NORTEAMERICA EN LA ENCRUCIJADA, FUTURO O PASADO

agosto 10, 2016

FEBRERO EN VENEZUELA

REPUBLICANOS CONTRA DEMOCRATAS

   Y comienza la carrera…

   Me tomo muy en serio lo que pasa en Estados Unidos, y lo que pueda ocurrir. Guerra sucia aparte, saber que podría existir una alianza de Donald Trump con ese mafioso imperialista de Vladimir Putin, no es como para tomarlo con indiferencia. El primero parece un loco intemperante, el otro es un frío agente de la demente Guerra Fría. Campaña o no, que ese señor alegue que usaría armas nucleares para imponer un punto de vista sobre otra gente, errados o no, es preocupante. Y es, insólitamente, ese señor quien encabeza un gran partido político norteamericano, el republicano, que en el pasado dio cabida a hombres como Lincoln y Roosevelt, para más inri de la historia.

OBAMA-CLINTON

   Finalmente se ha depurado el panorama electoral, en una anti climática convención republicana estos ensalzaron a Donald Trump. Los demócratas se decidieron por Hillary Clinton. Aunque, la verdad sea dicha, ambos derrotaron a sus oponentes dentro de las peleas comiciales internas, primarias donde se les dio hasta con los tobos. Una fue abrazada por sus compañeros de partido a la hora de la nominación, el otro aceptaba la suya con cara de loco delirante, aunque todos sostienen que su discurso fue una pieza moderada (no le conviene continuar aterrando gente), y así comenzaba en serio la carrera presidencial de este noviembre.

   Para quien me haya leído antes al referirme al tema, saben que me gusta ella; Hillary, siempre ha sido “mi candidata”, aunque quienes la han tratado aseguran que es antipática (parece que el agradable es Bill, el vil marido). La prefería, hace dos procesos electorales atrás, antes que al señor Barack Obama. Pero, finalmente, será ella la abanderada del partido demócrata, al cual siempre he visto con desconfianza (critican a otros lo que le aprueban a unos, y se dejan confundir con regímenes totalitarios con el cuento de las luchas revolucionarias); en un eventual triunfo de su candidatura, la dama se convertiría en “el mejor hombre”, eventualidad que sería tan histórica como la llegada del señor Obama a la Casa Blanca, que lo fue. Uno por el color de su piel en una tierra donde la herencia del segregacionismo es una maldición que se resiste a morir (no avanzar nos condena a repetir errores y horrores), la otra por ser mujer. Una fémina como Comandante en Jefe de la nación más poderosa de la Tierra, militarmente hablando en este caso.

   ¿Coronará la señora Hillary Clinton sus no ocultas ganas desde hace años? ¿Está el mandado hecho por la naturaleza inquietante de su oponente, el señor Donald Trump? El día amanece con encuestas que le dan una sólida ventaja de hasta ocho puntos, pero…

   El señor Trump es un hueso duro de roer, y no simplemente el payaso gritón e ignorante que muchos imaginaron (aunque bastante de eso hay; lo que antes le ayudó ahora le pesa). Inicialmente se le tomó por eso, por bufón, gritando por los viejos paradigmas del patriotismo aislacionista, revalidando la visión autoritaria y autocrática del poder que imagina “la Providencia les adjudicó”, y embistiendo feamente a los demócratas en general y al señor Obama en particular. Por ello los republicanos le dieron cabida en su sede, pensando que le usaban para llamar la atención hacia el partido, atrayendo a toda esa gente que prefiere ocultarse en un pasado que nunca fue como se creyó (cuando se tradujeron las tablas sumerias, las escrituras más antiguas jamás encontradas, casi dos mil años antes de la Biblia, encontraron que los padres se quejaban de que los hijos no los escuchaban), para luego abandonarle y continuar cabalgando sobre la ola; los perdedores fueron ellos. Trump fue imponiéndose, primaria tras primaria con su verbo intolerante y agresivo, ganándose a quienes piensan que lo mal de sus vidas es la existencia de otros.

   Muchos dijeron que eso no duraría, que los mismos electores republicanos se cansarían de él y le dejarían solo; aparentemente no saben sacar cuentas y no contaron con la cantidad de resentidos. Y aquí ocurre la gran divergencia; las palabras que salen de la boca de Donald Trump, su llamado de regreso al viejo orden interno (el blanco es gente, el resto sobra), al aislacionismo de los asuntos mundiales (se asegura que es parte del convenio con Vladimir Putin, para que este haga y deshaga sin contrapeso), al tiempo que enseña los colmillos y garras al gruñirle a los otros que son enemigos o “lacras”, fueron conductas presentadas, décadas atrás, por los demócratas, encontrando en la acera de enfrente a los republicanos (Lincoln teniendo que enfrentar una guerra fratricida por los derechos civiles y humanos; Roosevelt cruzando el océano para enfrentar el fascismo de la época). Los republicanos fueron mutando en aquello a lo que se opusieron en el pasado, y que fue la justificación para su nacimiento.

   A estas alturas de la vida no imaginaba o esperaba el partido republicano (porque va contra el sentido común, casi que contra la evolución), que tanta gente, dentro del país y de la tolda política, abrazara semejante barbaridad de postulados. Fue un cálculo errado sobre el provincianismo, pero no han sido los únicos. Ese fenómeno, pensar en la aldea, llevó al pueblo inglés a salirse de la Eurozona, levantada a la sombra de los horrores de las dos desastrosas guerras que padecieron. Obviamente, el que se nazca en Estados Unidos, o en Inglaterra, no garantiza sentido común, o inteligencia, como suelen creer tantas personas acomplejadas en el Tercer Mundo.

   Se pensó que dentro de las primarias, el hombre sería derrotado por candidatos más sensatos; estaban equivocados, estos salieron con las tablas en la cabeza, y creo que aquí no midieron el grado de disgusto de la población, los llamados indignados allá, que alzaban las mismas banderas que los españoles (en Venezuela se les dio con todo en el 2014, mientras se le satanizaba desde el poder), que vieron en el señor Trump una oportunidad de darle una patada a la mesa, especialmente si en esta estaban sentados “los políticos de siempre”. Ah, si no fuera tan delicado lo del arsenal nuclear casi sería divertido ver a Norteamérica siendo manejada como una Venezuela chavista cualquiera, hundiéndose en el caos (lo siento, soy latinoamericano, eso me gracioso).

   Es cuando estos políticos del sistema son derrotados que el pánico cundió en el partido y decidieron cerrarle el paso en la Convención Nacional. O sostenían que lo harían, en esto resultaron como los políticos de todas partes, dicen una cosa mientras hacen otra diametralmente opuesta. Tal vez privara en ello las amenazas directas, de agresiones físicas, de esos grupos que alegaron públicamente que empelarían la violencia contra quienes no aceptaran al candidato. Parece que eso bastó para cerrarles las bocas (lo que se vio feo de puertas afuera). Y aquí a los republicanos se les devolvió lo que han hecho. El recurso de Sarah Palin, de satanizar y colocar dianas en los pechos de sus adversarios, no siendo sancionada o repudiada después del ataque a aquella diputado demócrata, se les regresaba y era aplicado al resto del partido. Aunque, claro, a estas alturas la Convención, moralmente hablando, ya nada podía hacer, a ese señor se le permitió competir, lo hizo y ganó; desconocerlo habría sido tan malo como la manera de sometérsele al final. No tenían escape, era el castigo al pecado original.

