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LOS WINCHESTER, CAZADORES Y DIOSES: 19×11 – 20×11

mayo 11, 2016

DEAN VULNERABLE… 11×11

PUENTE SOBRENATURAL

   Hermanos y cazadores, así comienzan todos…

   No voy a negar que el episodio de la semana antepasada, Los Chitters – 11×19, (que me fue imposible saber qué significa), me dejó impaciente. No porque fuera malo, que la serie no tiene malos capítulos, y extrañamente cuando uno los ve una segunda vez le parecen incluso mejor, sino porque queda poco. Muy pocos episodios para que se enfrenen tantos problemas, y eso siempre conspira contra el clímax. Uno de los finales que más me gustó fue el pasado, pero personalmente habría preferido ver uno o dos capítulos más con Dean culpando a Sam por la muerte de Charlie, y que su venganza contra la familia que le asesinó, durará otro programa. Pero, en fin, el seriado es de ellos.

HERMANO Y MEJOR AMIGO, CASI WINCHESTER

   Dicho esto, repito que me gustó el episodio, me agradan los cazadores, y el collage de inicio fue muy bueno, aunque no sé, me parece que no vi a Jo. El programa se inicia veintisiete años atrás, a finales de los ochenta (que a la gente joven que trabaja con uno les parece que fue hace cien años), con dos chicos que van de pesca, uno de ellos hablando del beso que por fin, otro chico de la escuela, le dio. Con el hermano cansado de oírle hablar de él y recomendándole que tenga cuidado, que el pueblo no mirará con tolerancia su naturaleza. Esto fue notable, el programa presenta a un chico muy joven que habla de cuánto le gusta otro, y que se besaron, y el hermano es tan comprensivo que le jura que un día se largarán de ahí, buscando un lugar donde nadie se meta con ellos. Y es la segunda vez en poco tiempo que el programa trata el tema de la homosexualidad abierta, sin que Dean por ejemplo, haga comentarios al respecto (y hay que recordar sus escándalos cuando les tachaban de gay). Insisto, me parece que el mundo del espectáculo y la farándula comienzan a tomar cierta posición contra quienes sienten y piensan que a los homosexuales se les están concediendo demasiados derechos.

   Como sea el hermano es atacado por algo, el chico lo busca y esa cosa se le va encima. Pasan más de veinte años y los ataques se repiten. Los hermanos se enteran de ello y van al pueblo aunque la comisario no cree que realmente ocurra algo. Era un episodio de una hora, de los llamados de relleno, pero fue intenso. El monstruo fue nuevo, aterrador y totalmente desagradable, un parásito que anida en los cuerpos humanos para reproducirse; la criatura vive en el bosque y ataca a los confiados e inocentes paseantes. Me recordó algunos episodios de Los Expedientes Secretos X (los hombres arboles, el tipo caimán, el hombre murciélago), de esos que tantos me gustaban, los de monstruos.

LOS WINCHESTER HABLAN SOBRE ORGIAS

   Investigan y oyen que la gente que es atacada regresa, con los ojos verdes, y se vuelven maniacos sexuales que participan en orgias. Cosa que extraña y divierte a Dean. Como la mujer lanzándole miraditas a Sam, que siempre se cohíbe.

DEAN EN EL BOSQUE

   Investigan en el bosque y el pecoso es atacado en ese lugar que guarda un gran parecido con el Purgatorio, y casi es infectado, cuando aparece un sujeto recio y violento que le salva. Con Sam llega otro. Dos tipos enormes que si fuera porno se les llamaría osos. Son duros, casi demasiado (compensando, claro), que andan tras esas criaturas.

DE CAZADORES

   Ante una mesa hablan, y cuando discuten entre ellos, Dean bromea que parecen hermanos, Sam sonríe, y uno aclara que es más como un matrimonio. Una pareja de cazadores osos y gay. Uno de ellos es el niño cuyo hermano fe atacado, a quienes nadie escuchó y que debió irse porque ni sus padres le tuvieron paciencia; en ese ataque había perdido todo lo que amaba y le era importante (hay paralelismo con las vidas de Dean y su padre, así nacen los cazadores). Habla de que son parásitos que usan los cuerpos para poner sus huevos (guácala). Me gustaría mucho, más adelante, esa escena cuando le cuenta a Sam que su hermano era el mejor hermano del mundo, tolerante y cariñoso, que todo lo entendía. Y serán cosas de la serie, pero en algunos puntos todo parecía hablar de la relación que llevan los Winchester. Pero, en una toma más abierta de la vida, es notable; un chico que le promete a su hermano que partirán juntos para alejarse del pueblo donde al otro no le ven bien por sus preferencias. Imagino que mucha gente, chicos y chicas, durante un tiempo viven esa pesadilla, justo al ir creciendo, cuando más inseguros y a la defensiva están, al tener que admitir lo que sienten. Sería bueno que siempre contaran con un buen hermano o una hermana en esos momentos a veces oscuros.

DERROTADO POR LA CULPA

   Se separan, Sam va con uno a buscar al antiguo comisario que renunció al terminar la crisis pasada. Este se niega a hablar, los vio cuando agonizaban, pero no contó nada a pesar de la angustia del muchacho, porque su propia hija era un monstruo. Pensó que todos estaban muertos, dice como excusa para callar, pero a Sam le parece que no lo contó porque no quiso admitir que su hija era una de esos seres y que él tuvo que matarla.

LA MINA MALDITA

   Les da la dirección del nido. Uno que Dean y el otro ya han encontrado. Fue grotesco y siniestro, ver a las mujeres perdidas, están embarazadas a pesar de estar muertas.

UN HOMBRE ENCUENTRA A SU HERMANITO

   Hay unas escaramuzas y terminan quemándolo todo, pero no el cuerpo del hermanito perdido hace tanto, para él fue uno al estilo de los cazadores. Y ese final fue patéticamente pobre. Debo confesarlo. ¿Cómo es eso que lanzan fuego y ya? ¿En qué serie o película las cosas son así? ¿No es cuando se cree que todo terminó cuando se levanta el gran monstruo? ¿No pasó el Alíen dos, después de que la teniente Ripley quema su nido y hace volarla base? Allí fallaron.

FUNERAL VIKINGO DE CAZADORES

   Me gustó la pareja de cazadores, prometía, y pensé que volverían, de hecho Sam y Dean se lo plantean, que los ayuden con Amara, pero estos habían hecho una promesa, al resolver el caso volvería a un rancho en la nada donde podrían vivir sus vidas sin que nadie interfiriera o les molestara. Y si entramos en la historia y nos imaginamos que todo eso fue cierto, que ese tipo, de chico perdió a la persona más importante de su vida, que nadie le creyó, que debió partir sin que alguien le extrañara a iniciar una cacería solitaria hasta que otro aparece en su vida, comprometiéndose a ayudarle, es mucho lo que se debe curar. Por eso Dean descarta que necesiten ayuda para algo.

DEAN RECUPERA EL OBSEQUIO DE SAM

   Así llegó el nuevo episodio, No me llames Shurley – 11×20, que sencillamente me encantó… y eso que a muchos les pareció flojo y decepcionante. No entendí por qué. Eso sí, no estuvo Amara, ni Lucifer. Grave fallo. Por un lado reaparece Dios, uno muy particular aunque ya lo sabíamos, y los hermanos enfrentarán un ataque de Amara contra la creación de su hermano, ocurriendo uno de los momentos más románticos en lo que va de esta serie que ya lleva once temporadas; en medio del caos, de la muerte, Amara le manda a decir a Dean que nada le ocurrirá. A él. Sólo a él. Creo que hasta suspiré. ¿Y lo del amuleto que reaparece?

METATRON, EL UNICO AMIGO DE LA HUMANIDAD

   Comienza el episodio con un personaje que me agrada a pesar de lo traicionero y dañino que es, Metatron, el escriba de Dios. Cómo ha rodado cuesta abajo en su caída, un día fue el otro dios y ahora comía basura. Literalmente. La escena donde le arroja algo a un perro y luego rebusca dentro del contenedor, no hallando nada, fue catártica y graciosa, casi tanto como cuando Sam le disparó en la pierna. Su grito de frustración, evidentemente lanzado a Dios, fue genial. Y eso se debe a que el personaje es sólido, pero también a que Curtis Armstrong  es un gran actor. Ya desde los días de La venganza de los Nerds. Tiene ese tipo de cara de dolor de barriga que sirve, sin embargo, a la comedia. En el fondo siempre tuvo algo de payaso su Metatron, aún en sus peores momentos de bajezas y maldad. Bien, en un estallido de luz aparece en un bar, junto al perro, y allí está Chuck, el profeta al que cataloga de no muy buen escritor.

CHUCK, SOBRENATURAL

   Y hay que estar claro, ya se nos había dicho al final de la quinta temporada que Chuck era Dios, pero aún y así no sabíamos qué esperar de esta reunión, de que buscara a Metatron. La reacción cuando este le reconoce fue tan cómica como la de Chuck explicándole lo que ha estado haciendo desde que dejó el Cielo, tocando guitarra y todo eso. Y parecían escenas insustanciales, algo vacías para la gravedad del momento que se vivía, pero sólo lo parecía.

METATRON, ESCRIBA DE DIOS

   Dios quiere escribir su biografía y desea que alguien la lea, cuando Metatron lo hace, y no le gusta, comienzan las verdaderas conversaciones, y aquí si se tocaron puntos importantes. Por cosas que habíamos escuchado, imaginábamos que de alguna manera alevosa y ruin, Dios había traicionado a su familia, a su hermana, Amara, para crear un universo a su manera; ahora sabemos que al principio ambos existían, pero que mientras uno buscaba el orden y la armonía de lo hecho, la otra amaba la destrucción y el caos, que la batalla entre los dos llevaba tiempo, que él hacía y ella deshacía hasta que la desterró. Es cuando le confiesa a Metatron que creó a la humanidad y todo lo demás, para que ella entendiera la belleza de lo hecho; que lo hizo por ella.

   Entendemos por la conversación que sabe lo que Amara intenta, y que no la enfrentará (la cara de Metatron en este punto fue un poema), se quedará en ese bar refugio hasta que ella termine con todo. Y su explicación me pareció muy de los dioses antiguos, Zeus y Hades. Él, Dios, tuvo su oportunidad, su momento, y no quedó satisfecho con lo creado. Ahora le tocaba a ella. Para seres inmortales y poderosos como ellos, tal aceptación tiene hasta su lógica. Lo perecedero, como la humanidad, si puede tener inconvenientes con eso, como los tienen Sam y Dean; pero no es así para los dioses (y me cuesta usar la palabra). Luego viene una parte de la conversación que sé causó ronchas en amigos míos, cuando Chuck declara sentirse desilusionado, decepcionado de la humanidad. A muchos les pareció algo infantil e irresponsable; no sé si será por mi manera de ver a Dios, que tal idea no me extraña. Jamás me pregunto dónde estaba Dios cuando en un incendio murieron unos cieguitos, o cuando un loco militar mata a un gentío en un antro, o por qué deja que mueran de feas enfermedades las mejores personas del mundo. No siento que Dios me deba nada, ni siquiera una explicación. Esa se dio hace mucho tiempo, lo que no se quiere es aceptar.

   Siempre, si partimos de la idea de que Dios existe realmente, y lo que se nos enseñó sobre él es cierto, tuvimos la oportunidad de un pacto que nos convenía, pero dijimos que no, que nos bastábamos por nuestra cuenta y que correríamos con las consecuencias de ello. Pasó antes, ocurre cada día cuando hacemos nuestras elecciones frente a las reglas, desde mentir a codiciar, a cosas realmente terribles. ¿Y quién no?, atiendo público en un ente gubernamental, mentir es casi natural ya; sé, sabemos, que está mal y aún así lo hacemos. Si no seguimos sus reglas, si le decimos que no le necesitamos, ni antes ni ahora, no tenemos derecho de reclamarle o exigirle nada. Si unos padres le dicen a una muchacha que el tipo con quien se quiere casar golpea a sus novias, las humillas, abusa de ellas, pero esta les grita que sabe lo que hace y que no se metan en su vida, y luego es golpeada y regresa pidiendo refugio pero vuelve a irse cuando este la llama a pesar de todo el dolor que ha pasado, y así pasa y pasa, exigiendo sin comprometerse a responsabilizarse por lo que hizo (incluso hay quienes ponen en peligro a sus hijos), ¿qué se puede hacerse si no es envenenarla con un cafecito para librarla de tanta miseria auto infringida? Creo que se trata de un poeta chileno de quien leí algo parecido, y lo cito de memoria: Padre nuestro que deberías estar en los cielos, no te angusties más por nosotros que no lo merecemos. Lo tengo por ahí, en una vieja revista ZETA, lo voy a buscar.

   Curiosamente es Metatron quien intenta hacerle ver que no debe darse por vencido, que la humidad tiene sus fallas pero también virtudes, incluso mencionando a los Winchester. Pero hasta de ellos está decepcionado, lo de que el mundo habría sobrevivido a un Dean demonio, con la Marca, pero que Sam la rompiera por egoísmo, fue lapidario sobre el final de la temporada pasada. La actitud de Metatron fue notable, las ha pasado malas, incluso ha perdido su gracia (y me reí cuando Chuck le dijo que no la recuperaría), un castigo del karma por todo lo que hizo, pero ahora se aflige por lo que pueda ocurrir. En religión creo que a eso le llaman redención. Dicen que pasa.

   Ahora los hermanos… llegan a otra de esas ciudades pequeñas a investigar el caso de unos crímenes inexplicables, sin motivos, así como suicidios. Piensan en Amara, en gente que ha perdido sus almas. A Dean le enferma pensar en lo que la mujer le hace a Castiel para castigar a Lucifer. Los casos son desconcertantes, para la policía, porque no hay motivos y fueron perpetrados por buenas personas; ellos encuentran en los cadáveres las marcas oscuras. Cuando los hermanos preguntan por señales extrañas, no les entienden hasta que la segunda del comisario avisa de la niebla y es atacada por ella. Al buscarla encuentran al esposo muerto, ella anda armada y desaparecida. Ante un aviso de niebla que se acerca, los hermanos intentan alertar a todos que se oculten en sus casas, que se alejen de puertas y ventanas, que lo sellen todo. Eso ataca allí, pero saben que ocurre igual en muchas partes, parece un gran ataque de Amara. Es cuando llegamos a esa escena…

   Mientras Sam le grita a la gente que vuelvan a sus casas, la niebla acercándose, aparece, infectada, la segunda del comisario, arma en manos, diciéndole que Amara le tiene un mensaje (personalizado porque incluso dice su nombre), pero su jefe le dispara. Por un segundo la duda quedó, ¿le enviaba a matarle? ¿La mujer reconocía en él una debilidad? Dean, cayendo a su lado, escucha el mensaje, que ese es el final para todos, menos para él. ¡Joder, y eso sonó genial! La hermana sicótica de Dios ha decidido acabar con toda la creación… excepto con nuestro cazador.

DEAN VA TRAS SAM

   Por su lado, Sam tiene un gran momento salvando a una hermosa bebe, llevando todos adentro, a la comisaria, incluso dudando, Dean y él, en salir cuando ven gente corriendo, siendo alcanzada y cayendo. Como en las buenas películas de horror, con zombis, un grupo llega y comienza a golpear furiosamente contra las puertas, la niebla penetra y Sam se enferma. Otra vez. Dean envía a todos a otra habitación, pero viendo a Sam tan mal, tan pronto, se niega a acompañarles. Se queda allí. Pareció que viéndolo todo perdido para el menor, también él aspiró esa niebla, a propósito… pero nada le ocurrió. Es cuando, furioso, pero en verdad asustando de impotencia, le grita a Amara que pare todo. Y esto me recordó mucho el primer ataque de Croatoan, cuando Sam resultaba inmune.

EL COLGANTE SUPERNATURAL

   Y pasa. Los golpes cesan, la niebla se va, Sam parece despertar. Algo brilla en uno de sus bolsillos y Dean encuentra ese amuleto que echó a la basura al regresar del lado oculto de la Luna, en la quinta temporada, cuando entendieron que Dios no intervendría en el apocalipsis. Cosa que debió costarle, porque era algo que su hermano le había regalado una Navidad, o un día del padre, cuando eran niños y el hermano estaba allí, como siempre, y no John. No imaginan cuanto me alegró la vuelta del colgante. Pero el brillo…

ENCONTRANDO A DIOS

LOS WINCHESTER Y CHUCK

   Salen y todos se recuperan, aún la segunda del comisario, a quien viene abrazarla el marido a quien ella había asesinado. Todo se había revertido. Aparece Chuck y el amuleto brilla más. Y fue un intenso final de capítulo… ¿Pueden imaginar lo que viene? ¿Cómo se desarrollará esa conversación entre los Winchester y Dios, especialmente con Dean tan furioso con él desde la quinta temporada? Es de presumir que fue Chuck quien acabó con todo ese peligro, lo que demostraría que ni aunque Dean se lo rogara, Amara detendrá el final, aunque a él le salve (y lo repito, ¡cuánto amor!). La batalla final será intensa, aunque espero que antes de que todo acabe, ella y Dean todavía intercambien miradas y uno que otro besito.

LA BEBA LLORO DE VERDAD

   Por cierto, leí por ahí que Jared Padalecki se había irritado bastante con las tomas de la niña a la que saca del auto cuando la niebla ataca. Parece ser que la pequeña, realmente, se asustó bastante y no podía dejar de llorar. Y el llanto de un bebé es prácticamente imposible de soportar. Cuentan que la cargó durante un rato hasta que se calmó; pero eso no le agradó. Bien por él.

   Bien, Dios, o Chuck, porque suena extraño decirle así. Esta representación que se mostró fue muy a la griega, Zeus bajando para pasar un buen rato con una pastorcita; la tradición judeocristiana sostiene que Dios no posee cuerpo ni se humaniza, y que una de la razones para El Diluvio fue acabar con una raza que había nacido de la unión de ángeles e hijas de los hombres, cosa a la que era contrario. Aquí baja, come, bebe y fornica, como se dice. Y llegamos al punto, cuando le cuenta a Metatron lo que ha estado haciendo, viajando, comiendo, bebiendo, escribiendo, tocando la guitarra y acostándose con mujeres… y hombres. Eso causó cierto escozor en gente que conozco, y la verdad es que está bastante apartado a la imagen tradicional, pero hay que recordar que el programa nunca ha sido generoso con la representación que hacen del Cielo. Sin embargo… ¿se acostaba con hombres?

   No puedo dejar de preguntarme, ¿nos prepara el programa para un final inesperado, tal vez un Dean/Castiel? Sinceramente, yo lo haría, para que la gente quedara hablando de ese final por décadas. Todavía no puedo dejar de recordar el final de Hannibal sin sentirme nostálgico y feliz, desconcertado y complacido. Fue maravilloso, de una manera espeluznante. Aquí, bastante que ha sufrido Castiel por Dean, por seguirle a él, dándole la espalda a todo lo demás. Incluso cando le traicionaba lo importante era el pecoso. A menos que termine con la hermana de Dios, la otra apenas digna de él.

   Pero no, no quiero que el programa acabe aún. Veremos cómo será la conversación entre Chuck y los hermanos; ¿imaginan la de Chuck con Crowley? Ah, uno ya puede esperar por los gritos de Dean.

COSAS DE FAMILIAS: 21×11

Julio César.

SÉ MI AMIGO, JEN… 3

mayo 9, 2016

SÉ MI AMIGO, JEN                         … 2

Titulo: Do not leave Me

Autor: River_sun

JARED PADALECKI HOT

   -Jugaré bien mis cartas y te ganaré…

   -¿Y el señor Padalecki? –pregunta Dave Franco, sorprendiéndoles un tanto al entrar, llevando una carpeta en una mano, con un patético gesto de ansiedad en su rostro, piensa Chad; viéndose adorablemente intimidado, se dice Alexis, algo maternal.- Tengo el archivo reunido por el departamento de investigación sobre el señor Ron Howard. –hace un puchero.- Me repitieron varias veces que no fuera a perderlo. Parecen creerme idiota.

   -No son gente de creer cosas, sino de certezas. –apunta Chad, Alexis le mira feo, Dave se ve confundido. Pero el rubio no le presta atención, sigue mirando, no sin preocupación, a Jared junto al tipo de la barba

……

   -¿Son ideas mías o la gente se apresura a apartarse de tu camino y evita mirarte a los ojos? –pregunta Jensen, caminando al lado de Jared por el pasillo.

   -Son ideas tuyas.

   -¿Seguro?, aquella mujer palideció y se agachó como buscando algo en una gaveta, pero parece estarse ocultando. ¿No tiembla un poco el escritorio? –curioso se vuelve hacia Jared, este sonríe contenido, sosteniéndole la mirada.- ¿Hay algo sobre ti que debería saber? Fuera de que pareces tener cierta fijación anormal por las mamadas.

   -Nada; soy un tipo adorable, ya te lo dije. La prensa del corazón me ama. Y no sufro una fijación anormal por las mamadas, ¿acaso no te gustan? Recibirlas, aclaro, no quiero sonar como un acosador. Cosa que, por cierto, respetamos mucho en esta oficina. –Jensen lanza una risilla ronca, los bordes de sus ojos se arrugan un poco y el castaño vuelve a sentir esa tonta complacencia por provocarle eso. Llegan y abre la puerta de cristal para permitirle el paso, notando, de refilón, que tal gesto provoca un leve fruncir de cejas en Alexis y Chad.

   -Buenas… otra vez. –Jensen, cohibido, sintiéndose tonto ahora, saluda a la joven, quien se pone de pie, bella, menuda, elegante.

   -Alexis, este es Jensen. Jensen, Alexis, mi asistente principal, no sé qué me haría sin ella. –presenta Jared, divertido por el gesto de sorpresa de la joven cuando se da la mano con el rubio.

   -Un placer. –dice este.

   -Igual.

   -Este es Chad, no sé si le recuerdas de la universidad. Mi mejor amigo, aunque a veces no lo pareciera. –presenta, algo duro, todavía notándose su enojo.

   -Chad Murray, ¿verdad? Si, te recuerdo. –Jensen le tiende la mano. Este se ve molesto por las palabras de Jared.

  -Yo no te recuerdo de nada, lo siento. –desconcierta a Jensen, pero se dan un apretón de manos.- Si me disculpan… -rígidamente sale de la oficina.

   -Y este es… Dave. –presenta al joven que sonríe algo nerviosamente.

   -Aquí tengo el informe sobre el señor Howard. –se apresura a presentar este.

   -¿Y te lo dieron a ti? Voy a llamar a esa gente irresponsable. –casi se lo arrebata de las manos.- Jensen, ¿por qué no me esperas en mi oficina? –señala la puerta.

   -Okay… -el rubio, ceñudo por el cambio de humor del otro, y lo tenso de la situación, los mira y va hacia la otra puerta.

   -¿Lo dejas entrar así como así en tu oficina? –se burla, curiosa, Alexis.

   -Es mi nuevo asistente personal. -anuncia Jared; palideciendo, Dave boquea.

   -Pero yo soy…

   -Estás despedido. –le corta, frío, rostro severo, impactándole.

   -Pero señor Padalecki… -jadea.

   -Jared… -comienza Alexis. Este la mira.

  -Asegúrate de que le paguen bien y que se vaya. –sentencia, dirigiéndose a su oficina, componiendo una sonrisa antes de entrar.

……

   Con la boca abierta, el rubio recorre el amplio y bien iluminado despacho; mira los cuadros, los libros de la biblioteca, de rica encuadernación. El escritorio, los muebles, la licorera, todo denota buen gusto. Y dinero. Un amplio ventanal permite ver un cuadro hermoso y sereno de Central Park. Un lugar así debía costar una fortuna, mucho más de lo que podía ganar en meses. Un ramalazo de abatimiento le llega, era difícil intentar sobrevivir con un triste pago quincenal, una cantidad de dinero tal que se volvía nada a las pocas horas. Seguramente a Jared no le preocupaba que llegara el fin de mes y las cuentas se juntaran, o sentir un malestar y pensarlo mucho antes de ir a una clínica. O privarse de algo sabroso a la hora de comer. A sus espaldas este entra y le mira.

   -Jensen, ¿todo bien? Pareces tenso. –le ve volverse, sonriendo confuso.

   -Es una vista impresionante. Toda tu oficina lo es.

   -Es parte de mi fachada de trabajo. Como el estetoscopio del médico. –aclara, sorprendiéndole al adivinarle el humor obligándole a sonrojarse.

   -No, Jared, no quise… -y ríe.- Lo siento, todo es tan… formidable. -abre los brazos.- Creo que estoy abrumado.

   -Ya te recuperarás, económica y laboralmente, tranquilo. –le asegura, caminando a su escritorio y sentándose sobre el mesón.- Esto no será un problema, ¿verdad? –el rubio se vuelve, sonriéndole.

   -¿Que odie y envidie que te vaya tan bien? Es mi problema, ¿no?

   -Jensen… -ladea el rostro.

   -Por Dios, Jared, no eres responsable de todo, no de mí o lo que sienta, ¿okay? –va a su lado, manos en los bolsillos.- No aspiro ni espero que te cuides de lo que dices o piensas, o de utilizar o mostrar lo que tienes. Sería una tontería. –Jared le mira ceñudo.

   -Cuando dices que esperas que muestre lo que tengo, ¿hablas de mi bragueta abierta y…? –inicia la picardía y Jensen ríe, notándose más relajado.

   -Eres tan imbécil. Y si no tienes cuidado haré mucho dinero demandándote por acoso. As lo mejor termino con este hotel.

   -Me parece que eres capaz. –entrecerrando los ojos, con falsa desconfianza, comenta. La risa de Jensen le hace feliz por alguna razón.- Entonces, ¿estamos bien?

   -Estamos bien. –responde sereno, y por alguna razón siguen mirándose, uno frente al otro, cada uno notando detalles en las pupilas del otro. Tragando, evadiéndose, carraspea.- Bien, ¿cuáles serán mis obligaciones?

   -Okay… -levantándose y cayendo sobre su sillón, con Jensen a un lado, abre agendas, electrónicas y físicas, y enumera una larga lista de cosas que espera de él.

   Aparentemente era cierto lo del lleva y trae, estaba allí para ocuparse de las obligaciones de un valet y mensajero. Todo ello divierte a Jensen, pero no lo deja notar. Además, estaba algo distraído. Joder, ¡qué bien olía Jared! Debía ser alguna de sus colonias costosas, tal vez de diseñador. Era un aroma que le hacía evocar un día de sol, playa, a agresivas ganas de vivir. Le recordó el tiempo que pasó en California y le dio por usar una tabla de surf. No puede evitar una leve sonrisa, aspirando otra vez. Hasta que Jared alza esos ojos multicolores, ¿le oyó hacerlo?, y vuelve los ojos a las apretadas agendas que parecían casi todas citas para cenas, bailes y comilonas variadas. La buena vida.

   -¿Y quiénes son todas estas mujeres? –pregunta revisando una agenda de cumpleaños, disfrutando de verle enrojecer.

   -Amigas. Damitas a las que aprecio en verdad. –le mira, encarando el brillo pícaro de sus ojos.- Por Dios, Jensen, no es un harén, son amigas. Muchas de ellas casadas, con hijos… es gente a la que aprecio. –le resultaba difícil apartar los ojos de esas verdes pupilas que todavía brillan aún más.

   -¿Y cómo comenzó todo ese amor fraternal? ¿En iglesias y bibliotecas? No, seguramente frente a un puesto de verduras en un mercado. –Jared balbucea sin voz por un segundo. Si, muchas habían sido amantes ocasionales, o citas, mujeres exitosas que valió la pena conservar, así fuera porque eran inteligentes o afectuosas.

   -Deja de joder.

   -Hummm, ¿no es así como haces amigas? –Jared queda con la boca abierta y ríe.

   -Basta. –unos golpes a la puerta le distraen y acaban con la risa, y por alguna razón enrojece, mientras Jensen se endereza. Allí estaba Alexis, ceñuda (cabreada, lo sabía, y también el por qué), pero también extrañada, mirando de uno al otro.

