BRUSELAS, UNA GUERRA INFINITAMENTE CRUEL

marzo 23, 2016

AL ESPIRITU DEL 23 DE ENERO

BRUSELAS BAJO ATAQUE

   Los terroristas aseguran que edificaran un mundo más feliz.

   En horas de la madrugada de hoy nos enteramos que Bruselas, Bélgica, se ha sumado al grupo de ciudades europeas que han padecido el morbo del terrorismo. Dos ataques con explosivos, uno en el principal aeropuerto del país, pasadas las ocho de la mañana, dejó al menos 14 muertos; y un segundo ataque, menos de una hora después, al Metro, en pleno centro de la ciudad para causar mayor pánico, dejando aproximadamente unos 20 fallecidos (más de 30 personas asesinadas), y casi 150 lesionados en ambos actos. Después de las explosiones, los muertos, los heridos, llegó el pánico general, el miedo de la población, en cualquier parte podían estar los asesinos, cualquiera podía ser víctima, por eso el gobierno belga elevó el nivel de alerta en todo el país, y fronteras como la que comparten con Francia se cerró (imagino que de lado y lado). Las indicaciones a la población fueron sencillas, y aterradoras, que cada quien se quedara donde estaba y que no intentaran desplazarse utilizando ningún medio de transporte. Es lo que buscan estos grupos, generar el miedo, cohibir, suprimir, controlar por el terror. Hace algún tiempo funcionó en España, aunque no así en Inglaterra o Estados Unidos.

   Aunque nadie se ha atribuido la autoría del acto en sí (al menos hasta donde escuché noticias), las autoridades belgas piensan que los atentados fueron perpetrados por suicidas, por lo que se busca a los culpables dentro de los grupos yihadista. Otros señalan al tenebroso movimiento islámico extremista, el llamado ISIS, el Estado islámico, pero la verdad es que aún todo son teorías y especulaciones… no desacertadas, lamentable es decirlo. Testigos del atentado en el aeropuerto aseguran haber escuchado disparos y gritos en árabe, pero sin querer disculpar a nadie, la verdad es que en momentos así muchos creen que escuchan lo que piensan que debe ser. Pero la verdad es que el ataque se produce tres días después de la detención de uno de los autores de los brutales atentados en París, el año pasado, Salah Abdeslam. Así que, motivos de suspicacias o de sospecha hay, fuera de que el gobierno, y el pueblo belga, deben apertrecharse como debe hacer toda nación sana al ser atacada de esta manera.

MAÑANA EL MUNDO SERA MAS DIFICIL

   Conociendo de estas cosas, de estos actos barbáricos, sólo podemos sentir pena por nosotros mismos. Por la gente común y corriente que vive bajo el miedo a caer o que su gente querida perezca bajo el ataque de la violencia insensata; incluso pena por aquellos que muestran conductas realmente delirantes dentro del viejo continente que sostienen con cinismo que el pasado no tienen ningún peso, que nada de lo que han hecho como naciones tiene importancia por lo que no se les debe responsabilizar, y ahora se lavan las manos de la gente que escapa del horror. Aún ellos, en la estrechez y mezquindad de sus maneras, son víctimas. Pero lo es especialmente la gente que quiere ayudar, la gente que abre los brazos a los que vienen escapando de las zonas en conflicto, porque a sus gestos, entre los que huyen, vienen los que traen bombas para cerrar toda vía de escape a sus víctimas, todo entendimiento, deseando acabar con toda simpatía por los desplazados, como leemos que ocurre en Alemania, donde grupos concretos de manera sistemática atacan mujeres para debilitar la posición de los inmigrantes y de los políticos moderados que sienten compasión o deber moral para con ellos. La esclavitud, el colonialismo y el vender armas a locos delirantes son culpas muy concretas aunque ahora muchos quieran lavarse las manos, arrastrando al sistema con ellos y lanzándolo en manos de peligrosos demagogos.

SIMPATIAS CON BELGICA

   Pena por todos esos pobres desgraciados que intentan escapar de la locura y que ahora se les querrá menos, se les cerrarán aún más puertas y se les tratará aún peor (lo que buscaban los terroristas). Las historias de sufrimiento, miserias, riesgos personales, dolor y muerte siempre son las mismas, desde los campesinos desplazados escapando de la violencia de los narco insurgentes en Colombia, que aseguraban que levantarían un mundo mejor matando gente; a aquellos que se lanzaban en balsas para cruzar un mar lleno de tiburones entre Cuba y Miami, para escapar de unos viejos y sanguinarios dictadores a los que por alguna razón el mundo veía con simpatías. Ahora vienen los que escapan de los sistemas que estallan en el cuerno de África, de esos grupos que creen que pueden imponer su reino en la tierra, uno donde son dioses, y de los malos, de los vengativos y rencorosos, pero celosos en la exigencia al sometimiento total bajo el disfraz de religión. Los atentados esta madrugada en Bélgica fueron terribles para ellos, como nación, esta noche mucha gente llorará a sus muertos, pero fue aún más cruel para aquellos que el día de mañana, y pasado, verán empeorar sus situaciones al ser medidos todos con el mismo rasero. Repito, es lo que buscaban los terroristas.

   No es mentira que hay una guerra mundial secreta, por difícil que sea de aceptar o simplemente creer. Cueste imaginar que los mismos errores se puedan cometer una y otra vez. Cuando hoy leemos sobre la demencia a la que Europa se abocó durante la Primera Guerra Mundial, con sus generales idiotas enviando a miles a la muerte mientras tomaban sus cafés y esperaban noticias que los encumbraran, a la locura monda y lironda de la Segunda Guerra Mundial, que fue eso, una locura de gente demente en el peor sentido de la palabra, nos parece insólito que el mundo respondiera positivamente a la gente que les llevó a eso, incluso que llegaran a eso, y que otros se negaran a mirar qué ocurría o que evadieran las responsabilidades que tenían en semejante desastre.

LASTIMOSO CONCEJAL DEL PARETIDO POPULAR

   Igual ahora, como vivimos estos tiempos nos es imposible enmarcar todo el cuadro, pero creer que se puede reeditar una guerra de la Edad Media es una locura, es atraso, oscurantismo; es otra vez el hombre más rico del Medio Oriente, que no levanta universidades o fábricas sino que compra bombas para mandar a otros a morir para “gloria de Alá”; o que tanta gente vieja en España, por ejemplo, pretenda hacer creer que no entienden por qué ocurren las cosas, por qué las costas y ciudades europeas son invadidas por masas que huyen (la gente que escapa de las naciones que fueron exprimidas y arruinadas por la esclavitud, el colonialismo y que más tarde Europa vendiera armas a los dictadores, aún dementes como Idi Amin), será difícil de explicar o comprender. ¿Qué tan cínica puede ser una gente? Lo de España, el sistema tan ciego a la hora de declaraciones tan  irresponsablemente como la que se lee más arriba, tan sólo evidencian una necesidad de cambio. Lo que, no necesariamente, será para mejor; en Europa la izquierda y la derecha, cuando “se siente atacada”, es nazi, aunque no les gusta verse así. Cuando uno escucha o lee declaraciones como la de este concejal, entiende por qué hasta la corona y la iglesia en el país ibérico son mirados con suspicacias y repulsión.

   Debe existir un gen suicida, realmente, en la especie humana. Somos muchos, demasiados, tal vez algo en la química nos grita que debemos matarnos unos cuantos. Pobre Bélgica. Pobres desplazados. Victimas todos.

……

LASTIMOSO CONCEJAL DEL PARETIDO POPULAR    A este señor le falta tanto por aprender, ¿cómo puede aspirar a liderar algo o a alguien con tantas carencias aún de su propia historia? Qué fácil, qué cómodo es desentenderse de las responsabilidades. Pobre del histórico Partido Popular, en manos de quiénes cayó.

