LUCHAS INTERNAS… 125

marzo 23, 2014

LUCHAS INTERNAS                         … 124

TIO SEXY, MOJADO Y EN BIKINI

   Resultaba todavía mejor que en sus sueños.

……

   Para un hombre acostumbrado a usar y abusar de sus mujeres, sobretodo abusar, Ricardo Gotta estaba extrañando horriblemente a Amelia Salvatierra de Gotta, su mujer, a la que tanto jodió y de quien pensaba separarse. Pero no la extrañaba con amor, como una dulce y agónica perdida del corazón. La quería cerca para estrangularla con sus propias manos. Desde que la mujer se había ido, ocasionando aquel terrible daño, el hombre, con miedo, con dolor de tripas y ganas perennes de cagar, vivía aterrado. Como el animal de presa que era (nada elegante y majestuoso como un tigre, más bien como una hiena), olfateaba el peligro. Y el miedo de los demás, en su gente, dentro de su tribu. Sabía que todos podían echar a volar en cualquier momento, dejándolo todo regado de mierda en su huida. De haber estado ahí cuando Amelia salió con esa otra mujer, que ahora sabía era Lesbia, la maldita y sucia perra que ni siquiera sabía hacerlo bien en la cama, no la habría dejado. Pero las mujeres usaron sus aires de señoras y nadie les impidió el paso.

   De haber podido hablar con Amelia a solas, aunque fuera por cinco minutos, la habría convencido de volver, de dejarlo todo así y de olvidar todo lo que le habían dicho de él. Lo de la cinta, lo de las conspiraciones para matar y lo de su hermana. Y ella lo habría olvidado porque era una de esas mujeres patéticas que quieren creer lo que su hombre les dice, sin ver pruebas, evidencia ni atenerse a razones. Había mujeres que sólo entendían de sobadas y palos por el lomo, y así eran felices, hundiéndose en la degradación. De haber hablado con ella, Amelia habría vuelto. Pero el suegro se interpuso. Y lo hizo bien, tiene que reconocer con rabia. No la dejó sola, no dejó que ningún mensaje de él le llegara y la sacó de Caracas sin que pudiera detenerlos.

   Lo peor era eso, por varios motivos. No había logrado descubrir dónde estaba la mujer, y eso que amenazó al viejo y utilizó a toda su gente, dentro de las policías y los cuerpos de inteligencia. Pero nada logró. El suegro no se dejó impresionar por sus gritos ni sus amenazas; fríamente le dijo que ya tenía en sus manos lo que Amelia sacó de las bóvedas del Banco Central, ese interesante papelito donde un hombre cobarde, llorón y enfermo estampó su firma al pie de una insólita manifestación de renuncia. Siendo un hombre como era, curtido por las luchas políticas del cuarto país, sabía cómo manejarse y moverse. De forma parecida a como hicieron Sam y Eric, también él dejó saber dentro del circulo del poder que ya Ricardo Gotta no contaba con tan increíble carta.

   Ricardo lo supo y eso le provocó un frío en el culo, ya que era la explicación simple y llana de lo que pasó luego. Intentó llamar a Bittar, para que arrasara con la quinta del suegro, pero no sólo no fue atendido, sino que la fría e impersonal voz de un edecán le sugirió pedir una cita para febrero. Temblando de odio, y de temor, llamó a Félix Bermúdez, a Isis Valderrama y a los otros; pero nadie encontró tiempo para hablar con él o devolverle la llamada. Un alto muro de hielo se estaba levantando a su alrededor y todos parecían mirar hacia otro lado, ¿tal vez para no ver su ejecución? Era posible.

   Dentro del grupo mafioso, Bermúdez, Isis, Irsia Roce, José Barroeta, Tannis Saib y los otros, reinaba la confusión. No entendían lo que estaba pasando con el hombre dueño del bufete que hasta el día anterior manejaba sus asuntos y los ayudaba a planificar acciones, legales y no, contra sus enemigos. Pero Dagoberto Cermeño y Juan V. Rojas habían dado la voz de alerta:

   Hay que alejarse de Ricardo Gotta; hay que dejarle solo, estaba cayendo.

   Está frito.

   No había un país más duro y cruel con un caído, hasta ayer todopoderoso y despótico, que Venezuela. Ricardo Gotta, hasta hace unas horas candidato a La Procuraduría General de la quinta, adulado, mimado, agasajado y temido por banqueros, políticos, medios de comunicación (excepto por las implacables Chicas), policías, comerciantes e industriales, se encontró de pronto con que no contaba con nadie. Todos le sacaban el culo. Y los que miraban hacia él, sólo esperaban su caída contra el pavimento. Perros y zamuros ya se aprestaban a luchar por los despojos, pensó el hombre con amargura, llegando a La Torre y notando las caras de miedo de sus aliados dentro de sus filas. Su gente dentro del bufete lo sabía ya, y sacaban sus cuentas…

   En su oficina mira caer la tarde, caminando de aquí para allá como una fiera enjaulada. ¡No les haría fácil la cosa a sus enemigos! Tenía poder, dinero y contactos, pero, sobre todo, sabía cosas de mucha gente. Conocía de cuentas y de montos, de países y números cifrados. Estaba al tanto de crímenes, de cómplices, de quienes fueron traídos y pagados, con nombres y apellidos. Si los delataba podrían rastrarse, los reales y menos en esas cantidades robadas, no podían ocultarse. Y habría gente encantada con ello. Igualmente sabía de trácalas y verraquearías. A él no podrían echarlo así como así. Sabía lo de Bittar. Lo de La Fiscalía. Lo del caballero lusitano asesino. Lo sabía todo. Y así se lo gritó por teléfono al temible Papá Dogo, jefe de Los Círculos de la Muerte. Este lo escuchó fríamente, recordándole que ellos también sabían sobre él.

   -Dagoberto, no quiero enfrentarme a ti. Quiero tu ayuda. Quiero que vayas contra el suegro. Quítale… lo que ya sabes. -se ahoga, ronco, sudando en su fría oficina. Esperando la respuesta del otro.

   -¿Quieres que te ayudemos a recuperar la carta de renuncia con la que nos chantajeabas? No eres racional, Ricardo. No podemos hacerlo. No puedes hacer nada. Esa carta… se está negociando. -eso aterra al otro.- Y no iremos contra tu suegro. No repetiremos el error cometido contra Tejada Perdomo. No por ti. -y le colgó.

   Dentro de cierta lógica, Ricardo entendía eso. Al ex canciller Tejada Perdomo, un culto político del cuarto país, se le había sindicado de ser el cabecilla de una conspiración contra el Gobierno. La cosa había sido tan necia y ridícula que el Presidente quedó como el propio imbécil ante el país y el mundo. No iban a repetirlo atacando a su suegro, quién, para colmo, era arrecho a la hora de pelear. Y menos por él, como enfatizó Papá Dogo, el jefe de los asesinos armados en pobladas y cerros.

