REPARTIENDO

junio 2, 2014

COMPARTIENDO

REPARTIENDO EL PAQUETE

   Ese aire desdeñoso, enloquecía…

   La informalidad en el atuendo de trabajo debería tener límites, ¿verdad? Sin embargo esos hombres no habían dicho nada contra el fornido ex atleta que ahora se ganaba la vida como officeboy, mientras esperaban que llegara y les diera el paquete, que ansiaban, que tocaban por todos lados, al que le metían mano y hasta lenguas. ¿Y creerán que parece que el tipo ni lo disfruta? Eso los enloquece más y les obliga a intentarlo con más ahínco.

PATRULLERO CALIENTE

Julio César.

SER O NO SER SU PERRA, HE AHÍ EL DILEMA… 15

junio 2, 2014

SER SU PERRA, HE AHÍ EL DILEMA…                         … 14

   La siguiente es una historia que NO ES MÍA. Pertenece totalmente al señor capricornio1967. Tan sólo la reproduzco, tal vez cambiando una que otra coma, aunque la historia ya está por ahí, completa. Es un relato maldito en toda la regla, un hombre maduro decide tomar, controlar y dominar a su joven pupilo, transformándole en algo que no quiere, ni soñaba, aunque se resiste. Lo repito, es un cuento muy maldito. Disfrútenlo:

……

EL DILEMA

Autor: capricornio1967

Capítulo V “EL ENTRENAMIENTO”

UN CHICO ESPERA

   Ahora, sometido, sólo pude esperar por su dueño.

……

   Para Daniel, es un ir al infierno ese lunes que se despide de sus padres, sabiendo lo que le espera tanto en la escuela como durante el fin de semana, cuando estará a solas con Franco, en su alberca privada, ubicada en una quinta apartada, donde estará a la disposición de ese pervertido entrenador.

   Para Franco y Daniel, en la escuela y la prácticas que tienen en ese lugar, todo es de lo más discreto. Daniel deja la puerta de su dormitorio abierta, como se lo ordenó Franco, además duerme boca abajo, esperando que este entre en cualquier momento y haga uso de su culo, como puede hacerlo desde el momento en el que aceptó el chantaje por parte del entrenador; pero pasan los días y no recibe la visita del hombre. Daniel comprende su juego a la perfección, sabe que debe estar en total disposición del pervertido sujeto, pero que Franco juega con él, para mantenerlo bajo tensión. Aun así, en los entrenamientos el rendimiento que obtiene es mejor que en otras ocasiones, esta decidido a ser el mejor; si tiene que pagar a tan alto precio su ida a las olimpiadas, entonces será para ser el mejor de todos.

   Cada día que pasa sin la visita de Franco, hace suponer a Daniel que el entrenador esta planeando algo especial para el fin de semana, en donde se desquitara, si no se equivoca. Franco, por su parte, sabe que su ausencia despierta desconcierto en Daniel, dudas, zozobra, y lo mantiene al pendiente de las órdenes y los deseos de su amo.

   A Daniel le gustaría que esa semana pasara lentamente, que no llegara el viernes en donde estará indefenso, a merced de Franco. Pero, como siempre sucede, no hay día que no se cumpla y el viernes por la mañana, recibe una llamada de su mamá, para informarle que saldrán unos días y regresaran el martes muy temprano. Bien, como después del fin de semana con Franco, tendrán unos días libres, le dice a su mama que regresara el lunes, por la noche, según lo que Franco le ha dicho. Así que el estará en casa desde el lunes en la noche y se verán el martes por la mañana cuando lleguen sus padres de regreso. Después de las recomendaciones de siempre. se despiden.

   Unos minutos antes de que Daniel y Franco, partan rumbo a la quinta del entrenador, el hombre va al dormitorio del joven, quien se encuentra metiendo su ropa en la bolsa de viaje.

   -Saldívar. -dice autoritario.

   -Si, señor. -es la respuesta inmediata del sometido ante el requerimiento, dejando de guardar la ropa para concentrar toda su atención en su estricto amo.

   -Póngase el short azul para viajar a mi quinta. Y no use ropa interior. Lleve la camiseta negra del equipo. La corta que llega hasta cintura. ¿Entendió? -lo mira directamente a los ojos esperando la respuesta.

   -Si, señor. -responde sumiso.

   -Lo espero en 5 minutos en el estacionamiento que esta atrás de la alberca. Apurese, tengo mucho que enseñarle y ya ardo en deseos de hacerlo.

   -Si, señor. -responde mientras Franco sale del dormitorio, dejando a Daniel buscando la ropa que el otro le ordenó.

   Se pone el short azul que Franco le señaló, sin ropa interior, y la camiseta del equipo de color negro, el short es algo holgado, y le permite disimular la falta de ropa interior, la camiseta por su parte es corta, apenas le llega la cintura. Esa camiseta era utilizada cuando Franco deseaba que los atletas enseñaran el musculoso abdomen, en eventos y concentraciones, sabiendo que eso les “atraía” simpatías, por eso no era una camiseta larga.

   Antes de que los 5 minutos transcurran, Daniel está ya en el estacionamiento, Franco lo espera ya dentro de su camioneta, sentado del lado del conductor.

   -Súbase, Saldívar. -le ordena.

   El joven sube y pone su bolsa de ropa atrás del asiento, para que no estorbe. Franco enciende el motor y sale, tomando la avenida para poder dirigirse hasta su quinta. Apenas habían avanzado unos cuantos kilómetros, cuando Franco detiene la camioneta, voltea a ver a Daniel y estira la mano poniéndola sobre el gran paquete de Daniel. El nerviosismo se apodera del joven clavadista, están a plena luz del día, alguien pude verlos, Franco sabía siempre cómo ponerlo nervioso, cómo hacer que empiece a sudar. Pero no puede oponerse, solo cierra los ojos, escuchando el paso de otros coches, pasa saliva y se somete al manoseo del recio hombre. La mano de Franco, que es enorme, lo atrapa sobre la tela, abarcándolo, sobándolo un poco; luego toma el short y lo estira para romperlo.

   -¡EH! -Daniel es tomado por sorpresa ante la acción de Franco.

   -No se mueva, Saldívar. -le ordena antes de que tenga la idea de hacerlo; lo que hace que permanezca quieto mientras la mano de Franco termina de desgarrar el holgado y suave short, estirándolo, dejando desnudo a Daniel de la cintura para abajo. Con un movimiento brusco, Franco arroja el desgarrado short, por la ventana. Daniel entiende ahora el objetivo, el por qué Franco le ordenó que se pusiera la camiseta que solo le cubre parte del su abdomen, está desnudo a plena luz de día, muy visible y públicamente desnudo, ¿qué sucederá si alguien los detiene?

   El rostro de Daniel se pone rojo, por la situación que está viviendo; el sudor empieza a aparecer en su cara como si todos pudieran saber que está viajando desnudo. Mecánicamente cubre sus genitales con ambas manos, para sentirse menos mal.

   Pero antes de que Daniel se reponga de la sorpresa inicial de que Franco le haya roto el short y arrojado a la calle, este sigue con la pequeña camiseta; nuevamente sus fuertes manos desgarran la prenda ante la impotencia del muchacho, quien no puede hacer nada por evitarlo, como no sea permitirle a Franco que haga con él lo que desea. Que en esta ocasión es dejarlo desnudo. Daniel mantiene sus manos cubriendo sus genitales, tratando pasar desapercibido, la altura de la camioneta lo protege, pero aun así su nerviosismo es evidente.

   -Así está mejor, Saldívar; debe aprender a viajar como esclavo. -le dice sin voltear a ver al desnudo deportista.

   Daniel está viendo al suelo de la camioneta, sin poder levantar la mirada por la vergüenza; no quiere ver a nadie, no soportaría hacerlo sabiendo que va desnudo. Sus manos se mantienen cubriendo su gran miembro y sus bolas, evitando que Franco pueda apreciarlo.

   El hombre se detiene a intervalos para acariciar el perfecto y musculoso cuerpo de Daniel, pellizcarle los pezones o pasarle la mano por los lados de las perfectas y duras nalgas, cosa no difícil de entender, tenía toda esa masculina y joven belleza a su disposición, era lógico que deseara jugar con él. Daniel se controla ante el asco que le provoca esa pervertida situación, sabe que Franco lo tiene en sus manos y que puede hacer con él lo que desee, aun así no se acostumbra a que su cuerpo se manoseado de forma tan grotesca por ese pervertido. La mano de Franco recorre cada definición de grupos musculares del controlado nadador, lo tiene sometido, lo sabe y se aprovecha de eso.

