Archive for the ‘SUPERNATURAL’ Category

LA MALA SEMILLA SUPERNATURAL, 3×11

octubre 30, 2015

FINAL DE TEMPORADA, PURA OSCURIDAD

UN MOMENTO ENTRE DEAN Y CASTIEL

   Ah, esos momentos…

   Apenas ahora puedo comentar el tercer episodio de la undécima temporada de nuestra serie, 11×03 – The Bad Seed, y la verdad es que no ha sido el más emocionante hasta ahora. Las tramas se cerraron tras sus trincheras para que se resolvieran pequeñas cosas y otras evolucionaron, como el crecimiento de la ferozmente ávida niña Amara, que no estuvo muy entretenido. Fue un capítulo novelado, como ocurre en toda serie cuando pasa mucho tiempo y las tramas se arrastran sin resolverse en una hora, le pasó a Smallville, a Buffy, a la misma Xena, por no hablar de los Expedientes X cuando todo era el aceite negro y la conjura extraterrestre que no fue precisamente lo mejor del programa; aunque Supernatural siempre se las arregla para salir con algo totalmente inesperado en el siguiente episodio. Estuvo notable Rowena, a la pobre no la quiere nadie y de todos se esconde. ¿Lo que más me gusto?, Dean no dejándose curar por Castiel por sentir que merecía esos golpes, seguramente pensando en la paliza que le dio a finales de la temporada pasada; aunque anteriormente, por esto o aquello, Castiel también le ha dado. ¿Por encima de eso?, el Destiel.

ROWENA Y EL MEGA AQUELARRE

   La bruja Rowena quiere montar un aquelarre, quiere a muchas brujas de su lado, pero es insensata en sus pretensiones de gran hechicera (aparentemente, porque lo es, poderosa, con el Libro de los Malditos), lo del mega aquelarre le restaba credibilidad. Al saber que Crowley vive, y que otras brujas la desprecian, deja salir su ira, y si, es intensa. Intenta montar su aquelarre como sea, prometiendo compartir conocimientos, pero los demonios la cazan y atacan en un restaurant, así sabrán los Winchester de ella.

TAXI DEAN

   La mujer está decidida a escapar, como una narco cualquiera, pañuelo en la cabeza y lentes oscuros, un taxista va por ella y resulta ser Dean, quien, como siempre, se ve genial con esas ropas. La detienen con cadenas. Desean que cure a Castiel.

   Bien, lo de Castiel en la baticueva, encadenado, fue duro para los hermanos, quienes están hasta el cogote de problemas, por un lado está la Oscuridad y por otra el ángel degenerando. Fue grato ver todo el interés de Dean cuando esta cae de la silla. Bien, se plantean varias cosas que seguro hicieron chirriar los dientes a los fans, incluida la trama misma de Castiel allí; para enfrentar la Oscuridad, y aunque no quiere hablar de eso, Sam propone buscar al escriba, a Metatron (un personaje y un actor genial que no le gusta al fandom). Por otro lado andan cazando a Rowena para que cure a Castiel. Dean llama una y otra vez a Crowley, quien no le atiende (tiene otro asunto entre manos, Amara), y Sam despectivo responde que qué esperaba. Me sorprendió todo, que Dean le llamara después de la pelea y de saber que Sam intentó matarle. Ah, pero es que eso no lo sabía, justo ahora que han decidido contárselo todo (y eso me gusta, los personajes siguen siendo ellos, por alguna razón las mujeres, mis amigas, parecen creer que cambiamos, es así como terminan encadenadas a monstruos). Aunque, me parece, que Dean tampoco le ha comentado qué tan profunda sospecha es su relación con la Oscuridad. Repito, son los de siempre. Se enteran del incidente del restaurant, una mujer asesinada, una que escapó y otra detenida, la entrevistan, es una joven bruja que intentó hacerse la tonta, pero finalmente cede, ya que si atrapan a Rowena tal vez Crowley no vaya tras ella. Así le tienden la trampa del taxi. Mientras, Castiel escapa.

ROWENA EN LA SARTEN

   Ahora los hermanos, con Rowena, buscan al ángel descarriado, y es cuando ella le cuenta lo de Sam intentando matar a Crowley, acusándole de haber provocado todo eso al no cumplir su parte del trato (y es cierto, la verdad sea dicha).

CASTIEL EL MONSTRUO

   Castiel seguía a una mujer por una calle, la acorrala, los hermanos llegan y lo reducen, esperaba otra batalla, y el ángel la dio, golpeando a un Dean sin la Marca. Pero me parece que contravienen sus propias normas, en la quinta temporada los golpes de Castiel, a Dean, parecían dados con un martillo. Rowena le quita el hechizo y logra escapar, fue notable esa escena entre ella y Dean, reja de por medio, diciéndole que estaba segura de que iba a cumplir su parte del trato y dejarla ir, pero que mejor no se arriesgaba. Sabia mujer. ¿Por qué seguía Castiel a esa chica? Es de suponer que se convertía en un monstruo sediento de sangre, ¿pero no habría sido genial que buscara algo más profundo como cambiar de cuerpo para escapar del hechizo, poseyendo a la chica? Un Castiel chica, habría sido divertido, por lo menos para medio episodio (Misha Collins es insustituible). La serie anda floja de ideas. Bien, el ángel regresa, pero Rowena escapa, perdió el códice traductor, pero aún tiene el Libro de los Malditos. Cuando Castiel les agradece su ayuda, a Dean especialmente, y pretende curarle, es cuando ocurre “ese momento” entre los dos.

   Ahora bien, Castiel en la baticueva. La idea no se sostiene, no podrán dejarle allí por mucho tiempo. Un Castiel débil, enfermo o sin poder, es una cosa, un sujeto que corre los mismos peligros que los cazadores, pero el programa no funciona si alguien puede hacerlo todo, resolver cualquier problema, acabar con todo peligro con tan sólo levantar una mano. Fuera de aparecer y desaparecer, que todavía no pueden los ángeles, puede con todo lo demás. No es la esencia del programa de dos hermanos que arriesgan el cuello para enfrentar feas criaturas, especialmente ahora que saben que si mueren muertos se quedan. No creo, lamentablemente, que el ángel se quede mucho en la baticueva (pero, y me repito otra vez, ¿no habría sido genial que por un episodio, al menos, se quedara allí en el cuerpo de una bonita mujer?).

AMARA, UNA NENA PELIGROSA

   Lo de Crowley cuidando a Amara no ha sido lo mejor del Rey, la niña parece dulce, pero es de armas tomar porque necesita devorar almas para crecer, y ni los demonios están a salvo. Hubo dos detalles notables, ella asustada de Dios, y lo sorprendida que está de lo mal que lo hacen ángeles, demonios y humanos en la Tierra, preguntando ¿para eso nos lo quitó todo? Casi parece hablar de que hay algo mejor, un mejor destino dentro de la Oscuridad; y eso me intriga, ¿qué presentará el programa? ¿Qué puede haber mayor que el bien y el mal? Me recuerda esto El Libro Negro, de H. P. Lovecraft, una de sus mejores narraciones donde un terrible dios de maldad regresa del infinito a este mundo de donde fue echado, Nyarlathotep. Esto es interesante porque se está comenzando a perfilar algo que arroja luces sobre una escena extraña, en una cafetería un demonio toma algo y entra un ángel, pero no pelean, los dos están sentados a una mesa y hablan, se sienten confusos, inconformes, ¿acaso llegarán a seguir a un nuevo maestro, ángeles y demonios, una nueva jefatura que les dé sentido y propósito? Por otra parte, ¿reaparecerá Dios para alejar a esa diosa antigua? Castiel no lo cree, pero ¿y si ocurre? Y hay que recordar que, según el programa y dicho por Muerte, fue Lucifer quien encabezó dicha batalla, quedando tocado por el mal, ¿significa que, realmente, se levantará el Demonio Mayor de la jaula en el Infierno? Y si lo hace, ¿necesitará un cuerpo? ¿A Sam?

AMARA Y LA OSCURIDAD

   Me gusta ver que la niña crece, alimentándose horriblemente (como Lucifer hacía con Sam, nutriéndole de sangre demoniaca), para ocupar su cuerpo; me preguntó si eso obligará a Crowley a llamar a Dean para que le salve de la gula de la chica. Sería una pena que otra actriz represente a la diosa, esa Oscuridad se ve sexy. Lo que me gusta es que una mujer completa caminará sobre la Tierra, encarnando a esa terrible entidad… ¿irá por Dean? Lo sé, ando temático con eso, pero quiero ver pasión demoniaca, un rechazo del cazador, tal vez en la cama, el despecho de ella que le ataca y se le arroja encima y… Bien, mejor lo dejo así.

JENSEN ACKLES DIRIGE

   No fue uno de los mejores episodios, pero fue bueno, esta serie no tiene malos capítulos, aunque es una pena, ya que fue dirigido por Jensen Ackles, quien se ha revelado como un gran director. Lástima que el argumento no fuera mejor. Pero la serie sigue bien.

LA NENA DE LOS WINCHESTER, 4×11

Julio César.

CITAS EN NINGUNA PARTE… 5

octubre 27, 2015

CITAS EN NINGUNA PARTE                         … 4

PADACKLES ES AMOR

   -¿Le damos un poco más?

……

   ¿Te molesta? –la mirada afligida de Jensen le mata. ¿Le molestaba?, no lo sabe, no puede pensar en nada porque la mente le queda en blanco. Un chico guapo y caliente le estaba ofreciendo sexo del bueno, sin ataduras, ¿cuál era el maldito problema?

   -No, claro que no, me parece fantástico. –y compone una sonrisa, una que se vuelve real y le calienta por dentro cuando el rubio se relaja, aliviado por sus palabras. Se miran a los ojos.- Entonces, ¿sólo sexo indecente?

   -Sexo sin remordimientos; sólo eso, ¿para qué complicarlo?

   Y Jared guarda silencio, por su mente, a la velocidad de la luz pasan una cantidad enorme de razones, unas que le desconciertan a él mismo, pero que podrían resumirse en que, tal vez, posiblemente, a lo mejor si le gustaría tener algo mucho más profundo con aquel chico. Pero Jensen no quería; joder, la idea no debería ser tan molesta.

   -Claro, complicaciones, ¿quién las quiere? ¿Y cómo funciona entonces esto del sólo sexo?

……

   No sabe dónde están, pero a Jared no le importa, parece un deposito de bebidas embaladas donde seguramente un millón de ratas se pasan las noches orinando sobre las cajas, pero quién tiene tiempo para pensar en eso mientras Jensen, con las manos sobre su torso, le empujaba contra una pared, ojos llameantes de lujuria. El beso es apasionado, sus lenguas se atan mientras alza las manos y acaricia y recorre la espalda del rubio, cuyas manos le atrapan el cuello. Las lenguas se encuentran, enlazan y luchan, ya está duro, totalmente, y le rastrilla con los dientes sobre la lengua, chupando. Había pasado las dos últimas noches soñando con eso, con volver a tenerle así. Eran sueños muy húmedos y calientes, reconoce para sí mientras mete las manos bajo la franela, atrapando la cálida piel de la baja espalda, tragándose el ronroneo que lanza el ojisverde mientras le acaricia. Las bocas se separan, respiraciones agitadas.

   -Joder, he estado soñando mucho con esto. –ijadea entre risas Jensen, mirándole con travesura y picardía mientras baja por su cuerpo, las manos fuertes oprimiendo su torso, abdomen, caderas y muslos. Nada más verle, Jared sabe que no aguantará mucho.

   Contiene un ladeo cuando Jensen mete una de sus manos dentro del faldón de la camisa, tocándole la piel del abdomen con su mano grande y fuerte, caliente, mientras con la otra le atrapa el bulto erecto dentro del pantalón. El agarre le hace gemir, así como verle el bonito rostro, la verde mirada perdida en lo que hace, masturbarle un poco sobre las ropas. Y debía desearlo mucho, pensó el más alto con una carga de adrenalina recorriéndole, porque Jensen, soltándole la panza abre con dedos frenéticos su cinturón, pantalón y bragueta, metiendo la mano dentro de su bóxer, y el apretón sobre su carne dura, pulsante y sensible, casi le hizo correrse.

   -Dios, es tan hermoso… -comenta el rubio sacándola al fin, erecta y llena, cosa que debería encantarle, pero una pequeña y molesta idea le resta calor, sólo le quería para eso. Para joder.

   Pero aún eso pierde importancia cuando los carnosos y sensuales labios se separan, esa boca acercándose, resollándole sobre el glande, al tiempo que, en puño, le aferra y masturba más abajo. La lengua emerge y Jared se tensa, los dedos flexionados dentro de los zapatos, mientras la punta de esa lengua se acerca más y más a la cabeza de su verga, al joven le parece que tarda toda una eternidad; cuando la toca, la tantea, la recorre, cuando se goza en su cara inferior, bajo el ojete, el más alto siente que se muere.

   -Jensen… -suplica, tiene que hacerlo, tanta tortura debía ser penada por los tribunales internacionales, ¿no?

   El rubio, mirándole, se apodera de su glande, chupándolo, lengüeteándolo, y baja y baja sobre la dura mole, tragándole, succionando, apretando con las mejillas, lamiéndole por la parte inferior, y era lo que deseaba, y temía, porque Jared entiende que quiere más y más. Y sabía hacerlo, piensa cerrando los ojos y abriendo la boca, otra vez con deleite y celos por las experiencias pasadas del pecoso. Mientras le masturba, mientras la fuerte mano va y viene sobre su verga, Jensen chupa y succiona de una manera impresionante, al tiempo que traga más sobre sus carnes, apartando la mano, alojándola toda en su garganta. Parecía algo ahogado, pero seguía succionando, ordeñándosela.

   Casi grazna cuando el rubio comienza a ir y venir sobre su tranca, blanco rojiza y brillante de saliva espesa. De alguna manera el otro había aumentado la intensidad de sus succiones. Y así era, Jensen, sintiéndose libre, completo, feliz en días, entusiastamente recorre una y otra vez esa verga, lamiéndola y bebiendo todo lo que de ella sale, recordando sus días de bachillerato, cuando Joanna Krupa, una amiga putilla como ella sola (y no era exageración, su especialidad era salir con los chicos del equipo de futbol, todos ellos), le decía que no había nada mejor que mamar una verga y tener a los chicos gimiendo. Si, una boca que succionaba, una lengua que se pegaba a la verga, quemándola, una garganta que halaba podía darle placer a un chico, y dejarle casi indefenso, pero también era excitante sentirla quemando y pulsando contra los labios y mejillas.

   Cerrando los ojos, Jensen sueña con el momento de sentir los trallazos calientes y olorosos de semen sobre su cara, y más tarde con esa verga llenando sus entrañas, abriendo su culo, sintiendo el estallido hirviente contra el condón…

……

   El rubio tiene la decencia de enrojecer cuando se acerca a la barra, seguido de Jared, y Danni le mira con una sonrisa petulante.

   -Hasta que apareces, ¿todo bien?

   -Claro. –le sonríe, y hay un leve momento incómodo que la joven nota, pero el rubio no, o finge que no; que Jared parece esperar le presente.

   -Danneel Harris, compañera de trabajo de Jensen, y algo así como una amiga. –lo hace ella, tendiéndole la mano.

   -Jared Padalecki. –le corresponde él, notando el leve tensar de Jensen ante el apellido.

   -Pada… -la chica parece extrañada, luego mira a Jensen con intensión, pero se repone y sonríe.- Oh, Dios, es difícil, debes usar un gafete. –ríe aligerando el ambiente, aunque mirando al rubio.

-¿Te ayudo? –cruza este tras la barra.

   -Ya era hora. –y sonríe al otro.- Un placer, Jared. –se aleja a atender una llamada. La pareja queda sola.

   -¿Cenamos luego? –Jared propone, sintiéndose en terreno inseguro.

   -Claro. –la aceptación y sonrisa de Jensen le alivia.

   -Sé de un lugar de comida árabe que…

   -No, yo invito. Y serán hamburguesas. –le corta, con una sonrisa, firme.- La próxima vez corre por tu cuenta. ¿Me esperas entonces?

……

   Las hamburguesas son buenas en aquel pequeño negocio móvil de mesitas y sillas en una acera y bajo el cielo estrellado, algo frío, atendidos por un sujeto mayor, negro, que le sonrió paternal al rubio, al tiempo que le preguntó por Danneel. Eso le agradó a Jared, que el otro acostumbrara a ir allí con su colega de trabajo, aunque…

   -Así que tú y la sexy Danni son muy amigos, ¿eh? –tantea mientras muerde su doble queso con tocino, la segunda de la noche. Jensen le mira y alza una ceja.

   -Tranquilo, tigre, soy gay; creí que te habrías dado cuenta, ya sabes, cuando me la tenías metida por el…

   -¡Okay, okay! Idiota. –ríe, masticando.- Me gusta este lugar… -comenta de pasada, tomando su refresco, sintiendo la mirada de Jensen.

   -¿Pero…? –alza la mirada y se observan directamente, a Jared le gustaba la franqueza.

   -¿Será siempre un problema si quiero invitarte a algo? –coloca el tema sobre la mesa aunque intuye que tal vez debería esperar un poco, a que todo se cimente más con el rubio; pero es una persona franca, le gusta decir lo que piensa cómo lo siente, y espera lo mismo de los demás. No sabe ser de otra manera. No le gusta caminar de puntitas cuidando dónde pisa, qué dice o cómo lo hace.

   -Sólo si quieres invitarme a cada rato a muchas cosas. –Jensen se encoge de hombros, y es una respuesta. Una típica de él, reconoce el castaño. Pone las cartas sobre la mesa también, pero boca abajo. Le cuesta tragar un poco.

   -Entonces si te invito a mi apartamento…

   -Oh, eso lo esperaba. Pagaré por las hamburguesas, ¿no? –replica con una sonrisa chula, hermosa, una promesa de horas de locura y pasión.

   A Jared, que sonríe, un escalofrío le recorre su columna, de gratas y maravillosas expectativas, pero a un tiempo… habrá problemas. Lo sabe. Quiere más.

……

   Mientras se dirigen al apartamento, Jared entiende que hay temas de los que se pueden hablar hasta llegar a los gritos, de los Mets, los Knicks, de los escándalos de Miley Cyrus y de por qué Liam Hemsworth debía darle esquinazo en cuanto pudiera; pero no de ellos. Nada personal como, “hey, ¿cómo están tus padres?”. Jensen no le pregunta y evita la conversación cuando él intenta llevarla en esa dirección. Y aún más cuando pregunta por su gente. Suspira exasperado, intentando que no se le note, no ahora cuando apenas acaban de reiniciar. Sabe que aunque mira por el ventanal, canturreando algo de Taylor Swift, con muy buen tino, por cierto, el rubio estudia sus reacciones. A la mierda, ya podrían hablar de eso luego. Por ahora…

   Es alucinante, le parece poco después, en su habitación, sentado sobre la cama, totalmente desnudo, caliente y empalmado mientras Jensen, a hojarascas sobre sus caderas, sube y baja el culo de su verga, empalándose, cabalgándole como un vaquero al son de otra country de la cantante pop. Le ve sonreír, le oye gemir cuando sube, apretándoselo fuerte, para bajar luego. Se miran a los ojos.

   -Dios, amo a esa mujer…

   -¿Piensas en ella mientras me usas sexualmente? ¡Lo sabía! –le gruñe, entre dientes, clavándole los dedos en las nalgas, aportando algo al sube y baja de locura que el rubio tiene.

   -Tranquilo, más te quiero a ti… -exclama riendo, congelándose un poco cuando la mirada del castaño cambia de diversión a una de interés.- …En estos momentos.

……

   En la amplia y aséptica cocina, Jared corta todo lo que necesita para dos emparedados, desde tomate y lechuga, a salame, con mucho queso en cuadros. Medio silba, descalzo y en bóxer, el cabello totalmente desordenado cayéndole sobre los ojos. Alza la vista enfocando a Jensen, que se acerca, descalzo también, desnudo, aunque cubriéndose con la camisa que llevó a la disco.

   -¿Hambre otra vez, Padalecki? ¿Es eso algo normal?

   -Soy un chico en crecimiento. –le sonríe.- ¿Usas una de mis camisas de nuevo? –Dios, le encanta verle con ella encima.

   -Creo que me agrada el olor… -le sonríe, acercándosele.- De alguna manera no apesta como tú. –grita y ríe cuando Jared, dejándolo todo a un lado se vuelve, le atrapa por la cintura, le alza y sienta sobre la mesa metálica.- ¡Dios, está fría…! –se queja.

   Protesta silenciada por un suave beso del joven entre sus piernas. Caricia que gana en intensidad. Los dedos del rubio se enredan en el suave cabello castaño, las manos de este le retienen aún por la cintura. Se besan una y otra vez.

   -Vamos… -le dice ronco, pensando en lo excitante y maravilloso que es compartir las horas con alguien así. Aún las de la madrugada.

   -Pensé que tenías hambre.

   -Mucha. –replica Jared ronco, ojos brillantes, halándole, llevándole en peso hacia el dormitorio.

   Jensen ríe quedo, ronco, los emparedados quedan allí. Por ahora.

……

   Satisfactoriamente agotado, echado de espaldas en su cama, Jared duerme pero todavía sonríe, con Jensen sobre su pecho. Todo invita a descansar y roncar a pierna suelta, las penumbras, el aire frío, el cómodo colchón, el calor compartido después de los emparedados consumidos y más sexo practicado. Hasta que el rubio se revuelve, confuso, tendiéndose un poco sobre él y tomando el móvil en la mesita de noche de su lado, mirando la hora.

   -Joder… -gruñe con toda la pereza del mundo, revolviéndose y apartándose. Eso despierta al castaño.

   Se iba. Y él se muere por retenerle, desea pedirle que se quede.

CONTINÚA … 6

Julio César.

NOTA: (los que sigan la serie Hannibal, no sigan leyendo). Apenas acabo de ver el tercer episodio de la onceava temporada de Supernatural, y mientras todavía flotaba, decidí ver el final de la tercera temporada de Hannibal, en AXN, tal vez último de la serie. Y estoy trastornado, qué bueno fue, que triste y bonito, emocionante y desesperante. Al final arrojaron la casa por la ventana, gritaron si, se complementan, se necesitan, se aman. Will agonizando se abraza a un Hannibal malherido, que lo acuna en su pecho; no hubo besos o caricias, pero había calor de pasión, una que se permiten porque es el final. Al son de una triste tonada caen hacia la muerte. Me quedé sin habla. Aunque no sigan la serie, ese final tienen que verlo. Un día, cuando Supernatural deba acabar porque, que se yo, Jensen Ackles y Jared Padalecki deban cuidar a sus nietos, espero que intenten algo así, épico, grande, maravilloso. Estoy como perdido, deseo que la serie reviva en alguna otra parte, y por otro lado creo que debería quedar así. Fue perfecta para lo que era el programa, en verdad no podíamos esperar que Will y Hannibal terminaran viviendo ocultos en un castillo lituano, discutiendo filosofía, leyendo a los clásicos, escuchando buena música, como si espero ver llegar a Sam Winchester lleno de hijos que van todos emocionados a visitar a sus tíos Dean y Castiel.

LA OSCURIDAD SIN ALMA, 2×11

octubre 22, 2015

FINAL DE TEMPORADA, PURA OSCURIDAD

DEAN VS CROWLEY, AMORES PERROS

  Épico. Ya saben, si no lo han visto…

   El segundo episodio de esta onceava temporada de Supernatural, que apenas acabo de ver porque no lo encontraba traducido, 11X02 – FORN AND VOID, me ha dejado sorprendido por lo bueno que fue, pero también un mal sabor de boca por la muerte de otra chica que pudo ser muy buena cazadora, una digna representante de las féminas en esta serie espartana (¿acaso sobra algo de romance?); así como me incomoda el destino que le darán a Amara, la Oscuridad. Yo no quería una hija parea Dean, no esta vez, sino una amante diabólica y salvaje de la que no pudiera ni quisiera separarse. Ya me había hecho toda una novela semi picante. Por cierto, ni sospechaba que el poder o peligrosidad de la Oscuridad fuera ese, devorar almas. Toda una sorpresa. Es la tercera vez que vemos esto, y siempre es dramático por lo peligroso: Sam sin alma, cuando Abaddon creaba demonios y ahora la niña. Las personas, libres de cualquier atadura moral se vuelven mortales. Sin embargo, ¿lo mejor?, la pelea de Dean con Crowley.

EL INSTINTO MATERNAL DE DEAN

   Hubo cuatro protagonistas principales (Sam, Dean, Crowley y Castiel), y tres historias que convergieron en la baticueva. Y debo aclarar, que aunque todo me gustó, incluido Castiel y los ángeles aguados (donde moría otra de las chicas, lo había olvidado por un segundo), lo mejor del programa, repito, fue Crowley, especialmente, y como siempre, su interacción con Dean Winchester. Y esta vez si que no me extenderé, los fans, los que aman y siguen la historia, no necesitan que les cuete hasta sobre los suspiros que se producen en la serie. Quien puede y quiere, la ve. Todo comienza justamente donde quedó en el episodio anterior, Dean lleva a Jenna, junto a la bebé, con la piadosa abuela de esta, comentando todos lo bien que Dean se lleva con la niña.

BILLIE, LA PARCA

   Mientras las deja, terminando su trabajo, el mayor llama a Sam, quien sigue en aquel hospital atacado, infectado, ocultándoselo a su hermano y buscando una solución, una que encuentra por inspiración. Y vamos por parte, por alguna razón la infección ataca a unos más rápidos que a otros, ¿por qué Sam dura tanto?, ¿tendrá que ver con su pasado, la sangre de demonio o su conexión con Lucifer? Creí que había quedado purificado con aquellas pruebas, luego recordé que la última, exorcizar y salvar a un demonio (Crowley), no se cumplió. Bien, allí, mientras se debate por no ceder a ese mal que avanza por sus venas, Sam conoce a una parca. Y les confieso que se me erizó la piel cuando escuché la canción sobre la Muerte. Esa parca me encantó (Billie), tenía fuerza y no quiere para nada a los Winchester. Les culpa por la muerte del jefe y eso crea dudas, ¿realmente murió el poderoso Jinete del Apocalipsis? ¿Saben qué habría sido genial? Que fuera ella, Muerte en otro cuerpo. Pero aparentemente no lo es. Billie fue enfática al decirle al menor que si esta vez mueren, muertos se quedan. Es cuando le dice que está maldito bíblicamente, o bíblicamente impuro (y viendo en que resulta, cabe preguntarse, ¿le ayudó indirectamente?; ¡la serie da tantas vueltas!).

