TRUCOS PARA COMENZAR

enero 14, 2015

RESIGNACION

ASS MAN HOT

   ¿Cómo decirle a ese amigo lo que necesitas?

   Acercándose la fiesta de fin de curso, en los vestuarios del colegio, el chico se lanza. Cara roja, se acomoda el shorts y le pregunta a su mejor amigo, “¿qué tal se me ve?”, y ardió cuando el otro le miró con ojos oscuros y boca abierta, “si lo usas bajo el traje, el viernes por la noche en la fiesta, te haré mi mujer en el pajar”, le acarició con manos calientes, “y no pararé hasta preñarte”.

¿ACALORADO O POR PECADO?

Julio César.

ESTRATEGIA DE VENTA

enero 13, 2015

ESTRATEGIA

TIO EN BIKINI AMARILLO

   Curiosamente cuando un hombre está solo en su casa llega el chico vendiendo tinajas, sudado y jadeando… ¡Y se las compran!

MUESTRARIO

Julio César.

EL HOMBRE DE ACERO 2, ¿LLEGARÁ ALGUN DÍA?

enero 13, 2015

EL DURO HOMBRE DE ACERO

   ¿No se ve algo… duro?

   Se les pasa la mano a la Warner con todo lo que tardan en hacer una secuela, ¿no? Aunque uno imaginan que invierten su tiempo en el libro. Entre Batman Inicia y El Caballero de la Noche pasó su tiempo, y la verdad es que el GUASON - HEATH LEDGERresultado fue inmejorable, todo, la trama, la puesta en escena, el aterrador villano (Heath Ledger, qué pena todavía); a pesar de los que todavía suspiran con el puro comics. Y hay que admitir que sin ser ninguna maravilla más allá de pasar un muy buen rato, Los Vengadores fue una buena cinta para entretener. Mis sobrinos querían vivir viéndola. Las Iroman, Thor y Hulk, las vi, unas buenas, otras malas, pero no era para morir esperando. O me lo parece a mí que sí soy seguidor de las Viaje a las Estrellas y La Guerra de las Galaxias. Ese elemento de fan hace que sean más ansiadas. Y creo que algo parecido ocurre con héroes como Batman, Superman y en menor medida Spiderman (me gustaron las de Tobey Maguire, las anteriores eran increíblemente plásticas, y las del nuevo muchacho, Andrew Garfield, sólo sus actuaciones son buenas, las tramas no).

   Me han gustado todas de las Superman, desde el malogrado Christopher Reeve, quien sin el disfraz, como periodista,CHRISTOPHER REEVE - SUPERMAN POR SIEMPRE casi parecía otra persona; a la tibia de Brandon Routh, que se veía muy bien en el traje pero la trama dejó mucho que desear, fue muy sin sorpresas. Tenía mis dudas sobre El Hombre de BRANDON ROUTH - SUPERMAN REGRESAAcero, pero no. Me gustó el tratamiento que le dieron. Me pareció algo exagerada la batalla en Krypton, pero me agradó el bosquejo de los villanos, la hermosa y peligrosa subcomandante Faora (Antje Traue), y el general Zod (Michael Shannon); ANTJE TRAUE - FAORAcuriosamente no me identifiqué con este Jonathan Kent (Kevin Costner), era muy restrictivo. Me pareció algo faltón que todos murieran en ese planeta sin admitir que el MICHAEL SHANNON - ZODpadre de Clark, Jor-El, tenía razón, cosa que si mostraron en la de Christopher Reeve, con Marlon Brando en ese papel.

EL HOMBRE DE ACERO EN LLAMAS

   Repito, la película me encantó, ese hombre que vaga buscando el sentido de su vida, que por donde pasa deja la estela de un rumor, de la sorpresa, a muchos que le vieron hacer cosas sorprendentes; se veía desarraigado, perdido, como obligándose a ocultarse; también se jugó extrañamente a darle un tratamiento bíblico. No era lógico que nadie supiera que había algo extraño en un niño llamado Clark Kent, de Smallville, Texas, la vida debió ponerle en mil situaciones donde debió demostrar destrezas excepcionales para ayudar a otros, como los chicos cuando caen con el autobús al río. En la película ocurría, la gente lo comentaba pero no pasaba de allí, ¿curioso? No lo creo. En los pueblos la gente habla de sus cosas en voz baja, pero generalmente no las cuentan afuera. O eso era antes de la maña de hacer de la propia vida un espectáculo público a veces lamentable.

ESTACION DE TRANSITO

   Hace años leí un libro, Estación de Tránsito, donde un veterano de la guerra civil norteamericana regresa a la propiedad de su familia, en una montaña, y recibe una visita; la Tierra es un punto de interés para “viajeros que pasan” y quieren que él atienda la estación, llegando a vivir, sin envejecer casi cien años, la gente notándolo, comentándolo al principio, viéndolo como parte del paisaje después, sin reparar ya en él, cada quien viviendo su vida, dejándole en paz y sin comentarlo. Algo así pudo pasar con ese chico.

AMY ADAMS

   Me gustó esta Luisa Lane astuta, siguiendo el rastro de un rumor, la escena en el bar con el reportero de blog, SUPERMAN Y LUISAdiciéndole que le entrega el reportaje para que su hombre misterioso sepa que ella sabe, y que le busca, fue romántico a su manera. Ella descubre quién es Superan desde el principio. Había química entre ella y el Hombre de Acero.

   Me gustó el poder de los villanos, la idea de terraformar la Tierra, la batalla final entre Superman y el general Zod, cuando tiene que matarle y grita abrumado. Se vio fuerte y sensible, debió acabar con una vida y la idea, así como el sentimiento después, era horrible e insoportable aún para un hombre de acero. Verle confortado por Luisa fue bonito. En ese momento necesitaba ser sostenido.

   Henry Cavill estuvo muy bien como el Hombre de Acero, poderoso pero vulnerable, como expresé; Amy Adams fue una gran Luisa Lane, fue como tiene que ser una periodista de conflictos bélicos, osada, intrépida y sagaz, ¿cómo iba a engañarla un compañero de trabajo siendo a la vez Superman?; Diane Lane, como Martha Kent, estuvo bien, le toca el difícil papel de preocuparse por el hijo que carga sobre sí el peso del mundo (curiosamente otro paralelo con la historia bíblica de Jesús, quien se sabe diferente, llamado a una gran misión, siendo incomprendido y entregado para que se salvara todo un mundo a costa de una sola vida); por cierto, que de Batman Regresa, también me gustó esa escena cuando a las afuera del hospital, en vigila y orando por la vida del héroe, se encuentra una anciana entre la multitud, sin poder entrar, ella que tanto le quiere, la madre adoptiva que no puede decirlo; pero Laurence Fishburne, como Perry White estuvo desperdiciado en esta cinta, ese papel pudo hacerlo cualquiera para la importancia que le dieron al gran enemigo del doctor Lecter.

