EL SUEGRO LO ENVICIA… 35

agosto 4, 2014

…LO ENVICIA                         … 34

   Este relato me lo envía por correo un conocido de la casa, LeRoy, y es bueno, aunque es una mala traducción que me tomará tiempo medio hilar. Este relato que NO ES MÍO, lo llevo más bien como una pequeña adaptación. Que el autor no se moleste, por favor. Bien, la trama: un chico muy joven sueña con ser físico culturista y se casa con la hija de un ex culturista, el cual termina convirtiéndole en el juguete sexual de todos los hombres. Disfrútenlo.

……

Título: Muscle Pussy

De: hgenyc9261@gmail.com

PUSSY BOY

  Reuniendo fuerzas… para otra fiesta.

……

   -Dios, fue… -jadea Bill, sacándosela lentamente, la pieza aún dura, amoratada, brillante de su propio semen y el de Mark, intensificando aún más el olor de machos.

   Todos siguieron el movimiento, y con las gargantas secas y ojos muy abiertos ven como el hilo dental cae sobre el orificio, no cubriendo un carajo, viéndose mojada enseguida por el semen que mana de allí. Bobby ya tenía la esperma de dos hombres grandes, amigos del alma entre sí, en sus entrañas, nadando en su interior todos esos espermatozoides. Y la idea era increíblemente estimulante, por lo prohibido.

   O así se lo parece a Tom, quien toma la silla traída del comedor y se deja caer de culo, su grueso tolete rojizo y babeante descansando en su regazo, y mirando al rubio culturista, flexiona un dedo, llamándole. Todavía jadeante, recuperando el aliento, Bobby se sienta, avergonzándose un poco por el semen que mana de su culo rojizo e hinchado, pero la mirada fija en la gruesa pieza de aquel hombre que le recordaba vagamente a su suegro. Deseándola, tiene que admitir avergonzado. Con piernas un tanto inseguras, va hacia él.

   -Es mi turno, Bobby. ¿Por qué no te sientas como un buen chico en mi regazo? Voy a contarte un cuento antes de dormir, bebé. –ofrece abriendo sus piernas, sosteniéndose la verga por la base, una verga que atrae de manera hipnótica la mirada del joven culturista, enviciado como está por los machos.

   Hay desafío en los ojos de Tom, y el muchacho, picado (se dice él), eleva una pierna y se monta de hojarasca sobre sus muslos, cara a cara, apartando con el pulgar la tirita del hilo dental empapado por todos lados de semen, de varias espermas cuyos olores llenan el ambiente, y con pericia, ya la tiene, baja su culo rojo sobre la cabezota del nuevo tolete, lisa y húmeda de lujuria, que pega de su entrada empapada y les hace contener un jadeo. Sin apartar la mirada brillante, el culturista baja más, su culo se abre y lentamente va devorando palmo a palmo el grueso y nervudo instrumento del hombre maduro. Sonríe al verle tensarse y jadear, de puro placer. Parecía que Tom había esperado mucho para esto, meter su gran erección en su culito caliente, así que mientras va bajando, muy lentamente, le regala las mejores apretadas que ha dado jamás, metiéndosela sin parar, hasta que sus nalgas caen sobre los muslos, la tranca casi toda enterrada en sus entrenas, visible únicamente un centímetro o dos que se ven frenados por los globos firmes que son sus glúteos. Y así, totalmente empalado por aquella verga, el joven y el hombre se miran, calientes, contentos, lujuriosos.

   -Joder, Bobby, esto es incluso mucho mejor de lo que había imaginado todo este tiempo. Tu coño está tan caliente, es tan estrecho y firme cuando chupa que… ¡Ahhhh! -jadea cuando el travieso rubio se la succiona con sus entrañas.- Oh, Dios, muchacho, eres todo un pecado. Sé que tienes a tu papi, chico, pero desde este momento cuentas con otro; otro papi que se ocupará de tus necesidades. –tensa sus muslos y sube y baja un tanto sus caderas, sosteniendo a Bobby en todo momento, metiéndosela y sacándosela solo centímetros, pero es suficiente para que el rubio gima con abandono de putilla, su culo halando todavía más.- Cómo envidio a ese hijo de puta de Ben, que tiene a su dulce nena musculosa en casa para llenar su coño cada vez que lo desea… -le coge una y otra vez, recorriéndole el torso fornido con las manos, pellizcando sus pezones.- Cómo quisiera que fueras mi nena, llegar cada noche a casa y encontrarte de panza sobre mi cama, sonriendo hacia la puerta, con una pantaletica sexy y mínima metida entre tus nalgas alzadas, dándome la bienvenida, tu coño ya mojado por la espera, y llenártelo una y otra vez, follándote hasta que lloraras de gusto y placer… Dime, Bobby, ¿no quieres ser mi nena? ¿No quieres que Frank sea tu hermanito amoroso y yo tu papi y que cada noche te llenemos de güevos este coñito caliente y hambriento que tienes?

   Su risa le evita al gimiente chico tener que contestar, su enorme cuerpo joven, dorado y brillante de transpiración iba y venía sobre los muslos del cuarentón que le empujaba la verga hasta los pelos, llenándole el redondo y afeitado anillo con su pulsante miembro. Tom, por su parte, estaba trastornado de lujuria, sintiéndose aplastado por el sólido peso del muchacho, cosa increíblemente excitante, pero era ese culo ardiente, apretado y mojado que le succionaba la verga con fuerza, como si mil pequeñas ventosa se pegaran de él, apretándolo y halándolo, lo que estaba enloqueciéndole. Y el semen de los chicos…

   Lo mete y saca con facilidad por toda la esperma que ya hay depositada allí, la del tatuado Mark y el del enorme chico calvo y negro, Bill. La sentía lubricarle la tranca, la notaba cuando salía del ojete del culo mojándole la bola, y la idea de que la tiene metida allí, donde poco antes estuvieron los amigos de su hijo, donde se corrieron, que su verga se refregaba y frotaba de las entrañas bañadas con sus leches, le tenía a mil.

   -Qué coño tan increíble, Bobby… -jadea, echándose hacia atrás contra la silla, su ancho torso subiendo y bajando, su cincelado rostro masculino con un aire de satisfacción y lujuria mientras empuja una y otra vez su verga contra el culo del muchacho que se retuerce sobre sus piernas evidentemente disfrutando, como todo joven sano, de tener una bien enterrada en sus hambrientas entrañas. Si le gustaban, debía dársele güevo, pensaba de pasada.

   Para Bobby es una locura, ese hombre grande, maduro, atractivo, elegante y forzudo le recordaba tanto a su suegro que le hacía desear más. Su culo parecía padecer una comezón que no podía aliviar por mucho que subiera y bajara sobre el grueso falo del padre de Kyle, quien les miraba con los ojos muy abiertos y la verga goteándole, imagen sucia y perversa que le obligaba a moverse todavía más. Gozó la verga de Mark, la de Bill la amó, pero esta… echa la cabeza hacia atrás, el sudor corriendo por sus sienes, su rubio cabello pegado al cráneo, su grueso cuello expuesto, sus pectorales enrojecidos por toda la acción, y quedándose quieto sobre la tranca, sigue succionándola con sus entrañas. Estaba ordeñándosela sin hacer otra cosa, su anillo abriéndose y cerrándose sobre el falo, sorprendido a todos los presentes, comenzando por Tom. Cosa que quiere, desea sorprender, agradar y satisfacer al rudo ex marine.