ATENTADO EN ORLANDO Y FUTBOL

Julio César.

EL MOMENTO EXACTO

marzo 22, 2016

LA POSICION DE SIEMPRE

MOMENTO MAGICO EN LA LUCHA

   El orgulloso paso del ganador.

   Victorioso se pasea joven e insolente frente a las bocas abiertas de sus admiradores que lo idolatran… como atleta. Unos miran disimuladamente, fingiendo que no notan su enorme resolución, otros lo siguen con adoración. Quienes lo conocen mejor miran sus ojos, esperando el contacto, el silente “ven conmigo que voy a darte una cosa si de rodillas ruegas por ella”; saben que se emociona al entregarse con todo en la lucha y que luego necesita drenarlo. En los vestuarios cálidos, llenos de vapor y olores a zapatos y ropa interior transpirada. El mejor lugar para darle un respiro.

CON GANAS DE… LUCHAR

Julio César.

CONSULTA

marzo 22, 2016

PILLO

SEXY MAN THONG

   -¿Qué dices, amiga, llevo esta tanga para la piscinada o una de las pequeñas y sexy?

PEDIDO

Julio César.

RESURRECCIÓN, ¿A LO CSI?

marzo 22, 2016

LA RESURRECCION, KEVIN REYNOLDS

   Aquí vamos otra vez.

   Imaginen la historia, a la poderosa capital llega la noticia, un agitador social de peligroso credo, ha muerto en la provincia; todo parece haber terminado, pero entonces llega el persistente rumor: se levantó de entre los muertos, resucitando, cumpliéndole la promesa que les hizo a sus partidarios si seguían la nueva doctrina, una que a la larga puede socavar la estabilidad del poder. La capital le exige a su agente en la zona, Clavius (Joseph Fiennes), quien supervisó su ejecución y sepelio, que investigue qué ocurrió con el cadáver. Este, en un trabajo detectivesco de buen thriller, junto a su ayudante Lucius, deberá demostrar el engaño tras el rumor, que es lo que todos quieren escuchar y lo que dicta la sana lógica de la vida (¡nadie se levanta de entre los muertos!).

   Así, Clavius y Lucius comienzan su campaña por descubrir quién y cómo robaron el cuerpo de este Jesús de Nazaret; de esta manera irán conociendo del hombre y de la fe de un pueblo. Y aunque contado así pueda sonar como una idea extraña (¡cómo me gustan este tipo de películas!), este planteamiento ya fue utilizado, en otro tiempo histórico, en la cinta El Cuerpo, con Antonio Banderas, donde se jugó con esta duda cuando en Jerusalén, en unas excavaciones, encuentran un cadáver que fue sometido a la crucifixión, sin ninguna otra señal de identidad, oculto como un secreto, ¿el mismísimo Jesús escondido por alguien interesado en el difundir la creencia en la resurrección?

   La idea es interesante, y aunque en El Cuerpo se salieron por la tangente para quedar bien con todo el mundo, habría quedado genial un final alternativo, con documentos y pruebas forenses que pudieran significar tanto una cosa como la otra, afectando desde el cura a la arqueóloga, y a la facciones políticas en pugna, dejándonos a todos con la inconformidad, ¿era o no Jesús? Veremos que tal esta, porque la veré. Espero que no sea como el DVD que vi el año pasado, La Vida de Jesús, que me dejó tan sorprendido, fue sencillamente abominable, perdí horas de mi vida mirándola (mi naturaleza obsesiva me obliga muchas veces a continuar). Y no lo entiendo, ¿cómo se puede hacer algo tan malo con una historia tan conocida? Por Dios, ya todos conocemos el Jesús de Nazaret, de Franco Zeffirelli, ¿cómo se pudo montar algo tan terrible en estos tiempos?

   No vi Noé, gente de mentalidad abierta me dijo que fue mala, como mala fue otra de la que me advirtieron pero vi, el Barrabas con Billy Zane. Y si, fue pésima, mala con “m” de mucho. La que se hizo hace como cien años, con Anthony Quinn, fue infinitamente superior. Aunque debí imaginármelo, ¡una película con Billy Zane! Claro, chasco, lo que se llama un chasco, fue el Éxodo, Dioses y Reyes, que ya en el título llevaba su veneno. Nunca creí que una cinta donde estuviera Christian Bale, sobre un tema también muy conocido, pudiera ser tan mediocre. Las actuaciones, los diálogos, todo fue disparatado. Lo único bueno fueron los efectos de las plagas, y con todo, la muerte de los primogénitos quedó por debajo de otras producciones. Lo sobresaliente, y tal vez por lo que se medio salva la cinta, fue ese Dios en la figura de un niño con mal genio. Era adorable y terrible.

TOM FELTON AND JOSEPH FIENNES

   Los productores de La Resurrección aseguran estar buscando un mercado amplio, como pasó con La Pasión, de Mel Gibson, de la cual todavía se cuentan cosas pero casi todos vimos. A mí me gustó, a pesar del baño de sangre. Según, fuera del aire detectivesco, la trama se basa en las escrituras. Ya veremos. Algo llamativo es que Lucius esté interpretado por Tom Felton, el Draco Malfoy de Harry Potter, ¡cómo se ve de viejo en los promocionales!

   Será cosa de ver dónde la presentan. Ojalá sea buena, hace falta.

CRIMINAL MINDS… ¿LLEGA EL FINAL?

Julio César.

DURA REVELACION

marzo 18, 2016

TRABAJOS FACILES

   ¿Cazado con trampas?

   Por dársela de muchacho, se puso a practicar lucha con los novios de las hijas, dos mocetones abusadores que le trataban, cariñosamente, de “viejo marica”. Eso debió bastarle para apartarles, pero, por alguna razón, quería ser amigo de esos chicos que le tocaban el culo al pasar, riendo al grito de “esto si está gorrrrrdo”. Eran tal que entraban al baño, cuando se duchaba, y meaban mostrando sus miembros; a veces, riendo, iban, abrían la cortina y le perseguían con el caliente y amarillo chorro. Sí, todo eso debió prevenirle, pero se dejó enredar por la idea de vestir las ajustadas prendas de la lucha y revolverse con ellos sobre una colchoneta. Fue cuando estos, riendo, le ataron, momento cuando al fin se asustó y se resistió. Y tembló al escuchar:

   -Si no te sueltas para cuando volvamos, viejo marica, te tomaremos fotos. –rió el más joven.- Y si te emocionas… te volvemos nuestra vieja.

   Eso le tenía mal. Revolviéndose contra las ataduras de las cuales no podía librarse y que le maniataban para lo que quisieran hacerle, nota que regresan, muy alarmado… porque estaba bien emocionado…

……

   Estas tramas de control son llamativas, como el tipo que se ducha en su casa y descubre un sistema de video con el cual le vigilan, cayendo sobre el mirón y obligándole a pagar por su osadía, con gritos y ofensas, duro y a fondo, haciéndole chillar. De eso trata un video llamativo de una casa comercial que comenzó con esos temas, tíos que eran abordados y casi forzados por sujetos más masculinos y dominantes, MEN.com; con dos actores que saben lo que hacen, uno con cara de sarnita cruel, el otro de viciosito que espera que le hagan mil cosas. Si les interesa vayan a CASTIGANDO DURO AL MIRON

EL MAL QUERIDO… SIEMPRE PASA

Julio César.

