ADORABLE

abril 25, 2015

ABANDONO

HOMBRE SEXY EN BIKINI

   Cuando se tiende inocentemente a llevar sol, los cuñados quieren mimarle.

DEPORTE HOT

Julio César.

MIS CHICLETS ADAMS REPOTENCIADO

abril 25, 2015

¿AHORA LAS CHICAS AMAN AL CHICO BUENO?

NUEVO CHICLET ADAMS

   No lo sé…

   La vieja caja de chicle de toda la vida, chiclets Adams, cambia el formato de su presentación, causando, como siempre ocurre en estos casos, cierta aflicción a sus devotos. No es la cajita de siempre, de cuando me gastaba todo en cuadritos de mil sabores, los surtidos, los de canela, los de mentol (con su caja azul intensa), los de menta y los de fresa. Me gustaban todos. Y los que quedaron. Cuenta la historiadora Diana Uribe que en tiempos directamente seguidos a la guerra donde Norteamérica le quitó Nuevo México a México, un señor andaba por allí y vio a los trabajadores mexicanos mascando algo, para pasar el rato, el chicle, y al hombre se le ocurrió la idea de producirlo en bruto, saborizarlo, cortarlo en cuadritos y venderlo en cajitas, se trataba de Thomas Adams, que no lo “inventó” ni lo “descubrió”, pero si vio el potencial. Aquí una cajita cuesta de 25 a 30 bolívares, es decir 25 mil bolívares de los de antes de este desastre de devaluaciones e inflación. Hoy no me podría gastar todo en chicle.

UN SEÑOR RELOJ

Julio César.

JUGANDO CON CHICOS DE EQUIPOS

abril 25, 2015

EL HOMBRE PARA EL MOMENTO

PEOLATAS CALIENTES

   Cuando pregunta si quieren jugar con sus pelotas, todos aceptan…

SEXY Y ARMADO

   Cuando lo ofrecido es un buen bate, se desmayan.

ESOS CHICOS…

Julio César.

MASAJES EN LOS VESTUARIOS

abril 25, 2015

CONDICIONAMIENTO

MASAJE GAY

   El masajista del equipo sabe cómo tratar a los chicos.

   Mientras el enorme jugador central se estremece, entre gemidos, el dedo entra y sale de su culo, curvándose hacia arriba, buscándole la pepa del placer. Y cada roce, cada apretada le hacía caer, totalmente entregado. El masajista, un jugador venido a menos, el cual fue objeto de burlas hace tiempo por sus colegas que sí llegaron a titulares, ahora los atiende como merecen en la mesa de relajamiento. Y era implacable en el tratamiento, mientras les sobaba los güevos, dándole algunos lametones y chupadas a las enrojecidas y mojadas cabezas, les exigía que le contaran qué tanto les gustaba cuando les metía los dedos. Les daba y daba hasta que los obligaba a rogar por ello; los sobaba, los tocaba y masajeaba hasta que casi llorosos le pedían que se los metiera. Si sus esposas, novias y amantes los vieran en esos momentos, se decía el tipo, cuando con dos o tres dedos bien clavados en sus entrañas, teniéndolos muy abiertos, confesaban que sí, que tenían los coños hambrientos.

ANDABA EN CELO

Julio César.

DE SOCIALISTA A CONSERVADOR, CUIDADO CON LOS REPUBLICANOS

abril 25, 2015

27 DE FEBRERO,  RETAZOS DE COLCHAS

GURUS DE LA ECONOMIA

   -¿Alguien entiende algo? ¿Lo que sea?

   Ya he alertado sobre esto, lo sé, pero las sombras de las navidades futuras no cambian si no lo hacen las acciones que se toman ahora, y quienes tengan el control del coloso del Norte en los próximos años es algo que a todos nos incumbe. No estoy seguro de cómo les irá a los demócratas en las siguientes elecciones presidenciales, aunque todavía falta algo de tiempo, el margen de maniobra política es estrecho y la verdad es que aunque voces respetadas por mí, como la del señor Rafael Poleo, sostienen que Barack Obama ha demostrado mucho tino y tener mucha mano zurda para enfrentar los tres grandes problemas actuales de Occidente, la amenaza islámica que amenaza a matar a todo el que no se someta, el narcotráfico internacional (y su melliza, la corrupción), y las pretensiones expansionistas e imperialistas de una Rusia venida a menos, todo eso no parece hacer mella en la imagen negativa que el pueblo norteamericano se hace de este presidente demócrata. Ya el Congreso está en manos de los republicanos, el ejecutivo podría caer también. Y no son estas perspectivas, precisamente, buenas para los latinos según están las cosas desarrollándose.