SAM, LA ORACION, ULTIMO RECURSO DEL BRIBON

   Buscando inspiración Sam entran en la capilla y ora a Dios, por ayuda o iluminación. Me gustó de maneras que no puedo dar a entender que pidiera expresamente por Dean, para que al final se salvara. El Sam que comienza a perfilarse a mediados de la novena temporada, toda la décima, donde hasta imprudentemente actuó, por Dean, estalla en estas palabras. Ahora Sam es Dean. Otra cosa que me encantó es la parte donde reconoce que todo es su culpa (técnicamente también de Dean, pero este podría alegar que actuó bajo influencia de la Marca que deseaba un mal mayor, Sam lo hacía a conciencia). Todas esas muertes, como admite, son responsabilidad de los Winchester. Me molestaba que eso no se planteara. Bien, el menor espera una señal de Dios, no ocurre nada, sale y tiene un episodio, parecen convulsiones y tenemos un chispazo de las cosas horribles que le ocurrieron en el Infierno, cuando estaba en poder de Lucifer (y fue desagradable). Es la segunda vez que le recuerdan, ¿aparecerá en esta temporada El Gran Rey del Infierno? ¿O fue una señal de Dios? Todavía falta que aparezca.

LA PURIFICACION DE SAM

   Cuando parece que va a morir lo de “impuro bíblicamente” vuelve a su mente, busca y la solución es bastante tonta (aparentemente), purificarse en fuego sagrado. Así ayuda a otros que le agradecen, gente que le ayudará a sanar a otros, y Sam salva el día. Se cura y cura a otros, ahora hay una solución para esta parte de los problemas que trae la Oscuridad. Una amiga me comenta que fue una solución muy tonta, personalmente estoy cansado de todas esas pruebas de varias partes (qué si un arma para matar leviatanes, cómo cerrar las puertas del Infierno o cómo vencer la Marca), fue un cambio grato, algo fácil y sin riesgo de que se regrese y les muerda el culo. Ahora Sam está listo para acudir al lado de su hermano.

EL PADRE CROWLEY

   Uno que tiene que regresar corriendo cuando Jenna le llama y dice que ocurrió algo. ¿Qué fue?, la bebé mueve objetos, tacos con letras, clavándolos en una pared formando la palabra aliméntenme. Me divirtió la abuela impidiéndole a la joven acudir junto a la niña (cosa que, imagino, sólo ocurre en películas; sabiendo dónde y cómo la encontró, debió imaginar que fuerzas oscuras se movían por allí y ser más cuidadosa). Cuando Dean llega, Jenna se disculpa porque su abuela llamó a un sacerdote católico… que resulta ser Crowley, Dios, se veía tan gracioso, a quien menta por su nombre, y para explicar que se conocen Crowley recurre a eso de que Dean era un monaguillo algo así como delicioso. Fue todo un poema la cara de chasco de Dean, más cuando las mujeres le miran (es un insulto ese estereotipo para los católicos, aunque la Iglesia se lo buscó). Fue divertido escuchar a Crowley explicar que muchos curas y monjas le deben favores, por cosas que le han pedido. Me hizo reír cuando Dean dice que lo imagina y Crowley, con cara seria, le responde que no, no puede ni imaginarlo. Él sabe que lo que está en esa casa es terriblemente poderoso y malo, ¿la bebé?

JENNA SIN ALMA

   Mientras esto ocurre, la insensata de Jenna entra al cuarto, luego baja y mata a su abuela, destruyendo cosas que la anciana atesoraba y a ella le parecían horribles. Crowley lo sabe, no tiene alma. Van hacia la niña, que se calma cuando ve a Dean, haciendo Crowley ese genial comentario de que no le extraña ya que es muy maternal; pero lo bueno fue la cara de Dean cuando ve la marca, sabe que es la Oscuridad. La niña se alimenta de almas, la verdad, no me lo esperaba. Y eso crea un problema mayor, para el mundo si tal cosa fuera posible, una multitud de sicópatas haciendo lo que mejor les parezca. Jenna ataca a Dean, Crowley la mata y esperaba gratitud de parte del cazador.

DEAN AND CROWLEY

   Es cuando vemos que la niña crece y aquí deseo repetir algo que no me cansa, ¿no se ven geniales Dean y Crowley cazando, hablando, discutiendo y hasta peleando? El Rey del Infierno duda que Dean pueda matar a la niña, que él si, por eso pelean, Crowley le retiene por el cuello, Dean le apuñala con una espada de ángeles y tiene la posibilidad de matarle, ¿pero un ruido le distrae y no lo asesina? Va y la niña no está, regresa y Crowley se ha ido.

   Esto causó extrañeza, ¿por qué no le mató? Porque Crowley es un personaje importante, por eso (no era tan difícil de imaginar, ¿verdad?); pero no, Dean no es como Sam, es más fiel y creo que siente que tiene lazos con ese demonio. Eso explica por qué este le tolera después de lo que Sam intentó en su alianza con Rowena. Tampoco creo que Crowley le hubiera matado, de poder; sí no pudo matar a Sam, al mayor menos. Bien, que la niña fuera “mala”, lo sabíamos, que se alimenta de almas, me encanta, que crece rápido si no me gustó mucho, me habría agradado ver uno o dos episodios más de Dean cuidándola, como hizo con el niño cambia forma en la sexta temporada. Lo de la niña que crece, me recordó dos cosas, lo aterradora que era Lilith como niña (especialmente en el episodio donde Dean sufría del mal fantasma que le hacía tener miedo de todo), y la serie Ángel, cando su hijo recién nacido es raptado a una realidad alterna y a los pocos episodios regresa como un adolecente con ganas de matar monstruos.

EMMA, HIJA DE DEAN

   Me gusta la idea de esa niña, que tal vez pronto será mujer, por ahí. Del episodio de las amazonas, me molestó que la hija de Dean, Emma, muriera, habría sido más interesante saberla mala y por ahí (como la hija de Gabrielle en Xena, que tanto daño hizo). Pero lo que no me gusta es esta idea paternalista de Dean hacia Amara; no, yo quería una relación tormentosa, salvaje, sensual y diabólica, de superdiabla capaz de todo pero enamorada de Dean, como pintaba en el primer episodio. Los quería de amantes infernales, no de un padre mortificado ante su niña monstruo (para eso hubieran dejado a la hija que tuvo con Lydia).

CROWLEY, UN PERVERTIDO A LA ANTIGUA

   La niña camina por ahí, una Van se detiene y en el estilo del aberrado más peligroso del mundo, Crowley baja, abre la portezuela y le ofrece un caramelo si sube con él (unos jóvenes atados para que devore sus almas). Es lo que el Rey del Infierno debe hacer, pero hay que recordar que dentro de la jaula, Lucifer o san Miguel están advirtiendo de algo muy peligroso.

CASTIEL TORTURADO

   Ahora Castiel, torturado por los ángeles que quieren sacarle la ubicación de Metatron (lo había olvidado). Bastante que lo golpearon y trincharon, en la cuarta temporada no pudieron quebrar a Alastair y debieron buscar a Dean, ahora parecen mejor preparados. Debió ser por Naomi. El caso es que Hannah, en el cuerpo de un hombre, aparece y les detiene. Quiere saber de Metatron; al igual que Crowley, ella cree que la Oscuridad es un cuento. Castiel se da cuenta que todo fue una trampa, que ella ordenó detenerle, apartarle, torturarle, aparecer como una salvadora y que él se confiara. Hay una pelea angelical donde todos mueren, menos Castiel, incluida Hannah, por uno de esos socios que llevó. Aparentemente en el Cielo se rigen ahora por una democracia a lo bruta y la mayoría ya no está con Castiel. La muerte de Hannah fue dolorosa, aunque era extraño verla en ese cuerpo de hombre (algo que siempre esperé ver en Castiel, aunque fuera una vez, en el cuerpo de una sensual mujer y que Dean se burlara o se confundiera).

EL TORMENTO DE CASTIEL

   Los hermanos regresan a la baticueva y allí está ese Castiel herido, todavía hechizado, ¿qué pasará ahora? Crowley ya estaba molesto con Sam, Castiel intentó matarle también, ahora se pelea con Dean. Las parcas juran que los Winchester, si mueren, se murieron y ya. El Cielo no quiere nada con Castiel, ya no le quedan aliados allá, y es de imaginar que tampoco aprecian a los hermanos. Vuelven a estar solos, justo ahora que la Oscuridad ha llegado. Y todavía falta saber de Metatron y Rowena, y hasta uno que otro Styne que haya quedado por ahí. ¿No es interesante?

   Por cierto, el episodio lo vi en: /supernatural-11×02.html

LA MALA SEMILLA SUPERNATURAL, 3×11

Julio César.

CITAS EN NINGUNA PARTE… 4

octubre 16, 2015

CITAS EN NINGUNA PARTE                         … 3

PADACKLES ES AMOR

   -¿Le damos un poco más?

……

   -Dios, ibas a marcharte sin que me diera cuenta, escapándote, pero desperté y lo hago incómodo, ¿no? –acusa, sintiéndose herido de repente, la habitación se enfría rápidamente mientras se gana una mirada extrañada de Jensen.

   -No lo diría así, pero…

   -Quédate. –le silencia, presintiendo que no le gustará lo que sigue.- Podemos dormir un poco más, hace frío; despertar luego, tomar una ducha. Desayunar y…

   -No. –repite, enderezando los hombros.- Jared, lo de anoche fue muy grato, el tiempo contigo fue increíble, pero… ya amaneció. –le impacta al decirle, al tiempo que evita cuidadosamente mirarle.

   -¿Qué? ¿Algo de una noche, me saqué la espina y chao el amigo, mucho gusto? –se altera. Toma aire intentando calmarse y le mira expectante.- ¿Eso fue todo?

   -¿Esperabas más? –Jensen ruge casi contra su voluntad. En verdad no quiere sostener aquella conversación.- Oye, fue bueno, no lo estropeemos, ¿si? –eso logra que la mandíbula del otro casi caiga en su regazo, ojos parpadeantes.

   -Vaya, ahora sé lo que es sentirse usado. –se arropa protectoramente con la sábana.

   -No exageres, no eres una chica. –replica el rubio, tomando su billetera y teléfono, sintiéndose culpable de repente.- Mira, no hay nada malo en ti, ¿okay?, eres un amante… Toda la noche fue buena, en verdad, pero… -se estremece con visible disgusto.- …No soy del tipo meloso en las mañanas. Ni de citas. Chao. –termina bajando el tono, exasperándole verle tragar y componer una sonrisa rígida. Defensiva.

   -Guao, bien. Adiós. –se deja caer de espaldas sobre la cama.

   -Jared, no te pongas…

   -Asegúrate de regresar el elevador cuando llegues abajo, por favor. –le corta.

   -Como quieras. –es la respuesta seca, que llega después de un rato.

……

   Aunque, técnicamente, había tenido un triunfo moral sobre el ingrato amante ocasional, Jared Padalecki no puede conciliar el sueño nuevamente, mucho menos dejar de pensar en el rubio, extrañándole, doliéndole y molestándole. ¿Habría hecho algo mal? Entiende que al otro pudiera gustarle despertar en su cama, a él también, pero… No pudo seguir en la cama. La almohada a su lado olía intensamente a él, lo sabe porque patéticamente la tomó, estando de espaldas sobre el colchón, y cubrió su rostro con ella, aspirando. El amanecer se extiende sobre la ciudad cuando, café en mano, le atrapa en el balcón, mirándola, allá, en la cima del mundo como dijo el otro. no puede dejar de sentirse mortificado, y molesto por sentirse así, frustrado, desalentado. Dios, si, había sido un gran polvo, ¡pero ya!, intentaba animarse, sin conseguirlo en lo más mínimo. Tal vez… tal vez presionó un poco más de la cuenta, reconoce para sí. Qué amargo estaba ese café.

……

   -¡Vine a desayunar! –grita entrando en la cocina de la casona familiar, encontrándose a su hermana, que toma café con cara de trasnocho.

   -Qué cada quien salve lo que pueda. –bromea a gritos Megan Padalecki, sonriendo con sarcasmo no exento de ternura. Recibe un beso en la mesilla.

   -Oh, Meg, eres tan graciosa, no entiendo cómo ninguno de tus ex maridos lo aprecia cuando huyen bien lejos de ti. –se sirve café y cae al lado de ella.- ¡Y te ves tan bella por las mañanas!

   -¿Verdad? –se burla de sí misma, mirándole.

   -¿Papá y mamá?

   -Creo que toman una ducha juntos. –pone cara de repugnancia.- No me molesta que lo hagan, sino que lo dejen notar. Creo que intentan correrme. –bebe de su taza y le mira.- Okay, cuéntame… -le desconcierta. También le mira levantando sus murallas mientras sopla el café ganando tiempo.

   -No sé de qué…

   -Hace años que no llegas para el desayuno. Y tienes carita atormentada. Se te nota en los ojos, Pie Grande. –le mira entrecerrando los suyos.- ¿Líos de falda, es decir de bóxers y pelotas? –es franca, directa, como siempre.

   -Ay, Meg, antes creía que te defendías de tus muchos fracasos amorosos con eso de que los hombres no servimos para nada, pero…

   -Sin bromas, gigantón, sólo a mí me queda bien el sarcasmo emocional. Tú te pones llorón.

   -Conocí a un chico anoche. –confiesa, mirándola, pareciéndole lo más natural del mundo el discutir esas cosas con su hermanita menor, sobre sus amores.- Un tío que… -no encuentra cómo explicarlo, no tiene las palabras para esbozar todo lo que Jensen le había impresionado y gustado.

   -¿Te dio esquinazo? Seguro no era gay, Jay, nadie puede dejar de quererte aún antes de conocerte. –le consuela ella, acariciándole con una uña el dorso de la mano sobre la mesa.

   -Nos fuimos juntos, a mi apartamento, y lo hicimos hasta en el murito que lleva al balcón. Seguro que hoy recibo quejas por todo el ruido. –informa, sonriendo al verla y escucharla reír.- Fue una locura de pasión, calenturas y ganas. Meg, deberías  haberlo visto.

   -¿A mi hermano con su chico? Paso, todavía no llego a eso. Invita a Chad. –juega sabiendo que habla de mirar al otro hombre; él sonríe, melancólico.- Dios, te gustó de verdad. –parece sorprendida, encantándole verle enrojecer.- Es maravilloso, hermanito. Al fin encuentras a alguien que hace tambalear tu mundo. –sonríe feliz, gesto que muere al mirar sus ojitos triste.- ¿Qué?

   -Esta mañana le pillé casi escapándose, a escondidas, no quiso quedarse, no quiso… “complicar algo que había sido bueno”. –dolía decirlo. Ella silba.

   -Vaya, una aventura de una noche. chico notable. –frunce el ceño.- Has tenido muchas citas así, querido hermanito, debes reconocer el esquema. He conocido a varios que amaste y dejaste de llamar, ¿por qué te pega tanto ahora? –él la mira, ojos brillantes.

   -Porque tienes razón, todo mi mundo se tambaleó; me gustó en verdad, Meg. Jensen me gustó de una manera que nunca antes había experimentado o conocido. Fue… y sé que sonará idiota, sobre todo a mi edad, pero si, fue mágico. Era como algo maravilloso, un regalo increíble que nunca imagina pudiera recibir, o que existiera. Recorrer su rostro con mis dedos… -toma aire.- Me hizo revivir sensaciones que no experimentaba hace años. –y calla el hecho el que lo vivió con el mismo chico en un pasillo de hospital.

   -Ay, Jay… -gimotea en simpatías.- Llámalo.

   -No creo… no lo tomé con gracia ni elegancia.

   -Ya veo, y tanto que los hombres se quejan de nosotras cuando hacemos una escena. Bien, ¿quieres que te presente a un amigo? Matt Bomer…

   -¡No!

……

   El elevador sube, la vista de la ciudad, moderna, puro concreto y acero, limpia, va reduciéndose en tamaño pero ganando en extensión. El día se veía tranquilo.

   -¿Quieres dejar esa cara larga de una vez? Te la vas a pisar cuando salgas del ascensor. –le gruñe Chad, nada contento.- Ya bastante malo es que me arrastres aquí un fin de semana para revisar cifras como para que tenga que sufrir tus aires de “me aporré un testículo y no deja de dolerme”.

   -Déjame en paz, sabía que no entenderías. –le gruñe Jared, recostado de la pared de cristal, mirando el exterior, la frase la cima del mundo volviendo a su mente (también “¿un regalo de papi?”), incomodándole.

   -Claro que no lo entiendo, conociste a un tío que te gustó, te dio mamadas, te dejó llenarle el culo, te la exprimió varias veces… y luego se fue. Casi perfecto, excepto por el hecho de que era un tío. Se iba sin generar momentos incómodos, nada de “¿me llamas?”, y aquí estás, con cara de asno subiendo a Machu Picchu cargando cien maletas. ¡Así deberían ser todas las citas de una noche! –se desconcierta cuando Jared se vuelve y le mira enfurruñado.

   -¿Y si quiero llamarle, escucharle o verle otra vez? –le era imposible dar a entender la magia que vivió durante esas horas en brazos de Jensen, escuchando su voz sexy, oyendo su risa, sus comentarios ácidos, pocos pero notables, recorriendo su cuerpo armonioso, dorado y pecoso. Le habría gustado despertar bien adelantada la mañana con él a su lado, verle dormido, la luz del sol confirmándole que realmente era tan hermoso como parecía en la noche.

   -Llámale. –Chad se encoge de hombros, no entendía tanto drama.

   -Después de las cosas que nos dijimos…

   -Oh, Dios, mejor déjalo así. Una noche con él y de gay pasaste a convertirte en una chica.

   -Cierra la boca, idiota. –le corta.

   -Si quieres te presento a alguien, este tipo dice que es heterosexual pero vive mirándome las…

   -¡Que te calles, joder!

……

   El domingo fue confusamente difuso, vacío; el lunes y el martes pasaron con atormentadora lentitud. Al castaño le costaba concentrarse en lo que hacía, en las decenas de citas y cientos de llamadas de trabajo que debía atender. Dos veces le llamaron, no reconoció el número, pero cuando contestaba, colgaban. La tercera vez, molesto, gruñó algo. Al cortarse la comunicación, una idea le alcanzó, mareándole. Repicó, pero no le respondieron del otro lado. El corazón le latía con fuerza en el pecho. ¿Acaso…?

……

   Danni Harris sabe que tiene que decir algo. Hace dos noches que su compañero de barra no es el mismo. Y eso podía ser malo para el negocio, para ellos que viven de propinas más que de un sueldo. Jensen Ackles lleva días viéndose triste, impaciente y algo enojado. El rubio no solía entablar conversaciones con nadie, pero si sonreía, coqueteaba, se mostraba y lograba miradas de admiración de chicas y chicos, que generosamente llenaban el pote de las propinas, pero ahora era francamente cargante.

   -La próxima vez que salgas con un cliente de la discoteca, te golpearé. –le dice, acercándose, ganándose una mirada desconcertada, y ceñuda.- Desde que saliste con el chico alto estás de un humor insoportable, pareces estar en tus día difíciles.

   -Danni, no estoy de humor…

   -A eso me refiero. ¿Se puede saber qué pasó entre ese lindo chico y tú? Pensé que pasarías un gran momento, pero vives amargado y deprimido. ¿Tan malo fue en la cama?

   -¡No! –se sintió obligado a responder.- Jared estuvo genial. Sabe de cosas que te harían sonrojar a pesar de tu fama en la Marina.

   -¿Entonces? –se intriga ella, viéndole dudar, sus labios agitándose sin responder.

   -También yo me lo pregunto. –una voz controlada, fría, hace que peguen un bote. Jared, rostro pétreo, mira al pálido Jensen, el cual se sonroja luego.- Una cerveza, por favor. –mira a Danni, quien entiende y asiente, dejándoles solos.

   -¿Qué haces aquí?

   -La cerveza, ¿no escuchaste? –es frío y eso agita al rubio.

   -Hay muchas otras disco que…

   -¿Fuiste tú quien me llamó tres veces y colgó? –le encara, sabiendo que acierta al verle ponerse rojo ladrillo.

   -Si…

   -¿Para qué? –demanda saber.

   -Para… disculparme. No debí dejar tu apartamento así. Yo…

   -Pensé que no te importaría. Era cosa de una noche, ¿no? Otro tío al que haces dichoso por unas horas y luego dejas… -le duele decirlo, pero lo hace, para lastimarle también. Le gusta, y lastima, ver que Jensen se agita más.

   -Para mí fue importante también. No fue sólo otra acostada. No suelo irme con clientes de la disco.

   -¿Por qué me dejaste así entonces? Creí que no te interesaba más allá de esa noche.

   -No. –firme, Jensen le mira a los ojos, tomando aire, decidiéndose.- Me gustaste de una manera que nunca había experimentado antes. –esas palabras calientan la cara y las entrañas del castaño.- Pero no quiero que se vuelva algo más complicado.

   -¿Qué? ¿Por qué? Tal vez podríamos llegar a convertirnos en una legendaria pareja de amantes y… –le desconciertan las palabras e intenta una broma, con mucho de verdad; confusión que aumenta aún más cuando Jensen se pone color remolacha.

   -No, así no. Jared… me gustas, ¿no podemos salir sin que existan ataduras?

   -¿Sexo entre conocidos  sin ningún otro compromiso? –le desconcierta, y escandaliza.

CONTINÚA … 5

Julio César.

NOTA: Acabo de ver el segundo episodio de la onceava temporada, y fue genial. El programa sigue decidido, nada de chicas, sólo acción entre tíos.

DE LA SARTEN AL FUEGO OSCURO, 1×11

octubre 9, 2015

FINAL DE TEMPORADA, PURA OSCURIDAD

SUPERNATURAL TEMPORADA 11

   Comentaré lo último que he visto de la serie, y es posible que se cuele algún dato, tal vez, así que si no han visto este capítulo, no sigan.

   Ha comenzado; la esperada onceava temporada de Supernatural ha llegado, tumbando quinielas (¿dónde están Fringe, Héroes o Alphas?). De todos es sabido que su creador, Eric Kripke, la pautó para cinco, dos hermanos que se quieren pero que terminan reproduciendo en la Tierra (Sam y Dean) la guerra que hubo en los Cielos (Lucifer y Miguel). Pero sus fans, que hemos sido tachados de lunáticos a veces, no podíamos dejarla ir, no podíamos decirles adiós a los Winchester, y se nos escuchó. Entre trompicones de quienes se sienten hastiados, y la defensa a capa y espada de nosotros los fanáticos que si la miramos, ha continuado. ¡Once temporadas! Y qué inicio este. En mi modesta opinión ha superado a otras, después de la quinta, claro (porque la resurrección de Dean, o Lucifer levantándose quedan como muy cuesta arriba), aún aquella donde Dean lleva una vida normal y luego reencuentra a Sam, quien de alguna manera salió del Infierno, o la misma escapada del Purgatorio del mayor de los Winchester. Bueno, si me parece mejor que el inicio de la temporada pasada, donde un Dean demoniaco andaba de alegre juerga con Crowley, ¿qué podía superar el verle cantar karaoke y compartir un cuarto con el Rey del Infierno, que le exige ponerse pantalones si quiere que hablen? Este inicio.

LA OSCURIDAD Y DEAN

   Aunque venía algo molesto con ellos (con los hermanos, los personajes, no con la serie en sí; como ya expresé no fueron los héroes de siempre, los chicos de la película), todo lo olvidé con la llegada de la Oscuridad, aunque esta en sí me planteó una incomodidad, especialmente con Dean. Pero me gustó, fue un capítulo increíble, inmenso, grande, emocionante, esperanzador, y con tantas cosas que quedaron en el tintero, lo que no se dijo, y lo mucho que se vio (ah, ese Crowley). ¿Cómo es posible que después de diez años todavía elaboren algo totalmente emocionante y que nos haga abrigar la esperanza de otra buena temporada? Pero lo hicieron, de este primer episodio, 11×01 – De la oscuridad al fuego, hubo dos cosas que me encantaron de entrada, que Dean encuentra a una mujer a su altura, malvada y poderosa, pero que casi le jura amor (es la versión en femenino de Castiel, todo lo que este no pudo decirle en la cuarta temporada e inicio de la quinta). Amé a esa mujer, la Oscuridad. Y Sam pone el dedo en una llaga que lleva tiempo molestándome, están para salvar vidas, todas las vidas. No un ” a este sí, aquel no”.

DEAN AND AMARA KISS

   Bien, por parte para salir de esto, Sam y Dean son envueltos por la oscuridad, Sam despierta herido (del lado izquierdo aunque se golpea el derecho), y Dean no está. Sale a buscarle y le encuentra inconsciente. Dean despierta y dice que una mujer le salvó, la Oscuridad. Y en medio de ese humo oscuro esa mujer (Emily Swallow), se veía realmente hermosa, seductora (me recordó a la demonia que erizó al pecoso en la tercera temporada). Estaba agradecida de su ayuda, después de tanto tiempo era libre, siente la paz; no responde si es buena o mala, lo deja a su interpretación. Hablan y casi se besan, y fue una escena genial. Que están unidos, ella y él, que le protegerá, que siempre estarán juntos, y le muestra la Marca de Caín. Y la verdad es que fui feliz, ese es el Dean Winchester de siempre, el que me gusta, el chulo arriesgado, valiente y loco al que todas (y todos) aman, aun los poderosos que se interesan por su bienestar. De hecho fue una de las cosas que me hizo querer tanto a Castiel, el que un ángel del Cielo, todo poder, quisiera cuidar al cazador que había pasado por tantos problemas, muerte e ida el Infierno incluidos.

JENNA SUPERNATURAL

   Sam y Dean discuten qué hacer, que deben buscarla y matarla. Es cuando ven a todos esos hombres muertos, empleados de la telefónica o la electricidad, con manchas de veteado negro en la piel (como pacientes de quimioterapia a quienes las drogan queman las venas). Aparece la joven agente de policía que quiere ver piel, Jenna (Laci J. Mailey), se veía tan linda, tan joven, tan animosa y valiente, se cayó a tiros con toda esa gente, aunque los que conocía y a sus familias, le dolió pero debió hacerlo. Eso me gustó.