   Antes de llegar a la quinta de Franco, y con los pezones enrojecidos por la manipulación tan brusca que el entrenador ha ejercido sobre ellos, Daniel esta mas que apenado; con la mirada clavada al suelo sin poder siquiera voltear a ver al demente entrenador, dejando toda su dignidad en manos de su dueño temporal, pagando con su cuerpo y su voluntad su permanencia dentro del equipo, se deja hacer. ¿Qué pasara después de las olimpiadas?

   Franco detiene la camioneta a un lado de la desolada carretera y se baja de ella, aprovechando que no hay nadie en ese momento, y le ordena Daniel.

   -Maneje usted, Saldívar. -le dice con tono imperativo que no permite réplica.

   La cara de Daniel refleja sombro, ¡está desnudo!, ¿cómo puede pedirle eso? Voltea a ver a su dueño, con la boca abierta, estupefacto.

   -Pero, señor… -responde con la mirada suplicante ante su master, pidiéndole que no lo force a hacer algo así, pero se encuentra con la dura mirada de Franco que no permite réplicas.

   -¡HAGALO, SALDIVAR! -el tono de voz que usa ahora, le nulifica al joven deportista toda opción de salvación.

   Daniel, sin bajar de la camioneta, descubre su miembro que permanece flácido y esta sobre sus fuertes piernas, cubierto de algo de vello. Lo mimo que sus bolas; sin salir del auto, solo se recorre hasta el lugar del conductor. Franco le permite esto, al menos no lo obligo a bajar de la camioneta desnudo para que se cambiara de asiento. El entrenador da la vuelta por el frente de la camioneta, para abordarla, y ocupar el asiento del copiloto.

   La vergüenza y la humillación del atlético y varonil clavadista es mayor; ahora tiene que usar sus manos, una para mantener fijo el volante y la otra en la palanca de los cambios, ya que la camioneta es de transmisión estándar, lo que le impide de ahora en adelante cubrir su desnudez, y el mantener la vista fija al piso de la camioneta. Arranca la camioneta sin poder disimular la turbación de que es objeto, debe mantener la concentración en la carretera no en su desnudez, debe de manejar con precaución pues si ocurre cualquier accidente, sería detenido, desnudo, y llevado ante las autoridades. No, esa vergüenza no la soportaría, así que tratando de ignorar que está desnudo, que Franco no quita su mirada de su cuerpo, de sus fuertes brazos, sus nalgas perfectas, sus muslos llenos, sus piernas tonificadas y duras por el ejercicio y la natación.

   El sudor escurre por la frente del deportista, mas aun cuando se encuentran con algún auto; el temor de que lo vean manejando así, de que vean que está desnudo, lo mantiene en constante tensión. Además, la mirada libidinosa de Franco sobre su cuerpo lo hace estar más tenso. Apenas han avanzado algunos kilómetros más cuando, las manos del entrenador empiezan a recorrer ese cuerpo de Hércules, desde el cuello hasta la cintura poniendo especial énfasis en los pezones firmes y oscuros que se erectan ante la ruda manipulación.

   -Mhhm… -leves gemidos de sutil dolor por los pellizcos que a veces Franco le da, alternadamente, en cada uno de los pezones, mientras tiene que permanecer con la vista fija en la carretera y toda su atención concentrada en eso, sin poder evitar que su cuerpo sea ultrajado por esas perversas manos grandes, callosas y rudas, muy masculinas, que lo recorren obscenamente.

   Suda mas, su musculoso cuerpo casi tiembla, por no perder la concentración de tener la responsabilidad de estar manejando. Franco disfruta de todo eso, el hacerlo sentir que es un puto, un esclavo, un cuerpo perfecto para ser usado y poseído. Su esclavo.

   El rostro de Daniel refleja terror, pánico, cuando siente que Franco mete una de sus ansiosas manos por entre sus nalgas, para llegar hasta su culo. Los gruesos dedos parecen ansiosos de explorar nuevamente esa cueva anal del joven deportista.

   -Mhmh… -se deja escuchar un gemido por el leve dolor que siente al sentir que los dedos de Franco separan sus nalgas y llegan hasta los bordes anales, mientras su mente debe estar atenta, no debe desviar la mirada de la carretera. Manejar y estar siendo dedeado, le hace crispar sus manos tomando fuertemente el volante, mientras sus muslos y glúteos se endurecen por lo tenso de sus músculos de las piernas.

   -Bonito culo, Saldívar…

   -Aghhh… -gime al sentir que uno de los gruesos dedos de Franco entrar por fin en su culo, para adentrarse rápidamente en las entrañas del musculoso muchacho mientras conduce.

   Ese dedo está bien metido. Su cuerpo se empieza a bañar de sudor percibiendo como el dedo de Franco se mueve libremente por entre su culo, mientras él debe permanecer ajeno a esa nueva humillación. Mientras es poseído de esa forma, el grueso dedo totalmente adentro, flexionándose un poco su punta, intenta evitar pensar en ello. Lucha por mantener su concentración en conducir la camioneta, en el volante, tratando de olvidarse de su desnudez y ahora de su culo que está siendo fuertemente explorado por el largo y grueso dedo velludo de aquel hombre que ahora controlaba su cuerpo y su vida.

   Franco disfruta la ansiedad y el nerviosismo que le causa al atlético joven su dedo en el culo; era maravilloso sacárselo un poco y volver a clavárselo mientras sabe que este no puede dejar de manejar, ni quitar las manos del volante o las piernas de los pedales, así que solo le queda soportar que su culo sea manipulado rudamente una y otra vez.

   -¡Aghh! Señor, por favor, voy a perder el control. -suplica sin voltear a ver a su dueño, permaneciendo su mirada fija en la carretera, los autos cruzan cerca de la camioneta y teme que no pueda mantenerse bajo control. No puede darse el lujo de mantener su mente lejos de su pobre culo; el sudor escurre por todo su cuerpo, su frente esta bañada en sudor que resbala por su rostro, su cuello mojado totalmente, así como su musculoso pecho, de donde resbalan gruesas gotas que se deslizan por entre su atlético pecho pasando por sus pezones que están erectos por la tensión.

   Franco ignora a Daniel, sus súplicas, como siempre. Al hombre no le importa que el joven esté a punto de chocar, que esté con los nervios de punta por lo que le obliga a hacer bajo sus órdenes.

   Cada segundo parece eterno para Daniel y para su culo, que sufre las consecuencias de la manipulación anal; Franco, en lugar de disminuir el dedeo anal, lo intensifica, adentro y afuera, adentro y afuera de los carnosos labios anales, para aumentar la humillación, la deshonra.

   -Aaghhhhhh… -un nuevo gemido del joven, ante el dolor anal que le provoca el entrenador. No puede ni siquiera cerrar los ojos por el dolor que siente, sabe que no debe hacerlo, podría perder el control de la camioneta. Franco aprovecha para morderle el brazo derecho que es el que tiene a su alcance, su musculoso brazo, su lengua lo chupa lentamente, recorre el bíceps con lujuria, mientras su dedo aun está trabajando el hermético culo.- ¡Aagh!

   -Mhmmm… -el gemido de placer no se deja esperar, como debe ser, al sentir el delicioso sabor de la piel del musculoso brazo de Daniel, mientras el dedo prueba esa casi virginal cavidad, solo conocida por su verga, su lengua y sus dedos. ¡Era suyo!

   La boca de Daniel se cierra tratando de ahogar el grito de dolor, el estrés que se ha apoderado de él, y que lo mantiene en esa extrema tensión, que lo acompaña siempre que está al lado de Franco y a la cual no se acostumbra, aunque se somete.

   La saliva es secretada abundantemente en la boca de Daniel mientras sus manos se mantienen crispadas en el volante de la camioneta, sin poder dejar de coordinar sus piernas, sus brazos y su vista, para poder conducir. Trata de olvidar lo que su culo está padeciendo, lo que su brazo siente cuando la lengua de Franco lo recorre una y otra vez, hambriento.

   -Aaghhhh, por favor, señor, aghhhhhh. -nuevamente protesta.

   Para Franco, las protestas de Daniel lo motivan a seguir a usar su dedo más firme en el interior de su increíble cuerpo de deportista; el mantenerlo así, en tensión mientras le saca y mete el dedo, al tiempo que le chupa del brazo, lo excita; sabe que Daniel debe estar atento a conducir, mientras él puede divertirse con el perfecto cuerpo del mejor clavadista de su equipo de natación. La idea, tenerla así, se la tiene imposiblemente dura bajo las ropas. Para Daniel su desnudez ha pasado a un plano secundario, lo más importante es la tortura que siente al moverse bruscamente el dedo del entrenador en sus entrañas.

