Archive for the ‘VIDA’ Category

DESPERTANDO

abril 27, 2017

AYUDENME A AYUDAR

 Por otro lado, en boca cerrada no entran moscas…

   Si se mira bien, cada mañana es un milagro. El tiempo para cada persona no es infinito, no podemos recomenzar cada vez de tarde en tarde, eventualmente nos daremos cuenta que nunca hicimos nada; tan sólo tenemos una cierta cantidad de inicios antes de quedarnos sin logros. Pero si, cada amanecer es una promesa a una nueva oportunidad, lo que no es poca cosa aunque tan sólo conste de la diaria salida del sol y el abrir los ojos. Despertamos y el día comienza generalmente en cero para cada uno de nosotros… Y, allí, desperezándonos, podemos decidirnos por ser mejores o peores. Resolvernos a corregir aquello que no nos gusta en nuestras vidas; y comenzar a trabajar para variar en otros, o en el entorno, aquello que nos incomoda. Podemos elegir ser buenos o malos, nobles o ruines, cada uno de nosotros conociendo la diferencia, sabiendo bien lo que hacemos, sin engañarnos, asumiendo lo que somos. ¿Continuar con un rencor, una discusión, una separación que nos lastima, ignorando a quien se disculpa y muere porque volvamos a verle como pareja, familia o amigo?, ¿para qué gastarnos así si presentimos o sospechamos que no vale la pena o que perdemos mucho más de lo que ganamos con una momentánea y ruin satisfacción porque, tal vez, lastimamos a esa otra persona? ¿Para qué empeñarse, sabiendo que se hace, en conductas que sabemos causan dolor a otros, uno del que somos responsables y un día tal vez debamos responder ante la vida por ello? Eso es demasiado trabajo.

   Cada despertar puede traer consigo un sueño, una esperanza, une meta a alcanzar y que nos satisfaga: aprender un idioma nuevo, a instalar una llave de agua, a preparar un  pasticho u hornear suspiros. Buscar y conseguir un buen libro, llamar a un amigo. Decir “hoy no seré tan odioso ni rencoroso; seré paciente y amable aún con aquellos que parecen nunca entenderme”. Cada uno de nosotros es dueño de su vida, de su destino, heredero de lo que cosecha por acciones, obras u omisiones. Somos los hados de nuestro hoy, ese que disfrutamos o padecemos, y del mañana que nos aguarda como promesa o maldición. El problema llega cuando no lo entendemos, cuando terminamos convenciéndonos de que la culpa de la infelicidad, la insatisfacción y la amargura está en manos de otros. Quien no se conoce a sí mismo es un necio; quien no toma sobre sí la responsabilidad de su existencia, un pobre idiota. Aquel que sabe quién es, puede cambiar su realidad si no le gusta; si no le basta para ser feliz. Si sueña que nació para algo mejor, no sólo para ocupar un espacio y un día desaparecer como si nunca hubiera importado.

Julio César.

EL TIEMPO DE LOS ADULTOS

abril 27, 2016

AYUDENME A AYUDAR

Brazil?s Marcio Araujo dives to return the ball to the US team in their men's final beach volleyball match at Beijing's Chaoyang Park Beach Volleyball Ground on August 22, 2008 during the 2008 Beijing Olympic Games. Todd Rogers and Philip Dalhausser of the US won 2-1 and took the gold medal. AFP PHOTO / THOMAS COEX

   Cuando había tiempo y energías para todo…

   Espero con ansiedad la llegada de los fines de semana, de los días de vacaciones, lo que atormenta porque entre las esperas me parece que las horas y días vuelan, que pasan demasiado rápido como para que se pueda hacer algo. Debe ser el tiempo de los adultos. Cuando muchacho recuerdo que si no tenía nada que hacer, en vacaciones, por ejemplo, podía dormir bastante, despertar tarde, comer, leer un libro o historietas, mirar televisión, reunirme con los amigos, llegarme al cine. Ir a la playa. Más adelante estaban las fiestas, las salidas y la caña. En esos días podía pintar la cocina, la sala, el balcón y el pasillo que daba a las habitaciones en casa de mis padres, poco después en mi apartamento, en una jornada. Ahora apenas puedo despertar, temprano, cuando ya es medio día.

