía asome la cabeza de vez en cuando), y estos eran de los peores, unos enemigos que esperaba que regresaran, igual que el Golen y su guardián, los nazis nigromantes. Inicia el episodio en el año 43 del siglo pasado, en plena Segunda Guerra Mundial, en Francia. Un jefe nazi, después de asegurar que enviará algo a Alemania, que parece muy valioso, recibe a una hermosa joven que le hace carantoñas. Esta se vale de sus atractivos para matarle y robar esa cosa que Hitler quería, y la verdad es que pensé “pobre tipo, siempre caemos”; luego resulta ser un bicho de pezuña en rabo. Lo que si me pareció extraño fue que en el programa el supuesto nazi utilizara, para con la mujer, sonriendo, la frase “mi querida francesa colaboracionista”, dicho como si fuera un piropo o algo sentimental, siendo que ese todavía es un tema delicado en aquel país.

   Hace tiempo, en un portal de noticias venezolano, se mostraron una imágenes de la manera como fueron tratados los colaboracionistas franceses a la caída del régimen de Vichy (una vergüenza donde las hubiera, algo así padecemos aquí, los Castro son amos rapaces y poco piadosos), y aparecían unas mujeres con las cabezas rapadas y esvásticas pintadas en sus frentes siendo obligadas a marchar entre la gente (una vieja pena de vergüenza a ciertas damas, está en la historia europea y hasta en Juego de Tronos). Aquí se hicieron comentarios ligeros sobre la poca hombría de los franceses por hacerles eso a esas señoras. Y si, pareció cruel, pero la verdad es que leyendo sobre esos días uno se queda de piedra. Hubo franceses que cometieron actos imperdonables durante la ocupación, sencillamente infames que aún hoy llenan de vergüenza a sus descendientes. Francia fue ocupada, está bien, era eso o ver quemarse a toda la nación como ardió Varsovia hasta ser reducida a escombros; uno puede resistirse en secreto, o mirarles con disgusto y un “ah, bueno, qué se le hace, ojala se mueran todos esos cerdos nazis”; pero, repito, hubo gente que hizo cosas terribles que cuestan creerlas; y “la Francia de Vichy” y el término “colaboracionista”, son cosas de las que aún hoy es difícil hablar en ese país. Por eso me extrañó que el programa utilizara el término, aunque una serie que habla de Dios como lo hace esta, es irreverente de por sí.

   Bien, en el presente, en la baticueva, después de discutir con Sam que no duerme y se toma todo el café, Dean y este siguen buscando una manera de enfrentar a Amara, y en los diarios de Los Hombres de Letras el menor encuentra una referencia a una poderosa arma que fue recuperada de los nazis en Francia. Deducen el nombre de la agente, una Mujer de Letras, que pereció y el arma se perdió cuando el submarino donde viajaba fue atacado. A Dean le sorprendió lo de la Mujer de Letras en una organización tan chauvinista, pero hay que recordar que la joven que estaba con Henry Winchester la noche que Abaddon se dio a conocer y acabó con todos, estaba por convertirse en una. ¿Y Dorothy? Además, todas las referencias sobre la Segunda Guerra Mundial indican que las mujeres debieron dejar sus casas para dedicarse, de una manera u otra, a la guerra. Norteamericanas (la famosa foto de la mujer con la pañoleta en la cabeza y una llave de tuercas), soviéticas y más tarde alemanas y japonesas debieron sostener sus países, y la producción bélica y de alimento, mientras los hombres peleaban y quemaban el mundo. Y estaban las agentes de la guerra secreta, las espías. Que una de ellas pasará a formar parte de Los Hombres de Letras cuando, en la serie, los nazis llevaban otra guerra, la sobrenatural, no tiene nada de extraño. A Sam le parece una pena no poder llegar a esa fulana arma, un objeto tocado directamente por Dios, antes de que se perdiera. Dean dice que tal vez hay un modo…

CASTIEL-LUCIFER Y EL CAUTIVO REY DEL INFIERNO

   La acción pasa al Infierno donde Lucifer/Castiel, no puede aburrirse más con los demonios y sus tonterías. Hay que recordar que este ángel caído siempre les odió y planeaba acabar con ellos, razón por la que Crowley se alió con los Winchester en la quinta temporada. Allí vemos al ex Rey del Infierno en una jaula atado con cadenas, brazos y cuello, hasta con una mordaza, y no podía parecer más algo sexual del tipo bondage. La idea es torturarle, se veía herido, pero también humillarle y mantenerle allí, para que sufriera, ese era el castigo de Lucifer. Pero este sabe, y uno lo imaginaba, que Crowley aunque se decía derrotado, no lo estaba. Aún espera su momento de contraatacar, que es lo que más o menos responde cuando Lucifer le interroga, que no le ha matado porque aun no es lo suficientemente fuerte para ir contra Amara. El Rey espera el momento cuando la marea cambie, es su estilo, y Lucifer lo sabe. Es cuando Dean llama…

   En la baticueva escucha lo del arma secreta, un objeto tocado por Dios. Lucifer dice que sí, que son objetos poderosos aunque creyó todos se habían destruido en el Diluvio o durante el siglo XX. ¿Cosas tocadas por Dios y que tienen poder? ¿Existirán? En la cultura popular, si. Está el Manto de Turín, los clavos, los pedazos de la cruz, las grutas donde hay manifestaciones marianas. Recuerdo una gente que vendía una reliquia de no recuerdo qué cosa, que dentro contenía, según ellos, tierra de Jerusalén, agua del Jordán y creo que un pedazo de la cruz. Una reliquia armada, pues. Como sea, Lucifer dice que puede resultar y se impone, por lo tanto, un viaje por el tiempo.

EXASPERADO DEL WINCHESTS

   Fue gracioso ver la cara de Castiel/Lucifer, entre burlón y exasperado mientras los hermanos discuten sobre quién irá (la imagen no es de ese momento exacto, pero se parecía aunque había más sonrisas socarronas). A Sam no le hace ninguna gracia que Dean salga con el argumento que es mejor que el otro se quede, que si algo le pasa, Sam tendría que enfrentar a Amara, que él no sabe si podrá hacerlo. Lucifer no perdió detalle.

   Me gustan mucho estos capítulos de viajes por el tiempo, desde la quinta temporada cuando Dean conocía a sus padres, de jóvenes, encontrando sexy a su mamá; quién no recuerda su cara en ese momento cuando se dice que por tal pensamiento terminará en el Infierno… otra vez. ¿Y viajando con Sam al Oeste para recolectar las cenizas del fénix en la sexta temporada, con lo bien que le sentaba el traje? Fuera del homenaje a Volver al Futuro, en este caso la tercera entrega, fue un vacilón verles de vaqueros. Pero uno de los viajes que más me gustó fue el de la séptima temporada, cuando Cronos se lleva a Dean a 1944, haciendo llave, con mucha química, con el intocable Eliot Ness. Aquí, nuestro intrépido cazador viaja nuevamente, otra vez a los años de la guerra.

MUJER DE LETRAS

   Dean aparece en el submarino, solo, Lucifer vuelve con Sam chorreando agua por una protección que no le dejó entrar, diciéndole que no podrá sacar a Dean de esa navío que será hundido. Era grave pero fue gracioso verle escurrir agua. El pecoso se las arreglas para conseguir ropas y llegar con la mujer, a quien se presenta por quién es. Y ella lo acepta, de Hombre de Letras a Hombre de Letras. La tripulación no le cree y es cuando Dean les dice lo que ocurrirá y ya un barco está siguiéndoles. Es ese nazi, un nigromante, quien les propone que le entreguen a la chica y su carga y les dejará ir. Ella rompe los sellos, el último está en su interior y para borrarlo Dean tendría que matarla, pero el cazador no puede. Fueron momentos de gran tensión, escenas bien montadas.

EL AMAR DE DIOS

   Cuando todo parece perdido, el capitán aclara que no la entregarán, las órdenes son defenderla y la carga. Ella usa la piedra, luego se la entrega a Dean, y justo en ese momento Lucifer se lo lleva.

   Y llega la gran escena. Sam busca una manera de romper el sello desde afuera, pero sólo un arcángel puede. Como Castiel sólo es u ángel, lo descarta. Pero Lucifer lo intenta, Sam le encuentra, le propone que tome fuerza de su alma como hizo Bobby en el pasado.

LUCIFER NO LO PUEDE CREER

   Cuando le ofrece su alma, Lucifer no aguanta más, la ironía es demasiado grande y se revela en toda su grandeza. Y la frase que usó contra Sam, que está molesto con él por ser la chica que se negó a acompañarle al baile de graduación, fue genial.

CASTIEL-LUCIFER VS SAM

   Le va a matar porque quien le importa ahora es Dean (siempre es así), por Amara. Porque ya sabe que puede usar al cazador contra la hermana desequilibrada de Dios. Va a matarle pero Castiel aparece y toma el control. Sam le pide que luche y le expuse, pero el tonto ángel le aclara que lo hizo voluntariamente para detener a la mujer.

EL GATO SE HA ESCAPADO

   Cuando ya cree que va a morir en ese submarino, Dean reaparece en la baticueva, con Castiel/Lucifer todavía atrapándole por un hombro. Sam, caído y adolorido le grita que no es Castiel sino Lucifer (y ese debió ser un gran momento, que no fue), y si la mirada de Dean cuando se vuelve y le enfoca es increíble, la frase de Lucifer fue mejor: el gato se ha escapado. Me reí una barbaridad. El gran villano le quita la piedra pero esta no funciona, aparentemente sólo era de un disparo. Golpea a los hermanos pero Sam, con el símbolo de sangre, le echa. ¿Sorpresivo que la fulana piedra sólo trabajara una vez? Era lógico que no funcionara o que su poder fuera inferior al de Amara; no era creíble que faltando todavía varios capítulos para el final de temporada contaran ya con semejante arma y que funcionara contra la mujer. Es como cuando intentaron matar a Lucifer, en la quinta temporada, con la Colt.

WINCHESTER, PUERTOS Y NAVIOS PERDIDOS

   Llega ese Dean contemplativo sentado en un muelle, del submarino nada se supo, de la nave nazi si, algo la atravesó de parte a parte. Hablan de Lucifer, Dean dice que le buscarán, salvarán a Cass y enviarán al demonio a su jaula. Tal cual. Pero la verdad me inquietó ese Dean tan abrumado en ese muelle.

DEAN CONTEMPLATIVO

   ¿Sentía pesar por aquellos a quienes conoció por un rato y que murieron en aquella lata de sardinas perdidos para siempre? ¿O cavilaba en el valor de una gente que por la misión que les tocó se sacrificaron sin dudarlo cuando el momento llegó? ¿Lo habría estado comparando con lo que hicieron Sam y él cuando dejaron libre a la Oscuridad para salvarle de la Marca? Lo que me preocupa son las muchas temporadas que ya lleva el programa y que estén planeando un final que nos haga gritar de rabia, que esto es Supernatural, que los colectores dicen que ya no regresarán de la muerte si algo les ocurre, ¿acaso está Dean contemplando la posibilidad de morir en un último ataque suicida contra Amara o Lucifer? Me inquieta…

   Y no me gustó ese momento de epifanía, Dean mirando el rostro de su enemigo, Lucifer, vistiendo a Castiel. Faltó, como siempre expreso, ese Castiel atrapándole por el cuello y alzándole, como si hizo con Sam, el pecoso pidiéndole que reacciones y el verdadero Castiel haciéndolo. Por amor… a la humanidad, claro. Veremos qué pasa mañana.

LUCHAS, CAYADOS Y DEMONIOS: 15×11

Julio César.

NOTA: Todas las imágenes fueron tomadas, agradeciéndolo en el alma, de la página: http://sassywiinchesters.tumblr.com/tagged/11×14/page/3

CORRERÍAS EN BOSTON… 17

febrero 18, 2016

CORRERÍAS EN BOSTON                         … 16

Titulo: Una noche en Boston

Autor: yeya-wc

Resumen: Dean sorprende a Sam con una vida secreta, una donde pensó dejarlo todo, incluso las cacerías.

WINCESTS HOT

……

   Bajar las escaleras del motel, meter a Dean en el impala y sacarle fue un trabajo lento, laborioso, que desesperó a Sam. Por el evidente esfuerzo que el pecoso hacía para moverse, por controlar el dolor. y porque se hacía tarde. La generalidad de lo sobrenatural atacaba de noche. Entrar al moderno y cómodo edificio de residencias fue fácil. El portero parecía esperarles y, con toda discreción y diligencia, les condujo más allá de la recepción, rumbo a los ascensores. Una vez en la sala del inmueble, Sam debió controlar un silbido, sosteniendo todavía a Dean. Era un apartamento amplio, moderno, decorado con tino, funcional, de buen gusto, masculino y hogareño. Una pareja enamorada bien podría vivir allí.

   -Vaya nido te montó.

   -Tardaron bastante. –la voz les toma por sorpresa y se vuelven hacia la salita.

   Dean enrojece violentamente al reconocer en la bonita mujer sentada en uno de los cómodos sillones a Leslie Stanton. Su rival de antaño.

   -Hey, ¿quién es usted? –Sam, automáticamente, entra en modo alerta y protección dando un paso frente a un Dean disminuido, quien está rojo de pies a cabeza, cosa que no nota. La mujer que se pone de pie es menuda, hermosa, pero bien sabe el joven cazador que las peores brujas solían ser así.

   -Lamento haberles sorprendido. –ella intenta una sonrisa que le cuesta, mirando de Sam a Dean.- El señor Winchester, Dean Winchester… he oído mucho de ti. Creo que sabes que tenemos un interés en común. –eso logra que el pecoso sienta ganas de rodar los ojos; joder, ¿habría tomado algo que le hacía delirar?

   -Sam, te presento a la señora Stanton, Leslie Stanton, si la memoria no me falla. –presenta el rubio, sosteniendo la mirada de la mujer.- Esposa del fiscal Stanton.

   El rostro de Sam es un poema, balbucea sin voz, mirando de uno a la otra, estallando en una carcajada interna, casi histérica, ¿Dean enfrentaba a su rival? La idea le molesta, irrita y a un tiempo le divierte.

   -¿El fiscal Stanton? –la mujer mira al mayor de los Winchester.- Qué formal. ¿Siempre le dices así, fiscal Stanton? –se hace un gran silencio que Sam se apresura a terminar.

   -Mucho gusto, señora. Su esposo ha sido amable al permitirnos…

   -Si, lo sé; este apartamento es suyo. Aunque ya no lo usa… como antes. -le sonríe ella, seguramente intentado que sonara amable, pero había cierto tono que Dean resiente.

   -No tema, no lo destruiremos. Pasaremos una noche, a lo sumo. –le aclara, y Sam desaparece para ambos.

   -¿Te encuentras bien? Parece algo enfermo. –le estudia ella, curiosa.

   -Estoy bien. –corta y se miran. Y aquello le parece a Sam cada vez más incómodo y ridículo.

   -Imagino que te sorprende… -ve a Sam.- …Que les sorprende verme aquí. –enfoca nuevamente al mayor.- Pero tenía curiosidad de conocer, oficialmente, al gran Dean Winchester. –el tono es suave, pero las intenciones son aceradas. Dean enrojece, pero alza los hombros, sonriendo con cierta chuleza.

   -A sus órdenes… para lo que sea. –lanza la insinuación de siempre y espera, ¿qué hacía esa mujer allí? Sabe del apartamento, por lo tanto… Siente una ola enorme de vergüenza cubriéndole, pero lucha contra ella. No hacía nada malo. Ya no.- ¿Deseaba algo más que…? –la reta, ella oprime los labios.

   -No particularmente; sólo quería conocerte, al fin, fuiste importante para Nicholas… -Dean traga, Sam abre la boca e intente controlarse, ¡Dios, eso era tan vergonzosamente jodido!- Tu ayuda como cazador le fue valiosísima. Es una suerte que hayas regresado a Boston. Claro, por Nicholas. –se tiende y toma una costosa cartera del mueble.- Mi marido merece todo lo que se haga por él, es un gran hombre y está llamado a una tarea todavía mayor. –cada palabra parece una estocada.- Nadie debe hacerle daño. E imagino que estás de acuerdo.

   -Por supuesto, señora. –la voz es ronca.

   -Un escándalo respecto a todo esto…

   -Entiendo. –es firme. A su lado, Sam ya no parece divertido.

   -Eso me tranquiliza. –sonríe ella, una mueca de sus labios que no llega a sus ojos.- Un placer conocernos al fin. –Dean la mira frío.

   -La verdad es que no es nuestro primer encuentro. –ella alza la barbilla, Sam frunce el ceño.- Nos vimos hace dos días en casa de la abuela de Nick… del fiscal Stanton. Pasó a mi lado.

   -No era el momento para hablar, estaba la anciana presente. –aclara ella, sonriéndoles, falsa.- Bien, les dejo, parece que necesitas descansar.

   -Muy amable. -Sam farfulla, no entiende nada. ¿A qué vino esa mujer? La ve dirigirse a la puerta, deteniéndose y volviéndose. Su rostro refleja un abierto resentido en ese momento.

   -Y te equivocas, Dean, no fue esa la primera vez que nos vimos, hace dos días, aunque no estoy segura que lo hayas notado en aquel entonces. Te recuerdo muy bien. Del día de mi boda con Nicholas… al final de la capilla, con tus manos en puños y saliendo airadamente. –le informa y el pecoso desvía la mirada, sintiéndose muy culpable.

   La mujer sale, finalmente, la puerta cae en su marco, Dean cierra los ojos, Sam le mira fijamente. Con la boca muy abierta.

   -¿Tú…?

   -Déjalo, Sam. Déjalo así. –de repente parece agotado, débil, frustrado; no es el magnífico y aventurero joven de siempre. Se ve frágil.- Nunca debí regresar a Boston. -y Sam está de acuerdo.- Estoy cansado, mucho… -da uno torpes pasos alejándose. Sam sólo le mira, impresionado.

   -Dios, ¿te presentaste en la iglesia? –no sabe si estar enojado, divertido o exasperado.- ¿Cómo fue eso? ¿Llegaste cuando decían “si alguien sabe de algún motivo para que esta pareja no deba casarse…”?

   -¡Sam! –hay exasperación, luego baja los hombros.- Viví aquí un tiempo, con él, ¿okay? Creí conocerle, luego supe que no. Fin de la historia. –le mira.- Fueron días… extraños.