BATMAN VS SUPERMAN

   Bien, la película había sido buena y estaba asegurada la continuación. Seguramente con Lex Luthor, quien no ha aparecido, pero entonces nos dicen que en la segunda entrega se enfrentarán, nada más y nada menos, que el Hombre de Acero y Batman. ¿Imaginan esa batalla?  Para condimentar más el asunto, señalan que al hombre murciélago le dará vida Ben Affleck. Ah, qué no se dijo, comenzando por mí, que quería que fuera Jensen Ackles, quien habría estado impresionante dada esa facilidad que tiene para pasar de la comedia al drama, de la broma al dolor más intenso. Pero escogieron a Ben Affleck, ¿qué se le hace?

BEN AFFLECK

   Los estudios Warner creen que el actor contrastará maravillosamente contra un Superman más joven, Ben tiene 42 años y Henry Cavill cumplirá 32. Esa experiencia le ayudará en su batalla contra el poderoso Hombre de Acero. Y puede ser, pero Ben Affleck no termina de ser “simpático”. Se le aprecia pero no es un actor que enamore a las masas. THE JOKERSA mucha gente no le gustó la decisión, y repito, me habría gustado más que fuera Jensen Ackles, pero es un buen actor y sabrá sacarle jugo a su papel. Si lo hizo Heath Ledger cuando aún sus fans más devotos (como yo), dudaban que saliera bien librado de un personaje como el Guasón (recordaba el de Jack Nicholson, que me apreció demasiado payaso), pero donde se lució increíblemente.

BALE - AFFLECK

   Lo más duro que tendrá que enfrentar Ben será la comparación con Christian Bale, quien estuvo sencillamente en su papel, tanto que luego interpretaría al mítico John Connor, esperanza de la humanidad en la apocalíptica batalla contra las máquinas que cobraron conciencia de sí, aunque el relato estuvo muy por debajo de las expectativas.

   Bien, ¿para cuándo la estrenan y podré llevar a mis sobrinos que ya me tienen verde? Pues, no será este año. La habían prometido, pero los estudios Warner consideran mejor dejarlo para el año que viene para pulir realmente la historia como lo merece, y si va a ser como El Caballero de la Noche, lo entendemos, pero hay que esperar más de un año hasta Julio del 2016. Lo que ya se sabe es que repiten en sus papeles Henry Cavill, Amy Adams, Diane Lane y Laurence Fishburne.

   Como sea, ya quiero verla, de hecho ahora más. ¿Qué nos irán a traer?

Julio César.

LECCIONES

enero 13, 2015

LA PUERTA SIN LLAVE

CHICOS APLICADOS

PARA QUE LA EX NOVIA VEA AL NUEVO NOVIO

Julio César.

SENSACIONES NUEVAS

enero 12, 2015

ANSIEDAD

UN TIO NEGRO CON SU PANTALETA BLANCA

   Era tan sedosita…

   En cuanto escucha la puerta cerrándose, su mujer rumbo al trabajo, con manos trémulas saca la cajita donde está el obsequio que le dio el catire de la oficina en el intercambio de regalos de fin de año. Traga en seco mirándola, se eriza cuando mete sus piernas, recordando lo que el catire le decía mórbido al oído: “Sé que va a encantarte y que después no podrás quitártela”. La sube, aprisiona suave, contiene eróticamente por delante, la tirita etérea desaparece por atrás, y se soba. Cerrando los ojos, terriblemente caliente, acariciándose sobre la prenditas, recuerda lo que le dijo el catire al final.

   -Tráela puesta mañana y enséñamela.

SECRETOS DE CHICOS

Julio César.

EL PARO, LAS OLLAS VACÍAS DEL GOBIERNO

enero 12, 2015

EL ULTIMO DE NOVIEMBRE…

MERCAL ABRIO AL FIN

   -Lo vamos a abrir, pero ya saben: aquí no hay ni agua.

   La semana pasada comenzó el rumor de que amaneceríamos hoy con un paro general, de dónde salía el cuento hacía preguntarse: carajo, ¿será que los chavistas van a tumbar a Nicolás Maduro? Sospecha que tomó cuerpo por la abrupta salida del país del hombre con toda su familia, en un costoso viaje a todo trapo para conseguir algunos centavos. Nadie les hizo caso, la Mesa de la Unidad dijo que nada tenía que ver con eso; el régimen, notando el fracaso, y en lugar de ponerse a trabajar para solucionar los problemas que crearon, gastando tiempo y dinero, hicieron correr el rumor de que Jesús Torrealba decía que todo se suspendía hasta que llegara Maduro para incendiar el país. También en reprimir, ofreciendo cárcel, a quienes se quejaran del desabastecimiento, ¡por televisión!, y después se quejan cuando les señalan de violar los derechos humanos. Chambonada inútiles que no encuentran eco sino en aquellos que quieren creer que no son responsables de lo que les pasó por su insensatez.

EL FUTBOL Y LA GLOBALIZACION REAL

Julio César.

CURIOSO, TAL VEZ OCIOSO, PERO NO TONTO

enero 12, 2015

UN CHICO DESOBEDIENTE MERECE NALGADAS

EL AMIGO NECESARIO

   Decidido a probar cómo es que era esa vaina, se aseguró de elegir entre sus amigos a quien la tiene chica.  

PAGO

Julio César.

TRES HOMBRES, UN DESTINO… SERVIR… 28

enero 12, 2015

… SERVIR                         … 27

   Un hombre cruel e infernal está sentenciado a muerte en una cárcel y decide divertirse antes de que llegue el final… Tomará a tres sujetos y los convertirá en sus putas. Uno será su hembra, otro será usado por sus compañeros de trabajo, el tercero descubrirá un fetiche que le hará delirar. De Cierta manera, y aunque es un relato maldito, este no parece tan feo a la larga. Disfrútenlo.

……

the convicted’s whores

by Lexicode

TRES HOMBRES

   Un duro entrenamiento.

……

   -Quieto, perrito. Necesitas un baño. –le susurró, ronco y profundo.

   Y aunque cegado, Nolan, con la piel de galliano y no sólo por el frio al estar desnudo, se asustó a muerte, sabía de quién se trataba. Se debatió cuando fue alzado en brazos, como si no pesara nada, y arrojado en una vieja bañera de hierro, el agua estaba templada y olía a jabón; se debatió otra vez, oyendo las risas del sujeto que le restregaba con una áspera esponja por todas sus partes, aún las recónditas. Pataleaba casi histérico y más cuando tras una carcajada le hundió bajo el agua. ¿Duro unos segundos o minutos torturantes?, no estaría nunca seguro, pero fue horrible. Casi tanto como, casi sollozante, derrotado, roto, el resignarse a dejarse hacer para terminar con eso.

   -Eso es; ¡perrito bueno!, ¡perrito bueno! –escuchó antes de sentir una mano grande, ruda y de dedos velludos, meterse entre sus nalgas, enjuagando su culo, tardándose bastante, repasándolo una y otra vez, un dedo estirándole los pliegues, luego metiéndose, cogiéndole lentamente con él. Y Nolan con cara arrugada tras en antifaz de cuero, la bola roja en su boca, sollozaba totalmente aterrorizado. Gime cuando ese hombre le alzó, de pie en la tina, y una áspera tela cayó sobre él, frotándole rudamente, secándole, sacándole de la tina y terminando el proceso, para luego, con otro gemido de sorpresa, ser alzado y caer sobre un ancho y recio hombre. Como a un saco lo llevaron por el cuarto con ecos. Le dejaron caer otra vez sobre la vieja colchoneta, delgada, el duro suelo se sentía cerca. Le arrojó de panza sobre el mismo y sus piernas fueron separadas. Se tensó y contuvo el aliento cuando algo untuoso fue aplicado a la raja entre sus nalgas, especialmente sobre su culo y bolas. Y lo sintió, el frio y corto filo de una máquina de afeitar desechable. Estaban afeitándole sus partes. Intentó revolverse.