   Se cubre los ojos con una mano, frotándoselos. Llamaría al hombre… al Presidente mismo. Sabía lo suficiente como para meterle el miedo en el cuerpo, el temor a quedar como un pelele. En su desequilibrio mental que le empujaba a mostrarse como un duro militar que se arroja sobre el peligro, como un comandante guerrillero que a sangre y fuego se apodera de un país, no querría la otra imagen. No soportaría que se supieran de sus miedos, de sus llantos. De la renuncia firmada en tales términos. Todavía puede moverse… Y luego irá contra quienes le acorralan ahora. Comenzando por Lesbia y Eric Roche. ¡No estaba jodido! No todavía.

   Sin embargo, más allá de su oficina, su gente se reunía de prisa, según su clase y su género, en cotilleos rápidos, brutales y fugaces. El olor a rancio y a mierda era lo predominante. Había miedo entre la gente de Ricardo Gotta. Los abogados minoritarios que siempre votaban sus propuestas y lo secundaban en todo, se veían asustados, caminando de aquí para allá. No hablaban del fulano video que corría por ahí, de las revelaciones de sadismo del hombre o de su participación en tal o cual hecho (que se habían dado a conocer). Sólo hablaban del final de Ricardo y de qué pasaría con ellos con el retorno de los Roche y el predominio de Aníbal López dentro del bufete. No lo decían abiertamente, pero iban a dejar sólo a Ricardo y tratar de ganarse el favor, y el perdón, de Aníbal.

   La misma reunión sostuvieron secretarias y asistentes, vigilantes y guardias de seguridad, contadores, gerentes de subsidiarias. Igual entre las tribus judiciales. La de Sión y la de Damasco se cerraron a todo, a Ricardo no le fue posible comunicarse con ellos. De ser el problema más sencillo tal vez hubieran intentado dar la pelea al lado del hombre, pero ahora todos sabían, de chisme, lo de la carta. El chantaje al Palacio de Gobierno. Sabían que el régimen no perdonaría a Ricardo sí no contaba con armas poderosas para obligarles. Y no las tenía, aparentemente.

   Gente como José Serrano y Melva, la asistente de Aníbal, vieron, oyeron y palparon ese pánico en gente que hasta el día de ayer los marginaban, esperando sus salidas de La Torre. Ahora los veían desfilar ante ellos, cada uno preguntando con ansiedad sí sabían lo que pasaría ahora. Esa gente no se engañaba, sabían que Aníbal López sería implacable con todos.

……

   En su apartamento, sin dignarse a ir hasta La Torre, evitando todo contacto con el que caía, Franklin Caracciolo también supo de eso, asombrado: vaya, así caen los poderosos, se dijo con burla. Su olfato predador se alteró, olía a los que ya venían tras el cuerpo sangrante de Ricardo, y tras La Torre.

   Pero él no pensaba dejárselas…

   Quedaba poco por hacer, liquidar la empresa, enviar todo afuera, cobrar cuentas a los Roche y… Mirando hacia las escaleras, tomando aire y poniéndose de pie del cómodo sofá donde escuchaba noticias con los ojos cerrados, decide que es hora de afrontar ese otro asunto.

……

   Nicolás se estremece un poco, a pesar de todo, cuando la fina pero persistente llovizna de la ducha le cae en la cabeza y hombros, con un agua ligeramente tibia que se siente sencillamente maravillosa sobre su piel. Cerrando los ojos y elevando la cara, disfrutado la caricia, no puede dejar de notar que todo parece menos grave u horrible, incluso la situación del país; tampoco puede dejar de recordar, y comparar, con las muchas veces que en la pensión de la señora Carmencita se iba el agua corriente y debía tomar baños de tobos, de un pipote mugrosos donde todos metían mano, con un agua invariablemente helada a las cinco y media de la mañana. Esto era…

   Dios, qué bueno era tener cosas lindas, se dice sonriendo con una mueca. No queriendo ahondar en ello, en lo fácil que era acostumbrarse a los lujos y mimos de Franklin Caricioso. No debía, se advierte enrojeciendo ligeramente. Ya estaba mejor, debía regresar a su vida ahora que había probado esa experiencia que le atormentaba. Tal idea no era grata. Tan perdido está en sus pensamientos que casi pega un salto y lanza un grito cuando la puerta de cristal se abre.

   -¿Por qué insistes en ducharte aquí? –es Frank, algo ceñudo, pero recorriéndole con la mirada el joven y esbelto cuerpo desnudo, cubierto de perlas de agua que brillan.

   -¡Oye, algo de privacidad aquí! –se agita Nicolás, realmente ese hombre podía ser un incordio.- Pude estar haciéndome una paja. –y ahora cae en cuenta que el otro está completa, total y gloriosamente desnudo, y su mirada traidora no puede evitar viajar hacia la parte baja, el tolete colgándole algo consistente, pero especialmente hacia sus vellos púbicos. Ni en un millón de años lo reconocería, pero le parecía totalmente extraño encontrarle esos pelos amarillentos.

   -Habría sido un desperdicio de energía y de semen. –le sonríe suave.- Aunque habría sido interesante… -y sin más, entra a la ducha, y al joven, que poco antes le parecía que allí cabía una mesa con cuatro sillas, le parece que el espacio se reduce.- ¿Por qué insiste en ducharte aquí? –repite, muy cerca, el agua mojándole un poco, maravillándose del rostro rojizo del otro y de los ríos que bajan por su espalda y pecho.

   -Es tu baño… quiero darte espacio, privacidad…

   -¿Espacio? ¿Mi espacio? ¿Tu espacio? ¿Te ahogo? ¿No te dejo respirar? ¿Es eso? –parece alterarse.

   -¡No! Tú no… -calla y balbucea, no dirá algo tan estúpido como “no me molesta tenerte cerca, al contrario”, pero el otro parece adivinarlo y sonríe leve.- Es tu casa, tu baño, debes tener… -y calla casi jadeando cuando Frank le atrapa la barbilla.

   -Todo lo que hay en este apartamento es para ti, ¿okay? –es una afirmación tajante, y tragando en seco, soltándose, Nicolás le da la espalda.

   -Tengo… debo… -no encuentra palabras, se tensa cuando un brazo de Frank rodea su cintura tomando un frasco de algo de un porta jabones.

   -¿Lo has usado? –le oye desde atrás, ronco, respiración pesada, muy cerca, llenándole con su presencia y calor.- Deja el cabello suavecito… o te lo dejará más… Tu cabello parece de bebé… -habla como si no pudiera contenerse.

   Nicolás cierra los ojos, temblando violentamente cuando las enormes manos del abogado caen sobre su nuca, untando el producto, regándolo y mezclándolo, produciendo espuma. Era algo sensual, erótico. Pero también… había un algo que no podía definir. ¿Intimidad? ¿Ternura? Traga y echa la cabeza hacia atrás, casi poyándola sobre su hombro, de manera mecánica, cuando las manos del otro bajan por su nuca y hombros, masajeándole. No dicen nada al respecto. No hace falta.