   -Genevieve te llama por la dos. –y sale, airada. Jared se siente incómodo otra vez.

   -Parece molesta, es raro, se veía tranquila hace un minuto. –comenta mirando hacia la puerta.

   -Estoy rodeado de gente poco congeniada. –responde el castaño con cierto desaliento, no le gusta cuando Alexis se molesta con él. Toma el teléfono.- Hey, nena. –saluda alegre. Jensen cruza los brazos, mirándole, luego la agenda de nombres, sonriendo.- Si, estoy trabajando, ¿dónde si no? –responde a la mujer, ceñudo ante el rubio, indicándole con un gesto que se apartara, pero Jensen finge no entenderle, ceñudo también, gesticulando como preguntándole qué. Sonriendo un silente idiota, vuelve la atención al teléfono.- Si, estoy loco por verte. –se congela.- ¿Qué? ¿Una fiesta? ¿Esta noche? ¿Acaso no regresas al país esta tarde? –escucha, parpadeando.- ¿No has bajado del avión y ya estás invitada a una fiesta? Wow. Mira, tengo algunas complicaciones y… -calla y se echa hacia atrás en el sillón.- Cómo corren los rumores. Si, los Howard están molestando. –oye.- Gen… -suena a puchero, ciérralos ojos y bota aire.- Está bien, nos veremos esta tarde e iremos a la reunión. Si, si, juro que me divertiré. –a Jensen, que lleva rato sonriendo, le parece escuchar un gritito feliz del otro lado de la línea. Pero no le divierte tanto como la mirada que Jared le lanza antes de gruñir un apenado.- También te amo. -colgando.

   -Oh, Dios, eso tiene que ser lo más romántico que he escuchado nunca. –se burla el rubio mientras Alexis vuelve a llamar a la puerta y entra.- ¿Entonces vas a una fiesta esta noche?

   -Si, joder. –se ve mortificado.

   -Ay, pobre del niño rico que tiene que ir a una bonita fiesta, con una hermosa modelo internacional de su brazo, a ser agasajado y mimado por todos. Qué triste, eso debe estar a la par del drama de los refugiados en Europa.

   -Cara de culo. –le lanza Jared, sonriendo algo mortificado, pero divertido. Y tal intercambio extraña aún más a Alexis.- ¿Si?

   -Te llama Ron Howard. –anuncia, Jared lanza una bocanada de aire.

   -Gracias, Alex. –mientras toma el teléfono, la mujer mira a Jensen, poco amistosamente, dejándole ceñudo, y sale.- Escucha como son mis días antes de pensar que todo son fiestas con modelos. –le acota al rubio y pone el alta voz.- Hey, Ron, gracias por contestar mi llamada. ¿cómo estás tú y…? –inicia, pero es cortado.

   -¿Qué quieres, Padalecki? ¿Para qué me llamas? Sabes que no tenemos nada que tratar entre nosotros. No después del daño que le hiciste a mi familia.

   -¡No les hice nada! –ladra, perdiendo temporalmente la compostura aunque se había prometido manejar la situación con mucha mano zurda.- Mira, sé que nunca podremos ponernos de acuerdo en esa cuestión, quieres escuchar únicamente lo que deseas creer, y así no hay manera. Pero otra cosa es llevar al terreno de los negocios estos… malos entendidos. Perjudicas a mi familia ofertando por pozos que no quieres ni necesitas.

   -También estamos en el ramo petrolero.

   -¡Pero ese negocio en particular jamás les ha interesado! ¿O estás diciéndome que esto no tiene nada que ver con la inquina que ahora sienten en tu casa por mí?

   -Cree lo que quieras. –es tajante, y Jared se frota entre los ojos.

   -Joder, tienes que ser razonable. Una guerra de precios no le conviene a ninguna de las empresas. Sería costoso y problemático, obligaría a ciertas agencias y pequeños proveedores a tomar partido por unos u otros. El dinero que perderíamos…

   -¿Piensas que eso me preocupa más que la profunda depresión que le causaste a mi hija saliendo con ella, enredándola, enamorándola, prometiéndole matrimonio, dejando que le contara a la gente y luego abandonándola con un palmo de narices? –ruge, y Jensen parpadea, boca abierta, mirándole de manera censuradora.- ¿Sabes lo que es tratar con una chica sensible, hermosa y delicada como una flor tan profundamente deprimida? ¿Y crees que me preocuparé de que a los negocios de tu familia les vaya mal? ¡No!

   -Nunca le prometí nada, ni siquiera deseaba salir con ella, ¡pero insistió e insistió! –ruge colérico, Jensen boquea otra vez y sonríe, pero alzando un dedo en advertencia, el castaño le indica que calle y el rubio sonríe alzando las manos en gesto de paz.- Bryce se lo inventó todo, desde que le dije que la amaba a la propuesta matrimonial. O la ruptura. ¿No ves lo desequilibrada que está? ¿No salió con uno de mis mejores amigos después de la “separación”? ¡Con Chad Michael Murray, por Dios! ¿Qué mujer sale con Chad, prácticamente un pozo de enfermedades sexuales?

   -Maldito hijo de puta, vas a arrepentirte de cada maldita palabra que has pronunciado. –la respuesta es un grito que sobresalta a Alexis fuera de la oficina.- Y voy a atacarte en lo único que te duele, el dinero. Tal vez ganen en la puja, pero les haré todo el daño que pueda, les costará un ojo de la cara.

   -¡Ron! –ruge cuando la conversación se corta. Jensen, boca ligeramente abierta, da un paso atrás.- Ese desgraciado… -ruge arrojando con rabia la carpeta que el ex asistente le dio poco antes.- Está tan demente como la loca de su hija que… -y comienza a soltar tacos texanos.

   -Oye, cálmate. –le pide Jensen, agachándose para recoger las hojas que volaron del informe.

   -¿Qué me calme? Qué bueno que te tengo aquí para que me ayudes con comentarios cargados de sabiduría. Pero sobre todo útiles. –le mira con ira, la cara roja. Eso desconcierta a Jensen, que se congela por un segundo, agachado y hojas en manos.

   -Gritando y arrojando cosas si vas a resolverlo, ¿verdad, idiota? –le replica con igual tono, todas las hojas en manos, levantándose, desconcertando a Jared por un segundo. También a Alexis, quien escuchó los gritos y se volvió a mirar.

   -Jensen Ackles… -Jared, entre dientes, muerde el nombre mientras se pone de pie.

   -¿Dime, Jared Padalecki?

   -No opines sobre esto. No sabes lo qué pasa aquí, ni esos papeles son una receta para tortillas. Ese viejo desgraciado está atacando a la familia para desquitarse de mí, por cosas que no hice. Pero mi gente sólo ve el problema, las cosas que “Jared hace”. Mierda, siento ganas de salir y golpear a alguien.

   -Pero no puedes hacerlo. Si agredes a alguien deberás pagarlo. Y gritando no ganarás nada tampoco, tan sólo enfermarte de la tensión arterial.

   -¿Entonces qué?, ¿sonrío y tomo gotas de Bach? ¿Acaso eres idiota? –ruge, y Alexis se agita en su asiento, escuchándoles. Ese mal genio de Jared un día le metería en problemas.

   -Esto… -Jensen, pálido, traga ofendido.- Esto no lo tengo claro, ¿soportar tus gritos es parte de mi empleo? Si es así la paga no es tan buena como decías.

   -¡Si no te parece te puedes largar! –ruge colérico, luego tragando en seco, arrepintiéndose de maneras que le desconciertan en cuanto expresa las palabras. Conteniendo el aliento espera la reacción del otro. Jensen alza la barbilla, ojos brillantes.

   -Jared, sé que estás haciéndome un favor, pero si de verdad sientes que mi presencia te molesta, que no es lo que esperas que sea, siéntete libre para salir de mí. Me iré y nada habrá pasado, ¿okay? –las palabras desarman al otro.

   -No, yo… no quiero que te vayas. –admite después de un tenso silencio, rodando los ojos, costándole decirlo. Admitirlo.

   -Qué bien, porque necesito el trabajo. Y el cheque de paga. –mira la carpeta.- Lamento si me extralimité en…

   -No, no, no eres tú. Soy yo. Es Ron Howard y la loca de su hija. – sale de detrás del escritorio y sirve dos vasos de licor, tendiéndole uno.- Es mi amigo, el puto Chad, que sale con cualquier cosa con piernas. Es mi padre y mi hermano que…

   -Oh, basta, deja de ahogarte en un vaso de agua. O de whisky en este caso. Resuélvelo. –insiste Jensen, arrojando sobre la mesa el archivo y probando ese licor que activa cada papila gustativa de su lengua.

   -Qué fácil, ¿verdad? –todavía le replica con resentimiento, pero controlando el tono y el volumen.

   -Siempre encuentras un modo cuando te aplicas a ello, y es una de tus facetas que encuentro más fascinantes. ¿Acaso no eres el mismo que deseaba aquel hotel en Las Vegas, que pertenecía a un sujeto que te odiaba y públicamente lo expresó, que jamás su hotel sería tuyo? ¿No lo retaste a jugar a las cartas y comenzaron una juerga de sexo, alcohol y apuestas de tres días? Perdiste, pero te lo vendió. Creo haber leído por ahí que ahora es uno de tus mejores amigos. –razona, apuñaleándole en el pecho con un dedo.- Piensa en frío y también resolverás esto antes de que comience en serio. –reprende y Jared le escucha con un adorable puchero, olvidado totalmente su actitud de hace unos segundos.

   -Deja de pincharme. Y te aclaro que la juega de sexo no fue con él. Aunque… creo que quería. –inventa encogiéndose de hombros y bebiendo, mirándole.- ¿Cómo sabes eso? ¿Del hotel en Las Vega? –le maravilla ver como se pone rojo y desvía un tanto la mirada.- Anda, cuéntame… -agrega, para asegurarse de que las verdes pupilas vuelvan a enfocarle.

   -Te lo dije, he seguido tu carrera.

   -Ya veo. Me halaga. –bromea con intimidad, bajando mucho el tono.- No es acoso, ¿verdad?

   -Hey, eres el tío a quien conocí un día y que anda triunfando por allí, venciendo dificultades y consolidándose como un príncipe heredero. –Jared termina la bebida escuchándole, desea otra, pero no se mueve. No quiere apartarse.

   -¿Me ves como un príncipe? ¿De cuento de hadas? –reta burlón, le gusta ver el enrojecimiento de aquellas mejillas, escuchar la risa ronca del rubio; deseaba que olvidara todo el incidente.

   -Nada tan romántico, Padalecki. Eras el tipo de quien hablaba cuando lavaba inodoros en alguna cadena de comida rápida, con una bomba en la mano en un inmundo baño; a veces contaba que te había ayudado en alguna materia. –frunce el ceño.- Curiosamente muy poca gente me creyó. –Jared ríe, turbado pero sintiéndose mejor. Alexis, desde su silla, les mira extrañada.

   -Tal vez la bomba dentro del inodoro se chupaba tu credibilidad.

   -Es posible. –sonríe lejano por un segundo. Si, era una tontería, pero siempre sintió cierta satisfacción de contar que una vez había compartido clases con aquel tipo exitoso.

   -Jensen… -al rubio le extraña verle dudar y poner ojitos de cachorritos.- ¿Estamos bien? Lamento…

   -Tranquilo. Hey, peleas por millones de dólares, yo he luchado con caimanes para sacar una moneda de una alcantarilla. –por alguna razón al castaño no le gusta aquella broma; el rubio deja el vaso en la mesa.- Ahora ocúpate de lo tuyo. Resuelve lo de tu cuasi suegro ahora enojado.

   -Por Dios, ni siquiera bromees con eso. –se queja, volviendo a su sillón después de servirse otro trago y preguntarle con la mirada si deseaba otro.

   -No, gracias. Me quemó la lengua. Necesito agua.

   -Qué comentario tan infeliz para hablar de una bebida tan buena. –toma la carpeta.- Realmente no sé qué hacer con esto. Podemos ir a una lucha de ofertas con Ron Howard, pero perderemos millones. Y me responsabilizarán por eso. Mi familia.

   -Bien, vamos a revisar que hay ahí, tal vez juntos podamos encontrar una solución. –el tono amistoso y esperanzado del otro, eriza la piel del castaño, por ello sonríe con chulería y bromea.

   -¿No te apartarás un segundo de mi lado hasta que lo consigamos? –reta al mirarle a los ojos, estremeciéndose por el leve rubor de Jensen, quien, sin embargo, tiene los ojos brillantes de burla y diversión.

   -Me quedaré pegado a tu culo todo el tiempo que haga falta.

CONTINÚA … 4

Julio César.

CORRERÍAS EN BOSTON… 19

mayo 6, 2016

CORRERÍAS EN BOSTON                         … 18

Titulo: Una noche en Boston

Autor: yeya-wc

Resumen: Dean sorprende a Sam con una vida secreta, una donde pensó dejarlo todo, incluso las cacerías.

WINCESTS HOT

……

   -Hola, cariño, ¿un mal día? –Leslie Stanton, sonriendo, entra a la oficina de su marido en la Fiscalía. Este avinagra el gesto.

   -Terrible. –bufa, pensando en Dean Winchester. Herido. Otra vez.

   -Y se te pondrá peor, creo. –anuncia ella, frente a su escritorio, sin acercarse para el frío beso de siempre, piensa él.- Conocí a tu amiguito, Dean Winchester. El tercero en nuestro matrimonio. –dice con sequedad y rencor, sorprendiéndole.- ¿Cómo ser te ocurrió traerlo otra vez a nuestras vidas? ¿Qué esperabas? ¿Qué esta vez si quisiera quedarse a tu lado?

   Por un segundo el hombre se queda paralizado, con la boca ligeramente abierta, mirándola confuso. Pero disgustado. Había sido un día de mierda con la muerte de su asistente, y por la manera de la misma, toda destripada. Le había tocado enfrentar a la prensa y las llamadas del Departamento de Justicia, así como de la Gobernación. Todos le exigían, prácticamente, que explicara lo ocurrido. Al igual que los Winchester (que Sam, está seguro que es cosa de Sam, aunque Dean también era listo), muchos notaban ciertas conexiones de su persona con esas muertes. Pero lo peor de su día había sido saber que Dean estaba herido. Eso le enfureció y asustó de una manera que creía, realmente, haber superado hace tiempo. Pero escuchar de sus lesiones, verle como le vio, bastó para que los años de separación se fueran al caño. Estaba furioso con el pecoso por hacer aún esas cosas, pero lo que en realidad le turbaba era la impotencia. No podía impedírselo ni podía estar a su lado como la vez anterior.

   Ahora llegaba Leslie…

   -¿De qué diablos hablas? –ruge al fin, saliendo del asiento.

   -Lo sabes muy bien; por Dios, Nick, ¿realmente me crees tan idiota? Es insultante. –reclama, perdiendo esa fría serenidad habitual.- Nuestro compromiso venía rodando de años, tal vez no nos amábamos como adolecentes en el asiento trasero de un coche cuando nos casamos, pero algo existía. Sin embargo, mientras el tiempo de la boda llegaba noté cómo te evadías, cómo parecías rehuirme. Creí que… estabas teniendo alguna aventurilla, alguna pasante de tu oficina, una putica de esas que siempre se cuelan en las campañas; pensé que mientras se acercaba la boda te asustabas por el cambio que daría tu vida, podía entenderlo. Pero era más que eso, ¿verdad? Ese chico guapo y pecoso… Dean…

   -Yo… no sé qué piensas que sabes, pero… -se siente atrapado, confrontado por primera vez en su vida por esa mujer que hace años compartía su cama, sus ambiciones, su vida.- ¿Qué te dijo? –croa, porque, de repente, eso le parecía importante. De alguna manera le duele verla sonreír con una mueca.

   -¿Ni siquiera tendrás la decencia de negarlo hasta el final? –desvía la mirada y lanza una corta risa.- Él no me dio nada, insiste en que son amigos. Que está aquí por una investigación, pero yo sé un poquito más que eso. –acusa y se miran.

   -Leslie, no te vuelvas loca, no…

   -Va tras cosas horribles, ¿verdad? Como sea eso que anda matando gente que se cruza en tu camino… -se le acerca.- Sé… -toma aire, notándose que le cuesta.- …Sé cuánto le has extrañado. Las veces que has ido a ese apartamento, solo, a beber. ¿A recordarle, Nick? ¿En serio? –casi se burla.- Wow, ese chico debe ser increíble en la cama, y fuera de ella.

   -No es lo que imaginas… Yo… nunca quise herirte, en verdad. Te quiero, Leslie, hemos compartido mucho. Nunca he querido lastimarte.

   -Pero lo haces. ¡Y de qué manera! –sonríe con una mueca.- No sólo supe que había alguien más mientras me jurabas amor frente a un altar, sino que resultó ser un chico, uno al que aparentemente siempre estuviste esperando que regresara. Dios, ¿qué hace a Dean Winchester tan especial? ¿Qué te enloqueció tanto de él? Quiero escuchar que lo digas.

   -Yo… no lo sé. –suelta aire, conciliador, pero eso parece más bien molestarla.

   -¿En serio no sabes lo qué te ocurrió? Ante tus ojos esnobistas aparece un chico guapo y agresivo, altanero y soberbio que ofendía tus creencias y tu manera de ver la vida y catalogar a otros, y ese chico guapo y exasperante cae herido un día, ayudándote… ¿cómo no ibas a sentir que la sangre te hervía en su presencia? Así eres. Seguro le imaginabas un sucio aventurero, un charlatán que engatusaba ancianas como tu abuela, pero mientras lo tratabas sólo querías tener tus manos sobre él. Y cuando se fue, abandonándote, no pudiste aceptarlo. Que te dejara. A ti nadie te deja, ¿verdad? ¿Por eso le llamaste? Te valiste del caso para…

   -No le llamé. –se defiende, rojo de cara. Leslie le conocía bien. Y, justo ahora, no le gusta su concentración.

   -No, no le llamaste, pero como cosas extrañas ocurrían, seguramente te aseguraste que alguien le contara a otros sobre tal hecho, en la esperanza de que el rumor llegara a él. Sabes, y te encanta, manipular a la gente. Por eso eres tan bueno en tu trabajo. –horrorizada, de pronto, se lleva una mano a la boca.- Por Dios, Nick… No provocaste todo esto para hacerle regresar a Boston, ¿verdad?

   -¿Estás loca? ¡Claro que no! Joder, Leslie, he hecho cosas malas, ¿pero llegar a eso? ¿Cómo puedes imaginarlo?

   -No te conozco tan bien como creí, cariño. Aquí estás, a un paso de la Fiscalía, y luego de la Gobernación, con un  futuro que te llevará al Congreso… y todo lo pones en peligro al traer a tu amiguito, a tu antiguo amante, de regreso. –traga y su rostro se vuelve duro.- No voy a dejar que destruyas todo por lo que hemos trabajado, querido. Ni tú, ni él, van a quitarme lo único que me queda, lo que planeamos juntos… La Casa Blanca un buen día. –casi amenaza.- Deja de verlo o…

  -¿O qué? –la calla, con brusquedad, incapaz de continuar escuchándola.

……

   Sam había salido del apartamento todavía preocupado por su hermano, tal vez por ello no notó una camioneta tipo Van que parecía acechar. De regreso, con sus compras, venía de mejor humor, por eso tampoco la notó. Al entrar en el piso deja las bolsas sobre la mesa del comedor y va a echarle un ojo a Dean, quien ronca suavemente a través de sus labios entre abiertos, todavía boca abajo y abrazando aquella almohada. En paz. La expresión de dolor se había ido. Al menos por ahora. Libre a sus anchas, el menor ahora recorre el apartamento, la cocina aséptica, la biblioteca. El escritorio…

   Se deja caer tras él, resintiéndose por un segundo, pero venciendo su reticencia, diciéndose que lo hacía por el caso (Dean podía creer lo que deseara, tener sus motivos para confiar en Stanton, pero él no); abre las gavetas y revisa. Nada. Únicamente papeles sin importancia. Sin embargo hay una cerrada. Sacando su navaja, lucha con la cerradura cinco o diez segundos, abriéndola. Parpadea, encuentra una fotografía de Dean… junto a Stanton. No sabía de dónde, o qué hacían, como no fuera que era en el exterior; era capaz de ver un pedazo de cielo nocturno y brillantes farolas. Su hermano, el cabello más alto, alzado, sonreía con toda la cara, mirando algo, con toda la picardía del mundo capturada en sus pupilas. A su lado, Stanton, con un informal suéter, sonreía levemente, contento pero no exuberante… mirando a Dean.

   Tragando en seco, casi con disgusto, la deja. Debajo encuentra una carpeta, la toma y abre; hay un montón de telegramas, guardados por orden cronológico, del más nuevo al más antiguo, de una casa detectivesca. Todos decían, en distintos puntos del país, que nada se sabía aún del señor Dean Winchester. Algunas veces aseguraban casi haberle alcanzado, pero… Cerrando la carpeta y dejándose caer hacia atrás en el sillón, entiende que ese hombre buscó al pecoso. Durante mucho tiempo. Eso le lastima, el corazón le late de manera dolorosa. Ese carajo había querido mucho a su hermano. De verdad. Y estuvo allí, para Dean, cuando este pasaba por uno de los peores momentos de su vida. Cuando perdió a su hermano y su padre le dejó solo. A Dean, para quien la familia era casi una necesidad. Cierra la gaveta y echa la cabeza hacia atrás, cerrando los ojos. ¡La había jodido tanto!

……

   -Dean… Dean… -este oye, desde muy lejos, pero no quiere despertar, se siente cómodo como está; lanza un gruñido mientras se revuelve contra el colchón, atrapando aún más de la almohada entre los brazos, y Sam, que es quien le llama, debe hacer de tripas corazón para no quedársele viendo con la boca abierta, algo salivoso.- ¡Joder, deja de menear el culo y despierta!

   -¿Hummm? ¿Sam? –abre por fin los ojos, confuso. Y cabreado.- Déjame dormir… ¡estoy herido, por Dios! –cierra los ojos otra vez, pero algo le llega a la nariz, un olorcito que le hace despegar el rostro de la almohada.

   -¿Muy dolido como para esto? –le pregunta Sam, sonriendo, cargando una enorme y grasosa bolsa de donde emana aquel olor, uno que hace rugir ruidosamente el estómago del rubio pecoso, quien ahora sonríe.- Va a enfriarse, por eso te desperté.

   -Sam, te amo. –dice irreflexivamente, por suerte el menor está claro, que habla por la comida. Girándose sobre la cama, hace una mueca, ceñudo.- Bien, ya no me duele tanto. –informa, sentándose de culo, echándose hacia atrás, alzando las manos y agitando los dedos, esperando la bolsa.- Vamos, muero de hambre.

   -Me alegra que ya no te duela tanto. –Sam sonríe, abriendo la bolsa y sacando dos hamburguesas.

   -Dios, si. –prácticamente salivando, y sonriendo como un niño, Dean las toma, olfatea y suspira.- Dios, huele a colesterol del malo. –y la sonrisa se le ensancha más mientras deja una sobre la mesita y desenvuelve la otra. El grueso emparedado de carne, tocino, queso y jamón parece ancho, pero se las ingenia para separar las mandíbulas y dar una buena mordida.  Lanza uno de esos gemidos de placer que erizan tanto la piel de quienes le escuchan.

   -Disfrútalo. –se tensa Sam, entregándole una malteada. Dean, masticando, le mira ceñudo otra vez.- Nada de cervezas si tomas analgésicos. ¿Qué pasaría si Ojos Amarillos se presentara y estuvieras drogado?

   -Sabelotodo. –le oye gruñir entre bocados. Sonríe exasperado y sale. Todavía le oye lanzar otro gemido de placer.

   En la sala, tomando una enorme bandeja de ensalada, el menor intenta no pensar en ese “Sam, te amo”. Pero le cuesta. Había sonado tan bien…

……

   Rato más tarde regresa a la habitación, extrañándose de no encontrar al rubio en la cama.

   -¿Dean?

   -¡Voy! –le responde saliendo del cuarto de baño, con una toallita secándose la boca y manos. Lleva una de sus franelas más viejas- Joder, Sam, eso estuvo delicioso. A veces me alegra viajar contigo. A veces. –le extraña verle tan serio.- ¿Ocurre algo?

   -No, sólo que entré y…

   -¿Qué? ¿Pensaste que salí escalando por una ventana en un penthouse? –se burla regresando a la cama, con un andar menos felino que de costumbre.- Siéntate, tenemos que hablar. –le indica.

   Sam contiene una sonrisa ante lo extraño de la invitación; quitándose los zapatos sube a la cama, sentándose como el mismo Dean, quien no parecía sentir ningún reparo en montar su culo sobre la almohada de alguien. Enciende la televisión y hay un leve silencio entre ambos. El pecoso parece muy concentrado.

   -¿Querías decirme algo? –el menor no aguanta la curiosidad.

   -No… si… -sonríe malicioso.- Pensaba en lo extraño que debía ser para ti estar en esta cama. Sentado allí. –Sam se congela, aunque no debió.

   Conocía bien lo gilipollas que era su hermano. Sus palabras lanzadas con sarcasmos no tomaban en cuenta que entre los dos había cierta historia, o que pudiera estar celoso de lo que representaba ese apartamento o esa cama donde seguramente el cazador y el abogado se revolcaron muchas veces. No, sabía que Dean bromeaba con la idea de que él, Sam, estuviera en la cama donde una pareja folló. Pero viéndole enrojecer el cuello, hombros y cachetes, sabe que en la mente del tonto la idea ha penetrado al fin.

   -No vas a hacer alardes de tus días aquí, ¿verdad? No conozco a ese tipo, así que no sé si ha lavado estas sábanas. –intenta una broma, aunque la idea casi le aterra. Debió cambiarlas, ¿no es así?

   -Sam, debemos irnos antes del anochecer. –de todo lo que Dean pudiera haber respondido en ese momento, no esperaba aquello.

   -¿Por vergüenza al haber sido confrontado por la legítima esposa de Nicholas Stanton? Wow, no te creí tan decente.

   -No seas idiota. –gruñe, ceñudo, pero notándosele algo afectado.- Creo que tenías razón, sobre estos ataques y la relación de Nick en ellos. –la sorpresa deja sin palabras a Sam, quien balbucea sin sonidos.

   -¿Cómo? ¿Acaso dices que tu amiguito…? –Dean se vuelve a mirarle, están muy cerca, era algo que el castaño tenía rato notando, las piernas y muslos de rubio mostrándose.

   -Es obvio como el Infierno; se trata del viejo plan de ambiciones y poderes, alguien labrándose un camino hacia una meta, usando recursos sobrenaturales. Pero no me parece que sea Nick. Creo que tras todo esto está su mujer, Leslie. –la sorpresa de Sam, y algo de enojo, se eleva a niveles insólitos.

   -Ah, ¿la esposa? ¿Es lo que sospechas o lo que deseas? Sacarla de la ecuación.

   -¿De qué coño hablas? –se extraña el rubio.

   -No lo sé, Dean; que todas las pruebas circunstanciales llevan a los Stanton es evidente, pero tal vez no quieras ver a tu amigo implicado y te sea más fácil involucrar a la esposa.

   -¡No! –ruge Dean, molesto.- Esta no es una novela de Danielle Steel, concéntrate. Sé, porque lo sé, que Nick nunca haría algo así, por muy ambicioso que sea. Y lo es, créeme, eso nos separó cuando estuve considerando, realmente, decirle adiós a las cacerías y… a ustedes. –le sobresalta por la brutalidad de la confesión.- Pero es un tipo legal. Su mujer… -mira al frente, ceñudo, como si le costara hilvanar las ideas.- Ella no debía saber quién era yo, Sam. Ni conocer de este lugar o para qué sirvió. Pero lo sabía, y continuó con él, sin decirle nada durante todos estos años. Su ambición es parecida o mayor a la suya. Nick ignora que su mujer sabe. Y ella sabe que soy un cazador. Fuera de Nick, el resto del mundo en esta historia ignora esa denominación. No la sabe su abuela, ni sus guardaespaldas. Cuando se habló de cazadores estábamos solos. Pero esa mujer lo sabe. Sabe a qué vine. Y no creo que su marido se lo haya contado. Por eso no creo que estemos a salvo aquí.

