Archive for the ‘TIPOS DE ESOS…’ Category

EL PODER DE LAS PANTYS

agosto 4, 2017

CULPA DE SU MUJER

   ¿A quién escuchar?, ¿a la mujer o a los amigos?

   Mientras jadea y maúlla clavando dos dedos, el roce de las medias erizándole, recuerda que cuando su mujer le dijo que compartieran una fantasía, ambos la fina lencería, dos amigos le advirtieron que ni se le ocurriera. Que el roce de pantaletas de telas suaves, terminaban convirtiendo los culos de los hombres en coños con hambre. No escuchó y ahora… Lloriquea al agitarlos. ¡Cómo tardaban!

   -¡Llegamos! –anuncia alegremente uno de los amigos que le advirtiera a tiempo, dándole por el pecho un manotón al otro, riendo al encontrarle en esas.- Parece que ya comenzó la fiesta sin nosotros.

   -Verga, pero qué poder tienen las pantaletas. –ríe este.- ¿Muy caliente, primo? Tranquilo, vamos a darte duro y seguido hasta que encuentres alivio.

Julio César.

PAREJAS MODERNAS

febrero 25, 2017

CULPA DE SU MUJER

probando-lo-nuevo

   Al cuerpo, lo que pida…

   Piensan esas dos mujeres a quienes sus maridos propusieron un intercambio de parejas para animar la rutina. Bien, lo harían, pero bajo sus términos, anunciaron, desconcertándoles, no entendiendo cabalmente de qué hablaban hasta que los empujaron y casi obligaron a probar nuevas formas de amar, a pesar de lo tenso, de lo incómodo y de lo mucho que se opusieran a la idea de agacharse uno frente al otro y alimentarse de su erecta masculinidad. Pero entre zalamerías e imposiciones, les llevaron a ello, después de todo estaban claras en sus cabezas: igualdad. ¿Querían ellos diversión?, bien todos las tendrían o no sería justo. Por esa manera de ser, tal vez, fue que ambas terminaron casadas con esos tipos bellos y medianamente exitosos, pero débiles de carácter. “Oh, mierda”, gimoteó, entre asustado y excitado uno de ellos cuando el otro le tragó, provocando las risas femeninas. Los “sabroso, ¿verdad?, pronto lo vas a comprobar, y saborearlo te va a gustar mucho más”. Y reían, empujando una la cabeza de su marido hacia el otro entrepiernas, excitadísima de verle hacerlo, hasta que estos encontraron su propio ritmo de maridos bonitos pero sumisos.

   Y fue riendo, tocándoles por todos lados, que los cuatros cayeron en una cama grande, ellas comentando cosas entre sí, sobándoles las nalgas y empujando un dedito de uña pintada dentro de los virginales botones que abrían sus entradas posteriores, mientras estos, entre gemidos, uno sobre el otro, experimentaban las maravillas de las matemáticas comenzando por el sesenta y nueve. Descubrieron las féminas que así les gustaban, listos para atenderlas físicamente si lo requerían, pero versátiles a la hora de complacer el nuevo morbo de las mujeres de moda (lo leyeron en Cosmo): controlar a sus hombres y despojarles de sus machuras. Y miren que lo harían, bajo ese colchón ocultaban el par de juguetes atados a un cinturón que les haría gritar de verdad al penetrar en un nuevo nivel de participación sexual. Y la sola idea las tenía calientes y ovulantes como nunca antes en sus vidas de casadas. Al final de cuentas resultaba que sus maridos tenían razón, era bueno experimentar cosas nuevas para apartarse de la rutina.

EL PODER DE LAS PANTYS

Julio César.

UN CHICO CON DOS NOVIAS

diciembre 2, 2016

CULPA DE SU MUJER

dos-chicas-malas-y-un-chico-sumiso

    ¿La dicha?