   -¿Te gustan mis duchas? –le pregunta al oído, los labios rozándole.- Vives en ellas.

   -Idiota. –medio ríe, o lo intenta, porque esas manos que recorren ahora su torso y abdomen no le dejan ni pensar.

   -Tengo una casa de playa en Saint Martin… Un verdadero paraíso en la Tierra, ratita… Su baño es increíble. También el de mi apartamento en Miami… -susurra ronco, lanzando las palabras, notando el tensar de Nicolás en sus brazos, volviendo el rostro, observándole y apartándose.

   Se miran, no hablan. ¿Me estás pidiendo que vaya a alguna parte contigo?, Nicolás se muere por preguntar, el corazón temblándole ferozmente en el pecho. Frank le mira con ojos oscuros, esperando cualquier cosa. Pero el silencio se prolonga, molestándole un poco. Aunque, en verdad, no importa; aún tenía tiempo, se dice atrapando la cintura del muchacho y atrayéndole, sus güevos, erectos hace rato, se frotan entre ellos y de sus panzas planas. La sensación es excitante, pero al catire abogado le parece que ni se acerca a lo que le recorre cuando cubre la boca del muchacho y este le sale al encuentro. Y era posible, después de todo, se dice con un estremecimiento casi de pavor al siquiera imaginarlo, que el verdadero paraíso estuviera allí donde sus lenguas se unen.

……

   Eric Roche era un hombre previsivo, cuando las cosas le interesaban bastante. Desde que tomó cervezas hablando de pequeños bikinis para hombres con Jorge, sabía que algo podía pasar; así, mientras el joven esperaba y obtenía una tanga para ducharse, él había salido a alquilar una de las habitaciones para invitados ocasionales. El apartamentico era más bien un cuarto grande, con una gran cama, dos sofás, una puerta que daba a un baño y otra a una mínima cocina con refrigerador y todo. Está muy iluminado, con una luz amarillenta, los pisos están cubiertos con una gruesa alfombra, lo que habla bien de las intensiones de la gente allí, con la cantidad de arena que había.

   El abogado abre la puerta, respirando agitado, con la tanga deformada por la enorme erección de su tranca. Se queda al lado de la puerta, esperando. Jorge lo observa y entra, mirándolo todo, con la tanga puesta, inquieto y temeroso de lo que hace.

   -Eric, no se… -mira asustado al otro, con ganas de correr. Eric cierra la puerta y lo encara.

   -¡SCH! -le monta un dedo en los labios, silenciándolo.- Lo deseas, tanto como yo lo quiero. Será bueno, Jorge, ya verás. –se miran y Jorge, muy levemente, asiente.

   Con un gruñido salvaje, Eric se le arroja al cuello, abrazándolo, envolviéndolo con su cuerpo. El peso y el empuje hacen que los dos se tambaleen y caigan de rodillas sobre la gruesa alfombra. Sus corazones laten alocadamente, casi dejándoles sordos. Sus torsos y caderas, cubiertas únicamente por las tangas, se pegan mientras se frotan uno del otro.

   Eric lleva su rostro al cuello de Jorge, metiéndose ahí, oliéndolo en forma ruidosa; su lengua lame y chupa mordelonamente esa piel joven, haciéndole chillar ante la cálida y babosa caricia. Su lengua lo lame caliente, para subir luego hacia su mentón, mordiéndolo juguetonamente. Su boca atrapa la del otro y su lengua aletea hábilmente en su boca, que deja salir un gemido, débil, mareado, aceptando la tibia y babosa lengua. Nunca imaginó que se sintiera así, pero besarse con él, después de la sorpresa y rechazo inicial, lo excitaba cálidamente. ¡Estaba besándose con otro hombre! ¡Con Eric!, y la idea era tan embriagadora como loca. Las dos bocas están firmemente soldadas, de allí sólo salen sonidos de chupadas, gruñidos y gemidos.

   Sus cuerpos se frotan aún más, cada uno quiere el calor, dureza y virilidad del otro. Sus lenguas salen una y otra vez, atándose y luchando a espadas con ellas. El brazo izquierdo de Eric le atrapa el cuello, halándole, atándolo a su boca, mientras con la mano derecha le soba el tórax delgado pero musculoso, para luego atenazar entre en índice y el pulgar su tetilla, torciéndola suavemente. Gimiendo, con debilidad, Jorge se sostiene abrazado a su cuello. Sus bocas se separan, labios rojos. Se miran con sus barbillas ensalivadas.

   Entregándose, Jorge cierra los ojos y abre la boca para que Eric, con una sonrisa, meta su lengua allí, elocuente, introduciéndosela lenta y acariciadoramente. El mecánico jadea, tragando saliva propia y de Eric, no piensa en nada, sólo siente. El güevo mandaba ahora, pero también la boca, el culo y las tetillas. Se encontraban en un elevado plano erótico, el de los sentidos, no de la razón, y Jorge se dejaba llevar por eso.

   Las manos de Jorge caen sobre el tórax de Eric, acariciándolo firmemente, con rudeza, sintiendo su fuerza de hombre, tan distinto a la suavidad de las mujeres, sus vellos, su calor y corazón. Esos pelitos  le hacen cosquillas, enloqueciéndolo. Las dos manos de Eric van tras su nuca, atrapándolo y atrayéndole nuevamente, atrapando su boca con la suya, con un gruñido, lengüeteándole hondo, casi bajándole por la garganta. Para Eric es un momento mágico, se siente agitado, su corazón late con fuerza, no piensa en nada como no sea en ese bello, joven, rudo y viril hombre al que tanto desea. Llevaba meses soñando con él, y ahora esos sueños se cumplían. Mientras su boca bucea dentro de la del joven, sus manos corren por sus hombros, bajándole raudo por la espalda, atrapándole las caderas. Esas manos grandes y fuertes de hombre, de dedos largos, van hacia sus nalgas firmes y musculosas, paraditas. Es casi imposible apretarlas de lo duras que son. Y esas apretadas tenían al mecánico de a toque.

   Una de las manos del abogado cae sobre la tanga, apretándola otra vez, disfrutando tenerla sobre el glúteo del machito, metiéndose con todo y ella en la raja cálida, le oye gemir de sorpresa cuando se lo hace, y con los dedos frota de arriba abajo sobre la raja. Y al hacerlo siente como el güevo del otro emerge del bikini, grande y caliente, pegándosele en directo del abdomen, haciéndoles estremecer a ambos. Su mano cae sobre él, apretándolo, sobándolo mientras mordisquea el labio inferior del joven que jadea sintiéndose atrapado así por ese otro carajo que siempre había encontrado perturbadoramente atractivo.