   -Tal vez te investigó mejor de lo que imaginas. –todavía se aferra a la idea original. Por celos.

   -Podría ser, y para comprobarlo tan sólo debemos quedarnos aquí y esperar. Pronto oscurecerá. –la idea atormenta a Sam, no quiere aceptarla, pero no hacerlo era exponerse a ser atacados allí.

   -¿Quieres rehuir la batalla? –se burla, y eso si que altera al otro.

   -Hey, todavía estoy convaleciente, y tú aún confundes los extremos de un machete.

   -No, no te evadas y responde, ¿el gran Dean Winchester está admitiendo que se siente tan débil e indefenso como un gatito recién nacido? –no puede evitarlo, porque necesitaba azuzarle, también cambiar de tema.

   -Fui arrojado por los aires, caí de espaldas sobre una capota, una vértebra se me desalineó, y con todo el sexo rudo que tuvimos antes de eso… -contando con los dedos iba exponiendo los puntos, congelándose bruscamente, labios balbuceantes, alarmantemente rojo de cara. Sam se tensa inmediatamente, volviéndose a mirarle, furioso.

   -¿Lo recuerdas? ¡Lo recuerdas todo, hijo de puta! –acusa.

CONTINÚA … 20

Julio César.

SÉ MI AMIGO, JEN… 2

mayo 2, 2016

SÉ MI AMIGO, JEN

Titulo: Do not leave Me

Autor: River_sun

JENSEN ACKLES BEAUTIFUL

   -¿Me quieres a mí?

   Jared, después de escuchar aquello, alza la vista de su escritorio, asombrado por el tono y las palabras, reparando en un hombre de barba y cabello castaño oscuro que da media vuelta y se aleja a paso vivo, hombros rígidos. Furioso. Mierda, Jensen… algo.

   Todavía parpadeando, se pone de pie y sale de su oficina, no escuchando a Alexis, quien burlona le dice que su visitante entendió y seguramente le llamará luego, antes de poner cara de que va a reclamarle.

   -Ahora no, Alex. –la corta y va tras Jensen, dejándola con la boca abierta.

   -¿Vas a ir tras alguien? ¿Tú? –no la oye.

……

   ¿En qué diablos estaba pensando cuando le pidió ayuda? Jared Padalecki no era su amigo, ni siquiera un conocido regular. Era un sujeto a quien conoció por tres o cuatro semanas en un ancho y amplio campus universitario; el otro no le debía nada, y sin embargo… Mierda, estaba ahogándose, por eso le llamó y acudió. A una cita concedida, no fue que se apareció de la nada; aunque le había sorprendido; pensó que Jared le descartaría telefónicamente, preguntándole qué quería y ayudándole, o mandándole al carajo, no que le recibiera. Menos ese mismo día. Por ello no se preparó bien, no le dio tiempo, se dice rascándose levemente bajo la barbilla. Bien, para lo que sirvió de todas maneras. Mientras se aleja por el pasillo rumbo a los ascensores, recuerda lo que le costó convencer a la gente de Vigilancia, de no haberlo autorizado la persona a la que llamaron, la tal Alexis Bledel, ni siquiera le habrían dejado traspasar la entrada. Y todo para nada, se dice con amargura, resentimiento… y depresión. Entiende que sí, que se había ilusionado con la posibilidad de ayuda. Después de todo le había citado, ¿no? No estaba imaginando vainas, fue Padalecki quien faltó. Quien no le escuchó siquiera.

   Una gran oportunidad que se le escapaba. Una de las pocas que habría sido de efectividad. Frente a los ascensores, traga y parpadea. Joder, los ojos le arden, le cuesta controlarse. No puede quedarse esperando, no cuando otras personas, hombres y mujeres que aparentemente si pertenecían a ese lugar, le miraban de reojo. Por sus fachas, por el esfuerzo que hacía para controlarse. Sin darse por enterado va hacia la puerta de las escaleras y baja a grandes pasos, tres o cuatros escalones, deteniéndose. Mira hacia arriba, hacia abajo, ¿qué podía hacer ahora? ¿Cómo salir de la ratonera? Agarrándose del pasamanos cae sentado. Tenía que pensar. Ensimismado no oye la puerta que se abre más arriba.

……

   Jared, siguiéndole por el pasillo, reparando en las miradas nerviosa de sus empleados, y el que unos cuantos se escabullían, le vio frente a los ascensores, luego tomar las escaleras. Le sorprendió la postura, hombros anchos bajo el saco feo, cabello rubio oscuro, en punta, abundante, demasiado. Las piernas algo arqueadas bajo un jeans negro. Y las botas viejas. Vaya facha, pensó. Le siguió a las escaleras, apresurando el paso, pensando que seguramente tendría que correr tramos de escalones para alcanzarle, pero al encontrarle sentado con aire de derrota, se congeló. Parecía no haberle notado. Repara en su frente ancha, sus cejas marrones claras, las largas pestañas… la barba rojiza. La nariz algo desviada, cubierta de pecas, muchas.

   En cuanto aparece, su sombra le llega y sobresalta.

   Jensen, sin ponerse de pie, alza la mirada y le estudia, el abundante cabello castaño, algo largo pero bien peinado, el buen traje que resaltaba su figura alta, especialmente los hombros. Los ojos multicolores, los lunares que sabía hacían delirar a las chicas en la universidad.

   -Hey…

   -¿Tú aquí?, pensé que estabas tan ocupado que te era imposible levantar la vista de tu precioso escritorio, ya no digamos el culo del sillón. –croa Jensen, resentido. Sorprendiéndole.

   -Wow, ¿vienes a pedirme un favor y te presentas con esas fachas de vagabundo y me hablas así? No se te ocurra negociar liberación de rehenes. –replica Jared, ojos entrecerrados, pero ligeramente divertido cuando le ve llevar una mano a su mentón.

   -No esperaba que me recibieras hoy, ¿pero qué digo?, no lo hiciste. –le recuerda, enfático.- No has cambiado mucho, Padalecki.

   -Oh, vamos, deja la sensibilidad. Tú… -y calla, aparentemente no recordaba nada del otro de sus días en la universidad; sin embargo, le divierte que Jensen sonría leve.

   -No me recuerdas ni un poco, ¿verdad? ¿Cómo es posible?, soy adorable… y sexy.

   -Odio a la gente que comienza con las oraciones “¿no me recuerdas? ¿De verdad? ¿Pero cómo si yo sí me acuerdo de ti?” –finge una voz exasperante.- Y no eres tan adorable, no creas todo lo que diga tu madre. –le desconcierta cuando le ve sonreír aún más, y a pesar de la barba y la expresión afligida, el rostro cambiaba bastante. Mejor, había reparado en su aire abatido y casi lloros; y no le había gustado nada.

   -No la conoces, es una mujer sabia. –sigue mirándole a los ojos, travieso.- Pero, sólo para aclarar, cuando dices que no soy tan adorable, ¿es porque piensas que si lo soy un poco?

   -¿Sabes?, creo que voy recordando lo idiota que eras. –divertido por primera vez en el día, Jared baja un escalón y cae sentado también, por encima de Jensen. Ni él mismo sabe qué hace. Carraspea, sin apartar la mirada de los verdes ojos.- Lamento lo de hace poco, ha sido este un muy mal día. Uno de mierda. Ni te lo imaginas. –el otro desvía la mirada, a la baranda frente a él, y no le gusta. Eran sus ojos de un llamativo color verde gratos a la vista.

   -Te entiendo. He tenido un mal año. Y lo que va de este no ha sido mejor. –informa algo avergonzado, como se siente generalmente el norteamericano promedio que debe confesar que no ha cumplido con sus propias expectativas.

   -¿Problemas en la bolsa? El mercado ha sido una locura. –Jared comenta, deseando saber qué oculta el otro.- Creo recordar, si, que pensabas abrir una firma de auditorías, ¿no? -le ve tensarse y bajar la mirada a sus manos.

   -No seguí con eso, la matricula… Luego hice cursos de cocina y…

   -¿Dejaste las finanzas para ser cocinero? –Jared lanza, con ese tonito, un “no puedo creerte”.

   -Chef, ¿okay? Soy un chef jodidamente bueno.

   -Y sin embargo aquí estás, deseando pedirme un favor con todo el aire de “por favor, una monedita, patrón; por los viejos tiempos”. –Jensen le mira con la boca ligeramente abierta y el  ceño fruncido.

   -No me fue bien. Conseguí un local, invertí lo que tenía y lo que no, pero… Todo se fue a la mierda.

   -No me digas, ¿cocinabas tú mismo? –pregunta con el mismo tono de quien piensa seguro ese fue el problema. Fue algo natural y automático en él, un tanto cruel, pero le divierte ver que Jensen, después de parpadear, sonríe torcido.

   -Eres un terroncito de azúcar, ¿eh? –eso hace reír al castaño, de verdad, mostrando sus hoyuelos, los ojos brillándole.- Fue un problema… puntual, un mal instante, una mala hora y terminé en el Purgatorio, sin posibilidades de salir. Gasté mucho, acondicioné un lugar fantástico, la propaganda se hizo, la gente asistió a la inauguración, vino no sé quien de la prensa local y… luego llegaron las cucarachas. Cientos y cientos de ellas.

   -¿Qué? –Jared se inclina hacia adelante, conteniendo una sonrisa por el tono de Jensen, aunque advierte que una sonrisa baila en sus labios llenos, rojizos y carnosos.

   -Al parecer el Departamento de Salubridad había fumigado unas alcantarillas cercanas, se soltó bastante veneno y las cucarachas escaparon por donde pudieron e invadieron las casas de la zona. También las ratas, pero estas, afortunadamente se metieron todas en la casa de un tipo, creo que un tal Willard. –la referencia hace reír leve a Jared.- Claro, como las casas son privadas, las cucarachas causaron un pánico privado; mi local estaba lleno de gente que las vio salir de todas partes. –su voz se hace más pausada y su ceño se frunce más cuando nota que Jared hace verdaderos esfuerzos por no reír.- ¿Sabes qué me pareció lo peor, simbólicamente hablando?, que las dichosas cucarachas comenzaron a morir inmediatamente. Salían de la cocina y morían. –el castaño no aguanta y ríe der manera escandalosa.

   -Oh, Dios, lo siento, yo… -intenta controlarse, o excusarse, pero sigue riendo y riendo. Jensen le mira y tan sólo sonríe con una mueca.- Imagino a la gente viendo las cucarachas caer y… -no puede hablar, las carcajadas lo dominan, todo su cuerpo se estremece.

   -Eres tan considerado. –Jensen gruñe, haciéndole reír más. El mismo sonríe, no puede evitarlo viéndole así.

   -¿No intentaste salvar algo? ¿No promocionaste tus sopas como la solución contra las cucarachas? –le pregunta, riendo, y Jensen se ahoga y comienza a reír también.

   El rubio se deja llevar, fue un momento realmente horrible, la noche que perdió todo y que aún discute con el ayuntamiento, pero ahora podía reírse de eso. Los dos son escandalosos, y Jared siente que algo desagradable sale de su cuerpo, se siente ligero. Y le gusta ver a Jensen así, carcajeándose al echar la cabeza contra la pared, como él, libre por un momento de su aire de pesar, riendo con la cara tan roja que esas doradas pecas parecen desaparecer. Poco a poco se controlan, después de todo no había sido algo divertido.

   -Lo siento. –repite Jared.- Por tu negocio y por reír.

   -Creo que las dos cosas se resumen con la misma frase: qué momento. –el rubio recobra su aire incómodo, pero levanta la vista, los ojos algo húmedos por las carcajadas.- Un momento que me costó todo. –repite y Jared le mira nuevamente alerta. Ahora vendría la petición, ¿querría Jensen dinero? ¿Un préstamo?

   -¿Cuál era el favor? –la pregunta, directa, termina con el aire festivo. Le parece que las mejillas del rubio enrojecen otra vez, pero esta vez de vergüenza.

   -Por la prensa sé de tus andanzas, no sólo con modelos, artistas, cantantes y ricas herederas… -enumera suave, con una sonrisa torcida.- Muchas chicas, imagino que les atrae tu fortuna.

   -¡Gracias!

   -También sé de tus negocios. De tus hoteles. –toma aire y le mira directamente a los ojos, la súplica no expresada directamente con palabras brilla en ellos.- Necesito un empleo, Jared; algo estable, con entradas quincenales, que me permita… reevaluarlo todo. Recomenzar con una base. –por un segundo el castaño queda atrapado en una incertidumbre que es rara a su naturaleza directa.

   -¿Cómo cocinero?

   -Como chef. –le corrige rodando los ojos.- Tus hoteles…

   -No lo sé, Jensen; deseo darles renombre a mis hoteles, es cierto, ¿pero cucarachas? No creo.

   -¡Hey! –bufa el rubio, ojos centelleantes, todavía esperanzado. Jared ríe suavemente.

   -Lo siento, pecoso, pero ya este hotel cuenta con un chef francés, Gérard Depardieu, una autentica perra para ser hombre. Genio y figura. Es un tipo detestable, cada día pienso en despedirlo, golpearlo o hacer que lo deporten, pero es un autentico genio. El hotel es de la familia, pero me mataría con uno de sus costosos y peligrosísimos cuchillos si contrato gente saltándome su autoridad. –le ve congelarse, los ojos llenársele de incertidumbre. Y una certeza le llega, Jensen no le estaba contando todo. Y eso le intriga. Mucho. El mundo llevaba tiempo siéndole monótono y aburrido; aún los retos y problemas sólo lograban irritarle, no estimularle.

   -Pero tienes otros hoteles en la ciudad y…

   -Él maneja las cocinas. Fue una de sus condiciones para cruzar el Atlántico, tener manos libres. –mentía descaradamente. Si, Depardieu era un divo, o una perra, pero sólo controlaba la cocina de ese hotel. Claro, Jensen no lo sabía.

   ¡Maldita sea!, piensa con desaliento el rubio. Esperaba conseguir algo, lo que fuera… que le permitiera ver a Jared de vez en cuando. Sabía que estaba planeando su boda, si preparaba su banquete, y la gente se enteraba, sería la llave que le abriría muchas puertas permitiéndole regresar al negocio a lo grande. Todos le buscarían, especialmente si la familia Padalecki quedaba contenta. Pero ahora…

   -Okay, no hay problema.

   -Créeme, de poder…

   -No, Jared, está bien. Has sido muy amable al recibirme… -sonríe con esfuerzo, torciendo la boca.- Al final y en las escaleras. Pero eso no se lo contaré a la gente que te cree el príncipe de Manhattan. –la broma es amigable, se levanta la manga de la chaqueta y mira la hora en un feo reloj plástico, anaranjado, que hace estremecer a Jared por el mal gusto.- Se me acaba la hora del almuerzo, debo regresar al trabajo. Gracias por todo.

   -¿Tienes un empleo? –le mira ceñudo.

   -Sí, pero créeme, no te gustaría saber dónde. Ni el menú. –se pone de pie, y aún sentado, Jared le recorre con la vista, se veía demasiado delgado para ser un cocinero.

   -Oye, si en verdad necesitas un empleo puedo ofrecerte uno de confianza, como mi asistente. –ofrece casi irreflexivamente.- Acabo de salir del que tenía, un inútil incapaz de tocarse el culo ni siquiera usado las dos manos frente a un espejo, así que no tengo altas expectativas sobre tus habilidades o desempeño. El sueldo es bueno, te alcanzaría como para un corte de cabello, una rasuradora desechable y botar ese feo reloj de plástico.

   -Hey, deja fuera de esto mi reloj. Fue un regalo de mi Leslie. –defiende automáticamente, llevándose la mano a la muñeca, cubriéndolo.- Y puedo comprar una afeitadora desechable; te repito que no me preparé bien porque me sorprendiste con una cita tan pronto. Te llamé desde el otro trabajo, de allá vengo.

   -¿Leslie? –se intriga en ese punto, le ve sonreír con afecto.

   -La mujer más bella, tierna y dulce del mundo. Y me adora.

   -Qué mal gusto. –pica un poco.

   -¿Verdad? –Jensen ríe, luego se ve pensativo, subiendo los escalones y encarando a Jared, quien también se pone de pie.- ¿Tu asistente?, no lo sé, mis recuerdos de oficina están algo oxidados.

   -Estarás bien. Sólo deberás traerme café, recoger mi correo, llevar mis trajes a la tintorería, enviar rosas y firmar con mi nombre las tarjetas a mis novias. No pareces tan tonto, creo que podrás.

   -Dios, tanta fe en mí me conmueve. –rueda los ojos, dudando.- Jared, no sé…

   -Joder, Jensen, será un gran sueldo. Este ex asistente del que te hablo intentó darme una mamada cuando le contraté y le hablé de la cifra. Y estábamos en un pasillo.

   -Demasiada información, Padalecki. –sonríe, luego frunce el ceño, están uno frente al otro.- No esperas que te de mamadas, ¿verdad? Intento dejarme de eso. Ya casi ni beso culos.

   -Tranquilo, no es un requisito necesario. Ni se obliga a nadie. –va hacia la puerta, abriendo e indicándole que pase.- Te sorprendería saber cuánta gente me ofrece mamadas. –y, rojo de cara, Jensen pasa a su lado. Verle más animado, casi contento, le produce un grato sentimiento de satisfacción al castaño.

   -¿Comienzan dándote chupetones en el cuello? -le pregunta con malicia, se miran de manera burlona, algo cercanos.

   -¿Qué puedo decir?, parece que estoy sabrosito. –hay risitas algo nerviosas. Recobrándose un tanto, su rostro es grave ahora.- Por cierto, Jensen… ¿quién te dio mi número telefónico? –le maravilla verle enrojecer, las pecas desaparecer.

   -Jared…

   -¿No me dirás? –no está contento. Los ojos verdes del otro relumbran.

   -¿Será un problema? –se hace un silencio.

   -No, vamos… -y echa a andar por el pasillo, Jensen duda un segundo y le sigue.

……

   -¿Se largó Jared? –pregunta Chad, apareciendo frente Alexis.- Dios, estaba más cabreado que de costumbre desde que salió de Texas.

   -Sigue aquí. Alguien vino a verle, nuestro querido líder le soltó algunas perlitas de mal gusto, el visitante le replicó feo y Jared salió tras él. –informa con cierto cariz de extrañeza.

   -Jared nunca va tras nadie. Ni siquiera por mí. –replica ceñudo.

   -Nunca le he probado, pero dudo que fuera tras mí, para explicarse o disculparse por algo.  Es lo que creo que iba a hacer con este hombre. ¡Fue tan extraño!

   -¿Y quién era ese sujeto?

   -Un visitante que esperaba, aunque me pareció que no le recordaba, sin embargo… -calla viéndoles acercarse por el pasillo, caminando con calma, conversando, Jared mas relajado.- Parece que le alcanzó. –acota Alexis.

   -¿Es el tipo de la barba? Me parece conocido.

   -¿De qué?

   -De la universidad. Estuvo unas semanas allí y coincidimos juntos algunas veces. ¿Qué hará aquí?

   El rubio arruga la frente, porque vagamente recuerda cosas de esos días de fiesta, borracheras y mucho sexo con chicas a quienes nunca más vio. Estuvo esa noche, cuando apostaban a las cartas, bebiendo mucho y fumando con algo de marihuana, cuando comentaban disparates y se hacían preguntas extrañas. Le parece que fue Mike Rosenbaum quien preguntó si debieran dejarse tocar con un chico a quién elegirían. Hubo pitas, risas, burlas, pero cada quien dijo algo. Pero ahora cree recuerda que Jared, sonriendo con una mueca, respondió que dejaría que ese tipo… No, no recuerda su nombre, pero lo que dijo era que con esa boca se dejaría dar una mamada por él.

CONTINÚA … 3

Julio César.

SÉ MI AMIGO, JEN

abril 25, 2016

   De mis días cuando padecía una fiebre total por los Padackles y el fandom de Supernatural, le envié muchas direcciones a mucha gente. Claro, no he leído todas las historias y ya no ando tan afanado. Pues, de ese tiempo una amiga encontró una historia que guardó en archivo, un relato de amor, tema del cual, según ella, carecen las historias del blog. Y siempre es incómodo cuando alguna comenta algo del blog. Este relato me sorprendió, argumentalmente hablando es muy bueno, es cuando noto que es de la autora de aquel que titulé Jared hace caer a Jensen. Me gusta. Y es domingo, vale la pena dejar el fin de semana con algo grato para comenzar la jornada. Comienza algo lento, hay malas palabras, pero no es sino hasta más adelante que va subiendo en intensidad. Disfrútenlo:

……

Titulo: Do not leave Me

Autor: River_sun

JARED PADALECKI HOT

   -Jugaré bien mis cartas y te ganaré…

   Aunque madrugador, por elección no por obligación, está algo avanzada la mañana cuando Jared Padalecki toma una taza de café, nada muy cargado, en el amplio balcón del dormitorio de su opulento apartamento. El sol tempranero es casi una grata caricia en una ciudad tan fría, piensa, despeinado, más de lo habitual, con el largo y esbeltamente musculoso torso desnudo, llevando únicamente un holgado bóxer a media pierna algo bajo en sus caderas, mostrando el nacimiento de las crestas iliacas. Se ve bien, lo sabe, y es parte de lo que le tiene de un humor ligeramente risueño. Oye un bostezo leve y los ronroneantes sonidos de una chica que se estira, despertando. Vuelve la mirada hacia la ancha cama, donde una hermosa mujer se despereza, la sábana rodando y descubriendo sus senos redondos de bonitas y grandes aureolas. Senos que tocó y apretó, pezones que mordió la noche anterior hasta hacerla gritar de lujuria. Ella le sonríe con un mohín.

   -Es muy temprano. –se queja palmeando la cama a su lado. Llamándole.

   -No tanto como crees. –contesta de manera neutra. La joven mujer le había brindado agradables horas de placer, pero…

   -Ya veo. Tienes prisa. Pensé que al menos desayunaríamos. –se queja con una sonrisa la joven, sentándose y buscando sus cosas. Le mira algo contemplativa.- Fue una buena noche.

   -Lo fue. –le sonríe por primera vez, recorriéndola con la mirada. Es realmente hermosa, sus senos eran apenas el abreboca hacia unos muslos llenos y unas nalgas redondas. La ve medio vestirse.- Siento lo del desayuno, debo ir a casa de mis padres. Deber es la palabra clave, créeme. –es cuando se oye el leve repicar de su teléfono sobre una mesita. Tomando café va hacia el mismo, preguntándose si habría ocurrido algo que le salvara del tardío desayuno en la casa Padalecki, mientras mira a la joven entrar en su ropa interior, preguntándose para qué usaría sostenes con unos senos tan perfectos. Toma el aparato, intrigándole ver un número desconocido. Tentado está a dejarlo así, tiene a gente que se ocupa de los extraños que llaman, pero…- ¿Aló? –hay un silencio que le parece incómodo, o tenso.

   -Con Jared Padalecki, por favor. –oye una voz masculina profunda, ronca y rica en tonos. Llamativa por alguna razón.

   -Con él habla, ¿quién es? –ligerísimamente intrigado olvida a la chica que conoció en el bar del hotel y con quien pasó un buen rato sin que significara nada más.

   -Tal vez no me recuerdes… -la voz parece más azorada.- Soy Jensen Ackles.

   -¿Quién? –la verdad no recuerda, aunque la voz seguía pareciéndole llamativa.

   -Jensen Ackles. –insiste.- Nos conocimos durante un semestre, en Harvard. –informa.

   -¿En Harvard? –intenta ubicarle, ponerle un rostro a la información, pero era si no muy temprano, si había sido una larga noche de copas y sexo sabroso pero agotador.- Mira, lo siento si fuimos amigos, pero no logro…

   -No éramos amigos. Estuve un semestre, en Administración. Te… -calla por un segundo.- Te ayudaba con algunos trabajos. –el castaño se congela, un recuerdo se abre paso en su mente y sonríe sarcástico.

   -¿El rubio pecoso que hacía los deberes de los chicos por dinero para helados? –es increíblemente burlón. Si, le recuerda. Muy bien. Pero como negociante, no lo deja entrever.- Lo siento, apenas te recuerdo…

   -Lo imagino. -¿se engaña o la réplica se oye exasperada?, eso le hace sonreír.- Necesito… pedirte algo. Un favor.

   -Wow, ¿un favor? ¿Éramos tan unidos? –es burlón, volviendo al balcón. El silencio que sigue le indica que el otro sabe lo vulnerable de su posición; no, no habían sido amigos.

   -No, por eso me cuesta llamarte, pero… -no tengo otra opción. La voz no lo dice, pero se entiende.

   -¿Cómo conseguiste mi número? –pregunta al fin; eso lleva segundos molestándole. El silencio le indica que habrá problemas.

   -Me lo facilitó un… amigo. Un conocido común. –es vago. Eso le endurece el gesto.

   -Mis amigos saben que odio eso. Dime quién fue. –exige sin derecho al pataleo.- Habla.

   -No creo que sea necesario…

   -Tú me llamaste, yo quiero saber quién anda dando mi número por ahí, de eso depende que siga la charla. –el silencio que sigue es ominoso de su parte, tenso desde el otro lado. Sabe que Jensen necesita algo, así que tiene los ases en la mano. El silencio se prolonga.

   -Sé que estás por casarte y que será un gran evento; Jared Padalecki, uno de los solteros más codiciados de la Gran Manzana fue atrapado al fin. Felicidades, Jared. Que te vaya muy bien. –le oye, voz tensa, luego el pitido de una conversación telefónica cancelada.

   Por un segundo el castaño no entiende qué ocurrió. Con la boca abierta y un leve asomo de sonrisa sardónica mira el aparato. Molesto y divertido. ¡Le colgó! ¿Qué se pensaba esa pequeña cucaracha? Remarca el último número. Timbra y timbra, e imagina a un tipo mirando su teléfono, consumido por dudas y aprensiones. Al quinto toque, cuando está pensando seriamente en dejar esa vaina así, llega la respuesta cautelosa.

   -¿Si?

   -Te veo después de medio día, hoy, en mi oficina en la ciudad. ¿Sabes llegar? –si tiene su número debía conocer esos detalles.

   -Si. –casi le parece escuchar que traga con dificultad.- Jared, gracias…

   -No llegues tarde. –y le corta, ceñudo, sonriendo torvo. ¿Por qué carajo lo hizo?

   -¿Te casas? –la joven, medio vestida ya, le mira a la entrada del balcón.

   -Dentro de un mes; es hora, ya llegué a la treintena. –le sonríe. Ella le corresponde.

   -Cretino. –y ríe.- Llámame si te aburres.

   Si, eso no pasará, se dice. Era divertida, pero había tantas chicas divertidas en el mundo…

……

   -Al fin llegas. –así le recibe su padre, Gerald (Gerri) Padalecki, sentado tras su escritorio, en su estudio, con Sherri, su mujer, leyendo un diario en uno de los sofás.

   -Buenos días, papá. –Jared es condescendiente, acercándose a la mujer y besándola formalmente en la frente.- Hola, mamá…

   -Te esperábamos para desayunar. –le recuerda ella.

   -Estuve ocupado. –le sonríe.

   -Se nota por el chupetón bajo tu barbilla, levanta bien el cuello de la camisa. –reprende maternal, haciéndole sonreír.

   -Hijo, por favor, estás por casarte con  la hija de un amigo. Y ella está en Paris. –le recuerda Gerri. Quien se tensa cuando Jared levanta la mirada, dura, encarándole.

   -¿En serio, papá? ¿Lecciones de…?

   -Basta, Jared. –le reprende su madre, poniéndose de pie, encarando su mirada, encontrando en ella algo de decepción. Jared podía ser terriblemente duro con todos, y no parecía notar que lastimaba.- Esto es muy serio. –le tiende el periódico. El joven lo toma, lee y crispa el rostro, tenso.

