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CITAS EN NINGUNA PARTE… 7

diciembre 15, 2015

CITAS EN NINGUNA PARTE                        … 6

PADACKLES ES AMOR

   -¿Le damos un poco más?

……

   -¿Quién quiere un trago? Este lugar es muy bueno. –sonríe el castaño e intenta ser amable y conciliador para que…

   -Permiso, debo volver al trabajo. –Jensen le corta, sonriendo un poco más. Aún más frío.

   -Jensen… -interviene una sonriente Megan.- ¿Por qué no te reúnes luego con nosotros? Vamos a tomarnos unas copas en casa de Sophia, celebra que se separó de Chad. Ni te imaginas cuánto alcohol correrá.

   -Tantas han celebrado eso… -Jared intenta una broma y hay risas, menos de parte del rubio pecoso de ojos verdes.

   -Oh, lo siento, tengo un compromiso previo. –la excusa de siempre, se dice Jared, acongojado. Y molesto.

   -¿En serio? Creí que saldrían juntos después de tu turno. –se extraña Alexis, mirando de Jared a Jensen, siendo imitada por otros, quienes al fin captan que hay cierta tensión.

   -No, no es así. –aclara el rubio, sonríe pero más bien parece una mueca.- Debo ayudar a Danni a… -intenta decir algo, no se le ocurre nada y se aleja al otro lado de la barra.

   -¿Le ocurre algo? –Megan parece confundida.

   -Parece que no quiere ser visto contigo, Gigantor. –Chad se burla, poniendo el dedo en la llaga sin saberlo.- Y no le culpo.

   -Por Dios, quita esa cara. –le susurra Danneel a Jensen, mientras sirve dos cervezas, mirando sobre el hombro de este a Jared, quien tiene los ojos clavados en el rubio.

   -Lo siento, es la única que tengo, me quedaría sin ninguna si la guardo. –es vago, su mente roja de rabia. E incomodidad, no le gustaba comportarse como un cretino, pero…

   -¿Tenías que actuar como un cretino? –le sobresalta encontrar a Jared a su lado, tono seco, ojos brillantes de indignación.- ¿Qué tiene de tan terrible que mi hermana y amigos quieran conocerte? ¿Sabes cuánto les aburro y obstino contándoles cosas de ti? –acusa y es más de lo que el pecoso puede soportar, elevando la mirada, no el tono.

   -¿Acaso te he pedido que hables de mí con alguien? ¿No fui claro en mi deseo de no… promocionar esto? Entonces, ¿no debo estar incómodo teniendo a toda tu gente aquí? –replica y el castaño traga en seco, exasperado y furioso.

   -No les pedí que vinieran. Querían conocerte, no pude seguir inventándole excusas, dándole largas; no pude pensar en una razón lo suficientemente buena para justificar el que no quieres saber nada de mí. –se agita, dolido y molesto.

   -No debiste… decir nada. –repite, intentando controlarse, luchando entre la ira y la depresión.

   -Por Dios, ¿qué tan malo soy que no quieres que nadie nos vea juntos? Llevamos semanas saliendo, Jen. Una relación necesita…

   -¡No tenemos una relación! –es tajante e hiriente, aunque le altera verle casi boquear. Es la primera vez que lo expresa en palabras.

   -Vaya. –Jared acepta la aclaratoria sonriendo torcido. Joder, era algo que ya sabía pero cómo le dolía ese rechazo. Mira hacia la barra.- Bien, lo sé, pero entiende, no los invité. Ellos quisieron venir y conocerte. Ahora lamento… hablarles hablado tanto de ti. Pero me gusta hablar de ti. –suelta porque lo siente, aunque eso eriza de incomodidad al rubio.

   -Jared… no quiero herirte. Lo sabes. Me gusta estar contigo.

   -Sexo.

   -Fue lo que decidimos. –suena agitado, intuyendo que pisa sobre una fina capa de hielo, no sólo porque Jared pueda molestarse en serio, sino alejarse. No estaba listo para encarar eso, la salida del castaño de su vida.

   -No, Jensen. Es lo que tú querías. Acepté porque me parecía que tenerte en parte era mejor que nada. Yo quiero estar contigo siempre, amanecer a tu lado, ir a almorzar y cenar, solos o con amigos. Presentarte a todas las personas que me importan y… -tiene que callar, no puede decir más o algo realmente grave se expresará. Una frase que aterrorizará al rubio obligándole a escapar.- Tan sólo son mi hermana y mis amigos, ¿por qué te alteras tanto? –insiste.

   -Porque no quería conocerles. –responde lentamente, sin deseos de herir, con la frente fruncida, pero sabe que lo hace, que le lastima. Jared toma aire de manera ruidosa, mirando a la barra.

   -¿Por qué? Dame una razón.

   -Porque verlos, conocerles, puede hacer que esto parezca real. Jay, no debes engañarte, por favor, no busco una relación sentimental. No estoy listo. No sé si alguna vez lo estaré. Y tu caso es especial. Me gusta estar a tu lado pero cualquier otra cosa es complicarnos la vida. Y tú sabes por qué.

   Jared no puede contestar. Tiene la lengua pegada al paladar y tan sólo asiente mientras se pregunta si vale la pena sentir todo ese dolor por unas pocas horas de dicha al lado del rubio.

   -¿Todo bien? –Megan se acerca, extrañada y algo apenada.

   -Todo bien –responde Jared, sin mirarla, sus ojos están sobre los de Jensen.

   -¿En serio? No lo parece. Siento que causamos un problema al venir. ¿No te agradó? –encara al rubio, Alexis y Chad, curiosamente tomados de la mano, se acercan en ese momento.

   -No, no es eso. –Jared responde por un mudo Jensen.- No son ustedes, somos nosotros. –eso impacta, desagradablemente, aún a Jensen.

   -Lo siento, pensé… -Megan se confunde, conoce a Jared, sabe que está molesto pero especialmente dolido, ¿qué estaría ocurriendo allí? ¿Tendría razón Chad y Jensen no quería que les vieran juntos? Qué absurdo, Jared era un chico maravilloso que…

   -¿Jensen, eres tú? –una nueva voz femenina les sobresalta y coloca un brillo en los ojos verdes del rubio, su relajamiento casi inmediato, la tenue leve sombra que parece una sonrisa, que incomoda de manera total a Jared, quien se vuelve hacia la, si, muy hermosa mujer de cabellos aclarados cosméticamente, labios carnosos, hombros esbeltos pero atléticos, delgada de cintura pero con buenas tetas y caderas.

   -¿Jessica? ¿Jessica Alba? –Jensen sonríe por primera vez desde que llegaron, piensa Jared todo ceñudo.

   -Por Dios, si eres tú. –exclama ella, mirando a los presentes algo confundida, colándose un poco parta abrazar al rubio y es cuando lo hace.- El mismísimo Jensen Ackles. –su sonrisa muere un poco cuando nota el tensar del joven y el silencio que se hace.

   -¿Jensen Ackles? –brama Megan, desconcertada, boca muy abierta, volviéndose hacia Jared.

   -¿Ackles? ¿Un Ackles de esos Ackles? –refunfuña Chad, como digno heredero de los disgustos de su papá.

   -Chicos… -agitado, Jared alza una mano.

   -¿Estás saliendo con un Ackles? –Megan parpadea, con un leve tono de decepción.

   -¿Sales con un chico? –Jessica, con cierto mohín, mira al rubio.

   -Algo así. –bufa este, cerrando los ojos sintiéndose mal.

   -Megan, Chad, no quiero… -arguye Jared por su lado, encarando las miradas de su gente.

   -¿Ocurre algo? –Jessica, mirándoles, se ve preocupada. Sus ojos enfocan a Jensen otra vez.

   -Nada, Jess. No eres tú, somos nosotros. –este repite las palabras del otro quien le mira con algo de enojo.- Vamos… -con una mano en la baja espalda, se lleva a la curvilínea joven. Chad intenta no mirar ese culo, no teniendo tomada la mano de Alexis. Pero le cuesta.

   ¡Mierda!, piensan dos jóvenes, uno alejándose, ceñudo y molesto, el otro mirándole, volviéndose loco con esa mano en la espalda de la bella chica. En cuanto se alejan, el trío le rodea, agitados, casi reclamantes.

   -¿Estás loco? ¿Un Ackles? ¿No sabes que esos siempre andan buscando cómo joder a tu familia desde los días del tiranosaurio? –le gruñe Chad.

   -Tu abuelo siempre tiene un cuento sobre ellos. Y no son bonitos, aunque siempre cambian un poco. –arguye Alexis.

   -¿Es por eso que no querías presentárnoslo? –se interesa Megan.- Si es el caso, algo dentro de ti te dice que no actúas bien saliendo con él. Lo que se oculta es porque…

   -Se avergüenza de lo que es; si, Megan, recuerdo bien lo que dice el abuelo. –se agita, como dejándose llevar por los nervios.- Y es lo que me vuelve loco, lo que me está matando. Jensen se avergüenza de mí. No soy yo quien se oculta, quien evita a la gente cuando estoy a su lado. Si fuera por mí haría una fiesta e invitaría a toda la prensa del corazón para que nos vieran juntos. Pero él no piensa así. Jensen no quiere que nadie sepa lo nuestro. Por Dios, Meg, de haberme dejado le habría llevado a la casa, le habría presentado a todos ustedes con una sonrisa grande de idiota, feliz, sintiéndose el hombre más afortunado del mundo. –sonríe leve, amargo, luego traga.- Pero él no quiere. –repite y todos le miran entre desconcertados y sorprendidos.

   -Amigo, tu familia y la suya…

   -Son historias viejas, Chad. Ni papá está seguro de cómo comenzó todo, sólo que comenzó y nos odiamos, pero yo no puedo odiarlo… -mira hacia donde el joven habla animadamente con la bella mujer, la cual le agarra por un brazo, cosa que le molesta a grados sumos.- Le conocí cuando tenía cinco o seis años, esa vez que fuimos al hospital con papá, y ya en ese momento había dejado de importarme quién era.

   -Tal vez de eso se valió para llegar hasta ti, ¿no se te ha ocurrido que no quiere que nadie sepa de ustedes porque intenta pedirte, quitarte, exigirte o enredarte en algo? No le has firmado ningún papel, ¿verdad?

   -Chad…

   -¿Lo amas? –la pregunta de Alexis sale teñida de sorpresa, y fascinación.- Creo que nunca te he visto así. –Jared no responde pero arruga la frente.

   -No lo sé, Alexis, sólo sé que no es bonito sentirme como me siento en estos momentos. O cuando Jensen no quiere salir conmigo, o decirme nada de su vida, ni siquiera compartir sus pensamientos.

   -Dios, esto es tan Romeo y Julieto. –bufa exasperado Chad.

   -Lo sé. –este admite, mirándoles a todos, especialmente a Megan.- Lo siento, chicos, lo amento, hermana, por ocultarles esto. Saben que los amo pero no podía decirles nada, porque siento que necesito Jensen, mirarle, verle, escucharle, sentirle, y si se molestaba… -toma aire y sonríe abatido.- Pero ahora me siento mejor, libre. Mentir, ocultarse, todo es tan molesto. –mira a Megan.- Tengo una relación, o estoy saliendo, o simplemente estoy acostándome con Jensen Ackles. Ahora lo saben. Entiendo que les sorprenda, que no les guste o les preocupe, pero es así. Dios, quisiera tener las palabras para decirles cuánto me gusta. Casi me asusta, Meg, porque cuando pienso en él, sin verle, aún recordando cómo evita profundizar en esto que tenemos, creo que él, ese rubio pecoso idiota, puede ser el final que quiero para la historia de mi vida, la última parada para vivirla cada día. ¿Y si es así, Meg? –se ve algo desolado. Las mujeres le miran enternecidas, algo preocupadas.

   -Oh, basta, no está bien. Es arriesgado. ¡Es un Ackles! –estalla Chad, ganándose las miradas de desaprobación de todos.- Pero si tanto así te gusta, búscalo, ¿qué más vas a hacer? –se vuelve hacía la barra.- ¿Dónde coño está?

   Jared alza la vista y le busca. No está. Parpadea y recorre la barra otra vez. Se aparta de sus amigos, rumbo a Danneel, quien se ve ceñuda aunque intenta disimularlo.

   -Hey, ¿y Jensen? –pregunta con el corazón martillándole en el pecho y los oídos. Lo sabe, es perfectamente consciente de lo que el rubio hizo y la rabia más intensa se levanta en sus entrañas, ahogándole.

   -Se marchó con la lagartona aquella, dejándome con todo el trabajo. –replica la pelirroja molesta, mirándole feo.- No sé qué pasa entre ustedes, pero ya me perjudicas; por favor, no le busques más aquí. –se aparta para atender una llamada con un gesto nada amistoso.

   -Se marchó. –casi susurra, con un sabor amargo en la boca, así debía saber un infarto, piensa.

   -¿Y dónde está? –Chad pregunta a sus espaldas, acompañado de las otra dos.

   -Se fue. –sonaba infantil, tonto, caprichoso. Así era Jensen, caprichoso. Se largó sin que hablaran, sin que se entendieran o discutieran. Se sintió incómodo, molesto con él y se fue. Sus sentimientos no le importaban un carajo, y la idea es dolorosísima.

   -Jared… -susurra Megan, afectada.- ¿Fue porque vinimos? Lo siento.

   -No fue eso. –tercia Chad, molesto.- Es porque es un Ackles. Papá siempre ha dicho que son unos imbéciles. Y tú lo sabes, JT.

   Si, era un imbécil que jugaba con sus sentimientos, se dice el castaño, sin mirarles, por vergüenza, pero también porque no puede responder. Joder, nunca imagino que algo pudiera doler tanto, decepcionar de aquella manera. Era una herida fea, intensa.

   -¡Qué se joda! –gruñe bajo, resentido. Decidido a no dejarse lastimar así otra vez. Nunca.

CONTINÚA … 8

Julio César.

SAM Y DEAN, UN PEQUEÑO MUNDO DE PELUCHES, 6×11 – 7×11

diciembre 10, 2015

LIZZIE, SAM, DEAN, AMARA Y LAS ALMAS… 5×11

SAM AND DEAN WINCHESTER

   ¿No se ven geniales en su batalla?

   Para serles totalmente sincero, hice algo casi anatémico, no había visto los últimos episodios de la serie antes del paro navideños, cuatro, porque no he tenido cabeza para nada como no fuera lo que ocurrió el domingo pasado, y algo le pasaba a mi portal. Intentaba abrir el programa y aparecía una alerta roja. No sé qué por qué. Pero los he visto, al fin… y comentaré según fui pensando.

EL BROMANCE DEAN-CROWLEY

   Si hay algo que demostró el sexto episodio de esta onceava temporada de Supernatural, 11×06 – Nuestro Pequeño Mundo, es que el programa va entrando en esa etapa novelada en la que caen programas largos, cuando tienen suerte, o a los tres episodios esos shows que se condenan a desaparecer pronto, como pasó con Terminator (¿cómo pudieron joder una serie sobre Sarah y John Connor?, misterio), Alphas o la misma Héroes. Smallville fue insoportable después de la sexta temporada; episodio tras episodio de Lana dudando entre Clark Kent y Lex Luthor, sin que nada ocurriera. Lo otro es que el programa irá decantándose, la gente que espera fics por argumentos televisivos irá partiendo y solamente los fans quedaremos; sin embargo, el programa cuenta con una base sólida, si la transmiten uno se detiene y la mira. Me hizo gracia hace poco ver un comentario de refilón sobre el programa, de cómo sería la programación del Canal Warner en el 2035, anunciando la treinta y seisava temporada del programa.

   Aunque nada de esto, apuntes que hay que hacer para saber dónde pisamos, le quita un ápice al hecho de que disfruté una barbaridad viendo esta entrega. Estaban todos los personajes que me gustan, incluida esta Amara, aunque prefiero a la otra, la que aparece en las visiones de Dean (se ve hermosa, peligrosa y sexy). ¿Qué me agradó más?, los momentos del fandom. Sam recordándole a Dean su romance de verano, Crowley reconociendo lo que uno siempre ha sostenido sobre los seres sobrenaturales y Dean, que no le arrancan la cabeza porque les gusta, y la joven Amara con sus carantoñas con el mayor de los cazadores (definitivamente Dean da para todo).

   Antes quiero hacer una aclaratoria, no me gustó la naturaleza de Amara que ahora sabemos, mitad Dios; no, la quería totalmente malvada, una diosa de cuentos de horror, como ya he dicho. Pero esto explica un poco mejor lo que parece estar ocurriendo, incluso con este Crowley que no se entiende claramente por qué actúa como lo hace con la niña, o la crisis misma que atormenta a Castiel; todos, incluso aquel ángel y aquel demonio en la cafetería, como la gente sin metas ni propósito que sufre y desea paz, todos pueden estar respondiendo a la necesidad de otro Dios. Uno que no esté lejos.

CROWLEY, UN FEO PADRE

    Mientras buscan a Amara o a Metatron para encarar el asunto de la Oscuridad, saben los hermanos que el hombre si alma que les ayudara el episodio pasado es asesinado en su celda, un olor a azufre les indica que los demonios están cerca. Resulta que Amara si se le escapaba a Crowley, como una adolecente cualquiera que huye para fumar, tomar licor o verse con chicos, alejándose de la figura paterna. El Rey le había prohibido devorar más almas, para retardar su crecimiento, y esta iba por lo que quería. Cuan chiquilla ella le grita que un día no le necesitará ni la controlará y hará lo que quiera, repito, como la típica adolecente con el cerebro inundado de hormonas y neurotransmisores que la hacen actuar de una manera que nadie reconoce. Y la pregunta era en ese momento, sabiendo que Crowley conocía lo peligrosa que era, que no podría controlarla, ¿por qué lo hacía? Su respuesta casi paternal de que quiere que no crezca tan rápido, que aprenda y se llene de sabiduría es la respuesta típica de un padre en estos asuntos. Pero ni ella es la típica adolecente, ni Crowley el padre normal, con el agravante de que ni siquiera era un padre. No podía soñar con controlarla, ¿por qué lo hacía en verdad? La respuesta fue tan vaga como la que daría Castiel cuando intentara ponerle un nombre a la profunda insatisfacción, al vacio enorme que es su vida desde la guerra en la quita temporada, y aún antes, cuando los ángeles conspiraban con los demonios para liberar a Lucifer. Pero eso no se entiende bien, hacia dónde va todo, hasta que Amara revela su naturaleza real.

   Los hermanos le tienden una trampa a un demonio que va por otra de las víctimas de Amara, y saben que  Crowley juega al papito de una terrible deidad. Y el tono mismo del demonio indica lo que piensa de todo ello. Ahora los hermanos buscarán a la pareja. Es cuando ocurre ese gran momento, Sam preguntándose por qué Crowley ocultaría a Amara en la Tierra en lugar de llevarla al Infierno, Dean respondiendo que no le gusta ese lugar, con conocimiento de causa, y Sam mirándole, “había olvidado vuestro romance de verano”. La cara de Dean fue un poema, pero algo de veneno había en el comentario, como que algo parecido usó Crowley contra el menor cuando este le decía que le mataría por llevarse a su hermano (al inicio de la décima temporada), y este le respondía que lo que le molestaba era que Dean ahora estaba con él. Y si eso no sonaba a subtexto, que aparezcan las fans del quinto episodio la temporada pasada y lo digan.

SAM Y SU POLITICA DE NO MUERTES

   Encuentran el lugar y entran. Sam la tiene clara, nada de clavar espadas mágicas sobre el ejército de demonios, muchos están poseídos y hay que salvarles. Y eso me gusta, un héroe salva a todos los que encuentre; habrá momentos cuando no se pueda, cuando el valor de una vida contra la de los muchos le hará tomar una terrible decisión, una que le atormentará luego, pero lo hará. Este no era el caso.

AMARA ACARICIA A DEAN

   Se separan, Dean va por Amara, Sam detendrá a los demonios. Y el encuentro Dean Amara fue genial, el cazador quiere sentir odio, ganas de acabarla, pero ella le ve con adoración, e imagino que la escena no tomó otros visos porque, según el programa, todavía es una adolecente. ¿Por qué existe esa conexión?, alega ella que es porque fue lo primero que vio al escapar de su prisión. Llega Crowley, hay una pelea, y el Rey le detiene. Ocurre otro de esos momentos de rupturas, uno que temo sea difícil de reparar, aunque el programa nos tiene acostumbrado a los extraños compañeros de cama independientemente de lo ocurrido en el episodio previo. Crowley le dice a Dean que es el final del camino, le asesinará, que ha tenido muchas oportunidades de matarle y no lo ha hecho por lo que había entre ellos, ese bromance tan claro, pero que se acabó. Me hizo gracia la cara de Dean, pero creo que el mismo debía saber que es cierto. En su odio hacia Crowley, Sam es más claro y directo, aunque creo que en buena parte se debe a la relación entre el Rey y su hermano. Amara interviene, es terrible con Crowley, al que no mata por la ayuda que le ha prestado hasta ese momento. A Dean le promete un nuevo encuentro.

AMARA, SAM Y DEAN

   Sam, quien ha luchado y las ha tenido duras para someter a los demonios sin matarles, debiendo acabar con uno, entra y los encuentra, a Dean y Amara, y ella desaparece.

CASTIEL Y METATRON

   Castiel, por su parte, sufre una verdadera crisis, casi de pánico cuando va a salir de la baticueva en busca de Metatron, a quien pilló grabando escenas de violencia. Le encuentra. Sin poderes, para ganarse la vida, Metatron se dedica a filmar videos realmente horribles sobre la violencia y la miseria humana. Pero se pasó, hasta para él que es un perro maldito. Ante un hombre herido, en lugar de hacer algo, le roba. Por lo menos no le mató, que fue lo que temí. Castiel le descubre, este jura que nunca le dirá donde está la tabla de los demonios, y Castiel se la enseña, que pasó por su pieza y la encontró, la tenía bajo su cama (¿puede ser más patético?, cómo me reí). Ahora va contra él y le golpea. Quiere saber de la Oscuridad. Metatron, ese personaje malévolo, ese gran actor, por un momento parece que le controlará, impidiéndole tocarle, porque le sabe roto, que ya no es un ángel ni nada. Que es un cascaron sin valor para actuar por su cuenta, que sólo lo utilizan, el Cielo, la Tierra y los demonios. Y es cierto, Castiel sufre en esta temporada el mismo vacío que va apoderándose de Dean en la quinta temporada cuando se da cuenta de que nada impedirá el Apocalipsis, que ángeles y demonios se comportan exactamente igual y que a Dios no sólo no le interesa sino que mandó a decirles que dejaran de buscarle. Así de roto está Castiel ahora, aunque me gustó que le diera tremenda paliza. Metatron no soporta ser humano, las deudas, la miseria, las hemorroides (cambió en muy pocos días desde que saboreara las tartas). Castiel no se deja convencer y sigue dándole hasta que confiesa que la Oscuridad es el secreto vergonzoso de Dios, que para crear al universo traicionó a su gente. A su hermana.

   Y eso es lo que no me gustó. Quería que Amara fuera mala, mala, mala, mala totalmente mala, como ya he expresado, como una antigua diosa lovecraftiana. Terriblemente mala… excepto ante Dean. Que tenga algo de divino hace sospechar que no será totalmente oscura, aunque Lucifer lo fue. No quería esto para Amara porque al saber de su naturaleza dual con Dios, y su debilidad por Dean, recordé otra serie que también fue genial, que prometía un gran enfrentamiento y aunque terminó bonito no era lo que esperaba, aunque ya para esa temporada muchos seguidores estaban hastiados: Buffy, la cazavampiros. En un final de temporada, cansada de todo, traicionada, agredida (habían matado a su amante), Willow se vuelve al mal y desata el fin del mundo, una cosa como un viento que iba arrasándolo todo, estando predicho que un poderoso guerrero la detendría. Buffy y los otros parecen querer ir hasta donde está, pero alguien llega y Willow ríe preguntando: “¿tú?, ¿tú eres el guerrero que vino a detenerme?”. Era Sanders, su amigo. Este le dice que no, que no quiere morir solo y por eso buscó a su amiga. Hay un momento cuando le grita a Willow, viendo el desastre, sintiendo los vientos, escuchando los gritos, que tiene miedo, que acabe con todo de una vez, que le mate ya. Y ella lo para todo. Y yo quería una batalla contra Willow. Eso es lo que me inquieta, ¿imaginan a Amara destruyendo toda la creación de Dios y deteniéndose porque Dean se lo pide? No, no quiero eso. Bien, ya me equivoqué respecto a ella, es interesante este giro, pero la prefería malvada totalmente. Imagino que esto habrá molestado a mucha gente, una hermana mala de un Dios, a la que traicionó. El programa siempre ha sido así, irreverente con cristianos y católicos. Aunque, de siempre, ha existido una tesis que sostiene que Dios puede ser dual. O mujer.

AMARA Y DEAN

   En la baticueva le reclaman a Castiel que dejara a Metatron por ahí, este responde que el escriba no hará nada, teme a los ángeles y a los Winchester, y no tiene poderes (me parece que el ángel se confía demasiado). Sam quiere saber por qué Dean no intentó matar a Amara. Este se defiende con que no pudo ya que es la “puta hermana de Dios”. Pero al menor no le convence. ¿Dean lo intentó?, dijo que si, a ella, pero no se movió.

ADAN WINCHESTER

   Y Sam oculta sus nuevas visiones, una caja metálica rodeada de cadenas. ¿Lucifer se alzará otra vez? Sería interesante. Y que Adam volviera con él. Si el programa se va a cambiar al modelo novela, todos caben.

   Personalmente, fuera del detallito de “la hermana de Dios”, me gusta mucho cómo iba la temporada. La undécima, nada más y nada menos. Y cuando creí que ya había llegado la continuación, el programa sale con un episodio fuera de la trama central…

DONNA, SUPERNATURAL

   El 11×07 – Felpa, no guarda relación directa con la trama central, sino que comienza y termina. Relleno, pues. El caso no fue novedoso, aunque sí muy bien tratado. Una señora aguanta los desplantes de un marido bastante displicente (cómo molesta a las mujeres cuando no sacamos la basura, llenamos las jarras de agua en la nevera o no bajamos la tapa del inodoro; pierden los tapones), y mientras sale a hacer algo que debió ejecutar él, este todavía le pide otra cerveza. La cual le es traída, alza la vista y encara a alguien con una máscara de conejo, el cual le mata feamente, siendo testigo la mujer, quien grita como las buenas. ¿El gran momento?, Sam enfrentado a su miedo en un ascensor. Fue tan gracioso. Triste fue ver al chico muerto y la cara de la alerquina que no entendía qué pasaba.