OSCURO AMOR… 12

marzo 18, 2016

OSCURO AMOR                         … 11

Por Leroy G

hombre marca pene

   Le quería únicamente así… o con menos ropas y vellos…

……

   El güevo se retira lentamente, casi todo, halándole los pliegues del esfínter, haciéndole gritar de calenturas sobre el mueble, tensando sus piernas, flexionando los dedos dentro de los zapatos; cuando vuelve a entrar, ese tolete lo hace con un solo golpe, duro, decidido, y Mauricio echa la cabeza hacia atrás, lanzando un ronco grito de lujuria y entrega, uno que sabe han emitido los muchos carajos que ese tipo ha follado en su habitación. Pero no puede detenerse a pensarlo o procesarlo, no cuando Marcos comienza un rítmico, vigoroso y agitado mete y saca de su culo, rápido, frotándole, rascándole, estimulándole, quemándole, bañándole con sus jugos, dándole una y otra vez allí, en ese punto que le hace gritar y casi sollozar como una nena, de puro e intenso placer. Su cuerpo grande, joven, musculoso y varonil se ve estremecido por una pasión y goce nunca antes experimentado mientras el otro joven le trabajaba incansablemente el culo con su verga.

   -¡Hummm! ¡Hummm! ¡Ahhh! –escapan traicioneramente de la boca de Mauricio, labios húmedos de lujuria, mejillas teñida de rojo por el deseo.

   -Oh, sí, gózalo, putito, gózalo; quiere verte, escucharte, deseo que me muestres cuánto te gusta que te haga mi hembra. –le ruge Marcos, tendiéndose sobre él, mirándole obsesivamente fijo.- Eres mío, mi hermoso Mauricio. Mío para siempre. Nunca podrás dejarme. Nunca te dejaré ir. –le enfatiza casi con rabia, mientras lo coge con ganas, sacándosela y clavándosela con fuerza, estremeciéndole sobre el sofá donde el otro apenas ha sido desflorado.- Tan bello… tan puto. Mi puto.

   Pero a Mauricio no le importan las palabras o el tono, o la violencia de las embestidas, su culo no se resiste, de alguna manera se abre totalmente para dejar entrar y salir el pulsante miembro que le quema y roza, despertándole ansiedades desconocidas y que necesitaban ser satisfechas o cree que morirá de calenturas. Algo tibio y untuoso, como el sudor, le envuelve de un placer que nunca antes había imaginado. Es totalmente inconsciente del cabello que le cae sobre la frente, de su rostro de puto gozando, de los gemidos que escapan de su boca. De lo hermoso que se ve a los ojos del otro. Ignora que era la viva imagen de esos carajos que había escuchado, pared de por medio, a quienes Marcos poseía en su cama.

   -Oh, Dios, te ves tan hermoso con mi verga en tu culo, es como si hubieras nacido para tomarla; sabía que así sería, putito mío, tú y yo, juntos. –oye la voz alegre, ronca y dominante de Marcos, y siente un estremecimiento en su joven y fuerte corpachón.

   Mauricio podía estar sufriendo de alguna debilidad de fortaleza, de ánimos, pero su cuerpo era una maravilla, los hombros anchos, los pectorales pronunciados que levantaban la franelita y que en esos momentos eran recorridos por las manos de su hombre bajo esta, sus pezones largos, duros, erectos, tan sensibles al roce de los dedos del otro, a las haladas, gimiendo sin poder contenerse. Sus bíceps son bolas duras que Marcos palpa con codicia (todo eso era suyo), sus muslos son un poema, así como sus nalgas. Todo eso lo toca el otro joven mientras le coge. En un momento dado, clavándosela toda, inclinándose hacia él, le acaricia un bíceps, besándolo luego, los labios recorriendo la masa dura de músculos, haciéndole gemir al verse obligado a elevar más sus caderas, el tolete palpitándole clavado en las entrañas.

   -Tan hermoso, tan fuerte… y sólo mío. –repite de manera obsesiva, mientras intenta mordisquear ese globo de carne, lengüeteándolo.

   El roce del saca y mete contra las paredes de su recto, que parecen arder de manera intensa produciéndole un goce indescriptible, las sobadas y besitos que Marcos repartía sobre su musculoso cuerpo, las palabras que soltaba, todo eso tenía a Mauricio totalmente enfebrecido. Su mente es una sola idea, una única experiencia, había un único objetivo: sacarle todo el jugo al momento que vive. Cuando la verga del otro joven se le mete, toda, abriéndole el redondo anillo del culo otra vez, grita quedamente, mentalmente reconociendo que eso le gusta, que le encanta que Marcos le clave su tranca. Ignora que en esos momentos comienza a chillar pidiéndole más, que lo coja fuerte, que le destroce el culo. Las palabras salen de su boca porque quiere, también porque algunas son emitidas por ese compañero de piso que estaba jodiéndole, indicándole qué decir, sentir o hacer. Su hombre.

   Enloquecido por todo lo que experimenta, le rodea el cuello a Marcos con los brazos, alzando el rostro, buscándole, ofreciéndose, y se besan con mucha lengua, hay muchos chasquidos y sorbidas, mucha saliva. Dos jóvenes y guapos hombres que se comen con ganas, con esa lujuria ruda de machos cabríos. Se besan mientras el cuerpo de Mauricio es estremecido sobre el sofá por la fuerza de las embestidas que el otro le da, sacándole unos pocos centímetros de verga del culo y luego enterrándoselos con fuerza. Si, así, eso es lo que quiere, lo que le gusta, la idea estalla luminosamente en su mente, haciéndole sonreír y lloriquear contra la boca del otro. Así debía ser, eso se repite una y otra vez mientras su cuerpo toma el control. Se besan, los dientes de Marcos le rastrilla la lengua, sus cuerpos se frotan, el güevo va y viene, poquito, pero firme, y el chico piensa que si, que lo ama, que ama a su macho. La idea le maravilla y encanta.

   -Tócate para mí… -le ordena Marcos, dejando su boca, elevándose sobre su rodilla en el mueble, cogiéndole todavía.

   Y sonriendo con extravío, totalmente caliente, Mauricio lo hace; sus manos grandes y fuertes suben la camisetica y recorren sus pectorales impresionantes, pellizcando suavemente sus pezones largos y llenos de sangre. Baja las manos por su abdomen, erizándose, sobarse así, mientras otro hombre le llenaba con su verga de una manera intensa, era sencillamente alucinante. Y se tensa, notando como el tolete en sus entrañas se pone muy duro y caliente. Clavándoselo otra vez, gruñendo entre dientes, mirándole fiero, Marcos se corre en sus entrañas.

   Mauricio boquea y abre mucho los ojos, todo le da vueltas en una deliciosa vorágine de lujuria al sentirlo, el güevo pulsante, vital, golpeándole muy adentro con sus trallazos de semen. En su mente todo era alucinante. Aunque se corría, Marcos seguía medio sacándola y metiéndosela, jodiendo aún su culo ávido, y así se corrió también, con un grito intenso, arqueándose sobre el sofá, su verga disparando a su vez la leche, bañándose. La nube de placer que le envuelve en esos momentos es increíblemente maravillosa.

   -Vamos, pasa, putito mío. –ordena Marcos, poco después, totalmente desnudo sentado sobre su cama, la espalda contra esa pared que separa los cuartos.

   En la puerta, Mauricio le mira, sonriendo de manera algo tonta, dirigiéndose a su encuentro, casi totalmente desnudo como no sea por la pequeña prenda íntima que ha vuelto a colocarse, manchada ahora con semen. Se veía caliente, tan joven y fornido, bien constituido, agraciado de cara… con esa vainita mojada que apenas le cubría.

   Y fue una noche de locura, en cuanto se inclinó sobre la cama, Marcos le atrapó la nuca con una mano, obligándole a llevar el rostro hacia su tranca. Fue algo automático, mientras bajaba abrió la boca y los tersos labios rozaron la roja cabeza, húmeda y caliente, frotándola, regando los jugos que ya aparecían. La mano hala y se ve obligado a caer definitivamente sobre ella, tragándola poco a poco. Nada más tenerla contra sus labios y mejillas, sobre la lengua, supo que era lo que quería, todo su cuerpo se erizó y tragó más, bajando, luego subió y bajó, unos pocos centímetros, chupando.

