FARMACOPEA PARA PERRAS

enero 23, 2015

UN CHICO DESOBEDIENTE MERECE NALGADAS

SEXY Y NECESITADO DE AMOR

   Me dijeron que esos polvos volvían locas a las putas; no creí que al jugar con el café de mi cuñado acabaría hallándolo así en mi cama, llamándome. ¿Qué hago?

COSAS DE CHICOS

Julio César.

CAIDOS DE LA MATA

enero 23, 2015

FANTASIAS Y TORMENTOS

SEXY Y EXCITADO

   -En este mundo hay cada gente rara, comenzando por mí. Si voy a la playa o la piscina jamás orino en el agua. Me llego hasta los sanitarios. Bien, esta tarde entré, con este bañador, por cierto, y comienzo a mear. Era un orinal de toda la pared, y llega un tío todo bronceado y pecoso que casi se me pega, y cruzó su chorro con el mío. ¿Quién hace cosas así, verdad? Pero es que parecía loco, hasta me dijo que le guastaba el sabor de la orina. Ni idea de qué quería.

SEXY MAN

   -Tengo este pana con el que entreno cada mañana. Cada vez que paso por su casa a buscarle, abre la puerta con una camisetica abierta que no le lleva ni al ombligo, totalmente desnudo de lo demás. Parece que siempre le pillo dormido, porque bosteza como loco y comienza a estirarse… y a tocarse los dedos de los pies con los de las manos, todo doblado, dándome la espalda. Un día de estos le voy a dar un susto y le meto un dedo. Seguro que se arrecha.

CHICO DURO BUSCA…

Julio César.

AL ESPIRITU DEL 23 DE ENERO

enero 23, 2015

SIMON DIAZ… CABALLO VIEJO

LIBERTAD

   Abajo cadenas…

   Cuando Venezuela conmemora 57 años de esa jornada histórica que dio como resultado que el dictador Marcos Pérez Jiménez abandonara el país, mucha gente quiere arroparse con esa cobija, como si el mandato no fue uno y único, sacudirse la tutela de quienes querían decidir todo por ti, robando todo derecho, cada libertad, cada libre albedrio, desde qué comer y cuánto, a donde vivir y qué decir o pensar. La dificultad para muchos en entender un hecho tan básico para ese entonces, sacudirse a un dictador cuyo cuño no tocaba a todos, no querer vivir sometido al parecer de otros, es parecido al no entender que los curas se opongan a una gente que abiertamente dice: roben, levanten falsos testimonios, mientan y maten. Los dos hechos tienen incidencias en las mentes, corazones y almas. Nadie quiere vivir arreado como cochino hacia un patio donde hoy te lanzan maíz, mañana yuca vieja, y todavía debes estar contento porque algo te arrojaron; o ir directamente en contra de los claros mandatos de ese ser que llamamos Dios, lo que no augurar nada bueno. Para enfrentar ese peligro en contra de eso que suena tan etéreo como lo es la libertad, y el alma misma de un pueblo que era generoso y decente ayer, debe levantarse siempre el recuerdo del 23 de Enero.

   En el secuestro de la memoria se nos quiere reseñar que en aquellos eventos de 1958, únicamente pesó el ala militar alzada, cosa que no es cierta. Seguramente fue determinante, porque a pesar de las imbecilidades que gritaba el régimen de Chávez Frías antes, el de Maduro Moros ahora, los golpes de estado se dan con avionetas, tanquetas, ametralladoras y tropas, lo otro es suponer que los demás son idiotas. Y deberían saberlo cuando abren sus bocas para satanizar gente, ellos que dos veces movieron tropas, tanques y bombas, fallando las dos veces, porque el fracaso ha sido la marca de fábrica del régimen desde su nacimiento. Pero no, en aquel 23 de Enero pesó igualmente que el régimen dictatorial se quedó sin dinero, pero a diferencia de Cuba donde los dictadores ponen al pueblo a pasar hambre, detienen a quien se queja y asesinan a quien grita que algo hay que hacer, Pérez Jiménez prefirió marcharse antes de mancharse las manos con la sangre de los venezolanos. Y aquí hay que acotar esa diferencia; si, el régimen le robó a la gente el derecho a ser dueños de sus destinos, a pensar y decir lo que creían, pero perseguidos, perseguidos, sólo lo fueron los muchachos que soñaban con el fin de la dictadura; en líneas generales no mataron amas de casa, curas, bodegueros o limpiabotas.

   A los militares descontentos, a la caída de las reservas que no permitieron a la dictadura cumplir con obligaciones internas y externa, se sumó la muchachada de las universidades, los trabajadores organizados, los curas y sus sermones (la gente parece esperar que los sacerdotes llamen a la guerra o que tomen armas, ese no entender cuál es su tarea, a qué nivel deben trabajar –las almas, hoy amenazadas por los antimandamientos: robar, mentir, matar, levantar falsos testimonios, adorar la imagen del Comandante Eterno- no lo entendieron ni cuando Cristo, a quien le pedían que declarara una guerra de liberación), y los sólidos partidos políticos y sus ideologías que comenzaban a tomar forma. Acción Democrática fue una antes y otra después de Pérez Jiménez, y esa Acción Democrática después de Pérez Jiménez, de la dura lección que les tocó en la persecución, la cárcel y el exilio, entendió que con todo el dolor del mundo el viejo maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa no podía ser Presidente de la República o nos retraería a ese clímax que llevó a la caída del incipiente régimen democrático en 1948, con el derrocamiento de Rómulo Gallegos. Todos esos elementos, militares descontentos, crisis económica, estudiantes, trabajadores, curas y organizaciones políticas coincidieron en la necesidad de salir de una gente que ya pesaban en la Historia de Venezuela. El trabajo común, el de todos, era aspirar a la caída de Marcos Pérez Jiménez y su siniestra Seguridad Nacional. Pero ese fantasma no está lejos.

   Para montar una dictadura a la cubana, por ejemplo, se tiene que intentar paralizar al pueblo por el temor a las amenazas de fuerza, grupos paramilitares, detenciones arbitrarias, torturas y asesinatos protegidos desde el poder, la fiscalía y un mal llamado tribunal supremo de justicia; o sometido por el hambre, que espere y mendigue en infames colas como si les estuvieran haciendo un favor los creadores de miseria; mejor si le envileces para que haga todo lo que está mal, como robar lo ajeno que es más sencillo que trabajar, sudarse y mantenerse y a su gente como hombres y mujeres de bien. Se necesita una masa sometida, que una parte de la nación sea cómplice de los carceleros, que otros sean delatores y verdugos de sus conciudadanos. Contra eso que se intenta con todo en la Venezuela de hoy, así como en aquellas jornadas del 23 de Enero de 1958, se alzan las voces de los estudiantes que sospechan que sus vidas y destinos están siendo destruidos antes de forjarse; de los trabajadores que ven sus esfuerzo diluirse y desaparecer ante sus ojos, sus casas en peligro, sin posibilidades de ahorrar, temerosos del hijo o la hija que sale a la calle; de una clase media todavía desfasada a quien Aristóbulo Istúriz, con descaro y vagabundería se jacta de que la obligan a hacer colas por comida, cuando antes podían obtenerla en mercados, humillando a un país que levantó lo que ellos han destruido con incompetencia y corrupción; los curas, que dicen que de la adoración al nuevo dios del robo y la delación, del asesinato y la codicia a lo ajeno no puede llegar nada bueno, no sólo en esta vida sino en la otra (si se le da la espalda a Dios una y otra vez, ¿qué derecho tenemos a esperar sino aquello que sembramos?). Hoy, como ayer, el espíritu del 23 de Enero se agita en las calles, en las universidades y liceos, en las plazas y mercados. Se nos quiso convertir en una sociedad de ladrones y mendigos, de personajes ruines para que un grupito gobernara en medio de la ruindad, pero la gente se opone así los rotulen de guarimberos y agitadores, como se tachó a la gente que alzó su voz molesta antes de aquel 23 de Enero, el agitado año 1957. Pero no basta con desear la libertad, soñar con ella. Los sueños, sólo sueños son. Hay que trabajar para alcanzar la dignidad.