   Las caderas de Jorge van y vienen contra Eric, contra esa mano que le retiene la tranca, sobándosela así. La boca de Eric, cálida y babosa, cae nuevamente sobre su barbilla, lamiéndola y mordiéndola con firmeza. Jorge gime, echando la cabeza hacia atrás y nuevamente la boca de Eric le lame y chupa la nuez de Adán que se agita, con la punta parece darle pinceladas. El mecánico jadea, sintiéndose mareado. La boca de Eric baja lentamente, lengüeteándolo, baboseándolo; cae en su pecho, lo siente latir y quemar. Su boca cae sobre una de las erectas tetillas, mordiéndola con sus dientes y rallando con ellos de manera dulce, sonriendo y disfrutando oyéndole gritar, sintiéndolo estremecerse. Esa boca se cierra sobre el pezón y comienza a mamarla, succionándolo ruidosamente, becerreándolo.

   Jorge, con la boca abierta y la frente fruncida, le observa, mira su nuca, siente que esa boca le chupa la vida, luego siente como esa ansiosa boca cae sobre su otra tetilla, comiéndosela también. Sin fuerzas, se deja ir hacia adelante, sobre su cabeza, hasta que su barbilla cae sobre ese sedosa cabellera negra. Cierra los ojos y oculta su rostro en ese cabello, oliéndolo, embriagándose con el aroma a macho, a limpio, a jabón. La boca de Eric parece que va a despegarle la tetilla, vagamente lo teme, mientras chilla con la boca abierta entre el cabello del otro. Hasta que este se despega, la saliva corriendo por su pectoral.

   Eric le mira a los ojos, buscando una señal; allí encuentra el deseo y el temor del virgen. Sonriéndole lo toma por los hombros, empujándolo hacia arriba y Jorge entiende, poniéndose de pie. La mirada del abogado se clava en su cadera, en la mínima tanga que deja medio güevo erecto afuera, apuntando hacia arriba tensado la tela; y mirarlo parece que le obliga a estremecerse, goteando algo claro que el otro se muere por saborear. Lo mira lanzando un jadeo de excitación, fantaseó tanto con ese hombre, con ese cuerpo… con esa tranca. Mientras sus manos calientes le atrapan la cintura, su boca cae sobre el tolete, besándole la punta, llenándose con ese liquido, paladeándolo sobre su lengua (delicioso), abriendo más los húmedos labios y lengüeteando a lo largo del tronco.

   Los dedos entran en las tiras de la tanga sobre las caderas y Jorge contiene un gemido ante lo que viene, porque sabe que van a mamarle. Le han comido el güevo antes, pero tener a ese hombre guapo allí, mirando su tranca con adoración, le tenía al borde. Eric, por su parte, lamiéndole el tolete de abajo arriba, lentamente pasando con voracidad su roja lengua sobre el palpitante tronco, tiene la mirada clavada en la suya, como hipnotizándole. Baja la prenda, que metida como está entre las nalgas, se resiste, pero baja, acariciándole los muslos. Eric retira un poco su rostro para disfrutar de ese momento, del instante en que desnuda a su adorado Jorge Ávalos. Pero no por mucho tiempo.

   Su boca, con un ahogado gemido de urgencia, cae muy abierta sobre el tolete horizontalizado, bajando lentamente, centímetro a centímetro, apretándolo co sus mejillas y lengua, sobre el tieso y cálido tronco. La caricia de esa boca húmeda y estrecha hace chillar a Jorge, que lo mira con el rostro crispado y la boca muy abierta, casi como si sufriera un dolor. La boca golosa se cierra al fin sobre el güevote, tragándolo todo, con los labios pegados al pubis, atrapándolo con la lengua y la garganta, becerreándolo así, cerrándose violentamente contra él, y la visión y sensación de ese otro hombre joven haciéndoselo, es casi lo más que puede resistir el mecánico. Esa boca tragona, el resuello de esa nariz metida entre sus pelos púbicos, la succión que esa garganta le hacía era la cosa más erótica que había experimentado alguna vez.

   Eric cierra los ojos, sintiéndolo palpitar contra su lengua, vital dentro de su boca, casi ahogándole. Su cabeza se retira un poco y vuelve a caer sobre él, tragándolo y succionando al mismo tiempo, degustando las gotas que mojan su lengua. Su boca sube y baja, chupándolo y mamándolo de tal forma que Jorge siente corrientazos que le atraviesan el pene estimulando cada terminación nerviosa, de placer, en su cuerpo. Mirarle ir y venir, ojos muy abiertos, enfocándole mientras lo hace, le tienen con la leche casi afuera. La boca lo traga nuevamente y Jorge, ladeando el rostro, casi ve como su güevo le baja por la garganta, deformándola, como esa nuez subiendo y bajando mientras lo succiona con ganas (¿a cuántos habrá mamado ya?, no puede evitar una punzada de celos), al tiempo que siente los cálidos dedos de Eric atenazándole las nalgas, cerrados sobre ellas, amasándolas, haciéndolo chillar levemente.

   Arrodillado como está sobre una rodilla, con la otra flexionada, la tanga de Eric se muestra deformada por el enorme bulto de su tranca erecta, que la levanta con bríos, con ganas, mientras su tórax velludo va y viene a un tiempo con su rostro sobre la rojiza tranca de Jorge que sale y entra hondo en su boca, abriéndole mucho las quijadas. El abogado, así, allí, haciendo eso, viéndose así, era capaz de levantársela a un muerto, y el otro no lo estaba. Jorge lo embiste, su panza va y viene, su pelvis, con el triángulo negro de pelos y su güevote, van y vienen, cogiendo esa ávida boca que le mamaba la vida. Lo quiere, quiere eso. Lo quiere todo.

   Todo. La idea le hace estremecer por su relevancia e importancia. Por lo que significa. Pero si… lo quiere todo esa noche, así nunca se repita y mañana se aparte del otro para siempre.

CONTINUARÁ … 126

Julio César.

NOTA: Esto lo escribí hace tiempo, joder, hasta a mí me sorprende lo largo que quedó la escena entre Eric y Jorge. Lo había olvidado.

CON EL SEXO EN LA CABEZA

marzo 23, 2014

CHICOS Y FUTBOL AMERICANO

   ¿No es genial?

   El siguiente video (o dirección, no soy muy ducho en eso), me lo envió una amiga, riendo en su mensaje de correo. Y la verdad es que la entendí, trata sobre un sujeto que sufre una grave crisis de obsesión que resulta cómica. Me hizo recordar cuando tenía catorce o quince años, en el liceo, época durante la cual vivíamos pendiente de cuanta cosa tuviera algo que ver con el sexo. En esos días un muchacho apareció con una revista de su papá que era impresionante. A todo color, hojas de las buenas, sin letras. Una mujer de cabello negro va a un hotel con su marido, recién casada. Y este se queda dormido en la cama. Llega el botones y ella lo toca, lo soba, se la saca y se la come, el marido despierta y entre los dos catires le dan por todos lados. Creo que la mayoría, por decir ninguno, había visto nunca un sexo tan explicito y guarro. Nos tuvo, o al menos a mí, obsesionado durante bastante tiempo. Así que entiendo esto.