   El tiempo de los adultos no alcanza para llamar a la familia o a las amistades, es ir de compras o quitar trastos de la sala de estar por si alguien llega de improviso y no crea que uno vive en una pocilga, y sin comida. Pintar una cocina lleva todo el día. O revisar un closet, cambiar una llave del baño. Las horas vuelan, aún cuando se está descansando. ¿Será sicológico? ¿Será una de esas verdades como aquella de que cuando se anda de novios y felices uno habla en susurros y cuando se está disgustado se grita por la separación abismal que existe entre las personas, no física sino emocional? ¿Será que antes nos parecía que teníamos todo el tiempo del mundo para hacer lo que nos diera la gana, aún recomenzar, y ahora notamos que los días se nos pasan sosteniendo y defendiendo los puntos de vistas que adoptamos en algún momento de la vida?

   No lo sé, pero despertar un domingo como el que pasó, lluvioso e invitador al descanso, solo o acompañado, únicamente me hace pensar en otro domingo de mi vida que ya se fue… ¿No sienten remordimientos a veces?

DESPERTANDO

Julio César.

CONFIANDO

noviembre 14, 2015

AYUDENME A AYUDAR

AY DE MI

   Sin salida.

   Nunca he creído que deba esperarse que la vida propia se resuelva mediante intervención externa, por alguna otra persona o un Dios ocupado en su cielo y del cual sólo nos acordamos cuando nos va mal o para reclamarle lo que hicimos; pero, debo admitir, a veces parece que en la existencia nos rodea esa magia. Todos hemos pasado por momentos cuando los problemas parecen insuperables, más allá de nuestro control hagamos lo que hagamos, sea por un amor frustrado, una deuda que nos angustia y cuyo vencimiento se acerca, la enfermedad de un ser querido o creer que ya no cabe esperar por un mundo un poco menos horrible. Instantes oscuros cuando nos entregamos a la zozobra, la aflicción, al sufrimiento, a veces a la rabia; es cuando pienso y sostengo que siempre hay un mañana, porque la experiencia dice que así es, que los factores pueden varias, que los dados pueden caen en otros números (esperar por un resultado médico horrible, llorar por lo que se espera saber, para luego encontrarse que no hay motivos de temor); cosa esta que a veces no entienden los muy jóvenes dado su poco tiempo en esta tierra y su poca capacidad para el pensamiento frío. Siempre recuerdo el caso de un muchacho de liceo, que se ahorcó en el baño de su casa, encontrándole su mamá, así, porque creyó que se había contagiado de SIDA.

   Como expreso, la experiencia demuestra que el mundo no se acaba, que al otro día continuará allí, sin embargo, hay otros momentos cuando la cosa parece más bien de fantasía, y por muy terrible, oscura y atemorizante que sea una hora dada, llega un momento cuando pasa y ni cuenta nos damos de qué ocurrió. Es el padre que tememos que muera sin despertar después de un feo infarto, en un lugar sin especialistas, ni posibilidades de trasladarle, pero que logra resistir hasta el otro día, aparece una doctora que conoce a alguien y una ambulancia se lo lleva. Y todo lo que aterraba desaparece en minutos, como decretado. Tengo un amigo que vivía uno de esos instantes oscuros, una deuda le tenía atrapado, justo en momentos cuando nadie tiene plata guardada, y de la nada le llamó un primo que se fue a Canadá, a quien, hace años, le vendió un carrito que jamás le pagó. Así, de la nada, el primo llamó para saber cómo estaba, “bien”, le dijo, porque es lo que un hombre siempre responde de entrada, y el otro le dijo que le estaba enviándole una plata por aquel carro que nunca pagó. Fue, si, casi mágico.

ARMANDO PALACIO VALDES

   Estos son casos extraños, aún a mí me lo parecen, ya que soy de los que creen que jamás debemos depender del azar, aunque soñemos con un cambio de cartas, o la suerte, a veces ni de la fe (es injusto que le diéramos la espalda a Dios, como humanidad, y todavía esperemos algo de él), pero ocurre. En un momento equis todo parece perdido, al otro una solución nos deja sin palabras. Tal vez, sin que debamos basar de manera patológica nuestras vidas, nuestros hechos y planes en ello, si hay que contar con ese elemento del azar, la coincidencia o, y me cuesta escribirlo, “la intervención”. O tal vez debamos dejarlo a la experiencia, intuir una salida o esperarla. Armando Palacio Valdés, maravilloso escritor del Realismo español del siglo XIX, sostenía: “Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo”. Tal vez si hay que confiarse, en últimas instancias, a ese algo…

EL TIEMPO DE LOS ADULTOS

Julio César.

