EL PAPA FRANCISCO EN EGIPTO

mayo 3, 2017

EL MUNDIAL DE BEISBOL 2017

   Uno de los primeros países cristianos del mundo…

   El Papa fue a Egipto, en medio de una gira tachada de arriesgada. Apenas semanas atrás dos iglesias cristianas egipcias fueron atacadas en plenas misas de Resurrección por el Estado Islámico, barbaridad que causó rabia y dolor en tantos, ¿matar a una persona cuando se inclina a orar a su Dios? El Papa fue uno de quien más lo condenó, aclarando que no suspendería su viaje a ese país. Y allí estuvo, haciendo llamados para que no se justifique la violencia usando el nombre de Dios. Valiente respuesta al grupo terrorista. No causan extrañeza estos ataques, el Estado Islámico es un movimiento planeado para captar creyentes, adeptos al Islam, por las buenas o las malas, y la fe a atacar no sería la judía (como creían, y se alegraban en su momento, tantos insensatos), a la cual es tan difícil entrar, sino la de Occidente, que compite buscando conversos. Allí es donde el Estado Islámico ve al “enemigo a vencer”. Francisco lo entiende así: con el Estado Islámico, el cristianismo peligra en lo inmediato. Y le fue bien.

ABATIDO

Julio César.

¿INCONSCIENTE?

mayo 3, 2017

EXASPERACION

   Después de la ducha en el gym, untándose crema por el cuerpo, ese tío se acerca a hablarte de lo que sea antes de ponerse su uniforme de bombero.

OBSEQUIO PARA LA VISTA

Julio César.

EN LA VARIEDAD ESTA EL GUSTO

mayo 3, 2017

DECISIONES

   Color y sabor, otra vez…

   Los dos hombres sonríen, no felices, sino alcanzados por algo más intenso, poder, el saber que son ellos, agitándose de adelante atrás, penetrando todos esos ansiosos y hambrientos agujeros, quienes tienen delirando al negro de traje y corbata al que todas las chicas de la oficina miran con cierta provocación, imaginando todas los que seguramente guarda bajo sus ropas. Y si, bajo sus ropas tenía un sexo increíble, un suave culo ardiente y apretado, ávido y vicioso, como descubren esos dos tipos blancos, entre risas, dientes apretados, golpeando palmas felicitándose por sus desempeños. El negro los tiene caliente, mucho, porque esa boca y ese ano sí que halan, aprietan y succionan; pero también por la forma en que se comporta, desatado, excitado, realizado. Era una perra en celo que aullaba de manera hermosa. Mientras van y vienen, embistiéndole, soñando ya con mojarle el rostro y las caras ropas, que saliera de allí oliendo a esperma, escucharle gemir les tiene de a toque. No se sabe si es únicamente de gozo, sino también con algo de vergüenza por mostrarse tan puto, incapaz de resistir la vista de una buena pieza blanca y dura, surcada de venas; ya no digamos dos… O las cinco que los otros ya planean, cada uno por su cuenta, para el retiro corporativo del fin de semana, con otros tres colegas que pronto llegarían. Seguro que la perra bastante que lo disfrutaría.

RENTA

Julio César.

SIGUE EL DILEMA… 12

abril 27, 2017

SIGUE EL DILEMA                         … 11

   Basado en caracteres creados por capricornio1967

   ¿Imaginan el horrible destino de servirle?

……

   Las palabras parecen llegarle a Luis, de repente, desde muy lejos, su mente parece ir embotándose, perdiendo conexión con la realidad.

   -Huélelas, aún tienen algo de su olor… -le ordena el cruel hombre. Y aunque quiere resistirse, le obedece, llevando la pequeña prenda a su rostro y olfateándola. Hay un cierto aroma ácido.- Es el olor de tu mujer, de hembra… Uno que te repugnará, ahora que serás tú misma una hembra. Mi hembra. Vamos, huélelas bien… Aspira profundo, llenante con ella.

   Le obedece; no sabe por qué, pero lo hace, cerrando los ojos y oliéndolas más, con todo girando a su alrededor. Parece extraviarse en su mente, donde todas las alarmas parecen sonar amortiguadas por alguna razón. Y en ese estado es incapaz de notar como brilla en los ojos del entrenador de su hijo el insano deseo de someterle, de poseerle otra vez. Olfatea y todo deja de tener sentido, importancia, mientras a sus espaldas Franco se agarra la voluminosa erección bajo su pantalón con una mano, y con la otra coloca una pequeña cámara filmadora sobre un esquinero, enfocando al hombre maduro que permanece quieto, olfateando una y otra vez aquella prenda bañada de escopolamina, la llamada Droga del Diablo, que bloqueaba la voluntad. Sonríe perverso, Luis estaba perdido desde el momento que la tocó, intoxicándose por la piel, y poco a poco fue perdiendo la voluntad. Lo necesitaba así, cooperador, se dice estremeciéndose de lujuria, para poder cogerle de nuevo, pero también para asegurarse el camino hacia Daniel. El pequeño hijo de puta pronto perdería toda voluntad de pelear, de resistírsele. Ah, las cosas que le haría cuando fueran a Los Ángeles. El muchacho no iba a escapársele.

   -Suéltala. Arrójala del otro lado del mueble. –le ordena, sonriendo al notar que el otro obedece inmediatamente. De una gaveta saca un gel bactericida.- Límpiate las manos con esto. Si, ahora la cara… -le ordena mirándole a los ojos, deseando que, en alguna pequeña parte de su conciencia, el otro supiera que estaba dominándole, tomando el control de su vida. Que supiera, aunque no pudiera defenderse o evitarlo, que volvería a poseer su cuerpo de macho.- Te gusta obedecerme, ¿verdad? –le pregunta al rostro, acercándosele.

   -Si… -responde este, después de una leve vacilación; no podía oponerse.