   -Cuidado y te corto una bola. Duele. –oyó y se congeló.

   Pero lloriqueó quedamente, preguntándose cómo podía pasarle eso a él. Estaba en manos de locos, sólo unos dementes le habrían raptado así, como si eso pudiera ocultarse o… Gruñó contra la bola cuando le arrojaron de espalda, sobre las manos esposadas, doliéndole. Y le afeitaron el hilillo de pelo que venía de su ombligo, concentrándose en los púbicos, dejándole totalmente lampiño de los lados, eliminando mucho arriba y recortando los que quedan justo sobre el nacimiento de su pene. No lo podía ver pero imaginaba que era el corte que llamaban bigotillo de Hitler.

   -¿Tienes hambre?

   Oyó la pregunta, extrañamente alta mientras era arrojado otra vez de panza. No podía ni pretendía responder; pero de cierta forma lo hizo, gemir y revolverse cuando algo cayó sobre su raja interglútea, espeso, levemente tibio, oliendo como a salsa de carne.

   -Vamos, pequeños, ven por tu bocado. –perdido en ese mundo de negruras, sin poder hablar, aterrorizado, el joven no entendía qué pasaba, hasta que oyó unos cortos pasos presurosos que se acercan y una respiración aceleradamente jadeante. En ese momento sí que se revolvió, intentó levantarse y correr, pero un pie enzapatado sobre la terminación de su espalda le mantuvo fijado a la colchoneta.

   ¡Nerón!

   Sabía que era ese horrible perro que le violó. Y en efecto, el corto y bajo animal se acercó, olisqueó sobre las nalgas del muchacho que revolvía las piernas, sacó su delgada, roja y larga lengua y comenzó a lamer de la salsa sobre la raja y su culo. Nolan gritó horrorizado, asqueado, sintiendo el morro entre sus nalgas, separándolas, la ágil y dura lengua tocándole, lamiéndole, rozándole. Y como metiendo más el frío morro, Nerón le metió la lengua dentro del culo, una y otra vez, con rápidas estocadas que se dilataban y rozaban las paredes de su recto.

   Y Nolan gritó y lloriqueó, de tener voz había berreado que no, que por qué le hacían eso, que le dejara ir, pero no podía, no podía hacer nada como no fuera ser penetrado por la caliente y larga lengua del animal.

   -Oh, cachorrito, tienes tan mal a Nerón… Creo que sabe que estás en celo.

   Nolan Curtis entró en pánico, mordiendo esa bola, ojos arrasados en lágrimas, agitando sus piernas, sus nalgas abriéndose y cerrándose, revolviéndose contra el frío morro del animal que le clavaba la larga y ágil lengua dentro del culo, penetrándoselo, salivándoselo y chupándoselo. Y todo ese horror que vivió, temer otra violación del animal, se sumaba a la de ser mordido justo allí, pero esos dos miedos eran pocos a los que provocaba la escandalosa y terrible risa del hombre que le retenía con un pie contra la colchoneta, las manos esposadas a su espalda, amordazado y cegado por el antifaz. Ese hombre reía si, como un loco, pero también a todo pulmón… Sabiendo que nadie le escucharía ni iría a ver qué sucedía. ¡Estaba atrapado en el Infierno!

   Si, Robert Read rió porque se estaba divirtiendo de lo lindo; de la posibilidad de tener al chico así, atado y sometido, listo para ser usado como le diera la gana, pero lo que le hizo verdadera gracia fue Nerón. El depravado animal cogía al muchacho con su lengua de una manera intensa. Ya no buscaba rastros de salsa, no era por hambre, sus agitados jadeos, la manera en la que metió y sacó su lengua del recién afeitado culo del guardia, y su propio pene delgado pero largo, rojo intenso y erecto, demostraba que el can estaba disfrutando sexualmente del joven vigilante de la prisión. Que encontraba eróticamente excitante y satisfactorio el poseerle. ¡Vaya con el animalito! Rió más cuando le vio alejar el rostro y medio subir sobre el muchacho, dispuesto a cogerse como debía a la “perra”.

   Pero no, no todavía. Apartó el pie del muchacho y debió luchar con la cadena para apartar al perro que gruñó feo, aumentando el miedo del joven que trastrabilló intentando ponerse de pie y escapar, resbalando y cayendo feo sobre una rodilla. Esos gruñidos salvajes de frustración y furia le pusieron los pelos de punta.

   -¡Quieto ahí, Nerón! –escuchó al otro, a pesar del sonido que su sangre provocaba en sus oídos, de su corazón que se desató.- Tranquilo, muchacho, sabe que no puede tocarte todavía. Lo dejaré ahí, cuidándote, y te hará compañía para que no estés solito cuando me vaya.

   Quiso gritar un “¿acaso estás loco, hijo de puta?”; quiso hacerlo, porque realmente ese sujeto no podía creer que el perro se quedaría quieto y ya. O que realmente iba a dejarle allí encerrado. Pero era la idea. Aterrorizarle.

Realmente Read no dejó a Nerón, cuando salía, se lo llevó, a rastras, pero el joven debía creer que continuaba allí, suelto, agazapado en la oscuridad, una que era total para él. El miedo era parte del acondicionamiento, el chico debía sentirlo tanto que deseara y anhelara que alguien llegara y le rascara tras una oreja, le palmeara el lomo, le diera unos azotes sobre el trasero o le poseyera. Era el plan. Enseñarle a comportarse. Domesticarle sexualmente.

   Arrojado otra vez de panza sobre la delgada colchoneta, mordiendo esa bola, Nolan luchó cuando ese alguien se sentó pesadamente a hojarasca sobre sus nalgas y unas manos le rodearon el cuello, colocándole una gruesa correa, un collar de perro que apretó tanto que cuando tragaba para intentar respirar, sentía la presión. De nada le valió gritar ahogadamente, o luchar, ni resistirse cuando una enorme mano cayó sobre su nuca, obligándole a bajarla y lo escuchó, algo metálico cerró del collar, tintinando contra otra cosa metálica. Cuando el peso se retiró, así como las manos, intentó levantarse y su mente quedó paralizada de sorpresa y horror, ¡estaba encadenado al suelo! No la veía pero la imaginó, debía haber alguna argolla de donde fue prendido el cierre con candado que sobresalía al frente de su collar que olía fuertemente a cuero.

   Se puso rojo intentando levantarse, despegarla, abrir el collar como fuera. Nada. Podía mover sus hombros, su trasero y sus piernas, pero no podía despegar su cuello, y por lo tanto tampoco la cabeza y el torso, más de veinte centímetros del suelo. La inmovilidad, no poder separarse esos pocos centímetros, saberse totalmente atrapado, le hicieron bufar con fuerza, estremecerse, todavía luchar aunque se lastimaba con el collar. Y Read le miraba, sonriendo cruel, sabiendo que era parte del trabajo, que entendiera que nada podía hacer. Que estaba en su poder, bajo su control en todos los sentidos.