   -Puta… -le susurra el hombre, voz ahogada, ronca, viciosa, y Bobby, congelándose, abre los ojos, le mira y finalmente rodeándole el cuello le cubre la boca con la suya, sus lenguas se encuentran, se lamen y chupan de una manera ruidosa y mordelona. ¡Dos hombres enormes dándose un jamón frente a conocidos y amigos!

   -Mierda, papá, estás jodiendo bien jodido a este chico. –Bobby escucha la voz de Kyle.- Quiero un poco de eso también. –el rubio culturista le siente llegar tras él, casi sentándose sobre los muslos de su padre, a quien le nota los ojos brillantes de sucia lujuria, para luego notar la lisa y ardiente cabeza de la verga más joven presionando contra la de su padre clavada en su culo, luchando por meterla, respiración pesada y agitada bañándole una oreja, hasta que logra entrar venciendo la resistencia de su vicioso agujero, metiéndosela también, lentamente, centímetro a centímetro, rodando sobre la de su padre, ambas enormes, duras, calientes y palpitantes.

   -¡AHHH…! -jadean Bobby y Tom a un tiempo.

   El rubio culturista se tensa un poco, abriendo su boca de labios rojizos y húmedos, ojos nublados de lujuria y deseo, sintiéndolas en sus entrañas, las dos, presionando fuerte en su entrada, pero increíblemente estimulante en su interior, estremeciéndose por la fuerte sensación de tener dos buenas vergas llenando las sensibles paredes de su recto. Un padre y un hijo, ambos de enormes toletes, estaban totalmente metidos en su interior, abriéndole bastante el agujero. Y la idea de por sí era increíblemente estimulante.

   -Mierda, ¡mira ese coño! –grazna Mark, verga llena otra vez.- ¡Los labios de su vagina están arropando las dos trancas!

   -Oh, sí, lo siento, su cuño caliente… -grazna Tom, pero ojos clavados en Kyle, que cruza la mirada con la suya.- También puedo sentir tu enorme verga deslizándose contra la mía, hijo. Tan caliente y dura. Gózalo, muchacho, goza de este coño que cobija tu masculinidad; esta será la última oportunidad que tendrás de gozar de un buen coño antes de que te cases, y este es de los mejores. Bobby tiene otra boca en ese coño.

   El chico rubio gime otra vez, porque esos dos hombres se mueven, al tiempo que Kyle le atrapa desde atrás los pectorales con sus manos, clavándole los dedos sobre la piel, y Tom atrapa sus caderas, comienzan a cogerle con fuerza, entrando y saliendo, alternativamente, uno se la mete hasta los pelos, deslizándose contra sus muy abiertas entrañas y el tolete del otro, al tiempo que este se retira, frotando y rozando. Los gruesos toletes nervudos van y vienen, con embestidas poderosas, llenando a aquel muchacho musculoso y guapo con ellas, logrando que transpire más, que jadee más, que se mueve de adelante atrás, contribuyendo, buscando los güevos erectos de los machos que estaban brindándole tanto placer mientras se los exprime. En un momento dado, sintiendo un primer espasmo de ese goce que le derrota y que viene de su culo, aprieta las paredes de su recto sobre ellas de una manera salvaje, y casi sonríe al oírles gemir de puro gusto. Alcanza ese clímax de culo, uno que sus hombres parecen sentir y desear, flotando medio mareado en gozo.

   Era un cuadro extraño, cuatro sujetos enormes, amantes de las mujeres y sus dulces coños, que goteaban de pura calentura ante el joven, rubio y musculoso culturista de culo ávido, caliente y apretado que evidentemente adoraba ser llenado con la masculinidad de ellos. Pero era más, había algo increíblemente sucio en ver a Kyle sentado sobre los muslos abiertos de su padre, compartiendo con este el culo del muchacho que gemía y se estremecía pidiendo más, casi entre sollozos de lujuria, unos que obligaban a darle más y más, totalmente enloquecido de placer como podría estarlo cualquier tía a quien le daban duro en el clítoris, sabiendo todos, aún los involucrados que… la gruesa verga de Kyle, al estar arriba, se movía con mayor facilidad, rozándose de la nervuda tranca de su padre, que quemaba y palpitaba contra la suya, rozándose una y otra vez las enormes grandes venas de sus caras inferiores.

   Tom ábrela boca cuando su mirada queda atrapada en las bellas pupilas de su hijo, quien parece preguntarle sin hablar si le gusta eso, tener la verga pegada de la suya, frotándolas así. Y Tom parece responder al desafío, casi medio alzando a los dos jóvenes musculosos sobre sus piernas, intensificando las cogidas del ávido coño, también las rozadas con su hijo, a quien atrapa ahora de las caderas, clavando los dedos en la firme piel de su muchacho. Apretando los dientes, Kyle se le encima más a Bobby, obligándole a caer de pecho sobre Tom, y así, los tres, muy juntos, jadeando como bestias dos de ellos, ronco y putón el tercero, continúan jodiendo de lo lindo, güevos que van y vienen contra el joven que lo goza, los dedos de Tom acariciando rudo a Kyle, las manos de este sobre el tórax del rubio, pegadas de su padre.

   El agujero parecía demasiado pequeño para las dos gruesas y rojizas trancas que lo abren y penetran, pero Bobby puede con cualquiera; cada golpe, ahora coordinados, los dos toletes iban y venían a un tiempo, parecía estimular más al musculoso chico rubio que casi babea, su frente cayendo sobre la de Tom, totalmente superado por todo ese placer que siente y lo recorre; agradecidamente vencido por el máximo goce de estar siendo usado y llenado por los dos recios machos. El hombre traga, las apretadas del culo sobre su verga era increíble, pero rozándola a un tiempo con la de su hijo, era todavía mejor. Empuja, saca, mete, coge y lo siente, su verga se endurece todavía más, pulsando de manera intensa.

   -Oh, mierda… Tómala toda, puto musculoso, toma toda mi esperma en tu apretado coño… –grazna mientras de su tolete sale disparada la cremosa e hirviente leche, carga que el musculoso muchacho ha llegado a amar tanto, haciéndole gemir mientras siente latir y correrse el duro tolete. Algo delicioso que se potencia cuando el hombre se queda quieto, jadeante, pero su hijo le mira, sorprendido al sentir la corrida de su papá bañando y llenando esas entrañas, untándole el tolete también… incrementando sus cogidas.

   Bobby, notándolo, se siente estimulado. Suciamente excitado. Mientras Kyle sigue cogiéndole, continúa subiendo y bajando su culo hambriento sobre esa tranca, pero también sobre la de Tom, ya vaciada pero todavía dura y aún en sus entrañas. El rubio culturista deseaba darles la experiencia de sus vidas, las paredes de su recto se dilatan y expanden, succionándoles, y Kyle gime entre dientes, increíblemente excitado. Tom deja caer la cabeza hacia atrás, casi desmayado de placer, por el clímax, por vaciar sus bola, por sentir esas apretadas sobre su verga, pero seguramente también por el roce que su hijo, impetuoso, continúa dándole con su grueso tolete.