   Calla, tiene que hacerlo porque se siente ligeramente ridículo al pensar en sí mismo siendo engañado como una chica venida del campo a la gran ciudad. No le cuenta cómo Nicholas le atendía a cuerpo de rey, preocupándose de que estuviera cómodo, llevándole alimentos chatarras que criticaba pero que sabía le gustaban. Vio muchas películas, entre ellas mucho porno, escuchó mucho rock y más de una vez bailó en calzoncillos, siendo pillado por un Nick que reía y le abrazaba todo excitado. Descansó. Durmió bastante. Siempre habían cervezas frías, aunque el abogado le hablaba de las virtudes de los jugos y zumos. Pero, por encima de todo, estaba él, siempre, diciéndole lo maravilloso que era, lo valiente, lo hermoso, siempre mirándole a los ojos y tocándole una mejilla con afecto rudo. No le contará a Sam que se sintió… amado; que llegó a necesitar que el abogado apareciera, que cenaran y hablaran, que tomaran duchas que terminaban en sexo; ver un juego o una película en la sala, que terminaba en sexo. Ir a la cama, donde el sexo era la norma, y dormir entre sus brazos. Si, fueron días extraños, horas intensas donde le parecía estar en una burbuja de seguridad y afecto al lado de alguien a quien le importaba; tanto que a veces discutía con el otro porque le parecía que esto o aquello era muy peligroso (atendió dos casos, fantasmas también, y Nicholas pareció casi al borde de un ataque de nervios o rabias), y que dejara que otro se encargara. Le irritaba eso, que deseara alejarle del trabajo, y discutían. Lo que terminaba generalmente con un exasperado Nicholas perdiendo el control, atrapándole el rostro y gritándole…

   -¿No entiendes que no quiero que te pase nada? Sales y siento miedo porque no sé qué estás haciendo, ni si necesitarás ayuda. ¡Y eso me mata! –era la réplica que terminaba turbándole.

   Claro, de la boda nada sabía, y al enterarse no pudo creérselo. Por eso tuvo que ir. Sobre sí, sintió la mirada de Nick, alarmada, no sabía que esa mujer…

   -Estoy cansado. –repite.- Quiero dormir, pero antes necesito un baño. La maldita toalla con alcohol no limpia nada.

   Sam quiere preguntar aún mucho más. Dios, ¡Dean se había presentado en la capilla! Eso sonaba a que la relación, o lo que fuera que existiera con ese sujeto si había sido importante. Pero ahora…

   -¿Necesitas una mano con eso? –se ofrece, sin pensar. La mirada que Dean le lanza, de fastidio, le hace rodar los ojos.- Tienes movilidad limitada.

   -Creo que puedo muy bien lavarme el culo sin ayuda. Gracias. –es terco y sarcástico. Sam sonríe por primera vez desde que llegaron.

   -¿Seguro?, porque a veces creo que eres incapaz de encéntratelo aún usando las dos manos, dos espejos y varias lámparas.

   -Idiota. –gruñe el otro, dirigiéndose muy envarado y lentamente al interior del apartamento.

   Seguramente a un cuarto de baño, o un dormitorio. Lo conocía, había vivido allí con el increíblemente apuesto, masculino y dominante Nicholas Stanton, se recuerda un tanto frustrado y celoso, el menor. Bien, lo mejor era revisar qué había en la cocina.

……

   Dean necesita unos minutos para sí, para calmarse, también para asimilar la cálida y pegajosa ola de debilidad que le ataca en esos instantes. Estar de pie le producía un dolor insoportable, y si había estado ausente cuando encaró a Leslie, ahora regresaba con rabia para morderle el culo. Abre aquella puerta con  cuidado, sosteniéndose del picaporte. Quiere encerrarse en algún lugar para dejar de sentirse expuesto y tonto frente a Sam. La visita de esa mujer le había conmocionado. No sabía lo que Nick podía haberle contado, aunque algo le decía que seguramente muy poco, pero ella sabía. O lo sospechaba. O simplemente lo intuía. Que él había sido “la otra” en su relación. La idea le parece tan mortificante que tiene que girar los ojos para sí mismo, penetrando en el cuarto principal. Estaba como lo recordaba, se dice con una sonrisa atormentada, viendo el ventanal cerrado y las persianas corridas, la cómoda… y la cama.

   Lucha contra los recuerdos, un tanto acalorado y mucho de avergonzado, así como combate el mareo. Con Nicholas Stanton se había abierto de maneras que nunca imaginó, en muchos sentidos. Los cachetes le enrojecen más, mortificándole. Va muy lentamente al closet y saca una toalla blanca y grande. Si, conocía el lugar. Se dirige al baño. Dentro, arroja la toalla sobre el inodoro de tapa baja. Alza una ceja, todo seguía igual, espartano, colores oscuros, aséptico. No, Nick no compartía ese lugar con su mujer. ¿Tal vez con nadie? Esa idea le produce algo de calor en el pecho, pero la aleja. No servía de nada. Había algo más que estaba molestándole desde el encuentro con Leslie, pero no logra asirse a ello. Bien, la ducha para descansar… después de que Sam le ayudara con la columna. Bota aire, no es un hombre cobarde, pero sabe que será desagradablemente doloroso.

   Intenta sentarse para quitarse las botas, no puede. Pisa los talones del calzado, doliéndole en el alma. Luchando por sacarlos sin joderlos, lo logra, bufando, falto de aire, pero hasta allí. No puede alzar los pies para retirar los calcetines, mucho menos la franela. Cierra los ojos con frustración.

   -¡Sam! –bufa, más mareado, algo pálido. La puerta se abre de golpe, chocando contra la pared, seguida de un Sam agitado y de ojos abiertos que parecía temer encontrarse un nido de vampiros.

   -¿Qué? ¿Estás bien? –revisa todo, frenético; el gruñido adolorido de Dean le había helado la sangre. Ahora repara en su tambaleo y de un salto llega a su lado, sosteniéndole, viéndole enfurruñarse.

   -No, no me siento muy bien, ¿te habría llamado si lo estuviera? –refunfuña enrojeciendo hasta la raíz del cabello, mirada al piso.- Ayúdame a… salir de los calcetines y la franela. –pide odiando su debilidad.

   Sam le mira casi enternecido, embargado de una oleada de sentimientos que pocas veces experimenta, Dean no le deja, deseos de protegerle y cuidarle. Dios, ¿era lo que Dean sentía mientras velaba su cuna cuando era niño?

   -Claro. Siéntate.

   -No puedo. –croa el rubio, aún más rojo. Vista al suelo en todo momento. Y a Sam le habría gustado que le mirara.

   -No hay problema. –responde suave, hincando una rodilla, alzándole un poco el píe, odiando el tensar de su cuerpo cuando la punta de los dedos de Dean caen en su cuello, buscando apoyo, o sentir que hace algo increíblemente sucio y erótico mientras hala el calcetín exponiendo el pie del pecoso cazador. Joder, qué pie tan sexy, piensa casi gritándose insultos. Y por fin comprende, congelándose, las manos sobre el tobillo de Dean, llevando, sin necesidad, la otra a su dorso. Alza la mirada, también rojo de cachetes.- Tendré que ayudarte a salir de toda tu ropa. Y con la ducha.

……

   Fuera del conjunto residencial donde una vez Nicholas Stanton tuvo su nido de amor con un apuesto y pecoso cazador de criaturas sobrenaturales, una vieja camioneta se detiene. Los vidrios están arriba, el papel ahumado cubre cada cristal. La ventanilla del lado del copiloto baja un tanto y un rostro barbudo, delgado y demacrado se asoma un poco.

   -Este es el lugar, esos sujetos están aquí. –informa a los otros dos dentro del vehículo.

CONTINÚA … 18

Julio César.

EL AMOR DE DEAN… OTRA VEZ: 13×11

febrero 15, 2016

DEAN VULNERABLE… 11×11

DEAN AND AMARA KISS

   Es que no me canso de esta imagen…

DEAN CELEBRA

   Nuevamente tengo sentimientos encontrados por un episodio de Supernatural, 11×13 – El Amor Duele; fue bueno, de hecho me gustó mucho, pero me impacienta porque la trama central no avanza. Hubo nuevamente detalles, fugaces señalamientos, pero nada más. Una bruja conjuga una criatura horrible, que tuvo la virtud de ser algo nuevo (parecía una cosa, resultó otra), y aunque la trama no pudo ser más simple, un carajo infiel con la niñera, tuvo su pega. Me gustó mucho ver aparecer a Amara frente a Dean, como su cara cuando le gana a Sam con aquello de piedra, papel y tijera. Y me sorprendió para bien, y mucho, que Dean, contrario a su costumbre, se confiese con Sam, y la aún mejor respuesta de este.

DEAN ENRATONADO

   ¿Lo mejor de lo mejor, sin embargo? Dean con el chupetón en el cuello de su noche de juerga de San Valentín, cuando cree hacer un servicio público acompañando a las mujeres solas, viéndose como enratonado, oliendo una comida que no parecía muy buena.

SAM Y DEAN, SINCERIDAD

   ¿Y Sam diciéndole que mejor tomara una buena ducha porque apestaba? Cómo me reí. Me agrada la idea de que se divierte. Pero Sam anda como muy encerrado.

   La cosa no pudo ser más corriente, una pareja se dispone a salir de noche a un evento, en el cual la esposa tieneHALLOWEEN muchas esperanzas puesta, tanto que besa al hombre mientras esperan a la niñera, la cual llega y se besa también con el hombre. Este tiene una aventura y ella quiere que se deshaga de la mujer para que estén juntos, y lo hace él o lo hará ella (y como nos gusta cuando nos amenazan). Esas cosas siempre me irritan y hacen reír, ¿qué podía esperar una carajita de un sujeto que engaña su mujer, bajo su techo, casi frente a los niños que esta cuida? ¿Qué tan cabeza vacía puede ser? ¿Y cómo un carajo se busca semejante problema en su casa? Debían haber muchas ganas de por medio y las oportunidades se regalaban… o era lo que luego resultó (si, sentimientos reales), pero ya para este puto me molestaba toda esta gente y esperaba que les pasara algo feo. Ella se queda, alguien aparece detrás, se besan y ese, quien sea, le saca el corazón de un manotón. ¿Un noviecito al estar engañando a su vez al tipo de la casa?, la pregunta se imponía. Por cierto, en ese momento le di toda la razón a Michael Myers, de Halloween, esas niñeras son un problema.

   Aunque no se trata de Amara, o de Castiel, Sam y Dean parten a investigar, entrevistándose con la esposa, quien parece atormentada, pero no tanto como el marido. Mientras Sam va a la morgue, Dean se dirige al trabajo del tipo y le interroga. Si, tenía una aventura, y la amaba, como ama a su esposa. Y esta idea es la que mueve todo; por cierto, realmente creo que cualquiera puede gustar o querer a más de una persona, lo que me irita son los que traicionan sus promesas. No es lo mismo decir “vamos a salir a ver qué pasa”, a sostener frente a un gentío un “juro estar contigo hasta la muerte”. La diferencia es grande. El hombre tomó una grabación del asesinato, para borrar lo del beso con la joven, pero ahora aparece él matando a la chica. Dean sospecha de un cambia forma.

   La joven va por él, y le pega el susto de su vida porque la sabe muerta. La verdad quedó muy bien la escena. Cuando investigan esta nueva muerte, los Winchester se encuentran con que una testigo identifica a la chica muerta. Así que sospechan de la esposa. Le hacen una prueba con la plata, que aprueba, aunque admite que sabía de la aventura pero que amaba a su marido, no quería perderlo y confiaba que lo resolverían, sabiendo ella misma lo patético que sonaba aquello.

   Estando sola, alguien llama a la puerta, es el marido al que ve por el ojo mágico, el marido muerto, y la escena la verdad es que fue de horror (Supernatural es una serie de horror, aunque se crea que sólo son tipos guapetones teniendo aventuras entre, como sostiene el fandom). Ella logra escapar y llega con los hermanos, confesando que hizo algo malo, buscó a una bruja, que resulta ser su peluquera a quien le contó sus problemas, para que le ayudara con un hechizo de amor. Cómo me reí cuando Dean le preguntó si las mujeres realmente hacían eso, contarles cosas así a las peluqueras. Pero finalmente los hermanos deducen que enfrentan una maldición para castigar a “los culpables”, regresando luego a la persona que lo inició. Se tardó en este caso porque cuando besó al marido, lo marcó, pero este señaló a la niñera, esta cae primero, luego él y ahora le tocaba a la primera de la cadena.

DEAN'S KISS

   Cuando esa cosa llega, el marido (y todo indicaba que quien aparece para matar es alguien a quien se desea, la fantasía secreta, o el verdadero amor; detalle este muy importante), las balas de plata no le matan, y Dean, para ganar tiempo para la mujer, la besa. Ahora van por él primero. ¡Qué rabia agarró Sam!

UN ENEMIGO SUPERNATURAL

   Me gustó que le reclamara esa forma irracional de actuar, poniéndose siempre en la línea de fuego. Van por la fulana bruja que controla a esa criatura, mediante su corazón, que según la leyenda debe estar oculto fuera de él. Es un lugar feo y apartado, o no sería Supernatural. Cuando dejan el impala, Dean le da un cuchillo a la mujer para que se defienda. Esta cree no poder usarlo, o no querer usarlo; el cazador le dice que si algo va por ella para matarla tendrá que defenderse. Personalmente creo en el pacifismo, uno no tiene ningún derecho a ir a imponer por la fuerza, a golpes o con homicidios, sus ideas a nadie, así se tenga la razón (que uno sepa de un padrastro abusando de las hijastras, por ejemplo; para eso están las leyes, que le encierren y allí le asesinen); pero si alguien viene a matarle a uno, ahí termina la quimera. Hay que defenderse. Hasta en la Biblia, cuando la reina Esther, se habló del derecho a la autodefensa cuando el peligro no es retórico, no es figurado, no es que “me parece que”, sino que otros vienen armas en manos a matar.

LOS MADUROS WINCHESTER

   Dentro de la vivienda los hermanos se dividen para buscar el corazón de la criatura, es cuando ocurre lo del juego de piedra, papel y tijera, y Dean le gana por primera vez a Sam y sonríe de esa manera que es tan entrañable. Antes Dean ha expresado la cuestión, qué personalización de su deseo irá a matarle, y ya está ansioso de ver a Daisy Duke, a quien ama desde que era niño. Aunque si aparece la nueva, tampoco la rechazaría. Y aquí coincidimos, uno de mis primeros amores de índoles fantasías nocturnas fue Daisy Duke, la interpretada por Catherine Bach; Dios, qué mujer. Pero, imagino, todos sabíamos que quien aparecería era Amara, cosa que molesta a muchos que no entienden eso. Les parece increíble que Dean se halla enamorado, por primera vez, en una larga serie de once temporadas. Personalmente me pareció un giro increíble, ya no era la pasión carnal y demoniaca que esperaba al inicio, pero esto también vale. Y me gusta. La cosa aparece, y no entiende por qué Dean se avergüenza de ese sentimiento, el por qué no quiere entregarse a eso que siente. Por cierto, se veía bellísima. Ella casi le mata, pero…

DEAN Y LA FALSA AMARA

   Sam, en el piso superior encuentra el corazón, pero la bruja le detiene. Ella no ayuda, odia a los infieles, lo que hacen y a las perdedoras que les perdonan creyendo que todo se resolvió hasta que vuelven a pasar por el mismo calvario al poco tiempo. Cosa que no deja de tener su lógica sicológicamente, cuando la gente es demasiado entregada, cuando se arrastra mucho, causa algo de repulsa. Y eso vale para hombres (o mujeres cuyos maridos “todo lo perdonan”, estas hasta parecen hacérselo a propósito, tanto así les detestan) con una pareja, a un dignatario con una población sumisa, como Hitler en Alemania cuando sostenía que merecían perecer como nación por perder la guerra. Y hay muchos otros ejemplos históricos, pasados y recientes, pero mejor lo dejamos así. Aquí ocurre lo de siempre, cuando la mujer va a matar a Sam (y la falsa Amara a Dean), aparece la esposa engañada, Sam se libra, la bruja muere, la cosa desaparece y Dean se salva.

   Esto nos lleva a la escena final, Sam quiere que le aclare quién se apareció por él. Creí que Dean mentiría, pero se abre. Fue Amara. La cosa no sorprendió tanto a Sam, como cabría esperar. Dean no sabe qué siente por ella, pasión, amor, fascinación, pero le atormenta porque la sabe mala y hay que acabar con ella. Sam, viéndose inmenso, le aclaró que no era su culpa, que no era responsable de sentir eso; lo cree parte del hechizo que liberó a la mujer, pero no creo que sea solamente eso. Esta confusión de Dean, lo que siente, cansa y molesta a muchos fans, pero a mí me encanta. Me gusta la idea. ¿Ama Dean a Amara?, no lo sabe. O eso dice, pero quienes seguimos la serie recordamos que en la quinta temporada usó un argumento parecido, cuando le dijo a Sam que cada uno debía seguir su camino porque juntos, con eso que tienen que no sabe si es lealtad, amor o lo que sea, son vulnerables, débiles. Por cierto, que lo tomé como amor filial, porque el Wincests me causa escozor. A lo que me refiero es que una persona como Dean, lo más cercano que puede estar a expresar sentimientos, es así, diciendo no sabe qué es lo que siente, si esto o aquello, pero la cara lo dijo todo. ¿Tendrá Dean que matar finalmente a Amara? Imagino que para la serie sería una idea genial causarle todo ese dolor. Y las mujeres en este programa tienen la costumbre de morirse.

   Me gustó mucho este episodio, también la actriz y la interpretación de la esposa engañada, y todo ese cuestionamiento de que es preferible tener un poco de amor a perderlo todo; pero sigo creyendo que están atrasando demasiado las cosas. Van tres semanas alejados de la trama central, y hay que recordar que hay una enorme cantidad de fuerzas echando broma, los ángeles contra Amara, esta suelta, Lucifer caminando por la Tierra, ¿qué es del Infierno?, ¿dónde está el Rey?, ¿cuándo Sam y Dean (bien, Dean), verá el rostro de Castiel como el de su máximo enemigo? ¿Lucharan a muerte los Winchester y Amara? Ojalá nos regalen una escena de caricias, así sean sutiles, entre esta y Dean antes de eso. Me gusta esa idea.

   Veremos si por fin llegamos al hueso con el próximo capítulo.

DE CAZADORES, NAZIS Y SACRIFICIOS: 14×11

Julio César.

SAM Y DEAN EN LA CASITA DE LA PRADERA: 12×11

febrero 10, 2016

DEAN VULNERABLE… 11×11

CENA EN FAMILIA... DISFUNCIONAL

   El plato lo vale.

   Como ya he expresado antes, Supernatural no tiene capítulos malos, tan sólo que unos son mejores que otros. Y el de la semana pasada, 11X12 – algo como “No te olvides de mí” – que apenas acabo de ver el domingo (no me siento si no cuento con tiempo para disfrutarlo, a veces repito escenas como cuando Dean y Amara se besaron, o cuando Crowley le dijo que terminaban su bromance, o Castiel queriendo tomarle la temperatura), fue totalmente de relleno. Pero completamente de relleno. Fuera de una mención a que nada se sabía de ella, o de Castiel, nada tuvo que ver con la trama central. Me gustó ver a la comisario Mills, Jody Mills, figura fuerte que casi es maternal referente a los hermanos, como lo fue Ellen (en un mundo alterno la difunta Ellen fue madre de Dean), me divirtió la cena “familiar” y me sorprendió la entrada.