   No les negaré que con los años, después de trabajar mucho y conseguir cosas endeudándome, pagando, ahorrando, deleitándome en las metas cumplidas que sé cuánto me costaron, me fui volviendo moderado. Ya no confiaba en la gente que gritaba que metiéndole candela a la sábana (o colocando collares explosivos en gente que secuestra), saldría un mejor orden social, más equitativo y estable. Lo mío es mío y no quiero que me lo roben o me lo quiten en aras de quimeras conceptuales sin pies en la realidad, cuando no contrarias a esta. Que alguien grite que ser rico es malo, mientras roba cantidades obscenas de millones de dólares a dos manos, no me convence, pero debe ser por mi vena desconfiada. De socialista, cuando muchacho, muté a conservador, aunque no sólo por la preservación de todo aquello que me costó, que me fregué por conseguir, que no me regalaron ni me lo robé; el desencanto ya venía desde los tiempos del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, cuando la izquierda, mi ex gente del MAS, lograron importantes avances, pero cuando hablaba con “mis” concejales me decían abiertamente que había llegado el momento de forrarse ellos. Dejé el MAS (Movimiento Al Socialismo), definitivamente, cuando lo subastaban al que mejor estuviera en las encuestas en aquellas elecciones que ganó Hugo Rafael Chávez Frías; bien podía ser Irene Sáez, Salas Römer o como fue, finalmente, Hugo Chávez. Hasta ese momento fui socialista.

   Por todo ello, por las experiencias vividas, de las que se tienen que aprender o se vive eternamente en un error, muté a la cuadra contraria. Me volví a la derecha. Si la izquierda no servía para nada, ¿qué quedaba? En sociedades atrasadas política y socialmente, la confrontación ideológica se da así: “¿Qué quieren? ¿Que venga la horrible y monstruosa ultraderecha macartista? Aunque ladrón e incompetente, tienen que seguir conmigo porque esa gente es mala y quiere el poder”. Porque así lo presentan, los conceptos son viejos, igual las ideas, el necio de izquierda (o de derecha, que los hay, ahí está el señor Juan Manuel Santos en Colombia), quiere enfrentar su incompetencia para impedir el avance de los otros, no mostrando pruebas y obras de gobierno que justifiquen su permanencia sino satanizando a los otros. No funcionaron, todo lo dejan peor, pero hay que seguir con ellos porque si no llega “la derecha”. La pobreza del argumento es semejante a los resultados que ofrecen. En Venezuela, mientras Arabia Saudita y los noruegos casi juntaron novecientos mil millones de dólares cada uno en excedentes petroleros por altos precios, aquí no hay ni para comprar alimentos o medicinas y debemos salir a mendigar ayuda o enajenar aún más a la nación por unos cuantos dólares para el fondo que se robaron más allá de lo funcional o lógico. Pero hay que calárselos porque “podría llegar María Corina, la ultraderechista diabólica”. Y no son inventos míos estos epítetos que mencionó para hacerles ver como trogloditas, no, no es que los quiera calumniar diciendo que sostienen esas argumentaciones imbéciles, esta pobre argumentación es posible encontrarla los domingos en el semanario LA RAZON. En varios de sus articulistas regulares.

ABRAHAM LINCOLN

   De manera análoga a como hice aquí con los socialistas, sobre la política de los primos en el Norte, fui descartando a los demócratas y miré con mejores ojos a los republicanos, que sonaban a conservadores. Fue cuando en tiempos de Álvaro Uribe Vélez, cuando una matriz extrañamente interesada le atacaba aún en universidades gringas, tachándole hasta de monstruo por enfrentar a la narco guerrilla con mano de hierro. Era, según, el mayor criminal de todos los tiempos contra los derechos humanos, mientras esos mismos poderes alentaban los negocios con la China esclavista y ferozmente capitalista, a cuyos ciudadanos trata de forma espantosa. Dos caras. Dos morales. Eso me hizo agarrarles asco a los demócratas. La hipocresía era demasiado grande, al latino pueden acusarle de monstruo, pero si los monstruos tienen reales y mercados gigantescos sí se sientan a negociar. Y aunque los republicanos mantienen una política comercial parecida, por lo menos se abstenían de señalar a Álvaro Uribe Vélez de los crímenes que todos consentían. Para serles totalmente sinceros, se sentía extraño tenerles simpatías a los republicanos, con el detestable señor Bush a la cabeza para ese momento, y con la Sarah Palin que llegó después, que aunque bonita, es tremenda loca reaccionaria; pero ¿qué creen?, leyendo al respecto me encontré con que Abraham Lincoln fue republicano, el hombre que con mano firme impidió se separara la Unión, preservándose así la nación norteamericana, enarbolando una bandera que el mismo Simón Bolívar izó aquí durante la Independencia aunque hubo que esperar también para que se cumpliera, la libertad de los esclavos. Allá se firmó pero eso apenas mejoró la situación de las poblaciones negras.

FRANKLIN DELANO ROOSEVELT

   Saber que Lincoln fue un republicano, y que debió enfrentar la oposición de los demócratas para impedir la ruptura del país y lograr ilegalizar el comercio de personas, me sorprendió. Por sus posturas parecería más bien un liberal. Luego encuentro que fue Franklin Delano Roosevelt, otro republicano, quien sacó a la nación norteamericana de la Gran Depresión, pero no mediante un control férreo del estado como en la Italia de los veinte o la Alemania de los treinta (o como la Chile de la dictadura de Pinochet), con autoritarismo y dictaduras militaristas mediantes, sino con negociaciones, inversiones y trabajo duro. Nada más por ello ya los norteamericanos le amaban sin necesidad de guiarles, como lo hizo, en la Segunda Guerra Mundial. Eran estos dos colosos de la Historia republicanos, innovadores, también conservadores de valores fundamentales.

