CÁLIDO VERANO DE UN CHICO AMERICANO… 15

diciembre 17, 2016

…VERANO DE UN CHICO AMERICANO                         … 14

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   Calor, deseos, adrenalina… testosteronas, era lo que dominaba en esos momentos a los dos muchachos enfrentados de pronto al macho de buenas proporciones, velludo y de voz profunda, que los toca y los atrae, con una masculinidad dura y caliente casi rasgando sus ropas. Y nuestro héroe, ese jovencillo calentorro en sus años mozos, siente que se consume de ganas. Necesita, así lo gritaba su mente, conseguir para sí esa enorme mole de carne dura, y tenerla alimentando su boca golosa, llenando su agujero caliente y hambriento. Sabe que se comporta de manera exagerada (promiscua dirían unos), pero no puede contenerse. Es lo único que desea, en lo que piensa a cada segundo de su existencia. Desde que follara en aquel auto, desde que fuera sometido y saciado en esos vestuarios por aquellos hombres poderosos, vivía desesperado, sintiendo que no podía conseguir suficiente de aquellos machos. Besando al hombre, mirando a su amigo comiéndole con gula, jadeando, salivando, no puede evitar recordar lo vivido, y sentido, cuando gloriosamente desnudo, rubio y liso, uno de esos hombres le obligara a darle la espalda, inclinándole sobre un lavamanos, frotándole la barra entre sus duras nalgas, con la promesa de lo bueno por llegar. Y allí, siendo aferrado por el recio brazo, tan sólo sueña con ser tomado… Pero también su amigo, quien por joven, igualmente vivía caliente.

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   Tan grande, ¿cómo podía caber todo eso en tan pequeño agujero?, es lo que se pregunta el chico, boca seca, corazón acelerado, esperando su turno. El ser tomado por el hombre de experiencia que le haría alcanzar el cielo entre sus brazos. Estremeciéndose al escuchar a su amigo gritar agudo, de gozo, mientras era penetrado. Allí, no muy lejos de donde otros carajos y muchachos se ejercitaban en el gimnasio. Había afán, urgencia, el hombre maduro contra el chiquillo caliente, deseoso de aprender y experimentar. De ser follado para sentirse vivo. El macho cubriendo los jóvenes labios para silenciar los gemidos, los gritos ahogados de “si, si, no te detengas”. Y el otro, al lado, temblando de anticipación.   

CONTINÚA … 16

Julio César.

DUENDECILLO CAUTIVO

diciembre 17, 2016

LA AMISTAD CAMBIA

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   ¿No se ve todo dulcito?

   Cuando el alto, musculoso y barbudo leñador entró a su cabaña, después de retar una salvaje ventisca que le tendría incomunicado en esas montañas hasta el deshielo de primavera, se sorprendió de encontrar en su sala a ese dulce chico, que parecía tener algo de frío. A la pregunta de quién coño era, este le respondió que uno de los ayudantes de Santa, que revisaban la lista de los chicos buenos. Conociendo el cuento que decía que esos seres podían hacer eso en las montañas, aparecer y desaparecer usando sus casacas mágicas, rápidamente se la quitó, aprovechando la rapidez del ataque, su tamaño, fuerza y lo intimidante que era. “Pues te equivocaste, bebé, aquí sólo hay un tío muy malo”. Y alzándole en peso, como ocurriría durante los siguientes meses, le llevó a su mullida cama de gruesas y cobijadoras sábanas, frente a la chimenea. Fue fácil, después de la sorpresa y una breve pelea, el hermoso ser mágico descubrió nuevos placeres entre sus brazos. Y fue fácil alimentarle, sólo necesitaba de buenos deseos, como Campanita, algunas galletas y leche caliente. Y él tenía mucha, mucha leche que ofrecerle.

OCASION

Julio César.

LOS REGALOS ENVENENADOS DE NICOLAS MADURO Y EL MERCOSUR

diciembre 17, 2016

PARA ENTENDER QUÉ PASA EN VENEZUELA

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   Este Nicolás es realmente una joyita…

   Lo que padeció el venezolano esta semana, a pocos días para las festividades navideñas, no tuvo nombre: largas y horribles horas de colas frente a los bancos para cambiar unos billetes, los de mayor denominación hasta el momento, que no valían nada hace unas semanas y que ahora valen menos. Horas y horas de tortura, de nervios de la población, por la piratería de unos irresponsables que para colmo, hablan paja para molestar más. Como hizo un ministro de Economía, Merentes, diciendo que era una medida contra quienes acaparaban billetes, gente que, según él, había que investigarla; y lo sostenía él, cuya casa fue robada y las cifras encontradas en dólares jamás fueron explicadas. Lo dicho, lo que más irrita es la paja.

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   Pero esta tortura de la semana que acaba, es a lo que lleva una gente irresponsable después de una larga, y no fiscalizada, gestión corrupta, incompetente y represiva. No había ninguna necesidad de someter a los venezolanos al escarnio, a la humillación de esta semana, pero se hizo por caprichos de mentes insanas, el legado de la revolución. Sin embargo, este sólo ha sido uno más de los muchos regalitos que un régimen fascista, increíblemente chimbo, ofrece para hacer un infierno de la vida de todos. El señor Nicolás Maduro Moros lleva tiempo metiendo la pata, equivocándose hasta el fondo creyendo que eso le reditúa alguna ganancia política, o de tiempo (equivocándose otra vez), mientras señala y culpa a todo el mundo de las insensateces que comete. El desastre de la moneda, según  él, no es por una política disparatada que les permitiera robar, es por gente que se lleva los billetes de cien por la frontera, como si esto explicara o exculpara lo del robo de las reservas internacionales, lo pedido prestado a los chinos o lo que entró por excedente de los precios petroleros (no dejaron nada), todo convenientemente convertido en dólares.

   Y no, con lo de regalos envenenados no me refiero al brutal paquete de medidas neoliberales que nos dio comenzando este 2016, para sacarnos de las venas abiertas el poco dinero que tenemos para continuar manteniendo una numerosa y estéril burocracia gubernamental después de robarse hasta el último centavo del presupuesto (cosa que obligó al régimen a desconocer la voluntad popular expresada en la constitución del nuevo Parlamento, uno que amenazó con revisar las cifras). Ese fue un detallito, ese paquetazo (el cual decía que iba a implementarlo la Oposición). Nos sacan la plata, lo poco que tenemos, de manera abusadora, si, pero eso logró que ocho de cada diez venezolanos entendiera que el problema era el Gobierno.

   Desconocer la voluntad popular, expresada el 6 de diciembre pasado, cuando siete de cada diez electores le retiraron su confianza y la depositaron en la Oposición para que resolvieran este drama, cuya profundidad no se sabía todavía, como ahora si se le conoce, fue otro de sus regalos. La esperanza del soberano, en que alguien sensato tomara el control y nos alejara del abismo, fue robada mediante un golpe constitucional. Y a pesar del golpe, del delito contra la democracia, se felicitaban de sus actos, con crapulencia, como unos delincuentes cualquiera apuntando con armas a sus víctimas (riéndose de la manera de burlarse del país)… pero el resto del mundo vio aquel proceder autocrático, reñido con los regímenes democráticos y les pasó factura.

   Entonces, ¿de qué regalos hablo al referirme a los envenenados? Comenzando noviembre, estando la gente arrecha porque el régimen le robaba el derecho a elegir comicialmente su destino (ya habían desconocido el mandato de la mayoría expresado el diciembre pasado), quisieron hacer circo adelantando la “celebración de la Navidad”, obligando a la gente a gastar en noviembre el dinero que debía usarse en diciembre para medio comprar lo que se comería en Noche Buena y Año Nuevo. Como los locos de África o Corea del Norte, nos obligaban a ser felices por decreto, para que no se hablara de la pesadilla. Así, hoy, a mitad de diciembre, sólo hay bolsillos vacios, rabia y escasez.

   Tras anuncios obligando a lo que queda de las empresas privadas a pagar más y más aumentos de sueldos (aumentos que el Gobierno no paga), sin que se les otorguen divisas en dólares para importar nada, haciendo imposible sostener buena parte de lo que todavía queda de la producción nacional, el régimen prohibió las tradicionales vacaciones colectivas de fin de año, temerosos de que empresa que cerrara no abriera en enero al no poder. ¿Lo agradecieron los trabajadores?, no, porque en Venezuela, cumpliendo la máxima bíblica de trasladarse a la tierra donde se nació, las familias escogen estos días para trasladarse a oriente y occidente, al sur y a los llanos, a casas de sus familias, generalmente la de los padres, allá donde cada venezolano siente que está “su casa”. Este año se prohibía el éxodo de cada temporada. Por decreto no se podía ver a las familias, tal vez para que no se pongan a comparar y hablar de la crisis y maldecir a una dirigencia ladrona que de nada se priva mientras el resto padece.