   -Desnúdate. –le ordena, apartándose nuevamente. Dejándole solo dentro de la toma de la filmadora. Disfruta con una sonrisa mientras su antiguo rival deportivo va despojándose de la chaqueta, camisa, camiseta, zapatos y pantalón, frunciendo el ceño con disgusto a la vista del largo bóxer holgado.- Hay que hacer algo con eso… No te queda bien, puta. –de ahora en adelante su esclavo sólo usaría pequeños y ajustado bóxer, todos blancos, hasta que llegara el momento de usarlos color rosa, luego de cuero, abiertos atrás.- Quítate todo. –el otro obedece después de una vacilación mínima. Si, aún se resistía, eso le hace feliz.- Te excita que te vea, ¿no es cierto? Saber que exhibes tu cuerpo a los hombres, eso te pone caliente. –le sugestiona.

   -Sí, me gusta… -responde como autómata, su verga, que parecía especialmente chica en esa pelvis rasurada, se agita un tanto, ganando consistencia.

   -Vamos, pruébate esto. –dice intencionadamente, sacando algo, nuevamente, de la gaveta.

   Luis atrapa aquello al vuelo, a pesar de sus sentidos embotados. Mirándolo. Es una prenda íntima de mujer, una pantaleta, nada muy chica pero si corta, de bordados y raso.

   -Póntela. –el tono era más acervo, disfrutando ya del momento que se acerca.

   ¿Qué piensa o siente Luis?, es imposible decirlo por su mirada ausente, sus movimientos mecánicos, entrando en la prenda que se enrolla en sus piernas depiladas. La acomoda sobre sus caderas y Franco traga, cómo le gustaba eso. Ver a Luis, su rival, obedeciéndole, colocándose la coqueta pantaleta que había comprado especialmente para él. Qué tonto había sido al tomar la de su mujer de aquella manera, llenándose las manos con la escopolamina, olfateándola luego. Su voluntad estaba totalmente anulada. Ver al sólido hombre luciendo la atractiva y claramente femenina prenda, puesta, le excita de una manera salvaje.

   -Mece tus caderas, lúcela. –le ordena, tomando la pequeña filmadora y enfocándole, viéndole bailar un poco la pelvis.- Lleva tus manos a las caderas. –contiene una sonrisa y un suspiro al verle.- Sonríe como puta contenta. –él mismo lo hace cuando el otro obedece.- Camina hacia allá, un pie delante del otro… – le sigue, la cámara enfocada en aquellas nalgas no cubiertas del todo. No era una tanga, era una pieza enteriza que parecía terminar a medio camino sobre el trasero, perdiéndose luego entre las nalgas, las cuales muelen la tela.- Vuelve el rostro. Sonríe sobre tu hombro. –y se asegura de tomar muy bien la escena.- Regresa al sofá, sube de rodillas dándome la espalda. –Luis obedece automáticamente, la recia espalda agitándose al moverse, quedando fijo, mirada al frente, manos en el respaldo del mueble, las nalgas alzadas, separadas, la suave tela enmarcando parte de sus nalgas, luego mostrando la tira entre ellas, el saco de las bolas. El tatuaje. El entrenador se las apaña para que se vea muy bien.- Mírame… -no quiere que existan dudas en las personas que miraran aquello, desea que sepan que se trataba de Luis Saldívar luciendo pantaletas, sonriendo mientras lo hace.- Echa tu trasero más atrás, si, así, apoya el mentón en el respaldo y recorre tus nalgas con las manos. –la imagen es erótica.- Juega con tu culo… -y la verga le sufre un espasmo dentro del pantalón al verle meter los dedos de una de sus manos dentro de la pantaleta, acariciándose la raja depilada.- Dime que te gusta jugar con tu coño de vieja puta. –exige con claridad. Mirándole, rostro ladeado, tocándose, ¿acaso duda Luis?

   -Me gusta jugar con mi coño de vieja puta. –repite, los dedos subiendo y bajando recorriendo la raja entre las nalgas, bajo la tela.

   -Dime cuánto necesita tu coño mojado de un hombre. Dilo y clávate un dedo.

   -Mi coño… necesita de un hombre. –y uno de los dedos empuja, moviéndose bajo la tela, metiéndose un poco. Y Franco se asegura de que se note en todos los detalles. Sonriendo. Era todo lo que necesitaba…

   Baja la filmadora sonriendo soez, acariciándose con procacidad sobre el pantalón viendo aquel manjar expuesto, al alcance de sus dedos, boca… y güevo. Juega con la grabación y la envía a su móvil, editando, reproduciéndola. Era justo lo que necesitaba, se dice con una mueca rapaz. Eso ya estaba listo. Ahora… Alza la mirada. Tan sólo le buscó para aquello, la grabación, movido por la rabia del enfrentamiento con Daniel; pero ahora que le tenía allí…

   -Dime que estás caliente… -se le acerca, mientras Luis continúa con lo que hace, el dedo entrando y saliendo de su culo, aunque tan sólo una falange.

   -Estoy muy caliente. –responde automáticamente cuando una de las firmes manos del otro cae sobre sus nalgas, apretándolas con codicia, inclinándose sobre él, casi hablándole al oído.

   -Tranquila, puta, voy a encargarme de ti. Te haré gozar tanto que te correrás una y otra vez, sin tocarte. Ahora yo me ocupo de ti, de tus necesidades; no tienes que pensar en nada, ni preocuparte, tan sólo obedecerme. Eres la parte pasiva, la sumisa en esta relación que tenemos, Luis. Eres mi juguete, mi perra. Mi esclavo. –le informa apartándole la mano del trasero, siendo sus dedos los que ahora recorren, con demanda, esa raja caliente y lisa sobre la telita de la pantaleta comprada para comprometerle.- Conozco tu sucio secretito, que amas las vergas, ser controlado por un macho. Luchas contra la idea, contra lo que quieres, pero conmigo estás a salvo, voy a satisfacer todas tus urgencias y calenturas de marica. –mete la mano dentro de la suave pantaleta, desde la baja espalda, regresando en vivo y en directo a la piel sobre la raja, sobre el culo depilado. Se le acerca más al oído.- Esto te gusta, mucho, mucho; que nunca se te olvide. -habla firme y claramente, sugerente, conociendo muy bien de lo que era capaz la droga. Aumenta la intensidad de los roces que le da.

   -Se siente tan bien… -Luis responde.