   En todas las series de misterio, y películas de horror, aún en Supernatural (el hombre del garfio y el chico atacado en Pensilvania al aparecer los monstruos de las viejas películas), cuando una pareja de jóvenes están en una zona apartada, dentro de un auto, el chico siempre quiere sexo y la joven anda nerviosa, escucha algo y quiere irse. Aquí no, encontramos la zona apartada, la parejita dentro del carro y era ella quien iba pa’ lante, se veía que quería. Es cuando algo ataca al muchacho… y es Claire, la hijastra de Castiel, quien le amenaza con un machete creyéndole un monstruo. Eso me divirtió y sorprendió, ¡cómo han cambiado las chicas dentro de los carros! Ah, bueno, y Claire cazando. Fue un inicio muy parecido al de la escuelita de cazadores, cuando Krissy Chambers encara al joven vampiro.

JODY AMA A LOS WINCHESTER

   Los hermanos reciben una llamada, que uno imaginaba era de Jody, y parten. La mujer espera frente a una secundaria por Alex, esa “hija” que le quedó de su lucha contra los vampiros, la cual se ve bonita y feliz. Debo señalar que esta jovencita nunca me gustó, pero aquí sí, se veía integrada, tenía novio y todo eso. Cuando llegan a la casa ven el auto de los Winchester y ella se extraña porque no envió la batiseñal. Así lo dice. Fue Claire, quien anda cazando fantasmas (figurativos) y en todo ve un caso, como con unas extrañas desapariciones. Y aquí se presenta un drama muy familiar que más bien parecía de la serie Ocho son Suficientes, especialmente a la hora de la cena. Jody cuenta que ama a esas chicas pero son agotadoras, y la verdad es que para nuestra mentalidad cuesta entender que una persona cualquiera se responsabilice así de perfectos extraños. Bien, ahora, porque los abuelos cuentan que en sus casas aparecían, a la hora de comer, este y aquel; estaban los hijos, los sobrinos, los ahijados y uno o dos a quienes la familia cuidaba, los llamados hijos de crianzas, aunque ahora cueste imaginarlo.

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   Como sea, Claire y Alex se detestan, la hijastra de Castiel siente que arde de exasperación viendo monstruos y nadie creyéndole, no obedece a Jody ni quiere ir a la universidad. La hora de la cena, cuando se discute muy tangencialmente que Claire imagina cosas, y esta contraataca a Alex con lo de su posible escapada para tener sexo con el novio, fue hilarante por las caras de los hermanos, quienes devoraban la comida casera a dos carrillos (casi daban pena).

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   En varios puntos de la conversación Jody se volvió hacia ellos en busca de apoyo y estos se hicieron los locos. Y no era para menos. Odio cuando la gente hace eso frente a uno. Más de una vez, molesto, les he dicho a mis amigos que para ver peleas familiares visito a mis hermanos y ya.

LAS COSAS QUE DIVIERTEN A DEAN

   Cuando todo alcanza cierto clímax, Dean todavía tiene la cachaza de sonreír y decir que eso fue divertido.

   Bien, matan a un profesor amigo de Alex, ahora saben que Claire no imaginaba cosas, esta y Jody son secuestradas después de luchar furiosamente contra el sujeto que se hacía pasar por conserje de la escuela, y Alex es atrapada por el novio, quien es un vampiro. La cosa es una venganza contra esta, el que desapareció a esa gente, mató al profesor y vampirizó al novio fue una antigua victima de ella, cando servía de cebo para los vampiros. Por buen samaritano le pasó lo que pasó. Y no fue muy buen ejemplo de pago del karma. Si un hombre ve a una chiquilla en un bar ser abordada por sujetos peligrosos, es bueno que intervenga y la regrese a su casa; en este caso eso le costó su humanidad, que matara a su familia y ahora fuera un monstruo. Él deseaba que ella sufriera, que perdiera todo lo que amaba. Lo típico en estos casos.

SAM VS VAMPIRO ADOLESCENTE

   Llegan los hermanos y nuevamente Claire es la ejecutora. Todo parece mejorar un poco dentro de la disfuncional familia. Fue una trama muy básica, muy simple, pero el programa se las ingenia para presentar siempre algo nuevo; eran vampiros, pero estos venían por venganza.

CLAIRE, CAZADORA SUPERNATURAL

   Sabía que Claire sería una cazadora, y me gusta, me alegra esta joven fuerte, su química con Jody, aunque la vida familiar, de verdad, no parece funcionar bien para ella. Uno la imagina mejor como una solitaria y mortal rastreadora de los caminos, quien eventualmente se topa con los Winchester y Castiel, el otro Castiel, tomándose una cerveza dentro de un tiempo con Dean al fibnalizar una jornada. Jody estuvo perfecta como siempre, y me gustó un poco más Alex, es incómodo sabiendo las cosas que hizo, pero hay que recordar que una niña secuestrada, cualquiera ewn su situacipon, aún enfrentar a un pedófilo, terminará creyendo que toda monstruosidad es normal, es lo que llaman corrupción de menores. Le tocó a Sam abordar dos caras de la realidad, Claire dice que Jody está bien, pero se siente como una intrusa, que ella y Alex ya tienen una historia. Ahora ella también la tiene, luchando para salvar a la “familia” (aunque el consejo de Dean también la ayudó, bajarle dos a su actitud frente a la comisario). Luego le toca al menor escuchar a Alex decir que no quiere eso, las cacerías, que Claire y Jody tienen en común algo que ella no sabe si desea. ¿Dos hijas cuestionando el amor de la madre? ¿Alex se apartará?

   Una trama sencilla que gusta porque es Supernatural, porque están Sam y Dean, aunque muy secundariamente, porque aparecen Jody y Claire (siempre me pregunté cómo se las apañaban esas tres), pero que me molesta a cierto nivel. Pasan cosas terribles, cuestiones muy importante están sobre el tapete ¿y se pierde la oportunidad de explorarlo? Amara anda por ahí, ¿qué hace? ¿No deberían ella y Dean encontrase de nuevo, dos o tres veces antes de que todo termine en una sola batalla? Hay cuestiones que deben aclararse. ¿Qué está haciendo Castiel/Lucifer? ¡Es Lucifer caminando sobre la tierra! Los hermanos, y con ello quiero decir Dean, todavía no saben que ocupa el cuerpo de Castiel, ni se han enfrentado a golpes (nuevamente la imagen del fic, Castiel rodeando con una mano el cuello de Dean y alzándole, casi ahorcándole, sin hacerlo finalmente porque… bueno, es Dean, su humano).

   El programa tiene una larga tradición de crear buenos ambientes y joderla en uno o dos episodios. Los Styne, esa gente repulsiva y detestable que mató a Charlie, parecían todo poder en un segundo y luego todos mueren en un episodio apocalíptico (Dean debió tomarse dos o tres en cazarles y matarles a todos, y no en rápidas escenas de lucha); Eva, la madre de todos los monstros se alza, el Purgatorio viene tras ella, y la acaban con una simple mordida; los leviatanes elaboran el mejor plan de exterminio que se hayan visto jamás, algo increíblemente impactante… y con un hueso en el cuello de Dick todo acaba. ¿Y lo de Abaddon? Dejan pasar mucho tiempo y luego quieren resolverlo todo a la carrera. Pero ahora hay cuestiones más importantes, ¿intentará Lucifer matar a Dean, estando Castiel también allí adentro? ¿Es amor lo de Dean por Amara, y lo de ella por él? ¿Será él su debilidad frente a Lucifer? ¿Dean terminando con la hermana sicópata de Dios? ¿Y dónde carajo está Crowley?

   ¿Irán a jodernos esto también en dos tomas?

EL AMOR DE DEAN… OTRA VEZ: 13×11

Julio César.

CITAS EN NINGUNA PARTE… 10

febrero 8, 2016

CITAS EN NINGUNA PARTE                         … 9

PADACKLES ES AMOR

   -¿Le damos un poco más?

……

   Aún tomando a Jensen de la mano, Jared abre la puerta a sus oficinas y se asegura de cerrar bien. Entran en una pequeña sala de espera y cuando el otro se detiene, bruscamente, el castaño sabe lo que ocurre y mentalmente suspira. Sabía que esas mierdas de retratos un día le traerían problemas. Se vuelve hacia el rubio, quien mira sobre él. En una pared de la pequeña sala hay dos enorme retratos de mal gusto, causas de mil bromas, de Gerald Padalecki, y de su padre, el abuelo Padalecki.

   -Vaya… -el rubio susurra, ronco.- ¿Hay alguna grieta en la pared que hay que cubrir?

   -¿Qué, no te parecen artísticos? –intenta aligerar el ambiente con una broma, claro, porque eran horrorosos.

   -Se ven muy… Padalecki.

   -Oye, sin ofender. Y deja de mirarlos, ¿si? Los heredé como el feo mobiliario. –se defiende, sin soltarle aunque Jensen tiró un poco de su mano. Se miran.

   -Imagino que no toda herencia es mala. –y el castaño suspira mentalmente otra vez; Jensen no hablaba mucho, pero bien que sabía expresar bastante cuando abría a boca y dejaba salir poco.

   -¿Comenzamos otra vez? –alza sus manos unidas.

   -No. –el rubio enrojece un poco, avergonzado.- ¿Qué hacemos aquí? –y vuelve los ojos hacia los retratos.

   -Arruinando un buen momento. Lo primero que tienes que hacer para salvar lo que queda es dejar de mirar esos cuadros, estoy pensando enviarlos a una exposición, en la galería del terror. –dice rápidamente, alegrándole intensamente ver una mueca de sonrisa en los labios del pecoso.- Por ahora deja de verlos y concéntrate en mí, ¿okay?, que me dicen que soy arrebatadoramente guapo.

  -¿Quién lo dice? ¿Tu madre? –se burla.

   -Hey, es una mujer muy lista. Y sincera. –sigue la corriente, pero le nota incómodo. Bien, el rubio no quería hablar de sus madres. Otro suspiro mental, era emocionalmente agotador recorrer el minado territorio de Jensen, ¡si no fuera tan guapo!

   Le suelta, le atrapa el rostro y le besa, suave. Siente la sonrisa de Jensen, el cómo separa los carnosos labios, y le atrapa y rastrilla con los dientes el inferior, gordito y sensual. Gimen y sus lenguas se encuentran cuando el beso se profundiza.

   Y besándose cruzan la salita. Dentro de la oficina propiamente dicha, siguen haciéndolo, tocándose. Jensen le abre el saco y afloja la corbata, Jared casi le hace volar los botones de la oscura camisa. Y en cuanto la tiene abierta, respirando pesadamente, ojos brillantes de lujuria, casi empuja al rubio por el pecho, y este cae sentado, semi acostado, sobre un largo sofá de cuero marrón. Inclinándose entre sus piernas, Jared le cae encima, besándole, necesitando tenerle así. Cubre su boca, mete la lengua y lame, toma saliva, aliento, se traga esos gemiditos roncos sintiendo cada uno de ellos como un escalofrío que le recorre la columna. Jadeando deja esa boca que tanto le gusta, y le besa una mejilla, le mordisquea una oreja, luego la mandíbula, rastrillando con los dientes la piel con cañoncitos de barba. Su lengua baja por esa garganta tan añorada, notando el temblor de la manzana de Adán del rubio cuando traga y gruñe.

   Baja lamiendo, repartiendo besos, tocando sus costados. Cae sobre uno de los pezones erectos, y rodearlo con sus labios, azotarlo con su lengua le parece increíblemente erótico, tanto como los gemidos de Jensen, la manera en que se arquea y tiembla bajo sus atenciones. Cuando cierra los dientes sobre la tetilla, baja una mano hacia la pelvis del rubio, necesitado de… Con ella cubre la erección del pecoso sobre el pantalón, apretándola, masturbándola bajo la tela.

   Y Jensen se deja hacer, gimiendo, ojos brillantes como los de un gato, transpirando de lujuria a pesar del aire acondicionado; todo su cuerpo es una tensa cuerda de violín mientras el otro lo trabaja.

……

   -Buenos días. –tras su escritorio, la hermosa Adrianne atiende el teléfono, escuchando y lanzando una mirada divertida hacia la puerta cerrada que daba a las oficinas de Jared.- Lo siento, el señor Padalecki se encuentra muy ocupado en estos momentos. Si, mucho. ¿Dejará un mensaje?

   -Hijo de puta… -gime tembloroso un Jensen Ackles echado de espaldas en ese sofá, la camisa totalmente abierta, mostrando buena parte de su torso liso y esbeltamente musculoso, sus pantalones y bóxer en las rodillas, con Jared inclinado frente a su miembro.

   -Coño, deja de meterte con mi familia. –le responde este, ojos brillantes de travesura y lujuria, y escuchar la risita del rubio parece estimularle como nada en el mundo; nada excepto la dura verga blanco rojiza del pecoso, la cual tiembla en su mano, levantada de entre sus castaños pelos púbicos oscuros.

   No, esto era mejor, piensa Jared bajando el rostro, abriendo la boca de labios hinchados y húmedos, cubriendo la mojada cabeza de esa verga, cerrando los labios sobre ella, besando y chupando, recorriéndola con la lengua, gozando los estremecimientos del rubio, sus jadeos, la manera en la cual se revuelve sobre el mueble. Besa y lengüetea el ojete antes de tragarla nuevamente, bajando con determinación sus delgados labios rojos sobre la pulsante pieza del pecoso, apretándola con sus labios y mejillas, rozándola con su lengua, sorbiendo en todo momentos, bebiendo cada gota de jugo que suelta el rubio, quien alza la nuca del respaldo del sofá para mirarle y gemir.

   La boca sube y baja, golosa, Jared aprieta y succiona mientras le atrapa las bolas con una mano, masajeándolas, la otra mano subiéndole al rubio por el abdomen, sintiendo como se tensa y eriza bajo su roce. Traga todo ese tolete que pulsa contra su campañilla, quemándole la lengua, y cierra los ojos, aspirando ruidosamente entre los pelos púbicos del otro. Dios, pensó que nunca más estarían así, y comprobar nuevamente todo lo que podía haberse perdido, casi le duele, se dice al subir hacia el glande.

   Ahuecando su garganta, reptando con los labios, da apretadas sobre el falo mientras va bajando, aprisionándole, notándole tensarse, elevar sus caderas empujándole el tolete dentro de la boca, y sigue bajando al tiempo que eleva la mano y atrapa una de la erectas tetillas, pellizcando, apretando, haciéndole gemir todavía más. Sube sobre la verga, sorbiendo y bebiendo, notando la gran cantidad de líquidos pre eyaculares que el rubio suelta, sabe que no aguantará mucho, que si sigue así Jensen pronto se correría dejándole la boca llena de esperma, y con un estremecimiento reconoce que lo desea, mucho, pero no quiere eso, no en la oficina. El orgasmo marcaría un leve final, tendrían que detenerse a tomar aire, y a pensar, y entonces al rubio podría parecerle que estar allí, haciendo eso, a esas horas…

   Mierda, podría desear irse. No quiere eso, que se largue así. Necesita verle correrse, si, estremeciéndose, tensándose, gritando su nombre con un tono agónico de placer, su hermoso y pecoso cuerpo brillando de sudor a pesar del aire frío, echando la cabeza hacia atrás, la rojiza verga vomitando la carga… mientras le tuviera el culo lleno con su tolete. Quiere que Jensen alcance el clímax sobre su verga, apretándosela en el momento mágico como suele hacerlo, pareciendo que quiere arrancársela. Sólo de imaginarlo debe esforzarse para dejar salir, poco a poco, la enrojecida barra del rubio, sus labios subiendo, apretando y sorbiendo, dejándola caer.

   Le oye gemir, como decepcionado, así que le mira, travieso, dándole lengüetazos desde las bolas hasta la punta.

   -Tranquilo, bebé, aún hay más. Hay mucho de Jared para ti… si lo deseas. –se burla con mucha saliva en la barbilla. Los ojos del rubio resplandecen.

   -Si estás hablando de clavármela por el culo, ya llevas retraso. –y Jared ríe abiertamente.

……

   Megan Padalecki sale de la casona de sus padres diciéndose que ya era hora de mudarse otra vez a su condominio. Era grato estar ahí y ser atendida por sus padres luego del divorcio, pero notaba que estaba agotándoles la paciencia. Sonriendo torcidamente se pregunta si no volverá a ser la hija preferida ahora que Jeff había decidido montar tienda aparte de los negocios familiares, un terrible pecado desde el punto de vista de Gerri Padalecki; y ahora Jared salía con un Ackles (seguro al abuelo le daría un soponcio). Oh, sí, imagina la conversación. No puede evitar sonreír a pesar de lo preocupada que está. Tenía que hablar con ese hermano tonto que Dios le había dado.

……

   -¿Todavía están encerrados? –Chad se acerca al escritorio de Adrianne, quien sonríe.

   -Eso me temo. Imagino que tienen mucho de qué hablar. –a la joven le hace gracia la mueca del rubio.

   -¿Hablar? ¿Así le dices ahora?

   -Chad, Jared es un profesional, un sujeto serio, ¿alguna vez has sabido que… se encierre con alguien aquí? –lo estudia.- Aunque, bueno, tampoco le vi besándose así con alguien, en la recepción. Pero no le culpo, ese chico…

   -Ese sujeto significa problemas. –ceñudo siente el vibrar de su móvil, lo toma y lee.

   Joder, Megan…

CONTINÚA … 11

Julio César.

DEAN, ¿QUÉ LO HIZO VULNERABLE?: 11×11

febrero 1, 2016

LIZZIE, SAM, DEAN, AMARA Y LAS ALMAS… 5×11

DEAN, EL TOCABLE

DEAN, EL TOCABLE 2

   Debe pasarle a cada rato…

   Acabo de ver el episodio 11X11 – En lo Místico, y me inquietó. Se sintió a final. A que Supernatural puede tener ya, una fecha de terminación (¿imaginan un mundo donde no se pueda ver a Jensen Ackles, a Jared Padalecki y a Misha Collins semanalmente, pasando estos al olvido como ha ocurrido con tantos?). No es que vaya a ser así, el final, digo que me lo pareció. En el programa se ha planteado, por primera vez, si sacamos a todas esas chicas que pasaron por su vida, aún cuando era un adolecente en la casa granja, que Dean Winchester se ha enamorado. Que su corazón ya no le pertenece, lo que no sería malo (no tanto), si no fuera porque lo posee la que puede ser la peor enemiga de la humanidad (que no de él). Por primera vez en todo el programa, en once temporadas, se plantea, con un Dean sentado al lado de una bella dama mayor pero coqueta, que se puede vivir una vida intensa, la que se quiere o se quiso, u obligada por la vida, pero que puede haber algo más, un retiro feliz en paz, el reposo del guerrero… ¿nos están preparando para algo?