JAKE GYLLENHAAL, DONNIE DARKO

   Y hay que estar claro, la máscara era aterradora, o me lo pareció a mí porque la asocié automáticamente con la película Donnie Darko, de Jake Gyllenhaal. Lo asocio a locura y drama de muchachos. Aquí igual. Mientras en la baticueva los hermanos revisan cosas traídas por Castiel, toda pre bíblicas para ver si hay una mención a una hermana de Dios, antes, Dean sorprende a Sam orándole, por iluminación porque no entiende sus visiones. El mayor no puede creerlo, que lo haga, ni cree que sea Dios a quien el mundo le importa un carajo (cosa que pone en pantalla, al final del episodio, algo que ya vamos temiendo y esperando, que Lucifer deba ser liberado de la caja; y ¿no vendrán esas visiones de él?). Es allí cuando Dean recibe una llamada de la comisario Donna Hanscum, y su cara cuando pregunta “¿qué lo mató un conejo?”, fue insuperable. De entrada me dije: hoy si, hoy muere Donna. Es Supernatural.

UN SINIESTRO CONEJO ASESINO

   La mujer, tan efusiva como siempre, sondea, como la comisario Jody Mills, cualquier cosa que tenga que ver con lo sobrenatural. Tiene un ayudante que se nota gusta de ella, pero la mujer se resiste porque tiene el nombre del ex y es policía. Tienen al asesino, aunque costó bastante controlarle, pero no su identidad. Dean no lo cree algo sobrenatural hasta que ella dice que la máscara no sale. Lo interrogan y nada. En un descuido el sujeto está junto a Dean y le atrapa. Y repito, el movimiento fue tan inquietante como la máscara misma. No es una posesión y cuesta librarle, pero mientras aferraba a Dean le vieron datos que permitían identificarle.

   Mientras van con la novia, quien no puede creer que haya hecho algo tan terrible como matar a ese señor, ella cuenta de la tienda de segunda, donde este se puso esa fea máscara y cambió, no quiso quitársela. Parece un objeto maldito. Y mientras eso ocurre, Donna y su ayudante le llevaban a un hospital para que cortaran la máscara, este los ataca con su gran fuerza y el policía le dispara. Rodean el auto que les cubre la visión y fue duro ver al chico caído, se veía joven e inocente (lo que el programa buscaba, imagino), y la máscara a un lado. Mientras la queman, ella se ve mal, era un buen chico, una víctima que fue atacada por algo maligno. Que el muerto no merecía aquello. Me agrada que este tema se retome en la serie, como viene haciéndolo Sam desde el inicio de temporada.

DEAN Y EL ARLEQUIN

   Así pasamos al gimnasio con el joven idiota de las pesas, el entrenador brusco pero paternal y la delgada figura arlequinesca que le golpea feo con una pesa, hasta que el chico le detiene. Mientras el entrenador va al hospital, los hermanos, frente a Donna, disparan sal al enmascarado, algo flota y sale, un fantasma vengativo, y queda la chica. El colegio compró la máscara para la mascota del equipo. Otra víctima, una a la que Donna deja escapar. Ya para ese entonces el ayudante desconfía de algunas cosas que le dicen. De esta escena, divertido fue el intercambio de Dean con el muchacho que se cree la ultima Coca Cola fría en el desierto, comenzando por no saber el nombre de la mascota, no él, una estrella, y su pomposidad sobre su fuerza. Y esto, la cara de Dean, el intercambio, me hizo recordar algo que leí sobre él, donde una autora exponía la tesis de que Dean Winchester era bisexual, lo supiera o no, o que intentara ocultarlo. Hubo cierta química en toda la conversación (la pagina cerró, me faltó velocidad para sacar algo).

SAM Y EL PAYASO ATERRADOR

   Para ese entonces se van juntando piezas, con la comisario, saben que esas mascaras pertenecían a un tipo que se suicidó y animaba fiestas infantiles. Van con la hermana y esta no quiere hablar, desconoce a las otras víctimas y todo eso. Le muestra fotos del hermano y Sam casi pega un respingo cuando le ve como payaso. Payaso que va al hospital a rematar al entrenador. Y era una máscara sencillamente aterradora, ¿de verdad a los niños puede gustarles eso? Le toca a Sam, claro, enfrentarle. La escena dentro del ascensor, él mirando de reojo al payaso con la navaja sangrante en la mano, fue alucinante. Luchan, le vence, se trata de un anciano que fue poseído. Es la viuda del primer muerto quien da una pista, no quiere escuchar del tipo que se disfrazaba de payaso porque se comportaba inadecuadamente con los chicos. Su marido y el entrenador fueron a confrontarle, no le encontraron y la hermana del muerto les corrió. Ella sabía de la relación entre esos dos y el difunto, y sospechan que el famoso suicidio no fue tal y que tal vez hubiera más nombres en la lista. Y ella había vendido todas esas máscaras.

   Van con hermana, quien les cuenta que no creyó las acusaciones, pero su hermano nunca se casó, no se le veían chicas, andaba con niños y eso bastó para que, aún ella, creyera y temiera lo peor (tenía un hijo que adoraba a su tío). Le dijo a los otros dos donde estaría, camino a una fiesta, y estos quisieron asustarle, teniéndole de los pies en un puente y, accidentalmente, cayó. Lo que sigue siendo homicidio. ¿Lo curioso?, es que recordando al primer asesinado en su casa, encerrado en su burbuja de felicidad defraudando a su mujer, viendo su juego y exigiendo cervezas, no parecía para nada afectado con aquello que hizo, ¿será posible, así fuera accidental, no tener pesadillas? Tal vez creyó hacerle un bien al mundo, o se convenció de ello. A todos nos gusta imaginar que somos mejores de lo que otros a veces nos calibran (y tal vez con razón). Los hermanos llaman a Donna, ella y el ayudante han quemado todo, pero no saben nada de otra máscara, aquella que llevaba el día del ataque. El hijo, poseído, ataca. Dean ayuda, pero el fantasma aparece y ya no oye ni al sobrino. Lo vencen a la antigua, quemando la máscara.

TODOS ABRAZAN A DEAN

   Donna, se despide con afecto de los hermanos aunque espera no verles otra vez, y oyendo consejos, suaviza su trato para con el ayudante. Un caso simple, fantasmas, pero bien hecho. Hubo muchas víctimas; el pobre sujeto atacado por una manera de ser que otros malinterpretaron (y no hablo de la pederastia, esa vaina es imperdonable), y los chicos poseídos, especialmente el de la máscara de conejo, se veía tan desvalido muerto por algo que no era su culpa ni su responsabilidad. Fue un buen episodio. Es aquí donde Sam, de regreso a la baticueva, le plantea a Dean, ¿acaso Dios le dice que debe dejar entrar nuevamente a Lucifer?

   Y quedan los dos últimos antes del receso navideño, comenzando con unas criaturas que me encantaron, pero esto ya me quedó muy largo.

ENTRE LA IMAGINACION Y LOS HERMANOS, 8×11 – 9×11

Julio César.

CORRERÍAS EN BOSTON… 15

diciembre 3, 2015

CORRERÍAS EN BOSTON                         … 14

   La siguiente historia, QUE NO ES MÍA, es un Wincests enviado por una amiga. Que me perdone la autora, pero era una mala traducción del inglés y tuve que llenar algunos espacios. Me agradó mucho. Me gusta cuando Dean sorprende a Sam, y cuando Sam anda perdido de celoso (¡ha hecho sufrir tanto a Dean!). Disfrútenlo.

……

Titulo: Una noche en Boston

Autor: yeya-wc

Resumen: Dean sorprende a Sam con una vida secreta, una donde pensó dejarlo todo, incluso las cacerías.

WINCEST HOT

……

   -Vamos hacia la entrada. –le indica, Sam, asiente, cargando entre los faldones del saco con varias cintas y la carpeta, Dean cubriéndole.

   Van atentos, todos los instintos afinados al máximo, la luz del sol es visible y cada vez más cercana. Sam se permite relajarse un poco, Dean, no.

   -Está cerca.

   -¿Será ese sujeto, al que perseguiste?

   -No lo creo. Aquel era silencioso como un muerto, esto… –el rubio desvía la mirada hacia el pasillo de la izquierda, por un instante.

   El aullido escalofriante llega un segundo después, cuando esa cosa aparece súbitamente frente a Dean, proyectando sus manos garras hacia adelante, golpeándole de lleno, con sus palmas, en el pecho. El cazador grita un segundo antes de volar, literalmente, tres metros por el aire y caer sobre la capota del impala con un feo sonido al chocar la espalda y la nuca contra el metal. Esa cosa, enorme, lanza algo que parece una divertida carcajada gruñido, volviéndose hacia Sam, sacándole dos o tres cabezas de alto, totalmente cubierto de pelos su cara, brazos, torso y abdomen, unos harapos cubriéndole la ingle, el hocico abierto en una mueca horrible, los ojos llenos de salvajismo, maldad, también de crueldad deliberada. Pero así como el rubio apartó los ojos un segundo, costándole el ataque, la diversión del monstruo fue su distracción. En cuando Dean voló, Sam le llamó, dejando caer todas las cintas de video y la carpeta, desenvainado una brillante hoja de metal, su cuchillo, volviéndose hacia esa cosa que ahora repara en él, con burla, como retándole.

   Sam le clava la hoja en un bíceps velludo, y esa cosa ruge de manera aterradora. Más que lastimado parecía asombrado por la herida y el dolor, dando un salto atrás, escapando del tajo que el castaño arrojaba hacia arriba, buscando su rostro, regándolo todo con su sangre mientras echa a correr deposito adentro. Por un segundo, Sam da dos pasos hacia el local, quiere cazarle, pero se vuelve por un gemido quedo. ¡Dean! Corre hacia el rubio, cuya mirada se nota desenfocada, y balbucea.

  -Dean, ¿estás bien? –al segundo deja de ser el bravo cazador y es un desesperado chiquillo que toca a su hermano.

   -No, realmente… -jadea este, sin aliento.

   -Debemos irnos, esa cosa está ahí, y los informes dicen que no ataca solo. –ruge Sam, halándole, siendo recibido por un atronador alarido del pecoso, cuya mirada se vuelve vidriosa antes de cerrar los parpados.- ¡Dean! ¡Dean! –grita desesperado.

   Un terrible aullido de rabia sale de la oscura boca del depósito, como una respuesta a sus llamados. Y corea otra y otra. Tres de esos seres se acercaban.

……

   -Dean… Dean… -le parece escuchar desde lejos la voz de Sam, angustiada, pero no puede abrir los ojos, todo le da vueltas, y en cuento es consciente de eso el dolor se presenta. Tanto que jadea sobre la blanda y cómoda superficie. Eso parece alterar más al otro.- ¿Dean?

   -Deja de gimotear, me duelen hasta las pestañas. –gruñe, ojos cerrados, tragando en seco. El depósito, el ataque, su vuelo bajo que terminó sobre el impala.- ¿Dónde estamos? ¿Estás bien? ¿Y el impala? –abre los ojos alarmado, intentando sentarse, tensándose en el acto, el dolor multiplicándose provocando que varios Sam flotaran frente a sus ojos. Una mano de este, en el hombro, derribándole, le tranquiliza un poco.

   -Quieto. Estamos de vuelta en el hotel. Me tocó cargarte. Allá y aquí. El auto está en el estacionamiento y tú sobre tu cama. –le informa, exasperado pero aliviado, había abierto los ojos.- ¿Cómo estás?

   -Bien. –gruñe con una sonrisa tensa. Es la respuesta de siempre entre ellos. Ahora nota que no lleva zapatos o camisa, tan sólo una camiseta. Casi rueda los ojos notándole la expresión.- Me duele, ¿qué quieres que te diga?, me hicieron aterrizar sobre el impala. –comienza y va alzando la voz, con furia.- ¡Esos hijos de perra! –se tensa y se miran.- ¿Qué eran?

   -Eso, parecían hombres perros. –informa Sam, mirándole con angustia todavía.- ¿En serio te sientes…?

   -Si, joder, córtala ya. No estoy peor que otras veces. –replica e intensa sentarse, otra vez, para demostrarlo, pero la cara le enrojece, aprieta los dientes y desiste, frustrado.- Oh, Dios…

   -¿No puedes moverte? –Sam, casi graznando, cae sentado a su lado.

   -Viejas heridas de guerra. –recuerda algo parecido, en la vieja casa Stanton.

   Y como si conjuraran los problemas, unos fuertes golpes se oyen contra la puerta. Los hermanos intercambian una mirada. Dean intenta rotar, sentarse, ponerse de pie, lo que sea, y tan sólo siente ese feo dolor en la espalda. Sam, casi como un resorte, se pone de pie, desenfundando su arma, acercándose a la entrada.

   -No queremos servicio a la habitación. –informa.

   -¡Abre, maldita sea! –estalla la furiosa voz de Nicholas Stanton.

   Y Sam no sabe si habría preferido otra cosa, como a los hombres perros. Tomando aire, abre, viéndole entrar como una tromba, casi empujándole.

   -¿Dónde está? ¿Cómo pudieron ser tan idiotas…? –el hombre, rojo de cara, se ve totalmente descontrolado, él, el prototipo del control a pesar de la fuerza. Se congela al ver a Dean en la cama.- ¿Estás bien? –la voz, preñada de preocupación y temor, es casi irreconocible cuando cae sentado en la cama, en el lugar que poco antes ocupara Sam, quien oprímelos labios.

   -Estoy bien, Nick. –Dean enrojece un poco, avergonzado por todo el interés del otro.

   -Claro, y ese brillo torturado en tus ojos o el rictus en tu boca es algo que no conozco. –le reclama, vehemente, casi como si no supiera si gritarle o besarle. Se miran fijamente.- ¿Por qué haces estas cosas? –suena casi dolido, como si Dean fuera cazador tan sólo para mortificarle, y este debe estarlo pensando porque se las compone para sonreír de manera chula, al tiempo que Sam gira los ojos, brazos cruzados, de pie a espaldas del abogado.

   -Creí que sabías que era el trabajo. –le recuerda, retándole de alguna manera al mirarle a los ojos.

  -Recuerdo también otra cosa, en esos momentos… cuando me decías que querías dejarlo todo. –contraataca, dejándole sin habla. Y Sam siente la bilis nuevamente correr por sus venas en lugar de la sangre.- ¿Valió la pena al menos esta golpiza?

   -Encontramos algunas cosas. –señala Sam, con intensión antes de que Dean hable. Nicholas vuelve la mirada hacia él, fría.

   -Ya veo. Soy sospechoso, ¿eh? –le reta. Sam no responde. El abogado se vuelve hacia Dean.- ¿Lo crees? –y el menor odia intensamente a ese hombre que sabe tocar las teclas que ponen en funcionamiento al pecoso.

   -No. Pero hay muchas cosas qué explicar. Comenzando por el depósito y su contenido. –intenta sentarse pero duele, y cae contra la almohada; de no ser por eso habría sonreído de los movimientos de Nicholas y Sam, los dos como si fueran a hacer algo para contenerle, confortarle o sólo tocarle, que resultaba gracioso. Y molesto.- Los monstruos son… hombres perros.

   -¿Qué? –se extraña el otro.- Te oí hablar de vampiros, hombres lobos, zombis, fantasmas y demonios, pero no creo haberte escuchado de hombres perros.

   -Tampoco yo sabía de ellos. –confiesa.- Sam buscará todo lo pertinente. –parece indicarle al menor que puede salir un momento, pero este le mira y con toda elocuencia amarra más sus brazos sobre el pecho. No gira los ojos porque todo le duele. Un ramalazo le paraliza y Nicholas lo nota.

   -Debes ir a un hospital.

   -¡No! –es tajante.

   -Yo me ocuparé. –Sam necesita decir. Le incomoda la mirada arrogante del abogado.- Lo saqué de allá. Sé qué hacer.

   -E imagino que fue una dura prueba para ti. Verle herido así, tal vez por eso no piensas con claridad. –gruñe el abogado. Sam se molesta.

   -¿De qué diablos hablas?

   -Supe de la lesión de Dean, por si alguien quiere saber qué hago aquí, porque tengo el motel vigilado. Fueron a ese lugar, les atacaron y volvieron directamente, ahora Dean está fuera de combate, ¿y no se les ocurre pensar qué harían si sus atacantes les siguieron? –les impacta.- Por lo que saben bien podrían estar esperando la noche y caer aquí como una manada.

   -Sam. –gruñe Dean, al tiempo que este exclamaba “Dean”.- Debemos movernos.

   -Podrías… podrían… -enrojece feamente Nicholas Stanton y Sam sabe que no le gustará lo que dirá.- Pueden usar el viejo apartamento. –mira a Dean.- Está desocupado. E intacto. –y las implicaciones golpean al rubio, tanto como a Sam, que imagina de qué hablan.

   -Nicholas…

   -Allí podrás recuperarte, Dean. E investigar. Quiero que todo se sepa. La verdad. Y que me sepas totalmente inocente. –pide, moviendo una mano como espasmódicamente, hasta que atrapa una de Dean, quien se congela, mientras Sam siente deseos de gritar y arrojársele encima para exigirle que le suelte.

   -Está bien. –la aceptación de Dean le mata, verle alejar sus manos, le da algo de paz.

   -¿Te espero o dejo las lla…?

   -Sé cómo llegar. Y si no has cambiado nada. –señala hacia un conjunto de llaves en las mesita.

   Y Sam quiere colgarse de las cortinas de la ventana. ¿Desde cuándo Dean tenía esos detalles? Oh, mierda, en verdad le gustó ese sujeto.

……

   Ceñudo, el menor sale de la habitación, encontrándose con Nicholas, quien le da la espalda y habla con alguien por teléfono.

   -Lo siento, Leslie, iré después. Se presentó algo. –se excusa con irritación.- Si, sé muy bien lo de mi asistente asesinada… Estoy al tanto de que debo dar una declaración,  ¡hablamos luego, ¿si?! –y corta, se vuelve y se ve alarmado.- ¿Ocurre algo con Dean? –y esa preocupación irrita al castaño.

   -No, lo moveré dentro de poco. Lo que quiero decir… -se ve confuso, y toma aire.- No me gusta nada de esto, recibir tu ayuda, ir a donde quiere que estemos. Dean no lo ve de esta manera, pero esos monstruos parecen ligados a tu persona. –le impacta.

   -¿Crees que le haría algún tipo de daño a Dean?

   -Me parece que una vez se lo hiciste. –acusa, sintiéndose tonto. Le ve apretar los puños, y relajarlos.

   -Es cierto, pero créeme, hermanito de Dean, no se compara a todo lo que padecí yo. Cuando se marchó, sin un adiós, una llamada, una nota… -se ve contrariado, dolido. Le mira feo.- Pero no es eso, ¿verdad? No te molesta mi ayuda o que mi nombre esté mezclado en todo esto. Lo que odias es que Dean aceptara mi ofrecimiento, que no creyera ni una vez que soy culpable de esto. –se le acerca, ceñudo.- La jodí, Sam. Dean estuvo en todo su derecho a dejarme, aunque me doliera como lo hizo. Tuve algo bueno con él, algo que… no sé cómo explicarte lo increíble que fue compartir momentos de intimidad, en todos los sentidos, con tu hermano. –Sam frunce más el ceño.- Y todavía le extraño.

   -Creo que todo ha cambiado, ¿no? –el menor se inquieta, es incapaz de apartar los ojos de los de Nick, brillantes de determinación.

   -No, todavía lo quiero. Deseo recuperarlo y… lo intentaré. Lo siento si esto te molesta, pero pelearé para que regrese a mi vida. –le da la espalda y se aleja, dejándole alucinado.

……

   -Dean… -le parece escuchar, lejos, y abre los ojos enfocando a un Sam sonreído, extrañado y divertido. ¿Qué le pasará?, se pregunta. Sus ojos se encuentran.- ¿Un sueño divertido? –baja la mirada señalando algo.

   Como puede, le imita, parpadeando, enrojeciendo totalmente; si, debió estar soñando. Abultando escandalosamente bajo el jeans, su verga late contra la prisión de tela.

   -Deben ser los analgésicos. –se disculpa, sin poder moverse.

   -¿Los relajantes te ponen duro? –ríe Sam, rojo de cara, ojitos brillantes.- Me parece que necesitas ayuda…

   -¿De qué hablas, Samant…? –comienza.- ¡Sam!

   -Déjame darte una mano. –sonríe el otro.

   Sam cayó sentado en la cama, a su lado, tendiéndose y atrapando con la enorme mano la forma de su verga sobre el pantalón, apretando. Y Dean gimió, a pesar del dolor e incomodidad de la posición. Ese puño, apretando y soltando, frotando ahora de lado a lado muy limitadamente, le hace sentirse increíble. El castaño le mira fijamente, ojos nublados de lujuria, soltándole el tolete, recorriéndolo sobre la áspera tela con la punta de sus dedos, firme, de un lado a otro, torturándole y provocándole escalofríos.

   -El problema es serio, necesitas más ayuda. –le abre el pantalón.

   -Sam, no…

   Pero calla y gime cuando la mano del castaño entra dentro de su bóxer, atrapándosela en vivo, la palma caliente, el puño firme, apretando y sobando. El rubio jadea, cierra los ojos, el puño sube y baja deformando el bóxer. Sam la libera, ojos más brillantes ante la blanca rojiza tranca de Dean, dura y pulsante contra su palma. Frota, soba, masturba, ve el ojete llenarse de líquidos, el olor le llega y le marea. Baja y con la punta de su lengua atrapa esas gotas, saboreándolas, encontrándolas deliciosas.

   -Sam… -abriendo los ojos, Dean jadea y eso parece despertar al joven de su ensueño

   El menor cierra los labios sobre el glande y comienza a dar besitos chupados, una y otra vez sobre la prominente cabeza en forma de hongo, caricia que hace temblar el miembro grueso y venoso. Atando su mirada con la del rubio, esperando alguna reacción en contra, le atrapa en un puño el miembro, masturbándolo levemente, el estremecimiento del pecoso le dice todo lo que necesita. Sus labios se abren y cubre buena parte del rígido tolete, atrapándolo con lengua y mejillas.

   -Oh, Dios, Sam… -oye la advertencia, así que sube y baja sus labios, apretando más, con gula y abandono.- Mierda, sí.

   Ese tono ronco, entregado, encendió un fuego intenso dentro del menor, cuya lengua se llenaba con esos líquidos que le sabían totalmente deliciosos, bajando más y más, decidido y necesitado de atrapar toda la pulsante barra del pecoso convaleciente sobre la cama. Y así, cerrando los ojos, dejándose llevar por la estimulación de sus sentidos, siempre a flor de piel cerca de Dean, y más cuando le tocaba, estos afloran estimulados. Tiene la dura tranca atrapada, deformando sus labios, mientras mueve su lengua de un lado a otro, de arriba debajo de la cara inferior. Caricia que tensa al otro sobre la cama, haciéndole arquear algo la espalda, soltando un graznido de dolor por la herida, pero también de placer.

   El castaño y liso cabello cubre el rostro del menor mientras mece su boca con más rapidez, dando unas chupadas intensas y ruidosas, los delgados labios subiendo y bajando, tragando y dejando expuesto el brillante y húmedo tolete venoso. Tragando en seco, Dean no puede verle el rostro, tan sólo sentir la fuerza de sus succiones, la estimulación a su barra, el calor de su cuerpo, de su aliento bañándole el bajo vientre, el leve aroma a colonia y sudor por la lucha en el depósito, y es todo lo que necesita. Cierra los ojos, labios abiertos, jadeando pesadamente.

   Sam no se detiene, centra sus esfuerzos en el tercio superior mientras masturba el resto, sus labios delgados y brillantes de saliva suben con fuerza de succión sobre la blanco rojiza carne, sacándosela y repartiendo besitos sobre el glande, abriendo otra vez la boca, sacando la lengua y azotándosela con el tolete. Vuelve a tragar, todo, dándole al rubio la mamada de su vida con la garganta, mientras le atrapa en un puño las bolas, apretando suavemente. Y Dean gime, casi ronronea y lloriquea de puro placer. Se siente duro, caliente, nota como sus pelotas se llenan de semen, como está casi corre afuera. Va a llenarle la boca con toda su leche. Oh, sí, Sam con la boca y el rostro cubierto con su esperma, la idea era sencillamente enloquecedora.

   -¿Dean? –escucha…

   Y sabe que hay un problema.

CONTINÚA … 16

Julio César.

CITAS EN NINGUNA PARTE… 6

noviembre 14, 2015

CITAS EN NINGUNA PARTE                         … 5

PADACKLES ES AMOR

   -¿Le damos un poco más?

……

   Se iba. Y él se muere por retenerle, desea con todo su corazón pedirle que se quede. Y tal vez algo nota Jensen, que le mira como esperando un amargo despertar. El castaño lo sabe.

   -¿Me llamarás? –es todo lo que agrega, componiendo una sonrisa, una que casi se vuelve real al notar como el rubio se relaja y sonríe aliviado a su vez, inclinándose sobre él, besándole fugazmente los labios, algo rápido, etéreo, increíblemente dulce que despierta mariposas en su estómago.

   -Claro.

   -Que no se te olvide. Estaré pendiente. –acota, sonriendo, logrando una risita del otro.

   -Lo prometo, pero tengo una duda viéndote así… –promete con la picardía brillando en sus ojos.- Te aseguraste de tomar tu anticonceptiva, ¿verdad? Tienes el nena subido y no me gustaría…

   -Idiota. –le suelta, casi rostro con rostro. Se miran, y duele. Más cuando Jensen extiende una mano, cálida, despejándole la frente de cabellos.

   -Te llamo. –y repite el beso, alejándose.

   Así se fue esa primera vez concertada, en silencio le vio recoger todo y salir del dormitorio. Y, de espaldas en su cama, le extrañó de una manera que le sorprendió. Atrapó la otra almohada, estrechándola, ocultando el rostro contra ella. Aunque esa vez, a diferencia de la anterior, si pudo conciliar el sueño, uno donde el rubio se quedaba a su lado. Soñaba que dormían, y le gustó.