   Sostenían los inocentes que, aunque se le aceptara, el resto de los republicanos no le acompañarían y lo dejarían saber en esa Convención. Nada ocurrió, porque ahora están en juego las gobernaciones, diputaciones y senadurías, y entienden que o nadan todos con el “candidato que pusieron” o se hunden todos en el naufragio que muchos vislumbran en las cercanías. Y sin embargo ya hay gente que ha manifestado que no le acompañarán, incluyendo a personas que contribuyen en las campañas. Así de aterrador es Donald Trump, cosa que se le veía por encimita. ¿Se deduce de esto que ya la victoria demócrata está cantada?, no. Repito, todo cálculo ha fallado cuando se le aplica a este señor, muchas cosas podrían ocurrir aún, y la gente dar una sorpresa al sistema.

   Era triste, y preocupante, constatar que dentro de la sociedad norteamericana, muchas encuestas señalaban que aceptaban esas posturas del pasado, y que voto a voto, el hombre le ganaría al candidato que resultara del proceso demócrata, cosa que varió al conocerse el nombre de la señora Clinton, la cual llega contando con la ventaja que tenía el partido en los llamados colegios electorales, que son los que deciden quién manda y quien no (no eligen, mediante los sufragios directos de la población, los norteamericanos a sus presidentes). Hoy se dice, que voto a voto, la ventaja de la señora aumenta, aunque es vista con la desconfianza usual a los políticos de oficio. No es la dama una inocente y virginal abogada salida de una universidad recientemente, y el peso del descontento podría perjudicarla un poco. Muchos años de estabilidad política, con una Constitución de casi doscientos años, han conseguido que los norteamericanos olviden que el diablo si sale, aunque sería mejor no encontrárselo.

   Para serles totalmente sincero, casi creo que Donald Trump no es el monstruo yankee (esa caricatura del americano feo) que él mismo proyecta ser. Es posible que crea, en el fondo, que hace, o haría, lo que es mejor para su país, aislándola de los organismos internacionales, cerrando las fronteras, sacando de su tierra a quienes considera tóxicos como los latinos, o peligrosos como los musulmanes, y emplear armas tácticas contra grupos violentos en otros lugares del planeta. Tal vez piense que es lo que hay que hacer, que es lo mejor… pero eso también lo pensaban los hacendados esclavistas del sur profundo antes de la Guerra Civil, cuando látigo en mano “educaban y cuidaban de los negros” (grupo humano que jamás pidió ir a esas tierras), y los que sostenían, después, la idea de “juntos pero separados”, para quitarles sus derechos como ciudadanos a las comunidades negras por considerarles “inferiores”, comenzando por el voto, no fueran a elegir a este o aquel “siendo que eran brutos”. Más o menos lo que ya se aplica en la frontera con México, de manos de tantos gobernadores republicanos. Esclavistas y segregacionistas pensaban hacer lo que era mejor para Norteamérica, pero eso nunca fue verdad.

   Así que, dependiendo de quién gane, el mundo puede ser más seguro o peligroso para vastos sectores humanos. Hablando por los latinos, así como los negros jamás pidieron llegar a ese país para convertirse en objetos sin derechos, muchos latinos tuvieron que emigrar durante la Guerra Fría cuando Estados Unidos y la Unión Soviética llevaron sus problemas a todas las regiones, armando locos y asesinos en Centroamérica; escapaban estos de un infierno de miseria y violencia, no porque quisieran dejar a sus familias. Y, en mayor o menor medida, las cosas continúan igual, el realismo mágico latino siempre nos hace prestar oídos a los cantos de sirena, por lo que la estabilidad tarda en llegar y muchos sienten que deben buscar sociedades más competentes para vivir; no sería justo que quien busque un destino mejor, una oportunidad, se tope con estos gorilas garrotes en manos.

HOMERO SIMPSON, HILLARY CLINTON Y DONALD TRUMP

   Por cierto, en busca de un apoyo decisivo y de consejos, dicen que uno y otra viven llamando a Homero Simpson, quien parece que se ha convertido en el Gran Elector. ¿No es genial?

¿LA TIERRA VA A TEMBLÁ?

Julio César.

LA NENA DE PAPA… 17

agosto 9, 2016

LA NENA DE PAPA                         … 16

De Arthur, no el seductor.

UN DULCE CHICO SUMISO

   De chicos atletas…

……

   A pesar de estar ardiendo de una manera que no entiende, porque jamás esperó responder a semejante estimulación (a pesar de todo lo vivido anteriormente montado sobre ese hombre), Brandon no contesta a la pregunta. Aunque su culo se abre y se cierra elocuentemente sobre el juguete sexual. Cole frunce el ceño, y comienza un agresivo mete y saca, empujando la punta del falo de goma hacia abajo, provocándole un agónico gemido de lujuria.

   -Responde, niña desobediente. –le gruñe con voz cargada de excitación, deseando dominarle.

   -Señor Cole… -es el gimoteo indefenso.

   -¡Responde! –grita autoritario, empujando todo el juguete, agitando el puño sobre la base, rotándolo, refregándole activamente las paredes del recto, y el chico lanza un largo gemido, cara muy roja, labios hinchados.

   -Ahhh… -no puede pensar, no con eso en su culo, y agitándose así. ¿Qué eran todas esas sensaciones, por Dios? No lo entendía, tan sólo que su agujero se abría y cerraba con espasmos, que sus entrañas abrazaban el falso falo, y que agitaba su trasero, empujándolo contra el puño que sostiene el juguete.

   -¿Te gusta, Brenda? ¿Te gusta lo que te regalé para que juegues con tu coñito caliente y dulce de niña saludable y sensual? –inquiere otra vez al tiempo que saca unos centímetros de aquello, empujándolo nuevamente, iniciando un mete y saca hacia arriba, abajo, de un lado y de otro, viéndole tensarse, oyéndole gemir, el pequeño pene erecto mojando totalmente la pantaletica. Había algo sucio en mirarle el culo así, penetrado, con la tirita del hilo dental a un lado.- ¿Te gusta que juegue con tu coño? –exige saber, implacable.

   -¡Hummm! –sólo jadea, boca muy abierta; las embestidas se duplican.

   -¡Responde, pequeña puta!

   -Oh, si… -casi llora el muchacho, frustrado, derrotado. Pensando en algo horrible, recordando cuando fue suya… no, suyo en aquella cama. Si el juguete le hacía eso, despertaba tales ecos en su cuerpo, con la verga tal vez le haría…

   Ignora que casi está chillando hasta que se oyen unos golpes en la pared de al lado… La habitación de Mark, su amigo.

   -Hey, menos gritos, por favor. –se le escucha exasperado y Brandon parpadea asustado; su culo, en respuesta, se cierra fieramente sobre el consolador. Y lo peor era que le resultaba grato.

   -Vaya… -ríe bajito Cole, sus miradas atadas.- ¿No es divertido? ¿Qué estará imaginando ese chico que haces? Seguramente cree que tienes aquí metida a una chica tonta, como mi hija. Tal vez se masturba pensando en ti y ella, en la acción lésbica de chica a chica. –comenta al tiempo que vuelve a agitar el consolador en su culo.

