SACRIFICIO DE HOMBRE

mayo 16, 2015

DESQUITE A LO CRIMINAL MIND

LA LECHE EN LA CARA

   Siempre había tiempo para saborear lo nuevo…

   Jadeando sale de la oficina del jefe de su mujer, esta sonríe mirándole con amor, sabiendo de su sacrificio, sometiéndose a los caprichos del otro para borrar los errores que ella comete en la empresa. Pero cuando se pasa la lengua por los labios, de manera maquinal, la mujer debió entender que cometía otro. Su hombre ya le estaba encontrando el sabor a la leche del hombre. Como este planeaba para quitárselo.

BENEFICIOS DEL CARGO Y DEL HORARIO

Julio César.

TORMENTOSAS PRIMARIAS A LAS PARLAMENTARIAS

mayo 16, 2015

VIAJANDO EN FIESTAS

A PESAR DEL CNE

   Aunque se desconfié del árbitro, a pesar de ellos, a votar…

   Este fin de semana la Venezuela civil, domingo 17 de Mayo, los ciudadanos, tendremos otra jornada importante, las elecciones primarias para elegir a los que irán por ciertos circuitos electorales a la Asamblea Nacional, allí donde no hubo “consenso”. Jornada que, por lo tanto, está enmarcada en cierta amargura y polémica, como nos suele suceder. He asistido con algunos amigos a reuniones de la llamada sociedad civil, por La Candelaria, y aunque todos estamos de acuerdo en que hay que ir a votar, hasta este momento no se sabe quién nos representará. Lo que molesta, justificadamente, a muchos. Y me perdonarán quienes digan que no se busca o no se pregunta porque eso lo sabe todo el mundo, eso es falso, lo sabe quien tiene internet. Y ni así, porque aunque entré en la página unidadvenezuela.org, donde hay información sobre el evento de este fin de semana, no aparece, por estados ni por circuitos, los nombres de los ya concertados. Y de esas barajita ya tenemos varias.

   No me cuento entre quienes critican que no todos los participantes se eligieran por primarias, como ocurrirá en las parroquias Santa Rosalía y El Recreo, en Caracas, donde todo un señor, un profesional cabal como José Guerra, economista que cuando habla se nota que no es un charlatán habla paja, ni está loco ni delira, se mide en las primarias. Sería realmente terrible que fuera derrotado por un político de oficio, porque en eso centro mi disgusto. Repito no creo que sea este el momento de quejarse de la manera en la cual se buscó la unidad, me pareció patético cuando María Corina Machado lo hizo, y eso que la admiro. Imagino que era una simple declaración a las galerías, para agradar a los eternos irresponsables que, sin embargo, se indignan de las maquinaciones de los políticos. De eso, de depurar los partidos buscando a los inidóneos para que nos representara, debió encargarse la gente hace más de tres años cuando vimos a parlamentarios de esta Asamblea traicionar postulados y tender puentes hacia los destructores del país.

   La gente debió durante estos años malos aprender algo, aunque fuera un poquito, y a mirar y reconocer a quienes hacen el trabajo político y social en sus barrios y urbanizaciones. Y apoyarles así no fueran agradables o carismáticos, bastaba con que trabajaran y resolvieran. La sociedad civil debió exigirle a los partidos políticos que se renovaran con gente que se comprometiera a luchar, castigando de paso a los eternos generales del fracaso, que sin consultar, sin preguntarle a nadie, salen a apuntalar un gobierno como el de Nicolás Maduro Moros hace año y pico cuando se arremetía contra la gente, estudiantes y amas de casas, en las calles. Ese era el momento de la gente, exigir que salieran fulano zutano y mengano, que fulanito y zutanita les representaran. No ahora, a las patas de las elecciones. Molestarse en estos momentos, exigir participación, quejarse de los eternos políticos es seguir revolcándose en esa negligencia irresponsable de la gente común que nos llevó a todo este desastre.