EN LA CARRETERA

febrero 3, 2015

AYUDENME A AYUDAR

UN HOMBRE EN LA CARRETERA

   ¿Que qué hace fulano?, se está buscando…

   A solas por un paraje apartado, cargando con la propia vida en un espacio abierto que habla de libertad; un ambiente que puede parecer hostil pero resurta hermoso a los ojos de quien busca; la determinación de vencer, de continuar y proseguir. Tomar la carretera.

   Hay un llamado ancestral en ello, especialmente cuando se es joven, es detenerse en la puerta de la casa rumbo al colegio, al instituto universitario, al taller o al trabajo, y mirar en la dirección contraria, esa larga carretera que sabemos, en ese nuestro mundo, a dónde lleva, pero que más allá se abre a lo infinito, a la aventura, a las fantasías. A la vida. ¿Por qué? Como la frase, “se anda buscando”, para referirse a esa gente que hoy hace una cosa, mañana otra, a veces con urgencia porque hay otros que le miran y le critican (excepto los vagos), está esa llamada dual, a buscar otra realidad, una que choca con esa que se fue trazando al alrededor casi sin darse cuenta, ser mecánico, maestro, médico o ingeniero, hablándose cada día a la hora de las comidas, y que en un momento dado, cuando llega la hora de decidir, algo en el estómago estalla en rebeldía: es mi vida. La otra razón es el sentido de aventura, saber qué hay tras los mares ignotos, la colina lejana, al bajar de un autobús en un pueblo desconocido, conocer gente nueva y distinta, incluso pelear contra la adversidad.

   Esto se ve mucho en la cultura norteamericana. Las familias se separan pronto, un chico o una joven parte a la universidad y prácticamente comienza su propia vida alrededor de los diecinueve o veinte años de edad (a diferencia de nosotros, que nos tardamos demasiado o nunca comenzamos esa vida independiente), y esa nueva personita siente que de la escuela a la universidad, y de allí al empleo ya no queda tiempo para vivir y sentir. Imagino que no les pasa a todos, pero en muchas películas y seriados, es posible verlo. Gente que parte en búsqueda de algo que no entiende pero que necesita. O que escapa de lo que ha sido o se espera que sea, incluyendo tener que dar explicaciones. En la vieja serie Ocho son suficientes, el hijo mayor, ya ingeniero, con empleo, a punto de casarse, lo deja todo y mochila en hombros parte una mañana. En la película La Carretera, de Jake Gyllenhaal, la cosa es más extrema, dos jóvenes llenos de problemas, de desencantos, realmente poco recomendables, sienten que escapando les espera un destino mejor, uno que ya medio cambia cuando dejan atrás lo que causa inquietud o dolor (aunque como se ve en la cinta, la gente a donde va carga con lo que es su vida). Tuve en la secundaria un profesor de historia, Jesús María Sánchez, de quien decían que en su tiempo libre se iba a un terminal de pasajeros y cuando veía el nombre de un lugar lejano, sonoro, sin saber dónde quedaba, se montaba y partía.

   Lo curioso es que en una revista que llegó hace poco a mis manos, de los evangélicos (creo), hablaban de las metas que se trazaban algunos muchachos al dejar la escuela, antes de “comenzar la vida de adultos”. Y una era esa: un morral con lo más esencial a los hombros, una gorra, unos zapatos de goma y echarse a caminar sin un destino predeterminado. Tan solo andar y andar para ver a dónde los llevan sus pasos. Fuera de aventurero, hay mucho de existencialismo y romántico en la idea. Partir a pie, recorriendo los kilómetros, el sol calentando, deteniéndose a tomar agua, aligerar las ropas y mirarlo todo. Esperando por quienes sonreirán y preguntarán cosas a la orilla del camino, echado en una acera al estudiar la distancia, sentado a una mesa de un cafetín. Verlo todo, descubrir los mil pequeños y hermosos detalles del mundo diario, aún de lo desagradable.