   -¿Cómo…? –deja la nota que habla de una negociación hostil de una compañía petrolera rival que deseaba apropiarse de unos pozos “secos” que la familia Padalecki deseaba obtener.

   -Ron Howard está metiendo las narices en los negocios de la familia, y según ha dicho él mismo, es sólo el principio. –Gerri le informa, molesto, poniéndose de pie.- Y no ha callado, tampoco, que lo hace para desquitarse de lo que le hiciste a su hija, a quien, según él, le ofreciste matrimonio. ¡Tus andanzas nos afectan! Ahora, metido en la puja, aunque lográramos concretar el negocio, el precio se elevará dos o tres veces más.

   -No es mi culpa, jamás le ofrecí matrimonio a Bryce Howard. Todo está en su mente desquiciada. –se altera por el regaño. No, está molesto. Mucho. Por la jugarreta de esa gente, por los regaños de su padre. Porque… sabe que su mejor amigo había tenido una o dos citas con Bryce, a pesar de haberle advertido al respecto. ¿Se habría ido Chad de la lengua sobre esos pozos?

   -¡Salías con ella! –acota Gerri, impaciente.- Y ahora mismo vuelves a hacerlo. Estás a punto de casarte… -reinicia ese asunto personal, viéndose afectado, pero decidido.- …Con una chica a la que conoces de siempre, amiga de la casa como su familia, ¿y la engañas justo cuando faltan días para la boda y mientras, por otro lado, pretendes una fusión con los hoteles Cortese? –el castaño, que ceñudo escuchaba el chaparrón, levanta la mirada del periódico al escuchar aquello.

   -Ah, ya Jeff te vino con el cuento. –siente ganas de gritar, aunque cierra los ojos y toma aire.- No se ha decidido nada al respecto, pero sería un buen negocio. Los Cortese tienen hoteles en Latinoamérica y…

   -Es arriesgado extenderse tanto, sobre todo si estás a punto de emparentar con ellos… teniendo esas andanzas escondidas.

   -Las mías están bajo control, papá.

   -¡Jared! –reprende, exasperada, Sherri. Gerri se ve furioso, conteniéndose a duras penas.

   -Okay, lo siento, mamá, pero me molesta que todavía me supervisen como si fuera un niño. Soy yo quien maneja los hoteles, Jeff se encarga de la petrolera, ¿por qué tiene que opinar sobre esto?

   -Él ama el negocio hotelero, ¿lo sabes? Seguro le preocupa que… –le recuerda Sherri.

   -Entonces no debió joderla cuando buscó financiamiento de los Carteles en México. Ese si fue un problema que pudo hundirnos, no mis andanzas de cama.

   -¡No lo digas así! Él tan sólo buscaba capitales para una expansión, no sabía que esas personas eran delincuentes. –se irrita Gerri.

   -Lo sé, y no tuve problemas en dejar Texas y venirme para acá, a encargarme de los hoteles. Saben que habría preferido quedarme por allá. –es seco, y el no tener que verlos tan seguido queda flotando en el ambiente, hiriente.- Sé lo que hago. Te retiraste, papá, bien; él se encarga de la Padalecki-Oíl, perfecto. Nada sé de las andanzas del viejo Howard, no le debo nada ni a él ni a la loca que tiene por hija, y no voy a joder los hoteles. ¡Déjeme en paz!

……

   No se sintió liberado, o moderadamente mejor, hasta dejar la casa de sus padres. Los amaba, pero a veces resultaban irritantes. Desde que tenía uso de memoria sabía que terminaría trabajando con petróleo o en la rama hotelera. De ser por él, se habría quedado en Texas; le gustaba el trabajo de campo, bajo el sol y el inmenso cielo, un casco en la cabeza, el trabajo de fregado para sacar las manchas negras debajo de las uñas, pero estar tras la barra de los hoteles también era grato. Le gustaba que todo fuera perfecto, no hermoso o elegante, aunque no discutía con los mimos o lo sublime, pero si funcional. Que sus hoteles fueran los preferidos, los buscados, los reseñados. Igualmente levantarlo todo con sus manos, por ello el Padackle’s Plaza, era su hechura, por muchas bromas que tuviera que aguantar por el nombre. Era un hotel de calidad, sobrio, caro. Y allí tenía sus oficinas. Todas esas cosas, generalmente, le distraían, pero no siempre.

   Sí, todo iba bien, el mes siguiente irían mejor. Ganaba dinero. Pero no era suficiente. Quería un desafío, y una fusión multimillonaria, que abriría puertas en mil lugares nuevos, le esperanzaba. Algo qué hacer. Un reto. Como su matrimonio mismo. Amaba a Genevieve como se quería a sí mismo. Ella era divertida, hermosa y buena en la cama. Con imaginación y humor. Pero aún eso era… predecible. Seguro. Bien, al menos la quería, se recuerda. Y no iba a hacerle nada de gracia cuando supiera lo del ataque de los Howard contra la petrolera. No era celosa, pero odiaba a Bryce. Algún día le preguntaría el por qué.

   Bufa cuando su auto se detiene en su lugar en el estacionamiento y toma el ascensor directo. No le gustaba discutir con su padre, o irritar a su madre, pero a veces… Visitar la casona se volvía una agotadora carrera de obstáculos. Debía evitar temas, palabras, miradas; evadir a Jeff, su hermano mayor, y su mujer, la reina de las nieves; y a Megan, su hermana menor, que a veces era francamente cargante. Si, en esos momentos, irritado por el cruce de palabras con Gerri y los regaños de su madre, preferiría estar en Dallas o en San Antonio. Sale al alfombrado y elegante pasillo que lleva a mil oficinas. Le gusta la iluminación, los retratos, los cuadros, los muebles que observa detrás de puertas abiertas, pero en esos momentos nada le alegra. Entra en la recepción de su asistente privada, Alexis Bledel, quien en esos momentos reía de algo que Chad Murray, su mejor amigo, le cuenta.

   -Hola, Jared. –saluda ella con una sonrisa cautelosa. Le adivina el temperamento.

   -Al fin llegas, la hora de llegada alegre es lo buenos de ser jefe.

   -Ahora no, Chad. –le corta frío, sacando del bolsillo del saco el periódico doblado y tendiéndoselo.

   -¿Quieres que lea mi horóscopo?

   -Sólo si anuncia tu inminente muerte. –es seco y por primera vez el rubio entiende que está en problemas, lee. El castaño mira a Alexis.- ¿Dónde está Franco? –pregunta tajante.

   -Fue por unas copias. –informa mirándole.- ¿Todo bien?

   -¡Jared! –Chad palidece mientras lee.- No entiendo… -le mira.- ¿Por qué hacen esto?

   -El viejo Howard cuenta que quiere vengar el honor de su hijita, la misma con la que te pedí no salieras, y saliste. ¿Recuerdas de qué hablaron después de embriagarte? –pregunta acusándole.

   -¿Crees que yo…? –parece dolido. Jared entrecierra los ojos.

   -¿En serio, Chad? ¿Quieres que repasemos tus indiscreciones pasadas?

   -¡No le dije nada de los planes de tu hermano! –casi grita, ofendido y herido.

   Antes de que Jared responda entra a paso rápido el otro asistente, Dave Franco, el lleva y trae, joven, bajito, con una eterna sonrisa de nervios en su cara de niño; sonrisa que tiembla un tanto al notar el tormentoso ceño de su jefe.

   -Buenos días, señor, fui por… -comienza.

   -¿Cómo coño se enteró mi hermano de las conversaciones de fusión con Thomas Corteses? –le ve palidecer, Chad alza las cejas y Alexis se echa hacia atrás en su silla.

   -Yo… yo… -se atraganta, mirando desvalidamente hacia Alexis.

   -Jeff vino hace dos días, buscándote. Entró a tu oficina y… -cuando Jared se vuelve y la mira feroz, gime.- ¡Yo no estaba! Había ido al baño. Había tomado mucho café y mi vejiga…

   -Alexis…

   -Entró, yo clasificaba su correo, es su hermano y no pude sacarle. Se puso a revisar los papeles sobre el escritorio y… -se disculpa el joven.

   Jared, sintiendo que todo se juntaba, estalló y le gritó que a su oficina nadie entraba si no lo ordenaba. Le tacha de inútil por tener esos archivos ahí y por ese camino se va. Rugiendo le envía a redactar un memo interno donde se prohíbe bajo amenaza de perder la cabeza que alguien entre en su despacho sin ser citado y que se asegure de que su hermano reciba una copia. Casi llorando el joven sale a la carrera. El castaño queda respirando pesadamente.

   -Fuiste muy duro. –acota Alexis, dolida por el chico.

   -¡No comiences! –la corta.- Si no tuvieras la vejiga del tamaño de una cereza no habría pasado nada. Tuve que soportar los regaños de mi padre por no comentarles de mis aproximaciones con los Cortese. Y fuiste tú quien recomendó a ese retrasado mental. No sé en qué estabas pensando cuando lo hiciste, o yo cuando le acepté después de de verle intentar salir de mi oficina por la puerta del baño.

   -Estás imposible. –le corta ella, alterada, poniéndose de pie con dos carpetas en las manos.- Dejaré esto sobre tu escritorio, ¿será que puedo pasar?

   -¡Deja de joder! –la corta. Ella le lanza una fea pero falsa mirada de ira, y va hacia la puerta de cristal de la oficina del jefe.

   -Joder, amigo, creí que te había ido a la cama con esa chica que estaba en la barra anoche, no esperaba que amanecieras hoy con las mismas malas pulgas de ayer.

   -Esa es otra, la muy tonta me dejó un chupetón. –gruñe, ladeando la cabeza.- Y no olvido lo de Bryce. Dios, hay días cuando lo malo en la vida de uno son todos los demás.

   -¡No revelé nada en los vapores post coito!

   -No quiero detalles, coño. Y necesito más café para lidiar con esto. –se dirige a su oficina, entra y detiene con un gesto a una altiva Alexis que va saliendo.- Va a venir alguien a verme… Jensen… -intenta recordar. No puede, y como siempre, eso le molesta. Lo ve como una falla.- Jensen algo. Avísame.

   -¿Verás a alguien sin previa cita? Vaya, ¿alguien especial? –se intriga, más al verle fruncir el ceño.

   -¿Puedes creerme si te digo que no le recuerdo de nada?

……

   Por un buen rato Jared continúa igual. Reprendiendo a Dave por todo, de quien sentía ya no podría olvidar o disculpar que dejara que Jeff se metiera en sus cosas, y rechazó, con menos veneno, la idea de tomar un café con Chad. Cosa que dolió un tanto al otro, y le molestó. Igual que a Alexis, quien recibía los comentarios sobre el jefe. Dos o tres personas más pasaron por ahí y una de ellas, una abogada del Departamento Legal, parecía sollozar un poco mientras se alejaba a la carrera.

   Al castaño poco le importa en esos momentos los sentimientos de alguien. No con tantas cosas de las cuales ocuparse. Concerta una cita con Thomas Cortese, quien seguramente ya había escuchado algo del ataque a la Padalecki-Oíl, y aunque fue cordial, su enojo le impedía ser del todo amable. Luego intentó comunicarse con Bryce, pero la muy perra le colgó. El padre de la perra ni siquiera le atendió el teléfono. Momentos más tarde, para adobar el asado, Jeff le llamó por teléfono para reclamarle el haber metido la pata en esos asuntos, especialmente en lo del ataque a la compañía petrolera.

   -Pensé que ya tenías el contrato por esos pozos firmado, llevas semanas hablando de eso. –le corta Jared, un dolorcito de cabeza le ataca tras un ojo.- Si no perdieras tanto tiempo espiando qué hago, o con quien me acuesto, esto no habría pasado. ¡Y no quiero que vuelvas a entrar nunca a mi oficina si no estoy!

   -Siempre son tus aventuras de cama las que nos meten en problemas. –contraataca el otro.- Si no hubieras engañado a esa mujer su padre no estaría cobrándonosla ahora.

   -Vete a la mierda, Jeff. Y si quieres llama a papá y dile que te mandé para allá. –le corta y le cuelga. Si, la cabeza le dolía.

……

   -¿Si, buenas? –Alexis mira con curiosidad al hombre frente a ella, parece incómodo. O nervioso.

   -Eh, sí, tengo una cita con el señor Padalecki. –responde este, tragando en seco e intentando una sonrisa. Y la mujer entiende su aflicción.- Soy Jensen. Jensen Ackles. De Vigilancia le llamaron por mí hace poco.

   -Hummm, si, lo recuerdo, pero… Mira, este no es un buen momento para hablar con él. -ceñuda, ella recuerda lo de la cita de Jared. ¡Pero con lo iracundo que andaba!

   -Parece la historia de mi vida. –sonríe y algo cambia en él; a ella le gusta.- Me arriesgaré.

   -Okay. –toma el teléfono interno. Timbra y timbra. Gira los ojos y grita sin volverse.- ¡Atiende! –le oyen gruñir en la otra oficina.

   -¿Qué quieres, Alexis? No estoy de humor para nada ni nadie, ¿okay? –trona de tal manera que es claramente audible.

   -Te busca el señor…

   -¿No oyes bien? ¡No estoy para nadie! –ruge.

   -Jared… -Alexis se corta viendo el parpadeo del hombre frente a ella.

   -¡Para nadie! –ruge.

   Alexis, molesta, va a responderle algo, seguramente con veneno, pero Jensen se adelanta, rojo de cara, inclinándose sobre el escritorio y gritando al teléfono.

   -¡Maldito idiota, ¿no pudiste decirme eso por teléfono?! ¿Para qué me hiciste venir hasta aquí? ¡Vete al diablo, Padalecki! –ruge al igual que Jared poco antes. Luego mira a la desconcertada Alexis.- Lo siento, y gracias. –da media vuelta y se aleja a pasos rígidos. Furioso.

……

DAVE FRANCO

Dave Franco, leyendo la descripción me dio curiosidad; pues es hermano de James franco, y creo haberle visto en la serie del hospital, pero nada más. Tiene cara de buena gente. Y es bien parecido, como el hermano. ¿Le irá bien?

CONTINÚA … 2

Julio César.

CORRERÍAS EN BOSTON… 18

abril 24, 2016

CORRERÍAS EN BOSTON                         … 17

Titulo: Una noche en Boston

Autor: yeya-wc

Resumen: Dean sorprende a Sam con una vida secreta, una donde pensó dejarlo todo, incluso las cacerías.

WINCESTS HOT

……

   Fuera del conjunto residencial donde una vez Nicholas Stanton tuvo su nido de amor con un apuesto y pecoso cazador de criaturas sobrenaturales, una vieja camioneta se detiene. Los vidrios están arriba, el papel ahumado cubre cada cristal. La ventanilla del lado del copiloto baja un tanto y un rostro barbudo, delgado y demacrado se asoma un poco.

   -Este es el lugar, esos sujetos están aquí. –informa a los otros dos dentro del vehículo.

……

   Si para Dean fue increíblemente vergonzoso aceptar que Sam le ayudara a salir de sus ropas, se hizo evidente que no había otra opción. Le costó un mundo levantar las piernas; pasada la sobredosis de adrenalina que le ayudó a salir del motel el dolor le alcanzó al fin. Cuando el menor le bajó el pantalón, enrojeció violentamente, aunque creyó ver que el castaño lo estaba más.

   -Sam… -jadeó cuando los dedos de otro fueron al elástico de su bóxer. Este le miró a los ojos.

   -No será fácil, Dean; es extraño que te ayude así, me hago cargo, y tú odias pedir ayuda, así que salgamos de ello y ya. –dijo con una determinación que estaba lejos de sentir. El pecoso, rojo como tomate, asintió.

   Lo hizo, Sam bajó el calzoncillo de Dean sin querer mirarle, pero perfectamente consciente del calor que emanaba el cuerpo del rubio. Joder, se endureció en segundos. La verga se le llenó de sangre y calor aunque luchaba contra la idea, deseando sentirse culpable de aprovecharse de esa manera. Pero no era su culpa, una voz ajena parecía decírselo. Él había tenido ese cuerpo unas horas antes, le había tocado, mordido, besado, lamido. Poseído. Dean había sido suyo como llevaba toda una vida soñando. No era posible que alguien creyera que podía estar allí, despojándole de las ropas y no se excitara. Pero Dean estaba adolorido, no era como para olvidarlo. Debía apresurar el momento para llevarle a la cama y…

   ¡Mierda!, gruñe para sí cuando siente un espasmo que le moja la pelvis dentro del bóxer. Eso de llevarle a la cama sonó tan perverso que le costó mantener su imaginación bajo control.

   -Hace frío, Sam –gruñe Dean, algo exasperado por su lentitud.

   -Ah, sí, vamos. –reacciona y le ayuda a cruzar el borde de la ducha, mientras se despoja de las botas, no así de la franela larga, y mucho menos del pantalón, no estando duro como estaba.

   -Esto tiene que ser una pesadilla. –gruñe, muy rojo de cachetes, Dean, más mortificado por su vulnerabilidad que por estar expuesto ante Sam Si, así de acostumbrado estaba a la desnudez que exhibía frente a sus nenas.

   Sam iba a hacer un  chiste sobre lo mucho que no era un lecho de rosas para él mirar su culo flaco, pero sabe que no es flaco, y no le disgustaba, así que el comentario muere cuando Dean abre la llave de la ducha, tibia y en forma de una fuerte llovizna, el chorro cayendo sobre su cabello, oscureciéndolo, adhiriéndolo a su nuca, el agua cubriendo y bajando por su espalda, el caudal hacia sus nalgas redondas que… El castaño siente que hiperventila. El agua las rodeaba, fluía sobre ellas, pero otros chorros entraban. Y debió luchar con todas sus fuerzas, decirse que a Dean le dolían hasta las cejas, para alejar la imagen de su propia persona, vestido, mojándose ya, cayendo de rodillas, atrapando con sus manos esos glúteos que sabe firmes, separarlos y enterrar la cara entre ellos, besándole y lamiéndole de manera voraz el…

   -Sam, deja de mirarme el culo y… -Dean, exasperado por la silente presencia del otro, intenta una broma, pero luego se vuelve, como mirándole con sospecha.- ¿Estás mirándome el culo?

   -¡Claro que no!

   -Pues no confío. Vuélvete. –le ordena; sus ojos, mostrando dolor, brillaban también de burla.

   -Dean, si te caes…

   -¡No vas a seguir mirándome el culo! –le aclara, y rodando los ojos Sam se vuelve, maldiciendo su suerte.

   -Nunca te creí pudoroso. Recuerdo que el pastor Jim vivía regañándote por pasearte por las mañanas con los ojos cerrados rascando tus bolas sobre el bóxer cuando nos daba cobijo. Decía que eras capaz de bañarte en una ducha de paredes de cristal en una plaza pública disfrutando las miradas.

   -¿Qué puedo decir?, soy hermoso. El mundo necesita saberlo. Además, era un chico. Y al pastor Jim no le gustan los chicos. ¿Recuerdas a esa viuda que…?

   -¡Dean! –le escandaliza, volviéndose.- Deja de repetir ese cuento, el pastor Jim no haría esas cosas con una de sus ovejas. –iba a reclamarle, pero se queda con la boca abierta, ojos cerrados por el jabón en el cabello (bajó bastante la cabeza), Dean pasa sus manos ahora por su pelvis, frotando, formando espuma, para luego llevar una a su trasero, perdiéndose esta entre sus nalgas y…

   -No sé, nunca me pareció que lo hiciera con ovejas, pero estoy seguro que el pastor Jim… -se congela, mirando al frente, a los azulejos.- ¿Estás viéndome el culo otra vez?

   -¡No! –responde volviéndose. Santa mierda, era tan difícil concentrarse. Cierra los ojos, y es un error, se imagina a Dean, ojos cerrados, rostro contra esos azulejos, quieto, el agua tipo lluvia cayéndole encima, él a su lado, la mano enjabonada metiéndose entre sus nalgas, arriba y abajo, arriba y abajo, oyéndole gemir bajito, buscando con la punta de su índice penetrarle el esfínter. ¡Oh, Dios, no me envíes al Infierno!, le pide a la vida.

   Dean sonríe para sí, nunca lo confesaría pero era cierto, era un tanto… exhibicionista. Bien, era guapo, lo sabía, ¿no se lo habían dicho incontables chicas y muchos tíos? Incluido Nick… estira el brazo para dejar el jabón, mueve demasiado la espalda y un espasmo de dolor le obliga a apretar los dientes. Tal vez era mejor terminar. Además, si seguía allí, tocándose con Sam tan cerca, terminaría montando un espectáculo de verdad. ¿Serían ideas suyas o realmente Sam tenía cierto olor fresco y vital que…?

   -Estoy listo. –anuncia para acabar con el momento.

   Sam, tomando una toalla y tendiéndosela sin volverse, le espera. El pecoso da un paso, y como suele suceder, resbala. Al jadeo que lanza, un tercio dolor y dos de alarma de caer otra vez, el castaño responde volviéndose rápidamente, ágil como una pantera da al paso dentro, atrapándole. Dean cae, si, contra su cuerpo, mojado, vigoroso, rojo de cara, cubierto de gotitas de agua. ¡Gloriosamente desnudo!

   -¿Estás bien? –Sam también enrojece, preocupado y, sintiéndose mierda, levemente excitado.

   -Estoy bien, estoy bien. –gruñe Dean, entre dientes, avergonzado por lo que casi le ocurre, y el dolor que gana terreno cuando la alarma de la caída pasa. No engaña al otro.

   -Vamos.  –con determinación le aleja un poco y procede a secarle la nuca con la toalla, mirándole a los ojos, encontrando allí la eterna vergüenza y mortificación.- Joder, deja esa expresión; no estás siendo una nena por el dolor que el ataque te produce. No eres débil. Ni una chica. Nadie va a pensar eso.

   -Okay, doctor Phil. –le gruñe, pero enrojece de mejillas y no descansa, no de todo, hasta que Sam deja de recorrerle el cuerpo con sus manos, tras la toalla y todo, pero aún así sintiéndolas.- Vamos a lo que sigue.

   Muy lentamente salen del baño, y Dean comienza nuevamente a transpirar un poco. Es ahora muy doloroso caminar, el agua tibia le había producido cierto alivio, pero ya había desaparecido. Aunque el alivio tampoco fue tal, no con Sam dentro del cuarto de baño. Nuevamente pasa por la vergüenza de quedarse quieto, dándole la espalda al menor, mientras este busca dentro de sus ropas el bóxer de cuadros más largo, holgado y viejo que tiene. Se inclina tras Dean, muy rojo de cachetes. Entiende la cierta vergüenza y pudor del rubio, era atrevido, osado y salido, pero no debía hacerle gracia mostrarse así ante su hermano. Al menos sin estar ebrio. Pero que le ofreciera a la vista, cercano a su rostro, el redondo trasero, era más de lo que cualquiera podría soportar. Intenta darse prisa cuando Dean eleva una pie, muy poco, luego el otro. Mientras sube el bóxer, notando los pecosos hombros de Dean totalmente rojo, no le divierte como debería, no cuando sube la tela en los muslos.

   -Gracias. –croa Dean, tomando el elástico, terminando el trabajo. Y ese culo magnifico queda cubierto.

   -Sube. –le ordena Sam, a sus espaldas, acomodando con su mano algo dentro de su pantalón.

   Asintiendo con una lúgubre mueca, Dean lo hace, costándole bastante, cayendo boca abajo. Rígido, sabiendo lo que le espera, atrapa una almohada y espera. Sam, de su bolso, saca unas cremas y botes, subiendo a la cama también, arrodillado al lado del rubio.

   -¿Listo?

  -Apresúrate. –ruge, haciendo sonreír al castaño.

   Con sus dedos recorre la espalda de Dean. Sobre la columna, buscando, sintiendo como el otro va tensándose mientras baja, llegando al borde del bóxer tipo bermudas. Duda un segundo, baja el borde, tensando más a Dean. Allí estaba. Se veía la protuberancia.

   -Joder, si, tienes un disco desplazado.

   -Lo sabía, es una vieja herida de guerra. Arréglalo. –informa; Sam le mira la nuca, recordando de paso lo suave que es ese cabello corto.

   -¿El accidente que te ocurrió en la casa Stanton? –quiere saber, el otro parece que no responderá.

   -Fue un trabajo duro. Me vi en problemas.

   Y ese tipo te ayudó, eso no lo expresa Sam, pero siente un ramalazo de celos, también de aflicción. Debió estar con Dean en ese momento.

   -Sam… -le llama.

   -Aguanta.

   Bien, digamos que los hermanos Winchester tenían maneras y costumbres un tanto bárbaras. En lugar de ir a un hospital, Dean permite que Sam apoye el peso de su codo sobre la vertebra desplazada, tensándose a millón, transpirando otra vez, y este da un fuerte empujón hacia abajo. Rápido y certero. Lamentándolo. El pecoso se tensó más, sus piernas se agitaron y cuando el disco volvía a su sitio, el castaño imaginaba lo mucho que Dean debía estar apretando los dientes para no gritar. Pero un ronco gemido se le escapa, algo entre un jadeo y un sollozo, al tiempo que patea la cama y entierra la cara en la almohada. Una ola de ternura invade al otro.

   -Ya está, Dean, ya terminé. –el otro no responde, ni espera Sam que lo haga, mientras se sienta, toma un espray anestésico y lo aplica exagerada generosidad en la baja espalda.

   Dean sisea, nuevamente se tensa, pero el frío mentolado y anestesiante parece brindarle un rápido alivio.

   -¿Mejor? –le pregunta ladeando el rostro, no sorprendiéndole cuando Dean desvía el suyo, uno que vio rojo, con los ojos llorosos.

   -Mejor. –fue un graznido; se sentía flotar. Si, la inconsciencia, dormir, al despertar ya no dolería. No tanto. Cierra los ojos y se deja ir.

   -¿Dean? –Sam le ve aflojarse sobre la cama, se levanta. En la pared manipula el control de ambiente y la temperatura desciende un poco. Va a apagar las luces y salir para ocuparse de la comida, pero todavía le mira.

……

   -Hola, cariño, ¿un mal día? –Leslie Stanton, sonriendo, entra a la oficina de su marido en la Fiscalía. Este avinagra el gesto.

   -Terrible. –bufa, pensando en Dean Winchester. Herido. Otra vez.

   -Y se te pondrá peor, creo. –anuncia ella, frente a su escritorio, sin acercarse para el frío beso de siempre, piensa él.- Conocí a tu amiguito, Dean Winchester. El tercero en nuestro matrimonio. –dice con sequedad y rencor, sorprendiéndole.- ¿Cómo ser te ocurrió traerlo otra vez a nuestras vidas? ¿Qué esperabas? ¿Qué esta vez si quisiera quedarse a tu lado?

CONTINÚA … 19

Julio César.

SOMBRAS, LOBOS, ANGELES Y DEMONIOS: 16×11, 17×11, 18×11

abril 23, 2016

DEAN VULNERABLE… 11×11

SAM AND DEAN BATICUEVA

   Estos dos nunca cansan.

   Llevo mucho retraso hablando de la serie, pero el portal, el nuevo portal donde la veía, falló. Me lleva a la página pero jamás arranca. Cada vez que encuentro un buen lugar, a los días pasa esto. Probé con otro, los episodios cargan lentamente, pero al menos los veo. Ahora vino la falla con mi prestador de servicio, no gano una. Sin embargo quiero ponerme al día, mi naturaleza obsesiva me empuja, ¡y vaya que pasaron días! Me di banquete viendo tres de ellos. ¡Esperaba tanto el reencuentro entre todos los protagonistas!, especialmente el Dean-Amara, y el Dean-Castiel.

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   El primero fue el episodio 11×16 – Casa Segura, uno de esos que podrían llamarse de relleno, o simplemente un capítulo más en una serie semanal, y fue bueno. Dos investigaciones sobre un mismo caso, algo que ataca las almas, llevadas en diferentes momentos, coinciden casi una sobre la otra, tanto que dos personajes se encuentran a pesar de separarles la muerte. Me gustó mucho que reaparecieran Rufus y Bobby, especialmente este último; que este y Dean se encontraran en ese velo intemporal… y la escena totalmente afectiva donde Sam abraza y acuna a un Dean caído en el piso, desbordado por el alivio de recuperarle.