   Lo que siguió luego fue todo un tratado sobre cómo ser un desgraciado. Notando que había pataleado bastante comenzó a decirle que quieto, que no podría librarse. Sabía que no le escucharía, luego se lo gritó, dándole una violenta nalgada. El picor y ardor atravesaron la mente enloquecida de miedo del joven. Entonces, con voz firme, le repitió que no podría librarse y debía resignarse a quedarse así por un tiempo… si era bueno.

   -Debes estar sediento. Agua. Es lo único que tomarás hoy… hasta que regrese mañana. Aprovecha. –y le bajó el ball gag.

   Aterrorizado Nolan le suplicó que le dejara ir, que no le contaría nada a nadie, y lloró con la frente alzada, tirando de la corta cadena que le fijaba el cuello a la argolla del piso. No recibiendo respuestas comenzó a acusarle de delincuente y amenazarle con llevarle ante las autoridades, prometiendo que no descansaría hasta que terminaran en prisión todos. Para luego llorar nuevamente.

   -Bebe. –la orden fue seca y la mano en su nuca le hundió el morro dentro de un tazón de agua, y tosió tomado por sorpresa, humillado, le daban de beber de una escudilla como si fuera un animal. Pero bebió, bastante. Desesperado. Gritó otra vez, pataleando, cuando sintió que las manos volvían para cubrirle la boca con la bola de goma, pero nada pudo hacer.- Descansa, cachorrito. Nerón te hará compañía esta noche. –le informó, cruel, para mantenerle en perpetua agonía; le oyó gritar ahogadamente, casi temiendo morirse de puro miedo y desesperación.

   Nolan estuvo al borde; aquel sujeto se iría y le dejaba así en un lugar que desconocía… a merced del perro maldito.

   Robert Read si se marchó, pero llevándose al animal, apagando las luces. Sonriendo maligno. Atrapado físicamente y entre sus sentidos, el horror de Nolan fue grande, y más al notarse mareado y confuso. El agua que ingirió no era sólo agua. Se sintió flotar y caer feamente, todo su cuerpo desnudo estaba erizado de miedo, y “escuchaba” los gruñidos ansiosos de Nerón reclamando su presa. Estaba casi sufriendo un subidón de paranoia y miedo. Se escogió, sujeto por el cuello y lloró, escuchando risas malignas a su alrededor, cosas arrastrándose hacia él, como ratas, un frío terrible envolviéndole. Estaba mortalmente aterrorizado.

   -¿Cómo está mi cachorrito? –la dura voz le despertó, así como las manos que soltaron las esposas, alarmándole y aliviándole.

   La noche que había vivido había sido horrible. Temía a ese hombre, pero más miedo le dio la soledad, el frío, el temor de que algo pasara y nadie supiera que estaba allí. Notó que estaba algo afiebrado, pero esa voz le brindaba consuelo, alguien había ido por él. Read, sabía que era él, le desató, le llevó en peso y le ordenó sentarse sobre los cuartos posteriores e hiciera sus necesidades, que se apurara, que sería la única vez del día. Como un animal, mordiendo la bola. Fue bañado, la esponja se metió por todos lados. Intentó resistirse, luchar cuando fue secado y llevado a la colchoneta, atado nuevamente por el cuello a la argolla en el piso. Lloró sin gritos, lágrimas ardientes saliendo desde atrás del antifaz y humedeciendo sus flacas mejillas. La bola fue retirada de su boca.

   -Por favor… por favor… déjame ir. –suplicó sin reparos, lloroso totalmente.

   -Pronto, cuando seas un cachorrito obediente y bien portado. Vamos, bebe… y la nuca fue llevada al agua, que tragó en cantidades. La escudilla fue apartada.- Nerón te prestó algo. –oyó la voz y olió a comida, su cara fue hundida en un plato para perros, y sabía que era el del perro maldito. Pero tenía hambre, se sentía famélico, desesperado, su cuerpo ardía de miedo o enfermedad, necesitaba recuperarse, así que intentó usar las manos pero un duro azote se lo impidió.- ¡Perro malo! ¡Perro malo! –casi lloró otra vez, pero no hubo tempo. Hundió la boca dentro del pastoso plato de carne y puré, saboreándolo, recorriéndolo todo, su cabeza siendo palmeada.- Eso es, cachorrito, comételo todo. Así. –terminó jadeante, boca empegostada.

   -Por favor… no me haga esto. –le siente alejarse y se aterra.- ¡No se vaya! No quiero estar aquí, solo. –la risa cruel que se acerca le avergüenza, un trapo maloliente pero húmedo limpió sus labios, mejillas y barbilla.

   -¿Quieres que me quede? –le retó y el chico tembló.

   -No quiero estar sólo.

   -Mámamela. –le ordenó, y el joven le sintió caer frente a él, sacándosela, hasta él llegó el olor fuerte y el calor.

   -No. –jadeó lloroso, resistiéndose por dignidad.

-Okay, nos vemos mañana. O pasado.

   -¡No! ¡No se vaya! –le gritó lloroso. La mano fue su nuca.

   -Mama. Sin manos.

   Y conteniendo los sollozos la buscó en la oscuridad; nuevamente medio mareado, toda su piel erizada, los labios chocaron de la palpitante y ardiente pieza, y tímidamente la recorrió con su lengua, de abajo arriba. Le oyó gruñir de gusto y eso le alegró, si lo hacía bien no se iría, no tendría que temer quedarse allí abandonado si algo le pasaba a su captor, y tal vez le libraría. Tal vez si obedecía… ¿Lo pensó o ese sujeto se lo dijo, bajito, sugestivo? Le pareció oírle, pero estaba mareándose rápidamente, tan sólo consiente del falo que lamía. Y que se alejó.

   -Debes descansar.

   -¡No! Yo puedo hacerlo, puedo hacerlo; chupar su… -la bola volvió a su boca aunque se resistió y lloró feo, sus manos fueron inmovilizadas también; estuvo imposibilitado de sostenerse, mareado, temiendo a todo otra vez.

   -Esto te hará compañía. –no entendió los pequeños audífonos que metió en sus oídos y que el antifaz sujetó.- Esto te calmará. –algo ácido llenó sus fosas nasales, mareándole más, su cuerpo adormilándose.- Y esto te ayudará a entrenar. No todos la tienen como Nerón. –algo aceitoso cayó en su culo, siendo untado, y batalló contra un objeto liso que se frotó en su entrada y penetró, abriéndole, metiéndosele hondo, pero no lastimándole mayormente por no ser muy grueso.- Descansa. –le repitió y se alejó, aunque le lloriqueó para que se quedara, para luego jadear.

   A un chasquido que oyó comenzó a sentir una vibración intensa en su culo. Le habían dejado allí atado, amordazado, inmovilizado, cegado y con un vibrador en su culo al tiempo que una música casi marcial se dejaba escuchar en sus oídos con un tono monocorde y bajo.