DEAN CANTA

   Es este un episodio que cuenta con un monstruo, dándole un brusco parado a lo ocurrido la semana pasada, que si se quiere se aparta de la trama central, aunque aparece Castiel/Lucifer, y su interacción con Dean me gustó bastante. Se vio mejor este Castiel porque Misha Collins no imitó la interpretación de Mark Pellegrino, ni siquiera cuando enfrentó al otro ángel en aquel parque nacional (Casablanca es una referencia inmortal para esos norteamericanos). Me gustaron todas esas canciones, esas letras que se dejaron leer en muchas partes de la historia, desde el inicio, cuando treinta años atrás un hombre coloca una canción para que su bebé duerma, pero le ataca ese ser escandaloso, que ya se sabía era un banshee por los gritos (hace años vi una película fatal al respecto); llega la esposa e intenta salvarle con un hechizo, la aleja, pero él muere, ella también, la criatura gritaba… fue intenso como siempre.

   ¿Qué me gustó más? La posibilidad de Dean, pero sobre eso volveré luego; el Castiel/Lucifer sirviendo de falso amigo, tocando; la señora mayor y la chica sorda; y que por fin se encara algo que aunque dejé de mencionarlo porque resultaba doloroso y molesto para muchos, a mí no se me pasaba: la culpa que Sam siente por no haber buscado a Dean cuando este estuvo en el Purgatorio. Entre eso, y la posibilidad expuesta por Lucifer de si ahora sí debe estar preparado para perder a quienes ama, el menor vive su infierno en este mundo, pero se condujo con lealtad al Sam personaje que conocíamos antes de ese momento, y después de eso. ¿Qué no me gustó mucho?, las posibilidades que se abren con lo que le ocurre a Dean, con su corazón vulnerable.

   Bien, pasado treinta años desde la muerte de la pareja aquella, Sam se tortura en la baticueva por todo lo que le dijo Lucifer. Se cuestiona lo que le hizo a Dean con lo del Purgatorio (le traicionó, era lo que escamaba a tanta gente cuando uno lo decía), lo otro es su “falta de bolas” para dar el sí y juntos enfrentar a la Oscuridad. Hizo lo que debía, decir no, pero ahora se castiga sintiéndose responsable por no detener a Amara. Es una trampa, se siente mal por no ceder y detener a la Oscuridad, sabiendo que de haber dicho si habría sido igual de malo. Tanto que no puede estar en su cama y se la pasa limpiando las armas, obsesivo, y allí le encuentra Dean que tiene un caso en una casa de retiro cercana. Es un caso que al menos le hará salir del bunker.

   Van, algo mató a un anciano encerrado en su cuarto, machacándole la cabeza. Comienzan a investigar y Sam se fija en una joven  camarera sorda, Eileen. Fue bueno ver el intento que hizo por comunicarse por señas; ella le asegura no haber visto nada, pero claro, tenía ese aire sospechoso (y creo que fui uno de los pocos que pensó que era el bebé de aquella cuna y que andaba buscando algo, aunque no le imaginé cazadora). Dean, por su parte, se atrae las atenciones de una bella dama mayor, Mildred, que le mira con coquetería. Él, por supuesto, lo nota, como lo nota siempre, y a veces se siente halagado, otras coquetea (la damita no es nada tímida) y otras casi retrocede, como cuando hablan frente a una ventana y ella le toca la rodilla. Me gustó que, comentándolo con Sam, hiciera una referencia a esa vieja serie sobre los años dorados, amaba a esas mujeres, especialmente a las que hacían de madre (una viejita dura) e hija (Sofía).

LOS WINCHESTER CAVANDO TUMBAS

   Piensan en un fantasma vengativo, cuyo cadáver desentierran hablando sobre las posibilidades que tienen de llegar a viejos y vivir en un indo lugar como esa casa de retiro, y me gustó este aire positivo para con los viejos. La serie ha sido dura con ellos antes. No será hasta la segunda muerte, siendo Mildred testigo, que tengan bases para saber exactamente qué ocurre. Enfrentan a una banshee, que no todas son buenas, y que sólo la ven y escuchan, sus horribles gritos, aquellos que van a morir, que ataca a gente vulnerable y lo hace de noche (es raro que en once temporadas esta criatura no hubiera aparecido). Leyendo sus labios, Eileen, la joven sordomuda, cree que ellos son los monstruos, como luego Sam sospechara de ella, aunque claro, eso no lo sabemos en este punto aún. Bien, mientras Dean va a la baticueva por dagas de oro para matarla, Sam investiga y por Mildred sabe que la chica sorda no es empleada allí. Sam la sigue, ella lo atrapa. Es otra cazadora, aquella niña que busca a la cosa que mató a sus padres.

SAM AND EILEEN

EILEEN SUPERNATURAL

   Eileen se confía a Sam porque en verdad comparten mucho, eso me gustó. Ella, en aquel ataque cuando bebé, los gritos de la banshee la dejaron sorda, lloraba y sus oídos sangraban cuando una cazadora que rastreaba a esa cosa la encontró y cuidó de ella. El hechizo con el que atrapó a Sam fue aprendido de libros de su madre, cuyo padre (su vuelo) había pertenecido a una vieja logia. Sam lo sabe, Los Hombres de Letra. Ahora hay otro Legado (repito, me recuerda tanto la serie Poltergeist, precisamente llamada así, Poltergeist, El Legado).

DEAN AND CASTIEL-LUCIFER

   Dean, mientras busca las espadas sabe que hay alguien en la baticueva, investiga y encuentra a Castiel, pero sabemos que no es Castiel, es Lucifer. Su sonrisa inicial era fraudulenta, ¿pensó alguien que atacaría abiertamente a Dean? No, eso ocurrirá en un episodio especial, cuando estén prácticamente dependiendo de él y se eleve tal cual es, ¿imaginan la cara de los hermanos, especialmente la de Dean? Como sea, el nuevo Castiel dice buscar algo que sirva contra Amara luego del fallido intento del Cielo, es cuando Dean le confiesa que tuvo dos oportunidades de atacarla y no pudo. No quiso.

   Hasta ese momento, yo, personalmente, no lo había visto así, fue en ese instante cuando se me ocurrió que tras la fascinación y angustia de Dean por Amara podía haber algo más profundo que una marca, una maldición, ¿y si habían sentimientos reales? Es tal su confusión que Castiel le toca, como no hacía ni en las primeras temporadas cuando en realidad era Castiel, el ángel de Dean, sólo invadía su espacio, así que eso extrañó al mayor. La sonrisa de ese Castiel/Lucifer cuando el otro se aparta indicaba que había encontrado justo lo que buscaba cuando fue a la baticueva. Dean se lo dio.

LA BANSHEE SUPERNATURAL

   Regresando a la casa de reposo, Dean conoce a Eileen, Legado, y su amistad con Mildred se cimenta. Por ello, cuando Sam le dice que la dama padece del corazón y seguramente la banshee irá por ella, a Dean le sienta mal, no quiere usarla de carnada. Y fue lindo verle esa preocupación, la vieja dama se le había metido en el ánimo. Con ella, y el hechizo para retener cosas de Eileen, tienden la trampa. Pero la banshee va por Dean, ¡cosa que ha levantado cada comentarios!, y vemos la gran pelea, todo el mundo cae, la trampa funciona cuando Mildred la activa con sangre y Eileen la apuñala. Vienen las despedidas, la cazadora sorda tiene la puerta abierta hacia los hermanos, y algo me dice que la volveremos a ver. Es Legado y su interacción con Sam fue muy buena.

CHICAS Y LOS TRASEROS SUPERNATURALES

   Y Mildred, viéndole el culo a Dean mientras se aleja, no tuvo desperdicio, aunque le alcanzó el tiempo para decirle que lo de ellos no habría funcionado porque sabe que el corazón del cazador ya está ocupado, y personalmente me dio miedo que dijeran que era Sam (sonó tan fics, tan Wincests, tan Destiel). Mildred envidia a la dueña de su afecto y allí la cosa no pudieron ponerla más clara como no fuera con muñequitos.

   Me gustó ese momento entre los hermanos en la baticueva, cuando hablan, Sam atormentado por dejarle atrás, Dean aclarándole que ya le perdonó, pidiéndole que lo deje ir. La explicación que el mayor da para que la banshee fuera por él, parecía hasta plausible, que al ver el arma en su mano el monstruo quiso atacarle primero, pero eso no podía ser así. Van a sus camas (¿los americanos usarán tantas ropas bajo sus sábanas?, comparado soy casi nudista, por lo que veo), pero Dean no duerme. No puede, sólo él sabe lo que siente o le atormenta.

   Castiel/Lucifer siendo reconocido por un ángel, al que mata, estuvo bien, porque allí no estaba engañando a Dean y se nota que Misha Collins decidió no copiar los ademanes de Mark Pellegrino, lo que sienta mejor a su interpretación. Su idea de encabezar los ejércitos del Cielo contra Amara tiene su pega, pero se nota que nadie le cree. Ahora que, ese ángel fue bien idiota, ve a Lucifer y en lugar de dar el pitazo quiere cazarlo él; bien, muchos cometen ese error en esta serie. Que fuera a la baticueva por un arma contra la Oscuridad, encontrándose con Dean, y su sonrisa final, hace sospechar que encontró lo que buscaba. Su ventaja… sobre Amara. Dean no lo dijo, repito, pero lo que sentía parecía algo más que una maldición o un hechizo, parecían sentimientos, y dos veces enfrentó a Amara y esta no le mató porque también siente algo, que tal vez no sea sólo gratitud por liberarla (coño, pasa eones encerrada, sale ¿y lo primero que ve es a Dean?). Ahora Lucifer sabe que Dean siente debilidad por ella… y debe sospechar que ella lo siente por el cazador. Ahora tiene un as en la manga. Puede usar a Dean contra Amara. Y seguramente pesará porque la mujer no resulta la antigua y malvada diosa que quería. Dean será la fisura por donde Lucifer le llegará. O imagino.

DEAN AND AMARA KISS

   ¿Los sentimientos de Dean?, la verdad es que la serie me sorprendió. Esperaba, algo desilusionado hasta ahora, que entre el bravo cazador y la terrible diosa antigua sugiera una pasión demoniaca tipo Ruby y Sam (repito, como esos fics donde Abaddon quiere pero no puede matarlo mientras se revuelcan en una cama); pero ahora la cosa toma otro tinte. Que, curiosamente, también me gusta. Dean siente algo por Amara, y aquí debo señalar que aunque Sam se ha enamorado varias veces en el programa, de manera intensa (Jessica, Madison, Amy, Amelia, Ruby), el mayor nunca ha sentido esto. Estaba la chica del camión asesino, estaba Lisa, Jo, Bela, la chica de la guitarra de cuando tenía trece años, pero nunca le vimos enamorado de verdad. Sexo no es amor. Ahora se ve distinto, no lo dice, el programa no lo aclara, pero Jensen Ackles deja ver que lo que le ocurre al cazador con la hermana mala de Dios, puede ser serio. Y, claro, me gusta la idea. Soy deanista, me gusta cuando todas le lanzan miraditas como la bella vieja dama, así que sólo la hermana de Dios es medianamente merecedora del amor del cazador. Mediamente. Castiel habría sido mejor.

   Por eso no me sorprendió que la banshee le atacara, no después de la charla del cazador con Lucifer. Ella busca la vulnerabilidad, y Dean lo era. Lucifer lo supo en seguida. Siente algo más grande que él mismo y no sabe cómo procesarlo. ¿Acaso porque ama lo que más debe combatir y que posiblemente deberá matar? ¿Culpa por querer la fuente del caos? ¿Dolor porque sabe que no terminará bien? ¿Miedo a soñar con lo que puede ser? Eso le hace vulnerable. Y sí, estoy exagerando, pero es lo que pensé y sentí viéndole la cara a Jensen Ackles al hablar con Misha Collins y después la del Dean a solas en su cuarto. Incluso en esa última escena, cuando se sienta en la cama. ¿Saben qué habría quedado increíble?, que de la nada, así desapareciera en seguida, Amara la montara una mano en un hombro.

   ¿Hay futuro para esto? ¿Amara, de alguna manera, volviéndose humana y terminando con el cazador?, la duda me llegó cuando vi la escena frente a la ventana, entre Dean y Mildred, cuando oye que puede haber un reposo feliz al final del camino por largo o azaroso que haya sido, una llegada a la calma después de toda una vida bien o mal vivida. ¿Por qué no puede un hombre que ha luchado tanto, sin que el mundo lo sepa o reconozca, terminar bajo un hermoso cielo al atardecer junto a la mujer que quiere? La que le tocó. Me repito otra vez, tal vez leí demasiado entre líneas, pero creo que fue allí cuando Mildred supo que alguien ya ocupaba ese corazón, cosa que no le impidió manosearle un poco. Era Dean, por Dios, ¿cuándo iba a tenerlo a mano otra vez? Sí, me gusta cuando le echan los tejos, como dicen los españoles. La conversación a señas con Eileen, repartiéndose a los hermanos, ella quedándose con el mayor, me izo reír bastante.

   ¿Qué pasará ahora? ¿Qué fue de Crowley? Todo lo que venga será sorpresivo. Y bien recibido.

SAM Y DEAN EN LA CASITA DE LA PRADERA: 12×11

Julio César.

CITAS EN NINGUNA PARTE… 9

enero 28, 2016

CITAS EN NINGUNA PARTE                         … 8

NOTA: Okay, este iba a ser un relato corto con mucho de porno, la idea me la dio una amiga, un chico que sólo quiere estar con otro por sexo sin buscar nada más. Lo que sonaría genial termina no siéndolo. Pero viendo cómo iba quedando la trama, ocurrió algo que me pasa mucho, esta se acrecentó. Me parece que se le puede sacar más punta. Veremos.

PADACKLES ES AMOR

   -¿Le damos un poco más?

……

   Hay un pesado silencio entre los dos después de aquellas palabras, y Jared se siente desgarrado.

   -Pensé que eso no tendría que importar si tú y yo… -comienza una tibia defensa. Otro error. Le ve tensándose; suspira mentalmente.- Sé que no es una relación, que no estamos saliendo, que no somos novios ni nada que se les parezca, pero… creí que te gustaba lo suficiente como para que viejas rencillas familiares se interpusieran.

   -Sabes que no fue solo eso. Lo nuestro… -enrojece como si hubiera cometido una falla.- Nuestras escapadas juntos podían haber continuado, como habíamos acordado. Pero ahora tu familia y tus amigos saben quién soy y eso me molesta. Ya nada es igual.

   -¿Cuántas veces debo disculparme por eso, joder? No lo planeé. ¡Deja de ser tan gilipollas! –se altera al fin.- ¿Y qué tiene que sepan?

   -Que puede saberlo también mi familia y no quiero tener que explicar por qué salgo con un Padalecki. –es tajante, directo. Impactándole feamente.

   -Wow, es bueno saberlo. No sé si sentirme ofendido o halagado, ¿soy tan bueno en la cama que me buscas una y otra vez a pesar de ser quien soy?

   -Era lo acordado. –Jensen se avergüenza un poco, luego enumera con los dedos.- No charlas, no salidas. No amigos o familias. Sólo tú y yo.

   -Y jamás hablar de lo que sentimos o queremos. –tercia duramente.

   -¿Qué?, ¿acaso somos niñas? ¿Quieres que te pregunte qué te asusta por las noches? –Jensen se ve ceñudo.

   -Cierra tu maldita boca por un segundo y déjame aclararte un punto: jamás quise nada de lo que hablas para esto… sea lo que sea que tenemos. Todo ese secreteo y disimulos. Tú querías, tú dispusiste, fueron tus términos y yo acepté. No me quedó otra que aceptar. Pero no es lo que buscaba. –también va enumerando con un dedo, mordiéndose la lengua para no señalar que quería un novio.- ¿Qué carajo tiene que importarnos lo que pasó hace casi cien años entre tu abuelo y el mío?

   -Para ti es fácil decirlo, se quedaron con todo y la tuvieron de fábula. Nosotros no. –los verdes ojos se clavan en los del chico del cabello castaño. Y brillan con calor, con indignación.

   -¡No! ¡No! Para eso ahí, Ackles, nosotros no robamos nada, si es lo que quieres implicar. –defiende con calor.- Fue tu abuelo…

   -¿Qué?, ¿perdió todo en la mítica partida de póquer que nadie vio, sino uno de los empleados de tu abuelo? –sonríe torcido y la acusación enferma a Jared.

   -¡No somos unos ladrones! Había más gente presente en esa partida. Tu abuelo tenía un problema de apuestas y…

   -¡Y tu familiar se aprovechó de eso! –sentencia. Y toda la vieja historia, todas las rabias estaban presentes allí. El viejo yo te dije, yo te conté. Jared se congela.

   -¿Entonces qué coño haces aquí? Si tanto me desprecias, ¿a qué has venido? ¿A mostrar tu cara pecosa y hermosa para que sepa que no puedo acariciarla o besarla otra vez? Vaya que eres oficioso. –suena dolido y molesto. Le ve oprimir los carnosos labios, manos en las caderas, viéndose sencillamente arrebatador, para luego bajar los hombros, dándole la espalda, mirando por un ventanal. Una salida. Era lo que Jensen buscaba siempre.- ¿Por qué no te vas? –y nunca nadie sabría lo que le costó formular aquella pregunta. Todo su ser se revolvía contra ella. Y cuando Jensen se vuelve, como sorprendido, de un modo derrotado, la insatisfacción se vuelve dolor. Le había acertado un buen golpe con la pregunta, lo sabe, y eso no le hizo ni un poquito feliz.

   -Ojalá fuera tan fácil. –responde con voz tan baja que cuesta escucharla, tragando. Se le acerca y todo Jared responde a la cercanía, a su mirada torturada. Daría lo que fuera por borrarla- Ojalá fuera fácil dejar de pensar en ti. –las palabras le sorprenden, y casi gime cuando el rubio le echa los brazos al cuello, sus mejillas rozándose, quedándose así por un rato.- Pero tal vez sea mejor hacer lo que dices. –termina el rubio, desolado, voz bajita. El aliento bañando a Jared, quien cierra los ojos y separa sus caras, atrapándole el rostro con las manos.

   -No quiero que te vayas. Joder, te he extrañado tanto.

   Se miran, ojos brillantes, respiraciones pesadas, pómulos rojos, labios entre abiertos. Se acercan, tanteando, y sus bocas se encuentran. Jared gime contenido, dividido entre las ganas de reír de felicidad y las de llorar de desolación, ¿por qué no era siempre así? Le besa, le rodea la cintura con sus manos y hunde su lengua en aquella boca maravillosa, dulce. Se besan como si desearan morderse, comerse. Sus lenguas se atan y Jared retrocede unos pasos, halándole, cayendo sentado de culo sobre uno de los sofás, con Jensen subiéndosele a los muslos con facilidad, ninguno de los dos deseando terminar el beso.