   El futuro es un compromiso serio, no es estudiar una noche antes para pasar une examen y ser médico, tal vez con una chuleta y algo de suerte. El trabajo tiene que hacerse. El señor de aquí debió reunirse con la señora de allá y concertar que este desastre no puede continuar porque la gente no puede vivir entre la basura, el hambre y el miedo al hampa (el llamado Legado). Y juntos ir con la doñita que levantó a un muchachero lavando ropa o haciendo arepas, llamar al mecánico de la cuadra, al zapatero, y plantear que o se hace algo o seguiremos rodando hacia el quinto mundo. Que debemos volver a uno donde hay mercados con alimentos, farmacias con medicinas, talleres con repuestos, hospitales con oxígeno, donde sólo el que no quiere trabajar ni prepararse pasa trabajo por su pereza; que no es una quimera, pero que tampoco será un juego. Que hay que trabajar con constancia, todos los días, teniendo los ojos puestos en el éxito de la meta final, sin olvidar jamás los errores que nos arrastraron a esta ratonera.

   Pensar que cada quien por su lado, hablando paja sobre lo que debieron hacer los otros, los demás, es una tontería. Pretender que Jesús Torrealba, Secretario General de la Mesa de la Unidad Democrática, debe  por su cuenta depurar los partidos, decidir quienes son los mejores y que les vigile para que cumplan, mientras los demás no nos ocupamos de nada, es una necedad. Como lo es culparle de los puestos concertados entre los partidos, ese era trabajo de los militantes de Primero Justicia, Acción Democrática, COPEI, el MAS y todos los otros. El cambio se produce cuando se varía el proceder errado que provocó el caos. Si la gente no quiere involucrarse, si está muy cansada para hacer nada, si hace mucho calor para salir de sus casas a una reunión, si escuchar a otros hablar les da fastidio porque no dicen lo que quiere escuchar, no se puede esperar que nadie ni nada cambie en realidad. Y si trabajamos para que nada cambie, ¿para qué hablar paja después? Eso me parece más cansón.

   Donde se vaya a elegir un candidato, donde la gente tenga esa oportunidad, que lo piense y participe, que escoja a los mejores, pero de verdad, que no sean las maquinarias ni las consignas, el discurso vacío y divorciado de la realidad; eso es aullarle a la Luna y después de tantos años ya se debería haber aprendido. Algo. Aunque fuera un poco. Para serles sinceros, no espero que haya mucha participación real en las zonas más populares, el Gobierno ha logrado meter miedo con sus persecuciones. Por otra parte todo el mundo dice que a lo mejor no va a las primarias, pero a la parlamentarias si, porque la verdad es que esto ya no lo aguanta nadie.

   En un viejo episodio de los Simpson, Lisa viajaba a Washington a leer una composición, y otro de los niños dijo como un recordatorio: El precio de la libertad es la eterna vigilancia. Una sociedad sana, voluntariosa, responsable, debe velar siempre por sus libertades, individuales y grupales. El problema es la palabra eterna, que habla de estar pendiente siempre, lo que cansa a los irresponsables. Por eso tantos pueblos caen bajo la bota del autoritarismo, por no merecer contarse dentro de los pueblos sensatos. Sólo nosotros somos responsables, para bien o para mal, de lo que nos ocurra. Buscar la culpa en otros, como un revolucionario de izquierda cualquiera, es tan estéril como imbécil. O se trabaja en el cambio o este nunca ocurre. Y si no nos lo ganamos, si no lo peleamos, si no lo intentamos, merecemos que se nos trate como se nos trata, dentro y fuera de Venezuela, donde somos el hazme reír del mundo.

   Por cierto, si por pura casualidad alguien conoce los nombres de quienes irán por el circuito de La Candelaria, en Caracas, o por Guatire y Guarenas, en el estado Miranda, que me lo haga saber. Es una vergüenza que los políticos lo mantengan en secreto y que no se sientan obligados a informarlo. Repito, lo busqué en la página de la Unidad y no aparece. Y ya se baraja el 16 de Diciembre como fecha para las parlamentarias. Hay que “vender” a los candidatos.

A UNA BOTELLA DE EVASION

Julio César.