   Pero luego llegó el horror de Arkansas, donde estos republicanos de ahora comenzaron a levantar no sólo muros en la frontera con México, sino pretendían legalizar, estimulándolo, la caza de latinos a quienes de entrada, por parecer latinos, despojaban de todo derecho, como los nazis hicieron con los judíos en la Alemania de los treinta. Y como lo malo es lo que se imita, muchos de esos estados fronterizos parecen inclinados a tomar las mismas medidas, usándolo los republicanos como base de campaña en su llamado a la xenofobia. Las ideas que han presentado contra las minorías sociales, la pobreza, la inmigración, la señora Palin señalando objetivos “bélicos” por televisión y consiguiendo se lastimara a una adversaria política, les hace sujetos sumamente peligrosos. Para todos, pero especialmente para nuestra parte del mundo. Reamente lo pienso. Son fascistas al estilo Diosdado Cabello, pretendiendo imponer sus caprichos sobre la legalidad, gritando de manera aberrante que lo que él dice es lo que es ley.

SENADORA REPUBLICANA JONI ERNST

   Y, sin embargo, en medio de todo esto me hizo gracia escuchar de una candidata por Iowa, ese estado rural del cual hablaba Lisa Simpson cuando estuvo deprimida, del pobre granjero que perdió sus tierras, que llegó al senado, una señora bonita y enérgica, Joni Ernst, la cual en su campaña se declaraba orgullosamente republicana, granjera y ex militar desplegada en Irak. Fue una frase que pronunció en un programa de televisión, “me crié castrando cerdos en una granja de Iowa”, lo que la catapultó, por muchas razones. Partió en desventaja, el demócrata al que enfrentaba llevaba la delantera, pero ella, con su carisma, su pasado, su declaración de soy del pueblo y quiero lo bueno para el pueblo, le alcanzó, le pasó y le ganó. Y de gente así se está llenando el congreso norteamericanos, republicanos con ganas de regresar, de preservar lo que tienen, o tuvieron, con un ojo puesto sobre el ejercito, distanciándose de los que “evadieron su deber militar”. En sí, la mezcla es atractiva, pero también inquietante.

   Preocupa que esta gente, viviendo la crisis que vive todo el globo, piensen en sus pequeñas parcelas y terminen culpando de todo lo han perdido a estos y aquellos, los llamados “pobres” o los ilegales, endureciendo aún más sus posturas. Inquieta pensar en lo que puede terminar siendo, en sus manos, Norteamérica en tiempos venideros, que pueden ser aún más delicados, cuando ya se perfilan tres problemas puntuales: la idea de sacar del presupuesto el “peso de los pobres” que han fracasado en la tarea de sostenerse a sí mismos (el ideal puritano del trabajo que Dios le impone a cada hombre); el resquemor con el cual miran el aumento de influencia que los latinos, electoralmente hablando, que ya se observa en tierra gringa donde estos han desplazado en número a “los negros” (una vez, incluso, intentaron que fuera obligatorio que todos debieran hablar inglés); y el peligro de encontrarse a un enemigo externo con el cual controlar la vida de todos por el recurso del temor siempre latente (el estado islámico), y que entremos nuevamente en la zozobra de un mundo en peligro inminente de guerra, como cuando la Guerra Fría. Repito, no me agradan estos republicanos de ahora, esperemos que gente como la señora Joni Ernst no sean del tipo reaccionaria y demente como unos revolucionarios de izquierda cualquiera en el Tercer Mundo. Y aunque la perspectiva es fea, no se puede responsabilizar del avance de estos a nadie como no sea al otro sector que fracasó en dar respuestas satisfarías. O el trabajo lo hacen uno u otros, lo demás es tontería.

   Dos cosas me vienen a la mente al ver la imagen de esa señora, ¿puede un hombre sentirse tranquilo, durmiendo a pierna suelta, sabiendo que su compañera de vida castraba cerdos y parece orgullosa de ese conocimiento? Lo otro que me llama la atención es ese muro en la frontera, las ganas locas que sienten tantos gringos de sacar a los latinos que cruzan el Río Grande buscando una oportunidad lejos de políticos ineptos que no pueden ofrecer empleos reales, medios de superación social, así como de la violencia de pandillas, hampa común o narcotráfico. Esta gente sale de sus países por las mismas razones que los europeos lo hicieron dos veces en gigantescas migraciones en el siglo XIX e inicios del XX, hacia Estados Unidos, tras el mismo sueño, pero no siendo recibidos igual. Los latinos salen de sus tierras por los mismos motivos, buscando el mismo sueño de esas migraciones de dos siglos antes, pero son recibidos con muros y políticas de golpee primero, otra vez y si quiere una tercera y luego averigüe. Lo curioso es que toda esa gente, los republicanos en los estados limítrofes, con lo orgullosos que son de sus imaginarios de guerreros que combaten por la justicia y la razón, hayan olvidado que todas esas tierras donde no quieren a los latinos se la arrebataron a México. La vida es tan extraña.