   Cuando cayó aquella dictadura en 1958, se acabó lo que hacía coincidir todas las fuerzas políticas, con sus militantes simpatizantes de las diferentes ideologías (siempre he sostenido que está bien que un muchacho crea en revoluciones porque alguien habla de ella, pero que gente vieja crea pendejadas viendo como todo se deteriora y es peor que pocos años antes, no tiene excusas); todas esos movimientos vivos se volvieron antagonistas y el país vivió momentos convulsos, donde la izquierda casi se hace con el poder, pero siendo Acción Democrática un partido a nivel nacional, que se regó, gana aquellas precarias elecciones de 1959; pero el mandado no estaba hecho. Como en ese entonces había políticos que sabían de qué hablaban, no se engañaban con sus propios sueños y no creían en imbecilidades (Rómulo Betancourt en seguida se dio cuenta que Fidel Castro era un peligroso charlatán que buscaba quien financiara su dictadura; cosa que muchos no pueden ver ni hoy en día después de casi sesenta años de una tiranía que se volvió hereditaria), entendieron que todos los sectores responsables debían halar en la misma dirección si se querían sentar las bases de una nación, para vencer los extremismos de derecha (reductos de la dictadura) e izquierda (la gente que conspiraba con Fidel Castro para entregar los recursos de Venezuela), en la necesidad de fortalecer las instituciones (Raúl Leoni, tentado por militares calienta orejas, dijo que si Rafael Caldera le ganaba a Acción Democrática así fuera por un voto, se le reconocería, como años después se reconoció en unos comicios de auditorías abiertas a Hugo Rafael Chávez Frías), levantar las bases sociales de infraestructura (hospitales, escuelas, liceos y fábricas donde naciera, se educara y trabajara la gente después de la dictadura), así que pactaron que, gobernara quien gobernara, ciertas reglas se respetarían, como la fiscalización del poder, los contrapesos para no terminar con un dictador constitucional, con un contralor y un fiscal general que debía pertenecer a la Oposición. Hoy no esperamos menos de estos bisoños políticos de la Oposición, que entiendan que por encima de apetencias o de “llegó la hora”, piensen en un bien mayor. Por suerte, al frente de la Unidad, coordinándola, esta ese señor que no se cansa de llamar al reencuentro, y que por lo mismo es atacado desde todos los frentes, Jesús Torrealba. Queda espacio a la esperanza, hay quienes pueden encarnar la responsabilidad de la batalla y la gente no se cansa de mirar hacia el firmamento y soñar con la eternidad, con lo infinito, con la libertad.

   La gente no termina nunca de acostumbrarse a la servidumbre, los polacos padecieron bajo los nazis y luego con los soviéticos, pero no dejaron de soñar con una patria libre. Nelson Mandela estuvo preso casi treinta años y no dejó de decirse que era el dueño de su alma y de su destino, por lo tanto no podían vencerlo, y vivió para ver a su tierra libre a pesar de los problemas. Los cubanos han padecido sesenta años de oprobiosa dictadura, desde la cuna a la tumba, y con todo los jóvenes en cuanto pueden toman algo que flote y se arrojan a un mar encrespado, lleno de tiburones y guarda costas que si les pillan les regresan con los carceleros, soñando con una vida donde lo poco o mucho que hagan les pertenecerá; y eso que deberían sentirse resentidos, ellos han padecido esa pesadilla en medio de la indiferencia del mundo que únicamente los nombraba para pedir que a los dictadores los dejaran comerciar con quienes les dé la gana. Los pueblos sueñan con un destino mejor, desde Damasco a Kiev, con un mañana sin guerras ni agresiones, con salir a trabajar en medio de una infraestructura funcional, calles asfaltadas, carros nuevos, fachadas aseadas, aceras limpias; con ahorrar y viajar por su cuenta, o gastárselo en una discoteca sin ser sermoneados por ladrones que predican contra la riqueza mientras se están forrando. Hacer con lo suyo lo que les dé la gana. ¿Por qué no puede este ser un país donde un parto o una fractura puedan ser atendidos en un hospital sin arruinarse en una clínica, o llevar a los muchachos a un buen colegio público? ¿Por qué ecuatorianos, peruanos y bolivianos pueden llegarse a un mercado, comprar lo que les da la gana, y nosotros no podemos? ¿Por qué los bogotanos no viven tras rejas como los caraqueños? ¿Por qué tiene que haber un toque de queda en las calles de un país donde el año pasado murieron casi veinticinco mil personas a manos de la violencia cuando se nos dijo en Enero del año pasado que ahora sí se haría algo para combatir esa misma inseguridad que el año anterior costó la vida de casi igual número de personas? Los venezolanos no somos menos que otros, no podemos acostumbrarnos a vivir como los animales en la granja aquella.

   Feliz 23 de Enero para todos.

……

EL PACTO DE PUNTO FIJO

NOTA: Lo sé, cuando señalé más arriba que la dirigencia política a la caída de la dictadura se puso de acuerdo para enfrentar los peligros a derecha e izquierda, pensaba en el Pacto de Punto Fijo. En esa mitología de odio al sistema y sus “trácalas” levantada por décadas de educación socialistoide en liceos y universidades (en la UCV había una expo sobre Cuba a cada rato, curiosamente el odio de los universitarios por la revolución cubana se inicia con el desastre de su control sobre Venezuela), el llamado Pacto fue y es satanizado. Es un poquito también de ignorancia sobre lo ya ocurrido en el pasado. Esa superficialidad que muchas veces lleva a emitir opiniones personales como la prueba de un hecho sobre el cual no se quiere investigar porque como me contradice debe estar mal o “manipulada por poderes EL PACTO DE YALTAsuperiores”, hace creer que eso sólo ocurrió aquí, que un variado grupo de personas se puso de acuerdo para joder a los demás. La Conferencia de Yatta fue un pacto entre el Este y el Oeste para derrotar el nazismo de manera definitiva; gente que era impensable estuvieran de acuerdo, vieron la necesidad de trabajar juntos para evitar algo peor. El pacto o unión de trece colonias, cada una con sus creencias o valores (católicos y protestantes, franceses e ingleses, abolicionistas y esclavistas), pero todos comprometiéndose a respetar unas normas de convivencia comunes a todas, dio como resultado un pueblo tan variopinto como el norteamericano y a una poderosa nación como la norteamericana. A veces, con esa ligereza de los comentarios superficiales, nos parece que todos son iguales, pero no, en sus raíces es casi posible ver más de una nación, todas atadas todas por el pacto. No se debe ser tan dogmatico, como en esa satanización del Pacto de Punto Fijo, que permitió pasar de la Venezuela de calles de tierra en los caseríos, del conuco y el fogón, a los pueblos con hospitales, dispensarios, puestos policiales y colegios… Excepto con el comunismo, fuera de atraso y dolor, donde se ha instaurado no se le ha visto queso a la tostada.