……

   De esta manera comienza una historia de encuentros a altas horas de la noche, de sonrisas al mirarse, el tener que escapar a un rincón oscuro y besarse y tocarse antes de terminar la jornada del rubio en la disco. De sexo caliente y casi desesperado en el apartamento, no parecían capaces de saciarse. De comer allí, semi desnudos en el sofá, o sobre la cama, generalmente un plato preparado por el castaño, un sánguche, o algo así, si lo hacía Jensen; quien irritaba un tanto al más alto preguntándole si puede hacer esto o aquello, tocar esto o lo otro. Las veces que tomó una ducha larga, le preguntó antes si podía hacerlo, casi apenándose al pedir una toalla. A pesar de todo lo que le gustaba tenerle allí, a Jared le dolía notar que el rubio se sentía sólo un invitado de paso. Casi lo olvidaba cuando recorría la piel de su baja espalda mientras, jadeando, Jensen, a hojarascas sobre sus caderas, subía y bajaba sobre su verga, contorsionándose de placer, gimiendo con esos ronroneos que le robaban la calma y le erizaban la piel. Casi lo olvidaba.

   Durante el día, y primeras horas de la noche, se enviaban enormes cantidades de mensajes. Divertidos casi todos, íntimos muchos de ellos, tanto Chad como Danni casi gritaron al leer algo, por error o travesura. Había frases que calentaban aún más. “Ya muero por verte”, de Jensen a Jared. “Ojalá estuvieras aquí”, de Jared al rubio, sentado en una cafetería a cielo abierto donde se había reunido con alguien y se daba uno de esos momentos mágicos bajo la luz de la tarde, la gente sonriente pasando, una escena perfecta que se deseaba compartir.

   Todos notaban los cambios, a Jared felizmente añorante, sus miradas perdidas en la nada en medio de una junta aburrida. Los frecuentes chequeos a su móvil. Pero, especialmente, sus sonrisas que Chad gruñía ya eran irritantes. Megan, su hermana, se reí de su “enamoramiento”, palabra que le escocía un poco. Todos sus amigos le extrañaban ya que parecía querer pasar cada segundo de su tiempo con el misterioso rubio de quien nada contaba. Jensen, por su lado, cada vez que recibía un mensaje de Jared, y sonreía como tonto, se volvía y se encontraba con la ceja alzada de una petulante Danneel, quien le atormentaba diciéndole que nunca le había visto así, tan feliz, tan interesado en otra persona. Y era cierto.

   La hermosa mujer no puede evitar evaluar a su rubio compañero. Cuando le conoció todas sus hormonas se activaron, era tan guapo que era inevitable, pronto le supo gay, lo que era una pena en su opinión muy interesada. Pero era grato como amigo, ácido, silente, reservado pero con un gran sentido del humor. De haber estudiado un poco más… Como sea, siempre notó su aire solitario e independiente. Muchos, y algunas, habían intentado meterse en su vida y en sus pantalones, los había visto ir, intentar y fracasar. Sabía que no era célibe, que salía por ahí con chicos de quienes jamás oyó hablar después (no era de lo que besaba, o mamaba, y contaba); la perfecta vida de un chico joven, saludable, guapo y voluntarioso. El sueño del soltero activo… y solitario. A veces, cuando seguramente pasaba alguna noche especialmente insatisfactoria con su vida, le pillaba observando hacia una esquina de la barra donde un chico y una chica, o dos muchachos, se miraban y se hablaban uno al otro como si nada más existiera. Y Danneel estaba segura de que Jensen se preguntaba si tal cosa era posible, sentir algo tan grande por otra persona que el mundo perdiera consistencia si esa otro ser no estaba. Si era posible enamorarse. Por su cinismo existencialista, adivinaba que pensaba que no. Hasta la llegada de Jared.

   Era penoso notar las miradas disimuladamente ansiosas del castaño, de total adoración, de querer caer sobre él y besarle, mimarle, hacerle saber que es la persona que más quiere (lo adivina), pero guardándose, estrellándose contra la muralla Jensen Ackles. Pero sabía que tal muralla no era impenetrable. Lo notaba por el sonrojo en las mejillas del pecoso cuando presentía, más que ver, que Jared llegaba. Lo sabía por su aire ausente, evocativo, cuando ojeaba alguno de esos mensajes que nunca más leería ni por error. A Jensen le gustaba, pero ¿lo sabría?

   Era probable, pero el camino era difícil. Y nadie lo sabía mejor que Jared, quien, sonriendo esperanzado le llamaba y le decía que deseaba que se reunieran y tomaran una copa con Chad y Alexis, tan sólo para recibir evasivas indeterminadas, de muchas ocupaciones, que mejor otro día. Cita que nunca se daba, y cuando insistía en concretar, le tocaba dormir solo esa noche. Si le invitaba a cenar fuera, debía invertir bastante tiempo convenciéndole, de ir, luego de que no sería nada elegante y podía llevar la ropa que quisiera, para luego enfrentar su reticencia a los gastos. Una vez discutieron por a quién le tocaba cancelar la cuenta, frente a una joven camarera que les miraba entre sonreída e intrigada, por el evidente amor presente y la negativa del guapo rubio a que el apuesto castaño pagara por él. Eso cuando no pedía lo mínimo, como esa noche, frente a frente, mesa de por medio.

   -Dios, comes como cosaco, especialmente esos grasientos bistecs de tu amiga Allison, y cuando te invito no pides nada. –se queja, controlando la voz, exasperado.

   -¿Me estás llamando gordo?

   -Sabes que no es eso, sino que no comes.

   -Tal vez se me quita el hambre con tu fiscalización de cada cosa que hago. –fue la seca respuesta, desviando la mirada, aunque Jared aún tenía los ojos clavados en él.

   -¿Es por el dinero? ¿Ese es el problema? –necesita saber aunque es plenamente consciente de que está empujando demasiado.

   -Si, es por el dinero. Cuesta una bola conseguirlo, a mí me cuesta, y me irrita ver que lo gastas así. –la réplica es tajante, y por primera vez están contemplando, al mismo tiempo, el elefante presente en el lugar, pero todavía no quieren precisarlo.

   -Te comportas de una manera absurda; te invité a cenar, debes pedir lo que quieras, y claro que debo ser yo quien pague. El que invita tiene que hacerlo. –se oye desesperado, era una de esas verdades evidentes, ¿por qué no lo entendía?- Cuando invitas tú…

   -Oh, déjate de idioteces. –le corta el rubio, arrojando la servilleta sobre la mesa, mirando alrededor no deseando llamar la atención.- No se compara lo que gasto en los negocios de mis amigos fríe gatos con lo que inviertes tú. Y no me gusta.

   Jared intenta decir algo, pero no puede. El elefante le está mirando, burlón, lo sabe aunque se niega a corresponderle. Temeroso de lo que pueda suceder.

   -Eres tan infantil. –le reclama.

   -Idiota. –gruñe Jensen, ceñudo, pero parecía más mortificado consigo mismo que con él.- No me gusta, Jared, no me gusta que gastes tanto dinero en mí. Me hace sentir…

   -¿Barato? –casi le duele. Y se miran a los ojos. Los hombros del rubio caen.

   -Lo siento, lamento arruinarte la cena. –trinca un pedazo de carne en el plato del castaño.- Está deliciosa, lo sé, pero…

   Esa noche, todavía inconformes, molestos, llegan al dormitorio. Jared arroja a Jensen de espaldas sobre la cama y con movimientos casi bruscos le desviste, recorriendo con sus manos el dorado cuerpo, besándole de manera exigente, erizándose por las chupadas que el otro da a su lengua. No sabe cómo, pero terminan desnudos, él con calcetines, y sigue besándole, sobre su cuerpo, moviéndose casi por reflejos, el otro ayudándole, alzándole las piernas, y el culo, penetrándole poco a poco. No tiene claro cómo se colocó el condón o si el otro se lubricó, tan sólo es consciente de que está molesto, de que está caliente y de que no puede conseguir suficiente de la boca del pecoso. Quiere tragarse su aliento, su saliva, sus gemidos. Y así le penetra, adentro y afuera, una y otra vez la gruesa pieza de carne enculándole, sintiéndole temblar, estremecerse, rodearle el cuello con las manos.

   Ama esa boca, de verdad, pero se separan, necesitan oxígeno, jadean, y se alza un poco, maravillándose de los pómulos rojos de Jensen, de sus labios brillantes y húmedos, de sus ojos oscurecidos de lujuria, de sus ronroneos mientras le cabalga, sin detenerse. Clavándosela toda, sintiendo los apretones y haladas que esas entrañas le dan, sabe que sólo una cosa compite con tanta excitación. Con un pulgar recorrer los labios del rubio, este jadea contra él, la lengua emerge y lo lame, lo atrapa y lo chupa de una manera viciosa, ronroneando, mientras agita su culo sobre la cama.

   Después de eso, bien, lo hicieron otra vez, en la ducha, sin palabras, a pesar de lo incómodo que pueda parecer. Más tarde yacen en la cama, es temprano todavía, o bien, para la hora en la que Jensen suele marcharse. ¿Tomaría taxis toda la noche?, el castaño, frunciendo el ceño, se lo pregunta en medio de la cama y las suaves penumbras.

   -Debo irme. –le ve tomar asiento y quedarse quieto.- ¿Deseas que… te llame mañana? –le oye, notando sus temores, su incertidumbre. Se sienta a su lado.

   -Claro. -es enfático. Se miran, Jensen parece avergonzado por algo, así que le atrapa el mentón y le besa.

   Esa noche, sobre su cama, si le cuesta conciliar el sueño.

……

   De traje y corbata, joven y elegante, moderno y capaz, el castaño entra en el edificio donde se reunirá con gente de Centroamérica, para discutir algunos negocios. Muchas miradas apreciativas le siguen. No todas de mujeres. Es una postal ambulante del sueño americano, el guapo hombre joven que triunfa, que sonríe con seguridad, que controla su entorno. Y lo era. Casi. Pocos podrían imaginar que sufre de amor, una cuestión que ni él mismo se ha planteado en esos términos. No se atreve, no cuando piensa en Jensen y su reticencia a toda profundidad en la relación. Porque tienen una relación, hablan mucho, se envían mensajes, pasan casi todas las noches juntos… en sesiones de sexo caliente, rudo, duro y del bueno. Pero poco más que eso. Sexo.

   El rubio era bueno en la faena, pero también era grato cuando se acorrucaba su lado, o cuando no quería que saliera de la cama por algo de comer porque se sentía muy bien donde estaba. Le agradaban sus detalles, cuando miraba a un perro correr juguetonamente tras una bolsa al viento, o mirando a un niño reír al observar a ese mismo perro, o cuando entraba y se detenía frente al esquinero donde la señora que asea el piso deja flores de vez en cuando, oliéndolas. Le agrada su humor ácido, asertivo, como cuando hablaron de la película de extraterrestres de John Travolta, en la cual el actor gastó una fortuna para un trabajo tan terrible, y dijo que no le pareció tan mala, que claro que había estado fumando algo de hierba antes de entrar a la sala. Nota que habla poco de sí, de qué ha hecho durante todos los años desde que compartieron la bolsa de sheetos, o de su familia. Esos silencios le tocaba llenarlos a él, ignorando si al otro le gustaba escucharlo o no.

   Porque Jensen rehúye toda intimidad. Cuando algo se volvía muy próximo, cuando le decía que le costaba recordar sus noches antes de él, Jensen sonreía pero su rostro se cerraba. Todo estaba bien hasta que intentaba un acercamiento más personal. Ni hablar de que respondiera positivamente si le decía que quería conocer a sus amigos, o presentarle a los suyos. O que hablaran de la salud de sus familiares. O salir a una exposición o un concierto donde pudieran encontrar conocidos. Imaginaba que tenía que ver con el elefante, uno del cual debían hablar en algún momento, aunque no todavía… Uno que, sin embargo, se presentó dos noches después, trompa alzada y con todos sus alaridos.

   -Oh, Dios, ¿acaso no se aburre de verte? Eres guapo, pero no tan interesante. –Jensen alza la vista de la cerveza que sirve al escuchar la burlona voz de Danneel a su lado.

   Sonríe, no puede evitarlo, cuando ve a Jared que se le acerca.

   -Hey. –le sonríe con todos los dientes, los ojos ligeramente arrugados, viéndose increíblemente guapo.

   -Jen… -jadea el otro, feliz, pero algo cohibido.

   -Vaya que es guapo, hermanito. Creí que te lo imaginabas, o que alucinabas, pero es realmente lindo. –una voz divertida, de chica, desvía la verde mirada del pecoso, enfocando ahora a varias personas tras Jared.- Hola, soy Megan, la curiosa hermana de Jared. –la joven, resuelta y agradable, le tiende una mano, que oprime.

   -Soy Alexis, amiga curiosa de Jared. –le sonríe una menuda morena de apretón firme.

   -Hola, soy Sandy.

   -Hey, soy Chad… Y no tenía ningún interés. -se presenta este, sintiéndose algo incómodo; no le gustaban esos juegos de mujeres, aunque era divertido colocar a Jared en una postura difícil.

   -Mucho… mucho gusto, soy Jensen. –croa, sorprendido el rubio, totalmente confundido, correspondiendo a cada uno. Entrega la cerveza que servía y tarda un segundo más de la cuenta antes de elevar la mirada y enfocar a Jared.

   -Sabían que vendría y… -este comienza, entre sonrisas, una explicación, una que muere cuando nota el brillo frío en las pupilas del otro.

   Joder.

CONTINÚA … 7

Julio César.

LIZZIE, SAM, DEAN, AMARA Y LAS ALMAS… 5×11

noviembre 10, 2015

FINAL DE TEMPORADA, PURA OSCURIDAD

LA DULCE AMARA

   ¿No es adorable?

   El quinto episodio de esta temporada de Supernatural, 11×05 – Thin Lizzie (con mi total ignorancia del inglés ni idea de qué quisieron decir, fuera de mencionar a cierta dama), fue increíblemente extraño. El caso era de una simplicidad increíble, los motivos que impulsaban las acciones eran casi fútiles, muy humanos, eso sí, ¿quién no ha deseado alguna vez que le estalle la cabeza a otro?, de fantasmas que no existían y sin embargo fue sorpresivamente bueno (Dean gritándole a Sam un “para qué seguía oprimiendo el rociador de aquella agua de colonia para abuelitas”, olor lavanda, quedó genial). Hubo tres cosas que me gustaron: el fetiche de Sam, Lizzie Borden, y Amara sonriendo pensando en su futuro encuentro con Dean. Fue un episodio de Sam y Dean… con Amara. Aunque extraño a Castiel y Crowley. Incluso a Rowena (es un gusto que va adquiriéndose).

UNA CHICA ASUSTADA ES UNA CHICA CARIÑOSA

   Todo comienza en un cuarto de hotel de lo más recargado de viejos mobiliarios, en una supuesta pensión embrujada; cosa que no debería extrañar, me recordó un episodio de una muy vieja serie, Zafiro y Acero, donde personas desaparecían por monstruos que venían del pasado por puertas abiertas por gente que se aferraba a lo antiguo. Bien, un chico lleva a una joven a dicha hostería embrujada para ponerla en ambiente, seguramente planeando algo más, y coloca una vieja canción, Daisy, que se encantó (esa música tiene un encanto innegable, y sirve hasta para matar extraterrestres al ataque). Las luces parpadearon, se oyeron gemidos, una puerta rechinó y pensé, guao, ahí sí que hay fantasmas. El chico abre la puerta, no hay nada, sonríe y se vuelve en una escena típica, detrás de la muchacha se encuentra una figura con un hacha que la ataca. Y el hijo de perra ese intenta correr, dejándola, pero la puerta está asegurada y le alcanzan también.

   En el bunker los hermanos investigan y no hay noticias de Amara, Castiel sigue recuperándose (como cuando “tenían” a Kevin allí y no aparecía nunca), no tienen nada y Sam propone investigar un caso, una pareja de jóvenes muertos de un cuarto de hotel, uno supuestamente embrujado. Dean reconoce el nombre, Lizzie Borden, y le preguntas sí es un caso real o quiere darle rienda suelta a su fetiche por los asesinos seriales. Sam lo niega, pero Dean se ríe. La muerte ocurrió en la casa donde la mujer asesinó y destazó a su padre y a su madrastra. Y esos temas interesan, generalmente a los hombres (a las mujeres parecen gustarle los asesinos en sí), no me agrada para nada la Crónica Roja, ni nada de eso, pero, por ejemplo, Jack, El Destripador, es para mí una personaje fascinante.

LIZZIE BORDEN

   Esta Lizzie Borden es interesante, y es icónica en Estados Unidos. Formó parte del jurador infernal, reunido por el Diablo cuando este se peleaba el alma de Homero Simpson, la cual este vendió por una rosquilla, fue ella quien leyó la sentencia. También apareció en una muy buena película de vaqueros y fantasmas, Purgatorio, cuando un grupo de violentos ladrones de bancos llegan a un pueblo extraño donde todos son famosos pecadores y asesinados, quienes esperan allí el momento de ir al Cielo o al Infierno; allí ella se enamora del chico de la película y admite haber cometido esos crímenes para escapar del abuso. Y era bonita, la de la imagen tiene algo extraño.

LOS WINCHESTER Y LA PENSION DE LA MUERTE

   Como sea, llegan a la pensión donde está este hombre extravagante, cuya madre es una bruja que le maltrata, y por un segundo pensé que podíamos estar en un caso de Psicosis. Curioso, el hombre no hizo un comentario sexual cuando Sam y Dean escogen la misma habitación (uno los extraña, sobre todo las malas caras del mayor). Este odia el cuarto, los edredones, los arreglos, el aire a viejo, comenzando por una colonia con la cual un emocionado Sam impregna el aire. Hay una señal electromagnética fuerte. Pero todos se descubre, la interferencia electromagnética es por un aparato, las luces tienen sensores para fallar de vez en cuando y en algunas habitaciones hay dispositivos también de tiempo para que se escuchen susurros y llanto. Un fraude total, pero muy bien montado (y siendo así tal vez sería hasta divertido para una noche en tal lugar). Mientras investigaba, Dean nota a un sujeto con una cámara que espiaba hacia adentro. La cosa es, ¿quién asesinó a los muchachos?

SUPERNATURAL 11X05

   Matan a la dueña de la pensión, y mientras se dirigen a ver al tipo que Dean vio por la ventana, saben de otro asesinato y los hermanos se separan. Alguien mató a un hombre llegando a su casa, la niñera del hijo lo encontró, llega la esposa, fría e indiferente a la muerte del marido pero preocupada de que su hijo viera algo, la cual echa a Sam de la casa.

DEAN Y EL FRIKI SUPERNATURAL

   Dean y el tipo son divertidos, es un fan de las casas embrujadas, y por un momento parecía cierto, hasta que Dean ve en un sobre el símbolo que la Oscuridad y la niña Amara comparten. Encara al sujeto, quien narra su encuentro con la solitaria y extraña chica de doce años, Dean se sorprende de lo mucho que ha crecido y va a irse pero este le retiene, ella le quitó algo. Su alma. Se siente vacio. Cuando lo comenta con Sam, este piensa que la esposa del sujeto, la cual tiene un amante, pudo ser la asesina del hacha. Se llevan al sujeto, no pueden dejarle libre pero tampoco matarle (si, tus nuevas reglas, le recuerda Dean a Sam), le esposan al auto y entran a la casa del amante de la reciente viuda.

DEAN EN LA CAZA

   Entran a investigar después de ver signos de pelea; en el sótano Dean encuentra el cadáver de la pareja y le noquean.

SAM Y SU ARMA

   Sam encuentra atado al chico del hombre destazado, que ve algo sobre su hombro y resulta ser la niñera, que lo derriba. Como siempre, los hermanos terminan atados, serán un regalo a la nueva amiga de la Nanny, Amara. Y yo deseaba que llegara, que se presentara y encontrara a Dean atado. La chica cuenta su historia de amor y dolor, el novio la deja, lo ve entrar al museo pensión con otra y los mata a ambos, a la dueña porque le quedó debiendo dinero de un trabajo de verano, y a la pareja por arruinar la vida del chico, en este caso la movía su deber de niñera, de protectora del infante. Las cosas que hizo fueron terribles, pero básicamente fue empujada a ello… como lo son todos los jóvenes que comienzan en la vida. A esa edad piensan que el mundo se acaba con un mal trabajo o un amor no correspondido, los años dan perspectiva y sentido común, al menos para cosas tan banales. Hizo lo que hizo porque sin alma, no contó con frenos morales, tan sólo hizo lo que deseaba. Su mente atormentada encontró consuelo, paz y hasta sentido en la sin razón que le ofrecía la Oscuridad, llegando a amarla; un ejército de seres humanos podrían seguirla por eso, a la diosa antigua, y si a eso sumamos cierta reunión extraña de un ángel desmoralizado y un demonio que siente que el Infierno pierde sentido, Amara, una vez unificada con la Oscuridad, podría contar con un ejército impresionante. La nueva antigua diosa. Eso me recordó, otra vez, el relato sobre Nyarlathotep, el terrible, con su regreso a este mundo, de novelista Lovecraft.

   Sam se desata, hay una pelea, ella tiene un arma pero el chico sin alma la mata. No siente culpa, no lo hizo por ayudar, era porque algo le decía que era lo correcto, aunque le es indiferente aún eso. Y aquí hay que diferenciar entre los desalmados. Sam, sin alma, continuaba cazando, por rutina, aunque tuviera que disparar a través de una chica para alcanzar a un demonio. Ese joven hizo eso no sólo por ayudar a los cazadores a detener a una asesina sino que luego confiesa esos crímenes a la policía para que le encierren y no pueda hacer más daño, porque si, también algo oscuro crece en su interior. La chica, Jenna, bajó y mató a su abuela, ¿resentimiento por una estricta educación religiosa?, eso podría explicar la destrucción de las figuritas. A la esposa infiel no podía importarle menos su marido muerto, su instinto maternal si se fijó en su hijo. También lo de esta chica, libre de culpas, de frenos, necesitada de saciar lo inmediato, se entregó a la matanza. Hay ciertos atributos de la Oscuridad que ya se perfilan, la enfermedad contagiosa que recuerda el virus Croatoan, la perdida de almas y el deseo que algunos pueden sentir de seguirla.

   Pero lo que me encantó fue el final, fuera de Dean confesándole a Sam que no se sintió en peligro frente a la Oscuridad, de quien piensa que le salvó de algo, es cuando se marchan y la chica aparece con esa sonrisa despidiéndose con un “adiós, Dean; pronto nos veremos”. Lo sé, me repito una y otra vez, pero la perspectiva de una pasión terrible y poderosa (carnal, me refiero), entre Dean y la mujer que representa a la Oscuridad, me atrae. Eso que Chuck pintó de su visión entre Sam y Lilith, En el monstruo al final del libro, en la cuarta temporada. Imaginen a un ser todo poderoso, terrible, a quien ángeles, demonios y monstruos temen, encaprichada con Dean.

   Por cierto… ¿cómo se le escaparía Amara a Crowley?

PEQUEÑO MUNDO DE PELUCHES, 6×11 – 7×11

Julio César.

LA NENA DE LOS WINCHESTER, 4×11

noviembre 5, 2015

FINAL DE TEMPORADA, PURA OSCURIDAD

SAM Y DEAN EN EL HOGAR

   En casa…

   Sin que me quede nada por dentro, este cuarto episodio de lo que va de temporada, 11×04 – NENA, ha sido el mejor hasta ahora, superando aún al primero, cosa nada fácil (tenía muchas expectativas sobre ese, y de lo que irá toda la temporada, la fulana Oscuridad, y hasta ahora no me decepciona), y fue especialmente bueno si lo comparamos con el último, uno no muy intenso. Carajo, ¡este debió dirigirlo Jensen Ackles! ¿Qué me gustó tanto?, que se retratara abiertamente esa imagen romántica que me hice desde el inicio del programa sobre lo que es la vida de un cazador que recorre el país con su hermano, así imaginaba la vida de Dean (sin la cosa esa que come gente), bromeando, discutiendo con afecto fraternal, sabiendo que únicamente cuentan el uno con el otro, sin cabidas para las traiciones o decepciones, oyendo buena música (este programa siempre la ha tenido), a toda mecha sobre un auto increíble, comiendo en fondas, coqueteando abiertamente con cuanta chica ven, ayudando a quien pueden. ¿Cuál fue el gran momento?, hubo dos, cuando duermen en “casa”, la familia completa, ellos tres (aunque tal vez faltaba alguien más, Castiel, quien aunque no apareció en persona, estaba en espíritu). Lo otro es la vuelta a la heroicidad.

DEAN HERIDO Y CAPTURADO

   Fue uno de esos capítulos que comienzan inquietando, la intro fue la misma del episodio final de la quinta temporada, donde Chuck, el profeta que más tarde parece ser Dios (hecho que no debe olvidarse), habla del impala y la importancia que tendría, de hecho el episodio gira alrededor del auto; también porque inicia en la mitad. Hay sangre, el impala está golpeado, vemos a un Dean inconsciente de panza sobre el asiento, esposado, y todavía logrando verse genial. ¿Qué había pasado?, la historia nos retrae cuarenta y ocho horas atrás, a la baticueva, donde un Dean totalmente fastidiado lava los autos, dos veces, y allí le encuentra Sam, quien le ayuda con el impala, preguntándole sobre esos shorts que lleva (y no muestran), Dean declarando el bunker zona libre de pudores. Hablan que nada se sabe de Metatron, nada que sirva contra la Oscuridad, o cómo ubicarla, que Castiel todavía se recupera, Dean declinando otra vez ser sanado por el ángel y hablan de lo mucho que se fastidian allí, así que por algo qué hacer van a investigar la muerte de un comisario, destrozado aparentemente por animales, aunque dudan sea un caso.