Julio César.

DE CONDISCIPULOS Y TUTORIAS

abril 25, 2015

LA PUERTA SIN LLAVE

ESTUDIOS UN VIERNES POR LA NOCHE

Julio César.

JUEGOS DE MUJERES CASADAS

abril 25, 2015

SIEMPRE LAS HERMANASTRAS

AVENTURAS DE CASADAS

   Luchó y lo logró, ahora es su puta…

   -¿Te gusta, mamito? –se burla ella, sonriendo, cepillándole la pepa del culo, consciente de sus gemidos de gozo.

   Cara roja, de lujuria y vergüenza, Héctor se vuelve sobre un hombro para mirar a Bárbara, su vecina y amiga de su mujer, quien le sonríe divertida al tenerle así, bien ensartado en su agujero con el largo y grueso juguete. Como tarda en contestar con palabras, en expresar en voz alta lo que su cuerpo tenso de lujuria experimenta, la mujer vuelve a clavárselo todo, comenzando su vaivén rítmico. Sonriendo cuando el hombre, atacón y mujeriego, lanza un ahogado gemido de gozo, su culo subiendo y bajando sobre el dildo, sus ojos casi blancos cuando los echa hacia atrás como su cabeza.

   -¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Ahhh! -grita perdido todo el control, estremeciéndose, ese juguete llenándole, frotándole, estimulándole, dándole donde es.

   -Eso es, putito mío, alcanza tu orgasmo, uno como nunca antes has experimentado. –se burla ella, nalgueándole, cogiéndole duro, viéndole tensarse, correrse, oyéndole gemir, oliendo toda esa leche derramada sobre la cama, el anillo de su culo violentamente cerrado alrededor del grueso consolador.

   -Hummm… -ojos cerrados y boca abierta, babeando, Héctor deja caer el rostro sobre la cama, temblando todavía, dominado aún por la fuerza de su clímax. Ella se le tiende encima, el juguete aún más clavado, arrancándole una tenue sonrisa a su varonil rostro.

   -¡Y te decías un hombre! –la oye reír, desdeñosa.- ¿Quieres vivir esto como se debe, menearte como una perra total, pedir y suplicar por más como una zorra caliente y cachonda? Ven esta noche cuando esté mi marido. Él te dará todo lo que necesitas y pides con urgencia. Pero recuerda, eres mi putita. Sólo mía.

UNA ESPOSA COMPLICADA

Julio César.

LA HIJA PERDIDA DE DIANA Y CARLOS

abril 25, 2015

PEDAZO DEL PARAISO

LA HIJA SECRETA DE DIANA DE GALES

   No salen de una.

   Desde muchacho siempre me gustó la televisión, por encima de la música pero no de los libros. Perderse en una narración de aventuras, terror o sensualidad es infinitamente mejor. Pero de mis días de muchacho viendo televisión, recuerdo que todos los domingos sintonizaba Falcon Crest, la saga de Jane Wyman, una vieja malvada que quería mantener el control sobre unos viñedos. Más tarde fue que vi Dallas, y finalmente Dinastía. Me divertía lo que ocurría, era llamativo el personaje de Steve Carrington, el hijo gay del poderoso hombre de negocios, Blake, que en todo veía una inadmisible debilidad, y más tarde llegaría Joan Collins, villana de villanas. En esa serie, Dinastía, que veía igual que otros amigos, llegó una temporada loca cuando comenzaron a meter y meter personajes de manera compulsiva, llegándose al caso de un hijo de los ex esposos Carrington, secuestrado de niño, más tarde aparece una hermosa chica de la cual Joan Collins, Alexis, estaba embarazada antes de divorciarse del hombre, y como venganza, no le dijo. Creo que la muchacha se llamaba Amanda. Trucos truculentos de telenovelas.

REINA ISABEL II

   Eso ya era como demasiado, recuerdo que por la época todo eso fue muy criticado. Pues bien… esas vainas pasan en la vida real, y si no que lo diga la pobre Reina Isabel, quien cerrando los ojos, con un dolor en el pecho y un medio soponcio debió escuchar sobre la hija perdida de Carlos y la difunta Diana. Hay que ver que esa doñita es dura (seguro pensó que muerta la susodicha se terminaba el conflicto de los posibles medio hermanitos de los herederos a la corona). Es que parecen cosas de películas, un guion. Una hija secreta, una mujer con sangre real viviendo alejada de la corte y que un día reaparece, cuando la sintonía decaía. La hija de Diana, nada más y nada menos que la Princesa del Pueblo, como la recuerda el público inglés. La verdad es que suena a cuento, a novela de ficción, es como si la pequeña Anastasia Romanov resurgiera más de ocho décadas más tarde a intentar nuevamente su reclamo, ser reconocida como la hija de un Zar derrocado, asesinado con toda su familia, siendo ella la única sobreviviente. ¿Imaginan la punta que se le puede sacar a una idea tan romántica? Bien, esto va por el mismo camino.