   A Jared se le saltan los tapones, lo que ocurría era sencillamente increíble. Había temido, durante todos esos días separados, que nunca más vería o tocaría al rubio y ahora estaba prácticamente comiéndole mientras atrapaba con sus manos grandes las nalgas de este, sobre el pantalón, atrayéndole. Sentir el peso sobre sus piernas, el calor de ese cuerpo llegándole, los ronroneos que emite y él traga ávidamente, le tienen mal. Los dedos de Jensen entran en su cabello, febriles, y las mano de Jared suben desde atrás, metiéndolas bajo los faldones de la camisa, temblando ante la piel suave y tibia del rubio, quien también se eriza. Se besan, una y otra vez, se separan únicamente por segundos, labios rojos, saliva haciéndolos brillar,  y se tocan al otro, cada uno sintiendo el tolete bien duro bajo sus ropas.

   Por un instante, buscando oxígeno, sus bocas se separan por un rato, y a Jared le mataría de dolor, entre jadeos como está, si Jensen no apoyara la frente en la suya. Ambos tan agitados como excitados.

   -Te extrañé. –admite Jensen, casi molesto, como reclamándole. ¿Qué? ¿Haber permanecido lejos tanto tiempo o por hacerle desear más?

   Las frentes se separan, Jared, con un aire de cachorrito, ata los ojos a los suyos, antes de ir hacia esa boca. Una que se suaviza en una sonrisa. Y vuelven a besarse, de manera lenta, lenguas que lamen, se encuentran y chupan, mientras los cuerpos se frotan. Las manos de Jared, imposibilitado de contenerse, logran colarse entre ellos y suben lentamente por el torso del rubio, disfrutando sus estremecimientos, sus gemidos, el loco latir de su corazón. Le besa y le gusta demasiado, pero también sentir el latido de su corazón bajo la palma abierta. Finalmente recorre sus tetillas. Y Jensen comienza a agitarse de adelante atrás, sobre sus piernas, como desesperado.

   Pero como Jared quiere castigarle por todo el dolor que le ha causado en esos días de separación, dejando una mano sobre su tetilla izquierda, baja la otra, metiéndola entre sus caderas, y con los dedos, las uñas, rasca la enorme silueta de la verga erecta del rubio, quien sencillamente gime y se tensa como si fuera a correrse allí mismo. Se besan sin detenerse cuando la mano del castaño se cierra en puño sobre el tolete pulsante y caliente del pecoso, quien sigue agitándose, prácticamente masturbándose ahora.

   -¡Ay! –se oye un grito alegremente sorprendido, seguido de una risita algo nerviosa y divertida.

   -¡Jared, por Dios, ¿en la recepción?! –ladra Chad.

   Los rostros se separan, Jensen aleja su rostro volviéndose hacia los recién llegados y Jared casi gime cuando se ve privado de su boca. Y su mano del pulsante miembro duro y caliente. Finalmente enfoca a su socio y amigo y a su asistente, la bella Adrianne, con sus mejillas terriblemente rojas. La pareja se ponen de pie. Y Chad arruga otra vez la cara mientras la asistente ríe más, desviando la mirada.

   -Joder, cúbranse. –señala.

   Rojo de mejillas, Jensen se acomoda la camisa fuera del pantalón cubriendo su erección. Jared cierra su saco.

   -Discutía un asunto con un potencial cliente. –el castaño le dice a Adrianne.

   -Claro, claro. –resopla ella, bajando la mirada al piso y riendo más.

   -Creo que voy a… -algo avergonzado, Jensen mira a Jared, levantando un pulgar sobre su hombro, indicando la salida.- Debo ir a…

   -¡No! –el castaño es tajante cuando alarga una mano y le atrapa una muñeca por debajo de la manga de la camisa, sintiendo una dulce corriente cálida en su interior al notar la sonrisa de alivio del rubio.- Vamos a mi oficina. Hablemos.

   -Claro, hablar. -expresa ahora Chad, ceñudo.- Te recuerdo que tenemos una  cita dentro de una hora. Son clientes de tu padre.

   -Lo sé, Chad. –gruñe exasperado Jared, incapaz de contenerse, todavía aferrando a Jensen por una muñeca, prácticamente halándole. No quiere soltarle, Dios, se sentía tan bien aferrarle así, sentirle, pero lo que realmente quería era evitar que se marchara y que lejos, al rubio le diera por pensar en otras cosas.

   -Dios, ¿quién es ese chico que tiene a Jared así? –pregunta encantada, Adrianne.

   -Problemas, eso es lo que es. –tercia Chad, nada complacido, sacando el teléfono de su saco, marcando rápido.

   -¡Hey! –oye la respuesta.

   -¿Megan? Soy Chad. Hay problemas. El chico, Jensen, ha reaparecido. Está con Jared en estos momentos. –y su voz resuma todo su descontento.- Algo tienes que hacer. Tú y tu hermano, o esto se convertirá en un verdadero lío.

   -Entiendo. –se oye un largo suspiro.- Me ocuparé de eso, le avisaré a Jeff. Pero vamos a necesitar tu ayuda.

CONTINÚA … 10

Julio César.

EL DIABLO EN LOS DETALLES: 10×11

enero 26, 2016

LIZZIE, SAM, DEAN, AMARA Y LAS ALMAS… 5×11

DESTIEL

   Se moría por tomarle la temperatura…

   El regreso del apagón navideño de Supernatural, episodio 11X10 – El Diablo está en los Detalles, parecía un inicio de temporada, comenzando por esa llamativa tonada sobre el demonio. Y de los buenos inicios. No era para menos, el Gran Villano estaba de vuelta, Lucifer, o Satanás, como prefiero. Enfrentando a Sam, joven cazador con una laaaaarga trayectoria de malas dediciones, incluidas el liberarle la primera vez y también a la Oscuridad. ¿El mejor momento de todos?, el malestar físico de Dean, fue tan gracioso y Destiel. Y el momento madre e hijo de Crowley y Rowena. ¿Qué no me gustó?, la muerte de Rowena, personaje que terminó gustándome cuando se dejó de tonterías, como ser la Alexis Carrington del Infierno para manipular al hijo (aunque su pega tenía, salvar a su retoño de la mala influencia de los Winchester, que le hacía débil), pero que cuando comienza a brillar, mala, traicionera y peligrosa, la matan. El destino de las mujeres en una serie espartana. ¿Lo otro?, el Lucifer interpretado por Misha Collins. No estuvo bien. Ni que las tonterías de Castiel lo empeoren todo, otra vez.

LAS PESADILLAS DE ROWENA

   El inicio, Rowena con un gorro de renos, Crowley como un niño la noche de Navidad, la llegada de un Santa que le mata y luego le pregunta a ella, “¿en serio Rowena, con esto sueñas?”. “Es más como une pesadilla”, admite ella, y luego gime que no para y que no puede quitarse esa gorra. Lucifer está ante ella, el interpretado genialmente por Mark Pellegrino. Ya ahí se sospechaba que habíamos perdido a Rowena en la batalla contra el Diablo. Este, así como llegó a Sam, había llegado a la bruja también. Tenían un trato ante del conjuro.

   Dean regresando al lugar de la batalla de los ángeles contra Amara, sintiéndose mal, estuvo genial, a pesar del vomito. Pero nada a cuando Castiel llega y le atiende comprobándole los signos vitales, tocándole, viéndole el ojo, la lengua. Cosa que para cuando quiere tomarle la temperatura con un dedo (¿cómo pensaría usarlo?). Fue el antiguo, divertido y casi tierno Destiel del pasado, a pesar de las hosquedades del cazador. La zona de destrucción es mortal para los humanos, así que Castiel irá a ver qué sucedió, ¿murió Amara? Eso parecía preocupar a Dean, y uno no sabe si lo deseaba o no. Él irá por Sam. Le llama y cómo reí con el mensaje que le grabó en la contestadora del menor, que Sam no podía atender porque se depilaba las piernas. No le encuentra.

YOUNG SAM

   Bien, Sam y Lucifer, este quiere convencerle de que deben unirse para acabar con la Oscuridad, que es mil veces peor que él; cuestionándole con el qué pasó con el joven que tenía el valor para enfrentar cualquier situación, pero que luego pierde el camino y va chorreándola por ahí. Lucifer quiere demostrar un punto, que antes se arriesgaba e iba por lo que sentía que deseaba, como cuando besa a la chica en secundaria (y si ese muchacho es el mismo que le interpretó en la cuarta temporada, cómo ha crecido, bueno, que ya han pasado cinco o seis años). Luego la manera cómo le enfrentó y detuvo, todo el maldito Apocalipsis, pero que después de eso perdió las pelotas. Dejó a Dean en el Purgatorio (hasta a Lucifer le pareció algo despreciable), que antes no lo habría hecho; que no cerró las puertas del Infierno y dejó escapar la Oscuridad aunque estaba advertido de que era algo terrible. Que por no hacer lo que debe mucha gente ha sufrido. Y que ahora lo hace nuevamente, en lugar de luchar a su lado (dándole su cuerpo con un simple si), se hace a un lado. Había un punto en todo lo que decía, y uno imagina que la seducción para hacer lo que está mal es así, casi nos parecerá justo, algo justificado. Eso me hizo temer, pero Sam dice no, sorprendiendo a Lucifer. No lo hará porque le sabe igual de malo que Amara, que todavía tiene las bolas para decirle que no. Antes de eso, me gustó cuando Sam le preguntó qué pasará luego de que venzan la Oscuridad y Lucifer responde que se irá a Los Ángeles a resolver crímenes (es tan chusco). Bien, hasta allí llega la paciencia de Lucifer con Sam y se decide a convencerle a la antigua, a palos.

AMARA SOBREVIVE

   Mientras eso pasa, Castiel llega a la zona cero donde cayó el rayo del Cielo. Todo envuelto en la oscuridad, encontrándose con un ángel adorablemente insensata, una burócrata que sella certificados de nacimientos y defunciones en el Paraíso y a quien enviaron para ver si Amara está muerta. Se sobresalta porque conoce a Castiel por su fama y teme que la mate; este preguntándole si es lo que dicen de él en el Cielo y ella replicándole que entre otras muchas cosas, le deprime. Le deprime aún más que ella diga que se parecen, en sus nombres (algo tontillo pero divertido) y en el que son prescindibles. Que les envían porque sus muertes no afectarán nada. Que a pesar de todo lo que ha hecho desde el Apocalipsis, Castiel sólo ha sido un actor secundario en el drama, nunca el héroe. Eso descontrola al ángel, que se detiene, ella sigue, encuentra a Amara y esta roba su alma. Esa escena, los efectos especiales, quedaron increíbles, la oscuridad de los alrededores reuniéndose, casi dándole color a ella, la cual se vuelve contra Castiel, a quien considera nada, un alma rota y agotada que no vale la pena devorar. Que no comprende el interés de Dios en él (incluso hizo un comentario sobre el pésimo gusto de Dios en lo referente a hombres). Le desdeña, luego de golpearle, de una manera hiriente en el orgullo. Y no me pareció satisfactorio. No sé, esperaba algo más, que ella reconociera la conexión de Castiel con Dean, pero no. Fue odiosa y cruel, hasta dejándole ir como si no valiera la pena ni preocuparse por si el insignificante Castiel vive o muere. Imagino que eso selló el curso de los acontecimientos más adelante. Amara, en cuanto Castiel desaparece, parece herida, es bueno saberlo. Lo de la chica ángel fue doloroso, actuó unos minutos y fue encantadora en su candor crudo.

   No hay momento como el instante cuando Crowley comprende que Rowena ayuda a Lucifer, el enfrentamiento de siempre, verbal especialmente, no matándola porque teme lo que su nuevo amigo hará. Me pareció molesto, luego vemos que el Rey del Infierno siempre va dos pasos adelante. Dean le llama, todo les estalló en las caras, que vaya al Infierno.

DEAN CANTA LA CONTRASEÑA

   Allí tiene que cantar una tonadilla como contraseña, cosa que le irrita, y conoce a la parca Billie. Esa mujer es exótica y encantadora, no pude dejar de imaginar una pelea a puñetazos con Dean. O besos. Allí le ratifica su punto de vista, si los Winchester mueren, muertos se quedan. Bien, ahora cazadores, parcas y demonios tienen que trabajar juntos. ¿No sería genial que existiera esa conexión que hubo entre Dean y Tessa? Lo sé, siempre pienso en Dean con este o aquella, pero es que Jensen Ackles da para todo. Igual, ¿no sería sorprendente que resultara que Billie es realmente Muerte en otro cuerpo? Ella le entrega algo.

DEAN, ROWENA CON EL ATRAPABRUJAS Y CROWLEY

   En una escena donde toman te, Crowley deja por un momento a Rowena, se reúne con Dean y hablan del atrapa brujas. Cuando regresa, Rowena sabe lo que hizo, colocó una bolsa de hechizo para espiarle (muy lista), pero cuando Dean aparece con esa cosa como un collar de bondage, Crowley le dice a la mujer que nunca debe aceptarle te a su peor enemigo (él fue más listo). Ella cae y la obligaran, con ese collar, a regresar a Lucifer a su jaula. Castiel aparece y es cuando Lucifer comienza a darle a Sam

TODOS EN LA JAULA

   Aunque Crowley grita que no (y por eso es que siempre pasan las cosas, Sam oye a Dean gritar y ya no razona, igual el mayor respecto al menor), el cazador y el ángel corren hacia la jaula y Lucifer los atrapa a todos. Rowena aclara que si termina el hechizo, el Diablo quedará preso otra vez, pero si Sam se rompe y dice que sí, no podrán atarle. Y uno todavía sentía ese temor.

LUCIFER AND DEAN

   Los tres pelean contra Lucifer, en una buena batalla, y cuando este tiene a Dean por el cuello, exigiéndole a Sam que diga que si, Castiel salva el momento y ahora es él quien queda entre sus garras. Ocurre el hechizo, todos salen. Crowley los quiere fuera del Infierno. Se buscará otra manera de acabar con la Oscuridad. Dean preocupándose por Castiel fue lindo.

POR QUE ROWENA NO AMABA A CROWLEY

   Llega la gran escena entre Crowley y Rowena, cuando ella le confiesa, por el atrapa brujas, que le odiaba para no amarle porque el amor es debilidad y ella se juró nunca más sentirla por todo el sufrimiento que le acarreó en el pasado. Parecía una Scarlett O’Hara cualquiera, pero mala, cuando se jura hacer lo que sea para no volver a pasar hambre (bueno, aquella tampoco era muy buena). Aparece Castiel, es cuando sabemos que Lucifer mora en su cuerpo. En la jaula, en el último momento, llevado por su impotencia o rabia contra Amara, el insensato ángel de Dean le pregunta al otro si realmente puede vencerla, este se lo asegura y le da el sí en el último momento.

CASTIEL, EL DIABLO CAMBIA DE PIEL

   Cuando Castiel/Lucifer le pregunta a una embelesada Rowena si alguien más puede repetir el conjuro para enviarle a la jaula y ella responde que no, que sólo ella, ¿alguien dudaba que moriría? Fue una falla del programa, no su muerte, sino el no mostrar el rostro de Crowley un segundo antes, sabiendo que eso ocurriría. Rowena, la poderosa bruja que terminamos queriendo cae. Corwley está golpeado en el suelo, Lucifer está allí. Y todo eso me gustó. La idea de Lucifer dentro de Castiel, un ángel que posee verdaderos sentimientos por los humanos (coño, por Dean, hablemos claro), ¿terminará afectando eso al Gran Villano? ¿Podrá romperle el cuello a Dean o algo se lo impedirá? Me agrada la idea de un Castiel malvado. ¿Cómo será ahora, con el nuevo rol, la dinámica Misha Collins/Jensen Ackles? Lo que no quedó para nada bien, pero nada, es que Misha Collins tratara de imitar las poses de Mark Pellegrino; estas eran muy características de este actor, y se vio forzado y mal en él. Misha Collins puede recrear a su propio Lucifer, como terminaron haciendo Ruby y Meg al cambiar de cuerpos. Bien, dos terribles males están en el mundo, Rowena que podía ayudar bajo coacción ya no está, Crowley queda en estos instantes bajo la bota de Lucifer…

   ¡Qué carrizo pasará ahora! ¿Irán a salir con un episodio sin relación?

DEAN, ¿QUÉ LO HIZO VULNERABLE?: 11×11

Julio César.

SUPERNATURAL ENTRE LA IMAGINACION Y LOS HERMANOS ENREDADOS, 8×11 – 9×11

enero 8, 2016

LIZZIE, SAM, DEAN, AMARA Y LAS ALMAS… 5×11

DEAN Y SAM, UN AMIGO PARA QUE

   ¿Realmente Dean cree eso? ¡Pobre Sam!

   Cuando vi los dos últimos episodios de la onceava temporada de Supernatural antes del descanso navideño, con el primero me sonreí, aunque terminó siendo no muy alegre, el otro, de plano, me disgusto. Ojo, no me gustó a mí, no es que fuera malo, es que no era lo que esperaba, aunque reaparece un gran personaje y todavía espero por el otro, u otros dos, ya que comparten cuerpo.

SAM BOY

DEAN BOY

   El  11X08 – Justo mi Imaginación, fue uno de esos episodios de relleno, un caso de una semana y punto, y sin embargo profundamente metido en la historia, en lo que fueron los Winchester de niños y lo que les espera ahora; un niño como Sam evidentemente debió tener un amigo imaginario que le hacía compañía cuando la única figura paterna y materna que tenía, Dean, salía de cacería o hacer travesuras. ¿Qué me gustó más?, esa escena donde un Sam niño (Dylan Kingwell) habla por teléfono con el Dean muchacho (Dylan Everett, siempre es grato verle), pidiéndole que interceda con John para que le permita ir con ellos; Dean contestándole que ya lo hizo pero no quiso porque era muy pequeño y era preferible que estuviera a salvo, con Sam quejándose de que él, alegando que Dean era aún más joven en su primera cacería. Lo típico, seguro Dean no le quería corriendo riesgos, y su padre le veía como un bebé. Pasa siempre con el segundo y último hermano; el mayor, a cierta edad sale a hacer los primeros mandados, solo, pero a la madre le preocupa que el segundo, con más años después, lo haga. También habla esto de la clase de tipo que era John, Dean no tenía oportunidad con él. Me gustó el caso. Otros seres mágicos, más de fantasía que de horror, como las hadas que secuestraron a Dean, o el niño que cambiaba la realidad aunque era un anticristo, o el anciano síquico que transformaba la realidad en comiquitas.

   Confieso que cuando el programa comienza y la pequeña y dulce niña juega al te con su amigo imaginario, hablándole, el papá impaciente porque van a una reunión y les tenía retrasados, temí lo peor por ella, alguna cosa horrible tipo Eso, el monstruo creado por Stephen King que engañaba pequeños. Y la cara del sujeto, mucho brillo y el cuerno en la frente, no auguraba nada bueno, hasta que le dice que vaya con sus padres que él recoge todo. Aparentemente notaba lo que no hacía la niña, la pérdida de paciencia de su progenitor para con sus juegos tontos. Algo entra, le mata, la niña regresa y grita. Más tarde vemos que tenía razón para ello.