SE NOS FUE ZAPATA

Julio César.

EJEMPLARES DE COMPETENCIA

enero 22, 2015

DETALLES QUE DESTACAN

CULTURISTA CON TANGA EN EL CULO

   En cuanto le pasó todos sabían que ganaría…

MUSCULOSO EN TANGA CHICA

   Todo chico caliente quiere conocer los secretos que la tanga encierra…

¿NO SERIA AGRADABLE TENERLES DE VECINOS?

Julio César.

LA OFERTA

enero 22, 2015

UN CHICO DESOBEDIENTE MERECE NALGADAS

MACHO HOT

   -Vamos, putito… -ordena mientras le envía su imagen.- Sabes que quieres. Ven y adórame de rodillas. Y así usas esa boca para otra cosa que decir mariqueras.

FARMACOPEA PARA PERRAS

Julio César.

LUCHAS INTERNAS… 144

enero 21, 2015

LUCHAS INTERNAS                         … 143

SEXY BOY

   Todo el mundo necesita y busca amor.

……

   Con un bramido de excitación, Cheo le atrapa el güevo con su boca y baja clavándosela toda, sintiéndola en su garganta, pegando su nariz del pubis de Andrés, de sus pelos púbicos cortos y bien delineados, putonamente, seguro para que no abultaran deformantes en las tanguitas que le gustaba usar en la playa o la piscina, donde tantos carajos lo devoraban con la mirada, deseando darle lo suyo por el culo. El chico olía a jabón, a talco, pero también a sudor y a bolas. A masculino y era delicioso. Con la mano le soba la panza, subiéndole la camisetica, encontrándola tersa, rizadas de músculos, que soba y palpa, sintiendo al chico estremecerse ante su contacto. Acariciar la recia musculatura de ese machito, excitaba también a Cheo, como a todo el que toquetea a otro tipo de esa manera.

   Sonriendo, gozando como esa boquita le apretaba y chupaba el güevo, como la mejor de las cucas, o culo, William comienza a embestir salvajemente la misma, metiéndole toda la tranca, llevándosela hasta la garganta, mientras el joven la chupaba todavía, mamándola con ganas, cerrando los ojos y atragantándose con ella, dejando salir algo de baba y ahogados sonidos de succión. La mano derecha de William baja y le atrapa la nuca a Cheo, obligándolo a bajar más sobre la tranca de Andrés, obligándolo a metérsela toda, comiéndosela entera, atrapándola también en su garganta acostumbrada ya a alojar güevos.

   Esa cabeza es frotada contra ese pubis y Cheo cierra ferozmente los ojos, mamándola como puede. Los tres jadean, meneándose unos contra otros, bocas contra toletes. Las bocas de Andrés y Cheo están llenas de güevos calientes y duros, rojizos y nervudos que entraban hondo y salían, más duros y brillantes de saliva y babas. Sus ojos brillan, gozándolo, excitados como lo están a esa edad los muchachos. Sus miradas se cruzan y casi sonríen, sintiendo esas barras calientes que palpitan en sus gargantas, creciendo y endureciéndose por segundos. Estaban casi ahogados cuando las deslizaban por sus bocas y lenguas, bajando por sus gaznates, llenándolos de más y más ganas.

   -Hummm, son un par bien putón y bonito. Ahhh…. -jadea William, sacándole el tolete erecto y babeante de la boca a Andrés.

   El hombre se tiende hacia Andrés, que sólo sonríe, con los labios rojos y la barbilla ensaliva, como un niño grande y lindo, y le quita la camisetica. Cheo abandona el güevo del forzudo muchacho, atrapándole las tetillas con sus dedos y apretándoselas, son duritas y siempre lo excitaba tocarlo así. Mientras Cheo se tiende sobre él, abriendo la boca y atrapándole un pectoral, chupándolo como una ventosa, mamándolo ruidosamente, sintiéndolo estremecerse y gemir, mordisqueándole el erecto pezón que está tibio y rico, William se agacha y le quita el bermudas y la tanguita, que baja sensualmente por sus muslos y piernas musculosas. Sonriendo, el hombre le mira mientras atrapa la pequeña telita de la tanga que abre, y la huele visiblemente, allí, en la algo ancha parte que cubre las bolas y el güevo. Es un olor mareante y agreste que muchos hombres han probado alguna vez al encontrar el calzoncillo de otro tipo, aunque no lo confesarían jamás.

   Poniéndose a espaldas de Cheo, le atrapa los faldones de la franela y se la sube, el joven se endereza parándose, mirándolo sonriente sobre un hombro y William se la quita finalmente, mientras el güevo se frota y golpea sobre sus nalgas. Sus brazos rodean la cintura y le abre el pantalón, que baja lentamente con todo y el calzoncillo. Andrés le agarra ávido el güevo, sobándolo, encontrándolo duro y palpitante contra su palma. El forzudo chico baja el rostro, sonriendo con emoción, sabiendo que va a gozar lo que hará, y sus labios caen sobre ese glande mojado del catire, besándolo y lamiéndolo duramente a continuación. Cheo jadea con la boca abierta, sintiendo como esa boca atrapa su tolete de una manera intensa (y todo el mundo gusta de recibir mamadas), becerreándolo y haciéndole ver estrellas.

   -¿Vendrás conmigo? –le pregunta al oído, justo en ese momento, William.- Necesito saberlo.

   El chico, todo estimulado, excitado, sintiendo el aliento de su amado bañándole la oreja, el de Andrés resollándole en los pelos púbicos, casi no puede pensar. Ni lo necesita. Mirándole a los ojos, asintió.

   William, sonriendo, cae de rodillas ante sus nalgas y las atrapa con las manos, son duras, las abre. Su lengua va hacia esa raja y la lame de abajo hacia arriba, con lo que Cheo chilla, casi saltando sobre sus pies. Se vuelve a mirarlo nuevamente y William le sonríe con la mirada, mientras su lengua sigue lamiéndolo, quedándose pegada a su ojete y empujando. La boca de Andrés baja sobre su güevo, tragándolo todo, dejándolo allí y chupándolo con la garganta de una manera que le estimula cada centímetro cubico de verga, mientras la lengua de William ahora azota con rápidos movimientos de la misma el tembloroso capullo de su culo. La raja, lamida otra vez de abajo arriba, está caliente. Cheo chilla agónico, sintiendo como la boca de Andrés traga y chupa su güevo mientras William le clava la lengua enrollada dentro del titilante culo, buscando cogerlo con ella.