PRINCIPE CARLOS Y DIANA DE GALES

   Seguramente ya todos habrán leído al respecto, así que generalizando se supone que cuando Diana de Gales, estaba por casarse, tanto ella como el Príncipe Carlos viajaron a Estados Unidos a efectuarse pruebas de fertilidad, preocupados como siempre están en esa viejas casas reales con la descendencia (como que el suicidio de un heredero al trono austrohúngaro, como el asesinato del primo que le quedaba, sin otro heredero en línea posible, fue el detonante de la Primera Guerra Mundial), y en dicho instituto un médico robó un ovuló de la futura Princesa fecundado por Carlos, implantándoselo a su mujer que no podía tener hijos. Así nace una niña, Sarah. La cosa en sí es hasta posible, nadie como un experto en fertilidad para “regalar” felicidad a un familia o a sus amigos con material disponible. Y hay que recordar que cuando Carlos y Diana se casan eso parecía un cuento de hadas, todo el mundo andaba con las babas afuera; es muy posible que alguien deseara, de alguna manera, tomar parte en el asunto.

WILLIAM AND KATE

   La mujer, Sarah (quien de verdad se parece a la difunta), quien durante todos estos años vivió en el anonimato en Norteamérica, se supone que aprovechó un viaje del Príncipe William y Kate Middleton a Nueva York para contactar a su “cuñada”, contándole su historia. Uno se imagina el yeyo de todos los que iban enterándose, porque si a cualquier hijo de vecino el mundo se le voltea al saber que tiene un hijo o un hermano por ahí, del que nada sabía, cómo será a ese nivel cuando tantas cosas deben tenerse en cuenta, comenzando por el escándalo, la herencia, los títulos y la misma línea de sucesión, porque si esa joven es mayor que William, y siendo que en Inglaterra una mujer puede heredar la corona, todo se vuelve un terrible embrollo. De ser cierto.

   Aparentemente un viaje de la mujer al Reino Unido se dio, también una entrevista con la familia real, especialmente con Carlos, quien sería su padre biológico. Lo que suena a idiotez y resta mucho de credibilidad a la historia es la versión que sostiene una revista sensacionalista llamada Globe, donde aseguran que nada mas verse los dos, padre e hija perdida, esta acusó a Carlos de haber asesinado a su madre. ¿De dónde iban a nacerle esos sentimientos o esas seguridades en hechos de los cuales aún nos hacemos cruces? A veces esos folletines se pasan de insensatos, aunque habrá quienes crean tantas tonterías.

   Aunque se supone que el viaje se dio hace tiempo, la casa real lo mantuvo todo en silencio, hasta ahora que estalla, justo cuando está a punto de nacer el segundo hijo de William y Kate (ese muchacho es una máquinas), y todos los ingredientes del drama, para ese tipo de prensa en Europa, están sobre la mesa. Un hombre quiere que su mujer tenga un hijo y la insemina con un ovulo fecundado, pero no queda allí, todo termina sabiéndose. ¿Hizo bien contándole todo a la “hija”? ¿Debe un chico inseminado artificialmente saberlo? La cosa es ambigua, aunque en este caso uno mucho duda si la cosa fue tan inocente. Los norteamericanos tienen la costumbre de hacer de sus vidas un circo en búsqueda de notoriedad, respondiendo a aquello de que “qué hablen, no importa que hablen mal, pero que hablen”. El juicio al difunto Michael Jackson y el que  se intentó contra Bill Clinton por mentir en su relación con una becaria respondieron a esta premisa. Ni uno ni el otro caso iban a prosperar, no con las pruebas presentadas, pero lo importante era montar el circo para que alguien se hiciera famoso.

   Y en esa maña de hacer de sus vidas un espectáculo lamentable, Norteamérica ha arrastrado al mundo (gracias a Dios ya no tanta gente anuncia por Facebook que va al baño), imagínense lo que ocurrirá a partir de ahora con la supuesta hija perdida del heredero a la corona (bueno, si a la Reina le da algo, porque parece que quiere quedarse para siempre). Se pensaría que no debería haber tanta angustia, ahora es más fácil detectar un fraude, están las pruebas de paternidad, pero si yo no quisiera tener que admitir nada sobre una supuesta hija, y sus derechos naturales, la fulana prueba me daría miedo. Como sea, esto traerá cola, la dama sería, en apariencias, hija de Diana, y muchos aún la recuerdan con amor. ¿Será cierto? ¿Una heredera perdida que entra en el gran salón donde la familia come y se presenta, buscando a su padre y su herencia? ¿No suena a Dinastía? ¿No es fascinante?

   Pobre Reina Isabel.

Julio César.

EL SUEGRO LO ENVICIA… 42

abril 23, 2015

…LO ENVICIA                         … 41

   Este relato me lo envía por correo un conocido de la casa, LeRoy, y es bueno, aunque es una mala traducción que me tomará tiempo medio hilar. Este relato que NO ES MÍO, lo llevo más bien como una pequeña adaptación. Que el autor no se moleste, por favor. Bien, la trama: un chico muy joven sueña con ser físico culturista y se casa con la hija de un ex culturista, el cual termina convirtiéndole en el juguete sexual de todos los hombres. Disfrútenlo.