LACI J. MAILEY

   Con ella me pasó igual que con Jacob Styne, la temporada pasada; al verle sentí que le conocía y un repeluzco feo (era uno de los malditos en la película Escupiré sobre tu tumba). Con ella fue parecido, ¿dónde la había visto?, pero me gustaba. Pues ya había aparecido en esta serie, en la temporada de los leviatanes, era la chica secuestrada por el vampiro alfa. Ahora, con otro personaje, era policía. Y la química con los hermanos fue instantánea. Herida la llevan a un hospital, hay más personas asesinadas. Sam investiga, Dean la cura.

   El menor, en un armario cercado por uno de esos sujetos afectados que cae muerto por cuenta propia, encuentra a un hombre con una bebé recién nacida, una cosita bella. Y ese tipo fue notable, se veía que era de los buenos. Llevó a su esposa para que diera a luz, esta muere y cuando todavía está llorándola ese tornado oscuro cae y llegan los obreros matando gente. Ahora sabemos que eso se contagia, el hombre tiene marcas, y él lo sabe, que algo se agita dentro de él. Dean quiere cancelarlo, Sam y Jenna se oponen.

AMARA BEBE

   El hombre entrega la niña a la comisario y se irá a otro lado donde esperará la muerte. Piensan irse y otros infectados llegan. Aquí es donde Sam saca a relucir algo que me molesta desde la sexta temporada, especialmente desde el regreso de Dean del Purgatorio. El mayor quiere abrirse paso a sangre y fuego para salvar a la niña, cosa a la que se oponen Jenna y Sam; este alega que esa gente está así por su culpa (se responsabiliza de lo que hizo, pero no se arrepiente; Dean cree que ambos son culpables). Que deben buscar la manera de curarles, no matarles; que salvar a los inocentes se refiera a intentarlo con todos. Y ya he comentado por ahí que los hermanos cortaban gargantas con demasiada facilidad, no intentaban exorcismos sino que llegaban matando, literalmente, olvidando que esas eran personas poseídas. Sam le recuerda cuál era la misión. Eso, y que todavía ponga por encima de todo el salvarle, cosa de la que no se arrepentirá nunca, me gusta de este Sam. Las aguas pueden volver a su cauce.

SAM CONTAGIADO

   Y mientras distrae a los que entraron al hospital, Dean parte con Jenna y la bebé, luego de un nuevo encuentro con el padre que la reclama, pero les deja ir, dándole el nombre, Amara, y sonaba raro. Fue notable porque ese hombre era evidencia de que eso que los atacó les afecta, pero todavía pueden conservar algo de conciencia. Bien, Sam se oculta, es atacado, y él que no quiere matar debe acabar con una chica que sangra sobre su cara, ¿no sabíamos ya lo que ocurriría? Los otros entran, huelen o ven algo en él y se marchan. Mientras en una gasolinera Dean recuerda la última parte de su encuentro con la Oscuridad, esa donde le dice que sus destinos están unidos, montándole cómo, Jenna cambia los pañales de la niña y encuentra en ella la Marca. Sam, después de comunicarse con Dean y trazar planes para luchar contra la Oscuridad, nota frente al espejo que está infectado.

CASTIEL PIDE AL CIELO

   Castiel sigue embrujado; ocultándose para no hacer daño, llama a Dean para saber de la Marca, si está libre (preocupándose por él, ¿no es adorable?). Previniéndoles contra la Oscuridad, se despide por un tiempo, luego invoca al Cielo, dos ángeles aparecen y le retienen contra su voluntad, ¿por qué? Crowley, con el cuerpo paralizado, escapa y posee a una mujer, quien al llegar a su casa, dispuesto a matar con quien se topara con una palanca, encuentra a este con unos vecinos idiotas, una pareja, el hombre está dispuesto a complacerla en tener sexo con otros. Dios, cómo me reí cuando Crowley dejó caer la barra con la cual iba a matar gente. Pero nada me preparó para ver a los muertos desnudos, y dos demonios allí, uno cuestionando que escapó del hechizo de una poderosa bruja, de un ángel homicida y que su cuerpo continúa paralizado… ¿y no les llamó hasta después de la orgía? ¿No fue genial? ¿Qué hizo? ¿A quién? ¿Qué le hicieron?

EL REY Y LA OSCURIDAD

   Bien, recupera su cuerpo, al igual que Castiel, ha oído de la Oscuridad, pero no cree en ello, y aunque fuera cierto, debe ser algo que se adapta a ellos, el mal; eso hasta que uno de los ayudantes les dice que dentro de la jaula alguien grita una advertencia, no se sabe si Lucifer o Miguel.

   Bien, me gustó todo. Dean y la Oscuridad, esa mujer hermosa que tiene la misma chispa con él, como la que tenía Genevieve Cortese con Sam, cuando como Ruby lo seduce en la cuarta temporada. A esa mujer puedo imaginarla enamorándole, a su manera perversa, y hace falta. La verdad es que ni Lisa ni Anna hacían tan buena pareja con el pecoso. Más química tiene con Castiel, Crowley, Benny o el mismo Cole, o chiquillas como Crissy, la que anda con los caza vampiros, o Claire, la hija de Jimmy. Me agrada la joven policía, Jenna, devota, joven y fresca, ¿no sería genial cierto enamoramiento con uno de los hermanos? ¿Veremos al Dean papá con la bebé? Sam se ha contagiado, eso no terminará bien (parece reaparecer el virus croatoan). Todavía no sabemos qué es la Oscuridad, ¿es una antigua diosa lovecraftiana? ¿Es ella sola o hay otros dioses? ¿Se abrirá la jaula y veremos esta temporada a Lucifer, al arcángel Miguel o a Adam, el hermanito menor? Y la despedida de Castiel, ¿es porque le capturan o no aparecerá en varios episodios?

   Bien, ¿qué me incomodó?, que ante la vista de todos esos muertos, de los infectados que caen, de ese padre que vive ese drama, Dean no se vea totalmente responsable de todo ese dolor y muerte que han causado, porque lo hicieron él y Sam cuando borraron la Marca, sabiendo que pasaría. Sam quiere cambiar, ¿pero será suficiente? Ya le oculta a Dean lo del contagio, este no le ha contado todo lo que la Oscuridad le dijo. Volvemos a lo conocido y amado.

   El episodio lo vi en: /supernatural-11×01.HTML

LA OSCURIDAD SIN ALMA, 2×11

Julio César.

CORRERÍAS EN BOSTON… 14

octubre 5, 2015

CORRERÍAS EN BOSTON                         … 13

   La siguiente historia, QUE NO ES MÍA, es un Wincests enviado por una amiga. Que me perdone la autora, pero era una mala traducción del inglés y tuve que llenar algunos espacios. Me agradó mucho. Me gusta cuando Dean sorprende a Sam, y cuando Sam anda perdido de celoso (¡ha hecho sufrir tanto a Dean!). Disfrútenlo.

……

Titulo: Una noche en Boston

Autor: yeya-wc

Resumen: Dean sorprende a Sam con una vida secreta, una donde pensó dejarlo todo, incluso las cacerías.

WINCESTS HOT

……

   -Esas propiedades, en específico, pertenecen a la familia Stanton. –informa y Dean se tensa más.- El hombre, Hammer, denunció la presencia de extraños en la zona, alegando que incluso allanaron unos de los depósitos y robaron algo. No sabía qué. En realidad se hizo poco, la familia no lo tomó en serio pero el hombre vigilaba con más atención. Y desapareció. No fue sustituido por nadie.

   -Sam, esto… ¿seguro que tiene que ver con el caso?

   -Bruce McCoy, no era tan incondicional de tu Nick como este quiere hacernos ver, estaba investigando ese asunto, si, pero algunos sostienen que para el Procurador del estado. La propiedad ha sido asociada a ciertos transportes recibidos desde California. –termina triunfal.- Y la ahora difunta señorita Murray tiene un interesante record telefónico. –le muestra la pantalla.

   -¿Ya lo miraste? –se sorprende.

   -Sabía qué buscar. También ella mantenía conversaciones con la oficina del Procurador. Creo que se investigaba a tu Nick y este… se aseguro de que no llegaran a nada.

   -¡Sam! –estalla poniéndose de pie, ceñudo.- No… no puede ser.

   -Dean, tu amigo tiene razón, todo lleva a él, pero no de la forma que imaginábamos. No creo que nadie le persiga. Alguien le sirve.

   -¡No! –es tajante. Sam se pone de pie, furioso.

   -¿No porque te gusta? –reta, fascinándole ver como la cara le enrojece y las pecas destacan sobre su nariz, el cómo sus ojos se cubren de una brillante capa luminosa.

   -Nicholas Stanton, fuera de su vida muy personal, es un hombre de leyes, Sam. Nunca haría esto.

   -¿Estás seguro? ¿No será su ambición personal mayor que sus escrúpulos?

   Y Dean se congela. Sus intentos siempre le han servido, pero le habían fallado una vez, con Nicholas. Algo en él le aseguró que era de fiar, leal, sincero, y se había equivocado; pero de allí a pensar que el otro estuviera tras unos monstruos horribles que destripaban personas que le estorbaran…

   -Le conozco, Sam, no puede ser que…

   -¡Dejas que tus sentimientos por él nublen tu juicio! –acusa con despecho. Dios, cómo odia a ese sujeto, y a Dean por tonto.

   -¿No será que tus prejuicios te llevan a acusarle? Supones que es un maldito imbécil porque no puede creer que alguien decente pudo encontrar en mí algo digno de quererse. Papá y tú siempre han creído que no valgo nada. Ni siquiera para que continuara tras ustedes, por eso te desconcierta que a Nick pudiera gustarle tanto como para pedirme que… –contraataca igual de molesto. Pero calla cuando nota que le hiere. Mucho. El castaño retrocede un paso, vacilante.

   -Vaya, al fin lo dices. Debes haber esperado mucho por ello. –la voz sale ronca, dolida.

   -Sam… -traga, intentando remendar el capote. ¿Cómo podía herir tanto aquello que se ama? Tal vez porque estaba mal. Lo que sentía por Sam. Tal vez a Sam no le quedó otra alternativa como no fuera marcharse para terminar con toda esa anormalidad.- No quise…

   -Oh, sí, quisiste. Y entiendo. –al menor le cuesta asimilar el golpe, sabiendo, a cierto nivel, que lo merece.- Pero no te estoy engañando con esto, Dean. No te miento. Nunca lo haría sólo para herirte. Todo ocurre alrededor de tu… -traga saliva.- …De Nicholas Stanton. Sé que no quieres creerlo porque te importa, pero… -le ve alzar los hombros, retador.

   -Vamos. A ese depósito. Ahora. –desafía. Y el menor le sostiene la mirada, sintiéndose todavía afectado, profundamente dolido.

   -Okay, Dean. Es lo que hacemos, el negocio familiar, ¿no?

   -Si… hermano. –es lapidario.

……

   El impala va dejando atrás los centros poblados, rumbo a las periferias de la ciudad, transportando a sus dos muy silentes viajeros. Sam no dice nada en aquella ocasión de la música de uno de los cinco álbumes con los cuales su hermano le atormenta. Regularmente señalaría algo, como también de todo lo que desayunó el rubio antes de partir a revisar el lugar (comió bastante a pesar de la resaca, piensa con desconfianza, cosa que tampoco comentó). Pero cerró bien la boca. Tanto su silencio, como el ceño levemente fruncido del pecoso, son la única evidencia de lo ocurrido. Uno de ellos aún siente el peso y dolor de sentir que falló, de haberse alejado y abandonado. El otro… bien, en cuanto la rabia pasó, llegó el viejo sentimiento de culpa también. Se arrepentía de todo lo que reclamó.

   -¿Aún se usan esos depósitos? –la voz de Dean se oye algo árida, como si le costara; interpretándolo Sam como un intento de establecer comunicación. Muy al estilo de su hermano.

   -Algunos si, otros no. Parece un almacén de cachivaches.

   -Pero estás convencido de que tienen algo qué ver con el caso, ¿cierto? –eso parece atormentarlo, y Sam oprime los labios. Celoso. Es automático.

   -Si, el colega y amigo de tu amigo cayó destazado después de comenzar a hacer averiguaciones al respecto. Mira, sé que no quieres escucharlo, y puede que… -le cuesta decirlo.- …Me esté adelantando en mis conclusiones, pero todo gira alrededor de tu… -una mirada de Dean le frena.- …Del fiscal Stanton.

   -Veo la conexiones, Sam, no creas que estoy tan ciego por mi… -ahora es Dean quien se frena, más ceñudo, molesto al cuestionarse, al tener que dar explicaciones.- Pero conozco a Nick… o creo que lo conozco. –es la primera vez que dice algo así, planteándose una duda, mirando a Sam.- Pero siempre he confiado en mis instintos, ¿okay?, y estos no me dicen que Nicholas sea un monstruo de ese tipo. –otra vez con eso, pensó el menor, frustrado.

   -¿Por qué se separaron tú y él? ¿Por su esposa? –se maldice al no callar y verle endurecer el semblante.

   -Algo parecido. –le sorprende que conteste.- No lo tomé muy bien; el que me viera la cara de idiota. Entiendo que cuando se desea llevar a alguien a la cama, la verdad es la primera cosa que se sacrifica, pero… no es divertido cuando se lo hacen a uno. –confiesa de sopetón, enrojeciendo, los nudillos blancos de los mucho que oprime el volante. Necesita que Sam entienda y deje de preguntar. Eso estaba volviéndole loco. Como su silencio sorprendido de ahora. Mierda, seguro admitió demasiado.

   -Vaya… -Sam siente deseos de comenzar a gritar y reclamar, los celos eran horribles. Dean admitía que sí, que había pasado algo, una situación tan intensa que no pudo perdonar una traición. Y lucha contra la idea, esa idea, que Dean se había enamorado de Nicholas Stanton.- ¿Tan bueno era en la cama que enganchó al gran Dean Winchester? –y siente un placer casi ruin al verle medio perder el control del auto, recibiendo la fulminante mirada de esos ojos verdes hermosos y coléricos, antes de que vayan a la ventanilla. Se tensa cuando le ve volver nuevamente el rostro, sonriendo torcido.

   -Bastante. Y tenía un gran aguante. –ahora es el castaño quien parpadea. Eso divierte de manera furiosa a Dean. Sam no debería jugar a eso con él.- ¿Has notado el tamaño de sus manos?, pues, el muy perro lo tiene todo así, grande. Y sabe usarlo todo. Tiene una maña cuando besa de rascar con las puntas de sus dedos sobre las nalgas, lleva las uñas perfectamente recortadas, que eriza hasta…

   -¡Basta, ¿okay?! –ruge Sam, sintiendo la bilis en la garganta.

   -Creí que querías hablar. –finge inocencia.

   -¿Por qué no hablamos de anoche? –le ataca, el corazón bombeándole feamente, estudiándole. Pero Dean sabe controlar su rostro. Seguramente esperaba aquello.

   -¿Sobre qué? –le regresa el balón, ojos oscurecidos.

   -Nada. –gruñe, vencido, no sabiendo si planearlo o no. Dios, ¿acaso se aprovechó de su hermano ebrio? Si Dean no era totalmente consciente de lo que hacía, se propasó. Es su turno de mirar por la ventana. Los celos vuelven.

   ¡Nicholas Stanton! Joder, cómo odiaba a ese sujeto. ¡Sus manos grandes!, las palabras le parecen una ofensa, e inconscientemente mira sus propias extremidades, los dedos abiertos, pero deja de hacerlo, observando con disimulo al otro, quien fácilmente podía seguirle esa la línea de pensamientos. Fingiendo mirar hacia el camino, observa a Dean, quien se relaja con la carretera y el sonido de sus bandas antiguas, aunque él las llamaba clásicas. Era fácil entender por qué tanta gente miraba a su hermano, hombres y mujeres, lanzándole los tejos la mayoría de ellos.

   Dean era sólido, esbelto, atlético, pero sobre todo guapo. Su cara era casi obscenamente hermosa para ser un hombre. Y exhalaba toda esa mierda de sensualidad. Le ha visto detenerse en una gasolinera, levantando la capota, y ha notado a los sujetos que miran su espalda flexionarse bajo la franela, les ha visto clavar los ojos, tal vez inconscientemente, en su trasero cuando se inclina a mirar. Siempre ha sido así, parte del decorado de lo que ha sido sus vidas en la vía. ¿Lo más enloquecedor?, ya Dean parecía no reparar en ello. Apagados los primeros bríos de la adolescencia, cuando deseaba acostarse hasta con las pingüinas, mostraba todas sus plumas de pavo real; ahora, aunque aún lo parecía a veces, era más selectivo. Sin embargo, cuando Dean Winchester quería seducir a alguien muy pocas personas se resistirían. Y, aún cuando no hacía nada, esa magia estaba allí. Como ahora. Medio tarareando, sus labios eran una invitación a pensamientos obscenos.

   Era jodidamente excitante verle cargar un neumático ponchado, metiéndolo a la maleta, sus hombros tensos, sus brazos marcados, los bíceps inflándose. Por no hablar de cuando sale de la ducha sólo con una toalla, o un jeans sin camisa, como en el hotel hace poco, todavía brillante con gotas de agua, la piel enrojecida por la ducha caliente. Traga, porque recordarle así, le hace hervir siempre la sangre, pero ahora hay más. Imagina a Dean así, en toalla, húmedo, cabello levantado en todas direcciones como pelambre de gato al que le ha caído agua, y en una cama, elegantemente trajeado, rico, seguro de sí, poderoso y apuesto (si, joder, apuesto), Nicholas Stanton esperándole, una sonrisa en sus labios, las manos bajo la nuca, los ojos recorriendo con deleite el joven cuerpo del cazador; y mirándole ir a una cómoda, por sus ropas, se pondría de pie, llegándole tras la espalda y estrechándole contra su cuerpo, olfateando en su cuello frío y tibio, por la ducha. Besándole. Mordiendo. Lamiéndole y Dean ronroneando, las manos grandes del otro tocándole, recorriéndole, acariciándole…

   Casi gruñe de rabia, de celos. Claro que ese sujeto cayó, por supuesto que Dean le afectó, metiéndosele en la sangre así no lo hubiera deseado. Lo raro habría sido que no ocurriera, se dice cerrando los ojos con frustración.

   -¿Estás bien? –oye a Dean, la preocupación allí, el afecto por el hermanito.

   -Divinamente.

……

   Nada más cruzar la reja que cerca la zona, les llega la mala vibra. Todo se veía, además de solitario, asfixiante. La entrada al gran edificio era algo estrecha y se todo sentía muy encimado. Hileras e hileras de depósitos que dejaban poco espacio para mover un pequeño montacargas en los pasillos. Tal vez fuera una visión inquietante para algunos por razones que no entenderían. O les dejaría indiferente. Dean mira del local al menor.

   -Excelente lugar para cometer un crimen.

   -Yo lo creo. –responde Sam, bajando del impala.

   Los hermanos, vistiendo sus mejores trajes de agentes, intercambian una mirada. Sam se dirige a la primera entrada, Dean sigue por uno de los pasillos, bordeando. El menor llama en voz alta para dejar constancia de la presencia de extraños. Nadie le responde. Mira sus notas y comienza a buscar números de almacenajes.

   -Aquí. –oye a Dean, más a su izquierda; va a su encuentro y se congela, gesto que el pecoso capta y se vuelve bruscamente a mirar a sus espaldas.

   -No deben estar aquí, es propiedad privada. ¡Largo! –un hombre joven, algo robusto, de cabellos negros y ensortijados les mira con cara de malas pulgas. Lleva un uniforme de vigilancia que parecía no quedarle.

   -Estamos realizando una investigación… -comienza Sam. El sujeto cruza los brazos sobre el pecho, retador.

   -¡Dije largo! –es tajante.

   -Oye, amigo, no sé cuál sea tu problema, pero somos agentes federales llevando una investigación para la fiscalía –se agita Dean, todavía alterado por no oírle llegar, pero el otro no se inmuta, cosa extraña.

   -¿Tú y tu hermano son agentes? ¿En un mismo caso? ¿Tu hermano acaso tiene edad para ser agente? –se burla, desconcertándoles. Los cazadores cruzan una mirada, sus manos se tensan, prestas a las armas.

   -¿Cómo sabes eso? –Dean da un paso hacia el sujeto. Pero se detiene al escuchar a Sam. Casi adivinándole la línea de pensamientos.

   -¿Quién te dijo que vendríamos?

   -¡Un pajarito! –sonríe burlón, y desagradable, el sujeto.- Así que largo, o llamaré a las autoridades. Las de verdad. –se siente seguro. Dean intercambia otra mirada con Sam, alzando la barbilla, endureciendo el semblante y llevando las manos a sus espaldas.

   -¿Sabes qué? No creo que los quieras aquí. No creo que desees llamarlos. No creo que te agrade la policía. Pero si los llamas, y mientras llegan, algo te sacaremos… amigo. –y exhibe la reluciente arma; el sujeto, molesto, mira hacia un costado.- ¡Ni lo inten…! -y desaparece con un ágil salto.- ¡Hijo de puta! –ruge molesto, corriendo tras él. Sam le llama, pero no se detiene.

   El castaño duda, arma en manos. Mira hacia la puerta del depósito, un muy grueso candado lo protege. Repara en una pequeña cámara que enfoca el pasillo, con un delgado cable penetrando en el depósito y eso lo decide todo. Trabaja en el candado, le lleva un rato, tal vez porque lanza miradas sobre sus hombros, alerta. Y preguntándose dónde estaba Dean. Lo abre. No puede evitar un aleteo emocionado en su corazón, la adrenalina corriendo y bañando sus venas. La emoción de la cacería. Levanta la santamaría y apunta. Todo está demasiado oscuro. El hedor le llega, descomposición, también a seco, a canela, polvo, moho. Pero es la putrefacción lo que le alerta. Enciende una bombilla típica de película de horror, se dice, casi en el centro del cuarto oscuro. La nada potente luz ilumina el escenario, creando sombras con el vaivén del la bombilla que cuelga. Una sombra se desplaza a sus espaldas, alarmado se vuelve y una mano aparta la suya, con todo y arma.

   -Te descuidas, Sammy. –es Dean, sonriendo con una mueca, por sorprenderle y por el hedor.- ¿Qué peste es esta?

   -Es un olor que conocemos. –menea la cabeza. Va a recordarle que el sujeto ese también se le acercó sin que le notara, pero el otro habla primero.

   -Sí, pero no parece… carroña ordinaria. –el pecoso repara en la habitación alargada pero estrecha, no guarda mucho de nada. Sobre una caja de madera con pinta de gabinete hay un anticuado equipo de vigilancia y hacia él se dirige Sam.

   -¿Qué pasó con el amigable vigilante?

   -Le perdí. –reconoce Dean, amoscado al hacerlo, dirigiéndose tras otras cajas.

   -Te haces lento.

   -Idiota. –es la respuesta mecánica mientras observa varios tobos plásticos, de un galón, que parece contuvieron aceite o grasa de motor, y arruga la cara, susurrando.- Oh, sí, esto se siente genial.

   -Creo que tengo videos de vigilancia y una carpeta con algunas facturas. –comenta Sam, al abrir el gabinete, frunciendo la frente.- Dios, estos tipos son más anacrónicos que tú, lo guardan todo en formato VHS. ¿Cómo saber cuál nos sirve?

   -Los primeros y los últimos. –dicen a un tiempo. Y se medio miran cuando Dean se endereza.

   -¿Qué tienes allí? –se interesa el castaño, apartando cintas.

   -La raíz del olor. –Dean forza una de las tapas de plástico duro y ruge dando un paso atrás.- ¡Esos hijos de puta! –intercambia una mirada con Sam, quien se le acerca.

   Dentro del bote con rastros de grasa, destaca el cadáver algo descompuesto de un perro, hocico abierto, por encima del mismo parecía haber sido destrozado el cráneo del animal. Vuelven a mirarse y proceden a abrir el resto de los envases. Todos están ocupados. Algunos de los animales muestran aún más tiempo de deterioro. El aceite a unos, la grasa a otros, les mantiene húmedos, pero no detuvo la corrupción.

   -¿Qué diablos es esto? ¿Qué clase de locos almacenan perros muertos? –Dean se ve molesto.

   -Ni idea.

   -Oye… -Dean parpadea, viéndose adorablemente confuso y preocupado.- No pensarás que estén vendiendo carne de perros, ¿verdad? Hace poco comí una hamburguesa que sabía ex…

   -No, Dean, ¿no ves que parecen intactos fuera del daño en las cabezas? –Sam se burla.- A menos que usen los sesos, entonces…

   -Si, muy gracioso, enano. –le corta el rubio.- ¿Qué pasa aquí? –y justo en ese momento todo queda a oscuras, no sólo el depósito, del cual Sam vuelve a halar el cable que enciende la bombilla, afuera en el pasillo también. Se miran.- Recoge lo que puedas. –le ordena sacando su arma.

   Sale al oscuro pasillo, enciende la pequeña linterna y reconoce el lugar, ojos muy atentos. Sintiéndolo.

   -¿Ves algo? –Sam pregunta, Dean alza un dedo, silenciándole. También lo oye. Hay un sonido bajo, esforzado, una respiración que intenta controlarse, pero es muy poderosa.

   -Vamos hacia la entrada. –le indica, Sam, asiente, cargando entre los faldones del saco con varias cintas y la carpeta, Dean cubriéndole.

   Van atentos, todos los instintos afinados al máximo, la luz del sol es visible y cada vez más cercana. Sam se permite relajarse un poco, Dean, no.

   -Está cerca.

   -¿Será ese sujeto, al que perseguiste?

   -No lo creo. Aquel era silencioso como un muerto, esto… –el rubio desvía la mirada hacia el pasillo de la izquierda, por un instante.