SAM, DEAN AND IMPALA

   Bien, los hermanos en el impala emprenden un largo viaje y pensé que sería una lata. Cada vez que lo hacen es para plantear el conflicto que luego se medio aborda en una segunda entrega del viaje, como decían aquellas chicas la temporada pasada, muchos reclamos y silencios hostiles, pero esta vez no. El viaje fue el de dos hermanos que se conocen y se quieren aunque no lo digan, como ocurría cuando Dean le pegaba una cuchara en la boca a un dormido Sam, toándole una foto, o Sam “apuñaleándole” la panza mientras mete el impala en el estacionamiento de una casa que allanan. Casi todos recuerdos de la primera temporada. Este viaje comienza con una lluvia que hace fruncir el ceño de Dean, ya que había pasado rato lavando el auto. Hay bromas, disputas sin veneno (como lo de la hielera y las cervezas), comentando un caso que puede que no sea un caso hasta que Sam dice que a la víctima le faltaba el corazón (un hombre lobo) pero también la sangre (vampiros), conjeturando Dean que se trata de un “lompiro”, palabra que no logra entusiasmar al otro.

   A pesar de la misión, Dean se detiene frente a un bar donde se encuentra una cazadora, Heather, con quien piensa pasar un buen rato, con un buen plato de comida chatarra y cervezas. Sam pretende ir a investigar, y sus formas de ser chocan de nuevo, pero no como disputa. Dean le dice que le respeta su oficiosidad, pero que también hay que divertirse, especialmente ellos que llevan esa vida. Como sea, se separan, Dean entra al bar y no sale hasta el otro día, momento cuando las luces se apagan (antes, cuando parrandeaba todas las noches, me pasaba así). Me gustó que no presentaran lo que ocurría dentro (bueno, la acción giraba alrededor de la nena), aunque siempre es grato ver a Dean coqueteando. Eso significaba que si se divirtió y la pasó bien; que no pidió algo bueno de comer y se presentó una bruja, que no cuadró con una chica sexy y lo secuestró un antiguo dios vengativo. No, entró y se divirtió, tanto que llega agotado al impala, cae y suspira que errores se han cometidos antes. Y una chica concuerda. Sam estaba allí con una muy bella catira, la cual ha perdido un broche (detalle que me pareció curioso porque en una toma de cámaras se veía). Dean parecía divertido. Se aleja para dejarles vestirse, pero siendo Dean todavía lanza una mirada. Cosa extraña, no se vio nada de Sam, y eso que tiene cuerpo para ello. Dicen que Geneavive Cortese no quiere que intime mucho con las invitadas, que por eso las escenas de cama con Amelia, en la octava temporada, fueron tan malas; pero se pasan.

   Siguen y Sam quiere explicarse, pero a Dean le parece bien que se divierta, y que la chica olía bien, hasta hizo un comentario de su nombre, Piper, burlándose con aquella canción, la primera de las muy buenas que se escucharon. Heather y Piper, eso me encantó.

SAM AND JOHN

   Siguen otra noche, Dean duerme, Sam conduce, pero despierta y es John, el joven (Matt Cohen), ese a quien Dean conoció en un viaje al pasado en la quinta temporada, al cual le alegra ver que conservan bien el auto. Sam no cree que sea su padre, no quiere creerlo, pero hay momentos cuando lo acepta. Es un John grato, que se interesa en ellos, y da ambiguas indicaciones para enfrentar a la Oscuridad, casi parece indicarle que es una respuesta a sus oraciones. Y aunque luego Dean dudará de la veracidad de esta “visión”, los espectadores sabemos que lo fue. Como lo fue aquella que el menor tuvo a la salida de la capilla del hospital, pero es difícil saber si es algo bueno o malo, lo de antes y lo de ahora. Sam es muy consciente de que Dean tuvo una, con la Oscuridad, ¿será esto igual? ¿O será Dios? Cuando se lo cuenta a Dean, cada uno en un asiento, comiendo algo, este no cree que fuera Dios, o una indicación, sino secuela de lo que el otro padeció, pues acaba de enterarse de que su hermano estuvo contagiado con la Oscuridad. El mayor está firmemente convencido de que nada pueden esperar ya de Dios, no desde la quinta temporada cuando fueron “al otro lado de la Luna”, buscándole y escuchando que ya no se interesaba en las cosas de los hombres.

   Hay otro momento Winchester cuando Sam dice que ese John era amable, lo que Dean remata con un “entonces sabes que no era él, ¿verdad?”. Al menor le gustó el sueño, soñar con él. Y aquí ocurre un detalle de actuación, es el momento propicio para compartir un gran recuerdo y es Dean quien lo hace, que a veces sueña con John, enseñándole a conducir, con él, Sam, molestando en el asiento de atrás porque quiere hacerlo también, llegando a casa, su madre esperándoles allí, John diciéndole “buen aterrizaje”. La carga emotiva es grande, pero recae sobre Jensen Ackles, un actor guapo capaz de enternecer o conmover con sus interpretaciones faciales, porque allí su cara, y su voz, hacen todo el trabajo. Aunque es Sam (Jared Padalecki), quien soñó con John, es Dean (Jensen Ackles), quien tiene que mostrarnos qué tan importante son esos recuerdos. Así de bueno es para esas escenas. Sin embargo, la cuestión queda planteada, ¿es un engaño de la Oscuridad? ¿Efectivamente será Dios? ¿Se repetirá la batalla de antaño y Lucifer deberá liderar el combate? Para terminar, se echan a dormir, y esa escena de ambos dentro del impala fue notable.

CHICA REBELDE EN EL IMPALA

   Bien, el caso, llegan e investigarán, el ayudante del comisario no creyó eso les interesara, les indica de un buen lugar para comer, pero Dean tiene que entregar las llaves del impala a una bonita joven, quien casi tiene que jurarle que lo cuidará con su vida. En cuanto se pierden de vista, ella enloquece. Se lo lleva y pica cauchos, llama a una amiga y dan un paseo salvaje, al ritmo de buen rock, eran unas modernas y rebeldes Thelma y Louise. En verdad la escena fue extraña, pensé que tendrían algo que ver con el caso, pero no, sólo están ahí para divertirse y para que una de ellas pierda el bolso, el cual no aparece. Más tarde uno casi podría decir que eso, el bolso extraviado, justifica esta escena curiosa, totalmente fuera de la trama central de hoy, lo que no ocurrió con la reunión entre el ángel y el demonio aquel en el episodio pasado, como no sea, me pregunto, que nos estén preparando para legiones de seres sobrenaturales buscando un nuevo propósito, tal vez de lado de la Oscuridad.

EL AYUDANTE DEL COMISARIO DECAPITADO

   Dean va a la escena del crimen porque ve detalles que no concuerdan, Sam va a visitar a la viuda. Castiel llama pues tiene que averiguar qué criatura come corazones y bebe sangre, no entusiasmándose tampoco con lo de “lompiro”. Dean hace un nuevo juego de palabras con nuevos datos, pero mientras Castiel habla y habla, Dean es atacado por el ayudante del comisario, a quien decapita, llevándose la cabeza en la hielera (y se vio que le dolió desechar las cervezas). Sam le indica que la viuda fue ataca, que vaya por ella mientras él va por los hijos de la mujer.

DEAN ATACADO

   Dean la recoge, ella resulta ser un monstruo creado por el ayudante del comisario, que puso a su familia en peligro al atraer la atención, que ella debió sepultar mejor a su marido asesinado. Atrapa a Dean, obligándole a llevarle con el cuerpo, el cual rehace. El hombre le comenta que está creando un ejército pues algo terrible se acerca, la Oscuridad, detalle que me gustó mucho. Dean provoca un accidente, despierta esposado sobre el asiento, el hombre transformará a Sam, a él no, aunque es un buen guerrero, porque le decapitó. Y allí Dean encuentra el broche de Piper con el cual abre las esposas, un largo cuchillo rueda debajo del asiento, iniciando una gran pelea con el hombre y la mujer, es cuando encuentra el bolso de la otra chica con monedas viejas de cobre que sirven para matar a esa criatura. El auto pareció guardar las armas que le harían falta, y las mostró cuando llegó el momento. ¿Lo habrá notado Dean?, nosotros sí. Su nena le había salvado. Aunque cabe preguntar, ¿hay algo más, tal vez sobrenatural, tras todo esto? Ya Chuck nos había hablado de ese auto.

   Dean, con la mujer, que se ha recuperado, va por Sam, tal vez temiendo por este, o por lo que tuviera que haberles hecho a los hijos de ella, pero aunque magullado, Sam ha cumplido. Heridos parten, Dean quiere que Castiel le cure, Sam no lo dejará si no le atiende a él primero, y Dean cede. Eso de vamos a casa, ya estamos en casa, cuando entran al impala, quedó genial. Así como nuevamente esa canción de rock.

   Y he aquí el segundo punto que me encantó del programa, vuelven a ser heroicos. Comenté, a finales de la temporada pasada, que el gran defecto del final fue que los hermanos no fueron los héroes, los inspiradores, los que se sacrifican por todos. No, ambos, especialmente Sam que debió pensar con más claridad que un Dean con la Marca, prefirieron el sacrificio del mundo entero antes que el personal. Fueron terriblemente egoístas. Eran, indudablemente, los villanos de la temporada pasada. En esta, Sam toma sobre sí la responsabilidad de lo ocurrido, el peso de la culpa por los muertos, confesándolo así en su charla con Dios, esperando salvación para su hermano. Ya antes le había impedido a Dean salir de ese hospital cortando cabezas, que aquellas eran personas afectadas por algo que hicieron y todos merecían ser salvados. Y los salvó. Ahora, enfrentados a estos monstruos, Dean no decapita a la mujer, y cura a todos los ya convertidos al acabar con el alfa. Todos se salvan. Los hermanos vuelven a ser los chicos buenos, los héroes de la película. Faltaron Heather y Piper para compensarles, pero fue bueno. Regresan a lo que eran en la primera temporada, cuando atrapaban a los demonios para exorcizarles y no clavarles el cuchillo mágico en el pecho.

DEAN W

   Me gusta cómo va el programa… y espero por una Amara adulta, oscura y malvada. Y si, me gustó mucho esta toma.

LIZZIE, SAM, DEAN, AMARA Y LAS ALMAS… 5×11

Julio César.

LA MALA SEMILLA SUPERNATURAL, 3×11

octubre 30, 2015

FINAL DE TEMPORADA, PURA OSCURIDAD

UN MOMENTO ENTRE DEAN Y CASTIEL

   Ah, esos momentos…

   Apenas ahora puedo comentar el tercer episodio de la undécima temporada de nuestra serie, 11×03 – The Bad Seed, y la verdad es que no ha sido el más emocionante hasta ahora. Las tramas se cerraron tras sus trincheras para que se resolvieran pequeñas cosas y otras evolucionaron, como el crecimiento de la ferozmente ávida niña Amara, que no estuvo muy entretenido. Fue un capítulo novelado, como ocurre en toda serie cuando pasa mucho tiempo y las tramas se arrastran sin resolverse en una hora, le pasó a Smallville, a Buffy, a la misma Xena, por no hablar de los Expedientes X cuando todo era el aceite negro y la conjura extraterrestre que no fue precisamente lo mejor del programa; aunque Supernatural siempre se las arregla para salir con algo totalmente inesperado en el siguiente episodio. Estuvo notable Rowena, a la pobre no la quiere nadie y de todos se esconde. ¿Lo que más me gusto?, Dean no dejándose curar por Castiel por sentir que merecía esos golpes, seguramente pensando en la paliza que le dio a finales de la temporada pasada; aunque anteriormente, por esto o aquello, Castiel también le ha dado. ¿Por encima de eso?, el Destiel.

ROWENA Y EL MEGA AQUELARRE

   La bruja Rowena quiere montar un aquelarre, quiere a muchas brujas de su lado, pero es insensata en sus pretensiones de gran hechicera (aparentemente, porque lo es, poderosa, con el Libro de los Malditos), lo del mega aquelarre le restaba credibilidad. Al saber que Crowley vive, y que otras brujas la desprecian, deja salir su ira, y si, es intensa. Intenta montar su aquelarre como sea, prometiendo compartir conocimientos, pero los demonios la cazan y atacan en un restaurant, así sabrán los Winchester de ella.

TAXI DEAN

   La mujer está decidida a escapar, como una narco cualquiera, pañuelo en la cabeza y lentes oscuros, un taxista va por ella y resulta ser Dean, quien, como siempre, se ve genial con esas ropas. La detienen con cadenas. Desean que cure a Castiel.

   Bien, lo de Castiel en la baticueva, encadenado, fue duro para los hermanos, quienes están hasta el cogote de problemas, por un lado está la Oscuridad y por otra el ángel degenerando. Fue grato ver todo el interés de Dean cuando esta cae de la silla. Bien, se plantean varias cosas que seguro hicieron chirriar los dientes a los fans, incluida la trama misma de Castiel allí; para enfrentar la Oscuridad, y aunque no quiere hablar de eso, Sam propone buscar al escriba, a Metatron (un personaje y un actor genial que no le gusta al fandom). Por otro lado andan cazando a Rowena para que cure a Castiel. Dean llama una y otra vez a Crowley, quien no le atiende (tiene otro asunto entre manos, Amara), y Sam despectivo responde que qué esperaba. Me sorprendió todo, que Dean le llamara después de la pelea y de saber que Sam intentó matarle. Ah, pero es que eso no lo sabía, justo ahora que han decidido contárselo todo (y eso me gusta, los personajes siguen siendo ellos, por alguna razón las mujeres, mis amigas, parecen creer que cambiamos, es así como terminan encadenadas a monstruos). Aunque, me parece, que Dean tampoco le ha comentado qué tan profunda sospecha es su relación con la Oscuridad. Repito, son los de siempre. Se enteran del incidente del restaurant, una mujer asesinada, una que escapó y otra detenida, la entrevistan, es una joven bruja que intentó hacerse la tonta, pero finalmente cede, ya que si atrapan a Rowena tal vez Crowley no vaya tras ella. Así le tienden la trampa del taxi. Mientras, Castiel escapa.

ROWENA EN LA SARTEN

   Ahora los hermanos, con Rowena, buscan al ángel descarriado, y es cuando ella le cuenta lo de Sam intentando matar a Crowley, acusándole de haber provocado todo eso al no cumplir su parte del trato (y es cierto, la verdad sea dicha).

CASTIEL EL MONSTRUO

   Castiel seguía a una mujer por una calle, la acorrala, los hermanos llegan y lo reducen, esperaba otra batalla, y el ángel la dio, golpeando a un Dean sin la Marca. Pero me parece que contravienen sus propias normas, en la quinta temporada los golpes de Castiel, a Dean, parecían dados con un martillo. Rowena le quita el hechizo y logra escapar, fue notable esa escena entre ella y Dean, reja de por medio, diciéndole que estaba segura de que iba a cumplir su parte del trato y dejarla ir, pero que mejor no se arriesgaba. Sabia mujer. ¿Por qué seguía Castiel a esa chica? Es de suponer que se convertía en un monstruo sediento de sangre, ¿pero no habría sido genial que buscara algo más profundo como cambiar de cuerpo para escapar del hechizo, poseyendo a la chica? Un Castiel chica, habría sido divertido, por lo menos para medio episodio (Misha Collins es insustituible). La serie anda floja de ideas. Bien, el ángel regresa, pero Rowena escapa, perdió el códice traductor, pero aún tiene el Libro de los Malditos. Cuando Castiel les agradece su ayuda, a Dean especialmente, y pretende curarle, es cuando ocurre “ese momento” entre los dos.

   Ahora bien, Castiel en la baticueva. La idea no se sostiene, no podrán dejarle allí por mucho tiempo. Un Castiel débil, enfermo o sin poder, es una cosa, un sujeto que corre los mismos peligros que los cazadores, pero el programa no funciona si alguien puede hacerlo todo, resolver cualquier problema, acabar con todo peligro con tan sólo levantar una mano. Fuera de aparecer y desaparecer, que todavía no pueden los ángeles, puede con todo lo demás. No es la esencia del programa de dos hermanos que arriesgan el cuello para enfrentar feas criaturas, especialmente ahora que saben que si mueren muertos se quedan. No creo, lamentablemente, que el ángel se quede mucho en la baticueva (pero, y me repito otra vez, ¿no habría sido genial que por un episodio, al menos, se quedara allí en el cuerpo de una bonita mujer?).

AMARA, UNA NENA PELIGROSA

   Lo de Crowley cuidando a Amara no ha sido lo mejor del Rey, la niña parece dulce, pero es de armas tomar porque necesita devorar almas para crecer, y ni los demonios están a salvo. Hubo dos detalles notables, ella asustada de Dios, y lo sorprendida que está de lo mal que lo hacen ángeles, demonios y humanos en la Tierra, preguntando ¿para eso nos lo quitó todo? Casi parece hablar de que hay algo mejor, un mejor destino dentro de la Oscuridad; y eso me intriga, ¿qué presentará el programa? ¿Qué puede haber mayor que el bien y el mal? Me recuerda esto El Libro Negro, de H. P. Lovecraft, una de sus mejores narraciones donde un terrible dios de maldad regresa del infinito a este mundo de donde fue echado, Nyarlathotep. Esto es interesante porque se está comenzando a perfilar algo que arroja luces sobre una escena extraña, en una cafetería un demonio toma algo y entra un ángel, pero no pelean, los dos están sentados a una mesa y hablan, se sienten confusos, inconformes, ¿acaso llegarán a seguir a un nuevo maestro, ángeles y demonios, una nueva jefatura que les dé sentido y propósito? Por otra parte, ¿reaparecerá Dios para alejar a esa diosa antigua? Castiel no lo cree, pero ¿y si ocurre? Y hay que recordar que, según el programa y dicho por Muerte, fue Lucifer quien encabezó dicha batalla, quedando tocado por el mal, ¿significa que, realmente, se levantará el Demonio Mayor de la jaula en el Infierno? Y si lo hace, ¿necesitará un cuerpo? ¿A Sam?

AMARA Y LA OSCURIDAD

   Me gusta ver que la niña crece, alimentándose horriblemente (como Lucifer hacía con Sam, nutriéndole de sangre demoniaca), para ocupar su cuerpo; me preguntó si eso obligará a Crowley a llamar a Dean para que le salve de la gula de la chica. Sería una pena que otra actriz represente a la diosa, esa Oscuridad se ve sexy. Lo que me gusta es que una mujer completa caminará sobre la Tierra, encarnando a esa terrible entidad… ¿irá por Dean? Lo sé, ando temático con eso, pero quiero ver pasión demoniaca, un rechazo del cazador, tal vez en la cama, el despecho de ella que le ataca y se le arroja encima y… Bien, mejor lo dejo así.

JENSEN ACKLES DIRIGE

   No fue uno de los mejores episodios, pero fue bueno, esta serie no tiene malos capítulos, aunque es una pena, ya que fue dirigido por Jensen Ackles, quien se ha revelado como un gran director. Lástima que el argumento no fuera mejor. Pero la serie sigue bien.

LA NENA DE LOS WINCHESTER, 4×11

Julio César.

CITAS EN NINGUNA PARTE… 5

octubre 27, 2015

CITAS EN NINGUNA PARTE                         … 4

PADACKLES ES AMOR

   -¿Le damos un poco más?

……

   ¿Te molesta? –la mirada afligida de Jensen le mata. ¿Le molestaba?, no lo sabe, no puede pensar en nada porque la mente le queda en blanco. Un chico guapo y caliente le estaba ofreciendo sexo del bueno, sin ataduras, ¿cuál era el maldito problema?

   -No, claro que no, me parece fantástico. –y compone una sonrisa, una que se vuelve real y le calienta por dentro cuando el rubio se relaja, aliviado por sus palabras. Se miran a los ojos.- Entonces, ¿sólo sexo indecente?

   -Sexo sin remordimientos; sólo eso, ¿para qué complicarlo?

   Y Jared guarda silencio, por su mente, a la velocidad de la luz pasan una cantidad enorme de razones, unas que le desconciertan a él mismo, pero que podrían resumirse en que, tal vez, posiblemente, a lo mejor si le gustaría tener algo mucho más profundo con aquel chico. Pero Jensen no quería; joder, la idea no debería ser tan molesta.

   -Claro, complicaciones, ¿quién las quiere? ¿Y cómo funciona entonces esto del sólo sexo?

……

   No sabe dónde están, pero a Jared no le importa, parece un deposito de bebidas embaladas donde seguramente un millón de ratas se pasan las noches orinando sobre las cajas, pero quién tiene tiempo para pensar en eso mientras Jensen, con las manos sobre su torso, le empujaba contra una pared, ojos llameantes de lujuria. El beso es apasionado, sus lenguas se atan mientras alza las manos y acaricia y recorre la espalda del rubio, cuyas manos le atrapan el cuello. Las lenguas se encuentran, enlazan y luchan, ya está duro, totalmente, y le rastrilla con los dientes sobre la lengua, chupando. Había pasado las dos últimas noches soñando con eso, con volver a tenerle así. Eran sueños muy húmedos y calientes, reconoce para sí mientras mete las manos bajo la franela, atrapando la cálida piel de la baja espalda, tragándose el ronroneo que lanza el ojisverde mientras le acaricia. Las bocas se separan, respiraciones agitadas.

   -Joder, he estado soñando mucho con esto. –ijadea entre risas Jensen, mirándole con travesura y picardía mientras baja por su cuerpo, las manos fuertes oprimiendo su torso, abdomen, caderas y muslos. Nada más verle, Jared sabe que no aguantará mucho.

   Contiene un ladeo cuando Jensen mete una de sus manos dentro del faldón de la camisa, tocándole la piel del abdomen con su mano grande y fuerte, caliente, mientras con la otra le atrapa el bulto erecto dentro del pantalón. El agarre le hace gemir, así como verle el bonito rostro, la verde mirada perdida en lo que hace, masturbarle un poco sobre las ropas. Y debía desearlo mucho, pensó el más alto con una carga de adrenalina recorriéndole, porque Jensen, soltándole la panza abre con dedos frenéticos su cinturón, pantalón y bragueta, metiendo la mano dentro de su bóxer, y el apretón sobre su carne dura, pulsante y sensible, casi le hizo correrse.

   -Dios, es tan hermoso… -comenta el rubio sacándola al fin, erecta y llena, cosa que debería encantarle, pero una pequeña y molesta idea le resta calor, sólo le quería para eso. Para joder.

   Pero aún eso pierde importancia cuando los carnosos y sensuales labios se separan, esa boca acercándose, resollándole sobre el glande, al tiempo que, en puño, le aferra y masturba más abajo. La lengua emerge y Jared se tensa, los dedos flexionados dentro de los zapatos, mientras la punta de esa lengua se acerca más y más a la cabeza de su verga, al joven le parece que tarda toda una eternidad; cuando la toca, la tantea, la recorre, cuando se goza en su cara inferior, bajo el ojete, el más alto siente que se muere.

   -Jensen… -suplica, tiene que hacerlo, tanta tortura debía ser penada por los tribunales internacionales, ¿no?

   El rubio, mirándole, se apodera de su glande, chupándolo, lengüeteándolo, y baja y baja sobre la dura mole, tragándole, succionando, apretando con las mejillas, lamiéndole por la parte inferior, y era lo que deseaba, y temía, porque Jared entiende que quiere más y más. Y sabía hacerlo, piensa cerrando los ojos y abriendo la boca, otra vez con deleite y celos por las experiencias pasadas del pecoso. Mientras le masturba, mientras la fuerte mano va y viene sobre su verga, Jensen chupa y succiona de una manera impresionante, al tiempo que traga más sobre sus carnes, apartando la mano, alojándola toda en su garganta. Parecía algo ahogado, pero seguía succionando, ordeñándosela.

   Casi grazna cuando el rubio comienza a ir y venir sobre su tranca, blanco rojiza y brillante de saliva espesa. De alguna manera el otro había aumentado la intensidad de sus succiones. Y así era, Jensen, sintiéndose libre, completo, feliz en días, entusiastamente recorre una y otra vez esa verga, lamiéndola y bebiendo todo lo que de ella sale, recordando sus días de bachillerato, cuando Joanna Krupa, una amiga putilla como ella sola (y no era exageración, su especialidad era salir con los chicos del equipo de futbol, todos ellos), le decía que no había nada mejor que mamar una verga y tener a los chicos gimiendo. Si, una boca que succionaba, una lengua que se pegaba a la verga, quemándola, una garganta que halaba podía darle placer a un chico, y dejarle casi indefenso, pero también era excitante sentirla quemando y pulsando contra los labios y mejillas.

   Cerrando los ojos, Jensen sueña con el momento de sentir los trallazos calientes y olorosos de semen sobre su cara, y más tarde con esa verga llenando sus entrañas, abriendo su culo, sintiendo el estallido hirviente contra el condón…

……

   El rubio tiene la decencia de enrojecer cuando se acerca a la barra, seguido de Jared, y Danni le mira con una sonrisa petulante.

   -Hasta que apareces, ¿todo bien?

   -Claro. –le sonríe, y hay un leve momento incómodo que la joven nota, pero el rubio no, o finge que no; que Jared parece esperar le presente.

   -Danneel Harris, compañera de trabajo de Jensen, y algo así como una amiga. –lo hace ella, tendiéndole la mano.

   -Jared Padalecki. –le corresponde él, notando el leve tensar de Jensen ante el apellido.

   -Pada… -la chica parece extrañada, luego mira a Jensen con intensión, pero se repone y sonríe.- Oh, Dios, es difícil, debes usar un gafete. –ríe aligerando el ambiente, aunque mirando al rubio.

-¿Te ayudo? –cruza este tras la barra.

   -Ya era hora. –y sonríe al otro.- Un placer, Jared. –se aleja a atender una llamada. La pareja queda sola.

   -¿Cenamos luego? –Jared propone, sintiéndose en terreno inseguro.

   -Claro. –la aceptación y sonrisa de Jensen le alivia.

   -Sé de un lugar de comida árabe que…

   -No, yo invito. Y serán hamburguesas. –le corta, con una sonrisa, firme.- La próxima vez corre por tu cuenta. ¿Me esperas entonces?

……

   Las hamburguesas son buenas en aquel pequeño negocio móvil de mesitas y sillas en una acera y bajo el cielo estrellado, algo frío, atendidos por un sujeto mayor, negro, que le sonrió paternal al rubio, al tiempo que le preguntó por Danneel. Eso le agradó a Jared, que el otro acostumbrara a ir allí con su colega de trabajo, aunque…

   -Así que tú y la sexy Danni son muy amigos, ¿eh? –tantea mientras muerde su doble queso con tocino, la segunda de la noche. Jensen le mira y alza una ceja.

   -Tranquilo, tigre, soy gay; creí que te habrías dado cuenta, ya sabes, cuando me la tenías metida por el…

   -¡Okay, okay! Idiota. –ríe, masticando.- Me gusta este lugar… -comenta de pasada, tomando su refresco, sintiendo la mirada de Jensen.