   El camino hacia la quinta de Franco le parece eterno, por lo que va experimentando, lo que su culo va sufriendo. Los automovilistas que pasan junto a la camioneta que Daniel conduce están ajenos al drama sexual que el muchacho experimenta, a la tortura que su culo debe soportar una y otra vez, sus piernas aceleran mas, para poder llegar lo más rápido posible a la quinta y poder dejar de estar expuesto a que los descubran. Eso es lo que más le causa tensión, sabe que no puede evitar ser dedeado, ser cogido, ser violado por Franco, pero que lo haga así, en lugares donde pueden ser descubiertos, eso lo pone fuera de control, ignorando que eso lo hace más susceptible a estar bajo el control del otro, que lo hace sentirse más débil, más desprotegido, mas impotente a no poder evitarlo, a tener que dejarse.

   Dejarse como en esta ocasión, que tiene que dejar que su culo sea explorado, a permitirle a Franco que lo desnude y lo obligue a conducir así, desnudo y ultrajado, el que hasta hace unas semanas era el macho mas heterosexual del equipo de natación (si no es que de toda la escuela); ahora está siendo reducido a un orificio que es sometido una y otra vez, violado una y otra vez, en manos de ese sujeto maduro; padece la perversión en manos de su chantajista, de su dueño. Qué lejos le parecen las semanas que faltan para que se lleven a cabo las olimpiadas, Daniel no sabe cómo podrá soportarlo sin enloquecer ante el trato que Franco disfruta aplicarle.

   -¡Aaaghhh! -el dolor del dedo moviéndose lo hace volver a la realidad de lo que le sucede. De lo que está sufriendo, el sudor baña su cuerpo aún más, y cubre sus músculos perfectamente armónicos, su cuerpo brilla con el reflejo de los últimos rayos de sol al reflejar sobre la humedad en la piel. Las gotas de sudor resbalan por su frente casi cegándole los ojos por lo copioso de ellas, mientras no puede hacer nada por evitar la nueva profanación de su cavidad trasera.

   -¿No es agradable salir de la ciudad? –le pregunta franco, mirándole, la boca cerca del rosetón que le deja en el brazo, salivando, metiéndole a fondo el dedo.

   -Aaaghhhh… -Daniel aprieta los labios y las mandíbulas para poder mantenerse atento a lo que está haciendo, a que ningún accidente le vaya a pasar.

   Ya falta poco para poder llegar a la quinta, solo unos kilómetros más, y acabe parte de la interminable tortura, estar fuera del posible alcance de las miradas de los extraños. Sus piernas presionan mas el acelerador para llegar lo más pronto posible, han sido ya varias horas las que ha estado sometido a la tortura sexual y desea liberar su cuerpo de esa tensión de saber que nadie puede ver cómo Franco abusa una y otra vez de su indefenso culo y como hace con su cuerpo lo que le da la gana.

   Sólo desea llegar, sin preguntarse, por la tensión que sufre en esos momentos, qué le tendría preparado el terrible y perverso hombre para más adelante, en su propiedad. Encerrado todo el fin de semana bajo su control, alejado de todos. Sabiendo que tiene que entregársele, obedecerle, sometérsele… servirle como su perra. Sólo quiere escapar de esa tortura, sin reparar en lo que puede estar aguardándole.

CONTINÚA (el relato no es mío) … 16

Julio César.

NOTA: El relato comienza algo lento, y como no tengo intensiones de apurarme más, quien lo desee puede buscarlo en esta dirección: http://www.todorelatos.com/relato/16991/

EL ESTAMENTO POLITICO COLOMBIANO, ¿ESTARÁ INTERPRETANDO AL PUEBLO COLOMBIANO?

junio 2, 2014

DESNUDOS FRENTE AL PAÍS

CANDIDATOS COLOMBIA 2014

   Y la banda es para…

   No negaré que el domingo pasado, en la noche, me sorprendí y reí un poco cuando recibí un mensaje de texto enviado por mi hermano Eduardo: ¡Perdió Santos!

JUAN MANUEL SANTOS

   Lo esperaba, y deseaba, que Juan Manuel Santos dejara de ser presidente de Colombia, aunque creí, realmente, que ganaría la primera vuelta y sería luego echado del poder en la segunda. Pero no, contando con la presidencia y el amplio margen de maniobra que eso le aportaba, y de lo que acusaban a Uribe Vélez en su momento (de ventajismo), ¡el hombre no ganó! Pierde, precisamente, con el candidato del uribismo, Óscar Iván Zuluaga; posicionado hasta hace poco de tercero en todas las encuestas. Y en esa derrota que deseaba (así como una vez le pedí a la vida que le dejara ganar), hay una clara declaración del pueblo colombiano que temo no han sabido ver, no pueden entender o no desean considerar en el vecino país (hermano era antes). Me parece que la cosa resulta tan incómoda de expresar en voz alta, que no se dice, aunque Juan Manuel Santos lo colocó en el candelero la misma noche de su derrota: ¿Qué hará el pueblo colombiano, ahora?, ¿se decidirán por la paz con los vecinos o las peleas?

   Su duda se me antoja incomprensible; me parece que el porcentaje de los colombianos que votaron (al menos la primera minoría, el uribismo), fue muy clara: los colombianos no quieren escuchar hablar de paz… ellos quieren que se derrote a los delincuentes y se les garantice la verdadera paz. Dentro de Colombia y a sus alrededores.

OSCAR IVAN ZULUAGA

   Y la diferencia que ello hace, me temo, irá ganando espacio cuando la gente comience a hablar entre ellos. Las conversaciones de paz entre el gobierno del señor Santos y las narco guerrillas, en La Habana (tierra generalmente enemiga de la paz continental), suenan a las tonterías de siempre. La guerrilla queriendo ganar tiempo y un gobierno que no se decide, por intereses propios, a terminar con ese cáncer que ha mancado la vida del país neogranadino. Si la guerrilla no hubiera existido en su manera pervertida, criminales peligrosos viviendo del delito, el país vecino sería la gran potencia del subcontinente, por delante del coloso en habitantes y territorio, Brasil, por disciplina y un cierto decoro de las maneras. La gente, los colombianos, están hartos de esa vaina, de ese inacabable juego de tonterías, de ese chantaje burdo. Quieren el fin de estos grupos delictivos, como parecía que ocurriría cuando Uribe Vélez mandaba, y que se detuvo con el gobierno de Santos, no se sabe muy bien por qué. Los colombianos quieren vivir sin el temor que esas montoneras armadas y peligrosas representan, y hasta de los que producen en respuesta, y me parece que no ven en otro, que no venga ungido de Álvaro Uribe Vélez, el idóneo para la tarea.

   Que este punto no lo entienden los políticos, y algunos analistas colombianos, desconcierta casi tanto como el énfasis que las publicaciones económicas internacionales dan al asunto, el temor a que las inútiles y estériles conversaciones de paz terminen (por alguna razón confunden sentarse a decir que harán algo, con estar haciendo algo; no ven diferencia entra una cosa y la otra). Creo, que sin tantos estudios o títulos, los colombianos comunes y corrientes intuyen que hablar no es hacer, que lo que se ha hecho últimamente es hablar y hablar para que todo continúe exactamente igual, y que ya es hora de acabar con eso. ¿Apuestan los colombianos por la guerra? Creo que están decidiendo por acabarla de una vez por todas. Qué cesen de una vez estos grupos violentos que juran luchar por una cosa cuando hacen exactamente lo contrario, lanzando una sombra que no deja vivir como tiene derecho todo hombre, mujer y niño de buena voluntad sobre la tierra donde nacieron y trabajan decentemente; también intuyen, tal vez sin notarlo claramente, aquello que los políticos no entienden, que esa paz y tranquilidad jamás será completa o total si los vecinos se arman por diferencias “ideológicas”, brindando cobijo, apoyo, armas o recursos a los enemigos internos de Colombia. ¿Derrotar a los grupos insurgente dentro para que en la amplia frontera se atrincheren siempre amenazando con volver, por la laxitud de gobernantes vecinos? Entonces, pensarán, que esos gobernantes no triunfen más. Es lo sensato de una política externa destinada a persistir más allá de un periodo presidencial o partidista. Y cuando un país lo olvida, como el mismo Estados Unidos hizo, se ve rodeada de gente que le detesta y sueña con su caída y destrucción.

   Así, cuando el señor Santos le hace la antesala a los guerrilleros en Cuba, y le sonríe a Maduro pensando en unos cuantos pesos que puede obligarle a pagar (y que no podemos, el dinero de Venezuela desapareció), se pone de espaldas a un consiente que va abriéndose paso, año a año, en la mente de los colombianos. Y si el uribismo logra capturar dicha bandera, o exhibirla abiertamente porque algo me dice que un tanto de eso hay, las cosas pueden ponérsele muy difíciles al actual Presidente, aún con el apoyo de otros políticos convencionales, alejados anímicamente de muchos de sus electores. Cuando se es únicamente político de profesión se termina perdiendo contacto con la realidad de las calles.