   El aullido escalofriante llega un segundo después, cuando esa cosa aparece súbitamente frente a Dean, proyectando sus manos garras hacia adelante, golpeándole de lleno, con sus palmas, en el pecho. El cazador grita un segundo antes de volar, literalmente, tres metros por el aire y caer sobre la capota del impala con un feo sonido al chocar la espalda y la nuca contra el metal. Esa cosa, enorme, lanza algo que parece una divertida carcajada gruñido, volviéndose hacia Sam, sacándole dos o tres cabezas de alto, totalmente cubierto de pelos su cara, brazos, torso y abdomen, unos harapos cubriéndole la ingle, el hocico abierto en una mueca horrible, los ojos llenos de salvajismo, maldad, también de crueldad deliberada. Pero así como el rubio apartó los ojos un segundo, costándole el ataque, la diversión del monstruo fue su distracción. En cuando Dean voló, Sam le llamó, dejando caer todas las cintas de video y la carpeta, desenvainado una brillante hoja de metal, su cuchillo, volviéndose hacia esa cosa que ahora repara en él, con burla, como retándole.

   Sam le clava la hoja en un bíceps velludo, y esa cosa ruge de manera aterradora. Más que lastimado parecía asombrado por la herida y el dolor, dando un salto atrás, escapando del tajo que el castaño arrojaba hacia arriba, buscando su rostro, regándolo todo con su sangre mientras echa a correr deposito adentro. Por un segundo, Sam da dos pasos hacia el local, quiere cazarle, pero se vuelve por un gemido quedo. ¡Dean! Corre hacia el rubio, cuya mirada se nota desenfocada, y balbucea.

  -Dean, ¿estás bien? –al segundo deja de ser el bravo cazador y es un desesperado chiquillo que toca a su hermano.

   -No, realmente… -jadea este, sin aliento.

   -Debemos irnos, esa cosa está ahí, y los informes dicen que no ataca solo. –ruge Sam, halándole, siendo recibido por un atronador alarido del pecoso, cuya mirada se vuelve vidriosa antes de cerrar los parpados.- ¡Dean! ¡Dean! –grita desesperado.

   Un terrible aullido de rabia sale de la oscura boca del depósito, como una respuesta a sus llamados. Y corea otra y otra. Tres de esos seres se acercaban.

CONTINÚA … 15

Julio César.

LA ONCEAVA TEMPORADA DE SUPERNATURAL

octubre 5, 2015

FINAL DE TEMPORADA, PURA OSCURIDAD

   La Oscuridad llega…

   Según el siempre bien informado portal Supernatural Foro, el día jueves de la semana que comienza, el 10 de Octubre, comienza la onceava temporada de esta, una de mis series favoritas. ¡Once temporadas! No todos los programas llegan tan lejos, y menos siendo seguidos y sus personajes queridos. Jensen Ackles, Jared Padalecki, Misha Collins y Mark Sheppard serán afectuosamente saludados. El video que colocan de avance se ve genial. Esas imagines de toda esa gente muerta, que si fue por la Oscuridad sobre la que advirtió Muerte, va a pesarle mucho a los Winchester, asemeja un sueño o una premonición. Los hermanos parecen estar en un lugar tan horrible como el Purgatorio, esperemos que este no lo desperdicien como hicieron con aquel y con el Infierno. Esa escena de Castiel atado y encadenado, todo indicando que aún bajo el hechizo de Rowena, se ve tan increíble como Crowley con un cuello de sacerdote. Ya me tienen ganado.

H P LOVECRAFT

AMERICAN HORROR STORY-HOTEL-LADY GAGA   Me pregunto de qué irá. Repito, ¿no sería genial el dantesco mundo de los dioses antiguos creados por H. P. Lovecraft? Me pregunto si eran los mismos dioses de los que hablaban en la película La Cabaña en el Bosque. ¿Lo malo?, que el canal F/X está anunciando para el mismo horario de los Winchester la quinta temporada de American Horror Story, Hotel, con Lady Gaga, y también quería verla. ¿No son unos diablos? Obvio que veré Supernatural, soy un fan y la amaré mientras esté al aire, y espero que aún falte mucho más (ya hablan de que será la última, pero eso lo están diciendo desde la quinta temporada).

   Aunque todavía estoy picado por lo de Charlie.

SAM, DEAN… DE LA SARTEN AL FUEGO OSCURO

Julio Cesar.

CITAS EN NINGUNA PARTE… 3

septiembre 26, 2015

CITAS EN NINGUNA PARTE                         … 2

PADACKLES ES AMOR

   -¿Le damos un poco más?

……

   -Jensen… -totalmente envarado, boca muy abierta, Jared se estremece mientras esos labios de terciopelo van devorando su pulsante miembro, aprisionándolo con sus mejillas, estimulándole con su lengua caliente.- Oh, Dios… -exclama cuando el aliento del rubio le quema el muslo sobre el pantalón, de alguna manera ese hijo de perras ha logrado atrapar toda su verga, toda, sin problemas, ordeñándosela con la móvil lengua y garganta.

   Con manos temblorosas intenta controlar el volante, ¡realmente era peligroso recibir una mamada mientras se conducía!, luchando contra el deseo de cerrar los ojos y dejarse llevar disfrutando de esa boca que sube, chupando, y baja apretando. Los labios cerrados se frotan de la nervuda pieza masculina, la lengua aletea en la punta, sin sacarla, y baja chupando, llenándose la lengua con sus jugos. Las manos del rubio, una en su panza plana, la otra en su muslo, acariciándole, le tienen al borde. Y mientras intenta conducir sin estrellarse de algo, y la rubia nuca sube y baja sobre su regazo, dándole indudablemente una mamada como podría adivinar cualquiera que les cruzara, Jared no puede dejar de admirar la técnica, aunque algo incómodo. El rubio debió haber mamado muchas vergas, antes, se dice celoso, para ser tan bueno. Pero otra idea se apodera de él, calentándole, erizándole de pies a cabeza, mientras le atrapa con una mano los finos cabellos amarillos, acariciándole mientras este iba y venía… ¡Seguramente su culo…! tiembla más, casi mareado, lucecitas estallando frente a sus ojos, al imaginarse teniéndole a su merced, apuntando la cabeza de su endurecida verga contra la entrada del pecoso, abriéndole, penetrándole centímetro a centímetro, esas entrañas quemándole, amasándole, apretándole y…

   -Ahhh… -casi estallando, tiene que frenar. Y el rubio se aparta, labios rojos, mejillas ensalivadas, ojos brillantes como los de un gato. Con el cerebro paralizado, va a reclamarle, pero…

   -Oh, no; no tan rápido, amiguito de cheetos.

……

   ¿Es buena la zona donde vive Jared?, ¿es imponente el edificio con sus ascensores desde el sótano a su propiedad en particular?, ¿es bonito el piso? A casi nada de eso podría responder Jensen. No de la manera que llegaron, Jared casi estrellándose contra un portón, estacionando de cualquier manera, volviéndose y atrapándole la boca en un beso sucio, lengüeteado y succionado, sin importarle encontrar su propio sabor. Y el rubio respondiéndole de esa manera que le ponía tan mal.

   Se besaron y refregaron mientras el ascensor subía, cada uno necesitado de tomar más, sintiendo que todo les cosquilleaba. Ya para cuando salen del mismo están halándose las ropas, el castaño siente que ha esperado demasiado, y a la vista del dorado torso del pecoso nota como la verga le moja bajo las ropas. Lo toca, recorre casi reverentes sus clavículas, le acaricia. Le besa el cuello, le muerde la oreja, le encanta escucharle reír bajito, y gemir, cuando lame de su piel, cuando besa o muerde. Al mismo tiempo este le abre la camisa, una vez libre de la chaqueta. Las pieles se tocan y parecen estallar en llamas.

   -Vamos a mi cuarto. –gruñe Jared contra sus labios, y ríe cuando Jensen salta, rodeándole la cintura con sus piernas, ambas vergas ardiendo, y así, sosteniéndole con las manos bajo el firme trasero, van al dormitorio.

……

   Tendido sobre ese Jensen gloriosamente desnudo, y que está de espaldas sobre su cama, Jared le penetra una y otra vez mientras se traga sus gemidos, sus lloriqueos eróticos, sus casi ronroneos, así como su lengua y saliva con besos ruidosos.

   Lo coge a conciencia, duro, adentro y afuera, la gruesa tranca cruzada de venas pulsantes que quemaban al castaño entraba y salía, golpeándole con sus bolas, chupándole de la lengua ruidosamente, recorriéndole los costados con sus manos, la verga del rubio aprisionada, latiendo y mojando entre sus vientres, y aún así cree que no tiene suficiente. Desea todo el pecoso, poseerle totalmente. Mientras lo llena con su miembro, abriéndole mucho, modestamente sabe que lo tiene grande, el castaño sufre pensando que terminará, que se correrá y no continuará disfrutando de los halones, atrapada y chupadas que esas entrañas daban a su tranca. El sedoso, apretado y latiente agujero le estaba matando de gusto.

   -Ahhh… -el gemido que escapa de esos labios de pecado le erizan los vellos de la nuca, cuando el rubio alza el rostro y él le muerde suavemente en el cuello, únicamente alzando y bajando sus nalgas, embistiéndole a profundidad. Mierda, nunca antes se había sentido tan caliente, excitado y frenético como en ese momento.

   -Mírame, Jensen. –le pide suave, quiere verse reflejado en sus ojos verdes, empañados de lujuria como están ahora mientras le enfocan. Su sonrisa le cautiva, reconoce cuando alza mucho su culo, sacándole casi todo el tolete de las entrañas, y volviendo a clavárselo, agitando la cama. Quiere decirle cosas, pedirle otras. Joder, quería que cenaran al otro día, y aún él no entiende cómo lo piensa cuando sentía que el calor de esas entrañas estaba derritiéndole, robándole la vida de puro placer.

   -¿Deseas algo, chico grande? –la mirada y el tono chulo le excitan más, especialmente cuando le da una dura embestida y le mira abrir los labios en una mueca de placer.

   -Todo. –confiesa más de lo que pretendía, sabiendo, por la risa divertida de Jensen, que el rubio no lo entiende. Mejor así.

   -Hazme gritar, chico rudo… -ríe el rubio rojo de lujuria, alzando los brazos, tomándole el rostro, halándole y besándole.

   Una oleada de calor recorre al castaño cuando separa, con todo el dolor del mundo, su cuerpo del de Jensen, arrodillándose entre sus piernas, tomándole las rodillas, separándoselas y comenzando un impresionante saca y mete contra ese culo de ensueño, su verga gruesa, brillante por el lubricante sobre el condón, entra y sale con fuerza, de un lado a otro, clavándosele y todavía continuando sus empujes, sonriendo al verle estremecerse, arquear la espalda y oírle gemir como si muriera de placer. Jensen le trastornaba, pero la cosa era de dos vías, y eso le produce una felicidad indescriptible.

   -¿Te gusta así, duro y rudo, chico malo? –le pregunta, caliente, clavándosela de un golpe, dejándola allí, las bolas del rubio sobre sus pelos púbicos, y verle echar la cabeza hacia atrás es suficiente respuesta. Casi.- ¿Te gusta, Jensen, te gusta que te trate así?

   -Oh, Dios, sí, ¡cógeme así! –el pecoso grita, pide, ordena y casi suplica.

   -Bien, rubio calentorro, hay más de donde viene esto. –siempre era  excitante escucharles rogar por más, pero tratándose del rubio, la cosa era todavía más caliente.

   -¿Más verga? Me parece que alardeas falsamente. –ríe Jensen, casi jadeando, embargado de sensaciones.

   -Idiota. -Jared también ríe.

   Y apretando los dientes, le cepilla con fuerza el culo, sacándosela y metiéndosela a toda velocidad, pero disfrutando cada apretada, ladeándose de aquí para allá y golpeándole una y otra vez donde contaba. Lo sabía porque Jensen estaba delirando, la espalda separada de la cama, su boca muy abierta dejaba escapar largos gemidos, las manos cerradas en puño, su rojizo y también pecoso miembro goteando de manera alarmante sobre su propia panza.

……

   Una suave música se deja escuchar mientras un sonreído y satisfecho Jensen, vistiendo la camisa de Jared, algo larga, y su bóxer, abre las puertas del oscuro balcón y sale a una noche que ya no le queda mucho. Congelándose ante la vista. Están tan alto que media ciudad es visible, le parece. Y el cielo, estrellado aunque algo oscuro, parece más cercano. Una suave brisa calma los ardores de su piel, no así los de su mente. Jared, en bóxer, la verga en reposo pero morcillona, le mira, la camisa cubriéndole pero no tanto que no se vea el final del bóxer y el nacimiento de los muslos, y le parece que no hay una visión mejor. Ver a Jensen con su camisa le hace arder. Ya está algo duro cuando sale y le rodea la cintura, estrechándole.

   -¿Viendo algo que te guste? –le pregunta, ronco, ocultando el rostro en el rubio cabello oscuro. Le siente reír más que oírle.

   -Vives en la cima del mundo, ¿mucho trabajo o un regalo de papi? –le oye, y a Jared, por alguna razón, no le gusta.- Lo vale, es una hermosa vista.

   -Lo conseguí a punta de trabajo. –le contradice, rodeándole con más fuerza.- Y es sólo un apartamento, una cosa. Tú sí que eres hermoso. –le besa la nuca, sintiéndose algo tonto cuando Jensen ríe, se revuelve y le encara.

   -¿Romántico después del sexo?

   -Siempre lo soy, pero no me diste oportunidad de demostrarlo. Saltaste sobre mí como un agresor sexual cualquiera.

   -Ah, ¿una queja? Nunca había recibido una. –finge un puchero, y Jared sonríe, pero hace una mueca al final.

   -¿Nunca, ni una sola? ¿Qué, hablamos de muchos? Mejor no pienso en eso. –le sorprende.

  -Jared, no… -incómodo, piensa en cómo responder. No es que fuera un tío promiscuo; bueno, no promiscuo promiscuo, ¿verdad?

   El castaño baja el rostro, lentamente, bañándole con el aliento, atrapando su labio inferior entre los suyos, halando y tocando con la lengua, y el calor regresa a la piel del rubio, que entreabre la boca y le recibe. Ha besado muchas veces, esa parte si era real, pero no recuerda haber recibido uno como este… No, no puede recordar otro así, uno que le haga desear más, que tenga cada célula de su cuerpo erizada, todas sus hormonas respondiendo. No al menos en ese momento. Enreda los dedos en el cabello del castaño, nuevamente, algo que ha deseado desde que le vio en la barra de la disco.

   -Vamos a mi cuarto… -Jared jadea contra sus labios.

   -¿Sólo lo haces en la cama? –es pícaro. La risa del otro es ronca, vibrante.

   -Tengo vecinos terribles, todos usan binoculares para buscar el pecado.

   -Ohhh… -finge lujuria y Jared le alza en brazos, aunque se revuelve, exigiéndole le baje.

   Pero juegan.

……

   Casi amanece, la claridad de la madrugada llega desde los ventanales de cortinas no corridas, destacando los cuerpos de los dos hombres jóvenes dormidos sobre la ancha cama, desnudos, atados en una maraña de brazos y piernas. Jared casi cubre a Jensen. Los dos roncan suavemente. Y es el rubio quien primero abre los ojos, confuso, bizqueando. Por un segundo no sabe dónde está, o con quién, y se alarma. Nota a Jared y se calma un poco, luego mira hacia las ventanas y maldiciendo quedo, sale, muy lentamente, de debajo del otro, quien dormido gruñe y gimotea, intentando aferrarle. Sin detenerse, sintiéndose increíblemente expuesto (como debe ser, estaba totalmente desnudo en la cama de un desconocido), no puede evitar algo de ternura al observarle.

   Ágil recoge su bóxer y pantalones, entrando en ellos a toda prisa, sin hacer ruido, pero cuando se calza las botas, el castaño, que tiene rato gimoteando, deslizando una mano sobre el colchón, como buscándole, abre los ojos, mirándose adorable con el cabello en todas direcciones, casi todo sobre los ojos.

   -Hey… -le sonríe atontado todavía, más dormido que despierto.

   -Hey. –es la réplica un tanto más seca de Jensen, quien toma su franela y se mete en ella. Por fin Jared entiende lo que hace.

   -¿Te vas? Es temprano, podríamos dormir un par de horas más. –ofrece con cara de cachorrito.

   -Yo… prefiero despertar en mi cama. Es una regla. –le sonríe con un encogimiento de hombros. Uno que desconcierta al otro, que toma asiento, cubriéndose con la manta.

   -Entiendo, también yo, pero… no sé, podríamos…

   -No, Jared, debo irme. –es algo tajante, y por primera vez desde que abre los ojos, Jared le enfoca algo ceñudo.

   -¿Ocurre algo malo, Jensen?

   -Nada, es sólo que… -hay un silencio incómodo, el rubio no le mira y Jared traga, afectado.

   -Dios, ibas a marcharte sin que me diera cuenta, escapándote, pero desperté y lo hago incómodo, ¿no? –acusa, sintiéndose herido de repente, la habitación se enfría rápidamente.

CONTINÚA … 4

Julio César.

FINAL DE LA DECIMA TEMPORADA DE SUPERNATURAL, PURA OSCURIDAD

septiembre 25, 2015

DEAN, VAYA CHICO…

SAM Y DEAN ENCUENTRAN A CHARLIE MUERTA

   ¿Los villanos?

CHARLIE, EL ADIOS

   Ah, el amargo final se acerca, y lo primero que puedo decir del episodio 10×21 – DARK DYNASTY, es que estoy increíblemente molesto con los productores de Supernatural, y con Charlie como personaje. Verla en esa bañera de cuarto de hotel fue desagradable, horriblemente triste, irritante. Especialmente porque el capítulo terminó justo ahí, y no pudimos ver la mirada que Dean pudiera haberle lanzado, o no, a Sam.

ELDON STYNE

   Todo comienza con una bonita chica que asiste a un consultorio en un edificio que parecía abandonado, y después de erizarse por un posible manoseo de tipo joven que la atendía para un dizque estudio clínico con universitarios (y hubo manoseo, no fue que se lo imaginó), este la asesina y le saca los ojos con el método de los recolectores de órganos. Un conserje oye gorgoteos, abre la puerta, la ve muerta, sin ojos, y al tipo en la ventana, arrojándose, en una larga caída en una toma que quedó genial. Es el caso que comentarán los hermanos en la baticueva, donde Dean espera a Sam, quien está saliendo mucho, no duerme, habla con alguien a escondidas y anda de lo más misterioso. Tanto que el mayor le pregunta si tiene una chica por ahí. Para pasar el rato irán a investigar el caso de la joven asesinada. Por cierto, esos estudios clínicos se ven tan raros; recuerdo que Homero Simpson y Barney Gómez se sometieron a algunos, y miren el resultado…

   Investigando, los hermanos descubren que el asesino es uno de los Styne, y a Dean le alegra, al ver sus poderes sobrehumanos, que hayan destruido el Libro de los Malditos, cosa que hace tragar en seco a Sam (y tragó muchas veces en este episodio). Por su lado, el sujeto que saltó por la ventana, Eldon Styne, encara al patriarca de la familia, Monroe Styne, quien le reclama el que haya dejado un rastro tras él, al cosechar los ojos, cosa que les ponía en peligro, y que salga a reparar su desastre. Lo hace, debiendo enfrentar de paso las intriga de otro primo, a quien el patriarca reclama el que no hayan encontrado a la pelirroja (Charlie), el Libro o a los Winchester para vengar la muerte de Jacob.

LOS CONJURADOS POR DEAN

   Sam escucha de labios de Rowena que el libro de la bruja, que utilizarían como códice para descifrar el Libro de los Malditos, también está codificado. Buscando ayuda para descifrarlo llama a Charlie, quien le reclama que le oculte cosas a Dean. Lo mismo que dirá Castiel cuando Sam le explique que le ha callado todo eso al mayor de los Winchester. Charlie y el ángel están seguros de que todo saldrá mal, pero Sam les llora aquello de que Dean se rindió y deben salvarle, y eso, salvarle, es lo único que logra unirles en aquella tarea que sospechan que terminará en desgracia, como efectivamente ocurrirá.

   ¿Lo vale Dean?, como espectador que le adora (Dios, cómo quisiera tener su facha y llevar su vida, sin los LA TORRE OSCURA DOSmonstruos o la maldición, claro), me parece que sí, ¿pero vale el riesgo para otros? ¿Hay quienes inspiran esa devoción? Hace años, en una lectura de Stephen King, La Torre Oscura Dos, La Invocación, leí algo al respecto; Rolando, el pistolero, debía conjurar para su tarea al prisionero, a la dama de las sombras y a la muerte. El prisionero era un joven adicto a la heroína, quien en una pelea, estando totalmente desnudo, lucha a su lado y se expone para atrae el fuego creyéndole sin balas. Rolando se preguntaba qué crimen había cometido contra los dioses para despertar semejante devoción en otros, recordando a todos los que habían muerto ayudándole. Algo así pasa con este personaje.

LOS PRISIONEROS DE DEAN

   Como sea, Rowena y Charlie no se llevan bien, a Castiel le molesta la bruja y el trabajo no avanza. Y mientras va por pizzas, Dean es seguido, acorralado y atacado por los Styne, lucha de manera increíble y apresa a uno.

DEAN AND ELDON

FRANKENSTEIN   Lo amenaza con torturarlo en la mazmorra de la baticueva; el joven asesino se burla creyéndose superior, distinto a otros, Dean alega saber cómo tratarlos. Como sea, cuando Sam abandona el calabozo porque Castiel le llama ya que Rowena y Charlie se pelean, el Styne confiesa que vienen de Europa, que motivan, controlan y administran el caos para sacar beneficios, son los antiguos Frankenstein, pueden repararse, son fuertes y duran mucho tiempo. Y quieren el Libro. Es cuando Dean, por boca del asesino, sabe que tal texto no puede ser destruido. Cuando va a interrogar a Sam, un ruido les distrae, el asesino escapó cortándose el brazo.

   Por su parte, Charlie abandona el calabazo protegido, va a un motel y allí descubre el código, aunque ha sido seguida por los Styne, que golpean a su puerta. Ella llama a los hermanos, Dean quiere que entregue lo que tenga, ella se niega, envía algo por correo y destruye la computadora, sonido que atrae al hombre que se cercenó el brazo. Fue intensa la discusión entre Dean y Sam, por mentirle, por ocultarle cosas, por inmiscuir a Charlie y Castiel en eso, a sus espaldas. Sam, que tiene un punto, se atrinchera en que debía salvarle porque no puede perderle; todavía se aferra a que Dean se rinde y no presenta otra alternativa. La llamada de Charlie les moviliza, llegan y la encuentran asesinada en la bañera.

   A Charlie la amo desde que apareció en la séptima temporada, en la guerra contra los leviatanes; alocada, valiente, tímida, pero decidida a todo por lo que considera justo, más tarde por todo lo que sostuvieran los Winchester (su fe en ellos, como le dijo Rowena, fue su perdición). ¿Por qué la matan? Al programa les gusta hacernos sufrir, eso tenemos que admitirlo, que son unos hijos de perra, con todo ese drama llevado al extremo, y su asesinato se sabía que nos dolería (y de qué manera). Cuando Ellen y Jo mueren, en la quinta temporada, no sólo caen una al lado de la otra, madre e hija, sino que incluso nos tocó (y a Ellen), ver morir primero a Jo. Una madre que sufre la muerte de su hija. Al programa se le acusa de misógino, y algo de ello hay, pero lo de Charlie fue demasiado (algo que siempre se teme cuando un personaje secundario aparece; cuando Crowley hechizó a la comisario Jody, estuve convencido de que la matarían tan sólo para hacernos sufrir). La muerte de Charlie se entiende mejor, como motivo, para lo que luego viene, la transformación de Dean, pero antes, me molesté con ella. Carajo, ¿la seguía los Styne y sale del refugio rumbo a un motel? ¿En qué estaba pensando? Pero es Sam quien carga con la mayor responsabilidad, cosa que se plantea más abiertamente en el siguiente capítulo.

DEAN Y EL PATRIARCA STYNE

   El episodio 10X22 – THE PRISONER, fue la venganza, el implacable y muy justo desquite de Dean Winchester contra la gente que mató a Charlie, y disfruté cada minuto, aunque me parece que pasó muy rápido, y que pudo ser más feroz. Amaba, y amo aún, a Charlie, me dolió su asesinato. Por cierto, en este episodio hubo trazas de la tercera y cuarta temporada.

EL FUNERAL DE CHARLIE

   Pero vamos por pasos, mientras recuerdan a Charlie, Sam y Dean le dan un funeral de cazador (ella lo era), y las escenas fueron hermosas y dolorosas (ella diciéndole a Dean que lo ama y él respondiendo que lo sabía, me recordó a la princesa Leia Organa declarándole eso a Han Solo, que le respondía exactamente igual, antes de que lo hundieran en carbonita). Sam inicia unas hermosas palabras y Dean le hace callar, que hizo que la mataran y no tiene derecho a hablar.

   Y aquí caemos en un punto interesante, muchas de mis amigas se sintieron heridas por ese Dean malvado con Sam (y más tarde en el episodio), pero así quería verle, el Dean demonio desatado, aunque este aún no me lo parecía tanto. Cuando le acusa de provocar su muerte, a Sam le dolió bastante, pero se defendió con aquello de que era lo que tenía que hacer, quería salvarle. Dean le recuerda que no quería nada, no con ese Libro del que nada bueno puede salir. Cuando Sam lo pone en tres y dos, ¿qué hago entonces?, ¿te dejo ir?, fue salvaje Dean recordándole que con lo que hizo sólo logró que mataran a Charlie. Sam comienza con aquello de que no crea que no lo sabe, o que se perdonará aquello. Fue aún más cruel Dean con aquello de que en esa pira debería estar él y no Charlie. La verdad fue duro, Sam se vio encogido (Jared Padalecki estuvo genial), pero lo notable, para mí, fue que Dean colocó a Charlie a la misma altura de sus afectos que a Sam, cosa que amé. Le exige que pare todo antes de que alguien más muera. ¿Qué harás tú?, le pregunta Sam. Dean responde que hará pagar a los asesinos de Charlie. Sam quiere saber quién habla, él o la Marca, y la verdad es que creo que el menor no tenía por qué preguntarlo.