   Cuando, sentado en la entrada del instituto con otros chicos tontos que piropeaban a las nenas, Victoria, una morena exótica y sexy, acompañada de su también bella amiga, se acercó a Lolito diciéndole que le gustaba y quería salir con él, y que a su amiga Elena también le gustaba, todos aplaudieron y rieron, felicitándole. Todo emocionado se fue con las chicas, preguntándose si bromeaban o cómo llevaría las cosas al terreno del sexo. No tenia de qué preocuparse, las chicas, en el apartamento de una de ellas, le llevaron a la cama. Lo tocaran, lo sobaron, le guiaron a que metiera la lengua en ciertas regiones, hasta que controlado con manos firmes, las vio sacar sus juguetes y llenarlo. Se resistió, pero eran fuertes, y la verdad es que entre mimos y besos, sobadas y tetas duras, al chico todo le daba vuelta mientras era compartido entre ellas y sus juguetes. No recordaba tantos orgasmos alcanzado como esa tarde y noche entre las chicas. Luego, claro, le dio algo de pena, y resistió a los amigos que querían detalles, porque ellas lo buscaban y decían que tenían que repetir. Entre ellas queriendo, y los amigos casi empujándole, fue a otra tanda de fantasías.

   Ahora se retuerce y gime, recién afeitado, sus cejas depiladas, su cabello desrizado, lleno por uno de los juguetes, porque era así como a ellas les gustaba. Lo usaban y atendían mientras le decían que debía sentirse orgulloso de ser un mariquita tan caliente, dejándose al fin de fingirse un machito, tan sólo deseando servir a cada hembra dominante del planeta, que quiera compartirlo con sus amigas… o amigos, los hombres de verdad. Por ello, mientras lo llenan, y gime en las cumbres del clímax, Victoria le pregunta.

   -Dime, mariquita, ¿quieres que invite a tu amigo Felipe a la próxima fiesta?

PAREJAS MODERNAS

Julio César.

GRACIAS AL CIEGO AZAR

septiembre 1, 2016

CULPA DE SU MUJER

PUSSYBOY EN SU NOCHE DE BODA

   Fue mala suerte que el tipo se enamorara…

   Danilo, ahora Diddy, había sido un chico heterosexual como tantos, con una larga relación que terminó cuando se cansó de ella y comenzó a salir con otra… la cual andaba también con el vecino, un tipo joven algo corto de estatura, barrigón, barbudo y un tanto desaseado que le gritó muchas vainas cuando fue a reclamarle a su puerta, aunque mirándole fijamente le dijo al final que era “bonita”. Nunca entendería Daniel, o Diddy, cómo ese sujeto se le fue encima, tocando y besando, llamándola nena, haciendo responder su cuerpo hasta alcanzar la gloria sobre su regazo, una y otra vez, cada mañana, tarde y noche, mientras le ordenaba depilaciones, el uso de cremas suavizantes, que se dejara crecer el cabello y comenzara con las inyecciones que sensibilizaban hasta la locura sus pezones, pero que a ciencia cierta… Bien, esa vaina reducía las dimensiones de su miembro y hacía crecer sus tetas. Se alarmó, quiso detenerle, pero sus exigencias, sus sonrisas, besos y caricias le robaban la determinación y las fuerzas. Ahora viven juntos y con esfuerzo le carga hasta el dormitorio para comenzar el resto de sus vidas como marido y mujer; temblando de lujuria le ve entrar lamiéndose los dedos del sánguche de chorizo que saboreaba.

   -Eres tan hermosa, Diddy… -le sonrió, amoroso.- Ahora, nena, levanta para papi tu dulce coño.

UN CHICO CON DOS NOVIAS

Julio César.

CASOS DE CASADOS

febrero 1, 2016

CULPA DE SU MUJER

UNA MUJER QUE SABE

   Lo único que le deja que le meta… la lengua.

   Desde que pillo al marido en vainas raras, una vez dejándose tocar el culo cuando los hermanos de ella les visitaban, riendo mientras les alejaba falsamente las manos, y otra viendo lelo a un carajote sin camisa lavando un carro en el estacionamiento del edificio, todo había cambiado: le gustaba más. Pero hubo cambios. El marido salía cada día y trabajaba bastante, luego le entregaba todo el sueldo y mientras lo recibía le llamaba maricón; a toda hora le gritaba inútil, le obligó a depilarse, a usar enemas, a llevar ropa interior de fantasía que competía con la suya, le daba nalgadas sentada en su cama para  corregirle esto o aquello, y con un pequeño juguetito, de dos que compró, le consolaba el chiquito mientras este gemía, entre impotente y confuso pero meneando el culo, amenazándole con meterle el que usaba para ella, uno grueso, ya que no dejó que la penetrara otra vez como no fuera con la lengua en su culo. Sí, su vida matrimonial era una maravilla.