   Fuera de ello, Jonny McGovern, el cantante, con ese aire tan masculino y ese vozarrón, es un juglar singular. Su tono de voz, su gestualidad y muecas son las de un artista de los buenos. Seguramente lo es y todo el mundo lo conoce, así como todos han visto el video… menos yo. Hasta ahora. Pero me gustó, no sólo por las escenas, que son bien calientes y todo eso, sino por la canción en sí, aunque no entiendo ni papa de lo que dice.

   Como les aconsejo siempre, véanlo rápido. Estos portales cierran en seguida. Por cierto, que encontré una nueva entrada para uno que me borraron, disfrútenlo hasta que vuelvan a eliminarlo: ESOS CHICOS EN LOS VESTUARIOS DEPORTIVOS

¿SON O SÓLO PARECEN?

Julio César.

GARTH SACA LOS COLMILLOS

marzo 23, 2014

LOS WINCHESTER Y LA CARRETERA

LOS DESPERTARES DE GARTH

   ¿Lo imaginan? Tener es secreto y despertar entre cazadores.

   No se me malinterprete, Supernatural es una serie que no tiene capítulos malos; unos son buenos, los hay muy buenos, otros alucinantes, y pocos no tan buenos. Y definitivamente los hombres lobos no dan la talla. Únicamente el de Madison, en la primera temporada, fue intenso; y le dio pie a Jared Padalecki de mostrar sensibilidad y vulnerabilidad, y lo hizo, aunque Jensen Ackles se comió la escena cuando se ofrece a matarla, este se opone y se oye el disparo. El rostro de Dean lo decía todo. Este, 9×12 – Sharp Teeth, también fue sobre licántropos, y fue muy regular. Lo rescatable es que los hermanos se reencuentran.

   Comienza con un granjero persiguiendo a alguien que se mete en sus tierras y le dispara, el intruso cae al ser arrollado por un carro y resulta ser Garth, que ya lo imaginábamos por la intro del episodio, recordándose que desde la temporada pasada esa incógnita había quedado planteada, ¿qué había ocurrido con el alto y desgarbado cazador de naturaleza tan original? Los Winchester estaban molestos con él, especialmente Dean, ya que le había dejado a cargo de Kevin y le abandonó. Sam, con su traje del FBI, se acerca a investigar al hospital donde llevan al herido, el comisario le indica que ya hay otro agente, Dean, y se notan tensos cuando se encuentran. Como ha ocurrido en otros episodios donde se han separado, dicen que trabajarán hasta saber qué pasó con Garth y luego se distanciarán, cuando le ven inconsciente en una cama de hospital. Quieren interrogarle, salen y este escapa por una ventana. ¿Por qué escapaba de los Winchester? Mientras investigan que pasó, Sam dice que lo mejor es separarse para abarcar más terreno, y mientras él averigua dónde puede estar alojándose el cazador esquivo, Dean debe ir por las imágenes de una cámara de seguridad del hospital.

SAM PILLA A DEAN

   ¿No fue genial la escena donde Sam llama a Dean para saber si averiguó algo y este tiene las fotos de Garth subiendo a un auto y dice que no, que las cámaras no apuntaban al lugar y que ya debe estar lejos y que lo mejor es que el castaño siga su camino pues ahí no queda nada qué investigar? Lo fue, pero cuando Sam aparece de pronto frente a él, quitándole las fotos, notándose que desconfiaba, quedó mejor. Y eso me alegró, que Dean le diera pie a que se marchara, que no deseara aferrarse al menor, aunque bien sabía yo que eso no terminaría bien. Por cierto, Dean y su marca, ocultándole a Sam la naturaleza de ello; Sam contándole de la gracia que Gadreel dejó dentro de él, y que, si, como dijo Dean, sonaba sucio. Bien, con las placas del auto rastrean una dirección.

LA NOVIA LOBA

   No me extenderé mucho, de verdad, quienes ya vieron el episodio saben, quienes no, no deberían ni leerlo esto. Los cazadores, después de acordar investigar juntos, llegan a una dirección donde Garth se queda, le sorprenden y Dean es un tanto brusco, ganándose que una bonita chica que está ahí se ponga a la defensiva, yéndosele encima para defender al flaco, transformándose en una mujer loba. La reacción de los hermanos es instantánea, como la de Garth que se interpone, convirtiéndose en lobo también. Y aquí comienza ese dilema dual que siempre se presenta en la serie, ¿acabar con Madison aunque ha matado pero no sabía que era una mujer loba?, ¿dejar ir a Amy que mataba si necesitaba?, ¿debía morir Benny por ser vampiro aunque había dejado de matar ya siendo un no muerto?, ¿perseguir a la chica lobo, Kate, de la temporada pasada? Siempre hay un detalle que dificulta la cuestión, aquí alcanza máximas alturas, se trata de Garth. Aunque hay que recordar que cuando Dean se vuelve vampiro, en la sexta temporada, intenta buscar al abuelo para que le mate.

   Como sea, Garth, con un aire y tono patético que en verdad no me gustó mucho, intenta aclarar que no es un lobo malo, que la chica no es mala, que han encontrado la manera de sobrevivir sin hacer daño, casi parecía hablar de haberse vuelto cristiano evangélicos o algo así. En una cacería resulta mordido, acaba con ese ser, se emborrachará una última vez y se matará, entonces ella apareció brindándole una oportunidad de continuar; por eso desapareció, alejándose de los hermanos cazadores. Dean no está convencido, Garth le invita a la casa familiar para que lo compruebe, mientras Sam hace otras averiguaciones.

LA MALVADA MADRASTRA LOBA

   La llegada de Dean a esa casa, la manera de comportarse de Garth, la del suegro y la esposa de este, desesperaban; repito, parecía una religión cristiana de esas donde con sonrisas en los labios te insisten que todo está bien aunque suene a falso. ¿Todos adivinaron que la mujer era la malvada cuando aclaró aquello de que era la madrastra? Sentado a esa mesa, Dean comportándose como un verdadero idiota (desconfía de los seres sobrenaturales, imagino que más desde lo de Gadreel), oye al hombre que es pastor de una iglesia, llevan al cuello una bala de plata, que les hiere pero les conserva centrados.

DEAN ENTRE LOBOS

   Mientas eso ocurre, Dean incomodando a todos, especialmente a dos parientes jóvenes de la mujer del pastor (la escena cuando estos le cercan en la cocina y Dean les pregunta si no tienen algún juguete que mordisquear, me hizo reír), Sam escucha de un nuevo ataque de lobos. Investiga con el comisario, y por el calor del cuerpo deduce que el ataque acaba de ocurrir, descubre que este pertenece a un culto de lobos ancestrales, violentos en sus acciones, su medalla tiene otros símbolos. El relato, y lo que Dean descubre más tarde en la casa del culto ministerial, me hizo recordar Los Niños del Maíz, de Stephen King. En este caso se refiere al lobo mítico que mata al dios Odín… aunque en la serie, este muriera en la quinta temporada, en un magnifico episodio cuando cae el martillo de los dioses (todavía espero a Kali de regreso).