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   La horrible inflación que lleva meses atormentándonos, en la cual el billete de cien, el de mayor denominación del país, no sirve sino para comprar un caramelo, no quiso de reconocida, enfrentada y combatida cuando había tiempo para no llegar al desastre de comienzos de diciembre. La devaluación de la moneda ha sido brutal, porque no hay producción nacional que la sostenga, ni hay plata en las reservas para respaldar las fajas y fajas de billetes inorgánicos que el régimen imprimió, a precio de oro, para intentar dar la impresión de abundancia y liquidez. Que una persona necesitara mochilas y mochilas de dinero impreso para comprar cosas donde no se podía negociar electrónicamente, provocó que la banca se descapitalizara, dejando de funcionar cajeros y reduciéndose los montos en bolívares a retirar. Caímos en un corralito financiero del que no se debía hablar, como es delito referirse al precio del dólar paralelo, ese al que tiene que recurrir todo el que no tenga las manos metidas en el Banco Central. Uno no podía sacar su dinero, cuando quisiera en los montos que tuviera, y la falta de efectivo colapsó la banca electrónica.

   Personalmente, a mi familia, hace dos semanas, nos tocó pagar una resonancia magnética en una clínica, y fue imposible cancelarla con tarjeta o cheque, el sistema estaba colapsado, como decían los economista que ocurriría y el Gobierno sostenía que no (luego fue culpa de los economista y de la banca, así actúa la irresponsable izquierda), exigiéndosenos el pago en efectivo. Costaba el estudio 68.000 bolívares que debimos cargar en pacas. Fueron 680 billetes de cien que hubo que parir en efectivo. Seiscientos ochenta billetes de los de mayor denominación, que pesaban, para colmo. El regalo de Nicolás Maduro Moros fue dejar que llegaran los tiempos de las utilidades y de mayor gasto del año para cambiar el signo monetario, creando un colapso a las puertas de los bancos, justo en estos días en lugar de hacerlo meses atrás. Ah, y los fulanos billetes, de mayor denominación, todavía no aparecen. Sólo era el anuncio de que llegarían… en algún momento entre ahora y el día cuando el Sol se convierta en una gigante roja.

   Continuando con la política del dakaso, Nicolás Maduro Moros acusa a ciertas empresas de especuladores, les roba la mercancía y la entrega al país en medio de una política salvaje y populera. Roban lo que es de otros, los acusan de ladrones (unos sujetos que se llevaron hasta el último centavo del país), y ponen a la gente a celebrar la entrega del botín. Convierten a un país insensato en cómplices de robo. Repito, el legado.

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   Ahora llega lo del cambio del billete de cien, hay que regresarlos a la banca, después de que se imprimieron recientemente millones y millones de ellos (el costo, el gasto, es aterrador por lo inútil), quién sabe con cuál propósito, haciéndolo justo ahora, a días de las navidades, porque durante todo el año no hubo tiempo para hacerlo. ¿Por qué no apareció el billete de quinientos o de mil meses atrás? Porque presentarlo era reconocer la debacle. Ese ministro de la Economía al que me referí antes, el señor Merentes, presentó el billete de veinte mil, y sonreía; será el que hoy en día es el de cien. Pero el de cien en realidad era de cien mil bolívares de cuando la era democrática, horriblemente devaluado, ahora ese billete “nuevo” pasará de cien a vente mil de los nuevos, a veinte millones de los de antes. Y ese desastre financiero hay que celebrarlo y aplaudirlo como una gracia de los genios españoles, del siniestro grupo PODEMOS, que asesoran al régimen en el área. No se buscaron a economistas de verdad, que los hay en el país, y ellos, con PODEMOS, que montaron este horror, son los que resuelven qué se hará. ¿Se puede esperar un resultado diferente a lo obtenido hasta ahora? Claro que no.

   De ese tamaño es la piratería de la izquierda. Pero esto, como haber aprovechado estos días para desconocer nuevamente la Constitución Nacional para amarrar a unos rectores complacientes al frente del máximo Ente Comicial nacional (facultad de la Asamblea Nacional votada por el país el 6 de diciembre pasado), les pasa factura otra vez. A Venezuela se le deja fuera de MERCOSUR no sólo porque no se puede confiar en un régimen que desconoce reglas tan básicas de la democracia como respetar la voluntad popular expresada mediante el voto (¿qué otra cosa no desconocerán después cuando no quieran o no puedan honrar sus compromisos?), sino que el cierre de la frontera con Colombia, y ahora con Brasil, únicos lugares del planeta donde todavía aceptaban bolívares por lo devaluados que están (se dejo que la gente pasara la frontera y que con bolívares comprara allá lo que aquí desapareció hace mucho por una política demente, y ahora se les dice a esa gente que se lleno de bolívares que el estado no reconoce esos billetes), deja muy claro a cualquiera que pretenda hacer negocios con esta gente que tal cosa es una locura irresponsable.

   Al Gobierno le sacan de MERCOSUR no sólo por la violación de los derechos humanos, o las persecuciones, los presos políticos, o por desconocer resultados electorales, o robarle a la gente el derecho a expresarse comicialmente, también sale porque está quebrada, aquí no se produce nada (hasta la gasolina debemos importarla de Estados Unidos, cuando antes habían refinerías en este país), se desconocen deudas, compromisos y sólo crean problemas y hablan paja. Para explicar estos desplantes, el régimen habla de conspiraciones, de lobby, de grupos económicos que quieren perjudicarlos, pero sencillamente son unos tracaleros que pretenden continuar engañando al mundo pero ya no pueden. Por desconocer los resultados electorales del 6 de diciembre del año pasado, por pretender desconocer al Poder Legislativo, el mundo se les vino encima y sólo les queda recurrir a los disparates para justificarlo.

   MERCOSUR se los sacudió, la OEA y la misma ONU, así como el Vaticano no les creen nada, pronto llegaran las elecciones para UNASUR, y los resultados no pueden estar más cantados, y sin embargo, cuando se sepa del rechazo a este régimen delincuencial cuando esas elecciones se hagan, se les escuchará, al régimen, sorprendidos, gritando que es un ataque de la derecha, del imperio.

   Caro le ha salido a este pobre país escarnecido, los regalos de Nicolás Maduro Moros, pero más caro la están pagando ellos. Y lo pagarán, sus delitos son de los graves, desde narcotráfico a torturas y violaciones de los derechos humanos; el Plan Cóndor, militares deteniendo, encarcelando y sentenciando gente sin que la Fiscalía intervenga (la Fiscalía y la Defensoría del Pueblo, imagina uno, se inhiben por temor a esta logia militarista que cree estar por encima de las leyes), tendrá que responder por las cosas que han hecho. Ya se les verá enfrentar tribunales donde hablar paja no es evidencia, ni justificación, de nada. Hoy, Venezuela sufre, mañana los veremos desfilar frente a sus jueces, es la esperanza que queda. Que terminen todos como unos narco sobrinos cualquiera.

BILLETES DE CIEN, MEGA ESTAFA REVOLUCIONARIA

Julio César.

LOS CONTROLADORES… 36

diciembre 16, 2016

LOS CONTROLADORES                         … 35

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   Los cambios comienzan.

……

   Benito no puede responder, está sobrepasado por algo, de su boca muy abierta continúan escapando gemidos de placer mientras el agarre de Jóvito alrededor de su cuerpo se incrementa tanto como los saca y mete del tieso güevo en su culo, abriéndolo y llenándolo con esa carne caliente y dura. Esa barra va y viene sin detenerse, las bolas del primo le azotan, la pelvis le aplasta las nalgas, ¡le estaba cogiendo! Su primo le estaba cogiendo mientras le decía puta caliente, y tan sólo puede gemir más y más entregado, dejándose arropar y llevar por sensaciones totalmente nuevas y embriagantes.

   -Toma, toma, putica, tómalo todo con tu coñito caliente. –le ruge, entre dientes, casi al oído.