EXPERIENCIA

mayo 15, 2015

UN MARIDO ESCARNECIDO

SEXY MAN

   El poderoso semental no sólo sabe que excita a los novios que llevan sus hijas, también sabe cómo tratarlos para que se monten y repitan.

EL ESPIRITU

Julio César.

PREPARADO PARA LAS FIESTAS

mayo 15, 2015

EL SUEGRO LO ENVICIA

ESCLAVO DE LA NEGRA CARNE

  Todos terminaban de rodillas…

   Evan debió escuchar las advertencias que su nueva novia, una bonita y pícara chica negra, le hizo nada más conocerse en el nuevo barrio; que esos chicos de las pandillas eran malos, y que a los carajos negros les encantaba cogerse los culitos blancos a la menor oportunidad que se les brindaba.

   Rubio, ojos azules, cara aniñada y recién llegado de Los Ángeles, quiso encajar con ellos esa clara y tibia noche de verano; mostrarse como un duro con los chicos de la cuadra, en Brooklyn, aceptándole la invitación a tomar unos tragos al grupo conformado por robustos chicos blancos tatuados, latinos con pañoletas en las cabezas y negros rapados. Quería ser aceptado como un tío rudo, pero tres cervecitas más tarde, algo zumbado, se encontró luchando con las manos de todos esos sujetos que querían tocarlo, que le llamaban nenita bella y esas cosas. Quiso irse cuando la cosa se puso color de hormiga, indiferentes al dónde estaban sentados, pero cuando uno le oyó decirlo, de un empujón le arrojó sobre manos y rodillas en la grama de la entrada del viejo jardincillo del atestado edificio, en plena calle, bajo farolas rotas que eran casi todas, bajándole los pantalones y el calzoncillo, sólo un poco, lo suficiente para que se le viera el culo levemente peludo.

   Se debatió, pero entre risas ya los otros lo retenían, silbándole y elogiándole el tamaño de las nalgas. Gritaba, rojo de cara, que ya estaba bueno de juegos, que lo soltaran, pero sabía que se engañaba. Gritó más cuando un escupitajo cayó sobre su hueco; y cuando el primer güevo grueso, tieso y caliente de un veinteañero penetró su culo, robándose su virginidad, se dio cuenta del tamaño de su error, como suele suceder, justo cuando es tarde. Esa vainota se le metió toda, sintió la pelvis del otro aplastándole las nalgas, y ardía y dolía, terrible, comenzando un saca y mete con fuerza en medio de las risas y voces de estímulo del resto de la manada. El tolete iba y venía, le cabalgaba con fuerza y con propiedad, como el gañan que sabe joder a pesar de sus pocos años, que se goza disfrutando únicamente él, entre gruñidos.

   El joven californiano sabía que quien se la estaba metiendo lo estaba gozando, sus grandes manos casi le acariciaban susurrando que era un culito rico, que hacía tiempo que no gozaba de un huequito tan bueno como ese. Todos aplaudían y aprobaban. Totalmente mortificado, Evan vagaba sus ojos alarmados de unos a otros, buscando ayuda, piedad, pero sólo encontraba lujuria, miradas fijas, vergas duras, voces roncas que preguntaban qué tan sabroso se sentía meter el güevo en su culo, y su violador contestando cada vez. Todos observaban su enculada en la entrada del inmueble. Incluso en los balcones bajos del edificio, sujetos atraídos por los gritos, miraban y se sobaban.

   Evan sintió ganas de llorar mientras ese güevo caliente robaba su inocencia públicamente, tomándole como a un puto que no puede defenderse, tomándola con fuerza. Pero mientras era ultrajado, gritaba, insultaba y protestaba en todo momento.

   -¡Déjeme ir! –chillaba.

   -Calma, nena, disfrútalo. –le respondía uno, entre carcajadas.