   -Estoy seguro de que así es; que así lo sientes, puta. –sonríe de manera cruel, disfrutando el control total que tiene sobre el otro hombre. Debía darle un adelanto de las emociones por venir, se dijo, echando sus caderas hacia adelante, pegando su pelvis, con la verga endurecida, de esas nalgas abiertas, frotándola de ellas, tendiéndose sobre uno de sus hombros.-Te gusta esto, ¿verdad?

   -Me gusta esto. –es la réplica fácil de Luis. Y gime, respondiendo a la sugerencia fuertemente implantada con ese alucinógeno, cuando las manos del hombre atrapan sus tetillas y aprietan, una y otra, como si ordeñara las ubres de una vaca, al tiempo que sigue frotándole la dura tranca del culo.

   -¿Quieres sentir mi verga, puta? –le ronronea mordiéndole la oreja.

   -Quiero sentir tu verga… -concede Luis.

   -Lo sé. –responde Franco retirando sus caderas, soltándole las tetillas y abriéndose el pantalón, la gruesa mole de carne oscurecida por la sangre, emerge, golpeando una de las nalgas, mitad sobre la pantaleta, mitad sobre la piel expuesta.- ¿La quieres?

   -La quiero…

   -¿Mucho? Esto te gusta, lo sabes, ¿verdad? –el tono es controlador, y sonríe cuando Luis agita sus nalgas un poco hacia arriba, de adelante atrás. Buscándole.

   -La quiero.

   -Eres tan puta. –es la complacida réplica; le separa las nalgas, disfrutando la visión de la pantaleta, metiendo su tranca allí, a lo largo, sintiendo la presión de aquellas mejillas al soltarlas, comenzado un sube y baja firme. La piel ardiente y pulsante recorriendo aquella raja masculina.

   -Hummm… -escapa de los labios del otro.

   Sugestión o no, Franco era perfectamente consciente de la respuesta de ese otro cuerpo bajo el suyo. Alzándose, enderezándose, abandona esa espalda. Con una mano se aferra la base del pene y lleva la punta a la raja, recorriéndola, de arriba abajo, como una brocha, disfrutando hacerlo, como le ocurre a cualquiera que le hiciera eso a otro tío, más si lleva pantaletas. Aumentando todo cuando el “excitado” Luis lanza un gemido. Retira la pantaleta, por debajo de sus bolas, los ojos maravillados por el tatuaje, la raja lisa, el culo expuesto. Y apuñala la entrada con la cabeza de su tranca, empujando, rozando, gozándolo. Imagina que, a un nivel físico, Luis lo sentía y respondía, pidiendo ese güevo dentro de él, dado la sugestión. Y la idea le gusta, aunque lo estaría disfrutando un poco más sí este gruñera y se resistiera, porque podría tomarle, controlarle. Cogiéndole quisiera o no. Sin embargo, y lo sabe muy bien, lo disfrutará mucho más cuando le tenga totalmente controlado, esperando siempre por su verga y exigencias.

   Presiona un poco más, mirando como los labios de aquel “coño” se separan, abriéndosele; labios que entran cuando empuja el nabo de su tolete, metiéndolo, medio glande, sintiendo la presión de ese anillo masculino… Y Luis, tenso, echa su culo un poco más atrás, invitándole. Sería tan fácil clavársela hasta los pelos… Pero no, no quería cogerle aún, se tomaría su tiempo con su puta.

……

   Sintiéndose totalmente desconectado de todo, Daniel despiertas de una siesta, sin estar muy seguro de por qué. Ni por qué la tomó en primer lugar. No era su costumbre, no en un chico joven, voluntarioso y atlético. Pero entre la llamada de Franco, la intromisión de su madre en problemas que no entendía, y la presión de la federación para dar una respuesta rápida, y afirmativa, sobre el viaje a Los Ángeles (por no hablar de dos chicos que sabían lo que le había ocurrido a manos de Franco), todo parecía agobiarle.

   Ceñudo e impaciente recorre la habitación con la mirada. ¿Por qué despertó? Mira la hora en el reloj de pared y casi maldice, debía estar más afectado de lo que había imaginado, era tarde. Repara en el teléfono. Le llegó un mensaje. Eso fue lo que le despertó. Bostezando lo toma, no reconoce el número, pero su corazón se contrae. Casi adivina de quién se trata. ¡Ese hijo de puta! Va a ignorarlo. No, a eliminarlo… Pero… Le teme. Sabía a Franco capaz de las peores ruindades, y eso siempre era inquietante. Con disgusto se pregunta si alguna ver se librará de su amenazas, de su presencia. Casi royendo los dientes, abre el mensaje. Es un archivo de video. Lo reproduce.

   Por un segundo, boca muy abierta, no puede entender lo que ve, no puede procesarlo, creerlo. Eran tan insólito, tan imposible que ocurriera. Tan enfermo que… Traga en seco sentándose en la cama, todo dándole vueltas alrededor. Era su padre, paseándose en pantaleta para alguien que lo filmaba. Le ve caer de rodillas en aquel sofá que reconoce, y jugar con sus nalgas. Metiéndose un dedo…

   Cierra los ojos, incapaz de soportar el continuar mirando; escuchándole, sin embargo, decir que es una puta vieja. Su corazón bombea con demasiada fuerza, tanta que la sangre le deja sordo. Le duele el pecho, respirar, tragar. Termina el video y casi más asustado abre los ojos, la visión se le dificulta al tener los ojos húmedos. Parpadea y por fin lee el mensaje en caracteres que apareció sobre la imagen quieta de su padre ofreciéndole la espalda y el culo a la cámara.

   “Hey, chicos, ¿no quieren venir a la fiesta y gozar del coño de este viejo puto? Está muy caliente y lo necesita, no le dirá que no a ninguno”.

CONTINÚA … 13

Julio César.

EEN EN DERTIGSTE

abril 27, 2017

DERTIGSTE

   Sabe dar a entender muy bien lo que ofrece a quien lo lleve.

   Lo que más desea es hacer un millón de amigos que lo quieran.

   Los mocetones, al llegar lo miran y ya saben lo que necesita.

   ¿Todos odian la playa en tiempo de asuetos?; él no, ama esos momentos.

TWEE EN DERTIGSTE

Julio César.