   -Ahhh, maldita putita, tienes ese coño tan apretado y tan lleno de vergas. –ladra Kyle contra su oreja, cerrando los dedos sobre sus pectorales, casi pellizcándole las duras tetillas cuando se tensa más, empujándosela hasta el fondo, corriéndose también, entre gritos de puro placer.- ¡Qué culo tiene esta puta, papá! ¡Qué culo! –ruge mientras se corre en aquel agujero ocupado también por su padre, sus leches mezclándose, batiéndose con la de sus amigos poco antes. Dios, pensarlo, que se corría en el culo de otro carajo, uno lleno con las leches de sus amigos y la verga de su padre, casi le provoca un aneurisma.

   Y mientras se corre, mientras alcanza aquel poderoso clímax, Bobby no afloja y sigue subiendo y bajando, apretando y exprimiendo hasta la última gota del delicioso néctar de los hombres, tensándose a su vez, su propia verga latiendo dentro de la muy mojada prenda femenina, totalmente pegada al abdomen del tío mayor, mientras todo él, verga y culo mismo, alcanzan nuevamente sus respectivos clímax, casi desmayándose también de placer. Su cara roja, ojos nublados, labios hundidos de saliva y baba ante tanto goce, le hacen increíblemente atractivo a ojos de Tom, que le rodea el cuello con una de sus recias manos, halándole, acercándole el rostro y uniendo sus bocas en otro beso sucio y succionado, con mucha lenguas y saliva.

   Mareado, agotado de tanto placer, Bobby siente como la verga de Tyler sale de su culo, oye las risitas cuando hablan sobre “toda la leche que cubre su miembro”, así como la que corre desde el dilatado agujero bañando el de su padre aún enterrado, mojándole otra vez las bolas, leche que mana con más fuerza cuando el hombre también retira su miembro. La tirita del hilo dental rodando, como con esfuerzo, se mete entre las nalgas, cubriendo la rojiza y rasurada raja, no impidiendo que del agujero usado y saciado continúe manando el semen de los cuatro hombres que hicieron uso de él.    De alguna manera el joven se pone de pie, piernas temblorosas, cayendo en el sofá, medio recostándose de lado, rostro contra el respaldo, dándoles la espalda mientras les escucha moverse a su alrededor.

   -Chicos, llamé un taxi, llega dentro de un minuto. –oye a Mark.- No podemos conducir así. Alguien pude venir por el auto mañana.

   Todos comenzaron a vestirse, mirándole, Bobby, ladeado, observándoles también, mientras de su culo continúan manando las cuatro leches. Un bocinazo se deja escuchar y todos se acercan a despedirse y agradecerle la fiesta memorable.

   -Eres un caliente putito musculoso, Bobby. Tu coño es insaciable e increíble. –comenta Tom, sonriendo, acariciándole las nalgas, un dedo recorriendo la raja bañada de semen, recogiendo un poco.- Volveré pronto a verte, chico. –asegura, mirando hacia los otros que salen, llevándose el dedo untado con todas esas leches a la boca y saboreándolo. Sus miradas enlazadas.

   Fielmente sale también, cerrando la puerta detrás de ellos. Cerrando los ojos, Bobby sonríe leve, fue su primera despedida de solteros, pero realmente era algo que nunca olvidaría.

   -Vamos, cuñado, no puedes dormir aquí. –rato más tarde le despierta una joven y burlona voz masculina, abre los ojos y ve sobre su hombro a su cuñado.- Veo que andabas de fiesta… -comenta lujurioso, llevando dos dedos a sus nalgas, apartando la tirita del hilo dental, metiéndoselos por el culo. Las falanges entran suave y lentamente, ganando terreno, abriéndole, metiéndoselos todo, tijereando luego. Y ríe cuando ve a su cuñadito, el musculoso culturista rubio, el marido de su hermana Alice, estremecerse y gemir al ritmo de los dedos que van y vienen.- A tu cama, musculosa puta… -le ordena con voz oscura.

……

   Cuando despierta al día siguiente, con la peor resaca de toda su vida en sus veintiún años (en verdad la primera), a Bobby le parece que fue golpeado por un camión. O varios. Por unos musculosos, muy calientes y muy bien dotados camiones de carne. Pero camiones, al fin y al cabo. Está sobre su panza, y extrañado, mirando hacia atrás; nota que tiene la tanga de mujer enrolladla bajo sus glúteos, cosa que no recordaba haber hecho… aunque a decir verdad lo último que podía recordar era a su cuñado, Tony, ayudándole a salir de la sala.

   Mirando hacia su mesa de noche, ve que son las once de la mañana. Agotado, y algo enfermo, agradece no tener que ir a ninguna otra parte. Finalmente se pone de pie, terminando de bajarse las pantaletas, saliendo del dormitorio totalmente desnudo, joven, guapo y musculoso, rumbo a la cocina, preguntándose dónde estaría su suegro. O su cuñadito. No encuentra a nadie mientras se toma una taza de café muy negro. Aparentemente Ben y Tony habían partido al trabajo.

   Terminado el café entró a la ducha. Enjabonó a conciencia su enorme y firme cuerpo de muchacho, prestando especial cuidado y atenciones a su culo. Al pasar sus dedos sobre él, lo notó hinchado todavía. Luego de refregarse el cuerpo con una aconchada toalla, secándose, regresa a la cocina por más café y algo de comer. Quiere comenzar a funcionar con todos sus sentidos.

   El resto de la mañana, aún desnudo, ya desinhibido totalmente, se dedica a mirar televisión pero no hay nada bueno que ver, aburriéndose rápidamente. Pensando en tomar una siesta, sale al patio y cae de culo sobre una silla plegable, bajo la sombrilla, el cálido viento acariciándole y adormeciéndole al recostarse. Se tiende sobre la toalla, totalmente desnudo, respirando pesadamente, ojos cerrado, luchando para dejar de sentirse levemente mareado. Por supuesto, no pasó mucho tiempo antes de que su mente vagara sobre lo ocurrido la noche anterior.

   Parecía que habían pasado sólo minutos desde que en el sofá de la sala estaba el musculoso Bill, alzándose sobré él, teniéndole atrapado por los tobillos y penetrando su culo caliente con la pulsante verga negra. El recuerdo le eriza la pile, que enrojece algo afiebrada, y afincando los pies sobre el mueble, separa sus algas de la toalla, abriéndolas, acariciándose la raja de su culo con los dedos. Con uno recorre la entrada, los todavía hinchados labios, reconociendo con un estremeciendo mezcla un poco de vergüenza y mucho de putez, que todos esos hombres tenían razón. La entrada de su culo afeitado, era liso y suave como el coño de una chica, como el de su esposa, Alice. Pensar en ella le hace recordar a Tony, el pilluelo que tiene de cuñado, burlón y sardónico, cogiéndole, así como a Ben, su suegro, el fornido macho que le había guiado a descubrir sus nuevos gustos y placeres, habiéndole descubrir que amaba ser tomado por los hombres grandes y fuertes que llenaban su culo de…

   Casi inconscientemente su dedo sube y baja sobre la raja de su culo cerrado, eso si, todavía maravillándose de recordar que fue capaz de tener metido en él dos de las vergas más gruesas que ha visto jamás. Ojos cerrados, traga, el dedo entra muy levemente, sus caderas se menean, alzadas sus nalgas de la silla, deseando con todas sus fuerzas que Ben, su suegro, estuviera allí, jugando con su “coño”; tocándolo, estimulándolo, calentándolo y logrando que se le mojara, latiendo por una buena verga, la del padre de Alice. Entre culpa, vergüenza, pero también mucha lujuria, el muchacho reconoce que quiere a su suegro allí, tocándole así, diciéndole que quería tomar, llenar y poseer totalmente su coño rosado y lampiño.