   Atacaba un monstruo nuevo, la serie después de once temporadas todavía se sacaba algo de la manga, y era realmente difícil detenerle. Incluso saber de qué se trataba; que Bobby y Rufus por un lado, y Sam y Dean por el otro, llegaran a descubrirlo y cómo atacarle, pareció muy halado por los cabellos, pero así es el programa, igual ocurrió cuando enfrentaron a Zeus. En una casa que está siendo remodelada por una mujer nada contenta con ella, esta habla con su pareja, amada o esposa, lo que de por sí habla de la postura que el mundo del espectáculo toma en Norteamérica con la arremetida de quienes consideran que a los homosexuales se les están concediendo demasiados derechos (incluso el que Dean no hiciera algún comentario en su estilo, lo indica). Una niña grita, la mujer corre hacia ella, y el cuarto, lo que la niña le cuenta, el ocultarse al quedar sola, ver la sombra de una persona en la parte baja de la puerta y ser atacada por una mano que le atrapa de la pierna halándole hacia la oscuridad, todo fue aterrador. La cosa que vive en las sombras, especialmente debajo de la cama, un temor de los niños… y de más de un viejo que conozco.

   Una vez vi una película sobre un hombre que era sacerdote y luego se hizo policía, enfrentando al Diablo que se le presenta, y este le cuenta que sabía qué le asustaba de niño, a solas en su cama: que él, el Diablo, estuviera debajo. Que le oía rezar, terminando el muy demonio con un “y tenías razón, estaba debajo de tu cama”. También hubo un episodio así la temporada pasada del Doctor Who, el de sentir a solas en medio de la noche que algo asecha desde atrás, cuando hay que tener cuidado de no volver la mirada. Lo repito, fue de miedo.

AGENTES DEL FBI

VECINA ANTI AGENTE DEL FBI

MAS AGENTES DEL FBI

   Como los hermanos llevan tiempo sin hacer nada, sin saber de Amara o el Castiel/Lucifer, deciden llegarse a investigar. Pronto saben de un caso parecido ocurrido años antes, y que otros cazadores (agentes del FBI) lo investigaron; se los cuenta una vecina de la junta comunal, con la cual Rufus fue grosero. Los hermanos saben que este y Bobby investigaron. Y el episodio se va en eso, donde una escena termina continúa la otra, alternándose en una investigación Rufus/Bobby, Sam/Dean. Y eso me gustó… limitadamente. Aunque me agradaba Rufus y resentí su muerte, e idolatraba a Bobby, un mejor padre para los hermanos que el biológico, especialmente para Dean (siempre me desagradó John Winchester, nunca fui se fan), verles interactuar debió ser la dicha, pero no podía olvidar ni por un segundo que ya estaban muertos. Había química entre ellos, eran buenos, pero ya no estaban, y eso le restaba brillo al capítulo. Por cierto, que cuidaron el detalle temporal de colocar la fulana investigación por los días del Apocalipsis, ya no se ven como cuando comenzaron en la serie.

LOS JOVENES CAVANDO TUMBAS

LOS VIEJOS CAVANDO TUMBAS

   Como en la fulana casa había ocurrido una desgracia, dos muertes violentas, los dos grupos llegan a la misma conclusión: fantasmas. Y se ven las diferencias, mientras Dean cava, quejándose, al perder con Sam al juego de piedra, papel o tijeras, Bobby usa un mini chover (definitivamente los viejos son más sabios). Cuando los hermanos encuentran los cuerpos hechos cenizas, la cara de Dean es todo un poema, especialmente después de cavar la segunda y encontrar más cenizas. Y cómo miente la televisión, es imposible que una simple fogata, por más acelerante que se le aplique, reduzca a tales grados. Imagínense la de asesinatos que quedarían sin investigar. Cuando saben que no es un fantasma sino esa cosa extraña, el roba almas, un ser que vaga atrapando gente, sacando sus almas, consumiéndolas poco a poco, que no se le puede matar pero que hay un sello que puede aprisionarle (también saben que dichos sellos deben pintarse en las dos realidades, la normal y la que produce ese ser para retener a sus víctimas), se vio lo extraño, ¿quién carajo lo investigó la primera vez?, ¿cómo supo qué hacer?, ¿quien diseñó esos sellos?

SAM VS DEAN POSEIDO

   Dean decide que él será al que atrapen, como lo hace Bobby, y ambos tienen una reacción totalmente jocosa mientras inician sus tareas, Dean reta a la entidad a que vaya por él, Bobby espera que se aleje. Bien, los atrapa, a Bobby y a Dean, cada uno encuentra al chico que buscaba, intentan pintar el sello y son atacados, sus cuerpos reaccionan, poseídos, e intentan que Rufus y Sam no completen el ritual.

DEAN RUEDA

   Fue esa batalla Sam-Dean, donde el primero le da duro, cuando ocurre ese momento que llevaba tiempo sin verse.

BOBBY VE A SU HIJO

DEAN VE A SU OTRO PADRE

   Dean despierta, todo turulato, y Sam prácticamente le abraza, tocándole la cabeza, aliviado y feliz. Antes de que eso ocurra, por un segundo, en esa realidad distorsionada, Dean y Bobby se miraron a la distancia.

   Fue un buen episodio, aunque sea llamado de relleno, aparecían dos buenos personajes, el caso era de miedo al principio (aunque luego lo aflojaron, eso daba para más horror, sobre todo en esa realidad oscura llena de almas atormentadas), el enemigo era nuevo y los hermanos parecen llevarse mejor que nunca. Me gustó mucho la toma, y la canción que se oye, cuando Rufus y Bobby se alejan en ese carro realmente feo; la calle larga, las casas, la grama, los arboles, la toma aérea, todo se veía hermoso, un buen lugar para vivir… si descartamos los monstruos. Para continuar el paralelismo, Sam y Dean se alejan también, se oye la misma canción, y parece que a Dean le ocurre algo, pero la toma abierta no fue tan buena. La dirección de fotografía, o como sea que se llame, lo hizo muy bien.

   Quedaba menos, en el próximo debían reaparecer los grandes villanos, me dije. ¿Acaso no habrá otra escena Dean-Amara, con tocadas y besitos incluidos? Lo esperaba. Como ya expresé, para Dean, el gran Dean Winchester, la única chica merecedora de sus atenciones es la hermana de Dios. Y eso apenas. Pero…

VOLVERE POR TI, SAM

   El siguiente episodio, 11×17 – Carne Roja,  también fue de relleno, igualmente el peligro que asechó, el enemigo, era conocido, pero fue muy bueno, porque echó por tierra todo lo que se creía haber avanzando, que lo importante sería la tarea, el trabajo. En medio de un bosque Sam es herido de entrada, gravemente, de un balazo, y es asesinado por un tipejo mientras Dean buscaba la manera de salvarlos a todos. El mejor momento es aquel cuando viendo el cadáver de su hermano, sintiendo que el enemigo se acerca, el mayor de los Winchester gruñe que vengan, empuñando su arma, viéndose que pensaba matar hasta que cayera él mismo.

   El capítulo iba de la mitad hacia atrás, en un bonito bosque umbrío, sin caminos claros, en una cabaña, Sam y Dean enfrentan a unos hombres lobos, seres que me disgustan un poco menos que los vampiros, que mantienen cautivos a una pareja joven. Hay una fuerte pelea, Dean, después de ser bien golpeado mata a su atacante, el de Sam aprovecha un descuido, toma su propia arma y le dispara. Eso vuelve loco al mayor de los hermanos. Después de desatar a la pareja, quienes pensaban hacían la gran revelación al tachar a los muertos de monstruos, aclaran que hay otros que volverán y que por lo tanto tienen que irse. Pero Sam está herido, mal, Dean duda, y a su idea de salir por ayuda, y que la pareja le cuide, no prende. El tipo está como histérico y el mismo Sam no quiere quedarse. Hay una retroceso y les vemos, después de discutir que andan sin algo que hacer al no saber de Amara o Castiel/Lucifer, entran en una fonda donde preguntan por gente que anda desapareciendo por ahí, una mujer les da una dirección y ya sospechábamos de ella.

   El caso es que después de arrastrar a Sam por ese bosque, y ver un auto que sospechan es del enemigo, llegan a un refugio donde Dean deja a Sam en manos de esa pareja y parte en busca de armas al impala. La joven sufre un shock, pierde el sentido y ese carajo mata a Sam, asfixiándole, porque retrasa al grupo. Ese tipo entiende que Dean no se irá dejándole. Curiosamente este sujeto, cobardón, egoísta y traicionero, me recordó al antihéroe que protagoniza la serie El Último Hombre sobre la Tierra (un tipo insoportable), eran hasta físicamente parecidos. Aterrado por esas criaturas, preocupado por su pareja, ese carajo deduce que sólo Dean puede ayudarles, estando en plenas facultades y decidido a sacarles sin el “peso” de ese Sam herido. La reacción de Dean frente al cadáver fue algo fría, comparada con otras veces, la cosa se anima cuando se dispone a esperar a los agresores, el sujeto chilla que deben huir, él ruge que vengan, machete en mano, cegado por sus sentimientos.

   Y hay que estar claros, Marca de Caín o no, su revancha contra los asesinos de Charlie fue legendaria (y eso que esos perros pudieron sufrir más), no se esperaría menos tratándose de Sam. El que ese sujeto casi llorara que sin él, morirían, que debía salvarles, es lo único que le hace reaccionar aunque le pesa dejar a Sam allí. Esto ya lo habíamos visto, Sam entrenado con Ruby en la cuarta temporada, escuchando donde estará Lilith, quiere enfrentarla aún sin estar preparado. Ruby le reclama eso hasta que cae en cuenta que es una misión suicida, va a matar a Lilith y morir en el proceso para no continuar viviendo sin Dean. ¿Es o no es lo que amamos de los hermanos?

DEAN Y LA LEY

   Bien, Dean los lleva a la carretera, un policía aparece y lo electrocuta con ese paralizador que no se ve nada divertido cuando este insiste en regresar por su hermano. Despierta en un hospital. El comisario desecha las cosas que la joven cuenta, y vemos que el tipo fue mordido. Y aquí hay una incongruencia que únicamente se explica porque Sam es herido casi inmediatamente y Dean entró en fase desesperación, ¿por qué esos hombres lobos iban a mantener cautiva a una gente por días? ¿Almacenando comida para el invierno? ¿Creaban una manada? Fue raro que cazadores como ellos no lo pensaran.

DEAN ANDA DE COMA

   Bien, Dean, desesperado por Sam, toma una sobredosis para caer en coma y hablar con el colector que venga por él, vigilado por la joven a quien ayudó para que fuera por ayuda en cuanto “muriera”. Se encuentra con Billie, y me gusta esta mujer, pero sus interacciones han sido algo frías. Lo que está claro es que no les quiere y se los llevará sin darles otra oportunidad.

BILLIE AND DEAN

   Ni siquiera cuando Dean expone que si la Oscuridad triunfa aún ella desaparecerá, la convence.

DEAN NEGOCIA SU MUERTE

   Ella ve a través de él, lo hace únicamente por Sam. Por Sam se colocó en ese predicamento. Y es como son los hermanos, viéndose bastante la temporada pasada cuando Sam convence a Dean de desatar un mal mayor sobre el mundo en lugar de dejarle ir. Fue algo anti heroico, por primera vez en la serie, pero es que al final para Sam sólo importa Dean, y para este sólo cuenta su hermano. Aunque este es capaz de otras lealtades, como Castiel, Benny y aún Crowley.

   Pero mientras Dean pide por él, Sam despierta, algo bruscamente, como si hubiera sido revivido, y esto se presta a interpretación; la explicación médica fue que debilitado había caído en un coma parecido a la muerte. ¿Y mientras se desangraba lentamente logró recuperarse? ¿Intervino alguien más? ¿Tal vez Amara al notar que Dean no funcionaba sin él? ¿O por ahí anda Dios? Como sea, mientras Dean es detenido por una gran variedad de delitos, Sam debe ocultarse y matar a dos hombres lobos, y fue grato verle tan mortal, a pesar de lo aparentemente débil que estaba por la herida; aunque me habría gustado ver cuando acabara con la mujer. El sujeto ruin se transforma en lobo, su cuerpo se cura, eso parece encantarles a todos, y va por su chica, para convertirla, matando al comisario y a la doctora, cosa que no me gustó, era una mujer agradable. Dean le enfrenta, cae, y Sam debe salvarle, herido como estaba.

   Los hermanos se reencuentran y todo bien, sin embargo quedó claro, diga lo que diga, Dean no puede dejar ir a Sam, sin él parece que todo pierde sentido (y no hablo de Wincests), y desde la temporada pasada sabemos que este tampoco, a pesar de que digan saber la misión y que no pueden dudar. También están consientes de que no pueden contar con regresar de la muerte. Cosa que me lleva a Billie, la cual parece inmune al innegable encanto que Dean tiene para los seres sobrenaturales, comenzando con el mismísimo Muerte, el jinete.

   Bien, eran dos episodios de rellano, esperábamos el lomito… y llegó.

AMARA CASTIGA A LUCIFER

   El episodio 11X18 – Ángel del Infierno,  fue intenso; aunque no hubo una sola pelea real, fue como dice la historiadora Diana Uribe del Desembarco de Normandía, una superproducción con una constelación de estrellas. Estaban todos, aún aquella que había regresado de la muerte, y siguiendo su costumbre, se cobijaba bajo el árbol que más sombra daba en esos momentos. Están todos y todos conspiran, tejen alianzas aunque desconfíen o teman, y se traicionan. Era una transposición de Los Juegos de Trono. ¿Qué fue lo que más me gustó? Vaya, el regreso de Rowena, innegablemente; lo siguiente es el guiño amoroso que Amara le lanza a Dean cuando le libra del hechizo de Lucifer; pero lo mejor, lo mejor de todo, lo que me hizo reír con los dientes apretados fue verla atormentando y haciendo gritar a ese hijo de puta. Lucifer pagó, en parte, las que ha hecho bajo el poder de su tía.

   Comienza el episodio en ese desierto bíblico, donde Crowley pregunta por alguien que tiene a mucha gente cuidándole, uno imaginaba que iba por una de esas reliquias, Manos de Dios, y por un segundo creí que dirían que el anciano era Noé. Este le entrega el cuerno que según  la tradición  se usó en tiempos de Josué para derribar Los Muros de Jericó (curioso que científicos actuales hablen, refiriéndose al tema, al poder del sonido como arma). El anciano parece que quiere el alivio de la muerte, y siendo como es, Crowley le complace, pero de fea manera. Eso le lleva a enfrentar y matar los guardaespaldas. Era él, otra vez.

   Después de esa intro, el programa se divide en tres segmentos, con muchas conversaciones, los conspiradores maquinando en alianzas inverosímiles. Por un lado Crowley llama a Dean, siempre a Dean, para proponerle un encuentro y que hablen, tiene una Mano de Dios. Otra escena nos muestra un Cielo extraño donde un ángel revisa con extraños aparatos los apartamentos o supuestos cielos individuales, y esa visión casi extraterrestre me hizo recordar la versión presentada en El Caballo de Troya de J.J. Benítez, en su primer libro, que junto al segundo, fue el bueno, luego se convirtió en un eterno alargar lo poco que se tenía para sacarle el jugo. Como hizo Stephen King con La Torre Oscura. Sostenía el autor español del Caballo, que en el momento de la crucifixión, la sombra que cubre El Calvario, era algo de origen metálico y mecánico, ¿un platillo volador? Como sea, ese ángel se sobresalta cuando ante él aparece Castiel/Lucifer, llamándole hermano, pero este sabe quién es. Lo otro es la sorpresiva alianza de Rowena con Amara, quien ha quedado muy herida desde el ataque que el Cielo lanzó contra ella.

CROWLEY Y LOS WINCHESTER CONSPIRAN

   Crowley, con las cartas en las manos, desea imponer su agenda. Le interesa un carajo Amara, quiere que destruyan a Lucifer. Propósito que chocará con el de los Winchester que consideran usarle primero para acabar con ella y luego encerrarle en su jaula, en el Infierno. Es cuando oyen por primera vez que Rowena está muerta, y que sin ella no se puede repetir el hechizo. Entre Sam y Dean comienza otra discusión; el menor sostiene que Castiel eligió ayudar a Lucifer, que tal vez deba correr su mismo destino, pero Dean es inconmovible, a Castiel tiene que salvársele porque es familia.

CASS ES FAMILIA

   El mayor siempre ha mostrado esta fidelidad sobre todas las cosas. Llegan a un punto muerto porque Crowley quiere venganza sobre quien le humilló en su palacio (fue tan divertido ver a Dean burlándose “¿tu palacio?, ¿hablas del manicomio clausurado?”). Por ahí no se llega a ninguna parte, no hasta que Rowena da señales de vida.

LUCIFER EN EL CIELO

   Lucifer pretende que los ángeles que todavía quedan en el Cielo, a quienes intimida terriblemente, le acepten como jefe y vayan todos contra la Oscuridad, ahora que no queda nadie más y Dios sigue ausente. Quiere lo que siempre ha sostenido el relato bíblico, ser Dios. Estos ángeles no le compran el cuento, no le creen, pero le tienen mucho miedo. Notable fue ver lo jóvenes que eran, aparentemente no hay quien gobierne en el Cielo, no quedan generales. No muerto los arcángeles y ángeles como Naomi o Zacarías. Han sido demasiadas pulgas; los que cayeron cuando conspiraban por iniciar el Apocalipsis, como Uriel y los suyos; Lucifer acabó con unos cuando, incluido Gabriel; la guerra entre Rafael y Castiel acabó con otros; Castiel sintiéndose Dios mató a otro poco;  Naomi tampoco fue ninguna pilita de agua bendita (la serie deja bien mal parados a los ángeles). Sólo quedan esos niños que le temen demasiado para oponérsele abiertamente. Y parece que le seguirán, especialmente después de que Amara les envía una respuesta por el ataque angelical y todos ruedan, hasta Lucifer.

ROWENA Y AMARA

   Rowena curando a Amara me gustó. La bruja es lista, había preparado su póliza de seguridad tratando con tantos enemigos, incluido su hijo y los Winchester. Quiere vengarse de Lucifer y cobijarse bajo la fuerte ala de la posible ganadora, una mujer de poder. Pero el concepto del caos de la hermana de Dios parece inquietar a la misma Rowena, quien se asusta más cuando la ve lanzar un ataque contra el Cielo, que derriba a los ángeles e incluso a Lucifer. ¿Es por ello que la traiciona no contando lo que “ve”, a su hijo conspirando con los hermanos teniendo una de las armas de Dios? ¿O pensó que ganarían y quiso cambiar de bando? Con esta mujer nunca se sabe. Me agrada. Pero, por otro lado, por la cara que pone Amara cuando le dice que no vio nada, uno sabía que no la había engañado.

LUCIFER-CASTIEL ATRAPADO

   El hecho de que Rowena se comunique con Crowley, dando a conocer que está viva, parece zanjar la cuestión entre este y los Winchester: primero irán contra Lucifer. Preparan una trampa, con lo del cuerno, y le conjuran.

DEAN INVOCA A CASTIEL

LUCIFER SE BURLA DE DEAN

   La trampa funciona a medias, Lucifer es demasiado poderoso, y Castiel no puede imponerse cuando Dean le ruega que lo expulse.

CASTIEL OYE A DEAN

   Como está a punto de quedar libre, Crowley entra en Castiel, le busca y le encuentra mirando televisión en la cocina de la baticueva, pero el ángel no quiere hacer nada, no hasta que muera Amara. Sólo la mención de que Dean quiere que lo haga, parece conmoverle (ah, el Destiel).

CASTIEL, LUCIFER Y CROWLEY

   Pero llega la mejor encarnación de Lucifer, Mark Pellegrino, y le da la batuqueada de su vida al Rey del Infierno. Le está matando, y para salvarle los Winchester hacen ese exorcismo. Pero Lucifer escapa del fuego sagrado, parece el gran ganador, Rowena y Crowley escapan, no así Sam y Dean que son atrapados hasta que llega Amara.

AMARA MAS PODEROSA QUE LUCIFER

   Confieso que siempre me ha molestado esa sonrisa de Lucifer, la de yo puedo todo, incluso para tratar con Amara, quien es más poderosa. La mujer resiste el ataque de la Mano de dios. Y ni así ese demonio se sintió realmente preocupado, llegando a proponerle que trabajen juntos contra Dios (repito, era todos contra todos, en alianzas y traiciones).

LUCIFER, AMARA Y DEAN

   Ella parece pensárselo y se lo lleva, no antes de esa escena donde mira a Dean y les libera. ¡Eso me pareció tan romántico!

   El batallón tiramealgo anda desperdigado, no se sabe cómo enfrentar a Amara, las Manos de Dios no funcionan… pero ella está atormentando a Lucifer, de una manera que le hizo gritar y gritar y eso me gustó. Que ella sea poderosa, que a él le vaya mal. ¿Cómo la detendrán? ¿Y Lucifer? Le quiero fuera de Castiel. Me cuentan, aunque he gritado que no, que parece que finalmente aparecerá Dios. Imagino la cara de los hermanos cuando le vean. Me agradó que Sam se disculpara con Dean al final, por eso, por no pensar en Castiel.

   ¿Y ahora? El final no está lejos.

CAZADORES Y DIOSES: 19×11 – 20×11

SÉ MI AMIGO, JEN

Julio César.

JARED PADALECKI… ¿UN CHICO TRISTE?

marzo 16, 2016

DEAN VULNERABLE… 11×11

JARED PADALECKI DEPRIMIDO

   No, no me gusta nada.

   Buscando en la red noticias sobre la mejor serie de todos los tiempos, Supernatural (¿alguna vez he dicho que soy un fan?), es decir, si habrá o no otra temporada (cosa nada difícil ya que el Canal Warner ama este programa, sostienen que les da suerte), encontré una reseña que decía “Jared Padalecki y Jensen Ackles discuten”. Alarmado entré, pero eran únicamente rumores de años anteriores, puras especulaciones o fics, aunque me llamó la atención una nota que sostenía que Jensen Ackles había salido en defensa de su coestrella, Jared Padalecki, quien fue criticado por no acudir a unas convenciones, creo que en Europa, el año pasado. Eso me extrañó, el programa se sostiene en buena medida a esa alocada fanaticada que tiene, donde nos hemos inventado todo un universo paralelo, siendo las convenciones los eventos que más nutren las distintas temporadas. Son la sal de la vida del programa, ese amor desbordado que les tenemos, las ganas que sentimos de conocer a toda esa gente. En buena medida son esas convenciones, llenas del fandom, el sello de la comunidad Supernatural, la prueba de que aquí seguimos y aquí continuaremos.

   Alegaba Jensen, en esa defensa, que Jared había tenido que atender asuntos de salud, permaneciendo al lado de su familia.  Dicho así uno podría pensar que había sufrido de zika y lo mejor era que reposara. Aunque amo el programa, y a esos dos, y a Misha Collins, a Jim Beaver y a todos los demás, no vivo pendiente de sus vidas. No soy especialmente amante de los programas de farándula. Pero buscando más, encuentro que la naturaleza del problema lo aclara, con unos mensajes en las redes sociales, el propio Jared, hablando de una depresión que le hizo correr al lado de su familia. Y eso me sorprendió todavía más que la posibilidad de un disgusto entre este y Jensen.

   ¿Jared Padalecki  sufriendo de depresión? ¿Una tal que le hizo abandonar sus compromisos, tan serios como lo son las convenciones, y que necesitara no sólo la compañía de su esposa y sus dos hijos, sino de la defensa de sus amigos? ¿Él? ¿El Jared feliz y loco? Entonces caí en lo superficial de mi línea de razonamiento. Recordé que eso le pasa a mucha gente, en todas partes, siendo los más notorios los casos dentro de la farándula porque de ellos sólo vemos las caras dichosas del éxito, pero cuando todo estalla se lee el desastre en las esquelas. Desde afuera nos parece que un chico como Jared Padalecki lo tiene todo y debería vivir en una eterna fiesta, la realidad indica que eso no siempre es así. Me acordé del querido y admirado vaquero australiano, Heath Ledger, en la cúspide de su carrera, a punto de estrenar una película que le inmortalizaría y, sin embargo, escapaba de la depresión personal a un mundo de sensaciones engañosamente aliviadoras, mediante sicotrópicos, los mismos que finalmente ocasionaron su muerte. Creo haber leído que se había concluido la investigación alegándose, finalmente, que fue un accidente, pero el caso es que está muerto. Lo tuvimos y lo perdimos. Como ocurrió con Cory Monteith, de la serie Glee, o el actor ganador del Oscar, por Capote (¡película para aburrida!), Philip Seymour Hoffman, de quien también se decía que estaba deprimido. Vaya, son como muchos, ¿no? Con razón los conspiratólogos se dan banquetes con mil teorías.

   No es que compare las situaciones, hasta donde sé, Jared Padalecki es un chico zanahoria en lo tocante a eso, pero sufre de depresión, y Heath Ledger padecía de lo mismo. Como Jared, Heath externamente lo tenía todo, una bella hija, juventud, un gran futuro cinematográfico, galanura, talento y reconocimiento, a su increíble Ennis del Mar en Brokeback Mountain le seguía el villano más impresionante que se ha visto en mucho tiempo en la  gran pantalla, el Guasón en El Caballero de la Noche. Y sin embargo estaba deprimido, e intentó evadirse de la peor manera (recuérdese que dentro de ciertas comunidades se tejen ciertos engaños a puertas adentro, como que la marihuana no es droga, así que por allí comienzan a ver a dónde los lleva).

   Recordando al vaquero australiano, aunque teniendo en cuenta que jamás se ha dicho que Jared tenga por maña el drogarse, seguí buscando informaciones y encontré comentarios cada vez más curiosos y algo alarmantes, que parecen justificar el tono serio con el cual Jensen se dirigió en otros mensajes a su hermano en la pantalla chica, deseándole que se recuperara y encontrara la paz con su familia. El cuento que rueda, de boca del propio Jared Padalecki, es que no sufre de una simple depresión momentánea, como cuando uno cobra mucho dinero y al otro día se encuentra con que lo gastó y no sabe en qué, producida en su caso tal vez por la edad (34 años) y el estado de su carrera; no, el problema es viejo, lleva bastante tiempo sufriendo de una depresión crónica, o clínica, que ya se le había diagnosticado desde la tercera temporada de Supernatural, cuando dejo unas grabaciones y se encerró en su tráiler, derrumbándose en llanto y a donde tuvo que ir a verle un médico. ¡En la tercera temporada!, y ya han transcurrido ocho más. Eso fue lo curioso, para mí, que padeciera de esas melancolías justamente él, por su cara siempre risueña, su personalidad burbujeante, por los mil cuentos que se oyen de sus travesuras en las convenciones, las filmaciones o entrevistas; por la forma en la que le retratan en mil fics, como un tipo alegre, bromista, alocado. ¿Cómo imaginar que padecía de depresión y que ya se le había manifestado hace tanto tiempo?

JARED AND JENSEN LOVE

   Comentándolo con una amiga, también fan, pero más de los Winchester que del espectáculo en sí, esta primero no me creyó nada, y no puedo culparla mucho, cuesta en verdad asimilarlo, pero luego comenzó a trabajar su mente fangirl. Sacando cuentas alegó que en la tercera temporada, Jared era todavía un chiquillo que tenía el mundo por delante, sin temores a que su carrera se estancara, no había conocido a Genevieve Cortese… y que creía recordar que era el tiempo cuando este compartía piso con Jensen Ackles en Vancouver. Debieron verla, los ojos le brillaban, hablaba a mil por horas, especulando, ¿habría pasado realmente algo entre ambos? ¿Jared dijo algo, lanzó una mirada, hizo una confesión seguida en respuesta de un te quiero, pero como amigo? ¿Habría sido eso lo que le deprimió tanto? Repito, se le salió lo fangirl.