NOTA: Me parece que ya he usado algunas de las imágenes… pero ¿a quién le importa, no?

DESPERTANDO

abril 27, 2017

AYUDENME A AYUDAR

 Por otro lado, en boca cerrada no entran moscas…

   Si se mira bien, cada mañana es un milagro. El tiempo para cada persona no es infinito, no podemos recomenzar cada vez de tarde en tarde, eventualmente nos daremos cuenta que nunca hicimos nada; tan sólo tenemos una cierta cantidad de inicios antes de quedarnos sin logros. Pero si, cada amanecer es una promesa a una nueva oportunidad, lo que no es poca cosa aunque tan sólo conste de la diaria salida del sol y el abrir los ojos. Despertamos y el día comienza generalmente en cero para cada uno de nosotros… Y, allí, desperezándonos, podemos decidirnos por ser mejores o peores. Resolvernos a corregir aquello que no nos gusta en nuestras vidas; y comenzar a trabajar para variar en otros, o en el entorno, aquello que nos incomoda. Podemos elegir ser buenos o malos, nobles o ruines, cada uno de nosotros conociendo la diferencia, sabiendo bien lo que hacemos, sin engañarnos, asumiendo lo que somos. ¿Continuar con un rencor, una discusión, una separación que nos lastima, ignorando a quien se disculpa y muere porque volvamos a verle como pareja, familia o amigo?, ¿para qué gastarnos así si presentimos o sospechamos que no vale la pena o que perdemos mucho más de lo que ganamos con una momentánea y ruin satisfacción porque, tal vez, lastimamos a esa otra persona? ¿Para qué empeñarse, sabiendo que se hace, en conductas que sabemos causan dolor a otros, uno del que somos responsables y un día tal vez debamos responder ante la vida por ello? Eso es demasiado trabajo.

   Cada despertar puede traer consigo un sueño, una esperanza, une meta a alcanzar y que nos satisfaga: aprender un idioma nuevo, a instalar una llave de agua, a preparar un  pasticho u hornear suspiros. Buscar y conseguir un buen libro, llamar a un amigo. Decir “hoy no seré tan odioso ni rencoroso; seré paciente y amable aún con aquellos que parecen nunca entenderme”. Cada uno de nosotros es dueño de su vida, de su destino, heredero de lo que cosecha por acciones, obras u omisiones. Somos los hados de nuestro hoy, ese que disfrutamos o padecemos, y del mañana que nos aguarda como promesa o maldición. El problema llega cuando no lo entendemos, cuando terminamos convenciéndonos de que la culpa de la infelicidad, la insatisfacción y la amargura está en manos de otros. Quien no se conoce a sí mismo es un necio; quien no toma sobre sí la responsabilidad de su existencia, un pobre idiota. Aquel que sabe quién es, puede cambiar su realidad si no le gusta; si no le basta para ser feliz. Si sueña que nació para algo mejor, no sólo para ocupar un espacio y un día desaparecer como si nunca hubiera importado.

Julio César.

OBLIGACION

abril 27, 2017

EMBARAZOSO

   A veces es trabajo para un suegro, un tío, un profesor, un amigo de la familia, un vecino mayor… Y todos, por su bien, lo hacían.

MONTADO EN LA OLLA

Julio César.

TIPOS

abril 27, 2017

SABIONDO

¿UN GUSTO COMPARTIDO?

Julio César.

DENTRO DEL EQUIPO

abril 27, 2017

LA PRACTICA HACE AL MAESTRO…

   Todos tienen su chance… SI ÉL LO PIDE.

   A diferencia de los viejos clichés de Hollywood, los rudos integrantes del equipo de futbol universitario no odiaban ni perseguían a los chicos que formaban parte del equipo de animadores, con todo y sus salticos, gritos y aplausos mientras agitan sus pompones. De hecho, cosa que no sabía Bert la primera vez que los vio en las duchas, fue a ellos, hace tiempo, a quienes se les ocurrió la idea de que los chicos animadores también usaran cortos y ajustados shortcitos y que compartieran los vestuarios con ellos. Bert se había unido al grupo para molestar a su padre, consejo que le dio uno de sus mejores amigos, uno de los aleros, para acercarse a las chicas, animar al equipo y todo eso. Nada más. O eso se decía, porque entre gritos, agitadas de pompones y los cortos shortcitos que se le subían y subían (más de uno de los futbolista tuvo que bajándoselo un poco para acomodárselo, con manoseadas intencionadas incluidas), todo había cambiado un poco.

   Como tenía que ser, con él y los otros dos chicos animadores, que como llevaban más tiempo en eso eran más reilones y complacientes con los jugadores. Bert quiso hacerse útil al equipo y colaboraba en las duchas recogiendo para ellos los suspensorios sudados, llevándolos a su rostro y olfateando cuando alguno le preguntaba, preocupado, si no estaba oliendo demasiado. Y mientras aspiraba, con los ojos cerrados, mareado de nuevas emociones, llenaba sus pulmones con el olor a genitales transpirados.

   Un olor que…

   -Oye, ¿no quieres probar a olerlo aquí? –le retó, riendo, uno de ellos, una tarde. Y cayó de rodillas en trance.

   Riendo, como si supieran que eso pasaría, aunque ni el mismo lo sospechara, le rodearon para que se los tragara; su rostro, su boca, pasando de uno a otro, todos cercándole, agitándolos en su cara, jugos espesos y su propia saliva mojándole, hasta que tragó, literalmente litros de esperma de la buena. La primera vez que le ocurriera, se sintió después algo mortificado, hasta que Greg, ese amigo que le llevó con las animadoras, le ayudó a levantarse.

   -Hey, no, no, quita esa cara, no tienes nada de que avergonzarte. Eres un mamagüevo, eso es lo tuyo, siéntete orgulloso de que lo haces tan bien y de todo el placer que nos brindaste. –le guiñó un ojo.- Y el que nos brindarás, ¿nos reunimos esta noche en tu cuarto para estudiar? Si me ayudas con las ecuaciones te dejo mamar.