   ¿Hizo mal Sam en hacer todo eso? Desde el punto de vista del programa, salvar a Dean, no quedaba otra alternativa, como no la tuvo Dean cuando se alió con Benny para salir del Purgatorio, ni cuando pactó con el falso Ezequiel para que poseyera el cuerpo enfermo del menor; pero el mayor nunca llamó a otros para que se pusieran en la línea de tiro. Pactó su alma, pactó con un ángel dispuesto a soportar luego el desprecio de Sam. Cuando creía poder detener el Apocalipsis, aunque todos le decían que sólo Dean podía, Sam sostenía que lo hacía para protegerle, aunque todos le advertían sobre tomar sangre de demonios. Igual cuando pacta con aquel cazador loco para ir contra Benny, luego dejándole solo en plena cacería. Ahora esto, llama a Charlie, quien sale del anonimato porque la llama, y esta perece, aunque no fue, estrictamente hablando, su culpa. Fue ella la que peor jugó. Repito, sabía que la buscaban y aún así salió del refugio.

LOS BRUTALES STYNE

   Bien, por su lado, queriendo encontrar algo contra su madre, Crowley sabe de alguien que le importa a la mujer. Y en un pueblito conocemos a un muchacho que es acosado por un abusador, quien luego es atacado y detenido por los Styne. Es a él a quien le cortarán un brazo para reparar al que dejó el suyo en el calabozo de los Winchester. Le toca a ese chico hacerlo, cortarlo aunque no quería, notándose que no comparte el parecer de la familia. Y la mirada del atado, y la suya resistiéndose pero temiendo a su familia, quedaron geniales. Esa gente se repara con partes humanas, el cuento del monstruo de Frankenstein, pero también se parece mucho al inmortal al que Sam cazaba en la tercera temporada para usar su secreto e impedir que Dean muriera y terminara en el Infierno. Una vez reparado, ese sujeto, Eldon, el asesino de Charlie, irá a destruir el refugio de los Winchester.

LA VENGANZA DE DEAN 2

   ¿Dean llegando al pueblo de los Styne, detenido por la policía, atacando a uno en el suelo y golpeando a otro por información? Me encantó, ¿qué les puedo decir? Llegando de noche a esa casona, matando gente, fue catártico después de lo de Charlie.

DEAN RAZONABLE

   Le detienen, lo atan, lo cortarán, y esa escena fue genial, diciéndole a uno de ellos que si muere regresará como un demonio y cazará a todos, que como humano tal vez alguno escape (se vio increíblemente bien en la toma por encima de su rostro; a Jensen Ackles, definitivamente, tiene que dolerle esa cara).

LA VENGANZA DE DEAN

   Su lucha fue increíble, me gustó, aunque fue demasiado rápido, con el tipo joven y la enfermera (que no habló ni una vez; ah, esta serie y las mujeres). El patriarca golpeado, gateando hacia la salida, me hizo reír con ganas de salvajadas. Dean atrapándole, cobrándole por algo valioso que le quitó, estuvo insuperable. Aunque también murió demasiado rápido, aún así alcanzó s decirle que iban tras su casa.

CROWLEY, REY DEL INFIERNO

   Sam piensa en cancelar todo, sintiéndose mal por Charlie, hasta que encuentra su correo. Él verá eso, Castiel debe ir por Dean y asegurarse de que no se descontrole. Ahora Rowena saca las garras, o le cumple matando a Crowley o no hay contra hechizo; la mujer, aparentemente, sabía el cuento aquel de quien vendió al contado y quien lo hizo a crédito. O, lo que es igual, música paga no suena. Cuando Crowley come algo en una cafetería, y uno imagina que busca a quien le señalaron en relación a su madre, recibe una llamada de auxilio de Dean (quien en esos momentos está preso de los Styne), y sale. Como siempre. Sam le ataca, le hiere, le retiene, le dice que Rowena le quiere muerto. Sentí emociones ambivalentes, Crowley es un demonio, pero su personalidad (el actor), y su interacción con Dean le hace notable. Él mismo le señala a Sam que ha cambiado, pero nada de eso distrae al menor, y aquí hay que hacer diferenciaciones, fuera de que el demonio mató a Sarah (y al chico wendigo), por lo que el menor puede tenerle inquina especial al demonio, uno no puede dejar de notar que hay más lealtad en Dean para con otros, aunque sus instintos siempre le hagan desconfiar. La única lealtad que Sam parece sentir es hacía Dean. Su plan falla, ojos rojos, Crowley se levanta, agradeciéndole recordarle quién es, el Rey del Infierno. No le mata porque, bueno, no hay explicación lógica, como no sea que no puede matar al protagonista (o no quería a Dean cabreado), aunque amenaza a Rowena. Ahora Crowley volvía a ser malo, y eso me entristeció un poco, me gustaba su buena química con el pecoso.

EL JOVEN E INOCENTE STYNE

   Cuando Castiel llega a casa de los Styne, es tarde, y ahora saben que Dean vuelve a casa. ¿Esa escena en la baticueva?, genial. Dean llega y mata a uno de los tres, Eldon, el asesino de Charlie, todavía se jacta de eso, hasta que Dean le dice que mató a su padre, a todos, y que ahora va por él. No me gustó tanto esa muerte, fue demasiado rápida. ¿Y lo del chico que lloró y era inocente?, fue duro. La escena fue brutal, pero ese Dean ya no podía controlarse. Llega Castiel, quien se defiende de la acusación de actuar a sus espaldas con aquello de que tenían que salvarle, ya que cambiaba, que el verdadero Dean jamás habría matado a ese chico. Que tal vez puede aguantar, una vida, un siglo o dos, pero que al final, como Caín, caerá, y será a él a quien le toque enfrentarle. Castiel usa un argumento parecido al de Sam, pero más claro (y más subtexto), no soportaría tener que ser él quien le mate.

DEAN VS CASTIEL, EL DIQUE ROTO

   Dean quiere irse, no se queda ni cuando el ángel le dice que pueden curar la maldición, y pelean. ¿Saben qué me recordó?, la cuarta temporada, cuando se rompió el dique y Sam golpeó feo a su hermano. ¿Dean con la espada en la mano sobre Castiel?, ni por un segundo creí que matara al ángel. Esa pelea causó cierto revuelo, ¿desde cuándo es tan fácil vencer al Castiel invencible de la cuarta temporada? Es obvio que nunca han visto Dragon Ball Z, donde cada villano es más y más poderoso que el anterior, aunque pareciera imposible. Caín intimidaba a Castiel, y a Caín le temía hasta Abaddon. Por la maldición. Así como Dean pudo matar a la diablesa, y liquidó a Caín, bien creo que podía vencer a Castiel. Allí queda, Sam hacia la baticueva, Castiel caído.

LA OSCURIDAD EN SUPERNATURAL

   Y caemos en el último episodio de la temporada, 10X23 – MY BROTHER’S KEEPER (un parafraseo de lo que respondió Caín a Dios cuando este preguntó por Abel); la llegada de La Oscuridad. Y en menos de tres semanas vemos la muerte de otro personaje popular y querido.

   La verdad es que ha sido uno de los finales menos activos y menos emocionantes, la duda era ¿se curaría Dean?, o ¿qué ocurriría si no pasaba? Era lo único (bueno, ¿y qué haría Rowena?). El enfrentamiento fue entre los Winchester, una batalla que ya hemos visto y que en verdad no me produjo ninguna angustia. Y que me perdonen los productores, pero no creo que nadie pensara que entre los hermanos eso pudiera terminar con un muerto, aunque en el episodio del exorcismo, Dean parecía dispuesto a trinchar con un cuchillo a Sam. Repito, fue uno de los finales menos intensos o buenos para mí, y creo que para muchos, porque quedaron flotando tres cosas que la gente no tragó del todo, el control de una bruja sobre un ángel y el Rey del Infierno, Dean matando a un invitado sin razón aparente, y el sacrificio de toda la humanidad por un amor filial que ya parece obsesión caprichosa. Y lo sostengo, yo, que amo el programa y ya espero con impaciencia la temporada que sigue, la onceaba…

DEAN AND RUDY

   Mientras Dean intenta hacer su vida por su cuenta, cazando, conocemos al tal Rudy que han mencionado varias veces como facilitador de información (un Bobby visto de lejos), con quien el pecoso es grosero. Cazan vampiros, Dean le aconseja que se mantenga lejos, el otro no lo hace. Cuando Dean, machete en mano va contra los vampiros, uno retiene al tal Rudy, quiere hacer un trato con el cazador, y ese Dean que siempre baja el arma cuando un inocente es amenazado, no lo hace esta vez. Matan a Rudy y la chica retenida cree que el cazador es culpable de esa muerte. ¿Lo es? El héroe se detiene ante la posibilidad de la muerte de otros, eso es innegable, pero no este Dean que actúa como un Sam sin alma, fuera de ¿qué tanto se puede ser responsable de la manera en la cual otros se mueven por la vida? Como sea, Sam sabe de eso, exige a Rowena el hechizo, pero ahora ella desea nuevos alicientes, quedarse con el Libro de los Malditos. Castiel no cree deban hacerlo pero Sam accede, porque parece que ya nada más le importa, ni siquiera dejar suelto ese mal, la peligrosa bruja con tan terrible texto. Sólo importa Dean, el mundo puede ser sacrificado.

DEAN GUAPO Y FURIOSO

   Después de la muerte de Rudy, Dean se aleja, presa de un ratón moral, de rabia contra sí mismo (golpea cosas y todavía se ve bien), y llama a Muerte, quiere que le destruya de una vez. Y Muerte, ese genial personaje, le dice que no puede hacerlo, Dean le recuerda que dijo que podía cosechar a cualquiera, incluso a Dios; es cuando el Jinete le revela que la Marca va con el portador, destruyéndosele rompe la Marca, o que si se rompe la maldición, un mal aún mayor se hará presente, la Oscuridad. Antes del mundo, hubo algo terrible que fue combatido y encerrado por Dios, y la Marca es la cerradura, de allí su poder y maldad. Si rompen la maldición, esa Oscuridad regresará. Por lo tanto Muerte le propone enviarle a un lugar lejos, fuera de este universo, donde no dañe a nadie; pero hay un problema, Sam no se detendrá, ni de buscarle ni de intentar regresarle, así como de “curar la Marca”. Es cuando Dean decide que su hermano, por un bien mayor, debe morir también. Obviamente es la Marca, porque aunque no dudo que el mayor de los Winchester podría lanzarse de panza al Infierno si hiciera falta, ya lo hizo, matar a Sam jamás lo contemplaría. Ni que muriera y menos asesinarle él. Por eso vendió su alma, por ello desobedeció por primera vez a John, su idolatrado padre, cuando este le dijo que lo salvara o lo matara.

SAM, DEAN AND DEATH

   Sam recibe su llamada, pero antes tiene que buscar los ingredientes para el hechizo, dos los encuentra Crowley, a quien descaradamente piden ayuda, siendo el tercer hechizo el sacrificio de un amor de quien convoca, que creo que fue lo que le convenció, buscar a alguien que si le doliera a su odiada madre. Y mientras Sam y Dean se enfrentan, uno exigiéndole que no se rinda, el otro alegando que es lo mejor, aunque también debe acabar con él para que no intente regresarle, se van minutos del programa. Y aquí el punto era: ¿poner en peligro a toda la humanidad con algo peor que el Apocalipsis mismo tan sólo por retener a su hermano? Esa es la cuestión que ha levantado tantas ronchas. Cuando las cosas se ponen intensas, y como suele ocurrir (en punto de quiebra, en la cuarta temporada, o Dean dispuesto a golpearlo cuando decidió entregarse a San Miguel, o con el centavo embrujado al regreso del Purgatorio), se lían a golpes.

RECUERDOS WINCHESTER

   Dean le vence, como tiene que ser si ya antes había vapuleado a Castiel, y Sam se entrega, que sí, que le mate si es lo que cree que debe hacer, reiterándole su afecto, jugando sucio dejando caer las fotos de la familia. Bueno, hasta dice que le ama, y eso fue algo chocante, al menos para mí.

DEAN MATA A MUERTE

   Dean duda, Muerte le urge, entregándole la guadaña, y Dean le mata a él. Y fue lo que me molestó. Si no pensaba cumplir, ¿para qué le llamó? ¿Por qué paró su propio martirio, ir a un exilio en la nada, y el sacrificio de Sam? Se entendería antes, ahora resulta curioso; se podría decir que fue la Marca, porque Sam pudo controlar a Lucifer al final de la quinta temporada, llamado por sus sentimientos, pero aquella vez había la esperanza de detener algo terrible, aquí la promesa es que algo muchísimo peor se acerca si no actúan correctamente. ¡Y mataron a Muerte, joder!

   A este personaje elegante, carismático y terriblemente poderoso era un placer verlo en pantalla, desde su aparición en la quinta temporada, cuando estaba por asolar Chicago; casi siempre comiendo alimentos chatarra, compartiendo el gusto con Dean, y otras combatiéndole por insolente (como cuando le ataron), pero sin terminar de destruirle (generalmente todos sienten debilidad por el insolente cazador). Ahora le destruyen, y así, tan fácil. Esto causó ciertas controversias entre mis amigos, ¿se podía matar a la Muerte? Crowley parecía creerlo, en la quinta temporada, cuando le dio aquella oz a Dean, ya que el rumor era que mataba de todo, incluido al Jinete. Veremos qué pasa, pero esto se suma al disgusto por la muerte de Charlie.

ROWENA MATA A OSKAR

   Por el lado del hechizo contra la Marca, las cosas llegan a un punto interesante, ante Rowena se presenta Crowley con su drama de que ella nunca le amó; la mujer sostiene que jamás amó a nadie, que no estaba en su naturaleza, pero el demonio sabe que no es así. Lleva al mesero aquel, Oskar, un antiguo niño que le dio acogida en su casa, casi trescientos años atrás, cuando moría de hambre y ella, luego, le curó y dio inmortalidad. La bruja le quiere, y él debe ser el tercer ingrediente del conjuro, uno que Castiel no detiene ni cuando ella mata al joven y toma su sangre (apartó la mirada, fue todo lo que hizo el ángel, Dean estaba en la balanza, ¿qué importaba lo demás?). Y aquí se presenta el nudo dramático, ¿por qué lo hizo Rowena? ¿Tan increíblemente maravilloso es Dean Winchester que todos desean ayudarle sacrificando lo que sea? Me parece una tontería, la respuesta está en la naturaleza de los personajes involucrados.

   Crowley accede a ayudar, aún después de la traición de Sam, porque quiere causarle dolor a Rowena, obligándola a enfrentar la idea de matar a la única persona que ha querido, lográndolo; Rowena lo hace, lo mata y conjura la magia para borrar la Marca, porque es una villana que al final se demuestra sensacional. Quería al muchacho, pero más desea el poder (cuarta temporada, Ruby ama a Sam, pero tiene un trabajo que hacer); para hacer el hechizo debían dejarla libre de ataduras, y dentro de un hechizo hace otro. Si, Dean se cura, pero ella retiene a Crowley y controla a Castiel, ordenándole que le mate, escapando con el Libro de los Malditos. Y sólo le costó la vida de Oskar. ¿No fue sensacional? Así es que tiene que ser un villano.

CASTIEL HECHIZADO

   ¿Qué una bruja controla a un ángel y al Rey del Infierno? Del Libro de los Malditos se dijo que contenía los conjuros más terribles. Terminó gustándome, al final, esta Rowena malvada que ahora escapa con el libro, sumándose a Metatron que anda por ahí con la tabla de los demonios. Ah, y Castiel fallando en una nueva misión. Al menos es adorable.

DESAPARECE LA MARCA DE CAIN

   Sam y Dean, sin la Marca, tantean el mundo, algo cae del cielo, una cosa oscura sale de la tierra y se reúne, una masa oscura, intentan escapar, Sam se pregunta si será grave, Dean ruge que es la Oscuridad, que nada bueno puede ser, y son envueltos por ella.

   Y así termina la décima temporada, una que me encantó aún más que la novena. Desde que Dean aparece compartiendo cuarto con Crowley y cantando karaoke, hasta su brutal venganza contra los asesinos de Charlie; aquí no, en este episodio no parecía él. No fue el héroe al que nos habíamos acostumbrado, no sacrificando a la humanidad. No se vio como un Capitán América llamando a la lucha contra Hydra, ofreciéndose a combatir y morir solo si hace falta, aunque sospecha que no lo estará; no es el Hombre Araña entregándose al doctor loco de brazos metálicos para proteger a la gente que le cubre y está dispuesta a caer antes de dejar que le tomen. No fue el héroe. Al contrario, se podría decir que sí, que los malos de esta temporada fueron Sam, por elección, y Dean, por la Marca. Pero como soy fanático y amo esta serie, veré la temporada que viene, todas las que falten, y seguiré disfrutándolo.

ANTIGUOS Y TERRIBLES DIOSES

   Ahora bien la Oscuridad, ¿qué será? No lo sé, eso de que existía al principio, que fue encerrada y alejada de la humanidad pero que lucha por volver, todo eso me sonó a los antiguos y diabólicos dioses del mundo lovecraftiano, con Cthulhu en primer lugar. Esos relatos son maravillosos. Ya veremos…

LA ONCEAVA TEMPORADA DE SUPERNATURAL

Julio César.

CITAS EN NINGUNA PARTE… 2

septiembre 18, 2015

CITAS EN NINGUNA PARTE

PADACKLES ES AMOR

   -¿Le damos un poco más?

……

   Jensen Ackles podía ser la tentación hecha hombre, todo una deidad de la sensualidad, pero un sonriente Jared Padalecki sabe que no se queda atrás, no cuando le oye gemir, pegarse a él, entregarse y arder mientras le come literalmente la boca, al tiempo que le alza la franela y recorre con sus manos grandes la baja espalda del rubio. La siente erizarse bajo su roce lento y deliberado, cosa que ponía un extra de sabor en su lengua. Las manos del rubio se meten en su cabello, que parece fascinarle, y lo revuelve. Están de pie, uno contra el otro, en una trastienda llena de cajas, la música llegando intensa, las penumbras maravillosas, el calor agobiante. Jared muerde el gordito labio inferior y lo extiende, pasándole luego la lengua, parecía no cansarse de degustarle. Llegaron de la barra y se besaron, no hablaron, no preguntaron nada uno al otro, no fingieron no sentir urgencias.

   -Besas bien… -oye gruñir al rubio, ronco, en un tono que le envía toques eléctricos por la columna.

   -Ni te imaginas las cosas que hago bien. –ríe casi contra su barbilla, la sombra de la barba raspándole, cosa que le encanta. También la risa del otro en respuesta.

   -Más acción y menos charlas, roba cheetos.

   Y el pecoso gime, haciendo feliz al castaño, cuando los labios y dientes de este le recorren la línea del mentón. Jared muerde un poco, y besa y succiona de la piel ardiente del otro, respirándole encima, rumbo a su oreja, atrapando entre los dientes su lóbulo y lamiendo. Sabe que Jensen debe ser una tensa cuerda de sensaciones. Le tenía en sus manos…

   -Eres bueno, hijo de perra… -le oye.

   Va a regañarle cuando el rubio mete una pierna entre las suyas, moviéndola de arriba abajo, contra la erección que hace rato tiene, desde que Jensen le hizo señas para que se apartaran. Sentirlo, el frote, el frote dado por el hermosos y pecoso rubio contra su verga le tiene al borde del infarto, y se miran. En los verdes ojos del otro ve el hambre, la necesidad, las ganas, en su boca entreabierta, con una media sonrisa chula, encuentra una invitación que no puede desatender. Y le besa otra vez. Sus lenguas se encuentran, los brazos del rubio le aprisionan por el cuello, los del castaño en su baja espalda, mientras este, con el muslo entre los suyos lo sube y baja. Ahora es consciente de la erección del pecoso, dura, palpitante y caliente, y cree que ahora si se muere.

   -¡Jensen, trae tu culo aquí! –oyen el grito desde la barra, al otro lado de la puerta entreabierta. Y el rubio se congela.

   -No, no… -gimotea Jared desesperado, contra su boca, ambos juegos de labios rojizos, húmedos e hinchados, hilillos de saliva dejándose ver de tanto en tanto.- No puedes llevarte tu culo de aquí.

   -¡Oh, qué príncipe tan encantador! Lo siento, tengo que hacerlo, no puedo dejarle todo el trabajo a Danni. –se disculpa el rubio, bajito contra su boca, y el castaño ve en sus ojos toda la frustración por dejarle.

   -Jensen… -la ansiedad se nota en su tono. Quiere decirle algo importante, ¿tal vez que le recordó muchas veces a lo largo de los años?, ¿o simplemente pedirle que se quedara?

   -Nos vemos luego, ¿si? Mi turno termina en una hora. -ofrece como una promesa, una que arranca una radiante sonrisa al castaño aunque pretende disimularlo.

   -Bien, intentaré no morir de un grave caso de bolas azules. –y la risa de Jensen, mientras le besa fugazmente en los labios y se aleja, le parece maravillosa.

   Dios, si, quiere… Quiere mucho.

……

   -¿Dónde estabas? –le pregunta Chad cuando llega a la esquina de la discoteca, donde de pie, alrededor de una alta mesita, el grupo habla y toma, mientras bailotea.

   -Reanudando viejas amistades. –Jared sonríe todo dientes, de una manera que llama la atención de todos, porque se ve simple y llanamente feliz.

   -¡Olvidaste las cervezas! –le acusa Alexis, mirándole con ojos entrecerrados.- Y tienes los labios hinchados… Oh, Jared, viejo perro…

   Todos ríen y le palmean la espalda, felicitándole. Jared lo acepta y reconoce como lo que es, la “suerte” del ligue de una noche con promesas de pasión. Todos sabían de eso (especialmente Chad), pero, por alguna razón, le parecía algo molesto pensar en Jensen en esos términos. Le recuerda chico, increíblemente pecoso, los ojos tan verdes y grandes, ofreciéndole de sus cheetos al desconocido niño con el gran puchero porque no encontró nada en una máquina de golosinas. Un Ackles… Bien, tampoco quiere pensar en eso.

   -Entonces me debes un trago. –Chad le saca de sus pensamientos.- Bastante me costó traerte hoy. Y mira, ya tienes un flechazo.

   -Si, Chad, te lo debo. –ríe Jared, sincero, abrazándole. Riendo más al notar la tensión del otro, cosa que le divierte enormemente.

   -Ay, coño, suéltame… ¡la tienes dura! –hay risas mientras el otro le aleja.

……

   -Cuanta prisa. –comenta Danni, la única damita tras la barra, sonriéndole al rubio que guarda sus cosas.- ¿Tuviste suerte con el chico alto? No sueles irte con gente del bar.

   -Es un conocido. –finge indiferencia, elevando los hombros, sabiendo que la deja intrigada.

   -Nunca lo has mencionado. Ni lo he visto por aquí.

   -No sabes todo de mí, Danneel Harris.

   -Se ve lindo, y hasta dulce, pero ten cuidado, ¿si? Un desconocido en un bar… -finge seriedad en el tono, aunque hay sinceridad en el mensaje.

   -¡Si, mamá! –se burla, la besa en una sien y se dispone a salir, justo a tiempo para ver a Jared llegar, quien mira de la chica a él, notándosele momentáneamente menos feliz.- Es una amiga, ¿okay? –le aclara, divertido, saliendo de la barra.

   -¡No dije nada! –se defiende el castaño, azorado al ser tan transparente.

   -Podemos… -comenzando su propuesta para la noche, Jensen llega a su lado, hermoso y sexy, casi felino, le parece a Jared.

   -Hey, mis amigos van para otra fiesta, habrá alcohol, comida, música… -le guiña un ojo, sonriendo.- …Y habitaciones, conozco el lugar. –se congela en seguida.- No es que vaya siempre y me encierre con… -calla y sonríe como un niño cuando el rubio ríe.- Vamos con ellos, quiero que los conozcas, son unos locos divertidos. –sonríe aún más, hasta que nota como el gesto del pecoso parece congelarse, sus ojos evitando el contacto, los hombros tensos.

   -Suena genial pero… creo que esta noche no, ¿okay? –mira su reloj.- La verdad es que estoy algo cansado y…

   -Pero habíamos quedado en vernos después de tu hora de salida. –Jared se ve desconcertado, y alarmado. No quiere perderle de vista.- Vamos con mis amigos y luego…

   -No, si, bien… -el rubio sonríe negando levemente con la cabeza.- No estoy de humor, ¿si? Trato con demasiada gente, me agota. Pero, oye, diviértete con ellos. Pásala bien y luego me cuentas. –toma una chaqueta que cuelga de una pared y señala la barra.- Siempre estoy aquí. –el otro le mira desconcertado, casi serio.

   -¿No quieres venir conmigo y mis amigos? –Jared plantea el asunto, sintiéndose molesto de pronto.- Es gente agradable, Jensen. Te caerían bien si les conocieras, créeme.

   -Yo…

   -Será un momento. Te los presento y…

   -No. –se le escapa algo fuerte.- Mira, no hagamos de esto un caso federal, ¿si? Ve a la fiesta, pásala en grande y luego nos vemos. –intenta sonar razonable, por un segundo se le encima, como si fuera a besarle, retrocediendo incómodo, tal vez por la mirada dolida del otro, tendiéndole una mano que Jared oprime patoso.- Ya nos vemos. –y se aleja rumbo a la salida.

   Jared se siente frustrado, molesto. Insatisfecho.

……

   Jensen se aleja del bar a paso lento, envuelto dentro de la chaqueta negra y con las manos en los bolsillos. Meditaba. Habría sido genial salir con Jared, la manera en la que habían conectado parecía casi mágica. Aunque, a decir verdad, debía reconocer que había sido así también en el pasado. Cuando el bonito auto se detiene a su lado en verdad no le sorprende mucho, mira a un Jared menos alegre, algo más serio.

    -Eres un idiota, ¿lo sabías? –le lanza. Jensen no puede evitar sentirse feliz, ¡había ido por él!, pero finge molestarse.

   -¿Así conquistas chicos decente, en la calle, de madrugada y a la salida de un bar de mala muerte? Seguro todavía eres virgen.

   -¿No ronroneabas como gato cuando te…? –entrecierra los ojos. Y Jensen ríe, cortando la tensión, pero ahora sintiéndose culpable.

   -Jared, en verdad, no había problema si te ibas con tus amigos… -se miran.

   -Los adoro, me gusta estar con ellos, pero tú… -se humedece la lengua.- ¿Y si desaparecías otra vez? No podía arriesgarme. –sus ojos están atados.- Sube… vamos a mi apartamento. –el rubio no duda, rodea el auto y entra.

   -¿No estás enojado?

   -Un poco. Pero es una tontería dejar perder la magia del momento. Nos volvemos a encontrar después de tantos años… y nos gusta. –el castaño le sonríe mientras conduce.- Espero que me lo compenses… -y grita al tiempo que el vehículo trastabilla cuando una mano del rubio cae en su entrepiernas, abarcando, cubriendo, apretando.