SIEMPRE CAPTURADOS

   Como sea, Dean encara al pastor, este niega tener nada que ver con el culto violento, y son atrapados. De hecho, y como suele ocurrir, todos lo son. ¿Qué ocurre?, el pastor quiere llevar una vida pacífica, que se alimenten de animales y no atraer la atención del mundo, predicar para que todos cambien (creo que era la trama de una película llamada El Aullido), y en aras de ellos perdonó a los que mataron a su esposa. Su segunda mujer no, a ella le mataron a su familia y lo recuerda y quiere venganza. Planeaba matar a Sam, a la hijastra y a Garth, a quien desprecia, para obligar al pastor a reaccionar, pero este regresa, con Dean, y todo se tuerce. Los atrapan, pero logran escapar, como siempre, y de una manera bastante fácil acaban con todos. Fue un episodio de relleno, simplemente, aunque respondía a dos premisas, las dos un tanto insatisfactorias.

LOS ABRAZOS DE DEAN

   La primera es que le dan un final a Garth, sin tener que matarle. Se va como partió Charlie, aunque ella tuvo un cierre mucho mejor. Me molesté un poco por eso, esperaba ver a Garth como el nuevo Bobby, tal vez no con su protagonismo, pero si con sus apariciones. Este final me deja un mal sabor de boca, apenas aliviado por Dean llamándole para darle un cálido abrazo de hermandad. Por una vez era él quien lo ofrecía y buscaba. Fue un gran detalle (aunque esta no la mejor toma).

   Para lo otro que sirvió fue para que los hermanos se reencontraran… y continuaran juntos. Era predecible, y aunque ahora entiendo un tanto más las motivaciones de Sam, que no son buenas ni malas, pero si arrojan algo de luces sobre ese Sam de la temporada pasada, no me gustó mucho ese arreglo. Resuelven el caso, se despiden, Dean se tiene que ir, pero como la serie es sobre ellos dos y deben juntarse, el mayor no sube al impala sino que le busca y dice que siente que algo está mal. Sam responde que también lo siente, pero únicamente después de que Dean da el primer paso, se entrega y baja la cabeza, como siempre. Sam pone condiciones, ya no confía en él, y esa confianza deberá ganársela, como debe ganarse el título de familia. Un golpe directo a la mandíbula del cazador (me pregunto si todo esto no estará cansando, a un nivel intelectual –por lo absurdo- a Jensen Ackles).

   La verdad es que herví de arrechera por un segundo, y me habría encantado escuchar a Dean mandándole al coño, con un “cuídate, Sam”, y alejándose. Pero la serie no es de esas, o el personaje de Dean. Sam seguirá a su lado, pero le tendrá bajo fianza, sí se resbala le deja… Y lo que molesta es que desde la primera temporada el menor vive metiendo la pata y Dean allí. Sin embargo, es en el episodio siguiente, que ya vi, cuando todo se aclara un poco más, y repito, sea bueno o malo, la actitud de Sam se entiende un poco mejor. Y sin embargo no debió sorprender, no a los verdaderos fans del programa, nunca hay que olvidar que la ficción de familia sólo la padece Dean; Sam y John Winchester siempre tuvieron sus propias agendas.

SUPERNATURAL POR WARNER, ¡ESOS HIJOS DE…!

Julio César.  

ENTREGA

marzo 23, 2014

PATRIOTICO

COMPLACIENDOLE

   Mientras grita no puede recordar su otra vida…

   No puede contenerse, grita y grita como una puta feliz, de deseos y ganas mientras el hombre se la mete hasta los pelos y todavía continúa empujándosela, llenándole, palpitándole adentro. No era su culpa, se había casado con una bonita mujer y era feliz hasta que el cuñado les visitó, mirándole y diciéndole que tenía cara de mamón, sobándole el culo delante de toda la familia, para una noche entrar en su cuarto, derribarle y metérsela haciéndole perder la cabeza, dejándose llevar por la nueva experiencia. Sobre su cama de matrimonio gritó y rogó por más mientras se lo hacía, su mujer afuera escuchando. Pero no era culpa de nadie, ni suya ni del cuñado, no querían traicionarle, simplemente un hombre de verdad se había topado con un sumiso y la naturaleza les había trazado el irrevocable camino.

UN PÁLIDO GUSTO

Julio César.

NOTA: A este catire lo vi en un video algo viejo, estaba con sus padres en un spa o algo así y un sujeto se ofrece a darle un masaje, el resultado es una escena increíble. Creo que por ahí lo tenía, en un archivo olvidado. Una vez pensé subirlo al otro blog, pero algo pasa y nada nuevo entra. Una pena.

SIMON, LEOPOLDO Y GENESIS… HACE UN MES…

marzo 21, 2014

REGRESO AL COSMOS

SIMON DIAZ CANTA

   …Hace  un mes que no les vemos.

   El tiempo vuela. Ha transcurrido todo un mes desde el sensible fallecimiento del cantautor venezolano Simón Díaz, referencia y orgullo de la venezolanidad, y todavía no hemos podido brindarle el homenaje que merece. LEOPOLDO LOPEZ MENDOZAIgual tiempo lleva detenido, por capricho de Nicolás Maduro, el dirigente de Voluntad Popular Leopoldo López, otro de sus presos políticos (aunque Vielma Mora tiene más); y contrario a lo que nos dijeron que ocurriría cuando se le detuvo, la harina pan y el café no aparecieron, hubo trescientos asesinatos más que para estas fechas el año pasado y hemos rotos con países que nos cobran lo que ya no podemos pagar. GENESIS CARMONAHa pasado todo un mes desde el asesinato de la joven Génesis Carmona, en Valencia, durante una marcha, después de ser amenazada en las redes sociales por el gobernador Francisco Ameliach, sin que se le haya detenido o investigado; como en toda dictadura, la seudo justicia se vuelve brazo ejecutor y sólo persigue a los “enemigos” del régimen. Amanecerá y veremos…

¡¡¡LA ULTRADRECHA!!!… FRANCESA

Julio César.

NOTA: La verdad nunca entenderé a quien a mansalva mata o provoca la muerte de otros, por motivos fútiles, como en Caracas, Valencia y el Táchira, ¿acaso, de verdad, no se sienten responsables? ¿Tan insensatos o criminales así son? Bien, confiemos en la justicia de Dios, entonces.

LA DUDA

marzo 21, 2014

…COMPAÑERO DE CUARTO?

CHICO EN TANGA

   ¡Hay chicos que se mete en cada lío!

   Aunque no entiende del todo por qué el suegro le invitó a pasar la tarde si su novia, Martina, no estaba, o por qué insistió en que tomara un baño en la piscina usando esa tanga que le dio y que sospecha es de Martina, aunque no se metió al agua porque se embriagó con todo el licor que el hombre le dio, o que luego le alzara en peso, casi acunándole, metiéndole en esa tina y bañándole con esponja y todo… lo que no entendió fue eso de que iba a preparar la cama para los dos. ¿La cama? ¿Para qué?