   -Hummm, si… -Marcos gruñó, sonriendo.- Traga así, putito, cuidado con los dientes. –sonrió, al igual que cuando le cogió, llenándole el culo la primera vez, y fue totalmente consciente de que era virgen, supo que es la primera vez que el otro mamaba un güevo. Pero ya se acostumbraría, terminaría amando el suyo, de hecho todos los güevos del mundo, se dijo socarrón.- Ahhh, si, Mauricio, trágatelo todo como tanto has soñado, bebé hambriento.

   El otro respondió subiendo y bajando los tersos y húmedos labios sobre la blanco rojiza carne nervuda, goloso, con mayor ímpetu. Marcos sonreía más, llevando las manos tras su nuca, relajándose, notando la boca moviéndose sobre su tranca, esta abultándole una mejilla en un momento dado. Como buen maestro le guió…

   -Eso es, atrapa con la mano la base, ahora lame la punta, recorre con la punta de la lengua todo el glande, lo liso, el ojete, lo corrugado. Hummm, sí, besa el ojete, a los hombres nos gusta cuando los putos nos lo hacen. Deja los labios y chupa. Si, así, te gustan esos juegos, ¿verdad? Hay algo en ellos que envician a quien los prueba. Ahora lámelo todo, de arriba abajo mientras me masturbas también. Déjamelo brillante con tu saliva, pegajoso. Oh, sí, sube; lame y besa, chupa y mordisquea, ahora trágalo todo…

   Mauricio, con entusiasmo, obedeció cada indicación, sorbiendo con ganas. Al macho dominante le gustaba verle hacerlo, pero quería más. Bajó las manos y atrapó la nuca sedosa y transpirada del otro, y comenzó a cogerle la boca, elevando y bajando sus nalgas de la cama, obligándole a mantenerse ahí, a tragar más y más. Marcos disfrutó oyéndole ahogarse, sufrir arcadas, ponerse todo rojo, la cara, la nuca, los hombros musculosos y anchos; con los buches de cálida saliva cayendo. Le vio estremecerse y tensarse, sabiendo que tenía el glande prácticamente atorado en la garganta del hasta hace un rato virgen compañero de piso.

   -¿Te gusta, putito? ¿Te gusta chupar mi güevo? –le preguntó, ojos brillantes de control y maldad, retirándole de su tranca. Se miraron.

   -Sí, me gusta. –admitió Mauricio, la mente en blanco, lleno de ganas. La sonrisa del otro es intensa.

   -¿Quieres que sea tu macho, Mauricio? ¿Qué te llene con mi amor cada mañana, tarde o noche? ¿Te quedarás conmigo para siempre, en pantaletas y tangas, sirviéndome, amándome, satisfaciéndome?

CONTINÚA … 13

Julio César.

EN VISPERAS SANTOS

marzo 18, 2016

¿NO PROVOCA?

   Qué días: solemnidad, espiritualidad… y playa.

   Mañana comenzará la Semana Santa, que este año será no laborable. En otros años habría sido una locura de éxodo, ahora no hay dinero para viajar ni a donde llegar. Esta crisis es terrible. Pero, mañana, es Viernes de Concilio, los templos oirán confesiones y en la noche se disfrutará de los conciertos sacros; el sábado nos detendríamos a pensar qué hacer al otro día, divididos entre ir por las palmas benditas, sello del Domingo de Ramos, para conmemorar la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, o irse a tomar caña a una tasca en la playa. Por ahora solo va quedando ir por las palmas. En tiempos malos, no sólo económicos, sino esos donde parece haberse perdido lo que nos hace humanos, las iglesias se llenan de penitentes. Nos toca pero cuesta. Soy de los que cree que Dios nos prueba; a cada pueblo y generación, su bestia, para ver qué hacen. Cuando la nuestra gritaba que robar le hacía feliz y debíamos imitarle, a él, el nuevo dios, fallamos. Y eso que conocíamos las advertencias.

FUTBOL Y CADENAS, SUPREMA ARRECHERA

Julio César.

NOTA: Que me perdonen los devotos del Nazareno de San Pablo, patrimonio de fe, pero no tengo otro blog. O si, pero ese es peor.

EL PLAN

marzo 17, 2016

PILLO

UN CHICO Y SU HILO DENTAL NEGRO

   Esta Semana Santa no sale de su casa… El cuñado le mima tanto que no necesita nada más.

CONSULTA

Julio César.

LEJOS DE LA GRANJA

marzo 17, 2016

RECHUPETE

FRATERNIDADES GAY

   El mundo era tan grande…

   “Queridos mamá y papá…”, inicia mentalmente su carta a la antigua mientras bufa, medio ahogado por el palpitante, duro y ardiente güevo que llena su boca, de donde chupa y sorbe por más de esos jugos masculinos que tanto le enloquecen y que antes ni imaginaba que pudiera ser así. “…Todo me va bien por aquí, como dijiste que sería, papá. He sido bien recibido en el campus por mis compañeros. Me postulé para esta fraternidad sin muchas esperanzas de entrar, es la casa de los alfa, los populares, pero me aceptaron…”, esa parte la medita, notándose que es un genio, mientras el otro se la clava con dureza por el culo, rozándole y frotándole las entrañas, prendiendo candela en las sensitivas paredes de su recto, dándole justo sobre la próstata como parecían hacer todos esos chicos en la casa. Cada vez que alguno le cogían le daba justo allí.

   Mientras la dan a dúo por boca y culo, rítmicamente sacando y metiendo al unísono, el presidente de la casa y otro de los iniciados, una estrella en ascenso del futbol universitario a quien así recompensan el darle brillo a la fraternidad, comentan lo bueno que fue aceptar a ese putico, que desde que le vieron postularse, todo rojo de cara intentando no mirar a uno de los hermanos sin camisa, sabían que serviría para darles alivio en las duchas, en los dormitorios y en la sala comunal en las grandes fiestas, como en ese momento cuando ya otros esperan su turno. No había joven con sangre roja en las venas que no apreciara despertar en las mañanas mientras le daba una buena mamada.

   “Los chicos quieren que siempre esté con ellos, me han llevado a mil fiesta presentándome a sus amigos. He conocido a desconocidos muy amables, algunos de mis profesores me adoran. Gracias, papá, por obligarme a dejar la casa, mi campo y venir a estudiar”, así piensa terminar la carta, mientras gime de manera desesperada, esos güevos enloqueciéndole, gozando tanto de los machos de la casa que sabe que no cambiaría esa etapa de su vida por ninguna otra cosa que pudiera llegar.

PREPARANDO LA NOCHE DE BODAS

Julio César.

EN MEDIO DE LAS AGUAS

marzo 17, 2016

¿NO PROVOCA?

TEMPLO BAJO ALAS GUAS DE LA PRESA BENITO JUAREZ, MEXICO

   Es tan… Semana Santa.

   Ah, una iglesia sumergida que resurge a la superficie, suena tan a la ciudad de oro hundida en un lago en una selva, o la Atlántida, apareciendo aquí y allá; pero esta impresionante imagen es real, es parte de todas esas construcciones humanas que por una razón u otra deben quedar bajo las aguas. Ocurrió en el antiguo Egipto y a mediados del siglo pasado en México. Se trata de un templo dominico del siglo XVI que quedó cubierta cuando se construyó la presa Benito Juárez, en el municipio de Jalapa del Marqués, en el sureño estado mexicano de Oaxaca, región del planeta que está padeciendo de una sequia impresionante, sumado al gran calor, lo cual ha evaporado bastante agua del embalse, emergiendo así la histórica construcción. Aunque no ha sido la primera vez, ha resurgido tres veces ya, por lo mismo, sequias. Debe ser impresionante estar en la orilla y ver la estructura en pie en medio de todas esas aguas, ¿verdad? A alguien debió dolerle que se perdiera, hoy podrá sonreír, por un rato.