GRACIAS AL CIEGO AZAR

Julio César.

ALIÑADA

julio 20, 2015

CULPA DE SU MUJER

UN HOMBRE EN PANTALETAS DE ENCAJES

   Cosas que pasan…

   Tiembla oyendo las risas groseras y escandalosas de sus colegas de la construcción, tipos horriblemente ordinarios, a quienes su mujer llevaba a casa con engaños, prometiéndole tácitamente que le tendrían a ella… pero sería después de que pasarán por él. Jamás debió transigir en aquello, en la cama, cuando Marieta le pedía que su pusiera su pantaleta de la suerte. Lo hizo, le gustó, se le ponía a millón contra la suave tela, pero entonces ella quiso que las usara a todas horas. Dormía desnudo, con medias de seda, mientras ella le lavaba y secaba la pantaleta. Y le gustaba cuando ella le acariciaba las nalgas sobre la tela, cuando le daba palmaditas, cuando le llamaba zorrita metiendo una mano y tocándole el hueco. El juguete unido a un cinturón le sorprendió, como lo que sintió cuando lo usó en él, apartando sólo un poco la pantaleta. Ya no hacían sino eso, y le gustaba, le encantaba. Ella, riendo, dijo que probaría algo nuevo…

   -Pero ¿qué coño…? –escucha la voz de Jairo, el más ordinario de los hombres. Y las risas, pitas y burlas de los otros.

   -Mi marido y yo estamos faltos de machos. –informó ella, riendo, en medio del escándalo por la sorpresa.

   Sabía que ella buscaría a alguien, un tipo para eso, cosa que le asustaba pero la pantaleta le controlaba. No esperó esto, que llevara a sus camaradas de trabajo.

   -Bueno, primero yo. –bramó Jairo a sus espaldas, riendo, halándole hacia abajo un poco la tela.- Espero que te estés cuidando, ya he preñado cinco veces a Nancy. –rió cuando comenzó.

   Malditas pantaletas, pensó el hombre con amargura, antes de gemir de calentura.

CASOS DE CASADOS

Julio César.

LA ESCUELA DE MAULA

noviembre 17, 2014

CULPA DE SU MUJER

UNA MUJER QUE ATIENDE A SU MARIDO COMO DEBE

La muy pasada.

   -Amigas… -dice mirando hacia la cámara, porque para sus lecciones de cómo controlar al marido, graba videos pero también da clases en línea.- Aunque ande de afán, debe tomarse su tiempo, al día, para darle el tratamiento, tenerle de espaldas mientras le cabalga, sabiendo que hay que buscarles siempre la pepa. Nunca deje que él decida cuál quiere metido. –aclara.- En este momento de control van a desembocar todas esas pequeñas cosas con las que comenzamos, guarradas en la cama para complacerles, hacerse la loca cuando les ves coqueteando hasta con tu hermana. En medio del sexo, tradicional u oral, hacer como si se jugara y con un dedo masajearles la próstata. Más tarde sólo masturbarles con el dedo en la pepa. Luego cosas como intercambiar ropa interior en la cama, tomar un consoladorcito y jugar a metérselo. Se resisten al principio, pero tanto dedo, tantas pantaletas, tantas guarradas los ponen mal y se dejan. Deben saber moverlo. Eso es entrar y la próstata atacar. Acaban rapidito. Claro hay que grabarlos, fotografiarlos, que sepan que esas evidencias de sus puterías existen. Llegará un momento cuando amenazarán con irse de la casa, eso cuando les prohíban cosas, tener amigos, amigas, mirar gente, ir a fiestas, ordenándoles quedarse únicamente en pantaletas en la cama, acomodándoles los zapatos. Puede que se vayan, pero si usaron bien sus juguetes y la boca cuando le tocaban la pepa, regresarán como hizo mi Julián. –le mira, sonríe y comienza un sube y baja de antología.- Creyó que podía vivir sin mí. Tres días estuvo afuera. Dos me llamó y suplicó. Esta mañana se presentó en mi trabajo y bajándose los pantalones me enseñó la pantaleta y el butt plug que llevaba. Fue allí cuando le permití regresar a casa, sabiendo ahora que no puede ni debe desobedecerme. –el hombre oye, totalmente avergonzado… de gemir así cuando ella lo utiliza como demostración.- Pero ya saben, lo hombres siempre quieren sexo. A todas horas. Sólo piensa en eso. –ve a su marido.- Y, la verdad hay que decirla, parte del placer es controlar y dominar, así que búsquese a un chico que le agrade, tal vez un amigo machista de su marido, y comience a trabajarlo también… -Julián abre mucho los ojos.- Y un día, ambos en pequeñas y coquetas pantaletas, con un largo consolador de dos puntas, podrán jugar mientras usted se ocupa de sus asuntos. Por cierto, estoy vendiendo este modelo de cinturón juguete, que tiene un gancho del otro lado, que entra en la vagina a la altura del clítoris; así, mientras llena y consuela a su marido, puede también usted, señora mía, satisfacerse.