EL GYM NUDISTA

Julio César.

¿TAN INOCENTE ES?

marzo 20, 2014

COMPARTIENDO

CHICO HOT

   Qué batalla.

   Iniciándose en la lucha libre, Tinito, admitiendo que hace calor, se medio desviste como sugiere su amigo y mentor en ese deporte, Rubén. Ahora, quieto, lo espera, para ese agarre donde te rodean la cintura y se te atornillan por detrás. Ignora el lindo chico lo emocionado que está Rubén por iniciarle en las delicias y placeres del sometimiento a la dura, firme y cálida… disciplina.

SOBRE LA PAJA

Julio César.

LAS DAMAS DE BLANCO EN ALTAMIRA Y MARIA CORINA PARA PRESIDENTA DE VENEZUELA

marzo 20, 2014

LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS….

LA TOMA DE ALTAMIRA

   No entienden qué pasa, por qué siguen en las calles…

   Pobre gobierno. Engolosinados con el éxito de la fuerza y del abuso en Chacao, tomando militarmente al municipio, el señor Nicolás Maduro y su ministro del Interior y Justicia, Rodríguez Torres, quien todavía no le ha explicado al país por qué han muerto a manos del hampa trescientas personas más que durante el mismo periodo del año anterior (y para colmo con los cuerpos castrenses bajo su mando en las calles), pensaban cantar la épica de la increíble batalla contra estudiantes y doñitas de tercera edad en la plaza de Altamira. Uno escuchaba a los, dicen ellos, generales que comendaban el asalto, y parecía que hablaban del Día D cuando los aliados se arrojaron a la invasión de Normandía para liberar Europa del nazismo, o que habían recuperado el Esequibo, y da miedo pensar que, de verdad, puedan estar creyéndose sus propias necedades. Dicen que Nicolás Maduro hasta pensaba dar otra de sus largas e inútiles cadenas para contar cuentos en lugar de ponerse a trabajar sobre los problemas reales que tienen a la gente molesta, y a las que no escucha porque Manuel Isidro Molina le asegura que no hace falta porque muerta la guariiiiimbaaaaa se acababa la rabia; al tiempo que el ministro y sus generales victoriosos en la terrible jornada a la que pronto, algún lamesuelas, señalará como la mejor escaramuza bélica desde la derrota que Jaime Lusinchi le propinó a Colombia con lo de la fragata Caldas.

   En el “liberado territorio para bien de los habitantes del municipio”, tesis a la que se abraza una gente patética adoctrinada por la jerga comunista de hace cincuenta años, incapaces de reaccionar y romper con el viejo molde del conductismo (Simón Bolívar advirtió sobre eso, gente eternamente obedeciendo), esa misma tarde y noche, silenciosas, sin convocatoria, saliendo como un mar humano de edificios y urbanizaciones, las abuelas, madres, esposas, hermanas, novias y amigas del municipio, de los jóvenes que cada tarde montaban las barricadas para defender sus casas de los grupos criminales enviados por Nicolás Maduro a agredir y reprimir, vestidas de blanco, rosarios en manos, salieron a orar por la paz de Venezuela, por seguridad, pidiendo que las fuerzas de la violencia no tengan potestad sobre la gente que sólo quiere seguridad en las calles, médicos y medicinas en los hospitales, calles asfaltadas y sin basura, mercados con alimentos (aparentemente no era para crear un ejército de clones para conquistar el mundo en nombre de la ultra derecha, como sostienen los delirantes). Frente a una tropa de ocupación enviada por unos necios para intimidar, esas mujeres se plantaron y los uniformados bajaron las miradas, avergonzados seguramente de las cosas que la ministro de la Defensa les ha obligado a hacer en otras aéreas del país, incluida la tortura. Más tarde se unieron a ellas los vecinos, en mayor y mayor número. Fueron a apoyarlas, tantos que había más gente que durante los días anteriores de escaramuzas, para cerrarle las bocas a los habladores de pistoladas como la señora Mariadela Linares en el secuestrado ULTIMAS NOTICIAS (tan trastornada está que no sabe por qué los muy ricos no hacen guarimbas), y a Manuel Isidro Molina en el semanario LA RAZON, sobre “grupitos anárquicos, muy pocos, gente venida del Infierno o del Imperio, a los que nadie quiere ni en la zona”. Nuevamente se equivocaron, como llevan quince años haciendo.

DAMAS DE BLANCO CUBANAS GOLPEADAS POR EL REGIMEN

   La gente tuvo que salir a reunirse, a trancar con su presencia las plazas, calles y avenidas para explicarles, al Gobierno y a esos dizque comunicadores sociales, qué es lo que en verdad acontece; que no es cierto el cuento que se repiten unos a otros sobre golpismo, porque golpes de estados se dan con aviones, tanquetas y tropas, que el problema es la comida que no hay, la seguridad que no existe, las fuentes de trabajo que han cerrado o se han ido de Venezuela. Pero dudo que entiendan, se quedaron en los setenta, cuando Pinochet era un monstruo y Fidel Castro, que mataba y torturaba más gente, un santo. Y es que hasta el insulto de la concentración de Altamira fue notable. No sólo salen a ocupar el espacio “liberado que la gente quería para ellos”, mostrándoles que no saben lo que dicen, lo otro es que salen vestidas de blanco, como esas mujeres valientes que luchan y enfrentan el abuso y las persecuciones de la aberrante tiranía cubana, para que se entienda muy bien que lo que no se quiere, contra lo que se protesta, es la Venezuela de vecinos contra vecinos, sumisa, empobrecida y envilecida que el funesto régimen cubano quiere levantar aquí. Tanto ha calado este mensaje que se oye que educadoras chavistas y no se sabe que más, que también se han vestido de blanco, como esa valientes mujeres que enfrentan a asesino armados en la isla antillana, porque nadie les quiere aquí tampoco. Y, por último, son damas, mujeres que salieron confiando en Dios a pesar de saberse de los grupos violentos que han torturado, encerrado y reprimido; ellas no se callan, no se ocultan, no abandonan, no pueden doblegarlas ni silenciarlas como gritan tantos que deben hacer para que “reine la paz de los sepulcros” que hay en Cuba. Es la demostración de que hoy, las María Corina Machado son cientos, si no miles, para bofetada de los habladores de paja que la satanizar porque no se somete.