JARED PADALECKI YOUNG

   En fin, lo que no se sabe de la gente, ¿verdad? Espero que Jared supere esto, de alguna manera. Si es cierto que padece de esos padecimientos desde la tercera temporada del programa, es decir, que persisten, hay que estar pendiente. Le ha durado demasiado. Ah, nuestro pobre Sam, siempre le vemos como ese chiquillo que comenzó la cacería en busca de su padre y del ser que mató a su madre y a su novia; esperemos que Dean siempre esté ahí para él, así como la comunidad Supernatural misma.

   Por cierto… si rueda por ahí lo de la doceava temporada.

SOMBRAS, LOBOS Y ANGELES: 16×11, 17×11, 18×11

Julio César.

LUCHAS, CAYADOS Y DEMONIOS: 15×11

marzo 2, 2016

DEAN VULNERABLE… 11×11

ENTRADA DE CAMPEON

   ¿Lo mejor?, Dean…

   Estuvo el curioso episodio de la semana pasada, 11X15 – Beyond the Mat (que no se sabe muy bien qué significa), claramente dividido en dos, Sam y Dean por un lado, Castiel/Lucifer con Crowley por el otro, y creo que a muchos no les emociona. Ninguna de las dos tramas fue algo del otro mundo. El caso de los hermanos parecía una cosa y terminó siendo otra, aunque el enemigo era viejo, un demonio. Lo de Crowley fue demasiado evidente, no sorprendieron como otras veces. Lo que más me gustó fue esa escena idiota cuando Dean sube al cuadrilátero de lucha, rodando sobre sí, lo hizo tan bien que la repitieron desde dos vistas diferentes; verle sobre las cuerdas, gritando, fue divertido. Se notaba que revivía alguna vieja fantasía de la niñez. De Sam me encantó cuando sentados en el público, un hombre con el hijo detrás le da chucherías para que no le cuente a la esposa que tomaba, dice que es otro viejo recuerdo de niñez.

   Se inicia con un grupo patético de luchadores libres, donde hay jóvenes arrogantes y gritones, y viejas glorias que parecían cansados de la suerte que les había tocado. Alguien es asesinado, y sí, eso me sorprendido, no fue uno de los gritones que reclamaba la habían tratado mal. La lucha libre, eso tiene de deporte aún menos que el culturismo; jamás entenderé esa fascinación por la lucha. Nunca me ha gustado el deporte de los “culos aguados” como dice una amiga mía al verlos todo estrafalarios, pero en Estados Unidos y México es una verdadera pasión. Para mí es como mirar un texto en chino. Y eso que era fiel seguidor del suplemento “Santo, el Enmascarado de Plata”, claro que allí luchaba contra vampiros y la Llorona.

DEAN ANTE UNO DE SUS IDOLOS, GUNNER

   Al enterarse de la muerte de ese luchador, Dean propone ir. De sus años de niñez los buenos tiempos con John eran cuando iban a esos encuentros de lucha libre. Aunque Sam parece reacio por todos los problemas que tienen, Dean dice que deben salir de allí, respirar aire libre y presentar sus respetos. Así los hermanos llegan al funeral y miran a sus viejos ídolos. Dean, con ese luchador maduro, Gunner Lawless, se puso tan fangirl como cuando vio al Doctor Sexy en la quinta temporada.

RIO

SAM AMABA A RIO

   También Sam cuando saluda a la promotora, Rio, un recuerdo de su niñez, y ella espera que no haya sido de los que tenía su poster sobre su cama (lo que no habría tenido nada de malo). Él lo niega, pero se nota que miente, como Dean nos demuestra después al preguntare si le habló del poster. Fue triste ver en lo que a veces terminan las grandes estrellas de la niñez. Y eso pasa con deportistas, artistas, maestros y conocidos. Como actualmente con lo de Bill Cosby, que nos defrauda y roba parte de lo que atesoramos de niños. Hay algo patético en un payaso triste. Y en buena medida es lo que me preocupa de la serie, ¿qué sería de las vidas profesionales de Jensen Ackles y Jared Padalecki? Ahora les vemos regularmente, un programa que garantiza que no pasarán a formar parte de ese elenco del que nunca vuelve a saberse. De vez en cuando hay un Richard Dean Anderson que reaparece y triunfa nuevamente, pero los casos de los Tom Welling o Lucy Lawless son más frecuentes. Aunque nada indique que no puedan volver. En fin, hubo ese aire de nostalgia y pesar que sentí al saber de las vidas de tantas estrellas del cine porno de los setenta y ochenta, esas mujeres con uñas largas y grandes peinados que terminaron bien mal.

DEAN, FANGIRL DE LA LUCHA

   Aquí ocurren esas escenas que francamente no entiendo, y hasta irritan un tanto, el público, y Sam y Dean por Dios, gritando como bobos cuando los luchadores van apareciendo (la imagen en sí, ¿veía Sam así a su hermano, o era Jared Padalecki a Jensen Ackles?).

DEEAN AND GUNNER LOVE

   Y Dean parecía realmente una fangirl, todo enloquecido. No faltará el fic.

DEAN, REY DE LA LUCHA LIBRE 1

DEAN, REY DE LA LUCHA LIBRE 2

DEAN, REY DE LA LUCHA LIBRE 3

   Llega la escena cuando, rodando sobre sí (ese Jensen Ackles todo lo hace bien), entra al cuadrilátero y levanta los brazos, gesticula, oye gritos y aplausos y se sube a las cuerdas cuando aparece la mujer comentando lo bien de sus movimientos. Ese detalla de los sonidos y gritos acabándose de repente, me recordó al Dean de la séptima temporada enfrentando a los dragones, intentando sacar la espada de la piedra, todo engolado, la música sublime y todo acaba como si uno rodara la aguja sobre un disco de acetato cuando no puede. Siempre gracioso. Aquí ocurre igual. Claro, allá fue mejor porque cuando decide usar explosivos para tomar la espada comenta algo como rocas, siempre creyéndose tan listas.

LA CAIDA DE DEAN

   O no sé, la caída cuando sale del ring, y la sobada que se da cuando ella se va, fueron de antología.

   Bien, el caso, algo está matando gente durante la gira de lucha y los hermanos investigarán. Mientras Sam revisa a los muertos, Dean se reúne con el equipo que festeja, o bebe simplemente, para saber si alguien está implicado. Se sentía que el cazador hacía comparaciones entre su vida y la del viejo luchador, que siempre pelea así le derriben; se para y pelea otra vez, ce y se levanta porque es su vida. Era su trabajo. Llega el momento de la lucha con el joven novato, el gritón insolente, con pinta de luchador de verdad, grande e idiota, Shawn Harley, que le golpea. A Dean le intriga que no respondiera, el otro dice que no fue nada, peores las ha llevado. Y en ese momento me pareció mi personaje favorito del episodio, el más sólido y estable, uno de esos secundarios que el programa crea y uno estima. Aquí estuvo la sorpresa.

LA MONA DE DEAN

   Como sea, Dean se embriaga de manera fenomenal brindando tragos con agua bendita, y su aire de reseca cuando Sam va por él, fue increíble. Qué bien lo hace. Y me gusta, es grato ver a Dean divertirse como le gusta.

EL IDIOTA

   ¿Saben qué escena fue sorpresiva?, el rapto del retador idiota, Shawn, despertando atado y golpeado, intentando limar asperezas con el viejo campeón, cosa que me desagradó, que fuera él, el ídolo de Dean, el villano. Un demonio aparece, quiere que pacten por su alma. Es cuando ocurre algo sorpresivo, el muchacho dijo que no; él, que parecía la persona más simple del mundo, el menos listo, el más necesitado de títulos, fama o mujeres. No iba a renunciar a su alma por una tontería terrenal y temporal, arriesgando con eso una posibilidad mejor en el más allá. Y aquí hay que estar claro para entender la inteligencia y certeza del joven idiota, uno puede creer o no en Dios, confiar si se quiere o no en una recompensa futura, se puede tener fe en eso, o dudar, o estar completa y totalmente convencido de que no hay nada más… pero esas dudas desaparecen si frente a uno aparece un tipo haciendo prodigios, ofreciendo esto y aquello y dando muestras de singularidad, como los ojos rojos. Ya no hay duda, ese ser existe, está ofreciendo el oro y el moro a cambio de su alma, por lo tanto, lo contrario también puede, o debe, ser real. Ya no es que a ese tipo atado y golpeado le pareciera, lo supusiera o creyera. Si allí está un demonio ofreciéndole gloria terrenal por un precio, también pueden estar los otros, los viejos relatos de un Paraíso. Y la eternidad es como demasiado tiempo para cambiarla por unos pocos años de felicidad. De hecho la eternidad parece aún demasiado en un Paraíso, me parece a mí. Molesto el demonio obliga a Gunner a matarle, y este obedece aunque no quiere. Fue triste, esperaba que los hermanos llegaran antes y le salvaran, pero no.

   Cuando los Winchester aparecen, el demonio les ataca y pelea con Sam mientras Dean enfrenta a su viejo ídolo. Este vendió su alma por un título, uno que perdió a la semana. Cuando su tiempo se vencía hizo otro pacto, le buscaría clientes al demonio y cometería crímenes por él. Eso le tiene mal. Les ayuda, el demonio, que les habla de lo mucho que el Infierno se resquebrajó, Gunner le mata. Se quedará a enfrentar su destino, a los perros infernales.

CROWLEY SIGUE SIENDO EL REY

   Lo del Infierno fue desconcertante, al principio, pero como resulta luego, se entiende por qué Castiel/Lucifer no mató a Crowley, hecho que causaba extrañeza. No me gusto como comenzó, Lucifer burlándose de Crowley que limpia los pisos con un cepillo dental y luego le exige que lo haga con la lengua. Eso me molestó, me preguntaba para qué torturarle así, hasta que vi a los demonios reír y a la mujer que en el episodio pasado le gritó cuando le odiaba, Simmons (toda una personalidad), toda seria; uno imaginaba por dónde irían los tiros. Ella le saca de la jaula diciéndole que aún tienes fieles, pero no creo que ningún fan del programa se halla dejado engañar: era una trampa de Lucifer. Crowley va a un deposito secreto que tiene, por el Cayado de Aarón, dado por Dios mismo al hermano de Moisés, otro de los “Puños de Dios”, de los que ya sabe por Lucifer que son poderosos. Está a punto de abrir la caja donde lo guarda cuando aparece el nuevo y empeorado Castiel, burlándose del engaño… algo que ya imaginábamos.

LA SANGRE DE LUCIFER

   Y como sostengo, eso explicaba todo, aunque para ser totalmente honesto, ya Lucifer lo había dicho antes. No mató a Crowley porque necesitaba de un arma efectiva contra Amara, creyó encontrarla la semana pasada, la piedra aquella que se usó en el submarino, y supuso acertadamente que el Rey del Infierno algo tendría oculto. Iba por eso, pero Crowley le engañó, la vara no estaba en la caja y por poco lo mata, aunque el arma pedidera el poder. No me gustó esa muerte de Simmons, si el que ella le aclara que todos le odian por lo que le hizo al Infierno, sellándolo Lucifer al sostener que todos le desprecian por convertirse en la mascota de Dean Winchester (dicho así, no de los Winchester, como una vez le acusara Rowena, sino de Dean). Ella muere, salvando a Lucifer, habría quedado mejor si este la hubiera usada de escudo, pero en fin… Lo de Lucifer furioso por hacerle sangrar, hiriéndole luego en represalia, quedó genial. Bien, otra arma que se desperdicia (no podía ser tan fácil la batalla con Amara, ¿no?), pero ahora Crowley está libre (¿tendrá el descaro de ocultarse en la baticueva?). Es de admirar que siempre tenga un plan, las únicas veces que le vimos caer fue cuando Dean le atrapó para el exorcismo y cuando Rowena pactó con Lucifer; del resto…

LOS WINCHESTER EN LA LUCHA LIBRE

   No fue un gran episodio, aunque si bueno. Disfruté de la ligereza de la primera parte, Sam y Dean fanáticos de la lucha, el mayor con sus movimientos, pero fue realmente triste ese final. Sam y Dean lucharán aún cuando lo sientan todo perdido, y ganarán, tienen que hacerlo porque es lo que deben hacer. Sonó desesperado, solitario y con un cierto tufo a sacrificio. Veremos con qué nos salen mañana.

JARED PADALECKI… ¿UN CHICO TRISTE?

SOMBRAS, LOBOS Y ANGELES: 16×11, 17×11, 18×11

Julio César.

NOTA: Las imágenes, geniales, las tomé casi todas de un sólo espacio; ¡quedaron tantas por usar! Sin embargo este blog tiene fecha de caducidad, en cuanto acabe el espacio para imágenes lo cierro, y creo que ya llevo dos tercios, estas pesan bastante. Pero valen la pena, si quieren vayan a http://sassywiinchesters.tumblr.com/tagged/11×15/page/3

DE CAZADORES, NAZIS Y SACRIFICIOS: 14×11

febrero 24, 2016

DEAN VULNERABLE… 11×11

CASTIEL-LUCIFER RESCATA A DEAN

   Debió ser “la escena”. Hay mucho Cass, al menos.

   Aunque me gustó mucho el episodio de la semana pasada de Supernatural, 11×14 – El Buque, ¡y qué adelanta está ya la temporada!, debo confesar que quedó un tanto por debajo de mis expectativas en una de sus escenas.

SUPERNATURAL - EL BUQUE

   Tal vez porque fue un capítulo complejo en cuanto a narrativa; todas esas emociones claustrofóbicas en un submarino condenado a muerte (o imaginamos, porque esto es Supernatural), merecían tiempo. Estaban todos, o casi todos los que debieron aparecer, faltó Amara, no así Castiel/Lucifer y Crowley. ¿Qué me gustó?, el viaje en el tiempo así como las frases y la interpretación de este Castiel/Lucifer. ¿Qué no me agradó tanto?, las reacciones a ese Castiel/Lucifer. Los hermano, buscando un arma contra Amara, ignorando todavía que Lucifer camina sobre la tierra, mirarán hacia los años de la Segunda Guerra Mundial para encontrar un modo. Y si faltara algo, lo que, repito, espesó la hora como para mostrar más, reaparecen los nigromantes.

EL REGRESO DE LOS NAZIS NIGROMANTES

   Si, vuelven los villanos por excelencia, los sucios nazis (todavía parece increíble que semejante locura recorriera una vez al viejo continente, o que todavía asome la cabeza de vez en cuando), y estos eran de los peores, unos enemigos que esperaba que regresaran, igual que el Golen y su guardián, los nazis nigromantes. Inicia el episodio en el año 43 del siglo pasado, en plena Segunda Guerra Mundial, en Francia. Un jefe nazi, después de asegurar que enviará algo a Alemania, que parece muy valioso, recibe a una hermosa joven que le hace carantoñas. Esta se vale de sus atractivos para matarle y robar esa cosa que Hitler quería, y la verdad es que pensé “pobre tipo, siempre caemos”; luego resulta ser un bicho de pezuña en rabo. Lo que si me pareció extraño fue que en el programa el supuesto nazi utilizara, para con la mujer, sonriendo, la frase “mi querida francesa colaboracionista”, dicho como si fuera un piropo o algo sentimental, siendo que ese todavía es un tema delicado en aquel país.

   Hace tiempo, en un portal de noticias venezolano, se mostraron una imágenes de la manera como fueron tratados los colaboracionistas franceses a la caída del régimen de Vichy (una vergüenza donde las hubiera, algo así padecemos aquí, los Castro son amos rapaces y poco piadosos), y aparecían unas mujeres con las cabezas rapadas y esvásticas pintadas en sus frentes siendo obligadas a marchar entre la gente (una vieja pena de vergüenza a ciertas damas, está en la historia europea y hasta en Juego de Tronos). Aquí se hicieron comentarios ligeros sobre la poca hombría de los franceses por hacerles eso a esas señoras. Y si, pareció cruel, pero la verdad es que leyendo sobre esos días uno se queda de piedra. Hubo franceses que cometieron actos imperdonables durante la ocupación, sencillamente infames que aún hoy llenan de vergüenza a sus descendientes. Francia fue ocupada, está bien, era eso o ver quemarse a toda la nación como ardió Varsovia hasta ser reducida a escombros; uno puede resistirse en secreto, o mirarles con disgusto y un “ah, bueno, qué se le hace, ojala se mueran todos esos cerdos nazis”; pero, repito, hubo gente que hizo cosas terribles que cuestan creerlas; y “la Francia de Vichy” y el término “colaboracionista”, son cosas de las que aún hoy es difícil hablar en ese país. Por eso me extrañó que el programa utilizara el término, aunque una serie que habla de Dios como lo hace esta, es irreverente de por sí.

   Bien, en el presente, en la baticueva, después de discutir con Sam que no duerme y se toma todo el café, Dean y este siguen buscando una manera de enfrentar a Amara, y en los diarios de Los Hombres de Letras el menor encuentra una referencia a una poderosa arma que fue recuperada de los nazis en Francia. Deducen el nombre de la agente, una Mujer de Letras, que pereció y el arma se perdió cuando el submarino donde viajaba fue atacado. A Dean le sorprendió lo de la Mujer de Letras en una organización tan chauvinista, pero hay que recordar que la joven que estaba con Henry Winchester la noche que Abaddon se dio a conocer y acabó con todos, estaba por convertirse en una. ¿Y Dorothy? Además, todas las referencias sobre la Segunda Guerra Mundial indican que las mujeres debieron dejar sus casas para dedicarse, de una manera u otra, a la guerra. Norteamericanas (la famosa foto de la mujer con la pañoleta en la cabeza y una llave de tuercas), soviéticas y más tarde alemanas y japonesas debieron sostener sus países, y la producción bélica y de alimento, mientras los hombres peleaban y quemaban el mundo. Y estaban las agentes de la guerra secreta, las espías. Que una de ellas pasará a formar parte de Los Hombres de Letras cuando, en la serie, los nazis llevaban otra guerra, la sobrenatural, no tiene nada de extraño. A Sam le parece una pena no poder llegar a esa fulana arma, un objeto tocado directamente por Dios, antes de que se perdiera. Dean dice que tal vez hay un modo…

CASTIEL-LUCIFER Y EL CAUTIVO REY DEL INFIERNO

   La acción pasa al Infierno donde Lucifer/Castiel, no puede aburrirse más con los demonios y sus tonterías. Hay que recordar que este ángel caído siempre les odió y planeaba acabar con ellos, razón por la que Crowley se alió con los Winchester en la quinta temporada. Allí vemos al ex Rey del Infierno en una jaula atado con cadenas, brazos y cuello, hasta con una mordaza, y no podía parecer más algo sexual del tipo bondage. La idea es torturarle, se veía herido, pero también humillarle y mantenerle allí, para que sufriera, ese era el castigo de Lucifer. Pero este sabe, y uno lo imaginaba, que Crowley aunque se decía derrotado, no lo estaba. Aún espera su momento de contraatacar, que es lo que más o menos responde cuando Lucifer le interroga, que no le ha matado porque aun no es lo suficientemente fuerte para ir contra Amara. El Rey espera el momento cuando la marea cambie, es su estilo, y Lucifer lo sabe. Es cuando Dean llama…

   En la baticueva escucha lo del arma secreta, un objeto tocado por Dios. Lucifer dice que sí, que son objetos poderosos aunque creyó todos se habían destruido en el Diluvio o durante el siglo XX. ¿Cosas tocadas por Dios y que tienen poder? ¿Existirán? En la cultura popular, si. Está el Manto de Turín, los clavos, los pedazos de la cruz, las grutas donde hay manifestaciones marianas. Recuerdo una gente que vendía una reliquia de no recuerdo qué cosa, que dentro contenía, según ellos, tierra de Jerusalén, agua del Jordán y creo que un pedazo de la cruz. Una reliquia armada, pues. Como sea, Lucifer dice que puede resultar y se impone, por lo tanto, un viaje por el tiempo.

EXASPERADO DEL WINCHESTS

   Fue gracioso ver la cara de Castiel/Lucifer, entre burlón y exasperado mientras los hermanos discuten sobre quién irá (la imagen no es de ese momento exacto, pero se parecía aunque había más sonrisas socarronas). A Sam no le hace ninguna gracia que Dean salga con el argumento que es mejor que el otro se quede, que si algo le pasa, Sam tendría que enfrentar a Amara, que él no sabe si podrá hacerlo. Lucifer no perdió detalle.

   Me gustan mucho estos capítulos de viajes por el tiempo, desde la quinta temporada cuando Dean conocía a sus padres, de jóvenes, encontrando sexy a su mamá; quién no recuerda su cara en ese momento cuando se dice que por tal pensamiento terminará en el Infierno… otra vez. ¿Y viajando con Sam al Oeste para recolectar las cenizas del fénix en la sexta temporada, con lo bien que le sentaba el traje? Fuera del homenaje a Volver al Futuro, en este caso la tercera entrega, fue un vacilón verles de vaqueros. Pero uno de los viajes que más me gustó fue el de la séptima temporada, cuando Cronos se lleva a Dean a 1944, haciendo llave, con mucha química, con el intocable Eliot Ness. Aquí, nuestro intrépido cazador viaja nuevamente, otra vez a los años de la guerra.

MUJER DE LETRAS

   Dean aparece en el submarino, solo, Lucifer vuelve con Sam chorreando agua por una protección que no le dejó entrar, diciéndole que no podrá sacar a Dean de esa navío que será hundido. Era grave pero fue gracioso verle escurrir agua. El pecoso se las arreglas para conseguir ropas y llegar con la mujer, a quien se presenta por quién es. Y ella lo acepta, de Hombre de Letras a Hombre de Letras. La tripulación no le cree y es cuando Dean les dice lo que ocurrirá y ya un barco está siguiéndoles. Es ese nazi, un nigromante, quien les propone que le entreguen a la chica y su carga y les dejará ir. Ella rompe los sellos, el último está en su interior y para borrarlo Dean tendría que matarla, pero el cazador no puede. Fueron momentos de gran tensión, escenas bien montadas.

EL AMAR DE DIOS

   Cuando todo parece perdido, el capitán aclara que no la entregarán, las órdenes son defenderla y la carga. Ella usa la piedra, luego se la entrega a Dean, y justo en ese momento Lucifer se lo lleva.

   Y llega la gran escena. Sam busca una manera de romper el sello desde afuera, pero sólo un arcángel puede. Como Castiel sólo es u ángel, lo descarta. Pero Lucifer lo intenta, Sam le encuentra, le propone que tome fuerza de su alma como hizo Bobby en el pasado.

LUCIFER NO LO PUEDE CREER

   Cuando le ofrece su alma, Lucifer no aguanta más, la ironía es demasiado grande y se revela en toda su grandeza. Y la frase que usó contra Sam, que está molesto con él por ser la chica que se negó a acompañarle al baile de graduación, fue genial.

CASTIEL-LUCIFER VS SAM

   Le va a matar porque quien le importa ahora es Dean (siempre es así), por Amara. Porque ya sabe que puede usar al cazador contra la hermana desequilibrada de Dios. Va a matarle pero Castiel aparece y toma el control. Sam le pide que luche y le expuse, pero el tonto ángel le aclara que lo hizo voluntariamente para detener a la mujer.

EL GATO SE HA ESCAPADO

   Cuando ya cree que va a morir en ese submarino, Dean reaparece en la baticueva, con Castiel/Lucifer todavía atrapándole por un hombro. Sam, caído y adolorido le grita que no es Castiel sino Lucifer (y ese debió ser un gran momento, que no fue), y si la mirada de Dean cuando se vuelve y le enfoca es increíble, la frase de Lucifer fue mejor: el gato se ha escapado. Me reí una barbaridad. El gran villano le quita la piedra pero esta no funciona, aparentemente sólo era de un disparo. Golpea a los hermanos pero Sam, con el símbolo de sangre, le echa. ¿Sorpresivo que la fulana piedra sólo trabajara una vez? Era lógico que no funcionara o que su poder fuera inferior al de Amara; no era creíble que faltando todavía varios capítulos para el final de temporada contaran ya con semejante arma y que funcionara contra la mujer. Es como cuando intentaron matar a Lucifer, en la quinta temporada, con la Colt.

WINCHESTER, PUERTOS Y NAVIOS PERDIDOS

   Llega ese Dean contemplativo sentado en un muelle, del submarino nada se supo, de la nave nazi si, algo la atravesó de parte a parte. Hablan de Lucifer, Dean dice que le buscarán, salvarán a Cass y enviarán al demonio a su jaula. Tal cual. Pero la verdad me inquietó ese Dean tan abrumado en ese muelle.

DEAN CONTEMPLATIVO

   ¿Sentía pesar por aquellos a quienes conoció por un rato y que murieron en aquella lata de sardinas perdidos para siempre? ¿O cavilaba en el valor de una gente que por la misión que les tocó se sacrificaron sin dudarlo cuando el momento llegó? ¿Lo habría estado comparando con lo que hicieron Sam y él cuando dejaron libre a la Oscuridad para salvarle de la Marca? Lo que me preocupa son las muchas temporadas que ya lleva el programa y que estén planeando un final que nos haga gritar de rabia, que esto es Supernatural, que los colectores dicen que ya no regresarán de la muerte si algo les ocurre, ¿acaso está Dean contemplando la posibilidad de morir en un último ataque suicida contra Amara o Lucifer? Me inquieta…

   Y no me gustó ese momento de epifanía, Dean mirando el rostro de su enemigo, Lucifer, vistiendo a Castiel. Faltó, como siempre expreso, ese Castiel atrapándole por el cuello y alzándole, como si hizo con Sam, el pecoso pidiéndole que reacciones y el verdadero Castiel haciéndolo. Por amor… a la humanidad, claro. Veremos qué pasa mañana.

LUCHAS, CAYADOS Y DEMONIOS: 15×11

Julio César.

NOTA: Todas las imágenes fueron tomadas, agradeciéndolo en el alma, de la página: http://sassywiinchesters.tumblr.com/tagged/11×14/page/3

CORRERÍAS EN BOSTON… 17

febrero 18, 2016

CORRERÍAS EN BOSTON                         … 16

Titulo: Una noche en Boston

Autor: yeya-wc

Resumen: Dean sorprende a Sam con una vida secreta, una donde pensó dejarlo todo, incluso las cacerías.

WINCESTS HOT

……

   Bajar las escaleras del motel, meter a Dean en el impala y sacarle fue un trabajo lento, laborioso, que desesperó a Sam. Por el evidente esfuerzo que el pecoso hacía para moverse, por controlar el dolor. y porque se hacía tarde. La generalidad de lo sobrenatural atacaba de noche. Entrar al moderno y cómodo edificio de residencias fue fácil. El portero parecía esperarles y, con toda discreción y diligencia, les condujo más allá de la recepción, rumbo a los ascensores. Una vez en la sala del inmueble, Sam debió controlar un silbido, sosteniendo todavía a Dean. Era un apartamento amplio, moderno, decorado con tino, funcional, de buen gusto, masculino y hogareño. Una pareja enamorada bien podría vivir allí.

   -Vaya nido te montó.

   -Tardaron bastante. –la voz les toma por sorpresa y se vuelven hacia la salita.

   Dean enrojece violentamente al reconocer en la bonita mujer sentada en uno de los cómodos sillones a Leslie Stanton. Su rival de antaño.

   -Hey, ¿quién es usted? –Sam, automáticamente, entra en modo alerta y protección dando un paso frente a un Dean disminuido, quien está rojo de pies a cabeza, cosa que no nota. La mujer que se pone de pie es menuda, hermosa, pero bien sabe el joven cazador que las peores brujas solían ser así.

   -Lamento haberles sorprendido. –ella intenta una sonrisa que le cuesta, mirando de Sam a Dean.- El señor Winchester, Dean Winchester… he oído mucho de ti. Creo que sabes que tenemos un interés en común. –eso logra que el pecoso sienta ganas de rodar los ojos; joder, ¿habría tomado algo que le hacía delirar?