EN VISPERAS SANTOS

Julio César.

AL CALOR DEL MOMENTO

marzo 16, 2016

OBLIGACIONES Y ATENCIONES

UNIFORMADO MUY CALIENTE

   “¿Muy caliente, teniente?”, le pregunta el hombre. “Mucho, señor, la piel…”, se paraliza, estremece y gime mientras los dedos del otro rozan sus músculos húmedos, tocando, acariciando, haciéndole erizarse, su respiración espesándose, sus labios enrojeciendo, sus pezones creciendo. Los dedos bajan, y sobre el mono del uniforme suben y bajan sobre la silueta que se destaca más y más mientras lucha para contener un gemido. “Si, hace calor, teniente, pero eso no es excusa para no usar el uniforme completo. ¡Vaya y póngase calzoncillos!”, le ladra y envía a las barracas.

FUTBOL HOT

   “¿Quién quiere que lo preñe?”, ruge irreverente, como siempre que practican en privado, lejos de la vista de todos. El hijo de perra ríe de las caras de fastidio de todos, que odiaban su desparpajo, sus bromas, sus poses de chico terrible… y todo porque lo tenía grande. Realmente grande. Tanto que no podían dejar de mirar, haciéndole reír más, y que se le pusiera peor al endurecer. Todos odiaban que lo exhibiera, que llegara a los vestuarios desnudo y transpirado, mostrándolo con descaro… Lo que más odiaban era que se tocara la punta con un dedo y a quien se lo ofrecía casi debía abrir la boca y lamer. O que más de uno fingiera estar buscando algo, doblados, y que este metiera un dedo; o que cuando compartía la ducha con cualquiera, como si no le importara, casi con desgano, este terminara rogándole por cariño. Odian que los ponga tan calientes.

JOVEN BEISBOLISTA EXCITADO

   Sol, risas, los colegas allí; todos gritando, jugando, pasándola bien… aunque no tanto como cuando entren en los vestuarios y pueda sacarle brillo a los bates de todos esos muchachos.

LA OCASIÓN LA PINTAN DURA

Julio César.

NOTA: Ah, deportistas. Tiene su encanto unos vestuarios llenos de tíos en suspensorios, pero también el jugador que enfrenta a su entrenador. De eso trata este video, de un tipo que las pasa canutas porque su jugador quiere que le dé con todo. ¿Qué puede hacer el pobre si el otro lo toca, se le sube a una pierna y se frota, le besa y suplica que lo tome, que haga con él lo que le dé la gana? ¿Decirle que no? ¿Mandarlo a tomar una ducha fría? Si quieren ver que hizo este sujeto, vayan a LAS OBLIGACIONES DEL COACH CON LOS CHICOS

TRES HOMBRES, UN DESTINO… SERVIR… 51

marzo 16, 2016

… SERVIR                         … 50

   Un hombre cruel e infernal está sentenciado a muerte en una cárcel y decide divertirse antes de que llegue el final… Tomará a tres sujetos y los convertirá en sus putas. Uno será su hembra, otro será usado por sus compañeros de trabajo, el tercero descubrirá un fetiche que le hará delirar. De Cierta manera, y aunque es un relato maldito, este no parece tan feo a la larga. Disfrútenlo.

NOTA: Robert Read es un monstruo maldito. Se los dije.

……

the convicted’s whores

by Lexicode

SEXY BLACK MAN

   -Dios, ¿cómo me metí en este lío… y ese chico?

……

   La casa vieja y solitaria desde hacía bastante tiempo, tiene un aire lúgubre que sólo se agrava con el olor a humedad, piensa Owen Selby recorriendo la sala desprovista de mobiliario visible, hay cajas y cosas cubiertas con mantas, nada más. La luz eléctrica no funciona. Si el jardincillo le había parecido feo, y el patio totalmente abandonado a animales como serpientes y no cree exagerar (lo recorrió minuciosamente buscando montículos sospechosos de tierra), el interior de la vivienda era aún peor. Se movía con discreción, no tenía una orden, ni un motivo para entrar en la propiedad que Robert Read mantenía en esa comunidad. Pudo haberla conseguido fácilmente, era un peligroso delincuente casi acusado de canibalismo, pero habría llevado días y le enfrentaría, al menos profesionalmente, a Jeffrey, y la cosa era de afán, detenerle por algo antes que consiguiera beneficios procesales.

   La cocina está igual de mal, los baños de ese piso muestran costras viejas de abandono y dejación. Y es entre la cocina y uno de los baños donde se encuentra la puerta que da al sótano. Está cerrada, la única hasta ahora, y su corazón bombea feo. La cerradura es vieja y el candado aguanta más que la chapas cuando presiona. El olor a polvo y humedad es casi insoportable. Intenta con el interruptor pero claro, el bombillo no enciende. Suspira y linterna en mano revisa el oscuro marco de la entrada y las escaleras. Desciende y el olor se incrementa, haciendo pensar en cientos de ratas muertas en un ducto de aire. Es un sótano largo, con cajas, botellas y montones de basura (libros, revistas, juguetes, todo deteriorado) amontonados aquí y allá.

   Baja lentamente, sintiendo esa tensión interna incrementándose inmediata. Su instinto estaba grietándole: “alerta, alerta”. Era el olor… Tierra húmeda, madera y papel putrefactos… la cal. Ilumina la tierra amarillenta, ¿todavía existían los sótanos de tierra? Obviamente sí. El haz de luz, muy lentamente recorre ese piso mientras un feo estremecimiento le eriza la piel. Traga en seco. Ahora entendía. ¡Maldito loco! Saca su teléfono con nerviosismo y lo enciende, no quería atender llamadas, que alguien le preguntara dónde estaba o qué hacía; casi se le cae por el ligero temblor de emoción, marca el número uno de su discado directo, aunque es un número que se sabe de memoria mejor que el de su seguro social. Atienden y se adelanta.

   -¿Adler? Detective Selby. Habla con el equipo forense, necesito que vengan a revisar un terreno. Huele a muertos. –anuncia con voz quebrada. El sonido excitado le llega del otro lado.

   -Detective, por fin le encontramos. ¿Se enteró? ¡Robert Read ha escapado! Violentamente. –casi grita, impactándole.

   Le conocía, era un agente joven muy entusiasta; dar ese tipo de noticias, ser el primero en contárselo a otro, le causaba emoción. Pero a él la boca se le seca, traga con esfuerzo y debe sostenerse con una mano de la pared. No, eso no podía ser, se grita alarmado y furioso. Siente, y nunca se lo contará a nadie, miedo. No uno paralizante o que le haría lloriquear. Pero si, miedo del diabólico y cruel sujeto al que un día encerró tras las rejas confiando que sería para siempre.

   El temor le acaricia la piel de gallina… y eso que ignora que no se encuentra solo en ese lugar.

   -¿Qué? ¿De qué coño hablas? –no puede procesar lo que escucha, aquello no podía ser. Mira el piso de tierra, el cual se le antoja cada vez más siniestro.

   -Escapó, detective. Read se voló, y de manera bastante violenta, por cierto. –hay un silencio de casi divertimento, realmente era un chico idiota, pensó Owen, frustrado.- Como no podían ubicarle se temía que…

   El hombre va a agregar algo para silenciarle, en duro tono, como que dejara de divertirse tanto, cuando una sombra se mueve a sus espaldas. Con la piel erizada se vuelve, teléfono en una mano, la linterna en la otra. Jadea frente al recién llegado, expuesto por la sorpresa de la presencia, ojos atraídos al atizador de chimenea que es firmemente empuñado, listo para golpear.

   -¡Quieto! –la voz colérica, cascada, le sobresalta aún más.

   -¡Detective! ¡Detective Selby? –se oye desde el móvil.