   -¿Pero…? –alza la mirada y se observan directamente, a Jared le gustaba la franqueza.

   -¿Será siempre un problema si quiero invitarte a algo? –coloca el tema sobre la mesa aunque intuye que tal vez debería esperar un poco, a que todo se cimente más con el rubio; pero es una persona franca, le gusta decir lo que piensa cómo lo siente, y espera lo mismo de los demás. No sabe ser de otra manera. No le gusta caminar de puntitas cuidando dónde pisa, qué dice o cómo lo hace.

   -Sólo si quieres invitarme a cada rato a muchas cosas. –Jensen se encoge de hombros, y es una respuesta. Una típica de él, reconoce el castaño. Pone las cartas sobre la mesa también, pero boca abajo. Le cuesta tragar un poco.

   -Entonces si te invito a mi apartamento…

   -Oh, eso lo esperaba. Pagaré por las hamburguesas, ¿no? –replica con una sonrisa chula, hermosa, una promesa de horas de locura y pasión.

   A Jared, que sonríe, un escalofrío le recorre su columna, de gratas y maravillosas expectativas, pero a un tiempo… habrá problemas. Lo sabe. Quiere más.

……

   Mientras se dirigen al apartamento, Jared entiende que hay temas de los que se pueden hablar hasta llegar a los gritos, de los Mets, los Knicks, de los escándalos de Miley Cyrus y de por qué Liam Hemsworth debía darle esquinazo en cuanto pudiera; pero no de ellos. Nada personal como, “hey, ¿cómo están tus padres?”. Jensen no le pregunta y evita la conversación cuando él intenta llevarla en esa dirección. Y aún más cuando pregunta por su gente. Suspira exasperado, intentando que no se le note, no ahora cuando apenas acaban de reiniciar. Sabe que aunque mira por el ventanal, canturreando algo de Taylor Swift, con muy buen tino, por cierto, el rubio estudia sus reacciones. A la mierda, ya podrían hablar de eso luego. Por ahora…

   Es alucinante, le parece poco después, en su habitación, sentado sobre la cama, totalmente desnudo, caliente y empalmado mientras Jensen, a hojarascas sobre sus caderas, sube y baja el culo de su verga, empalándose, cabalgándole como un vaquero al son de otra country de la cantante pop. Le ve sonreír, le oye gemir cuando sube, apretándoselo fuerte, para bajar luego. Se miran a los ojos.

   -Dios, amo a esa mujer…

   -¿Piensas en ella mientras me usas sexualmente? ¡Lo sabía! –le gruñe, entre dientes, clavándole los dedos en las nalgas, aportando algo al sube y baja de locura que el rubio tiene.

   -Tranquilo, más te quiero a ti… -exclama riendo, congelándose un poco cuando la mirada del castaño cambia de diversión a una de interés.- …En estos momentos.

……

   En la amplia y aséptica cocina, Jared corta todo lo que necesita para dos emparedados, desde tomate y lechuga, a salame, con mucho queso en cuadros. Medio silba, descalzo y en bóxer, el cabello totalmente desordenado cayéndole sobre los ojos. Alza la vista enfocando a Jensen, que se acerca, descalzo también, desnudo, aunque cubriéndose con la camisa que llevó a la disco.

   -¿Hambre otra vez, Padalecki? ¿Es eso algo normal?

   -Soy un chico en crecimiento. –le sonríe.- ¿Usas una de mis camisas de nuevo? –Dios, le encanta verle con ella encima.

   -Creo que me agrada el olor… -le sonríe, acercándosele.- De alguna manera no apesta como tú. –grita y ríe cuando Jared, dejándolo todo a un lado se vuelve, le atrapa por la cintura, le alza y sienta sobre la mesa metálica.- ¡Dios, está fría…! –se queja.

   Protesta silenciada por un suave beso del joven entre sus piernas. Caricia que gana en intensidad. Los dedos del rubio se enredan en el suave cabello castaño, las manos de este le retienen aún por la cintura. Se besan una y otra vez.

   -Vamos… -le dice ronco, pensando en lo excitante y maravilloso que es compartir las horas con alguien así. Aún las de la madrugada.

   -Pensé que tenías hambre.

   -Mucha. –replica Jared ronco, ojos brillantes, halándole, llevándole en peso hacia el dormitorio.

   Jensen ríe quedo, ronco, los emparedados quedan allí. Por ahora.

……

   Satisfactoriamente agotado, echado de espaldas en su cama, Jared duerme pero todavía sonríe, con Jensen sobre su pecho. Todo invita a descansar y roncar a pierna suelta, las penumbras, el aire frío, el cómodo colchón, el calor compartido después de los emparedados consumidos y más sexo practicado. Hasta que el rubio se revuelve, confuso, tendiéndose un poco sobre él y tomando el móvil en la mesita de noche de su lado, mirando la hora.

   -Joder… -gruñe con toda la pereza del mundo, revolviéndose y apartándose. Eso despierta al castaño.

   Se iba. Y él se muere por retenerle, desea pedirle que se quede.

CONTINÚA … 6

Julio César.

NOTA: (los que sigan la serie Hannibal, no sigan leyendo). Apenas acabo de ver el tercer episodio de la onceava temporada de Supernatural, y mientras todavía flotaba, decidí ver el final de la tercera temporada de Hannibal, en AXN, tal vez último de la serie. Y estoy trastornado, qué bueno fue, que triste y bonito, emocionante y desesperante. Al final arrojaron la casa por la ventana, gritaron si, se complementan, se necesitan, se aman. Will agonizando se abraza a un Hannibal malherido, que lo acuna en su pecho; no hubo besos o caricias, pero había calor de pasión, una que se permiten porque es el final. Al son de una triste tonada caen hacia la muerte. Me quedé sin habla. Aunque no sigan la serie, ese final tienen que verlo. Un día, cuando Supernatural deba acabar porque, que se yo, Jensen Ackles y Jared Padalecki deban cuidar a sus nietos, espero que intenten algo así, épico, grande, maravilloso. Estoy como perdido, deseo que la serie reviva en alguna otra parte, y por otro lado creo que debería quedar así. Fue perfecta para lo que era el programa, en verdad no podíamos esperar que Will y Hannibal terminaran viviendo ocultos en un castillo lituano, discutiendo filosofía, leyendo a los clásicos, escuchando buena música, como si espero ver llegar a Sam Winchester lleno de hijos que van todos emocionados a visitar a sus tíos Dean y Castiel.

LA OSCURIDAD SIN ALMA, 2×11

octubre 22, 2015

FINAL DE TEMPORADA, PURA OSCURIDAD

DEAN VS CROWLEY, AMORES PERROS

  Épico. Ya saben, si no lo han visto…

   El segundo episodio de esta onceava temporada de Supernatural, que apenas acabo de ver porque no lo encontraba traducido, 11X02 – FORN AND VOID, me ha dejado sorprendido por lo bueno que fue, pero también un mal sabor de boca por la muerte de otra chica que pudo ser muy buena cazadora, una digna representante de las féminas en esta serie espartana (¿acaso sobra algo de romance?); así como me incomoda el destino que le darán a Amara, la Oscuridad. Yo no quería una hija parea Dean, no esta vez, sino una amante diabólica y salvaje de la que no pudiera ni quisiera separarse. Ya me había hecho toda una novela semi picante. Por cierto, ni sospechaba que el poder o peligrosidad de la Oscuridad fuera ese, devorar almas. Toda una sorpresa. Es la tercera vez que vemos esto, y siempre es dramático por lo peligroso: Sam sin alma, cuando Abaddon creaba demonios y ahora la niña. Las personas, libres de cualquier atadura moral se vuelven mortales. Sin embargo, ¿lo mejor?, la pelea de Dean con Crowley.

EL INSTINTO MATERNAL DE DEAN

   Hubo cuatro protagonistas principales (Sam, Dean, Crowley y Castiel), y tres historias que convergieron en la baticueva. Y debo aclarar, que aunque todo me gustó, incluido Castiel y los ángeles aguados (donde moría otra de las chicas, lo había olvidado por un segundo), lo mejor del programa, repito, fue Crowley, especialmente, y como siempre, su interacción con Dean Winchester. Y esta vez si que no me extenderé, los fans, los que aman y siguen la historia, no necesitan que les cuete hasta sobre los suspiros que se producen en la serie. Quien puede y quiere, la ve. Todo comienza justamente donde quedó en el episodio anterior, Dean lleva a Jenna, junto a la bebé, con la piadosa abuela de esta, comentando todos lo bien que Dean se lleva con la niña.

BILLIE, LA PARCA

   Mientras las deja, terminando su trabajo, el mayor llama a Sam, quien sigue en aquel hospital atacado, infectado, ocultándoselo a su hermano y buscando una solución, una que encuentra por inspiración. Y vamos por parte, por alguna razón la infección ataca a unos más rápidos que a otros, ¿por qué Sam dura tanto?, ¿tendrá que ver con su pasado, la sangre de demonio o su conexión con Lucifer? Creí que había quedado purificado con aquellas pruebas, luego recordé que la última, exorcizar y salvar a un demonio (Crowley), no se cumplió. Bien, allí, mientras se debate por no ceder a ese mal que avanza por sus venas, Sam conoce a una parca. Y les confieso que se me erizó la piel cuando escuché la canción sobre la Muerte. Esa parca me encantó (Billie), tenía fuerza y no quiere para nada a los Winchester. Les culpa por la muerte del jefe y eso crea dudas, ¿realmente murió el poderoso Jinete del Apocalipsis? ¿Saben qué habría sido genial? Que fuera ella, Muerte en otro cuerpo. Pero aparentemente no lo es. Billie fue enfática al decirle al menor que si esta vez mueren, muertos se quedan. Es cuando le dice que está maldito bíblicamente, o bíblicamente impuro (y viendo en que resulta, cabe preguntarse, ¿le ayudó indirectamente?; ¡la serie da tantas vueltas!).

SAM, LA ORACION, ULTIMO RECURSO DEL BRIBON

   Buscando inspiración Sam entran en la capilla y ora a Dios, por ayuda o iluminación. Me gustó de maneras que no puedo dar a entender que pidiera expresamente por Dean, para que al final se salvara. El Sam que comienza a perfilarse a mediados de la novena temporada, toda la décima, donde hasta imprudentemente actuó, por Dean, estalla en estas palabras. Ahora Sam es Dean. Otra cosa que me encantó es la parte donde reconoce que todo es su culpa (técnicamente también de Dean, pero este podría alegar que actuó bajo influencia de la Marca que deseaba un mal mayor, Sam lo hacía a conciencia). Todas esas muertes, como admite, son responsabilidad de los Winchester. Me molestaba que eso no se planteara. Bien, el menor espera una señal de Dios, no ocurre nada, sale y tiene un episodio, parecen convulsiones y tenemos un chispazo de las cosas horribles que le ocurrieron en el Infierno, cuando estaba en poder de Lucifer (y fue desagradable). Es la segunda vez que le recuerdan, ¿aparecerá en esta temporada El Gran Rey del Infierno? ¿O fue una señal de Dios? Todavía falta que aparezca.

LA PURIFICACION DE SAM

   Cuando parece que va a morir lo de “impuro bíblicamente” vuelve a su mente, busca y la solución es bastante tonta (aparentemente), purificarse en fuego sagrado. Así ayuda a otros que le agradecen, gente que le ayudará a sanar a otros, y Sam salva el día. Se cura y cura a otros, ahora hay una solución para esta parte de los problemas que trae la Oscuridad. Una amiga me comenta que fue una solución muy tonta, personalmente estoy cansado de todas esas pruebas de varias partes (qué si un arma para matar leviatanes, cómo cerrar las puertas del Infierno o cómo vencer la Marca), fue un cambio grato, algo fácil y sin riesgo de que se regrese y les muerda el culo. Ahora Sam está listo para acudir al lado de su hermano.

EL PADRE CROWLEY

   Uno que tiene que regresar corriendo cuando Jenna le llama y dice que ocurrió algo. ¿Qué fue?, la bebé mueve objetos, tacos con letras, clavándolos en una pared formando la palabra aliméntenme. Me divirtió la abuela impidiéndole a la joven acudir junto a la niña (cosa que, imagino, sólo ocurre en películas; sabiendo dónde y cómo la encontró, debió imaginar que fuerzas oscuras se movían por allí y ser más cuidadosa). Cuando Dean llega, Jenna se disculpa porque su abuela llamó a un sacerdote católico… que resulta ser Crowley, Dios, se veía tan gracioso, a quien menta por su nombre, y para explicar que se conocen Crowley recurre a eso de que Dean era un monaguillo algo así como delicioso. Fue todo un poema la cara de chasco de Dean, más cuando las mujeres le miran (es un insulto ese estereotipo para los católicos, aunque la Iglesia se lo buscó). Fue divertido escuchar a Crowley explicar que muchos curas y monjas le deben favores, por cosas que le han pedido. Me hizo reír cuando Dean dice que lo imagina y Crowley, con cara seria, le responde que no, no puede ni imaginarlo. Él sabe que lo que está en esa casa es terriblemente poderoso y malo, ¿la bebé?

JENNA SIN ALMA

   Mientras esto ocurre, la insensata de Jenna entra al cuarto, luego baja y mata a su abuela, destruyendo cosas que la anciana atesoraba y a ella le parecían horribles. Crowley lo sabe, no tiene alma. Van hacia la niña, que se calma cuando ve a Dean, haciendo Crowley ese genial comentario de que no le extraña ya que es muy maternal; pero lo bueno fue la cara de Dean cuando ve la marca, sabe que es la Oscuridad. La niña se alimenta de almas, la verdad, no me lo esperaba. Y eso crea un problema mayor, para el mundo si tal cosa fuera posible, una multitud de sicópatas haciendo lo que mejor les parezca. Jenna ataca a Dean, Crowley la mata y esperaba gratitud de parte del cazador.

DEAN AND CROWLEY

   Es cuando vemos que la niña crece y aquí deseo repetir algo que no me cansa, ¿no se ven geniales Dean y Crowley cazando, hablando, discutiendo y hasta peleando? El Rey del Infierno duda que Dean pueda matar a la niña, que él si, por eso pelean, Crowley le retiene por el cuello, Dean le apuñala con una espada de ángeles y tiene la posibilidad de matarle, ¿pero un ruido le distrae y no lo asesina? Va y la niña no está, regresa y Crowley se ha ido.

   Esto causó extrañeza, ¿por qué no le mató? Porque Crowley es un personaje importante, por eso (no era tan difícil de imaginar, ¿verdad?); pero no, Dean no es como Sam, es más fiel y creo que siente que tiene lazos con ese demonio. Eso explica por qué este le tolera después de lo que Sam intentó en su alianza con Rowena. Tampoco creo que Crowley le hubiera matado, de poder; sí no pudo matar a Sam, al mayor menos. Bien, que la niña fuera “mala”, lo sabíamos, que se alimenta de almas, me encanta, que crece rápido si no me gustó mucho, me habría agradado ver uno o dos episodios más de Dean cuidándola, como hizo con el niño cambia forma en la sexta temporada. Lo de la niña que crece, me recordó dos cosas, lo aterradora que era Lilith como niña (especialmente en el episodio donde Dean sufría del mal fantasma que le hacía tener miedo de todo), y la serie Ángel, cando su hijo recién nacido es raptado a una realidad alterna y a los pocos episodios regresa como un adolecente con ganas de matar monstruos.

EMMA, HIJA DE DEAN

   Me gusta la idea de esa niña, que tal vez pronto será mujer, por ahí. Del episodio de las amazonas, me molestó que la hija de Dean, Emma, muriera, habría sido más interesante saberla mala y por ahí (como la hija de Gabrielle en Xena, que tanto daño hizo). Pero lo que no me gusta es esta idea paternalista de Dean hacia Amara; no, yo quería una relación tormentosa, salvaje, sensual y diabólica, de superdiabla capaz de todo pero enamorada de Dean, como pintaba en el primer episodio. Los quería de amantes infernales, no de un padre mortificado ante su niña monstruo (para eso hubieran dejado a la hija que tuvo con Lydia).

CROWLEY, UN PERVERTIDO A LA ANTIGUA

   La niña camina por ahí, una Van se detiene y en el estilo del aberrado más peligroso del mundo, Crowley baja, abre la portezuela y le ofrece un caramelo si sube con él (unos jóvenes atados para que devore sus almas). Es lo que el Rey del Infierno debe hacer, pero hay que recordar que dentro de la jaula, Lucifer o san Miguel están advirtiendo de algo muy peligroso.

CASTIEL TORTURADO

   Ahora Castiel, torturado por los ángeles que quieren sacarle la ubicación de Metatron (lo había olvidado). Bastante que lo golpearon y trincharon, en la cuarta temporada no pudieron quebrar a Alastair y debieron buscar a Dean, ahora parecen mejor preparados. Debió ser por Naomi. El caso es que Hannah, en el cuerpo de un hombre, aparece y les detiene. Quiere saber de Metatron; al igual que Crowley, ella cree que la Oscuridad es un cuento. Castiel se da cuenta que todo fue una trampa, que ella ordenó detenerle, apartarle, torturarle, aparecer como una salvadora y que él se confiara. Hay una pelea angelical donde todos mueren, menos Castiel, incluida Hannah, por uno de esos socios que llevó. Aparentemente en el Cielo se rigen ahora por una democracia a lo bruta y la mayoría ya no está con Castiel. La muerte de Hannah fue dolorosa, aunque era extraño verla en ese cuerpo de hombre (algo que siempre esperé ver en Castiel, aunque fuera una vez, en el cuerpo de una sensual mujer y que Dean se burlara o se confundiera).

EL TORMENTO DE CASTIEL

   Los hermanos regresan a la baticueva y allí está ese Castiel herido, todavía hechizado, ¿qué pasará ahora? Crowley ya estaba molesto con Sam, Castiel intentó matarle también, ahora se pelea con Dean. Las parcas juran que los Winchester, si mueren, se murieron y ya. El Cielo no quiere nada con Castiel, ya no le quedan aliados allá, y es de imaginar que tampoco aprecian a los hermanos. Vuelven a estar solos, justo ahora que la Oscuridad ha llegado. Y todavía falta saber de Metatron y Rowena, y hasta uno que otro Styne que haya quedado por ahí. ¿No es interesante?

   Por cierto, el episodio lo vi en: /supernatural-11×02.html

LA MALA SEMILLA SUPERNATURAL, 3×11

Julio César.

CITAS EN NINGUNA PARTE… 4

octubre 16, 2015

CITAS EN NINGUNA PARTE                         … 3

PADACKLES ES AMOR

   -¿Le damos un poco más?

……

   -Dios, ibas a marcharte sin que me diera cuenta, escapándote, pero desperté y lo hago incómodo, ¿no? –acusa, sintiéndose herido de repente, la habitación se enfría rápidamente mientras se gana una mirada extrañada de Jensen.

   -No lo diría así, pero…

   -Quédate. –le silencia, presintiendo que no le gustará lo que sigue.- Podemos dormir un poco más, hace frío; despertar luego, tomar una ducha. Desayunar y…

   -No. –repite, enderezando los hombros.- Jared, lo de anoche fue muy grato, el tiempo contigo fue increíble, pero… ya amaneció. –le impacta al decirle, al tiempo que evita cuidadosamente mirarle.

   -¿Qué? ¿Algo de una noche, me saqué la espina y chao el amigo, mucho gusto? –se altera. Toma aire intentando calmarse y le mira expectante.- ¿Eso fue todo?

   -¿Esperabas más? –Jensen ruge casi contra su voluntad. En verdad no quiere sostener aquella conversación.- Oye, fue bueno, no lo estropeemos, ¿si? –eso logra que la mandíbula del otro casi caiga en su regazo, ojos parpadeantes.

   -Vaya, ahora sé lo que es sentirse usado. –se arropa protectoramente con la sábana.

   -No exageres, no eres una chica. –replica el rubio, tomando su billetera y teléfono, sintiéndose culpable de repente.- Mira, no hay nada malo en ti, ¿okay?, eres un amante… Toda la noche fue buena, en verdad, pero… -se estremece con visible disgusto.- …No soy del tipo meloso en las mañanas. Ni de citas. Chao. –termina bajando el tono, exasperándole verle tragar y componer una sonrisa rígida. Defensiva.

   -Guao, bien. Adiós. –se deja caer de espaldas sobre la cama.

   -Jared, no te pongas…

   -Asegúrate de regresar el elevador cuando llegues abajo, por favor. –le corta.

   -Como quieras. –es la respuesta seca, que llega después de un rato.

……

   Aunque, técnicamente, había tenido un triunfo moral sobre el ingrato amante ocasional, Jared Padalecki no puede conciliar el sueño nuevamente, mucho menos dejar de pensar en el rubio, extrañándole, doliéndole y molestándole. ¿Habría hecho algo mal? Entiende que al otro pudiera gustarle despertar en su cama, a él también, pero… No pudo seguir en la cama. La almohada a su lado olía intensamente a él, lo sabe porque patéticamente la tomó, estando de espaldas sobre el colchón, y cubrió su rostro con ella, aspirando. El amanecer se extiende sobre la ciudad cuando, café en mano, le atrapa en el balcón, mirándola, allá, en la cima del mundo como dijo el otro. no puede dejar de sentirse mortificado, y molesto por sentirse así, frustrado, desalentado. Dios, si, había sido un gran polvo, ¡pero ya!, intentaba animarse, sin conseguirlo en lo más mínimo. Tal vez… tal vez presionó un poco más de la cuenta, reconoce para sí. Qué amargo estaba ese café.

……

   -¡Vine a desayunar! –grita entrando en la cocina de la casona familiar, encontrándose a su hermana, que toma café con cara de trasnocho.

   -Qué cada quien salve lo que pueda. –bromea a gritos Megan Padalecki, sonriendo con sarcasmo no exento de ternura. Recibe un beso en la mesilla.

   -Oh, Meg, eres tan graciosa, no entiendo cómo ninguno de tus ex maridos lo aprecia cuando huyen bien lejos de ti. –se sirve café y cae al lado de ella.- ¡Y te ves tan bella por las mañanas!

   -¿Verdad? –se burla de sí misma, mirándole.

   -¿Papá y mamá?

   -Creo que toman una ducha juntos. –pone cara de repugnancia.- No me molesta que lo hagan, sino que lo dejen notar. Creo que intentan correrme. –bebe de su taza y le mira.- Okay, cuéntame… -le desconcierta. También le mira levantando sus murallas mientras sopla el café ganando tiempo.

   -No sé de qué…

   -Hace años que no llegas para el desayuno. Y tienes carita atormentada. Se te nota en los ojos, Pie Grande. –le mira entrecerrando los suyos.- ¿Líos de falda, es decir de bóxers y pelotas? –es franca, directa, como siempre.

   -Ay, Meg, antes creía que te defendías de tus muchos fracasos amorosos con eso de que los hombres no servimos para nada, pero…

   -Sin bromas, gigantón, sólo a mí me queda bien el sarcasmo emocional. Tú te pones llorón.

   -Conocí a un chico anoche. –confiesa, mirándola, pareciéndole lo más natural del mundo el discutir esas cosas con su hermanita menor, sobre sus amores.- Un tío que… -no encuentra cómo explicarlo, no tiene las palabras para esbozar todo lo que Jensen le había impresionado y gustado.

   -¿Te dio esquinazo? Seguro no era gay, Jay, nadie puede dejar de quererte aún antes de conocerte. –le consuela ella, acariciándole con una uña el dorso de la mano sobre la mesa.

   -Nos fuimos juntos, a mi apartamento, y lo hicimos hasta en el murito que lleva al balcón. Seguro que hoy recibo quejas por todo el ruido. –informa, sonriendo al verla y escucharla reír.- Fue una locura de pasión, calenturas y ganas. Meg, deberías  haberlo visto.

   -¿A mi hermano con su chico? Paso, todavía no llego a eso. Invita a Chad. –juega sabiendo que habla de mirar al otro hombre; él sonríe, melancólico.- Dios, te gustó de verdad. –parece sorprendida, encantándole verle enrojecer.- Es maravilloso, hermanito. Al fin encuentras a alguien que hace tambalear tu mundo. –sonríe feliz, gesto que muere al mirar sus ojitos triste.- ¿Qué?

   -Esta mañana le pillé casi escapándose, a escondidas, no quiso quedarse, no quiso… “complicar algo que había sido bueno”. –dolía decirlo. Ella silba.

   -Vaya, una aventura de una noche. chico notable. –frunce el ceño.- Has tenido muchas citas así, querido hermanito, debes reconocer el esquema. He conocido a varios que amaste y dejaste de llamar, ¿por qué te pega tanto ahora? –él la mira, ojos brillantes.

   -Porque tienes razón, todo mi mundo se tambaleó; me gustó en verdad, Meg. Jensen me gustó de una manera que nunca antes había experimentado o conocido. Fue… y sé que sonará idiota, sobre todo a mi edad, pero si, fue mágico. Era como algo maravilloso, un regalo increíble que nunca imagina pudiera recibir, o que existiera. Recorrer su rostro con mis dedos… -toma aire.- Me hizo revivir sensaciones que no experimentaba hace años. –y calla el hecho el que lo vivió con el mismo chico en un pasillo de hospital.

   -Ay, Jay… -gimotea en simpatías.- Llámalo.

   -No creo… no lo tomé con gracia ni elegancia.

   -Ya veo, y tanto que los hombres se quejan de nosotras cuando hacemos una escena. Bien, ¿quieres que te presente a un amigo? Matt Bomer…

   -¡No!

……

   El elevador sube, la vista de la ciudad, moderna, puro concreto y acero, limpia, va reduciéndose en tamaño pero ganando en extensión. El día se veía tranquilo.

   -¿Quieres dejar esa cara larga de una vez? Te la vas a pisar cuando salgas del ascensor. –le gruñe Chad, nada contento.- Ya bastante malo es que me arrastres aquí un fin de semana para revisar cifras como para que tenga que sufrir tus aires de “me aporré un testículo y no deja de dolerme”.

   -Déjame en paz, sabía que no entenderías. –le gruñe Jared, recostado de la pared de cristal, mirando el exterior, la frase la cima del mundo volviendo a su mente (también “¿un regalo de papi?”), incomodándole.