   Los gritos de su violador, sus temblores, el disparo intenso de leche hirviente en sus entrañas, le sorprendió, aumentando su congoja. Un hombre no sólo le había metido el güevo por el culo, delante de un poco de tíos, ¡se había corrido adentro! Ese chico aún le bombeó media docena de veces, antes de apartarse bruscamente. A Evan el hueco le dolía, estaba algo enrojecido y un poco de leche de allí salía. Pronto otro tolete ocupó el lugar; el tenerle así, retenido contra su voluntad entre varios, tomándole sexualmente aunque no lo quería, les calentaba demasiado. O tal vez era la idea de meter el güevo donde otro lo hizo poco antes, o ir clavándola mientras la esperma de ese otro escapaba. Como fuera, un nuevo tolete lo llenó, todo, sintiendo unos pelos contra sus nalgas. La pieza también estaba dura, la carne ardiendo, y comenzó a cogerle de derecha a izquierda, rotando en todos los sentidos, las bolas golpeándole. Cogía con fuerza, con ganas e ímpetus, la pieza entraba y salía rozándose contra las paredes de su recto.

   Sin embargo, ese chico, latino por los “puta, puta”, que le lanzaba en español, duró poco. El siguiente también, un nuevo tolete tan largo que casi temió le llegara al estómago. A esas alturas, a Evan todo le daba vueltas, las risas, esas miradas, esos güevos afuera, estando al lado de la acera, la gente viéndole ser cogido desde las ventanas y la calle. Lloroso le parece ver personas asomadas en otras edificaciones. Gente que veía lo que le hacían y no intervenían. Cuando el quinto güevo deposita su carga de espermatozoides en sus entrañas, que llevan rato chorreando fuera, todavía gimotea.

   -No, no, basta, yo no soy ningún marica…

   -Déjate de vainas, Evan… -oye la fuerte voz de Tyrone, un chico alto y musculoso, negro como la noche, el hermano de su novia, el cual le muestra a la altura de los ojos una impresionante verga toda nervuda.

   Evan no sabe qué decir, ¿el hermano de Trysha? Le ve rodearle, ir tras él, medio agacharse y ocupar su lugar frente al culo de puertas abiertas. El chico californiano arruga la cara, su frente se frunce, su boca deja escapar un quejido cuando la titánica pieza masculina se entierra en sus entrañas, de golpe, totalmente, a pesar de lo larga y gruesa. La siente llenándole, palpitándole. Y más cuando el joven se tiende sobre él, para hablarle.

   -Eres esto, una puta busca güevos. –le informó, embistiéndole sin agitarse mucho, usando su peso y lo largo de su miembro.

   -No, no, ustedes me obligaron. Yo no quería esto. Yo no soy esto. –se defiende lloroso, derrotado.

   -Amigo, conmigo ya somos seis quienes te hemos cogido. Seis vergas en tu culo en pocos minutos, lo que habla mal de mis amigos. –ríe.- Y cada uno disparó su semen dentro de ti, y cada disparo convirtió tu culo en un coño hambriento. Eso les pasa a los maricas reprimidos de sí cuando se encuentran con hombres de verdad. ¿No notas cómo me lo estás apretando y cómo me lo ordeñas? La verdad es que ya no importa cómo pasó, o qué te llevó a esto, ahora eres un culo tragón de güevos y leche. Lo quieras encarar o no… Joder, cómo me lo sobas… -burlón le susurra al oído.- Y ninguno de los presentes se va a ir sin ocupar su lugar y verter en tu nuevo coño recién estrenado toda su carga.

   -Tyrone… -casi le solloza, suplicándole ayuda, mirándole sobre un hombro.

   -Lo siento, amigo, pero ya pasó. Cuando entres y salgas del edificio, de la cuadra toda, te preguntarás quién de esos chicos que ves al pasar enterró su güevo en ti esta noche. Te obsesionarás, querrás saber… y tu culo arderá con ganas de más. Siempre les pasa a ustedes. Y por supuesto que ocurrirá, te miraremos con burla, porque todos sabemos, la gente te mira ahora mismo, todos te hemos probado y nos ha gustado vaciar las bolas en tu agujero vicioso. Nuestras leches se baten y agitan en tus entrañas, te llegaran a la sangre y te embriagarán. Y vas a rogar por más, ya verás.

   -No, eso no… -solloza ahora, de manera abierta, indefensa y patética, haciendo reír a todos esos chicos que se ponen más calientes.