   Hizo gracia que durante la campaña todos hablaran contra la reelección, incluso el señor Santos, con su “sólo yo y después se acaba”, y que ahora tantos dirigentes que le adversaban hasta el sábado pasado estén pensando en reelegirle. No se ven muy elegantes, pero son políticos, no se puede esperar mucho. En cuanto a la alta abstención, este fenómeno si debería encender las alarmas de lo que aquí pensamos que es la clase media colombiana, una burguesía responsable e ilustrada. Que la gente se aleje de la política, que no mire ni vigile lo que piensa o hace quien cuida las llaves de las arcas públicas, la máquina de imprimir dinero y los poderes que controlan la vida de todos, puede terminar con situaciones realmente dantescas. Ya padecieron la vergüenza de un narco presidente, y miren lo que ocurre actualmente en Venezuela. Nos permitimos ser demasiado elegantes y cosmopolita, pensar que la política no importaba, o no interesaba, o que “nos asqueaba”, y ahora no hay manera de sacudirnos a estos locos delirantes, corruptos, incompetentes, violentos y fascistas (FASCISMO A LA VENEZOLANA). Que no les pase. La clase dirigente colombiana debe entender que algo ocurre, que algo hacen mal y que ello aparta a los colombianos de la importante tarea de decidir sus vidas. 

MARTA LUCIA RAMIREZ

   Tal vez la gente se guardaba para una segunda vuelta, pero no lo creo. Uribe Vélez competía y ganaba por paliza, Santos, cuando era el candidato del uribismo, obtuvo votaciones increíbles. Es posible que ninguno lograra emocionar pero que recordando el mensaje de Uribe Vélez, su candidato fuera finalmente favorecido. Me pregunto hasta qué punto son transferibles a los candidatos de la segunda vuelta los votos de los perdedores. ¿No se irán a llevar otra sorpresa? Las dos señoras hicieron papeles increíbles, sobre todo la conservadora, Marta Lucía Ramírez, quien tuvo que luchar con esa chapita en estas tierras de gente necia que no quiere escuchar de mantener y preservar los valores. Ella ya se ha decidido por Óscar Iván Zuluaga, y me alegra. Esa dama tiene futuro, cuenta con su propio caudal de votos. Por cierto, el señor Zuluaga ha recogido un tanto su lenguaje belicista, ¿para tranquilizar a los grandes mercados y a los colombianos indecisos que, sin embargo, no se tragan el cuento mil veces repetido de las conversaciones de paz? Amanecerá y veremos.

   Lo que si hay que reconocer, y con algo de envidia, es la rapidez y precisión del conteo de votos. Las cifras iban conociéndose casi en tiempo real, tantas mesas, tantos votos para tantos puntos. ¡Con un conteo manual! Aquí, con máquinas, se tardan horas y horas para un primer boletín, del cual nadie es testigo. Lo de Colombia ya lo habíamos presenciado cuando el señor Santos ganó, un conteo tan abierto que fue casi imposible gritar fraude, aunque en Caracas el chavismo, que sabía mejor que los colombianos lo que allá pasaba, lo gritaron. Pero sólo ellos, ni la señora Piedad Córdoba se hizo eco de tal histeria.

   Sin embargo, a los señores colombianos, no den todo por sentado. El precio de la libertad es la eterna vigilancia, pero también del control de aquellos a quienes colocan en lugares de poder. No se les puede dejar, simplemente, hacer lo que les dé la gana. Terminan extraviándose. Que sus jóvenes lo entiendan, el papel que juegan, la responsabilidad que tienen, en lo que pueda suceder, para bien o para mal.

LA VIDA, LAS ESPECIES, CIENCIA Y RELIGION, COSMOS…

Julio César.

NOTA: Me extrañó un mundo que en la revista ZETA, de análisis político y económico semanal, no apareciera ni una referencia a estas elecciones, aunque sí le dedicaron bastante centimetraje a los fenómenos europeos, que inquietan, es cierto, pero, caramba, se trataba de Colombia, el vecino. ¿Qué les pasaría?

EN LA CARRETERA

junio 2, 2014

UN GASTO JUSTIFICADO

UN AUTO, UNA CERVEZA, UNA MAMADA

   En la vida hay momentos perfectos.

   Sonríe, tiene que hacerlo. Bajo su trasero siente el potente ronronear de la camioneta, frente a él se extiende la larga carretera que le brinda una sensación de libertad; anochece y la brisa cálida comienza a refrescar. Se siente agotado por el trabajo, pero también expectante porque llegará a casa con su esposa y sus niñas… Y el compadre se la come en todo momento, subiendo y bajando, hambriento. Sí, todo era perfecto, se dice, sonriendo malévolo y tocándole el claxon al camión que pasa, al sujeto que mira lo que ocurre con una expresión de sorpresa. Y pensar que el compadre se hacía el estrecho la primera vez, medio ebrio, cuando le abofeteó y le dijo que no era más que un come huevos, obligándole a ir, olfateando todo lloroso, para luego refregarse y más tarde alimentarse. Ahora no podía sacárselo de encima. Si, la vida valía la pena vivirla, se dice satisfecho, tomando aire y recostándose de su asiento… Qué bien que la sorbía el padrino de sus niñas…

EL PERRROTE

Julio César.

OFRECIMIENTO

mayo 31, 2014

ORGULLOSO

CHICO EN HILO DENTAL

   Y era todos los días.

   Cuando Vergatti y Malone, dentro de la patrulla policial, enfundados en sus ajustados uniformes azules dado lo musculosos que eran, bíceps como melones y mucho pelo en sus pechos, pasaban por la entrada de la urbanización siempre se encontraban con Vicentico, quien les miraba, enrojecía, sonreía y les mostraba todo lo bonito, tierno y fresco que tenía para ofrecerles si se detenían y le llevaban entre los dos a un lugar íntimo y apartado. La oferta era así de caliente siempre, aunque a veces roja, azul o amarilla. A los uniformados se les achicaban más los pantalones cuando veían al muchacho, casi deteniendo la patrulla para disfrutar el público espectáculo, miradas ardientes sobre él, antes de alejarse y verle la carita de pesar. Joder, si no fuera el hijo del Capitán, ya le habrían dado macana de la dura y de la buena… bien metido entre los dos.

RUTINA

Julio César.

SERIES DE MIS TORMENTOS: NCIS SIN ZIVA, ¿EL FIN?

mayo 31, 2014

TONY AND ZIVA

   La encontró una vez, ¿volverá a hacerlo?

NCIS

   Una vez, buscando en la red los ratings de la serie SUPERNATURAL, me encontré con que no eran, numéricamente hablando, muy altos, aunque contaba con una fiel fanaticada que la sostenía (ahí me cuento). Mi sorpresa fue ver que NCIS, la serie del férreo agente Leroy Jethro Gibbs (Mark Harmon), era uno de los programas más vistos de Norteamérica.

NCIS ELENCO

   Y se entiende, desde el episodio piloto de la primera temporada no ha hecho más que madurar y mejorar, sorprendiéndonos siempre con tramas bien hiladas, llenas de suspenso, acción, pero también hilaridad, drama y sentimientos; aunque la larga puesta en escena haya agotado muchos de sus fuertes, como era lógico esperar. Sin embargo, aún hoy, la audicioncita les sonríe. Por ello me ha extrañado la promoción que hay en estos momentos en el canal por cable AXN, donde hablan del paso del tiempo, mostrando a varios de los personajes, Gibbs, Ducky, Fornell y DiNozzo algo cambiados (el almanaque), “invitándonos” a disfrutar los capítulos finales. ¿Se acaba la serie? ¿Es la última temporada? Algo así pasó con CSI: Miami, y no lo noté hasta que fue tarde.

   Si, es cierto que la trama se ha estancado un poco, son once temporadas, ya no pueden ofrecer temas más frescos, los han presentado todos (esta temporada se inicia con un agente terrorista que mata entre otros al papá de Ziva, y luego otro que marca la aparición de la nueva agente, Ellie Bishop), no menos cierto es que el programa se mantiene. Nos sentamos a ver qué ocurrirá esta semana. Es un espacio ganador, entonces ¿por qué acaba? ¿Están agotados los actores, ven el modelo estancado, quieren probar algo más mientras tienen tiempo? ¿Desean sus personajes marcharse mientras todavía gustan? Puede ser, SMALLVILLE se arriesgó a eso y no le fue muy bien, tampoco a CSI: Miami, aunque me gustaba (SMALLVILLE no, desde la cuarta temporada me cansó). En líneas generales, las tramas se han mantenido interesante, aunque lo del terrorismo cansa un poco a veces, deseándose volver a los temas más sencillos en barcos, submarinos y cosas así, que los ha habido, pero recordando otros episodios.