   La boca de Andrés se pega nuevamente de su pubis, tragándola toda, mamándola nuevamente, mientras sus manotas le soban las caderas, clavándole los dedos, mirándolo. Y allí chapucea con los labios sobre el pubis, como un chivito mamando. William con la boca totalmente cerrada sobre el culito, lo mama también, mientras sus manos le atenazan las nalgas y sus pulgares lo abren. Cheo gime, esas bocas lo maman y chupan, casi le parece que a un tiempo, esas manos ardientes lo retienen, el aliento caliente de esos hombres caen sobre él. William lengüetea y chupa ruidosamente contra ese culo, comiéndoselo, hasta que lo deja, mirándolo caliente.

   -Quiero otro manjar…

   Y no pasa ni un minuto entero antes de que Andrés y Cheo, totalmente desnudos, a excepción de los botines de Andrés y los tenis del otro, estén arrodillados sobre el sofá, uno al lado del otro, con las piernas abiertas, los pies al aire, apoyados de codos sobre el respaldo del mueble, respirando agitados, sonriéndose uno al otro como avergonzados y excitados al mismo tiempo, como si fuera una picardía, una travesura de chicos que salen temprano de la escuela eso que pasaba. Son dos carajos jóvenes, bien proporcionados, nalgones y con culos sonrosados, con las bolas colgándoles y los güevos erectos. Y esperan.

   Desnudo tras ellos, William Bandre mira de uno al otro, sonriendo con vergüenza, lo que hacía era el colmo de la mariconería y ociosidad, ¡sí lo vieran en eso!, pero por ahora eso importa poco. Los dedos de su mano izquierda caen sobre la nalga izquierda de Andrés, la más alejada a él, apretándola, encontrándola dura, paradita y caliente; mientras se agacha frente al culo de Cheo, mirándolo fascinado, soplando ligeramente, gozando del gemido del chico y de cómo ese agujerito titila, esperando ser atendido.

   -¿Qué quieres que haga? -le pregunta.

   -Hummm… cómeme el culo. -jadea Cheo.

   La lengua del hombre sale y aletea febrilmente, azotando, sobre el capullo de ese culo, mientras su pulgar izquierdo cae sobre la entrada caliente, temblorosa también del culo de Andrés. Mientras la lengua de William lame la raja del catire, de abajo arriba, lentamente, con ganas, saboreándola a profundidad, obligándole a chillar y arrugar la carita en un gesto de dulce agonía, el dedo pulgar frota duramente la entrada del culo de Andrés, empujando pero sin penetrarlo, provocándole esa desesperante comezón que eso causa, mientras el moreno jadea y alza sus nalgas, meciendo su culo ansiosamente contra ese dedo que lo atormentaba. ¡Lo necesitaba adentro!

   -Hummm… coño… -jadeaba Andrés, sudando.

   La boca ardiente de William cae sobre el culito de Cheo y sus labios muy ensalivados lo besan y frotan, sintiéndolo temblar todo, notando como esas nalgotas abiertas enrojecen más. Su lengua ávida titila sobre el ano, para cebarse contra él, como intentando cogerlo. Esa boca mama y chupa, con un William que abre y cierra los ojos, sintiéndose mareado al saborearlo así, mientras su lengua caliente intenta meterse. Su pulgar entra en el culito del otro, centímetro a centímetro, metiéndose todo y agitándose bruscamente allí de arriba abajo, batiendo todo dentro del apretado y cálido agujero. Andrés chilla, con la barbilla pegada al respaldo del mueble, jadeando roncamente, casi como si le doliera, pero es puro y simple placer de sentir el dedo de otro hombre metiéndosele así. Su cuerpo se mece de adelante atrás, buscando ese dedo, totalmente entregado. Mientras mete la lengua dentro del agitado culo de Cheo, William siente como el de Andrés quema, mojándose todo. El musculoso chico se estaba cociendo en su jugo, y tenía que darle una probadita también a ese caldo.

   Deja el culo de Cheo, quien gime sintiéndose solito y abandonado pero ya la mano derecha de William cae sobre sus bolas, apretándoselas, con el pulgar hacia arriba, sobándole el culito. William, con la barbilla mojada, acerca su rostro al culo de Andrés. Sus dientes se abren y mordisquea la turgente carne de esas nalgas, lamiéndolas y besándolas, mientras frota su pulgar contra el mojado culito de Cheo. Su boca cae sobre el titilante agujero de Andrés, que sufre espasmos como exigiendo más atención, y lo mama lengüeteadamente, con escandalosos ruidos de chupadas y succión.

   Cheo, enrojecido y excitado, jadea con la boca abierta, mirando como Andrés gruñe largamente, alzando la cabeza y arqueando la espalda, abriendo mucho los ojos, mientras William le come el culo. Los dos chicos se miran, sonríen, calientes y cachondos. Los dos mecen sus cuerpos hacia atrás, hacia la boca y el pulgar de William. Sus rostros se acercan y se besan lengüeteados, gimiendo bajito, totalmente controlados por el hábil carajo que juega con sus culos, cosa que los enloquece de gusto.

Mientras besa a Andrés, lengüeteadamente, con hilillos de saliva que quedan fuera y luego son tragados al besarse otra vez, la mano de Cheo cae sobre la sudada y cálida nuca de William, halándolo con fuerza, separándolo del culo de Andrés y dirigiéndolo al suyo propio. Dios, necesita eso, necesita su boca… Y William lo entiende y complace apiadándose de la ansiedad del jovencito, atrapándole las nalgas con sus manos y metiéndole la cara entre la raja, metiéndole la lengua y aleteando como puede, adentro, cosa que hace que todo Cheo se cimbre y chille, elevando el rostro todo lo que da, meciéndose una y otra vez hacia atrás, hacia esa lengua que lo hacía elevarse por las nubes, mareado y excitado como nunca. La imagen del dorado y apuesto joven, gimiendo largamente mientras un hombre le mete la lengua en el culo, es excitante.

   Andrés lo mira, jadeando, sabiendo lo que goza, pero joven al fin, es egoísta, y su mano cae sobre la nuca de William, obligándolo a volver a él, quiere que le meta esa lengua caliente en su culo ávido de más, que se lo mame. Cuando William con los pulgares le abre bruscamente la entrada del culo, frotando su barbilla ahí, y luego cubriéndola con su boca, el chico gime casi sollozando, pegando la frente del respaldo, tenso al máximo, sintiendo a ese hombre trabajarle su puertica secreta que ardía por rendirse y entregarse al “enemigo”.