   El rostro del muchacho es de tortura sicológica, debatiéndose entre lo que es, un machito, y lo que le provocaban los ecos que aquel juguete, la manipulación de la que su culo era objeto y el tono de ese tipo. Mirándole a los ojos, como un cervatillo asustado, le vio la maldad. De su agujero sale casi todo ese juguete que se lo abría y refregaba las paredes de su recto, que le llegaba con la punta a un punto que le enloquecía al ser penetrado, rotando con la falsa cabecita en su esfínter, antes de volver a clavarse con fuerza. Rudamente. Tuvo que aferrarse con ambas manos a la sábana de su cama, jadeando, muy cerca de ese güevo masculino que brillaba con la saliva, su saliva. Era demasiado para procesar y cierra los ojos…

   Un error, entiende tarde. Cole parecía esperar eso e incrementa la velocidad con la cual le jodía con el juguete; de alguna manera parecía empujárselo más y más adentro, más profundo en sus entrañas. Traga y respira ansiosamente por la boca, no puede contenerse, sabe que lo hace, pero es que nunca nadie le había hecho eso antes, tomarle de aquella manera, tal vez por eso… Si, se oye a sí mismo gemir y chillar como una puta en celo, como veía y escuchaba hacer a esas actrices en las películas porno de su nada lejana adolescencia. Estaba gritando de la misma manera, meciendo su culo ya sin ningún pudor o reparo. No podía contenerse, no excitado como estaba.

   -Dilo, quiero escuchártelo decir, Brenda. –oye a lo lejos la voz de aquel hombre, el padre de su novia, que estaba allí no sólo sometiéndole sexualmente, sino transformándole.

   -Señor Cole… -lloriquea, el consolador sale hasta la punta y luego entra totalmente dentro del tierno culo.- ¡Hummm! ¡Hummm!

   -¡No es así! –le reprende, y a Brandon no le sorprende, no en verdad, la leve nalgada que impacta sobre su turgente piel enrojecida mientras a un lado el consolador seguía trabajándolo.- Dilo, Brenda. Dilo o… -la amenaza se deja escuchar en el tono.

   -Oh, sí, papi, me gusta, me gusta que juegues con mi coño mojado y caliente. -imprudentemente grita, frustrado, una lágrima rodando por su mejilla, la cual es atrapada por el pulgar del hombre que sigue jugando con su agujero.

   -Dilo. Todo. –insiste, sus miradas atadas otra vez. El falo de goma entrando y saliendo del tembloroso agujero, la tira del hilo dental a un lado, más abajo el saco con sus bolas presionándole de una manera que todo le atormentaba sexualmente.

   -Quiero que me cojas, papi. ¡Cógeme! –casi hipa, avergonzado. Porque es lo que lleva rato pensando; el consolador, irónicamente, despertaba ansiedades mayores en sus entrañas. La risa del otro es burlona, era lo que deseaba escuchar, que estaba ardiendo, que su culo le molestaba de tal manera que necesita un consuelo mayor del que podría proporcionarle el juguete.

   -Haz un buen trabajo y ya veré si puedo calmar tu ardiente y hambriento coño de niña apasionada. –le indica, mirando hacia su tolete. Sonríe y suelta un suspiro cuando Brandon, sin dudarlo, abre la boca y lo cubre, soltando algo parecido a un leve gemido mientras sus labios van bajando sobre la rígida barra de deliciosa carne masculina.

   Ese juguete se agita en sus entrañas, sale y entra, y a su paso las paredes de su recto parecen estallar en llamas. Era… “Hummm… Hummm”, de repente cae en cuanta de los perfectamente audibles sonidos que escapan de su boca ocupada por la pulsante verga del otro, mientras la chupa y mama, masajeándola con labios, mejillas, lengua y prácticamente la garganta. Ordeñándola de una manera natural. Era mortificante, como el meneo de su culo, porque sabe que lo mece para acompasarlo a los vaivenes del consolador, pero no quiere detenerse a pensar en ello. No entiende por qué estaba tan caliente, pero lo estaba.

   Cole sonríe de manera malvada, no esperaba que resultara tan fácil, pero así era. Casi está maravillado. Había escuchado relatos parecidos de sus amigos, de sátiros que salían con carajitas, y uno que otro con carajitos, pero nunca esperó que esas cosas del autoritarismo y el control funcionaran. Ahora…

   Se tiende nuevamente sobre el muchacho, empujando su verga gorda y dura en aquella boquita de chico goloso, al menos momentáneamente, admirando esas nalgas que lo ponían cachondo, las tiritas del hilo dental que lo calentaban tanto, el agujero que penetra con el nada grueso consolador, agitándolo, revolviéndolo en las jóvenes e inocentes entrañas del chico, quien se tensaba, gemía ahogado, salivando copiosamente sobre su pantalón, al tiempo que mecía el trasero. Se las ingenia para llevar también la otra mano, casi presionándole entre su regazo y abdomen, y con los dedos de esta le toca y acaricia, sutilmente, las bolas que forman un saquito dentro del hilo dental. Las rasca con sus uñas, sintiéndole tensarse, el cómo aumenta el tono de sus gemidos, también su urgencia. Los dedos van y vienen sobre las bolas, atormentadoramente acariciantes, lentos, cosquilleantes, enloquecedores, mientras más arriba el joven agujero era trabajado, y estimulado, con el juguete sexual.

   Brandon no puede pensar, es tan sólo una joven, caliente y desesperada masa de deseos; era arcilla en las hábiles manos del macho hecho y derecho. Chupa como un campeón de aquel güevo jugoso, su culo aprieta sabroso el flexible y nervudo juguete, y el cosquilleo en sus bolas estaba volviéndole prácticamente loco; pero cuando esa mano se las ingenia para bajar más, metiéndose entre sus piernas (que separa en el llamado reflejo de las putas), y las uñas recorren la silueta de su verga erecta bajo la tanga, cree que estallará en llamas. Mama, es cogido, la muñeca del sujeto aplasta sabroso sus bolas, los dedos van y vienen sobre su tolete caliente, no, no aguantará mucho.

   De su boca escapa más y más saliva espesa mientras gime, aumentando a nieles de histeria su calentura; esos dedos le producían tanto placer como el roce en su culo, y sabe que ya está a punto, que sus bolas ya tienen listo el dulce de leche para sacarlo a la venta. Tiembla, arde, lo siente, el semen agitándose en sus testículos, acumulada, a punto de estallar, de su ojete escapa una gran cantidad de líquidos pre eyaculares. Oh, sí, ahí viene, la nota correr, será un estallido de campeonato, se dice de manera confusa, casi delirante. Y todo acaba. Con un bramido, soltando sus bolas y dejando de agitar el consolador en su culo, Cole le atrapa la nuca con las dos manos, mientras grita un “tómatela toda, pequeña puta”, y de su verga escapa un chorro abundante y caliente de esperma, el joven la nota en su lengua cuando recorre el conducto seminal. Un disparo va directamente a su garganta, tragándola con ansiedad, aunque no se diera cuenta; los otros trallazos, al apartarle un poco el hombre, caen y bañan su lengua, inundándola con el sabor de los espermatozoides calientes… los cuales traga también. Tiembla de lujuria mientras chupa y bebe, esperando su propio orgasmo ahora.

   Pero no ocurre, Cole le aparta y se pone de pie, sonriendo.

   -Ufff, buena mamada, Brenda.

   -Pero… -el chico le mira confuso, sentado de medio lado en la cama, todavía con el consolador en su culo, la tirita del hilo dental pegando de él. Enrojeciendo feo. ¡Necesitaba eyacular!, la idea era imperiosa, urgente, furiosa y frustrante. También humillante. ¿Qué, le pediría permiso para hacerlo? ¿O que le ayudara metiéndole esa vaina por el culo? No, no puede hacerlo.

   -Cenemos antes de que se enfríe. No te saques el consolador. –le ordena, la verga todavía bamboleante, escurriendo saliva y jugos, metiéndola dentro de sus ropas y aseándose con el gel, también la baba de su pantalón, dirigiéndose luego a la mesa y sacando varios envases, el olor a pizza llena la habitación con su delicioso aroma.