   -Ay, amigo, qué poco haces por ayudarte. –se burla de su muestra de debilidad.- Ahora todos estos hermanos saben que eres un putito sumiso, un coñito que no puede hacerles frentes; te buscaran y cazarán como perros en celo queriendo metértela. –se le tiende otra vez, cogiéndole con movimientos de cadera, susurrándole nuevamente al oído.- Vamos, no llores, alégrate; así como se te va a despertar el hambre por los güevos, también podrás conseguirlos fácilmente con tu carita de putito bonito. Tendrás los güevos que quieras, bebé, de todos los tamaños y formas, todos calientes por meterse en tus mojadas y ardientes entrañas.

   -Hey… -les sobresalta un tipo algo barrigón, de anteojos, casi cuarentón, que sale por la puerta de la residencia.- También yo quiero del culo de ese puto. –hay risas coreando la frase.

   -Veinte dólares, maestro. Mi puto necesita su maquillaje. –oferta Tyrone.

   Evan contiene a duras penas un sollozo, comprendiendo de pronto que era verdad lo que decía su ex cuñado, ahora su macho, su vida había cambiado para siempre. Lo sabía, con rabia, furioso con la vida, porque en cuanto Tyrone comenzó a correrse de manera impresionante en sus entrañas, su propio tolete disparó su carga dentro del calzoncillo, sintiéndolo muy rico.

   Había nacido, del semen de muchos tipos, otro putito.

Julio César.

NOTA: Corto, sin contexto ni seguimiento. No me salen muy bien. No es mi estilo.

COCINANDO UNA CITA

mayo 15, 2015

PROTECCIÓN

COCINEROS CALIENTES

   Ahora que caigo… es curioso que lo preparado fueran huevos.

   Siempre he sido de buen comer, especialmente carnes, pero soy fatal en la cocina. Si hay masa preparada puedo freír arepas (asadas jamás, para eso se necesita un libro de instrucciones con indicaciones muy muy básicas); si me toca preparar la dichosa masa, todo se jode. Soy bueno haciendo café, eso sí. Bien, en el fondo, siempre he sentido una secreta envidia por aquellos que no sólo se defienden en la cocina sino que pueden preparar cosas buenas. No freír huevos, sino detenerse frente a un largo mesón lleno de vainas y preparar un pasticho, un asado en salsa negra o un arroz a la marinera. Lo he intentado (aprenden a cocinar, no a hacer pastichos), no lo crean; cuando estaba con una ahora amiga, Alicia, ella quiso enseñarme, como también lo hizo mi señora madre. Tengo otros tres hermanos varones y todos cocinan algo. José hasta hace polvorosas. Siempre he pensado que hay algo atractivo, casi sensual en la idea de ver cocinar a otra persona que está preparando algo específicamente para ti, confiando en sorprenderte y agradarte. Moviéndose con seguridad mientras expone todo lo que sabe. El conocimiento y la seguridad siempre resultan llamativos.

   El martes en la noche asistí con un amigo que vive en el mismo edificio, Mario, a una reunión de la Oposición, para hablar de las primarias en el circuito (eso deja poco tiempo para toda otra cosa), y llegamos medio discutiendo, medio concertando. Tenía mis platos listos, en la nevera, pero él me invitó a cenar algo ligero. Aunque por costumbre casi me negué, acepté, porque soy un vago, hasta calentar en microondas me parece mucho trabajo (y lavar los peroles, tampoco es que uno va a dejarlos allí para que otra persona se ocupe). Mario fue a su cocina, a donde le seguí y me senté a hablar y verle trabajar, y la verdad es que de pronto vi una faceta nueva de este sujeto al que llevo tiempo conociendo,  quien me ha llevado cosas antes, incluso sopas cuando he estado mal de salud. Preparó algo sencillo, peló tres papas, las picó en rodajas y luego a la mitad, tomó casi una cebolla y la volvió cuadritos, sacó una de esas sartenes altas, que también tengo pero que no uso personalmente, y con mantequilla la puso a calentar, sofriendo las papas y agregando luego las cebollas. Con cuatro huevos preparó la mezcla para la tortilla, agregándole sal, cilantro picadito, una ramita, y dos lonjas trozadas de jamón (lo dicho, un trabajón, y eso que le llevó minutos). Cuando echó todo eso en la sartén salió un humito y un olor que me hizo la boca agua y gruñir el estómago.