ALIÑADA

Julio César.

NOTA: No soy bueno en inglés, pero parece que la imagen dijera: Háganlo, chicas. Cojan a sus hombres por el culo, que el semen caiga en sus caras y que se lo traguen.

EL PODER DE LAS PANTY

julio 27, 2014

CULPA DE SU MUJER

TIO EN PANTALETICA

Parece que a todos les pasa.

   Juegos y roles en el dormitorio le habían llevado a las pantaletas. A su mujer le hacía gracia y se ponía caliente cuando le encontraba con ellas en la cama. La verdad es que no quería usarlas, se sentían suaves, elásticas, acariciantes y sensuales cuando le cubrían por delante, presionando y estimulando cuando me metían por detrás. Y eran cómodas, y usarlas bajo las ropas no importunaba. Pero algo cambiaba, saber que las llevaba, que debajo de sus ropas de trabajo o festejos usaba pantaletas, le obsesionaba; tal vez por eso comenzó a fijarse en las caras de otros sujetos, preguntándose qué dirían si supieran que llevaba una tanga enterrada entre las nalgas. Luego le pareció que sabían. Hasta lo del joven vigilante de los estacionamientos de la oficina, quien un día viéndole salir notó el hilo metido. No dijo nada, pero se quitaba la gorra afable y le sonreía de cierta manera, ahora le detenía e intercambiaban saludos. Y llegó esa mañana que asomando la sonriente y atractiva cara por la ventanilla le dijo que quería ver cómo le quedaban. Acalorado, temblando, sin saber por qué, se las mostró. Le hizo tragar en seco su mirada asombrada y excitada, tembló al otro día cuando recorrió con el dedo la tirita de la cadera, o cuando admirando los nuevos colores, siempre tocaba. Todo continuó igual hasta ahora cuando el muchacho, mirándole a los ojos, dijo:

   -¿Sabe, doctor?, me gusta vérselas así a mis chicas, bien metidas entre sus nalgas mientras me la maman. –y todo él se disparó ante la imagen.

LA ESCUELA DE MAULA

Julio César.

CULPA DE SU MUJER

junio 29, 2014

NO DELANTE DE LOS NIÑOS

TIO VELLUDO EN PANTALETICA

   Ella le llevó a usarlas por la pañalitis…

   Un secreto. Ropa interior de mujer bajo sus rusticas ropas de mecánico. La solución de su esposa a las irritaciones que a veces tenía. No quería, aunque le curó la alergia. Pero… era tan suave sobre su piel, una caricia eterna y continúa, le presionaba adelante, se le metía por detrás. Le inquietaba saber que las llevaba cuando trabajaba, bebía caña o parrandeaba con los demás. Hasta que llegó la torta. Se agachó y se le vio el hilo metido. Hubo gritos, insultos, risas, le agarraron entre todos y le bajaron el pantalón; como montón, le insultaron pero le tocaron, recorrieron todo, las manos se metieron, se la sacaron de atrás y tocaron más. No sabe cómo terminó en cuatro patas rodeado por todos, y las cosas que tragó, por todos lados, cimentó otro nivel de su labor en el lugar. Ahora, cuando su mujer se las compraba, las quería más chicas… y putonas.