   -¿Bobby? –la pregunta le sobresalta, tomado por sorpresa… desnudo y tocándose el culo.

CONTINÚA … 36

Julio César.

NOTA: Un amigo de la casa, Apolo, logró encontrar la página original de donde viene esta historia, que notarán fue versionada. Gracias, amigos. Quien quiera saber de qué va o cómo termina, que vaya a: http://www.nifty.org/nifty/gay/incest/muscle-pussy/

NOTA 2: Ya no queda mucho.

ADIOS A MI ADMIRADA ISA DOBLES…

agosto 4, 2014

DORIS WELLS: NOBLEZA

ISA

   Aunque mujeres como ella siempre se recuerdan.

   A Isa Dobles siempre la amé, lo primero que supe de ella, y nada más con eso me ganaba, era de su gran amistad con Alí Primera. Lo segundo es que era socialista (como lo fui también); pero de las de verdad, polémica y contestataria a todo lo establecido y que no respondía a las necesidades de las personas. Aunque familiar y afectivamente siempre estuvo muy cercana al partido Acción Democrática, a lo más notable de sus hombres y mujeres (cercana a Rómulo Betancourt, amiga de gente noble y notable como fueron los Leoni), a quienes conoció bien, sabiéndoles grandezas y flaquezas (su libro APUNTE QUE APUNTAN es muy bueno), su mente inquieta, su sentido de justicia la acercaba a quienes pedían por los “techos de cartón”. Fue una mujer valiente, agresiva en su pasión, pionera en muchos aspectos. Yo la amaba y le quiero, y no por eso dejaré de comentar, aunque ahora me moleste porque sería como empañar su memoria, que una vez se le conoció como La Novia de Fidel.

   Guardaba la mujer un cariño muy especial por el viejo y cruel dictador cubano, aunque hay que recordar que una estupidez generalizada de intelectuales y periodistas transformaron en un héroe de épica romántica las maniobras de un sujeto que tumbó a un dictador para autoproclamares tirano vitalicio. Ella también creyó en el engaño al que fue sometida generación tras generaciones de jóvenes latinoamericanos, cerrándole los ojos ante los hechos y esperando “ver” que sucedieran lo que esperaban o deseaban; lo que no dudo en señalar como responsable del retroceso social, democrático y hasta de libertades que ahora recorre tantos de nuestros países. No pudimos avanzar. Siempre nos ha parecido que un “presidente” es el dueño del país y como tal debe ser obedecido, haga lo que hiciera. Nos acostumbramos al personalismo, a sentirnos indefensos frente “al poder”. La concepción norteamericana y canadiense de que los funcionarios público sólo son eso, funcionarios temporales en un cargo que no les convierte en dueños, y que la ley está por encima de ellos y puede aplicárseles si se apartan de la línea, que es lo correcto, lo civilizado, nos suena extraño y hasta a locura. Es la herencia de los caudillismos. Y así nos va.

ISA DOBLES BELLA

   Por eso entiendo su ceguera temporal, sólo temporal porque Isa Dobles vio la luz al final del túnel. Pocas voces fueron tan claras y tan valientes enfrentando por la prensa la locura totalitarista de Hugo Chávez Frías, y el ocaso de rapiña del ahora tristemente célebre madurismo. Frente a este régimen monstruoso, Isa Dobles no sólo supo de qué lado colocarse, sino que terminó en amargos desengaños de sus ilusiones de juventud. Recuerdo sus programas, precursores de lo que fueron shows serios, de actualidad y concientización, como Venezuela Vibra, Pantalla de Plata, Operación Contacto y muchos otros, que abrieron camino a maravillas como A Puerta Cerrada, Alerta y a seriados como Archivo Criminal, denuncias tajantes sobre realidades que a veces no se querían ver, que los diferentes gobiernos debieron enfrentar, resolviéndolo o atacando a los denunciantes y paliando el problema. Algo se resolvía. Algo se hacía; tan distinto a la frivolidad de Portadas y de los noticieros actuales que gastan media hora en farándula, temerosos como están de los ataques de un poder abusador, auto censurándose.

   No fue Isa Dobles una mujer que agachara la cabeza, por eso se le cerraban puertas, se le perseguía. De ella siempre recuerdo en un programa que tuvo brevemente en Venezolana de Televisión (VTV), cuando no era una vergonzosa oficina cubana de control sobre la población, donde entrevistando al Conde del Guácharo se moría de la risa con sus cosas; fue grato verla reír así, la acompañé en ese momento de felicidad. Creo que esto ya lo señalé aquí, cuando una vez se presentó en la población de Guatire, para la celebración de un aniversario más del natalicio de Alí Primera, pensé en llegarme para que me autografiara el libro “Apuntes que Apuntan”; pero enfermé y fue mi hermana Melissa quien pasó una noche increíble reunida con esa gente que rió, cantó y contaron cosas bonitas. También la recuerdo, clara y tajante, felicitando a las mujeres de Valencia que enfrentaron el cobarde ataque del General Eructo, Luis Felipe Acosta Carles, esa miseria de ser humano que ordenó las atacaran por la espalda, en 2002, para hacérsele grato a Hugo Chávez Frías, lográndolo, llegó a ser gobernador del estado Carabobo, para luego tener que abandonar el país bajo la acusación de ladrón, sin que sea tocado o perseguido por un régimen delincuencial que encierra gente durante años sin que medie más que el deseo expreso de algún pichón de dictador en televisión. Esa vez dijo Isa Dobles que las mujeres de Valencia habían dejado su huella en la Historia de Venezuela enfrentando a la basura esa. Era su manera clara de hablar, una que hacía que la siguiéramos y esperáramos.

ISA DOBLES

   La muerte la alcanza a una edad todavía activa, complicaciones por una operación de vesícula, lo que tiñó el miércoles 30 de julio de tristeza. Supe la noticia en la oficina, estaba tomando café y al regresar, una amiga y compañera de trabajo, que sintonizaba Radio Caracas Radio, me lo contó, casi dándome el pésame por lo mucho que sabía me pegaría. Como fue. Mi pobre Isa, pero no crean, a una dama como ella no puede aplicársele ese adjetivo: ¡Qué mujer!

   Adiós, Isabel Oropesa; siempre te recordaremos, querida Isa…

YORDANO, SIEMPRE POR ESTAS CALLES

Julio César.