TONY Y ZIVA, AMOR ETERNO

   Sin embargo, de esta onceava temporada, lo que ha destacado ha sido la partida de Ziva David. La bella Cote de Pablo dejó el programa, para probar cosas nuevas y ojalá le vaya bien, muy bien, porque nos mancó el programa. La amamos, la entendemos, pero nos embromó. Y eso que ya cansaba su indecisión sentimental con Tony. Jamás entendí por qué no terminaban de formar pareja, siempre hubo esa gran química entre ellos, ese antagonismo sexual, todos esos celos cuando un tercero, o tercera, aparecía; y hay que recordar toda la intensidad amor odio que presenciamos cuando Tony mata a su novio del Mossad, apartándose del grupo, o siendo dejada atrás a pesar de todo el dolor de Gibbs y la frustración de Tony. ¿No fue increíble la escena de Tony atado a una silla, prisionero en un punto apartado del desierto, buscándola, deseando encontrarla viva pero temiendo lo peor? Esa relación debió evolucionar, y aunque generalmente eso no termina bien, hay quienes si lo logran como Temperance y Booth, en BONES. Allí son pareja, discuten y se aman mientras combaten el crimen. Eso pudo hacerse con Tony y Ziva, nos lo merecíamos, ellos lo merecían; es que no era normal que pasaran los años, y años, y no ocurriera nada entre ellos.

DUCKY MALLARD

   Como me parece que falta generosidad para con Ducky, el doctor Mallard (David McCallum, el recordado agente de Cipol, así como el seco Acero, uno de los dos mutantes justicieros), ¿por qué no un romance otoñal, una compañera que le ayudara a celebrar cenas con sus colegas?

LEROY JETHRO GIBBS

   ¿Y Gibbs? Es el hombre duro, claro, ¿pero costaba mucho una relación no tan complicada como la que tenía con la siquiatra, tal vez una que le soportara y brindara la oportunidad de una familia? ¿Qué, lo terminarán como un anciano solitario?

ABBY AND MCGEE

   Lo de McGee (Sean Murray) y Abby (Pauley Perrette), no tuvo nombre; toda esa química, esas vueltas de uno alrededor de la otra y no ocurre nada. McGee casi se casa, y ella nada. No es normal que pasaran tantos años y una mujer como Abby, bella, inteligente, simpática y excéntrica no encontrara a nadie.

JIMMY PALMER

   Algo que ya venía rodando, y es tan típico de los americanos, como el adoptar muchachos ajenos (Jimmy Palmer, Brian Dietzen), o comprometerse con una mujer que sufre un accidente y se acepta fácilmente ese cambio de vida, como quedar en una silla de ruedas (como casi pasa con McGee), no fue realmente muy interesante. Humano si, pero distante a otras culturas.

JENNY

   La muerte de Jenny (Lauren Holly), fue tan dura como la de Paula Casiddy (Jessica Steen), por no hablar de la esposa del nuevo director, Leon Vance (Rocky Carroll).

LEON VANCE

   Fuera de esos detalles, la mezquindad con esta gente que llevamos viendo once temporadas, aún ahora la serie tiene puntos muy buenos.

FBI FORNELL

   Por nombrar sólo algunos, está la mujer agredida con narcóticos, con el director, Leon, exigiendo que se investigue porque su hija le dijo que quería entrar a la Naval y no puede acepta que eso siga ocurriendo cuando ella llegue (un acomodo de aquello de “que toda guerra se libre en mi generación para que mi hijo viva la paz”). Cuando reaparece el papá de Gibbs, más anciano, que parece confundido deseando tercamente que le acompañe a conocer a un viejo ex camarada de la Segunda Guerra Mundial, y Gibbs teme esté muy viejo y algo senil ya que el nombre de ese amigo no aparece en ningún registro, para saberse luego que era un piloto alemán que le salvó cuando se quedó sin aparatos de navegación y volaba a ciegas y ese chico le guió hacia la costa inglesa; ese hombre agoniza y teme no haber hecho nada bueno con su vida, y las caras de sus enemigos caídos están rodeándole, pero el viejo le presenta a Gibbs, un hombre bueno que salva vidas, algo que ocurre porque antes él le salvó en la guerra. Nada más la semana pasada, el caso del joven marine asesinado cuando cubría la vida de veteranos de guerra en condición de mendigos, a quienes todavía, después de muerto, se les robaban los órganos. Las tomas de la gente en las calles tan cerca de los centros comerciales y las oficinas, pareció una sorpresa para muchos, como ocurre en todas partes del mundo. También, la serie, cuenta con esos personajes tan originales y notables, como la ex esposa que compartían Gibbs y Fornell (Joe Spano); esa mujer estuvo maravillosa en cada una de sus apariciones. Me molestó el caso de la agente Lee, la quería; me gustó la agente maniática de los gérmenes y la chica del polígrafo que perseguía a McGee.

TONY Y ZIVA EN EL NARANJAL

   Ahora vamos con Ziva alejándose. Como he comentado antes, adoraba yo a Kate (Sasha Alexander), y cuando la asesinas KATE - SASHA ALEXANDERcasi renegué del programa, y resentí a Cote, pero ella supo ganarse su propio lugar de una manera intensa, su Ziva era una mujer atormentada, demasiados demonios y casi todos venían de su casa. El asesinato a su padre la temporada pasada, que se desconfiara de ella cuando lucha y mata al terrorista que lo hizo (un antiguo camarada del Mossad), así como el agente que viene a acabar con la manera alegre con la cual Gibbs y su grupo se toman la ley en las manos, estuvo muy bien. Como el escape de Ziva a Israel, desapareciendo del mapa mientras Tony va tras ella. Ese encuentro en la antigua casa familiar donde Tony la alcanza cuando se da cuenta que ella viaja para atrás en el tiempo a los lugares que significaron algo en su vida, fue emotivo. Se veía bien ese Tony de barba, fue bonito el encuentro bajo los naranjales, pero la separación cuando casi, casi, se dicen que se aman, fue insatisfactoria. Esperamos demasiado por ese momento que se nos fue en un segundo. Y Ziva David, Cote de Pablo, desaparecía de nuestras vidas, ¿sobreviviría el programa?

ELLIE BISHOP

   La nueva agente, Ellie Bishop (Emily Wickersham), es un personaje interesante, pero parte del atractivo de ese miembro del equipo, la mujer, era su mecánica con DiNozzo. Con Bishop se pierde la química de la bonita y carismática soltera que antagoniza sexualmente a galante agente (casos de Kate y Ziva). Bishop se ve demasiado joven para él, y está casada, lo que en sí es llamativo, ¿quién interpretará a su marido? ¿Y si todos le odian? ¿Y sí todos le quieren? ¿Y sí es un sujeto tipo Tom, el marido de la agente Kane en LA LISTA NEGRA? Sin embargo, se echa eso de menos, la mujer que encara a Tony con lo machista que es; y ahora sería más forzado, que de la noche a la mañana amara a otra cuando Ziva todavía está por ahí y hubo una promesa tacita de “más adelante ya veremos”. ¿Es esto suficiente para pensar que la serie acaba? Hace poco transmitieron un episodio doble, sobre un asesino en serie que renace del pasado, reencontrando a Gibbs y Fornell con un viejo colega de NCIS, a quien deben unirse, y su grupo, para investigar. Me agradaron los nuevos, primero, Scott Bakula, desde su Salto Cuántico, y Lucas Black, de su personaje en la película Legión. ¿Será que nace otra secuela? NCIS: LOS ANGELES, es bastante buena.

ALEC AND LOGAN -DARK ANGEL

   Cuesta imaginar que se despida este programa que vemos cada miércoles, a las ocho y media de la noche, hora de Venezuela, por AXN. Ha LOGAN - TONYpasado el tiempo, algunas tramas, como la de la marine sedada y violada por un colega, se parecen a otros temas ALEC - JENSEN ACKLESpresentado anteriormente, los personajes han envejecido a ojo vista (especialmente DiNozzo, y eso que según tengo entendido que Michael Weatherly es contemporáneo de Jensen Ackles, los dos eran unos chicuelos apuestos en Dark Angel, pero el cazador de demonios a diferencia del agente especial, parece mejorar con los años), pero si la quitan, si se despiden, quedará ese desagradable vacío. Y no me gusta. Sin embargo, ¿imaginan un final donde Ziva planta algo, levanta la vista y ve acercarse a Tony, con su barba, una mochila al hombro y ella sonriéndole? ¿No sería genial?

   ¿Alguien sabe algo al respecto?

Julio César.

ACONTECE

mayo 31, 2014

…COMPAÑERO DE CUARTO?

TOMANDO DURO

   A cada rato.