   -Hummm… hummm, si, si… -grazna el joven hasta hace unos segundos virgen analmente, y heterosexual, mientras el primo le cepilla la pepa del culo con fuerza. Si, aquello se sentía bien, realmente bien. Algo se ajusta como debe ser en su interior y es plenamente consciente de cómo afloja las paredes de su recto, llenando de sangre las terminaciones nerviosas, ardiendo sobre la barra  nudosa que las cepilla y frota. Si, si, era tan bueno sentir un güevo en su culo, carajo; dejarse hacer todo eso por un machito cabrío y caliente. La idea le marea y sorprende, tanto que abre los ojos y parpadea.

   Apretándole las tetillas, casi montado sobre su hombro, Jóvito lo encula como si de perritos se trataran, con rapidez, haciendo crujir la cama, su güevo entrando y saliendo del apretado agujero que ahora parecía más suave, caliente y hambriento. Se lo estaba halando, ¡apretándoselo!, reconoce sonriendo. Separa un tato su cuerpo, atrapando las caderas, cogiéndole así, mirándole las nalgas, y su propio tolete entrando y saliendo.

   -Sabes lo que quieres, putica. –le dice, lleno de un conocimiento nuevo y viejo.

   Y totalmente enrojecido, de vergüenza y lujuria, la respiración de Benito se hace más ruidosa, pesada, cuando comienza a agitar sus nalgas de adelante atrás, contra su primo, llevando su joven culo goloso sobre ese magnífico güevo tieso que lo penetraba. Halándolo, moliéndolo.

   -¡Hummm!

   -Si, sabía que lo querías, olías a pura nena maricona. –ruge triunfal Jóvito, clavándole los dedos con fuerza y propiedad, apretando los dientes y embistiéndole más y más, acompasando sus embestidas con el lleva y trae de esas nalgas jóvenes que se abrían para él.

   -Ahhh… -es todo lo que puede exclamar Benito, sonriendo extraviado, su torso muy erecto, cuando Jóvito le azota de una nalga a la otra, provocándole estallidos cálidos, estimulantes.

   -¿Te gusta? Vamos, dímelo… -le ordena, sonriendo de manera infame, mientras le coge y le da nalgadas.

   -Si, si, me gusta, cógeme… -brama el joven, incapaz de contenerse, echando su rostro hacia adelante, contra la pared, para extender sus nalgas y recibir mejor los golpes de esa pelvis y las palmadas de esas manos que se turnan para darle azotes, no muy duros en verdad. El cuarto sé llena de sonidos decididamente eróticos.

   -Oh, sí, cómo te gusta un güevo, primito… -se burla.

   -Hummm, si, si, papi, llena mi coño caliente… -sale de la boca del muchacho, ojos idos, rostro de gozo nirvánico, abriéndolos y cerrándolos al ritmo de las cepilladas que el otro le daba cuando se la metía y sacaba de las entrañas. Sus palabras provocan un espasmo en el güevo de Jóvito, el cual parece endurecerse aún más.

   -Si, sí, soy tu papi, tu hombre, tu macho, y voy a llenarte el coño de güevo y de leche… -sus miradas se encuentran sobre un hombro de Benito.

   -¿Te gusta mi coño de chico?

   -Tu coñito es delicioso, primito. –le aclara con una mueca, sacándole el tolete casi hasta el glande y enterrándoselo de golpe, una y otra vez.- ¡Y es mío! Goza, goza de lo que tu papi le hace a tu coñito mojado y hambriento de güevo.

   Esas palabras parecían grabarse a fuego en la mente del muchacho; si, tenía un coño hambriento, un coño que necesitaba de machos que lo saciaran. Su coñito caliente y estrecho era para ser usado, para que lo llenaran de eso, de güevos y semen. Esas ideas daban vueltas en su cabeza, excitándole tanto que su propio tolete estaba duro, pulsante y goteante sobre el colchón. Sigue agitando su culo, apretando aquella barra, exprimiéndola, parecía no poder contenerse. ¡Necesitaba tener su coño de chico bien lleno de sexo!

   -Hummm, si, papi, llena mi coño. –nuevas embestidas le hacen gemir, el placer era tanto mientras ese tolete se le enterraba y salía de las entrañas, que casi lloriquea.- No sé por qué nunca me lo hiciste, por qué no llenaste mi coño antes. –cierra los ojos como flotando en trance, sonriendo, una lágrima escapando de uno de sus ojos, manos sobre el cabezal de la cama, agitando su culo sobre aquel güevo.- Siempre me he sentido tan vacío, tan… insatisfecho. Tu güevo, papi, me llena. –confiesa, y decirlo le hace reír.

   -Dilo…

   -Si, papi, lléname el coño con tu güevo, rastríllamelo, rómpemelo. Llénamelo con tus bebés. Córrete y llénamelo con tus espermatozoides calientes, quiero sentirlos nadar dentro de mí, transformándome en maricona. En tu maricona. Oh, papi, lléname el coño con tu néctar.

   Al escucharle, Jóvito se eriza, sonriendo más, apretando los dientes, dominante, poderoso. Si, el puto se entregaba a su poder. Aquel culo goloso, aquel coño de chico, era suyo para usar y abusar. Y lo machetea con fuerza, adentro y afuera, casi haciendo bailar la cama sobre el piso. Le clava los dedos, lo nalguea, gruñe oyéndole gemir, mendigar por más y más güevo, totalmente enloquecido. Se lo saca, retrocediendo, mirándoselo. Su tolete parece, si, como más grueso y venoso, casi como el de un hombre hecho y derecho.

   -¡No! –gimotea desesperado Benito, mirándole sobre un hombre.- ¡Métemelo! –suplica, casi desesperado.- ¡Métemelo! ¡Cógeme! ¡Coge mi coño! –le grita imprudentemente en aquella casa donde estaban sus tíos.

   Sonriendo cruel, Jóvito pensaba hacerle sufrir un poco, negarle su güevo por un rato, no llenarle el culo, pero… Ese culo titila, pulsa, se abre. Y como en trance lleva el glande hacia él, frotándolo, metiéndolo, empujando los labios del coño masculino. Se lo entierra y alza el rostro, sintiéndose apretado, halado por aquel agujero suave, caliente y húmedo, sazonado todo por los gemidos del primo, el cual le pide que se lo meta más duro, que lo cogiera a fondo, que le reventara el culo.

   Si, piensa Benito, estremeciéndose, rogando por más. Quiere eso, que su primo le llene el coño con su güevo, que use su coño de chico, para eso estaba hecho, para cogerse a todos los hombres del mundo, para ordeñar y secar sus güevos. Y mientras Jóvito se lo clava hasta los pelos, con un empuje especialmente duro, grita imaginando un ejército de vergas tiesas, todas goteantes, todas deseando su coño chico y apretado…

   Estaba cambiando, al igual que Jóvito. La infección comenzaba.

……

   -¿Qué? –brama Joanna seca al contestar el teléfono. Cómo molestaba la gente. El silencio que sigue, le irrita más.- ¿Quién es? –mira el aparato y no reconoce el número.

   -Está pasando. –es Sabrina.

   -¿De qué…? –se ve confusa la bonita joven.- Ah, el problema con los controladores… -rueda los ojos por su dormitorio.

   -No es un asunto menor, Joanna. Es serio. El problema ya está montado. Deja tu cama y…

   -Oye, oye, no entres en mi cabeza. –advierte, alarmada, la morena, echándose hacia atrás en la cama, sus senos redondos algo hinchados y rojos por los pellizcos y chupadas dadas por su amante, el hombre de piel aceitunada que le mira sonriendo.

   -¡Esto es serio!

   -Entonces ve y díselo a nuestro sombrío jefe, es él quien no nos deja ir sobre esa productora y su gente. –estalla, impaciente, cortando la llamada.

   -¿No le temes a ese tipo? –le pregunta el hombre joven, alzándose sobre un codo, de medio lado, gloriosamente desnudo, acariciándole un seno con la mano libre.

   -Que se vaya al diablo, no sé a qué juega, pero no creo que sea a favor de nadie. –gruñe esta, exasperada. Ya no soportaba más todo aquello.

……

   -¿Qué coño hacen? –vuelve a rugir, casi presa de un infarto, la doctora Nóbregas, entrando en su cocina y encontrando a su hijo Emilio, su bebé, con dos güevos llenando su culo mientras chupa un tercero, el de un hombre barrigón, hecho y derecho.

CONTINÚA … 37

Julio César.

INVITACION

diciembre 16, 2016

LA OFERTA LABORAL

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   -¿No quieres compartir la habitación con nosotros en esta salida? Pronto comenzará la pelea con almohadas y de cosquillas…

MILAGRO EN LA CASA 69

Julio César.