LA MANO DURA, LA PONE DURA

agosto 4, 2014

CERCANIA

MARINES CAPTURADOS

   Dos marines atrapados en el desierto, sometidos responden al cautiverio… o descubriendo lo que son, porque sólo llevan una hora presos.

ATADO AL DEBER

   Ya estaba comenzando a preocuparse por lo que su profesor de Física consideraba “prepararle” para servirle durante el curso.

PRISION GAY

   Sin plata ni planes, cuando el amigo le dijo que sabía dónde conseguir buenas perras, no se esperaba aquello… Aunque, ¡qué bueno!

MACHO BEBE

   Cuando le pide cerveza al suegro, el hijo de perra ríe y dice que espere que la mee… Y, sediento, aguarda.

RUDO GAY

   -Debiste escuchar a tus padres cuando te aconsejaron no ir con tipos raros a lugares solitarios, sobrino.

INOCENTES COMO BEBÉS

Julio César.

CORAZON DE PLATA… 14

agosto 4, 2014

CORAZON DE PLATA                         … 13

   Este relato, QUE NO ES MIO, es un Padackles sobre una realidad alterna. Un chico rubio y pecoso va al fin del mundo arrastrado por su abuela, y encuentra más de lo que parece a simple vista en la persona de un arrogante chico grande y sonriente, el cual le regala, al final, su propia vida para que el pecoso decida.

……

Title: Gray Moon

Author: River_sun

JARED AND JENSEN

  Espera por su verdad…

……

   El perro que le odia le mira acercarse, muestra los conillos y sale, pero se detiene en seco, confundido y alarmado cuando Jared se vuelve y le observa. No lo entiende, aquel humano olía a… con un leve gimoteo se aleja.

   -¿Y tú? –la pregunta sobresalta al rubio.

   -¿Perdón?

   -Los Ackles… ¿de dónde vienen? –parece realmente interesado, y más cuando le ve tensarse y confundirse.

   De algún circo de rarezas cuya puerta quedó mal cerrada, piensa. Mierda, ¿qué podía contarle? Es más, ¿quería contarle?

   -Jensen, muchacho, ¡al fin llegas! –el grito saludo de su abuela es lo primero que sale de la vieja casa de puertas abiertas, congelándole. La mujer sale poco después, deteniéndose por un segundo y frunciendo el ceño al reparar en el chico castaño y delgado, con el recelo natural de quien sabe que hay que cuidarse.- ¿Todo bien?

   -Eh, si, abuela… -el chico se ve más confuso. Casi incómodo. Jared le mira, luego a la mujer, y sonríe con todos sus dientes y hoyuelos.

   -Buenas tardes, señora. Jensen se retrasó porque veníamos hablando, ¿puede creer que no le gusta el frío ni Nome? Sorprende que con esos anteojos no sea más listo. –es abierto, agradable y sincero.

   Jensen, mirándole sorprendido, le agradece con una tenue sonrisa que parece decirle “muy listillo”; y de verdad quisiera que su abuela se comportara y le tratara bien, pero sabe que la mujer era…

   -Lo sé, no se cansó de repetírmelo durante el viaje. Y no hay problema por el retraso. Me alegra ver que mi nieto se adapta bien, finalmente y a pesar de lo que creía, a la escuela. –sonríe, con sinceridad, la mujer.- Soy Kathy…

   -Jared… -sonríe él, más abiertamente si cabe, es posible notar que aún le faltan las muelas del juicio.

   -¿Están en el mismo año? –sale un poco al helado jardín.

   -Compartimos algunas clases. –Jared, manos en los bolsillos, se le acerca también. Aunque se desconcierta cuando ella le mira intensamente, y Jensen contiene la respiración, una que exhala cuando su abuela sonríe.

   -Eres un jovencito apuesto, Jared, eso le conviene a mi nieto. Amigos nuevos y amistosos.

   -¡Gracias! –sonríe totalmente sorprendido, aunque no tanto como Jensen, cuya mandíbula cae al helado piso.

   -¿No quieres pasar y tomar un chocolate caliente con nosotros?

   Jensen abre mucho más los ojos tras los lentes, ¿su abuela invitando a un extraño a entrar a casa? Por alguna razón eso le eleva la temperatura, pero también le inquieta.

   -Abuela, imagino que Jared tiene que…

   -¿Chocolate caliente? ¡Claro que quiero! –acepta este, todo dientes, pasando al lado de ella que extiende un brazo hacia la casa. Jensen tan sólo parpadea.

   -Me agrada tu amigo. –le susurra ella cuando llega a su lado. Asiente y sigue tras Jared.

   La mujer está realmente contenta, ¡su nieto había hecho un amigo! Bien sabía que no se le daba fácilmente. No puede sentirse mejor. Claro, ignora que el chico es un Padalecki… nieto de un poderoso patriarca.

……

   Jared Padalecki es un joven sumamente intenso, vigoroso y lleno de curiosidad, se notó su temperamento franco y abierto nada más entrar a la sala y recorrerlo todo con la mirada. Como con sorpresa, una divertida, como de quien se dice “vaya lámpara bonita, ¿de dónde la sacarían?”, y no como esos que se guardarían el “hay polvo sobre el gabinete de entrada”. Que lo había. Ni Kathy ni Jensen eran especialmente cuidadosos de esos detalles. Sin embargo, a pesar de la sonrisa en su rostro mientras mira los muebles, cortinas, retratos (que estaban ya en la casa), Jensen se tensa un tanto, tal vez temiendo ser juzgado. Kathy, que penetra poco después, no parece encontrarlo ofensivo o preocupante.

   -Toma asiento, hijo. En ese sillón no, le fallan varios muelles. –le advierte mientras cruza el salón rumbo a la cocina.

   -¡Abuela! –se azora Jensen.

   -¿Qué? Se ve grande, seguro se dará cuenta cuando tome asiento y se hunda hasta las rodillas. Eso sería más vergonzoso, ¿no? –la mujer continúa su camino, sin reparar en los dos rayos verdes mortales que le envía su nieto, pero si acompañada por la franca risa de Jared, hasta que este frunce el ceño.

   -No me llamó gordo, ¿verdad?

   -Sabes que no lo estás: -se le escapa al alterado Jensen, que enrojece, y más cuando Jared, todo chulo, se le acerca.

   -¿Has estado detallado bien mi cuerpo? Es lindo, ¿verdad? Yo también lo amo, paso horas tocándolo y…

   -¡No seas idiota! –ríe un Jensen enrojecido, y cerca, mirándose, se medio dan empujones, de una manera totalmente tonta que no parecen poder evitar.

   Y justo en esos momento la buena mujer reaparecía con una sonrisa plena en su rostro, iba a preguntar si querían algo de comer con el chocolate, sonrisa que se congela en el rostro al mirarles así, detallando las rojas mejillas de su nieto y la intensa mirada del otro, y la manera en que se medio inclinaba al decirle algo a Jensen. Ojos muy abiertos, haciendo juego con su boca, la mujer da media vuelta y desaparece.

   -No debiste quedarte.

   -¿No quieres mostrarme? Oye, eso duele.

   -Mi abuela es… especial.