   -Ni te imaginas. –sonríe con ese tono sensual que le eriza, amasando, sacándole gemiditos de risas al tiempo que su miembro responde y endurece bajo la palma, el pulgar frotando de manera circular.

   -Jensen, ¿qué…? No… -gimotea sin fuerzas cuando este se tiende hacía él, sonriéndole como un tiburón, abriéndole la cremallera, metiendo la mano, palpándole con mano caliente sobre el bóxer, tocando, frotándoselo, sintiéndose increíble.

   -¿Quieres que te suelte? –le pregunta con aire de niño inocente y confundido, los dedos cerrados sobre el tronco, frotándole como si le masturbara.

   -¡No! –confiesa, y es todo lo que el rubio necesita escuchar, liberándoselo de la tela y sacándolo, una verga blanco rojiza, dura.

   -Bonita pieza… -gruñe el rubio, ojos brillantes, mirándola, rodeándola con su mano, sintiéndola palpitar y quemar contra su palma. El castaño está muy bien dotado y parecía suficientemente interesado. El puño sube y baja, firme, duro, el pulgar frotando el ojete, y el joven casi boquea, tenso.

   -¿En serio? ¿Una paja mientras conduzco? ¿Sabes lo peligroso que es?

   -Mojigato, vive la vida y el momento… -le sonríe Jensen, bajando el rostro contra su entrepiernas, Jared mirando la rubia nuca con la boca abierta, todo su cuerpo muy tenso; este  posa los rojos y carnosos labios sobre el glande descubierto, comenzando con unos enloquecedores besitos.

CONTINÚA … 3

Julio César.

HACIA EL GRAN FINAL DE LA DECIMA TEMPORADA

septiembre 18, 2015

DEAN, VAYA CHICO…

CHARLIE Y CASTIEL

   Charlie, Castiel, el gran momento…

   Por Warner vi la semana pasada el episodio correspondiente de Supernatural, 10X18 – BOOK OF THE DAMNED, que me gustó mucho (así inicio cada comentario, ¿eh?), y justo al finalizar una amiga me habló de una página web donde podía ver el resto. Me resistí, había decidido disfrutar la temporada episodio a episodio, pero de la manera como terminó el de esta semana se me hizo imposible aguantarme, ¡estaba tan molesto con Sam!, aunque entiendo bien su proceder.

JACOB, UN VILLANO DE SIEMPRE

   De entrada aparece un joven y bien trajeado villano que persigue a la dulce Charlie, y en cuanto vi a ese tipo sentí ESCUPIRE SOBRE TU TUMBAalgo raro. Era bien parecido, se veía bien en cámara, tenía ese aire ideal para el subtexto de la serie en general (ligero coqueteo entre tíos)… pero le odié intensamente. Le veía y no lo entendía, me molestaba inconscientemente, hasta que caí en cuenta: había sido uno de los cuatro malditos en aquella película sobre la chica que va a una zona boscosa y es atacada y violada por esos sujetos, que intentaron matarle y de los cuales se venga de una manera maravillosa, aquí la titularon “Escupiré sobre tu tumba”, pero dudo que fuera el nombre original. Dios, cómo odie a esos carajos. Él era uno de los peores, el mecánico (Jeff Branson).

   Ahora vamos con este capítulo. Charle, la maravillosa Charlie que se ha convertido en toda una cazadora (carga hasta una espada, lo que debe ser incómodo), llama a los hermanos en la baticueva porque alguien le persigue, ella ha encontrado el Libro de los Malditos y una gente desea quitárselo. ¿Dónde quedó la chica tímida para la batalla, aunque valiente de corazón?, luchó muy bien contra dos, pero sale herida. Los hermanos van por ella, a una de las mil cabañas de Bobby, y les muestra el libro, hecho de piel y escrito con sangre de una monja que enloqueció. Un texto totalmente incomprensible, pero que llama a Dean, quien lo toma sin notarlo, la Marca lo quiere. Y eso me recordó la llamada Biblia del Diablo, el Manuscrito Voynich, un supuesto libro medieval escrito en un idioma extraño que, según, contenía conocimientos prohibidos, aunque ahora se sostiene que era un fraude, aunque muy bien elaborado, lo que de por sí es todo un logro.

SAM, DEAN Y EL LIBRO DE LOS MALDITOS

   Entienden que el libro fue escrito para curar maldiciones, o lanzar otras, algo terrible y Dean no quiere que lo preserven, que es perverso y oculta algo peor, que la Marca desea que lo tome, que le monte las manos y sabe que no será para bien. Quiere que Sam lo destruya. Este no puede, cree que deben intentarlo, para salvarle, lo que sea para que no se transforme, para que no muera; le dice que no soporta la idea de seguir sin él, que no podría. Creo que es la declaración de amor fraternal de Sam más clara que ha hecho. Muchas veces oímos a Dean decirlo, o sentíamos que lo pensaba. Que haría cualquier cosa, y las soportaría, para que Sam continuara a su lado. Ahora es el menor quien muestra una desesperada decisión de lucha y es Dean quien le recuerda que poco antes dijo que no lo haría, evitar un sacrificio destinado a un bien superior (cuando pensaba cerrar las puertas a los demonios, muriendo en el acto). Pero Dean se impone, no caerá en otra trampa sobrenatural, destruirán el libro. Como suele ocurrir, en eso llega aquella gente, los elegantes, que se presentan como la familia Styne, quienes se declaran dueños de esas páginas. Son duros de matar, más allá de lo normal para ser hombres. Dean le ordena a Sam que destruya el libro, este lo arroja al fuego. El villano le llama tonto y se le va encima, pero finalmente le matan.

METATRON DISFRUTA EL MOMENTO

   También en este episodio estuvieron Castiel y Metatron, y el ángel demuestra aquello de que es bueno para él ser adorable, ya que vuelve a meter la pata. Metatron intenta fingirse su amigo, ya que ambos entienden y pueden saborear (como lo hace con las tortas) la vida, especialmente ahora que es humano; pero Castiel no le cree nada, ni siquiera cuando le ayuda a matar a otros enemigos. Llegan a una biblioteca donde el escriba envió a un amigo a ocultar la gracia de Castiel. Mediante dos claves en dos libros que deben analizar, encuentran lo que buscan, después de que el escriba traiciona al ángel derribándole con un hechizo.

LA GRACIA DE CASTIEL

   Castiel encuentra su gracia, Metatron la tabla sobre los demonios y escapa. Tiene la tabla, es libre, pero sigue siendo humano. ¿Qué hará con esa tabla? De entrada imaginamos que reaparecerá, ¿buscará a Crowley? ¿Disputará el poder del Infierno? Hace falta, ese lugar ha perdido todo su encanto, Crowley es un rey faltón.

   Será en la baticueva donde Charlie conocerá por fin a Castiel, a quien imaginaba más alto, y fue grato ver las risas, el aire de familia reunida, la pizza y las bebidas, la banda lista para hacer frente a cualquier cosa. Un momento feliz que termina en cuanto vemos la cara de Sam, cerrada, oscura.

CONFIA EN MI, DIJO LA ARAÑA AL CAZADORE

   Ya se sabía que no había destruido el Libro de los Malditos; lo ocultó y va en busca de la única que puede leerlo, una poderosa bruja, Rowena, quien quiere que hablen del precio. Otra vez actúa a espaldas de Dean, nuevamente con buenas intenciones, como cuando conspiraba con Ruby para detener a Lilith, y con aquel cazador loco para “proteger a Dean” del malvado vampiro que le engañaba (Benny). Se le entiende, quiere salvar a Dean… pero si nos detenemos a pensar en ello, en el costo de las equivocaciones (demasiada gente murió en el Apocalipsis), parece que se pasan.

BENNY AND DEAN LOVE

   Habiendo visto esto, tuve que sintonizar la fulana página y ver la continuación, 10X19 – THE WERTHER PROJECT, que no decepcionó para nada, es más, puso las cosas peores en intensidad. Se busca una manera de traducir el Libro de los Malditos, Sam lo hace aunque sin decirle a Dean. Del episodio me gustó este Dean que le dice a la imagen de Benny, en el Purgatorio, que sabe que no es su amigo porque Benny nunca le haría daño. Reconocimiento de algo que se notaba claramente durante la temporada que el vampiro estuvo sobre la tierra a su salida de ese lugar al lado del cazador.

UNA CHICA DE LOS SETENTA

   Comienza el capítulo con esa familia viviendo en aquella casa en los setenta, donde las mujeres jóvenes debían ocuparse de todo porque los varones tenían pase libre (justo como se les presenta todavía en muchos relatos del fandom, una manera lamentable de ver a las mujeres). La joven de la familia debe ir a lavar la ropa mientras su hermano escucha música, y en una escena que no entendí bien, porque ni ruido de ratones ni nada hubo, ella golpea una pared, encuentra una caja de caudales con unos símbolos raros, la toca y una fuerza tipo nube verdosa escapa y la desmaya. Cuando despierta y sube encuentra a su padre muerto, se voló los sesos, su hermano se cuelga en la sala, su madre se abre el cuello con un cuchillo y ella queda gritando. El horror volvía a Amityville.

   Sam está tratando con Rowena, quiere que en el Libro de los Malditos encuentre una cura para la maldición de la Marca; pero ella no puede leerlo porque fue codificado; sabía de una bruja que podría, pero que fue cazada y sus conocimientos robados por los Hombres de Letras en forma de manuscrito (esa referencia a ser exterminada, habla de la relación de los inútiles Hombres de Letras con cazadores, porque de propia mano poco hacían).

MAGNUS EXPULSADO DE LOS HOMBRES DE LETRAS

   Sam busca en la baticueva, ocultándole todo a Dean, y sabe del proceso que se le hizo a Cultbert Sinclair, Magnus, el notable ex Hombre de Letras que quería coleccionar a Dean (porque la eternidad era como mucho tiempo y solitaria), en una de las escenas de propuestas indecentes más descaradas que ha habido (claro, era Dean, también hay que entenderlo). El hombre ocultaba esos terribles conocimientos en una caja cubierta por una maldición que acabó con dos Hombres de Letras, uno de ellos casi sobre la caja. Expulsan a Magnus, a quien se le notaba arrogante y prepotente, muy creído, un nuevo Lucifer. La caja sería custodiada por los Hombres de Letras, pero al morir estos a manos de Abaddon quedó así y años más tarde aquella familia tomaría la casa ocurriendo el desastre. Rowena, después de ser despertada de su sueño reparador, que necesita con trescientos años encima, le indica a Sam algunos hechizos que podría inutilizar la maldición sobre la caja; quiere ir con él, pero este no la deja.

   El menor de los Winchester va por su cuenta, una escopeta le hace huir y encuentra a Dean en la calle, con quien ya había discutido porque este se había ido por su cuenta a matar vampiros, divirtiéndose de lo lindo como siempre en el hecho, pero ahora siempre queda la duda, ¿es por la Marca?, y ¿no fue algo irresponsable y casi suicida? Dean, ahora, está allí, disculpándose por eso, pidiéndole que le deje participar de su caso. Llama a la puerta mientras el menor entra por detrás. Engatusa un poco a la dama mayor, hasta que Sam encuentra la caja, intenta el hechizo, falla y algo sale, derribándole. La mujer se pone histérica, ha vivido vigilando ese mal que ella soltó una vez y ahora ellos lo complican todo. Pobre mujer, con los Winchester topó. Mientras Dean busca a Sam, pero perdiéndose en una alucinación del Purgatorio donde es atacado por un leviatán del cual le salva Benny, la vieja dama vive algo horrible (pistola en mano), su familia levantada otra vez, acusándola de haberles hecho todo eso, lo que técnicamente es cierto. Sam la oye, entra al escuchar el disparo, ella se mató. Es el hechizo, la culpa obliga al suicidio (¿no les recuerda un poco a la cuarta temporada cuando los testigos se levantan?). Sam enfrenta a esa mujer, su víctima, quien le tiende el arma para que acabe con todo, Rowena aparece, le salva y ayudará.

DEAN, BENNY REENCUENTRO EN EL PURGATORIO

   Van por Dean y le atan para que no haga algo drástico. Me gustó Rowena comentando lo divertido de atar al tonto guapo. Dean y Benny discurren por el Purgatorio, siempre regresando al mismo lugar, discutiendo sobre el cazador temiendo estar afuera, lo que viene, en lo que puede terminar convirtiéndose. Benny recordándole que allí se sentía bien, libre, puro, el terreno de batalla ideal para el guerrero. Que se quede mediante suicidio. Así, el cazador se desata, toma una botella y la convierte en un arma que puede usar contra sí mismo. Casi casi lo convence, pero Dean no quiere escapar así, luchará, seguirá viviendo hasta el final, y mata a ese Benny, el cual sabe que no es su Benny. ¿Cómo escapa del hechizo? Hay quienes lo atribuyen a su experiencia, otros a la Marca que no le deja morir, personalmente creo que intuía que había gato encerrado, que su amigo Benny, aquel en quien tanto confiaba, nunca le llevaría a eso. Me agrada esa idea.

SAM Y ROWENA

   Sam, con Rowena, en divertidas interacciones, descubre que la sangre de los herederos rompe el hechizo y abre la caja, Sam entiende que es su sangre y está drenándose de manera exagerada.

DEAN-SAM FOREVER

   Dean le encuentra así, y  no ve a la bruja. Ahora entendemos que esa es su visión de muerte, algo más elaborado que la anciana y su pistola, que llevaba al menor al suicidio por desangramiento. La sangre de ambos se mezcla y encuentran los papeles, que Sam finge no saber qué era. Con ello va con Rowena, quien quiere, como pago, que mate a Crowley, y Sam está de acuerdo. ¿Mentía?, no lo creo, de los hermanos, Sam siempre ha visto al Rey del Infierno como una amenaza ¿a su relación con Dean (filial)? Tal vez, era el mismo asunto con Benny. Pero Sam no es tan tonto como para darle el Libro de los Malditos y los códigos para traducirlo así como así, ata a la bruja con cadenas de metal para impedirle hacer magia. ¿Bastaba para contener a un ser como ella? Y claro, si vi eso, seguí a pesar de la hora.

JIMMY Y AMELIA EN EL CIELO

   En el siguiente, el 10X20 – ANGEL HEART, reaparece la familia de Jimmy Novak, por lo que podría decirse que es de relleno, pero estuvo bien. Amelia Novak vive una y otra vez la llegada de su marido, Jimmy, quien le dice que Castiel se ha ido, pero en verdad está atada a una cama y alguien se alimenta de ella, y por la luz blanquecina que sale de su cuerpo sabernos que se trata de su alma. De este episodio me gustó esa visión final del Cielo, Jimmy recibiéndola en casa, habiéndola estado esperando durante mucho tiempo. Ahora les espera una eternidad juntos, como querían, aunque de haberla recibido a la luz del sol, sentado en un porche, a la sombra de un enorme árbol y frente a un bonito jardín, habría quedado mejor que esa idea de cajita de fósforos que hace tan desagradable esta idea del Cielo.

   Comienza la acción con Claire buscando una pista sobre su madre, siéndole negada una copa aunque dice que está por cumplir dieciocho años. Busca a la última persona que Amelia dijo vería antes de desaparecer, pero este la evade. Vas tras él a la calle, este la empuja, ella se golpea, cae y él llama al 911, por lo menos. Será en ese hospital donde la encontrarán Castiel, Sam y Dean, quien no quiere estar allí. Lo que el ángel dice, que como gente con niñeces horribles la entenderán, siempre me hace reír.

LOS CAZADORES Y LA ENFERMITA

   Las malas caras de ella son geniales, con Castiel y Dean. Me gustó que la trataran secamente, ¿qué hacía a las afueras de un bar? Ella busca a su madre para gritarle en la cara su desprecio, o eso dice. Se siente abandonada. Amelia sencillamente desapareció de la tierra, buscando a un milagrero. En un descuido, la chica escapa del hospital, Sam va a buscarla al hotel, Dean y Castiel van por el tipo, a quien zarandean hasta que confiesa que era ciego, ese tipo lo curó pero quería le llevara chicas que nadie extrañaría, que vio a una atada y escapó. Ellos le buscarán y el tipo hace dos llamadas que le costarán, primero la vista, como castigo, luego la vida.

SAM Y CLAIRE

   Me gustó esta Claire que interactúa con los Winchester. Le sorprende encontrare a Sam en el cuarto, este desconcierta aconsejándole que si huye no use su nombre (un consejo horrible, pero para una cazadora vale la pena), luego el cómo intervenir teléfonos e incluso le enseñaría cómo falsificar credenciales, las cosas que debe manejar un cazador. Llegan los otros dos y saben de la muerte del tipo, con un arma que no entienden. Fue gracioso ver a Dean explicarle al policía local la presencia de la chica. Entienden que el sujeto llamó a su antiguo empleador y este le mató, por el nombre encuentran una propiedad y se dividen. No porque Dean quiera sino porque Sam y Castiel, especialmente el primero, se lo imponen. No le quieren suelto con la Marca. A Claire tampoco la dejan ir y Dean tendrá que servirle de niñera, lo que sonaría especialmente extraño dado el odio que la chica debería tenerle. Pero esto debe ser ponderado, Caire es una chica inteligente, debe imaginar que si bien lo que Dean hizo con toda esa gente en aquella casa donde el segundo papá la vendía fue una exageración, no podía estar tan engañada con el tipo.

DEAN, CLAIRE Y EL GOLFITO

   Es así como terminan jugando al golfito, después de que Dean le da a probar algo de alcohol ya que cumplió años. Esa interacción con el cazador fue genial, también la disculpa que este hace de Castiel y de Jimmy, quien no murió en balde sino tomando parte en la salvación del mundo. Y este punto es polémico ya que Castiel siempre mete la mata (se parece a Sam), pero hay que recordar que cuando Dean descubre que los ángeles, por sus propias razones, le hacen el juego a Lucifer para desatar el apocalipsis, Castiel se rebela contra el Cielo y le libera para que detenga a su hermano antes de romper el último sello. No se pudo, Sam creyendo que hacía bien mató a Lilith, Lucifer se alza, pero Dios, quien hasta ese momento había dejado que pasara lo que pasara, les saca de allí y todavía revive Castiel, quien fue asesinado por un arcángel, ¿intervino al ver la resolución del trío? Sin olvidar todo lo molesto que andaba Castiel con ese Dean que pensaba entregarse al arcángel San Miguel en la quinta temporada, o cuando en plena pelea con Lucifer, el ángel ataca y aleja a Miguel dándole la oportunidad a Dean de actuar. Eso no lo dice, pero a Claire le agrada saber que no todo fue inútil. También es Dean quien le insiste que en una nota donde su madre jura que buscará a Jimmy y se reunirán, no parece un abandono.

CUANDO LOS ANGELES SON MALOS

   Por algo que ella comenta, Dean se pone tras la pista del arma utilizada y saben que enfrentan a un ángel del tipo tropas especiales, que desobedecieron antes del Apocalipsis (y hay que ver lo peligroso que son los seres angelicales estos). Sabe que Sam y Castiel corren peligro y va a ayudarles, llevando a una Claire que no se quedará atrás y a quien da un arma, ¿la preparaban Sam y él para la cacería? Eso parecía.

CASTIEL Y AMELIA

   Sam y Castiel llegan a ese lugar, uno investiga una casa, el otro el granero y Castiel encuentra a una Amelia que está tan mal que no puede curarla. Sam enfrenta a ese ser.

AMELIA Y CLAIRE

   Dean llega con Caire, y fue conmovedor ver a la muchacha abrazándose con Amelia, todo olvidado, todo perdonado, una chiquilla que vuelve a brazos de su mamá.

CLAIRE LA CAZADORA

   Ese ser aparece, Claire responde pero los batuquea a todos, y cuando va a matar a Dean alguien acaba con él. Claire, no antes de que Amelia, para protegerla, reciba una herida mortal.

MUERE AMELIA NOVAK

   Fue doloroso verlo, sentir el pesar de la chica, pero Amelia reuniéndose con Jimmy en el Cielo, quedó bien (aunque fuera un Cielo muy limitado).

CASTIEL Y CLAIRE

   Las despedidas finales quedaron bien, especialmente de Claire con Dean y Castiel, por quien parece sentir algo especial, y este por ella (cómo ha cambiado este ángel). La chica se irá con Jodi, la comisario, la cual estará en la gloria con dos adolecentes en plena edad para molestar, una ex vampira y una ex receptora de ángeles. Sólo faltaría que llegaran a su puerta Krissy y sus amigos. Serían  Jodi y los Gatimelódicos.

   Fue un buen episodio, me gustó, pero el lomito estaba por ser servido, los tres últimos episodios, incluida la especulación por lo que viene, la Oscuridad…

FINAL DE LA DECIMA TEMPORADA, OSCURIDAD

Julio César.

DEAN Y CROWLEY, LA MIRADA INTERIOR

septiembre 10, 2015

DEAN, VAYA CHICO…

LA PESADILLA DE DEAN

   ¿Se puede saber dónde estaba su ángel de la guarda?

EL GRAN BOBBY EN EL CIELO

   Decir que me encantó el episodio de la semana pasada de Supernatural, 10×17 – INSIDE MAN, sería repetir lo de siempre, pero así fue. Temí que sería aburrido al ver a Rowena, pero nada que ver, hasta me gustó que apareciera como lo hizo. Hubo obsequios. La primera sorpresa fue la intro, Bobby, el gran Bobby estaba de regreso, y ya sólo eso valía la pena. Fue un capitulo dual, Sam y Dean viven aventuras por separados, curiosamente las dos se tocan emotivamente, aunque no podían ser más diferentes. Y están todos, Sam, Dean, Castiel, Crowley, la infame Rowena, el detestable Metatron y Bobby (pocas nenas, ¿eh?), ¿cómo pude pensar que no sería bueno?

   Bien, hay dos historias, Sam quiere algo del Cielo y se busca a Castiel, quien por primera vez le sigue en una aventura a espaldas de Dean (el pobre angelito anda tan mal por este), y Dean, que pensaba pasar el rato, encara a los demonios, no los suyos (podría decirse que eran los de Crowley). Por cierto, hoy si que no me extenderé mucho. Como no sea una acotación inicial, el saber que la marca ya está arrastrando a Dean fue inquietante; sus gritos de noche, Sam, arma en mano corriendo hacia su cuarto, al otro día el pecoso fingiendo que durmió bien, o los ojos negros que se ve por un segundo en el billar, fueron espeluznantes.

   Sin casos, el inframundo parece de paro, y sin otros trabajos pendientes (jamás arreglan closets, aparentemente), Dean le pregunta a Sam qué hacer para divertirse, y este sale con que quiere ir a ver una película francesa, con subtítulos, donde el personaje principal parece ser una cucaracha. ¿Pensó Dean en acompañarle?, claro que no, y era con lo que contaba el menor para escapar con Castiel. Debe hacerlo así porque el mayor le tiene terminantemente prohibido continuar buscando referencias sobre la Marca de Caín, tema que me encanta (lo repito, Dean fue demonio demasiado poco).

LLAMADA AL CIELO

   Bien, a Sam y Castiel les niegan la entrada al Cielo, a donde quieren llegar para encontrarse con Metatron, desesperados como están por falta de pistas; la mismísima Hannah, en otro cuerpo, le dice a Castiel que no se puede, no le dejarán pactar con este y que quede libre. Y le someterán así sea por la fuerza si intenta pasar la entrada (era curiosa la gesticulaciones del hombre que la contenía al mirar al ángel de Dean). Sam, previendo esto, busca a un síquico que trabajó con los Hombres de Letras, y el sujeto era bueno, leía la mente de Sam como un libro abierto (cosa que le obligó a retirarse del mundo), no así la de Castiel, de quien se negaba a creer que fuera un ángel ya que es ateo. El hombre, y repito, que sabía lo que hacía, se conecta con alguien en el Cielo, con Bobby. Quieren que abra una puerta del otro lado y que Castiel entre. El gran Bobby ayuda, aunque no le gusta saber que Sam hace todo aquello a escondidas de Dean. El viejo cazador cumple, Castiel llega, Metatron todo chulo, creyendo tenerles por las pelotas, dice saber que le buscarían y parten de allí. Se supone que a Bobby se le castigará por lo que hizo, y de este lado la cosa no es mejor.

SAM Y CASTIEL, CHICOS MALOS

   Metatron, que es uno de mis personajes favoritos (y el actor), se pone duro, chulo, chantajista, parecía que jugaría con ellos al imponer sus condiciones al tener la sartén por el mango. Sentí rabia al ver que dominaba la situación. Lo que no esperaba el escriba, y sinceramente yo tampoco, es que Sam y Castiel fueran a jugar aún más duro. Castiel le corta bajo el cuello y toma su gracia, Sam le dispara en una pierna, y le duele ahora que es humano. Le amenazan feo y el pobre Metatron termina confesando que nada sabe sobre la Marca, que cuando Dean le golpeaba invento lo primero que le vino a la cabeza. Es decir, no tienen nada. Sam parecía que iba a matarle, pero el mañoso ángel negocia con lo que queda de la gracia de Castiel, quien parte con él, no sin antes entregarle una carta a Sam. Y verle humillado, derrotado, fue catártico.

DEAN Y LA COMIDA CHATARRA

   Dean, quien tenía terminantemente prohibido entrar al cuarto de Sam, por indicaciones de este, entra y hace desastres. Lo del cepillo dental contra su axila fue demasiado, aunque me hizo gracia. Luego se va a un bar a comer basura pero oye a unos universitarios apostando al billar y los estafa. Allí le encuentra Rowena. Antes, la mujer, en el Infierno se pintaba unos tatuajes raros por el cuerpo, siendo vista por Crowley, que se incomoda como todo hijo que pilla así a su madre, y más cuando ella le dice que tiene una cita porque una mujer tiene necesidades.

PELEAS EN BILLARES

   Va tras Dean, quien ya ha tenido una fea visión de sí mismo, y hechiza a los muchachos a quienes estafó pero el cazador los vence, y fue notable ver como Jensen Ackles personificó la batalla entre el Dean de siempre y el semi demonio que porta la Marca de Caín. La mujer le enfrenta, le odia porque debilita a su hijo, al Rey del Infierno, lo tiene comiendo de su mano (lo dicho, puro Deawley), quiere matarle con un hechizo, exactamente como Lilith intentó acabar con Sam en la tercera temporada, con los mismos resultados. La cara de Rowena al fracasar fue notable, aunque juega a que no la matará porque es un héroe y quiere que los chicos hechizados vivan.