   Ahora William sonríe, ¡qué golosos eran los chicos! Al tener que ir del culo de Andrés al de Cheo, cada uno más caliente, cada uno gimiendo más, restregándose más con sus nalgotas abiertas, enrojecidas y brillantes de sudor contra su boca y mejillas, sabe que esos dos dejarían seco a cualquiera, tendrá que comprar juguetes y consoladores para cumplir. Ahora su rostro va de uno al otro, sobando con sus manos, lamiendo con su lengua, cubriendo el hueco con sus labios y mamándolo para luego cogerlo con la lengua tibia y hábil. Los chicos casi maúllan, restregándose cada uno contra el mueble, elevando y bajando las nalgas, arqueando sus espaldas rojas que transpiran. Mientras va de un culito al otro, que titilan salvajemente, William los mira, ve sus bolas agitadas, sus güevos erectos que babean levemente. Mientras lame el culo de Andrés, sus dedos atrapan gotas que caen del güevo de Cheo y los lame, mientras va a su culo y luego toma las gotas de Andrés. Dios, estaba perdido de marica, pero esos líquidos eran sencillamente maravillosos.

   Con la cara mojada de saliva y jugos, William se endereza sobre sus rodillas, mirando a los dos hermosos jóvenes, que muy calientes, se besan lengüeteadamente. Sus pulgares van hacia esos culitos, sobando, palpando y penetrando. Los entierra cogiéndolos a un tiempo y los oye gemir… en gozo anticipado, porque ellos saben lo que viene. Y lo desean. Cada gramo de sus cuerpos quiere eso. Ser tomados por un hombre.

……

   En la sorda y desesperada guerra que el venezolano libraba contra quienes querían someterlo a la condición de esclavo, la entrada del estamento militar en la batalla, desbarató toda esperanza decente. La ferocidad de los uniformados (peinillas en manos y bombas lacrimógenas lanzadas contra los que protestaban), alcanzó su apoteosis en gentuza como Arcadio Bittar, el general eruptante de Valencia, le indicó al luchador que nada podían esperar de los hombres de quepis y casacas, donde el honor ya no se divisaba. Abriendo otro boquete al desastre, si esa gentuza debía defender las fronteras, protegerlas de narcos y expansionistas, ¿qué terminaría ocurriendo? Al ordenar atacar con toda violencia a los que marchaban, Buñuel, compadre del Hombre, al fin se había mostrado tal y cual era en toda su bajeza, aunque no era conocido como tal en Maracay. Lo mismo hizo el antiestético y demacrado general en el Zulia, el rapaz Gamboa o el pobre delincuentillo con ínfulas de líder en Caracas, Garcés Camacho, cuya única virtud para los galones era declararse incondicional del Hombre.

   Las fronteras, el contrabando, la guerrilla y el narcotráfico habían dejado de importar, el enemigo a vencer eran el hombre y la mujer en las calles, era a ellos a quienes había que apalear y destruir. El que Venezuela se llenara de delincuentes cubanos, indocumentados con prontuarios en sus tierras o de los asesinos de marines y marinos en la fronteras, ocupándola, no les decía nada a Buñuel, Gamboa, Bittar y Garcés Camacho. El sagrado suelo de la patria era pisoteado y enmierdado por la bota insolente de sus enemigos tradicionales, los que siempre habían conspirado contra ella, desde los sesenta del siglo pasado, para verla hundida en la miseria, el caos y el terror que ellos habían sembrado en sus países, y todo eso mientras explotaban los recursos naturales y riquezas venezolanas para que un anciano sádico y sanguinario continuara viviendo bien; mientras Buñuel, Gamboa, Bittar y Garcés Camacho se llenaban de plata. Al menos algo sacaban, algo les consolaría en sus vidas de miserias personales.

   Los cuatro generalotes de la república no sólo permitían la violación brutal del país, sino que ellos mismos se echaban panza abajo sobre una mesa mientras abrían bien las piernas, para facilitarle todo al felón, sonriendo ante lo que iban a ganar por esa invasión, y de cómo llenarían sus botijas. Los ciudadanos miraron todo eso entre estupefactos e incrédulos. ¿Cómo era posible que una de las instituciones más respetadas por la gente, junto a la Iglesia y a los medios de comunicación, se emputeciera hasta esos bajos y ruines extremos? ¿Cómo era posible que ni siquiera fingieran decoro o indignación? La explicación no era difícil, se hizo en la ex Unión Soviética y en Cuba, se purgó a todo militar con decoro o nacionalismo, y se premió a los que nunca sirvieron para nada, a los más incompetentes, que una vez llegados, se dedicaron a cobrarle cuentas a los que tenían reales méritos y adularon hasta límites inverosímiles a quien les puso allí.

   El general Buñuel, desde su oficina en Maracay, drogándose en incienso de su falsa fe, ni siquiera podía argumentar que Venezuela había sido vencida en una guerra larga y cruenta, donde fueron derrotados a pesar de una heroica resistencia, y que luego vino la invasión y la ocupación del enemigo. Esa gente no encontró resistencia, simplemente ocuparon la plaza traicionada y abandonada por los judas uniformados, quienes se apresuraron a levantar la mano y los cuellos, tratando de llamar la atención de los nuevos amos imperiales, ofreciéndose ellos para dirigir las patrullas internas del territorio ocupado. Ahora sólo dos de cada diez personas creía o esperaba algo de ellos, mientras la Iglesia y los medios de comunicación conservaban y aumentaban su prestigio, resistiendo con decoro, y gritando todavía contra los atropellos, demostrando que mientras Buñuel y el Presidente iban por un lado con el resto de los malandros, Venezuela iba por otro, que nada tenía que ver con ellos.

   Los generales tenían las mochilas repletas de real, dejar ocupar el país y que destruyeran a las cuatro Fuerzas Conjuntas no había sido barato, al menos habían regateado bien, eso había que reconocérselos. Buñuel pidió y pidió, y le dieron. Ya no habría ejército venezolano para enfrentar secuestros, traficantes de drogas o mercenarios cubanos y colombianos, lacras que vivían de aterrorizar y matar a sus propios pueblos; pero sí para atacar y destruir si era necesario, al pueblo de Venezuela. La única esperanza que iba quedándole a la gente era que realmente existiera Dios, la seguridad real de que estaba allí, en alguna parte, y que al final de sus vidas las cosas no fueran fáciles para Buñuel, Gamboa, Bittar, Garcés Camacho y los suyos; que no murieran cómodos y sin dolor. La oración de millones de venezolanos era que sufrieran horriblemente en una cama miserable, en una pequeña celda, olvidados de todos, tanto a los cuatro generales, como a todos los suyos, alimañas que gozaban lo lucrado por ellos, como la mujer y los hijos de Buñuel y esas cosas lamentables que eran los Bittar todos en Valencia.