   -Sam, te presento a la señora Stanton, Leslie Stanton, si la memoria no me falla. –presenta el rubio, sosteniendo la mirada de la mujer.- Esposa del fiscal Stanton.

   El rostro de Sam es un poema, balbucea sin voz, mirando de uno a la otra, estallando en una carcajada interna, casi histérica, ¿Dean enfrentaba a su rival? La idea le molesta, irrita y a un tiempo le divierte.

   -¿El fiscal Stanton? –la mujer mira al mayor de los Winchester.- Qué formal. ¿Siempre le dices así, fiscal Stanton? –se hace un gran silencio que Sam se apresura a terminar.

   -Mucho gusto, señora. Su esposo ha sido amable al permitirnos…

   -Si, lo sé; este apartamento es suyo. Aunque ya no lo usa… como antes. -le sonríe ella, seguramente intentado que sonara amable, pero había cierto tono que Dean resiente.

   -No tema, no lo destruiremos. Pasaremos una noche, a lo sumo. –le aclara, y Sam desaparece para ambos.

   -¿Te encuentras bien? Parece algo enfermo. –le estudia ella, curiosa.

   -Estoy bien. –corta y se miran. Y aquello le parece a Sam cada vez más incómodo y ridículo.

   -Imagino que te sorprende… -ve a Sam.- …Que les sorprende verme aquí. –enfoca nuevamente al mayor.- Pero tenía curiosidad de conocer, oficialmente, al gran Dean Winchester. –el tono es suave, pero las intenciones son aceradas. Dean enrojece, pero alza los hombros, sonriendo con cierta chuleza.

   -A sus órdenes… para lo que sea. –lanza la insinuación de siempre y espera, ¿qué hacía esa mujer allí? Sabe del apartamento, por lo tanto… Siente una ola enorme de vergüenza cubriéndole, pero lucha contra ella. No hacía nada malo. Ya no.- ¿Deseaba algo más que…? –la reta, ella oprime los labios.

   -No particularmente; sólo quería conocerte, al fin, fuiste importante para Nicholas… -Dean traga, Sam abre la boca e intente controlarse, ¡Dios, eso era tan vergonzosamente jodido!- Tu ayuda como cazador le fue valiosísima. Es una suerte que hayas regresado a Boston. Claro, por Nicholas. –se tiende y toma una costosa cartera del mueble.- Mi marido merece todo lo que se haga por él, es un gran hombre y está llamado a una tarea todavía mayor. –cada palabra parece una estocada.- Nadie debe hacerle daño. E imagino que estás de acuerdo.

   -Por supuesto, señora. –la voz es ronca.

   -Un escándalo respecto a todo esto…

   -Entiendo. –es firme. A su lado, Sam ya no parece divertido.

   -Eso me tranquiliza. –sonríe ella, una mueca de sus labios que no llega a sus ojos.- Un placer conocernos al fin. –Dean la mira frío.

   -La verdad es que no es nuestro primer encuentro. –ella alza la barbilla, Sam frunce el ceño.- Nos vimos hace dos días en casa de la abuela de Nick… del fiscal Stanton. Pasó a mi lado.

   -No era el momento para hablar, estaba la anciana presente. –aclara ella, sonriéndoles, falsa.- Bien, les dejo, parece que necesitas descansar.

   -Muy amable. -Sam farfulla, no entiende nada. ¿A qué vino esa mujer? La ve dirigirse a la puerta, deteniéndose y volviéndose. Su rostro refleja un abierto resentido en ese momento.

   -Y te equivocas, Dean, no fue esa la primera vez que nos vimos, hace dos días, aunque no estoy segura que lo hayas notado en aquel entonces. Te recuerdo muy bien. Del día de mi boda con Nicholas… al final de la capilla, con tus manos en puños y saliendo airadamente. –le informa y el pecoso desvía la mirada, sintiéndose muy culpable.

   La mujer sale, finalmente, la puerta cae en su marco, Dean cierra los ojos, Sam le mira fijamente. Con la boca muy abierta.

   -¿Tú…?

   -Déjalo, Sam. Déjalo así. –de repente parece agotado, débil, frustrado; no es el magnífico y aventurero joven de siempre. Se ve frágil.- Nunca debí regresar a Boston. -y Sam está de acuerdo.- Estoy cansado, mucho… -da uno torpes pasos alejándose. Sam sólo le mira, impresionado.

   -Dios, ¿te presentaste en la iglesia? –no sabe si estar enojado, divertido o exasperado.- ¿Cómo fue eso? ¿Llegaste cuando decían “si alguien sabe de algún motivo para que esta pareja no deba casarse…”?

   -¡Sam! –hay exasperación, luego baja los hombros.- Viví aquí un tiempo, con él, ¿okay? Creí conocerle, luego supe que no. Fin de la historia. –le mira.- Fueron días… extraños.

   Calla, tiene que hacerlo porque se siente ligeramente ridículo al pensar en sí mismo siendo engañado como una chica venida del campo a la gran ciudad. No le cuenta cómo Nicholas le atendía a cuerpo de rey, preocupándose de que estuviera cómodo, llevándole alimentos chatarras que criticaba pero que sabía le gustaban. Vio muchas películas, entre ellas mucho porno, escuchó mucho rock y más de una vez bailó en calzoncillos, siendo pillado por un Nick que reía y le abrazaba todo excitado. Descansó. Durmió bastante. Siempre habían cervezas frías, aunque el abogado le hablaba de las virtudes de los jugos y zumos. Pero, por encima de todo, estaba él, siempre, diciéndole lo maravilloso que era, lo valiente, lo hermoso, siempre mirándole a los ojos y tocándole una mejilla con afecto rudo. No le contará a Sam que se sintió… amado; que llegó a necesitar que el abogado apareciera, que cenaran y hablaran, que tomaran duchas que terminaban en sexo; ver un juego o una película en la sala, que terminaba en sexo. Ir a la cama, donde el sexo era la norma, y dormir entre sus brazos. Si, fueron días extraños, horas intensas donde le parecía estar en una burbuja de seguridad y afecto al lado de alguien a quien le importaba; tanto que a veces discutía con el otro porque le parecía que esto o aquello era muy peligroso (atendió dos casos, fantasmas también, y Nicholas pareció casi al borde de un ataque de nervios o rabias), y que dejara que otro se encargara. Le irritaba eso, que deseara alejarle del trabajo, y discutían. Lo que terminaba generalmente con un exasperado Nicholas perdiendo el control, atrapándole el rostro y gritándole…

   -¿No entiendes que no quiero que te pase nada? Sales y siento miedo porque no sé qué estás haciendo, ni si necesitarás ayuda. ¡Y eso me mata! –era la réplica que terminaba turbándole.

   Claro, de la boda nada sabía, y al enterarse no pudo creérselo. Por eso tuvo que ir. Sobre sí, sintió la mirada de Nick, alarmada, no sabía que esa mujer…

   -Estoy cansado. –repite.- Quiero dormir, pero antes necesito un baño. La maldita toalla con alcohol no limpia nada.

   Sam quiere preguntar aún mucho más. Dios, ¡Dean se había presentado en la capilla! Eso sonaba a que la relación, o lo que fuera que existiera con ese sujeto si había sido importante. Pero ahora…

   -¿Necesitas una mano con eso? –se ofrece, sin pensar. La mirada que Dean le lanza, de fastidio, le hace rodar los ojos.- Tienes movilidad limitada.

   -Creo que puedo muy bien lavarme el culo sin ayuda. Gracias. –es terco y sarcástico. Sam sonríe por primera vez desde que llegaron.

   -¿Seguro?, porque a veces creo que eres incapaz de encéntratelo aún usando las dos manos, dos espejos y varias lámparas.

   -Idiota. –gruñe el otro, dirigiéndose muy envarado y lentamente al interior del apartamento.

   Seguramente a un cuarto de baño, o un dormitorio. Lo conocía, había vivido allí con el increíblemente apuesto, masculino y dominante Nicholas Stanton, se recuerda un tanto frustrado y celoso, el menor. Bien, lo mejor era revisar qué había en la cocina.

……

   Dean necesita unos minutos para sí, para calmarse, también para asimilar la cálida y pegajosa ola de debilidad que le ataca en esos instantes. Estar de pie le producía un dolor insoportable, y si había estado ausente cuando encaró a Leslie, ahora regresaba con rabia para morderle el culo. Abre aquella puerta con  cuidado, sosteniéndose del picaporte. Quiere encerrarse en algún lugar para dejar de sentirse expuesto y tonto frente a Sam. La visita de esa mujer le había conmocionado. No sabía lo que Nick podía haberle contado, aunque algo le decía que seguramente muy poco, pero ella sabía. O lo sospechaba. O simplemente lo intuía. Que él había sido “la otra” en su relación. La idea le parece tan mortificante que tiene que girar los ojos para sí mismo, penetrando en el cuarto principal. Estaba como lo recordaba, se dice con una sonrisa atormentada, viendo el ventanal cerrado y las persianas corridas, la cómoda… y la cama.

   Lucha contra los recuerdos, un tanto acalorado y mucho de avergonzado, así como combate el mareo. Con Nicholas Stanton se había abierto de maneras que nunca imaginó, en muchos sentidos. Los cachetes le enrojecen más, mortificándole. Va muy lentamente al closet y saca una toalla blanca y grande. Si, conocía el lugar. Se dirige al baño. Dentro, arroja la toalla sobre el inodoro de tapa baja. Alza una ceja, todo seguía igual, espartano, colores oscuros, aséptico. No, Nick no compartía ese lugar con su mujer. ¿Tal vez con nadie? Esa idea le produce algo de calor en el pecho, pero la aleja. No servía de nada. Había algo más que estaba molestándole desde el encuentro con Leslie, pero no logra asirse a ello. Bien, la ducha para descansar… después de que Sam le ayudara con la columna. Bota aire, no es un hombre cobarde, pero sabe que será desagradablemente doloroso.

   Intenta sentarse para quitarse las botas, no puede. Pisa los talones del calzado, doliéndole en el alma. Luchando por sacarlos sin joderlos, lo logra, bufando, falto de aire, pero hasta allí. No puede alzar los pies para retirar los calcetines, mucho menos la franela. Cierra los ojos con frustración.

   -¡Sam! –bufa, más mareado, algo pálido. La puerta se abre de golpe, chocando contra la pared, seguida de un Sam agitado y de ojos abiertos que parecía temer encontrarse un nido de vampiros.

   -¿Qué? ¿Estás bien? –revisa todo, frenético; el gruñido adolorido de Dean le había helado la sangre. Ahora repara en su tambaleo y de un salto llega a su lado, sosteniéndole, viéndole enfurruñarse.

   -No, no me siento muy bien, ¿te habría llamado si lo estuviera? –refunfuña enrojeciendo hasta la raíz del cabello, mirada al piso.- Ayúdame a… salir de los calcetines y la franela. –pide odiando su debilidad.

   Sam le mira casi enternecido, embargado de una oleada de sentimientos que pocas veces experimenta, Dean no le deja, deseos de protegerle y cuidarle. Dios, ¿era lo que Dean sentía mientras velaba su cuna cuando era niño?

   -Claro. Siéntate.

   -No puedo. –croa el rubio, aún más rojo. Vista al suelo en todo momento. Y a Sam le habría gustado que le mirara.

   -No hay problema. –responde suave, hincando una rodilla, alzándole un poco el píe, odiando el tensar de su cuerpo cuando la punta de los dedos de Dean caen en su cuello, buscando apoyo, o sentir que hace algo increíblemente sucio y erótico mientras hala el calcetín exponiendo el pie del pecoso cazador. Joder, qué pie tan sexy, piensa casi gritándose insultos. Y por fin comprende, congelándose, las manos sobre el tobillo de Dean, llevando, sin necesidad, la otra a su dorso. Alza la mirada, también rojo de cachetes.- Tendré que ayudarte a salir de toda tu ropa. Y con la ducha.

……

   Fuera del conjunto residencial donde una vez Nicholas Stanton tuvo su nido de amor con un apuesto y pecoso cazador de criaturas sobrenaturales, una vieja camioneta se detiene. Los vidrios están arriba, el papel ahumado cubre cada cristal. La ventanilla del lado del copiloto baja un tanto y un rostro barbudo, delgado y demacrado se asoma un poco.

   -Este es el lugar, esos sujetos están aquí. –informa a los otros dos dentro del vehículo.

CONTINÚA … 18

Julio César.

EL AMOR DE DEAN… OTRA VEZ: 13×11

febrero 15, 2016

DEAN VULNERABLE… 11×11

DEAN AND AMARA KISS

   Es que no me canso de esta imagen…

DEAN CELEBRA

   Nuevamente tengo sentimientos encontrados por un episodio de Supernatural, 11×13 – El Amor Duele; fue bueno, de hecho me gustó mucho, pero me impacienta porque la trama central no avanza. Hubo nuevamente detalles, fugaces señalamientos, pero nada más. Una bruja conjuga una criatura horrible, que tuvo la virtud de ser algo nuevo (parecía una cosa, resultó otra), y aunque la trama no pudo ser más simple, un carajo infiel con la niñera, tuvo su pega. Me gustó mucho ver aparecer a Amara frente a Dean, como su cara cuando le gana a Sam con aquello de piedra, papel y tijera. Y me sorprendió para bien, y mucho, que Dean, contrario a su costumbre, se confiese con Sam, y la aún mejor respuesta de este.

DEAN ENRATONADO

   ¿Lo mejor de lo mejor, sin embargo? Dean con el chupetón en el cuello de su noche de juerga de San Valentín, cuando cree hacer un servicio público acompañando a las mujeres solas, viéndose como enratonado, oliendo una comida que no parecía muy buena.

SAM Y DEAN, SINCERIDAD

   ¿Y Sam diciéndole que mejor tomara una buena ducha porque apestaba? Cómo me reí. Me agrada la idea de que se divierte. Pero Sam anda como muy encerrado.

   La cosa no pudo ser más corriente, una pareja se dispone a salir de noche a un evento, en el cual la esposa tieneHALLOWEEN muchas esperanzas puesta, tanto que besa al hombre mientras esperan a la niñera, la cual llega y se besa también con el hombre. Este tiene una aventura y ella quiere que se deshaga de la mujer para que estén juntos, y lo hace él o lo hará ella (y como nos gusta cuando nos amenazan). Esas cosas siempre me irritan y hacen reír, ¿qué podía esperar una carajita de un sujeto que engaña su mujer, bajo su techo, casi frente a los niños que esta cuida? ¿Qué tan cabeza vacía puede ser? ¿Y cómo un carajo se busca semejante problema en su casa? Debían haber muchas ganas de por medio y las oportunidades se regalaban… o era lo que luego resultó (si, sentimientos reales), pero ya para este puto me molestaba toda esta gente y esperaba que les pasara algo feo. Ella se queda, alguien aparece detrás, se besan y ese, quien sea, le saca el corazón de un manotón. ¿Un noviecito al estar engañando a su vez al tipo de la casa?, la pregunta se imponía. Por cierto, en ese momento le di toda la razón a Michael Myers, de Halloween, esas niñeras son un problema.

   Aunque no se trata de Amara, o de Castiel, Sam y Dean parten a investigar, entrevistándose con la esposa, quien parece atormentada, pero no tanto como el marido. Mientras Sam va a la morgue, Dean se dirige al trabajo del tipo y le interroga. Si, tenía una aventura, y la amaba, como ama a su esposa. Y esta idea es la que mueve todo; por cierto, realmente creo que cualquiera puede gustar o querer a más de una persona, lo que me irita son los que traicionan sus promesas. No es lo mismo decir “vamos a salir a ver qué pasa”, a sostener frente a un gentío un “juro estar contigo hasta la muerte”. La diferencia es grande. El hombre tomó una grabación del asesinato, para borrar lo del beso con la joven, pero ahora aparece él matando a la chica. Dean sospecha de un cambia forma.

   La joven va por él, y le pega el susto de su vida porque la sabe muerta. La verdad quedó muy bien la escena. Cuando investigan esta nueva muerte, los Winchester se encuentran con que una testigo identifica a la chica muerta. Así que sospechan de la esposa. Le hacen una prueba con la plata, que aprueba, aunque admite que sabía de la aventura pero que amaba a su marido, no quería perderlo y confiaba que lo resolverían, sabiendo ella misma lo patético que sonaba aquello.

   Estando sola, alguien llama a la puerta, es el marido al que ve por el ojo mágico, el marido muerto, y la escena la verdad es que fue de horror (Supernatural es una serie de horror, aunque se crea que sólo son tipos guapetones teniendo aventuras entre, como sostiene el fandom). Ella logra escapar y llega con los hermanos, confesando que hizo algo malo, buscó a una bruja, que resulta ser su peluquera a quien le contó sus problemas, para que le ayudara con un hechizo de amor. Cómo me reí cuando Dean le preguntó si las mujeres realmente hacían eso, contarles cosas así a las peluqueras. Pero finalmente los hermanos deducen que enfrentan una maldición para castigar a “los culpables”, regresando luego a la persona que lo inició. Se tardó en este caso porque cuando besó al marido, lo marcó, pero este señaló a la niñera, esta cae primero, luego él y ahora le tocaba a la primera de la cadena.

DEAN'S KISS

   Cuando esa cosa llega, el marido (y todo indicaba que quien aparece para matar es alguien a quien se desea, la fantasía secreta, o el verdadero amor; detalle este muy importante), las balas de plata no le matan, y Dean, para ganar tiempo para la mujer, la besa. Ahora van por él primero. ¡Qué rabia agarró Sam!

UN ENEMIGO SUPERNATURAL

   Me gustó que le reclamara esa forma irracional de actuar, poniéndose siempre en la línea de fuego. Van por la fulana bruja que controla a esa criatura, mediante su corazón, que según la leyenda debe estar oculto fuera de él. Es un lugar feo y apartado, o no sería Supernatural. Cuando dejan el impala, Dean le da un cuchillo a la mujer para que se defienda. Esta cree no poder usarlo, o no querer usarlo; el cazador le dice que si algo va por ella para matarla tendrá que defenderse. Personalmente creo en el pacifismo, uno no tiene ningún derecho a ir a imponer por la fuerza, a golpes o con homicidios, sus ideas a nadie, así se tenga la razón (que uno sepa de un padrastro abusando de las hijastras, por ejemplo; para eso están las leyes, que le encierren y allí le asesinen); pero si alguien viene a matarle a uno, ahí termina la quimera. Hay que defenderse. Hasta en la Biblia, cuando la reina Esther, se habló del derecho a la autodefensa cuando el peligro no es retórico, no es figurado, no es que “me parece que”, sino que otros vienen armas en manos a matar.

LOS MADUROS WINCHESTER

   Dentro de la vivienda los hermanos se dividen para buscar el corazón de la criatura, es cuando ocurre lo del juego de piedra, papel y tijera, y Dean le gana por primera vez a Sam y sonríe de esa manera que es tan entrañable. Antes Dean ha expresado la cuestión, qué personalización de su deseo irá a matarle, y ya está ansioso de ver a Daisy Duke, a quien ama desde que era niño. Aunque si aparece la nueva, tampoco la rechazaría. Y aquí coincidimos, uno de mis primeros amores de índoles fantasías nocturnas fue Daisy Duke, la interpretada por Catherine Bach; Dios, qué mujer. Pero, imagino, todos sabíamos que quien aparecería era Amara, cosa que molesta a muchos que no entienden eso. Les parece increíble que Dean se halla enamorado, por primera vez, en una larga serie de once temporadas. Personalmente me pareció un giro increíble, ya no era la pasión carnal y demoniaca que esperaba al inicio, pero esto también vale. Y me gusta. La cosa aparece, y no entiende por qué Dean se avergüenza de ese sentimiento, el por qué no quiere entregarse a eso que siente. Por cierto, se veía bellísima. Ella casi le mata, pero…

DEAN Y LA FALSA AMARA

   Sam, en el piso superior encuentra el corazón, pero la bruja le detiene. Ella no ayuda, odia a los infieles, lo que hacen y a las perdedoras que les perdonan creyendo que todo se resolvió hasta que vuelven a pasar por el mismo calvario al poco tiempo. Cosa que no deja de tener su lógica sicológicamente, cuando la gente es demasiado entregada, cuando se arrastra mucho, causa algo de repulsa. Y eso vale para hombres (o mujeres cuyos maridos “todo lo perdonan”, estas hasta parecen hacérselo a propósito, tanto así les detestan) con una pareja, a un dignatario con una población sumisa, como Hitler en Alemania cuando sostenía que merecían perecer como nación por perder la guerra. Y hay muchos otros ejemplos históricos, pasados y recientes, pero mejor lo dejamos así. Aquí ocurre lo de siempre, cuando la mujer va a matar a Sam (y la falsa Amara a Dean), aparece la esposa engañada, Sam se libra, la bruja muere, la cosa desaparece y Dean se salva.

   Esto nos lleva a la escena final, Sam quiere que le aclare quién se apareció por él. Creí que Dean mentiría, pero se abre. Fue Amara. La cosa no sorprendió tanto a Sam, como cabría esperar. Dean no sabe qué siente por ella, pasión, amor, fascinación, pero le atormenta porque la sabe mala y hay que acabar con ella. Sam, viéndose inmenso, le aclaró que no era su culpa, que no era responsable de sentir eso; lo cree parte del hechizo que liberó a la mujer, pero no creo que sea solamente eso. Esta confusión de Dean, lo que siente, cansa y molesta a muchos fans, pero a mí me encanta. Me gusta la idea. ¿Ama Dean a Amara?, no lo sabe. O eso dice, pero quienes seguimos la serie recordamos que en la quinta temporada usó un argumento parecido, cuando le dijo a Sam que cada uno debía seguir su camino porque juntos, con eso que tienen que no sabe si es lealtad, amor o lo que sea, son vulnerables, débiles. Por cierto, que lo tomé como amor filial, porque el Wincests me causa escozor. A lo que me refiero es que una persona como Dean, lo más cercano que puede estar a expresar sentimientos, es así, diciendo no sabe qué es lo que siente, si esto o aquello, pero la cara lo dijo todo. ¿Tendrá Dean que matar finalmente a Amara? Imagino que para la serie sería una idea genial causarle todo ese dolor. Y las mujeres en este programa tienen la costumbre de morirse.

   Me gustó mucho este episodio, también la actriz y la interpretación de la esposa engañada, y todo ese cuestionamiento de que es preferible tener un poco de amor a perderlo todo; pero sigo creyendo que están atrasando demasiado las cosas. Van tres semanas alejados de la trama central, y hay que recordar que hay una enorme cantidad de fuerzas echando broma, los ángeles contra Amara, esta suelta, Lucifer caminando por la Tierra, ¿qué es del Infierno?, ¿dónde está el Rey?, ¿cuándo Sam y Dean (bien, Dean), verá el rostro de Castiel como el de su máximo enemigo? ¿Lucharan a muerte los Winchester y Amara? Ojalá nos regalen una escena de caricias, así sean sutiles, entre esta y Dean antes de eso. Me gusta esa idea.

   Veremos si por fin llegamos al hueso con el próximo capítulo.

DE CAZADORES, NAZIS Y SACRIFICIOS: 14×11

Julio César.

SAM Y DEAN EN LA CASITA DE LA PRADERA: 12×11

febrero 10, 2016

DEAN VULNERABLE… 11×11

CENA EN FAMILIA... DISFUNCIONAL

   El plato lo vale.

   Como ya he expresado antes, Supernatural no tiene capítulos malos, tan sólo que unos son mejores que otros. Y el de la semana pasada, 11X12 – algo como “No te olvides de mí” – que apenas acabo de ver el domingo (no me siento si no cuento con tiempo para disfrutarlo, a veces repito escenas como cuando Dean y Amara se besaron, o cuando Crowley le dijo que terminaban su bromance, o Castiel queriendo tomarle la temperatura), fue totalmente de relleno. Pero completamente de relleno. Fuera de una mención a que nada se sabía de ella, o de Castiel, nada tuvo que ver con la trama central. Me gustó ver a la comisario Mills, Jody Mills, figura fuerte que casi es maternal referente a los hermanos, como lo fue Ellen (en un mundo alterno la difunta Ellen fue madre de Dean), me divirtió la cena “familiar” y me sorprendió la entrada.

   En todas las series de misterio, y películas de horror, aún en Supernatural (el hombre del garfio y el chico atacado en Pensilvania al aparecer los monstruos de las viejas películas), cuando una pareja de jóvenes están en una zona apartada, dentro de un auto, el chico siempre quiere sexo y la joven anda nerviosa, escucha algo y quiere irse. Aquí no, encontramos la zona apartada, la parejita dentro del carro y era ella quien iba pa’ lante, se veía que quería. Es cuando algo ataca al muchacho… y es Claire, la hijastra de Castiel, quien le amenaza con un machete creyéndole un monstruo. Eso me divirtió y sorprendió, ¡cómo han cambiado las chicas dentro de los carros! Ah, bueno, y Claire cazando. Fue un inicio muy parecido al de la escuelita de cazadores, cuando Krissy Chambers encara al joven vampiro.

JODY AMA A LOS WINCHESTER

   Los hermanos reciben una llamada, que uno imaginaba era de Jody, y parten. La mujer espera frente a una secundaria por Alex, esa “hija” que le quedó de su lucha contra los vampiros, la cual se ve bonita y feliz. Debo señalar que esta jovencita nunca me gustó, pero aquí sí, se veía integrada, tenía novio y todo eso. Cuando llegan a la casa ven el auto de los Winchester y ella se extraña porque no envió la batiseñal. Así lo dice. Fue Claire, quien anda cazando fantasmas (figurativos) y en todo ve un caso, como con unas extrañas desapariciones. Y aquí se presenta un drama muy familiar que más bien parecía de la serie Ocho son Suficientes, especialmente a la hora de la cena. Jody cuenta que ama a esas chicas pero son agotadoras, y la verdad es que para nuestra mentalidad cuesta entender que una persona cualquiera se responsabilice así de perfectos extraños. Bien, ahora, porque los abuelos cuentan que en sus casas aparecían, a la hora de comer, este y aquel; estaban los hijos, los sobrinos, los ahijados y uno o dos a quienes la familia cuidaba, los llamados hijos de crianzas, aunque ahora cueste imaginarlo.

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   Como sea, Claire y Alex se detestan, la hijastra de Castiel siente que arde de exasperación viendo monstruos y nadie creyéndole, no obedece a Jody ni quiere ir a la universidad. La hora de la cena, cuando se discute muy tangencialmente que Claire imagina cosas, y esta contraataca a Alex con lo de su posible escapada para tener sexo con el novio, fue hilarante por las caras de los hermanos, quienes devoraban la comida casera a dos carrillos (casi daban pena).

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   En varios puntos de la conversación Jody se volvió hacia ellos en busca de apoyo y estos se hicieron los locos. Y no era para menos. Odio cuando la gente hace eso frente a uno. Más de una vez, molesto, les he dicho a mis amigos que para ver peleas familiares visito a mis hermanos y ya.

LAS COSAS QUE DIVIERTEN A DEAN

   Cuando todo alcanza cierto clímax, Dean todavía tiene la cachaza de sonreír y decir que eso fue divertido.

   Bien, matan a un profesor amigo de Alex, ahora saben que Claire no imaginaba cosas, esta y Jody son secuestradas después de luchar furiosamente contra el sujeto que se hacía pasar por conserje de la escuela, y Alex es atrapada por el novio, quien es un vampiro. La cosa es una venganza contra esta, el que desapareció a esa gente, mató al profesor y vampirizó al novio fue una antigua victima de ella, cando servía de cebo para los vampiros. Por buen samaritano le pasó lo que pasó. Y no fue muy buen ejemplo de pago del karma. Si un hombre ve a una chiquilla en un bar ser abordada por sujetos peligrosos, es bueno que intervenga y la regrese a su casa; en este caso eso le costó su humanidad, que matara a su familia y ahora fuera un monstruo. Él deseaba que ella sufriera, que perdiera todo lo que amaba. Lo típico en estos casos.