   Eso estaba de un sabroso increíble. Rapidito, práctico, con dominio de lo que hizo. Y la verdad es que en ese momento me sorprendió gratamente, y esto me cuesta escribirlo porque él sabe de este espacio y me lee aunque no lo reconoce, y no suelo yo elogiar a nadie. Menos a los conocidos. Me sienta incómodo. Pero en ese momento, mientras cortaba, trozaba, batía, hablando, dándome datos, explicándome procedimientos, me pareció que se veía casi atractivo. Casi. Y me pregunté por qué no habría funcionado, otra vez, su ultima relación (¿lo ven?, al final la riego). Imagínense eso, con otra persona, alguien de su agrado, a quien conocen del trabajo, del pasillo cuando entran o salen de su edificio, y que les produce un hormigueo en la piel y un latido fuerte de corazón cuando se miran o intercambian una palabra, quien una mañana se detiene, mirada directa y clara, invitándote a comer algo que preparará. O tú, sabiendo lo que haces, dándole la espalda, en franela para que te vea la espalda y el trasero, si el jeans te queda bien. Cocinando y sonriendo todo chulo sabiendo que te mira ya con hambre.

   Todo hombre necesita aprender a preparar algo, lo que sea, especialmente un platillo que le resulte un sello, que si los amigos o la familia se reúnen esperen que lo lleve hecho porque le queda fastas tico. Los padres deberían enseñarles a sus niños a cocinar algo (o intentarlo, que la mío lo hizo, aunque falló, no contaba con mi pereza), para que se defiendan una vez que comiencen sus vidas como individuos solos en busca de su destino. Que puedan sustentarse, que puedan preparar algo delicioso, y que en una cocina llena de olores, dándoselas de sabrosote, con un pedazo de carne que huele a gloria en un tenedor, le dé a probar en la boca lo que preparó a esa otra persona, como abreboca a lo que pueda llegar después. Además, para todos, cocinar no hace a un carajo menos hombre. Hasta mi papá sabe prepara sopas (si, las horribles sopas), cosa que mi mamá adora y espera, convencidos como están de esa extraña creencia de que cada fin de semana hay que comer sopas porque hacen bien.

   Quien tenga habilidad, o tiempo, o ganas, aquellos que sean muy jóvenes y tengan padres medio sensatos, que lo intenten, que aprenda a cocinar. Sirve desde lo práctico, auto sustentarse, a romper el hielo, ¿o no era llamativa la comelona loca de Nueves Semanas y Media?

   Ahora un chiste que contó alguien en la oficina, de un carajo quejándose de la mala mano de su mujer para cocinar. Y que llegó una noche a su casa y salía un olor horrible de la cocina, algo realmente terrible, pero como su mujer se picaba cuando decía algo, fingió con un “Hummm, mi amor, ¿qué cocinas? Son tus caraotas con chicharrón, ¿verdad? Ese aroma lo reconozco donde sea”. Y que ella le miro feo respondiéndole que estaba hirviendo los pañitos sucios de la cocina, pero que gracias por el elogio a su comida.

Julio César.

HOT

mayo 14, 2015

ABANDONO

SEXY BOY

   En la salida de la compañía, el nuevo supo cómo elevarle la temperatura a los más veteranos con esa buena manguera.

EN APOYO A LAS TROPAS

Julio César.

VERDADES

mayo 14, 2015

UN MARIDO ESCARNECIDO

LAME, PATO, LAME

   -¿Y te dices un hombre, cuñado? Anda, lame hasta la última gota del sudor que guardé para ti… Si, lo sé, te gusta.

EXPERIENCIA

Julio César.