   El ejército atacó al fin, y los tanqueros de La Petrolera Nacional fueron abordados a pesar de la resistencia valiente, viril y gallarda de La Marina Mercante, quienes fueron privados de sus libertades y derechos, y más tardes perseguidos con saña por Alison Recado y Francisco Merentes. Las gandolas de combustible, que habían sido abandonados por los conductores y encerradas por sus dueños, fueron robados y puestos en funcionamiento, aunque la gente intentaba frenarlos, pinchando cauchos y atravesando otros carros, mostrando un valor increíble. Mercados y negocios fueron allanados y robados, mientras reían y eructaban sus hazañas los cuatro: Bittar, Gamboa, Garcés Camacho y Buñuel, quien encerrado en su oficina, le sobaba la panza a Judas, agradeciendo los favores recibidos.

   Y la gente en las calles, en sus casas, en la plaza de La Libertad, se deprimía y perdía las esperanzas presintiendo que todo había acabado.

……

   -¡Llegué! –anuncia cerrando la puerta a sus espaldas y arrojando indolente las llaves sobre un mesón, cargando con una pequeña bolsa con algunas tortas. Algo que le hacía sentirse algo tonto. Sonríe ante la respuesta.

   -Al fin. –le gruñe Nicolás, sonriendo leve, saliendo de la cocina.

   -¿Me extrañabas, querido? –se burla, es fácil y cómodo.

   -Idiota. –le replica con una sonrisa, llegando a su lado, echándose hacia adelante, alzándose sobre sus talones y besa fugazmente los delgados labios de Frank Caracciolo, quien responde de manera maquinal con una caricia similar, sin pensar en ello.- Necesito que… -informa retirándose, debía salir, congelándose de pronto al entender lo que hizo, boqueando, evitando la mirada del abogado.

   -Bonito recibimiento. –dice algo irónico, acariciándose con un dedo los labios, fingiendo no sentir ese agradable calor en sus entrañas. Se hace un corto silencio, uno donde ve a Nicolás casi encogerse sobre sí, y eso le incomoda, molesta y preocupa. Suelta la bolsa y va a sus espaldas, atrapando sus hombros, notando la tensión a su agarre.- No te hagas líos, Nick… -recomienda con voz ronca y profunda.- No imaginas la de veces que he deseado verte o tocarte desde que salí esta mañana. –se lanza, el otro se vuelve, sin alejarse, ojos oscuros.

   -¿Qué ocurre? ¡Esto no era lo que debía pasar! –parece decir para sí. Esa mierda que sentía por el otro, la confusión sexual, el deseo extraño, las ganas que no se sofocaban por dejar de pensar en ellas, todo eso ya debería haber desaparecido.

   -No sé tú, pero aún siento esta urgencia que… -inicia Frank, ojos brillantes.- ¿Y si es algo más, ratita? Te he tenido, he bebido de ti, de tu cuerpo, me has poseído también, y todavía… Extrañarte cuando no estoy a tu lado no era parte de la ecuación.

   -Debe ser… -comienza con las mejillas rojas.- No puede ser algo más, ¿verdad? –frunce el ceño, mirada algo temerosa, casi rogándole.- Quiero decir, la gente no cambia tanto, ¿no es cierto? Tú, yo… no éramos gay. No puede ser…

   -¿Y si lo es? ¿Y sí es algo más que deseo sexual? –cuestiona; y alterado, Nicolás le encara.

   -¿Y si es qué? Anda, dilo. –reta, casi parece molesto. No, la vida no podía tenderle esa trampa. Esa no. Si de algo estaba absolutamente convencido en esta vida era que Franklin Caracciolo era la persona menos indicada para… mierda, para enamorarse, para entregarle el corazón, el alma, la vida, para esperar flores y poemas de él. Sencillamente no era lógico, ni posible. Y por increíble que parezca, y lo nota, el otro hombre parece saberlo, sus pensamientos.

   -Vaya, debo ser realmente repulsivo.

   -Lo eras, lo sabes. Y sin embargo… -y era eso lo que más le desconcertaba y molestaba. Le conocía, lo ruin que podía ser, y sin embargo quería, deseaba, que fuera alguien más. Otra persona, una que Frank no es. O no lo era, porque últimamente… Pero eso no resolvía nada.- No quise ofenderte. No te molestes conmigo, por favor.

   -Está bien. –refunfuña, sabiendo que no contestó al “qué podía ser eso que sentían”. No era el momento, la ratita había levantado la venda y la herida aún escocía, pero estaba abierta, sanaría y entonces él diría algo realmente idiota, sin pensarlo, sin tramar algo, sin calcularlo; algo como que ya no era el mismo hombre que le conoció y que le combatió y odió con todo su ser porque algo muy adentro de sí quería tomarle el rostro entre las manos y besarle. No era ese el momento, pero los puentes estaban tendidos; esa noche en la cama, o mañana durante el desayuno, o compartiendo la ducha, si en ese instante se lo diría: ya no soy el que fui; todos mis errores, mis defectos, mis egoísmos, todo me pesa ahora porque entorpece el camino que lleva hacia ti. Perdóname, Nicolás, perdóname por todas las cosas que he hecho y que nunca sabrás, tan sólo esto… que ya no imagino un momento sin ti en mi existencia, y eso me excita, me roba la calma y me asusta, pero quiero vivirlo.

   -¿Todo bien? –Nicolás todavía le pregunta. El otro sonríe, asiente y le besa fugaz, los labios se quedan allí y el joven abre los suyos.

-Lo estará. –le promete, mirándole a los ojos, sosteniéndole una mano que no sabe en qué momento la tomó.

……

   Sam, cansado y agarrotado, baja de su carro en los estacionamiento del edificio donde vive. Regresa de la sede de la Policía Científica, donde tienen retenida aún a Linda, aunque ya habían declarado, muy rápido a decir verdad, que la mujer estaba mentalmente insana y había que recluirla en una clínica para personas perturbadas, un lugar de terapia… de máxima seguridad.

   Cora, su suegra, lloró todo el tiempo mientras les informaban. Sintiéndose ruin y malo, Sam se despidió de ella, deseando dejar todo eso atrás. La mujer era un recordatorio de su culpa, y no era figurado, la señora le responsabilizaba de lo que le ocurría a su hija. Abandonar la sede policial le hizo respirar aliviado. Sabía que los problemas no pasarían tan rápidamente. Iban a investigar, y por las preguntas que le hicieron, comenzó a sospechar por dónde iban los tiros. Eric y él estaban en la mira. El asesinato de Ricardo Gotta, y más a manos de Linda, parecía señalar hacia ellos, que ganaban mucho con su muerte.

   ¿Dónde estaría la rata ruin de Eric? Lo había dejado solo en todo ese asunto y la verdad era que lo necesitaba, coño. Aunque sabía que el otro también estaba pasando por sus malos ratos, resentía no tenerle allí. Sale de los estacionamientos y el calorcito del sol que comienza a declinar, se siente levemente bien. Se pregunta si algún día se sentirá libre. Un peso feo, el de su conciencia, alteraba su conciencia.

   -Hola, gigantón. -oye una voz risueña y cantarina tras él. Se vuelve y encuentra a Rhona Mijares.

   -Hola, bonita. -dice con un suave calor que lo envuelve, aunque no quiere.

   -Te ves horrible, y eso no puede ser en un hombre tan bello. -le sonríe ella, de pie frente a él, tomándole las solapas del traje.- Sabes que eres bello, ¿verdad? Un regalo de la naturaleza. -él ríe apenado.