SAM VS VAMPIRO ADOLESCENTE

   Llegan los hermanos y nuevamente Claire es la ejecutora. Todo parece mejorar un poco dentro de la disfuncional familia. Fue una trama muy básica, muy simple, pero el programa se las ingenia para presentar siempre algo nuevo; eran vampiros, pero estos venían por venganza.

CLAIRE, CAZADORA SUPERNATURAL

   Sabía que Claire sería una cazadora, y me gusta, me alegra esta joven fuerte, su química con Jody, aunque la vida familiar, de verdad, no parece funcionar bien para ella. Uno la imagina mejor como una solitaria y mortal rastreadora de los caminos, quien eventualmente se topa con los Winchester y Castiel, el otro Castiel, tomándose una cerveza dentro de un tiempo con Dean al fibnalizar una jornada. Jody estuvo perfecta como siempre, y me gustó un poco más Alex, es incómodo sabiendo las cosas que hizo, pero hay que recordar que una niña secuestrada, cualquiera ewn su situacipon, aún enfrentar a un pedófilo, terminará creyendo que toda monstruosidad es normal, es lo que llaman corrupción de menores. Le tocó a Sam abordar dos caras de la realidad, Claire dice que Jody está bien, pero se siente como una intrusa, que ella y Alex ya tienen una historia. Ahora ella también la tiene, luchando para salvar a la “familia” (aunque el consejo de Dean también la ayudó, bajarle dos a su actitud frente a la comisario). Luego le toca al menor escuchar a Alex decir que no quiere eso, las cacerías, que Claire y Jody tienen en común algo que ella no sabe si desea. ¿Dos hijas cuestionando el amor de la madre? ¿Alex se apartará?

   Una trama sencilla que gusta porque es Supernatural, porque están Sam y Dean, aunque muy secundariamente, porque aparecen Jody y Claire (siempre me pregunté cómo se las apañaban esas tres), pero que me molesta a cierto nivel. Pasan cosas terribles, cuestiones muy importante están sobre el tapete ¿y se pierde la oportunidad de explorarlo? Amara anda por ahí, ¿qué hace? ¿No deberían ella y Dean encontrase de nuevo, dos o tres veces antes de que todo termine en una sola batalla? Hay cuestiones que deben aclararse. ¿Qué está haciendo Castiel/Lucifer? ¡Es Lucifer caminando sobre la tierra! Los hermanos, y con ello quiero decir Dean, todavía no saben que ocupa el cuerpo de Castiel, ni se han enfrentado a golpes (nuevamente la imagen del fic, Castiel rodeando con una mano el cuello de Dean y alzándole, casi ahorcándole, sin hacerlo finalmente porque… bueno, es Dean, su humano).

   El programa tiene una larga tradición de crear buenos ambientes y joderla en uno o dos episodios. Los Styne, esa gente repulsiva y detestable que mató a Charlie, parecían todo poder en un segundo y luego todos mueren en un episodio apocalíptico (Dean debió tomarse dos o tres en cazarles y matarles a todos, y no en rápidas escenas de lucha); Eva, la madre de todos los monstros se alza, el Purgatorio viene tras ella, y la acaban con una simple mordida; los leviatanes elaboran el mejor plan de exterminio que se hayan visto jamás, algo increíblemente impactante… y con un hueso en el cuello de Dick todo acaba. ¿Y lo de Abaddon? Dejan pasar mucho tiempo y luego quieren resolverlo todo a la carrera. Pero ahora hay cuestiones más importantes, ¿intentará Lucifer matar a Dean, estando Castiel también allí adentro? ¿Es amor lo de Dean por Amara, y lo de ella por él? ¿Será él su debilidad frente a Lucifer? ¿Dean terminando con la hermana sicópata de Dios? ¿Y dónde carajo está Crowley?

   ¿Irán a jodernos esto también en dos tomas?

EL AMOR DE DEAN… OTRA VEZ: 13×11

Julio César.

CITAS EN NINGUNA PARTE… 10

febrero 8, 2016

CITAS EN NINGUNA PARTE                         … 9

PADACKLES ES AMOR

   -¿Le damos un poco más?

……

   Aún tomando a Jensen de la mano, Jared abre la puerta a sus oficinas y se asegura de cerrar bien. Entran en una pequeña sala de espera y cuando el otro se detiene, bruscamente, el castaño sabe lo que ocurre y mentalmente suspira. Sabía que esas mierdas de retratos un día le traerían problemas. Se vuelve hacia el rubio, quien mira sobre él. En una pared de la pequeña sala hay dos enorme retratos de mal gusto, causas de mil bromas, de Gerald Padalecki, y de su padre, el abuelo Padalecki.

   -Vaya… -el rubio susurra, ronco.- ¿Hay alguna grieta en la pared que hay que cubrir?

   -¿Qué, no te parecen artísticos? –intenta aligerar el ambiente con una broma, claro, porque eran horrorosos.

   -Se ven muy… Padalecki.

   -Oye, sin ofender. Y deja de mirarlos, ¿si? Los heredé como el feo mobiliario. –se defiende, sin soltarle aunque Jensen tiró un poco de su mano. Se miran.

   -Imagino que no toda herencia es mala. –y el castaño suspira mentalmente otra vez; Jensen no hablaba mucho, pero bien que sabía expresar bastante cuando abría a boca y dejaba salir poco.

   -¿Comenzamos otra vez? –alza sus manos unidas.

   -No. –el rubio enrojece un poco, avergonzado.- ¿Qué hacemos aquí? –y vuelve los ojos hacia los retratos.

   -Arruinando un buen momento. Lo primero que tienes que hacer para salvar lo que queda es dejar de mirar esos cuadros, estoy pensando enviarlos a una exposición, en la galería del terror. –dice rápidamente, alegrándole intensamente ver una mueca de sonrisa en los labios del pecoso.- Por ahora deja de verlos y concéntrate en mí, ¿okay?, que me dicen que soy arrebatadoramente guapo.

  -¿Quién lo dice? ¿Tu madre? –se burla.

   -Hey, es una mujer muy lista. Y sincera. –sigue la corriente, pero le nota incómodo. Bien, el rubio no quería hablar de sus madres. Otro suspiro mental, era emocionalmente agotador recorrer el minado territorio de Jensen, ¡si no fuera tan guapo!

   Le suelta, le atrapa el rostro y le besa, suave. Siente la sonrisa de Jensen, el cómo separa los carnosos labios, y le atrapa y rastrilla con los dientes el inferior, gordito y sensual. Gimen y sus lenguas se encuentran cuando el beso se profundiza.

   Y besándose cruzan la salita. Dentro de la oficina propiamente dicha, siguen haciéndolo, tocándose. Jensen le abre el saco y afloja la corbata, Jared casi le hace volar los botones de la oscura camisa. Y en cuanto la tiene abierta, respirando pesadamente, ojos brillantes de lujuria, casi empuja al rubio por el pecho, y este cae sentado, semi acostado, sobre un largo sofá de cuero marrón. Inclinándose entre sus piernas, Jared le cae encima, besándole, necesitando tenerle así. Cubre su boca, mete la lengua y lame, toma saliva, aliento, se traga esos gemiditos roncos sintiendo cada uno de ellos como un escalofrío que le recorre la columna. Jadeando deja esa boca que tanto le gusta, y le besa una mejilla, le mordisquea una oreja, luego la mandíbula, rastrillando con los dientes la piel con cañoncitos de barba. Su lengua baja por esa garganta tan añorada, notando el temblor de la manzana de Adán del rubio cuando traga y gruñe.

   Baja lamiendo, repartiendo besos, tocando sus costados. Cae sobre uno de los pezones erectos, y rodearlo con sus labios, azotarlo con su lengua le parece increíblemente erótico, tanto como los gemidos de Jensen, la manera en que se arquea y tiembla bajo sus atenciones. Cuando cierra los dientes sobre la tetilla, baja una mano hacia la pelvis del rubio, necesitado de… Con ella cubre la erección del pecoso sobre el pantalón, apretándola, masturbándola bajo la tela.

   Y Jensen se deja hacer, gimiendo, ojos brillantes como los de un gato, transpirando de lujuria a pesar del aire acondicionado; todo su cuerpo es una tensa cuerda de violín mientras el otro lo trabaja.

……

   -Buenos días. –tras su escritorio, la hermosa Adrianne atiende el teléfono, escuchando y lanzando una mirada divertida hacia la puerta cerrada que daba a las oficinas de Jared.- Lo siento, el señor Padalecki se encuentra muy ocupado en estos momentos. Si, mucho. ¿Dejará un mensaje?

   -Hijo de puta… -gime tembloroso un Jensen Ackles echado de espaldas en ese sofá, la camisa totalmente abierta, mostrando buena parte de su torso liso y esbeltamente musculoso, sus pantalones y bóxer en las rodillas, con Jared inclinado frente a su miembro.

   -Coño, deja de meterte con mi familia. –le responde este, ojos brillantes de travesura y lujuria, y escuchar la risita del rubio parece estimularle como nada en el mundo; nada excepto la dura verga blanco rojiza del pecoso, la cual tiembla en su mano, levantada de entre sus castaños pelos púbicos oscuros.

   No, esto era mejor, piensa Jared bajando el rostro, abriendo la boca de labios hinchados y húmedos, cubriendo la mojada cabeza de esa verga, cerrando los labios sobre ella, besando y chupando, recorriéndola con la lengua, gozando los estremecimientos del rubio, sus jadeos, la manera en la cual se revuelve sobre el mueble. Besa y lengüetea el ojete antes de tragarla nuevamente, bajando con determinación sus delgados labios rojos sobre la pulsante pieza del pecoso, apretándola con sus labios y mejillas, rozándola con su lengua, sorbiendo en todo momentos, bebiendo cada gota de jugo que suelta el rubio, quien alza la nuca del respaldo del sofá para mirarle y gemir.

   La boca sube y baja, golosa, Jared aprieta y succiona mientras le atrapa las bolas con una mano, masajeándolas, la otra mano subiéndole al rubio por el abdomen, sintiendo como se tensa y eriza bajo su roce. Traga todo ese tolete que pulsa contra su campañilla, quemándole la lengua, y cierra los ojos, aspirando ruidosamente entre los pelos púbicos del otro. Dios, pensó que nunca más estarían así, y comprobar nuevamente todo lo que podía haberse perdido, casi le duele, se dice al subir hacia el glande.

   Ahuecando su garganta, reptando con los labios, da apretadas sobre el falo mientras va bajando, aprisionándole, notándole tensarse, elevar sus caderas empujándole el tolete dentro de la boca, y sigue bajando al tiempo que eleva la mano y atrapa una de la erectas tetillas, pellizcando, apretando, haciéndole gemir todavía más. Sube sobre la verga, sorbiendo y bebiendo, notando la gran cantidad de líquidos pre eyaculares que el rubio suelta, sabe que no aguantará mucho, que si sigue así Jensen pronto se correría dejándole la boca llena de esperma, y con un estremecimiento reconoce que lo desea, mucho, pero no quiere eso, no en la oficina. El orgasmo marcaría un leve final, tendrían que detenerse a tomar aire, y a pensar, y entonces al rubio podría parecerle que estar allí, haciendo eso, a esas horas…

   Mierda, podría desear irse. No quiere eso, que se largue así. Necesita verle correrse, si, estremeciéndose, tensándose, gritando su nombre con un tono agónico de placer, su hermoso y pecoso cuerpo brillando de sudor a pesar del aire frío, echando la cabeza hacia atrás, la rojiza verga vomitando la carga… mientras le tuviera el culo lleno con su tolete. Quiere que Jensen alcance el clímax sobre su verga, apretándosela en el momento mágico como suele hacerlo, pareciendo que quiere arrancársela. Sólo de imaginarlo debe esforzarse para dejar salir, poco a poco, la enrojecida barra del rubio, sus labios subiendo, apretando y sorbiendo, dejándola caer.

   Le oye gemir, como decepcionado, así que le mira, travieso, dándole lengüetazos desde las bolas hasta la punta.

   -Tranquilo, bebé, aún hay más. Hay mucho de Jared para ti… si lo deseas. –se burla con mucha saliva en la barbilla. Los ojos del rubio resplandecen.

   -Si estás hablando de clavármela por el culo, ya llevas retraso. –y Jared ríe abiertamente.

……

   Megan Padalecki sale de la casona de sus padres diciéndose que ya era hora de mudarse otra vez a su condominio. Era grato estar ahí y ser atendida por sus padres luego del divorcio, pero notaba que estaba agotándoles la paciencia. Sonriendo torcidamente se pregunta si no volverá a ser la hija preferida ahora que Jeff había decidido montar tienda aparte de los negocios familiares, un terrible pecado desde el punto de vista de Gerri Padalecki; y ahora Jared salía con un Ackles (seguro al abuelo le daría un soponcio). Oh, sí, imagina la conversación. No puede evitar sonreír a pesar de lo preocupada que está. Tenía que hablar con ese hermano tonto que Dios le había dado.

……

   -¿Todavía están encerrados? –Chad se acerca al escritorio de Adrianne, quien sonríe.

   -Eso me temo. Imagino que tienen mucho de qué hablar. –a la joven le hace gracia la mueca del rubio.

   -¿Hablar? ¿Así le dices ahora?

   -Chad, Jared es un profesional, un sujeto serio, ¿alguna vez has sabido que… se encierre con alguien aquí? –lo estudia.- Aunque, bueno, tampoco le vi besándose así con alguien, en la recepción. Pero no le culpo, ese chico…

   -Ese sujeto significa problemas. –ceñudo siente el vibrar de su móvil, lo toma y lee.

   Joder, Megan…

CONTINÚA … 11

Julio César.

DEAN, ¿QUÉ LO HIZO VULNERABLE?: 11×11

febrero 1, 2016

LIZZIE, SAM, DEAN, AMARA Y LAS ALMAS… 5×11

DEAN, EL TOCABLE

DEAN, EL TOCABLE 2

   Debe pasarle a cada rato…

   Acabo de ver el episodio 11X11 – En lo Místico, y me inquietó. Se sintió a final. A que Supernatural puede tener ya, una fecha de terminación (¿imaginan un mundo donde no se pueda ver a Jensen Ackles, a Jared Padalecki y a Misha Collins semanalmente, pasando estos al olvido como ha ocurrido con tantos?). No es que vaya a ser así, el final, digo que me lo pareció. En el programa se ha planteado, por primera vez, si sacamos a todas esas chicas que pasaron por su vida, aún cuando era un adolecente en la casa granja, que Dean Winchester se ha enamorado. Que su corazón ya no le pertenece, lo que no sería malo (no tanto), si no fuera porque lo posee la que puede ser la peor enemiga de la humanidad (que no de él). Por primera vez en todo el programa, en once temporadas, se plantea, con un Dean sentado al lado de una bella dama mayor pero coqueta, que se puede vivir una vida intensa, la que se quiere o se quiso, u obligada por la vida, pero que puede haber algo más, un retiro feliz en paz, el reposo del guerrero… ¿nos están preparando para algo?

DEAN CANTA

   Es este un episodio que cuenta con un monstruo, dándole un brusco parado a lo ocurrido la semana pasada, que si se quiere se aparta de la trama central, aunque aparece Castiel/Lucifer, y su interacción con Dean me gustó bastante. Se vio mejor este Castiel porque Misha Collins no imitó la interpretación de Mark Pellegrino, ni siquiera cuando enfrentó al otro ángel en aquel parque nacional (Casablanca es una referencia inmortal para esos norteamericanos). Me gustaron todas esas canciones, esas letras que se dejaron leer en muchas partes de la historia, desde el inicio, cuando treinta años atrás un hombre coloca una canción para que su bebé duerma, pero le ataca ese ser escandaloso, que ya se sabía era un banshee por los gritos (hace años vi una película fatal al respecto); llega la esposa e intenta salvarle con un hechizo, la aleja, pero él muere, ella también, la criatura gritaba… fue intenso como siempre.

   ¿Qué me gustó más? La posibilidad de Dean, pero sobre eso volveré luego; el Castiel/Lucifer sirviendo de falso amigo, tocando; la señora mayor y la chica sorda; y que por fin se encara algo que aunque dejé de mencionarlo porque resultaba doloroso y molesto para muchos, a mí no se me pasaba: la culpa que Sam siente por no haber buscado a Dean cuando este estuvo en el Purgatorio. Entre eso, y la posibilidad expuesta por Lucifer de si ahora sí debe estar preparado para perder a quienes ama, el menor vive su infierno en este mundo, pero se condujo con lealtad al Sam personaje que conocíamos antes de ese momento, y después de eso. ¿Qué no me gustó mucho?, las posibilidades que se abren con lo que le ocurre a Dean, con su corazón vulnerable.

   Bien, pasado treinta años desde la muerte de la pareja aquella, Sam se tortura en la baticueva por todo lo que le dijo Lucifer. Se cuestiona lo que le hizo a Dean con lo del Purgatorio (le traicionó, era lo que escamaba a tanta gente cuando uno lo decía), lo otro es su “falta de bolas” para dar el sí y juntos enfrentar a la Oscuridad. Hizo lo que debía, decir no, pero ahora se castiga sintiéndose responsable por no detener a Amara. Es una trampa, se siente mal por no ceder y detener a la Oscuridad, sabiendo que de haber dicho si habría sido igual de malo. Tanto que no puede estar en su cama y se la pasa limpiando las armas, obsesivo, y allí le encuentra Dean que tiene un caso en una casa de retiro cercana. Es un caso que al menos le hará salir del bunker.

   Van, algo mató a un anciano encerrado en su cuarto, machacándole la cabeza. Comienzan a investigar y Sam se fija en una joven  camarera sorda, Eileen. Fue bueno ver el intento que hizo por comunicarse por señas; ella le asegura no haber visto nada, pero claro, tenía ese aire sospechoso (y creo que fui uno de los pocos que pensó que era el bebé de aquella cuna y que andaba buscando algo, aunque no le imaginé cazadora). Dean, por su parte, se atrae las atenciones de una bella dama mayor, Mildred, que le mira con coquetería. Él, por supuesto, lo nota, como lo nota siempre, y a veces se siente halagado, otras coquetea (la damita no es nada tímida) y otras casi retrocede, como cuando hablan frente a una ventana y ella le toca la rodilla. Me gustó que, comentándolo con Sam, hiciera una referencia a esa vieja serie sobre los años dorados, amaba a esas mujeres, especialmente a las que hacían de madre (una viejita dura) e hija (Sofía).

LOS WINCHESTER CAVANDO TUMBAS

   Piensan en un fantasma vengativo, cuyo cadáver desentierran hablando sobre las posibilidades que tienen de llegar a viejos y vivir en un indo lugar como esa casa de retiro, y me gustó este aire positivo para con los viejos. La serie ha sido dura con ellos antes. No será hasta la segunda muerte, siendo Mildred testigo, que tengan bases para saber exactamente qué ocurre. Enfrentan a una banshee, que no todas son buenas, y que sólo la ven y escuchan, sus horribles gritos, aquellos que van a morir, que ataca a gente vulnerable y lo hace de noche (es raro que en once temporadas esta criatura no hubiera aparecido). Leyendo sus labios, Eileen, la joven sordomuda, cree que ellos son los monstruos, como luego Sam sospechara de ella, aunque claro, eso no lo sabemos en este punto aún. Bien, mientras Dean va a la baticueva por dagas de oro para matarla, Sam investiga y por Mildred sabe que la chica sorda no es empleada allí. Sam la sigue, ella lo atrapa. Es otra cazadora, aquella niña que busca a la cosa que mató a sus padres.

SAM AND EILEEN

EILEEN SUPERNATURAL

   Eileen se confía a Sam porque en verdad comparten mucho, eso me gustó. Ella, en aquel ataque cuando bebé, los gritos de la banshee la dejaron sorda, lloraba y sus oídos sangraban cuando una cazadora que rastreaba a esa cosa la encontró y cuidó de ella. El hechizo con el que atrapó a Sam fue aprendido de libros de su madre, cuyo padre (su vuelo) había pertenecido a una vieja logia. Sam lo sabe, Los Hombres de Letra. Ahora hay otro Legado (repito, me recuerda tanto la serie Poltergeist, precisamente llamada así, Poltergeist, El Legado).

DEAN AND CASTIEL-LUCIFER

   Dean, mientras busca las espadas sabe que hay alguien en la baticueva, investiga y encuentra a Castiel, pero sabemos que no es Castiel, es Lucifer. Su sonrisa inicial era fraudulenta, ¿pensó alguien que atacaría abiertamente a Dean? No, eso ocurrirá en un episodio especial, cuando estén prácticamente dependiendo de él y se eleve tal cual es, ¿imaginan la cara de los hermanos, especialmente la de Dean? Como sea, el nuevo Castiel dice buscar algo que sirva contra Amara luego del fallido intento del Cielo, es cuando Dean le confiesa que tuvo dos oportunidades de atacarla y no pudo. No quiso.

   Hasta ese momento, yo, personalmente, no lo había visto así, fue en ese instante cuando se me ocurrió que tras la fascinación y angustia de Dean por Amara podía haber algo más profundo que una marca, una maldición, ¿y si habían sentimientos reales? Es tal su confusión que Castiel le toca, como no hacía ni en las primeras temporadas cuando en realidad era Castiel, el ángel de Dean, sólo invadía su espacio, así que eso extrañó al mayor. La sonrisa de ese Castiel/Lucifer cuando el otro se aparta indicaba que había encontrado justo lo que buscaba cuando fue a la baticueva. Dean se lo dio.

LA BANSHEE SUPERNATURAL

   Regresando a la casa de reposo, Dean conoce a Eileen, Legado, y su amistad con Mildred se cimenta. Por ello, cuando Sam le dice que la dama padece del corazón y seguramente la banshee irá por ella, a Dean le sienta mal, no quiere usarla de carnada. Y fue lindo verle esa preocupación, la vieja dama se le había metido en el ánimo. Con ella, y el hechizo para retener cosas de Eileen, tienden la trampa. Pero la banshee va por Dean, ¡cosa que ha levantado cada comentarios!, y vemos la gran pelea, todo el mundo cae, la trampa funciona cuando Mildred la activa con sangre y Eileen la apuñala. Vienen las despedidas, la cazadora sorda tiene la puerta abierta hacia los hermanos, y algo me dice que la volveremos a ver. Es Legado y su interacción con Sam fue muy buena.

CHICAS Y LOS TRASEROS SUPERNATURALES

   Y Mildred, viéndole el culo a Dean mientras se aleja, no tuvo desperdicio, aunque le alcanzó el tiempo para decirle que lo de ellos no habría funcionado porque sabe que el corazón del cazador ya está ocupado, y personalmente me dio miedo que dijeran que era Sam (sonó tan fics, tan Wincests, tan Destiel). Mildred envidia a la dueña de su afecto y allí la cosa no pudieron ponerla más clara como no fuera con muñequitos.

   Me gustó ese momento entre los hermanos en la baticueva, cuando hablan, Sam atormentado por dejarle atrás, Dean aclarándole que ya le perdonó, pidiéndole que lo deje ir. La explicación que el mayor da para que la banshee fuera por él, parecía hasta plausible, que al ver el arma en su mano el monstruo quiso atacarle primero, pero eso no podía ser así. Van a sus camas (¿los americanos usarán tantas ropas bajo sus sábanas?, comparado soy casi nudista, por lo que veo), pero Dean no duerme. No puede, sólo él sabe lo que siente o le atormenta.

   Castiel/Lucifer siendo reconocido por un ángel, al que mata, estuvo bien, porque allí no estaba engañando a Dean y se nota que Misha Collins decidió no copiar los ademanes de Mark Pellegrino, lo que sienta mejor a su interpretación. Su idea de encabezar los ejércitos del Cielo contra Amara tiene su pega, pero se nota que nadie le cree. Ahora que, ese ángel fue bien idiota, ve a Lucifer y en lugar de dar el pitazo quiere cazarlo él; bien, muchos cometen ese error en esta serie. Que fuera a la baticueva por un arma contra la Oscuridad, encontrándose con Dean, y su sonrisa final, hace sospechar que encontró lo que buscaba. Su ventaja… sobre Amara. Dean no lo dijo, repito, pero lo que sentía parecía algo más que una maldición o un hechizo, parecían sentimientos, y dos veces enfrentó a Amara y esta no le mató porque también siente algo, que tal vez no sea sólo gratitud por liberarla (coño, pasa eones encerrada, sale ¿y lo primero que ve es a Dean?). Ahora Lucifer sabe que Dean siente debilidad por ella… y debe sospechar que ella lo siente por el cazador. Ahora tiene un as en la manga. Puede usar a Dean contra Amara. Y seguramente pesará porque la mujer no resulta la antigua y malvada diosa que quería. Dean será la fisura por donde Lucifer le llegará. O imagino.

DEAN AND AMARA KISS

   ¿Los sentimientos de Dean?, la verdad es que la serie me sorprendió. Esperaba, algo desilusionado hasta ahora, que entre el bravo cazador y la terrible diosa antigua sugiera una pasión demoniaca tipo Ruby y Sam (repito, como esos fics donde Abaddon quiere pero no puede matarlo mientras se revuelcan en una cama); pero ahora la cosa toma otro tinte. Que, curiosamente, también me gusta. Dean siente algo por Amara, y aquí debo señalar que aunque Sam se ha enamorado varias veces en el programa, de manera intensa (Jessica, Madison, Amy, Amelia, Ruby), el mayor nunca ha sentido esto. Estaba la chica del camión asesino, estaba Lisa, Jo, Bela, la chica de la guitarra de cuando tenía trece años, pero nunca le vimos enamorado de verdad. Sexo no es amor. Ahora se ve distinto, no lo dice, el programa no lo aclara, pero Jensen Ackles deja ver que lo que le ocurre al cazador con la hermana mala de Dios, puede ser serio. Y, claro, me gusta la idea. Soy deanista, me gusta cuando todas le lanzan miraditas como la bella vieja dama, así que sólo la hermana de Dios es medianamente merecedora del amor del cazador. Mediamente. Castiel habría sido mejor.

   Por eso no me sorprendió que la banshee le atacara, no después de la charla del cazador con Lucifer. Ella busca la vulnerabilidad, y Dean lo era. Lucifer lo supo en seguida. Siente algo más grande que él mismo y no sabe cómo procesarlo. ¿Acaso porque ama lo que más debe combatir y que posiblemente deberá matar? ¿Culpa por querer la fuente del caos? ¿Dolor porque sabe que no terminará bien? ¿Miedo a soñar con lo que puede ser? Eso le hace vulnerable. Y sí, estoy exagerando, pero es lo que pensé y sentí viéndole la cara a Jensen Ackles al hablar con Misha Collins y después la del Dean a solas en su cuarto. Incluso en esa última escena, cuando se sienta en la cama. ¿Saben qué habría quedado increíble?, que de la nada, así desapareciera en seguida, Amara la montara una mano en un hombro.

   ¿Hay futuro para esto? ¿Amara, de alguna manera, volviéndose humana y terminando con el cazador?, la duda me llegó cuando vi la escena frente a la ventana, entre Dean y Mildred, cuando oye que puede haber un reposo feliz al final del camino por largo o azaroso que haya sido, una llegada a la calma después de toda una vida bien o mal vivida. ¿Por qué no puede un hombre que ha luchado tanto, sin que el mundo lo sepa o reconozca, terminar bajo un hermoso cielo al atardecer junto a la mujer que quiere? La que le tocó. Me repito otra vez, tal vez leí demasiado entre líneas, pero creo que fue allí cuando Mildred supo que alguien ya ocupaba ese corazón, cosa que no le impidió manosearle un poco. Era Dean, por Dios, ¿cuándo iba a tenerlo a mano otra vez? Sí, me gusta cuando le echan los tejos, como dicen los españoles. La conversación a señas con Eileen, repartiéndose a los hermanos, ella quedándose con el mayor, me izo reír bastante.

   ¿Qué pasará ahora? ¿Qué fue de Crowley? Todo lo que venga será sorpresivo. Y bien recibido.

SAM Y DEAN EN LA CASITA DE LA PRADERA: 12×11

Julio César.