   Claro, lo que no le dicen es que luego parecerá un zombi de vergas y esperma, siempre necesitado, casi cayendo sobre los chicos en las calles. Pero ya se enteraría y, de alguna manera, continuaría feliz con el resto de su vida… aunque fuera sobre sus rodillas.

CORONACION

Julio César.

DOMINGÜIRE… LA REVISTA QUE HACE FALTA

abril 27, 2017

EL MUNDIAL DE BEISBOL 2017

   Ah, los divertidos momentos que pasaríamos…

   Con todo lo que está ocurriéndonos, y los problemas con el internet, que es más del mismo mal, a veces las cosas se nos pasan, como estas entradas anteriores de El Chigüire Bipolar, sitio web que simula ser un portal de noticias, el cual finge “publicar” una revista semanal. Esta, de Semana Santa, me encantó por el detalle de Judas, que fue tan hilarante. Como el artículo donde sostienen que si la mujer se cambia el corte de cabello, es señal de que nos cortará las patas. Esa “portada” fue tan buena como esta, al oficializarse la ruptura de los cantantes Chino y Nacho. ¡Cómo ha traído de comentarios este hecho!; lo normal es que la gente que se cansa de la compañía se separa, cada uno imaginando que le irá mejor por su lado. Punto. Aquí han querido ver que como uno apoyaba con todo a la Oposición y el otro guabineaba en sus declaraciones, eso causó un disgusto. ¿Y la de Hilda Abrahamz?, los muy pasados. Yo la amo. ¿Y la portada con la Chica Chigüire y su crítica social? Esa no tiene desperdicio.

EL PAPA FRANCISCO EN EGIPTO

Julio César.

NOTA: Hay que fijarse bien en los detalles de las imágenes.

NOTA 2: El internet en el país es una porquería. Llevo casi hora y media en esto. Anoche no quiso funcionar. Definitivamente socialismo es sinónimo de incompetencia. Qué gente para inútil.

ENTRADA

abril 23, 2017

EMBARAZOSO

   Organizó cuidadosamente la fiesta en la piscina para el jefe y sus socios, esta vez sí que se ganaría ese acenso…

OBLIGACION

Julio César.

CANCELANDO

abril 23, 2017

SABIONDO

TIPOS

Julio César.

IMPRESION

abril 23, 2017

EXASPERACION

   ¿Al caminar no has sentido que todos te clavan la vista? Él si…

¿INCONSCIENTE?

Julio César.

LA NOCHE DE FREDDY BERNAL

abril 23, 2017

NICOLAS MADURO Y LA VIEJA RESPUESTA FASCISTA

   Ya ni saben lo que pasa en Venezuela…

   A la tarde y noche de perros que se vivió antier en la populosa parroquia de El Valle, en Caracas, con cuentos y rumores de todo tipo, que si saqueos, que si enfrentamientos de manifestantes con policías, que si círculos de la muerte (perdón, colectivo sociales armados por el Gobierno) disparando contra edificios donde sonaban las cacerolas y estos respondiéndoles el fuego dejando varios muertos en las calles, a que se habían suspendido las garantías constitucionales, que si Nicolás Maduro Moros y su séquito habían escapado en medio de la noche (otra vez), e incluso que estaba en marcha un pronunciamiento militar para desconocer al régimen, habladurías imposibles de comprobar o desmentir por no existir la libertad de expresión e información dentro del país, el señor Freddy Bernal debió dirigirse al pueblo, de madrugada, para aclarar que no estaba pasando nada. Lo que hemos vivido desde hace casi tres semanas para acá es lo normal.

   Lo curioso no es que estas violentas protestas ocurrieran en El Valle (el hambre nos empuja a todos por igual), el Gobierno vive hablando paja del este capitalino como zona de ricos, zona de la Oposición, y del oeste como su feudo… aunque en diciembre de 2015, en las elecciones parlamentarias, de veintidós parroquias caraqueñas, el Gobierno perdió, y feo, en veinte de ellas, a Jorge Rodríguez se le desprecia demasiado. Lo extraño fue que el señor Bernal tuviera que dirigirse al país a través de las redes sociales teniendo el estado a las televisoras encadenadas, a VTV, TVES, VIVE TV a entera disposición gubernamental; toda una plataforma televisiva a la que no pudo recurrir porque de cada cien personas de este país, tan sólo seis, en sus buenos momentos, sintoniza uno de esos canales de marras. Si el señor Bernal hubiera intentado avisarle algo al país, a través de ellos, ni su señora madre, si la tiene viva y con el perdón de la señora (eso de que la culpa de todo lo tienen los padres no es enteramente cierto), le habría visto o escuchado. Y él, que ha contribuido como pocos a que nadie crea lo que se dice en esos canales, se vio obligado a buscar otras alternativas, caído en su propia trampa. De ese tamaño es el estruendoso fracaso de esas cloacas a las que nadie sintoniza.

   Aunque nada podía salvar al señor Freddy Bernal, del vaporón donde se metía al intentar dar la cara al terrible problema que se crearon cuando desconocieron la voluntad popular expresada en diciembre de 2015, pecado original desde el cual sólo han ido rodando cada vez más rápido cuesta abajo. Mientras la gente sale una y otra vez a la calle exigiendo elecciones para solucionar el problema, que se retome el hilo constitucional roto por el autogolpe de desconocer al Parlamento dado por el Tribunal Supremo de Justicia nombrado a dedo por televisión por Diosdado Cabello, que se libere a todos los detenidos ilegalmente por la logia militarista del Plan Cóndor, siendo respondidos estas demandas con represión y violencia, Freddy Bernal alega con su cara muy lavada, que la Oposición no quiere aceptar el juego democrático; que quieren ganar en las redes sociales, con violencia, lo que no pueden electoralmente. ¿Qué tal? Y lo dice un sujeto que peleó como pocos para que a los venezolanos se nos impidiera elegir, comicialmente, cualquier cosa, después de la pela que les dieron en diciembre de 2015 (siete de cada diez votos en contra del Gobierno). ¿Se puede escuchar, tener en cuenta o creer cualquier cosa que salga de la boca de Freddy Bernal? ¿A él, diciendo esto? ¿Es que no hay nadie que pueda medio hilar dos ideas que semi suenen sensatas dentro del Gobierno?