   Robert Read le miró y sonrió, lamentando no tener más tiempo con el muchacho, para cambiarle totalmente. Para transformarle de manera permanente, como hizo con el chico del Matadero, ese que se odiaba tanto que se cortaba. Eso llevaba tiempo y no lo tenía. Descuidó demasiado ese asunto. Aunque lo intentaría. Tan sólo por maldad. Si de él dependía, el muchacho sería el perfecto cachorro para cualquier hijo de puta que le azotara feamente el culo.

   Nolan Curtis, agotado, mareado, asustado, cayo de panza sobre el colchón, el vibrador estimulándole con sus zumbidos y masajes en su culo, incitando las paredes de su recto, sensibles, llenas de terminaciones nerviosas que se activaron y calentaron, su próstata siendo sometida al ataque. No quiso, pero fue perdiéndose en el gozo de la desesperación, del vacío; movía sus nalgas, su culo, para apretarlo, para sentirlo de esta o aquella manera, casi sin darse cuenta de que lo hacía. Su mente va calmándose, en ese momento respiraba pesadamente pero era por otra cosa, como mordía la bola por lo mismo, para acompañar o alojar las sensaciones que el juguete producía en sus entrañas. Le gustaba. Se lo dijo hasta sorprendido él mismo. La música…

   Le parecía escuchar una voz queda, baja, agradable. Una que le felicitaba por haber encontrado a un buen hombre que se hacía cargo de él, de sus necesidades sexuales tan insatisfechas. No sabía si lo escuchaba o lo imaginaba, pero echado casi de lado sobre la vieja y delgada colchoneta, apretando y soltando su culo alrededor del vibrador clavado hasta una tope que ignoraba tiene, afuera, la figura de una cola ensortijada de perro, mecía sus caderas de adelante atrás, friccionando su tolete rojizo y duro que manaba líquidos en grandes cantidades.

   Allí, sobre la colchoneta, el joven ignora que fue estimulado con Poppers y drogas hipnóticas, que la sensación del vibrador sobre su próstata, algo de por sí intenso, se había magnificado por ello, y lo quería por eso, lo necesitaba mucho en esos momentos. Ignoraba, no así su cerebro, que estaba escuchando algo más:

   -Eres un sumiso, muchacho, tú lo sabes. Que toda tu vida has necesitado de un hombre de verdad que le dé sentido a tu vida vacía e insatisfecha, necesitado de amor de machos como estás, de ser acunado contra un poderoso y velludo torso de hombre. El mundo siempre ha sido demasiado grande para ti, la realidad excesivamente horrible e intimidante; tu vida ha estado incompleta, en la escuela, en tu trabajo, porque no tienes a quien adorar. Necesitas quien te proteja y se haga cargo de ti, que te diga qué hacer, qué vestir, a dónde ir o a quién ver. –y mientras ese mensaje se dejaba oír, o lo imaginaba, el vibrador subía y bajaba de intensidad dentro de su culo totalmente mojado, excitado.- Siempre has admirado a los hombres fuertes, seguros de sí, machos reales. Has intentado ser uno de ellos, pero sólo los imitas, lo finges. En verdad sólo quieres adorarles, entregarte, sabiendo que abriéndote a ellos, a sus vergas enormes, estás viviendo. Quieres servirles. ¡Servir! ¡Servir! ¡Servir a tus hombres! A todos los hombres. Quieres hacerlos felices, con tu boca, tu culo, con tu entrega. Eres sumiso, un sumiso necesitado. Muy sumiso. –y el sumiso se repetía ininterrumpidamente.

   Y así pasó esa segunda noche el joven guardián de la prisión, entre gemidos, sollozos no sabiendo bien de qué, su mente incapaz de separar la realidad de las sensaciones, las cosas confúndansele un tanto, por el vibrador, el sometimiento físico y esos mensajes que se repetían una y otra vez. Entendiendo que, de manera horrible, eso le hacía olvidar su soledad en ese lugar hasta que alguien llegue.

   Y alguien va. Robert Read, sonriendo torcidamente, moviéndose por esa prisión como Pedro por su casa, comienza el tercer día de tratamientos, ese mismo día cuando su Tiffany se reunía con el Alcaide. Silba animadamente mientras va al alejado deposito… y Nerón trota alegremente a su lado. El animal parecía intuir que pronto vería a su perrita blanca y grande.

……

   Jeffrey Spencer no se ha dormido en sus laureles, ni se lo había permitido por mucho que la idea fuera seductora, dejar todo como estaba; obtuvo la información que esperaba manteniendo consultas con el bufete de su suegro, con dos de los abogados que trabajaron en la defensa de Robert Read, quienes no parecía muy contentos de revisar el caso. Y menos que existiera la posibilidad de que ese horrible ser no solo resultara inocente sino que fuera dejado en libertad. Le tenían miedo. Pero no creían, de corazón, que eso ocurriera. Si alguien era culpable de algo, ese era ese hombre. Aún con Judas podían haber dudas, con Read no.

   Y Jeffrey quisiera creer eso también, pero sabe que con los elementos que estaba armando bien podría intentarse un recurso de amparo frente al juzgado y lograr una moratoria del cumplimiento de la pena, y que Robert Read viviera un poco más. Al menos hasta que todo se aclarara. Se estremece de inquietud pensando que tal vez se podría lograr hasta un nuevo juicio. A pesar de que, técnicamente, el último había sido eso, el último. Read había agotado todas sus instancias, su sentencia había sido confirmada. Debía morir por inyección letal. Pero ahora…

   Mierda, ¿por qué ese hombre no habló antes de Marie Gibson? ¿Qué se ocultaba tras todo ello? Si existía la posibilidad de salir… Ni por un momento creyó que fuera para “proteger” el honor de una mujer a quien había lastimado, ¿entonces?

   Como si esas angustias no fueran suficiente, le toca enfrentar a Anna (a quien le costaba mirar a la cara después de todo lo ocurrido con el jefe Slater), quien se molesta porque no puede acompañarla esa tarde a la recepción de unos amigos que regresaban de París. Ayer eran unos que venían de Londres, antes de eso, de Pekín. A la mujer le molestaba que nunca estuviera allí para ella, quien muy poco esperaba de ese hombre gris y sin ambiciones. Cosa que se lo hacía saber aunque la servidumbre escuchara. Para el abogado, ofuscado como estaba por todo lo que le ocurría, encararla le dolía más, pero no podía responder como quería. La mujer casi le montó un ultimátum poco antes de salir, ¿vienes o no?, pero no podía. Tenía que hablar con Marie Gibson. Y furiosa ella le mandó al diablo y desde una ventana la vio salir, hermosa, feliz, subiendo al auto de un amigo y compañero de trabajo. Y el beso que se dieron, aunque de mejillas… había sido extraño.