EL PODER DE LAS PANTY

Julio César.

MOSTRARIO

junio 14, 2014

NO DELANTE DE LOS NIÑOS

MACHO EN MALLAS

   ¿Un hombre de verdad no teme por su masculinidad?

   Víctor se sorprende cuando vuelve la vista y encuentra a su mujer, mirándole desde la puerta, con orgullo, acompañada de dos sujetos que trabajan con ella, quienes le miran, sonriendo y diciéndole que realmente se ve bien así, de nena. Y el hombre se sonroja de vergüenza. Su mujer siempre le había dicho que tenía una piel suave y le alentó a usar cremas humectantes, afeitarse todo, cada cachito de su cuerpo, dejándose tan sólo un bigotillo sobre su miembro. Luego, entre juegos, le llevó a usar mallas, medias de nylon, pantaletas de seda. Y el sexo era caliente y rico, los dos besándose, en tangas de mujer. Le gustaba usar su lencería, su mujer alegaba que le quedaba mejor que a ella. Y había comenzado a tocarle y frotarle con aquel juguete de goma que se compró, y que ya le entraba. Ahora esto, le mostraba a sus amigos que le miraban fijo. Si, le avergüenza, y mucho… lo excitado que se siente, lo tenso y alerta que se puso cuando uno se acercó y pasó la mano, acariciante, sobre la malla, subiendo rumbo a su culo…

CULPA DE SU MUJER

Julio César.

CONFUSO ROL

julio 25, 2013

NO DELANTE DE LOS NIÑOS

TIO Y JUGUETES

   Por no saber llevar los pantalones…

   Desde su matrimonio, Esteban la estaba pasado raro. Su dulce mujer comenzó a gritarle, a ordenarle esto y aquello; tuvo que dejar de ver a sus amigos, a sus amigas más rápido, y a veces pasaba tiempo sin ver a su familia. A ella no le agradaban. En la cama la mujer era agotadora, mandona y hasta ruda; eso si, también juguetona. Esteban recuerda bien el día que le nalgueó sobre sus piernas, le hizo llorar aunque también le excitó. Luego vino la ropa interior suave y ambigua, obligándole a usarla a todas horas. Pronto fue lencería decididamente femenina. Las depiladas, hasta de orejas y nariz. El meterle dedos por el culo cuando le tragaba. Ya no le tragaba, ni le daba nada, como no fueran tres dedos de uñas largas en su entrada secreta de macho mientras él gemía mojando las pantaletas. Rápidamente llegaron los juguetitos, debía asear la casa, prepararle los alimentos y escuchar sus quejas en tangas y con esos perolitos bien metidos. Ahora, mientras acude a su llamada, humillado y excitado con el nuevo estreno, la encuentra, sonriente, whisky en manos, hablando con dos compañeros de trabajo, quienes le miran sorprendidos. Ella les sonríe.

   -¿Se los dije cuando me casé o no? Es un faltón, pero así somos felices. –a Esteban dice.- Mi amor, ¿dónde están tus modales? Los chicos están tensos, por favor, arrodíllate y desahógalos con tu boca. Anda, dale…

MOSTRARIO

Julio César.

HOMBRE EN PANTALETAS

mayo 7, 2012

NO DELANTE DE LOS NIÑOS

   Nunca sabrá explicar qué le pasó.