DEAN Y CROWLEY, EL HOMBRE INTERIOR

   Frustrada, la bruja regresa al Infierno y se autogolpea, así se presenta frente a Crowley, quien le pregunta si tuvo una cita difícil. ¿No fue genial?, lo disfruté. Cuando ella culpa a Dean, este la responsabiliza a ella por ser tan tonta como para ir a enfrentarle, que quienes portan la Marca están protegidos por ella. La mujer dice que la Marca es tan sólo un hechizo que puede revertirse, y quienes vieron el episodio y notaron la cara de Crowley y el interés en saber si ella podía, ¿no pensaron que deseaba ayudar a Dean?, ¿en llegarse frente a este con una cura? Dean sigue en aquel bar y llega Crowley, la verdad fue algo que me desconcertó, gustándome una barbaridad. No pelean, están bebiendo juntos, Dean le cuenta su versión y Crowley la acepta, aunque la disculpa porque ella quiere protegerle al creer que le han cambiado. Dean le dice que sí, que lo ha hecho, que ambos han cambiado, que en lugar de pelear a muerte, deseando uno acabar con el otro, están tomando y hablando. Dean entiende lo de la familia, que a veces molestan e irritan, pero están ahí para lo que salga, ¿Rowena es ese tipo de madre, de familia?

CROLEY ECHA A ROWENA DEL INFIERNO

   Y la mejor escena con Rowena es cuando Crowley finalmente la encara y la echa del Infierno. Su sorpresa, negándose a creerlo, diciéndole que no podía hacerlo, no por un cazador, sentir casi su dolor, su rabia y despecho me gustó. Como me gustó que la palabra de Dean pesara en el ánimo del Rey. Este lo hizo muy humano, sabe que ella no le quiere, que nunca le importó, que si no fuera el Rey ni le miraría (tanto así ha cambiado Crowley).

   Sam regresa a la baticueva, Dean y él se mienten sobre lo que hicieron y Sam lee la carta de Bobby, la cual está llena de afecto paterno, de añoranza, pero también de guía, el mensaje es que por difícil que esté todo, confíe en su hermano y le cuente lo que hace. Mientras Sam lee y escuchamos la voz de Bobby, vemos la soledad preocupada de Dean, la abatida de Sam, la pensativa y solitaria de Crowley, a Castiel con Metatron, a Rowena, que se vio impresionante en esa escena en la calle desierta, elegante, cargando sus maletas, el rostro golpeado, fracasada, rechazada, despechada. ¿Saben qué me habría gustado para terminar el episodio?, que después de leer, Sam hubiera ido con Dean, así no le contara nada, pero que fuera con él.

   A mucha gente le pareció un capitulo flojo, carente de sentido, a mí me gustó todo. Sam ingenioso, Castiel a su lado luchando por Dean, la reaparición de Bobby en el papel de siempre, el ingenioso hombre que todo lo puede, aún abrir las puertas del Cielo (por cierto, que el Cielo es una mugre, con razón Anna se escapó), Dean siendo el héroe de siempre, Rowena derrotada (frustrada y rabiosa le llevará la cuenta a los Winchester, especialmente a Dean), Metatron siendo finalmente acorralado (aunque de ese siempre hay que desconfiar), Crowley solitario en su trono (¿hasta cuándo será el Rey?). Sí, todo me encantó, llevaba tiempo esperando ver esto, especialmente a esos dos morder el polvo. Pero lo inquietante es que uno tras otro los caminos que toman para buscarle salida a lo de la Marca les llevan a callejones cerrados, Caín y Metatron eran las fichas fuertes a jugar, y fallaron, ¿qué queda?

HACIA EL GRAN FINAL DE LA DECIMA TEMPORADA

Julio César.

CORRERÍAS EN BOSTON… 13

septiembre 8, 2015

CORRERÍAS EN BOSTON                         … 12

   La siguiente historia, QUE NO ES MÍA, es un Wincests enviado por una amiga. Que me perdone la autora, pero era una mala traducción del inglés y tuve que llenar algunos espacios. Me agradó mucho. Me gusta cuando Dean sorprende a Sam, y cuando Sam anda perdido de celoso (¡ha hecho sufrir tanto a Dean!). Disfrútenlo.

……

Titulo: Una noche en Boston

Autor: yeya-wc

Resumen: Dean sorprende a Sam con una vida secreta, una donde pensó dejarlo todo, incluso las cacerías.

WINCESTS HOT

……

   -¡Toda esta mierda es tu culpa, Nicholas!, si no me hubieras fallado como lo hiciste, mi vida sería ahora otra muy distinta. –el otro traga, resintiendo el golpe, parpadeando.

   -¿Crees que no lo sé? Eso es lo que más me atormenta, haberlo jodido todo contigo. Pero no podía hacer otra cosa, Dean; tú llegaste tarde a mi vida, cuando ya había hecho planes y adquirido compromisos, ¿por qué nunca has podido entenderlo? Nunca quise lastimarte. La verdad es que no pude hacer nada más. Ni siquiera ser sincero contigo. No podía contarte todo porque sabía que me dejarías, y no podía soportar la idea. –casi le grita a la cara, los dos muy cerca.

   -¿Acaso no terminó todo?

   -¿Acaso fue porque yo quise?

   -¿Acaso fue mi culpa? –le contraataca, irritado a límites imposibles. Nunca podían hablarlo, dejarlo en claro; Nicholas parecía incapaz de comprenderle.- Nunca quisiste entender que jamás habría podido aceptar ese juego sucio, tu propuesta.

   -Si me hubieras querido como yo te quería, lo habrás hecho. –acusa, contenido, voz dolida. Desconcertándole y molestándole más.

   -Hijo de perra, ¿todavía me responsabilizas después de lo que hiciste? Me mentiste, pretendías engañar a esa mujer, a todos, y querías que yo… -no puede seguir. Le desconcierta la sonrisa triste del otro.

   -Qué fácil es para ti juzgarme, condenarme. Cómo te fue fácil dejarme.

   -No fue fácil. –replica alzando la barbilla.- Nada fácil. Eras mi puerta de salida, mi libertad. Pero era un camino minado, lleno de falsas promesas.

   -Ni aún ahora puedes entender el miedo que sentía a que todo se supiera. No podía soportar la idea de verte partir, y cuando lo hiciste, y el cómo lo hiciste, lo comprobé. Fue un dolor casi físico que me rasgó el pecho.

   -Por favor… -intenta restarle intensidad, incómodo dentro de su piel.- ¿Por qué hablamos de esto, Nicholas? El pasado es pasado, lo que pudo ser… -se encoge de hombros.- …Se acabó. Estoy aquí en un trabajo, tú estás siguiendo la vida que elegiste, la que deseabas, eso tiene que hacerte feliz. –le mira en verdad desconcertado, la frente algo arrugada. La risita ronca y astillada del otro le eriza la piel.

   -Ah, Dean Winchester, qué poco sabes de nada, como poco sabía yo… La vida que llevo fue la que elegí, pero cuando lo hice, la planeaba, jamás pensé que… apareciera alguien como tú y… -no puede seguir, no tiene las palabras, no está acostumbrado a explicarse a ese nivel.

   -Bien, supéralo. –intenta ser ligero, alzando un hombro, ganándose una mirada violenta, casi jadeando, tensándose para la lucha cuando Nicholas se echa hacia adelante, atrapándole los hombros con las enormes manos, zarandeándole mientras le acerca.

   -Cierra tu maldita boca y deja de soltar basura. –le ruge, ojos centelleantes.- Nunca imaginarás el dolor que sentí al entender que te habías ido, ni imaginas cuánto me dolió cuando entendí que ya no te vería, te escucharía y hasta te olería otra vez. –le acerca más, con rabia y desesperación.- No puedo explicarte cuánto quise gritar, y llorar, y dejarme caer y gritar tu nombre para ver si de alguna manera me escuchabas y regresabas. Te maldije, Dean, te odié, y sin embargo esperaba cada día que regresarás, cazador idiota, o que en algún momento dejara de dolerme tanto.

   Decir que las palabras impresionan, confunden e impactan a Dean, sería decir poco. Tal vez por ello no reaccionó con la suficiente rapidez cuando el hombre le cubrió la boca con la suya, de una manera dura, vehemente, demandante, casi exigiéndole que le diera algo de paz. Claro, eso no explicaría por qué Dean  elevó las manos, le atrapó el rostro y correspondió al beso.

   -¡¡¡Dean!!! –estalla a sus espaldas, Sam.

   El rubio se tensa y pega un bote, escapando del beso y las manos de Nicholas, ojos muy abiertos y mejillas muy rojas, volviéndose y encontrando a un Sam de ojos llameantes, boca muy apretada y ceño totalmente fruncido, que desvía la mirada de él a Nicholas, apretando las manos en puños. Dios, lo que le faltaba a esa mañana post coito infernal…

   -Sam… -jadea el rubio, la mente nublada. Ver a su hermano así, cabello mojado, en jeans y franela, descalzo, quien le vio besándose con el otro, le sabe mal.- Nicholas vino para… para…

   Calla porque sabe que es ignorado. Sam y Nick se miran de manera retadora, el rubio abogado también furioso, sus manos también en puños, totalmente a la defensiva.

   ¡Maldita sea!, se dice Sam, ese hombre afectaba a su hermano más de lo que imaginaba después de todo el tiempo transcurrido; no sabía exactamente qué había ocurrido entre ellos, el por qué se separaron, pero todavía tenía poder sobre él.

   ¡Maldito mocoso!, piensa Nicholas, mascando piedras también. ¡Había estado tan cerca!, Dean había respondido como en el pasado, tal vez le había tomado por sorpresa o algo así, pero lo hizo. Y Sam aparecía arruinándolo todo.

   -Me parece que es muy evidente a qué vino. –el pecoso fulmina momentáneamente al pecoso cazador.

   -No, no lo sabes. –se molesta este, le irritaba sentirse a la defensiva.

   -Me parece que… que… -Sam se atraganta, ni siquiera puede decirlo. ¿Cómo podía Dean besarse con ese sujeto después de lo ocurrido apenas la anoche pasada? Era una pesadilla; hasta que cae en cuenta que Dean no recuerda nada, o dice que no recuerda, lo que empeora mucho más las cosas.

   -Calma, Sam. Sé que eres el hermano de Dean y puede que esto te haya sorprendido, saber que… bueno, un hombre puede sentir algo por tu hermano; pero somos adultos y debes entender que entre él y yo hubo historia. Una de naturaleza… personal e íntima. –comienza Nick, ganándose una mirada furiosa de Sam y una alarmada de Dean.

   -¡Nicholas! –le previene este último.

   -No, Dean, es bueno que lo sepa. Lo siento si lo has mantenido oculto para él, pero no es sano, debes poder confiar en tu hermano. –el manipulador abogado se vuelve hacia el castaño.- Mantuvimos hace tiempo una relación. Una carnal. Entiendo que te afecte saber eso de tu hermano, pero era cariño, Sam. Había algo entre nosotros muy distinto a lo que compartes con él, la sangre. Lo nuestro fue… pasión, sexo, entrega.

   -¡Basta! –estalla Dean, rojo como un ladrillo.

   -Imagino entonces que su esposa debe estar muerta de contento con la llegada de Dean, ¿verdad? –lanza Sam, para ponerle en su sitio, y a sus ojos no escapa la tensión furiosa del abogado y el respingo de su hermano. Vaya, había sido eso. La esposa de Nicholas Stanton. ¡Eso les separó en el pasado!

   ¡Maldito mocoso!, piensa nuevamente mientras traga para sus adentros Nick, cerrando nuevamente los puños, dando un paso al frente. Sam alza el mentón, casi tan alto como él, pero menos acuerpado. Y Dean, quien miraba de uno al otro, muy ceñudamente a Sam, por cierto, se interpone y alza sus manos, tocándoles, estremeciéndose, por lo tanto, incapaz de notar que a los otros dos, al sentir el roce de sus dedos en los torsos, les ocurre exactamente igual.

   -Esto es privado, Sam. Es entre tu hermano y yo. –ataca, dando otro paso al frente, pegando del cuerpo de Dean.

   -Y ella, ¿no? Porque recuerda que está casado, ¿no es así? ¿Lo recuerdas tú, Dean? –se defiende, dando otro paso, y el pecoso rubio casi queda ensartado entre ambos.

   -¡Basta! –ladra este. Y mira a Sam.- Lo que viste… bien, Nick está aquí por una nueva información. Sobre el caso. Una nueva víctima anoche. –habla lentamente, del trabajo, ordenándole que se concentre. Es cuando nota que todavía les toca, las palmas abiertas sobre sus pechos que suben y bajan, agitados, y aleja sus dedos. Eso parece despertar a los otros dos.- Y un paso atrás, por favor.

   -¿Y para contarte eso tenía que besarte? –Sam retrocede.

   -Madura, chico, que me guste tu hermano y yo a él no es para que te vuelvas loco. Es el siglo XXI… -contraataca Nick, en el único punto que sabe el otro no puede defender abiertamente.

   -¡Paren, coño! –estalla Dean.

   -Eso debiste decirle cuando comenzó a besarte.

   -Déjalo ya, Sam, maldita sea. –Dean va encolerizándose.

   El menor cierra la boca aunque aún tiene muchas cosas para expresar. ¿Fue a contarles de la nueva víctima?, ¡patrañas!, buscada a Dean. Pero baja sus hombros, aunque su mirada sigue siendo tormentosa. Por su lado, Nick está muy desagradablemente sorprendido. Conocía algo de la extraña fascinación de Dean por su hermano, pero lo achacaba a la realidad oscura que le tocó vivir, ser el responsable del chico, pero ahora notaba que aquella “pasión” podía ser correspondida. Algo que no le gustaba para nada.

   -¿Qué ocurrió? –pregunta Sam mientras toma su laptop de la mesita de noche, deseando concentrarse en el trabajo.

   -Fue asesinada mi asistente, la señorita Murray, Annia Murray. –informa Nick, ganándose una rápida mirada del menor, llena de recelo y sospechas.- Es imposible negar ahora que estoy mezclado en este asunto.

   -¿Miedo por su buen nombre? –se burla Sam, conectándose. Dean rueda los ojos.

   -No, responsabilidad. Alguien, para atacarme, les hizo daño a todas esas personas. –es firme, claro. Y está furioso. Sam le mira ceñudo, y más cuando nota que Dean sonríe un poco, con aprobación por sus palabras.

   Llaman discretamente a la puerta. Nick atiende, es su gorila. Intercambian unas palabras mientras un muy ceñudo Sam sigue buscando en la red. Dean observa el disgusto del abogado, quien asiente y se vuelve a mirarle.

   -Me llaman de la Fiscalía, ya debe ser del dominio público lo de Annia. Debo…

   -Entiendo. –es sencillo es la respuesta, pero se miran, y Nick no parece encontrar las fuerzas para irse, nota Sam mortificado, fingiendo que no les vigila tras el cabello que cae sobre sus ojos.

   -Dean, necesitamos hablar. –pide, como lo hace todo, con firmeza. Sam alza la cabeza como movido por un resorte.

   -Nick…

   -Es necesario. –insiste el abogado, manos en los bolsillos, acercándose, algo ladeado de un hombro, mirándole a los ojos.

   -¿Por el caso? –Dean se burla; Sam también se preguntaba si usaría esa excusa.

   -No. Necesito… quiero que hablemos. –hay todo un mundo implícito en la frase.- Tal vez podríamos reunirnos esta tarde en alguna parte, si quieres en una habitación de este hotel, no en esta, claro, abrir una botella de whisky y…

   -¡No! –Sam estalla, agitado, recibiendo sus miradas.- Este caso es delicado y debemos concentrarnos en el trabajo.

   -Puedo trabajar y beber. –le recuerda Dean, estremeciéndose un poco, seguramente recordando que por beber se metió en la cama con el menor la noche anterior. Por su lado, Sam debía estar sacando las mismas cuentas, jurándose que nunca dejaría al rubio encerrarse con el otro en un cuarto con una cama y una botella de licor.

   -Si,  lo manejas divinamente. –le replica. Nada de eso le agrada a Nick.

   -Llámame luego. –alzando los hombros al mirar a su hermano, Dean acepta. No por testarudo o maldad. Por Sam. Tal vez eso ayudaría a repara un poco el error cometido con su hermano.

   Poco después, el abogado sale y Sam se pone de pie, estallando.

   -¿Estás loco? ¡No puedes salir con él! –le encara, y quiere mentirse, decir que es por el caso, no por la ola de celos que lo cubre y le ahoga de rabia y desesperación. La idea de que era tarde, de que le había perdido, le atormenta.

   -Puedo manejarlo. –le replica ceñudo.

   -Oh, eso lo noté cuando salí del baño. –reta, poniéndose de pie. Y Dean le encara, barbilla alzada y mirándole a los ojos.

   -Basta, Sam, me viste besándole, ¿es eso lo que tanto te molesta? Te creí más liberal. ¡Ya te dije que hubo algo entre nosotros! –y en cuanto lo dice se arrepiente, mierda. Sam abre mucho los ojos y la boca.

   -¿Lo recuerdas todo? –es una pregunta vital, siente que todo zumba por los rincones del cuarto.

   -Claro que lo recuerdo. –el rubio lucha ferozmente contra su mente, intentando serenarse.- Te dije que le conocí cuando estabas en la universidad y cazaba solo. Que era un conocido, pero tú insinuaste que había algo más. Y es cierto. –enrojece al admitirlo sin el alcohol.- Hay historia, pero ya la imaginabas.

   -¿Eso es…? –Sam le mira con desconfianza supina. ¿Era todo lo que recordaba? ¿Era de lo que hablaba? Maldita sea, ¿Dean recordaba todo lo ocurrido la noche anterior o no?- Nunca creí verte besar a alguien así. –suelta algo que le quema.

   -Lo sé, el sexo es una cosa, las caricias emotivas otra. Con un tío o una tía. Con ellas es fácil explayarse en ternuras y caricias que con un tío resultan imposibles; pero Nick…

   -Fue realmente importante. –acepta la evidencia, casi acusándole.

   -Estaba solo, Sam. En un momento cuando creí y sentí que todos me abandonaban. –grita porque tiene que hacerlo. Porque está cansado de ser llevado, fiscalizado, censurado. También él tuvo sus momentos malos, ¿por qué nadie preguntaba nunca por ellos? Sam lo entiende y se encoge dentro de su piel, aceptando el reproche. Pero necesita saber.

   -¿Qué tanto significo? ¿Por qué terminaron? ¿Por qué nunca deseaste regresar a Boston? –le ve tensarse. Sabe que tiene que ver con algo que el otro hizo, Stanton, algo que tenía que ver con la esposa.

   -La gente se gusta, luego ya no. Y Nick es fiscal, siempre me pareció temerario reencontrarme con él. -se encoge de hombros escapándose por la tangente. De repente se siente agotado.- ¿Podemos dejarlo así, Sam? Me duele la cabeza, no he tomado café y me estás fastidiando. Enfoquémonos en el caso y salgamos a desayunar.

   -Esto tiene mucho que ver. –le señala la consola, cayendo sentado sobre la cama. Dean, después de dudarlo, cae también; con ese mal tino siempre entre ellos, quedan muy juntos y sus muslos chocan. Los dos son consientes de ello. Sam le mira, él, enrojeciendo, evita sus ojos.

   -Muéstrame lo que guardas, Sam. –y maldijo que sonara así.

   -Tu amigo nos ha ocultado muchas cosas. –comienza y el pecoso se tensa inmediatamente. En la pantalla aparece una noticia de un hombre desaparecido en las afuera de la ciudad, una zona de depósitos y almacenaje.- No nos habló de esto. Martin Hammer, un hombre de cincuenta años que laboraba como vigilante en estos depósitos, desapareció. Se le buscó y nada, pero se sospechó juego sucio por la cantidad de sangre que encontraron en el lugar. –mira a Dean, quien se ve ceñudo.

   -¿Y?

   -Esas propiedades, en específico, pertenecen a la familia Stanton. –informa y Dean se tensa más.- El hombre, Hammer, denunció la presencia de extraños en la zona, alegando que incluso allanaron unos de los depósitos y robaron algo. No sabía qué. En realidad se hizo poco, la familia no lo tomó en serio pero el hombre vigilaba con más atención. Y desapareció. No fue sustituido por nadie.

   -Sam, esto… ¿seguro que tiene que ver con el caso?

   -Bruce McCoy, no era tan incondicional de tu Nick como este quiere hacernos ver, estaba investigando ese asunto, si, pero algunos sostienen que para el Procurador del estado. La propiedad ha sido asociada a ciertos transportes recibidos desde California. –termina triunfal.- Y la ahora difunta señorita Murray tiene un interesante record telefónico. –le muestra la pantalla.

   -¿Ya lo miraste? –se sorprende.

   -Sabía qué buscar. También ella mantenía conversaciones con la oficina del Procurador. Creo que se investigaba a tu Nick y este… se aseguro de que no llegaran a nada.

   -¡Sam! –estalla poniéndose de pie, ceñudo.- No… no puede ser.

   -Dean, tu amigo tiene razón, todo lleva a él, pero no de la forma que imaginábamos. No creo que nadie le persiga. Alguien le sirve.

   -¡No! –es tajante. Sam se pone de pie, furioso.

   -¿No porque te gusta? –reta, fascinándole ver como la cara le enrojece y las pecas destacan sobre su nariz, el cómo sus ojos se cubren de una brillante capa luminosa.

   -Nicholas Stanton, fuera de su vida muy personal, es un hombre de leyes, Sam. Nunca haría esto.

   -¿Estás seguro? ¿No será su ambición personal mayor que sus escrúpulos?

   Y Dean se congela. Sus intentos siempre le han servido, pero le habían fallado una vez, con Nicholas. Algo en él le aseguró que era de fiar, leal, sincero, y se había equivocado; pero de allí a pensar que el otro estuviera tras unos monstruos horribles que destripaban personas que le estorbaran…

   -Le conozco, Sam, no puede ser que…

   -¡Dejas que tus sentimientos por él nublen tu juicio! –acusa con despecho. Dios, cómo odia a ese sujeto, y a Dean por tonto.

   -¿No será que tus prejuicios te llevan a acusarle? Supones que es un maldito imbécil porque no puede creer que alguien decente pudo encontrar en mí algo digno de quererse. Papá y tú siempre han creído que no valgo nada. Ni siquiera para que continuara tras ustedes, por eso te desconcierta que a Nick pudiera gustarle tanto como para pedirme que… –contraataca igual de molesto. Pero calla cuando nota que le hiere. Mucho. El castaño retrocede un paso, vacilante.

   -Vaya, al fin lo dices. Debes haber esperado mucho por ello. –la voz sale ronca, dolida.

   -Sam… -traga, intentando remendar el capote. ¿Cómo podía herir tanto aquello que se ama? Tal vez porque estaba mal. Lo que sentía por Sam. Tal vez a Sam no le quedó otra alternativa como no fuera marcharse para terminar con toda esa anormalidad.- No quise…

   -Oh, sí, quisiste. Y entiendo. –al menor le cuesta asimilar el golpe, sabiendo, a cierto nivel, que lo merece.- Pero no te estoy engañando con esto, Dean. No te miento. Nunca lo haría sólo para herirte. Todo ocurre alrededor de tu… -traga saliva.- …De Nicholas Stanton. Sé que no quieres creerlo porque te importa, pero… -le ve alzar los hombros, retador.

   -Vamos. A ese depósito. Ahora. –desafía. Y el menor le sostiene la mirada, sintiéndose todavía afectado, profundamente dolido.

   -Okay, Dean. Es lo que hacemos, el negocio familiar, ¿no?

   -Si… hermano. –es lapidario.

CONTINÚA … 14

Julio César.

CITAS EN NINGUNA PARTE

septiembre 8, 2015

JARED HACE CAER A JENSEN

   Aunque pensaba llevar, por ahora, únicamente Correrías en Boston, algunas amigas me han comentado lo poco que les interesa la historia. Aparentemente no comparten mi fascinación por los celos de Sam. Sin embargo, voy a terminarla; pero para compensar, y siendo que este blog es sobre sexo (en una buena medida), subo otra historia, una ligera, sin tantas complicaciones, nada oscuro o terrible, y que no pasará de ocho entradas, máximo. Lo juro. Irá con Correrías en Boston.

PADACKLES ES AMOR

   -¿Le damos un poco más?

……

   Cuando escucharon que Jeremías Ackles le había partido la boca a Nataniel Padalecki, comenzando la vieja disputa entre las dos familias por la mina de cobre que Jeremías gritaba el otro le había robado, la tercera generación rodaba los ojos, pensando en lo inútil que era preocuparse por peleas que ocurrieron en mil ochocientos y algo, aunque la verdad es que aquello hubiera acontecido unos cuarenta años antes. Sin embargo, muchos de ellos sí recordarían lo que hacían cuando escucharon que Alan Ackles le partió la boca a Gerald Padalecki cuando un tribunal, al que el primero acusó de vendido, le dio la razón a “los polacos esos”, como se refería a ellos, en el largo juicio por la mina. Así se zanjaba legalmente el asunto. A no ser porque Gerald Padalecki había caído hacia atrás y se había golpeado la cabeza, quedando medio inconsciente, por lo que su mejor amigo, Rex Murray, había golpeado a Alan, tomándole por sorpresa (alarmado, se quedó congelado cuando Gerald quedó tendido en el piso), cayendo también.

   Así, aquel delgado y pecoso chico terminó en un hospital en ese comienzo de la noche, frente a una casi totalmente vacía máquina expendedora de bolsas de frituras chatarras, hambriento, esperando noticias sobre su padre. Su ceño fruncido era adorable mientras sacaba la última bolsa de cheetos y caía sentado en una silla de aquel solitario pasillo, dispuesto a disfrutarla. Fue cuando vio al otro chico, delgado también, cabello enmarañado, castaño, cayéndole casi sobre los ojos. Debía tener más o menos su edad, unos seis años. Le vio dirigirle una mirada curiosa mientras abría la bolsa y tomaba uno de los muy amarillos cheetos, disfrutándolo mientras también le seguía con los ojos. No sabía por qué, pero el delgado chico le fascinaba por alguna razón. Y otro tanto parecía ocurrirle al castaño, quien únicamente apartó la vista para mirar la ahora si vacía máquina, con un enorme puchero y aire de desaliento.