   -No digas tonterías. -le gusta oírla, era sedante. Ella lo mira a los ojos, curiosamente no parecía haber coquetería o interés sexual en sus pupilas.

   -Lo eres, Sam. Eres más lindo que yo, por ejemplo. Aunque Renato también lo es. Y eso que somos gemelos. -lo mira a los ojos.- Te ves cansado, ¿por qué no damos una vuelta a la manzana? Caminar es una buena terapia para drenar tristezas y tensiones. -le gusta, se dice ella. Mucho, y antes de que pase otro día, le besará, se promete lanzada y voluntariosa.

   Y lo haría. La mujer lo sorprendería, pero también él lo encontraría delicioso.

CONTINUARÁ … 145

Julio César.

NOTA: El general Buñuel, en Maracay. Como he señalado, esto lo escribí hace tiempo, esta parte fue en Enero de 2003, cuando ya todo estaba dicho y hablé (ficticiamente, claro, me medio basé en él) de un general en el estado Aragua. Cómo le odié, al personaje en la vida real, pero hay que recordar que en este país, sometido a la política de la división, delación y odio, eso es casi un éxito del régimen. Fui duro cuando escribí sobre él, ficticiamente, y pesa porque al señor de la vida real, el Diablo le pagó como suele hacer, de manera terrible; tanto que, a pesar de haber salvado el Gobierno y la libertad misma del entonces presidente Chávez Frías, este le persiguió, le encarceló y le borró hasta de la historia chiquita, esa del chavismo, como suele hacer el fascismo en todas partes, sea la Italia de los veinte, la Alemania de los treinta, la Unión Soviética de los cincuenta o la Cuba de los ochenta. Ya no era el fiel compadre que liberó al Presidente, ahora era basura de la CIA. Lo siento por su familia. Sólo por ellos, por su valiente hijo, encarcelado por pararse en una acera con una pancarta pidiendo una justicia no arrodillada al poder para todos los presos del Gobierno. Ese joven hombre vive el infierno que su padre, por bien o mal, ayudó a tender sobre el país. Repito: la recompensa del Diablo.

23 DE ENERO, LA CALLE SE CALIENTA

enero 21, 2015

MAGALLANES A OTRA FINAL

23 DE ENERO DE 1958

   ¿Dónde estarán mis pitos?

   La Mesa de la Unidad Democrática lo dijo, todos este sábado 24 a la gran marcha de las ollas vacías. En toda Venezuela. Y hay que hacerlo porque esta múcura de hambre y desabastecimiento total con la que comenzó el año (¡gente haciendo cola un Primero de Enero!), no sólo es que no se va a corregir sino que se va a agravar. Estos inútiles que nos llevaron a este desastre no van a poder corregirlo, y temo que ni lo intentarán, la boleta de racionamiento era para eso, pero no quisimos entenderlo cabalmente. Por su lado, de boca de ese pobre y caricaturesco señor, Jorge Rodríguez (pobre de espíritu, aclaro, ya que sus bienes son cuantiosos), llama a una concentración del Gobierno el día 23, en Caño Amarillo, un callejón que se llena con sesenta personas. Qué vivo. Bien, al menos algo aprenden, no a resolver problemas sino intentar disimularlo mejor, ya no se lanzarán, no pueden, en otra como la triste toma de la Avenida Bolívar, justo el día que los Castro se entendían con Obama. ¡A marchar este sábado 24!

LA AMENAZA A LA OLIGARQUIA EN CAÑO AMARILLO

Julio César.

MOMENTOS EN LA LUCHA

enero 21, 2015

EQUIPO GANADOR

EL PORTE DE UN CAMPEON DE LA LUCHA

   Hay algo en la lucha que…

   A todos les encanta ver a los tíos sobre esa colchoneta, apretándose, cubriéndose, transpirando uno sobre el otro, los gruñidos y jadeos bañando las caras, el brazo entre las piernas, las manos aferrando posesivos y dominantes en los traseros, los brazos rodeando cinturas y aprisionando, derribando y montándosele. Todos sueñan con estar allí, luchando con ese joven y altanero campeón, tumbarle, meter la cara y darle una buena mordidita.

LA POSICION DE SIEMPRE

Julio César.

REALIDAD TRAS LAS REJAS

enero 21, 2015

GUSTOS Y JUEGOS

CARCELES DE LUJURIA

HAY ESCASEZ DE MACHOS

Julio César.

AMIGOS Y SOCIOS DE TRABAJO

enero 21, 2015

MISTER TANGAS

   Imaginen este cuento…

   Acuciados por la falta de dinero como todo el mundo, dos jóvenes marines, amigos y compañeros de unidad, deciden que cuando no estén desplegados se rebuscarán bailando y meneándolo. Al principio las mujeres gritaban y los tocaban, pero luego les pedían, y pagaban más, por tocarse entre ellos, por recorrer con las manos uno el cuerpo del otro, frotarse, restregárselos al unísono. Eso las excitaba, y aunque al principio les costaba, así ganaban más. Luego fueron a bailar a clubes de caballeros, donde la paga casi se triplicaba, pero debían ser más… imaginativos. Y uno tomó como misión enseñar al otro, tocándole, guiándole, meciéndose ambos al mismo compás. Aunque… ya la cosa les afectaba. No lo hablaban a volver a sus vidas de siempre, de trajes de faena, lentes oscuros y entre disparos de morteros, con sus camaradas y novias, pero deseando que llegue el día de franca, buscándose un lío, y volver a ese excitante trabajo como buenos y cariñosos tíos de armas tomar.

……

   Hace poco leí que, realmente, había cierta investigación sobre el número de efectivos del ejército norteamericano, imagino que de las diferentes fuerzas, que parecen ganar algo de dinero extra con videos atrevidos, desde la simple exhibición a la masturbación, llegándose en casos a lo explícitamente gay. Lo dicho, todo el mundo se siente travieso frente a una cámara, y sí encima es con un camarada guapillo y te pagan…

EJERCITANDOSE LIGERO DE ROPAS

Julio César.

YOANI, AMIGOS QUE ADVIERTEN…

enero 21, 2015

EL PASAPORTE DE YOANI SANCHEZ

YOANI SANCHEZ, CUBANA

   Quien te quiere es aquel que te previene de cometer locuras.