SÉ MI AMIGO, JEN… 13

diciembre 16, 2016

SÉ MI AMIGO, JEN                         … 12

Titulo: Do not leave Me

Autor: River_sun

JARED PADALECKI HOT

   -Jugaré bien mis cartas y te ganaré…

   -¿Qué me haces, Jensen? –la pregunta es ronca, la mirada en el rubio es fija.

   -Te lo dije, tienes salsa. –sonríe el otro, como si tal cosa. Y aleja la mano, soltándose de su agarre, volviendo a lo que queda de su hamburguesa.

   Jared sigue mirándole. La mano hormigueándole. ¿Qué diablos le pasaba? Jensen le afectaba de una manera extraña. ¿Y qué hacía? ¿Limpiándole de salsa? ¿Coqueteando un poco? ¿Coqueteaban los amigos, hombres? Estremeciéndose un poco, volviendo la mirada al viejo televisor, cae en cuenta que algo de eso hay. Lo ha habido desde el principio. Cierto juego, una cierta tensión… ¿sexual? Vuelve la mirada, siguiendo el movimiento de los labios del rubio mientras mastica y traga, fascinado. Alza una mano y le toca, el rostro, ganándose una mirada extrañada del pecoso.

   -Salsa. –justifica, todavía frotándole con el pulgar, encontrando aquello extrañamente gratificante. Jensen eleva un hombro y aparta el rostro.

   -Imposible, hace años que domino el arte de comer sin ensuciarme. –bromea.

   -Ah, ¿y yo no? –se pica, sonriendo. Fácil.

   -Tenías salsa en la barbilla.  Y estoy seguro que yo no. –le sostiene la mirada. Hay cierta opacidad en sus verdes pupilas y el Cataño se pregunta si el haber consumido esas cervezas con el estómago vacío, no embriagaron un tanto al rubio. Y el intercambio de miradas continúa. Cerca como están.- Voy por… Quieres otra hamburguesa, ¿no? –se levanta del mueble, algo apurado de pronto, seguido por la mirada multicolor.

   -Hasta dos… -aclara, volviendo la mirada al frente, el corazón algo agitado, frente fruncida. ¿A qué jugaba con el rubio? ¿Jugaba este con él? Algo asustado se estremece por lo mucho que le atrae la idea. No se sentía así desde…

   -¿Seguro que podrás con dos más? Mis hamburguesas son grandes y nutritivas. –el rubio dice, algo apremiado, volviendo con otras tres en el platón y dos cervezas.

   -Soy un niño en crecimiento. –se defiende Jared.

   -¿En crecimiento? Pues, ¿hasta donde piensas llegar? –Jensen cae a su lado… sus cuerpos rozándose nuevamente.

   -No lo sé… ¿hasta alcanzar las nueve pulgadas o más? –bromea y Jensen lanza una risotada.

   -Sueñas en grande, ¿eh? –le mira, ojos divertidos.

   -Oye, me baso en realidades. Ya no estoy tan lejos. –le aclara, alzando el nuevo botellín de cerveza y chocando la punta con la de Jensen, que le mira con la boca ligeramente abierta, antes de bajar los ojos a su entrepiernas.

   -¿Casi nueve pulgadas? ¿Me estás diciendo que…? ¡Estás tan lleno de mierda, Padalecki! –lanza finalmente. Y alza una ceja cuando Jared le mira como ofendido.

   -¿Crees que miento? ¿Me estás llamando mentiroso en mi cara? Anda, busca, busca una regla. –exige, dejando la botella y el plato sobre la mesita, alzándose un tanto los faldones de la camisa.

   -Oye, no; estoy comiendo, no necesito sufrir náuseas. –grita Jensen, alarmado, riendo. Jared, después de un rato, le imita.

   -Bien, pero te lo pierdes… saber que nunca miento, quiero decir. –aclara tomando la cerveza y el plato, comenzando a devorar nuevamente los alimentos chatarra.- ¿Qué tal es este sitio, fuera de los horriblemente obvio? ¿Te gusta vivir por aquí? –pregunta mordiendo, ganándose una mirada falsamente severa.

   -Se nota que el dinero que tus padres gastaron en tu educación se perdió. –le reclama, mientras mastica al mismo tiempo, atrapando una mirada del castaño.- Oye, no nací con cuchara de plata en la boca, puedo ser medio cerdo. –Jared ríe, sintiéndose extrañamente intoxicado (se pregunta si el rubio no habría utilizado algún condimento en mal estado).

   -¿Un cerdo? ¿En serio? –y Jensen le mira, después de un largo trago de cerveza, los labios rojos.

   -Soy un chico sucio, Jared. Muy sucio. –es parte de la broma, pero al castaño se le congela el aire en los pulmones, sintiendo ese hormigueo ahora en su miembro.

   Sigue comiendo, aunque algo más tenso ahora. Cosa que no impide que de buenas cuentas de las cuatro hamburguesas, sintiendo sobre sí la mirada sorprendida de Jensen, quien parece tener dificultades para terminar con la tercera.

   -¿Qué? ¿Otra vez con lo de mis modales? Como, no estoy tragando. Tengo modales de lo más finos. –brama, la boca llena de comida.

   -Idiota. –sonríe el rubio.

   Finalmente los platos quedan olvidados sobre la mesita, el juego continúa, la luz del televisor les ilumina, en algún punto, para mortificación del rubio, un bombillo chisporreó y se apagó, dejándoles en semi penumbras, justo después de que terminaron con las dos últimas cervezas. Ahora están recostados del mueble, aparentemente muy llenos.

   -Dios, voy a estallar, no debiste dejarme comer tanto sabiendo que había pasado tanta hambre. Eres un anfitrión terrible.  –acusa Jared, las manos sobre su barriga.

   -¿Apartar tus manos de las hamburguesas? Temía perder un dedo si lo intentaba. –sonríe Jensen, beatíficamente, recostado del mueble, pies sobre la mesita, casi tirando los platos, rostro algo abotagado.- Estoy lleno, pero es por lo que dices, fue un mal día de pasar hambre. –suspira y callan, hombro con hombro, sus piernas rozándose, ninguno de los dos queriendo darse por enterado. Jared cierra los ojos también.

   -Entonces, ¿es una zona pintoresca? –vuelve a la pasada cuestión.

   -No te recomendaría que dejaras tu palacete para vivir por aquí. Me han robado dos veces. –responde el rubio como si tal, una cierta sonrisa jugando en sus labios, ojos cerrados, aún así notando que Jared se vuelve y le mira.- La primera vez fue con una navaja, un tipo delgado y con cara de enfermo, imagino que un drogadicto. La segunda vez fue a punta de pistola, o eso creo. El sujeto tenía la mano metida en el bolsillo de su saco. ¿Sabes?, imagine que mentía, que si me le arrojaba encima…

   -Te habría disparado y asesinado. –Jared termina, sintiéndose apesadumbrado por la súbita visión de un Jensen cayendo de espaldas en un sucio y oscuro callejón, su boca escupiendo sangre, su camisa tiñéndose de rojo y… Dios, ¡qué horrible!

   -Si, también pensé en eso. –responde el rubio, voz soñolienta. Era tan grato comer cuando se tenía hambre, piensa.- Y una vez un tipo me persiguió casi una cuadra, preguntándome quién era, de dónde venía, qué si era casado, pidiéndome que le acompañara a un apartamento a reclamar un dinero. No sé qué estafa pretendía, pero fue de lo más molesto. –Jared, rostro al frente, arruga el ceño.

   -Tal vez quería una cita, ya sabes, lo usual, golpearte por atrás, dejarte inconsciente, cargarte al hombro como un saco de alimento para gatos y encadenarte a un sucio lavamanos de donde no saldrías en años. –Jensen ríe, divertido, a él no le agrada ese cuadro tampoco.- Retiro lo de pintoresco, esto es peligroso, ¿no has pensado en mudarte? –inquiere, medio agitado, sin abrir los ojos. Hay un silencio en el cual oye la respiración acompasada del otro, ¿se habría dormido? Él mismo siente ganas.

   -¿E irme al Hilton? Lo pienso cada día, pero no he tenido tiempo. Ni dinero. –es la sarcástica replica, lenta, suave. Jared sonríe a pesar de todo, sintiéndose increíblemente bien después de comer, extrañamente cómodo en ese sofá que se hunde, al lado del rubio.

   -Idiota. Sin embargo creo que podrías…

   -Oh, basta, Jared, no tengo adónde ir por ahora. Lo que si tengo son deudas. –no abre los ojos pero sabe que va a replicar.- Cuéntame algo de ti, algo que te guste recordar y que te haga feliz.