   Nunca lo hice, ni me detuve a pensar en ello, pero cuando tenía dieciocho años, antes de entrar a la universidad, fantaseaba que el cupo no salía y me iría al cuartel, a un punto bien apartado del estado Miranda, y ver qué otras cosas habían por ahí. ¿Nunca sintieron ganas de dejarlo todo atrás y echarse a la carretera?

CONFIANDO

Julio César.

¿LOCURA O VALOR?

agosto 8, 2014

AYUDENME A AYUDAR

  Quien no arriesga, no cruza la mar…

   ¿Recuerdan aquella estrofa, “atrévete, crucemos el Jordán, que la tierra prometida nos espera”? Osadía. Valor. Imaginen a un chico cualquiera en cualquier lugar de este mundo ancho y largo, tan joven que duele, tan comenzando que el libro de su existencia está prácticamente vacío. Y sin embargo descubriendo lo que moverá su vida, el en dónde dejará su corazón al tiempo que sufre los primeros embates de la carne. Celoso de su individualidad por su peculiaridad dentro del todo en la escuela, no puede evitar ver a ese chico al pasar, corazón apresurado, piel ardiendo. Y a veces las miradas se cruzan y no encuentra respuestas, un “si”, un “no”, un “déjame en paz”. Todo parece quizás, y no saberlo le hunde en la tortura, casi con fiebre de angustia, pero también en los estremecedores sueños de la esperanza de noche en la soledad de su cama, donde se ve, juntos y tomados de las manos. Está la fiesta, termina el año escolar, llegan las vacaciones y la separación, tanto cambia. Y ya está bueno ya, necesita saber. Desea su verdad. Mandándolo todo al diablo, llenándose de valor, temeridad o locura, considerando el fracaso, pero no dejándose vencer antes de comenzar, cruza el salón y lanza su invitación. ¿Triunfará, perderá? Quién sabe, lo que si es que todo comienza alguna vez en algún momento y lugar, la vida de verdad. ¿Y si le dice que si?

   Quién no se ha visto en una posición cuando se quiere gritar, discutir, llegar hasta el final por una idea, un deseo, retrocediéndose tantas veces. Y luego la duda, “¿y si hubiera dicho…?”. Siempre recuerdo, de los tiempos de Brokeback Mountain, un relato donde Jack intenta explicarle a Ennis por qué sube a un caballo indómito para sostenerse algunos segundos; Ennis considerándolo una locura, ¿qué ganas?, nada, ¿qué consigues?, sigues siendo un perdedor al que pronto todos olvidarán, y está lo mucho que arriesgas. La respuesta de Jack fue que durante esos nueve segundos se sentía vivo y completo, que del  mundo era el dueño.

EN LA CARRETERA

Julio César.

GRITOS DE NERDS…

mayo 5, 2014

AYUDENME A AYUDAR

QUIERE VIVIR

   …¿O de todos?

   ¿No conmueve? Los nerd jodemos duro. Eso dice. Más o menos. El grito de guerra de un pobre chico en esos años de sofocones y calorones cuando solo quiere salir y sentir que pertenece, que gusta, que le miran y… Que desea, por encima de todas las cosas, ser tocado, acariciado, escuchar en otra voz que es hermoso. Tal vez atrapado en una pequeña ciudad cualquiera, un desesperante sábado por la noche, solo porque no tiene a quien contarle tantas cosas, o no puede porque no se atreve, sintiendo que el mundo marcha demasiado rápido y que él se va quedando atrás. Cada día. Cada hora. Todos los sábados por la noche. Gritando que quiere salir, sentir y vivir. Aunque controversial, sí, creo que todos los chicos buenos merecen tener sexo. Perdón, romances.

¿LOCURA O VALOR?

Julio César.

LEVANTARSE CON EL OTRO PIE

enero 7, 2014

AYUDENME A AYUDAR

SEXY SOMBRIO

   Ir dejando de lado la mala vibra.