SULLY, EL AMIGO IMAGINARIO DE SAM

   Sam, en la baticueva, de noche, percibe algo, encontrando la mesa llena de golosinas de su niñez, y allí estaba ese sujeto agradable con ese patético aire de quien quiere complacer y ser aceptado. Era Sully (Nate Torrence), el amigo imaginario de Sam cuando era niño. ¡Existen los amigos imaginarios! Pertenecen a un tipo de criatura que viene del folclore de la Europa del Este. Y era quien estaba con Sam cuando este le pedía a Dean que hablara con John. La compañía de su niñez solitaria. De entrada Sam no lo cree, llega Dean, quien no ve nada. Hasta que este quiere, y Dean desconfía y desea ir por su arma, pero Sam no le deja. Cree recordarle. El amigo de Sam, le pide que le ayude, alguien o algo asesina a sus amigos y han creado un gran caos.

ESO, EN SUPERNATURAL

   Dean no le ve gravedad hasta que conocen a la niña traumatizada que no desea entrar a su cuarto aunque antes amaba vivir allí (claro, tenía a su amigo invisible). Entran y no ven nada hasta que Sully se los permite, y si la cara de Dean fue un poema viendo por primera vez a Sully, lo es más aún ahora. La escena era horrible, había sangre por todas partes, y el cadáver. Con razón esa niña no iba a entrar allí, y para olvidar eso necesitaría mucha terapia. Cuando la mujer, la madre, que no ve nada, se embadurna la cara de sangre y los hermanos hacen muecas contenidas, fue genial. Y nuevamente hay paralelismo con Eso, cuando una pequeña ve sangre salir de su lavamanos, estallando y  bañándolo todo, ella gritando, el padre llegando, no viendo nada, tocando la sangre, y ella teniendo que limpiarlo después, sola y asustada.

LA HERMOSA SIRENITA

   Investigan pero nada ocurre hasta el segundo asesinato, en un patio de clase media norteamericana, con verja y una piscina para niños, una criatura hermosa, realmente hermosa, es la amiga imaginaria de una niña a quien le recuerda que debe ir a unas lecciones. Estos seres ayudan a los niños como si fueran padrinos mágicos. Y lamenté en el alma que la matarán. El trío llega, investigan, de la sirenita a quien Dean llama Ariel, claro, saben que tenía un novio revoltoso que era enemigo del tipo unicornio. Sully expresa que tienen que sepultarla para que la niña no encuentre ese desastre. Y así pasamos a una noche donde otro de esos seres está tendiendo en una cuerda una sábana con un niño, esperando que amanezca seca al día siguiente. Está cubriendo al niño que moja la cama. Ya para este momento era evidente que estos seres no eran para nada malvados. Lo atacan, los hermanos llegan y le salvan. Aquí vemos un encuentro entre Sam niño y su amigo imaginario, el niño no quiere esa vida, desea escapar y Sully le secunda. Y aquí si sonó peligroso, aconsejándole a un niño que escape de su casa, pero eso queda abierto para cuando sabemos que cuando llega el momento Sam se niega, Dean llamó y su padre quiere que acuda a la caza, discuten y el niño le grita que no le necesita. La sonrisa dolorosa de Sully fue algo refleja, aceptando su decisión. Personalmente conozco a gente así, y es incomodo cuando les agraden pero también cuando hacen eso, aceptar con una sonrisa refleja.

   Y aquí entramos en dos puntos a discutir, comentándolo con una hermana que sigue la serie, y una amiga (lo hablamos cuando nos encontramos mientras tomamos algo, así como del Magallanes y el Caracas, o la cara deteriorada de Jorge Rodríguez o algún chiste nuevo del Conde del Guácharo), una sostenía que Sam siempre fue caprichoso y cruel, aún de niño, la otra que el amigo imaginario era irresponsable. Para no perder la costumbre de llevar la contraria, agregué que no me lo parecía. Sam actuó así porque era un niño, sólo eso; la idea de la caza, ser aceptado como uno de los grandes, debió emocionarle, pero especialmente porque seguirá los pasos de su héroe, no John, Dean. Sonará absurdo porque no son personas reales, pero la serie ha durado tanto y nos hemos metido tanto en su trama que ya me lo parecen, que se comportan con la natural evolución de una persona. Es fácil imaginar un niño que quiere ser como su valiente hermano mayor, el guardián de sus sueños, a quien termina viendo como una figura paterna contra la cual luego debe revelarse, el hijo no deseando la dirección del padre. No fue tan grave lo que hizo Sam, era natural, equivocado o no.

   Lo del Sully es más delicado, ¿un niño que deja su casa y toma la calle? Es de suponer que ese ser conoce al niño, la manera en la cual vive, a John y Dean, lo que hacen, las cosas a las que se enfrentan y cómo puede terminar todo, y preocupado por el pequeño Sam deseara apartarle de toda esa pesadilla. Hay que recordar que Dean, de muchacho, le cuenta a la niña de la guitarra que no desea seguir los pasos de su padre, que quiere ser estrella de rock o mecánico. Es posible que Sully compartiera ese temor, esa preocupación, que no deseara esa vida para su niño. En un juicio de emancipación, Bart Simpson logró que una juez le quitara la patria potestad a Homero ya que “a su lado ese niño tiene tantas oportunidades como un pez en un balde”. Ellen no quería para Jo el destino de cazadora, el papá de Krissi Chambers no quería eso para ella y le ocultaba lo que hacía, la joven Mary Campbell iba a escapar con el joven John Winchester para que sus hijos no fueran cazadores. No creo que Sully actuara de mala fe, errado o no.

SAM AND SULLY

   Llegan y enfrentan a la villana, una joven a quien Sully conoció después de su fracaso con Sam, cuando se cuestionaba si lo hacía bien o mal. Unas gemelas, las alentó a jugar afuera y un auto mató a una. La otra quedó sola, sin su hermana, sin su amigo, sin ser creída cuando contaba de este. Fue un caso muy humano, una venganza. Sully se disculpa, que fue su culpa, esa muerte y dejarla sola porque no pudo soportar su fracaso; espera que ella le mate a él y deje a los otros. Me gustó escuchar que Dean dijera que de todas las cosas que ha visto esos seres no eran malvados. Vienen las reconciliaciones, Sully vigilara a la chica. Sam quiere disculparse con él, pero este entiende que hacía lo que debía, sabe lo que ha hecho, salvado al mundo varias veces, y está orgulloso de haber aceptado el peso de su tarea. Eso hace que Sam se cuestione otra vez su papel en la lucha contra la Oscuridad, las visiones que recibe y le plantea a Dean que tal vez debe encontrarse con Lucifer, a lo que el mayor se niega totalmente. El pecoso nunca ha creído en visiones que vienen de Dios.

   Fue un episodio de relleno que me gustó mucho, muy dentro de la serie, por ese lado quedó bien la cosa, pero entonces…

DEAN AND AMARA KISS

   Llega un episodio que se titulaba algo como 11X09 – ¿Dónde estás hermano mío?, y no es que no me gustara (la serie no tiene malos capítulos), es que no era lo que deseaba, así que hay diferencia. Esperaba que el producto de otro debiera ser como yo quería o no me parecería bien. Amara, adulta y en su gloria, aparece, y de entrada me alegré una barbaridad. Allí estaba la mujer hecha y derecha buscando a Dios para cobrarle cuentas… y a Dean. ¿Qué me gustó más?, el beso entre ella y Dean, y nunca entenderé como una amiga, Alicia, creyó que iba a quitarle el alma (es Dean, es obvio que lo quiere todo pero tal y como es; como lo quería Magnus en la novena temporada). Lo otro fue la broma de Lucifer al ver a Sam: “¿Un abracito?”. Cómo reí. Pero no, no era lo que esperaba. Por cierto, que la pandilla aparece completa, Sam, Dean, Castiel y Crowley, uniéndoseles Rowena, la chica, quien me agrada cuando no está en plan mamá intrigante de telenovela. Entre eso, y Amara ya adulta, esperaba fuegos artificiales (desde mi punto de vista).

   La cosa comienza bien, y algo sorpresivo; un predicador habla de las bondades de Dios y aparece Amara, la misma de las visiones de Dean, ya no la muchacha (¿estará por ahí esperando una unión?); esta le cuestiona sobre ese Dios y los mata de manera espectacular y terrible. En ese momento, fría, poderosa e implacable, me gustó. En la baticueva, al saber de estos y otros asesinatos, se plantea nuevamente la disputa entre Sam y Dean, la necesidad de tratar con Lucifer. Con el argumento de siempre, no hay otra salida, Sam le convence y llaman a Crowley, ocurriendo una de esas inconsistencias. Sé que tienen un terrible enemigo en común y que Crowley es un desgraciado, ¿pero llamarle como si nada hubiera pasado después de que Sam intentara matarle, de que Crowley le dijera a Dean que ahora si le mataría y que este lo intentara también? Se veía algo forzado; no hubo disculpas, una charla, lo del bromance no se menciona. Bien, a Crowley, como a Dean, le parece una terrible idea la de ir a hablar con Lucifer pero cede, hay que reforzar las protecciones de la jaula y para ello traen a Rowena. La tienen. Madre e hijo se reclaman tonterías. Pero el detalle también molesta, ¿cómo la atraparon? Habría sido bueno verlo.

AMARA RETA A DIOS

   Ocurre una masacre en una bonita iglesia que creo era católica, un cura insiste a la bella mujer que Dios si existe, que le conoce y esa es su casa. Ella provoca un pavoroso baño de sangre para obligarle a aparecer, a enfrentarla, y ya la cosa dejó de gustarme. Vamos por parte, la serie no tiene que ser lo que yo deseo, y es ilógico y hasta demente pensar que esa gente deba hacer lo que me pareció a mí que debió ir (hay gente que se cree, de verdad, el ombligo del mundo, nunca he entendido cómo lo hacen), pero desde mi punto de vista la cosa ya venía desilusionándome. Cuando se habló de un horror primigenio, anterior a la humanidad, que fue expulsado de este plano y se puso un sello para que no regresara jamás, me ilusioné con un ser malo, malo, malo de toda maldad, algún antiguo dios de destrucción como los de Lovecraft, ya lo he sostenido. Aparece la Oscuridad, la bella mujer (por cierto, se veía un poquito menos ajetreada en esas visiones), y creí que era una de esas diosas. Pero no, resulta que es la hermana de Dios a quien este traicionó para crear el universo (y aparentemente por desequilibrada), y eso ya la hacía débil. Y en esa iglesia se mostró, lo que tiene son pataletas muy humanas de una hija (en este caso hermana) que exige ser atendida por sus padres. Nada grande, nada épico. Eso ya se lo habíamos visto a Baltasar, a Rafael, a Lucifer.

SAM Y CROWLEY, CONJURA

   Mientras investigan, Castiel enfrenta a los ángeles que se han aliado para luchar contra Amara (otro detalle contrario para mí, pensé que caerían bajo la órbita de la nueva dios), Dean es “secuestrado” por Amara cuando se comía un perrito mientras Sam, Crowley y Rowena, tensos, se acercan a la jaula. Y ocurre el detalle que da título al episodio. Ante la jaula, Sam siente temor y llama por teléfono a Dean, quien casi le exigió que no hiciera nada, como hablar con Lucifer, sin que él estuviera presente. Pero cuando le llama, Dean siente algo, a Amara, y no contesta.

   El encuentro entre Amara y Dean lo esperaba con ansias; esta le habla de esa paz que él siente en su presencia, la paz de la nada, no sentir ni sufrir; le anuncia que lo destruirá todo, la Creación, y todos disfrutarán de la misma sensación, como la chica asesina a la que le robó el alma. Dean no puede atacarla y hay un beso, pero también me pareció poco. Es lo que esperaba en partes, una deidad terrible, mala, poderosa pero enamorada del cazador. Algo se dio pero no tanto. ¿De qué hablo?, buscando relatos nuevos sobre la serie (llevo años apartado del fandom desde que comenzaron esas historias de torturas como sexo o un Jared o un Dean aberrado abusando sexualmente de un menor al que corrompen haciéndole creer que es amor lo que sienten; cada quien escribe lo que desea, como no me gusta me aparto y ya), y encontré relatos muy buenos de Dean, duro y brutal, con Abaddon, igual de peligrosa. Eso era poesía de locura sexual, se odiaban, no querían hacerlo pero no podían resistirse (hubo uno de ella mordiéndole un pezón que bueno pues). Algo así esperaba con Amara, no tanto porque es televisión, pero si lo que vimos entre Sam y Ruby en la cuarta temporada cuando esta decide seducirle.

AMARA CONTRA EL CIELO

   Todavía están allí cuando los ángeles aparecen para atacarla, Dean desea que se vayan, que escapen, ella lo interpreta como que la defiende, pero los otros vienen todos, el Cielo parece abrirse y ella los enfrentará. Antes regresa a Dean al lugar de donde le sacó. No fue satisfactorio.

LUCIFER SE ALZA - SUPERNATURAL

   Sam, Crowley y Rowena frente a la jaula estuvieron geniales, desde el temor al ascenso de Lucifer al cuidado con el cual le trataban. Burlón, irónico, Mark Pellegrino estuvo genial como siempre. Se le extrañaba como actor y personaje.

ROWENA INTERESADA EN LUCIFER

   Rowena respondiendo a su poder de macho alfa se vio divertida. Hay una un tanto larga conversación entre el cazador y el gran demonio, Sam le dice que ha recibido visiones de Dios sobre su deber para detener la Oscuridad. Lucifer se burla, le cuenta que cuando esta llegó la tierra se resintió y así mismo la jaula, que no ha sido Dios quien se ha estado comunicando con él. Sam se ve horrorizado, la jaula cae, y Crowley y Rowena ponen pies en polvorosa.

SAM DERROTADO

   Es Lucifer quien le llevó ahí y quiere poseerle otra vez para encarnarse y caminar una vez más sobre la tierra. ¡Lucifer libre! Y hay que esperar que termine el intermedio.

   Aquí hay que acotar que los instintos de Dean casi siempre son certeros y Sam ya debería escucharle, no era cosa de Dios, pero ¿está todo tan perdido? No lo sé, Crowley está allí, Rowena también, esos siempre guardan trucos. ¿Y dentro de la jaula no están igualmente el arcángel Miguel y Adam? ¿No sería genial que el hermanito menor regresara a buscar su parte de Falcon Crest? De este episodio lo bueno fue esto, las posibilidades que se abren. Lo de Amara no.

   Amanecerá y veremos.

EL DIABLO EN LOS DETALLES: 10×11

Julio César.

CITAS EN NINGUNA PARTE… 8

diciembre 29, 2015

CITAS EN NINGUNA PARTE                         … 7

PADACKLES ES AMOR

   -¿Le damos un poco más?

……

   Era lo que tenía que hacer, dejarlo todo atrás, por ello le pareció horriblemente injusto que la idea fuera tan dolorosa. Pero tendría que aprender a vivir así.

   Pasó un buen rato antes de que desapareciera el fruncir de su frente, pero entre copas, cervezas y bailes, fue pasándosele. A sus amigas les incomodaba un poco ese bailar con él, parecía esforzarse demasiado en verse animado. También el que observara descaradamente a un joven que parecía babear devolviéndole la mirada. En un momento cuando baila con Alexis, esta es desplazada por una ceñuda Megan.

   -¿Quieres calmarte? –aconseja ella. El castaño deja de bailar.

   -Ah, no, Meg, no voy a bailar con mi hermana. Ya la noche ha sido suficientemente extraña, molesta y horrible para que haga esto. –se queja. Ella intenta no sonreír.

   -Sé que te molesta que Jensen…

   -Sí, porque es un idiota. –se suelta, molesto.- ¿Por qué tiene que hacerlo todo tan difícil?

   -Lo que hace te parece idiota, su comportamiento es incomprensible para ti porque… ay, Jared, es obvio que lo quieres mucho. Tanto que te duele de maneras que, aunque creas que no, entiendo bien. Pero tal vez para él no sea igual de… intenso. -le ve tragar.

   -Lo sé, no me quiere de esa manera. Tan sólo busca… -se encoge de hombros como restándole importancia.- …Pasar el rato.

   -O todavía no sabe lo que siente, ¿lo has pensado?

   -Lo creas o no, si, una gran cantidad de tiempo cuando no estamos juntos. La idea vuelve a mí una y otra vez aunque no acepta ninguna otra cosa de mi vida. ¿Por qué? ¿Acaso soy tan bueno en la cama que no encuentra en otro lo que tiene conmigo? Eso suena genial, y me haría condenadamente feliz creerlo, pero ni yo soy tan tonto. Debe haber algo pero… -se ve dolido. Frustrado. Decidido.- No se puede seguir así. Imagino que contándoselo a otro, este pensará cuál es el problema si quiere sexo y me gusta hacerlo con él; lo sé, pero…

   -Quieres más. –termina ella, sonriéndole confortándole, frotándole un antebrazo.- Es por eso que nunca resulta el sexo entre amigos. Eso de amistad con beneficios siempre termina en una cosa u otra. Y la otra es la perdida de alguien a quien se ama.

   -¿Tú y Milo Ventimiglia? –la mira interesado, lamentándolo por su hermanita, entendiendo al fin aquello de que amar a veces duele. Decían también que era preferible amar y perder que nunca haber amado, pero en esos momentos le parece la mayor idiotez del mundo, producto de un desocupado.

   -Si, la jodimos. Pero no pierdas las esperanzas con tu increíblemente bello rubio. Espéralo un poco más.

   -No, Meg, tal vez todo este teatro de reina del drama es una señal para continuar. Partir.

   -¿De veras? ¿No es por eso que continuamos en esta disco de mierda, para ver si regresa por su chamarra, sus llaves o por ti?

   -Te crees tan lista. –casi le saca la lengua, frustrado. ¿Hacía eso?, ¿esperarle inconscientemente? No lo sabe. Pero no lo extrañaría.

   -Anímate, la vida no se acaba por algo así.

   El joven sonríe y asiente, aunque sospecha que no será fácil seguir un consejo así. Por un momento experimenta un ramalazo de desaliento y rencor, deseando no sentir en esos momentos lo que siente. Desea poder regresar en el tiempo y no entrar a esa disco y conocerle… O no fallar, como lo hizo, volver y hacerlo todo de manera distinta, logrando que esta vez si le amara.