   -Creí que sabías todo de mí.

   -No todo, he leído algo, otras las supongo, cómo con cuál mano te la cascas, siendo diestro como yo. –se burla, y Jared sonríe un poco más, ¿respondería a la broma?, era mejor que no, aunque era difícil no imaginar la mano del pecoso, estando sobre su cama, totalmente desnudo…

   -Necesitas una novia. –se burla, luego recuerda a Leslie y se separa del mueble, sobresaltándole.- Creo que debo irme… -le cuesta decirlo, poniéndose de pie.

   Tiene que irse. Por alguna razón que no entiende. No sabe a dónde va con el juego, el intercambio de frases, pero intuye que ha comenzado un camino extraño, uno donde Jensen parecía esperarle en algún recodo del camino, como una recompensa. Pero no era seguro, estaba sintiendo cosas sobre las que no sentía ni tenía ninguna garantía. El pecoso tenía a su chica y…

   -¿Se acaban las cervezas y corres? Eres horrible.

   -¿Necesitas ayuda con todo esto? –señala la mesa, ignorando la mirada turbia de sueño y alcohol, confusa del rubio el cual parecía algo decepcionado por su partida. Eso acelera su corazón.

   -No, no… yo me ocupo. Mañana. –le sonríe alzando las manos, poniéndose de pie.

   -Este lugar está helado para andar descalzo. –comenta, preocupado, dirigiéndose a la puerta, lentamente, reacio. A pesar de todo le costaba terminar con la velada.

   -Si, mamá. –replica el rubio, abriendo la puerta, casi sosteniéndose de ella.

   -Parece que no aguantas el alcohol. –se burla, cruzando su lado, deteniéndose.

   -Ha pasado un tiempo. El alcohol lo dejo para celebrar, no es bueno refugiarse en él cuando las cosas te van mal. –le sonríe adormilado, y se miran.

   -Gracias por… todo. Las hamburguesas, las cervezas, la compañía… -se siente turbado.- Gracias por… perdonarme.

   -De nada. También la pasé bien. –sonríe Jensen, echándose hacia adelante, alzándose un poco sobre los dedos de sus pies, rozándole los labios con los suyos.- Buenas noches… -y cierra la puerta.

   Dejando a Jared, del otro lado, impactado, el sopor ahuyentado, el corazón bombeándole con fuerza. ¿Jensen le besó? Y con el puño golpea sobre la madera, llamándole.

CONTINÚA … 14

Julio César.

SAM, DEAN, CROWLEY, CASTIEL Y LUCIFER; 07 Y 08×12

diciembre 16, 2016

SAM, DEAN Y LA CRUZ GAMADA; 05×12

   La patrulla lela…

    Aunque ausente por motivos personales, no dejé de mirar la mejor serie de la televisión de todos los tiempos, Supernatural, disfrutando de sus dos episodios anteriores, que muy bien podrían llamarse “Lucifer”. Me preguntaba, al desaparecer este al final de la temporada pasada, abandonando el cuerpo de Castiel (o el de Jimmy Novak), con qué nos saldría el programa. Hay que reconocer que es el villano de villanos, el señor del mal, el mayor símbolo de toda maldad de nuestra religión. ¿Retomaría el camino del Apocalipsis? ¿Habría llegado a un “acuerdo” con la idea de su Dios padre perdonándole y disculpándose con él al mismo tiempo? Debo reconocer, visto los dos capítulos, que no fue del todo satisfactoria su participación esta temporada. El programa pareció no saber qué hacer con él. Y vamos por parte…

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   Desde la intro del séptimo episodio de esta doceava temporada, me alegré, reaparecían Rizzoli e Isles, Castiel y Crowley. Igualmente Lucifer. Comenzó genial, con los muchachos idiotas invocando al Diablo (eso no es tan fácil), discutiendo y riéndose entre ellos hasta que el Príncipe de las Tinieblas aparece y pregunta si ahora todos los adoradores del Diablo son como ellos. Los mata, y confieso que en ese momento pensé que era un idiota, opinión que reforcé cuando obliga a su fan, aquella mujer tonta que lo idolatraba como cantante, a lastimarse. No entendía qué buscaba, qué ganaba con eso. Bien, Lucifer ha vuelto en la forma del viejo rockero acabado (el rock nunca muere), que quiere un relanzamiento, ser adorado como centro de un culto… algo que está muy por debajo de su papel.

   Por supuesto Crowley se entera, y los Winchester también. El tiempo, en buenas escenas, se va en cazarle. Tres personas tratan con él, uno de ellos, un colega de la banda, habla con Castiel, pero no le dirá donde será el gran lanzamiento del cantante.

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   Está la asistente, que se reúne con los hermanos que quieren conocer al rockero, haciéndose pasar ellos mismos por cantantes, pero la mujer desconfía y calla. Me hizo gracia eso de que sólo se reunió con ellos porque se veían bonitos en las fotos. Crowley trata con el representante del sujeto, alguien que le ha vendido su alma, pero este, esperando ganancias, tampoco dice nada.

   No es hasta que Lucifer le mata, en presencia de los otros dos, la asistente renunciando y alejándose, que el colega musical le avisa a Castiel del lugar. Fue una escena bien chimba, un local pequeño, mal equipado, gente un tanto inexpresiva que se supone iban a conocer una estrella a la que idolatraban. Como sea, el grupo se va a enfrentar a Lucifer en la esperanza de romper el recipiente, y lo sorpresivo es que Crowley se anota para la pelea, como uno más del equipo. Mientras este y Castiel se dan puñetazos con Lucifer, los hermanos intentan sacar a la gente del teatro, sin éxito. Repito, una escena totalmente tonta.

   Por un segundo imaginé que Lucifer, y Supernatural como programa, haría ahí, lo que Cabeza de Púas en Puerta al Infierno tres, con cadenas desgarrando gente, los jóvenes gritando, intentando escapar, sangrando y muriendo…

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   Pero no, siguen la pelea y Lucifer se explica cuando Dean le enfrenta al hecho de que ya había hecho las paces con Dios. Las razones de Lucifer son increíblemente tontas (para la Majestad Infernal, quiero decir), era nuevamente el niño caprichoso a quien su padre no quería. No, Chuck le usó para pelear y le dijo lo que quería escuchar para que le ayudara y luego se fue con la tía Amara. Que se quedó sin propósito y ahora sólo quiere que el mundo sufra. Cuando logran destruir el recipiente, Sam se ve afligido, un Lucifer sin propósito parece más aterrador. Esta justificación casi se entendería, casi es válida, pero no para un personaje como Lucifer.

   Como he dicho, la serie no tiene malos episodios, pero este no fue satisfactorio. Lo mejor, Dean vestido de cuero. Sam también, pero… carajo, a Jensen Ackles tiene que dolerle esa cara. Los años que han tocado a sujetos como Tom Welling y Michael Weatherly, han pasado también por él, pero se ve genial. ¿Cuándo lo llamará Hollywood para protagonizar novelas románticas de horror? Dada su increíble capacidad de empatía con otros personajes masculinos, podrían contar historias algo más complejas que las típicas comedias bobas. A ese actor se le desperdicia. Bueno, no, porque es nuestro Dean.

   Bien, Lucifer anda por ahí, sin una meta fija como no sea volver una y otra vez a causar problemas, deprimiendo a los Winchester, a Crowley y Castiel (desperdiciado, en mi opinión), pero no hubo que esperar sino una semana para saber qué le ocurriría.

   La intro del octavo episodio de esta temporada nos traía de vuelta a los Hombres de Letras británicos y a la maravillosa Rowena (y la vieja inquietud, ¿sería su última aparición?, hay que recordar que esta serie, cuando cuenta con más de cuatro personajes, les entra el pánico y matan a muchos). No fue un gran episodio de desarrollo porque lo sobrenatural, Lucifer, andaba por un lado mientras el grupo iba por otro. Fue algo… flojo.

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   Lucifer ha estado cambiando de cuerpos, quemándolos, y el escuadrón le sigue la pista. Lo del arzobispo fue genial, como lo fue la llegada de los hermanos encontrando a todos esos jóvenes, sacerdotes y monjas, que murieron intentando exorcizar en silencio al Príncipe de las Tinieblas. El ángel caído termina hablando con un sujeto extraño que parecía creer que el otro deseaba llevar a la humanidad un destino mejor, y sin que la toma se abriera uno ya sabía que hablaban del presidente de los Estados Unidos. Si, Lucifer toma como vestuario al mandatario de la nación más poderosa del mundo, el poder político y militar quedaba bajo sus manos para desatar todos los nudos, comenzar todos los conflictos. Y algo del afán de poder del Caído quedaba cubierto en eso, en esa figura, pero no puedo dejar de preguntarme si ya esto estaba planificado hace mucho tiempo o fue una introducción de última hora, como un guiño feo a Donald Trump en la presidencia norteamericana.