……

Título: Muscle Pussy

De: hgenyc9261@gmail.com

PANTY MAN

   Sabe que todos quieren vérsela puesta.

……

   -Hey, Bobby, siéntate aquí, amigo. –le llamó el astro deportivo, palmeando el asiento. El joven, sonriendo, le complació. Cayendo a su lado, sus muslos chocando.- Bill comentó que eres culturista…

   -Si. –responde algo distraído, mirándole las manos al hombre, preguntándose si unas manos tan grande significarían que así era por todos lados, y aunque deseó evitarlo, bajó los ojos a su entrepiernas y casi se queda sin aliento. No sabía de qué habían estado hablando antes de que llegaran, pero le era posible ver la silueta de su miembro que serpenteaba pierna abajo del pantalón corto de básquet. ¿Acaso se le veía la punta de la verga?

   -¿Te gusta eso, ejercitarte y exhibirte? –le pregunta el hombre, mirándole.

   -Eh, si… -confirma, rojo de cara, recorriendo a los otros presentes con la vista, todos visten parecido pero no se les notaba eso que alzaba la tela de su compañero de mueble.

   -¿Bobby? –algo sobresaltado, apartando la mirada del entrepiernas de Dion, el rubio culturista repara en que otro de los jugadores, Mike, estaba diciéndole algo que no escuchó.

   -Lo siento, ¿qué?

   -¿Te pregunté si tu cuerpo estaba bien trabajado? Bill dice que sí, pero no te ha visto compitiendo, así que no nos confiamos. Aunque tienes un torso impresionante, también tus piernas y muslos.

   -Gracias, si, me ejercito bastante… -se sonroja el joven.

   -¿Y al público le gusta lo que ve? –pregunta Dion, provocándole escalofríos por la columna.

   -Eso creo. –enrojece más.

   -Oh, vamos, hijito, no seas tan modesto. –intercala Ben, terminándose otra cerveza.- Bobby tiene un gran cuerpo, su espalda siempre impresiona a los jueces, pero son sus glúteos los que enamoran a estos y al público. Nadie puede dejar de mirarlos. Vamos, muchacho, ponte de pie y muéstrales. –casi ordena.

   Y Bobby traga aire, rojo ladrillo, ¿exhibirse frente a esos hombres enormes que exudaban testosteronas? Hasta él entiende el peligro.

   -Si, Bobby, muéstranos lo que tienes para ofrecer. –sonríe Bill, con ojos brillantes.

   -No… no en este momento, suegro. –se inquietó. El hombre le miró confuso, no era común que su muchacho se mostrara tímido, tal vez se sintiera intimidado por el físico de los otros tipos.

   -Okay, pero creo que te ves bien, has trabajado duro para ello y mereces elogios. Tal vez más tarde puedas mostrarles a estos atletas lo que has logrado.

   El tema se olvidó y todos continuaron bebiendo y mirando la enorme televisión, el juego continuaba y algo grande pasaba, se dice Bobby aunque no estaba particularmente interesado, ya que su suegro y los otros gritaban y se agitaban en sus asientos. Media hora después llegó el medio tiempo, y como suele suceder en todos los deportes, los presentes comenzaron a discutir las estrategias y resultados. Llevándose el pico del botellín de cerveza a los labios, el rubio culturista sonríe. Fue cuando Dion se volvió hacía él.

   -Así que… ¿eres bueno en billar, Bobby? ¿No quieres apostar por unos tiros?

   -Claro, me encantaría. –le respondió el joven con una sonrisa y encogiendo sus hombros, alegremente achispado por la cerveza, deseando ganar amigos. La verdad es que no era muy bueno en eso.

   -Entonces vamos, juguemos un poco mientras esperamos que se reinicie el partido. –el enorme hombre negro se pone de pie, tomándole por una muñeca y prácticamente arrastrándole hacia el rincón donde está le mesa, de espaldas a los sofás y los presentes.- ¿Quieres hacerlo interesante, amigo? –pregunta una vez frente a la verde superficie, sacando de su bolsillo posterior unos cuatro o cinco billetes de cien dólares sobre la mesa.

   -Hombre… -se incomoda Bobby, mirando el dinero en efectivo.- Para ser totalmente honesto no traigo dinero conmigo. No esa cantidad.

   -Está bien, amigo, no hay ningún problema… podemos jugar por otra cosa. Si tú ganas te llevas el dinero, si gano tienes que exhibir y flexionar ese cuerpo premiado del que habla tan entusiastamente tu suegro. –sonríe con toda su cachaza, encogiéndose de hombros y restándole seriedad al asunto. Bobby lanza una risita.

   -Amigo, debes estar más ebrio de lo que pareces… Está bien. –acepta el reto, ¿qué tan mal podía hacerlo si el otro ya no coordinaba ideas?

   Como suele ocurrir con las grandes estafas, Bobby comenzó bien, con Dion fallando dos tiros que parecían fáciles. La sonrisa del rubio se ensanchó y el otro fingió molestarse por ello, la verdad es que pasaban un buen rato.

   -Hagamos esto más interesante… -dice de pronto Dion, depositando más dinero sobre la mesa.- Todo esto es tuyo si ganas, si gano yo… me mostrarás tu trasero.