   Owen, por un segundo, no puede responder, totalmente congelado por primera vez en su vida. Había tenido la completa certeza de que encontraría a su  espaldas al terrible y ahora prófugo convicto. Su corazón late con demasiada fuerza, porque, con un sabor salino en la boca, amargo, entiende que podría ser. Ese sujeto podía intentar ocultarse en una propiedad como esa, aunque fuera por unas horas. Pero ahora, la mano no tan firme, con la luz de la linterna enfoca el rostro también alarmado de un hombre negro mayor, quien tiene los labios apretados, decidido, pero también asustado.

   -¡Santo Dios, casi me mata del susto, señor Martens! –a Owen la voz le sale alta, algo quebrada y lo odia.

   -Lo siento… -el anciano farfulla, aferrando más el atizador, intentando mirar en el oscuro sótano.

   -¡Detective Selby! –el grito es tal del otro lado de la línea telefónica que le hace recomponerse.

   -Aquí sigo, muchacho. Prepara un grupo forense. –con voz comedida, de autoridad, da la dirección y las indicaciones.- Voy para allá. –termina la llamada, había que coordinar la cacería del peligroso delincuente, pero antes mira al anciano.- ¿Qué hace aquí? –reclama.

   -Escuché las noticias, ¡dejaron escapar a esa bestia! –ruge furioso, asustado y frustrado.- Se supone que debía ser encerrado de por vida, o hasta que le aplicaran la inyección. Ahora…

   -No sé bien lo que ocurrió, pero no le dejamos salir. Escapó. –y de una manera bastante brutal, se estremece al recordar las palabra de su colega.- ¿Por eso está aquí? -¿acaso está demente?, eso lo pensó pero lo calló.

   -Casi sufrí un infarto de rabia al escuchar la noticia. –traga.- Entonces vi el auto frente a la propiedad. Nadie ha venido desde que ese sujeto está encerrado; pensé…

   -Lo sé. Y pudo ocurrir. –se exaspera.- Señor Martens, ese hombre pudo asesinarle fácilmente si le hubiera encontrado.

   -O yo a él, si le tomo por sorpresa. Ese hombre me hizo mucho daño, detective, no espero que lo entienda, pero…

   -Encontré a su hijo, a Lamar. –le corta, haciéndole boquear.- Está en las calles y no está bien. Le va a necesitar, no puede arriesgarse así. Le llevaré con él. –le ve abrumado, seguramente contemplando toda una vida de trabajo duro para recuperar a su muchacho.- Por ahora, salgamos de aquí. –la luz ilumina el piso de tierra.- Creo… creo que ahora sé que pretendía de esta propiedad Robert Read. Un lugar donde dejar cadáveres.

……

   La reluciente mole de gruesa carne increíblemente oscura sale y entra con rapidez, dureza, avidez y experiencia del redondo y lampiño culo blanco rojizo del chico que lo recibe entre gemidos de agónico placer. Ese tolete va y viene con ganas de eso, de meterse, invadir, abrir y llenar las entrañas de aquel joven que se le entregaba, halándole, apretándole, dándole ricas masajeadas con las cálidas paredes de su recto, algo que todo güevo ama. El jefe Slater, totalmente desnudo, cogía sobre su cama al dueño del apartamento, a Nolan Curtis, el cual únicamente lleva en esos momentos sus botas, el pequeño suspensorio de cuero negro y el collar alrededor de su cuello.

   Después de la mamada en la sala, que le voló los tapones, el jefe Slater decidió que tenía que probar la dulce y rosa cereza del joven vigilante de prisión. No tenía aún la experiencia necesaria para hacerse una idea, pero caliente como estaba por la boca de Curtis subiéndole y bajándole sobre el güevo, recordó lo apretado, sedoso y caliente que había sido el culo de Jeffrey Spencer, y quiso saber si el de su subordinado en la prisión era igual. Por eso le alejó de su tranca, le sacó los dedos del culo, separándolos mientras los sacaba, y poniéndose de pie le miró, desde arriba, la tiesa verga goteando saliva.

   -Quiero cogerte. Duro. –informó, viendo al chico sentarse como mareado, sonriéndole, elevando las manos y metiéndolas bajo los faldones de su camisa acariciándole el recio abdomen, ligeramente curvo pero no mucho.

   -Te quiero dentro de mí, jefe.

   Escucharle, verle así, le puso tan mal como cuando le metía los dedos por el culo, uno que se los amasaba con ganas. Se inclinó y lo tomó fácilmente entre sus brazos, sonriendo leve cuando el chico le rodeó el cuello con los brazos, con naturalidad y entrega. Con su hermosa carga se dirigió a lo que debía ser el dormitorio, el macho negro alto y fornido cargando al joven a quien encularía hasta hacerle gritar de placer.

   Ahora, totalmente desnudo, arrodillado sobre la no muy ancha cama del muchacho, metido entre sus piernas abiertas, aferrándole las blancas caderas con sus manos oscuras, teniéndole acostado de panza sobre el colchón, el culo alzado al tener tres almohadas bajo la pelvis, le saca y mete con rudeza y fuerza el tolete de ébano del muy blanco rojizo agujero, que se abre para recibirlo, cuyos pliegues entran cuando lo penetra, para dejarlo salir luego, los labios de ese culo aferrándolo, cuando se lo retiraba. Y mientras le cogía con todo, gozando de las apretadas y haladas de las ardientes entrañas, aún más excitado al saber que esta jodiendo a aquel chico blanco que lloriquea de manera aguda, que jadea y grita perdido de lujuria (gozaba de su verga, eso le calienta enormemente), sabía que no tardaría en estallar en semen. La idea de correrse dentro del culo de su joven ayudante casi le marea.

   Tal vez debería sentirse mal, piensa, muy de refilón mientras le azota con la mano abierta una blanca nalga, enrojeciéndosela, mientras le grita que apriete más ese culo (así de dual es el alma humana), pero el jefe Slater tiene una buena idea de lo que ocurre en la mente de su joven y bonito subordinado, todo entregado a su hombre, ese chico que le recibía tensando sus glúteos, abriendo más las piernas para facilitarle el paso y sentirla más adentro.  No necesita verle las mejillas rojas, la frente fruncida, los rojos y húmedos labios abiertos dejando escapar sus gritos de gozo para saber que Nolan Curtis amaba sentir un güevo palpitante llenando su agujero secreto del amor.

   -Hummm…. Hummm… -es todo lo que puede gemir el muchacho apretando los dientes, cerrando los ojos, también las manos en puño contra sus sábanas como buscando aguante para todas las sensaciones que lo recorren.

   -¿Te gusta así, Curtis? ¿Te gusta la manera cómo penetro, lleno y saboreo tu cerecita? ¿Puedes sentir toda mi verga metida en tu culo quemándote? –el hombre le clava los dedos en la piel suave, se le tiende un tanto, metiéndosela casi toda, los crespos pelos púbicos sobre la baja espalda del chico, sus bolas sobre la cama.

   Pero no espera una respuesta, no esa; soltándole las caderas, echando los brazos a los lados de sus hombros, manos sobre la cama, y comienza un impresionante vaivén. Su tranca gruesa, nervuda y muy negra sale del redondo y lampiño culo del muchacho, casi hasta el glande, para volver a enterrarse con dureza, dejándose caer, estremeciéndole con la fuerza de las embestidas al ir y venir. Y casi se corrió, teniendo que apretar culo y dientes para contenerse, cuando Nolan Curtis comenzó con un ruidoso lloriqueo tipo ruego, pidiéndole que le jodiera duro el culo, que se lo llenara todo, que no se detuviera, lanzando gemido tras gemidos cuando le cepillaba con tu tranca. Si, él pensaba hacérselo, cogerlo con todo, a fondo, cayéndole encima con todo su peso, clavándole el negro tolete hasta los pelos, y aún así agitando sus caderas de lado a lado para moverla dentro del chico.