   Pero ni aún eso le distraía lo suficiente. ¿Quería salvar a Robert Read? ¿Por qué no podía dejar de pensar en eso? ¡Maldito y malvado convicto! Furioso, algo frustrado, por lo de sus dudas y lo de su mujer, llama al detective Selby. No quería ver a Gibson a solas, teme lo que ella pueda decir, así que el policía de marras tendría que acompañarle y cargar con parte de ese peso (la posibilidad de dejar libre en el mundo a Robert Read). Le llama y el otro no contesta. Sabía que no iría a la comisaría por tener unos días de licencia por “enfermedad”. Bien, tal vez aún dormía, como cuando le encontró la vez pasada. Y se estremece al recordar la primera vez que le vio, alto, masculino, firme, moreno, la silueta de su verga…

   Toma el auto, sin pensarlo muy bien, y va a buscarle. Entra a paso rápido dentro del edificio para no tener tiempo a arrepentirse. Se detiene frente a la puerta, del interior sale una música bastante alta y estridente, aunque no es del único apartamento, lo que explicaría por qué llama y llama al timbre y nadie responde. Toca con dureza a la madera y la puerta se abre. Su corazón se enfría salvajemente. Ha visto suficiente películas como para saber que eso no era nada bueno. Imagina al detective muerto, caído sobre el piso, un disparo en la frente, una fragancia de mujer exótica flotando todavía en el ambiente. El de Marie Gibson a quien el otro llamó para encararla. Abre más y entra… congelándose.

   Los gritos vienen del cuarto, alguien, una voz masculina pero mórbidamente erótica grita que sí, que lo coja duro, que le rompa el culo.

   -¿Te gusta así, puto? ¿Te gusta mi verga grande abriendo tu culo de perra? –era Selby quien respondía, rudo, mientras una cama se agitaba, saltaba golpeando el piso, la pared, mientras la otra voz le responda casi llorando de gusto, con un tono que erizaba la piel por lo entregado, por lo mucho que estaba gozando de lo que le hacían.

   Dios, pensó, con el corazón palpitante Jeffrey, escuchando los gemidos, las frases, los “toma, tómala toda, puto”, tiene la garganta seca y retrocede para salir. Y derriba una pequeña mesa. Sobresaltado se vuelve, recoge un florero caído, con manos frenéticas, tiene que salir y…

   -¡¿Qué diablos…?! –oye el regido a sus espaldas.

   Se vuelve, y revolver en mano, pecho subiendo y bajando, Owen Selby está allí, desnudo, brillante de transpiración… y con la verga más negra, larga y gruesa que Jeffrey Spencer ha visto en su vida, totalmente nervuda y dura, alzándose hacia su rostro. Y no puede apartar los ojos de ella.

……

   Nervios, tragando saliva, Daniel Pierce cruzó el pasillo, su cabello recogido en una coleta apretada bajo su gorra para que no se notara lo largo que estaba, rostro bien lavado, la franela holgada para ocultar su torso esbelto de tetillas algo protuberantes. El pantalón bien atado en su cintura, porque debe vestir una tanga hilo dental, o Read le mataría, pero jamás permitiría que se notara en esa ocasión. Cruza tras otros delincuentes que hablan, vidrio de por medio, con sus visitantes, y se congela frente a Diana Anderson, la señora de Daniel Pierce, hermosa, elegante, cada cabello rojizo en su lugar. El hombre se siente abrumado, no recordaba lo bonita que era, cuanto le gustaba, lo bueno que era su vida con ella, de fiestas, viajes, mimándose con todo. Amándose con soltura en cara rincón que encontraban. Cuando el mundo le pertenecía.

   -Diana… -grazna, cayendo sentado y tomando el teléfono. Ella toma el otro.

   -Daniel, ¿cómo estás? –sonríe triste.- Disculpa, lo imagino. No es fácil, ¿verdad? –él ríe con amargura. ¿Imaginarlo? No, ella jamás podría.

   -No, no lo es… -hay un silencio incómodo.

   -Te ves… diferente. No sé que es pero… -comienza ella y eso le aterra.

   -No estoy bien, pero la voy llevando. Soñando con… salir de aquí. Pero, dime, ¿cómo estás tú?

   -Bien, estaba en casa de mis padres… Pero no, no vine a hablar de mí, yo… -se ve agitada y le mira con determinación.- Daniel… quiero el divorcio.

CONTINUARÁ … 29

Julio César.

NOTA: Cuando leí este relato hubo partes que pasé por encimita, como estas, ¡qué maldito es Read! Creo que voy a cambiar un tanto el final para darle lo que merece. Total, el autor nunca lo sabrá.

LOS CURAS EN POLITICA Y LOS HABLADORES DE TONTERIAS

enero 12, 2015

MARIA CORINA MACHADO Y LA HISTORIA

CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA

   Así de mala estará la cosa…

   El día miércoles pasó algo que me pareció hasta gracioso, aunque fue triste, ya que colocaba un reflector sobre una de las mayores fallas del venezolano, la incapacidad de unir verbo con predicado para elaborar una idea más o menos sensata, y la estafa que es en efecto nuestra educación (aunque este mal se nota en muchas partes, aquí por lo menos algo aprendimos cuando pasamos por los salones en lo referente a Historia Universal; bueno, el que quiso). La Conferencia Episcopal Venezolana, ante la horrible crisis social y económica que vive el país en esta hora, envió un duro mensaje a la sociedad venezolana, siendo lapidario con los políticos en general y contra el Gobierno en particular, que cómo que todo este desastre lo montaron ellos solitos. Y eso cuando se les advirtió cada día de los últimos quince años que esta calamidad terminaría siendo lo que ahora es. Tal vez por eso el régimen, y sus seguidores (al menos nos han quedado los habladores de paja, no lo perdimos todo con este colosal pillaje), fueron tan insultantes con la Conferencia Episcopal. Bien, ¿qué pasó el pasado día miércoles que fue patéticamente gracioso?

   Me vestía para salir al trabajo y no podía sintonizar Radio Caracas Radio, así que encendí el televisor y alguien me lo había movido y caí en Globovisión, el otrora gran canal de noticias. En ese momento leían los titulares de la prensa del día y algún que otro comentario enviados por el público. Leyeron lo de la Conferencia Episcopal denunciando la piratería negligente y criminal que nos llevó a esto, y un comentario decía que era una vergüenza que en Venezuela los cura se metieran en política y que este es el único lugar en la Tierra donde ocurre… y eso cuando segundos antes se había leído sobre el atentado a un diario en Francia que dejó una pila de muertos a manos de un grupo religioso extremista, cuya fe, el dios de la guerra, les ordenó eso. Me reí y pensé, ¿sé puede ser tan idiota? Que la religión tiene que ver con política es tan normal como que los curas viven en el país que se cae a pedazos por culpa de los dirigentes y que lo padecen como lo padece cualquiera; ya nada más por eso tienen que meterse, porque esta carestía horrible de todo lo padecemos todos menos la cúpula podrida del PSUV.

   Esa discapacidad de algunos venezolanos para entender lo que ocurre, para asociar que siempre hay cruces entre religiones y políticas, y que el atentado en Francia fue por una cuestión de fanatismo religioso, es de lo que hablo, esa incapacidad de unir una idea con la otra y sacar una conclusión más o menos lógica que le permita saber qué ha ocurrido antes y qué puede llegar a acontecer después. Que hay bastas regiones del mundo que son gobernadas por “religiosos”, que sostienen hablar por Dios (o Alá), que ordenan y rigen la vida de millones, no les dice nada aunque el régimen gobiernero es aliado de muchos de ellos. Que muchas comunidades de ortodoxos judíos intercepten toda iniciativa de paz o de desmontar los campamentos en los territorios ocupados, no les dice nada. Que muchos políticos sean sacados de sus cargos por escándalos sexuales atacados por pastores y religiosos, o que no ganen cuando estos se le oponen de frente, no les dice nada. Que Stalin, el gran ateo y enemigo de la religión, muerto de miedo cuando los nazis casi llegan a Moscú, desempolvara a los cristianos ortodoxos y les enviara con las tropas para “bendecirlos” mientras defendían el sagrado suelo de la madre Rusia, no les dice nada. Porque, y lo dijo el poeta guatireño Elías Calixto Pompa, el que no estudia es sirviente servil de los tiranos; Simón Bolívar sostuvo que un pueblo ignorante era instrumento ciego de su propia destrucción. Y qué cierto parece ser.