   En horas de la tarde del día viernes, cuando ya el sol cambiaba a esa tonalidad de nostalgia, el sol triste, cruzaba por la esquina de Corazón de Jesús, por La Candelaria, en Caracas, y vi a una gente haciendo una cola impresionantemente larga frente a una conocida farmacia donde había llegado leche en polvo y papel higiénico. Estaban desde la mañana. Pero a esas horas de la tarde parecía que había más gente; esa fila que cruzaba arriba por la estación del Metro, estaba como desesperada, ansiosa, tres guardias nacionales y dos policías vigilaban, los dueños de la farmacia se veían nerviosos: había llegado un camión. Un camión lleno de pañales. Los descargaban pero la gente parecía impaciente. Habían esperado demasiado. Esperamos tanto en esas colas vergonzosas en un país que antes lo tuvo todo que provoca gritarle a alguien. Esa gente hacía la cola para comprar un paquete de pañales por persona, ¡un paquete!, ensuciando los bebés como ensucian y sin saber si lograban conseguir en alguna otra oportunidad, lo que explicaba la angustia de la gente. A eso nos han llevado, allí rodamos, a ese inferno a la cubana del que tantos nos alertaron. Por alguna razón retorcida de mentes enfermas, hay quienes suponen que en esto hay un avance, que hay un salto para adelante en estar en esas filas interminables, marcados en un brazo, vigilados como si fuéramos delincuentes, humillados, cuando antes, uno con sus reales, entraba en un mercado, una farmacia o una ferretería y compraba lo que le daba la gana según le alcanzara. ¿La verdad?, no veo el adelanto.

   Bien, hubo muchas voces que nos dijeron que terminaríamos así, entre esas, la de esta damita cubana, Yoani Sánchez, quien sabía del ataque y la furia de la bestia porque ella lo ha padecido desde el día que nació. El régimen venezolano, con prepotencia injustificada dado lo ineptos que son, se burlaba. Pero llegamos. Cuando se dijo que se implementaría la cartilla de racionamiento, como en países devastados por terribles tragedias naturales o guerras, otras voces advirtieron que era la aceptación del Gobierno de que la crisis alimentaria llegaba para quedarse y que ya no intentarían nada para combatirla, que tan sólo se disimularía dando de a poco.

   En esa cola fue doloroso ver a parejas cargando a los muchachos preguntándole a los que ya estaban ubicados, “¿usted va a comprar pañales?”, y los que no, se comprometían a ayudar. A eso llegamos, un país saqueado y destruido, al que se le quiso envilecer para que aceptáramos como conducta moral el soborno, el robo, la delación, la calumnia, el falso testimonio, el esperar como cochinos en chiquero que arrojan algo de un camión para comer, y sin embargo hay hombres y mujeres que en esas colas de horas y horas se comprometen a ayudar a un desconocido, sabiendo que hoy por ti, mañana por mí.

   A gente así, y a los amigos que alertan sobre los errores y horrores, en este caso la damita Sánchez, gracias por existir.

UNA VIDA QUE SE VIVE BIEN

Julio César.

NOTA: Por cierto, que de Yoani Sánchez se dice de todo, agente de la CIA es lo de menos; el fascismo no resuelve problemas, de ni seguridad, alimenticia, salud o estabilidad laboral, pero si gasta una cantidad enorme de tiempo y dinero de los países, en perseguir y calumniar, el consuelo de los inútiles. Nada nuevo, eso se hacía en la culta europea, especialmente Francia, con los pobres diablos que escapaban de la Unión Soviética y China desde los cincuenta. Sin embargo, lo que ella advertía en el 2009 (olvidé señalarlo), se cumplió. Venezuela llegó al infierno a la cubana, cercados por gorilas armados cuya única función es sofocar las quejas y las protestas, pretendiendo que todo el mundo esté quietecito y contento al lado de un camión a ver qué le arrojan ese día, sea comida, sea basura triangulada. Ella tenía razón esa vez, se cumplió tal cual como lo dijo; quienes la atacaban quedaron como completos imbéciles.

PADRE E HIJO DE AVENTURAS

enero 21, 2015

CASOS DE FAMILIA

DOS TIOS NEGROS PARA DOS BLANCOS

   Esas cosas pasan.

   Visitando a su hijo en la universidad, Jeffrey se anotó para salir a parrandear y levantarse unas chicas, pero se equivocaron, medio borrachos, y terminaron entrando en un bar de negros y usar los sanitarios fue su perdición. Ver esos enormes güevos de ébano les dejó sin habla, bocas secas, ojos estáticos. Los dos sujetos, amigos que salieron también a buscar tías, se burlaron y los agitaban frente a ellos. Riendo, uno le dice al otro que los chicos blancos cuando ven una buena verga negra se ponían como rubias cachondas. Se les fueron encima, y Jeffrey y su hijo no pudieron resistirse, no con sus manos aferrando esos gruesos falos, tan duros, tan calientes, tan vitales. Y casi en trance salieron de allí, justo al dormitorio que el hombre alquiló para tener mucho sexo con alguna colegiala. Sería allí donde su hijo y él se convertirían en nenas ante esas piezas afuera otra vez, cuando desesperadamente, padre e hijo, uno al lado del otro, las mamarían entre gemidos y saborearían sus primeros tragos de esperma. Sus culos, coños en esos momentos para esos dos sementales de color, serían abiertos, llenados y usados, mientras jadearían uno al lado del otro, los dos totalmente realizados mientras esperan por más de esa leche hirviente que ahora llenaría sus entrañas. Jeffrey, abriéndose como una flor al rocío (su culo a ese güevo), todavía le sisearía y confortaría a su muchacho para que se relajara, ya que así la gozará más como hacía él.

CONDICIONAMIENTO

Julio César.

DISCIPLINA

enero 20, 2015

ESTRATEGIA

MARINE SEXY GAY

   -Señor, vengo a responder por mi insubordinación… ¿me nalgueará sobre sus piernas otra vez?

JUGUETON

Julio César.

LA GUERRA AVISADA DE HASAN NASRALÁ

enero 20, 2015

MAGALLANES A OTRA FINAL

HASAN NASRALÁ, BOQUIFLOJO

   Seguro le aconseja el señor Netanyahu.

   Desde el Líbano, el líder del Hezbolá, Hasan Nasralá, le anuncia alegremente al mundo, y a los judíos, que poseen misiles capaces de alcanzar cualquier punto dentro de Israel. Y me pregunto, ¿estará loco? Cuando aquellos muchachos judíos fueron secuestrados y asesinados mientras se dirigían a un asentamiento ilegal en Gaza, y el gobierno de Palestina saludó la cosa como un logro de guerra, también me lo pregunté, ¿estarán locos? Y ardió La Franja de Gaza, cosa que sorprendió a muchos y todavía me preguntó el por qué, ¿de verdad no se lo esperaban? Si soy enemigo acérrimo de fulano, si he jurado acabarle, ¿voy a anunciarle que tengo armas para destruirle totalmente? ¿Debo sorprenderme si me atascan para prevenir una agresión, como sabemos que tienen por costumbre? Definitivamente en la tierra de los semitas, árabes y judíos, hijos de Abraham, descendiente de Sem, ya no queda sentido común. Mañana gritarán algunos: ¡pero qué malos son esos judíos!, ¡miren lo que le hicieron al Líbano!

23 DE ENERO, LA CALLE SE CALIENTA

Julio César.

¿JUEGO?

enero 20, 2015

UN CHICO DESOBEDIENTE MERECE NALGADAS

EMOCIONADO

   -¡Ha, ha, ha! –ríe gritado.- Suegro, deje de contar chistes de esos que mire cómo me pongo… Parece que le gustara.

LA OFERTA

Julio César.