   -Claro que no lo entiendo, conociste a un tío que te gustó, te dio mamadas, te dejó llenarle el culo, te la exprimió varias veces… y luego se fue. Casi perfecto, excepto por el hecho de que era un tío. Se iba sin generar momentos incómodos, nada de “¿me llamas?”, y aquí estás, con cara de asno subiendo a Machu Picchu cargando cien maletas. ¡Así deberían ser todas las citas de una noche! –se desconcierta cuando Jared se vuelve y le mira enfurruñado.

   -¿Y si quiero llamarle, escucharle o verle otra vez? –le era imposible dar a entender la magia que vivió durante esas horas en brazos de Jensen, escuchando su voz sexy, oyendo su risa, sus comentarios ácidos, pocos pero notables, recorriendo su cuerpo armonioso, dorado y pecoso. Le habría gustado despertar bien adelantada la mañana con él a su lado, verle dormido, la luz del sol confirmándole que realmente era tan hermoso como parecía en la noche.

   -Llámale. –Chad se encoge de hombros, no entendía tanto drama.

   -Después de las cosas que nos dijimos…

   -Oh, Dios, mejor déjalo así. Una noche con él y de gay pasaste a convertirte en una chica.

   -Cierra la boca, idiota. –le corta.

   -Si quieres te presento a alguien, este tipo dice que es heterosexual pero vive mirándome las…

   -¡Que te calles, joder!

……

   El domingo fue confusamente difuso, vacío; el lunes y el martes pasaron con atormentadora lentitud. Al castaño le costaba concentrarse en lo que hacía, en las decenas de citas y cientos de llamadas de trabajo que debía atender. Dos veces le llamaron, no reconoció el número, pero cuando contestaba, colgaban. La tercera vez, molesto, gruñó algo. Al cortarse la comunicación, una idea le alcanzó, mareándole. Repicó, pero no le respondieron del otro lado. El corazón le latía con fuerza en el pecho. ¿Acaso…?

……

   Danni Harris sabe que tiene que decir algo. Hace dos noches que su compañero de barra no es el mismo. Y eso podía ser malo para el negocio, para ellos que viven de propinas más que de un sueldo. Jensen Ackles lleva días viéndose triste, impaciente y algo enojado. El rubio no solía entablar conversaciones con nadie, pero si sonreía, coqueteaba, se mostraba y lograba miradas de admiración de chicas y chicos, que generosamente llenaban el pote de las propinas, pero ahora era francamente cargante.

   -La próxima vez que salgas con un cliente de la discoteca, te golpearé. –le dice, acercándose, ganándose una mirada desconcertada, y ceñuda.- Desde que saliste con el chico alto estás de un humor insoportable, pareces estar en tus día difíciles.

   -Danni, no estoy de humor…

   -A eso me refiero. ¿Se puede saber qué pasó entre ese lindo chico y tú? Pensé que pasarías un gran momento, pero vives amargado y deprimido. ¿Tan malo fue en la cama?

   -¡No! –se sintió obligado a responder.- Jared estuvo genial. Sabe de cosas que te harían sonrojar a pesar de tu fama en la Marina.

   -¿Entonces? –se intriga ella, viéndole dudar, sus labios agitándose sin responder.

   -También yo me lo pregunto. –una voz controlada, fría, hace que peguen un bote. Jared, rostro pétreo, mira al pálido Jensen, el cual se sonroja luego.- Una cerveza, por favor. –mira a Danni, quien entiende y asiente, dejándoles solos.

   -¿Qué haces aquí?

   -La cerveza, ¿no escuchaste? –es frío y eso agita al rubio.

   -Hay muchas otras disco que…

   -¿Fuiste tú quien me llamó tres veces y colgó? –le encara, sabiendo que acierta al verle ponerse rojo ladrillo.

   -Si…

   -¿Para qué? –demanda saber.

   -Para… disculparme. No debí dejar tu apartamento así. Yo…

   -Pensé que no te importaría. Era cosa de una noche, ¿no? Otro tío al que haces dichoso por unas horas y luego dejas… -le duele decirlo, pero lo hace, para lastimarle también. Le gusta, y lastima, ver que Jensen se agita más.

   -Para mí fue importante también. No fue sólo otra acostada. No suelo irme con clientes de la disco.

   -¿Por qué me dejaste así entonces? Creí que no te interesaba más allá de esa noche.

   -No. –firme, Jensen le mira a los ojos, tomando aire, decidiéndose.- Me gustaste de una manera que nunca había experimentado antes. –esas palabras calientan la cara y las entrañas del castaño.- Pero no quiero que se vuelva algo más complicado.

   -¿Qué? ¿Por qué? Tal vez podríamos llegar a convertirnos en una legendaria pareja de amantes y… –le desconciertan las palabras e intenta una broma, con mucho de verdad; confusión que aumenta aún más cuando Jensen se pone color remolacha.

   -No, así no. Jared… me gustas, ¿no podemos salir sin que existan ataduras?

   -¿Sexo entre conocidos  sin ningún otro compromiso? –le desconcierta, y escandaliza.

CONTINÚA … 5

Julio César.

NOTA: Acabo de ver el segundo episodio de la onceava temporada, y fue genial. El programa sigue decidido, nada de chicas, sólo acción entre tíos.

DE LA SARTEN AL FUEGO OSCURO, 1×11

octubre 9, 2015

FINAL DE TEMPORADA, PURA OSCURIDAD

SUPERNATURAL TEMPORADA 11

   Comentaré lo último que he visto de la serie, y es posible que se cuele algún dato, tal vez, así que si no han visto este capítulo, no sigan.

   Ha comenzado; la esperada onceava temporada de Supernatural ha llegado, tumbando quinielas (¿dónde están Fringe, Héroes o Alphas?). De todos es sabido que su creador, Eric Kripke, la pautó para cinco, dos hermanos que se quieren pero que terminan reproduciendo en la Tierra (Sam y Dean) la guerra que hubo en los Cielos (Lucifer y Miguel). Pero sus fans, que hemos sido tachados de lunáticos a veces, no podíamos dejarla ir, no podíamos decirles adiós a los Winchester, y se nos escuchó. Entre trompicones de quienes se sienten hastiados, y la defensa a capa y espada de nosotros los fanáticos que si la miramos, ha continuado. ¡Once temporadas! Y qué inicio este. En mi modesta opinión ha superado a otras, después de la quinta, claro (porque la resurrección de Dean, o Lucifer levantándose quedan como muy cuesta arriba), aún aquella donde Dean lleva una vida normal y luego reencuentra a Sam, quien de alguna manera salió del Infierno, o la misma escapada del Purgatorio del mayor de los Winchester. Bueno, si me parece mejor que el inicio de la temporada pasada, donde un Dean demoniaco andaba de alegre juerga con Crowley, ¿qué podía superar el verle cantar karaoke y compartir un cuarto con el Rey del Infierno, que le exige ponerse pantalones si quiere que hablen? Este inicio.

LA OSCURIDAD Y DEAN

   Aunque venía algo molesto con ellos (con los hermanos, los personajes, no con la serie en sí; como ya expresé no fueron los héroes de siempre, los chicos de la película), todo lo olvidé con la llegada de la Oscuridad, aunque esta en sí me planteó una incomodidad, especialmente con Dean. Pero me gustó, fue un capítulo increíble, inmenso, grande, emocionante, esperanzador, y con tantas cosas que quedaron en el tintero, lo que no se dijo, y lo mucho que se vio (ah, ese Crowley). ¿Cómo es posible que después de diez años todavía elaboren algo totalmente emocionante y que nos haga abrigar la esperanza de otra buena temporada? Pero lo hicieron, de este primer episodio, 11×01 – De la oscuridad al fuego, hubo dos cosas que me encantaron de entrada, que Dean encuentra a una mujer a su altura, malvada y poderosa, pero que casi le jura amor (es la versión en femenino de Castiel, todo lo que este no pudo decirle en la cuarta temporada e inicio de la quinta). Amé a esa mujer, la Oscuridad. Y Sam pone el dedo en una llaga que lleva tiempo molestándome, están para salvar vidas, todas las vidas. No un ” a este sí, aquel no”.

DEAN AND AMARA KISS

   Bien, por parte para salir de esto, Sam y Dean son envueltos por la oscuridad, Sam despierta herido (del lado izquierdo aunque se golpea el derecho), y Dean no está. Sale a buscarle y le encuentra inconsciente. Dean despierta y dice que una mujer le salvó, la Oscuridad. Y en medio de ese humo oscuro esa mujer (Emily Swallow), se veía realmente hermosa, seductora (me recordó a la demonia que erizó al pecoso en la tercera temporada). Estaba agradecida de su ayuda, después de tanto tiempo era libre, siente la paz; no responde si es buena o mala, lo deja a su interpretación. Hablan y casi se besan, y fue una escena genial. Que están unidos, ella y él, que le protegerá, que siempre estarán juntos, y le muestra la Marca de Caín. Y la verdad es que fui feliz, ese es el Dean Winchester de siempre, el que me gusta, el chulo arriesgado, valiente y loco al que todas (y todos) aman, aun los poderosos que se interesan por su bienestar. De hecho fue una de las cosas que me hizo querer tanto a Castiel, el que un ángel del Cielo, todo poder, quisiera cuidar al cazador que había pasado por tantos problemas, muerte e ida el Infierno incluidos.

JENNA SUPERNATURAL

   Sam y Dean discuten qué hacer, que deben buscarla y matarla. Es cuando ven a todos esos hombres muertos, empleados de la telefónica o la electricidad, con manchas de veteado negro en la piel (como pacientes de quimioterapia a quienes las drogan queman las venas). Aparece la joven agente de policía que quiere ver piel, Jenna (Laci J. Mailey), se veía tan linda, tan joven, tan animosa y valiente, se cayó a tiros con toda esa gente, aunque los que conocía y a sus familias, le dolió pero debió hacerlo. Eso me gustó.

LACI J. MAILEY

   Con ella me pasó igual que con Jacob Styne, la temporada pasada; al verle sentí que le conocía y un repeluzco feo (era uno de los malditos en la película Escupiré sobre tu tumba). Con ella fue parecido, ¿dónde la había visto?, pero me gustaba. Pues ya había aparecido en esta serie, en la temporada de los leviatanes, era la chica secuestrada por el vampiro alfa. Ahora, con otro personaje, era policía. Y la química con los hermanos fue instantánea. Herida la llevan a un hospital, hay más personas asesinadas. Sam investiga, Dean la cura.

   El menor, en un armario cercado por uno de esos sujetos afectados que cae muerto por cuenta propia, encuentra a un hombre con una bebé recién nacida, una cosita bella. Y ese tipo fue notable, se veía que era de los buenos. Llevó a su esposa para que diera a luz, esta muere y cuando todavía está llorándola ese tornado oscuro cae y llegan los obreros matando gente. Ahora sabemos que eso se contagia, el hombre tiene marcas, y él lo sabe, que algo se agita dentro de él. Dean quiere cancelarlo, Sam y Jenna se oponen.

AMARA BEBE

   El hombre entrega la niña a la comisario y se irá a otro lado donde esperará la muerte. Piensan irse y otros infectados llegan. Aquí es donde Sam saca a relucir algo que me molesta desde la sexta temporada, especialmente desde el regreso de Dean del Purgatorio. El mayor quiere abrirse paso a sangre y fuego para salvar a la niña, cosa a la que se oponen Jenna y Sam; este alega que esa gente está así por su culpa (se responsabiliza de lo que hizo, pero no se arrepiente; Dean cree que ambos son culpables). Que deben buscar la manera de curarles, no matarles; que salvar a los inocentes se refiera a intentarlo con todos. Y ya he comentado por ahí que los hermanos cortaban gargantas con demasiada facilidad, no intentaban exorcismos sino que llegaban matando, literalmente, olvidando que esas eran personas poseídas. Sam le recuerda cuál era la misión. Eso, y que todavía ponga por encima de todo el salvarle, cosa de la que no se arrepentirá nunca, me gusta de este Sam. Las aguas pueden volver a su cauce.

SAM CONTAGIADO

   Y mientras distrae a los que entraron al hospital, Dean parte con Jenna y la bebé, luego de un nuevo encuentro con el padre que la reclama, pero les deja ir, dándole el nombre, Amara, y sonaba raro. Fue notable porque ese hombre era evidencia de que eso que los atacó les afecta, pero todavía pueden conservar algo de conciencia. Bien, Sam se oculta, es atacado, y él que no quiere matar debe acabar con una chica que sangra sobre su cara, ¿no sabíamos ya lo que ocurriría? Los otros entran, huelen o ven algo en él y se marchan. Mientras en una gasolinera Dean recuerda la última parte de su encuentro con la Oscuridad, esa donde le dice que sus destinos están unidos, montándole cómo, Jenna cambia los pañales de la niña y encuentra en ella la Marca. Sam, después de comunicarse con Dean y trazar planes para luchar contra la Oscuridad, nota frente al espejo que está infectado.

CASTIEL PIDE AL CIELO

   Castiel sigue embrujado; ocultándose para no hacer daño, llama a Dean para saber de la Marca, si está libre (preocupándose por él, ¿no es adorable?). Previniéndoles contra la Oscuridad, se despide por un tiempo, luego invoca al Cielo, dos ángeles aparecen y le retienen contra su voluntad, ¿por qué? Crowley, con el cuerpo paralizado, escapa y posee a una mujer, quien al llegar a su casa, dispuesto a matar con quien se topara con una palanca, encuentra a este con unos vecinos idiotas, una pareja, el hombre está dispuesto a complacerla en tener sexo con otros. Dios, cómo me reí cuando Crowley dejó caer la barra con la cual iba a matar gente. Pero nada me preparó para ver a los muertos desnudos, y dos demonios allí, uno cuestionando que escapó del hechizo de una poderosa bruja, de un ángel homicida y que su cuerpo continúa paralizado… ¿y no les llamó hasta después de la orgía? ¿No fue genial? ¿Qué hizo? ¿A quién? ¿Qué le hicieron?

EL REY Y LA OSCURIDAD

   Bien, recupera su cuerpo, al igual que Castiel, ha oído de la Oscuridad, pero no cree en ello, y aunque fuera cierto, debe ser algo que se adapta a ellos, el mal; eso hasta que uno de los ayudantes les dice que dentro de la jaula alguien grita una advertencia, no se sabe si Lucifer o Miguel.

   Bien, me gustó todo. Dean y la Oscuridad, esa mujer hermosa que tiene la misma chispa con él, como la que tenía Genevieve Cortese con Sam, cuando como Ruby lo seduce en la cuarta temporada. A esa mujer puedo imaginarla enamorándole, a su manera perversa, y hace falta. La verdad es que ni Lisa ni Anna hacían tan buena pareja con el pecoso. Más química tiene con Castiel, Crowley, Benny o el mismo Cole, o chiquillas como Crissy, la que anda con los caza vampiros, o Claire, la hija de Jimmy. Me agrada la joven policía, Jenna, devota, joven y fresca, ¿no sería genial cierto enamoramiento con uno de los hermanos? ¿Veremos al Dean papá con la bebé? Sam se ha contagiado, eso no terminará bien (parece reaparecer el virus croatoan). Todavía no sabemos qué es la Oscuridad, ¿es una antigua diosa lovecraftiana? ¿Es ella sola o hay otros dioses? ¿Se abrirá la jaula y veremos esta temporada a Lucifer, al arcángel Miguel o a Adam, el hermanito menor? Y la despedida de Castiel, ¿es porque le capturan o no aparecerá en varios episodios?

   Bien, ¿qué me incomodó?, que ante la vista de todos esos muertos, de los infectados que caen, de ese padre que vive ese drama, Dean no se vea totalmente responsable de todo ese dolor y muerte que han causado, porque lo hicieron él y Sam cuando borraron la Marca, sabiendo que pasaría. Sam quiere cambiar, ¿pero será suficiente? Ya le oculta a Dean lo del contagio, este no le ha contado todo lo que la Oscuridad le dijo. Volvemos a lo conocido y amado.

   El episodio lo vi en: /supernatural-11×01.HTML

LA OSCURIDAD SIN ALMA, 2×11

Julio César.

CORRERÍAS EN BOSTON… 14

octubre 5, 2015

CORRERÍAS EN BOSTON                         … 13

   La siguiente historia, QUE NO ES MÍA, es un Wincests enviado por una amiga. Que me perdone la autora, pero era una mala traducción del inglés y tuve que llenar algunos espacios. Me agradó mucho. Me gusta cuando Dean sorprende a Sam, y cuando Sam anda perdido de celoso (¡ha hecho sufrir tanto a Dean!). Disfrútenlo.

……

Titulo: Una noche en Boston

Autor: yeya-wc

Resumen: Dean sorprende a Sam con una vida secreta, una donde pensó dejarlo todo, incluso las cacerías.

WINCESTS HOT

……

   -Esas propiedades, en específico, pertenecen a la familia Stanton. –informa y Dean se tensa más.- El hombre, Hammer, denunció la presencia de extraños en la zona, alegando que incluso allanaron unos de los depósitos y robaron algo. No sabía qué. En realidad se hizo poco, la familia no lo tomó en serio pero el hombre vigilaba con más atención. Y desapareció. No fue sustituido por nadie.

   -Sam, esto… ¿seguro que tiene que ver con el caso?

   -Bruce McCoy, no era tan incondicional de tu Nick como este quiere hacernos ver, estaba investigando ese asunto, si, pero algunos sostienen que para el Procurador del estado. La propiedad ha sido asociada a ciertos transportes recibidos desde California. –termina triunfal.- Y la ahora difunta señorita Murray tiene un interesante record telefónico. –le muestra la pantalla.

   -¿Ya lo miraste? –se sorprende.

   -Sabía qué buscar. También ella mantenía conversaciones con la oficina del Procurador. Creo que se investigaba a tu Nick y este… se aseguro de que no llegaran a nada.

   -¡Sam! –estalla poniéndose de pie, ceñudo.- No… no puede ser.

   -Dean, tu amigo tiene razón, todo lleva a él, pero no de la forma que imaginábamos. No creo que nadie le persiga. Alguien le sirve.

   -¡No! –es tajante. Sam se pone de pie, furioso.

   -¿No porque te gusta? –reta, fascinándole ver como la cara le enrojece y las pecas destacan sobre su nariz, el cómo sus ojos se cubren de una brillante capa luminosa.

   -Nicholas Stanton, fuera de su vida muy personal, es un hombre de leyes, Sam. Nunca haría esto.

   -¿Estás seguro? ¿No será su ambición personal mayor que sus escrúpulos?

   Y Dean se congela. Sus intentos siempre le han servido, pero le habían fallado una vez, con Nicholas. Algo en él le aseguró que era de fiar, leal, sincero, y se había equivocado; pero de allí a pensar que el otro estuviera tras unos monstruos horribles que destripaban personas que le estorbaran…

   -Le conozco, Sam, no puede ser que…

   -¡Dejas que tus sentimientos por él nublen tu juicio! –acusa con despecho. Dios, cómo odia a ese sujeto, y a Dean por tonto.

   -¿No será que tus prejuicios te llevan a acusarle? Supones que es un maldito imbécil porque no puede creer que alguien decente pudo encontrar en mí algo digno de quererse. Papá y tú siempre han creído que no valgo nada. Ni siquiera para que continuara tras ustedes, por eso te desconcierta que a Nick pudiera gustarle tanto como para pedirme que… –contraataca igual de molesto. Pero calla cuando nota que le hiere. Mucho. El castaño retrocede un paso, vacilante.

   -Vaya, al fin lo dices. Debes haber esperado mucho por ello. –la voz sale ronca, dolida.

   -Sam… -traga, intentando remendar el capote. ¿Cómo podía herir tanto aquello que se ama? Tal vez porque estaba mal. Lo que sentía por Sam. Tal vez a Sam no le quedó otra alternativa como no fuera marcharse para terminar con toda esa anormalidad.- No quise…

   -Oh, sí, quisiste. Y entiendo. –al menor le cuesta asimilar el golpe, sabiendo, a cierto nivel, que lo merece.- Pero no te estoy engañando con esto, Dean. No te miento. Nunca lo haría sólo para herirte. Todo ocurre alrededor de tu… -traga saliva.- …De Nicholas Stanton. Sé que no quieres creerlo porque te importa, pero… -le ve alzar los hombros, retador.

   -Vamos. A ese depósito. Ahora. –desafía. Y el menor le sostiene la mirada, sintiéndose todavía afectado, profundamente dolido.

   -Okay, Dean. Es lo que hacemos, el negocio familiar, ¿no?

   -Si… hermano. –es lapidario.

……

   El impala va dejando atrás los centros poblados, rumbo a las periferias de la ciudad, transportando a sus dos muy silentes viajeros. Sam no dice nada en aquella ocasión de la música de uno de los cinco álbumes con los cuales su hermano le atormenta. Regularmente señalaría algo, como también de todo lo que desayunó el rubio antes de partir a revisar el lugar (comió bastante a pesar de la resaca, piensa con desconfianza, cosa que tampoco comentó). Pero cerró bien la boca. Tanto su silencio, como el ceño levemente fruncido del pecoso, son la única evidencia de lo ocurrido. Uno de ellos aún siente el peso y dolor de sentir que falló, de haberse alejado y abandonado. El otro… bien, en cuanto la rabia pasó, llegó el viejo sentimiento de culpa también. Se arrepentía de todo lo que reclamó.

   -¿Aún se usan esos depósitos? –la voz de Dean se oye algo árida, como si le costara; interpretándolo Sam como un intento de establecer comunicación. Muy al estilo de su hermano.

   -Algunos si, otros no. Parece un almacén de cachivaches.

   -Pero estás convencido de que tienen algo qué ver con el caso, ¿cierto? –eso parece atormentarlo, y Sam oprime los labios. Celoso. Es automático.

   -Si, el colega y amigo de tu amigo cayó destazado después de comenzar a hacer averiguaciones al respecto. Mira, sé que no quieres escucharlo, y puede que… -le cuesta decirlo.- …Me esté adelantando en mis conclusiones, pero todo gira alrededor de tu… -una mirada de Dean le frena.- …Del fiscal Stanton.

   -Veo la conexiones, Sam, no creas que estoy tan ciego por mi… -ahora es Dean quien se frena, más ceñudo, molesto al cuestionarse, al tener que dar explicaciones.- Pero conozco a Nick… o creo que lo conozco. –es la primera vez que dice algo así, planteándose una duda, mirando a Sam.- Pero siempre he confiado en mis instintos, ¿okay?, y estos no me dicen que Nicholas sea un monstruo de ese tipo. –otra vez con eso, pensó el menor, frustrado.

   -¿Por qué se separaron tú y él? ¿Por su esposa? –se maldice al no callar y verle endurecer el semblante.

   -Algo parecido. –le sorprende que conteste.- No lo tomé muy bien; el que me viera la cara de idiota. Entiendo que cuando se desea llevar a alguien a la cama, la verdad es la primera cosa que se sacrifica, pero… no es divertido cuando se lo hacen a uno. –confiesa de sopetón, enrojeciendo, los nudillos blancos de los mucho que oprime el volante. Necesita que Sam entienda y deje de preguntar. Eso estaba volviéndole loco. Como su silencio sorprendido de ahora. Mierda, seguro admitió demasiado.

   -Vaya… -Sam siente deseos de comenzar a gritar y reclamar, los celos eran horribles. Dean admitía que sí, que había pasado algo, una situación tan intensa que no pudo perdonar una traición. Y lucha contra la idea, esa idea, que Dean se había enamorado de Nicholas Stanton.- ¿Tan bueno era en la cama que enganchó al gran Dean Winchester? –y siente un placer casi ruin al verle medio perder el control del auto, recibiendo la fulminante mirada de esos ojos verdes hermosos y coléricos, antes de que vayan a la ventanilla. Se tensa cuando le ve volver nuevamente el rostro, sonriendo torcido.

   -Bastante. Y tenía un gran aguante. –ahora es el castaño quien parpadea. Eso divierte de manera furiosa a Dean. Sam no debería jugar a eso con él.- ¿Has notado el tamaño de sus manos?, pues, el muy perro lo tiene todo así, grande. Y sabe usarlo todo. Tiene una maña cuando besa de rascar con las puntas de sus dedos sobre las nalgas, lleva las uñas perfectamente recortadas, que eriza hasta…

   -¡Basta, ¿okay?! –ruge Sam, sintiendo la bilis en la garganta.

   -Creí que querías hablar. –finge inocencia.

   -¿Por qué no hablamos de anoche? –le ataca, el corazón bombeándole feamente, estudiándole. Pero Dean sabe controlar su rostro. Seguramente esperaba aquello.

   -¿Sobre qué? –le regresa el balón, ojos oscurecidos.

   -Nada. –gruñe, vencido, no sabiendo si planearlo o no. Dios, ¿acaso se aprovechó de su hermano ebrio? Si Dean no era totalmente consciente de lo que hacía, se propasó. Es su turno de mirar por la ventana. Los celos vuelven.

   ¡Nicholas Stanton! Joder, cómo odiaba a ese sujeto. ¡Sus manos grandes!, las palabras le parecen una ofensa, e inconscientemente mira sus propias extremidades, los dedos abiertos, pero deja de hacerlo, observando con disimulo al otro, quien fácilmente podía seguirle esa la línea de pensamientos. Fingiendo mirar hacia el camino, observa a Dean, quien se relaja con la carretera y el sonido de sus bandas antiguas, aunque él las llamaba clásicas. Era fácil entender por qué tanta gente miraba a su hermano, hombres y mujeres, lanzándole los tejos la mayoría de ellos.

   Dean era sólido, esbelto, atlético, pero sobre todo guapo. Su cara era casi obscenamente hermosa para ser un hombre. Y exhalaba toda esa mierda de sensualidad. Le ha visto detenerse en una gasolinera, levantando la capota, y ha notado a los sujetos que miran su espalda flexionarse bajo la franela, les ha visto clavar los ojos, tal vez inconscientemente, en su trasero cuando se inclina a mirar. Siempre ha sido así, parte del decorado de lo que ha sido sus vidas en la vía. ¿Lo más enloquecedor?, ya Dean parecía no reparar en ello. Apagados los primeros bríos de la adolescencia, cuando deseaba acostarse hasta con las pingüinas, mostraba todas sus plumas de pavo real; ahora, aunque aún lo parecía a veces, era más selectivo. Sin embargo, cuando Dean Winchester quería seducir a alguien muy pocas personas se resistirían. Y, aún cuando no hacía nada, esa magia estaba allí. Como ahora. Medio tarareando, sus labios eran una invitación a pensamientos obscenos.