   Frustrado, y humillado, el joven sólo puede mirarle. Cuando este alza una ceja, impaciente, se pone de pie, tembloroso, con sus ropas de puta, con la tanga mojada y abultada por su erección, la tira del hilo dental ganando su espacio y quedando sobre la base chata y anatómica del consolador. Duda, pero sabe que es inútil resistirse. O pedir una explicación, el por qué le había dejado así, frustrado. Va hacia el otro, después de lavar sus manos y se sienta. Pega un leve bote. Había olvidado, por un segundo, el consolador, el cual se hacía muy presente ahora. Invadiendo, incómodo, inquietante en sus entrañas. Rojo de cara aleja la idea de medio bailotear, para sentirlo, igualmente intenta luchar contra la idea que afecta su pene. Una mirada brillante y burlona del otro, le ayuda en ese aspecto. A diferencias de otras noches, comen con sus manos las suaves, tibias y olorosa lonjas de pizza, con mucho queso, hongos y anchoas. Por un segundo, Brandon olvida todo lo demás y se concentra en lo feliz que lo hace comer pizza. Devora los pedazos a dentelladlas, con apetito, manchando sus labios y dedos.

   -Estuve hablando de ti… con Nelly. –comenta, después de un silencio algo prolongado, Cole.

   Y el vacío vuelve al estómago del muchacho, desagradable. ¿Habló con su hija, de él? ¿Su novia y el papá de esta, técnicamente su suegro, con quienes ha sostenido relaciones sexuales, hablaron sobre él? No, aquello no podía ser nada bueno.

CONTINÚA … 18

Julio César (no es mía la historia).

TWINTIGSTE

agosto 9, 2016

TIENDE

MEDICO EN TANGA

   Asistentes y camilleros saben lo que el galeno requiere.

MACHO EN HILO DENTAL

  Le molesta mucho que los maricones le vean el culo.

MUSCULOSO EN TANGA

   -¿Preferencias? No sé, ¿tangas chicas y amigos grandes?

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   ¿Machotes y peludos?, a esos les gustan chicas y bien metidas en el c…

TWINTIG

Julio César.

BRASIL SE LUCIÓ

agosto 9, 2016

LA BATALLA DE LA VALIDACION DE FIRMAS

INAUGURACION OLIMPIADAS RIO DE JANEIRO 2016 1

   ¡Qué inauguración!

   Aunque no soy de los que ve estas cosas, como no se por raticos (recuerdo aquellas Olimpiadas en Estados Unidos cuando apareció la delegación de Bosnia y Herzegovina, y todo el público se puso de pie; si, las mismas del policía o bombero aquel que puso una bomba para convertirse en héroe), pero viendo entre pases, y los resúmenes, hay que concordar con lo que aseguró la prensa el sábado: Brasil dejó mudo al mundo con la inauguración de sus juegos olímpicos, Río de Janeiro 2016, los primeros en Latinoamérica (¡si!). Fue impactante, como sostiene el portal NOTICIAS 24, destacando el “compromiso con el planeta”, como tiene que ser en el país de la Amazonía, las amenazadas reservas de bosques más grandes del planeta, el pulmón del mundo. Las tomas, luces, actuaciones, música, el desfile, todo maravilloso. Londres 2012 me gustó mucho, especialmente ese homenaje del país a su historia, pero esto fue sencillamente hermoso. Bravo, Brasil, bravo. Y hay muchas fotos de NOTICIAS 24:

INAUGURACION OLIMPIADAS RIO DE JANEIRO 2016 2

INAUGURACION OLIMPIADAS RIO DE JANEIRO 2016 3

INAUGURACION OLIMPIADAS RIO DE JANEIRO 2016 4

INAUGURACION OLIMPIADAS RIO DE JANEIRO 2016 5

INAUGURACION OLIMPIADAS RIO DE JANEIRO 2016 6

INAUGURACION OLIMPIADAS RIO DE JANEIRO 2016 7

INAUGURACION OLIMPIADAS RIO DE JANEIRO 2016 8

INAUGURACION OLIMPIADAS RIO DE JANEIRO 2016 9

AL TÍO SIMÓN…

Julio César.

NOTA: Qué bien se siente regresar a casa. Y ahora veré las competencias no por ratos… Ya Brasil anda dando tumbos en fútbol.

MERENDADO

agosto 5, 2016

NECESIDADES

ACCION GAY EN BAÑOS PUBLICOS 1

   Si se está en el menú…

   A media tarde, a la hora de la merienda, del café y el cigarrillo, nuestro amigo prefiere irse a los baños de aquella secundaria que fue cerrada por todas aquellas vagabunderías cachondas. Los privados eran curiosos, decían que acomodados así por estudiantes, profesorado, padres y visitantes, y los conocían todos los degenerados de la zona. Allí, aguardando, temblaba hasta que una, larga y gruesa, aparecía ofreciéndole un momento de dicha. Y ante ella caía…

ACCION GAY EN BAÑOS PUBLICOS 2

   Y se desataba, con hambre, con gula. Comiendo, tragando, saboreando, temiendo jamás tener suficiente. Y los gruñidos del donante de turno, bajos y roncos, eran el marco perfecto para su entrega mientras el resto de sus compañeros todavía flojeaban alrededor de la cafetera. Sí, que se tomaran todo ese oscuro brebaje, se decía, gimiendo con la boca llena, salivando copiosamente, suya sería toda aquella crema fresca…

ACCION GAY EN BAÑOS PUBLICOS 3

   A menos que el vacío de ese instante fuera demasiado grande y apremiante, y que el tío, generoso, se ofreciera a llenárselo, con un galante “levántate y echa ese culo para acá”. Y eso era cada tarde. Claro, ignoraba que muchos de sus compañeros, que también sabían del lugar desde los tiempos de los estudiantes desatados, se acercaban a “ayudarle”.

……

   Son tomas de un video bueno, realmente caliente, como lo son siempre los que tratan de los furtivos y secretos encuentros en baños, con esos llamativos agujeros. El hombre joven que espera, desnudo y tembloroso; el fornido y maduro macho que llega, le toma y se hace cargo de la situación, llenándole y dejándole casi lloroso. Si les interesa vayan a: ENCUENTROS SECRETOS

CUANDO HAY QUE IR, HAY QUE IR…

Julio César.

TRES HOMBRES, UN DESTINO… SERVIR… 59

agosto 4, 2016

… SERVIR                         … 58

   Un hombre cruel e infernal está sentenciado a muerte en una cárcel y decide divertirse antes de que llegue el final… Tomará a tres sujetos y los convertirá en sus putas. Uno será su hembra, otro será usado por sus compañeros de trabajo, el tercero descubrirá un fetiche que le hará delirar. De Cierta manera, y aunque es un relato maldito, este no parece tan feo a la larga. Disfrútenlo.

……

the convicted’s whores

by Lexicode

UN OSO AMOROSO

   El osito cariñosito.

……

   Silbando alegremente, aunque también escuchaba las noticias recapitulantes sobre lo poco que ha ocurrido desde la fuga de Robert Read, Jeffrey Spencer ha decidido no preocuparse por nada mientras cocina unas chuletas de cerdo en salsa agridulce. Casi baila al rociarlas con algo del vino de su copa. Ese relajamiento tal vez se debiera a que el tiempo había pasado y nada se sabía del sujeto… O que la carne que preparaba olía realmente bien. O tal vez a ese segundo vaso de vino frío que ha consumido. Como fuera, en su ancha franela, su bermudas a media pierna y pies descalzos, se siente bien, realmente bien. Ya ni le molestaban las miradas ocasionales de Anna cuando entraba al dormitorio en busca de algo. Todo había mejorado. Su vida lo había hecho.

   Sonríe al escuchar la puerta de la calle abrirse y unas llaves caer cantarinas sobre la mesa.