   -¡Okay! –ríe Bobby, casi apenado de aprovecharse de su ebriedad.

   Y, claro, todo se fue cuesta abajo para el rubio culturista desde ese punto. Con la boca ligeramente abierta, le vio realizar jugadas increíbles. Algo ceñudo ahora, el joven se pregunta si no estaría el otro fingiéndose más ebrio de lo que estaba. Cuando le toca, inclinándose, oye como a sus espaldas Dion se quita la camiseta deportiva, cruzando a sus espaldas, rozándole el trasero con su pelvis, al parecer de manera casual. Pero eso bastó para que el rubio se agitara, haciéndole más autoconsciente del lugar y el momento. De la extrema masculinidad del otro. Tragando, y aunque algo indeciso, eleva un poco más su culo, redondo y firme bajo el jeans que se mete entre la raja. Sabe que los ojos de Dion se clavan en él.

   Siguen jugando y ahora Kurt y Mike les miran, poniéndose de pie y acercándose.

   -¿Qué hacen? –pregunta el primero.

   -Un juego por el control del universo. Si gano, Bobby nos mostrará su famoso trasero. –informa Dion y todos ríen y aprueban.- Es una dura batalla. –se burla, el rubio culturista lo sabe cuando llega nuevamente su turno y en pocos lances termina con el juego.

   -Joder, Bobby, parece que perdiste y tendrás que enseñar ese trasero tan comentado. –ríe Mike.

   Las palabras, risas y aplausos atraen a los otros, que se acercan y también se informan sobre lo ocurrido. Ahora, algo nervioso, Bobby se encuentra rodeado de todos esos enormes tíos negros y de su suegro, que parece muy divertido con todo lo que ocurre.

   Okay, se dice el joven, apartándose unos pasos, volviéndose de espaldas, alzando un brazo, tensándolo, igual hombros y espalda, su trasero es aún más redondo y traga más tela mientras ejecuta su rutina.

   -¡Eso es trampa! –gruñe Dion.

   -Oh, vamos, yerno, no se puede apreciar nada, no es como cuando llevas una trusa en el escenario. –ríe Ben.- Quítate los pantalones.

   -Pero… -con las mejillas rojas comienza a protestar, lo que llevaba debajo era únicamente para su suegro, no para ser visto por todos esos tíos. Sin embargo, viendo a Ben cruzar los brazos sobre el pecho, sabe que la cosa va en serio, que desea que dé una exhibición, así que tragando en seco baja sus pantalones, teniendo cuidado de halar los faldones de su camiseta lo más posible. Sin levantar muchos lo brazos, flexiona su cuerpo.

   -Termina de salir del pantalón. –indica Bill, sonriendo, imaginando algo bajo la camiseta de tirantes bajos. Ya conoce al rubio fortachón.

   Acostumbrado a la rutina, el joven se agacha para halar del pantalón, olvidándose de todo lo demás, de la camiseta que sube, de su trasero que se descubre, de sus nalgas redondas y musculosas que se separan, de la tirita del hilo dental femenino que usó aquella vez en la Expo. Hay jadeos de sorpresa.

   -¿Qué vaina es esa? –pregunta, ronco, Mike.

   -Es una de las piezas que modelo. -algo rojo de cara, Bobby se vuelve y responde con rapidez.

   -¿Es para hombres? –se intriga Kurt.

   -¿Está pensando en comprarte una? –se burla McVay.- Quiero vértela puesta.

   -¿No les dije que era todo un espectáculo? –pregunta Ben, acercándose a su yerno, obligándole a dar la vuelta y medio doblarse, subiéndole la camiseta otra vez, mostrando su liso, bronceado y afeitado trasero, la tirita apenas cubriéndole la raja y el culo.

   -Coño, si. –Bobby oye a sus espaldas a Dion.- Ese culo se ve bonito. –semejante frase logra que el rubio culturista mire sobre su hombro, sorprendiéndose de notarle la verga creciendo enorme bajo su pantaloncillo de básquet, pareciendo incluso más grande que la de Leon, el amigo de su suegro dueño del gimnasio donde practican.

   -¡Maldita sea, amigo! –ríe Mike, señalando a Dion.- ¡Mírate! ¡Se te puso dura! Tienes suerte de que tu mujer no esté aquí para verte caliente por el culo de un chico blanco.

   -Si, es bueno que ella no esté. –concede Dion, los ojos clavados en esas nalgas masculinas.- Porque de estar, ya estaría llamando a tu esposa para decirle que estás aquí y que tú tampoco puedes dejar de verle el culo a ese chico blanco.

   Desde el otro lado de la habitación los sonidos del aparato de televisión indicaban que se reiniciaba el juego.

   -Okay, chicos, se terminó el show, volvamos para terminar de ver el juego. –anuncia Bill, regresando a los sofás con Mike, Kurt y McVay.

   Tomándolo como señal para terminar la exhibición, Bobby se inclina otra vez, para recoger sus pantalones, pero la mano de su suegro, sobre su espalda, le retienen en la posición mientras le sonríe a Dion, quien no había apartado los ojos ni un segundo de las duras nalgas turgentes del chico blanco.