   -Si, déjame adivinar, te avergüenza delante de los conocidos, te llama su pequeñín especial frente a otros, quiere besarte cuando se despide sin importar quien mire, cuenta cosas de tu infancia, como que vivías con tu pene en la mano a los cinco años y… -se encoge de hombros.- Todo lo demás que hacen. –Jensen ríe.

   -¿Tu abuela te hace eso?

   -Y mi mamá también. Sin olvidar a las viejas tías. Se turnan para no dejar de molestarme. Créeme, lo he soportado todo. Estoy inmunizado. ¿La verdad?, quiero conocerla… -enrojece y a Jensen le parece más joven y hermoso.- Quiero que me cuente cosas de ti, de cuando eras bebé y te acunaba y…

   -¡No seas idiota! –repite gimiendo, enrojeciendo, pero no precisamente de vergüenza.

   -Quiero saberlo todo de ti, Jen…

   -Aquí está el chocolate. –anuncia Kathy, haciendo bastante ruido antes de entrar, ellos separándose tan sólo un paso.- Jensen, ¿encendiste el calentador de tu baño? –pregunta, como siempre hace cuando llega del colegio.

   -Abuela…

   -Ve, después no quieres ducharte.

   -¡Abuela! –estalla, dudando si rebatirla o no frente al castaño, y decidiéndose sube las escaleras casi a la carrera, mortificado por la enorme sonrisa de Jared.

   -Es tan mono cuando enrojece. –se le escapa, mirándole subir, al lado de Kathy, quien parpadea.

   -¿En serio? –y ahora es su turno de enrojecer feo.- Toma asiento, Jared… imagino que quieres el sofá. –ella deja la bandeja en la mesita y toma asiento en un sillón, dejándole confundido mientras, efectivamente, se deja caer en el no muy largo mueble de dos piezas.- Cuéntame, ¿has vivido toda tu vida aquí? ¿Te gusta Nome?… ¿Tienes novia?

……

   Jensen casi tropieza al subir las escaleras; corre a su dormitorio y entra al cuarto de baño con presteza, abriendo la llave del calentador. Era viejo, gastaba bastante combustible y no duraba mucho. Se mira al espejo, se quita los anteojos y se lava el rostro, notándolo algo difuso sobre el cristal, maldita miopía. Se pasa los dedos por el cabello, se quita la gruesa chaqueta y en su prisa por volver a la sala, quién sabe qué estaría haciendo o diciendo su abuela, olvida los anteojos. No los necesitaba para moverse entre las ya conocidas paredes.

   En la sala, con una leve sonrisa divertida ante lo abierto de carácter que es el joven, Kathy escucha a Jared hablar de la primavera y el deshielo, de la grama y los riachuelos, aunque disfruta de patinar sobre el lago y… El joven queda callado, la boca ligeramente abierta, mejillas un tanto rojas. Embobado. Intrigada, la mujer se vuelve y encuentra a su nieto bajando las escaleras, lento, envarado, altivo y llamativo dentro de su jeans viejo, sus botas oscuras y la camisa azul a cuadros, su sonrisa suave, sin sus anteojos. Guapo. Vaya, su nieto era muy bien parecido.

   -Sea lo que sea que mi abuela estuviera contando de mí, es falso. –sonríe llegando, tomando asiento, de manera natural y automática, al lado de Jared, quien se envara y mira al frente, sus fosas nasales un tanto dilatadas.

   -Le decía que ya no duermes con la luz encendida ni temes al Hada de los Dientes. –se burla Kathy, Jensen gruñe, aceptándole la taza de chocolate.

   -Yo le temo todavía. –Jared interviene, tragando en seco por alguna razón y volviéndose a mirar al rubio, y Kathy nota como nuevamente sus ojos parecen encandilarse, como parece quedar sin aliento ante la visión de su nieto.

   -Todo el mundo le teme, menos la abuela. –gruñe Jensen, más controlado, aunque Kathy sospecha que es porque no ha reparado bien en las señales que Jared envía, al estar sin sus anteojos.

   La mujer prueba de su chocolate, muchas emociones e impresiones la dominan, principalmente el desconcierto, pero mientras hablan generalidades, sobre la escuela, los alrededores, el potencial de Nome, no puede dejar de notar que Jared cada vez que puede mira a su nieto, y que este parece notarlo ahora y sonríe levemente, sonrojándose. Correspondiéndole sin palabras. Parecían coquetear inconscientemente.

   Dios, ¡y ella que había soñado con sus bisnietos! Pero, en fin, la vida era como la vida era.

……

   -¿Vas a decirme que tienes ejemplares de X-Men, del comics original de cuando valían cinco centavos? –la voz de Jared no puede expresar mayor incredulidad, dejando también notar un leve tono de “eres un mentiroso de mierda”.

   -¡Los tengo! –se defiende el otro, callando el “grandísimo pendejo”.- Eran de papá. ¿Verdad, abuela?

   -No sé de qué hablan. –replica ella, recopilando las tazas vacías.

   -¡Enséñamelas! –reta Jared. Jensen se pone de pie, picado.

   -Vamos. Están en mi cuarto. –anuncia y van hacia las escaleras, casi corriendo, desconcertando a Kathy, que terminaba de colocarlo todo en la bandeja y les mira subir los escalones.

   -¡Dejen la puerta abierta! –advierte, y será lo último que dirá ese día, sobre el asunto. Pero Jared casi pela un escalón y Jensen se detiene volviéndose a mirarla, pero no diferenciando los detalles al no tener sus anteojos.

   Jared va a preguntarle algo, sobre su abuela, cuando el rubio abre la puerta de su recamara y el castaño se congela. La habitación es chica, está atestada de cosas no antiguas sino viejas, la cama está tendida, sobre un gancho cuelgan dos chaquetas y un suéter está abandonado sobre un escritorio de caoba oscura. Pero no es nada de eso lo que le congela. Es el olor. Todo, absolutamente todo, huele como Jensen; en cada uno de los objetos está su aroma. A su lado, Jensen no interpreta bien esa mirada brillante, o sus mejillas muy rojas. Se incomoda un poco.

   -Lo sé, tengo pocas cosas. Hay un televisor en la sala y la abuela tiene una computadora en su…

   Jared no parece escucharle, camina como en trance hacia la cama y cae sentado sobre ella, mirándola, recorriendo con la palma la sábana, tocando las almohadas.

   -¿Jared? –Jensen llega a su lado, extrañado.

   -Todo… todo… -le cuesta hablar, Jared tiene la garganta seca cuando toma una de las almohadas y la lleva a su rostro, olfateándola profundamente, llenándose con ella, estremeciéndose, sintiendo su miembro duro y palpitante bajo las ropas de manera casi instantánea.

   -¡No hagas eso! –jadea Jensen, afectado, pero se congela también, boca abierta, cuando la mano de Jared se cierra sobre su muñeca desnuda. La piel le arde, el pulso estalla, con facilidad cae sentado en la cama, al lado del castaño, y se miran.