   Era jodidamente excitante verle cargar un neumático ponchado, metiéndolo a la maleta, sus hombros tensos, sus brazos marcados, los bíceps inflándose. Por no hablar de cuando sale de la ducha sólo con una toalla, o un jeans sin camisa, como en el hotel hace poco, todavía brillante con gotas de agua, la piel enrojecida por la ducha caliente. Traga, porque recordarle así, le hace hervir siempre la sangre, pero ahora hay más. Imagina a Dean así, en toalla, húmedo, cabello levantado en todas direcciones como pelambre de gato al que le ha caído agua, y en una cama, elegantemente trajeado, rico, seguro de sí, poderoso y apuesto (si, joder, apuesto), Nicholas Stanton esperándole, una sonrisa en sus labios, las manos bajo la nuca, los ojos recorriendo con deleite el joven cuerpo del cazador; y mirándole ir a una cómoda, por sus ropas, se pondría de pie, llegándole tras la espalda y estrechándole contra su cuerpo, olfateando en su cuello frío y tibio, por la ducha. Besándole. Mordiendo. Lamiéndole y Dean ronroneando, las manos grandes del otro tocándole, recorriéndole, acariciándole…

   Casi gruñe de rabia, de celos. Claro que ese sujeto cayó, por supuesto que Dean le afectó, metiéndosele en la sangre así no lo hubiera deseado. Lo raro habría sido que no ocurriera, se dice cerrando los ojos con frustración.

   -¿Estás bien? –oye a Dean, la preocupación allí, el afecto por el hermanito.

   -Divinamente.

……

   Nada más cruzar la reja que cerca la zona, les llega la mala vibra. Todo se veía, además de solitario, asfixiante. La entrada al gran edificio era algo estrecha y se todo sentía muy encimado. Hileras e hileras de depósitos que dejaban poco espacio para mover un pequeño montacargas en los pasillos. Tal vez fuera una visión inquietante para algunos por razones que no entenderían. O les dejaría indiferente. Dean mira del local al menor.

   -Excelente lugar para cometer un crimen.

   -Yo lo creo. –responde Sam, bajando del impala.

   Los hermanos, vistiendo sus mejores trajes de agentes, intercambian una mirada. Sam se dirige a la primera entrada, Dean sigue por uno de los pasillos, bordeando. El menor llama en voz alta para dejar constancia de la presencia de extraños. Nadie le responde. Mira sus notas y comienza a buscar números de almacenajes.

   -Aquí. –oye a Dean, más a su izquierda; va a su encuentro y se congela, gesto que el pecoso capta y se vuelve bruscamente a mirar a sus espaldas.

   -No deben estar aquí, es propiedad privada. ¡Largo! –un hombre joven, algo robusto, de cabellos negros y ensortijados les mira con cara de malas pulgas. Lleva un uniforme de vigilancia que parecía no quedarle.

   -Estamos realizando una investigación… -comienza Sam. El sujeto cruza los brazos sobre el pecho, retador.

   -¡Dije largo! –es tajante.

   -Oye, amigo, no sé cuál sea tu problema, pero somos agentes federales llevando una investigación para la fiscalía –se agita Dean, todavía alterado por no oírle llegar, pero el otro no se inmuta, cosa extraña.

   -¿Tú y tu hermano son agentes? ¿En un mismo caso? ¿Tu hermano acaso tiene edad para ser agente? –se burla, desconcertándoles. Los cazadores cruzan una mirada, sus manos se tensan, prestas a las armas.

   -¿Cómo sabes eso? –Dean da un paso hacia el sujeto. Pero se detiene al escuchar a Sam. Casi adivinándole la línea de pensamientos.

   -¿Quién te dijo que vendríamos?

   -¡Un pajarito! –sonríe burlón, y desagradable, el sujeto.- Así que largo, o llamaré a las autoridades. Las de verdad. –se siente seguro. Dean intercambia otra mirada con Sam, alzando la barbilla, endureciendo el semblante y llevando las manos a sus espaldas.

   -¿Sabes qué? No creo que los quieras aquí. No creo que desees llamarlos. No creo que te agrade la policía. Pero si los llamas, y mientras llegan, algo te sacaremos… amigo. –y exhibe la reluciente arma; el sujeto, molesto, mira hacia un costado.- ¡Ni lo inten…! -y desaparece con un ágil salto.- ¡Hijo de puta! –ruge molesto, corriendo tras él. Sam le llama, pero no se detiene.

   El castaño duda, arma en manos. Mira hacia la puerta del depósito, un muy grueso candado lo protege. Repara en una pequeña cámara que enfoca el pasillo, con un delgado cable penetrando en el depósito y eso lo decide todo. Trabaja en el candado, le lleva un rato, tal vez porque lanza miradas sobre sus hombros, alerta. Y preguntándose dónde estaba Dean. Lo abre. No puede evitar un aleteo emocionado en su corazón, la adrenalina corriendo y bañando sus venas. La emoción de la cacería. Levanta la santamaría y apunta. Todo está demasiado oscuro. El hedor le llega, descomposición, también a seco, a canela, polvo, moho. Pero es la putrefacción lo que le alerta. Enciende una bombilla típica de película de horror, se dice, casi en el centro del cuarto oscuro. La nada potente luz ilumina el escenario, creando sombras con el vaivén del la bombilla que cuelga. Una sombra se desplaza a sus espaldas, alarmado se vuelve y una mano aparta la suya, con todo y arma.

   -Te descuidas, Sammy. –es Dean, sonriendo con una mueca, por sorprenderle y por el hedor.- ¿Qué peste es esta?

   -Es un olor que conocemos. –menea la cabeza. Va a recordarle que el sujeto ese también se le acercó sin que le notara, pero el otro habla primero.

   -Sí, pero no parece… carroña ordinaria. –el pecoso repara en la habitación alargada pero estrecha, no guarda mucho de nada. Sobre una caja de madera con pinta de gabinete hay un anticuado equipo de vigilancia y hacia él se dirige Sam.

   -¿Qué pasó con el amigable vigilante?

   -Le perdí. –reconoce Dean, amoscado al hacerlo, dirigiéndose tras otras cajas.

   -Te haces lento.

   -Idiota. –es la respuesta mecánica mientras observa varios tobos plásticos, de un galón, que parece contuvieron aceite o grasa de motor, y arruga la cara, susurrando.- Oh, sí, esto se siente genial.

   -Creo que tengo videos de vigilancia y una carpeta con algunas facturas. –comenta Sam, al abrir el gabinete, frunciendo la frente.- Dios, estos tipos son más anacrónicos que tú, lo guardan todo en formato VHS. ¿Cómo saber cuál nos sirve?

   -Los primeros y los últimos. –dicen a un tiempo. Y se medio miran cuando Dean se endereza.

   -¿Qué tienes allí? –se interesa el castaño, apartando cintas.

   -La raíz del olor. –Dean forza una de las tapas de plástico duro y ruge dando un paso atrás.- ¡Esos hijos de puta! –intercambia una mirada con Sam, quien se le acerca.

   Dentro del bote con rastros de grasa, destaca el cadáver algo descompuesto de un perro, hocico abierto, por encima del mismo parecía haber sido destrozado el cráneo del animal. Vuelven a mirarse y proceden a abrir el resto de los envases. Todos están ocupados. Algunos de los animales muestran aún más tiempo de deterioro. El aceite a unos, la grasa a otros, les mantiene húmedos, pero no detuvo la corrupción.

   -¿Qué diablos es esto? ¿Qué clase de locos almacenan perros muertos? –Dean se ve molesto.

   -Ni idea.

   -Oye… -Dean parpadea, viéndose adorablemente confuso y preocupado.- No pensarás que estén vendiendo carne de perros, ¿verdad? Hace poco comí una hamburguesa que sabía ex…

   -No, Dean, ¿no ves que parecen intactos fuera del daño en las cabezas? –Sam se burla.- A menos que usen los sesos, entonces…

   -Si, muy gracioso, enano. –le corta el rubio.- ¿Qué pasa aquí? –y justo en ese momento todo queda a oscuras, no sólo el depósito, del cual Sam vuelve a halar el cable que enciende la bombilla, afuera en el pasillo también. Se miran.- Recoge lo que puedas. –le ordena sacando su arma.

   Sale al oscuro pasillo, enciende la pequeña linterna y reconoce el lugar, ojos muy atentos. Sintiéndolo.

   -¿Ves algo? –Sam pregunta, Dean alza un dedo, silenciándole. También lo oye. Hay un sonido bajo, esforzado, una respiración que intenta controlarse, pero es muy poderosa.

   -Vamos hacia la entrada. –le indica, Sam, asiente, cargando entre los faldones del saco con varias cintas y la carpeta, Dean cubriéndole.

   Van atentos, todos los instintos afinados al máximo, la luz del sol es visible y cada vez más cercana. Sam se permite relajarse un poco, Dean, no.

   -Está cerca.

   -¿Será ese sujeto, al que perseguiste?

   -No lo creo. Aquel era silencioso como un muerto, esto… –el rubio desvía la mirada hacia el pasillo de la izquierda, por un instante.

   El aullido escalofriante llega un segundo después, cuando esa cosa aparece súbitamente frente a Dean, proyectando sus manos garras hacia adelante, golpeándole de lleno, con sus palmas, en el pecho. El cazador grita un segundo antes de volar, literalmente, tres metros por el aire y caer sobre la capota del impala con un feo sonido al chocar la espalda y la nuca contra el metal. Esa cosa, enorme, lanza algo que parece una divertida carcajada gruñido, volviéndose hacia Sam, sacándole dos o tres cabezas de alto, totalmente cubierto de pelos su cara, brazos, torso y abdomen, unos harapos cubriéndole la ingle, el hocico abierto en una mueca horrible, los ojos llenos de salvajismo, maldad, también de crueldad deliberada. Pero así como el rubio apartó los ojos un segundo, costándole el ataque, la diversión del monstruo fue su distracción. En cuando Dean voló, Sam le llamó, dejando caer todas las cintas de video y la carpeta, desenvainado una brillante hoja de metal, su cuchillo, volviéndose hacia esa cosa que ahora repara en él, con burla, como retándole.

   Sam le clava la hoja en un bíceps velludo, y esa cosa ruge de manera aterradora. Más que lastimado parecía asombrado por la herida y el dolor, dando un salto atrás, escapando del tajo que el castaño arrojaba hacia arriba, buscando su rostro, regándolo todo con su sangre mientras echa a correr deposito adentro. Por un segundo, Sam da dos pasos hacia el local, quiere cazarle, pero se vuelve por un gemido quedo. ¡Dean! Corre hacia el rubio, cuya mirada se nota desenfocada, y balbucea.

  -Dean, ¿estás bien? –al segundo deja de ser el bravo cazador y es un desesperado chiquillo que toca a su hermano.

   -No, realmente… -jadea este, sin aliento.

   -Debemos irnos, esa cosa está ahí, y los informes dicen que no ataca solo. –ruge Sam, halándole, siendo recibido por un atronador alarido del pecoso, cuya mirada se vuelve vidriosa antes de cerrar los parpados.- ¡Dean! ¡Dean! –grita desesperado.

   Un terrible aullido de rabia sale de la oscura boca del depósito, como una respuesta a sus llamados. Y corea otra y otra. Tres de esos seres se acercaban.

CONTINÚA … 15

Julio César.

LA ONCEAVA TEMPORADA DE SUPERNATURAL

octubre 5, 2015

FINAL DE TEMPORADA, PURA OSCURIDAD

   La Oscuridad llega…

   Según el siempre bien informado portal Supernatural Foro, el día jueves de la semana que comienza, el 10 de Octubre, comienza la onceava temporada de esta, una de mis series favoritas. ¡Once temporadas! No todos los programas llegan tan lejos, y menos siendo seguidos y sus personajes queridos. Jensen Ackles, Jared Padalecki, Misha Collins y Mark Sheppard serán afectuosamente saludados. El video que colocan de avance se ve genial. Esas imagines de toda esa gente muerta, que si fue por la Oscuridad sobre la que advirtió Muerte, va a pesarle mucho a los Winchester, asemeja un sueño o una premonición. Los hermanos parecen estar en un lugar tan horrible como el Purgatorio, esperemos que este no lo desperdicien como hicieron con aquel y con el Infierno. Esa escena de Castiel atado y encadenado, todo indicando que aún bajo el hechizo de Rowena, se ve tan increíble como Crowley con un cuello de sacerdote. Ya me tienen ganado.

H P LOVECRAFT

AMERICAN HORROR STORY-HOTEL-LADY GAGA   Me pregunto de qué irá. Repito, ¿no sería genial el dantesco mundo de los dioses antiguos creados por H. P. Lovecraft? Me pregunto si eran los mismos dioses de los que hablaban en la película La Cabaña en el Bosque. ¿Lo malo?, que el canal F/X está anunciando para el mismo horario de los Winchester la quinta temporada de American Horror Story, Hotel, con Lady Gaga, y también quería verla. ¿No son unos diablos? Obvio que veré Supernatural, soy un fan y la amaré mientras esté al aire, y espero que aún falte mucho más (ya hablan de que será la última, pero eso lo están diciendo desde la quinta temporada).

   Aunque todavía estoy picado por lo de Charlie.

SAM, DEAN… DE LA SARTEN AL FUEGO OSCURO

Julio Cesar.

CITAS EN NINGUNA PARTE… 3

septiembre 26, 2015

CITAS EN NINGUNA PARTE                         … 2

PADACKLES ES AMOR

   -¿Le damos un poco más?

……

   -Jensen… -totalmente envarado, boca muy abierta, Jared se estremece mientras esos labios de terciopelo van devorando su pulsante miembro, aprisionándolo con sus mejillas, estimulándole con su lengua caliente.- Oh, Dios… -exclama cuando el aliento del rubio le quema el muslo sobre el pantalón, de alguna manera ese hijo de perras ha logrado atrapar toda su verga, toda, sin problemas, ordeñándosela con la móvil lengua y garganta.

   Con manos temblorosas intenta controlar el volante, ¡realmente era peligroso recibir una mamada mientras se conducía!, luchando contra el deseo de cerrar los ojos y dejarse llevar disfrutando de esa boca que sube, chupando, y baja apretando. Los labios cerrados se frotan de la nervuda pieza masculina, la lengua aletea en la punta, sin sacarla, y baja chupando, llenándose la lengua con sus jugos. Las manos del rubio, una en su panza plana, la otra en su muslo, acariciándole, le tienen al borde. Y mientras intenta conducir sin estrellarse de algo, y la rubia nuca sube y baja sobre su regazo, dándole indudablemente una mamada como podría adivinar cualquiera que les cruzara, Jared no puede dejar de admirar la técnica, aunque algo incómodo. El rubio debió haber mamado muchas vergas, antes, se dice celoso, para ser tan bueno. Pero otra idea se apodera de él, calentándole, erizándole de pies a cabeza, mientras le atrapa con una mano los finos cabellos amarillos, acariciándole mientras este iba y venía… ¡Seguramente su culo…! tiembla más, casi mareado, lucecitas estallando frente a sus ojos, al imaginarse teniéndole a su merced, apuntando la cabeza de su endurecida verga contra la entrada del pecoso, abriéndole, penetrándole centímetro a centímetro, esas entrañas quemándole, amasándole, apretándole y…

   -Ahhh… -casi estallando, tiene que frenar. Y el rubio se aparta, labios rojos, mejillas ensalivadas, ojos brillantes como los de un gato. Con el cerebro paralizado, va a reclamarle, pero…

   -Oh, no; no tan rápido, amiguito de cheetos.

……

   ¿Es buena la zona donde vive Jared?, ¿es imponente el edificio con sus ascensores desde el sótano a su propiedad en particular?, ¿es bonito el piso? A casi nada de eso podría responder Jensen. No de la manera que llegaron, Jared casi estrellándose contra un portón, estacionando de cualquier manera, volviéndose y atrapándole la boca en un beso sucio, lengüeteado y succionado, sin importarle encontrar su propio sabor. Y el rubio respondiéndole de esa manera que le ponía tan mal.

   Se besaron y refregaron mientras el ascensor subía, cada uno necesitado de tomar más, sintiendo que todo les cosquilleaba. Ya para cuando salen del mismo están halándose las ropas, el castaño siente que ha esperado demasiado, y a la vista del dorado torso del pecoso nota como la verga le moja bajo las ropas. Lo toca, recorre casi reverentes sus clavículas, le acaricia. Le besa el cuello, le muerde la oreja, le encanta escucharle reír bajito, y gemir, cuando lame de su piel, cuando besa o muerde. Al mismo tiempo este le abre la camisa, una vez libre de la chaqueta. Las pieles se tocan y parecen estallar en llamas.

   -Vamos a mi cuarto. –gruñe Jared contra sus labios, y ríe cuando Jensen salta, rodeándole la cintura con sus piernas, ambas vergas ardiendo, y así, sosteniéndole con las manos bajo el firme trasero, van al dormitorio.

……

   Tendido sobre ese Jensen gloriosamente desnudo, y que está de espaldas sobre su cama, Jared le penetra una y otra vez mientras se traga sus gemidos, sus lloriqueos eróticos, sus casi ronroneos, así como su lengua y saliva con besos ruidosos.

   Lo coge a conciencia, duro, adentro y afuera, la gruesa tranca cruzada de venas pulsantes que quemaban al castaño entraba y salía, golpeándole con sus bolas, chupándole de la lengua ruidosamente, recorriéndole los costados con sus manos, la verga del rubio aprisionada, latiendo y mojando entre sus vientres, y aún así cree que no tiene suficiente. Desea todo el pecoso, poseerle totalmente. Mientras lo llena con su miembro, abriéndole mucho, modestamente sabe que lo tiene grande, el castaño sufre pensando que terminará, que se correrá y no continuará disfrutando de los halones, atrapada y chupadas que esas entrañas daban a su tranca. El sedoso, apretado y latiente agujero le estaba matando de gusto.

   -Ahhh… -el gemido que escapa de esos labios de pecado le erizan los vellos de la nuca, cuando el rubio alza el rostro y él le muerde suavemente en el cuello, únicamente alzando y bajando sus nalgas, embistiéndole a profundidad. Mierda, nunca antes se había sentido tan caliente, excitado y frenético como en ese momento.

   -Mírame, Jensen. –le pide suave, quiere verse reflejado en sus ojos verdes, empañados de lujuria como están ahora mientras le enfocan. Su sonrisa le cautiva, reconoce cuando alza mucho su culo, sacándole casi todo el tolete de las entrañas, y volviendo a clavárselo, agitando la cama. Quiere decirle cosas, pedirle otras. Joder, quería que cenaran al otro día, y aún él no entiende cómo lo piensa cuando sentía que el calor de esas entrañas estaba derritiéndole, robándole la vida de puro placer.

   -¿Deseas algo, chico grande? –la mirada y el tono chulo le excitan más, especialmente cuando le da una dura embestida y le mira abrir los labios en una mueca de placer.

   -Todo. –confiesa más de lo que pretendía, sabiendo, por la risa divertida de Jensen, que el rubio no lo entiende. Mejor así.

   -Hazme gritar, chico rudo… -ríe el rubio rojo de lujuria, alzando los brazos, tomándole el rostro, halándole y besándole.

   Una oleada de calor recorre al castaño cuando separa, con todo el dolor del mundo, su cuerpo del de Jensen, arrodillándose entre sus piernas, tomándole las rodillas, separándoselas y comenzando un impresionante saca y mete contra ese culo de ensueño, su verga gruesa, brillante por el lubricante sobre el condón, entra y sale con fuerza, de un lado a otro, clavándosele y todavía continuando sus empujes, sonriendo al verle estremecerse, arquear la espalda y oírle gemir como si muriera de placer. Jensen le trastornaba, pero la cosa era de dos vías, y eso le produce una felicidad indescriptible.

   -¿Te gusta así, duro y rudo, chico malo? –le pregunta, caliente, clavándosela de un golpe, dejándola allí, las bolas del rubio sobre sus pelos púbicos, y verle echar la cabeza hacia atrás es suficiente respuesta. Casi.- ¿Te gusta, Jensen, te gusta que te trate así?

   -Oh, Dios, sí, ¡cógeme así! –el pecoso grita, pide, ordena y casi suplica.

   -Bien, rubio calentorro, hay más de donde viene esto. –siempre era  excitante escucharles rogar por más, pero tratándose del rubio, la cosa era todavía más caliente.

   -¿Más verga? Me parece que alardeas falsamente. –ríe Jensen, casi jadeando, embargado de sensaciones.

   -Idiota. -Jared también ríe.

   Y apretando los dientes, le cepilla con fuerza el culo, sacándosela y metiéndosela a toda velocidad, pero disfrutando cada apretada, ladeándose de aquí para allá y golpeándole una y otra vez donde contaba. Lo sabía porque Jensen estaba delirando, la espalda separada de la cama, su boca muy abierta dejaba escapar largos gemidos, las manos cerradas en puño, su rojizo y también pecoso miembro goteando de manera alarmante sobre su propia panza.

……

   Una suave música se deja escuchar mientras un sonreído y satisfecho Jensen, vistiendo la camisa de Jared, algo larga, y su bóxer, abre las puertas del oscuro balcón y sale a una noche que ya no le queda mucho. Congelándose ante la vista. Están tan alto que media ciudad es visible, le parece. Y el cielo, estrellado aunque algo oscuro, parece más cercano. Una suave brisa calma los ardores de su piel, no así los de su mente. Jared, en bóxer, la verga en reposo pero morcillona, le mira, la camisa cubriéndole pero no tanto que no se vea el final del bóxer y el nacimiento de los muslos, y le parece que no hay una visión mejor. Ver a Jensen con su camisa le hace arder. Ya está algo duro cuando sale y le rodea la cintura, estrechándole.

   -¿Viendo algo que te guste? –le pregunta, ronco, ocultando el rostro en el rubio cabello oscuro. Le siente reír más que oírle.

   -Vives en la cima del mundo, ¿mucho trabajo o un regalo de papi? –le oye, y a Jared, por alguna razón, no le gusta.- Lo vale, es una hermosa vista.

   -Lo conseguí a punta de trabajo. –le contradice, rodeándole con más fuerza.- Y es sólo un apartamento, una cosa. Tú sí que eres hermoso. –le besa la nuca, sintiéndose algo tonto cuando Jensen ríe, se revuelve y le encara.

   -¿Romántico después del sexo?

   -Siempre lo soy, pero no me diste oportunidad de demostrarlo. Saltaste sobre mí como un agresor sexual cualquiera.

   -Ah, ¿una queja? Nunca había recibido una. –finge un puchero, y Jared sonríe, pero hace una mueca al final.

   -¿Nunca, ni una sola? ¿Qué, hablamos de muchos? Mejor no pienso en eso. –le sorprende.

  -Jared, no… -incómodo, piensa en cómo responder. No es que fuera un tío promiscuo; bueno, no promiscuo promiscuo, ¿verdad?

   El castaño baja el rostro, lentamente, bañándole con el aliento, atrapando su labio inferior entre los suyos, halando y tocando con la lengua, y el calor regresa a la piel del rubio, que entreabre la boca y le recibe. Ha besado muchas veces, esa parte si era real, pero no recuerda haber recibido uno como este… No, no puede recordar otro así, uno que le haga desear más, que tenga cada célula de su cuerpo erizada, todas sus hormonas respondiendo. No al menos en ese momento. Enreda los dedos en el cabello del castaño, nuevamente, algo que ha deseado desde que le vio en la barra de la disco.

   -Vamos a mi cuarto… -Jared jadea contra sus labios.

   -¿Sólo lo haces en la cama? –es pícaro. La risa del otro es ronca, vibrante.

   -Tengo vecinos terribles, todos usan binoculares para buscar el pecado.

   -Ohhh… -finge lujuria y Jared le alza en brazos, aunque se revuelve, exigiéndole le baje.

   Pero juegan.

……

   Casi amanece, la claridad de la madrugada llega desde los ventanales de cortinas no corridas, destacando los cuerpos de los dos hombres jóvenes dormidos sobre la ancha cama, desnudos, atados en una maraña de brazos y piernas. Jared casi cubre a Jensen. Los dos roncan suavemente. Y es el rubio quien primero abre los ojos, confuso, bizqueando. Por un segundo no sabe dónde está, o con quién, y se alarma. Nota a Jared y se calma un poco, luego mira hacia las ventanas y maldiciendo quedo, sale, muy lentamente, de debajo del otro, quien dormido gruñe y gimotea, intentando aferrarle. Sin detenerse, sintiéndose increíblemente expuesto (como debe ser, estaba totalmente desnudo en la cama de un desconocido), no puede evitar algo de ternura al observarle.

   Ágil recoge su bóxer y pantalones, entrando en ellos a toda prisa, sin hacer ruido, pero cuando se calza las botas, el castaño, que tiene rato gimoteando, deslizando una mano sobre el colchón, como buscándole, abre los ojos, mirándose adorable con el cabello en todas direcciones, casi todo sobre los ojos.

   -Hey… -le sonríe atontado todavía, más dormido que despierto.

   -Hey. –es la réplica un tanto más seca de Jensen, quien toma su franela y se mete en ella. Por fin Jared entiende lo que hace.

   -¿Te vas? Es temprano, podríamos dormir un par de horas más. –ofrece con cara de cachorrito.

   -Yo… prefiero despertar en mi cama. Es una regla. –le sonríe con un encogimiento de hombros. Uno que desconcierta al otro, que toma asiento, cubriéndose con la manta.

   -Entiendo, también yo, pero… no sé, podríamos…

   -No, Jared, debo irme. –es algo tajante, y por primera vez desde que abre los ojos, Jared le enfoca algo ceñudo.

   -¿Ocurre algo malo, Jensen?

   -Nada, es sólo que… -hay un silencio incómodo, el rubio no le mira y Jared traga, afectado.

   -Dios, ibas a marcharte sin que me diera cuenta, escapándote, pero desperté y lo hago incómodo, ¿no? –acusa, sintiéndose herido de repente, la habitación se enfría rápidamente.

CONTINÚA … 4

Julio César.