   Como sea, una asesora presidencial llama a Crowley y le cuenta (obviamente mucha gente rica y famosa le debe favores al Diablo, o en este caso al nuevo Rey). Ah, las caras de todos al saber dónde está fue tan increíble como ver aparecer a Crowley en la baticueva después de que Dean ha retirado las protecciones. A Castiel y a Sam no le parece que se le deba dejar vía libre, pero el mayor de los hermanos siempre ha confiado en Crowley, de cierta manera.

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   Deben ir por Lucifer, destruir su recipiente y capturarle, para ello necesitan de Rowena. Fue tan gracioso saber que el hombre que pensaba la sacaría de la pobreza, era tan estafador como ella. Y aquí insisto, ¿qué tenía que hacer ella pasando por todo ese trabajo si con hechizos, es la bruja más poderosa de todas, puede conseguir lo que desee? Como sea, ver a Crowley matando al sujeto, y la mujer emocionada porque es lo mejor que ha hecho por ella, fue extraño. Fue un asesinato cometido por el Rey del Infierno, quien no ve nada malo en ello, demostrando que este es un  héroe del tipo anti.

   ¿Lucifer como presidente de los Estados Unidos?, ufff, todo fue aburrido, todo, especialmente las encamadas con la asistente a la cual embaraza para buscar un objetivo mayor. Que fue lo único rescatable de todas esas escenas. Sabiendo como sabe sobre los cazadores, envía al Servicio Secreto a acabar con los Winchester.

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   Estos los detienen en una carretera, por donde viajan con Castiel, y la verdad es que esperaba más de nuestros chicos. Claro, para crear tensión se les detiene y encañona, pero siendo los Winchester uno espera que los desarmen. Y estando con Castiel uno espera que este haga algo increíble, desde el punto de vista sobrenatural. Pero no, los tienen, y si no llega el maniático de los Hombres de Letras británicos, se los habrían llevado. ¿Dean, babeando frente al lanza granadas y Sam diciéndole que no, que no tendrá uno?, fue genial.

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   Bien, ese tipo, el Hombre de Letras, de entrada odio al personaje por matar a la chica síquica, pero el tipo es agradable, hubo química con el grupo, cosa no difícil, aparentemente, para actores como Jensen Ackles, Jared Padalecki y Misha Collins. El sujeto sigue con el engaño de que buscan una alianza, y cuando Sam telefoneó, colgando, sabían que los necesitaban. Es curioso que esta gente no sepa del Rey del Infierno cazando con Castiel, ni de Lucifer en la Tierra. Como sea, por radio ángel, Castiel sabe lo que ocurre, Lucifer ha engendrado un hijo, algo que asusta al Cielo (y algo así se esperaba, el Anticristo, aunque ya una versión edulcorada se presentó en la quinta temporada, con aquel niño).

   Bien, armando el equipo, y usando las armas que les dio el Hombre de Letras británico, Crowley va por al asistente del presidente, la convencen sobre lo de Lucifer, y aunque no lo cree, a pesar de haber sido tele transportada o quemar una Biblia al tocarla (por eso que lleva en su seno), ella llama al hombre a una cita casi clandestina para sacarle de su protección. Lucifer llega y casi la ahorca cuando ella le dice que no tendrá al bebé. Es lo que este quiere, su legado, el heredero. Sam ataca, el resto interviene y ocurre lo increíble, le contienen.

   La frase “tenemos a Lucifer”, fue grandiosa. Los Winchester, y sus aliados, han logrado combatir, contener y retirar del mundo a su peor enemigo. Pero quedan allí con el cuerpo caído del presidente y son detenidos por el Servicio Secreto. Crowley ya se había ido, sin olvidar, esta vez, a Rowena, y Castiel se aleja con la asistente embarazada, cuyo hijo es otro problema, pero esta escapa de él, llevándose a su muchacho, y uno imagina que, o es trama de programa de televisión y la mujer siente que debe proteger eso, por irracional que sea, o eso ya la controla y la obliga a cuidarle, porque hablamos del Hijo del Diablo.

   Como señalé, fue otro episodio poco movido, lo sobrenatural ataca al final, pero fue bueno, y hay consideraciones. Okay, Lucifer fue desalojado, es de imaginar que ha vuelto a la jaula, ¿no? ¿Y ahora? ¿Qué sucederá con Crowley? ¿Regresará a reinar en el Infierno o continuará, tangencialmente, de cacería con los Winchester y Castiel? Rowena estuvo genial, y con ella ocurre como con su hijo, ya es otra aliada, aunque peligrosa y traicionera, de los hermanos, ¿qué será de ella? No puedo dejar de preguntarme, ¿los perseguirán los Hombres de Letra británicos? Ese encuentro aún está por producirse, el maniático contra los hermanos, mejor dicho ese enfrentamiento. ¿Y es Toni definitivamente una enemiga?

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   Lo del hijo de Lucifer, ¿en qué acabará? ¿Un ser terrible como nos relatan las viejas crónicas bíblicas, o será como el chico aquel de la quinta temporada, al que debía dársele el beneficio de la duda? Recuerdo que en Xena, cuando a Gabrielle le nació aquella hija malvada, esta hizo cosas terribles, comenzando por matar al único hijo de la Princesa Guerrera. No sabiendo qué hacer con Lucifer dentro de la trama, con lo del anticristo si se puede recuperar un tanto la vieja mitológica bíblica (algo así como en la película Constantine, cuando con el Anticristo se alzaba el Infierno otra vez); aunque esto me recuerda mucho al chasco que me llevé, iniciando el bachillerato, con un suplemento que seguía, Posesión Diabólica, donde, después de cierto número, nos dijeron que aquello nada tenía que ver con el Diablo sino con una secta mística donde el malvado jefe embarazaba una chica que pare en horas y el bebé la mata al nacer, crece en segundos y también mata al padre (hasta allí compré ese suplemento idiota). ¿El programa tiene planes para ese hijo?

sam-y-dean-detenidos

   Los hermanos fueron detenidos en una escena tonta, ¿por qué no escaparon con Castiel? ¿Qué harán con eso? ¿Los juzgarán y encarcelarán? No sería malo verlos en una cárcel menos fantasmal que aquella de la primera temporada. ¿Crowley llegará para llevárselos? Lo curioso aquí es que en los dos últimos episodios los finales han quedado claramente abiertos y necesitados de una inmediata continuación, tipo telenovela. Y este también. ¿Qué pasa ahora? Muero por saberlo.

LOS MEJORADOS JARED Y JENSEN

PRIMERA SANGRE… ALGO FLOJITA; 09×12

Julio César.

EL PEPAZO… 37

diciembre 16, 2016

EL PEPAZO                         … 36

De K.

joven-musculoso-y-caliente

   Lindo y tonto, no quiere ser un chico de tangas…

……

   Jacinto se estremece ruidosamente sobre esa cama, sus nalgas tensándose, subiendo y bajando, su culo buscando aquella verga que se clava rudamente, adentro y afuera, golpeándole con las bolas, el macho casi aplastándole contra la cama con su cuerpo. Lo tenía bien penetrado mientras le hablaba suciamente, con autoridad y posesividad.

   -Mierda, tu culo es todo lo que imaginé que era desde que te vi con ese hilo dental clavado. Tan estrecho, tan caliente… -le ruge al oído, alzando y bajando su peludo trasero sin descanso.- ¿Te gusta, chico bonito? ¿Te gusta cómo te estoy cogiendo? ¿Eres mi chico bonito, bebezote? –la pregunta le era extrañamente importante, porque, por alguna razón, sentía celos. De los otros hombres que forzosamente debían haber pasado por la vida del fornido y bello joven. Le oye jadear en respuesta a sus palabras, le ve los cachetes rojos, le ve sonreír y hace algo que no acostumbra, refriega la nariz de su nuca, de su cabello, enterrándola allí, llenándose con su olor a machito joven. Lo coge, rudamente, celoso de las personas que seguramente le han tenido ya así, y comienza a depositar besitos ruidosos en su cuello, tras sus orejas.