LOS MUERTOSD POR LA REPRESION EN VENEZUELA

   Sin embargo, no cabe esperar cambios en la tónica del régimen y sus plumarios de prensa, no aprenderán nada de lo que está ocurriendo, no pueden hacer nada para remediarlo o cambiarlo (desmontar las razones reales de la protesta y de la ira), porque lo que hacen, lo único que pueden, llevan quince años haciéndolo, no cabe esperar más de una pobre gente que ni se han enterado del desastre del socialismo en Cuba, China (no ahora que es capitalista) y la ex Unió Soviética. Ya uno casi imagina los disparates que escribirán este fin de semana, han hecho bien cortando la posibilidad de comentarlos en ULTIMAS NOTICIAS. Por cierto, que en Ciudad Bolívar, zona de trabajadores, en una protesta una joven fue golpeada, obligada a comer estiércol y amenazada de violaciones, pero claro, allí, según Manuel Isidro Molina y la señora Defensora de su Puesto, lo noble y cabal fue la actuación de la guardia nacional, la responsable, la que se merece lo que le ocurrió, fue la ultra derechista de Ciudad Bolívar. Y este punto en particular es bastante significativo, lo primitivo y superficial del análisis de estos plumarios que se quedaron en los setenta. Me refiero a la satanización de las guarimbas. Eso no vino de Marte, no lo ordena nadie, como prenteden hacer que creen, sobre todo la señora Linares y el señor Molina. Cuando los estudiantes protestaron el 12 de febrero, en toda Venezuela, fueron ferozmente agredidos, cuando salen nuevamente a quejarse de eso, se repite la agresión, con el agravante de los grupos violentos armados y en moto circulando por ahí y de los cuales no se pudo detener ni a uno solo mientras de manifestante ya van por mil cuatrocientos; la gente levantó barricadas para defenderse de estos, más tarde de tanquetas y militares. A una situación delicada, le sigue una respuesta, luego cada uno se apertrecha en su puesto y la dinámica regular se establece por sí misma, tú me golpes, yo te golpeo. Eso que es de anteojito, esta gente parece no comprenderlo, o ve tras ello manos extranjeras, como si en los setenta los muchachos que salían a gritarle a Carlos Andrés Pérez no lo hacían por quien era; ahora, si lo hacen, es porque son “idiotas manipulados por el Imperio”. Pero en cierta medida deben cerrarse en esa idea preestablecida, ocultar lo más posible las muertes, lo otro sería tener que enfrentar que son un monumental fraude que ya lleva quince años.

   La derrota del Gobierno en la plaza Altamira es notable, mil uniformados para sacar a unos muchachos y unas doñitas que cerraban una calle, todavía no terminaban de poner la tarima para el circo que pensaba montar y cientos de mujeres salen a desalojarles. Uno imagina la rabia y el llanto de Nicolás Maduro. Y es la segunda derrota notoria, la primera fue la de La Batalla del Penal de El Rodeo, donde unos carajos encerrados les hicieron pactar para deponer las armas. Menos mal que Colombia tiene sus propios problemas y una clase política y oligárquica responsable que entendió que debían acabar de una vez por toda con el narcotráfico y la guerrilla, si no, con esta pila de payasos que montaron aquel show bien temprano por la pobre pantalla de Cubana de Televisión (VTV mal escrito), ya los tendríamos navegando en el Lago de Valencia. Fue realmente patético escucharles sobre el restablecimiento del orden y bla bla bla, cuando en las cárceles mandan los pranes, la droga sale a maletinadas del aeropuerto de Maiquetía, el principal del país, en el 23 de Enero los grupos irregulares cobran vacuna, agreden, se meten en las casas llevándose gente y la matan, por no hablar de Los Valles del Tuy y el grupo armados que hizo retroceder a la policía y al Gobierno. Daba pena ajena escucharles decir que habían incautado vinagre, piedras, bombas molotov en las cercanías de Altamira, cuando los irregulares de Los Valles del Tuy y los del 23 de Enero se pasean con armas largas de guerra, motos y chapas oficiales sin que nadie les ponga coto.

   Por si fuera poco, sumado a la derrota de Altamira y sus damas de blanco (repito, hay grupos chavista o que ya no lo son, vistiéndose de blanco para protestar también, ¡fuera los Castro!), María Corina Machado, parece, que hablará y expondrá el caso Venezuela en la OEA. No se llegará a nada, pero será interesante ver a la cancillería brasileña (una vez considerada la mejor de Sudamérica), la chilena y argentina haciendo lo indecible para no darse por enterado, chapaleando en la porquería. Es por ello que Diosdado Cabello, general de mil derrotas en los cargos que ha ocupado, reúne a la Asamblea Nacional, en crisis desde que es su presidente, y que tiene un mes sin sesionar para que no se tocara el tema de la represión, los torturados y asesinados. Pero lo hace, a la carrera, para pedir que a la diputado Machado se le saque de la Asamblea. Anda ordenándoselo a la Fiscal General, Luisa Ortega Díaz, pero no sé si le cumpla, esta tiene tantos problemas, sabe que la señora presidenta (Cilia Flores) no la quiere y está por sacarla del cargo, y ahora que se viene encima una averiguación por crímenes de lesa humanidad, pero los de verdad, no esos que se inventa Diosdado Cabello, puede querer cuidar su propio cuello, no sea que le toque defenderse solita y por su cuenta frente a un tribunal internacional  (cosa que también debe estarle quitando el sueño a otras dos damas, sin cuyas actuaciones, tales aberraciones jamás habrían podido ocurrirá, la ministro de la Defensa, Carmen Meléndez, y la Defensora de su Puesto, Gabriela Ramírez).

LOS CAIDOS POR LA REPRESION EN VENEZUELA

   De la maniobra algo queda en claro, Diosdado Cabello, tartajeante, desafiante, torpe según los resultados que invariablemente obtiene, lanza a María Corina en las encuestas de preferencia de los venezolanos, como se ve en las redes sociales donde ya se vuelve rutinario leer: pues sí llegará a ser presidenta de Venezuela. Lo irónico es que si Vielma Mora hubiera escuchado las quejas de unos estudiantes en el Táchira, por seguridad, en lugar de ordenar atacarles, encerrarles e incomunicarle porque él es arrecho, lleva quince años mandando, lo que dice es ley y los demás deben obedecer únicamente (Simón Bolívar advirtió sobre ello), todo esto no estaría pasando y casi treinta venezolanos no habrían perdido la vida en una violencia que se desata cuando irresponsable y criminalmente se envía a grupos paramilitares a cargar contra la gente. Esta vaina no es Cuba, así tengamos cartilla de racionamiento.

MARÍA CORINA EN LA OEA, BRAVO POR PANAMÁ…

Julio César.

ANSIEDAD

marzo 20, 2014

SOBREENTENDIDOS ENTRE MACHOS

EL PROFESOR CALIENTE

   -Coño, ¡vamos, muchachos, vamos!

   Gruñe, desesperado, el profesor Quintana, continuando la “fiesta” del reencuentro en el liceo con cinco de sus alumnos de secundaria, que ahora, más adultos, querían agradecerle todo lo que hizo por ellos. Y miren que lo harían, lleno y rebosante, abierto y goteante de obsequios, sobre esa cama de motel, el maestro terminaría.

UN HOMBRE JUEGA

Julio César.

MIEDOSITO

marzo 19, 2014

DANCER

SEXY TIO EN HILO DENTAL

   Despierta de una pesadilla y te pide quedarse en tu cama para acurrucarse… ¿lo echarías?

MARINE AL SOL

Julio César.


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