……

   Jensen no aparece y parten a casa de Sophia, donde bebe y ríe pero no engaña a nadie. Deprimido, y molesto, regresa a avanzadas horas de la madrugada a su apartamento. ¿Por qué no se quedó donde estaba? Porque habría tenido que soportar las miradas preocupadas de sus amigos, también su insistencia en que se divirtiera. No, en esos momento lo que anhelaba era regresar a la paz de su piso. O, tal vez, porque esperaba, contra toda lógica, toparse con Jensen por ahí, cabizbajo, ojos arrepentidos, hombros caídos, las manos en los bolsillos, esperándole para hablar. Se habría hecho el duro, el molesto y mortificado, luego le invitaría una copa y…

   Dios, ¿se podía ser más patético?, se recriminó subiendo a su piso, dejándolo todo sobre la mesita del recibidor, deteniéndose frente al balcón. Va a su cuarto y después de una rápida ducha que no despejó su mente del alcohol ni su espíritu del malestar sentimental, cayó sobre su cama. Le costó conciliar el sueño; de espaldas, las manos sobre su cabeza, reposándolas en las almohadas, recordaba una y otra vez la discusión, su decisión de apartarse. Lo que le parecía más horrible en esos momentos era que estaba prácticamente decretando que nunca más le diría hola al rubio, ni ahora, o mañana, o dentro de una semana. le estaba sacando de su vida. O este le había sacado. No sabe cuál es su situación, y sin embargo las dos posibilidades lastiman.

   Finalmente se quedó dormido, cosa curiosa, con una sonrisa en los labios.

   Soñando con Jensen, un Jensen totalmente desnudo dándole la mamada de su vida sobre esa misma cama, acostado y metido entre sus piernas, con él echado de espaldas, tenso, ronroneando, agitando los dedos de sus pies, abriendo y cerrando los puños, enloquecido por la presión de esos labios de pecado, esas mejillas ahuecadas y la lengua que quema. No, más bien le cogía la boca, porque mecía sus caderas de arriba abajo. Metiendo su verga entre los carnosos labios que presionaban una y otra vez. Y en todo momento sus miradas estaban entrecruzadas. Comunicándose sin palabras como ocurría siempre en esos instantes.

   Dormido regresó a ese momento mágico. Al otro día lo lamentaría al extrañarle aún más.

……

   -Tienes mejor cara hoy. –le comenta Chad, tres días más tarde, ambos subiendo hacia la oficina en el ascensor.

   -No, Chad, no quiero ningún escarceo sentimental por ahora, te lo agradezco. –se burla, pero sin alegría.

   -Joder, tu humor de mierda no mejora ni con las penas, ¿eh? –el otro sonríe.- Pero en serio, te ves más… Bien, menos vuelto un culo.

   -Dios, eres tan buenos para las palabras. –le mira algo agitado. Eso se volvía una costumbre molesta. Alexis, Chad, Sandy, incluso Megan le llamaban para “ver cómo seguía”. Era grato charlar, le gustaba charlar, charlaba con todo el mundo, no podía evitar charlar, joder, Jensen le gritaba a veces que callara, pero no cuando el tema era únicamente el cómo se sentía.- Y estoy mejor, no me voy a morir, Megan tenía razón.

   -Sería la primera vez. –dicen al unísono, sonriendo al recordar a la chica. Chad piensa que tal vez debería dejarlo así. Pero pensar no era su problema, lo era su gran boca.

   -¿Han hablado? –y se maldice notándole tensarse.

   -Nop. No me ha llamado ni yo lo he hecho. –responde ronco. Y poca gente podría imaginar todo lo que le ha costado.

   -Vaya, me sorprendes, no sé porqué imaginé que estarías dándole vueltas al bar donde trabaja ese sujeto, oculto en las sombras del callejón, cubierto con una batola negra, entre los gatos tras unos botes de basura. –Jared le mira ceñudo.

   -Pareces saber mucho de asechanzas.

   -Yo no lo llamaría así. –suena a la defensiva.

   -¿Verdad? Lástima que los jueces no compartan tu visión sobre el acoso. ¿Cuántas cauciones de restricción cursan en tu contra? Amigo, sigue así y terminarás con un expediente en el FBI. Si no lo tienes ya.

   -Eres un imbécil. –se burla el rubio, alegrándole notarle de mejor humor.- Amigo, sé que no quieres oírlo, pero esto es mejor. ¿Salir con un Ackles? ¿En serio? ¿Por qué no vas y escupes directamente sobre la tumba de tu abuelo?

   -No ha muerto. –le recuerda, de mal humor. No le gusta analizar esa parte del asunto. ¿Qué coño le importaba quién fuera Jensen? El problema era que este no le quería.

   -Jared, Chad… -Adrianne Palicki, su asistente, bonita y sonriente como siempre, les recibe. Ve al castaño con intensión.- Te esperan. –a este le extraña, no tenía citas planificadas, ni lo deseaba. Va a decir algo para evadirse cuando esta agrega.- Un señor Jensen Ross… -al castaño se le seca la boca.- Sé que no acostumbras recibir a nadie sin cita previa, ¡pero es tan guapo que no pude correrle! –se sonroja la joven.

   -Mierda, ¿tú también? –se queja Chad, mirando sobre un hombro de la joven, hacia la amplia sala de estar, un poco más allá. No le gusta para nada esa visita. Si debía ser totalmente honesto, le había aliviado la separación.

   Jared, por su lado, no piensa en nada de eso. Está en shock. ¿Jensen estaba ahí? ¿Le había buscado? ¿Dio el primer paso? Y recuerda a su hermana preguntándole si podía estar seguro de que no había algo más, tal vez sentimientos, en esa no relación. Lo que era muy probable. ¿Acaso no cuestionó él mismos las razones del rubio para volver una y otra vez a su apartamento?

   -Hiciste mal. –oye que Chad reprende a Adrianne, quien parpadea, preocupada por un segundo.

   -Hiciste bien. –le corrige, sonriéndole y bordeándola, entrando en la sala, enfocando todos los sofás. ¡Jensen!

   El joven, llevando una simple camisa negra manga largas, un jeans oscuro y sus botas parecía un modelo de Marlboro. Tan guapo. Dios, más de lo que recordaba. Pero aún así notó las líneas de tensión cerca de su sensual boca, las de reocupación alrededor de sus hermosos ojos verdes. En cuanto le ve, este se pone de pie de prisa. Tenso, como no sabiendo si saludar, sonreír o simplemente inclinar la cabeza.

   A Jared le ocurre exactamente lo mismo. Tan sólo puede mirarle, llenarse los ojos con su atractivo, disfrutar y padecer los ramalazos de alegría, rabia e incertidumbres que lo recorren sucesivamente. Ninguno parecía capaz de decir algo.

   -Joder, dejan la puerta abierta y entra cualquier… -comienza Chad como saludo, cortando la tensión, pero no termina por el manotazo que va a su abdomen.- Hey.

   -Cállate y déjame solo. –gruñe el castaño.

   Aunque dudando de la salud mental de su amigo y sus acciones, Chad va hacia su oficina, seguido de la bonita y muy curiosa asistente, que mira de Jared al rubio. Estos quedan solos y la tensión vuelve en cierta medida.

   -Jared…

   -Jensen… -replica, con un jadeo, luego se recupera.- Pensé que no te vería más. –mierda, era lo último que quería decir como abre boca a la conversación. Le ve tensarse.

   -Lo imagino. Pero creo que… te debo alguna especie de explicación por…

   -¿Por comportarte como lo haces? si, me debes una explicación. –no puede evitar la amargura y dureza del tono.- Dime, Jensen, ¿todo este condenarme a ser miserable es porque soy un Padalecki? –al fin lo pone en palabras mientras se cruza de brazos. Esperando.

   -Si, Jared, sabes que es el maldito problema. ¡Eres un Padalecki! Un miembro de la familia que jodió a la mía. –la réplica, dura, le sorprende a pesar de todo. Y le hiere.

CONTINÚA … 9

Julio César.

CORRERÍAS EN BOSTON… 16

diciembre 24, 2015

CORRERÍAS EN BOSTON                         … 15

   La siguiente historia, QUE NO ES MÍA, es un Wincests enviado por una amiga. Que me perdone la autora, pero era una mala traducción del inglés y tuve que llenar algunos espacios. Me agradó mucho. Me gusta cuando Dean sorprende a Sam, y cuando Sam anda perdido de celoso (¡ha hecho sufrir tanto a Dean!). Disfrútenlo.

……

Titulo: Una noche en Boston

Autor: yeya-wc

Resumen: Dean sorprende a Sam con una vida secreta, una donde pensó dejarlo todo, incluso las cacerías.

WINCESTS HOT

……

   -Oh, Dios, Sam… -oye la advertencia, así que sube y baja sus labios, apretando más, con gula y abandono.- Mierda, sí.

   Ese tono ronco, entregado, encendió un fuego intenso dentro del menor, cuya lengua se llenaba con esos líquidos que le sabían totalmente deliciosos, bajando más y más, decidido y necesitado de atrapar toda la pulsante barra del pecoso convaleciente sobre la cama. Y así, cerrando los ojos, dejándose llevar por la estimulación de sus sentidos, siempre a flor de piel cerca de Dean, y más cuando le tocaba, estos afloran estimulados. Tiene la dura tranca atrapada, deformando sus labios, mientras mueve su lengua de un lado a otro, de arriba debajo de la cara inferior. Caricia que tensa al otro sobre la cama, haciéndole arquear algo la espalda, soltando un graznido de dolor por la herida, pero también de placer.

   El castaño y liso cabello cubre el rostro del menor mientras mece su boca con más rapidez, dando unas chupadas intensas y ruidosas, los delgados labios subiendo y bajando, tragando y dejando expuesto el brillante y húmedo tolete venoso. Tragando en seco, Dean no puede verle el rostro, tan sólo sentir la fuerza de sus succiones, la estimulación a su barra, el calor de su cuerpo, de su aliento bañándole el bajo vientre, el leve aroma a colonia y sudor por la lucha en el depósito, y es todo lo que necesita. Cierra los ojos, labios abiertos, jadeando pesadamente.

   Sam no se detiene, centra sus esfuerzos en el tercio superior mientras masturba el resto, sus labios delgados y brillantes de saliva suben con fuerza de succión sobre la blanco rojiza carne, sacándosela y repartiendo besitos sobre el glande, abriendo otra vez la boca, sacando la lengua y azotándosela con el tolete. Vuelve a tragar, todo, dándole al rubio la mamada de su vida con la garganta, mientras le atrapa en un puño las bolas, apretando suavemente. Y Dean gime, casi ronronea y lloriquea de puro placer. Se siente duro, caliente, nota como sus pelotas se llenan de semen, como está casi corre afuera. Va a llenarle la boca con toda su leche. Oh, sí, Sam con la boca y el rostro cubierto con su esperma, la idea era sencillamente enloquecedora.

   -¿Dean? –escucha…

   Y sabe que hay un problema. Abre los ojos, ¡soñaba!, o deliraba por los analgésicos, todo había sido una fantasía. Pero mira a Sam y le nota la mueca de sorpresa en la cara. Oh, mierda, la erección. Esa parte, vergonzosamente, si era real.

   -¿Un sueño divertido? –Sam repite lo dicho en su delirio y el rubio parpadea, mirando en todas direcciones.

   -¿Y Nick? –un frío grande se instala en el cuarto. El rostro de Sam se descompone, viéndose abatido.

   -Se fue. Le llamaron de su oficina. –se oye derrotado y Dean entiende. Piensa que está así, duro, por el abogado.

   -Sam… -no soporta verle sufrir por tonterías, pero el otro no quiere escuchar.

   -Dejaré que te… relajes un poco y luego nos movemos. Es verdad lo que dijo ese hombre, fue imprudente quedarnos aquí. –sus ojos se llenan de fría resolución, Dean entiende que no quiere escuchar más, lo que estaba bien para él.- Trataré de hablar con Bobby, hace años que no le llamo. Seguro me grita. –toma la laptop y algunas bolsas de viaje y sale de la habitación.

   Dean se deja caer totalmente en la cama, aunque sólo había alzado la nuca. Joder, todo era tan complicado. ¿Por qué tenía que sentir eso por Sam? Esas ganas de tocarlo, besarle y meterle manos, pero también pensar que era un sentimiento totalmente equivocado. Le había lastimado al hacerle pensar que estaba duro pensando en Nick, pero tal vez así fuera mejor.

……

   -¿Se puede saber dónde has pasado prácticamente todo el día? ¿Justo un día como hoy? –reclama la hermosa Leslie Stanton entrando en la oficina de su marido como una tromba. Este, sentado tras su escritorio, la mira ceñudo.

   -¿No te anuncias?

   -Mataron a tu asistente, la dejaron hecha pedazos en un estacionamiento cutre, ¿lo olvidas? –se ve realmente contrariada aunque no alza la voz.- Todo el mundo te ha estado buscando, desde el gobernador al procurador. Y tu jefe en la Fiscalía. Y en lugar de ir para allá te vienes a tus oficinas. ¿Qué ocurre?

   -He estado ocupado. –se siente exasperado. Molesto. No con ella, claro, pero… el silencio hace que la mire, y no le gusta. La mujer, brazos cruzados sobre el pecho, le estudia.

   -¿Por los brutales crímenes? ¿Por el asesinato de tu asistente? ¿O… es algo más? –le desconcierta, y un brillo peligroso reluce en sus pupilas mientras se pone de pie, encarándola.

   -¿Preguntas por…? –la ve dudar un segundo.

   -En casa de tu abuela conocí a un Dean. –le impacta.- ¿Era “ese” Dean? –la pregunta si que le toma totalmente por sorpresa, ¿qué tanto sabía Leslie?

   -Si, era mi amigo Dean, ese con quien discutí hace años, lo que dañó una gran amistad. –su tono duro no funciona con la mujer.

   -Claro. Muy guapo, por cierto. Un joven muy peligroso para la virtud de cualquiera.

   -Mucho, ¿verdad? –contesta y se sienta sobre su escritorio.

   Hay un silencio donde se miran y retan. “Pregúntame de qué hablo”, parecía decir Leslie. “¿Quieres saber?, pregunta”, denotaba la mirada del hombre. Tomando aire, ella desvía la mirada, sonriendo tensa.

   -Increíble. “Ese” Dean. –y es lo más cerca que estará de preguntarle por el chico de quien tanto sospecha.- ¿Qué hace aquí, justo en estos momentos tan problemáticos?

   -Le llamé para que me ayudara a investigar estas muertes. Tiene experiencia en estos casos. –miente y la sorprende.

   -¿Experiencia? ¿De qué hablas?

   -Ay, Leslie, es posible que estemos enfrentando algo más que unos posibles animales salvajes o pandilleros intoxicados aún más salvajes. La cuestión es que ya hay quienes me miran, señalando cierta conexión entre los crímenes y mis intereses en la Fiscalía.

   -¡Eso es absurdo! –se indigna.

   -Lo sé, y sin embargo cierto. Hablan de mí. Dean puede hacer algo, sabe de estas cosas. Es un cazador… -la interrumpe.- No, no te diré más. Sólo que está aquí para ayudarme. –la mujer se le acerca, mirándole intensa.

   -¿Y lo hace porque fue un gran amigo? –reta. Y Nicholas arde por dentro, bajando la mirada.

   -Quisiera creer que sí. Que vino no por trabajo sino por mí. -se contiene y enrojece.- Por nuestra amistad.

   -Claro. –la mujer hace una mueca como si tragara algo amargo. Luego toma aire.- Si hay comentarios debes ponerte por encima de ellos. Declara que haces lo posible y lo imposible por aclarar todo esto. No dejes que se pierda todo tu trabajo. –iba a besarle, pero le toca un brazo y sale.

   Nicholas quiso decirle algo, calmar esos temores que ahora padecía. Pero no pudo. ¿Estaría ya Dean en el apartamento?

……

   ¡Había estado pensando en él!, se dice Sam con amargura y rabia, una que le molesta porque sabe que en buena medida que va dirigida contra sí mismo. ¡Qué idiota fue! Hubo un tiempo cuando Dean era suyo, únicamente suyo, no hubo palabras, nada sucedía entre ellos pero lo sabía. Y le había rechazado, apartado. Le había abandonado. Y Dean, en lugar de sufrir como esperaba, extrañarle, llamarle suplicándole volver (si, así lo pensó mientras partía, molesto con el silencio del pecoso), había caído en los brazos de aquel abogado grande, guapo, rico e hijo de puta… uno que parecía adorarle. Que se preocupaba por él, tiene que reconocer con la bilis casi provocándole nauseas. Ese sujeto se preocupaba por Dean. No sabía qué había ocurrido en el pasado pero una conexión fuerte existió entre ellos, se cuestiona mientras guarda las bolsas de viaje en el impala, vigilando los contornos, mirando el cielo de aquel avanzado atardecer. Ese sujeto aún idolatraba a Dean… pero, ¿podía culparle? El idiota del rubio era sencillamente irresistible con su adorable cara llena de pecas y grandes ojos verdes, pero más por su mirar pícaro y la traviesa sonrisa chula. Su aire de soy demasiado para ti pero te dejaré tenerme por un rato. ¿Quién se resistiría?

   Si, no era extraño que el tal Nicholas se obsesionara con Dean, o que le amara, tiene que decirse arrojando la capota, pareciéndole escuchar un bramido de ira a lo lejos. Seguramente Dean lo había escuchado. ¡Amaba tanto al dichoso auto! Se encamina hacía el cuarto. ¿Acaso ese sujeto era mejor para Dean que él? ¿No estaría siendo demasiado egoísta? ¿Qué le había dado a Dean como no fuera dolor? Si le amara de verdad debería… Traga, deteniéndose. No, no puede. La sola idea de renunciar al otro era sencillamente intolerable. No le perdería, nunca de manera definitiva, porque son hermanos se dice enrojeciendo, pero le estaría arrojando nuevamente en brazos del otro. Y eso no lo haría ni siquiera porque pensara, creyera o tuviera la firme convicción de que con Nicholas Stanton le iría mucho mejor.

   Abre la puerta y…

   -¡Deja de golpear a mi nena! –Dean, desde la cama, le ruge arrojándole una almohada, su rostro crispándose de dolor.

   -Deja de agitarte. –le gruñe, sonriendo levemente, Dean se veía graciosamente lindo todo enfurruñado.- Tenemos que irnos. ¿Seguro recuerdas la dirección del fulano apartamento?

   -Nunca la olvidaría. Pasé… mis ratos allí. –informa, cortándose un poco, no mirándole. Y aunque quiere paz, Sam no aguanta.

   -Un momento, no habrás tenido sexo con ese tipo en todas partes, ¿verdad? Desde el picaporte de entrada a las lámparas. –se enfurruña.

   -¡No! –enrojece violentamente.

   -Oh, mierda, si lo hicieron. Ahora no podre comer en la mesa que encuentre o echarme en un sofá sin pensar que tú y él… -se agita más, entre celoso y cruelmente divertido al ver los boqueos de Dean.- Usaron condones, ¿no? No quiero imaginar que chorrearon cada superficie utilizable de…

   -¡Sam! –brama. Se miran, y el menor siente unos deseos locos de reír. Aunque no encontraba nada de aquello para nada divertido.