   De la roja boca de Nolan escapaban gemidos agudos, excitados, la voz rota de un chico  que gozaba entregándose a un hombre, sintiéndose sobre sí el peso de su cuerpo, el güevo bien metido, quemándole, latiéndole contra las entrañas, unas hechas para eso. Sabía que estaba haciendo lo que debía, lo que le gustaba. Ser follado por un macho. Los brutales bufidos de ese carajo le llenan los oídos, así como sus poderosas embestidas le llenaban internamente. Hacerlo, tenerle así, casi enloquece a Slater, quien se alza, cogiéndole en todo momento, sus nalgas adelante y atrás para sacarle y meterle la tiesa vergas de las entrañas.

   -¡Puto, eres un putito! –le ruge, dominado por una lujuria intensa, y su mano grande, oscura, se alza y cae otra vez, esta vez con mucha más fuerza sobre una de las blanco rojizas nalgas, fuera de las tiras de cuero del suspensorio, y Nolan no sólo gime de cachondeo sino que su culo sufre un espasmo violento sobre la gruesa mole nervuda que en esos momentos lo llenaba.

   Ahora, loco de calenturas, Slater coge al delgado y bonito muchacho blanco, con enérgicas embestidas que hacen chillar la cama, mientras da una que otra nalgada. Pero no es hasta que recorre la espalda, tocando el collar, que se tensa. Lo coge mientras mira ese adorno sexual, y mete sus dedos dentro, contra la joven nuca, aumentando el agarre de la tira contra la garganta del chico, que gime y se tensa, como buscando oxígeno, todo su cuerpo estremeciéndose, refregándose sabroso contra la pelvis del macho, apretándole y succionándole el güevo con movimientos espasmódicos. El hombre saca los dedos y Nolan busca aire con ansiedad, volviéndose sobre un hombro, mejillas rojas, labios húmedos, ojos nublados, con una sonrisa de placer. Y mirándole, Slater vuelve a meter los dedos, clavándole todo el tolete por el culo, y el chico boquea, el collar contra su cuello, luchando por respirar, su culo casi virulento sobre el güevo que lo llena totalmente.

   Momentos después, de espaldas sobre la cama, el delgado pero esbelto muchacho, con los brazos por encima de su cabeza, con abandono, cierra los ojos y echa la nuca hacia atrás, con Slater entre sus piernas que luego cierra, talón con talón tras el macho, reteniéndole, con la baja espalda sobre las almohadas, y el jefe continúa cogiéndole el lampiño culo por debajo del suspensorio, metiéndole y sacándole la gruesa mole de carne dura que palpita y quema en sus entrañas. Eso le tiene enloquecido, la increíble sensación de meter todo su tolete en el culo de un muchacho, de un machito. Y tendiéndose, ahora sus miradas encontrándose, la negra mano va al cuello del muchacho, por detrás, y este alza un tanto la cabeza para permitirle meter los dedos dentro del collar, halando. Sentir que le aprieta nuevamente, como lleva rato haciendo aquel sujeto, pone a Nolan a millón. El hombre lo coge mientras le asfixia, y su cara enrojece mientras su mente es un caos de lujuria, de placer, tanto que del suspensorio de cuero, donde su verga abulta, manan abundantes líquidos pre seminales. Lo tenía tan duro, tan urgido, que baja una mano, pero con la que no usa dentro del collar, Slater se la aleja de un manotón.

   -No, no puedes correrte todavía, pequeño. Lo haremos juntos…

   El chico se estremece, completamente controlado, a merced de los deseos del otro, todo su cuerpo tenso como cuerda de violín listo a ser usado, amando a ese hombre, respirando cuando el agarre se afloja, cosa que no dura mucho, y cierra los ojos, su frente muy tensa, una vena latiendo en su sien. Lo siente, cuando la negra mole sale de su culo, centímetro a centímetro, el roce de esa lisa cabeza caliente. Es perfectamente consciente de su esfínter abriéndose, dejándole entrar, gritando nuevamente de amor por esa negra mole que lo penetraba.

   -¿Qué quieres, pequeño? –Slater pregunta, él mismo ignorando por qué, qué espera escuchar. Se impacta, retirando los dedos del collar, al verle abrir los ojos brillantes de lujuria.

   -Quiero que me cojas como a tu puta. Quiero que me uses. Que me llenes, que me dejes el culo lleno con tu leche caliente. Quiero pertenecerte totalmente. –brama el muchacho, casi sonriendo.

   Y Slater debió volverse loco, pensaría él mismo más tarde, porque esas palabras, tono y gestos de entrega le hicieron delirar, tendiéndose sobre el chico, cubriéndole la boca con la suya, los grueso labios sobre los delgados del muchacho, metiéndole la lengua de manera ruidosa y procaz, saboreándole, poseyéndosela también, al tiempo que le clava muy hondo el güevo que se estremece, muy tieso, vomitando su buena carga de esperma hirviente. Y se traga el gemido agónico de Nolan, su lengua entrando más y más dentro de la joven boca, cuando este aprieta el culo de manera intensa, como para gozar de los disparos de semen en sus entrañas, pero también porque se está corriendo.

……

   -¡Doctor! –Jodie, rostro desencajado, entra en la oficina de Jeffrey Spencer, donde el hombre recogía unos papeles para dirigirse a los tribunales. Se le había hecho tarde porque no tenía ningún interés en esa cita.

   -Hey, ¿qué tienes? Parece que viste un fantasma. –se intriga. Le agradaba esa chica leal y discreta que le había demostrado ser una amiga. Por eso le inquieta verla tan agitada.

   -Escapó, doctor. Robert Read escapó de sus custodios cuando iba a los tribunales y anda fugado. –casi grita, realmente alarmada, como lo estaría todo el que supiera de las intimidades del caso del peligros convicto.

   -¡¿Qué?! –granza el hombre, boca muy abierta, sintiendo que todo pierde consistencia por un momento. No, no podía ser. Debía tratarse de un error. Miedo, es lo siguiente que siente, luego frustración y rabia. ¿Cómo había ocurrido eso? Ese monstruo… Y una idea penetra en su mente, congelándole, erizándole todo, casi humedeciendo su mirada. Claro, todo había sido una trampa.- Oh, Dios mío, ¿qué hice? -se deja caer sobre su sillón, las nauseas subiendo algo amargo a su garganta. La mira fijamente.- Esto es mi culpa. –grazna nuevamente roto.

   -Claro que no. –aclara ella pero se muerde los labios, disculpándose.- Aunque por algunos comentarios de prensa, pareciera que si… Los periodista llegaron antes que la policía al lugar de la fuga y…

   El aire abandona los pulmones del joven abogado, por su boca abierta. Cierra los ojos. ¡Era su culpa! ¡Él había contribuido a su fuga!, la idea, terrible, era tan evidente ahora que siente deseos de golpearse la frente contra su escritorio. Su móvil comienza una frenética tonada, una que le hace saltar por la sorpresa. ¡Owen!

   -Aló… -responde frenéticamente, tiene que hablarle. Hay un leve silencio.

   -Abogado, ¿cómo está? ¿Supo la noticia? Me liberaron. –y hay una risa desagradable que le hiela la sangre.- Le llamo para agradecerle y porque necesito un favor. Deseo encontrar a todos mis amiguitos antes de partir. A todos. –el tono es ominoso.

   Con rostro de espanto, boca muy abierta, Jeffrey aparta el aparato de su oído. Quien le llamaba era Robert Read.

CONTINUARÁ … 52

Julio César.

JARED PADALECKI… ¿UN CHICO TRISTE?

marzo 16, 2016

DEAN VULNERABLE… 11×11

JARED PADALECKI DEPRIMIDO

   No, no me gusta nada.