   -Llegué, amor. –canturrea una voz igualmente feliz.

   -¿Llegué, amor? ¿Qué es esto? ¿Yo amo a Lucy? –no puede evitar la puya, sonriendo, sin volverse, vigilando el sartén.

   -Dios, cómo te quejas. –le gruñe casi al oído, Owen Selby, mientras le rodea la cintura con sus brazos. Estrechándole contra su cuerpo y besándole bajo una oreja, casi lamiéndole, algo de lo que nunca se cansaba.

   Ni de las cosquillas del abogado, de la manera que cerraba su cuello, revolviéndose en sus brazos, mirándole y besándole en la boca, sus lenguas encontrándose con cierta urgencia como parecía ocurrir cada vez que lo hacían… desde que vivían juntos.

   Las enormes manos negreas se meten dentro de la franela y el roce, como siempre, eriza y hace gemir al abogado, cosa que aprovecha Owen para beberse su aliento y saliva. Los ruidos de succiones son intensos. Es cuando se echan un tanto hacia atrás y ambos gritan, separándose. Olvidaron la cocina.

   -Joder, me quemé el culo. –ríe, y se queja, Jeffrey, volviéndose hacia lo que preparaba.

   -Siempre lo tienes caliente. –es la burlona pero también pícara respuesta del otro; ese hombre siempre le excitaba. Jeffrey ríe, mejillas rojas, algo ebrio, muy feliz. Nunca nadie había sido de aquella manera con él.

   -Aún falta un poco. –vuelve a mirar la cacerola. Owen alza una ceja.

   -Yo tengo hambre ahora.

   -No vas a estropear la cena con pasapalos y… ¡Ahhh!

   El policía cae de rodillas, con gracia y soltura, atrapándole con la oscura mano la silueta destacada de su tolete bajo el bermudas, frotando, consiguiendo en segundos que este endurezca bajo su palma; todo caliente, vital, pulsante.

   -Será un bocado rápido… y chico. –se burla, metiendo la mano dentro del bóxer; Santa Madre de Dios, piensa, Jeffrey no llevaba ropa interior. Jadea al agarrarle el tolete en directo, apretándolo, frotándolo antes de sacarlo de la tela.

   -Hijo de puta, debería… -comienza el abogado, por el comentario sobre lo chico del bocado, pero ya no puede pensar en nada cuando los gruesos labios caen sobre su glande que ya asoma, repartiendo besitos chupados y lamidos, succionando del ojete.- Hummm…

   Tenso y tembloroso a un tiempo, Jeffrey cierra los ojos y echa la cabeza hacia atrás, el aliento de Owen le quema, los labios tersos y gruesos rodeando su glande, chupan y aprietan. Y el hombre sonríe mientras va tragando palmo a palmo el blanco tolete, lengüeteándolo, disfrutando sus pulsadas, el calor, los jugos que ya soltaba, y que saboreaba y tragaba con su propia saliva. ¡Le gustaba mamarle la verga a Jeffrey! Y eso que antes no era la felación una de sus experiencias favoritas. Disfrutaba de un caliente y muy ajetreado sesenta y nueve sobre una cama con un gimiente tío, pero era más buscando aflojarle, para tenerle a tiro y poseerle. Deseaba sexo sabroso y eso siempre ayudaba a convencer a la otra persona de prestarse a todo, pero ahora… Quiere hacerlo, le sale hacerlo, admite mientras atrapa con labios, mejillas y lengua el pulsante miembro que quema contra su campanilla, camino a su garganta, ordeñándola, disfrutando de hacerlo, de tenerle, de escucharle gemir de gozo cuando se lo hace.

   Se tensa, estremece y eriza cuando la blanca mano del abogado cae en su nuca, presionándole un tanto, “obligándole” a tragar más de la verga pálida y babeante, sintiéndola deliciosa deslizándose sobre su lengua, que presiona totalmente de ella. Nuevamente la lleva a su garganta, atragantándose un tanto, boqueando mientras comparten una mirada lujuriosa. Sabiendo ambos que ninguno de los dos deseaba detenerse, no Jeffrey cogiéndole suavemente la boca en esos momentos con suaves movimientos de caderas, ni el oficial de policía que va y viene, ladeando su oscuro rostro, sorbiéndole y chupándole. Se sentía… dichoso, reconoce este, tomándola toda, pegando la nariz de los pelos púbicos castaños y olfateando con fuerza. Era feliz en esos momentos, y no sólo por el sexo. ¿Duraría para siempre?, no lo sabe, pero lo desea. Por primera vez en su vida quiere a una sola persona en su cama, su apartamento. En su vida. Y el otro había dado muestras de quererlo también.

   -Oh, Dios… -lloriquea nuevamente Jeffrey, ahora con las manos tensas sobre los lados de la cocina para sostenerse; que le dieran una buena mamada, estando de pie, le deja sin fuerzas; la boca negra, tomando y soltando, con los labios muy adheridos a su pieza brillante con sus jugos, estimulándole como nunca, le roba fuerzas. Y ese lloriqueo le encanta al policía.

   Ese abogado blanco y algo blando, a quien pensaba llevar a su gimnasio, había renunciado al bufete donde trabajaba, y había abandonado a su mujer, iniciándose un juicio de divorcio. Al principio Anna pareció no creerlo, burlándose de su determinación, para luego buscarle, casi exigiéndole que volviera. Creyó poder controlarle como siempre. A la mujer le gustaba saberle allí, encadenado a ella, aunque no le amara. Pero este no sólo no lo hizo, sino que la enfrentó. Se iba, la dejaba, y punto.

   -¿Y qué piensas hacer? ¿Qué otro bufete te contratará después de lo que hiciste? Papá se encargará de que nadie… -le amenazó.

   -¿Olvidas que soy el hombre que pudo soltar a un monstruo que casi estaba en el corredor de la muerte? Todo el que tenga un problema así de grave vendrá por mí, gente humilde, sin recursos, sin esperanzas, y en cuanto sepa que son inocentes me entregaré con todo a ellos. No temas por mí, me irá bien, Anna, la vida tendrá sentido y propósito.

   -Eres tan idiota, vas a querer volver a mi cama y… -comenzó, furiosa.

   -No, querida, hace años que no te amo. –la sorprendió y escandalizó.- Si es que alguna vez lo hice. –la vio boquear, pálida.- Ya hay alguien a quien quiero, que me gusta, que me hace sentir. Un negro grande y fuerte de casi dos metros. –terminó de confesar, con una sonrisa, no de burla, sino de libertad.

   Recordar lo que sintió al escucharle, como confesándole por fin cuáles eran sus sentimientos, aún casi provoca un orgasmo en Owen. Lo hicieron prácticamente en aquel carro en un estacionamiento. Y desde entonces parecían no poder apartarse, mantener las manos alejadas uno del otro. Aunque sexualmente activo, le sorprendía comprobar qué tanto le gustaba hacerlo ahora. Y lo hacían con bastante regularidad.

   Jeffrey, mandando al coño sus prejuicios y temores, su timidez natural, su deseo de encajar y no defraudar a nadie, se había revelado apasionado e inventivo. Montado sobre su verga negra, larga y gruesa, gritaba de manera agónica saltando sobre ella. Era como si su culo no pudiera conseguir lo suficiente de ella, necesitándola adentro en todo momento, exprimiéndosela con las entrañas, deseando sus estallidos de leche. Su boca también era golosa. Nada más recordar esos momentos incrementa sus chupadas sobre el blanco güevo, sorbiéndolo con ganas. Sus labios gruesos y algo hinchados retirándose lentamente de él, dejándole brillante de saliva y jugos, lengüeteándole, besándole y casi mordisqueándole el glande, provocan nuevos gemidos del abogado. Le gustaba tenerle allí, como saber que estaba labrándose lenta y trabajosamente una fama como abogado defensor, con ética, acompañado por aquella bonitica asistente, Jodie, quien también dejó la rica firma de abogados.