   ¿No te ha pasado? Subes a la azotea de tu edificio a llevar sol porque las nenas aman tu bronceado, te aceitas lentamente ese cuerpo que tanto te gusta ver al espejo con ajustadas ropas interior, te tiendes en bañador y llega ese sujeto, un vecino al que siempre ves en los estacionamientos con su mujer, que tiene cara de odiosa. Y ese tipo te cae encima, reteniéndote contra la toalla, pero te alzas, te refriegas y luchas, pero va controlándote, reteniéndote, sometiéndote, bajándote el bañador y bajándose el suyo, tocándote con eso que ya está caliente. Y tú gritando que no, con voz aguda, gimiente… meneándolo contra eso, guiándolo tú mismo a la entrada… de tu alma. Puede ser cosa del sol en la cabeza.

ALCANZANDO EL SUEÑO

Julio César.

LA NOTICIA BUENA

mayo 28, 2014

…AGUAFIESTAS

AMIGOS

   A veces se dan…

   Cuando Matías le dijo a Roberto, su mejor amigo de años, también compañero de alberca al pertenecer ambos al equipo de natación de la escuela, que había terminado con su novia, Nelly, porque no se sentía feliz con ella, se sorprendió pero también se le calentó el corazón, cuando a este le brillaron los ojos, riente, gritando que “qué bien; ¡la odiaba!”. Le agradó que le gustara, ya que no había dicho nada cuando comenzó a salir con ella, esperando alguna objeción de ese amigo que a veces le celaba y a quien ninguna de sus novias le parecía bien. Lo que no esperó es que se le fuera encima, dichoso, y le besara aliviado, feliz, entregándose… Y si, sorprendido, mirándole impactado cuando se separan y Roberto enrojece de preocupación, se pasó la lengua por los labios, recogiendo el sabor de su mejor y más querido amigo, y volvió a juntar sus bocas mientras sus compañeros reían y pitaban. A veces, a los muchachos, todo les salía bien.

LA CITA TARDIA

Julio César.

LIBEREN A MERIAM YEHYA IBRAHIM

mayo 28, 2014

DESNUDOS FRENTE AL PAÍS

AYUDA A MERIAM

   Hay días cuando el mundo parece haber enloquecido.

   Amnistía Internacional está haciendo el llamado, exigiendo no sólo la libertad de esta mujer, sino que se detenga su ejecución que es el peligro más inmediato. Meriam Yehya Ibrahim, una joven médico de 27 años de edad, fue condenada a muerte, en Sudán, por el “delito” de haberse convertido del Islam al Cristianismo. Tan terrible “afrenta” merece la pena de muerte… previos cien latigazos; escarmiento que seguramente no sería tan mala si no fuera mujer en un cultura donde a las féminas se les trata como a seres de segunda, pero donde todavía se habla del “honor” de estas, y de defenderlo. Claro, desde el punto de vista de esos hombres que las acosan, sujetos que las adversan y temen (por eso los países islámicos jamás podrán con los israelitas).

   Está detenida, Meriam, esperando por el cumplimiento de su sentencia, postergada porque estaba embarazada. Su hija, también detenida, nació ayer, 27 de mayo, seguramente compartirá “guardería” con el primer hijo de la mujer, de veinte meses de edad, retenido al lado de la prisión. Un tribunal “religioso” la condenó por apostasía, por convertirse en cristiana (la espera la horca), y de adultera por casarse con un cristiano (recibirá cien latigazos). Siendo sus hijos nacidos de un cristiano, se le detiene también.

   La verdad es que en un mundo lleno de injusticia, horrores, de monstruos públicos y de los privados, aquellos de quienes nada se sabe, donde tantos sufren de hambre, falta de atención médica, justicia o libertad, cuesta creer que una mujer sea sentenciada a muerte, separada de su familia y estos sometidos a un destino incierto por “convertirse en cristiana”. Cuesta creer que exista un lugar en la Tierra donde esto, al lado de ese mundo incierto, ocurra y sea “normal”. Aparentemente, frente al fulano tribunal religioso, la mujer se negó a renegar de su fe. Pues, no me parece justo, carajo. Sé que en otros casos, cuando se aplica la pena de muerte, no he objetado; pero esta se refería a gente que sabiendo que si mataban a otros, por motivos futiles, serán detenidos y ejecutados, no veo el problema. Si matas, no en defensa propia o de otros, porque codicias algo ajeno, necesitas plata para drogarte, por violación y asesinato, o asesinato simplemente, debes morir. Y si la ley de tu país dice que a tal delito tal castigo, ni siquiera puedes patalear, lo sabías y decidiste jugártela, ahora paga.

   Pero eso no aplica a este caso. Meriam no mató a nadie para acostarse con un sujeto en la parte posterior de un carro, no sacrificó niños y pidió “comprensión para ello”, no abogaba por la pederastia, la trata de blanca, de órganos humanos o el tráfico de niños esclavos, no pertenecía a un grupo que perseguía gente y la mataba por cuestiones raciales, de credo o sexo; simplemente cambió de fe. Algo tan privado, tan íntimo (cuando realmente se cree en una deidad, hay quienes no lo necesitan y no entienden esa pasión que lleva a otros a morir en las fauces de un tigre o a negarse a recibir sangre), es una creencia que sólo significa algo para cada quien; y cuando ella sintió que su verdad ya no estaba en la tradición de sus padres, fue al encuentro de otra. ¿Qué conocía el precio y debía pagarlo, o que debió retractarse? Cristo pudo alegar que bromeaba cuando decía que era el Hijo de Dios y no terminar en la cruz; Nelson Mandela pudo alegar que lo había pensado mejor y que se comportaría como chico bueno si le dejaban en libertad; tantos y tantos que han sido martirizados por la imposibilidad de renegar de su dios (y lo escribo en minúscula porque hablo de una generalización, no es un error), por proteger gente cuando las leyes decían que debían entregarles, o que ayudaban a escapar a otros, poniéndose en riesgo ellos mismos, son respuesta suficiente.

   ¿Qué Sudán tiene sus leyes y puede hacer lo que quiera con ellas? Perfecto, pero que escuche el clamor de todo un mundo y tengan algo de piedad; si no en nombre de su dios, uno incapaz de ello, al menos en el de otros. Que les permitan a esa mujer y su familia irse, sacudiéndose el polvo de sus sandalias para no cargar con nada de esa pobre tierra y que el mundo les cerque y les aísle. Todo, cualquier cosa pero… ¡Qué no la asesinen!

   Amnistía Internacional tiene una página que puede ayudar, no sólo para dar fuerza a las peticiones frente a ese gobierno, sino para obligar a otros organismos a intervenir (saben lo irresponsables e inútiles que son generalmente organismos internacionales como la ONU, la OEA o la OTAN), y brinda algo de consuelo a las víctimas y sus familiares. El mensaje es claro: no están solos, otros piensan, se angustian y ruegan por ustedes. Ya di mi firma, instaré a familiares y amigos a hacerlo también. Que cada quien actúe según su conciencia. Espero que ayude: http://www.alzatuvoz.org/meriam/

¿INTERPRETAN BIEN AL PUEBLO COLOMBIANO?

Julio César.

EL SUEGRO LO ENVICIA… 33

mayo 27, 2014

…LO ENVICIA                          … 32

   Este relato me lo envía por correo un conocido de la casa, LeRoy, y es bueno, aunque es una mala traducción que me tomará tiempo medio hilar. Este relato que NO ES MÍO, lo llevo más bien como una pequeña adaptación. Que el autor no se moleste, por favor. Bien, la trama: un chico muy joven sueña con ser físico culturista y se casa con la hija de un ex culturista, el cual termina convirtiéndole en el juguete sexual de todos los hombres. Disfrútenlo.

……

Título: Muscle Pussy

De: hgenyc9261@gmail.com

EL HILO DENTAL BLANCO

   Hay tíos con encanto…

……

   -Métesela, cabrón… -grazna Bill, su verga titánica increíblemente llena.    -Calma, perro, necesito algo para ayudarle, algo de lubricación. –informa Mark, mirando a Bobby a los ojos con una mueca libidinosa y burlona, golpeándole la entrada del culo, una y otra vez, con la roja cabeza de su gruesa tranca, quemándole y untándole de sus claros líquidos pre eyaculares..

   -¡¿Papa?! –es cuando Kyle exclama.

   Bobby no sabe por qué lo hace, perdido como está por las ganas que despiertan en sus entrañas ese glande liso y caliente, levemente mojado de líquidos pre eyaculares que se frota de su entrada. Pero lo averigua pronto. En medio de cierta sorpresa, Tom se agacha tras ellos, y su lengua ávida va hacia el rojo culito del culturista, luego de apartar el hilo dental, y comienza a metérsela, azotándole y lengüeteándole, con la verga de Mark casi apoyada contra su mejilla. Cuando Bobby gime por la caricia, su agujero se abre invitador y esa lengua le penetra, dejándoselo bañado en saliva. Cerrando aún más sus dedos sobre los pectorales de Mark, el rubio musculoso se deja llevar por la estimulante caricia, recordando lo mucho que a Tom le gusta comer de los coños… Los coños que su otro hijo, Frank, dejaba llenos de esperma caliente. Imagina que el maduro semental debía estar disfrutándolo mucho en esos momentos.