EL DÍA DE LA VIRGEN LUSITANA

mayo 14, 2015

REGRESA MAD MAX

NUESTRA SEÑORA DE FATIMA

   Un saludo, y felicitaciones, a todos mis amigos…LOS TRES PASTORCITOS DE FATIMA

   Hoy mis amigos portugueses estuvieron de pláceme, a pesar de que todavía se lamentan del resultado Real
Madrid-Juventus, del lunes pasado. La amada Virgen de Fátima celebraba su día. Y cómo la quieren. En toda casa de lusos, en cada negocio, siempre es posible encontrar una representación de la Madre de Dios acompañada eternamente de los pastorcitos. Se cumplen noventa y ocho años de la aparición de esa Señora más brillante que el sol, de rostro dulce y con un rosario en las manos, que se presentó frente a tres niños, Lucía, Francisco y Jacinta, a quienes les pidió que fueran a visitarla todos los días a la misma hora, orando todos, de donde se instituye el Santo Rosario. Es la misma aparición de los llamados Tres Secretos de Fátima, de la que se han dicho montones de cosas. Es la romería a su Santuario, en Cova de Iría, Portugal, una de las ceremonias más concurridas de la devoción mariana. El templo que le construyen aquí, en Guatire, ha pasado por todos los altibajos de un país en crisis.

LA VIRTUD Y EL SOFÁ

Julio César.

LA CITA TARDIA

mayo 14, 2015

…AGUAFIESTAS

AMAME

   Porque a veces solo se tiene un instante…

   Pasando frente al cine donde Gerardo, su hijo, trabaja de noche proyectando la última función, a punto de llamarle a gritos para decirle que fue por él para llevarle a casa y hablar un rato como tienen tiempo que no hacen, ve llegar a Jairo, su amigo de infancia. Una amistad intensa que a su mujer no le agradó nunca y que parecía haber terminado cuando Gerardo comenzó a salir con aquella chica que ella casi le había metido por los ojos. Les ve mirarse serios, Jairo parece reclamarle algo, dolido, herido. Gerardo le replica frío. Con un nudo en el estómago le parece que Jairo medio llora, alzando una mano y señalándole mientras camina hacia atrás, alejándose. Es testigo de su hijo cerrando los puños, impotente, llamándole, yendo a su lado cuando el otro pretende irse, atrapándole por la camisa y besándole. Lo sabía, en el fondo lo supo siempre. Le parece que todavía luchan, pero Gerardo va cediendo y respondiendo a la caricia. Les ve semi abrazados, frente con frente, hablando bajo, tal vez haciéndose promesas. Dios, su muchacho lo amaba, lo entiende por la intensidad de la quietud, ojos cerrados, manos tomadas, frentes unidas. Felices y tristes. Sintiéndose solos y acosados, únicamente teniéndose uno al otro, temiendo que no baste. Le dolió entender por qué su muchacho se encerraba en su cuarto y en sus juegos, por qué estudiaba tanto, por qué tenía ese trabajo tan tarde… Lo hacía para escapar un instante de la vida que debía llevar. Se ocultaba, en las sombras, para estar con Jairo. Se escondía para poder ser quien era, así fuera por un rato.

Julio César.

NOTA: Me quedó como un texto del vaquero enamorado.

XXX

mayo 14, 2015

INTERACCION HUMANA

MARINES PASANDOLA DURAS

   El sargento era exigente, si se dictaba una clase había que permanecer atento y quieto en la silla, o se la pagabas.

SEXY COMICS GAY

   Siempre que peleaba al sumo con amigos, le pasaba, a veces hasta se chorreaba… ¿cómo negarlo cuando se sonrojaba?

UN HOMBRE ENGOLOSINADO

   Su sueño se le hacía realidad, dos buenas buchacas para él solito, para probar, usar, llenar y abusar…

UN CHICO NEGRO BUSCA FIESTA

   Sabe que está mal y sus amigos lo critican, pero cuando hay fiesta con chicos blancos, no sólo  está siempre listo sino mojado y lubricado de antemano.

LA VISITA DEL VECINO ATREVIDO

   Para un hombre no hay mayor placer culpable que darle duro al vecino cuando la mujer de este sale a la calle.

CASOS Y COSAS

Julio César.


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