   Lo notable del documento de la Conferencia Episcopal Venezolana no es que fuera tan duro, sino que fuera leído por monseñor Diego Padrón, un hombre que hizo suspirar de alivio al régimen cuando sale monseñor Baltazar Porras de la presidencia de la Conferencia. A quien veían demasiado beligerante y este parecía más conciliador. Y puede que lo sea, pero lo que está ocurriendo en tan terriblemente alarmante que a los curas no les ha quedado otro camino que manifestarse en un llamado dramático. Y mucho se habían tardado. ¿Qué alarmó tanto a los curas que se sacudieron la tibieza de espíritu, algo condenado hasta en la Biblia? El grado de degradación moral a la que el régimen está conduciendo a Venezuela, a cada hombre, mujer y niño. Ya no les basta con ser autócratas inútiles y ladrones, ahora quieren extender ese rango de oprobio a todos los estratos de la sociedad. Cada cierto tiempo se habla de enseñar el pensamiento de Hugo Rafael Chávez Frías, en esa necesidad de darle una estatura tipo Mao, Lenin o el mismo Fidel Castro, que jamás tuvo, los adulantes son capaces de todo ridículo; pero sacando la paja loca, el gran legado de Hugo Rafael Chávez Frías fue: Roben que eso hace feliz a este nuevo dios que soy yo. Idea a la que se sumaron Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Mari Pili Hernández, la Fiscal General de la República, el Tribunal Supremo de Justicia y los curas satanistas del Centro de Caracas y de las conscripciones militares, quienes exigían adorar al nuevo dios, que era mejor que el otro Dios porque no les exigían comportarse con decencia. Ese ataque a la Palabra, debió ser suficiente para que los curas se pronunciaran hace tiempo, pero dejaron pasar y permitieron demasiado.

   Venezuela se fue degradando moralmente, mendigar, robar (aún con armas de fuego, matando en el proceso), tomar lo ajeno, invadir, todo fue visto como una manera aceptable de vivir. Había que sentirse orgulloso de ser ladrones o mendigos, esperando coima o ayudas. Enseñando a los hijos la grandeza de ser delincuentes (delincuente, aquel que comete delito; robar, delito tipificado en la legislatura venezolana). Un país de ladrones y pedigüeños que esperan que todo les caiga del cielo; era la promesa de ese dios, y como ante el becerro, muchos cayeron de rodillas. ¿Sorprende que estemos ahora como estamos? ¿De verdad? Aquello de no dar un pescado sino enseñar a pescar, que estaba en la Biblia, también fue obviado. No robarás, fue ordenado por Dios, escrito de puño y letra sobre las piedras aquella; y no era menor cosa, un pueblo de ladrones es un campamento de criminales, donde todo vicio y exceso tendrá su asiento, comenzando por el abuso y la violencia salvaje. Y eso fue obviado por Hugo Rafael Chávez Frías desde siempre. Si no quieren trabajar, roben; aquellos tienen mucho y eso no me gusta, invádanlo y róbenlo. De manera totalmente consiente estimuló el levantamiento de una sociedad de delincuentes, donde nadie pudiera señalar límites o excesos.

   El mensaje era: “no les puedo dar nada, no puedo producir o generar riquezas, pero les permito que se roben lo que necesiten o quiera, mientras les regalo algo en efectivo para que coman y beban sin tener que trabajar, cosa que durará mientras yo esté”. Cuando comenzó el desastre del robo en el Plan Bolívar 2000, lo justificó; que esos militares se robaran un poquito no era malo; que los jerarcas del régimen y su propia familia se llenaran a dos manos, tampoco era malo; la gente en las calles se robaba lo que podía. Era el credo, y si todos son ladrones, ¿quién pide cuentas? Así llegaron los narco generales, había que dejarles hacer; con valijas llenas de dólares en efectivo se corrompió gente para cuadrar negocios donde robar mas, y lo permitió e impidió toda investigación; las empresas de maletín se robaron cantidades increíbles de dólares, y se les protegió; la mitad de lo que entraba por conceptos petroleros, eso que les permitió a saudíes y nogueros reunir en “ahorritos” casi ochocientos mil millones de dólares, aquí se robó hasta el último centavo, y hoy, sombrero en manos, Nicolás Maduro recorre un mundo convulso y desconfiado buscando quien le presta para funcionar unos meses más hasta las elecciones parlamentarias.

   Ese es el gran legado de Hugo Rafael Chávez Frías, sobre la lápida de su tumba se podrá anotar: mandó a robar y robó la vergüenza de un país.

   Ya en este punto, la Iglesia, los curas, debieron manifestarse contundentemente mucho antes, incluso señalando a los curas del Centro, dedicados a sus misas negras, quienes pervirtieron gente y las engañaron diciéndoles que robar hacía feliz al nuevo dios, ese al que se entregaron en cuerpo y almas, seguros como estaban de que el otro Dios no existía ni condenaban a ese gente a algo peor después. Ese escenario de horror, de excesos y vicios del difunto presidente, de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Mari Pili Hernández, la Fiscal General y el Tribunal Supremo, nos trajeron a esto, un tiempo y un escenario donde la gente está pasando hambre, literalmente, y afloran los más bajos y primitivos instintos. Fue esto lo que finalmente alarmó al clero venezolano para dejarse de medias tintas. La Iglesia tuvo que meterse porque hay gente que muere de hambre y enfermedades por falta de alimentos, medicinas y centros de salud donde puedan operar aunque sea una apendicitis; tiene que hablar porque hay niños que se acuestan llorando de hambre; tienen que hablar porque hay quienes medran en la miseria (a la hija del difunto la nombran canciller para protegerla de una investigación que se lleva en Argentina por el sobre precio de un arroz); tiene que intervenir porque el hambre está llevando a la gente a la confrontación, a la agresión y a la violencia, a que una mujer sea golpeada, a que a un sujeto le disparen por una bolsa de jabón, a que se agreda a bodegueros que no se robaron el erario nacional pero se pretende que carguen con las culpas.