   -Maldita sea, Kyle, a tu viejo le encanta comer coños, ¿eh?

   -Ya lo había escuchado. –comenta este, fascinado por el cuadro de su padre, desnudo, fuerte y fibroso, inclinado entre las piernas de su amigo, con la gruesa verga de este rozándole la cara y metiéndole la lengua a otro joven tío por el culo. Y se notaba que le gustaba y sabía comerlo, se dice, viéndole meterle la lengua con sapiencia, haciendo gemir y estremecerse al chico culturista. Frank, su hermano mayor, sonriendo, siempre le decía que a su papá le gustaba meter la lengua en los coños de sus amigas, ahora se pregunta…

   -Joder, haces un buen trabajo, Tom. –concede Mark, metiéndole fácilmente dos dedos a Bobby en el culo, siendo lamidos también por la lengua del papá de su mejor amigo.- Así ayudas a tus compañeros a que puedan meter sus vergas en el coño de esta putita, aunque podrías ayudarme más. –el tono provoca escalofríos en todos, sobre todo en Kyle, que observa con interés como su padre abandona el agujero tembloroso y mira al tío tatuado, que se agarra la gruesa tranca con la mano libre, agitándola.- ¿Por qué no te aseguras de ensalivar también mi verga? –y este, respirando algo agitado, mira la enrome mole que se levanta frente a él, gruesa, nervuda, palpitante. Caliente. Rápidamente mira a Kyle.

   -Vamos, papá. Ayúdalo.

   Antes de volver la lengua a culo de Bobby, Tom escupe sobre el glande de Mark, la saliva brilla, espesa, bajando muy poco. Y cerrando los labios sobre el tembloroso agujero depilado del chico rubio, succionando, mira el tolete a centímetros.

   -No basta, Tom. –señala Bill, ronco, ojos oscuros de lujuria, sobándose su enorme instrumento.

   Y lo hace, Tom, allí, frente a su hijo y los amigos de este, lleva su lengua a ese glande grueso, recorriéndolo, untándole la saliva. Escupiendo más y regándola, provocándole un estremecimiento en las bolas al más joven (joder, estaba bien caliente, y una lengua le recorría la cabecita, y era el papá de su amigo ahí presente, ¿qué se podía esperar?). Kyle, fascinado, siente que gotea también porque cree adivinar algo de su padre. No, lo sabe de cierto; aunque lo hace rápido, aunque parece que sólo unta la saliva para lubricar esa verga, sabe que su padre está saboreando los líquidos pre eyaculares de Mark, llenándose la lengua con ellos, degustándolos y tragándolos. Gustándole.

   ¿Mamaría güevos su padre? ¿Se atrevería a mamar el…?

   Y tal vez es que Tom se deja llevar un poco demás en su deseo de mostrar ayuda a sus compinches de parranda, o quiere probar, eso se sabría luego, pero ahora, muy cerca, bañando culo y glande, deja car otro espeso salivazo sobre la cabeza de la verga de Mark, sus labios rozándola suavemente de nuevo, untándola bien, luego agarrándole y untándole el palpitante y grueso tronco, con una decisión de hacerlo que hace que a todos les fascine, y guía la cabezota lisa y mojada hacia el agujero de Bobby, presionando contra sus labios gordos, lampiños y lisos. Iba a penetrarle, y tomando aire, el rubio culturista se prepara para ser llenado con aquella gruesa barra. La roja cabezota se frota y presiona, separando el esfínter, empujando, abriéndose camino.

   Muy erguido y rojo de cara, tan musculoso pero con las caderas apenas cubiertas escasamente con aquella pantaletica de mujer, Bobby muy quieto, ojos cerrados, espera ser penetrado. Su agujero sufre espasmos mientras la siente abriéndose, llenándole el recto lentamente, deslizándose dentro de sus suaves pero a la vez apretadas interioridades, cosa que parece encantarles siempre a los hombres cuando se lo meten por primera vez. La mano de Tom se aparta, Mark tensa sus muslos y empuja la barra al tiempo que Bobby se deja caer, gimiendo contenido entre sus labios cerrados, rojos y sensuales, sintiéndola totalmente metida en su interior. Era condenadamente gruesa, y dolía un poco arroparla, pero sus rugosidades, sus venas llenas, su palpitar intenso le parecían maravilloso. Ese güevo en su culo se sentía tan…

   -Oh, sí, eso es, Bobby… Cae y atrápala toda, nene. Ahora tienes la verga de un hombre de verdad toda enterrada en tu coño dulce y caliente. Dime, ¿te gusta? ¿Te gusta cómo se siente mi verga dentro de tu coño putón? –le pregunta Mark, riente, soberbio, quieto, sintiendo rico su tranca tan apretada y succionada ahora.

   -Si… -fue todo lo que pudo gemir el culturista, su pecho subiendo y bajando, totalmente emocionado. Ese tolete estaba calentándole de maneras que no puede ni procesar.

   -Dime… Dinos a todos, ¿qué es lo que te gusta?

   -Tu… tu verga. –susurra apenas consiente, su redondo anillo abierto exageradamente para rodearla.

   -¿Dónde? –sigue con las preguntas del macho que domina a sus perras.- ¿Dónde te gusta tener mi verga gorda y dura?

   -En mi culo… -reconoce con un jadeo, abriendo los ojos nublados por la intensa emoción que está viviendo.- Me gusta sentirla llenándome el culo…

   -No, ¿en dónde te gusta sentir mi verga, llenándote? –insiste.

   -En… en mi coño. –le mira a los ojos, sometido y entregado, gozándolo como nunca, reconociendo la superioridad sexual del otro.- Me encanta tu verga gorda y dura en mi coño mojado y caliente… papi.

   Al parecer esto era lo que el tatuado y poderoso chico deseaba escuchar. Sonriendo, mirándole a los ojos, colocó las manos fuertes sobre sus caderas y comenzó a subir y bajar su miembro gordo, metiéndoselo todo y sacándolo de igual forma de su redondo culo, cerrando sus muslos algo velludos de las turgentes, redondas y lampiñas nalgas del chico rubio, quien gemía y se estremecía totalmente emocionado. El cilíndrico tolete iba y venía, sin detenerse, penetrándole, poseyéndole duro. Notar la gruesa barra deslizándose dentro y fuera de su recto, se sentía tan bien que Bobby no puede imaginar por qué pensó que podía dolerle o ser molesto. Nada de eso, así era como le gustaban, reconoce echando la cabeza hacia atrás cuando Mark intensifica sus arremetidas, adentro y afuera, macheteándole una y otra vez el culo de una manera que tiene a los otros tres espectadores, erectos, goteantes y completamente excitados.

   Totalmente perdido por todo el goce que estaba llegándole desde ese tolete caliente y duro, Bobby se bambolea sobre su regazo, sus muslos gruesos arriba y abajo, sus nalgas redondas abriéndose y cerrándose, la pantaletica cubriéndole apenas el tolete. Y mientras lo hace, mientras responde con intensidad y pasión al placer que le recorre siendo llenado por aquel macho, se refriega de él, de su torso y panza plana, sus manos recorren esos hombros recios, esos brazos poderosos que aún le retienen por las caderas. Bobby quiere rendirle pleitesía a ese hombre poderoso que le controla mientras goza las idas y venidas de ese tolete dentro de su culo, dándole en la próstata en todo momento.

   -Joder, si que eres una perra… Este coño es… -gruñe Mark, sonriéndole lujurioso, caliente y burlón.- Es bueno que tengas esas bragas puestas, ocultando tu pequeño clítoris, así la ilusión es perfecta. –las manos se cierran más sobre las caderas, reteniéndole sobre su pubis, medio alzándose de la silla y clavándosela más, haciendo que Bobby grite de puro placer.- Ahora eres mu puta, Bobby. Mi musculosa puta de coño goloso. Lo que tienes sobre mi verga, rodeándola, apretándola, succionándola, es todo un coño de hembra, tan afeitado como hambriento, ¿entiendes? No es un culo, es un coño maravilloso y enloquecedor que necesita ser saciado por los verdaderos hombres. –se medio alza más, demostrando su gran vigor físico.- Vamos, nena, muéstranos cómo una chica cachonda como tú, monta sobre los güevos duros. –y cae sentado de culo.