   A descaro, e insensatez, sólo de gana la declaración de Nicolás Maduro Moros cuando sostenía, por televisión, que once millones de venezolanos se habían ido para las playas a disfrutar del asueto de Semana Santa, como si no hubiera habido escaramuzas violentas el mismísimo Viernes Santo, y el resto del país no hubiera estado desesperado buscando qué comer para esa noche. Por no hablar de sus burlas, por televisión, al ver la extrema delgadez de uno de los manifestantes, cuando todo el país le culpa a él y a su régimen de habernos enterrado en la ruina, el hambre y la miseria; la gente arrecha por eso y no se le ocurre nada mejor que mofarse del hambre que ha provocado. No mejor le fue a la señora Delcy Rodríguez enviándole comunicados a todo el mundo acusando a las víctimas de la represión de lanzar gases lacrimógenos contra un hospital Infantil, un día después de que el mismo Nicolás Maduro Moros ordenara a sus bandas armadas que hicieran lo que fuera para sostenerle en el poder, lo quiera la gente o no. Y lo hizo por televisión, para mayor estupidez; y aún así la falaz señora pretendía que alguien, que cualquiera con dos dedos de frente, creyera sus disparates. Escuchándoles es que había que preguntarse, ¿locura o drogas? Ni siquiera dicen algo medio creíble, todo tiene que ser una chambonada idiota que despierte suspicacias y rabia. Es por tonterías como estas, que la red comunicacional del régimen exhibe como “noticias”, que nadie les ve, ni siquiera esa triste mamarrachada, TELESUR, que tanta plata nos cuesta y traga.

 

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Senadora uruguaya: Maduro y sus ministros temen ceder y acabar presos #21Abr http://bit.ly/2oxyp9F  pic.twitter.com/CEbvGvOgnZ

   La verdad, fuera de tanta paja y represión, de tantas escaramuzas y discursos vacíos que no llena las ollas, es esta. Tan simple como eso.

NICOLAS MADURO, EL GOLPE PARTE DOS

Julio César.

DE HOMÓFOBO A PUTO… 9

abril 21, 2017

DE HOMÓFOBO A PUTO                         … 8

Por Sergio.

La sensación de ser masturbado le está ayudando a Rodrigo a empezar a disfrutar su violación. Nunca le había gustado que cuando mujeres lo masturbaban pretendiendo que serían capaz de hacerlo acabar. Por cortesía, les permitía hacerlo y fingía que le gustaba mientras pensaba “¡Qué tontas! ¡Sólo un hombre sabe cómo dar placer al masturbar!”. Ahora, ese pensamiento se manifestaba nuevamente, aunque en una situación totalmente distinta.

Inesperadamente para Rodrigo, la “estimulación” en su “otra zona” estaba haciéndole experimentar un incipiente placer inexplicable. Esto pone reflexiva a la mente de Rodrigo y éste empieza a preguntarse cómo un miembro de las dimensiones de su captor puede ser alojado en un orificio tan pequeño como el suyo porque sus nalgas serán muy grandes, redondas y paradas; pero el hoyito en sí, pequeño, apretado y hermético… hasta ahora. Es entonces cuando las palabras que su captor pronunció momentos antes empiezan a cobrar sentido: ¡su culo debía sentirse como una vagina! Después de todo, una vagina es elástica, por lo que se adapta a cualquier miembro ¡y su ano no parecía tener nada que envidiarle a ninguna!

Las potentes embestidas de Amadeo sacan a Rodrigo de sus pensamientos, sintiendo cada vez mayor placer y menor dolor al recibirlas e inconscientemente abriendo más su ano, permitiendo que la verga de Amadeo entre y salga con mayor fluidez… Fluidez de facilidad, fluidez de líquido preseminal… La verga de Rodrigo también estaba cubierta de este líquido y cuando Amadeo lo nota, aleja su mano, dejando a Rodrigo excitado. “¡Qué maleducado! ¡Empieza a masturbar a su prisionero y no tiene la cortesía de dejarlo terminar!” piensa Rodrigo, pero prefiere no decirlo.

Es entonces cuando Rodrigo, mientras está siendo enculado por su captor y sigue con sus piernas inmovilizadas, se detiene a observar a su captor. Nota su abdomen marcado, su cuerpo atlético y velludo, bastante distinto al cuerpo de Claudio, que sin ser barrigón, es más viejo y menos cuidado. Al ser un deportista, Rodrigo había tenido muchas ocasiones para observar muchos cuerpos masculinos similares al desnudo: atractivos, viriles, fuertes, atléticos; pero ninguno había resultado llamativo para él, probablemente porque ninguno había estado tan… cerca como lo estaba el de Amadeo ahora mismo. Rodrigo se descubre “apreciando la belleza ajena de otro hombre”  y empieza a recriminarse en silencio cuando su captor, sin dejar de romperle el culo, rompe también el silencio.

– ¿Te gusta, puto? Ya sabía yo que te estabas haciendo el machito.

– No… –responde sonando mucho más tímido que antes.

– Yo sé que quieres gemir. Aquí puedes hacerlo. Jeje Nadie te oirá.

Rodrigo, como el macho que es, sabe que “tiene que” responder a sus provocaciones, pero no sabe qué decir y realmente prefiere no decir nada.

– ¡Vamos! – instiga Amadeo –. Te he dicho que conmigo no tienes que fingir. Yo estoy seguro que varios de tus amiguitos universitarios han gozado de este culo. – dice mientras le da una sonora nalgada a Rodrigo.

– ¡No! – responde con recobrada valentía.

– ¿Y qué tal los profesores? Jeje ¿Has usado sólo tu mente para ganar todas esas calificaciones tan altas o este culito ha tenido algo que ver? Jeje

– ¡Por supuesto que no! – se atreve a responder con el enojo de antes.

Rodrigo está volviendo a protestar cuando Amadeo abruptamente vuelve a embestirlo con fuerza. Esto causa que el sonido de las furiosas palabras que salen de la boca de Rodrigo se transforme en ambiguos gemidos que, aunque lo intenta, no puede silenciar.