   -Ahhh… -brama Jeffrey, y Owen se traga todo el tolete, dejándolo preso, estimulándolo con sus mejillas y lengua en aquella prisión cálida y húmeda, y es más de lo que el otro puede soportar antes de correrse copiosamente, entre temblores.

   Fue tal la intensidad del clímax, que algo alarmado el policía se puso de pie, pasándose la lengua por los labios manchados de semen, para impedirle caer contra la cazuela caliente, tan solo para recibir los brazos del otro en su cuello, atrayéndole. Besándole, sus lenguas se encuentran y comparten el sabor de aquella esperma caliente y fresca.

   Después de la cena, con más vino de por medio (había algo extraño en tomarlo un jueves por la noche teniendo cosas que hacer al otro día), miraron la televisión, el básquet, hablando tonterías, casi todas de Jeffrey, especialmente sobre cómo estuvo el día en el bufete. Owen era listo, intuía que al otro no le habían prestado mucha atención antes, cosa que, sencillamente, no comprendía. Era grato estar ambos semi desnudos, únicamente en pantalonetas a media piernas para ese entonces en el mullido sofá. Se sentía increíble el tenerle casi en su regazo, notando su calor, peso y hasta olor. Casi tan bien como el ir a la cama.

   La cama…

   Jadeando pesadamente, de espaldas, el colchón casi chirriando y la cama golpeando contra el piso, el hombre se deja hacer. Cabeza sobre las almohadas, las manos a sus costados, permite que Jeffrey haga el trabajo. El hombre, sin los anteojos, los miopes ojos algo perdidos siempre (algo que le encantaba), montado a hojarascas sobre sus caderas, sube y baja el apretado culo sobre su verga erecta, gruesa y oscura, la cual aparece y desaparece del blanco agujero. Sonríe, excitado y caliente, sintiendo la rica presión de esas entrañas sobre su tolete, masajeándolo, al notar la ansiedad, las ganas, esa urgencia que parecía guiar a Jeffrey mientras se enculaba a sí mismo. Poco a poco el abogado escapaba de sus reservas, de sus represiones. Lanza una mirada a un costado, disfrutando la visión del otro en el espejo del closet. La nuca castaña echada hacia atrás, sus gemidos llenando la estancia, la blanca lechosa espalda arqueándose y agitándose, las nalgas redondas y aún más pálidas abriéndose, su culo subiendo y bajando entusiastamente, devorando y trabajándole el negro tolete. Una visión tan erótica como dulce.

   Pero los movimientos del tío blanco son todo menos dulces, sube y baja su cuerpo con ganas y casi brutalmente, disfrutando la sensación de sentirse llenado, casi al límite en su anillo, sintiendo totalmente el roce que el avance y retroceso de la nervuda barra provoca en las paredes de su recto, y en ese punto secreto que le tiene caliente, erecto y babeante de jugos sobre el abdomen del otro, su próstata masajeada. Lleva diez minutos en eso, elevando y bajando su ávido culo sobre ese güevo negro, y no parecía cansarse. Nunca había sentido un placer sexual parecido, y jadeando, cabeza echada hacia atrás cierra los ojos, quedando sentado sobre el regazo de Owen, quien le atrapa las caderas y comienza a agitarle de un lado a otro provocándole una nueva andanada de gemidos de placer. Y una idea hace sonreír al abogado, nunca hizo gemir en la cama a Anna, ahora ese hombre le convertía en una ruidosa puta lujuriosa.

   -Oh, Dios… -Jeffrey tiembla todo, un nuevo golpe a su próstata le hace perder el control, del ojete de su verga escapa un verdadero río de líquidos pre seminales sobre la negra piel de donde se frota.

   -Jeff… -brama, ahogado, Owen, por alguna razón le gustaba decir su nombre en esos momentos; sus miradas se encuentran. También él sabe que está a punto.- Ahora. –informa alzándose, rodeándole con los brazos, alzando sus rodillas, atrapando su boca.

   Y así, con su verga bien clavada en el pulsante culo, sintiendo el de Jeffrey contra su abdomen, tembloroso y ardiente mientras se besan, tragándose los gemidos del abogado, se corren a un tiempo. Hay jadeos, besos chupados, frotes de manos, y un intenso orgasmo que los marea, alzándoles a una nube de placer sin precedentes. Gruñen, uno como si le doliera pero es gozo, el otro con fuerza, mientras los toletes vomitan sus cargas de espesa y ardiente esperma. Siguen besándose, parecía que tampoco se cansaban de eso.

   Más tarde, ahítos, jadean, pegostosos, adormilados, comparten besitos mordelones. Owen sabe que pronto el otro rodaría a su lado y casi lo lamenta, Jeffrey era una increíble manta. Pero aún ahora, mientras va cayendo en ese increíblemente grato sopor de sueño post coito, una sola cosa ensombrece esa vida de pronto plena, Read. Pensar en el hombre inconscientemente le hace abrazar con más fuerza a Jeffrey. No dirá nada, no levantará olas, pero le buscará. La felicidad compartida nunca sería completa mientras ese peligroso hombre continuara libre. Le cazará y encarcelará el resto de su miserable vida.

……

   Llueve feamente, de manera copiosa; tanto que a pesar de las altas horas de la noche, algunos rostros reflejan preocupación. O tal vez era por los lejanos truenos que iluminaban momentáneamente la escena. La mayoría les temía de manera subconsciente. Aunque no todos parecen preocupados por el clima, o el temor a un rayo cayendo del cielo. Un hombre sonríe levemente mientras parece dormitar, aunque tan sólo lo parece. Está atento a todo. Su mente, notable como pocas, no lograba alcanzar nunca un grado total de confianza, de paz. Y menos ahora, sonríe de manera fría al pensarlo, cuando estaba a punto de moverse. Lo necesitaba. Actuar. Las pelotas le hormiguean y la verga le endurece bajo las ropas, de anticipación.

   Esforzando la vista en las penumbras, abre completamente los ojos bajo la visera de la gorra de los Yankees de Nueva York, volviendo el rostro hacia el sujeto dormido.

   Y, así, Robert Read contempla a su próxima víctima…

CONTINUARÁ … 60

Julio César.

AMIGOS, JUVENTUD Y TESTOSTERONA

agosto 4, 2016

SORPRESA DE CUMPLEAÑOS

AMISTAD Y SEXO

   ¡De haberlo sabido antes!

   -Hummm… Hummm… -gimotea sin recato, el otro ríe.

   -Te estoy dando donde es, ¿verdad? Coño, pana, de todos los culos que he probado de las chamas del grupo y de los chicos del equipo de pista y campo, el tuyo es de lejos el mejor. Es un culo campeón. –elogia, sin detenerse.

   -Verga, tú si hablas. –gruñe el otro con una mueca de que si, que fue donde era.- Cierra la boca y apúrate, que voy para el cine con tu hermana, más tarde. –y ríen. El otro se le pega y cierra.

   -Pero, si hay tiempo y te deja pelando solo, ¿repetimos?

JUEGOS Y TOQUES

Julio César.

LLEGAN LAS OLIMPIADAS… OTRA VEZ

agosto 4, 2016

LA BATALLA DE LA VALIDACION DE FIRMAS

OLIMPIADAS

   La cita de los mejores.