   El joven guardaespaldas no responde, no puede, dominado por todas aquellas sensaciones y emociones que le dominan. Si ese tolete clavado en sus entrañas, trabajándole el agujero y la pepa que allí tenía, le hacía delirar, los besos y pequeños mordiscos en su cuello le tenían atrapado. Ese aliento le quemaba, las manos de ese sujeto, que se meten entre el colchón y su cuerpo, atrapándole los poderosos pectorales y acariciándole las muy erectas tetillas, le tienen babeando por la boca y el tolete sobre la cama. El miembro del abogado sube lentamente ahora, casi saliendo, dejándole sólo la punta enterrada, y el joven siente que se muere.

   -Cógeme, cógeme duro, por favor. –le pide, incapaz de controlarse, mirándole sobre un hombro.

   -¿Te gusta mi verga? –el hombre le mira, quieto, el tolete pulsándole de ganas por enterrarse otra vez en el estrecho y sedoso túnel de amor, pero torturándole.

   -Si, si, me gusta. La quiero. –Jacinto ya no piensa, está desparramado de panza en esa cama, sus tetillas atrapadas, sus muslos musculosos muy abiertos, su culo medio penetrado.

   Cuando el hombre afinca la presión sobre sus tetillas, y arremete con mayor velocidad y fuerza contra su culo, el chico estalla en un largo gemido de gozo, todo su cuerpo arde, se eriza. Y todavía sube y baja su trasero firme, porque su culo lo quiere. Es plenamente consciente de la nervuda verga que sale y penetra, que lo refriega, latiendo y quemando en su interior, y sus entrañas quieren más. Su mente es una masa confusa de lujuria. Cada roce de la verga le provoca escalofríos, los dedos de sus pies se agitan y contraen, al igual que sus nalgas mientras la barra sale y entra.

   -¿Te gustas esto, chico maricón? –entre jadeos se le escapa al abogado, y Jacinto se paraliza, frío, impactado.

   -¡No soy marica! –jadea, indignado, mirándole sobre un hombro, desconcertándole.

   -¿Qué? –Andrades frunce el ceño, ¿de qué coño hablaba ese chico que gemía con su verga clavada en el culo?

   -No soy marica, esto es… -el fornido joven traga saliva, asustado, medio aplastado por el peso del hombre, quien, también parece confuso y molesto.

   -¿Estás jodiendo conmigo? ¿No eres marica? ¡Pero si estabas gritando por mi güevo!

   -No, yo… Es que, usted no sabe. Compré un analgésico, que vino en forma de supositorio y…

   Cuenta, pero el hombre ya no le oye. Molesto. ¿Cómo que no era marica? ¡Claro que lo era!, se dice con disgusto. Porque necesita que lo sea para tenerle como su amante regular, porque, oh si, ha decidido que le quiere (no de esa manera, se aclara a sí mismo); pero eso pasaba porque fuera… Bien, que le gustaran las vergas. ¡Y le gustaban! ¿Cómo era eso de que no era marica? Si, seguramente se avergonzaba, era nuevo en aquello, y la idea le hace feliz. Obviamente no había tenido decenas, o centenas de amantes, de hombres vigorosos y calientes que le habrían tocado, lamido, besado. Eso calma sus celos, pero… quedaba el punto.

   -¡Claro que eres marica! –le gruñe, atrapándole el cabello en un puño, no con violencia, alzándole el rostro, obligándole a mirarse en el espejo del closet, de frente; joven, guapo, fornido, con un hombre sobre su espalda, una verga llenando su culo.

   -No, señor, yo… -comienza a aclarar otra vez, agitándose como dispuesto a quitárselo de encima, a sacarse esa vaina del culo, aunque este se cierra salvajemente alrededor del cilíndrico falo, negándose a colaborar en defensa de su masculinidad.

   Molesto, Andrades retira su güevo, centímetro a centímetro, deliberadamente lento, haciéndole gemir cuando le roza. El glande casi sale, no del todo, y los hinchados labios luchan por retenerlo a pesar de lo que dice el joven.

   -Hummm… -un largo, agónico y erizante gemido del placer más puto escapa de los labios del muchacho cuando el glande se forza, entra y el tolete se entierra.

   -¿No eres marica? ¡Ja! Ya verás.

CONTINÚA … 38

Julio César.

AMIGOS, ATLETAS Y NERDS…

diciembre 15, 2016

LA PRACTICA HACE AL MAESTRO…

amigos-de-las-mamadas

   Tan cliché…

   -Oh, sí, perras, cómanselo como tanto quieren… -gruñe ronco, y excitado, Ned, el capitán del equipo de boxeo, sonriendo al mirarles, ansiosos, casi luchando por lamer y atrapar la punta, y chupar para tomar licor de machos. Le produce escalofríos verlos tan ávidos de su tolete, mover esas lenguas viciosas queriendo abarcar más, a veces entrelazándola con la del otro. ¡Qué maricones!, se dice.

   Aunque lo sospechaba (siempre con ese amigo para arriba y para abajo, las narices en los libros, dizque estudiando), todavía le parece increíble que su compañero de cuarto, desde hace casi tres años, se desatara de esa manera. Llegó de improviso de una práctica y les encontró sentados en su cama, oliendo sus calzoncillos de deportes usados, con ansiedad. Visión que le dejó con la boca abierta… y la verga algo dura. Llevaba tiempo ejercitando sin desahogo sexual.

   -¿No les gustaría mejor olerlo de aquí, par de putas? –graznó, autoritario, burlón, insultante… notando con sorpresa que eran como las hembras cuando las trataban así, cayendo juntos, olisqueando y chupando.

   Si, intuía que eran amigos, y maricones, pero nunca esperó, realmente, que esos dos llevaran lo de la amistad tan lejos como para compartir una dura verga. No era que se quejara tampoco…

   -Vamos, perras, tráguense la vara de su campeón…

tardes-de-estudios

   -Ahhh… Ahhh… Ahhh… -era lo único que se escuchaba de ese par sobre la cama, mientras los otros dos reían y los paff, paff, de pelvis contra nalgas se escuchaban.

   -Qué putos. –ruge uno de los aleros del equipo de futbol del colegio.

   -Te lo dije. Este par no sale de este cuarto jugando a los videos, leyendo comics y estudiando, necesitaban esto, que dos apuestos y atléticos jugadores les hicieran el favor de llenar sus coños desatendidos. –responde el otro, Leo, riendo aún más, mirándoles con maldad. Como tío joven, lleno de testosteronas y ganas, necesitaba de mucho sexo regularmente, y a veces su novia, y una que otra querida, no estaban disponible. Por suerte, por alguna razón que le parecía lógica, siempre había maricas alrededor de los cuartos de los machos alfa en los colegios. Como este par al final del pasillo. Se habían sorprendido, y alarmado, cuando llamaron a la puerta, y el de lentes abrió mientras el otro jugaba frente a su consola.

   -¿Si? –los ojos le brillaron, pasando de uno al otro.

   -Hey, amigo, soy Leo, el de ese cuarto; mi socio y yo necesitamos de un par de buenos coños apretados y calientes para drenar las ganas y el semen.

   -¿Qué? –ladraron al unísonos.

   -Que queremos culos. –aclaró el otro empujándole por el pecho, obligándole a entrar, pasando ellos y cerrando la puerta.

   Si, hubo quejas, chillidos, amenazas de llamar a la policía del campus, pero esos dos terminaron comiendo vergas, todo emocionados, dejando salir sus verdaderas y hasta ahora reprimidas naturalezas.

   Ahora, entre embestidas y risas, palabras como “¿lo ves, putica?”, junto a su camarada de prácticas, Leo lleva a esos dos a convertirse en pequeñas zorras que gimen y les piden que sacien sus coños hambrientos como en esos momentos hacen. Si, eran buenos chicos, pronto serían nenas perfectas, y conocerían al resto del equipo.

   -Siente mi tolete, putica, dime ¿no es lo que quieres?

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   -Vamos, primo, no seas tímido, mira que a nosotros nos encanta coger bocas; aprovecha y sáciate. –ruge Rick, atrapando la cabeza de Frank y llevándole sobre la verga de su pana y compañero de equipo, ahogándole, viéndole enrojecer mientras le entierra la nariz en los pelos del amigo, los anteojos casi cayéndosele. Ríe como lo hace el otro.

   Habían llegado empujándose, medio turulatos por dos cervezas tomadas después de la práctica, sus entrepiernas abultando por las testosteronas puestas en el ejercicio y por hablar de sus novias ausentes. Fue cuando su pana, Cole, había notado la mirada brillante del primito del otro.

   -Oye, ¿qué tiene este?