   El pecoso, que se había quedado allí para que su hermano no le quitara las golosinas que esperaba encontrar, le sostuvo la mirada cuando el otro, muy afligido, le enfocó. Y alzó la mano con la bolsa, ofreciéndole. Le maravilló ver esos ojitos rasgados y multicolores brillar. La manera en que todo él resplandeció, cayendo patosamente a su lado, muy cerca, llenándole de su calor y olor a sudor joven y jabón.

   -Gracias. –le agradeció, como todo chico bien criado y comenzó a comer de la bolsa. Ambos muy pensativos.- ¿Qué haces aquí? Yo estoy esperando a mi papá. Tuvo una pelea y le derribaron; debieron atacarle entre varios, aunque no me han contado. Mi papa es muy fuerte, ¿sabes? –contó para cortar el silencio, notándose que era abierto, amigable y conversador.

   -Seguramente.

   -¿Y tú?

   -También espero a mi papá. –informó el rubio pecoso, sin notar la mirada exasperada sobre él. El castaño esperaba más detalles.

   -Me encantan los cheetos, a mamá le molesta que coma tanta… chatarra, ¿por qué le dirán así?, pero me gusta. –hizo una detallada relación de las chucherías de su preferencia, y el pecoso, sonriendo levemente animador, le escuchaba. Encontraba algo sedante en ello. Pero de pronto notó que el otro había dejado de hablar, se volvió y le pilló mirándole muy fijamente, con los ojitos brillando y la boca abierta. Enfocándole la cara. Se tensó.

   -¿Qué?, ¿nunca habías visto a alguien con pecas antes? –se le notó incómodo y molesto. Odiaba sus pecas. Su hermano no tenía tantas. Ni sus padres. Seguramente una vieja gitana malvada…

   -Miraba tus ojos. –respondió enrojeciendo.- Son muy bonitos. –acotó y los dos se agitaron, desviando las miradas, ambos muy rojos de caras, y para colmo, cuando intentaron volver a la normalidad, es decir tomar otros cheetos, sus dedos de niños chocaron en la entrada de la bolsa… y no los apartaron. No se miraban, pero no pudieron, ni quisieron apartar los dedos. Años más tarde, riendo, el castaño le contaría a todo el que quisiera escuchar que le gustaron los chicos desde ese momento.

   -¡Jensen Ross Ackles, ¿qué haces con ese niño?! –una voz alterada de mujer les hizo pegar un bote. Y el castaño quedó en shock, mirando al rubio, que enrojeció mucho.

   ¿Ackles? ¿Acaso el pecoso…? Cuando, en la escuela, leyera Romeo y Julieta, aquello sobre el único gran amor nacido de su mayor odio, le parecería demasiado personal. El chico pertenecía a esa familia de dementes que odiaban a su papi, el mejor papá de todo el mundo.

   -Mamá, yo… -Jensen pareció compungido, más cuando la mujer en evidente estado de gravidez, le atrapó la mano cuyos dedos aún rozaban de los de Jared, halándole, dejando la bolsa en manos del otro, quien maniobró para que no cayera al piso.

   -No tomes nada que venga de ese horrible chico Paladecki. –sentenció la mujer, agitada.

   -¿Padalecki? –Jensen bramó, boca y ojos muy abiertos, mirando al castaño. Uno de ellos. De la gente que tanto daño le había hecho a su familia.

   -Soy Jared… -el niño intentó una sonrisa, deseando en esos momentos como nunca quiso otra cosa, no ser rechazado por razón alguna. No por… Jensen.

   -Yo… -el rubio comenzó a decir pero ya la mujer le halaba.

   -Nos vamos. Dieron de alta a tu papá.

……

   Las azuladas y rojizas luces estroboscópicas barrían la pista y un tanto sus ocurso rincones, mientras la música prácticamente obligaba a bailar. Jared, enfundado en su buen traje deportivo, ríe a mandíbulas batientes con una cerveza en las manos, escuchando de boca de su menuda amiga Alexis, como es que siempre se lleva un chasco por buscar hombres grandes que luego defraudaban en la cama. El grupo, seis o siete jóvenes profesionales exitosos, la pasa bien. Era un viernes por la noche de una semana larga de trabajo. Y a los veintiocho, como rondaban casi todos, la sangre pedía a gritos una escapada, para reír y gritar con los amigos, para beber y bailar hasta que el cuerpo aguantara, o los movimientos se convirtieran en preámbulos de sexo, clavando los ojos sobre un cuerpo también joven y deseoso de vivir, una mirada que prometiera un buen rato sin preocupaciones o consecuencias.

   Jared lo necesitaba, su padre le tenía verde con sus consejos y vigilancia sobre la manera de llevar el negocio de la familia, del cual sólo era asesor, ocupado como estaba con sus propias ideas. Su padre, y en buena parte su medre, le deseaban de lleno en las empresas. Y que sentara cabeza; que si no iba a casarse con una linda chica, que estabilizara su vida sentimental, que encontrara a alguien y se enseriara. Y saber que les atormentaba el que no lo hiciera, le robaba algo de paz. Era un joven empresario que deseaba conquistar el mundo por su cuenta, luchar a brazo partido por ello, o llevar su existencia a paso lento a veces, disfrutando de cada rama mecida por el viento, cada grato rayo de sol en la cara, cada trinar de pájaros. Cada chico guapo con quien se cruzara, así sólo intercambiaran una sonrisa, una mirada. Pero…

   -Necesito otro trago, ¿alguien más? –pregunta y todos aplauden aprobadores.

   No puede evitar sonreír mientras cruza la pista, los cuerpos contorsionándose, chica y chicos que le miran en aparentes invitaciones, como los cuerpos que le rozan o las manos que le tocan hasta que se aleja. Ve a su mejor amigo del mundo, Chad, bailando con una joven en mini falda. Aunque decir que bailan es una exageración; el rubio está besándola de una manera ya sexual, mientras le tiene una mano metida bajo la falda, tocándola. El muy cerdo, sonríe con aprobación. Agitado de respiración, algo transpirado, el cabello un tanto húmedo, llega frente a la barra.

   -Hey… -llama, feliz como siempre, pero su mirada se congela cuando un cuerpo corta la visión de la chica pelirroja a quien se dirigía. El hombre más guapo, sexy y caliente que pueda imaginar está allí, enfundado en una franela negra, ajustada de una manera obscena sobre sus hombros, bíceps y pectorales, y un jeans oscuro que parecía pintado sobre su cuerpo. Nota las manos grandes que se secan de un pañito que lanza bajo la barra.

   -¿Deseas algo, grandote? –le pregunta con una voz cantarina, profunda, que despierta ecos en todo el cuerpo de Jared, y un calor intenso en su pecho y bajo vientre.

   Por un instante que le sabe a eternidad, el castaño no puede responder, perdido como está en los ojos verdes, las largas pestañas amarillas, el cabello rubio sucio alzado en puntas, la nariz algo desviada, totalmente adorable, y sus pómulos cubiertos por un millón de maravillosas pecas. Y sus labios, carnosos, rojos, los cuales se humedecen cuando pasa la lengua sobre ellos, de manera refleja. Y Jared quiere esa boca contra la suya, esos labios contra su piel, sobre su verga, rodeándola y masajeándola en su ir y venir. Quiere que esa lengua…

   -Hey, ¿deseas algo? –la maravillosa aparición trona los dedos frente a sus ojos, sonriendo todo chulo, como sabiendo el efecto que causó en él.

   -Yo… si, eh, claro… -sonríe tragando saliva.- Necesito tú número telefónico y tu dirección. Eres soltero, ¿verdad? Tienes que serlo o me muero. –el otro le mira desconcertado por un segundo y luego ríe, mostrando sus dientes blancos, parejos.

   -Eres un avión, Padalecki. –le desconcierta que sepa su apellido. Y más por la mirada oscura, traviesa y perversa que adivina en sus pupilas. Le mira y le mira, pero no cree haberle visto antes. Joder, si le hubiera conocido jamás le habría olvidado… O quitado las manos de encima. Debía…

   -¿Ackles? –brama finalmente, aún más desconcertado, sintiendo que todo da vueltas a su alrededor.- ¿Jensen Ross?

   -¿Lo recuerdas todavía? Dios, eso fue hace muchos años, más de veinte. –se maravilla el rubio, el otro sonríe, algo confuso ahora.

   -Nunca olvidaría al niño por el cual supe que era gay. –confiesa abiertamente, ganándose miradas de otros consumidores y de la chica pelirroja tras la barra. Pero no repara en ellos, tampoco Jensen.

   -Tu familia me debe algo, Padalecki. Mucho, a decir verdad. –el rubio se tiende sobre la barra, mirada intensa, y Jared siente que se ahoga, que se hunde, que quiere sumergirse, desnudo, en esas piscinas de aguas verdosas y brillantes. Pero también inquietud por lo que el otro dice.- Tú, personalmente, me debes algo.

   -Jensen… -oh, Dios, la antigua pelea entre Ackles y Padalecki. No era posible que esa tontería le costara llegar a conocer al hermoso dios sensual que tenía en frente. No puede evitar agitarse y echar su cuerpo hacia adelante, en respuesta automática, cuando el rubio se tiende más.

   -Me debes una bolsa de cheetos… y haré que me la pagues. –suelta con una mirada oscura, un tono de voz bajo y profundo que promete tocadas, lamidas, mamadas, penetradas; y tal vez azotes y esposas, y súplicas para que no se detuviera nunca.

   -¡Cuando quieras! –replica agitado, su voz también baja, duro bajo las ropas. Se miran por lo que parecen horas.

   -Vuelvo pronto. –anuncia Jensen, sin mirar a nadie, señalándole con un gesto hacia el final de la barra.

   Y Jared siente que todo le da vueltas. Mierda, ¡esto estaba ocurriendo! ¡Iba a pasar! Caliente como está, no puede ni imaginar el precio que terminará pagando.

CONTINÚA … 2

Julio César.

DEAN, SAM, COLE, MONJAS Y ROWENA

septiembre 3, 2015

DEAN, VAYA CHICO…

DEAN Y COLE

   ¿Al padre y al hijo?

   Siendo tan obsesivo como soy (maniático dicen mis amigos), estuve a punto de dejar estos atrasados comentarios sobre la décima temporada de Supernatural, porque no pude ver el episodio hace dos jueves ya que a unos amigos les nació una nieta, ¡una nieta! Esos liceos son tan peligrosos como antes, aunque en el pasado había como más malicia en los ahora padres. Una barriga a los dieciséis años es francamente… y mejor lo dejo así (y ella sabe lo que pienso); parece que no ven novelas, que no saben de dónde salen los niños. O tal vez creen que de verdad vienen de Paris en picos de cigüeñas. Fuera de ese detalle, la pasamos bien. Los bebés siempre alegran la vista. Bien, no habiendo sintonizado el fulano episodio, perdía todo el hilo. Afortunadamente lo encontré por la red.

DEAN AND COLE

   Y ese episodio, el 10X15 – THE THINGS THEY CARRIED, me dejó curiosamente insatisfecho. Era de relleno, evidentemente, como que sólo estaban Sam y Dean, pero no sé, cómo que esperaba mucho más cuando regresaba un personaje aparecido en esta décima temporada, Cole, el ex marine que perseguía a Dean para vengar la muerte de su padre. Eso sí, en cuanto la intro anunció que aparecería, temí lo peor: Cole regresaba para morir, o algo terrible le había pasado a su familia. Porque esa es la tónica de nuestra serie favorita. También reaparecía un viejo enemigo, una cosa creada por Eve y que ni nombre tenía. Aunque era como una variación de aquello.

DEGOLLADA EN SANGRE SUPERNATURAL

   Vemos a una mujer militar que cuelga cabeza abajo, que se debate contra alguien que se acerca, que la degolla y bebe de su sangre. Algo horrible como siempre. Y de allí pasamos a Sam en la baticueva buscando referencias sobre la Marca de Caín, haciéndolo a escondidas porque Dean no quiere que lo haga ni escuchar nada más sobre eso. De hecho cuando este aparece súbitamente, Sam cierra de golpe la computadora, lo que hace que Dean, todo chulo, le pregunte si veía porno. Fue divertido, como cuando le dice que no tiene nada de malo pero que no lo haga en la mesa donde comen. ¡Miren quién habla! Saben de la degollada e irán a investigar. La policía les dice que ya tienen al culpable, el cual se suicidó. Van con la esposa de este, era un militar que en casa no mataba ni a una araña y que de repente enloqueció, que comenzó con una gran sed, a desvariar y desapareció. Como último dato curioso, les da el nombre de otra esposa de militar cuyo marido también actúa extraño.

   Van con ella, quien no quiere ver anormalidad, pero está tensa, su marido anda desparecido, tiene esa sed insaciable y andaba errático antes de eso. Cuando salen encuentran a Cole, quien fue llamado por la mujer, su amiga, porque también es amigo del marine que buscan. Irá con ellos para no dejarles hacer algo drástico, convenciéndolos con buscar información del Pentágono de la última misión de los otros dos.

   Bien, para hacer el cuento corto: el marine anda mal, tiene sed, en una tienda toma mucha agua, ataca a un dependiente, le degolla y bebe de su sangre. Y con la cara que tenía no sé cómo alguien se le acercó. Cole consigue un video, una misión en Irak sobre un rehén al que iban buscando, este ataca a los dos marines ahora enfermos, ellos se defienden y le matan. Todo se ocultó. Cole, quien ya no confía en que los Winchester salven a su amigo, calla un dato cuando estos le preguntan qué hará si llega el momento de acabarlo. Finge despedirse de los hermanos, pero sale en busca del amigo; los Winchester, que algo se olían (como Dean debió sospechar de la Charlie mala unos episodios atrás), le siguen. En una cabaña, Cole encuentra al sujeto, que le ataca y le transfiere uno de esos feos gusanos bucales (que son sencillamente repugnantes, tanto que imposibilitan cualquier interés del subtexto). Los hermanos llegan, Dean mata a uno de esos bichos que se arrastra por el piso, Sam corre tras el otro militar y deben encarar el hecho de que Cole está infectado.

   Intentan salvarle como hicieron con Bobby, pero no resulta. Mientras Dean propone ocuparse de él, Sam va tras el fugitivo, quien seguro irá a casa de la esposa. Y aquí ocurre una de esas cosas extrañas: Cole teme que no se salvará, Dean le pelea para que luche y resista, que no pierda la esperanza, mientras él mismo las ha perdido. Hubo muy buena química entre los dos, como siempre ocurre con Jensen Ackles y todo al que le ponen al lado. Aquí se nota cuando Cole teme terminar siendo un monstruo como su padre, y que como él, ser destruido. Me gustó mucho esa charla con Dean, reconociendo lo que los Winchester hacen, en las sombras, sin que nadie se los agradezca nunca (cosa que se vio no sólo en el Apocalipsis, sino cuando lograron vencer el terrible plan de los leviatanes). Usando la lógica, las cosas que el parasito necesita, intentarán deshidratarle para que le abandone, y la cabaña se transforma en un baño turco.

SAM PROTEGE

   El marine enfermo casi mata a la mujer, quien se comportó de una manera algo tonta, porque ya sabía lo que había hecho en aquella tienda. Casi la infecta pero Sam llega y lo retiene. Quiere salvarle. Sam está decidido a ello, a salvar a ese hombre, y la transferencia de sus ideas no podía ser más clara.

COLE Y SU PARASITO

   Sudando la gota fría, Cole va siendo influenciado por el parasito, escapa en un momento dado y casi hiere a Dean, pero el parasito finalmente sale en una escena sencillamente asquerosa, de vaina no le cae a Dean en la cara. Cuando llama a Sam para darle la buena notica, para que puedan ayudar al marine, saben que este escapó de las ataduras del menor, le atacó y casi mató a la esposa. A Sam no le quedó otra alternativa que liquidarle. Y hay que comentar que fue notable la química de Sam con esa mujer. Cole entiende que no pudieran salvar al amigo, su mujer le contó todo, tanto es así que ella le dirá a la policía que el hombre la atacó por alguna locura momentánea y debió matarle en defensa propia, todo para cubrir el rastro de los hermanos Winchester. Cuando parte reconoce que hacen un gran trabajo pero que espera nunca volver a verles. Y es aquí lo insatisfactorio, aunque fue un buen episodio, uno de relleno pero intenso, no lo sé, me parece que Cole estuvo desperdiciado. Lo veía más como otro Dean, frío y mortal, al lado de estos en una lucha necesaria pero sin terminar de ser amigo de Dean (le mató al papá, carajo). Pero eliminaron eso cuando le quitaron toda la animosidad hacia el pecoso. No sería malo volverle a ver, eso sí, siempre que se nos asegure que no morirá.

LIBRANOS DEL MAL

   Ahora Sam, su depresión porque quería salvar al marine, de verdad quería pero no pudo. Dean lo entiende, pero que hay que aceptar que a veces se hace todo, como debe ser, y el resultado es una porquería. Obviamente hablaban de él, de la Marca. Sam vuelve a estar como en la tercera temporada, angustiado, casi en lo obsesionado, por la suerte de Dean. Desconcierta que este parezca aceptarlo todo tan fácilmente. Cuestión aparte, ¿no les recordó toda la trama al guion de la película Líbranos del Mal, con Eric Bana como un policía obsesionado con los crímenes contra niños, y nuestro Edgar Ramírez, un cura casi apátrida que practica exorcismos? Una buena cinta, a mi manera de ver, pero es que me gusta lo oscuro. Unos militares encuentran en el desierto un lugar horrible lleno de calaveras, de sacrificios, y algo los toca y los condena. Aquí ocurre igual, pero es uno de esos gusanos de la ira.

LA CONFESION DE DEAN

   Me gusto una barbaridad del episodio pasado, 10X16 – PAINT IT BLACK, la interacción de Sam y Dean con la Iglesia Católica, confesión incluida, pero no pude dejar de notar que sigue siendo de relleno, conteniendo la trama central. La vieja costumbre de dejar todo para el último episodio, como el gran plan de los leviatanes, que era realmente bueno, toda la humanidad sirviendo de ganado; o el de Metatron y su guerra contra el Cielo, que también fue una gran maldad. En el capítulo hay hombres que se confiesan y algo los sigue al salir del confesionario; unos se suicidan, lo que llamará la atención de los hermanos, a otros los asesinan seres amados que les acusan de traición. Alguien o algo mata a hombres infieles, la eterna persecución. Lógicamente un fantasma vengativo. Sumado a esto hay una trama en el Infierno que es totalmente aburrida. Rowena y su historia están haciendo que Crowley se parezca a Castiel y sus ángeles necios.

   Repito, me gustó, por los hermanos, por este Sam angustiado por su hermano, por Dean viéndose tan afligido, lo demás… relleno.

CROWLEY Y SU MADRE

   Crowley sigue con los dramas con su madre, intentando buscar su aprobación, algo típicamente norteamericano y que pensé era únicamente en los programas con judíos, como decía la niñera (The Nanny, que por cierto, parece el único programa con el que cuenta ese canal de comedias en el cable); para alegrarla y congraciarse atrapa a una bruja, su peor enemiga, Olivette. Rowena la tortura y todo eso, quiere que la restituyan como gran bruja del aquelarre y ahora es que se entera que el aquelarre y sus secretos fueron perseguidos, disminuidos y robados por Los Hombres de Letras, que tienen todos sus secretos encerrados en bunkers (como la baticueva). Todos han muerto aunque en Norteamérica hay una base en manos de unos cazadores, Sam y Dean Winchester. Me gustó la reacción de Rowena, fue lo único bueno de ella. Otra vez los Winchester, por quienes ha discutido con su hijo, y que le restan poder e influencia a ella, es así como lo siente. Bien, castiga a la otra y quiere que Crowley haga algo contra los Winchester, pero este se niega alegando que ya tiene planes para ellos. Eso, a grandes rasgos, fue todo. Sobraron escenas, diálogos y discusiones.

OLIVETTE

   Sin embargo, la bruja que representaba a Olivette era interesante, como la que convertía a los adultos en niños para comérselos. Aparentemente el aquelarre contaba con buenos elementos, excepto Rowena. Ahora la mujer identifica totalmente a los hermanos como sus enemigos, eso es bueno, tal vez por fin será la gran villana que la imaginé cuando apareció. Ahora Crowley… Es increíble lo disminuido que se ve. Lo bobo. El Infierno ni parece amenazador. Pero ya este demonio nos ha sorprendido antes, ¿está realmente tramando algo terrible contra los Winchester? ¿No sería genial que raptara a Dean con ideas de torturarle, aunque sin llegar a hacerlo? ¿El Deawley? Ese enfrentamiento entre ambos ha sido largo, que comenzaron como enemigos aliados en la cuarta temporada, con todo lo que pasó, incluida la muerte de Sarah y el chico wendigo, hasta el momento en que compartían cuarto y tal vez toallas. Han intercambiado mucho. ¿Torturaría de propia mano Crowley a Dean? ¿Permitiría que otro lo hiciera? Sé que esta temporada ya terminó, e ignoro cómo, pero me habría gustado ver esto.

DEAN EL CHULO Y LA MONJA QUE OYE

   Bien, los hermanos tras lo que mata penitentes. Hacen la relación de que todos eran católicos y se habían confesado con el mismo sacerdote, ¿habrá algo sucio allí? Lo probaran con una confesión, fue graciosa la cara de Sam cuando Dean le pregunta cuándo fue la última vez que se confesó, respondiéndole que nunca. También encontramos a dos monjas jóvenes hablando de por qué tomaron los hábitos, y la verdad es que las razones fueron bastante deprimentes, y egoístas, pero es de suponer que la gente ya no siente “la llamada” como cuando la religión estaba más fresca. Una de ellas habla del amor que sentía por un famoso pintor al que le entregó su alma, literalmente, sabemos luego. Ella le confesó su amor, él no la quería sino como musa, se puso tan mal de salud y desequilibrada emocionalmente que la metieron en un convento. Ya para ese instante sonaba raro. Cuando la que le escucha encara a los falsos policías, las chipas entre ella y Dean, quien luego la llamaría la monja sexy, para consternación de Sam, eran evidentes. Coqueteaban de lado y lado. Ah, es que se trata de Dean Winchester.

   Probando las cosas, Dean se confiesa, comienza como una farsa, exponiéndose como un ser mil veces infiel y mujeriego, pero luego se queda atrapado en sus sentimientos. Siempre supo que terminaría mal, pero ahora que ese tiempo tiene límites, se siente vacio y no quiere morir. Eso me gustó. Mirando hacia atrás piensa que debió sentir y vivir, que hubo cosas que nunca dijo o se permitió experimentar o exteriorizar. Y si no estaba hablando de sentimientos no sé de qué podría ser. Esto hizo sonar muchos radares. ¿Hablaba de reconciliarse con Sam? Ya lo habían hecho, totalmente olvidado lo del Purgatorio y lo del falso Ezequiel poseyendo al menor. ¿Hablaba de Lisa y una familia? ¿De Castiel, su ángel de la guarda? Cuando el sacerdote le pregunta si cree en Dios, respondiendo que sabe que existe pero que ya no se preocupa por él, por nadie, fue una mejora. Ya no hablaba con ira; parecía aceptar que si la gente toma sus decisiones, él, Sam, Castiel, aún Crowley y el mundo mismo, ¿qué puede hacer Dios? ¿Hipnotizar a todos para que funciones como automáticas sin voluntad propia? ¿Abrirles las cabezas para meter sentido común?

   Toda la escena, exceptuando Dean dejando ver su sentir (o lo poco que puede mostrar que nunca es mucho), fue algo superficial, aunque al final el sacerdote dice algo que es cierto; cuando comenzamos a orar, por lo que sea, lanzamos una mirada a nuestro interior, iniciamos un examen de conciencia donde aceptamos que algo puede que no vaya del todo bien, que necesitamos llenar algo que no entendemos o que no podemos con las fuerzas del universo y pedimos ayuda. Claro,  para los que como yo, que sólo lo hacen en momentos de grandes crisis, como hace la mayoría, es más como un desahogo esperando una solución mágica más allá de nosotros.

DEAN Y LA MONJA

   El fantasma va tras el cura que le da la absolución a Dean. La monja encuentra en el diario de la otra que enloquecida mató al amante infiel que se acostaba con otra modelo; corre y se lo cuenta a los hermanos, ella no asoció la llegada del fantasma, con sus cosas de un convento en Italia, con las muertes. Dean y la monja sexy van a buscarla a la capilla, y Sam, que debía quemar el diario, en cambio lo lee. Dean encuentra al cura muerto, la monja le ataca, estaba poseída.

EL CUADRO FANTASMA

   El diario no era lo que retenía a la otra, era el cuadro, donde con la pintura mezcló parte de sí, sangre y huesos. Una porquería, ¿cómo pensó que ese hombre se enamoraría de ella ante semejante acto? Está como esas mujeres que amenazan a un hombre que si no se casan con ellas se matarán, ¿quién carajo se va a echar ese muerto encima? Que puede ser literal. Es mejor dar tiempo y ver qué pasa. Bien, Sam quema el cuadro, el fantasma abandona a la monja y todavía tiene la cachaza de pedir su ayuda.

SAM AND DEAN

   Fuera de una pregunta de Sam a Dean, no formulada con todas sus letras, sobre lo mucho que tardó en el confesionario, el aire de pesimismo, de la tormenta que llega, sigue dejándose sentir. Da gusto ver que el menor no ceja en su empeño. De esa monja pensé varias cosas. Primero, que si, parecía gustarle un poco Dean; segundo, ¿las monjas ven y hablan con fantasmas normalmente, a tal grado que no lo ven irregular? Debía ser síquica, ojalá regresara, como un pastor Jim. Y tres, ¿saben qué habría sido realmente bueno?, que al final ella misma resultara ser un fantasma, como en la película el Sexto Sentido. Habría sido novedoso. Ya había pasado que los hermanos ayudaron a una mujer que era perseguida y ella misma no sabía que estaba muerta, pero ellos sí. Habría quedado bien que al final la monja sexy les sorprendiera siendo otro fantasma.

DEAN Y CROWLEY, LA MIRADA INTERIOR

Julio César.


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