   Echando las manos tras su cabeza, Mark se recostó de la silla, disponiéndose a verle dar un buen espectáculo. Y echándose también hacia atrás, Bobby comenzó a saltar sobre sus piernas, de arriba abajo de manera intensa, apretándoselo duro mientras subía y bajaba su cálido agujero de amor. Ese ir y venir, ese roce intenso con las sensibles paredes de su recto, la sensación de llenura y pulsadas que partían del ardiente miembro le tenían delirando de puro placer, olvidado totalmente que una vez creyó ser un heterosexual como todos, que incluso llegó a casarse y que todavía tenía una esposa en sabía Dios dónde. Pero nada de eso le inquieta ahora, no cuando sus blanco rojizas nalgas redondas, lampiñas y musculosas van y vienen, enmarcando el redondo agujero de su culo que era atravesado una y otra vez por la gruesa mole de carne de joder, que parecía demasiado grande para él, pero lo dominaba y cabalgaba. Eso era caer, gemir duro, cerrar su anillo y refregarse de ese pubis para darse mayor placer.

   Tom, arrodillándose otra vez, llevó una mano y frotó el punto exacto donde el güevo de Mark y el culo de Bobby se unían.

   -Hombre, esto es jodidamente increíble. –graznó ronco de lujuria, todo él tenso al ver al enorme y rubio culturista subir y bajar su culo del tolete de aquel muchacho al que conocía bien.- Miren como los pliegues de ese coño, esos labios hinchados, salen y entran empujados por el grosor del tolete cuando la vulva sube y baja.

   Bill se acercó y se paró junto al papá de su amigo, ojos fijos en el increíble espectáculo, uno de sus mejores amigos dándole duro por el culo a otro tío; su propia verga todavía más larga y dura. Y Mark bizquea cuando el culo de Bobby sufre violentos espasmos, apretándosela intensamente. Ignora que al chico rubio le enloquece ver esa titánica pieza negra tan cerca y que ya soñaba con ordeñarla con su agujero ávido de amor, aunque tampoco quería bajarse de la de Mark. Bobby era joven, saludable, sensual y totalmente goloso, lo quería experimentar y vivir todo. Cuando las manos grandes de Mark caen sobre sus pezones, el rubio se tensa. Ese apretar le hace gemir, su culo totalmente mojado parece ganar vida propia, subiendo y bajando más.

   Estaba atrapado, lo sabía y reconocía de una manera íntima que le erizaba la piel y le cerraba la garganta. Esos cuatro viriles hombres estaban totalmente borrachos, calientes y cachondos, forrados de músculos y con vergas enormes, y él, Bobby, era su juguete de esa noche de juerga. Y la verdad es que el muchacho no cambiaría ese momento de su vida por nada, tan sólo lamentaba… la ausencia de su suegro. Estando él allí, sería sencillamente perfecto. Grita, sorprendido, cuando Mark comienza a embestirle, a cepillarle con fuerza el culo otra vez, cogiéndole duro, a fondo, haciéndole gemir nuevamente, de una manera abandonada, entregada, el de la de la putilla que es feliz mientras los machos la sacian.

   -Si, perra, así. Hazlo así. –gruñó Mark.- Gime como una verdadera putita para mí. Tu coño está bien lleno con un buen pedazo de carne de hombre y debes mostrar gratitud. Y debo decirte que lo amo. Ahora sé cómo eres, puta. –le aprieta las tetillas, oyéndole gemir, sus miradas atrapadas.- A veces noto a chicos así, en el gimnasio, actuando como si fueran hombres de verdad, obsesionados con los músculos; pero son como tú, nena. Y tú no eres más que una putita de los gimnasios, un hambriento coño buscando machos poderosos y transpirados. Dime, nena, ¿estás lista para recibir un poco de esperma espesa y caliente de tu hombre? ¿Estás lista para quedar embarazada de mí?

   Esas palabras hacían hervir a Bobby, quien con las mejillas rojas y sus hombros cubiertos de gotitas de sudor, asiente y cierra los ojos, gimiendo cuando Mark intensifica sus embestidas, metiéndosela bien adentro, dejándola allí y casi empujando más. La respiración del musculoso chico tatuado se hace más espesa y el rubio culturista, con un nuevo espasmo de culo, sabe que pronto se correrá, llenándoselo, dejándoselo todo inundado de esperma caliente. Y la sola idea le estimulaba aún más.

   -¡JODER, SI! –grita Mark.- Tómala toda, pequeña puta. ¡TOMA TODA MI LECHE CALIENTE! –atrapándole nuevamente por la cintura le retiene con fuerza sobre su regazo mientras se corre una y otra vez.

   Bobby casi desfallece, la siente, como esa gruesa verga se pone imposiblemente dura, toda palpitante, cómo el semen hirviente va recorriéndola, saliendo, estallando en poderosas oleadas que golpean su interior, bañando prácticamente su próstata. Y cada pulsada de la tranca, cada leve roce cuando se dilata, cada disparo de esa maravillosa leche, estimula más y más las paredes del recto del rubio que gime, ¡y ocurre otra vez! Su culo sufres nuevos y poderosos espasmos mientras alcanza otro de esos clímax extraños, cómo sí realmente tuviera un clítoris allí.

   Esos estremecimientos del rubio culturista, que se traducen en haladas impresionantes de su culo sobre la verga todavía enterrada, que ha terminado de correrse, son tan sorprendentes que cuando Bobby abre finalmente sus ojos, nublados, mareado de tanto placer sexual, encuentra la desconcertada, pero agradada sonrisa de Mark, quien le guiña un ojo.

   -Mierda, ¡qué coño tan impresionante! Gracias, Bobby, lo necesitaba. Ha sido una de las corridas más intensas de mi vida; qué manera de succionar tienes, bebé. –ahora mira a los otros.- Okay, ¿quién sigue? ¿Tu, Bill? ¿Deseas llenarle el coño con tu verga de caballo?

   -Claro que sí, me tiene todo caliente. –responde el chico negro, de pie y mirándoles mientras tiraba de su verga inmensa.- Vamos, quiere ver tu bonita cara cuando te haga mía, nena.

   Atrapándole de un hombro le insta a ponerse de pie y Bobby lo hace, su culo redondo y rojo deja salir la todavía dura verga de Mark, permitiendo que algo de semen escape de él, siendo guiado hacia los muebles de la sala, donde el chico negro le hizo volverse, mirándose uno al otro, empujándole sobre el sofá, donde cae de espaldas, sus caderas sobre el apoya brazos del cómodo sofá, sus piernas muy abiertas sobre la alfombra, la tanga femenina más encogida, cubriendo aún la babeante tranca.

   -Abre tu coño para mí, bebé. –le ordena Bill, atrapando sus tobillos y alzándolos, juntos, llevándolos casi sobre la cara del culturista, medio ladeándole, alzándole las nalgas, su agujero apenas cubierto, dejándole oculto entre los muslos el saco con las bolas.- Maldita sea, mira esa raja lisita, y ese culo grande y abierto. Tu coño todavía tiene hambre, ¿verdad, nena? Bueno, Bill se hará cargo de eso; pero anda, preciosa, ábretelo, muéstrale tu coño color rosa a Bill. –le pide galantemente.

   Las palabras, el trato y la calentura tienen a Bobby totalmente entregado. Y llevando las manos a sus nalgas, acerca los dedos a su raja interglútea, atrapando con uno de ellos la tirita de la tanga, apartándola, y con el resto hala de sus pliegues lisos y lampiños, abriéndose. Casi traga en seco cuando nota el tensar de Bill ante la visión de su culo abierto, titilante, manando todavía semen de uno de sus mejores amigos, cuyo olor fuerte llena la sala, intoxicándoles a los dos que lo perciben totalmente. Y tal vez era la visión de ese abierto coño de chico que esperaba con ansiedad su verga, o por la idea de que Mark la tuvo metida allí poco antes, abriéndolo, llenándolo, corriéndose y su esperma goteando aún, lenta y espesa, y él estaba a punto de metérsela también, introduciéndola donde la tuvo Mark poco antes, deslizándola fácil usando su semen, pero como sea la verga de Bill parece crecer todavía más.

   Y Bobby ronronea sobre el mueble, esperándole, muriéndose de calor y ganas, con el enorme deseo de satisfacer a ese hombre grande y poderoso, pero buscando también sentir el placer indescriptible de tenerla adentro, cabalgándole. Quería esa impresionante pieza abriéndole, penetrándole. Sentirla. Todo él exuda lujuria, una que afectaría a cualquier hombre, aún a su padre si estuviera allí, o a sus hermanos si los tuviera. Bobby era la viva imagen del deseo carnal.

   ¡Su suegro habría estado tan contento y orgulloso de verlo así!

CONTINÚA … 34

Julio César.

NOTA: Un buen amigo de la casa, Apolo, siempre bien dateado, logró encontrar la página original de donde viene esta historia, que notarán fue versionada. Me parece que la inédita es aún más maldita que la mía. Gracias, Apolo; y a todos, pueden ir a: http://www.nifty.org/nifty/gay/incest/muscle-pussy/


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