FINAL DE LA DECIMA TEMPORADA DE SUPERNATURAL, PURA OSCURIDAD

septiembre 25, 2015

DEAN, VAYA CHICO…

SAM Y DEAN ENCUENTRAN A CHARLIE MUERTA

   ¿Los villanos?

CHARLIE, EL ADIOS

   Ah, el amargo final se acerca, y lo primero que puedo decir del episodio 10×21 – DARK DYNASTY, es que estoy increíblemente molesto con los productores de Supernatural, y con Charlie como personaje. Verla en esa bañera de cuarto de hotel fue desagradable, horriblemente triste, irritante. Especialmente porque el capítulo terminó justo ahí, y no pudimos ver la mirada que Dean pudiera haberle lanzado, o no, a Sam.

ELDON STYNE

   Todo comienza con una bonita chica que asiste a un consultorio en un edificio que parecía abandonado, y después de erizarse por un posible manoseo de tipo joven que la atendía para un dizque estudio clínico con universitarios (y hubo manoseo, no fue que se lo imaginó), este la asesina y le saca los ojos con el método de los recolectores de órganos. Un conserje oye gorgoteos, abre la puerta, la ve muerta, sin ojos, y al tipo en la ventana, arrojándose, en una larga caída en una toma que quedó genial. Es el caso que comentarán los hermanos en la baticueva, donde Dean espera a Sam, quien está saliendo mucho, no duerme, habla con alguien a escondidas y anda de lo más misterioso. Tanto que el mayor le pregunta si tiene una chica por ahí. Para pasar el rato irán a investigar el caso de la joven asesinada. Por cierto, esos estudios clínicos se ven tan raros; recuerdo que Homero Simpson y Barney Gómez se sometieron a algunos, y miren el resultado…

   Investigando, los hermanos descubren que el asesino es uno de los Styne, y a Dean le alegra, al ver sus poderes sobrehumanos, que hayan destruido el Libro de los Malditos, cosa que hace tragar en seco a Sam (y tragó muchas veces en este episodio). Por su lado, el sujeto que saltó por la ventana, Eldon Styne, encara al patriarca de la familia, Monroe Styne, quien le reclama el que haya dejado un rastro tras él, al cosechar los ojos, cosa que les ponía en peligro, y que salga a reparar su desastre. Lo hace, debiendo enfrentar de paso las intriga de otro primo, a quien el patriarca reclama el que no hayan encontrado a la pelirroja (Charlie), el Libro o a los Winchester para vengar la muerte de Jacob.

LOS CONJURADOS POR DEAN

   Sam escucha de labios de Rowena que el libro de la bruja, que utilizarían como códice para descifrar el Libro de los Malditos, también está codificado. Buscando ayuda para descifrarlo llama a Charlie, quien le reclama que le oculte cosas a Dean. Lo mismo que dirá Castiel cuando Sam le explique que le ha callado todo eso al mayor de los Winchester. Charlie y el ángel están seguros de que todo saldrá mal, pero Sam les llora aquello de que Dean se rindió y deben salvarle, y eso, salvarle, es lo único que logra unirles en aquella tarea que sospechan que terminará en desgracia, como efectivamente ocurrirá.

   ¿Lo vale Dean?, como espectador que le adora (Dios, cómo quisiera tener su facha y llevar su vida, sin los LA TORRE OSCURA DOSmonstruos o la maldición, claro), me parece que sí, ¿pero vale el riesgo para otros? ¿Hay quienes inspiran esa devoción? Hace años, en una lectura de Stephen King, La Torre Oscura Dos, La Invocación, leí algo al respecto; Rolando, el pistolero, debía conjurar para su tarea al prisionero, a la dama de las sombras y a la muerte. El prisionero era un joven adicto a la heroína, quien en una pelea, estando totalmente desnudo, lucha a su lado y se expone para atrae el fuego creyéndole sin balas. Rolando se preguntaba qué crimen había cometido contra los dioses para despertar semejante devoción en otros, recordando a todos los que habían muerto ayudándole. Algo así pasa con este personaje.

LOS PRISIONEROS DE DEAN

   Como sea, Rowena y Charlie no se llevan bien, a Castiel le molesta la bruja y el trabajo no avanza. Y mientras va por pizzas, Dean es seguido, acorralado y atacado por los Styne, lucha de manera increíble y apresa a uno.

DEAN AND ELDON

FRANKENSTEIN   Lo amenaza con torturarlo en la mazmorra de la baticueva; el joven asesino se burla creyéndose superior, distinto a otros, Dean alega saber cómo tratarlos. Como sea, cuando Sam abandona el calabozo porque Castiel le llama ya que Rowena y Charlie se pelean, el Styne confiesa que vienen de Europa, que motivan, controlan y administran el caos para sacar beneficios, son los antiguos Frankenstein, pueden repararse, son fuertes y duran mucho tiempo. Y quieren el Libro. Es cuando Dean, por boca del asesino, sabe que tal texto no puede ser destruido. Cuando va a interrogar a Sam, un ruido les distrae, el asesino escapó cortándose el brazo.

   Por su parte, Charlie abandona el calabazo protegido, va a un motel y allí descubre el código, aunque ha sido seguida por los Styne, que golpean a su puerta. Ella llama a los hermanos, Dean quiere que entregue lo que tenga, ella se niega, envía algo por correo y destruye la computadora, sonido que atrae al hombre que se cercenó el brazo. Fue intensa la discusión entre Dean y Sam, por mentirle, por ocultarle cosas, por inmiscuir a Charlie y Castiel en eso, a sus espaldas. Sam, que tiene un punto, se atrinchera en que debía salvarle porque no puede perderle; todavía se aferra a que Dean se rinde y no presenta otra alternativa. La llamada de Charlie les moviliza, llegan y la encuentran asesinada en la bañera.

   A Charlie la amo desde que apareció en la séptima temporada, en la guerra contra los leviatanes; alocada, valiente, tímida, pero decidida a todo por lo que considera justo, más tarde por todo lo que sostuvieran los Winchester (su fe en ellos, como le dijo Rowena, fue su perdición). ¿Por qué la matan? Al programa les gusta hacernos sufrir, eso tenemos que admitirlo, que son unos hijos de perra, con todo ese drama llevado al extremo, y su asesinato se sabía que nos dolería (y de qué manera). Cuando Ellen y Jo mueren, en la quinta temporada, no sólo caen una al lado de la otra, madre e hija, sino que incluso nos tocó (y a Ellen), ver morir primero a Jo. Una madre que sufre la muerte de su hija. Al programa se le acusa de misógino, y algo de ello hay, pero lo de Charlie fue demasiado (algo que siempre se teme cuando un personaje secundario aparece; cuando Crowley hechizó a la comisario Jody, estuve convencido de que la matarían tan sólo para hacernos sufrir). La muerte de Charlie se entiende mejor, como motivo, para lo que luego viene, la transformación de Dean, pero antes, me molesté con ella. Carajo, ¿la seguía los Styne y sale del refugio rumbo a un motel? ¿En qué estaba pensando? Pero es Sam quien carga con la mayor responsabilidad, cosa que se plantea más abiertamente en el siguiente capítulo.

DEAN Y EL PATRIARCA STYNE

   El episodio 10X22 – THE PRISONER, fue la venganza, el implacable y muy justo desquite de Dean Winchester contra la gente que mató a Charlie, y disfruté cada minuto, aunque me parece que pasó muy rápido, y que pudo ser más feroz. Amaba, y amo aún, a Charlie, me dolió su asesinato. Por cierto, en este episodio hubo trazas de la tercera y cuarta temporada.

EL FUNERAL DE CHARLIE

   Pero vamos por pasos, mientras recuerdan a Charlie, Sam y Dean le dan un funeral de cazador (ella lo era), y las escenas fueron hermosas y dolorosas (ella diciéndole a Dean que lo ama y él respondiendo que lo sabía, me recordó a la princesa Leia Organa declarándole eso a Han Solo, que le respondía exactamente igual, antes de que lo hundieran en carbonita). Sam inicia unas hermosas palabras y Dean le hace callar, que hizo que la mataran y no tiene derecho a hablar.

   Y aquí caemos en un punto interesante, muchas de mis amigas se sintieron heridas por ese Dean malvado con Sam (y más tarde en el episodio), pero así quería verle, el Dean demonio desatado, aunque este aún no me lo parecía tanto. Cuando le acusa de provocar su muerte, a Sam le dolió bastante, pero se defendió con aquello de que era lo que tenía que hacer, quería salvarle. Dean le recuerda que no quería nada, no con ese Libro del que nada bueno puede salir. Cuando Sam lo pone en tres y dos, ¿qué hago entonces?, ¿te dejo ir?, fue salvaje Dean recordándole que con lo que hizo sólo logró que mataran a Charlie. Sam comienza con aquello de que no crea que no lo sabe, o que se perdonará aquello. Fue aún más cruel Dean con aquello de que en esa pira debería estar él y no Charlie. La verdad fue duro, Sam se vio encogido (Jared Padalecki estuvo genial), pero lo notable, para mí, fue que Dean colocó a Charlie a la misma altura de sus afectos que a Sam, cosa que amé. Le exige que pare todo antes de que alguien más muera. ¿Qué harás tú?, le pregunta Sam. Dean responde que hará pagar a los asesinos de Charlie. Sam quiere saber quién habla, él o la Marca, y la verdad es que creo que el menor no tenía por qué preguntarlo.

   ¿Hizo mal Sam en hacer todo eso? Desde el punto de vista del programa, salvar a Dean, no quedaba otra alternativa, como no la tuvo Dean cuando se alió con Benny para salir del Purgatorio, ni cuando pactó con el falso Ezequiel para que poseyera el cuerpo enfermo del menor; pero el mayor nunca llamó a otros para que se pusieran en la línea de tiro. Pactó su alma, pactó con un ángel dispuesto a soportar luego el desprecio de Sam. Cuando creía poder detener el Apocalipsis, aunque todos le decían que sólo Dean podía, Sam sostenía que lo hacía para protegerle, aunque todos le advertían sobre tomar sangre de demonios. Igual cuando pacta con aquel cazador loco para ir contra Benny, luego dejándole solo en plena cacería. Ahora esto, llama a Charlie, quien sale del anonimato porque la llama, y esta perece, aunque no fue, estrictamente hablando, su culpa. Fue ella la que peor jugó. Repito, sabía que la buscaban y aún así salió del refugio.

LOS BRUTALES STYNE

   Bien, por su lado, queriendo encontrar algo contra su madre, Crowley sabe de alguien que le importa a la mujer. Y en un pueblito conocemos a un muchacho que es acosado por un abusador, quien luego es atacado y detenido por los Styne. Es a él a quien le cortarán un brazo para reparar al que dejó el suyo en el calabozo de los Winchester. Le toca a ese chico hacerlo, cortarlo aunque no quería, notándose que no comparte el parecer de la familia. Y la mirada del atado, y la suya resistiéndose pero temiendo a su familia, quedaron geniales. Esa gente se repara con partes humanas, el cuento del monstruo de Frankenstein, pero también se parece mucho al inmortal al que Sam cazaba en la tercera temporada para usar su secreto e impedir que Dean muriera y terminara en el Infierno. Una vez reparado, ese sujeto, Eldon, el asesino de Charlie, irá a destruir el refugio de los Winchester.

LA VENGANZA DE DEAN 2

   ¿Dean llegando al pueblo de los Styne, detenido por la policía, atacando a uno en el suelo y golpeando a otro por información? Me encantó, ¿qué les puedo decir? Llegando de noche a esa casona, matando gente, fue catártico después de lo de Charlie.

DEAN RAZONABLE

   Le detienen, lo atan, lo cortarán, y esa escena fue genial, diciéndole a uno de ellos que si muere regresará como un demonio y cazará a todos, que como humano tal vez alguno escape (se vio increíblemente bien en la toma por encima de su rostro; a Jensen Ackles, definitivamente, tiene que dolerle esa cara).

LA VENGANZA DE DEAN

   Su lucha fue increíble, me gustó, aunque fue demasiado rápido, con el tipo joven y la enfermera (que no habló ni una vez; ah, esta serie y las mujeres). El patriarca golpeado, gateando hacia la salida, me hizo reír con ganas de salvajadas. Dean atrapándole, cobrándole por algo valioso que le quitó, estuvo insuperable. Aunque también murió demasiado rápido, aún así alcanzó s decirle que iban tras su casa.

CROWLEY, REY DEL INFIERNO

   Sam piensa en cancelar todo, sintiéndose mal por Charlie, hasta que encuentra su correo. Él verá eso, Castiel debe ir por Dean y asegurarse de que no se descontrole. Ahora Rowena saca las garras, o le cumple matando a Crowley o no hay contra hechizo; la mujer, aparentemente, sabía el cuento aquel de quien vendió al contado y quien lo hizo a crédito. O, lo que es igual, música paga no suena. Cuando Crowley come algo en una cafetería, y uno imagina que busca a quien le señalaron en relación a su madre, recibe una llamada de auxilio de Dean (quien en esos momentos está preso de los Styne), y sale. Como siempre. Sam le ataca, le hiere, le retiene, le dice que Rowena le quiere muerto. Sentí emociones ambivalentes, Crowley es un demonio, pero su personalidad (el actor), y su interacción con Dean le hace notable. Él mismo le señala a Sam que ha cambiado, pero nada de eso distrae al menor, y aquí hay que hacer diferenciaciones, fuera de que el demonio mató a Sarah (y al chico wendigo), por lo que el menor puede tenerle inquina especial al demonio, uno no puede dejar de notar que hay más lealtad en Dean para con otros, aunque sus instintos siempre le hagan desconfiar. La única lealtad que Sam parece sentir es hacía Dean. Su plan falla, ojos rojos, Crowley se levanta, agradeciéndole recordarle quién es, el Rey del Infierno. No le mata porque, bueno, no hay explicación lógica, como no sea que no puede matar al protagonista (o no quería a Dean cabreado), aunque amenaza a Rowena. Ahora Crowley volvía a ser malo, y eso me entristeció un poco, me gustaba su buena química con el pecoso.

EL JOVEN E INOCENTE STYNE

   Cuando Castiel llega a casa de los Styne, es tarde, y ahora saben que Dean vuelve a casa. ¿Esa escena en la baticueva?, genial. Dean llega y mata a uno de los tres, Eldon, el asesino de Charlie, todavía se jacta de eso, hasta que Dean le dice que mató a su padre, a todos, y que ahora va por él. No me gustó tanto esa muerte, fue demasiado rápida. ¿Y lo del chico que lloró y era inocente?, fue duro. La escena fue brutal, pero ese Dean ya no podía controlarse. Llega Castiel, quien se defiende de la acusación de actuar a sus espaldas con aquello de que tenían que salvarle, ya que cambiaba, que el verdadero Dean jamás habría matado a ese chico. Que tal vez puede aguantar, una vida, un siglo o dos, pero que al final, como Caín, caerá, y será a él a quien le toque enfrentarle. Castiel usa un argumento parecido al de Sam, pero más claro (y más subtexto), no soportaría tener que ser él quien le mate.

DEAN VS CASTIEL, EL DIQUE ROTO

   Dean quiere irse, no se queda ni cuando el ángel le dice que pueden curar la maldición, y pelean. ¿Saben qué me recordó?, la cuarta temporada, cuando se rompió el dique y Sam golpeó feo a su hermano. ¿Dean con la espada en la mano sobre Castiel?, ni por un segundo creí que matara al ángel. Esa pelea causó cierto revuelo, ¿desde cuándo es tan fácil vencer al Castiel invencible de la cuarta temporada? Es obvio que nunca han visto Dragon Ball Z, donde cada villano es más y más poderoso que el anterior, aunque pareciera imposible. Caín intimidaba a Castiel, y a Caín le temía hasta Abaddon. Por la maldición. Así como Dean pudo matar a la diablesa, y liquidó a Caín, bien creo que podía vencer a Castiel. Allí queda, Sam hacia la baticueva, Castiel caído.

LA OSCURIDAD EN SUPERNATURAL

   Y caemos en el último episodio de la temporada, 10X23 – MY BROTHER’S KEEPER (un parafraseo de lo que respondió Caín a Dios cuando este preguntó por Abel); la llegada de La Oscuridad. Y en menos de tres semanas vemos la muerte de otro personaje popular y querido.

   La verdad es que ha sido uno de los finales menos activos y menos emocionantes, la duda era ¿se curaría Dean?, o ¿qué ocurriría si no pasaba? Era lo único (bueno, ¿y qué haría Rowena?). El enfrentamiento fue entre los Winchester, una batalla que ya hemos visto y que en verdad no me produjo ninguna angustia. Y que me perdonen los productores, pero no creo que nadie pensara que entre los hermanos eso pudiera terminar con un muerto, aunque en el episodio del exorcismo, Dean parecía dispuesto a trinchar con un cuchillo a Sam. Repito, fue uno de los finales menos intensos o buenos para mí, y creo que para muchos, porque quedaron flotando tres cosas que la gente no tragó del todo, el control de una bruja sobre un ángel y el Rey del Infierno, Dean matando a un invitado sin razón aparente, y el sacrificio de toda la humanidad por un amor filial que ya parece obsesión caprichosa. Y lo sostengo, yo, que amo el programa y ya espero con impaciencia la temporada que sigue, la onceaba…

DEAN AND RUDY

   Mientras Dean intenta hacer su vida por su cuenta, cazando, conocemos al tal Rudy que han mencionado varias veces como facilitador de información (un Bobby visto de lejos), con quien el pecoso es grosero. Cazan vampiros, Dean le aconseja que se mantenga lejos, el otro no lo hace. Cuando Dean, machete en mano va contra los vampiros, uno retiene al tal Rudy, quiere hacer un trato con el cazador, y ese Dean que siempre baja el arma cuando un inocente es amenazado, no lo hace esta vez. Matan a Rudy y la chica retenida cree que el cazador es culpable de esa muerte. ¿Lo es? El héroe se detiene ante la posibilidad de la muerte de otros, eso es innegable, pero no este Dean que actúa como un Sam sin alma, fuera de ¿qué tanto se puede ser responsable de la manera en la cual otros se mueven por la vida? Como sea, Sam sabe de eso, exige a Rowena el hechizo, pero ahora ella desea nuevos alicientes, quedarse con el Libro de los Malditos. Castiel no cree deban hacerlo pero Sam accede, porque parece que ya nada más le importa, ni siquiera dejar suelto ese mal, la peligrosa bruja con tan terrible texto. Sólo importa Dean, el mundo puede ser sacrificado.

DEAN GUAPO Y FURIOSO

   Después de la muerte de Rudy, Dean se aleja, presa de un ratón moral, de rabia contra sí mismo (golpea cosas y todavía se ve bien), y llama a Muerte, quiere que le destruya de una vez. Y Muerte, ese genial personaje, le dice que no puede hacerlo, Dean le recuerda que dijo que podía cosechar a cualquiera, incluso a Dios; es cuando el Jinete le revela que la Marca va con el portador, destruyéndosele rompe la Marca, o que si se rompe la maldición, un mal aún mayor se hará presente, la Oscuridad. Antes del mundo, hubo algo terrible que fue combatido y encerrado por Dios, y la Marca es la cerradura, de allí su poder y maldad. Si rompen la maldición, esa Oscuridad regresará. Por lo tanto Muerte le propone enviarle a un lugar lejos, fuera de este universo, donde no dañe a nadie; pero hay un problema, Sam no se detendrá, ni de buscarle ni de intentar regresarle, así como de “curar la Marca”. Es cuando Dean decide que su hermano, por un bien mayor, debe morir también. Obviamente es la Marca, porque aunque no dudo que el mayor de los Winchester podría lanzarse de panza al Infierno si hiciera falta, ya lo hizo, matar a Sam jamás lo contemplaría. Ni que muriera y menos asesinarle él. Por eso vendió su alma, por ello desobedeció por primera vez a John, su idolatrado padre, cuando este le dijo que lo salvara o lo matara.

SAM, DEAN AND DEATH

   Sam recibe su llamada, pero antes tiene que buscar los ingredientes para el hechizo, dos los encuentra Crowley, a quien descaradamente piden ayuda, siendo el tercer hechizo el sacrificio de un amor de quien convoca, que creo que fue lo que le convenció, buscar a alguien que si le doliera a su odiada madre. Y mientras Sam y Dean se enfrentan, uno exigiéndole que no se rinda, el otro alegando que es lo mejor, aunque también debe acabar con él para que no intente regresarle, se van minutos del programa. Y aquí el punto era: ¿poner en peligro a toda la humanidad con algo peor que el Apocalipsis mismo tan sólo por retener a su hermano? Esa es la cuestión que ha levantado tantas ronchas. Cuando las cosas se ponen intensas, y como suele ocurrir (en punto de quiebra, en la cuarta temporada, o Dean dispuesto a golpearlo cuando decidió entregarse a San Miguel, o con el centavo embrujado al regreso del Purgatorio), se lían a golpes.

RECUERDOS WINCHESTER

   Dean le vence, como tiene que ser si ya antes había vapuleado a Castiel, y Sam se entrega, que sí, que le mate si es lo que cree que debe hacer, reiterándole su afecto, jugando sucio dejando caer las fotos de la familia. Bueno, hasta dice que le ama, y eso fue algo chocante, al menos para mí.

DEAN MATA A MUERTE

   Dean duda, Muerte le urge, entregándole la guadaña, y Dean le mata a él. Y fue lo que me molestó. Si no pensaba cumplir, ¿para qué le llamó? ¿Por qué paró su propio martirio, ir a un exilio en la nada, y el sacrificio de Sam? Se entendería antes, ahora resulta curioso; se podría decir que fue la Marca, porque Sam pudo controlar a Lucifer al final de la quinta temporada, llamado por sus sentimientos, pero aquella vez había la esperanza de detener algo terrible, aquí la promesa es que algo muchísimo peor se acerca si no actúan correctamente. ¡Y mataron a Muerte, joder!

   A este personaje elegante, carismático y terriblemente poderoso era un placer verlo en pantalla, desde su aparición en la quinta temporada, cuando estaba por asolar Chicago; casi siempre comiendo alimentos chatarra, compartiendo el gusto con Dean, y otras combatiéndole por insolente (como cuando le ataron), pero sin terminar de destruirle (generalmente todos sienten debilidad por el insolente cazador). Ahora le destruyen, y así, tan fácil. Esto causó ciertas controversias entre mis amigos, ¿se podía matar a la Muerte? Crowley parecía creerlo, en la quinta temporada, cuando le dio aquella oz a Dean, ya que el rumor era que mataba de todo, incluido al Jinete. Veremos qué pasa, pero esto se suma al disgusto por la muerte de Charlie.

ROWENA MATA A OSKAR

   Por el lado del hechizo contra la Marca, las cosas llegan a un punto interesante, ante Rowena se presenta Crowley con su drama de que ella nunca le amó; la mujer sostiene que jamás amó a nadie, que no estaba en su naturaleza, pero el demonio sabe que no es así. Lleva al mesero aquel, Oskar, un antiguo niño que le dio acogida en su casa, casi trescientos años atrás, cuando moría de hambre y ella, luego, le curó y dio inmortalidad. La bruja le quiere, y él debe ser el tercer ingrediente del conjuro, uno que Castiel no detiene ni cuando ella mata al joven y toma su sangre (apartó la mirada, fue todo lo que hizo el ángel, Dean estaba en la balanza, ¿qué importaba lo demás?). Y aquí se presenta el nudo dramático, ¿por qué lo hizo Rowena? ¿Tan increíblemente maravilloso es Dean Winchester que todos desean ayudarle sacrificando lo que sea? Me parece una tontería, la respuesta está en la naturaleza de los personajes involucrados.

   Crowley accede a ayudar, aún después de la traición de Sam, porque quiere causarle dolor a Rowena, obligándola a enfrentar la idea de matar a la única persona que ha querido, lográndolo; Rowena lo hace, lo mata y conjura la magia para borrar la Marca, porque es una villana que al final se demuestra sensacional. Quería al muchacho, pero más desea el poder (cuarta temporada, Ruby ama a Sam, pero tiene un trabajo que hacer); para hacer el hechizo debían dejarla libre de ataduras, y dentro de un hechizo hace otro. Si, Dean se cura, pero ella retiene a Crowley y controla a Castiel, ordenándole que le mate, escapando con el Libro de los Malditos. Y sólo le costó la vida de Oskar. ¿No fue sensacional? Así es que tiene que ser un villano.

CASTIEL HECHIZADO

   ¿Qué una bruja controla a un ángel y al Rey del Infierno? Del Libro de los Malditos se dijo que contenía los conjuros más terribles. Terminó gustándome, al final, esta Rowena malvada que ahora escapa con el libro, sumándose a Metatron que anda por ahí con la tabla de los demonios. Ah, y Castiel fallando en una nueva misión. Al menos es adorable.

DESAPARECE LA MARCA DE CAIN

   Sam y Dean, sin la Marca, tantean el mundo, algo cae del cielo, una cosa oscura sale de la tierra y se reúne, una masa oscura, intentan escapar, Sam se pregunta si será grave, Dean ruge que es la Oscuridad, que nada bueno puede ser, y son envueltos por ella.

   Y así termina la décima temporada, una que me encantó aún más que la novena. Desde que Dean aparece compartiendo cuarto con Crowley y cantando karaoke, hasta su brutal venganza contra los asesinos de Charlie; aquí no, en este episodio no parecía él. No fue el héroe al que nos habíamos acostumbrado, no sacrificando a la humanidad. No se vio como un Capitán América llamando a la lucha contra Hydra, ofreciéndose a combatir y morir solo si hace falta, aunque sospecha que no lo estará; no es el Hombre Araña entregándose al doctor loco de brazos metálicos para proteger a la gente que le cubre y está dispuesta a caer antes de dejar que le tomen. No fue el héroe. Al contrario, se podría decir que sí, que los malos de esta temporada fueron Sam, por elección, y Dean, por la Marca. Pero como soy fanático y amo esta serie, veré la temporada que viene, todas las que falten, y seguiré disfrutándolo.

ANTIGUOS Y TERRIBLES DIOSES

   Ahora bien la Oscuridad, ¿qué será? No lo sé, eso de que existía al principio, que fue encerrada y alejada de la humanidad pero que lucha por volver, todo eso me sonó a los antiguos y diabólicos dioses del mundo lovecraftiano, con Cthulhu en primer lugar. Esos relatos son maravillosos. Ya veremos…

LA ONCEAVA TEMPORADA DE SUPERNATURAL

Julio César.


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