   En la oficina, para deprimir, alguien colocó un poster donde se lee: “La vida es corta. Rompe las reglas, perdona rápido, besa lento, ama de verdad, ríete sin control y nunca dejes de sonreír por más extraño que sea el motivo”. Una verdad innegable, el tiempo vuela, los años se van como el agua entre los dedos… Ya se han cumplido cuatro años de los Juegos Olímpicos Londres 2012, y este viernes, 5 de agosto, comienzan los de Río de Janeiro 2016, en el estadio Maracaná, en Brasil. Nadie espera, por problemas de bolsa, que sea una inauguración a la inglesa, donde se botaron, pero en Brasil se organizan los mejores carnavales del mundo, así que mal no les irá. ¿No serían increíbles unas carrozas con atletas disfrazados? Si, cuatro años han pasado pero parece que fue ayer cuando vimos aquel cierre donde la Reina se lanzaba en paracaídas, con James Bond. Me pregunto… ¿mentarán a don Lula y a doña Dilma? Se las jugaron para llevar el evento a la tierra carioca, pero defraudaron a demasiada gente.

BRASIL SE LUCIÓ

Julio César.

PEQUEÑA TENTACION

agosto 3, 2016

INDEMNIZADOS

UN TIO CALIENTE Y UN CHICO CON SU TANGA

   Cuando el amiguito de su hermano dijo que entraría en la piscina, enseñando la tanguita con una sonrisa, supo de qué quería ser bañado…

REALIDADES

Julio César.

LOS PLACERES DE LA RUTINA

agosto 3, 2016

LA LLAVE DEL FONTANERO

   Los gruñidos y el sudor eran un extra…

   Sonreía entre dientes a exigirse al máximo, algo transpirado, emocionado como siempre cuando derrotaba una marca anterior… notándosele un tanto bajo el adherido pantalón. Era su dicha. Apenas comparada con la de los muchachos que le miraban hipnotizados, y los hombres más maduros y ya acuerpados que se morían por meterle mano. Como hacía su mejor amigo, seguramente jugando, que al pasar por ahí le felicitaba y extendiendo una firme y osada mano daba una rápida y buena sobada.

ALISTAMIENTO

Julio César.

ARISTOBULO NO APRENDE…

agosto 3, 2016

LA ONU Y LA MENTADA DE MADRE

SOMETIENDOSE AL PAQUETE

   No sufre quedando por debajo.

   Ahora uno duda no ya de la sagacidad de esta gente, sino de la salud mental. Viéndoles a actuar y hablar (¿a quién engaño?, únicamente hablan, y pura paja), hay que reconocer que al recordado y difunto Rafael Caldera, en sus últimos años, le sobraba la agilidad felina de la que estos pobres necios carecen. Reuniéndose en un saloncito pequeño, con pinta de armario, con los cuatro gatos que le aceptaron la invitación (sabiendo dónde está el poder todos hacen antesala frente al militar en jefe), Aristóbulo isturiz, hablando como Vicepresidente de la República, si es que todavía lo es, expone las estrategias del Gobierno para levantar la mala imagen. No, no sean inocentes, no habló de rectificación o de cómo producir o cómo embaucar bancos internacionales y conseguir créditos ahora que por maulas no nos prestan y en la botija no dejaron nada, tan sólo repitió las frases vacías que provocaron el desastre de diciembre para acá dentro de lo que antes era la minoría mayoritaria. Sostenía el hombre, atormentado por el eco en la vacía sala, que la guerra económica que tiene a la gente ladrando, con un alto costo de la vida e inflación galopante en medio de sueldos miserables, fue desatada por intereses bastardos que conspiraban contra el más mejor país del mundo, como Ming el mercenario y el malvado pero ingenioso Doctor Fu Manchú, desde su palacio flotante, obviamente. Dijo, sin toser ni atragantarse con saliva, que: “aprendimos que ante la guerra no convencional debemos cambiar la estrategia política”… Y ya se anunciaba un nuevo aumento del pasaje urbano, a cuarenta y cinco bolívares, a partir del lunes. ¿No le quedó genial? La sincronía del universo es impecable. Pulgares arriba, Aristóbulo. ¡Los dos! Vamos a ver qué dicen esas ancianas familiares suyas que siempre le insultan. Cuando comience la quejadera de un pueblo arruinado por Aristóbulo y los otros gatos, entonces dirán que esas son vainas de los transportistas, puestos de acuerdo con el Comandante Cobra (creo que ya lo nombraron una vez), traicionando así a estos antiguos aliados. Se nota que, efectivamente, han aprendido.

Julio César.

EL SOSPECHOSO

agosto 3, 2016

INTRUSION

GUAPO EN SPEEDOS

   Por alguna razón los dos policías y el testigo seguían insistiendo en buscarle tatuajes antes de descartarle…

INELUDIBLE

Julio César.

EL ACABA AMIGOS

agosto 3, 2016

UN SIMPLE TIO EN MANOS DE UNO DE LOS AMOS

   Hay cierta clase de hombres que cargan una cruz, que viven su propio calvario. Aunque luchan contra ello, contra su destino, fatalistamente saben que fracasarán. Tal vez porque les ha ocurrido, antes, muchas veces. Es el caso de nuestro héroe, el cual no puede mantener amistades con otros tíos, con quienes tomar cervezas, hablar de mujeres, deportes o política. Su martirio era tener entre sus piernas un enorme martillo.

UNA ENORME Y NEGRA SORPRESA 1

   “¡Pero déjame verlo!”. “No, no es conveniente”, preocupado rehúye la exigencia de aquel vecino y amigo suyo, un carajo al que estimaba y respetaba, heterosexual como pocos. “Coño, déjame ver si es tan grande como todos dicen; déjate de mariconerías”, reclama molesto. “Okay, pendejo”, es la seca respuesta, sacándosela y agitándola sobre su cabeza al estar de pie. “¡Santa Mierda, mira que que grande!, es el grito asombrado, la mirada trastornada; “se ve tan…”. “No, aleja la mano”, se inquieta. “Déjame tocarla para ver si es firme o una vaina suave. Oh, Dios es tan dura, y no puedo abarcarla con los dedos”, es el gemido ahogado que sale de su boca mientras se lame el labio; “¿una mujer puede cubrirla con sus labios?”. “No creo que debamos hablar de eso, además…”. Pero el otro ni le para, “voy a ver…”.

UNA ENORME Y NEGRA SORPRESA 2

   “¡¿Qué haces?!, se agita al sentir el aliento y la boca acercarse, intentando alejarle, pero el otro, todo acalorado, le gana en velocidad, parecía necesitarlo. “Uggg… Uggg”, es lo único que sale de sus labios, aunque se empeña en abarcarla toda. “No, no, déjalo así”, insiste, pero ya ese amigo parece indetenible, y continúa abarcando más, con esfuerzo y entre gruñidos. Mirándole, la deja con un jadeo; “debes ser virgen, es imposible que un coño la acepte, pobrecita de la vecina”. “Claro que puede con ella, ¿acaso eres tonto? Tenemos ocho muchachos. Obviamente por el culo no, pero…”, aclara inocente, inquietándose al verle brillar los ojos, sabe lo que viene. “¿No puedes dar por el culo?, qué malo”, asegura llevándose las manos a la bragueta. “¡No!, eso no, ni se te ocurra. No se puede”. “¿Sabes?, yo creo que podría”. “No, déjalo de ese tamaño. Oye, no te escupas en los dedos, no hagas eso, no te abras así”.

UNA ENORME Y NEGRA SORPRESA 3

   “Ahhh, ahhh”, se escuchan los lloriqueos de un chico que nace de nuevo. Ese tonto no sabía lo que había hecho, se dice el otro, embistiendo como haría todo macho, ahora no podía detenerse, no ante el desafío de la puertica abierta. Empuja y empuja, pero apenas la puntica, viéndole estremecerse, gimiendo sus agónicos “oh, Dios mío…”.