   Jensen cierra los ojos cuando las manos de Jared enmarcan su rostro, los dedos le tocan y recorren sutilmente, el aliento le baña cuando el otro acerca el rostro, sin tocarle con él, olfateándole de un lado y del otro, lento; y el movimiento y el sonido le provocan escalofríos al rubio pecoso, hasta que no aguanta más y abriendo los ojos, de un imposible verde lujuria, cubre las manos de Jared con las suyas y echa el rostro hacia adelante. Sus frentes chocan suave, y es eléctrico, cálido y vibrante, se frotan, sus narices se tocan. Sus bocas se unen y todo gira vertiginosamente. Jensen abre los labios y Jared muerde el inferior, halándolo suave, tanteándolo con su lengua. Cada pase, cada contacto parece elevar más y más su temperatura, así que acaba con la distancia y cubre la boca del castaño. Se besan en toda la regla, sus labios cubren, sus lenguas se buscan, enlazan y luchan. No se sabe quién muerde, quién succiona, pero saben que están excitados, muy calientes.

   Jared le arroja de espaldas sobre la cama, atrapándole las manos y elevándolas sobre su cabeza, inmovilizándole, prácticamente se le sienta a hojarasca sobre las caderas, sobre sus muslos y caderas, sobre su miembro erecto y caliente, contacto que les hace gruñir. Se miran, jadeando, respiraciones pesadas. Jensen quiere pedirle que se detenga, que su abuela estaba cerca, pero todo él está ardiendo. Y Jared comienza a ir y venir, su trasero le frota sobre las ropas, lentamente, con la fuerza, atrevimiento y travesura erótica de la adolescencia.  Pero si el roce de ese trasero redondo dentro del jeans sobre su tranca era bueno, a Jared le parecía igual de increíble sentirlo bajo su cuerpo.

   Jensen jadea, ronco, casi maullando, eso le eriza los vellos de la nuca a Jared que baja y cubre esa boca de labios pecaminosos. Se besan lengüeteado, mordelones, ruidosos, deseando atrapar y sentir. El encuentro de sus lenguas es eléctrico, sumándolo al rubio que sube y baja leve sus caderas y a Jared que va y viene sobre su regazo, creen que morirán de lujuria. Incapaz de aguantar más, Jared, sin dejar de besarle, de beber de su boca, baja las piernas, quedando acostado sobre él, ahora tolete contra tolete, duros y llenos de ganas, que tiemblan de puro deseo ante el roce. Y esos roces y fricciones tienen sus cerebros al borde del cortocircuito. Son jóvenes y están calientes, aquello era tan divino que pensaban que nada mejor podría llegar ya. Las siluetas abultadas de sus miembros se encuentran una y otra vez, arriba y abajo, con fuerza, a todo lo largo, de lado a lado también, y tan sólo querían gritar, acelerar. Y tocarse. Cada uno lo piensa, en meter la mano y tocar en vivo y en directo.

   -¿Qué hacen? Llevan mucho rato en silencio por allá. –lejana se oye la voz de Kathy, y sus bocas se separan; por un segundo están quietos, jadeando, mirándose, sus ojos profundos pozos de deseos, tan cercanos que Jensen puede detallar los del castaño sin necesidad de anteojos, deseando sumergirse en ellos.- ¿Están ahí? ¿Jensen? ¡No me hagan subir, chicos! –advierte y Jared con un bufido rueda y queda al lado de Jensen sobre la cama, boca arriba.

   -Ya vamos, abuela… -algo ronco e inseguro, responde. Cierra los ojos y tiene que luchar contra la frustración. ¡El miembro le va a estallar!, sabe que le estallará. Si hasta mojó un poco el pantalón. ¡Dios!- Lo siento, Jay… -se disculpa y sobresalta un poco cuando este, ladeándose y elevándose sobre un codo, le mira.

   -Deja esta noche tu ventana sin seguro. –pide y ordena, como un niño que quiere un baile.

   -¿Estás loco? El frío, el Abominable Hombre de las Nieves, el Hada de los Dientes…

   -Por favor, Jen, déjala sin seguro. –suplica.

……

   -¡Suéltame! –el agudo alarido de la joven rompe el silencio del colegio vacio, casi tan contundente como el bofetón que le sigue.

   Tom Welling, su hermoso rostro masculino crispado de rabia deja por un segundo notar que arremeterá respondiendo con violencia, y Sandy lo percibe, alzando el mentón pero retrocediendo un paso.

   -Eres una tonta. –el joven también retrocede, acariciándose la mejilla. No esperó que respondiera de esa manera a sus intentos de besarla.

   -Ya no quiero nada contigo, Tom, lo sabes. Fuiste un error que me costó mucho.

   -¿Te dejó tu adorado Jared? –se burla.- ¿No entiendes lo que te digo? Lo has perdido ya, si es que alguna vez fue tuyo. A tu Jared… le gustan otras cositas. –es burlón.- Tal vez por eso terminó contigo, no por mí.

   -Eso no es… -jadea, contiene la negativa, no gritará o llorará frente a Tom. Cruza los brazos.- Ese chico debe haberle afectado hormonalmente, pero no durará.

   -¡Se apareó! O lo hará. –ruge.

   -¡No! –le encara.- Jared sabe que no puede. Su familia nunca lo aceptaría. No con todo lo que hay en juego.

   -Lo hará, Sandy, no quieras engañarte. Hará lo que quiera, como siempre. Jared siempre se sale con la suya y obtiene lo que desea. Contigo, con la escuela, con sus padres, con nuestra gente. Y ahora con ese tipo. ¡Lo conoces! –sonríe al verla tragar en seco, luchando con la ira y la desesperación. Se le acerca, ella alza feo la mirada y se detiene alzando las manos indicándole que quiere paz.- Es un problema serio, hasta yo lo veo. Aunque tal vez algo se pueda hacer… -el tono es untuoso.- No me agrada ese chico pecoso. Estorba.

   -¿De qué hablas? –la joven no quiere entender, pero necesita saber.

   -De la caza.

   -¡Tom! –se alarma.- Eso no se puede hacer. Está prohibido…

   -¡Es nuestra tradición! Y no todos están contentos, o aceptan fácilmente, todos estos cambios. Ese chico… podría servir para muchas cosas. –sonríe aún más siniestramente.- Y desaparecería de la vida de tu Jared. Entiende que estamos hablando aquí de cosas mucho más serias que dejar la secundaria y tú ser la reina del baile y Jared el rey. Estamos hablando del futuro. Del nuestro. O de la falta de él. Ese chico, Ackles, lo amenaza.

   -Pero…

……

   A la escasa luz de la luna oculta, cruzando la blanco grisácea nieve que cubre la tierra, el elástico y brioso lobo se acerca a la vieja casa. Sus ojos se elevan a la segunda planta, el movimiento produce un leve sonido metálico, de su cuello pende una cadena y un pequeño colgante tipo grano de mostaza. El animal observa, espera, escucha lo que dice la noche y cubre el espacio ganando velocidad, arrojándose desconcertantemente contra la corta vaya, usándola de apoyo y llegando a la ancha cornisa con declive. Hay algo furtivo en la manera como patalea para no caer, parece intentar no hacer ningún ruido. Estabilizado precariamente ve hacia una ventana.