   Tembloroso, sosteniéndose en cuatro patas hasta que Rita, su mujer, decida lo contrario, un avergonzado, caliente y excitado Rubén la escucha riendo y hablando con sus amigos mientras juegan a las cartas. Siente sobre sí las miradas sorprendidas de esos carajos, aunque mientras toman, groseros y excitados comentan lo bien que le quedan las pantaletas. Oye a su mujer decir que es una perra que se excita sabiéndose puta. Riendo, Rita le grita que pronto los chicos le darían lo que quería. Cuando se casaron hace tres años, Rubén era un carajo masculino, seductor y mujeriego, hasta la llegada de la bajita y menuda Rita. Desde el principio ella le gritó, le trató con crueldad, le habló de su sexo deficiente y comenzó a vestirle con pantaletas y a depilarle. A usar sus juguetitos eróticos. Y Rubén, quien resistió muy poco, se encontraba ahora perdido en toda esa vorágine de deseo. Rita quería que compartieran amantes, machos de verdad, y aunque aterrado, aguarda con la boca seca, el corazón palpitante y mojando de emoción las pantaletas. Cuando un sujeto grita que ya quiere probar lo que hay bajo las pantaletas, Rubén alza el culo y deja escapar un jadeo. Enrojece cuando Rita ríe, pero es que ya no aguanta más.

CONFUSO ROL

Julio César.

EXPERIMENTOS DE PAREJAS

enero 22, 2012

NO DELANTE DE LOS NIÑOS

   Todo era por comodidad, ¿no?

   -Yo… Yo… -jadea el muchacho sobre la cama.

   Intentó explicarle al suegro que su mujer y él jugaban a ciertas cosas en la cama. Qué a veces usaba pantaletas bajo las ropas por comodidad, como decía su mujer. Qué tan sólo experimentaban.

   -Déjese de maricadas, yerno. –le corta el hombrezote con su vozarrón.- Su mujer no está y estoy seguro que esos juegos con mi hija no es para que los practique cuando ella está lejos, y menos con esas vainas que escondió debajo de usted. ¿Vaselina y una vela? Por favor, muchacho… Esto le sentará mejor a una nena tan linda como tú… -ronroneó caminando hacia la cama, desabrochándose el pantalón.

HOMBRE EN PANTALETAS

Julio César.

CEBADO

enero 17, 2011

NO DELANTE DE LOS NIÑOS

   Se ponía las más hermosas.

   Victoria siempre temió que Martín terminara por aburrirse e irse. ¡Era tan putero! ¡Y tenía tal éxito! Así que tuvo que… amansarlo. La clave se la dio una hermana: “Ponle tus pantaletas”. Una noche, entre risas, en medio del sexo, se las puso y le encantó. Gimió sobándose sobre ellas y se puso bien duro. Una y otra eran cada vez más chicas, sensuales y femeninas. Se ponía como loco con sólo verlas. Tenerlo usando sus tangas en la cama, de espalda, le dio otra idea. Y ese dedo entró bien, haciéndole gritar y mojar la tanga. Cuando fueron dos y después tres dedos, gritó más. Ahora sabe que ese hombre jamás se le irá. Y menos cuando sepa, y use, el juguetito que le compró y que está bajo el colchón.

EXPERIMENTOS DE PAREJAS

Julio César.

JUEGO SORPRESA

septiembre 22, 2010

NO DELANTE DE LOS NIÑOS

   Riendo burlón, el agente aduanal abrió la maleta de la viajera. Los juguetitos eróticos, que de eso estaba llena la valija bajo las ropas, le divirtieron. Se burló de ella que lo miraba entre exasperada y divertida. “¿Quieres jugar?”, lo provoca, ella ya conoce a los hombres… como ese.

   Le sujetó las manos con esposas, lo desnudó, le silencio con aquella bola que podía morder con todas sus fuerzas si el placer y las ganas eran muchas. Y mira que lo eran para ese macho mientras ella refregaba con deleite sus nalgas de su barra caliente. Eso si era rico, pensaba él, pero todavía deseando más. Y ella lo sabía.

   Y se lo ofrece Aprovechando que lo tiene inmovilizado, se lo coloca, lo dobla sobre esa mesa y lo usa, a fondo, metiéndolo todo. El grita, se estremece y lucha… suda a mares, está todo rojo… pero lentamente va meciéndose, de adelante atrás. Y ella sonríe mientras nalguea. Sabía que eso era lo que necesitaba ese carajo.

CEBADO

Julio César.

NOTA: La verdad es que la expresión del tipo mordiendo la bola, es súper intensa.