   -Vaya, Dion, parece que eres un hombre capaz de apreciar un buen culo grande como el de mi yerno, ¿no? –comenta Ben, atrapándole las caderas al joven y exponiéndole más.- Mi muchacho siempre ha trabajado duro para conseguir estos músculos. Son duros, firmes. Anda, tócalo y siéntelo… -invita atrapándole una muñeca al jugador negro, llevándole la enorme mano al trasero, donde cae, con los dedos abiertos, y Ben todavía le guía sobre la turgente piel tibia del joven macho blanco en tanga de mujer. Esa mano acaricia y frota la musculatura del otro macho.- Agradable y suave, ¿verdad? A mi yerno le gusta saber que otros atletas aprecian todo su duro trabajo. Vamos, chico, muéstrale todo. –le indica al joven rubio casado con su hija, atrapándole un tobillo y alzándoselo, montándolo sobre uno de los bordes de la mesa de billar, dejándole abierto casi en un ángulo de noventa grados, la tanga totalmente metida en la raja.

   -Suegro… -jadea Bobby, sintiéndose demasiado abierto. No entiende qué intenta Ben, tal vez era mostrar con orgullo el desarrollo físico de su hijo en la ley, pero…

   -Tócalo. –le oye decirle a Dion.

   Y Bobby cierra los ojos al ser totalmente consciente de que Dion está a sus espaldas, y como las dos enormes manos caen sobre sus nalgas, recorriéndolas, amasándolas, los dedos negros clavándose en la pálida rojiza carne, con uno de ellos recorriendo la raja entre los glúteos, deteniéndose sobre su culo afeitado y liso, acariciándolo sobre la tirita del hilo dental.

   -Es realmente bonito, ¿no? –oye que Ben le pregunta en voz baja, para que los otros no escuchen.

   -Se siente muy bien. –concede oscuro Dion, sus manos no se detienen, tiene que tocar, sobar, palpar, empujar la punta de su dedo sobre ese ojete, casi temblando ante la imagen que se le forma en la mente, aplicarle tanta presión que termine penetrando falange a falange a ese chico blanco por su entrada secreta y prohibida de hombre.- No quiero molestar al marido de tu hija, así que…

   -Tranquilo, a mi yerno le encanta cuando hombres grandes como nosotros jugamos con su coño. Lo necesita. Debe estar muy urgido porque lleva una semana sin un tío que le sacie y calme. Y, créeme, su cuerpo lo demanda.

   -¿Tíos grandes como nosotros? Joder, ¿acaso me estás diciendo que le clavas el güevo a tu yerno? ¿Al marido de tu hija? –se impresiona Dion, dando un paso atrás pero con su verga latiendo casi fuera de la pantaloneta.

   -¡Qué puedo decirte, míralo! –responde el otro, con una sonrisa, apartando con las manos aún más esas nalgas muy abiertas, un dedo recorriendo la raja.- Es un chico musculoso y fuerte, guapillo, que ha descubierto que adora ser atendido por los hombres. Le gusta saber que nos excita. Hasta ahora no le he visto retroceder ante ninguna verga, por grande que sea. He visto su culo temblar de emoción cuando baja, atrapando a cabeza de un tolete, devorándolo sin dejar un centímetro afuera. Ni te imaginas lo que se siente cuando cierra los labios hambrientos de su agujero sobre tu güevo.

   Y oyéndole, Bobby enrojece, entre avergonzado y caliente, porque sabe que bajo la tela del hilo dental femenino que lleva, su culo titila salvajemente, anhelante, visible a los otros dos. Si, hambriento de hombres.

CONTINÚA … 43

Julio César.

NOTA: Un amigo de la casa, Apolo, logró encontrar la página original de donde viene esta historia, que notarán fue versionada. Gracias, amigos. Quien quiera saber de qué va o cómo termina, que vaya a: http://www.nifty.org/nifty/gay/incest/muscle-pussy/

EN LA CAMA, COMO NOS GUSTA

abril 23, 2015

NO TAN MACHOS MEN

TIO EN HILO

   Así aguarda a su compañero de cuarto y equipo, esperando que le dé duro lo suyo por hacerlo bien en la cancha, como hace cada vez que ganan, como recompensa. Una que le llega profundo, casi hasta el alma. ¡Eso lo tenía tan entusiasmado e incentivado!

SEXY BOY

   Así le encanta recibir a las visitas, desde sus amigos a los de su novia, pasando por los cuñados. A todos esos tíos parecía agradarles verle tan relajado, aunque mucho mas verle tenso y duro como ocurría cada vez que su novia no estaba. Cuando le temblaba y le babeaba de gusto por la visita y a todos se les hacían agua las bocas.

DORMIDO Y EMPLAMADO

   Dentro de la residencia estudiantil, es el cocinero. Todos pasan por su cuarto y se alimentan con gula, entre jadeos, a veces discutiendo unos con otros por el último bocado, la ultima chorreada de salsa. El pobre vivía agotado, por suerte los chicos, a veces, ni le despertaban mientras se servían.

BAÑADORES CALIENTES

Julio César.


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