UNA ENORME Y NEGRA SORPRESA 4

   “Vamos, la quiero toda”, vuelve a exigir, como un poseso. “Joder, te puedes lastimar”, le indica preocupado, siendo arrojado de culo en el sofá. Cara arrugada, apretando los dientes, este le replica, “yo puedo con ella”. Mierda, piensa el otro, una vez de haberla visto, todos siempre se empeñaban en eso.

UNA ENORME Y NEGRA SORPRESA 5

   “Hummm, hummm”, jadea y ríe, bailoteando y disfrutando, echando la cabeza hacia atrás al caer totalmente sentado y todavía refregándose. “No lo sé, amigo, tal vez deberíamos parar, aún estás a tiempo de salvar tu heterosexualidad”. “No, no, papi, dámelo todo, usa mi coño”, suplica; “ahora sé qué es lo que quiero para mí, esto que me depara tanto gozo”.

   El sujeto debajo le escucha y lo lamenta. Una amistad que se perdía, una igualdad y camarería difícil de encontrar. Por sordo, por inconsciente. Ya no era un hombre, ahora, en su harem, el ex pana era tan sólo otro de sus muchos putos calientes.

Julio César.

NOTA: Había una razón válida para censurar algo las imágenes… Ahora, por maniático, no puedo dejar de hacerlo. Lo siento.

RELACIONES COMPLEJAS

agosto 3, 2016

PRIMEROS TRABAJOS

   Pasa.

   Aunque no había dicho nada, Marta estaba segura de que su marido la engañaba con la niñera después de que esta enviaba los niños a la cama y antes de que ella llegara. Y que la muy furcia usaba sus mejores tangas. Por eso colocó aquella cámara cuyas primeras imágenes la hicieron gritar de sorpresa en la intimidad de su cuarto de baño. ¡Su marido! Y jugaba a tocarse con los dedos. Muchas veces vio ese video, y los otros de los días siguiente, siempre con los hilos dentales y los dedos tocando, y a veces uno perdiéndose. Buena sorpresa se llevaría cuando apareciera con aquel grueso y negro juguete que su prima, la loca, le regaló. Para dizque lo usen en la cama. Ya comprobaría si lo usaba a solas haciéndolo desaparecer…

   La mujer, excitada, casi no podía esperar. Ni sus amigos, a quienes muestra las grabaciones enviándolas por la red. Todos esperaban con ansiedad sus actualizaciones.

PARTE DE LA RUTINA

Julio César.

¿BOXERS O BIKINIS?

agosto 3, 2016

JAKE GYLLENHAAL, ¿EL MÁS GUAPO…?

TANGAS COQUETAS

   No, es como demasiado… poco.

   Como ocurre con toda la gente del mundo, cuando me reúno con amigos de años, aún algunos más nuevos que todavía están acoplándose a los otros, discutimos tonterías, y una de las últimas fue sobre ropa interior. Dos panas me acompañaban a una clínica donde a papá le practicaban una resonancia y una joven y bonita TSU en Radiología nos atendió. Era amable y reilona, llevaba una bata blanca chica y un jeans bastante ceñido. En un momento dado se inclinó para abrir una gaveta y le vimos la ropa interior, un hilo dental rosa, de una tela que parecía tejida como con pabilo. Si, en un vistazo; el cerebro nos faculta para notar todos esos detalles en fracciones de segundos aunque podamos estar toda una velada con una dama y no notar que ha cambiado su peinado.

   Saliendo de allí, y con otros conocidos, lo comentábamos y caímos en esa conversación, el hombre ¿qué debe usar, bóxer o calzoncillos tipo bikini? Por el blog, y por cierto capricho o fetiche que tengo, los amigos me miraban como esperando una guía autorizada al respecto, ¿qué tal? Dentro del grupo, con escándalo y pitas, unos estaban a favor de una cosa, otros de otras.

BOXER HOT

   Okay, los bóxers. Me parece, realmente, que las mujeres prefieren vernos usar esta ropa interior, y saber que las llevamos; tal vez por cierto sentido de machismo latino. Parecen prendas más serias. De hombres, pues. Por ahí he encontrado que, en preferencias, un sesenta por ciento de las damas aman que los hombres los usen, con un treinta por ciento (que no es una cifra baja), que encuentra atractivo a los hombres con calzoncillos tipos bikinis. Un diez por ciento prefiere otras cosas.

   Y es cierto, un bóxer viste mucho cuando uno se quita la camisa y se ve su cintura al bajar el pantalón. ¿Quién no ha asistido a un evento donde alguien le pica el ojo y la cosa pinta bien, felicitándose internamente por llevar un buen par de bóxers? Igual, esas fiestas que terminan en borracheras en la playa, un río o una piscina, no se desentona tanto cuando los tipos se quitan las ropas y terminan en las aguas en bóxer, tanto sean ellos solos o esperando que las damas les acompañen. Por otro lado, ¿quién no ha sentido la molestia del paquete moviéndose de manera libre, o sentado con las piernas cruzadas formando un cuatro nota que se forma una bolsa que no es estética? Es por ello que son preferibles los cortos y ajustados, ayudan más en este aspecto.

CALZONCILLOS TIPI BIKINI

   Ahora los bikinis, tangas y otros…

   No puedo ser totalmente imparcial, sufro ese fetiche de las tangas e hilos desde mis primeros tiempos de abrir los ojos al porno, de esas revistas de chicas tetonas con diminutas bragas. Eso siempre hizo arder mi piel. Y un sujeto en bikini, o tanga, como fue la moda de años atrás en cada playa, río o piscina venezolana, también se veía bien. Fuera de que sirven decididamente para mantener todo en su lugar, los bikinis son sexy, carajo. Toda esa piel expuesta, el misterioso triángulo de tela que atrae miradas, y en el caso de los tíos hasta paquetes se forman, y que apenas contienen trasero. Hay algo muy caliente, de manifiestamente erótico cuando alguien se desnuda y muestra una chica prenda interior. Pero… en nuestras culturas se ve poco serio. Poco macho, en mente de muchos; aunque siempre he dudado de tales comentarios y tales sinceridades. Repito algo con lo que inicié una novela que llevaba aquí, Luchas Internas. La primera escena de un tipo vigilando a otro que se cambia y usa bikinis, lo tomé de alguien a quien pillé viendo hacia un gimnasio. Un vecino del momento. Y nunca he creído que fuera gay.

   Imagínense ahora, estar en la Caracas de finales de los noventa e inicio del dos mil, cuando atracaban bancos y restaurantes y aplicaban la operación desnudo (no mataban gente alegremente como ahora), quedando uno con una vaina inconveniente, como una tanga más atrevida que las de las mujeres, quienes, para eventos cotidianos muchas veces usan sostenes grandes y pantaletas cacheteras. Ah, ¿pero y si hay una salida donde se preste el momento para enseñarla ya que representa una ventaja táctica, notándose el éxito cuando no dejan de mirar?

   Para serles totalmente sincero, prefiero usar bóxers. Para mí, fuera de los horribles bikinis de licra que llevábamos en esos locos años de finales de los noventa e inicio del nuevo siglo, como era la moda, no me gusta la ropa interior pequeña… aunque reconozco que en otros queda muy bien. Me parece que prefiero mirar.

   ¿Qué?:

-¿Bóxer o bikinis?

-¿Te animarías a jugar un partido de futbol en bóxer con amigos?

-¿Miras cuando alguien se cambia y lleva bikinis?

Julio César.