   -Dios, esto será increíble. –concede.- Hay que salir. –se vuelve a mirar sobre su cama y mesita de noche, buscando cualquier cosa que se quedara. Un seco jadeo le hace volverse bruscamente. Dean, rojo de cara, apretando los dientes, intenta levantarse. Tiene los codos apoyados en el colchón y lo intenta, procurando no quejarse.

   -¡Joder! –brama, al tiempo que Sam, alarmado y dolido por verle así, salta a su lado.

   -¿Qué coño haces? ¡Espera! –dispara los brazos pero el otro se deja caer en la cama.

   -Mierda, Sam, duele. Pero lo peor es que… -enrojece más, odiando sentirse vulnerable.- Es que no puedo levantarme.

   -Déjame ayudarte.

   -Sabes que…

   -Deja tus mierdas de macho con bolas de acero y que caga concreto, sé que le ponías el culo al tal Nicholas. –ruge, colérico entre los celos y su terquedad a dejarse ayudar. Le divierte el brillo feo en los verdes ojos del otro. Mete una de sus manos bajo el cuello del pecoso, estremeciéndose. Joder, qué caliente estaba. Traga sintiéndose un degenerado por sentir cosquillas en las pelotas cuando sólo debería estar pensando en ayudarle, y en que sufre.- Vamos, apóyate.

   Es una técnica conocida por ambos, sintiendo el sostén en su espalda, evitando mirarle, cachetes muy rojos, algo brillante de transpiración (viéndose realmente sexy a los ojos de Sam), Dean cierra las manos alrededor del brazo que le sostiene, alzándose él mismo. Por su lado, el castaño clava los dedos de la otra mano en su muslo, deslizándole fuera de la cama. Dean gira sobre su eje, como utilizando una polea, sin tener que utilizar tanto la parte baja de la espalda. Lo hace a su ritmo y queda sentado, jadeante. Tomando aire.

   -Falta poco. –la suave voz de Sam, cargada de preocupación, le hace alzar los ojos. Y si, hay preocupación y pena en los ojos del castaño, por su sufrimiento, pero también algo más, oscuro, caliente y vital entre ambos.

   Asiente, desviando la mirada, aferrando con las manos los antebrazos del menor y, utilizándole, se pone de pie. Cuesta y Sam debe halar un poco. Finalmente, con un jadeo, Dean queda de pie, y le duele, siente un pedazo de vidrio clavándosele en los músculos y huesos, se tensa conteniendo el jadeo, totalmente bañado ahora en sudor, sintiendo las piernas débiles. No dice nada, cierra los ojos esperando que la ola de dolor y debilidad pase, pero no ocurre, se siente cada vez más enfermo, pero ya Sam, soltándose del agarre de una de sus manos, le rodea la cintura baja, por detrás, sosteniendo y halándole un tanto, estrechándole. Quedan totalmente abrazados, los brazos de Sam rodeándole los costados, las palmas en su baja espalda. Cargando literalmente con su peso. Se quedan quietos, Dean con los ojos cerrados, ocultando el rostro en un hombro del castaño, temblando todavía de debilidad, pero ahora había algo más. El cuerpo de Sam era firme, una roca de la que podía sostenerse confiando con no caer. Y era tan familiar, tan cómodo…

   El castaño lucha para que su corazón no se descontrole, ni su respiración se espese, y mucho menos que su verga responda a la cercanía de Dean. No era el momento. ¡Pero era tan difícil! Cierra un poco más el abrazo, los dedos se abren sobre la franela delgada, casi sintiendo la piel del rubio.

   -Sam, debemos… irnos. –le oye, bajito, algo vulnerable. Una voz nada Dean, una que le eriza la piel aunque no quiere.

   Dios, costaba tanto separarse, dejarle. Pero en cuanto afloja el agarre, le ve temblar otra vez, así que colocándose a su lado, rodeándole la cintura, carga con la mayor parte de su peso mientras abandonan la habitación. Y es cuando Dean gruñe algo, inconsciente como es, pero que le hace martillar el corazón.

   -Joder, huelo a basura. Necesito un baño así sea de esponjas. –así, tan pancho, pensando en que realmente está sucio y lo necesita, pero a Sam todo le da vueltas.

……

   Bajar las escaleras del motel, meter a Dean en el impala y sacarle fue un trabajo lento, laborioso, que desesperó a Sam. Por el evidente esfuerzo que el pecoso hacía para moverse, por controlar el dolor. y porque se hacía tarde. La generalidad de lo sobrenatural atacaba de noche. Entrar al moderno y cómodo edificio de residencias fue fácil. El portero parecía esperarles y, con toda discreción y diligencia, les condujo más allá de la recepción, rumbo a los ascensores. Una vez en la sala del inmueble, Sam debió controlar un silbido, sosteniendo todavía a Dean. Era un apartamento amplio, moderno, decorado con tino, funcional, de buen gusto, masculino y hogareño. Una pareja enamorada bien podría vivir allí.

   -Vaya nido te montó.

   -Tardaron bastante. –la voz les toma por sorpresa y se vuelven hacia la salita.

   Dean enrojece violentamente al reconocer en la bonita mujer sentada en uno de los cómodos sillones a Leslie Stanton. Su rival de antaño.

CONTINÚA … 17

Julio César.

CITAS EN NINGUNA PARTE… 7

diciembre 15, 2015

CITAS EN NINGUNA PARTE                        … 6

PADACKLES ES AMOR

   -¿Le damos un poco más?

……

   -¿Quién quiere un trago? Este lugar es muy bueno. –sonríe el castaño e intenta ser amable y conciliador para que…

   -Permiso, debo volver al trabajo. –Jensen le corta, sonriendo un poco más. Aún más frío.

   -Jensen… -interviene una sonriente Megan.- ¿Por qué no te reúnes luego con nosotros? Vamos a tomarnos unas copas en casa de Sophia, celebra que se separó de Chad. Ni te imaginas cuánto alcohol correrá.

   -Tantas han celebrado eso… -Jared intenta una broma y hay risas, menos de parte del rubio pecoso de ojos verdes.

   -Oh, lo siento, tengo un compromiso previo. –la excusa de siempre, se dice Jared, acongojado. Y molesto.

   -¿En serio? Creí que saldrían juntos después de tu turno. –se extraña Alexis, mirando de Jared a Jensen, siendo imitada por otros, quienes al fin captan que hay cierta tensión.

   -No, no es así. –aclara el rubio, sonríe pero más bien parece una mueca.- Debo ayudar a Danni a… -intenta decir algo, no se le ocurre nada y se aleja al otro lado de la barra.

   -¿Le ocurre algo? –Megan parece confundida.

   -Parece que no quiere ser visto contigo, Gigantor. –Chad se burla, poniendo el dedo en la llaga sin saberlo.- Y no le culpo.

   -Por Dios, quita esa cara. –le susurra Danneel a Jensen, mientras sirve dos cervezas, mirando sobre el hombro de este a Jared, quien tiene los ojos clavados en el rubio.

   -Lo siento, es la única que tengo, me quedaría sin ninguna si la guardo. –es vago, su mente roja de rabia. E incomodidad, no le gustaba comportarse como un cretino, pero…

   -¿Tenías que actuar como un cretino? –le sobresalta encontrar a Jared a su lado, tono seco, ojos brillantes de indignación.- ¿Qué tiene de tan terrible que mi hermana y amigos quieran conocerte? ¿Sabes cuánto les aburro y obstino contándoles cosas de ti? –acusa y es más de lo que el pecoso puede soportar, elevando la mirada, no el tono.

   -¿Acaso te he pedido que hables de mí con alguien? ¿No fui claro en mi deseo de no… promocionar esto? Entonces, ¿no debo estar incómodo teniendo a toda tu gente aquí? –replica y el castaño traga en seco, exasperado y furioso.

   -No les pedí que vinieran. Querían conocerte, no pude seguir inventándole excusas, dándole largas; no pude pensar en una razón lo suficientemente buena para justificar el que no quieres saber nada de mí. –se agita, dolido y molesto.

   -No debiste… decir nada. –repite, intentando controlarse, luchando entre la ira y la depresión.

   -Por Dios, ¿qué tan malo soy que no quieres que nadie nos vea juntos? Llevamos semanas saliendo, Jen. Una relación necesita…

   -¡No tenemos una relación! –es tajante e hiriente, aunque le altera verle casi boquear. Es la primera vez que lo expresa en palabras.

   -Vaya. –Jared acepta la aclaratoria sonriendo torcido. Joder, era algo que ya sabía pero cómo le dolía ese rechazo. Mira hacia la barra.- Bien, lo sé, pero entiende, no los invité. Ellos quisieron venir y conocerte. Ahora lamento… hablarles hablado tanto de ti. Pero me gusta hablar de ti. –suelta porque lo siente, aunque eso eriza de incomodidad al rubio.

   -Jared… no quiero herirte. Lo sabes. Me gusta estar contigo.

   -Sexo.

   -Fue lo que decidimos. –suena agitado, intuyendo que pisa sobre una fina capa de hielo, no sólo porque Jared pueda molestarse en serio, sino alejarse. No estaba listo para encarar eso, la salida del castaño de su vida.

   -No, Jensen. Es lo que tú querías. Acepté porque me parecía que tenerte en parte era mejor que nada. Yo quiero estar contigo siempre, amanecer a tu lado, ir a almorzar y cenar, solos o con amigos. Presentarte a todas las personas que me importan y… -tiene que callar, no puede decir más o algo realmente grave se expresará. Una frase que aterrorizará al rubio obligándole a escapar.- Tan sólo son mi hermana y mis amigos, ¿por qué te alteras tanto? –insiste.

   -Porque no quería conocerles. –responde lentamente, sin deseos de herir, con la frente fruncida, pero sabe que lo hace, que le lastima. Jared toma aire de manera ruidosa, mirando a la barra.

   -¿Por qué? Dame una razón.

   -Porque verlos, conocerles, puede hacer que esto parezca real. Jay, no debes engañarte, por favor, no busco una relación sentimental. No estoy listo. No sé si alguna vez lo estaré. Y tu caso es especial. Me gusta estar a tu lado pero cualquier otra cosa es complicarnos la vida. Y tú sabes por qué.

   Jared no puede contestar. Tiene la lengua pegada al paladar y tan sólo asiente mientras se pregunta si vale la pena sentir todo ese dolor por unas pocas horas de dicha al lado del rubio.

   -¿Todo bien? –Megan se acerca, extrañada y algo apenada.

   -Todo bien –responde Jared, sin mirarla, sus ojos están sobre los de Jensen.

   -¿En serio? No lo parece. Siento que causamos un problema al venir. ¿No te agradó? –encara al rubio, Alexis y Chad, curiosamente tomados de la mano, se acercan en ese momento.

   -No, no es eso. –Jared responde por un mudo Jensen.- No son ustedes, somos nosotros. –eso impacta, desagradablemente, aún a Jensen.

   -Lo siento, pensé… -Megan se confunde, conoce a Jared, sabe que está molesto pero especialmente dolido, ¿qué estaría ocurriendo allí? ¿Tendría razón Chad y Jensen no quería que les vieran juntos? Qué absurdo, Jared era un chico maravilloso que…

   -¿Jensen, eres tú? –una nueva voz femenina les sobresalta y coloca un brillo en los ojos verdes del rubio, su relajamiento casi inmediato, la tenue leve sombra que parece una sonrisa, que incomoda de manera total a Jared, quien se vuelve hacia la, si, muy hermosa mujer de cabellos aclarados cosméticamente, labios carnosos, hombros esbeltos pero atléticos, delgada de cintura pero con buenas tetas y caderas.

   -¿Jessica? ¿Jessica Alba? –Jensen sonríe por primera vez desde que llegaron, piensa Jared todo ceñudo.

   -Por Dios, si eres tú. –exclama ella, mirando a los presentes algo confundida, colándose un poco parta abrazar al rubio y es cuando lo hace.- El mismísimo Jensen Ackles. –su sonrisa muere un poco cuando nota el tensar del joven y el silencio que se hace.

   -¿Jensen Ackles? –brama Megan, desconcertada, boca muy abierta, volviéndose hacia Jared.

   -¿Ackles? ¿Un Ackles de esos Ackles? –refunfuña Chad, como digno heredero de los disgustos de su papá.

   -Chicos… -agitado, Jared alza una mano.

   -¿Estás saliendo con un Ackles? –Megan parpadea, con un leve tono de decepción.

   -¿Sales con un chico? –Jessica, con cierto mohín, mira al rubio.

   -Algo así. –bufa este, cerrando los ojos sintiéndose mal.

   -Megan, Chad, no quiero… -arguye Jared por su lado, encarando las miradas de su gente.

   -¿Ocurre algo? –Jessica, mirándoles, se ve preocupada. Sus ojos enfocan a Jensen otra vez.

   -Nada, Jess. No eres tú, somos nosotros. –este repite las palabras del otro quien le mira con algo de enojo.- Vamos… -con una mano en la baja espalda, se lleva a la curvilínea joven. Chad intenta no mirar ese culo, no teniendo tomada la mano de Alexis. Pero le cuesta.

   ¡Mierda!, piensan dos jóvenes, uno alejándose, ceñudo y molesto, el otro mirándole, volviéndose loco con esa mano en la espalda de la bella chica. En cuanto se alejan, el trío le rodea, agitados, casi reclamantes.

   -¿Estás loco? ¿Un Ackles? ¿No sabes que esos siempre andan buscando cómo joder a tu familia desde los días del tiranosaurio? –le gruñe Chad.

   -Tu abuelo siempre tiene un cuento sobre ellos. Y no son bonitos, aunque siempre cambian un poco. –arguye Alexis.

   -¿Es por eso que no querías presentárnoslo? –se interesa Megan.- Si es el caso, algo dentro de ti te dice que no actúas bien saliendo con él. Lo que se oculta es porque…

   -Se avergüenza de lo que es; si, Megan, recuerdo bien lo que dice el abuelo. –se agita, como dejándose llevar por los nervios.- Y es lo que me vuelve loco, lo que me está matando. Jensen se avergüenza de mí. No soy yo quien se oculta, quien evita a la gente cuando estoy a su lado. Si fuera por mí haría una fiesta e invitaría a toda la prensa del corazón para que nos vieran juntos. Pero él no piensa así. Jensen no quiere que nadie sepa lo nuestro. Por Dios, Meg, de haberme dejado le habría llevado a la casa, le habría presentado a todos ustedes con una sonrisa grande de idiota, feliz, sintiéndose el hombre más afortunado del mundo. –sonríe leve, amargo, luego traga.- Pero él no quiere. –repite y todos le miran entre desconcertados y sorprendidos.

   -Amigo, tu familia y la suya…

   -Son historias viejas, Chad. Ni papá está seguro de cómo comenzó todo, sólo que comenzó y nos odiamos, pero yo no puedo odiarlo… -mira hacia donde el joven habla animadamente con la bella mujer, la cual le agarra por un brazo, cosa que le molesta a grados sumos.- Le conocí cuando tenía cinco o seis años, esa vez que fuimos al hospital con papá, y ya en ese momento había dejado de importarme quién era.

   -Tal vez de eso se valió para llegar hasta ti, ¿no se te ha ocurrido que no quiere que nadie sepa de ustedes porque intenta pedirte, quitarte, exigirte o enredarte en algo? No le has firmado ningún papel, ¿verdad?

   -Chad…

   -¿Lo amas? –la pregunta de Alexis sale teñida de sorpresa, y fascinación.- Creo que nunca te he visto así. –Jared no responde pero arruga la frente.

   -No lo sé, Alexis, sólo sé que no es bonito sentirme como me siento en estos momentos. O cuando Jensen no quiere salir conmigo, o decirme nada de su vida, ni siquiera compartir sus pensamientos.

   -Dios, esto es tan Romeo y Julieto. –bufa exasperado Chad.

   -Lo sé. –este admite, mirándoles a todos, especialmente a Megan.- Lo siento, chicos, lo amento, hermana, por ocultarles esto. Saben que los amo pero no podía decirles nada, porque siento que necesito Jensen, mirarle, verle, escucharle, sentirle, y si se molestaba… -toma aire y sonríe abatido.- Pero ahora me siento mejor, libre. Mentir, ocultarse, todo es tan molesto. –mira a Megan.- Tengo una relación, o estoy saliendo, o simplemente estoy acostándome con Jensen Ackles. Ahora lo saben. Entiendo que les sorprenda, que no les guste o les preocupe, pero es así. Dios, quisiera tener las palabras para decirles cuánto me gusta. Casi me asusta, Meg, porque cuando pienso en él, sin verle, aún recordando cómo evita profundizar en esto que tenemos, creo que él, ese rubio pecoso idiota, puede ser el final que quiero para la historia de mi vida, la última parada para vivirla cada día. ¿Y si es así, Meg? –se ve algo desolado. Las mujeres le miran enternecidas, algo preocupadas.

   -Oh, basta, no está bien. Es arriesgado. ¡Es un Ackles! –estalla Chad, ganándose las miradas de desaprobación de todos.- Pero si tanto así te gusta, búscalo, ¿qué más vas a hacer? –se vuelve hacía la barra.- ¿Dónde coño está?

   Jared alza la vista y le busca. No está. Parpadea y recorre la barra otra vez. Se aparta de sus amigos, rumbo a Danneel, quien se ve ceñuda aunque intenta disimularlo.

   -Hey, ¿y Jensen? –pregunta con el corazón martillándole en el pecho y los oídos. Lo sabe, es perfectamente consciente de lo que el rubio hizo y la rabia más intensa se levanta en sus entrañas, ahogándole.

   -Se marchó con la lagartona aquella, dejándome con todo el trabajo. –replica la pelirroja molesta, mirándole feo.- No sé qué pasa entre ustedes, pero ya me perjudicas; por favor, no le busques más aquí. –se aparta para atender una llamada con un gesto nada amistoso.

   -Se marchó. –casi susurra, con un sabor amargo en la boca, así debía saber un infarto, piensa.

   -¿Y dónde está? –Chad pregunta a sus espaldas, acompañado de las otra dos.

   -Se fue. –sonaba infantil, tonto, caprichoso. Así era Jensen, caprichoso. Se largó sin que hablaran, sin que se entendieran o discutieran. Se sintió incómodo, molesto con él y se fue. Sus sentimientos no le importaban un carajo, y la idea es dolorosísima.

   -Jared… -susurra Megan, afectada.- ¿Fue porque vinimos? Lo siento.

   -No fue eso. –tercia Chad, molesto.- Es porque es un Ackles. Papá siempre ha dicho que son unos imbéciles. Y tú lo sabes, JT.

   Si, era un imbécil que jugaba con sus sentimientos, se dice el castaño, sin mirarles, por vergüenza, pero también porque no puede responder. Joder, nunca imagino que algo pudiera doler tanto, decepcionar de aquella manera. Era una herida fea, intensa.

   -¡Qué se joda! –gruñe bajo, resentido. Decidido a no dejarse lastimar así otra vez. Nunca.

CONTINÚA … 8

Julio César.