   Jensen está en su cama, acurrucado como un gusano de seda dentro de su capullo. Se muere de frio y lamenta que el calentador no tenga más potencia. A pesar de eso, duerme profundamente, a diferencia del fin de semana, cuando todo fue una tortura. Todavía recordando todos los increíbles sucesos del día, incluso el recibimiento de su abuela para con Jared, sonríe en sueños, suspirando pesadamente, no percatándose de una mano de dedos largos que pega por fuera del cristal en guillotina de la ventana y lo alza. La ráfaga de aire frío penetra, y algo resbala y cae, un colgante amarillento como grano de mostaza, que parece romperse y cierto aroma fuerte se deja sentir. Nada más la ventana subir, Jensen abrió los ojos, tomando amplias bocanadas de aire, sintiéndose algo pesado de pronto, volviéndose en esa dirección, notando las hojas de las cortinas agitándose hacia adentro. Pero no es lo único que entra.

   -¿Jared? –balbucea, sintiéndose alegremente embotado.

   -Jen… -allí estaba el joven, había entrado por la ventana abierta, mirándole intensamente, cerrando el cristal y dirigiéndose hacia el lecho.

   Totalmente desnudo.

CONTINÚA…

Julio César.

EN EL METRO

agosto 4, 2014

FUEGO DE JUVENTUD

SEXO EN EL METRO

   Ese tipo un día se le pegó duro, y siguió haciéndolo cada mañana y tarde. Atrás. Un problema total, porque cuando salen ya se les notan las mojadas.

COMPROMISO

Julio César.

CARÁCTER

agosto 4, 2014

EXPRESION

MILITAR EN LECHE

   Si su papá le viera…

   Molesto por sus “blanduras”, su progenitor le llevó al cuartel. Y quiso portarse bien, pero el enorme y viril sargento era tan vistoso, tan masculino y rudo que le hacía agua la boca. Luchaba contra eso, no quería verle el torso musculoso cuando andaba sin camisa, o el entrepiernas cuando trotaba, pero no podía. Y menos cuando el sargento, tabaco en boca, le miraba burlón, tocándole el culo sobre el pantalón camuflado, diciéndole “lo tienes lindo, princesa”; o atrapándole la nuca cuando le encontraba sentado y llevándole la cara a su bulto. Eso fue lo que cambió, el sargento ya no reía cuando lo hacía. No le dejaba escapar de sus deseos, escondiéndose de lo que quería; no, adivinándole se la sacaba y le gruñía mientras le abofeteaba con su dura y caliente masculinidad:

   -Abre esa boca, cabrón, sabes que la quieres. ¿O jugamos a que te obligo mientras todo lo que de aquí sale, te lo bebes? –le ofrece, y es más de lo que el muchacho puede soportar, no parando hasta alcanzar la felicidad así, todo chorreado de cara.

¿UN AMIGO DE VERDAD?

Julio César.

CARA GRACIOSA DEL FASCISMO

agosto 4, 2014

LA PORCINA

ALEMANES EN JANEIRO

   Pobre Brasil.

   Dudé en subir la imagen porque odio con todo mi corazón a este sucio monstruo fascista… pero la intensión fue graciosa. La de cosas que se dijeron, escribieron y hasta se compusieron sobre la horrible derrota que Alemania le infringió a Brasil en la semifinal de la Copa. Pobres cariocas, eso no lo olvidarán jamás. Ni les dejarán. Buscando noticias al respecto, encontré esto, no era la primera imagen, iba yo bajando en el navegador cuando leí lo de “ME RÍO”, con la imagen de ese feliz Hitler al lado de ese payaso que fue Mussolini, y terminaba con el DE JANEIRO. Entonces me reí yo. Quedó buena quedó, ¿verdad?

¿OTRA DE HALLOWEEN?

Julio César.

EL PRIMITO PUTITO

agosto 4, 2014

PRIMOS TRAVIESOS

  Todos, en la familia, le recordaban con cariño.

   Cuando chico, cada vez que una tía o un tío les visitaban y debía compartir el cuarto con un primo, este se le montaba y lo cogía. Ya desde chiquito le decían que tenía cara de marico. Y debía ser cierto, porque entre gritos y jadeos, los suyos, con el culo se los apretaba y los excitaba todavía más. Nunca se habló de eso, ni siquiera entre los otros, que tenían ese primito marico al que todos le metían el güevo  sabrosito. Con los años y la experiencia, llegaron las caricias y tocadas compartidas, los mordelones besos y masturbadas parejas, las mamadas como primer plato, dándole de comer para luego penetrarles el culo y quedar jartos. El chico siempre les esperaba con cariño, amaba que le visitaran sus parientes; que llegaran sus voluntariosos primos, pasar el día jugando o hablando, y de noche, la mágica noche, le gruñeran rumbo al cuarto, ya tocándole el culo sobre la ropa.

   -Prepárate, pato, que esta noche te lo ensarto hasta las pelotas.

AGALLAS

Julio César.

NOTA: Si, una nueva etiqueta. Hay un arte de fotografías animadas que es de lo más llamativa e interesante. Eso me presentó un dilema, no subir muchas porque presentaban demasiado, o cambiar el formato. Pero no puedo. Las imágenes tengo que continuar “censurándolas” un poco, no puedo dejar de hacerlo. No para este espacio. Pero incluyo este. Esta primera imagen móvil es casi recatada… las próximas no. Veamos si me atrevo.

PRUEBA

agosto 4, 2014

LA PUERTA SIN LLAVE

INSENSATEZ Y SENTIMIENTO

DE ESOS RITUALES MAÑANEROS

Julio César.

NOTA: Todas las imágenes han sido tomadas de portales gratuitos; que nadie se moleste, por favor.

BUSCANDO VER EL PAJARITO

agosto 4, 2014

RADIO COMUNITARIA

LA TANGA MASCULINA AMARILLA

   Cuidado con eso…

   El falso general Platanote, señor del ejercito de la estratósfera, enfrentado de pronto al enloquecer del gallinero donde sus fuerzas quieren alzársele, su segundo rumiando amenazas por lo bajo, descabelladamente intenta serrucharle el poder, unido a los pollos atrapados por los zorros del Norte, intenta una nueva jugada para atraerse las simpatías perdidas dentro del politburó (mejor conocido como el gallinero vertical):

   -Vi otra vez al pajarito. Y me dijo que estaba contento. –anunció, sonriendo plenamente, esperando que le tomaran por un idiota bien intencionado y no el gran verraco que es. Su sonrisa tiembla, se congela en mueca, nadie ríe, todos le miran feo dentro del gallinero, donde sólo hay movimientos, alarmados, cuando alguien malintencionado grita: “pasaporte en mano, por favor”.

   Si, la hora del pajarito había pasado, todos lo notaban menos Platanote. Muchos temieron que le pasara como al difunto CAPO, gran líder de un tiempo pasado de cuando hasta los alzados comenzaban a gruñir y repetir “es que con ellos se vivía mejor”, quien, enfrentado a un proceso penal, le anunciaba al país que él habría preferido otra muerte (y no salir por pillo), desprendiéndose una gran bandera nacional a sus espaldas y casi dándole en la calva… Ahora muchos temían ese karma, que si continuaba invocándole, a Platanote, el pajarito, le dejara en la mano la cagada.

EX CANCILLER CON PISTOLA

Julio César.


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