   Buscando en la red noticias sobre la mejor serie de todos los tiempos, Supernatural (¿alguna vez he dicho que soy un fan?), es decir, si habrá o no otra temporada (cosa nada difícil ya que el Canal Warner ama este programa, sostienen que les da suerte), encontré una reseña que decía “Jared Padalecki y Jensen Ackles discuten”. Alarmado entré, pero eran únicamente rumores de años anteriores, puras especulaciones o fics, aunque me llamó la atención una nota que sostenía que Jensen Ackles había salido en defensa de su coestrella, Jared Padalecki, quien fue criticado por no acudir a unas convenciones, creo que en Europa, el año pasado. Eso me extrañó, el programa se sostiene en buena medida a esa alocada fanaticada que tiene, donde nos hemos inventado todo un universo paralelo, siendo las convenciones los eventos que más nutren las distintas temporadas. Son la sal de la vida del programa, ese amor desbordado que les tenemos, las ganas que sentimos de conocer a toda esa gente. En buena medida son esas convenciones, llenas del fandom, el sello de la comunidad Supernatural, la prueba de que aquí seguimos y aquí continuaremos.

   Alegaba Jensen, en esa defensa, que Jared había tenido que atender asuntos de salud, permaneciendo al lado de su familia.  Dicho así uno podría pensar que había sufrido de zika y lo mejor era que reposara. Aunque amo el programa, y a esos dos, y a Misha Collins, a Jim Beaver y a todos los demás, no vivo pendiente de sus vidas. No soy especialmente amante de los programas de farándula. Pero buscando más, encuentro que la naturaleza del problema lo aclara, con unos mensajes en las redes sociales, el propio Jared, hablando de una depresión que le hizo correr al lado de su familia. Y eso me sorprendió todavía más que la posibilidad de un disgusto entre este y Jensen.

   ¿Jared Padalecki  sufriendo de depresión? ¿Una tal que le hizo abandonar sus compromisos, tan serios como lo son las convenciones, y que necesitara no sólo la compañía de su esposa y sus dos hijos, sino de la defensa de sus amigos? ¿Él? ¿El Jared feliz y loco? Entonces caí en lo superficial de mi línea de razonamiento. Recordé que eso le pasa a mucha gente, en todas partes, siendo los más notorios los casos dentro de la farándula porque de ellos sólo vemos las caras dichosas del éxito, pero cuando todo estalla se lee el desastre en las esquelas. Desde afuera nos parece que un chico como Jared Padalecki lo tiene todo y debería vivir en una eterna fiesta, la realidad indica que eso no siempre es así. Me acordé del querido y admirado vaquero australiano, Heath Ledger, en la cúspide de su carrera, a punto de estrenar una película que le inmortalizaría y, sin embargo, escapaba de la depresión personal a un mundo de sensaciones engañosamente aliviadoras, mediante sicotrópicos, los mismos que finalmente ocasionaron su muerte. Creo haber leído que se había concluido la investigación alegándose, finalmente, que fue un accidente, pero el caso es que está muerto. Lo tuvimos y lo perdimos. Como ocurrió con Cory Monteith, de la serie Glee, o el actor ganador del Oscar, por Capote (¡película para aburrida!), Philip Seymour Hoffman, de quien también se decía que estaba deprimido. Vaya, son como muchos, ¿no? Con razón los conspiratólogos se dan banquetes con mil teorías.

   No es que compare las situaciones, hasta donde sé, Jared Padalecki es un chico zanahoria en lo tocante a eso, pero sufre de depresión, y Heath Ledger padecía de lo mismo. Como Jared, Heath externamente lo tenía todo, una bella hija, juventud, un gran futuro cinematográfico, galanura, talento y reconocimiento, a su increíble Ennis del Mar en Brokeback Mountain le seguía el villano más impresionante que se ha visto en mucho tiempo en la  gran pantalla, el Guasón en El Caballero de la Noche. Y sin embargo estaba deprimido, e intentó evadirse de la peor manera (recuérdese que dentro de ciertas comunidades se tejen ciertos engaños a puertas adentro, como que la marihuana no es droga, así que por allí comienzan a ver a dónde los lleva).

   Recordando al vaquero australiano, aunque teniendo en cuenta que jamás se ha dicho que Jared tenga por maña el drogarse, seguí buscando informaciones y encontré comentarios cada vez más curiosos y algo alarmantes, que parecen justificar el tono serio con el cual Jensen se dirigió en otros mensajes a su hermano en la pantalla chica, deseándole que se recuperara y encontrara la paz con su familia. El cuento que rueda, de boca del propio Jared Padalecki, es que no sufre de una simple depresión momentánea, como cuando uno cobra mucho dinero y al otro día se encuentra con que lo gastó y no sabe en qué, producida en su caso tal vez por la edad (34 años) y el estado de su carrera; no, el problema es viejo, lleva bastante tiempo sufriendo de una depresión crónica, o clínica, que ya se le había diagnosticado desde la tercera temporada de Supernatural, cuando dejo unas grabaciones y se encerró en su tráiler, derrumbándose en llanto y a donde tuvo que ir a verle un médico. ¡En la tercera temporada!, y ya han transcurrido ocho más. Eso fue lo curioso, para mí, que padeciera de esas melancolías justamente él, por su cara siempre risueña, su personalidad burbujeante, por los mil cuentos que se oyen de sus travesuras en las convenciones, las filmaciones o entrevistas; por la forma en la que le retratan en mil fics, como un tipo alegre, bromista, alocado. ¿Cómo imaginar que padecía de depresión y que ya se le había manifestado hace tanto tiempo?

JARED AND JENSEN LOVE

   Comentándolo con una amiga, también fan, pero más de los Winchester que del espectáculo en sí, esta primero no me creyó nada, y no puedo culparla mucho, cuesta en verdad asimilarlo, pero luego comenzó a trabajar su mente fangirl. Sacando cuentas alegó que en la tercera temporada, Jared era todavía un chiquillo que tenía el mundo por delante, sin temores a que su carrera se estancara, no había conocido a Genevieve Cortese… y que creía recordar que era el tiempo cuando este compartía piso con Jensen Ackles en Vancouver. Debieron verla, los ojos le brillaban, hablaba a mil por horas, especulando, ¿habría pasado realmente algo entre ambos? ¿Jared dijo algo, lanzó una mirada, hizo una confesión seguida en respuesta de un te quiero, pero como amigo? ¿Habría sido eso lo que le deprimió tanto? Repito, se le salió lo fangirl.

JARED PADALECKI YOUNG

   En fin, lo que no se sabe de la gente, ¿verdad? Espero que Jared supere esto, de alguna manera. Si es cierto que padece de esos padecimientos desde la tercera temporada del programa, es decir, que persisten, hay que estar pendiente. Le ha durado demasiado. Ah, nuestro pobre Sam, siempre le vemos como ese chiquillo que comenzó la cacería en busca de su padre y del ser que mató a su madre y a su novia; esperemos que Dean siempre esté ahí para él, así como la comunidad Supernatural misma.

   Por cierto… si rueda por ahí lo de la doceava temporada.

SOMBRAS, LOBOS Y ANGELES: 16×11, 17×11, 18×11

Julio César.

ABURRIDO EN CASA

marzo 15, 2016

MALO COMO TUTOR

TIO EN PANTALETICAS

   Nada como un paseíto a la caída de la tarde… por la ruta del joven policía que siempre le detenía y revisaba a fondo.

LO INSOLITO

Julio César.

DERTIENDE

marzo 15, 2016

TIENDE

MAN HOT

   -Si, lo sé, pero deja de vérmelo así o más se notará.

MOSTRANDO EL CULO

   Antes patinaba y no había nadie, ahora aparecía un muchachero.

MADURO MUSCULOSO EN TANGA

   Dentro del agua les mira; sabe bien cómo mojárselos a los chicos.

SOBANDO AL TIPO EN TANGA ROJA

   Eso eran sobadas y sobadas, indecentes, pero nadie se quejaba.

DIE VEERTIENDE

Julio César.