– ¿Ves que también tú gozas, putito? Ya que no te diviertes con tus amigos, ¿qué te parece si traigo a los míos para que nos divirtamos todos juntos? – propone con seriedad.

– ¡No, por favor, no!

Amadeo no responde nada más. Está muy ocupado disfrutando de un culito apretado, recientemente desvirgado y está a punto de arrojar su semen dentro de él. Por su parte, Rodrigo se encuentra en un debate mente-cuerpo: mientras su mente está sumergida en la angustia y el terror; su cuerpo, en una atmósfera de placer de la que no puede escapar. El pene de Rodrigo empieza a expulsar semen instantes después de sentir cómo la verga de Amadeo arroja su néctar dentro de él. Es una sensación que parece excitarlo por su propia cuenta. Amadeo recoge el semen de Rodrigo, lo acerca a su cara y lo introduce en su boca.

– Para que no te quedes con las ganas de semen, disfruta del tuyo. Aunque seas puto, siempre es semen, ¿no?

Ya sea por excitación, sumisión o estrategia, Rodrigo no intenta oponerse y siente el sabor de su propio semen. Amadeo se “despide” no sin antes continuar con su ácido humor hacia Rodrigo.

 – Antes de retirarme, señorito, le tengo buenas noticias.

– ¿¡Buenas noticias!? – pregunta desconcertado.

– ¡Está usted oficialmente embarazado!

Rodrigo enfurece ante ese comentario, pero algo en él le impide intentar insultar, protestar o agredir. Simplemente escucha las palabras de Amadeo mientras éste libera sus piernas de los soportes metálicos y Rodrigo recupera su “cómoda” posición de prisionero.

– Supongo que desconoce quién será el padre, pero ¡no se preocupe! Seguramente su hijo saldrá tan guapo como usted. Es más: si se parece tanto a usted, ¡seguramente también heredará una vagina tan bonita, apretada y profunda como la suya!

– ¡Déjame en paz! – grita descontrolado.

Amadeo se retira de la habitación y Rodrigo empieza a llorar de rabia, de rabia y de miedo. Momentos después, Claudio, también enmascarado y desnudo, aparece frente a él. Al notar su presencia, Rodrigo disimula sus lágrimas e intenta reflejar que su dignidad seguía intacta, una absurda, pero significativa pretensión para él. Retomando su papel de machito valiente, fuerte y osado, decide confrontar al segundo captor, a quien francamente había olvidado durante las pasadas dos horas porque el primero de ellos lo había estado cogiendo durante todo ese tiempo.

– ¿¡Tú de nuevo!? Si son tan machos, ¿por qué no se quitan las máscaras por lo menos?– se atreve a desafiar.

Claudio se mantiene callado y empieza a sentirse mal por lo que le están haciendo a Rodrigo porque, muy a su manera, lo quiere y sabe que sufre; sabe que se está haciendo el fuerte, pero que quiere llorar. De hecho, lo detecta en los quiebres de su voz. Por esta razón, Claudio se queda parado en el mismo lugar, sin saber qué hacer.

– ¿¡Porque temen que después los encuentre y les rompa la madre, verdad!? – continúa Rodrigo ante el silencio de su captor.– ¿¡Y que, no vas a decir nada!? – continúa tras el inmutable silencio de Claudio.– ¿Sabes? ¡Eres peor que el otro, tú ni siquiera te mueves! ¡Da la cara, cabrón!

Rodrigo llora el silencio y Claudio se acerca. Aprovecha para acostarse junto a él y lo ¿abraza? Rodrigo intenta soltarse y cada vez está más desconcertado de la situación. Claudio insiste en abrazarlo y Rodrigo, al estar inmovilizado, no puede evitarle que lo haga. Tras media hora, la indefensión que Rodrigo siente al estar secuestrado, hace que, al necesitar sentir cariño y apoyo, empiece a disfrutar el abrazo aunque proviniera de su propio secuestrador.

Ha pasado una hora y Claudio continúa abrazando a Rodrigo, a quien le parece totalmente insólito que un secuestrador pueda querer, amar o apreciar a sus víctimas. Como en todo ese tiempo el secuestrador no ha hecho más que abrazarlo, a Rodrigo se le ocurre que tal vez pueda utilizar eso a su favor y poder escapar finalmente. Aunque Claudio se mantiene callado, Rodrigo vuelve a hablarle, intentando sonar amable. “¿Cómo ser amable con tu violador?” pensaba, pero se esforzaba en lograrlo.

– ¿Recuerdas lo que dije hace rato, de que eras peor que el otro? Pues no era cierto. Tú eres mucho más amable. Él fue muy brusco conmigo y tú… lo hiciste mejor… me lo hiciste mejor.

Rodrigo intenta hacer pensar a Claudio que disfrutó mucho ser cogido por él y proponerle crear una alianza. Claudio escucha con atención y se siente excitado ante la posibilidad de cogerse a Rodrigo con su consentimiento e, incluso, revelarle su identidad.

– La verdad es que yo… siempre he visto de menos a los gays porque no los entendía, pero ahora que ya probé lo que es estar con otro hombre, he descubierto que me gusta… que me gustan los hombres y que me cojan. – afirma Rodrigo con timidez, pero también con naturalidad.

Al pronunciar esas palabras, Rodrigo siente tan mal como se sentiría si le dieran una noticia trágica; pero después de todo lo que había tenido que soportar hasta ahora, eso era nada. Al contrario: ésta sería su oportunidad de escapar. Mientras tanto, Claudio, además de abrazarlo, acariciaba suavemente su espalda.

– Pero la verdad es que no me gusta cualquier hombre, sino sólo aquellos que saben tratarme bien… a mí, otro hombre… Me encanta estar contigo, creo que deberías darle algún pretexto a tu socio para que no tengas que compartirme con él.

Rodrigo sabe que acaba de lanzar un cohete al decir lo anterior y que lo que pase será decisivo. Está decidido en que él no será el putito personal de ningún sujeto, pero será más fácil deshacerse de un tipo; que, de dos… o de más. La verga de Claudio estalla de felicidad ante la propuesta de Rodrigo, quien corresponde al gesto del abrazo, como lo haría con un amigo; y no, con su violador. Rodrigo finge que las ataduras flexibles le impiden darle un abrazo sin torpeza y sin esfuerzo. Claudio empieza a sentirse conmovido por Rodrigo, incluso pensando en liberarlo cuando éste dice:

– Creo que si me liberaras de los brazos, podría darte un mejor abrazo.