   La Iglesia se mete porque robar como norma de vida fue darle la espalda a Dios, y cuando se le da la espalda a Dios se le abre la puerta al Diablo y donde el Diablo reina toda aberración tiene su asiento. Y eso es asunto de la Iglesia, no sólo el que se haga lo malo a los ojos de Dios de una manera exacerbada, abierta, grosera, sino el posible coste que eso tendrá después para sus almas el Día del Juicio, porque si Dios dijo que todo eso era malo (mentir, levantar falsos testimonios, codiciar lo ajeno), y si son curas y creen en ese Dios y que tarde o temprano tendrán que responder por lo que hicieron por el rebaño que les encargaron, no les quedaba otro camino sino manifestarse con fuerza, como debería entenderlo cualquier cabeza de ñame sin necesidad de que otro se lo explique. Pero eso, precisamente, es lo que aquellos que no puede sumar dos más dos y tomar aire a un tiempo, o un sujeto patéticamente incompetente para todo cargo que ha ejercido como Diosdado Cabello, no entienden. La corrupción e incompetencia del régimen crearon este infierno, pero la gente no lo quiere ver, acostumbrados a responder por impulsos y no por razonar lo que acontece, ¿se puede resolver algo de esa manera? ¿Puede irnos mejor? Claro, se puede decir que hay curas ladrones, o peor, pero no hacen de sus vicios algo público ni ordenan que se les imite como regla de vida. Enviar a robar lo ajeno es abrir la puerta a que se agreda al asaltado o que este responda y halla un asesinato, esa es la gran culpa del corruptor público.

   Este panorama de pesadilla que ya se vive en la Gran Caracas, el resto del país lleva tiempo sufriéndolo. En el estado Táchira, bloqueado como está y en manos de un pequeño y despótico führer tropical, Vielma Mora (demasiado tiempo en el poder aparentemente terminó enloqueciéndole y separándole soberbiamente de la realidad), la gente sale a protestar a las calles, por comida, por medicinas, por gasolina, por seguridad. Porque mientras el régimen les ataca, los detienen y encarcelan, grupos de delincuentes roban a diestra y siniestra, llevándose ahora hasta las bolsas con la poca comida que la gente puede conseguir; pero a esos grupos si no hay quien les ponga coto. Responden con represión a esa angustia que se está derramando por todos el país y que parece sombríamente más claro desde mediados de Diciembre, ese “¿qué carajo es esto? Nosotros nunca hemos pasado hambre de esta manera, ni cuando cayó Pérez Jiménez, ni después del terremoto del 67 o en los días después del Sacudón”. Y teniendo en cuenta que este desastre de izquierda ni siquiera tuvo como detonante un hecho de esos, fue pura y moliente corrupción e incompetencia, el panorama es peor para los culpables.

   Ni terremotos, ni guerras, ni desastres naturales, ni invasiones. En el 2002 hubo un paro cívico, pero eso fue hace trece años, Europa se reconstruyó en diez años después de la Segunda Guerra Mundial, y fue una guerra mundial donde lo perdieron todo literalmente. Esto no, es pura piratería de gente que no sirve para un carajo, como no sea hablar paja, culpar a otros de las cosas que hace y robar a dos manos. Ya verán como a ese país que sale a las calles a preguntar qué está pasando, molestos, se les tachará de subversivos, de revoltosos, de guarimberos, sentenciados por la misma gente aberrante que les gritaba eso a los muchachos del Mayo Francés, a los que escapaban de los gulags, a los polaco y lituanos que querían sacudirse a los rusos, a Mandela cuando se negaba a ser tratado como un animal, o a los jóvenes egipcios en la Primavera Árabe. Cuando la gente se molesta con los dirigentes que les engañaron, estos no responden con soluciones, no, lo hacen con represión y palangristas que satanizan la molestia.

   ¿Diosdado Cabello retando a los curas a que se declaren políticos para que les traten como tal? ¿Acaso él no es el presidente del Parlamento y lo cerró a todo dialogo de los problemas del país que terminaron llevándonos a este infierno? Si él no sirve para el cargo donde está, ni tenía credenciales para tal, y no se aparta, ¿qué derecho tiene satanizar a otros? Hugo Rafael Chávez Frías, él, Nicolás Maduro, Mari Pili Hernández, la Fiscal General y el Tribunal Supremo de Justicia destruyeron la producción nacional, encarecieron el dinero, se llevaron el erario nacional, si no servían para dictar políticas económicas porque nada sabían de eso, ¿por qué lo hicieron aunque muchas voces dijeron quince años antes que terminaríamos así? ¿Por qué no dejaron eso en manos de quien supiera? ¿Qué mérito tenía el señor Diosdado Cabello para sentenciar en economía si no es economista, en seguridad cuando nada sabe de leyes o salud cuando no es ni paramédico, a la vista de los resultados, sin apartarse pero retando ahora a otros?

   Mientras en los supermercados hay militares vigilando a la gente para que no se quejen de las humillantes colas, y en el Táchira arremeten contra el que se queja de las condiciones en ese campo de concentración, Guyana está a punto de darnos un zarpazo y quitarnos la Zona en Reclamación, sacando la disputa de la ONU, donde Venezuela tiene planteada sus puntos desde tiempos, cuando había gente que sabía sumar y leer (y como sabían sumar y leer, estos les odian tachándoles de científicos), y llevarlo a la Corte Internacional donde ingleses, holandeses y los mismos norteamericanos controlarán las discusiones. Estos militares ineptos, que atacan a gente desarmada, guardan silencio y meten las colas entre las piernas mientras Guyana no sólo nos quita un cuarto del territorio, sino la salida al Atlántico, y a ese peligro Venezuela responde con un grupo de negociadores en la Cancillería que es de puras Estrellas de Fania: Rafael Ramírez, que destruyó una empresa millonaria, PDVSA; María Gabriela Chávez, colocada allí para protegerla de una detención por el asunto del arroz argentino; y Delcy Rodríguez, una señora que ha fracasado estrepitosamente en todos los cargos que ha asumido.

   ¿Qué creen que pasará allí cuando comiencen las discusiones en un tribunal adverso, con esa gente “representándonos”? ¿De cuándo acá saben de cancillería o diplomacia para ejercer esos cargos? Ah, pero Diosdado Cabello no ve el problema en eso, en gente incapaz para la tarea, pero si se permite aconsejarles a otros que no se metan en esto y aquello. ¿Acaso pueden ser más piratas? No lo creo.

NICOLAS MADURO, ¿BUSCANDO A DIOS EN LOS RINCONES?

Julio César.

NOTA:   Espero que los curas no se molesten conmigo por nombrarlos en este blog si llegan a enterarse.

ARNOLD, MOMENTOS DEBILES DE UN DURO

enero 12, 2015

EQUIPO GANADOR

ARNOLD SCHWARZENEGGER AND FRANCO COLOMBU SEX

   Hay algo de comodidad compartida que…

   En esos días, disfrutando el verse bello, compartiendo esa afición con otros, admirándola también en sus oponentes, el duro Arnold caía en fácil descanso junto a uno de sus colega, ambos comentando cositas en voces bajas, en cómoda camarería que terminaba en: “te ves increíble”, “también tú”, “tu torso se ve tan fornido y duro”, “así es, tócalo, recórrelo y pellizca”, y las risitas se dejaban escuchar mientras el otro bajaba una mano, “tu muslo se ve también bastante desarrollado”, “y sigue, que hay más”.

……

   Me agrada Arnold Schwarzenegger, sus películas son amenas, llenas de aventuras y emociones. Ahora es un duro de la acción, ya no el chico nuevo, ¿llegará presidente alguna vez?

MOMENTOS EN LA LUCHA

Julio César.


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