   -No lo sé, parece… hambriento. –rió Rick, tocándose el entrepiernas y apretando sobre el jeans.- ¿Tienes apetito, primito?

   Que el chico enrojeciera y dijera que no, no le sirvió; la pareja, comenzando por su primo, ya se había montado en el modo machos alfas a la caza, le cayeron encima, rodeándole al estar sentado frente a la consola de juego, y atrapándole la nunca le llevaban de un entrepiernas al otro, diciéndole que oliera para ver si le gustaba. Reían pero la cosa escapó de control porque… estaban calientes, eran machos jóvenes, vigorosos y saludables, y les gustaba usar sus vergas. Y para Rick la cosa era especial, poner en esas a su primito, el hijo de su tía en cuya casa vivía, le divertía.

   Si, Frank se había negado, pero ahora iba y venía con ganas, aunque los otros aún le ordenaban que hiciera esto y aquello, les gustaba mangonear, pero era evidente que se había cumplido, una vez más, esa ley universal: una vez que a un chico sumiso se le enseñaba cómo era, quedaba enviciado y pidiendo más.

   -Ahhh, cómo la chupa. –gruñe Cole, mirando confuso al amigo.- ¿No quieres que te lo trabaje?, se nota que lo tienes duro.

   -Tranquilo, deja que el primo coma primero, luego voy yo… tomando la dulce cereza de su culo.

ORGULLOSAMENTE SUMISA

Julio César.

MENSAJE

diciembre 15, 2016

LADO SUAVE

la-pregunta-caliente

   Si, ¿por qué no?, se dice el chico alzando la mano y tomando el borde del calzoncillo del amigo, halándolo…

EGOISTA

Julio César.

PREPARANDONOS PARA LO QUE VIENE

diciembre 15, 2016

TIEMPO LIBRE… SIN INTERNET

Nancy Ramos es Navidad…

   Hey, mis amigos, ¿ya compraron las cajas de whisky? Dieciocho años, por lo menos, ¿eh?, o no voy ni a dar las buenas noches. ¿Ya tienen las tres docenas de cohetes y de tortas de mil luces para el 24, e igual para el 31? ¿Pintaron las casas, compraron neveras y televisores? ¿Listos los estrenos? ¿El arbolito es de pino canadiense importado y llega al techo? ¿El Nacimiento es de tamaño natural con esas luces musicales que atormentan? ¿Ya presupuestaron lo de las hallacas, mínimo unas doscientas para cada fecha, para atiborrarse esa noche, al día siguiente, y para usarlas como “tarjetas” para los amigos que vengan? Si, lo sé, esos tiempos se fueron, ahora no hay ni harina, y para colmo, presos de rabias, nervios y angustias ahora hay que perder horas y horas de nuestras vidas en una cola para deshacerse de unos billetes que no valen nada hace rato.

   Sin embargo, hay que ponerle a estas fechas. Se acerca la Navidad, el Año Nuevo, el resto del mundo hará fiesta, serán días de sonrisas y alegrías, intentemos por lo menos pasar un buen rato, sin pensar tanto en lo que perdimos, en lo que dejamos que nos robaran unos ladrones incompetentes que todavía nos atormentan con locuras de última hora y largas cadenas para reírse de nosotros e insultarnos a diario. Tal vez lo merecemos, hace rato que nos despreocupamos de la marcha política de lo que antes era el estado. En algún punto nos convencimos de que hablar, hablar mucho, era hacer cosas. No vale de nada arrecharse, gritar e insultar a otros, “indignarnos” como si acabáramos de despertar de un largo sueño; si, hace tiempo que nos desentendimos de esas obligaciones ciudadanas. A estas alturas de la pesadilla, y aunque mucho se habló antes de las parlamentarias del año pasado, ningún partido político se ha renovado, los habladores de pistolada no han sido señalados, nadie hace nada como no sea… hablar. Bueno, y esperar otras elecciones para quejarse de lo que no se hizo.

   Cuando escucho de las angustias, del temor del día a día, de las iras cotidianas, de “esos políticos” (a quienes sus militantes nada exigen ni imponen, parece que otros deben hacer el trabajo por ellos), de cómo la Mesa de la Unidad Democrática “dejó perder el referéndum”, cuando la verdad es que fue el Tribunal Supremo de Justicia (nombrado a dedo por Diosdado Cabello, por televisión), violentando la Constitución Nacional venezolana, quien nos robó ese derecho, boto aire, me muerdo la lengua para no responder un disparate y mentalmente me refugio en aquello de “Con mi botellita ‘e ron”. Hasta que no se aprenda algo de la desgracia que nos ha acontecido, hasta que no se entienda el por qué pasó lo que nos pasó, no saldremos de esta.

   Y, mientras pintamos “la casa”, para animar a mamá, un misterio nos atrapa: ¿quién se habrá llevado los discos de acetato de “Un solo pueblo”? Eso está como lo que pasó con un genial retrato de papá, que estuvo sobre la mesa central durante los novenarios, desapareció y nadie admite habérselo llevado. ¡Yo lo había pedido primero! Pero así ocurre con las cosas que se aman cuando hay muchos con derechos. Ya aparecerán. Ya saldremos de estas cuando lo que en verdad cuente sea Venezuela.

FELIZ NAVIDAD 2016

Julio César.

POR GANAS… ¿O MAÑAS?

diciembre 12, 2016

PILLADO Y RECOMPENSADO POR OSADO

   Sale, sonriendo, cuando todos le aclaman…

   El recio ex marine, macho entre machos, sonríe mientras baila, se desnuda, suda y se exhibe dejándose tocar. Se sentía lleno de vida, libre, realizado mientras encontraba deseos y admiración en todas esas miradas ajenas. Sonríe más, cuando aclaman su nombre artístico, Musclepussy, porque saben que adora escucharlo, y le saben el recio y fornido juguete de su hombre, un tipo bajito y flaco al que conoció mientras hacía unos reportajes en Afganistán, sobre la guerra, y que una noche, en una tasca le invitó copas, admirando su cuerpo. Le creyó un patico que le quería meter mano, y algo caliente por las cervezas, el lugar peligroso donde estaba, y su agresiva facha de guerrero legendario que necesitaba ser adorado por los inferiores, aceptó acompañarle a una pieza. Pensaba que el tío caería de rodillas y…

   Allí, de panza sobre una cama barata de motel de segunda, con su retaguardia abierta descuidadamente a la invasión de una lengua, fue lo primero que conoció que penetró sus defensas, y se convirtió en su juguete. Como muchos otros en el cuerpo de marines, como luego sabría. Ahora, retirado de la naval, como otros igual a él, le servía dentro y fuera de sus antros y en la cama. ¿Se podía ser más feliz que cuando, sonriendo, le mira en una esquina de la barra, prometiéndole con los ojos que le hará llorar sobre la cama?, no, no lo cree posible.

ECOS DEL AÑO PASADO

Julio César.

CARA

diciembre 12, 2016

LADO SUAVE

un-chico-caliente

   -Si… -responde al mensaje de los dos amigos de su papá.- Sé hacer cositas guarras y sucias si vienen, ¿cómo lo adivinaron?

MENSAJE

Julio César.

ANDABA, Y ANDO, AUSENTE

diciembre 12, 2016

TIEMPO LIBRE… SIN INTERNET

yo

   ¿Llueve y no escampa?

   Hey, mis amigos, andaba lejos, con el blog descuidado. Causas mayores, cuestiones personales, me tenían amarrado. Aunque estuviera en casa no me concentraba en nada. Comenzando este año horribilis, una amiga, metida a la religión ahora, después de dejar atrás la loca juventud, me dijo que este era un tiempo especial, el Año del Jubileo. No entendí de qué hablaba aunque aseguraba que eran días de grandes alegrías… según ella. Después de lo de papá, ahora tenemos a mamá enferma. Afortunadamente es algo tratable, aunque delicado, pero la verdad es que parece como demasiado. Ah, qué final de año vamos a tener en casa…

PREPARANDONOS PARA LO QUE VIENE

Julio César.

JUEGOS DE TIOS

diciembre 12, 2016

COMPARTIENDO EL MOMENTO

buscando-amor

   Pasa…

   Medio riendo, hay amigos que miran y tocan, mientras juguetones se prueban la ropa interior uno del otro, con todo y el almizclado olor comprobado antes, nariz en la tela frente a las caras. Dígame cuando, emocionado, uno le dice al otro que su novia le ha regalado una tanga.

ESOS INTERCAMBIOS SECRETOS

Julio César.