Entonces, Claudio detecta sus intenciones de escaparse y, por más ilógico que parezca, se siente traicionado al sentir que Rodrigo intentó mentirle y, más importante aún, que no le gustó ser cogido por él. Decide seguirle el juego fingiendo aceptar, pero es obvio que no le dará oportunidad de escapar. Claudio se pone de pie y le hace una señal para indicarle que lo espere y sale de la habitación.

Dos minutos después, Rodrigo se pregunta “¿por qué tardará tanto?” y se al voltear su mirada, encuentra a su captor frente a él, sujetando su propia verga para indicarle que quiere que se la mame. Rodrigo piensa que el plan va por buen camino, pero había olvidado que probablemente el tipo querría “comer por adelantado”. Rodrigo se dice a sí mismo “esto ya te tocó hacerlo antes y sobreviviste” y empieza a mamársela, con toda la inspiración que logra fingir. Comprueba entonces que chupar penes no es tan desagradable como él pensaba, pero prefiere forzarse a creer que es asqueroso, pensamiento que es reforzado cuando Claudio, por venganza, no le permite apartarse cuando eyacula y a Rodrigo le toca tragarse su semen.

Claudio le indica a Rodrigo que se ponga en cuatro y empieza a abrir sus nalgas, buscando su ano, que aún conserva el semen de Amadeo. Procede a lamerlo, lo cual hace que Rodrigo gima abiertamente, pues aunque le gusta, quiere que su captor no tenga menor duda al respecto. Entonces, introduce el primer dedo y, con fingiendo una voz diferente a la que Rodrigo conoce, le habla por primera vez.

– ¿Qué sientes?

– ¡Siento muy rico! –responde con asombro al escucharlo hablar.

– ¿Entonces te gustan que jueguen con tu culito?

– ¡Me encanta!

– ¿Quieres otro dedo en tu culito o prefieres mi vergota?

 – Quiero los dos.

Para Rodrigo es evidente que las diferencias entre sus captores no son solamente físicas. Mientras el  primer captor era descarado y ofensivo, éste parece amable e interesado en que disfrutara. Cuando ya había introducido cuatro dedos en el ano de Rodrigo, Claudio vuelve a dirigirse a él.

– ¿Estás listo para recibir tu ración de verga?

– ¡Sí!

– Entonces pídemela como el putito que eres.

Rodrigo se siente humillado de tener que hacer aquello, pero al parecer, a este tipo no solamente le excitaba hablar durante el sexo, como muchas de las mujeres con las que había estado, sino solamente hablaba para eso. Rodrigo repite la frase tal cual se la dijo una de las últimas chicas con las que se acostó antes de sus problemas de erección.

– Dame tu verga, papi.

– ¿Para qué la quieres?

– Porque quiero que me la entierres.

Claudio no se hace esperar y empieza a penetrar a Rodrigo, mientras acaricia sus hombros, espalda, cintura y nalgas. Rodrigo finalmente es consciente de la emoción desconocida con la que empezó el día: vergüenza. Por absurdo que suene, Rodrigo experimenta auténtica vergüenza con su violador… con sus violadores: vergüenza por estar desnudo, vergüenza porque los penes de esos hombre (y su semen) han estado en contacto con su ano y su boca, vergüenza porque él no conoce siquiera sus caras y aún así está literalmente abierto a los oscuros deseos de esos dos misteriosos hombres que ahora lo estaban conociendo muy a fondo.

Durante ese muy largo sábado, ambos hombres alternan a Rodrigo. Se lo cogen en distintas posiciones muchísimas veces. Rodrigo tiene tiempo parar nota el patrón de conducta de sus captores: Amadeo lo coge con dureza, violencia y pasión, sin importarle que le duela; mientras que Claudio siempre empieza suave, casi tierno, pero también logra hacerlo gozar. De hecho, parece esforzarse en que hacerlo disfrute y por eso no entiende por qué no funcionó su plan con este captor.

A las 6 A.M. del domingo, bien bañado, bien vestido, pero inconsciente, Rodrigo es abandonado en la puerta de su casa, como si fuera un ebrio al que sus amigos hacen el favor de trasladar hasta su hogar. Transcurrirá una hora y media más antes de que despierte y cuando lo hace, se sorprende al verse libre, con ropa conocida, pero distinta a la que vestía el día de su rapto. También se asombra al notar que en su mochila y en sus bolsillos están todas sus pertenencias: un libro, cuadernos, los exámenes que calificó el viernes, celular, un poco de dinero, su carné de estudiante universitario y las llaves de su casa.

No puede negar que el hecho de poder presentarse así a su casa le permitirá inventar una explicación decente a su familia, que debe estar angustiada al no haber sabido nada de él en un día y medio, pero a la que de ninguna manera revelará dónde estuvo en verdad durante todo ese tiempo. Al entrar a su casa, se encuentra precisamente a su madre, quien aparentemente también acaba de despertar. Luce descansada, demasiado para ser madre de un hijo desaparecido en Latinoamérica.

– ¡Hola, ma!

– ¡Hola, hijo! ¿Cómo te fue? – pregunta tranquilamente.

– ¿No me vas a preguntar dónde estuve?

– Me dijiste que ibas a una fiesta con Víctor. ¿Era mentira?

– No, claro que sí, pero es que entre tanta cosa de la U, no recuerdo exactamente cuándo te lo dije. Jeje  – disimula.

– Es que no me lo dijiste. Me enviaste un mensaje para “informarme” porque los hijos ya no piden permiso para salir… – dice mientras le muestra el mensaje de texto que Claudio escribió y envió desde su celular.

Lucía continúa hablando mientras Rodrigo no puede evitar alarmarse al procesar que sus secuestradores definitivamente tienen que ser personas que conocen muy bien sus pasos, que saben dónde encontrarlo y que seguramente ¡volverán por más!

CONTINUARÁ … 10

Julio César (no es mío).