   Con el comienzo del año hay que aprovechar las ganas, ese leve aire de confianza y decisión para hacer las cosas con el cual iniciamos resueltamente cada enero. Ese ahora si haré esto y aquello, llamaré a fulana y mengano más seguido, visitaré a mis amigos con más frecuencia, comeré sabroso, iré al gimnasio (uno de los propósitos que no duran nada), pero intentemos que si. Dejemos que el comienzo de año, el cambio de aire, de ritmo de vida, ese corte mental que hacemos sin darnos cuenta con el pasado confiando con metas mejores, nos lleve por nuevos caminos. Tolerancia para quienes opinan diferente; mostrar afecto a nuestra gente (me sorprende cuánto le gusta ahora a mamá que la abracemos, el cariño con el que se despide de mostros, ¿y si todos son así?, ¿y si todos desean saber que les queremos?); no gritar por reflejo cuando nos alzan la voz; contar hasta diez y bajarle intensidad a un momento desagradable; dejar de sentir que debemos vencer al mundo. Vencerlo de destruirlo. Recobremos el equilibrio, dejemos atrás los resentimientos tontos, aquellos sin real importancia. Vamos a reír con todos, amigos, familiares, vecinos y compañeros de trabajo; no creamos que todos quieran perjudicarnos, hacernos trampa o molestarnos. Hay que intentar ser feliz y eso sólo puede hacerlo cada uno de nosotros. Esa debería ser la tarea de cada quien en esta vida.

GRITOS DE NERDS…

Julio César.

AMIGOS SÓLO DE PARRANDAS

julio 11, 2013

AYUDENME A AYUDAR

TIOS BEBIENDO

   ¿Qué tienen de malo?

   Todos te lo dicen, tu mamá, tus hermanas, los amigos: cuidado con esa junta. Qué sólo te buscan para salir de farra, para momentos de juerga, únicamente para tomar caña. Qué esos no son amigos de verdad. ¿Y qué? ¿Acaso eres tan tonto que no lo sabes? ¿Acaso tú si te sientes amigo del alma y saldrás a donar un riñón por uno de ellos (si todavía te funciona)?

   No, son amigos de esos momentos, de cuando sólo quieres reír y pasarla bien. Son gente que nunca te discuten, critican o te atormentan con sus problemas. No te piden plata ni quedarse unos días en tu casa. Es de “vamos, salgamos a tomarnos una”, y ya. Sin más. Todos los días se va a la oficina para cubrir necesidades, obtener seguridades, pero también para satisfacer gustos. Se trabaja duro, ¿no merecemos unos tragos?

   Al otro día dormirás la rasca, sin molestar a nadie, sobre tu cama. Te dolerá la cabeza y jurarás no tomar más, hasta la próxima vez. Pero sonreirás, por lo que tomaste, por lo que gastaste. Por lo que hablaste y escuchaste. Qué gente tan loca. No son amigos, pero son fáciles y divertidos.

   Quien tiene pareja e hijos, se debe cuidar más, con lo que bota y más si es de mal beber y luego con la familia la quiere agarrar; uno no debe enloquecer y regalarlo todo o mantenerle vicios a esos vagos. Que fue el error de mi Venezuela con esta gente que quiso comprar amor por fuera. Tan vacío como inútil y ahora sólo nos queda el fracaso y la peladera.

LEVANTARSE CON EL OTRO PIE

Julio César.

AYUDENME A AYUDAR

abril 18, 2013

ENTIENDEME

   -Por Dios, me exasperas, ¿cómo puedes ser tan ciego y estúpido? Esa mujer no te quiere y todos lo saben… -le grita el muchacho a su mejor amigo, uno que en ese momento le odia.

   ¿Quién no desea que a sus hermanos les vaya bien, aconsejar a los que conoce ya que les va mal, hacerles la vida fácil a los compañeros de trabajo? Querer ayudar es bueno, excepto cuando no se tiene la capacidad para entender que cada cabeza es un mundo, a veces extraño o disparatado para uno. Todos nos creemos dueños de la razón, pero los otros también tienen “su verdad”.

   El que desea ayudar no se puede ofender cuando otros no aceptan su solución, porque ello puede llevarle al enojo y la separación. Antes de apartar a los afectos por un malestar del momento, mejor es saber cuándo callar en espera de otro día cuando se deba consolar… y sutilmente, si no se puede evitar, señalar lo que en ese instante será obvio.

   La gente aprende, o debería, de sus errores; un amigo, creo, debe tener la entereza de hacérselo notar, después de todo se supone que le importa, pero sin lastimar. Recordemos siempre que aquellos a quienes queremos tienen el poder de herirnos como nadie, porque les entregamos nuestros sentimientos. También nosotros podemos lesionar de maneras terribles y a veces sin siquiera notarlo.

AMIGOS SÓLO DE PARRANDAS

Julio César.